Front matter
SEMANA LITERARIA DEL "COMERCIO." EL WltO i BOGOTÁ. BOGOTÁ : IMPRENTA BE PIZANO I PÉREZ. 1859. CONQUISTA I DESCUBRIMIENTO DEL NUEVO REINO DE GRANADA DE LIS INDIAS OCCIDENTALES DEL MAR OCÉANO, I FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA rii Dü BOGOTÁ, PRIMERA DE ESTE REINO DONDE SE FUNDÓ LA REAL AUDIEN CIA I CHANCILLERIA, SIENDO LA CABEZA. SE HIZO ARZOBISPADO. Cuéntase en ella su descubrimientos algunas guerras civiles que habia entre sus naturales; sus costumbres i jente, i de qué procedió este nombre tan celebrado mmua 5s®a^s>®0 Losjenerales, capitanes i soldados que vinieron a su conquista, eon todos los Presidentes, Oidores i Visitadores que han sido de la Real Audiencia. Los Arzobispos, prebendados i dignidades que han sido de esta santa iglesia Catedral, desde el año de 1539, que se fundó, hasta el de 1636, que esto se escribe; con algunos casos sucedidos en este Reino, que van en la historia para ejemplo, i no para Imitarlos, por el daño de la conciencia.
COMPU ESTO JPor Juan Rodríguez Fresle, Natural de_esta ciudad, i de los Fresles de Alcalá de Henares en los Reinos de España, cuyo padre fué de los primeros pobladores i conquistadores de este Nuevo Reino. Dirijido a la S. R. M, de Felipe IV, Rei de España, Nuestro Rei i Señor natural. BOGOTÁ IMPRENTA DE PIZANO 1 PÉREZ- 1859. Bogotá, 20 de julio de 1859. AI intentar i llevar a efecto la publicación del Carnero, »io he tenido en mira mas que sacar de las tinieblas del miste rio un libro, eminentemente popular, del que todos hablan i mui pocos conocen. Yo mismo, cuando emprendí su lectura por primera vez, lo hice en la creencia de que seria un libro divertido, pero sin plan, i en donde, cuando mas, se hallarían amontonados todos o la mayor parte de los hechos primeros que forman la historia de nuestra fácil conquista i coloniza ción.
Que faltaría en ellos el enlace; que se narrarían sin criterio, i que faltaría a toda la obra la filosofía de las apre ciaciones, como falta en efecto en las crónicas de los países cuando estos, enteramente en su infancia, tienen que volver los ojos a un claustro i buscar en él la figura crédula de un fraile, como escaso foco donde se resume toda la luz i las luces de un siglo. Pero debo confesar desde luego que no fué así, i que el Carnero me satisfizo desde su primera pajina. Hai en él un plan fijo i una concatenación de hechos i de juicios, que si no hacen de él un libro a la altura de la historia moderna, es lo cierto que, por lo raro i bien sostenido de su estilo i la sana imparcialidad de sus conceptos, es superior a la época i al país en que se escribió. En España misma no se encontrarían mejores sobre asuntos históricos con la fecha de l siglo XVI o principios del XVII.
Capítulo I
En que se cuenta de dónde salieron los primeros conquistadores de este Reino, i quién los envió a su conquista, i oríjen de loe Gobernadores de Santamarta.
Del descubrimiento que Don Cristóval Colon hizo del Nuevo Mundo se orijinó el conocimiento de la India oc cidental, en cuyos descubrimientos i conquistas varones ilustres gastaron su valor, vida i haciendas, como lo hizo Don Fernando Cortes, marques del Valle, en la Nueva España, el marques Don Francisco Pizarro i Don Diego de Almagro, su compañero, en ej Pirú, Valdivia en Chile, i otros capitanes en otras partes, como se ve por sus historias, conquistas i descubrimientos, entre los cua les se hallan algunos rasguños o rastros de la conquista de este Nuevo Reino de Granada; de la cual no he podido alcanzar cuál haya sido la causa por la cual los historia dores que han escrito las demás conquistas han puesto silencio en esta, i si acaso se les ofrece tratar alguna co sa de ella para sus fines, es tan de paso que casi la tocan como a cosa divina por no ofenderla, o quizá lo hacen porque como su conquista fué poco sangrienta, i en ella no hallaron hechos que celebrar, lo pasan todo en silencio, i para que del todo no se pierda su memoria ni se sepulte en el olvido, quise, lo mejor que se pudiere, dar noticia de la conquista de este Nuevo Reino, i lo suce dido en él desde que sus pobladores i primeros conquis tadores lo poblaron, hasta la hora presente, que esto se escribe, que corre el año de 1636 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; para cuya claridad i mas entera noticia de lo pasado, será necesario tomar su oríjen de la ciudad de Santa Marta, cabeza que fué de este go bierno, i de donde salieron los capitanes i soldados que lo conquistaron ; a todo lo cual se añadirá la fundación de esta Real Audiencia, Presidentes i Oidores de ella, con los Visitadores que la han visitado, los Arzobispos, prebendados de la santa iglesia Catedral, de la mui no ble i leal ciudad de Santa Fe del Nuevo Reino de Grana da, cabeza de este Arzobispado i silla de este gobierno, que habiendo estado sujeta a Santa Marta, hoi tiene por sufragáneo a su obispo con el de Cartajena i Popayan ; i los tres gobernadores o gobernaciones por muchas par tes tienen dependencia a esta Real Audiencia, i cuando falta gobernador en ellas por haber muerto, se provee en este tribunal hasta tanto que de Castilla se provee su perior, o sucesor al muerto; i con esto vengamos a la historia, que pasa así.
GOBERNADORES DE SANTA MARTA I ESTE NUEVO REINO. El Emperador Carlos V, de gloriosa memoria, nuestro rei i señor natural, envió a la conquista de la provincia de Santa Marta, con título de Gobernador, a Don Ro drigo de Bastidas, dándole por jurisdicción desde el cabo de la Vela hasta el rio grande de la Magdalena, el cual pobló la dicha ciudad por julio de 1525 años ; púsole el nombre que hoi conserva, ora fuese por haber descubier to la tierra el dia de la gloriosa santa, ora por haber fun dado la dicha ciudad en su dia. Los naturales de esta provincia i los primeros de ella, que fué donde el dicho ' gobernador pobló, cedieron de paz mostrándose amiga bles a los conquistadores, aunque el tiempo adelante con sus vecinos i otras naciones a ellos cercanas, hubo mui reñidos reencuentros i costaron muchas vidas sus con quistas, como lo cuenta el reverendo frai Pedro Simón en sus noticias historiales, i el padre Juan de Castellanos' en sus elejías i escritos, a donde el curioso lector lo po drá ver.
Poco después de la conquista murió el gobernador Don Rodrigo de Bastidas, por cuya muerte proveyó la Audiencia de Santo Domingo por gobernador de San ta Marta al licenciado Pedro Vadillo ; que hoi, cuando falta el gobernador en la dicha ciudad, lo provee la Real Audiencia de este Reino, i lo propio hace en las de Car tajena i Popayan, hasta que de España viene gobernador. Sabida en Castilla la muerte del gobernador i su nue va del dicho Don Rodrigode Bastidas, el Emperador, nuestro señor, proveyó en el dicho gobierno a Don Gar cía de Lerma, jentil-hombre de su casa, el cual vino a Santa Marta el año de 1526, i por su muerte la dicha Audiencia nombró al licenciado Infante, hasta que de Castilla viniese gobernador. El año adelante de 1535 dio el Emperador este gobierno por capitulación al Adelan tado de Canaria, Don Pedro Fernández de Lugo, i a Don Alonso Luis de Lugo, su hijo, en sucesión ; los cuales par tieron de España al principio del dicho año, en siete navios de armada, en que venían mil i cien soldados, con capitanes i oficiales i soldados.
Llegados a Santa Marta, luego el gobernador, en cumplimiento de lo que el Em perador le habia ordenado, hicieron una entrada a las tierras de Bonda, Matubare, i a la Ramada i al Rio del Hacha, con intento de hacer aquellas conquistas ; i no hallaron la jente que buscaban por haberse retirado, con que se volvieron perdidos, muertos de hambre i con mas de cien hombres menos de los que llevaban, i gastaron todo el año de 153f? en aquel viaje sin ningún fruto ni provecho. Como de la salida de los soldados no surtió efecto ninguno, el Adelantado, por cumplir con lo que el Emperador le habia mandado, luego por cuaresma del año 1537, nombró por su teniente de gobernador al li cenciado Gonzalo Jiménez de Quezada, su asesor, que ha bia venido con él i en su compañía, i era natural de Gra nada, para que descubriese nuevas tierras, con comisión que faltando él, quedase por teniente en el mismo cargo el capitán Juan del Junco, que era persona principal; el cual después de hecha la conquista de este Nuevo Reino i fundada, la ciudad de Santa Fe, cabeza de él i la corte i de la de Vélez, que fué la segunda, el dicho capitán Juan del Junco pobló la ciudad de Tunja, que fué la tercera de este Nuevo Reino.
Salieron de Santa Marta en conformidad de lo pro veido i ordenado, por la misma cuaresma del dicho año, ochocientos soldados poco mas o menos, con sus capitanes i oficiales, en cinco bergantines, por el rio arriba de la Magdalena, con mucho trabajo i sin guías, a donde se murieron i ahogaron muchos soldados, hallándose en el rio i en sus márjenes muchos indios caribes, con los cua les tuvieron muchas guazabaras, * en que murieron mu chos soldados flechados de flecha de hierva i ponzoña, i otros comidos de tigres i caimanes, que hai muchos en el rio i montañas de aquel rio ; i otros picados de cule bras, i los mas del mal pais i temple de la tierra ; en cuya navegación gastaron mas tiempo de un año, navegando siempre i caminado sin guías, hasta que hallaron en el dicho rio, acia los cuatro brazos, un arroyo pequeño, por donde entraron, i subiendo por él encontraron con un in dio que llevaba dos panes de sal, el cual los guió por el rio arriba, i salidos de él por tierra los guió hasta las sierras de Opon, términos de Vélez, i hasta meterlos en este Nue vo Reino.
Murieron en el camino hasta llegar al Reino mas de seiscientos soldados, i llegaron a este Reino ciento i sesenta i siete, entre capitanes i soldados ; estos reco nocieron la jente que habia en la comarca de Vélez, i lo propio hicieron de los de Tunja ; i de allí se vinieron a esta de Santa Fe, de donde salieron a reconocer otras partes i tierras, de las cuales se volvieron a esta de Santa Fe a fundar la ciudad para que fuese cabeza de lfts demás que se fundasen en este Nuevo Reino, como se dirá en sus lugares ; i por no dejar cosa atrás i acabar de tratar de esta antigua gobernación i la mudanza que tuvo, tra taré con brevedad de la de Cartajena i de su gobernador i conquistador, por cuanto todo esto se eom prendía debajo de la gobernación de Santa Marta, en que se incluía, co mo tengo dicho, Santa Marta, el Rio de la Hacha, Carta jena i este Nuevo Reino, que todo tenia su dependencia a la Audiencia Real de Santo Domingo en la isla Españo la, como se ha visto por lo que queda dicho ; por cuanto en muriendo el gobernador la Real Audiencia dicha, le proveía sucesor hasta que de España S. M. proveía el gobierno.
Volviendo a la gobernación de Cartajena, pa sa así. El año de 1532 el capitán Don Pedro de Heredia, natural de Madrid, pobló la ciudad de Cartajena i conquistó toda su gobernación; por manera que cinco años antes que saliesen de Santa Marta los capitanes i soldados a la * Grito de guerra de los indíjenas, i nombre puesto alas batallas contra estos por los españoles. — N . del E. conquista de este Reino nuevo, estaba ya poblada Carta jena i conquistada su gobernación, aunque no en el todo. He querido apuntar esto para mas claridad en lo de ade lante, i que se entienda mejor la correspondencia que este Reino ha tenido siempre con la ciudad de Cartajena, por ser ella la puerta i escala por donde el Pirú i este Reino gozan de toda España, Italia, Roma, Francia, i la India oriental, i todas las demás tierras i provincias del mundo a donde España tiene correspondencia, trato i comercio; pues siendo ella el almacén de todas, envia a Cartajena, que es escala de todos reinos, lo que de tan largas pro vincias le vienen, i esto lo causa el oro i plata, i piedras preciosas de este Nuevo Reino, que es la piedra imán que atrae así todo lo demás ; i pues Cartajena tendrá algún hijo que se acuerde de ella para tratar sus cosas, quiero volver a la narración de lo sucedido en mi patria, como se verá en el siguiente capítulo.
Capítulo II
En que se cuenta quién fué el cacique de Guatavita i quién fui el de Bogotá, i cuál de los dos tenia la monarquía de este Reino, i quién tenia la de Tunja i su partido. Cuéntase así mismo el orden i estilo que tenian de nombrar caciques o reyes, i de dónde se orijinó este nombre engañoso del Dorado. En todo lo descubierto de estas Indias occidentales o Nuevo Mundo, ni entre sus naturales, naciones i morado res, no se ha hallado ninguno que supiese leer ni escribir, ni aun tuviese letras ni caracteres con que poderse enten tender, de donde podemos decir, que donde faltan letras faltan coronistas; i faltando esto, falta la memoria de lo pasado. Si no es que por relaciones pase de unos en otros, hace la conclusión a mi propósito para probar mi in tento. Entre dos cabezas o príncipes estuvo la monar quía de este Reino, si se permite darle este nombre : Guatavita en la jurisdicción de Santa Fe, i Ramiriquí en la jurisdicción de Tunja.
Llamólos príncipes, porque eran conocidos por estos nombres ; porque en diciendo Gua tavita era lo propia que decir el Rei, aquello para los na turales, lo otro para los españoles ; i la misma razón co rria en el Ramiriquí de Tunja. Entendido este funda mento, primero hago la derivación por qué en estas dos cabezas principales habia otras con títulos de caciques, que hoi conservan i es lo mas común, unos con sobre nombres de ubzaques, a quien pertenece el nombre de duques ; otros se llamaban guiquaes, que es lo propio que decimos condes o marqueses ; i los unos i los otros mui respetados de sus vasallos) i con igual jurisdicción en administrar justicia, en cuanto con su entendimiento la alcanzaban, aunque el hurto fué siempre castigado por ellos i otros de estos, que adelante trataré algo de ellos.
Guatavita que, como tengo dicho, era el Rei, no tenia mas que una lei de justicia, i esta escrita con sangre co mo las de Dracon, porque el delito que se cometía se pagaba con muerte, en tanto grado, que si dentro de su palacio o cercado algún indio ponia los ojos con afición en alguna de sus mujeres, que tenian muchas, al punto i sin mas información, el indio i la india morian por ello. Tenian a sus vasallos tan sujetos, que si alguno queria cobijarse alguna manta diferente de las demás, no lo podia hacer sin licencia del señor i pagándolo mui bien, i que el propio señor se la habia de cobijar. Discurra el curioso en los trajes presentes, si se guardara esta lei, dónde fuéramos a parar. Pasaba mas adelante esta suje ción, que ningún indio pudiese matar venado ni comerlo sin licencia del señor ; i era esto con tanto rigor, que auiuque los venados que habia en aquellos tiempos, que andaban en manadas como si fueran ovejas, i les comían sus labranzas i sustentos, no tenian ellos licencia de ma tarlos i comellos, si no se la daban sus caciques.
En ser vi ciosos i tener muchas mujeres i cometer grandes inces tos, sin reservar hijas i madres, en conclusión bárbaros sin lei ni conocimiento de Dios, porque solo adoraban al demonio, i a este tenian por maestro, de donde se podia mui claro conocer qué tales serian sus discípulos. I volviendo a Guatavita, en quien dejé el señorío, di go que tenia por su teniente i capitán jeneral para lo to cante a la guerra a Bogotá, con título de Cacique Ub zaque, el cual siempre que se ofrecía alguna guerra con panches o culimas, sus vecinos, acudia a ella por razón de su oficio. Paréceme que algún curioso me apunta con el dedo i me pregunta, qué de dónde supe estas antigüedades, pues tengo dicho que entre estos naturales no hubo quien escribiese, ni coronistas. Respondo presto por no me detener en esto, que nací en esta ciudad de Santa Fe, i al tiempo que escribo esto me hallo en edad de setenta años, que los cumplo la noche que estoi escribiendo este capítulo, i que son los 25 de abril i dia del señor-San Marcos, del dicho año de 1636.
Mis padres fueron de los primeros conquistadores i pobladores de este Nuevo Reino. Fué mi padre soldado de Pedro Ursua, aquel a quien Lope de Aguirre mató después en el Marañon, aunque no se halló con él en este Reino sino mucho antes, en las jor nadas de Tairona, Valle de Upar i Rio del Hacha, Pam plona i otras partes. Yo, en mi mocedad, pasé de este Reino a los de Castilla, a donde estuve seis años. Volví a él i he corrido mucha parte de él, i entre los muchos ami gos que tuve, fué unoDon.Juan, Cacique i señor de Gua tavita, sobrino de aquel que hallaron los conquistadores en la silla al tiempo que conquistaron este-Reino ; el cual sucedió luego a su tío, i me contó estas antigüedades i las siguientes. Díjome que al tiempo que los españoles.entraron por Vélez al descubrimiento de este Reino i su conquista, él estaba en el ayuno para la sucesión del señorío de su tio ; porque entre ellos heredaban los sobrinos hijos de hermana, i se guarda esa costumbre hasta hoi dia ; i que cuando entró en este ayuno ya él conocia mujeres ; el cual ayuno i ceremonias eran como se sigue.
Era costumbre entre estos naturales, que el que habia de ser sucesor i heredero del señorío o cacicazgo de su tio, a quien heredaba, habia de ayunar seis años, metido en una cueva que tenian dedicada i señalada para esto, i que en todo este tiempo no habia de tener parte con mujeres, ni comer carne, sal ni ají, i otras cosas que les vedaban ; i entre ellas que, durante el ayuno, no habian de ver el sol ; solo de noche tenian licencia para salir de la cueva, i ver la luna i estrellas, i recojerse antes que el sol los viese; i cumplido de este ayuno i ceremonias se metian en posesión del cacicazgo o señorío, i la primera jornada que habian de hacer, era ir a la gran laguna de Guatavita a ofrecer i sacrificar al demonio, que tenian por su dios i señor. La ceremonia que en esto habia era. que en aquella laguna se hacia una gran balsa de juncos, aderezábanla i adornábanla todo lo mas vistoso que podian ; metian en ella cuatro braseros encendidos, en que desde luego quemaban mucho moque, que es el zahumerio de estos naturales, i trementina con otros muchos i diversos perfumes.
Estaba a este tiempo toda la laguna en redondo, con ser mui grande i hondable de tal manera que puede navegar en ella un navio de alto bordo, la cual estaba toda coronada de infinidad de indios e indias, con mucha plumería, chagualas i coronas de oro, con infinitos fuegos a la redonda, i luego que en la balsa comenzaba el zahumerio, lo encendían en tierra, en tal manera, que el humo impedia la luz del dia. A este tiempo desnudaban al heredero en carnes vivas, i lo untaban con una tierra pegajosa i lo espolvoreaban con oro en polvo i molido, de tal manera que iba cubierto todo de este metal. Metíanle en la balsa, en la cual iba parado, i a los pies le ponian un gran montón de oro i esmeraldas para que ofreciese a su dios, Entraban con él en la balsa cuatro caciques los mas principales, sus sujetos mui aderezados de plumería, coronas de oro, brazales i chagualas, i orejeras de oro, también desnudos, i cada cual llevaba su ofrecimiento.
En partiendo la balsa de tierra comenzaban los instrumentos, cornetas, fotutos i otros instrumentos, i con esto una gran vocería que atronaba montes i valles ; i duraba hasta que la balsa lle gaba al medio de la laguna, de donde, con una bandera, se hacia señal para el silencio. Hacia el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro que llevaba a los pies en el medio de la laguna, i los demás caciques que iban con él i le acompañaban, hacian lo propio ; lo cual acabado, abatían la bandera, que en todo el tiempo que gas taban en el ofrecimiento la tenian levantada, i partiendo la balsa a tierra comenzaba la grita, gaitas i fotutos con mui largos corros de bailes i danzas a su modo ; con la cual ceremonia recibían al nuevo electo, i quedaba re conocido por señor i príncipe. / De esta ceremonia se tomó aquel nombre tan celebra do del Dorado, que tantas vidas ha costado i haciendas.
En el Perú fué donde sonó primero este nombre dorado; i fué el caso que habiendo ganado a Quito, donde Sebas tian de Benalcázar, i andando en aquellas guerras o con quistas, topó con un indio de este Reino de los de Bogotá, el cual lé dijo, que cuando querían en su tierra hacer su rei, lo llevaban a una laguna mui grande, i allí lo dora ban todo, o le cubrían de oro, i con muchas fiestas lo hacian rei. De aquí vino a decir el Don Sebastian "vamos a buscar este indio dorado." De aquí corrió la voz a Castilla i a las demás partes de Indias, i a Benalcázar le movió venirlo a buscar, como vino, i se halló en esta conquista i fundación de esta ciudad, como mas largo lo cuenta el padre frai Pedro Simón en la quinta parte de sus noticias historiales, donde se podrá ver ; i con esto vamos a las guerras civiles de este Reino, que habia en tre sus naturales, i de dónde se orijinaron, lo cual diré con la brevedad posible porque me dan voces los con quistadores de él, en ver que los dejé en las lomas de Vélez guiados por el indio que llevaba los dos panes de sal, a donde podrán descansar un poco mientras cuento la guerra que hubo entre Guatavita i Bogotá, que pasó como se verá en el siguiente capítulo.
Capítulo III
Donde se cuenta la guerra entre Bogotá i Guatavita, hasta que entraron los españoles a la conquista. Ya queda dicho como Bogotá era teniente i capitán jeneral de Guatavita en lo tocante a la guerra ; pues su cedió que los indios de Ubaque, Chipaque, pascas, foscas, Chiguachí, Une, Fusagasugá, i todos los de aquellos valles que caen a las espaldas de la ciudad de Santa Fe, se habian rebelado contra Guatavita, su señor, negándole la obediencia i tributos, i tomando las armas contra él para su defensa, i negándole todo lo que por razón de se ñorío le debian i eran obligados ; lo cual visto por él, i cuan necesario era con tiempo matar aquel fuego antes que saltase alguna centella donde hiciese mas da ño, para cuyo remedio despachó sus mensajeros a Bogo tá, su teniente i capitán jeneral, ordenándole que luego que viese aquellas dos coronas de oro que le enviaba con sus quemes, que es lo propio que embajadores o mensajeros, juntase sus jentes, i con el mas poderoso ejército que pudiese, entrase a castigar los rebeldes, i que de la guerra no alzase mano hasta acabar aquellas jentes o sujetarlas i traerlas a obediencia.
En cuya conformidad, el teniente Bogotá juntó mas de treinta mil indios, i con este ejército pasó la cordillera, entró en el valle i tierra de los rebeldes, con los cuales tuvo algunos reencuen tros, en que hubo hartas muertas de la una banda i otra, de donde el demonio tuvo mui buena cosecha, por que siempre pretende tener tales ganancias en tales ac tos, i así enciende los ánimos a los hombres a semejantes discordias, porque de ellas resultan sus ganancias, mayormente entre infieles, donde se lleva los despojos de todos. Apunto esto para lo que diré adelante. El te niente Bogotá con la perseverancia i mucha jente que metió, i con la que cada dia le acudia, que el Guatavita no se descuidaba en reforzarle et campo, alcanzó la victoria, sujetó los contrarios, trájoselos a obediencia, cobró los tributos de su señor, i rico i victorioso volvióse a su casa.
Pero como la fortuna nunca permanece en un ser, ni hai, ni ha habido quien le ponga un clavo a su voluble rueda, sucedió que vuelto Bogotá a su casa, i habiendo despachado a su señor Guatavita la gloria de la victoria con las muchas riquezas de sus tributos i parte de los despojos, sus capitanes i soldados trataron de hacer fiestas i celebrar sus victorias con grandes borracheras, que para ellos esta era la mayor fiesta; hicieron una mui céle bre en el cercado del teniente Bogotá, en la cual, después de bien calientes, comenzaron a levantar su nombre i celebrar sus hazañas aclamándole por señor ; diciéndole que él solo habia de ser el señor de todo i a quien obede ciesen todos, porque Guatavita solo servia de estarse en en su cercado con sus teguyes,que es lo propio que man cebas, en sus contentos, sin ocuparse en la guerra, i que si él queria, les seria fácil el ponerlo en el trono i señorío de todo.
Nunca el mucho beber i demasiadamente hizo provecho; i si no dígalo el Rei Baltasar de Babilo nia i el magno Alejandro, Rei de Macedonia, que el uno perdió el reino bebiendo i profanando los vasos del tem plo i con ello la vida ; i el otro mató al mayor amigo que tenia, que fué aquel festín tan celebrado en sus historias ; i con estos podíamos traer otros muchos, i no dejar fuera de la copia a Holofernes ni a los hermanos de Abraham. No faltó quien de la borrachera diese cuenta al Guatavita i lo que en ella habia pasado, i señalan do ( como dicen ) con el dedo los que en ella habian hablado con ventaja, ponderándole el alegre semblante con que el Bogotá habia oído el ofrecimiento de sus capitanes i soldados, i como no le habia parecido mal ; de todo lo cual el Guatavita se alborotó i al punto mandó a sus ca pitanes hacer dos mil indios de guerra, que asistiesen a la defensa de su persona, i que estuviesen prevenidos para lo que se ofreciese; así mismo despachó dos quemes, que, como tengo dicho, son mensajeros, aunque en esta oca sión sirvieron de emplazadores, con las dos coronas de oro, que entre ellos servían de mandamiento, o provisión real, citando al Bogotá, en que dentro de tercero dia pareciese ante él llevando consigo tales i tales capitanes.
Parecieron estos quemes ante el Bogotá, i intimáronle el emplazamiento, el cual no lo tomó a bien considerando que habia pocos dias que le habia enviado a Guatavita un gran tesoro i el vencimiento de sus contrarios, i que tan presto, le enviaba a llamar i que llevase los capitanes que le señalaba. Escaldóse de ello, i no sintió bien de aquella llamada, i para mejor enterarse, mandó a sus ca pitanes que tomasen aquellos quemes i que los convida sen, i siendo necesario, les diesen mantas, oro i otras dá divas, i que sacasen de ellos para qué los llamaba Guata vita, su señor. No se descuidaron los capitanes en hacer la dilijencia, i cargaron tanto la mano en ella, que los quemes hartos de chicha i dádivas, vinieron a decir: "qué hablasteis vosotros en la borrachera grande ? qué hicis teis en el cercado de Bogotá ? porque todo se lo dijeron aGuatavita, i ha juntado mucha jente."
No sé para qué, de aquí entendió el Bogotá para qué los llamaba ; al punto dio mantas a los mensajeros i un buen presente que llevasen a Guatavita, diciéndole le dijesen que ya iba tras ellos, con que los envió mui contentos. Idos los quemes, llamó Bogotá a consejo a sus capitanes, i acordaron, pues que se hallaba con las armas en las ma nos, previesen a Guatavita, i así juntasen sus cabezas con la suya. Dada esta orden, se la dio a ellos el Bogotá, para que juntasen toda la jente que pudiese tomar ar mas i rejirlas para la ocasión. Al punto pusieron en eje cución. El Guatavita, que no dormia, i traia el ánimo inquieto con lo que le habían dicho, vista la tardanza de Bogotá, volvió a enviarlo a llamar con otros dos que mes, los cuales llegados a Bogotá, emplazaron segunda vez al teniente ; el cual les respondió que el dia siguiente se irian.
Aquella noche llamó sus capitanes i les dio orden que los cuarenta mil soldados que tenian hechos, los partiesen en dos escuadras, i con la una a paso tendido marchasen de manera que al segundo dia al amanecer por encima de las lomas de Tocancipá i Gachancipá, que dan vista al pueblo de Guatavita, diesen los buenos dias a su señor; i que los otros veinte mil indios con sus capitanes, le siguiesen en retaguardia de su persona, que él se iria reteniendo i haciendo alto hasta tanto que se ajustaba lo que les ordenaba. Con esto los despidió i se fué a ordenar su viaje para el dia siguiente. Los capitanes con la orden que su jeneral les dio, aquella noche enviaron sus mensajeros a las escuadras de jente que tenian hecha, previniéndolos que al dia siguiente habian de marchar. Llegado el dia, el Bogotá salió con los capitanes llamados i con los quemes de Guatavita ; salió algo tarde por dar tiempo a lo que dejaba ordenado, i habiendo caminado poco mas de dos leguas, dio mui bien de comer a los dos quemes, i dándoles segundas mantas, les dijo que se fuesen delante i dijesen a su señor Guatavita que ya iban.
The opening of the book is shown; the full text loads in the reader.
Loading the full text…
The end
You’ve reached the end of Conquista i descubrimiento del nuevo reino de Granada de las Indias Occidentales del mar océano, i fundacion de la ciudad de Santa Fe de Bogotá, etc.
