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La Pintura: Poema didactico en tres cantos

Diego Antonio Rejón de Silva · 1786 · Free in the US

20,007 words · about 1 h 24 min to read

Period artwork: Interior of the Bodleian Library, 1845
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Author
Diego Antonio Rejón de Silva
Language
Spanish
Published
1786
Length
20,007 words · about 1 h 24 min
Sections
5 reader sections
Text
Digital text
Rights
Public domain in the United States

 

Contents (5)
  1. Canto PrimeroCanto SegundoCanto TerceroNotas under 1 min
  2. Canto Primero about 13 min
  3. Canto Primero about 13 min
  4. Canto Tercero about 17 min
  5. Notas about 41 min

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Canto PrimeroCanto SegundoCanto TerceroNotas

POEMA DIDACTICO EN TRES CANTOS.

ERRATAS.

Dice. | Léase.

Pag. 99. aisent. . . . . . . . . . . . . | aient.

Pag. 129. en caustico. . . . . . . . | Encaustico.

Canto Primero

POEMA DIDACTICO.

AS bellezas y efectos prodigiosos De aquel Arte feliz, que sombra obscura Hermanando y colores luminosos, Todo cuerpo visible nos figura, Con mal templada Lira Hoy á cantar mi ronca voz aspira. Tú, pues, Arte divino, compañero De la Naturaleza, (Si ya no es que imitando su belleza,

Al reunirla siempre con esmero, Se aventaje á sus obras tu destreza;) Así como al pincél dár fuego ardiente Puedes, para que diestro represente De Gloria resplandores, Sin que quiten la vista sus fulgores: Bien podrás igualmente, Con aquel atractivo soberano, Que es de la vista mia tan suave Y tan dulce tirano, Infundir ardimiento De mi tímida pluma al movimiento. Solo á tí invocar sabe Quien el quieto reposo apetecible De las Artes anhela, Y en ti cifra el recreo mas plausible. Baxo tu amparo canta la voz mia Tus maravillas; y aunque al pecho hiela Conocer lo dificil y arriesgado De la empresa que sigue mi osadia; Las Gracias favorables, (Puesto que son del Arte inseparables) Harán que cause menos desagrado

El áspero sonido De un instrumento por mi mano herido, Facilmente podria, Para ensalzar el Arte delicioso Que canto, numerar las distinciones Y magnificos dones, Que en recompensa conceder solía La sábia Antigüedad al mas famoso Pintor: ni es necesario, Para comprobacion de su nobleza, Citar la Griega Ley, que no dexaba (Precaviendo del Arte la baxeza) Manejase pinceles mano esclava, Mientras incompatible se creía Con la sublimidad de la Pintura Del siervo la opresion tirana y dura, Que del ánimo abate la hidalguía: Es la suya mas alta gerarquía, Pues nace del humano entendimiento, Que es al Sér increado semejante. Allí tiene su asiento La Pintura; ni pueden de otra suerte Sus invenciones agradar bastante,

Si en ellas lo ingenioso no se advierte, Lo científico, bello, y elegante. Innata inclinacion tambien parece Del hombre el dibujar, pues como nada Con mas ansia apetece Que verse en fiel imagen repetido, Quedando su altivéz lisonjeada Quando industrioso imita Lo que el poder divino ha producido; Aun antes que permita La razon gobernar los movimientos De un niño, yá con barro, ó yá en la arena, Miembros humanos toscamente ordena, Y sus obras mirando enagenado, Las horas como rápidos momentos Pasa, de inquietos juegos olvidado.

En tres partes dividen esenciales La pictórica Ciencia; en el Diseño, En la Composicion, y Colorido. El Diseño es á todo preferido, Por mas que los parciales Del Colorido insistan con empeño

En dár la preferencia á aquel encanto, Que á nuestra vista causa la alegria Del Color, y su plácida harmonía. Pues aunque halle hermosura En esta parte un Profesor, en tanto Que no haya al menos cierta medianía En el Diseño, nunca á la pintura, Por solo el Colorido, Podrá dar un aplauso merecido. Alma del gusto llaman al Dibujo, Sin él ninguna cosa es agradable, Pues extiende su influjo A qualquier artefacto, cuya forma Mas preciosa ser puede y estimable, Si al buen gusto del Arte se conforma, Que su misma materia, aun quando fuera Rico parto de mina Americana, Que ansiosa busca la codicia humana: Arte igualmente grato, y necesario Para el hombre opulento de alta esfera, Con el qual no sería involuntario Sequáz del gusto bárbaro y mezquino: Para el particular, porque en su casa

Util le puede ser cada momento Del Dibujo tener conocimiento; Y para aquel, en fin, cuyo destino A ganar le obligó, por dicha escasa, El preciso sustento En un tallér, pues siendo dibujante Es preciso que á muchos se adelante.

Símbolo del poder, no limitado, De un Dios Eterno, á cuya voz creado Fue el Orbe y Firmamento, Es la del hombre máquina admirable, Pues su voz inviolable Para aquellos bastó; pero á este intento Artífice Divino con su mano La estructura formó del cuerpo humano. Con sério estudio, y atencion prolija, Debe enterarse el Joven diligente De la medida fija De aquellas partes sólidas, llamadas Huesos, cuya armazon tan excelente En estupendo, quanto horrible objeto, Del cadaver ofrece el esqueleto.

Otras tiene carnosas, que alteradas Sirven para exercer el movimiento, Y de músculo el nombre Las dá la Anatomía. Con aquestos auxilios, puede el hombre Variar cada momento La actitud que tenía, Siendo su voluntad el norte y guia, Tal, que los miembros son por experiencia Exemplo inimitable de obediencia.

Del contomo exterior las proporciones Estúdie el Joven muy atentamente, Hasta tanto, que pueda exáctamente La mano, yá con pluma, ó con carbones, Trazar la forma humana. Los Dibujos de Autores eminentes Son de la edad temprana. Estudio laborioso; Y quando en actitudes diferentes Haya al papel el lapiz trasladado Las figuras, trabajo no gustoso A los principios, por dificultoso

Y luego diversion de dulce agrado; Procuratá imitar la gentileza De aquellas ingeniosas producciones, Que en su mayor grandeza De Atenas y de Roma los desvelos Hicieron, siendo asombro su belleza De todas las regiones, Que ensalzarán su fama hasta los Cielos.

Aquella morvidéz, aquella gracia: Del fuerte Gladiator, que en la contienda Halló, en vez de la palma, la desgracia, La tendida figura Dará regla segura De noble proporcion, sencilla, y bella. De cuerpo delicado, agil y finos Semejante al de cándida doncella, El hermoso Apolino Le propone la imagen deleytable: Aquel Fauno, que afable Hace á un niño caricias, dá la idéa De un anciano robusto, en quien campéa

El vigor de la edad madura y fuerte. La Venus conservada, Con no pequeña suerte, Por el ilustre apoyo de las Artes Médicis (cuya gloria eternizada fi Será por todas partes) Como exemplar ostenta Una Deydad, epílogo admirable De la hermosura, de lunar exénta. Aquella undulacion tan agradable De su bello contorno Prodigio será siempre, será hechizo De todo el que la mire; Y al contemplar despacio su dintorno (Admiracion tal vez del que le hizo ) Forzoso es que desmaye y casi espire El aliento de aquel que en retratarla Se empeñe, á no ser guia de su mano Las tres Gracias, que en torno de aquel bulto Parece asisten prontas á obsequiarla. El grupo de Laoconte, en quien se advierte El dolor inhumano De un Padre al ver con repentino insulto

La muerte de sus Hijos y su muerte Por la furia infernal de unos Dragones, No en una, en repetidas ocasiones Sea estudio del Joven aplicado: La robustéz de un Héroe, su pujanza La hallará con perfecta semejanza Del Hércules Farnesio en el traslado: Y en fin para aprender la gallardía De un Joven, y su altiva bizarría, La gracia, la soltura, y esbelteza, La proporcion hidalga, y la belleza, Dibuje con solícito cuidado Al Pitio Apolo con la sierpe al lado.

Mas si tan solamente los Pintores Las estatuas copiáran, Aunque luego en sus obras los primores Del Arte se encontráran, Todas de la verdad carecerían. Por eso, como ser el Pintor debe Imitador de la Naturaleza, (De cuya inagotable fuente bebe El que adquirir pretende la destreza)

En dibujar el Natural porfian Con incansable anhelo De la Pintura los alumnos fieles, Pues solo en su modelo Estudiando despacio y con desvelo, Como hizo allá en la Grecia el diestro Apeles, La razon hallarán y congruencia De aquello que advirtieron Copiando de la Estatua perfecciones; Pues sin faltar á la verdad en nada Pueden aquellos que el estudio unieron De Estatua y Natural, hacer con arte Que quede hermoseada De la humana figura qualquier parte. fi Así, de España, Italia, y aun de Europa Fueron, y son ahora maravilla Del gran Diego Velazquez el talento, fi(Testigo el Crucifixo portentoso Que á toda habilidad hoy dia humilla) fiY la selecta y numerosa Tropa De Españoles Pintores, ornamento De la Nacion, Murillo, el gran Rivera, Sequaz de Carabagio en su manera,

Pantoja, Zurbarán, Alonso Cano, Navarrete, Coello el Castellano, Escalante, Morales el divino, Ribalta, Juan de Joanes, Y quantos en científicos afanes Aplaude el laborioso Palomino, Cuya pluma y pincél nunca tuvieron El elógio que siempre merecieron.

No es posible llegar á la alta cumbre De un elevado monte Sin ir antes venciendo paso á paso Su altiva pesadumbre: Así es que el Dibujante Si de estudio no escaso Vence dificultades una á una, Descubrir podrá al fin el horizonte Inmenso, en que registre su cuidado Tranquílo, sosegado, Y sin hallar oposicion alguna Del Arte las bellezas y primores, Imposibles del todo al arrogante Que espére conseguir sin los sudores

De un trabajo metódico, arreglado Lo que al método solo es reservado. ¿Qué gusto puede dár una figura, Aunque el claro y obscuro esté empleado Con verdad y dulzura, fi Si al reparar un pié, ó alguna mano, (Parte dificil en el cuerpo humano ) Se advierte lo incorrecto Quando todo ha de ser alli perfecto?

Procure con esmero el Dibujante, Si es de la gloria amante, Que se halle exâctitud en sus diseños, Conforme á la figura que ha copiado; Y dexe los empeños De dibujar con rápida presteza: Pues quando haya logrado Que señale su mano con certeza La distancia, medida por la vista, (Prolixa, no imposible es la conquista) Dando la proporcion que mas conviene A la delineacion que vá trazando; Encontrará que conseguida tiene

La prontitud que ansioso iba buscando.

En cada edad el hombre es diferente, Y en cada situacion en que se halle: O yá pesar acerbo le atormente, O yá gozoso esté, que aunque mas calle, Lo demuestran sus ojos vivamente, O yá lleno de enojo, ira, venganza, Zelos, desconfianza, O yá tranquilo el ánimo y sereno, Recibe mutaciones muy sensibles, Las quales un Pintor de ciencia lleno Con el Dibujo hará mas perceptibles. El niño tierno, que tal vez presente El materno alimento Tener suele, y con lágrimas le pide Perdiendo con perderle su contento, Si á lo largo se mide, Se hallará cabalmente En todo él cinco veces repartida De su cabeza la total altura, Dos en el tronco, dos en muslo y pierna: Sus formas son redondas con medida

Sin que en el brazo, ni en la mano tierna De músculo la forma decidida Se encuentre; solo si la coyuntura En oyuelos suaves y graciosos. Distinta de los jóvenes briosos Debe ser del mancebo la estructura, Pues si de aquellos tiene la estatura Ocho parles ó módulos iguales A su cabeza, en éste es acertado Acortar medio módulo su altura: Sus formas ondeadas dán señales De un mórbido contorno afeminado; Mas del joven los miembros arrogantes La fuerza varonil con gran franqueza Soltura y ligereza Demostrarán, y en ángulos entrantes, Aunque muy levemente señalados Músculos principales apuntados. Del mismo modo distinguirse deben La matrona gentil magestüosa, Y la doncella hermosa: En ésta de sus miembros el contorno Mostrará que están hechos como á torno,

Sin que sus carnes lleven De huesos ni de músculos la muestra, Antes la undulacion de ellas demuestra Morbidéz y blandura Que aumentan atractivo á su hermosura. Igualmente ha de estár de la matrona La imagen con belleza, Mas no tan delicada su persona, Pues aunque pierda en su delicadeza Tendrá grandiosidad y gentileza. El robusto soldado valeroso, Como el Héroe glorioso De su cuerpo unirá la bizarría Con el carácter de la fortaleza: Los músculos hinchados Darán á su figura valentía Denotando unos miembros esforzados. Al triste peso de una edad cansada, Abatidas las fuerzas, y arrugada La ancha frente, la vista sin viveza, Cano el cabello, barba muy crecida, Cuerpo agoviado, pero con nobleza, Las manos descarnadas,

Las piernas separadas, Dará claros indicios el anciano De que el plazo mortal está cercano.

De aqueste modo, pues, siendo adequada La exterior forma del humano objeto A la edad, situacion, sexô y estado, Sin duda habrá Belleza verdadera; Pues pintando el caracter de un sugeto, Como es en sí, sin desmentirse en nada, Con precision ha de causar agrado Y habrá de ser por bello reputado. ¡Dificil circunstancia en gran manera Que pocos alcanzaron! Pues aun los que pretenden definirla Por mas que en ella hablaron, Apenas consiguieron distinguirla. Bello será el infante, Bello el mancebo, el joven, la matrona, El héroe, la doncella y el anciano, Si á todos representa el Dibujante Con la actitud debida á su persona, Con su caracter propio, y distintivo,

Sin que jamás se note incongruencia. Mas si los lineamentos de la mano No tienen cortexîon de positivo Con la cabeza y pies, es evidencia De poco esméro, ó poca inteligencia. Jamás el lapiz forme En las carnes del cuerpo ángulo agudo Quando evitar procura lo deforme. Tampoco en el desnudo Ser podrá á la Belleza conducente Lo recto de las lineas, como hacían, Quando estaban las Artes en su oriente, Los que del ancho Nilo á las orillas En piedra cincelada toscamente Imágenes humanas esculpían, Juzgándose en aquella edad primera fiAun las monstruosidades maravillas. Así como del mar la azul campaña Quando de aura ligera Suave y blandamente conmovida Todo el horror desmiente de su saña, Y á gozar nos convida De las plácidas ondas la hermosura;

Así mostrarse deben Contornos bellos de figura humana; Con lo qual se asegura La variedad, de la Belleza hermana, Y sencilléz de formas, que se lleven La atencion del que mira; Pues de un objeto hermoso A su pesar la vista se retira. Igualmente es forzoso, Que tanto en la cabeza Como en tronco y extremos, Haya grandiosidad y gentileza Sublíme, no afectada, Igual á la que vemos, Por el Griego cincél representada, Dexando lo mezquino y apocado, Lo seco y lo pesado Para que así resulte la Belleza.

Finalmente, ó Alumnos estudiosos De la bella Pintura, Si exemplos quereis ver maravillosos De quanto aquí mi voz cantar procura,

Id y mirad los quadros primorosos Que dexó el gran Pintor de la Belleza, El Filósofo Mengs, y en todos ellos Vereis con variedad objetos bellos. Vereis quan bien sabía su destreza Figurar agradables á la vista Aun de la misma muerte los horrores, Por mas que á tal aspecto se resista: O un pecho traspasado á los rigores Del dolor mas agudo y penetrante Que jamás sufrir pudo tierno amante. fiTal es de Jesu-Christo la figura Yá cadaver y yerta, y á su lado De su Madre, compendio de amargura El retrato mas tierno y angustiado. fiMirad tambien el lienzo que renueva De la mas clara noche la memoria, En que naciendo Dios pobre, abatido, Espíritus angélicos la gloria Cantan al Rey de Paz, sublíme prueba Del pincél de aquel hombre esclarecido. Volved la vista al otro en que se advierte fiLa Virgen sin mancilla tan amable

A Gabriél escuchando conturbada El venturoso anuncio de su suerte. Mas no es facil ni dable Que el ronco canto de la Musa mia, A tanta elevacion no acostumbrada, Cante de aquestas obras la harmonía.

Demudan de los hombres el semblante fi Afectos vehëmentes, Y así es muy imporante Estudiar las pasiones diferentes Que al corazon combaten, Y del rostro las partes alteradas Que las dán á entender inmoderadas. Los ojos que el dolor sumo retraten A lo alto mirarán regularmente, Las cejas hácia el medio han de elevarse. Y el entrecejo así debe arrugarse. La boca se abrirá lo suficiente Baxando los extremos algun tanto, Y los brazos caídos, O las manos cruzadas el quebranto Denotarán mas bien que los gemidos.

Dexemos que la Música eloqüente Con sus varios sonídos En cadencia doliente De un pecho imite el ánsia y el tormento Con la quexa y lamento, Pues quando en la Pintura está exresado Este afecto violento Con arte y con cuidado, De tal modo la vista allí se engaña, Que parece que escuchan los oídos De aquel triste los míseros quexidos. La furibunda saña Se deberá expresar del mismo modo, Mas la pupíla en parte queda oculta Del párpado inferior que la sepulta, En vivo fuego ardiendo el ojo todo, Las cejas muy delgadas Y en círculo espantoso levantadas. Entre la risa y llanto En lo físico hay poca diferencia, (Así como en la ira y el espanto), Pues tal vez del pincél la suficiencia En lloro amargo trueca de un infante

La alegre y dulce risa en breve instante, Siendo el motivo que su gozo altéra Solo una pincelada muy ligera. Sin embargo el que en lágrimas bañado Muestra su sentimiento inmoderado, Pierde aquella viveza Con que brillan los ojos en la risa, Y por razon precisa, Siendo del llanto causa la tristeza, Se abaten los extremos de la boca, Cuya imagen lástima proboca.

Así, pues, quien al Templo deseado De la Fama llegar pretende en breve, Con atencion no poca, Y nunca de su ciencia confiado En la Naturaleza estudiar debe; Notando de los hombres el semblante, Indice involuntario Del corazon, y no menos constante; Y verá el modo vario Con que se altéra el rostro de un zeloso, Del que queda espantado,

Del alegre y risueño, ó deseoso, Del que está temeroso, Del compasivo, triste, ó enojado..... ¡Mas en dónde se engolfa la voz mia! Tú, Rafaël divino, Gloria del Arte, claro honor de Urbino, Pues que de tu pincél la valentía En las obras que al mundo han asombrado No tan solo del cuerpo la figura Formar supo en bellísimo traslado, Sino que el alma misma en las facciones Del rostro demostró con sus pasiones, Dá, dá, leccion segura De esas alteraciones, Que produce qualquiera movimiento Del ánimo, al Alumno que aplicado Estudie con cuidado fi Del Pásmo de Sicilia los primores, Resumen breve de tu gran talento; De la Virgen del Pez la expresion bella; La Sagrada Familia, y los verdores Del país que es alfombra á los pies de ella, Y Apolo sus pictóricos sudores

Premie con aquel ímpetu sagrado Que el Pintor necesita Para ser de laureles coronado: Pero mas bien se excita A tal empeño el Joven ingenioso Mirando al Soberano de la España Que premia generoso Las Artes, y fomenta Su estudio, desterrando De la ignorancia el contagioso bando, Que al ingénio Español su lustre empaña: Digna y heroyca hazaña De quien Restaurador de la opulenta Herculano y Pompeya se apellida. CARLOS, y su hijo CARLOS, que imitando De Padre tan Augusto las acciones, No solo da acogida Benigna al Profesor, sino que amante De las encantadoras producciones Del pincél, cifra en ellas su delicia, Y tal vez manifiesta su pericia, Con amor incesante A la Pintura dan gloria constante,

Ensalzando á su hermana la Escultura, Y la magestüosa Arquitectura: Tanto, que á su Rëal Munificencia Y al ilustre Mecenas, que hoy en dia Protector de las Ciencias se declara, Debe España la actual magnificencia Con que las Nobles Artes á porfia La fama resucitan, que tenia Quando de Herrera la excelencia rara La esquadra manejando sin segundo, Becerra y Berruguete los cinceles, Y Murillo y Velazquez los pinceles, Daba en poder y ciencia envidia al Mundo.

Canto Primero

DEL CANTO SEGUNDO.

Comparacion de la Poesía con la Pintura... El objeto de ésta es inspirar virtudes, lo mismo que aquella, siendo reprehensibles los que emplean estas Artes en lo contrario... Es preciso que el Pintor tenga naturalmente dispocion para componer...Observancia de todas las circunstancias y propiedades accesorias á un asunto, como el sitio, la luz, el trage, &c. cosa que no han observado muy escrupulosamente algunos Pintores... Partes de la Composicion con todas sus leyes... Exemplos para mayor ilustracion... Advertencias acerca de las ropas y pliegues... Dificultad del Arte de la Pintura y honras que han repartido algunos Soberanos á varios Profesores hábiles... Cada uno debe seguir el ramo que mas le adapte... Advertencias para los Retratos... Se deben imitar los Retratos... Se deben imitar los que hicieron Ticiano, y varios famosos Españoles... Conclusion.

CANTO SEGUNDO.

Quel noble furor, Estro sagrado Que infunde el rubio Apolo En el entendimiento del Poeta Para que acalorado Prorumpa, no tan solo En conceptos sublimes y brillantes, Sino en frases sonoras y elegantes Con que los interpreta; Este mismo furor, ímpetu ardiente Inflama y arrebata heroycamente La alta imaginacion de los Pintores Que á componer un quadro se preparan,

Siendo aquí los colores (Pues oportunamente se comparan) Lo que en la Poesía Son las voces y frases, que han de usarse Con eleccion, esmero, y harmonía. No es, no, gloria pequeña La que alcanza la plácida Pintura Quando hermana la es lícito llamarse De ciencia tan heroyca y alhaguëña. fi Animo noble, de virtud amante Inventó de los versos la hermosura Para alabar en métricas cadencias Del valor y virtud las excelencias, Y con tesón constante Vituperar el vicio dominante. El mismo objeto tiene la Pintura, Representando al vivo En las tablas ó lienzos preparados, O en los parages que la Arquitectura Dispone con acuerdo reflexîvo Para ser adornados Del pincél laborioso, Qual de una Galería lo espacioso,

O de una-grande Cúpula la clara Esférica extension, yá los valientes Hechos de algunos Héroes eminentes, Yá una historia que muda nos declara Epocas memorables De la Nacion, ó yá los admirables Milagros verdaderos, Con cuya vista la piedad se aumenta Que en católicos pechos se aposenta. Y así como el que en número harmonioso, Del metro los primores lisonjeros A lo obsceno dedica y pemicioso, Del Arte noble empaña la luz pura Y le trueca en veneno la dulzura; Del mismo modo aquel que su destreza En indecente imagen ha exercido, De la Pintura ofende la nobleza, Adulando del hombre las pasiones En vez de dade de virtud lecciones.

En vano ha pretendido La amistad grata del Castalio Coro El que no ha merecido

Desde la adolescencia A las Musas poética influencia. Por mas que en el sonoro Instrumento las cuerdas á porfía Su mano pulse, siempre la harmonía Hallará en los oídos desagrado: Así tambien aquel que no ha logrado Apta disposicion, númen travieso, Y de fecunda idea está privado, Nunca en el Arte hará felíz progreso.

Elegido el asunto, fi Considere el Pintor, sábio y atento Las circunstancias con que en aquel punto Se debe acompañar el pensamiento. Advierta en qué país sucede el caso, Pues del Orbe en las partes diferentes Es diverso el caracter de las gentes, Y el trage mucho mas, siendo error craso Trocar la vestidura Distintivo esencial de la figura. Al vér de Dido hermosa El amante despecho,

Que la obliga, quedando abandonada, A traspasar con duro hierro el pecho, ¿No desconocereis á la amorosa Heroína mirándola adornada, Igualmente que todas las figuras Que el pincél de Guërcino alli traslada, Con Flamencas modernas vestiduras? Reflexîóne el lugar, donde acabado El quadro, se ha de vér, yá colocado, Para que ni la luz ni la distancia Le dexen desayrado, no haciendo la Pintura aquel efecto Que imaginó el Artista en su proyecto.

Riqueza y abundancia fi Muestre en sus obras; pero no se advierta Confusa multitud impertinente Que distrayga la vista siempre incierta. El Héroe de la accion precisamente Debe ocupar el puesto preferente, Y las demás figuras Guardarán el decoro acomodado A su sexô y edad, como á su estado,

Sin que notarse pueda disonancia O yá en el ademan ó posituras, O yá en la calidad, pues lo contrario Del Pintor manifiesta la ignorancia.

Tambien es necesario fi Reyne la variedad, de que procede El gusto y el agrado; nunca quede Figura semejante A otra alguna en la accion; que aunque es forzoso El repetirlas, qual de una batalla En el trance espantoso; Con variedad bastante Estarán, si la vista alli las halla Yá de frente ó de espalda, ó yá de lado. Manifiesten despejo y esbelteza, (Si no es con el asunto incompatible) Girando la cabeza Al opuesto del pecho, mas no es dado Tocar en lo excesivo y alterado. De quantas á entrar llegan En la Composicion, es imposible Verse todos los miembros, pues se agregan

En grupos una á otra, y es forzoso Que cada qual presente A la vista de todos claramente fi Los miembros que á la accion que alli se pinta Conducen, con ingénio artificioso. Dificil circunstancia Exîge el Arte aquí, mas no distinta De la que celebramos En aquellas sublímes obras bellas Que produxo la ciencia y elegancia De Rafaël de Urbino. Por eso á los Pintores exhôrtamos A que sigan las huella De aquel pincél excelso y peregrino, Y estudien, pero no maquinalmente, Aciertos de un Artífice eminente. Busque las actitudes mas graciosas En todas las figuras, Y no parezcan sus acciones duras, Sino süaves, libres y aun ayrosas. La contraposicion es necesaria En los miembros á fin de que agradable A la vista se muestre el cuerpo humano;

Si levanta una mano, Baxará la contraria Por ley inalterable, Si yá no es que las dos con ánsia ardiente Súplica expresan, ú oracion ferviente. Seguirán movimientos encontrados Las piernas con los brazos; no consiente El Arte que dos miembros paralelos Se miren, porque son poco agraciados; Y quando se halle en los fingidos suelos Una figura en pie, sola una planta A plomo debe estár con la garganta. Tambien será forzoso Que en grupos separados Las figuras estén, pues de esta suerte Las vé el inteligente mas gustoso, Y la vista pacífico divierte; Al modo que en concierto harmonioso Suele á veces la voz, ó un instrumento En varias pausas suspender su acento, Y siguiendo despues el dulce canto, Prosigue del oído el suave encanto. Toda Composicion rematar debe

Qual ligera pirámide, compuesta De ímpar número siempre: error no leve Comete aquel quec la unidad olvida De accion, tiempo y lugar, porque dispuesta La primera ha de estár con tal medida, Que un solo instante sea El suceso del quadro que se vea, Porque tenga alabanza merecida La Invencion, de los sábios aplaudida. Queden aquellas partes mas hermosas De la humana figura Patentes á la vista, y de este modo Se verá variedad en la pintura; Habrá manchas mas grandes y graciosas De apacible color, formando un todo Yá obscuro, ó yá aclarado Que la vista suspenda con agrado. Rara vez un escorzo es deleytable Y se hace intolerable Quando está manifiesta la violencia Con que quiso el Pintor mostrar de intento Su estudioso manejo y mucha ciencia. No de otro modo el Músico excelente

Quando en el dulce harmónico instrumento Su habilidad desea hacer patente, Si en lugar de formar grato sonido, Solo de lo dificil dá la prueba, Quando espera salir muy aplaudido, Lánguida aprobacion en premio lleva. Las espaldas, el pecho, hijár y cuello, Y en general qualquiera coyuntura, De la Belleza lleva siempre el sello: En femenil imagen todo es bello; Mas al ir á pintar esta figura Dirigirá al pincél forzosamente Del Christiano recato lo decente; Y tal vez se dá aumento á la hermosura Ocultando ligera y fina gasa O cendal transparente Del pecho alguna parte: De aqueste modo el límite no pasa De lo honesto, antes bien realza el Arte La gracia y la belleza Que al sexô amable dió Naturaleza. Junte la variedad precisamente Toda Composicion á la elegancia,

Al gusto y artificio; El Pintor eminente No incurrirá en el vicio De mostrar con sobrada vigilancia Partes determinadas, Y dexar las demás siempre olvidadas. Halle pues si es posible La vista en la pintura De cada edad y sexô una figura, Con cuya variedad tan apacible * La expresion será entonces mas sensible. Haya en el uno y en el otro lado Del quadro moderada simetría Y equilibrio, mas nunca se amontone Peso sobre otro peso, que sería Defecto sumamente señalado. Nunca en el lienzo Artífice ilustrado Figura alguna pone De modo que ser pueda confundida Con la mas principal y distinguida; Ni tampoco á ninguna dexa ociosa, Que hasta lo inanimado A la Composicion será apropiado.

Habilidad penosa Es pintar del desnudo la estructura; fi Pero fingir vestida una figura Pide gusto exquisito y delicado, Al arreglar los pliegues del vestido. Tanto error es poner uno aclarado En la sombra, como otro obscurecido En el claro. Demuéstrese patente La forma de los miembros en el trage, Sin que los corten importunamente Pliegues atravesados del ropage, Que tendrían lugar mas conveniente Donde la vestidura está cogida. En lo arreglado de ellos De la grandiosidad estriba el punto; La parte media no estará oprimida Como la extremidad, sino extendida Quanto se pueda, y lucirán mas bellos. Nunca de las figuras el conjunto Presentará un partido De pliegues que esté en otra repetido; Pues si falta lo vario en la Pintura Es forzoso que falte la hermosura.

No el estilo que muchos han tenido De ceñir de tal suerte La vestidura al cuerpo, que se advierte Todo el desnudo, siga aquel que quiera Dár en sus obras evidente indicio De la Bella Manera. Para no ser notado de este vicio El Natural estudie diligente, Donde hallará verdad precisamente, Y despues imitando al grande Urbino De la Belleza encontrará el camino. Diversos son los pliegues que ha formado Blanco lienzo delgado, Y los que el patio, ó la lustrosa seda Por la casualidad producir pueda. Nunca dos de un tamaño, Ni de la misma fuerza en el obscuro Juntos estén: para evitar engaño Serán lo mas seguro Atender á la causa que han tenido: Diferente partido Se ha de vér en la Clámide Romana De la espalda pendiente,

Que en la anchurosa túnica ceñida. El mancebo que á un Angel represente, A quien le sirve el ayre de peana En su ropa tendrá suelta y lucida Los pliegues, no tirados, Sinó libres, del céfiro abultados.

No ha de haber en el quadro una cabeza fi Cuyo gesto no explíque con viveza La relacion que tiene con el caso Que alli se finge; pero un mismo afecto No ha de mirarse en todas, que es defecto: Antes bien con estudio nada escaso Habrá en cada semblante Sensacion muy distinta; Qual mostrará la angustia de un amante, Qual estará admirado, Qual con deseo grande, qual pasmado. Según es el caracter que se pinta En todas las figuras de una Historia, Así debe el Pintor con gran cuidado Representar del alma las pasiones Graduando su saber las proporciones;

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