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En los flujos del Paraná: Cruces culturales entre Brasil y Argentina

Ana Bugnone · 2025

63,141 words · about 4 h 25 min to read

Period artwork: Interior of the Bodleian Library, 1845
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Licence: CC BY-NC-ND 4.0 · repository export licence (DOAB) · Bugnone, Ana (2025), En los flujos del Paraná: Cruces culturales entre Brasil y Argentina, Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación ; IdIHCS - licensed CC BY-NC-ND 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/)

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Author
Ana Bugnone
Language
Spanish
Published
2025
Length
63,141 words · about 4 h 25 min
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Estudios/ Investigaciones En los flujos del Paraná Ana Bugnone (Coordinadora) Cruces culturales entre Brasil y Argentina

En los flujos del Paraná Cruces culturales entre Brasil y Argentina Ana Bugnone (coordinadora)

Esta publicación ha sido sometida a evaluación interna y externa or - ganizada por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.

Parte 1 Ficciones y visualidades sobre el daño ambiental

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales (Argentina) y Projetemos (Brasil) Verónica Capasso Introducción Nuestra vida transcurre en lo que se ha denominado Antropoceno,1 un período de la historia caracterizado por la rapidez e intensidad de las alteraciones producidas por el comportamiento humano —como la introducción de productos químicos en el ambiente, el aumento del dióxido de carbono atmosférico, la extinción a gran escala de diferentes especies, entre otras— que hacen peligrar la vida en el planeta.2 Este escenario de transformaciones, que afecta la vida de diversas comunidades y regiones, ha suscitado diferentes tipos de conflictos socioambientales que ponen en tensión y disputa el uso, manejo y apropiación de los bienes comunes naturales.3 En este contexto, des- 1 Para ahondar más en la definición y características del Antropoceno, véase Latour (2017). Elegimos esta nominación porque ubica al humano en el centro de la responsabilidad de la crisis socioambiental. 2 “Categoría síntesis” según Svampa (2018), en tanto si bien surgió en el campo de las ciencias de la tierra, rápidamente se extendió a las ciencias sociales y humanas y al campo artístico. 3 Diferenciamos bienes naturales comunes de recursos naturales ya que la segunda acepción remite a la naturaleza como objeto o mercancía.

Verónica Capasso de principios del siglo XXI, en distintos países de Latinoamérica, se multiplicaron diferentes acciones colectivas cuestionando el supuesto impacto positivo de las diversas actividades extractivas 4 de apropiación y avasallamiento sobre los territorios —y las formas vivientes—, actividades que son causa de desastres naturales 5 tales como incendios, inundaciones, la erosión del suelo, contaminación de ríos, disminución de glaciares, etc. En este sentido, es importante entender la persistente colonialidad que afecta a la naturaleza latinoamericana. La misma, tanto como realidad biofísica (su flora, su fauna, sus habitantes humanos, la biodiversidad de sus ecosistemas) como su configuración territorial (la dinámica sociocultural que articula significativamente esos ecosistemas y paisajes), aparece ante el pensamiento hegemónico global y ante las elites dominantes de la región como un espacio subalterno, que puede ser explotado, arrasado, reconfigurado, según las necesidades de los regímenes de acumulación vigentes. A lo largo de cinco siglos, ecosistemas enteros fueron arrasados por la implantación de monocultivos de exportación. Fauna, flora, humanos, fueron víctimas de invasiones biológicas de competidores europeos o de enfermedades. Hoy es el turno de la hiperminería a cielo abierto, de los monocultivos de soja y agrocombustibles con insumos químicos que arrasan ambientes enteros –inclusive a los humanos–, de los grandes proyectos hidroeléctricos o de las vías de comunicación 4 El extractivismo puede definirse como “la acumulación de capital que gira alrededor de la extracción intensiva, masiva, y monopólica de recursos naturales (a través de prácticas como la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y sistemas de explotación de la biota y de minerales-metales) y recurre a la aplicación de tecnologías que permiten convertir la naturaleza en mercancías de exportación con bajo valor agregado” (Merlinsky, 2021, p. 42). 5 Se entiende por desastre natural aquel que supone modificaciones o alteraciones del ambiente a partir de procesos sociales. Es decir, las causas y consecuencias del desastre son sociales y económicas y conllevan fuertes impactos en ciertas comunidades. Ver más en González et al. (1998) y Natenzon (2005).

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... en la amazonia, como infraestructura de nuevos ciclos exportadores (...) (Alimonda, 2011, p. 22).

Entonces, quienes se benefician de este modelo económico ¿apuntan a algún bien común o solo representan un interés privado? ¿Cuál es el costo de estas acciones sobre el ambiente? Al respecto, nos parece importante recuperar el concepto de zonas de sacrificio, es decir, áreas sujetas al daño medioambiental que forman una amplia gama de lugares degradados, incluidos los que albergan actividades extractivas relativamente nuevas. Como lo definen Holifield y Day (2017), “zonas de sacrificio” es un “concepto que permite enmarcar, imaginar, identificar y clasificar un lugar con el propósito de cuestionar actividades productivas percibidas como destructivas” (p. 269, traducción propia). Así, remiten a áreas o extensiones de tierra destruidas, envenenadas o inhabitables cuya consecuencia es la degradación, en particular, de las formas de vida de diversas poblaciones —humanas y no humanas— y, en general, de ecosistemas, todo en pro de ideales de desarrollo o de búsqueda de ganancias privadas que benefician a otros sectores de la sociedad. Es decir, el concepto refiere al sacrificio en términos de daño causado a algunas comunidades —que suelen ser, por ejemplo, aunque no exclusivamente, de bajos ingresos o pertenecientes a minorías— en favor de otras. 6 Estas zonas de despojo 6 Al respecto de qué podría significar el “sacrificio” en “zona de sacrificio”, Reinert (2018) sostiene que supone un conjunto de técnicas, prácticas y dispositivos por medio de los cuales el ejercicio de una acción violenta destructiva se puede borrar, banalizar, naturalizar y/o justificar. En este sentido, “The term captures a relationship between destructive violence and disposability, or “sacrificability” (…) More generally, as a figure of loss or destructive surrender, the idea of sacrifice is particularly useful for interrupting narratives of frictionless transformation, including hegemonic imaginaries of global growth, trade and development—but also, potentially, for critically reframing issues such as resource extraction or the biopolitics of conservation and species management” (p. 598). [“El término captura una relación entre la violencia destructiva y la disposición, o “sacrificabilidad” (…) En términos más generales, como figura de pérdida o rendición destructiva, la idea de sacrificio es particularmente útil para interrumpir las

Verónica Capasso de lo viviente —que incluye el vínculo entre seres vivos, ambientes e infraestructuras para una vida vivible (Butler, 2020)— , de vidas desechables y precarias (Butler, 2006), dan cuenta de múltiples formas de violencia que destruyen las condiciones de vida y habitabilidad. De este modo, actividades económicas vinculadas, por ejemplo, a los agronegocios y a la extensión de las fronteras agrícolas o aquellas relacionadas a la especulación inmobiliaria, van a ser puestas en tela de juicio y vistas como causantes de múltiples daños socioeconómicos, ambientales, en la salud y en los cuerpos, etc. , es decir, sobre la flora, la fauna y la vida humana. Es menester tener presente que los desastres naturales no son excepcionales, en el sentido de que las prácticas ecocidas y sus consecuencias no son nuevas sino persistentes, y se actualizan,7 así como también los diversos grupos organizados y activismos que resisten, las enfrentan y denuncian, entre los que se encuentran los artístico-visuales. Al respecto, para hablar de la acción colectiva en torno a conflictos ambientales y territoriales, hacemos referencia a la “ecología política” 8, concepto que remite no narrativas de transformación sin fricciones, incluyendo los imaginarios hegemónicos del crecimiento, el comercio y el desarrollo globales, pero también, potencialmente, para reformular de manera crítica temas como la extracción de recursos o la biopolítica de la conservación y manejo de especies” (traducción propia)]. 7 Según Leff (2003), “prácticamente todo el mundo tiene hoy conciencia de problemas ecológicos que afectan su calidad de vida; pero estos se encuentran fragmentados y segmentados según su especificidad local” (p. 9). Sin embargo, es interesante pensar cómo este tipo de hechos se conectan. Para Usón y Stehrenberger (2021), los desastres se conectan en tanto que, lejos de ser anomalías o disrupciones eventuales o inesperadas, son producto de causas estructurales, vinculadas a la tríada colonialismopatriarcado-capitalismo. 8 Siguiendo a Merlinsky y Serafini (2020), “la ecología política combina la economía política, la historia ambiental y diferentes enfoques de las ciencias sociales para dar cuenta de relaciones de poder que caracterizan los conflictos ambientales y que dan forma al surgimiento de diferentes demandas sociales y acciones colectivas. La ecología política latinoamericana se destaca por su interacción con los movimientos sociales para cuestionar y construir alternativas frente a las desigualdades ambien-

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... solo a un campo de estudio sino también al tipo de prácticas de oposición —y a la constitución de un “nosotros”— que venimos señalando. Es decir, acciones colectivas que expresan su descontento y reclaman frente a las consecuencias generadas por la explotación intensiva y salvaje de la naturaleza.

En suma, dentro de las diferentes acciones en defensa del territorio y la vida, encontramos, por un lado, diversas prácticas artístico-visuales que han visibilizado/visibilizan problemáticas ambientales concretas desde múltiples medios o lenguajes —visual, audiovisual, performático, etc.—, mientras que otras ofrecen soluciones a dichas problemáticas, por ejemplo, a partir de ejercicios de inmersión en comunidades e imaginación política en contexto. 9 De una u otra for - ma, este tipo de prácticas, definidas como ecológicas, tienen como fin “luchar contra la precarización de la existencia” (Romero Caballero, 2014, p. 25).

Este capítulo propone analizar, de manera comparativa entre Argentina y Brasil, acciones colaborativas visuales en el espacio público vinculadas con la ecología política en zonas que, hace tiempo, están siendo sacrificadas. Específicamente, se puntualizará en dos casos de estudio que tematizan y denuncian causas, consecuencias y responsables del avance del fuego tanto en humedales del Delta del Paraná argentino como en el Amazonas brasileño. El caso argentino es Agi - tazo por los humedales10, una acción colaborativa de visibilización por tales, sociales, políticas y territoriales. En ese sentido, ha aportado a la construcción de agendas sobre justicia ambiental, soberanía alimentaria, autodeterminación de los pueblos, debates sobre el buen vivir y la discusión sobre los extractivismos, entre otros temas” (p. 11). 9 Un ejemplo de vínculo entre arte, territorio, comunidades y nuevas formas de agencia puede verse en el reciente libro La Tierra No Resistirá de Casa Río Lab (Argentina). Casa Río se define como “lugar de encuentro y capacitación en prácticas creativas con compromiso ambiental”. Véase más en https://www.casariolab.art/ 10 Véase https://www.instagram.com/agitazoporloshumedales/

Verónica Capasso la protección de los humedales de la zona del Delta del Paraná, convocada por la Agrupación Artistas de Rosario, con apoyo de la Multisectorial humedales11. Quienes conforman la acción, denuncian desde junio del 2020 los incendios intencionales en la zona y piden por la creación de una ley de humedales que los preserve. Por otra parte, el caso brasileño es el colectivo Projetemos 12, autodefinido como red mundial de proyeccionistas libres, que realiza proyecciones en el espacio público urbano, replicadas luego en redes sociales. Surgido en el contexto de pandemia, en el 2020, entre las múltiples temáticas que abarcaron (tales como la crítica a las políticas sanitarias emprendidas por el gobierno brasileño frente al COVID-19)13, se encuentra la denuncia por las quemas intencionales del Amazonas, intensificadas, justamente, durante ese año.14 ¿Cómo son las imágenes que ponen en circulación cada uno de los casos? ¿Cómo se vinculan con la coyuntura de la que emergen? ¿Qué discursos construyen? ¿Qué demandas viabilizan? ¿Cuáles son 11 Véase https://www.instagram.com/multisectorialhumedales/?hl=es 12 Véase https://www.instagram.com/projetemos/ 13 Véase más en Capasso y Bugnone (2023). 14 Si bien nos centraremos en analizar los dos casos mencionados y sus acciones visuales durante el año 2020, podemos mencionar obras canónicas visuales y audiovisuales del circuito artístico que también han tematizado y/o denunciado la destrucción y degradación de las formas de vida a partir de las quemas y avances del fuego sobre los territorios. Son ejemplo, en Argentina, “Campoquemado” (de la serie Campos Quemados) de 2014, de la artista Beatriz Moreiro, quien desde el grabado buscó dar cuenta del desmonte, de las quemas de campos y de cómo el fuego arrasa con lo viviente a su paso. A su vez, en relación con el caso brasilero, la visualización del ecocidio del Amazonas no es nueva; podría ubicarse la violencia sobre y la ocupación de este espacio en los años 70 en el contexto de la construcción de la Rodovia Transamazônica. Algunos antecedentes en el arte que toman esta problemática son el video de Roberto Evangelista, “Mater dolorosa in memoriam I” (1976), donde muestra una caja de cenizas de la quema del Amazonas, dando cuenta de la violencia hacia la naturaleza y toda forma viviente, o la película de Orlando Senna, “Iracema: Uma Transa Amazônica” (1975), la cual difunde las primeras imágenes de la quema del Amazonas.

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... sus objetivos? Consideramos que las imágenes producidas en ambos casos son puestas en acción, trabajan sobre la memoria de los acontecimientos ocurridos e interpelan, como veremos, desde la visibilización de lo invisibilizado –los daños y las violencias ejercidas sobre los territorios y las formas vivientes–. Son imágenes que arden, en el sentido que le atribuye Didi Huberman (2012): por los aportes de conocimientos, la producción de memoria, la urgencia que manifiestan, la captación de demandas (de ser y de vivir). Elegimos el concepto de visualidad en tanto nos permitirá analizar la manera en que diversos tipos de imágenes y de representaciones visuales son producidas, utilizadas e interpretadas y, en nuestro caso específico, cómo, desde el activismo, desafían estructuras sociales y de poder. Partimos de una metodología cualitativa y transdisciplinaria. Proponemos un análisis de casos comparados estableciendo como recorte temporal el año 2020 –momento en que Agitazo por los humedales y Projetemos aparecen en la escena pública, en el contex - to del surgimiento del Covid-19 y sus consecuentes restricciones de circulación–, recurriendo a la r ecolección de fuentes documentales escritas, fotográficas y audiovisuales a partir de una etnografía vir - tual (Méndez y Aguilar, 2015) y a la información relevada en diferentes medios. En primer lugar, describiremos cada caso, su contexto de surgimiento, modalidades de acción en el espacio público y tipo de producción visual. Para el abordaje de las imágenes, realizaremos una descripción y un análisis iconográfico. En segundo lugar, compararemos los dos casos –identificando similitudes y diferencias– a partir de analizar los daños y los responsables que aparecen de manifiesto en cada propuesta.

Acciones urgentes en defensa del medioambiente Las quemas intencionales no son una novedad ni en Argentina ni en Brasil, sino que forman parte del proceso depredador general de la naturaleza. En América Latina,

Verónica Capasso las consecuencias de la crisis socioecológica se conectan direc - tamente con la crítica al neoextractivismo y la visión hegemónica del desarrollo, ya que es en la periferia globalizada donde se expresa a cabalidad la mercantilización de todos los factores de producción, a través de la imposición a gran escala de modelos de desarrollo insustentables: desde el agronegocio y sus modelos alimentarios, la megaminería y la expansión de las energías extremas hasta las megarrepresas, la sobrepesca y el acaparamiento de tierras (Svampa, 2018, p. 159).

Es decir, estos procesos no son individuales o aislados, sino que se conectan en tanto responden a formas violentas y coloniales que atentan contra la vida de seres humanos y no humanos. En este apartado, entonces, tal como adelantamos, pondremos en contexto el surgimiento de cada uno de los casos de análisis propuestos, así como también describiremos su accionar y producción visual. Argentina: la quema de humedales del Delta del Paraná Los humedales son áreas donde el suelo se encuentra inundado, ya sea por agua dulce, marina o salobre, de manera permanente o estacional. Esta dinámica genera un ecosistema híbrido entre los ambientes acuáticos y terrestres que albergan una biodiversidad muy rica de flora y fauna, y brindan importantes servicios ecosistémicos (Convención de Ramsar sobre los Humedales, 2018). La conservación y cuidado de los humedales es muy importante, tanto para la biodiversidad que sustentan como para las personas. Actúan como fuente y purificadores del agua y amortiguan inundaciones, absorbiendo el agua de las lluvias y las crecientes de los ríos. Suministran alimentos, madera para la construcción, leña, aceites vegetales, sal, plantas medicinales, fibra vegetal para la fabricación de tejidos, recreación y turismo, mitigación del calentamiento global, entre otros. Por todo esto, la conservación y el uso racional de los humedales son fundamentales para los medios de subsistencia humanos.

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... En Argentina existen aproximadamente 600000 km 2 de humedales, lo que equivale al 21,5 % del territorio nacional (Reynoso Castillo, 2021).15 En el 2020, once provincias se vieron afectadas por incendios y solo en el Delta del Paraná (jurisdicción de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe) noventa mil hectáreas de humedales fueron arrasadas por el fuego. Allí existe una enorme variedad de humedales donde se ha registrado una diversa “fauna litoraleña que usa estos ambientes como hábitat (al menos cincuenta especies de mamíferos, doscientas sesenta de aves, cerca de trescientas de peces, veintisiete de anfibios, más de treinta de reptiles y una enorme variedad de invertebrados)” (Kandus, Morandeira y Minotti, 13 de agosto de 2020, s/p). Actualmente, la degradación de los humedales en nuestro país se vincula con cambios en el uso del suelo —urbanización, deforestación, rellenos—, alteraciones en la dinámica del agua —por extracción, desvíos—, extracciones desmedidas —pesca, maderas, pasturas–, contaminación —agrícola, industrial y doméstica—, introducción de especies exóticas invasoras y el cambio climático. Además, las tendencias recientes sugieren que muchas poblaciones de especies dependientes de los humedales están disminuyendo a largo plazo y se encuentran amenazadas y en peligro de extinción. En el caso de los humedales del Delta del Paraná, en los últimos años se identificó la expansión de la ganadería intensiva en las llanuras de las islas. Durante 2020, la demanda por una ley que proteja a los humedales contra prácticas ecocidas16 activó el accionar de múltiples actores sociales a través de diversas estrategias, tales como el hashtag #Le- 15 Véase más en https://www.argentina.gob.ar/ambiente/agua/humedales/inventarionacional/proyectos 16 Es menester mencionar que el proyecto de ley de protección de estos territorios quedó fuera de la agenda parlamentaria de las sesiones ordinarias del 2020 y de las extraordinarias de enero y febrero de 2021, y que perdió estado parlamentario en enero de 2022.

Verónica Capasso ydeHumedalesYa, que inundó las redes sociales, y diversas propuestas visuales, modos de exponer públicamente el hecho de las quemas y la necesidad de la protección del ambiente.

La visualidad construida en torno a la demanda de una ley de Humedales, incluyó acciones de corte más performático, 17con banderas y pancartas visuales y textuales, 18 afiches urbanos y murales, entre otros, imágenes que circularon en el espacio urbano y luego fueron replicadas en redes sociales. Otra de las acciones emprendidas fueron las proyecciones nocturnas. En la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) se realizó Agitazo por los humedales, un proyecto de activismo artístico surgido de la Comisión Humedales de la Asociación de Artistas de Rosario (AAR) y que cuenta con la adhesión de la Multisectorial Humedales: Las acciones colectivas Proyectorazo 19 y Agitazo x los Humedales, de la Comisión Humedales de la AAR, consistieron en una serie semanal de proyecciones desde domicilios particulares sobre el espacio público en forma casera, independiente y anónima (o directamente en el espacio público, como cuando integraron la Marcha viboreante convocada por la Multisectorial por los Humedales en agosto). Aquellas proyecciones amplificaban imágenes y consignas en reclamo por la Ley de Humedales que sus autores 17 Podemos mencionar, por ejemplo, las performances del colectivo Thigra en la ciudad de Rosario. Véase en https://www.instagram.com/thigrra/ 18 Es un ejemplo el caso de “Marcha viboreante”, en la ciudad de Rosario. Véase https://www.youtube.com/watch?v=-sEKdrW17eo&ab_channel=elciudadanoweb. El video fue acompañado con la siguiente explicación: “Desde la Plaza San Martín, la Multisectorial por la ley de Humedales moviliza con vestimenta marrón y verde que emula una serpiente. Por acción de fuego y humo, especialistas advierten por desaparición de especies: ‘Las yararás pudieron escapar, pero la mortalidad es casi total, sobre todo reptiles’”. 19 Proyectorazo es un grupo que también lleva adelante proyecciones con fines activistas sobre diferentes temáticas, entre las cuales estuvo la cuestión de las quemas del Delta del Paraná. Véase https://www.instagram.com/p/CCvrMymAr76/?hl=es

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... compartían con quien quisiera participar, a través de una carpeta de material protegido bajo una licencia Creative Commons tipo 4. Cada proyección se difundió en vivo en tiempo real, “agitando” por la red Instagram. Las acciones se reiteraron miércoles tras miércoles de la cuarentena 2020, en plena quema de las islas del delta del Paraná (Vignoli, 19 de abril de 2021, s/p). Las proyecciones de Agitazo por los humedales sobre múltiples edificios constaron, como veremos, de palabras o frases muy breves —a veces acompañadas de dibujos de flora y fauna local—, como “ecocidio”, “basta de quemas”, “no hay planeta B” o “lo que están quemando no se recupera nunca más”. A su vez, a raíz de la convocatoria abierta a la comunidad, denominada #AgitazoPorLosHumedales, el grupo recibió varias imágenes, compuestas de dibujos y fotografías en color o en blanco y negro, que se pusieron a disposición a través de una car - peta online20 para replicar y compartir libremente en diferentes redes sociales y para proyectar, utilizando los siguientes hashtags: #AgitazoPorLosHumedales; #leydehumedalesya; #bastadequemas; #nohayplanetab; #ecocidio; #terricidio; #estadoausente; #estadocomplice; #argentinaenllamas; #latinoamericaenllamas.21 Brasil: las quemas en el Amazonas La selva amazónica es uno de los ecosistemas más importantes del mundo porque influye en la temperatura global y en los patrones de lluvia, además de que absorbe grandes cantidades de dióxido de 20 Véase https://drive.google.com/drive/folders/1dqDNaL82rddSVpTjKqfgObLm7 kKZ2ayT 21 Agitazo por los humedales, además, participó de la muestra “Transformación. La gráfica en desborde” en el Museo Nacional del Grabado, con un video que incorporó los registros de las proyecciones en la vía pública realizadas durante el año 2020, denunciando los incendios intencionales en las islas del Delta del río Paraná. Véase https:// drive.google.com/file/d/1R-m23fyjcedA69QQ6hpPBhr-kH6qGE0V/view y https://m.facebook.com/watch/?v=547289852957423&_rdr.

Verónica Capasso carbono del aire. Durante varios meses del año 2020, y en el contexto generado por la pandemia de COVID-19 que ayudó a que disminuyeran las regulaciones y vigilancias sobre los territorios, hubo fuertes incendios relacionados con la combinación entre la sequía y la actividad humana. Los procesos de deforestación legal e ilegal se incrementaron para dar paso a la ganadería, la agricultura y la minería. Ello afectó tanto al sur de la selva como a la cercana región del Pantanal, el humedal tropical más grande del planeta. Si bien es un proceso de larga data, la deforestación y subsiguientes quemas en esta zona se dispararon bajo la presidencia de Jair Messias Bolsonaro (2019-2022). Tanto cuando era candidato como al ser electo presidente, Bolsonaro abogó por reducir la vigilancia de las leyes ambientales, las que entiende como un obstáculo para el crecimiento económico del país, a la vez que se muestra a favor de las actividades extractivas en áreas protegidas. También se lo acusa de desalojar a los pueblos indígenas que habitan esas áreas. Sumado a ello, redujo el presupuesto para el sector. En consonancia, también se ha criticado el accionar de Ricardo Salles, quien fue ministro de Medio Ambiente de Bolsonaro hasta que renunció en el año 2021, acusado de beneficiar a taladores ilegales. Según los datos registrados: Solo en 2020, la Amazonia perdió 2,3 millones de hectáreas de bosque primario en los nueve países amazónicos, un 17% más que el año anterior. Estas cifras suponen el tercer peor registro de los últimos 20 años tras 2016 y 2017, y el valor más alto en Bolivia, Ecuador y Perú. Una vez más, Brasil ha sido el país con mayor superficie afectada con un 65% del total (más de 1,5 millones de hectáreas) (Robaina, 15 de abril de 2021, s/p).

En este contexto, el colectivo Projetemos se hizo eco de las quemas, como también de dar cuenta de su impacto en la flora, la fauna y los habitantes nativos de la selva amazónica. 22 Como ya menciona- 22 Con respecto a las quemas en Brasil, la Asociación de Reporteros Fotográficos

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... mos, el colectivo emprendió la tarea de proyectar diferentes imágenes en paredes de edificios en el espacio público urbano para luego compartirlas online vía la red social Instagram. Al respecto, uno de los fundadores del colectivo comenta que: Projetar como ato de protesto eu acho que só tem vantagem, pois nós podemos das nossas causas, poder falar das causas, sobre direitos, sobre a nossa sociedade como um todo e tentar espalhar essa ideia na internet faz com que a coisa chegue a mais pessoas, entendeu? (...) As redes sociais, sobretudo a hashtag que nós criamos, #Projetemos, são os principais meios de condução das nossas ideias, né? Porque as projeções na rua, por maiores que sejam os prédios, não atingem tantas pessoas quanto a internet atinge, com o compartilhamento, as interações com as postagens (Spencer, F., comunicación personal, 26 de abril de 2021). Las imágenes proyectadas y viralizadas en redes sociales pueden catalogarse, entonces, según la información brindada en ellas: sobre el avance y consecuencias del fuego sobre la selva, marcando georreferencias, como es el caso de la región del Pantanal y datos con porcentajes respecto de las quemas, sobre la afectación de los animales autóctonos de la selva y sobre la afectación de la población nativa local. También han hecho referencia explícita a la culpabilidad del gobierno, específicamente del presidente Bolsonaro y del entonces ministro Salles. En suma, para Agitazo por los humedales y Projetemos, en contexto de pandemia, cuando el acceso al espacio público urbano se encontray Cinematográficos del Estado de São Paulo ha organizado, por ejemplo, una muestra colectiva de fotografía, llamada “Turí. Um Grito das Florestas” (que en tupí-guaraní significa fuego). Con ella, se buscó dar cuenta de la destrucción sistemática de bosques y biomas de ese país por las quemas e incendios, sobre todo durante el gobierno de Bolsonaro. Así, registraron el avasallamiento sobre diferentes zonas del país como la Amazonía Legal, el Pantanal, la Mata Atlántica. Véase más en https://guia.folha.uol. com.br/passeios/2022/05/queimadas-e-destruicao-das-florestas-no-brasil-de-bolsonaro-guiam-exposicao-em-sp.shtml

Verónica Capasso ba restringido, las proyecciones fueron una alternativa para hacerse ver y oír, para denunciar el avasallamiento sobre la vida y los territorios. Avanzaremos ahora en el análisis de las acciones visuales. Los daños y los responsables Holifield y Day (2017) desagregan una serie de dimensiones para el análisis de las zonas de sacrificio que, si bien son usadas para el estudio de diferentes tipos de discursos textuales, consideramos que pueden ser igualmente útiles para la indagación de visualidades construidas en torno a conflictos ambientales. Para lxs autores, es posible identificar el objeto de sacrificio —el hábitat, la belleza natural, la salud, etc., aquello que es considerado específico del lugar—, la/s víctima/s del mismo y el iniciador del sacrificio. En este trabajo agrupamos objeto y víctimas del sacrificio bajo la idea de daño, y a quienes inician el sacrificio y son responsables de ello, bajo la noción de antagonistas. Por un lado, entendemos al daño como diversas formas de desposesión —la privación de sustento, protección, tierras, derechos, etc. (Butler y Athanasiou, 2017)—, 23 de agresión y de violencia hacia lo viviente (Butler, 2020). Asimismo, y en consonancia, par - timos de pensar a los iniciadores del sacrificio bajo la figura del antagonista en tanto consideramos que se delinea una situación de oposición particular sobre la base de un nosotros/ellos (Mouffe, 2014): un “nosotros”, que vive y se desarrolla en un lugar específico, y un “ellos”, que vulnera la existencia —o, en palabras de Butler (2020), que ejerce el poder de determinar formas de privación o el valor de las vidas—. Esta idea también se vincula con los desarrollos de Mbembe (2011) respecto de su descripción de la necropo- 23 “(...) la desposesión trabaja como un aparato autoritario y a menudo paternalista cuyo fin es el control y la apropiación de la espacialidad, movilidad, afectividad, potencialidad y relacionalidad de los sujetos (neo)colonizados” (Butler y Athanasiou, 2017, p. 26).

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... lítica como modalidad de poder que determina qué vidas son o no desechables o prescindibles.

Teniendo en cuenta las cuestiones antes señaladas y a partir del relevamiento de las acciones visuales de Agitazo por los humedales y Projetemos, es posible establecer ejes de análisis en común. En este apartado, entonces, abordaremos los daños producidos por las prác - ticas ecocidas denunciadas a partir de dar cuenta, primero, de las víctimas del sacrificio en relación con la flora y fauna afectadas por las quemas y, en segunda instancia, de las comunidades humanas vulneradas. En tercer lugar, analizaremos las referencias a los responsables de los incendios, es decir, a los antagonistas en mayor o en menor medida explicitados.

Víctimas del sacrificio I: la flora y la fauna El corpus de imágenes generado por Agitazo por los humedales se divide en dos grupos: por un lado, placas con frases cortas, y por otro, placas con imágenes —que pueden ser tanto dibujos como fotografías— de flora y fauna. El primer grupo se compone de textos breves sobre fondos neutros con demandas tales como “Basta de quemas” y “Ley de humedales ya”, y presenta la denuncia por el estado de situación medioambiental actual con “No hay planeta B” (Imagen 1). Además, se marca la autoría: Asociación de Artistas de Rosario (AAR). Imagen 1. Placas, Agitazo por los humedales, 2020. Fuente: Agitazo por los humedales

Verónica Capasso Asimismo, también se han compartido placas con las palabras “#Ecocidio” y “#Terricidio” (Imagen 2), ya no con fondo pleno sino acompañadas de fotografías. En una de ellas se muestra el humedal arrasado por el fuego, cubierto de humo, y en la otra, la mitad de la fotografía expone un conjunto de árboles erguidos mientras que la otra mitad evidencia el área quemada; ya no hay árboles, solo sus vestigios. Ambas placas, a su vez, poseen una tonalidad naranja, lo que nos remite a la presencia del fuego.

Imagen 2. Placas, Agitazo por los humedales, 2020. Fuente: Agitazo por los humedales El colectivo brasileño Projetemos, por su parte, también utilizó placas con oraciones breves y puso el foco en la flora y fauna locales

Denunciar el ecocidio desde la visualidad: los casos de Agitazo por los humedales... afectadas por los incendios del Amazonas. Las referencias a la flora han sido generales, por ejemplo, a partir de placas con las frases “ A floresta está queimando” o “Dia da Árvore”, es decir, no aparece la representación de la flora afectada en su especificidad, como sí veremos en algunas referencias de Agitazo por los humedales. Vale aclarar que el Día mundial del Árbol es un recordatorio de la importancia de cuidar superficies arboladas y bosques. La publicación de esta imagen por parte del colectivo Projetemos se realizó el 21 de septiembre, día en el que comienza la primavera en el hemisferio sur. A su vez, las frases se acompañan con un fondo que no alude de manera representativa, sino que muestra el fuego (Imágenes 3 y 4). En el caso de la placa con el lema “Dia da Árvore”, la palabra “árvore” es casi ilegible, consumida por las llamas.

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