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Historia de la revolucion del 17 de Abril de 1854

Venancio Ortiz · 1855 · Scanned text

125,958 words · about 8 h 49 min to read

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About this book

Author
Venancio Ortiz
Language
Spanish
Published
1855
Length
125,958 words · about 8 h 49 min
Sections
6 reader sections
Text
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Rights
Public Domain Mark 1.0

 

Contents (6)
  1. Front matter about 3 min
  2. Capítulo I about 1 h 18 min
  3. Capítulo II about 1 h 57 min
  4. Capítulo IV about 26 min
  5. Capítulo V about 52 min
  6. Capítulo VI about 4 h 14 min

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Front matter

HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DEL 1 7 DE ABRIL aa wm Aox,eí Gc)t. Yauxttao OtU;. ístwty a ais o EMPRENTA DE FRANCISCO TORRES AMAYA. CALLE 6. " DEL NOBTE NU.U. 2ó 1 . 1855. DISCURSO PREMIAR. Hai en la vida de las sociedades ciertos acontecimientos extraordinarios que, por mas qne se hayan estado presintiendo , por mas que se hayan estado viendo venir, siempre sorprenden. Al que tenga conocimiento de los cruentos sacrificios, de los actos sublimes de abnegación a costa de los cuales los heroicos granadinos lograron quebrantar las ominosas cadenas con que los tenia atados un déspota europeo, no podrá menos de causarle sorpresa ver a esos mismos hombres empuñar con frecuencia los eslabones rotos de esas mismas cadenas para convertirlos en armas fratricidas. Creerá que solo queríamos tener libertad para matarnos.

Al que conozca el valor indómito i el carácter altivo del pueblo granadino, por mas que haya vivido en la República, no podrá menos que causarle pas mo la noticia de que un hombre casi nulo, pudo hacerse Dictador i tiranizar una gran parle de ese mismo pueblo. Yo habia presentido, como otros muchos, lo que sucedió el 17 de abril i desde el fondo de la posición oscura que ocupo en la sociedad, me atreví a dar el grito de alarma. ¡Qué haremos! esclamé en una hoja suelta publicada en 15 de agosto de 1852, i este grito de angustia se me contestó dándome el cali sicativo de loco. , Llegó el motin del 11 de abril, esa vergonzosa peripecia que una parle de la nación habia visto venir paso a paso, i observé que todos estaban como yo, poseídos de estupor, i que no querían creer la realidad. Desde ese instante empezéa hacer apuntamientos, que continué en seguida dia por dia a pesar de la horrorosa presión moral que ejercía la Dictadura sobre los que no pudimos salir de la capital.

Tenia la esperanza de que estos apuntamientos, en que constaba minuciosamente todo lo que habia visto o sabido, pudieran servir para que alguno mas apto que yo, escribiera la historia de ese motin. Con tal objeto los manifesté a varios sujetos respetables que me instaron para que yo mismo acometiera tan penosa empresa, ofreciéndome bondadosamente los documentos que pudiera necesitar i que ellos pudieran proporcionarme. Con temor empezé, porque desconfiaba de mis fuerzas, porque conozco mi incapacidad. Por eso hasta el Ululo de mi obra, fué un motivo de vacilación para mí. Yo, que habia visto a mi querida Patria con su manto tricolor hecho pedazos, debatiéndose ensan grentada sobre el lodo, bajo la inmunda planta de in odioso Dictador, ¿ tendría la necesaria sangre fría para referir con imparcialidad los hechos ocur ridos en el tiempo de esa horrible agonía? ¿ Podría valuar esos hechos ? / si nada de esto podia tal vez, ¿debería dar a mi libro el respetable título de historia? — Mucho tiempo vacilé, pero Herrera, Pedro Cieza de León, Fr ai Pedro Simón i otros, me persua dieron que lo que se llama historia es la relación ve rídica de acontecimientos pasados, i que así como ellos llamaron historia la relación de lo que habian presenciado, yo podía llamar lo mismo la referencia de hechos ya pasados, de que iva a ser simple narra dor.

Capítulo I

Consideraciones jenerales sobre el carácter i costumbres de los granadinos. --Oríjen de los partidos políticos.— Sus prohombres.— Revolución de 1840.— Sus consecuencias. --Administraciones Herran i Mosquerra.- -Oríjen de las Sociedades democráticas.— Elección del 7 de marzo. — Administración López. --División del partido liberal. —Elección de Obando para Presidente déla República— Su posesión. --Gólgotas i Draconianos. --Congreso de 1853. --Motines del 19 de mayo i 8 de junio.— El Jeneral José Maria Meló.— Asesinato de Antonio Paris.— Sus consecuencias.— Lei de elecciones. --Medios empleados para falsearlas.— Reaparición de la Sociedad democrática en Bogotá.— Estado alarmante del pais— Asesinato del cabo Quirós.— Congreso de 1854. --Motin del 14 de abril— El 17. L os grandes sacudimientos que lian esperimentado los pueblos, han nacido, casi siempre, de la ambición apoyada por la ignorancia.

El primero de estos elementos da el im pulso, el segundo es la máquina que consuma el hecho. La ignorancia obra en provecho de la ambición, i cava así, alegremente, su propio sepulcro; i los ambiciosos pospo niéndolo todo a su propio interés, baten las palmas, llenos de contento, cuando ven mayor número de ignorantes de cuya candidez pueden abusar. El pueblo granadino, sujeto por tres siglos a un réji men a propósitopara hacerlo amar la servidumbre, no ha tenido aun tiempo suficiente para conocer las ventajas de su libertad. Deslumbrado por la civilización que, como un torrente de viva luz, hirió de repente sus ojos acostumbra dos a la oscuridad, no ha podido dar con el sendero que pudiera conducirlo a su prosperidad i a su dicha. Errando aquí i allí, tropezando i cayendo, ya se fía a uno ya a otro de los que le ofrecen conducirlo bien; pero demasiado im paciente, pronto abandona a este i se agarra de aquel, no (lando a ninguno bastante tiempo porque de todos desconfía.

Los ambiciosos han sabido esplotar esta debilidad del carác ter nacional i, abusando criminalmente de la ignorancia de nuestro pueblo, lo han hecho servir a sus miras, casi siem pre engañándolo. Durante la guerra magna de nuestra independencia, a nada pudo atenderse mas que a la necesidad premiosa de afianzar la libertad: todo lo demás interesaba poco. Las discordias domésticas i las enfermedades, triste patrimonio de la humanidad en todo tiempo, hicieron nece sario el estudio de la medicina i de la jurisprudencia; i como el pueblo todo era católico i amaba su creencia i necesitaba ministros, fué necesario también conservar el estudio de la teolojía. Todo otro estudio se descuidó i este descuido vino a erijirse en costumbre, de manera que no hubo luego otra carrera para la juventud; pero como no todos podian seña larse por su instrucción en alguna de estas tres profesiones esclusivas, muchos quedaban sin recursos para vivir, entre los médicos i abogados, luego que obtenian su título de doctor.

Las jentes del pueblo bajo que, durante la dominación española, a nada habian podido aspirar, luego que vieron abierta la puerta a sus ascensos en la escala social, quisieron también tener hijos doctores, porque acostumbradas a verse despreciar porque vivian de un trabajo honesto, pues tal era el sistema español, se avergonzaron de que sus des cendientes hicieran zapatos o labraran maderas, cuando podian llegar a ocupar asientos en las cámaras lejislativas de la nación. Esta fué una de las causas de la diminución de la riqueza pública que empezó a dejarse sentirluego que se consumó nuestra independencia. Multitud de ciudadanos que se habían inutilizado para las artes i que careciande pan por falta de industria , aspi raban a los empleos públicos para vivir del tesoro nacional, i se arrimaban al primer ambicioso que, pretendiendo asaltar el poder, les ofrecia una colocación.

Esta ha sido la fuente de nuestras constantes revoluciones. Llenos de preocupaciones que se nos han trasmitido por herencia, hemos desdeñado las artes que nos habrían proporcionado pan. Descuidados los elementos de riqueza que la Providencia sembró en nuestro suelo, porque la pobreza nacional los hace inaprovechables, no sirviendo por esta razón nada de lo que no es indispensable para la vida material del individuo i de la sociedad; la instrucción que han alcanzado algunos, solo ha servido para aumentar el mal, pues ha enjendrado necesidades i ambiciones mui di fíciles o casi imposibles de satisfacer. No hai en la Nueva Granada químicos, ni botánicos, ni arquitectos, ni maquinistas, ni lapidarios, ni ebanistas, ni literatos, ni jeógraios, ni matemáticos, ni nada, sino en una escala mui reducida: solo hai políticos en grande abun dancia i son tan intensos los odios que la diferencia de opiniones produce, que no bastan para templa ríos, ya que no para estinguirlos, las mas íntimas relaciones de paren tezcou de amistad.

Esto sucede a pesar de que muchos adoptan un partido, no porque se haya convencido su razón de que es el que sostiene mejores principios, sino porque a él pertenece algún individuo por quien tienen particulares simpatías, o por que en el contrario está afiliado algún enemigo personal o alguno que les inspira antipatía; i la intolerancia llega a un estremo tan chocante, que si a los de una bandería les. ocurre alguna idea útil a todas luces para el país, los de la otra la combaten con todas sus fuerzas, i a falta de razones apelan al ridículo, o a insultos i diatribas. El pueblo es tan raro en su carácter que puede calificarse de incomprensible. Detesta la guerra porque es manso; i por lo mismo un pequeño número puede oprimir a centenares de hombres sin que estos se rebelen contra sus opresores i los despedazen.

Un revolucionario puede reunir un grande ejército tomando a la fuerza a los ciudadanos i conduciéndolos atados como corderos a sus filas: puede tratarioscon crueldad horrible, i dormir tranquilo custodiado por ellos mismos, sin temor de que se resuelvan a hacer uso de las armas para libertarse de él; i el dia que los lleva a combatir, combaten como leones sin saber porqué, sin entusiasmo, sin interés; i si son tomados prisioneros por los contrarios, siguen combatiendo contra los que habian sido sus compañeros, i sufren, i mueren i dan la muerte, sin pararse a examinar por qué. Si alguno se resuelve a desertarse, puede ser aprehendido por otro, i aprehensor i aprehendido atraviesan vastos desiertos sin que este se resuelva a aventurar en una lucha con aquel, la vida que pueden quitarle a palos estirado sobre un cañón.

Con un pueblo así todo se puede hacer, porque cada hombre es una máquina que se mueve a impulso de otra voluntad. Si algunos de estos seres llegan a creer que es bueno lo que se les dice, lo sostienen con la tenacidad de la torpeza , sin que baste razón alguna para convencerlos de lo contra rio, i entonces de todo son capaces. Hombres que pueden ser malos o buenos hasta la exajeracion, segun los principios que se les inculquen, te niendo la fé del cristianismo podian ser unos ánjeles.- Esta era su lé.-l aun no la han perdido enteramente apesar de nuestras frecuentes peripecias políticas i de la influencia que ellas han tenido en la creencia popular, corno vamos aver. Desde que la Nueva Granada se. organizó como Repú blica independiente, se dejaron ver las varias tendencias de los ciudadanos.

Unos querian que el Gobierno 'fuese bas tante fuerte para mantener la organización socral, i querian colocar la Relijion como base del edificio de la República. - Este partido que era, hasta cierto punto intolerante, fué denominado retrógrado. -Otros miraban la Relijion como un estorbo para los progresos déla intelijencia i como punto de apoyo del despotismo, i querian un gobierno que no pudiese entrabar de modo alguno la libertad individual. - Estos comporrian el partido llamado progresista. Ambos partidos eran exajerados, aunque es preciso confesar que en ambos habia hombres sinceros que traba jaban por el triunfo de sus ideas, persuadidos de que ellas harían la felicidad del pais; i ambos partidos procuraban atraerá sus filas ala multitud ignorante, lisonjeándola con promesas para convertirla en su instrumento.

Pero como esa multitud poco comprendia de política, i sí tenia respeto i amor por sus creencias relijiosas, cuya conservación le ofrecían los retrógrados , se adhirió fácilmente en su mayos parte a estos, i entonces el partido progresista apeló a lar armas para buscar con ellas el triunfo de su causa. La guerra se empeñó sangrienta, horrible. Cada par tido procuraba esplotar en su provecho la rica mina de las preocupaciones populares, i para hacer mas perceptibles sus principios, tendia a personificarlos. El Jeneral José Maria Obando, sobre quien pesaba el cargo del asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, fué la personificación del partido progresista que habia tenido por jefe al Jeneral Santander. Este hombre célebre habia contribuido eficazmente a la independencia de Colombia , i habia gobernado con habi lidad esta gran República, mientras que el primer hombre de Sur-América conquistaba la libertad para otras naciones del continente.

Caído en desgracia por consecuencia de la conjuración del 25 de setiembre, habia ido a Europa en tiempo en que aun podia apreciarlos estragos de la revolución francesa, la causa de esa revolución, el coloso que de ella habia nacido, i la caída de ese coloso. Dotado de un gran talento, analizó todos esos grandes hechos i comprendió que las conquistas de la libertad no deben intentarse con las armas, pues ella huye despavorida al ruido terrible del combate, i la tiranía viene a reemplazarla. Cuando se dividió Colombia, la Nueva Granada elijiópara su Presidente a Santander, i él volvió de su destierro a gobernar esta joven República. Queriendo embellecerla, trató de hacerla comprender la libertad como él la comprendía; i, hombre de Estado, profundo político, procuró atraerse ala juventud ilustrada, deslumbrándola con el prestijio de su elocuencia i con la afabilidad de sus modales que realzaban el mérito de su figura noble i majestuosa.

Tal era el hombre que la República acababa de perder i a quien reemplazaba Obando en la dirección de un par tido. Obando era un hombre que, sin grande instrucción, sin haber trabajado por la independencia sino antes en contra de ella hasta que casi estuvo asegurada, debia el influjo de que gozaba a la circunstancia de haber contribuido, en unión con el Jeneral José Hilario López, al restablecimiento del Gobierno lejítimo en el Sur de la República, cuando en 1830 una facción militarlo derrocó en el Santuario, i haber obtenido antes un triunfo sobre Mosquera en el sitio de la Ladera. A mas de esto, Santander lo distinguía con su amistad, i Obando que reunia a una interesante figura, un aire verdaderamente marcial, sabia insinuarse con lajuven tud,siempre dispuesta a dejarse ganar por el que se le pre senta con mas aire de franqueza, con mas familiaridad i le habla de libertad.

Ei Jeneral Tomas Cipriano de Mosquera, enemigo personal de Obando, filé casi la personificación del bando opuesto. -Este varón de'noble oríjen, de instrucción vasta i de talento poco común, habia sido uno de los que, ofusca dos por el brillo de la gloria de Rolívar, no combatieron su dictadura. Por eso los progresistas no lo querian. El partido de Mosquera estaba en el poder i represen taba el principio de lejitimidad qrre no puede atacarse im punemente, así fué que, aunque los revolucionarios dieron el giito en todas las provincias, fueron completamente vencidos en todas partes. Fué lástima que el vencedor ensangrentara un triunfo tan hermoso ! Un triunfo que pudo hacer comprender al pueblo entero la fuerza irresistible del poder moral, i la impotencia de las bayonetas para luchar con él ; pues habiendo quedado el Gobierno reducido a la capital de la República , se encontró de repente, de un modo prodijioso, con los recursos necesarios para combatir i vencer.

Un hombre tan valiente como patriota, i tan valiente i patriota como los héroes mas gloriosos de la guerrera Esparta, el coronel Juan José Neira, salvó la capital venciendo en Buenavista el 28 de octubre de 1840, a los facciosos que, animados por un triunfo reciente sobre las fuerzas constitucionales, se atre vieron a amenazarla. Esta victoria, obtenida a costa de la vida de Neira, fué fecunda en resultados pues a ella se debió la conservación del Gobierno i el tiempo necesario para que pudiera salvarse la República. La lei fulminaba entonces pena capital contra los reos de delitos políticos, iVezga, Córdova, Vanegas, cuyas sie nes estaban agobiadas con el peso de los laureles gloriosos cosechados en la guerra magna, perecieron con otros muchos en los cadalzos; pero como las ideas no mueren con los hombres i los elementos de orden i de desorden están en las ideas, la República continuó dividida i los progresistas ó liberales, esperando con ansia una coyuntura que los pu siera en posesión del poder.

Cuando esta revolución terminó, habia sido electo Presidente del Estado el Jeneral Pedro Alcántara Herran, soldado voleroso i honrado, i uno de los caudillos del ejército constitucional. El quiso destruir las esperanzas de los liberales porque estaba persuadido de que estos con sus ideas hundirían en un abismo la República, i su ministerio se compuso de hombres que abrigaban la misma persuacion. El eminente Dr. Mariano Ospina, el primero tal vez de los talentos de! pais, fué el alma de aquella administra ción, por desgracia sobrado represiva. Durante ella se san cionó la lei en virtud de la cual volvieron los Jesuitas a la Nueva Granada; i este instituto tan combatido, tan temible para los liberales, i la lei de medidas de seguridad conforme a la que, por simples sospechaste podia desterrar o confi nar a los ciudadanos; en vez de ahogar los gritos denlos vencidos, los hicieron más perceptibles i, basta cierto punto. justos.

El corazón humano siempre se interesa por los opri midos: por eso ganó tanto la impiedad con la inquisición : por eso ganó tanto el partido liberal granadino con la lei de medidas de seguridad. Al fin quedó esta abrogada, pero ya habia producido todos sus malos efectos. Obando, que se habia refujiado en Lima, fué reclamado tenazmente como reo de un delito común para juzgarlo; i esta reclamación que lo presentó como víctima de sus cre encias políticas, le dio una grande importancia i lo puso en aptitud de volver algún dia a encabezar su partido. Sin esa persecusion, el nombre de Obando nohabria vuelto tal vez a verse escrito en las pajinas enlutadas de nuestra historia. El Jeneral Mosquera subsiguió a Herran en el mando de la República , i desde su advenimiento al poder, empezó a dictar providencias altamente liberales.

Los reglamentos universitarios que se habian dictado en la administración anterior i por los cuales la juventud de los colejios se habia afiliado en el bando liberal, fueron revistos i mejorados, aflojando un tanto de su rigor. - La contabilidad pública fué ventajosamente arreglada; i no teniendo ya en cuenta las opiniones políticas, fueron llamados a los puestos públicos los hombres capaces de desempeñarlos. El Dr. Florentino González, una de las figuras más brillantes del partido liberal , se encargó de la cartera de hacienda , i con su ayuda i la del mui intelijente joven José Eusebio Caro, se hicieron en este ramo las reformas mas ventajosas. La libertad de reunirse para tratar cuestiones políticas se hizo una realidad. En fin, Mosquera dio un grande impulso a los progresos materiales e intelectuales del pais; pero esto no obstante, el partido liberal no desistió de su empeño de adueñarse del poder aprovechando para esto la misma conducta tolerante del Gobierno.

El partido dominante contaba en sus filas muchas intelijencias distinguidas, las familias qrre por su oríjen o por su riqueza habian figurado de tiempo atrás en la Re pública, i casi todos los grandes capitalistas, i como por esta razón tenia hombres para todo, par-a valer algo en el país, se necesitaba ser rico, o estar ventajosamente relacio nado, o tener una intelijencia descollante; i la mayor parte de la juventud intelijente se veía tratada con cierto grado de desprecio. Entre esa juventud jerminaba una noble am bición: muchos querian salir de la oscuridad, pero, care ciendo de las condiciones espresadas, hacían esfuerzos inútiles para conseguirlo. De aquí nació que una gran parte de esa interesantísima porción de la sociedad, que con razón comparaba Perícles a la primavera del año, se persuadiera xle que habia en la República una verdadera oligarquía, i se propusiera combatirla por todos los medios posibles.

Pusiéronse, pues, varios de estos jóvenes de acuerdo con los artesanos mas notables i reunieron a los hombres del pueblo bajo en una Sociedad que denominaron «de ar tesanos i labradores progresistas» i qrre mas tarde apelli daron «Democrática», i allí les predicaron con la mayor libertad doctrinas esencialmente abolicionistas i procuraron convencerlos de que el partido dominante, apoyado por el clero i por los ricos, tiranizaba el pais. La circunstancia de ser un Mosquera Arzobispo i otro Presidente, la de haberse casado Herran, siendo Presidente, con la hija de Mosquera, i otras tan insignificantes como estas, se hicieron Taler mañosamente para persuadir al pueblo que se quería perpetuar el poder en cierto círculo, i el título de nobles pronunciado con la sonrisa amarga del despecho, hacia saltar de rabia a los miembros de la Sociedad como si los tocaran con un hierro candente.

Los mas ilustrados de ellos redactaron periódicos en que atacaron bruscamente al Gobierno i a Mosqueras este, usando del derecho que le dábala leí, acusó a los escritores en una ocasión en que lo calificaron de traidor a la patria, asegurando que estaba de acuerdo con el Jeneral Juan José Flores, que por aquel tiempo organizaba en Europa una espedicion contra el Ecuador. El Jurado absolvió a los acu sados el dia 13 de junio de 1848, i sus coopartidarios hicieron tal burla del acrrsador, que éi, montado en cólera, quiso hacer uso de la fuerza para reprimirlos a balazos. - Éste incidente se aprovechó para presentar al Presidente como capaz de sobreponerse a todo i erijir su voluntad en lei, i a él debieron los democráticos algún aumento en sus filas i en la uniformidad de sus tendencias. Llegó en esta sazón la época de elejir Presidente de la República para el quinto periodo constitucional , i los demo cráticos trabajaron incansablemente por colocar en este empleo al Jeneral José Hilario López, amigo i compañero de Obando.

La exajeracion de los principios que ellos pro clamaban ahora, idénticos a los que difundieron los denominados rojos en Francia , hizo quese lesaplicara este calificativo; i el partido contrario que sostenía la candidatura del Dr. Rufino Cuervo, firme en sus principios hasta donde lo per mitia el curso de las ideas, se llamó conservador. Una pequeña fracción de ciudadanos quiso formar un tercer partido que podia llamarse moderado i trabajó en favor del Dr. Joaquin Gori. El partido rojo, compuesto délos miembros del antiguo partido liberal, de los parientes i amigos de los ajusti ciados por la revolución de 1840, de los jóvenes resentidos porque imprudentemente se los miraba en poco, i de la multitud ignorante a quien se habia logrado seducir, tra bajó con una actividad i unión prodijiosas a favor de su candidato, pero no pudo conseguir que tuviera el número suficiente de votos para ser declarado popularmente electo; i el partido conservador, aunque mucho mas numeroso i en posesión de mas recursos, como era mui eterojeneo en su composición i contaba en sus filas un vasto círculo de individuos egoistas, dividió sus sufraj ios entre varios ciudadanos, ninguno de los cuales alcanzó tampoco la suficiente mayoría. -Era, pues, el Congreso nacional el que debia perfeccionarla elección, i con tal objeto se reunió en el templo de Santo Domingo el dia 7 de marzo de 1849 bajo la presidencia del Dr. Juan Clímaco Ordoñez.

Los democráticos llenaron el recinto del templo i, cuando la elección, contraída ya a López i Cuervo, dio por resultado: 42 votos a favor de este, 40 a favor de aquel i 2 *n blanco; creyendo hecha la elección, prorrumpieron, sin respeto de ningún jénero, en gritos i amenazas sangrientas, destrozaron la barra que se habia levantado para separar el local en que debian funcionar los apoderados del pueblo, invadieron este i armaron tanto ruido, que, en vano esfor zaban su voz los funcionarios públicos reclamando el orden. Como el Presidente habia declarado que los votos en blanco no se adjudicarían a ninguno de los dos candidatos i que la mayoría necesaria para decidir la elección, seria la de uno sobre la mitad del número de votantes, fué preciso volver a principiar la votación; pero antes de publicarse el resul tado del escrutinio, se repitieron las mismas señales de violencia que ya habian introducido el espanto en el ánimo de algunos diputados.

Al sin fué preciso mandar despejar la barra, lo que no sin gran trabajo se consiguió, pero los democráticos rodearon el templo, apesar de la fuerte lluvia que caía, i continuaron gritando i amenazando. En este estado se procedió a nueva votación, i como algunos diputados temian ya ser asesinados si no se daba gusto a los democráticos, cediendo" a este temor votaron por López, que resultó en esta vez favorecido por 45 sufrajiosf). Así fué elevado a la primera majistratura nacional aquel Jeneral, i así se dio el pernicioso ejemplo de irrespetar i hacer violen cia al cuerpo soberano de la nación. La elección hecha de esta manera irritó tanto al par tido vencido, que, al dia siguiente, apareció una hoja suelta titulada «Apelación al pueblo» , en que «Un Representante» hacia la relación de lo ocurrido, calificaba de inválida, como obra de la coacción, la elección hecha, i escitaba a la Nación i mui particularmente a las provincias del Norte, ano some terse a esta especie de Dictadura militar impuesta a todos los granadinos por el populacho de la capital.

Al mismo tiempo que esta hoja se ponia en circulación, otro Repre sentante declaraba en plena sesión que ningún conservador debia prestar sus servicios a la Administración futura, i que si alguno lo hacia, debia reputarse tránsfuga. Este (*) El Dr. Mariano Ospina estendiá su voto así : « Voto por el Jeneral López para que no se asesine al Congreso. <• concepto no contradicho i aquella publicación, contribuyeron mucho a que al posesionarse de su empleo el nuevo Presidente, resolviera gobernar solo con su partido i para su partido. En consecuencia, abdicando el derecho que le daba la Constitución, se sometió al voto de una junta representante de la Sociedad Democrática para nombrar su ministerio, o mejor dicho: lo recibió de ella i corrió a sentarse en los bancos de dicha sociedad, elevándola así al rango de una entidad gubernativa. -Sociedades análogas seestablecieron en casi todos los pueblos de laRepública como corporaciones oficiales de que eran miembros todos los empleados, i se empezó a poner en práctica la especie de contrato que se habia celebrado con el Jeneral López cuando se le propuso la candidaturas).

Se tomó empeño formal en quitaralpueblosemi-bárbaro de la República, el único freno que podia contenerlo - la relijion. A lo menos, los discursos que los jóvenes exaltados pronunciaban, ya en la Sociedad Democrática, ya en la Escuela Republicana, contenian siempre ataques a ella; i alguno hubo que descolgando el retrato del Papa, lo ultrajó para que vieran todos el desprecio con que miraba a la cabeza visible de la Iglesia católica. A los conservadores se les privó de todos sus derechos. Para que no ejercieran el mas precioso de ellos, se les es cluyó de las listas de sufragantes parroquiales, e inútilmente reclamaron arrte los cabildos que eran los que, conforme a la Constitución, debian oír i resolver estas reclamaciones. En las provincias de Buenaventura i Cauca se les azotó, se les robó, se les asesinó.

En todas partes se les oprimió. (*) El pliego de condiciones fué también presentado a los señores Jeneral Joaquin Barriga i Dr. Florentino Gonzáles, i como ellos no quisieron aceptarlas, lo presentaron al Jeneral López que sí las aceptó; i de tal modo quedó esclavizado, que nada podia hacer sin el consen timiento de la democrática. En prueba de esto referiremos solo un hecho: -Habiendo vacado el ministerio de R. E. por promoción del que lo obtenía, suplicó al Jeneral José Acevedo que se hiciera cargo de él, i cuando este señor accedió por fin i tomó posesión, los democrá ticos exijieron que fuera removido en el acto por cuanto era conservador. López se sometió, bizo renunciar a Acevedo, i le irrogó así un ultraja inmerecido. Se les privó violentamente del derecho que para reunirse les daba la Constitución (*), i se les persiguió, en sin, hasta exasperarlos, hasta obligarlos a lanzarse en una revolución.

Un periódico ministerial de aquella época decia: «Si los conservadores quisieran lanzarse en la oposición de hecho, nos harían un gran favor, porque entócesse apresuraría la hora deseada de su castigo, i se veria libre el país de sir funestísima presencia. Es de sentirse que no se muevan, porque tiempo es ya de que ellos desaparezcan para siempre de la escena política i de la comunidad social. » - Estas bár baras palabras pintan bien el estado de los ánimos, el odio profundo con que se miraban los hijos de un mismo país, i el carácter impetuoso i terrible del partido que estaba en el poder. El Presidente fué a las provincias del Sur a ver con sus propios ojos los escesos que se habian cometido en ellas, pero con esto nada se remedió pires antes declaró que aquellos infames flajeladores eran los mejores apoyos del Go bierno.

Los ricos eran, en su mayor parle, conservadores, i como de dia en dia se metalizaban mas i se hacían menos tratables por los pobres, la parte ilustrada de las democrá ticas los presentaba al pueblo como sus opresores, como [*¡ En Bogotá, a vista del Gobierno sucedió lo siguiente: - El 10 de marzo de 1851 estaban, por la noche, los miembros de una sociedad conservadora que se denominaba ..Popular., reunidos en casa del coro nel Manuel Arjona, con la esposa e hijas de este señor, i los democrá ticos que, o los habian visto entrar o los oyeron hablar, atacaron de repente la casa i, arrancando las ventanas i rompiendo las puertas, empezaron a hacer fuego sobre cuantas personas habia dentro. Un con servador i un democrático perdieron allí la vida: otros dos conservadores quedaron heridos, i estos, i cuantos se habian quedado para servir de escudo a las señoras, fueron llevados a la cárcel donde se les mantuvo muchos dias.

La casa quedó destrozada i muchos objetos se perdieron. Después, las autoridades en sus notas oficiales, dieron cuenta de este hecho escandaloso, refiriendo las cosas al contrario. Otra ocasión fueron los conservadores atacados en la Peña, donde estaban reunidos para tomar una comida; i estos actos de ferocidad. ejecutados principalmente por la hez de la democrática, no eran repri midos por la autoridad ni reprendidos por la parte ilustrada de la misma sociedad . sus verdugos, i al predicar doctrinas humanitarias, las fun daba en principios comunistas llamando robo la propiedad. Entonces desapareció enteramente la buena fé, se organiza ron cuadrillas de malhechores que llenaron de terror la capital: en el trato común cada uno procuraba engañar a los demás, i el comercio se desvirtuó porque se perdió la confianza.

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