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TRATADO DE ENSAYES, A TRATADO DE ENSAYES, TANTO POR LA VIA SEGA GOMO POR LA VIA HÚMEDA DE TODA CLASE DE MINERALES Y PASTAS DE COBRE, PLOMO, PLATA, ORO, MERCURIO , ET3. ; CON DESCRIPCIÓN DE LOS CARACTERES DE LOS PRINCIPALES MINERALES Y PRODUCTOS DE LAS ARTES EN AMÉRICA , Y EN PARTICULAR EN CHILE; por IGNACIO DOMEYKO, MIEMBRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE: PROFESOR DE QüÍMIC VStijwfiAoi tiVÁcAem, <uv*ftW-\\U\Ao. *■*-, tovv*t'*yvift. \ VALPARAÍSO. IMPRENTA DE£ IUARTQ, CALLE DEL C*ABO, NÜN. 29\. 4858. IPIBDlLWÍh Esta obra, que he escrito y publicado por encargo del Sr. Ministro de Instrucción Pública, está destinada para el uso de los que quieren destinarse al conocimiento práctico de los minerales y al arte de ensayarlos. Es claro que, debiendo variar los métodos de ensayar segun la naturaleza y la composición ele las materias que se quiere ensayar, el estudio de los caracteres de estas últimas debe ser inseparable del estudio de dichos métodos.
Por esta razón he creído necesario comprender en el Tratado de ensayes, una descripción mineralójica y tecnolójica de las principales materias metálicas, ya sea minerales, sea artificiales, que tienen alguna importancia en el comercio y la industria. En vista ele esto, he dividido en dos secciones principales cada capítulo destinado a cada metal: en la primera se halla la descripción, 1. ° de las especies minerales o mineralójicas del metal; 2. ° de los minerales o metales, que no son otra cosa mas que unas mezclas de las anteriores, consideradas en el estado en ejue se emplean para el beneficio; 3. ° de los productos de las artes: en la segunda, se trata solo de los modos de ensayar tanto por la via seca como por la via húme da. Aquella sección comprende la mineralojia de los metales útiles; ésta el verdadero arte de ensayar.
En toda mi obra he adoptado y seguido el plan del Trata do de ensayes por la via seca, de Berthier, obra maestra que debe hallarse en las manos de todos los metalurjistas y direc tores de injénios, como la única en su especie, que une a la mayor claridad y concisión, la precisión mas prolija: lo positivo libre de todas suposiciones teóricas. De esta obra he hecho un extracto o traducción de todo lo que es relativo a los modos de ensayar; y solo en la parte mineralójica he creído útil y necesario inlroducir algunas modificaciones, para adaptar este libro al uso de los americanos Vs y en particular de los chilenos, dándoles a conocer de un modo mas particular los minerales y productos de la artes de Chile y ele las repúblicas hermanas, que los del antiguo continente; y agregando algunos nuevos descubrimientos y observaciones relativas a los métodos que mas comunmente se practican en el nuevo continente.
Capitulo I. Operaciones Que Se Usan En Los Ensayes Poa La Via
SECA- Hemos de distinguir dos clases ele operaciones, que son: 1. ° mecánicas: 2. c químicas. § 1. ° OPERACIONES MECÁNICAS. Estas operaciones consisten: 1. ° en quebrantar, 2. ° en en. macar (chancar) o separar unas de otras las partes de dife rente naturaleza, 3. ° en moler y cernir, 4. ° en lavar, cuan do se trata de separar las partes metálicas de las que constituyen el criadero. Dos especies de ensayes se usan en la metalurjia: las mas veces se trata de saber la lei del común del mineral; otras veces se quiere solo conocer la lei de la parte mas pura del mineral, es decir de aquella parte metálica que constituye su verdadero mérito y utilidad. ¿De qué modo se toma el común del mineral? — Cuando se trata de saber la lei del común de los minerales al estado en que se sacan de las minas, importa mucho saber tomar con la mayor prolijidad posible lo que se llama el común del mineral, porque ele esta operación pende en gran parte la exactitud de los resultados.
Para esto, no es suficiente tomar a ciegas unos tres o cuatro pedazos de una pila de mineral; sino que se deben examinar bien las variedades principales que se hallan en ella, la clase de mineral que predomina, las partes mas pobres y las mas ricas; y se escojen diversas muestras ele todo para formar una mezcla que represente el común del mineral. Las mas veces, sobre todo cuando el mineral es mui heterojéneo, el único modo de hacer bien esta mezcla, consiste en tomar, sin escojer, pedazos de cada carga, o mejor decir, de cada capacho (ele cada dos quintales) al momento ele descargar los minerales. Cuando el mineral se halla amontonado en una pila grande, se corta la pila por unos dos tajos verticales ejue pasen por el centro, y se ponen a un lado todas las colpas que provienen de dichos tajos: después se quebrantan estas colpas en pedazos pequeños, y se hace de ellos otro montón, el cual se revuelve con mucho cui dado; después se corta otra vez en cruz, y se toma todo lo que se halla en una de las cuatro partes del montón. — Habiendo obtenido de este modo, o por uno de los métodos anteriores, la mezcla que debe representar el común del mineral, se reducen primero todos los pedazos por medio ele un combo o martillo a polvo de grano grueso, y después todo se muele en un almirez de hierro o de bronce.
El polvo cjue resulta de esto, se cierne; la parte que queda en el cedazo, se vuelve a echar en el al mirez, y se muele; después se cierne otra vez; y se repiten las mismas operaciones hasta que tóelo pase por el tamiz. Importa mucho juntar con el común las últimas partículas que ejuedan en el almirez, por ser las mas duras o maleables; porque esta parte del mineral es casi siempre la mas pobre o la mas rica de todo el mineral. — Los tamices que se usan para esto, son de tela de diversa finura, y son de clin, de seda o de alambre. En la venta de los minerales de cobre o de plata en Ingla terra, todo el cargamento se muele y se reduce a polvo, el cual se mezcla, se revuelve con mucha prolijidad, antes ele tomar de él una muestra. El lavado. — Cuando en vez de ensayar el común del mine ral, se trata de saber la lei de la parte mas pura que contiene, en este caso, el polvo ya molido y cernido se somete todavia a otra operación cpie consiste en separar la parte mas pesada de la mas liviana por medio del lavado.
Esto se puede efectuar de dos modos: — el primero consiste en deslamar o desleír el polvo en agua, y decantar el líejuido, antes que se depongan las partes mas tenues. De este modo se pueden separar varios tofos o arcillas, y se concentra en los residuos la parte mas densa que por lo común es la mas rica del mineral: del mismo modo se separan también los granos mui finos de los que son mas gruesos, y que a veces constituyen especies de diversa naturaleza. El segundo modo de lavar, consiste en someter el polvo a la acción de una corriente de agua por la que se sepa ran unas ele otras las sustancias de diferente densidad. Se hace uso para esta operación ele una tabla de madera como de me dia vara de largo y un poco ahondada en forma de una concha oblonga; y se pone en la parte superior de ella el polvo que se quiere lavar.
Sobre este polvo se deja caer un chorrito de agua por un tubo que viene de un depósito de agua, y se puede abrir o estrechar, como se quiera, por medio de una llave. Se principia por desleír el polvo, y se revuelve con los dedos, mientras el agua pase turbia; después se estiende el residuo en la parte superior de la tabla, de manera que ocupe como la cuarta parte ele su largo. El agua ha de caer un poco arriba de lo que se lava; y entonces, sujetando bien la extremidad superior de la tabla con la mano izquierda, se le imprimen con la derecha repetidos sacudimientos en dirección del eje longitu dinal. A cada sacudimiento, todas las partículas se suspenden por un instante en el agua; pero luego vuelven a caer a diversas distancias segun su densidad: las mas pesadas forman arriba una liz ; las mas livianas pasan por abajo, y la parte intermedia consta de zonas de diversa riqueza y densidad.
Después de esto se hace oscilar la tabla sobre su eje de modo que éste quede inmóvil; y al mismo tiempo se lo inclina un poco a fin de hacer bajar las partes livianas que todavia que dan en la superficie. Cuando ya la mayor parte de partículas livianas se hallan reunidas en lo mas inferior, se les hace caer con el dedo en un vaso colocado debajo de la tabla; y se vuelve a pasar lo restante hacia arriba, para repetir la misma operación hasta que se purifique del todo el mineral. Agregaremos que para este modo ele lavar, no se necesita que el polvo sea mui fino; antes por el contrario un polvo grueso se lava mejor, sin que se pierda la parte mas rica del mineral. En lugar de aejuella tablita que se emplea en los laborato rios y en algunas minas de Europa, hacen uso los mineros americanos de lo que llaman achua, poruña, batea, cuyo uso cómodo y sencillo se aprende solo por la práctica.
Operación de calcinar. § 2.° OPERACIONES QUÍMICAS. Las operaciones químicas que se verifican comunmente en los ensayes por la via seca, son: la calcinación, la reducción y la fu ndic ion . CALCINACIÓN. Importa mucho distinguir la calcinación que se hace con el contacto del aire, de la que se efectúa en vasos cerrados sin ese contacto. Esta tiene por objeto hacer salir del mineral todas las sustancias volátiles que se puedan separar por el fuego, como son el agua, el ácido carbónico y en varios casos el azufre, el arsénico, el antimonio, etc, mientras que el pri mer modo de calcinar sirve para combinar algunos elementos constitutivos con el oxíjeno del aire. Calcinación con el contacto del aire. — Este modo de calcinar se llama también tostar (griller). De este modo se calcinan los metales y sus protóxidos, para hacerlos pasar al mayor grado de oxidación.
Se calcinan los súlfuros, los arseniuros, los arsenio-súlfuros, etc, para separar a lo menos en parte el azufre, el arsénico, el antimonio etc A veces, se calcinan los cloruros para trasformarlos en óxidos. Para calcinar un mineral, se lo reduce a un polvo mui fino, y se pone en una tacita chata ele arcilla, colocándola en un hornillo ordinario de calcinación o en un hornillo de copela. Este último método es mejor y mas cómodo, porque el aire ejue entra en la ñufla, es jraro, sin vapor de combustible, y por consiguiente capaz de oxidar mas pronto los elementos, y porque en la mufla es mas fácil graduar la temperatura, acer cando la taza al bordo de la mufla o poniéndola mas adentre No siendo posible efectuar completamente lacalcinación de un mineral, si no se ponen sucesivamente todas sus partículas en contacto con el aire, y como también la fundición del polvo impediría este contacto, es menester revolver continuamente el polvo con un alambre de hierro al principio de la operación, y templar la temperatura.
Los mas minerales que necesitan calcinación para separar el azufre, el arsénico, o el selénio, son mui fusibles; pero a medida ejue avanza la calcinación, se hacen mas difíciles de fundir: por consiguiente, es preciso principiar la calcinación a la temperatura mas baja posible, y no elevarla sino cuando dejen ele desarrollarse los vapores. En algunos casos, para evitar que desde luego se funda el mineral, es bueno añadir desde el principio un poco de carbón y arena y mezclarlos bien con la sustancia. Cuando la operación llega al punto de que no se exhale ningún vapor de la materia calci nada, es bueno y en algunos casos absolutamente necesario añadir un poco de carbón molido, tapar el crisol o la tacita en que se hace la calcinación, y aumentar mucho el fuego. Poco rato después se destapa el vaso, y se vuelve a calcinar el residuo como antes, repitiendo la misma operación hasta que no se exhale nada del mineral.
De este modo se deben calcinar los arseniuros y arsenio -súlfuros; porque en su oxidación se des arrolla una gran cantidad ele ácido arsenioso, y se forman arsénitos; y como estos últimos no se descomponen por el calor, se necesita añadir carbón, para que el arseniato se trasus tancie en arseniuro. Luego que se agrega el combustible, una nueva cantidad de ácido arsenioso se exhala, y por consiguien te, a cada nueva porción de carbón que se añade, se separa una nueva cantidad de arsénico que se volatiliza, sea al estado de ácido arsenioso, sea al estado puro. La práctica demuestra que al fin queda en el residuo una cierta porción de arsénico que ya no se puede separar por medio ele la calcinación. Calcina- Calcinando los súlfuros, se desarrolla ácido sulfuroso, y se don de los forma un sulfato; y como todos los sulfatos, excepto el sulfato tülfuros. n . i ' , 11,, ■ , , , de plomo, se deocomoonen por el calor albo, y casi todos obran en los súlfuros orijinando óxidos y ácido sulfuroso, la calcina ción puede efectuarse completamente sin añadir carbón; solo se necesita elevar de cuando en cuando la temperatura para descomponer los sulfatos, y esto se efectúa tapando el vaso en que se calcina el mineral y adaptando al hornillo el tubo de aspiración, o bien, poniendo la taza mas adentro de la mufla si la calcinación se hace en un horno de copela.
Cuando se cal cina el sulfuro de plomo, no se debe añadir carbón, porque se formaría un sub-súlfuro mui fusible que se pegaría al vaso: no se debe tampoco elevar la temperatura, porque el óxido de plomo es fusible, y por esto no se puede separar el azufre de la galena por la calcinación. Hai súlfuros, como el de antimo nio, que se deben calcinar a una temperatura baja, desde el principio hasta el fin de la operación, y otros como el sulfuro de zinc (la blenda) que se pueden calcinar a una temperatura mui elevada. No se necesita una arcilla mui refractaria para hacer los vasos que se emplean en la calcinación de los minerales, por ejue estos vasos, tazas o crisoles no se someten nunca a un calor mui intenso; pero no deben rajarse por las variaciones de temperatura, y en el interior deben ser mui lisos a fin de que se pueda quitar el residuo.
Muchas veces, cuando se quiere evitar la pérdida del mineral calcinado que se pegaría, aunque en jiequeña cantidad, al fondo déla taza, es preciso calcinar el mineral en el crisol mismo en que se le ha de fundir. En este caso se debe inclinar un poco el crisol mientras dura la calcinación, para que ed aire entre y se renueve mas fácilmente en el interior del crisol. Cuando se hace uso ele una cápsula de porcelana, es preciso calentarla y enfriarla mui lentamente porcjue la porcelana se ejuiebra por las variaciones repentinas de temperatura. REDUCCIÓN. Esta operación tiene por objeto quitar el oxíjeno a un óxido o a un compuesto oxijenado: para esto, se calienta el cuerpo ejue se quiere reducir con el carbón, a una temperatura mas o menos elevada. La operación se efectúa, 1. ° sea mezclando intimamente el mineral con el carbón molido, 2. ° sea por via de cementación.
Siguiendo el primer método, se necesita añadir un exceso de carbón, y este exceso las mas veces impi de la fundición; mientras que por el segundo método evitamos este inconveniente. Cuando se pone un óxido metálico molido o en pedazos en medio del carbón en un crisol, y se lo calienta, la cementación se verifica gradualmente desde la circunferencia de la masa del óxido hacia el centro, de un modo análogo a la cementa ción del hierro en barra, cuando se lo calienta en medio de carbón para transustanciarlo en acero. El tiempo que se nece sita para esto, depende ele la naturaleza del óxido, de su can tidad y del grado de elevación ele la temperatura: así la cementación es tanto mas larga cuanto mayor sea la afinidad del metal con el oxíjeno, y cuanto mas se eleve la temperatu ra. En jeneral, esta operación se efectúa mas pronto, cuando el metal se funde, que en el caso de la cementación del mismo metal sin fundirlo.
FUNDICIÓN. Objeto de Se intenta de fundir un mineral en un ensaye, laoperacwn. j, ° Para determinar poco mas o menos su grado de fusibilidad. 2. ° Para saber qué aspecto y qué propiedades adquiere por la fundición; si pierde y cuánto pierde de su peso a este grado de temperatura. 3. ° En fin, se funde un mineral o cualquiera sustancia heterojénea, sea para estraer un metal o una aleación, sea para separar las sustancias metálicas de los compuestos pedre gosos. En este último caso la operación toma el nombre de fundición cruda; mientras que, cuando se estrae el metal, la operación se llama reducción o desulfuración segun el caso en que, para obtener este metal o alguna aleación se necesita quitar a sus compuestos el oxíjeno o el azufre. La fundición se opera en unos vasos que se llaman crisoles, y se hacen de arcilla pura o de arcilla mezclada con carbón, arena o cuarzo molido.
Las arcillas constan esencialmente de sílice, alumina y agua; pero se hallan también mezcladas con gran número de otras sustancias. Las que son puras, son blancas, opacas, de grano mui fino, untuosas al tacto de una contextura terrea, su peso específico es como de 2, 5. Tienen la propiedad de hincharse y desleírse en el agua, formando unas pastas dúctiles, mas o me nos firmes, ligcsas, capaces de tomar cualquiera forma que se les dé. Puestas en contacto con aire seco, abandonan poco a poco el agua que habian absorvido, no retienen sino cierta proporción fija de ella con la cual se hallan combinadas quími camente: al mismo tiempo se contraen considerablemente, y se parten en todos sentidos, si la desecación no se efectúa con la mayor lentitud posible. Calcinadas con un calor graduado, pierden diversas porciones de su agua de combinación, y tanto Composi cion. mas se contraen cuanto mayor es la temperatura; en fin al calor rojo abandonan la mayor parte de su agua de combina ción, y la pierden enteramente ai calor albo.
Las arcillas puras son refractarias, resisten al mayor fuego de los hornos sin derretirse; pero se ablandan, y a veces toman un poco de lustre en la superficie y en la fractura. Las arcillas húmedas o solo desecadas se atacan en parte por los ácidos muriático y nítrico, y se descomponen casi enteramente por el ácido sulfúrico concentrado a la temperatura de la ebulición: calcinadas al apuntar el calor rojo, no dejan de ser atacables por estos ácidos; pero una vez sometidas al calor albo, no se corroen por ninguno. Todas se atacan mui bien por los álcalis cáusticos y los carbonatos alcalinos por la via seca. Las sustancias que se hallan mezcladas con varias especies de arcilla en la naturaleza, son: el betún, la grafita, el cuarzo, el óxido de hierro, el hidrato de hierro, los óxidos de manga nesa, el carbonato de cal, la pirita, el hidrosilicato de magne sia, el hidrato de alumina, el silicato de hierro etc — El betún dá a la arcilla un color pardo que se vuelve negro por la cal cinación en vasos cerrados, pero desaparece cuado se lo cal cina con contacto del aire: algunas contienen tanto betún que se parecen a los combustibles.
Las que tienen mucha grafita, se llaman plombaginas, y son mui buenas para crisoles. — Hai casi siempre en todas las arcillas arena cuarzosa de grano mui fino, áspero al tacto; y esta arena se puede casi enteramente separar por un lavado hecho con prolijidad. Se hallan también muí a menudo en las arcillas, óxidos de hierro y de manga nesa; y la presencia de estos óxidos es mui perjudicial, cuando se quiere hacer uso de una arcilla para hacer crisoles o ladrillos refractarios; porque estos óxidos, formando unos silicatos dobles con alumina, mui fusibles, facilitan la fundición de la mejor arcilla pura. Lo mismo sucede con la pirita: solo ésta se puede separar en parte por medio del lavado. Las arcillas mezcladas con carbonato de cal, se llaman margas, y se reconocen por la efervescencia cjue producen con los ácidos.
Estas arcillas no se pueden emplear en la fabrica ción ele crisoles o de ladrillos refractarios, porque forman siempre unos silicatos dobles de cal y de alumina, que son mas o menos fusibles; pero las margas son mui buenas para fabricar Modo de conocer una buena arcilla. loza. La magnesita o silicato de magnesia se parece mucho a las arcillas blancas puras: se deslié fácilmente en el agua, y forma con ella una pasta viscosa pero de poca tenacidad. Las arcillas que se hallan mezcladas con esta sustancia, no son refractarias, porque con un calor activo se forman silicatos dobles ele magnesia y de alumina, que son fusibles. Por la misma razón no sirven para la fabricación' de crisoles ni de la drillos refractarios las arcillas que contienen algún silicato de protóxido de hierro, cuya presencia se reconoce por el color gris verdoso que tienen estas arcillas, y cjue se cambia en color amarillo rojizo, cuando se calcinan con el contacto del aire.
Resulta de todo esto que, para reconocer si una arcilla es buena para crisoles, ladrillos o planos de hornos, examina remos: 1. ° Su color, que si es amarillo rojizo o rojo, desconfiare mos desde luego ele su calidad; 2. ° Si es blanca verdosa, gris o negruzca, tostaremos un poco de ella al ealor rojo para ver si varia de color y si toma uU viso rojizo; 3. ° Echaremos sobre ella un poco de ácido muriático para ver si hace efervescencia, y cuanto de su paso pierde j.or la acción de este ácido, sin elevar la temperatura; 4. ° Amasaremos esta arcilla con una cantidad de agua conveniente, para ver si la masa que forma es bastante dúctil, tenaz, ligosa; si es bastante plástica para conservar la forma que se le quiere dar. 5, ° Hecho un peejueño crisol de esta masa, ya pura, ya mezclada con algo de cuarzo molido o de la misma arcilla cocida, secaremos este crisol y lo espondremos en seguida al fue go mas vivo de los hornillos de fundición, para poder observar su grado de resistencia. 6. ° En fin, someteremos cierta cantidad ele la misma arcilla cruda a un lavado prolijo con mucha agua, para examinar la naturaleza ele las arenas o sustancias estrañas con que está mezclada.
A esto voi a agregar la composición de las mejores arcillas ejue se usan en la fabricación ele los crisoles v ladrillos. Arcilla de Hayanges. — Se usa para hacer ladrillos refractarios. — Es un poco amarilla y mezclada con arena. (2) Arcilla de Stourbrigde (Inglaterra). — De color pardo y mui homojénea. — Sirve para hacer crisoles, que se usan en la fabricación del vidrio y del acero fundido. — Es mui refractaria. (3) Arcilla de Hccganas (Sueeia). — Proviene de un terreno que tiene carbón de piedra. — Mui refractaria. (4) Arcilla de Forges (Francia). — De color pardo. — Se pone blanca por la calcinación. (5) Arcilla de Le Montet (Francia). — Sirve para hacer ladrillos mui refractarios. (6) Arcilla de Vanvres (cerca de Paris). — De color pardo; calcinada, se pone colorada. — Sirve para hacer los hornillos do laboratorio.
(7) Arcilla de Devonshire (Inglaterra). — Una de las mejores de Inglaterra — de color blanco parduzco — calcinándola se pono blanca. Hayange. Stoi-rbridge. m Ilocganas. (3) Forges. (4) Le Montet. (D (5) Sílice Alumina Magnesia Oxido de hierro. . Agua 0,661 0,198 0,063 0,075 0,637 0,207 0,040 0,103 0,569 0,219 0,006 0,034 0,174 0,650 0,240 0,617 0,247 0,022 0,100 0,110 0,997 0,987 1,002 1,000 0,980 Vanvres. Devonshire. (7) Hesse. Andennes. Chango muerto. (10) (6) (8) (9) Sílice Alumina Cal Oxido de hierro. . Agua 0,540 0,250 0,496 0,374 0,465 0,349 0,520 0,270 0,597 0,296 0,018 0,060 0,140 0,1 Í 2 0,030 0,152 0,020 0,190 0,090 0,990 0,982 0,995- 1,000 1,000 Arcilla de Hesse (Alemania. — Sirve para hacer crisoles mui refractarios, que se llaman crisoles de Hesse; tiene un color rojo pálido por la calcinación.
(9) Arcilla de Andennes (Francia). — Sirve para hacer los mejores crisoles de Paris. (10) Arcilla de Chango muerto (Chile.) — Mezclada con cuarzo molido (pedernal), sirve para hacer crisoles y planes de hornos ele reverbero. Es blanca, en algunas partes algo amarillenta, en otras, un poco gris o parduzca — mui refractaria: se parece a la arcilla 5 de le Montet. Arcilla de Colcura. — Es de color gris amarillento, en partes algo verdoso; no produce el mas pequeño indicio de efervescen cia con los ácidos; calcinada con el contacto del airé, se pone mas blanca, algo amarillenta: forma una masa bastante ligosa y tenaz; lavada, deja 15 a 20 p§ de residuo arenoso de cuar zo con unas pocas hojillas de mica y partículas negras de com bustible. Tiene todos los caracteres de arcilla mui buena para crisoles, ladrillos refractarios etc.
Esta arcilla empleada actualmente en la fabricación de los ladrillos refractarios en Lota, consta de Silice 51.75 Alumina . . . 29.15 Pro. de hierro 3.40 Cal 0.75 Sosa 0.85 Agua 13.75 99.65. Por su composición y sus cualidades se parece mas a la arcilla de Andennes. De dos especies hai arcillas refractarias en Chile: las unas no son otra cosa mas que rocas felspáticas pertenecientes a los terrenos graníticos o porfiricos, descompuestos en el mismo lugar donde se hallan; las otras son depósitos sedimentarios que segun toda probabilidad vienen de la destrucción de las ante riores. Aquellas, son verdaderas caolinas, se hallan en masas irregulares en medio de granitos o pórfidos y se ven por lo común mezcladas con granos de cuarzo y hojillas de mica; estas, forman capas bastante regulares en medio de capas de arenisca y pertenecen a los terrenos estratificados modernos- A Preparación de la arcilla.
Fabricación de los crisoles. la primera categoría pertenece él tofo de Chango muerto (10), a la segunda, la arcilla de Lota ele que se acaba de dar la composición química y la cual forma mantos en medio de las capas terciarias del terreno liguitífero de Colcura: esta arcilla proviene de la misma localidad de donde se estrae el carbón fósil, de la mina llamada Lota. No se emplea aun la mejor arcilla en la fabricación de crisoles sin purificarla de la arena que contiene. Para esto, primero se separan con la mano las partes mas coloradas, y se escojen las mas limpias. Estas se deslien en el agua para formar una papilla mui líquida, la cjue se pasa por un tamiz de alambre para separar la parte gruesa de arena y las partí culas de arcilla que no se han desleído. — Desjmes se añade a la papilla mas fina mucha agua, y rovolviendolo todo en unas tinas mui grandes, se decantan las aguas turbias, y se dejan por algún tiempo en un estancjue, para que se asiente toda la arcilla pura.
Entonces se decantan otra vez las aguas de en cima, se recoje el poso que se ha formado, y se lo mezcla con las sustancias que se han de añadir para mejorar la calidad de los crisoles. Esta mezcla se debe hacer del mejor modo posible; y para esto se la revuelve pisándola por mucho tiempo hasta que se forme una pasta mui homojénea. En algunas fábri cas suelen dejar esta pasta ya bien revuelta en un lugar húmedo por algunos meses, lo que se llama hacer podrir la ar cilla: no cabe duda en ejue de este modo se mejora mucho su calidad. En fin, preparada de este modo la pasta, se pone en unos moldes destinados a darle la forma y el tamaño de los crisoles, los cuales se secan después mui lentamente y por mucho tiempo, para que disminuyan de volumen igualmente en to dos sentidos sin rajarse. Muchas veces se cuecen a una tempe ratura moderada para darles el grado de dureza y cohesión conveniente; pero en los laboratorios se emplean comunmen te no cocidos.
Los buenos crisoles deben cumplir con las cuatro condiciones siguientes: 1. ° Deben resistir a las variaciones repentinas de temperatura sin rajarse: 2. ° Deben ser infusibles: 3. ° De ben resistir a la acción del litargirio y de varios otros flujos: 4. ° Deben ser bastante compactos para que no los atraviesen los líquidos ni las sustancias gaceosas. Las dos primeras condiciones son las mas importantes. Para que los crisoles resistan a las variaciones de temperatura, se añade a la arcilla pura un cemento, es decir, unas sustancias infusibles, que tienen la propiedad de conservar su volumen a una temperatura elevada: estas sustancias son el cuarzo molido, la arcilla calcinada, unos pedazos de crisoles, la grafita y el cok (o carbón ele piedra calcinado). Se reducen estas sustancias a un polvo mas o menos fino segun el grano que se quiera dar a la pasta.
Mientras mas cemento se añada, mejor resistirán los crisoles a las variaciones de temperatura sin rajarse; jiero al mismo tiempo se aumenta su porosidad y disminuye su firmeza; de modo que un exceso de oemento hace perder a la pasta su tenacidad. Los crisoles mas refractarios se hacen con arcilla pura, o la que no tiene mas de tres o cuatro por ciento de óxido de hierro; sobre todo, no debe tener sustancias calcáreas. Sin embar go, los crisoles aun de arcilla pura, no son completamente in fusibles, y se ablandan a una temperatura elevada deformán dose. Para evitar este inconveniente, se añade a la pasta un poco de cuarzo, de grafita, de cok, o bien de cualquier carbón. La grafita y el cok son mejores para esto que los ciernas ingre dientes, porque no ejercen ninguna acción sobre la arcilla; pe ro no se deben añadir con mucho exceso, porque cmemándose con el fuego, dejarían el crisol mui poroso.
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