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Orígenes de la novela, Tomo III (part 5 of 6)

Part 5 of 6 · Menéndez y Pelayo, Marcelino · Public domain text

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Contents (6)

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Orígenes de la novela, Tomo III (part 5 of 6)

Just.--Pues tanto te congoxas por lo que luego no será possible hazer se, te quiero, por aliuio desta noche, descubriendo mis secretos, fiarme de ti, aunque como señora mia me deurias castigar mis defectos. Y sabras como a gran importunidad de aquel paje de Floriano, del qual como su muy allegado él se fia, le mandé me viniesse hablar esta noche por vna destas rexas, y ha de ser de media noche arriba, quando el sueño asegura las partes; entonces le podras hablar sin que te conozca, y saber dél lo que quisieres, pues ya viste que fue con su señor a Prado.

Bel.--Ay, Justina, que si yo (como te he dicho) me gouernara a mí mesma, ni tú en hazer esso sabiendolo yo me fueras sin castigo, ni aun de ti jamas confiara cosa. Pero agora, ya que yo quiera soltar la lengua en el retraerte, sabiendo que hazes mal, la voluntad me manda que te dé licencia para no más del honesto hablar, con que se haga lo que tú has dicho de mí sin quiebra de mi grauedad y dislate de mi honra.

Just.--Anda, señora, que Dios mediante no se tractará cosa que mal lustre tenga, porque ni yo lo haria, ni las rexas darian lugar a que las voluntades se comuniquen, por más de las lenguas en el solo parlar. Y tú yendo dissimulada sola le podras hablar, o si no, yendo conmigo, dexa hacer a mí como allá verás...

Bel.--Pues que yo ya no puedo guiar me a mí sin errar, quiero errar por tu parescer, y hagase como tú ordenares.

Just.--Pues tú dexa hazer a mí y entrate a entender en cenar, porque te recojas más antes, y ansi daras lugar a que las mugeres anticipen la hora del dormir, e yo tenga más desembaraçado lugar para lo que quiero, y tú más segura tu grauedad y honra.

Bel.--Pues que hemos de procurar euitar toda occasion de mal sospecha, quiero hazer lo que me dizes. Di que enciendan velas y entiende en que se me dé de cenar quando te paresciere hora; y mira que dexo en tu prudencia mi gouernacion.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXI

Oyendo Fulminato lo que Pinel contaua a Felisino de lo que Marcelia passaua con el despensero, segun se tractó arriba, al fin perdiendo el enojo se van Fulminato y Felisino a casa de Marcelia, donde passan algunos entremeses de risa.

FULMINATO, FELISINO, MARCELIA, LIBERIA.

[Ful.]--O, descreo de los retajados, con tantas trayciones como ay en el mundo, y que tal ha de passar como a Felisino ha contado Pinel? Vida es ésta? que se me ha de echar aquella bagassa con quantos despenseros ay, y aun que les asse yo la cena? A ella yo le cruzaré la cara, porque viua con su castigo, y al Pinel yo le cortaré las piernas, porque sepa atar la lengua. Pero al fin el diablo me mete en pleytos excusados; que ella no es mi muger, y como es conmigo puta lo será con quien le agradare, en especial que deue ser todo mentira; pues estotro es moçaluillo y arriscado, no quiero pleyto con él, mayormente que ni ellos me vieron quando lo hablauan, ni él sabe que yo sé que él lo ha dicho, para que en no se lo demandar me tenga por couarde. Alli sale Felisino; quiero dar le vn tiento, y como viere, ansi haré. Adónde bueno, hermano?

Fel.--Sigue me y verlo has, como vieres la racion que agora lleua vn moço de despensa a la cal nueua.

Ful.--No te aclares más, que lleuar me has para esso por vn cabello, aunque los tengo cortos, y sigue. Pero agora que vamos fuera, me di si me confessarás vna verdad?

Fel.--Si lo es y deuo dezirla, sí.

Ful.--Qué te dezia Pinel de mi?

Fel.--Con que te aseguro que no se hablaua de tu daño no me pidas más.

Ful.--Con esso me has quitado de le no quitar las narizes o la vida. Pero porque a dicha passando quando él te hablaua oy que me nombró, me di lo que ay, pues la amicicia sabes que la pintauan descubierto el corazon.

Fel.--No me pidas de vidas agenas, que jamas supe ser chismero, en especial que no se tractaua sino de quán bien te diga la ropa del colorado, y que quiça embiaras a Ceruantes alguno por ella. Pero dexando esto, me di como discantaua el amicicia, porque es cosa que a muchos oyo asomar y a ninguno oy el cabo.

Ful.--Aunque en mí más has de pedir obras de amigo que relacion de la figura, pero dire lo que he oydo a otros. Diz que la tenian los Patricios pintada en el senado Romano entre las otras memorables antiguallas en forma de hombre, y en edad de mancebo, con alegre rostro, con presencia robusta, la cara exempta y sin algun sobrecejo ni ruga, la cabeça descubierta, la ropa aspera y corta y no rica, los pechos abiertos, y con la mano diestra enseñando el coraçon descubierto, del que procedia vn letrero matizado de fino oro que dezia: muerte y vida; de la parte de los pies por baxo yua otro del mesmo matiz, que dezia: cerca y lexos, y por alli diz que conoscian qual era buen amigo o no.

Fel.--Pues declara lo significado.

Ful.--Ya te digo que me pidas a mí las obras, y las significaciones pide a Lidorio, que lo oy de su boca todo, y no se me acuerda ya.

Fel.--Pues con todo esso, ya estamos en la calle. Pero cata, cata, quién será el que salio de allá y tomó a passo largo la banda de arriba?

Ful.--Espera me, que cortando le las piernas le haré que te espere y tú le preguntes lo que quisieres.

Fel.--Qué determinado va el diablo! y al cabo si algo ay, yo me aure de quedar solo, aunque él no ha corrido como quien quiere pescar; quiero al fin detener le, pues veo que ama la vida como yo. A, hermano, y ansi me has de hazer correr por no te dexar solo?

Ful.--O, pesar de los Moabitas[679] contigo, y no me riesgues la ropa, que de ver tengo que vellaquerias son éstas.

Fel.--Anda, está quedo; que ni todas las cosas se han de apurar, ni todos los amigos de prouar, ni todos los enemigos de descubrir.

Ful.--Sí, que no acometo yo con esperar acorro de otro que Dios y mi espada.

Fel.--Bien lo veo; pero tampoco soy yo hombre que te auia de dexar solo. Y otra vez asegura te más si quieres prender, porque madre e hija nos han sentido, y si algo han hecho, has las preuenido para buscar suelda y trapos con que encubrir la herida.

Ful.--Y qué escusa le quitará que yo no las marque?

Fel.--Habla sin mote, que si marcares, sea tu ganado.

Ful.--Hi, hi, hi.

Fel.--Ries te? ansi lo haz siempre, y enoja te tarde, si no quieres tener siempre de qué te arrepentir.

Ful.--En cosa de honra no ay paciencia sino escrita.

Fel.--Bien dizes que los primeros mouimientos no son en mano del hombre; pero hemonos de ayrar sin peccar.

Ful.--Por ay me entras? con las ouejas me aprisco.

Fel.--Pues donde no te deuen sustentacion, no entres con enojo, ni entres sin llamar a la puerta de fuera, porque no te obligues a dar pesar, o ver con que le recebir.

Ful.--Pues llamo. Ta, ta, ta.

Mar.--Mira, ve quién llama.

Lib.--Felisino y Fulminato son.

Mar.--Pues el despensero fuese? o encontraronle?

Lib.--No le alcançó Fulminato que corrio tras él, porque le detuuo Felisino.

Mar.--Ve, abre la puerta, que el agudo a los ojos los verá, y le haré que se le antoja, porque no sea tan sentible y se haga a la carga. Porque éstos que lo blasonan todo, ansi los sé yo domar que lleuen el albarda, y aun suffran el aguijon, y no gruñan; y dar les hemos de cenar, pues nos viene de bobilis bobilis y en tanta abundancia que lo hemos de lançar a mal, y aun esto no es seguro, porque no gana la honra nada de la muger pobre y sola quando tales viandas rebosa por las ventanas. Y tú mira que muestres mejor cosplaz a Felisino, pues huelga de te hablar, pues comiença ya a bullir la ganancia.

Lib.--Voy, madre, aunque de mala gana, que más quisiera que tractaramos de acostarnos; pero asuadas que no lo haya con sorda ni perezosa mi madre, que pues ella con Fulminato y con vn hato, que yo ansi con Felisino, porque bien aya (dizen) quien a los suyos semeja.

Ful.--O, descreo de Jason y aun de Medea con tal tardança; aun aun si ay algun vasiadero de puerta falsa? pero ya baxan. Quiero ablandar con Marcelia, porque de las ganancias me acuda con tercio y quinto.

Fel.--O, alabado Dios, que no nos amanescera ya en la calle; pero con tal encuentro, facilmente se perdera la quexa.

Lib.--Mas no, sino venid muy mendoças, tarde y gruñendo; aun agradesced que se os abre puerta.

Ful.--Y por qué, hermana? esse galan lleue la pena que tiene la culpa.

Lid.--Y aun porque paguen justos por peccadores, a todos hiziera yguales.

Ful.--Yo arriba me acojo, que vosotros a la lucha aureys de venir, y aun bien sé yo quién caerá debaxo, y aun quién quedará vencido.

Lib.--Nunca desborona sino malicias.

Fel.--Pues que nos dexó perdona le. Pero dime si me has perdonado el enojo destotro dia?

Lib.--Mas te turan a ti essas mañas que a mí el enojo; pero está quedo, y dexame, que está sola mi madre.

Fel.--Anda, mi señora, que allá va quien la despierte si dormia.

Ful.--Buenas noches, señora Marcelia. Mas pesar de quantas piedras y junturas y aun roturas ay en la casa del Turco, y es cosa de passar que estés en acuerdos, é yo quebrando la puerta? aun aun si mis sospechas han de salir ciertas!

Mar.--Y de qué? que vienes muy reñidor.

Ful.--De que si no pisas llano, para estas que en la cara tengo...

Mar.--Ay, el diablo lleue este rufian; quiero le halagar, no se me atreua. A la fe, sí; bien piensas que no te entiendo, que vienes corrido por el que se te fue por pies? pero quién era?

Ful.--Esso me di tú.

Mar.--Y qué sé yo, mi amor, que por tu vida no sé más de quanto aquella muchacha te conoscio en el correr y habla. Pero ay, que no ha subido Liberia. A, hija, qué hazes alla?

Ful.--Quedaua reñiendo con Felisino.

Mar.--O, maldita sea tal boua, que nunca acaba, por vn aguja que le perdio.

Ful.--Mas no le dé el otro la suya y se rompa la tela!

Mar.--Qué dizes, mis ojos? que me huelgo en ver te sin enojos alegre ya.

Ful.--No te espantes, pues por allá los coge hombre.

Mar.--Pues no los descargues donde no te lo deuen: pero espera, vere cómo no suben.

Ful.--Anda, no seas sospechosa, que pies tienen y todos son seguros.

Mar.--Sí, pero ha de dar cuenta la persona de sí, y dexame. Dónde vas, a la camara? que no ay allá candela.

Ful.--Pues ansí es menester para nuestra cuenta.

Lib.--Ay, Felisino, cómo no me deuiera yo fiar ya de ti.

Fel.--Perdona, pues tu hermosura y mi pena me dan occasion de enojarte.

Lib.--Bien sabes que la muger (mayormente donzella) que haze quiebra en la honra, que amortigua su fama y menoscaba su honestidad, e pues tú te sirues de mi honestidad para tu apetito, has de no lastimar mi honra.

Fel.--Anda, señora, que ni soy tal que todos pierdan conmigo honra, ni a ti te tendre en menos porque liberalmente me hagas semejantes mercedes. En especial que donde fuerça ay, derecho se pierde.

Lib.--Huelgo yo de te seruir, y porque tengo madre y renzillosa, agora no oso subir, lleuando mi delicto delante los ojos.

Fel.--Asuadas que no ayan estado ellos ociosos, y si algo fuere, yo responderé.

Lib.--Mas dexa me subir delante, y tú de aqui a vn poco subiras, ya que veas que yo aure puesto la mesa, porque piense mi madre que entonces llegastes.

Fel.--Pues anda, que en tanto haré yo vn poco que por aca me cumple.

Lib.--Cata, cata, y ascondido se han, y dexaron acá la candela! Buena se anda mi madre, vno ydo y otro en casa; yo pues, como boua, con vno y tarde me congoxo ayna. A la fe creo que de oy más auremos de jugar al descubierto. Quiero, pues, allegar en torno del fuego esta vianda en tanto que concluyen.

Mar.--Ea pues, dexa me salir, que anda Liberia fuera y no nos haya sentido.

Ful.--Donosos scrupulos te matan a cabo de rato; pero vamos donde mandares. A, hermana Liberia, y Felisino?

Lib.--E yo qué cargo tengo dél? pues que si no quiso subir, suya la culpa.

Ful.--Por Dios que aun sospecho que el asno nunca ha osado llegar a ella, como la deue hallar coxquilla como potranca nueua.

Mar.--Qué dizes, Fulminato?

Ful.--Acá lo ha Marta con sus pollos. Digo que está bueno este guisado, y que seria bien ablandar a Floriano, porque se le desgaje con que siempre medremos. En especial que agora vengo de su parte a llamar te, que luego por la mañana le vayas a ver, y asuadas que siempre se nos pegue de tu yda alguna ganancia.

Mar.--Pues confia en essa estaca, y verás adonde paras.

Fel.--Buenas noches, y haga buena pro, que a buen tiempo vengo, si la señora Liberia no está tan braua como endenantes; que de miedo de su enojo he dado dos bueltas a la rua, hasta que desflemasse la cholera.

Mar.--No hagas cuenta de sus renzillas, que de boua aun no sabe mostrar amor a quien le tiene. Sientate, que está el pastel grande y marauilloso, y esta cena a ti se agradesce, aunque Fulminato entra en ella primero. Y tú, hija, anda en vn salto, cierra la puerta, que la dexaria Felisino de par en par, y luego vente a sentar, y cenaremos de nuestro plazer todos juntos, loando a Dios que nos lo dio.

NOTAS:

[679] En el original, por errata, Maobitas.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXII

Polytes va a hablar a Justina, y Pinel que le acompaña. Belisea sin darse a conoscer le habla. Justina y Polytes passan grandes pláticas. Lucendo, padre de Belisea, oye ruydo, y leuanta se a ver a Belisea.

POLYTES, PINEL, JUSTINA, BELISEA, LUCENDO.

[Pol.]--O immenso Dios, y si en más no tengo ver me escabullido de Floriano que hauer hecho vna gran hazaña! y quán en su seso y quán importuno estaua en el querer se yr conmigo! Descreo de tanto parlero como ay en esta casa, que apenas he dicho que auia yo de yr esta noche, e ya lo sabia Floriano. Paresce que ansi como ay hombres que tienen cuenta con la virtud para el obrar, ansi ay otros que tienen cuenta con lo que oyen para medrar. E ansi como el virtuoso meresce lo que gana por sí mesmo, ansi el chismoso, visto que no es para ganar con sí o por sí, acuerda de ganar con contar lo que otros hazen, para esperar lo que el señor le dé. Y al fin, como el señor no le contenta el mal que haze su criado, tampoco toma buen crédito del traydor que le vende los criados. Y ansi con negar lo que a Floriano auian dicho de verdad, él me creyendo, a ellos quedé por mentirosos y a mí por libre. Y es castigo justo que a los mentirosos que les cuentan mil mentiras, quando despues les contaren verdad, no tengan más crédito que la Cassandra con sus naturales Troyanos. E yo aunque mentiendo condené delante de Floriano la verdad de los otros, suya la culpa, porque ni todas las verdades se han de dezir en todo tiempo, ni a los amos y señores ha de dar hombre cuenta de todas sus cosas. Porque él sabiendo vuestros secretos de vuestra boca, sabe que ansi sabran los otros los suyos tambien de la vuestra, y ganays que ni se fie de vos y que os trayga muy sobre ojo. Pero buelto a mi negocio, él me mandó agora que fuesse y lleuasse algunos criados de casa en mi guarda, de manera que yo yendo en su nombre, hago mi facto. Y lleuo compañia la que me paresciere, sin me obligar con ellos a otro tanto, pues al fin cumpliendo el mandado de quien los mantiene, hazen lo que yo les pido y a mí cumple. Y pues yo ya tengo las armas que me cumplen y el caso pide, aunque vale más yr solo que mal acompañado, pero quiero lleuar algun moço, porque al fin el solo da occasion a que más se le atreuan. Bien está, he alli a Pinel, que es determinado a todo. A, hermano, es despues de cena?

Pin.--A tu mandado y a mi prouecho. Por esso mira si ay en qué conozcas lo que haré por ti.

Pol.--Yo te agradezco tu liberal offerta. Y sepas que me envia Floriano a vn mandado, y mandó me que no vaya solo.

Pin.--Pues no quiero que busques otro, y espera, en vn salto subo a la camara por algo que lleue con la espada.

Pol.--Y cómo, ya vienes? bien paresce que tengas obra con la palabra.

Pin.--Alomenos tendre voluntad buena; y sin más aguardar, guia.

Pol.--Mucho me obligas, hermano.

Pin.--Esto que es acompañarte deuolo al mandado de quien a ti te manda yr. En lo demas, hasta que veas en la necessidad (si la vuiere) mis obras, no me las antepagues con gracias. Porque menos se amaña hombre a hazer por lo ya pago que por lo que espera ser pago; y ansi dizen que dineros pagados, braços quebrados.

Pol.--En todo hablas bien, y fio que obrarás mejor. Y a la mano de Dios vamos de aqui, porque yendo sin testigos no tendremos juezes de nuestra yda, ni sentenciadores de nuestra tardança.

Pin.--Tú guia o dime por dónde, que hasta caer no torceré, y despues de verme caydo, harás como te paresciere en defender mi cuerpo, que muy al mando de tu voluntad lleuas en mi.

Pol.--Aunque confio en Dios de nuestra seguridad, pero porque a tu voluntad buena deue mi lengua no tener callado cosa, como porque tambien preuendras en lo que deuamos hazer, sabiendo donde ymos, y porque no seria buena amistad communicar al amigo los trabajos, y no le dar parte en los plazeres aquella que se suffre, y los que no pueden ser communicados, darle cuenta de ellos, lo qual haré yo agora.

Pin.--Mas antes, con hazer me plazer, cumple que preuenga el entendimiento para guiar los passos de los pies, y preuenir los peligros del cuerpo, porque hombre apercebido medio combatido.

Pol.--Es pues el paradero de nuestra jornada en casa de Lucendo.

Pin.--Ya, ya, no busques más testigos en contar lo que sea, pues sabiendo dónde vamos, adeuino el a qué. Y tú allá puedes hazer quanto te permitieren, que yo te aguardaré quanto tardares.

Pol.--Ansi lo tengo yo de ti creydo. Pero pues estamos acá, qué medio tendre en la entrada?

Pin.--En esso me perdona, que no sé essos passos. Pero, si miraste, luz ascondieron en aquella ventana que cae hazia la esquina de la huerta, y quiça que hazen alli llamamiento de sangre. Por esso, si vienes llamado, será bien que hagas como sepan que eres venido, porque no se pierda tiempo.

Pol.--Bien dizes; pero cata que aun el relox no ha dado las doze.

Pin.--Pues qué, es menester el relox para la entrada? lo que me paresce es que mires dónde y quándo te mandaron venir, porque en estas cosas pierde se mucho en vn punto.

Pol.--Pues ansi, te digo que por esta huerta a las doze me mandaron venir.

Pin.--Pues entrar dentro? la puerta no te dara lugar, excepto si no eres cuerpo glorioso, o te ayudasse el demonio. E ansi digo que te subas sobre esta pared, y de aquella ventana donde vi la lumbre os podreys hablar, que viene a dar con el canto del muro de la huerta, o si vuiere para qué daras alli orden en descendir abaxo, aunque esto, sea muy sobre seguro.

Pol.--Tu consejo quiero tomar; pero las armas me ayudan mal a trepar la pared, e yo quedé algo baxo para alcançar arriba.

Pin.--Anda, que quando hombre auentura la vida por acompañarte, poco se auentura en que me enlodes la ropa con los pies, en que te aproueches deste mi hombro para escalera. Y despacha presto, que otra vez vi lumbre de passo, y quiça te hazen despertadores para que acuestes hazia alli.

Pol.--Pues perdona, y alto, a la mano de Dios.

Just.--A, señora, toda la gente duerme; por esso mira si te determinas[680] a yrle a hablar por aquella rexa de la esquina que cae más sobre el muro del jardin. Y luego, que da el relox las doze.

Bel.--Miraste si duermen todos?

Just.--Ve segura de esso.

Bel.--Pues sin chapines y en vasquiña me voy.

Just.--Echa te essa saboyana de grana, siquiera por el sereno.

Bel.--No podré suffrir la, que se me hará pesada.

Just.--Pues agora has de andar al prouecho y no al contento: porque ropa de seda, que es liuiana, haze mucho ruydo para en tales casos.

Bel.--Avisadamente hablas; pero paresce me que ay ruydo en el jardin.

Just.--Mala eras para yr a hurtar; espera, abriré los lienços y veré qué ay.

Pol.--Dame, hermano, la espada y rodela mia, y perdoname por un rato, que bullicio oyo a esta ventana de sobre este muro.

Pin.--Toma; desque concluyas, dame vn siluo, que por al rededor destas paredes andaré. Y no dilates tanto la plática que te halle ay el dia, y por ser visto pierdas lo mucho por no perder lo poco.

Pol.--En todo te entiendo, y lo haré como verás.

Just.--Hala[681], quién anda sobre las paredes? entrays a hurtar fruta?

Pol.--Donde vuestra lindeza estuuiere, mi señora, ni ay otra cosa que buscar, ni quien con tal guarda se atreua a hurtar.

Just.--Ay, señora, llega, llega, que él es, si quieres hablar le a solas.

Bel.--Ay, que querria y ni oso, ni tampoco tengo qué le hablar, mas de que holgaria saber si está bueno su amo; pero para qué?

Just.--Anda, señora, que obra pia es embiar a visitar los enfermos y saber de ellos. Pero llega, no le detengamos como espantajo sobre la pared. Y mira que no dilates la plática de manera que seas vista, que yo me pongo por guarda de aquella puerta de la quadra, y tú llega sin temor.

Pol.--A, señora mía, no me quereys hablar?

Bel.--O, mezquina y cómo soy forçada á hazer lo que no puede dexar de parescerme a mi mesma mal! Pero quiero condescender a esta mi passion en esto, para ver si contenta dará lugar a que en lo de mas me gouierne la razon. Quiero, pues que torna a llamar, hablarle, que él no me conoscerá.

Pol.--Por Dios que temo que soy burlado; pero qué digo? que de mano de mi señora vine, y por ella no puede salir me mal successo. A, señora mia?

Bel.--Quién soys, que ansi llamays, y a tal hora, y en tal instancia?

Pol.--Es el obediente de vuestro mandado.

Bel.--Pues dezidme vuestro nombre.

Pol.--Para qué de nueuo preguntays a este vuestro Polytes por su nombre, pues acordandose de vos se oluida de sí?

Bel.--Y quién pensays que yo soy, que ansi os llamays tan mio?

Pol.--Vos soys mi señora y la que puede mandarme auenturar la vida. Soys la que despues de Dios me puede quitar el viuir y tornar me le. Soys la que tiene las llaues de mi querer, y en cuya mano está mi coraçon, y en cuya libertad mi subjecion, y en cuya hermosura mi memoria, y en cuya misericordia mi libertad; soys a mis ojos la flor del mundo, y en quien la hermosura está más encumbrada; pues vos, mi señora Justina, soys espejo donde todas las damas conoscen ser faltosas, y cualquier amante halla mil causas de se os rendir por captiuo de vuestra hermosura.

Bel.--Sin duda que essa dama que ansi loays os deue mucho, y a ella todas las mugeres deuen loor, por ser ella muger entre ellas, y que ansi pone en ella el estado mugeril gran corona de gloria. Y dado que yo y las demas os deuamos poco seruicio, pues a sola essa que vos amays days la gloria, y a las demas los defectos; pero porque os conozco que estays bien empleado, y por ser cuyo os publicays, holgaré hazer os todo complazimiento.

Pol.--O, cómo la affection no da lugar al entendimiento todas vezes a hacer su operacion! y ansi yo agora he hablado sin saber con quién, aunque la fe que tengo en la palabra de mi señora no me da lugar a sospechar que me pueda succeder auiessamente, y porque ésta con quien hablo me paresce Belisea, quiero saber con quién lo he. A, señora, si mal he hablado, os suplico por el perdon, con dezirme quién soys.

Bel.--Ni a vos haze mucho al caso mi perdon, ni el saber mi nombre, pues no me conoscereys; baste que me conozcays por muy seruidora de la que tanto y con razon vos loays. Y porque sé yo lo que ella vale, tengo por cierto que en ser vos tan suyo aurá ella escogido conforme a su valor. Y ansi os quiero hazer tal seruicio, que os quiero auisar que no penseys que os ha burlado quien os mandó venir, pero por estar ella aun occupada, que Belisea la ama tanto que no la parte de sí, me embió a mí a que os auisasse no tomeys pena con su tardança, porque ella será luego que se desembarace de con Belisea mi señora, que anda algo mala. Y pues yo hize mi mensaje, porque conmigo no gasteys tan mal empleado tiempo, me dad licencia, yreme.

Pol.--Señora, fuera del merescimiento que vuestra persona en el hablar representa, por venir en cuyo nombre venis me tendreys a vuestro seruicio, y tengo por muy buena occupacion la mia en semejante gastar de tiempo; pero suplico os me digays: qué mal es el de la señora Belisea?

Bel.--No ay quien entienda su mal.

Pol.--Pesame de ello; pero pluguiesse a Dios que fuesse del mal de Floriano, por su mal apiadarse de los pacientes.

Bel.--Por vuestra fe que me digays qué mal tiene vuestro señor, para ver qué mal es el de mi señora.

Pol.--El está enfermo porque ella está tan sana, y él está sujecto y captiuo por ser ella tan libre.

Bel.--No penseys qne tengo tal entendimiento que os entienda si más no me hablays claro.

Pol.--Por Dios que toda via digo que es Belisea!

Bel.--Pues no quereys dezirlo?

Pol.--Señora, no sé si abrá más orejas de las vuestras, pues las paredes suelen oyr a ratos.

Bel.--Ved vos si de allá ay seguridad, que acá todo está saneado esse temor; por esso me dezid del mal de esse cauallero, que acá todas pesaria dél, aunque los hombres sabeys dezir que moris y moris, y deste mal que os quexais los menos entierran; ansi que, mientras viene la que esperays, pues no tenemos en qué, occupemos el tiempo yo en oyros y vos, galan, en dezirme esto.

Pol.--Bien creo yo, señora, que deueys de ser tan cruda como las otras; pero por no tachar lo que no sé loar, por no os conoscer, digo: que en Floriano, con tener tantas gracias repartidas de Dios y tanta prosperidad de bienes naturales y adquisitos, pero veo que todo le es nada en comparacion del daño que le haze acá essa señora Belisea; porque ni le oyen hablar sino de ella, y todo es loarla, y todo es morir por ella. Tanto que si yo a ella no viera ser tan hermosa, a él tuuiera por sandio en pasar tal, como a ella tengo por cruel en dexar perder ansi la flor de la caualleria, aunque no ay quien sepa bien su mal, porque él se tiene por tan ganancioso en padescer, que si no es a quien tiene muy gran necessidad, no dira qué siente, pero a todos loará lo que ama, y ansi no sé, señora, qué os dezir de Floriano y Belisea, sino que él es su martir de ella, y ella la más libre y cruel para él, que a no ser mal nombre para tal dama, dixera que era verdugo de amor.

Bel.--Pues aun si bien supiessedes qué entera y libre muger es! Pero por qué la culpays? pues quiça o ella no sabe su mal, ni deue de caer en obligacion a le socorrer. Pues que passe nadie por mí lo que yo no le mando, ni soy occasion, qué culpa le tendre? mayormente que esse cauallero fingira esse mal por mi señora: porque tales son las condiciones de los que saben estimar la honra de vna muger, y tal muger como Belisea.

Pol.--Por Dios que me desatina esta muger, y que no creo que es la que yo sospechaua; pero quiero dar razon de mí, sea quien fuere. No penseys, señora, que pongo culpa yo a essa señora porque sea buena y honesta y de tanto merito en todo lo que de ella se dize; pero porque, guardado todo esto, pudiera ella a su saluo, sin se mostrar tan sacudida, atraer con su hermosura, y con su cordura ser siempre señora de sí, y como honesta guardarse donde no la auian de forçar, que ya no se vsa como solia, dado que se dessee más que nunca. Y tambien vsança de corte es seruir los caualleros a las damas, y todo es honesto y todo es bueno. Y siempre vi que las çahareñas más ayna caen si las siguen, y si caen, con más deshonra suya; porque ellas se auian vendido por muy fuertes.

Bel.--A esso no sé qué os responder, pues cada qual mirará por sí, y Dios por todos. Pero dezidme, quánto ha que está tan malo esse señor?

Pol.--Cada dia anda tal que no sé peoria en su mal, pues siempre está dél peor; pero de ayer acá, que pensamos (con auer porqué) que le fuera mejor, no sé si podra escapar segun anda el pobre, que es lástima, que tengo para mí que si ella lo viesse, aunque fuesse vna leona, ablandaria, pues sus lagrimas pienso que ablandarian las piedras, quanto más los coraçones. Y todo lo que dize a solas es razonar con ella y ansi está por ella, que presto pienso que rogará ella por su alma, pues tan desapiadada le ha sido del coraçon.

Bel.--Perdonad me, galan, que oyo no sé qué acá dentro; quiero ver si viene la que esperays.

Pol.--Pues, señora, por merced que en su venida presto me seays fauorable. Ida es, y por Dios que aun me estoy en mis treze en sospechar ser Belisea.

Pin.--O, hi de puta el diablo, y quien no tuuiera buenos pies! el diablo traxo a cabo de rato al aguazil por aqui, y tan acompañado; algo deue de barruntar o auer olido. Pero quiero saber qué fue de Polytes, que si alli le topó, sera bien menester que se auise Floriano luego; paresceme que aun está allí; bien fue; torno me a mi passeo.

Bel.--O sin ventura de mí, o, qué gran mal es el mio! A, Justina, duermes?

Just.--Sí dormia; pero qué mandas?

Bel.--Que vayas y le despidas presto, y en ningun caso le digas que era yo, y mira que te aguardo; luego ven tras mí, que me hallo mala.

Just.--Yo voy, que asuadas que te hizo mal el sereno. Hola, quién estay (sic) a tal hora?

Pol.--Soy tu captiuo; y agora bien conozco que tú eres de verdad quien yo amo.

Just.--Perdoname, que no pude antes auer venido; pero ha mucho que veniste? y quién traes en tu guarda?

Pol.--Poco a sido mi aguardar, pues meresci ver os, y en guarda de mi coraçon traygo a ti, que sabras quál está.

Just.--O mi buen querido, y cómo con justa causa pongo yo la honra en condicion por verte y hablarte, aunque no te quisiera gozar a tanto trabajo tuyo y tanto apartamiento mio, en especial con tan poco tiempo como al presente la necessidad me concede.

Pol.--Pues qué cosa haurá que, vos no queriendo, os compella a yr os?

Just.--Es que va de aqui muy mala mi señora.

Pol.--Luego con ella he departido hasta agora? que me dixo que venia en tu nombre.

Just.--Ay, que no quise dezir sino que vine de con ella agora, y la dexo mala, y me espera ya.

Pol.--Anda, señora, dexala padezca, en especial si padesce el mal que yo por ti y Floriano por ella. Pero dime si era la que va de aqui? que cierto en todo me parescio ella.

Just.--Escusado es negarte lo que tú conosciste.

Pol.--Y qué me queria?

Just.--Esso me di tú a mí.

Pol.--No hizo sino preguntarme vna vez y otra por Floriano, y al cabo que le dixe que estaua muy malo, ansi me dexó tan en seco, que pensé que ella yua tambien mala, y ansi la dexé yr.

Just.--Agora confirmaste mi sospecha. Y tú sepas de cierto que Belisea está muy rendida al amor de Floriano. Y ansi ella no me dexó a mí hablar te, por te preguntar por el que ella ama. Y porque agora oyo arriba bullicio te ve presto, con perdonar me, y espera de mí auiso que te mandaré para quando nos veamos más a nuestro saluo, y ve con Dios, que oyo hablar a Lucendo mi señor.

Pol.--Los angeles queden en tu guarda.

Pin.--Qué hazes, hermano, baxas te?

Pol.--Anda, vamos a la mano de Dios, y di me qué ruydo fué vno que oy endenantes?

Pin.--Pues que tú tuuiste ventura de que ni a ti viesse el aguazil ni a mi cogiesse, encaminemos para casa antes que torne, y allá communicaremos los idiomas.

Luc.--Qué hazes, hija? Cómo tan tarde estás por acostar? asuadas que deuias de andar en tus acostumbradas deuociones; mira que te haze mal desuelarte. Y tambien, como otras vezes te he dicho, más quiere Dios el obedescer que el sacrificar. Y pues sabes que es mi voluntad que te temples más el rigor en estas cosas, porque sin la prudencia, aun las virtudes se tornan en vicios.

Just.--O, mezquina yo, y si no está mi señor Lucendo con la hija! quiero oyr si tractan de casamiento, para ver qué esperança tendre en mis cosas.

Bel.--Ay, señor, y cómo, mal peccado, no soy tan deuota que no sea más menester espuela que freno para mí en esse caso; y si no estoy durmiendo, es más falta de salud que sobra de deuocion.

Luc.--Pues ansi yo vea gozo de ti, que no me calles cosa tuya, porque como tengo crédito de tu cordura, fíome de tu poca experiencia, en que pienso que me granjearás toda buena vejez, con tu descanso y contentamiento y salud.

Bel.--Bien veo, mi señor, que como tantos regalos no se den ni se deuan a todos hijos, que ansi tú obras conmigo como padre, y amoroso padre, y regalador padre, en más de lo que yo te merezco, sino es en ser tu hija. Y como esto se me represente, ansi temo el darte algun enojo, que toda mi vida me querria ver en tu mamparo.

Luc.--Esso, hija, será como Dios fuere seruido. Pero, por tu vida, que ansi me siento atado del amor con que te amo, que por gozar de tu vista como bien querida me descuydo en lo que deuo como padre, al buscar la permanencia de tu estado. Y bien sé que lo yerro, porque tu estado y mi edad ya piden que yo te diesse tal marido que fuesse contigo hijo para mi vejez, y señor para mi casa, y gouernador para mi estado, y sustentador de la nobleza de nuestros progenitores, y augmento de gozo para mis canos dias. Pero a esto me estoruan dos cosas: lo vno, el temor que al partir te de mí me pone el amor que tengo a tu virtud, y lo segundo, que como las cosas de casamiento, fuera de ser guiadas por Dios, consisten en vn delicado punto, temo intentar aquello que asido es malo de soltar, y mal vnnido peor de suffrir; por manera que desseo no te quitar de mí, y deuo y querria verte puesta en tal descanso, que diesse descansado fin a mis tan canos dias. Y aunque no es dado a las hijas el hablar en esto, como te tengo por tan cuerda, que sin affection ni pasion hallaré tu buen parescer, y porque antes de decir te quál sea en esto mi parescer quiero oyr el tuyo y tu voluntad, y agora es muy tarde para esto, tú te acuesta y piensa sobre ello y declara me tu querer, para que de tu voluntad y mi desseo se haga vn acertado consejo, y del consejo yo tracte del hecho. Y porque agora te veo con rostro de honesta turbacion de la plática, ni quiero tu sí tan sin pensarlo, ni desuelarte más, sino por mi vida que luego te desnudes y duermas con reposo; y hasta que yo te hable más en esto te descuyda y reposa, y queda te con mi bendicion y la de Dios.

NOTAS:

[680] En el original, por errata, determimas.

[681] Así en el original. ¿Hola?

ARGUMENTO DE LA SCENA XXIII

Ydo Lucendo de la camara de su hija, entra Justina, y entre Belisea y ella hablan sobre lo que Lucendo tractó con la hija.

JUSTINA, BELISEA.

[Just.]--O, quán gran cosa es el amor del padre! o, cómo me paresce que ni las cosas van del talle que él piensa encaminallas con la hija, ni aun pienso que ha de faltar algun grande mal, si Dios no lo remedia! Porque Belisea ya declina en el amor de Floriano, y él, que no afloxa en el seguirla, y Marcelia, que tercia, e yo, que fauorezco; de manera que somos muchos contra vn herido y descuydado de nuestras tramas, tan a su costa. Y aunque hasta agora ella se ha mamparado con la honra y honestidad, por mi salud que si el amor leuanta estandarte contra ella, y comiença de tirarle al coraçon sus doradas flechas, que todo se le rinda: porque no ay poder, sin el del muy alto, que oy en la tierra a tal potencia resista. Entrar quiero como que no sé nada de lo que ha passado, para que si ella me lo contare todo, vere que se acredita de mí, y si algo me callare, tambien vere yo qué es lo que tengo de dezille, o hazer por ella, que ha de ser a mi saluo, y siempre guardando algo para mí.

Bel.--A, Justina, acaba ya de entrar, que te has tardado mucho, y no sé si mi padre te vio allá.

Just.--Pense, señora, que aun dormias, y ansi no entraua, ni pienses que me vio mi señor allá, porque en le sintiendo me puse en cobro, y todo se ha hecho bien, a Dios gracias.

Bel.--Llegate acá, y sientate sobre esta cama: que me siento con tantas penas y tan rodeada de congoxas, que no querria que me dexasses sola vn momento. Pero dime, oyste la plática de mi padre?

Just.--Y con quién?

Bel.--Conmigo; que vino desnudo con sola vna ropa, con dezir que oyó no sé qué ruydo en su cámara, y vino a verme con pensar no sé qué.

Just.--Ay, señora, y cuentame esso, y riñó te a dicha?

Bel.--Ay, Justina, y cómo creo que para el descanso de su vejez, y para mi mayor guarda y honestidad, a él y aun a mí fuera bueno hauer me él retraydo mis desasosiegos, antes que aprouar mis obras.

Just.--Anda, que bien sabe él lo que tiene en ti; pero dime, qué fue?

Bel.--Bien querria contartelo punto por punto; pero dixo me tantas cosas, que no te sabre más de en substancia dezirte: que tiene tanta confiança de mi bondad, sin poner freno como zeloso padre a mis desenfrenados hechos. Y como veo yo que en esto él no acierta, ansi no sabre dezirte cómo dexa en mi querer y voluntad suelta toda la voluntad suya para en mis cosas, porque en ver yo esta confiança buena de mi padre bueno de su hija estimada buena totalmente, en mis obras al reues a mí con obligar me más a la virtud, me redarguyo de mis vicios. Y ansi pienso que como forçada soy lleuada a las manos del amor, y como confusa huyo de las puertas de la virtud.

Just.--Mira, señora, que soy Justina: que no caben en mi entendimiento tantos retruegados, y ansi, si quieres hablarme a fin que te entienda, habla como con tu criada y como con tu fiel seruiente, y como con la que pondra la vida por tu mandado y honra, y finalmente, hablame claro, para que entendiendote no yerre en lo que cumpliere a ti y a mi cargo fuere de obrar, o si no, como señora puedes guardar tus cosas y cozellas en tu pecho si no te hizieren daño a la voluntad.

Bel.--Bien veo que con tener tú tanta prenda de mis secretos en tu confiança depositados por mí, hazes porque quieres como quieres de mí potajes a tu modo. Y esto porque bien adeuinas de mí que quien te ha dicho el origen de mi pena, y todo lo que a mí me es penoso, a mi honestidad afrontoso, y a mi honra vergonçoso, que tambien en todo lo demas tocante a mis fatigas no te podre encubrir cosa. Porque ya de mí tengo menos confiança, conosciendo mis manifiestos defectos, que de ti temiendo algunas sospechosas so las sospechas. Y por esto nunca los hombres aurian de dar tanta parte a nadie de sí, que no les quedasse para sí de sí algo guardado. Pero como tú me vayas ya a cada passo, por mis obras, dando alcance a mis pensamientos, no seria buen callear te lo que o has de oyrme tú despues de mí como descuydada, sin tener que me agradescer porque te lo digo, y tambien por lo que tú auisada verás en mis descuydos lo que mi notorio y gran mal no podra encubrirte. Ansi que, veniendo al punto, te digo que ya bien tú verás y sabras cómo no sé cómo ni por qué via me hallo tan mudada de mí, que aunque veo que hago contra lo que deuo, me siento desseosa de oyr nombrar el nombre de Floriano, de mí antes tan huydo. Y junto con esto siento ya pena de su pena, y pesa me de su mal. Y ansi me turbó tanto aquel paje endenantes en dezirme que está muy malo, que de desmayada me fue forçado dexar le tan secamente, que pienso que en mis preguntas y alteraciones entendio mi turbacion. Ansi, pues, veniendo me a mi camara sola de sosiego, y acompañada deste mal, acudio mi señor padre con su buen crédito (sin por qué) que de mí tiene, y comiença me a dezir que querria casar me, y que lo dessea. Y segun las condiciones que él me puso del casamiento y lo que él querria que tuuiesse quien fuesse mi marido, ni yo sé cómo de mi mal yo pueda sanar, no se cumpliendo lo que al presente me pide la voluntad, pues de otra manera es escudado ni tan poco sé cómo le responda quál sea mi voluntad. Porque si digo lo que quiere mi voluntad, he de dezir (que no te lo puedo a ti encubrir) que quiero y amo a Floriano. Y dezir esto va muy fuera de lo que él querria; pues dezir otra cosa contra mí y mintiendo, ni lo haré ni podré.

Just.--Y qué es lo que él quiere en el que querria por yerno?

Bel.--Quiere le como hijo, quiere le natural; quiere le que, allende los bienes de fortuna y natura, que sea de tanta obediencia para mi padre como yo que soy hija, y que no me saque por la vida de mi padre de su presencia, ni de su casa y plato como agora.

Just.--Y en esso te atas? y por esso te congoxas? y calla, mi señora, que para todo pone Dios remedio, queriendo lo él, en especial en esta. A la fe, si a ti te paresce que está bien a lo que tú desseas y meresces, cierra con ello: que ello vna por vna hecho, él lo tendra por bueno, visto que no se puede deshazer. Pero y dime, mi señora, tu padre quiere cierto casarte?

Bel.--El ansi me lo ha platicado agora, y aun tambien sé que lo ha intentado dias ha con quien a mí jamas cayó en voluntad, y temo que cierre con ello, porque de allá le combaten. Y si lo haze sin pedir mi consentimiento primero, presupuesto lo que él cree de mí que no le saldre de obediencia, yo me veo perplexa. Porque, por vna parte, como a tal padre le deuo toda subjection, y por otra parte es cosa muy agra tomar la muger compañia perpetua contra su voluntad.

Just.--Todo esto va bueno; agora creo yo que Dios encamina mis negocios.

Bel.--Qué dizes?

Just.--Digo que no tomes estas cosas tan por el cabo. Tracta primero con Marcelia, que lo tramó primero, e informate de quién sea este cauallero; sabe si es libre, que de ser te merescedor, aunque tú merezcas mucho, no lo dudo yo. Y si la cosa es la que cumple y desseamos, hagase, y despues buscar la suelda y los remedios. Porque muchas veces haze daño tomar las cosas y pensar las de tan atras, porque suelen al medio y al cabo variar los successos.

Bel.--Ay, no digas tal cosa, porque siempre el entendimiento ha de anteuenir y guiar a la voluntad, para que el entendimiento proponga y la voluntad elija, y las manos acompañen despues a la obra. Porque las obras preuenidas y meditadas, las menos vezes se yerran, excepto o si el entendimiento es muy torpe o la potencia para el obrar poca.

Just.--Todo como lo dizes es ansi. Pero ha de ser que el pensamiento o el entendimiento en su meditar la tal obra ha de tomar principios de ella mesma, para preuenir los medios y los fines. Pero agora aun no hemos entrado en el juego, y quieres que alcemos ya las tablas? y (como dizen) hija no tenemos y nombre le ponemos. Ya que yo sé tu voluntad, te suplico que, pues quesiste communicarme tus cosas, tambien tengas por bien de en algo te dexar guiar por mi poca capacidad y menos juyzio, aunque en esto, a Dios gracias, libre. Y aunque te pareszca (lo que es) que yo no tenga saber para tan gran empresa, ya sabes que a las vezes el simple sin passion es mejor juez que el sabio apassionado, mayormente quando a de juzgar en sus proprias causas, y tambien tanto por tanto menos veen dos ojos que quatro. Y ansi podria ser que yo, como ando más, y bullo más, y puedo, con no perder punto de honra ni grauedad como tú, bulliendo entremeter me en más cosas que tú, por donde, tú estando a tu seguro queda, te podré yo yr descubriendo todo el juego.

Bel.--Ay, que estas cosas son tan delicadas, que no son para entre todas manos.

Just.--Pues tambien sabes, señora, que el muy delicado y fragil vidrio con hierro se rebuelue, y con hierro se bruñe y hace, y con hierro se tracta de los que lo labran; pero si son buenos los que lo labran, lo menos se quiebra, y ansi la honra no en todos peligros peresce, porque lo que de Dios está ha de yr al cabo. Y con tanto, pues comiença a amanescer, te quiero dexar dormir, porque dexemos de dar occasion a las que leuantandose te vieren ansi, y te juzgaren a mal tal estada toda la noche en vela. Y yo te haré venir a Marcelia veniendo el dia, y tractando con ella despidirás los ñublados de tus tristezas, Dios mediante, para todo bien. Y suplícote que duermas y pongas tus cuydados en mi pecho.

Bel.--Con la confiança de tu buen zelo me esfuerço a forçar me a mí para confiar me de ti en todo y por todo. Y ansi como a mi aya te tengo de seguir en todo y por todo, pues yo tal estoy, con que mi honra y honestidad esten muy enteras, y quiero lo desde luego començar y dormir si pudiere; por esso cierra essa puerta y quita essa vela, pues no es menester.

Just.--Pues yo tambien voy a pasar vn sueño por aliuiar el cuerpo, para que tome más fuerças para en tu seruicio, y encomiendo te al señor del mundo y criador de los cielos.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXIIII

Fulminato y Felisino lleuan a Marcelia de su casa al llamado de Floriano, el qual le encarga vna carta que lleue a Belisea, con la qual tambien le bu[e]lue juntamente el anillo que le diera Belisea: con lo que más passan, etc.

MARCELIA, FELISINO, FULMINATO, LYDORIO, FLORIANO, POLYTES.

[Mar.]--Pues que ya estamos todos a punto, mouamos antes que sea más tarde, y vere qué me quiera Floriano.

Fel.--Poco más o menos todos lo adeuinamos ya.

Ful.--Por los sepulchros de mis antepassados, que es verguença ver cómo tan sin porqué pene y muera este hombre.

Mar.--Pues bulle poca gente, me ve declarando qué llamas sin por qué? pues que si tú sabes qué cosa es ser hombre, y aun si yo lo fuera como él, me preciara de perder me por tal dama.

Fel.--Todos hariamos esso mesmo por tal joya, aunque al cabo, como sea vna, vno la ha de lleuar, y los otros quedarán descontentos y no pagos de hauer penado por ella.

Ful.--Qué cosa, pues, mugeres, que les bastará vno? aunque no lo digo por ti, Marcelia.

Mar.--Por sólo que voy presente te agradezco la cortesia, aunque despues de enlodada. Pero pues hablas lo que tu pensamiento malicioso te dize y siente. Y ansi no te pido sino porque pena (a tu parescer) sin por qué vn hombre, que por de buen entendimiento supo escoger una muger que cierto no es digna lengua tan maldeziente como la tuya aun de loarla, quanto más poner la en tacha; que muy fuera va de su sangre, y nobleza, y bondad, y honestidad, y honra. Y guardate de juzgar a nadie si no quieres condenar a ti mesmo.

Fel.--Y aun muchas vezes, ansi como por los meneos de gesto saca un buen entendimiento por conjectura lo que otro tenga en el pensamiento, como agora la señora Marcelia entendio que tachauas a Floriano y Belisea, ansi tambien muchas vezes atreuidamente se sueltan los hombres a juzgar lo que no alcançan por alguna cosa que veen, que no basta para hazer los acertar; como agora tú, Fulminato, menos acertaste en tachar al amante mancebo cauallero Floriano, que es enamorado al modo de caballero, y paresce te a ti que a menos costa (como tú a otra que has debalde, porque debalde es muy comprada) que ansi él pudiera hauer vna señora tal a menos costa suya.

Ful.--Mas dime si no es ansi que por su dinero hallará oy quinientas que le rueguen?

Fel.--Y ansi no hallará otra que le merezca.

Mar.--Bien da a entender Fulminato quán pegadizo sea en el aprouechar se de mugeres, y quán desamorado en querer a ninguna. Pues ruega a Dios que no vengas a ser constante en amar, y tan herido de amor, que sientas y entiendas cómo amor no se alcança sino con amor. Y ansi como tú por dinero aurás oy en el pueblo quinientas de que gozar como dizes, ansi las mesmas, por el mesmo gozo y por la moneda, buscarán cada vna otros quinientos, y ni por esso amarán a ninguno, porque las cosas que se ponen en venta, vendense segun son los compradores, y segun la variedad de los tiempos.

Fel.--Y aun tengo por aueriguado que si se saca, que como el sólo tenga ojo a la moneda, que le harán confrade de san Corniel.

Ful.--Y aun por esso como yo de emprestado. Pero aunque seays entramos contra mí, sí que Floriano todo el fin de lo que haze es por gozar de la que ama.

Fel.--Ansi es.

Ful.--Pues luego, qué diablo son menester essos rodeos, ni cartas, ni plantos? que por el sancto relox de Roma, que soy mas quisto y estimado de mugeres que Floriano, y que tengo por derramar la primera lagrima por alguna, y que ninguna se me a escapado. Y por qué, si pensays, soy quisto tanto de ellas? a la fe, porque hago y callo, y todas quieren esto, y las más de valor, y las más guardadas, y las más honestas, hauiendo de tractar desto, más quieren vn hecho que veynte haré, porque dizen: que haré, haré, mala casa comporné.

Mar.--O, cómo quisiera que no estuuieramos ya a la puerta del palacio, para darte a entender cómo, si te loas de muchas gozadas (lo que no creo), no te loarás ser de muchas querido. Y que si (como dizes) caen las buenas (lo que no es sino en las menos), que de las muy pocas, las muy menos vienen a esso, y si vienen será por flaqueza, y porque se atreuen a dexar se vencer de la tentacion graue, con la oportunidad encubierta, por no dar quiebra en el crédito público; y entonces las tales en tal hecho no buscan el ser amadas, sino el librarse de la furiosa concupiscible, que a muchos sauios y fuertes basta a derrocar, y aun los hombres dados a esto, con la facilidad que ganan lo que buscan, con essa la oluidan; y ansi tanto aman quanto les cuesta lo ganado. De donde prouiene que, con ser engañadas las recogidas mugeres de los hombres burladores y mentirosos y desamorados, ellos son de muchas amados, porque cada vna le ama, porque cada una se le rendio por bien querer, y ellos a ninguna aman, porque ninguna les costó amor de las voluntades, sino que las amaron por el amor de los cuerpos de las escarnidas.

Fel.--Altamente lo has prouado, señora Marcelia; pero ya se ataja la platica con la venida del camarero.

Ful.--Y aun pese a tal porque él viene, que yo saliera de algunos scrupulos que me quedan del razonamiento; pero otro dia nos dara Dios.

Lyd.--Buenos dias, señora, y los escuderos te agradezcan que no les reño, porque ansi desaparescen. Y tú, Felisino, ve presto en busca del paje Polytes, que tambien pide por él Floriano, que agora me escabullí dél, que me ha tenido toda la noche contandome cosas que, colegidas, he cogido que o pierde el seso o él es de muerte. Yo me voy vn rato a reposar; si me llamare, buscad me en mi aposento; y tú, señora Marcelia, perdona.

Mar.--Señor, ve a descansar; nosotros entremos a él, que no es possible que el mal ture mucho, si Dios le quiere dar remedio.

Ful.--Pues quiero ver si duerme; pero ya ya por de mas es, que cantando está devaneos.

Flor.--Pajes, quién está ay?

Ful.--Señor, Fulminato es, que no durmiendo en tu seruicio te trae a Marcelia, que mandaste llamar.

Flor.--Ni sé quién es, ni para qué la mandé llamar.

Mar.--Espera, vere le, y verá me. A, mi señor Floriano, que vengo a saber cómo te fue en la romeria de Prado.

Flor.--O, la mi Marcelia, que agora te conozco y con razon, porque a no te ser tan contraria en mí la fortuna, mucho te deuia yo en me auer presentado delante de mi señora, y hauerme traydo este anillo, sin el qual yo fuera ya defuncto.

Mar.--Anda, señor, no desmayes, que más espero hazer por tu seruicio si me lo mandas, que agora que tengo manto, sin verguença osaré parescer por tu seruicio donde gane mayores mercedes, con tanto que no me mandes yr descubierta a parte de afrenta, porque traygo malas sayas, que me corro de verme.

Flor.--Anda, hermana, que si tú me vistiesses a mí de alegria, poco es a mí hazer te despedir todas tus necessidades y vestir te de sayas y más sayas.

Mar.--Con besar tus illustres manos, por tan magnificas promesas, porque no se vaya la mañana en balde, me di, qué mandas?

Flor.--Querria restituyr este anillo a cuyo es, y saber de mi señora.

Mar.--Pues quieres que se desempeñe mi palabra con lleuarle? Dame le luego, y voy, que tambien me han embiado a llamar de su parte, y lo que de mi yda te prometo traer es alguna joya que tengas en más que ésta.

Ful.--O, pese a la tierra con esta embaydora, y si no creo que ha de robar a este hombre; pero saque y pele, que yo con quatro manos a la particion.

Flor.--Qué dizes, Fulminato? ve, llama me a Polytes, que tambien quiero saber vn poco de él delante desta dueña.

Ful.--Aun si lo quiere a solas con estotra? porque dizen que el perro con rabia de los palos traua, y aunque no voy muy satisfecho, pero allá se lo ayan, que si algo fuere, ay se me quedan las paredes, y aun la heredad, y tambien aurá más ganancia que partir.

Pol.--Qué haze?

Ful.--Entra y verás los secretos que tiene muy de mañana con Marcelia, que yo yua en tu busca.

Pol.--No creo que te come donde te agora rascas.

Ful.--Anda ya, que más me come la hambre, que voy a buscar con qué me desayune. Y por tu fe, que aunque pidan por mí, que no me sientes ganancia, no me vayas en rastro.

Pol.--Entro, que ansi lo haré.

Flor.--Di me, Polytes, por qué no me has venido a dezir cómo te fue anoche, y si viste a mi señora, pues ansi te lo mandé? y dime lo luego, que alegre me paresce que vienes.

Pol.--Yo la vi y buena; otras cosas muchas ay, pero para su tiempo.

Mar.--Señor, da me licencia, y dare lugar a su embaxada.

Flor.--No quiero que te vayas, sino que lo oyas todo, porque al confessor, y al juez, y al medico, se les ha de dar toda relacion, porque despues no yerren; y tú no me calles cosa que ayas passado.

Pol.--Pues quieres, señor, que publique hombre de dia lo que passa solo en la noche, passa ansi: que yo fuy a hablar por vna rexa de las baxas que caen a la huerta con vna donzella.

Mar.--Y cómo se llama?

Pol.--No ay para qué decirlo.

Flor.--Di lo por mi amor.

Pol.--La donzella se llama Justina, de quien tu, señor, deurias de tener noticia, y ésta (que por su industria deuio ser) me hizo hablar con Belisea, la qual se me dissimuló ser otra, aunque luego yo la conosci.

Flor.--Dichoso tú, e yo bienauenturado si me vuiera ydo contigo, como yo queria; pero qué te dezia?

Pol.--Señor, todo era preguntarme por ti, y esto con tales palabras, y con tantos ahincos, que yo vi bien que ella yua sintiendo en sí el mal que yo le dixe que tú passauas por ella, sin pensar que era ella, sino diziendo el mal que passauas por Belisea, y al cabo con harto sentimiento, sin darse me a conoscer, me dexó.

Flor.--Pues no me calles cosa; y di, cómo supiste ser ella?

Pol.--Porque luego ella me embió a la que yo buscaua, y ella me certificó ansi de ello como de que aunque a costa suya e industria desta donzella; pero que su señora está tan otra, que huelga de preguntar por ti, y hablar lo más del tiempo de ti, lo qual soy yo buen testigo por el rato que la hablé.

Flor.--Anda, luego me llama al camarero.

Pol.--Aun no creo en la vida, si no pienso que sospechaua bien Fulminato, porque aunque Floriano tenga el amor en Belisea, el aparejo le incitará al gozo destotra, porque dizen que el aparejo haze a muchos castos luxuriosos, y a muchos fieles ladrones, y a los justos peccadores, si Dios no accorre. Pero allá se lo ayan, que ella bien se lo sabra pegar, y aun le sabra pelar, y aun que no es tal que le hieda el huelgo: mayormente que a hambre no ay mal pan.

Mar.--Aun si le toma, pues, a estotro dentera con mi sola presencia, porque no haze sino despedirlos a todos! Pues a la fe, vea lo que le cumple: que yo con hazer de la que se ruega, no le quebraré los braços, ni descorcharé los chapines huyendo, porque al fin aqui me vendrian honra y prouecho. Pero cata, qué buscar haze entre las almohadas? si busca la bolsa? pues venga, que a todo dire adueniat; pero mi gozo en el pozo, que papeles saca, alguna carta de deuaneos será para Belisea. Y él paresce me que se oluida que estoy con él; pues quiero jugar de mala y traerle a la memoria que estamos solos, para que si algo se le antoja concluya en breue.

Flor.--Dizes algo, Marcelia? perdona, que buscaua vn papel.

Mar.--Todo perdon te diera; pero pues no me entiendes por señas, quiero hablar te alto y más claro. Mira si me quieres algo en secreto antes que venga alguien, pues estamos solos.

Flor.--Sólo encargarte que me vayas a saber de mi señora, si es lo que el paje me dixo, y lleua le este su anillo, y lleua le este joel de esta fina esmeralda, para que si la quisiere tomar como cosa mia, si no, tomela por tuya, con que sepa que yo te la di para ella, y lleuar le has este papel, y pon le en su mano ansi cerrado. Y mira que si mi ventura fuere que yo le vea traer essa joya, tú lleuarás de mí las mercedes. Y para luego que me vengas con buena respuesta de todo, te haré tener aqui el sastre que te vista toda, y di al que te paresciere de mi parte que se vaya contigo. Y mira que no te tardes, si quieres que, yo muerto, tú pierdas tu buen gualardon e yo la vida.

Mar.--Agora os digo yo que no salimos todos a vn camino.

Flor.--Qué dices?

Mar.--Que luego tomo el camino.

Flor.--Pues ve con Dios.

Pol.--Qué relamiendo que se sale la señora! aun quiça que labraron la heredad de Fulminato. A, señora Marcelia, mandas que te acompañe?

Mar.--Si fuera para mi casa, grata me fuera tu offerta; pero voy donde no creo que te aure menester, aunque bien tengo entendido ya el por qué tan tarde y de mala gana asomas a mi casa.

Pol.--Sin falta que es porque jamás me dexa Floriano. Pero dexando enoxos aparte, te ruego que si allá se offresciere en qué donde vas, que me seas buen tercero, y si me quieres hazer la merced por entero, sea que des esta carta en su mano a Justina.

Mar.--Anda, Polytes, que aunque te quieras aprouechar de mis fuerças para contra mí, pero porque veas quán sin interes ni doblez te amo, haré lo que me mandas, y te daré el recaudo de lo que me dixeren, y quedate a Dios, que no quiero dar que dezir a los que nos vieren, ni tardar me en mi mensajeria.

Pol.--San Miguel vaya contigo, que voy yo tambien en busca del camarero. Allá va el diablo; y qué faldear lleua! Asuadas que o lleua ya ganancia o la espera, porque ni ella da passo sin porqué, ni Floriano haze sino hazer le mercedes. Pero allá se auenga; cada qual corte su ropa como la boca le pidiere y la bolsa le mandare.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXV

Ida Marcelia a casa de Lucendo, despues de hauerse visto con el despensero, habla con Justina y con Belisea muchas y buenas razones a su proposito, quedando concertada la visita de Floriano a Belisea para essa noche. Y tratado el cómo y por dónde y la hora, se despide Marcelia, hauiendo dado las cartas a las dos donzellas, ama y criada.

MARCELIA, DESPENSERO, JUSTINA, BELISEA.

[Mar.]--Agora que voy en mi cabo desde aqui a la casa de Lucendo, quiero yr pensando en lo que allá me podra succeder, porque ya de entramas partes va tramada la tela segun veo, pues que de entramas partes me han buscado tan apriesa para que se la texa. Pero no sé qué medio me tenga en los comienços de la claridad, en el descubrir mis gramalleras, porque estas donzellas son tan espantadizas, que temen antes del golpe. Mas lo que a mí me paresce más acertado y para mi prouecho mejor será, que si la veo picadilla, vender me caro, porque pite tambien para la lumbre del candil con que yo alumbro, y aun encandilo, a tales bonos como los que al presente traygo entre manos. Y aun para mi santiguada, que aunque a ella no le viene de casta el ser dadiuosa, que si la hallo en el garlito, que en pago de lo que le lleuo, y lo que yo le sabré mentir, y que ella querra creer, que ella me ha de dar las tocas y camisas, pues el otro me da las ropas por las quales le boluere luego con la respuesta. Y aun que de acá sea mala, que la oya él de mi boca buena, porque la buena nueua es hermana de la alegria, y la alegria, prima de la liberalidad, porque, a la fe, despues que ellos juntos, ni aurá Marcelia, ni aun racion, ni más mensajes; porque oy en dia todos dan porque les den. Pues yldos a ver desque ellos contentos y juntos; que haziendo de los graues, os daran con vn tan seco vos en ojos, y con vn quién sois tan sin sal, y vn qué quereys tan sin çumo ni gracia, que a vos se os pegue la lengua al paladar para no les pedir; y ellos atando las manos al dar, sueltan la lengua a dilataros la venida para otro dia, con mandaros por algun paje dezir que estan sus señorias occupados, y aquel dia ellos le tienen tan oluidado luego como el del juycio; por tanto agora me cumple a mí al primer descorchar tener presta la lengua al pedir, y abiertas las manos al asir; porque más vale verguença en cara que lástima en coraçon. Y en estos palacios, con no medrar los comedidos ni vergonçosos al pedir, tambien diz que no oye Dios a quien no le llama. Que pues yo le traygo a él en mi poder, y aun ella ya me viene a las vñas, mientras estan enfermos del mal que yo les curo, a la fe, dilatando la cura, pedir para las vnturas; porque mientras ellos más dolientes, mi bolsa y mi casa sanará más. Y ellos hauiendo me menester, con lo que a ellos les paresciere y yo les haré encreyente, aurá más occasion a que me vengan siempre a mis manos, sueltas al tomar, con las suyas embaraçadas con el traerme, con que su enfermedad rica sane mi necessidad pobre. Y aun el majadero de Fulminato, si me ha cogido en opinion de boua, para esperar de mí ganancia, y en tal parescer haze ya del voto tal, y como se sueña rico, se quiere mostrar ya mandon? pues ande se tras mí, que dél me aprouecharé para suplir soledades, y despues qualquier occasion me bastará para dexarle soplar sus manos, mientras yo lauo las mias. Que estos tales ha los de tomar la persona de manera que siempre se tengan por desasidos, porque con darles el dedo no os quieran el braço; porque en viendo que se hinchan con vn fauor, dar les vna coz de desuio con que reuienten, y tractarlos como quien los ha menester, porque quien sus carros vnta, sus bueyes ayuda, pero de manera que no se os atreuan. Porque quien de mucho mal es duecho, poco bien le empalaga; en especial que creo yo que éste en toda su vida salio de cauallerizas y burdeles, sino en mi casa, y agora piensa ya el don duelo que de ruin se cae a la persona el pelo, y que ayer entró rogando, y que oy se ha de assentar mandando. Pues aguarde que se me caya el bocado de la boca por boua, que quando más se quisiere llamar a possession, le haré yo que se quede del agalla. Y aun le tengo de enseñar que mientras labrare en la heredad que agora labra, siempre ha de pagar las rentas adelantadas, y aun no se descuydar en la labrança; porque ha de saber que dare mi tierra a quien mejor me la barbechare. Y aun por mi vida que para en esto he alli el despensero de Lucendo sale, que con ruegos y dineros, y aun no menos labor, se tendria por dichoso de tener la possession. Y aun por mi salud que creo que aure de aguardar en su camara a que sea de dia allá adonde voy, porque en estos palacios ya está harto el sol de alumbrar a los otros quando a ellos les amanesce. Porque paresce que es estado de caualleros no se recoger al compas del sol como los otros, sino hazer del dia y de la noche partes para hazer su dia. Y esto, a mi ver, o porque mejor cuenten sus patrañas a la luz de las velas, porque de menos sean oydas sus necedades y de más sean aprouadas sus bouerias. Porque entonces, como son veedores de sus dichos y juezes de sus obras sus criados, no osan desengañar los en lo que yerran, por no perder de ellos la medra que esperan. Y ansi no ay oy en dia quien menos sea desengañado ni menos verdad le sea dicha que vn señor, porque la cobdicia de los que esperan de lo que él tiene, y el acatamiento de los inferiores, tapa las lenguas a los que los podrian desengañar. Cata, cata estotro, qué plazer le ha tomado con verme! A la fe, pues abra él la boca al reyr, que yo la bolsa al recebir. Y sepa que en la fe de mi casa que él se saluará, si él lo haze siempre como ha començado.

Desp.--No te me encubras, que ya eres conoscida; pero dónde bueno tan de mañana?

Mar.--A verte.

Desp.--Dios te visite tan de mañana; pero qué es lo que ay por acá?

Mar.--Vengo huyendo de la justicia: a me acoger con mi señora Belisea.

Desp.--Pues en tanto que arriba se leuantan me da la mano y sube esta escalerita de mi camara, que tambien está sagrada para tu temor, con que perdones el mal asseo de la posada, pues que donde no pisa muger no ay cosa compuesta.

Mar.--Bendito Dios, que las hallays para algo prouechosas. Pero perdoname la subida, porque entran y salen en estos palacios, y oy en dia de todos se ha de guardar la persona y a ninguno offender. Pero hablando al punto me di si será leuantada Belisea, porque vengo de la missa del alua y antojó se me de visitarla antes que me torne a encerrar en mi cassa; porque a la verdad se lo deuo, y tú tambien, dónde yuas tan de mañana?

Desp.--A visitarte tambien, y a ver si me querrias oy por combidado.

Mar.--La memoria que tienes de mí te agradezco; pero ya sabes que, aunque no falte voluntad, mal puede vna viuda pobre hazer essos cumplimientos faltando el con qué.

Desp.--Esso, mio era de proueer; pero pues no aurá lugar agora, embiaré para la noche para mí y vn paje de cámara de Lucendo, que tambien tiene desseo de te seruir, y aun querria cortar vnas camisas de tu mano, porque en esto tienes loa.

Mar.--Pues para esso en todo tiempo podra yr; porque ya que yo falte, queda Liberia mi hija, que ya haze mejor labor que yo, y mira qué mandas otra cosa, que me quiero yr arriba.

Desp.--Y anda estos pocos passos, que tambien te seran de romeria. Y mientras miras mi aposento, tal qual le hallares, embiaré un muchacho a saber si arriba han abierto ya las puertas. Moço, pon aqui sillas, y ve arriba, y sabe si es leuantada Belisea, y mira si verás a la donzella Justina, que te lo dira, y no vengas sin buen recaudo.

Just.--O, cómo deuo de hauer dormido poco, pues con ser ya todas las mugeres acostadas anoche muy antes que yo, agora ninguna anda en pie. Quiero salir fuera a los corredores; veamos si hallo algun paje con quien tornar a embiar por Marcelia, porque Belisea en pensar en estas sus cosas me paresce que ha passado la noche, pues agora la oy estar sospirando, y a mi ver ella començo tarde a caminar, y veo que ha corrido tanto, que Dios quiera que no desmaye antes del fin de la jornada: porque en todas las cosas el medio es de tener siempre. Pero qué moço es aquel que ansi va corriendo en verme? creo que de verme tan mal atondada (sic) me cobró temor con verme sola.

Mar.--Ay, Jesus, aparta te allá, señor, que sube no sé quien.

Desp.--Pues perdona en lo passado, y voy a ver quién sube.

Mar.--Alla yrás diablo, y qué pegadizo es, aunque bien se le cae la moneda, que con este real de a quatro bien haré yo la costa de dos dias; pero ya torna.

Desp.--Señora, diz que en este punto queda Justina en el corredor.

Mar.--Pues perdona, que no puedo tardar punto, y tú yrás a hora competente a mi casa, y podras lleuar al que me nombraste para ver qué quiere.

Desp.--Ansi se hará. Cata qué faldear lleua el diablo: que la más insaciable de apetitos es que la tierra en el recebir agua. Pero quiero mandar lo que tengo de mandar allá antes que aya testigos, y avisaré al paje Grisindo que se vaya con mi moço quando lleuare la vianda para que dé vna tentatiua a la muchacha, mientras la madre anda por acá en estaciones. Y aun a esto aurá de ser presto, porque no le preuenga otro, y halle ya la posada occupada; porque aunque pienso que la muchacha aun nunca se sangró, pero tales leciones le lee la madre, que pienso que ya deue de andar buscando hallar desoccupacion para entrar al officio de la madre; pues bien aya quien a los suyos sale. Y porque Grisindo y ella pienso que se auendran bien, voy a auisarle, antes que pierda punto por mi tardança, pues es obra de charidad auisar a los proximos lo que les cumple.

Just.--Quiero me acoger adentro antes que el ama me vea y tengamos que gruñir. Pero cata, cata y qué reboçada viene la dama; ya, ya el lobo anda en el rebaño; que Marcelia es! quiero hacer que no la he visto, porque no se leuante a mayores con pensar que la estaua yo ya aguardando.

Mar.--No huyas, que vista eres, mi Justina hermana.

Just.--Ay, Jesus, y qué saltear es este tan de mañana? que vengo tan desnuda, que he verguença aun de verme yo a mí mesma; que mi mal dormir de esta noche me ha hecho anteuenir tanto la mañana.

Mar.--Anda ya, que si yo fuera quien te quitó el sueño esta noche, aun más desnuda te quisiera, porque al fin el oro bien paresce sin esmaltes, y aun a las vezes mejor.

Just.--Porque no te entiendo, me sigue a mi cámara, para que te me declares donde no nos vea sino Dios.

Mar.--Y a mí qué me va que me vean todos? cata que no entraria en esta casa si pensasse que no holgauan conmigo, porque en mi casa me verás algun dia, donde toda soy mia, y de Dios, y del rey, y de los buenos, y donde no estoy tan encogida como tú, aunque en menor casa, pues viuo con más libertad para hazer honra a quien la deuo, sin essos sobresaltos ni escondrijos. Pero qué tal está Belisea?

Just.--Quiça tú lo sabras mejor; pero no me taches por encogida en no yr a tu casa. Y en lo demas que dizes, alcança tú licencia, y verás allá si soy encogida; porque en cada parte se han de guardar los estilos de la tierra.

Mar.--Pues por vida tuya y del tu galan Polytes, que yo busque occasion con que te vayas conmigo.

Just.--Ay, cata que me corro en llamar a nadie mi galan; pero dime, quién es esse que me nombraste?

Mar.--Ya, ya, que tan bouilla te me tornas? Pues porque sepas que sé quién a ti ni a Belisea no dexó dormir esta noche, toma esse papel tan cerrado como él me le dio que te le diesse, y si te puedo lleuar conmigo, allá le verás, y verás que no hablo de coro. Y porque tengo mucho que hazer, me mira si duerme tu señora, porque quiero ver qué me quiere, y saber cómo le fue en Prado con el toro. Que contigo que te me corres y eres vna simplezilla, no quiero nada, pues tú más lo querras con Polytes, y tienes razon, porque a la verdad él es joya para tal engaste. Y ve presto, porque te quede tiempo para leer tu carta, que si yo supiera leer, quiça te hurtara la bendicion en ver la, y en responder a ella el sí que tú aurás de dar, pues al fin ello se aurá de hazer, tarde o ayna; ya me entiendes.

Just.--No oso altercar contigo, que estás muy puntosa; espera, que luego torno. Y valgala el diablo si no pienso que es adeuina, que ansi sabe ya lo que tan poco ha que passó.

Bel.--Entra, Justina, que no duermo; qué hora es?

Just.--De mañana es; yo tampoco he dormido en tu seruicio, que aqui está ya Marcelia esperando.

Bel.--Y han la visto las mugeres?

Just.--Ninguna.

Bel.--Pues luego te entra acá con ella.

Just.--Y aun esso es lo que busco? sino verme con el gozo de leer mi carta, que me parescen coplas, que es cosa muy a mi gusto si son buenas, y tambien aure menester dar la respuesta a Marcelia.

Bel.--Anda, meneate presto; qué dizes de Marcelia?

Just.--Que te quiere muy en secreto.

Bel.--Pues entre sola; y tú abre vn quartel de aquessa ventana, y mira que no entre acá nadie en tanto.

Just.--Ansi lo haré, voy; y aun que si mi carta no me impide, tengo de oyr lo que entramas passaren, por auisar.

Mar.--Ya vienes?

Just.--Poca detenencia auia en mi mensaje, segun con la priesa que te llama Belisea. Y no te oluides de mi yda, y entra hasta su cama.

Mar.--En todo tendre cuydado; a buen entendedor poca plática.

Bel.--Quién entra?

Mar.--Es tu sierua Marcelia, desseosa de tu bien. Pero sacame, señora, de la alteracion qué me pone en te ver en la cama con dezirme que tal estás, y sea dezirme que estás buena.

Bel.--Buena venida sea la tuya; y cómo, di, no me visitas más a menudo? pues sabes que no verás cosa en toda esta casa que te quite la occasion de la venida.

Mar.--Ay, mi angelito, y quánta gracia puso Dios en ti, para poner en admiracion a los mayores, y atraer los iguales, y con graciosa grauedad despertar a todos los inferiores a tu seruicio. Pero dime, cómo te va agora?

Bel.--Por cierto tú me preguntas aquello que menos sé de mí; porque ni estoy tan mala que guarde la cama, pues aun es gran mañana, ni tan poco estoy tan buena que en la cama esté por dormir ni descansar, ni menos leuantada me aliuio, ni sentada reposo, ni andando no me desmayo, porque me paresce que mis miembros gouierna ageno imperio. Y con todo esso he sentido esta noche vnas basquas en el coraçon, que me hazen anteuenir el dia con el dormir.

Mar.--A la fe, mi angel, aunque yo bien duermo sin perro, como tú le tienes, pero con el ladrar grande de mis necessidades no es para mí tan de mañana agora, que no vengo de oyr la missa del alua de nuestra señora de los Remedios. Pero como tú (Dios te me guarde) no lo has de ganar ya para el comer, duermes con más sosiego. Pero dexando mis necessidades, que todos me las hará dexar la falta de salud que tú tienes, me di algo de tu mal, ya que estoy acá; porque si no es vno que ya tú sabes, podra ser otro que yo sospecho.

Bel.--De entramos essos no te entiendo; pero dimelos tú, para que yo entendiendo me, me puedas tú entender, e yo a ti.

Mar.--El primero, señora, será el acostumbrado; porque aun que yo te acuerdo bien niña, y no me tengo yo por vieja, asuadas que sepas ya qué es, pues suele traer semejantes descontentos, aunque por ser nos tan ordinario, no lo tenemos por enfermedad; en especial que nos es euacuacion de muchas postemas de malos humores.

Just.--Mi fe, escusado me es por agora leer mi carta, para gustar la como es razon, pues estoy en sobresalto de los que passan, y tanbien me cumple oyr lo que hablan las dos, para andar sobre auiso.

Mar.--Y no te me encojas tanto; no vistes de que ha empacho? sí que mal es que, con ser costumbre en mugeres y no perdonar ninguna que viua sana y ser euacuacion natural, más es defecto de natura que vicio de particular culpa; por donde con él ninguna en particular se ha de sentir agrauiada más que otra. Pues en quanto al ser mugeres, todas somos yguales.

Bel.--Anda ya, que ni tengo esse mal, ni menos querria ser subjecta a él. Pero di el que sospechas, que soy más inclinada a saber lo que no estotro.

Mar.--Siempre nos paresce más lo que no tenemos, y menos lo que sabemos. Y de aqui dizen que naturalmente dessea el hombre saber. Pero buelto a lo que me pides, antes que te diga qué mal es en ti el que dize mi sospecha, te suplico que me digas qué sientes, y a qué parte del cuerpo carga más el dolor; porque ni yo precipitando sentencia diga lo que no alcanço, ni tú con pensar que yo acierto te quieras curar del baço, teniendo enfermo el coraçon.

Bel.--Ay, que ay está la raiz de mi mal.

Mar.--Pues de qué piensas que se te ha recrescido?

Just.--Mejor la quemen a la hechizera que no sabe ella el mal que es! pues ella se lo acarreó, y otro se lo da.

Mar.--A, mi señora; por qué no me respondes? quiero te cubrir de ropa, porque quiçá el friezito de la mañana te dara alteracion de madre.

Bel.--Ay, que no es frio, sino fuego que me abrasa, y no es madre, sino hija, que solia ser mi regalada, que yo llamaua honesta pudicicia, y ésta la auia engendrado en mi voluntad vn amoroso y pujante amor de la virtud. Pero agora, hermana y amiga mia, este tal amor se va desuiando de mí, y sin saber cómo, ni de dónde, ni para qué, se van entrexeriendo estrañas occupaciones de las que mi casta temperancia y mi fuerte limpieza solian traer a mi memoria, para delectacion de la voluntad y contentamiento del entendimiento muy dado a la virtud. Ansi que te he dicho de mí más de lo que sé, sin te hauer dicho mi mal; porque es esta dolencia en mí tan moderna, y tan al punto me tiene toda mudada en nueuo ser, que con no saber lo que es, aun lo que sé no oso publicar por mi corrimiento, por ver que me oyan querellar de mal tan delicado, y tan sin señales de calentura, a la estimacion de los otros, y a mi sentir ser vn fuego que pienso que me tiene ya abrasado el coraçon, segun las basquas que en él he sentido hasta este punto. Y si agora calla, o pienso que es por ser ya consumido, o que descansa para más penar.

Mar.--Dentro estays, pues, doña leonaza!

Bel.--Qué dices? y di, para qué me pides relacion de mi mal, pues que sabiendo que todo está en el coraçon, no me curas si puedes?

Mar.--Pues porque veas cómo Dios lo encamina todo, cata aqui la tu sortija, que me diste para aquel tan herido y tu buen cauallero Floriano. Ay, Jesus, Jesus; señora, señora!

Bel.--Calla, calla, no des vozes, que yo tornaré.

Mar.--Pues toma; ponte la en el dedo del coraçon, que en ella te embia el suyo sano por ti el tu enfermo Floriano, y ten más suffrimiento, si quieres que vaya adelante la cura.

Bel.--Ay, que ni essa sortija puede curarme, ni es mi mal de remedio, si no sabes más en él; porque ya te dixe que las rayzes nascen de la voluntad, y en ésta no puede causar mouimiento terrestre compuesto. Ya te dixe tambien que se me yua enflaquesciendo en mí el amor casto, y en el amor ya sabes que no cabe violencia, pues es virtud que haze asiento en la voluntad, por donde fuerça exterior de un compuesto corporal elementado no podra disponer en lo puro espiritual, y ansi no te confies que essa sortija sane el mal de la voluntad.

Mar.--Agora que algo más te me aclaraste, quiero que sepas lo que sé de tu mal y la cura que tenga.

Bel.--Pues sea luego.

Mar.--Sepas que essa tu hija que llamaste honesta pudicicia, de pocos tan amada, como oy en dia de muy pocos conoscida, engéndrase en la voluntad y limpieza de la voluntad, o la ay en pocos, o tura tan poco, que no basta a engendrar nada. Y esta tal hija en ti engendróse con vn amor, y agora essa tu voluntad, que siempre la engendraua en ti, hizo punto, y en haziendo punto, paró a la rectitud, y en parando a la rectitud, faltó la virtud, y en faltando la virtud, nascio el desorden, y en nasciendo el desorden, en lugar de la hija vna virtuosa primera han se engendrado en la desordenada tu voluntad dos hijos, y estos llamanse amores lasciuos. Y como éstos agora nascan en ti de nueuo, quiere tu voluntad conoscerlos para amarlos. Y como sean más de vno en apellido, aunque no en ser, y muchos en effecto, aunque ninguno en ser substancial, ama los la voluntad. Lo vno, porque todas las cosas nueuas aplazen, y lo otro, porque éstos, con ser en el nombre más de uno, y hijos, y la primera vna e hija y cansada y quasi oluidada en ti ya, y tambien con que tienen la sensualidad éstos de su valia contra la honesta prudencia, y la carne no los rehuye, y la voluntad no los despide, de aqui es que la hija que dizes, teme, y los hijos nueuos que digo, preualescen.

Just.--O, hi de Dios, y qué altamente han hablado debaxo de sus figuras entramas; pero quiero ver en qué paran.

Bel.--Tantas contrariedades de mi salud me has propuesto, que más desconfio de sanar, y aun que agora pienso que sé menos de mi mal. Pero dime, cómo son differentes en effectos? pues diziendo que son dos, dizes que nascen de vn principio, y dizes que no tienen actual ser?

Mar.--Señora, estos dos que ansi engendra la voluntad desordenada por la concupiscible, en quanto nascen de la voluntad llaman se amor, y en quanto es desregulada, por no ser ya la voluntad vna, llamanse amores. Y en quanto al primer nombre, su effecto es amar, y en quanto al segundo, como falta la regla y niuel de la razon, ansi son más de vno por sus effectos. Por manera que donde hay esta cosa intellectual, que ansi llamamos amor, o amores, ni ay concierto en el querer, ni en el aborrescer, ni en el viuir; porque vnas vezes el tal paciente ama lo que ya aborrescio; en tanto que en sí paresce que desama la virtud que algun tiempo mucho le deleytaua. Y el que deste mal está herido, dessea la muerte, por acabar la pena, y busca la vida, por prolongar su tormento, y siente se mucho el tal tormento, y es tan dulce, que entonces se llama dichoso el penado quando más y con mayor razon pena; de manera que este mal, con siempre matar, nunca acaba de quitar la vida. Tiene en las potencias del ánima otros effectos; porque paresce que os muda la voluntad, queriendo lo que más os mata; quita la memoria, por manera que ni os querays acordar de vos, ni podéys acordaros de Dios, ni oseys acordaros del mundo, ni sepays acordaros de la vida, ni os desmandeys a la memoria de la muerte, ni os entremetays en la memoria de la honra, ni de los amigos, ni de los padres, ni os vaque lugar para os acordar del descanso del proprio contentamiento. Pues en el entendimiento obra tanto, que os haze auiuar en cosas jamás pensadas, y haze que no sepays otras vezes aun entender de vos mesmo qué tal estays, ni apenas quién seays.

Just.--O, y cómo que aquella habla maestralmente con experiencia de lo que es ansi! pero veamos qué dirá Belisea.

Bel.--Ay, mi Marcelia, y cómo que eres sabia, pues me has descubierto el venero de mi mal. Pero dime, de qué se engendra essa tal ponçoña.

Mar.--Mi señora, como esta virtud que es amar siempre presuponga, allende del subjecto donde está, otra cosa por objecto, ansi se comiença en vno y haze parada y fiel y assistencia en otro; y despues torna a parar en el mesmo de donde salio. Y ansi dizen: que el coraçon amante más está donde ama que donde habita, porque quando amamos vna cosa, aquel amor que hay de nueuo en nuestra voluntad fué causado por estraña y agena virtud, que lleuó y atraxo para sí nuestra voluntad. Y ansi nos mouemos a amar la tal cosa, porque nos paresce digna de nuestro amor, y ansi despues no la querriamos partir de la memoria, por el gozo que en ella halla nuestra voluntad. Pero estas cosas amadas son differentes: porque el auariento ama las riquezas, y en ellas pone su fin, y el soberuio la soberuia, y el goloso el comer, y el hombre amante a la muger que ama, y la muger amante al hombre que ama. Y el que ansi ama, siempre querria que le nombrassen la cosa que ama. Y la muger que ama, como de menor virtud, ansi hazen más impression estos effectos en ella; porque con amar tanto al amigo, siempre le querria presente; y visto, se turba; y oyendole nombrar, se demuda; y esto es, o por tristeza de la absencia del que ama, o por el temor reuerencial que en ella pone el amor del tan amado. E de aqui verás tú, mi señora, quánto poder tenga en el amante aquella cosa que es amada, que trayda a la memoria, altera el supuesto del paciente, como haria, pongo exemplo, que si tú estuuiesses enamorada de aquel tan galan y próspero cauallero Floriano, en oyendole nombrar absente te alterarias y en viendole delante ti te turbarias. Pero qué hazes? qué sientes, angel mio? por qué ansi lloras? ay, por amor de Dios, que te me esfuerces; que, por tu vida, mi perla preciosa, que no querria sino ser agora vn Floriano para aqui te retoçar, por quitarte essa tristeza.

Bel.--Ay, buena amiga, que agora veo que auia en mí mucha razon para tener tantas bascas, pues hallo en mí que la absencia de esse cauallero me tiene triste, y el nombrar me le causa nueuas turbaciones. Porque aun essa tan grande rauia de amor que tú llamas, aun no ha consumido las fuerças de mi honestidad, para que no me altere con las nueuas pláticas. Pero pues ya conozco mi mal y no te le puedo encubrir, y pues tú le juzgas tan peligroso, e yo le hallo tan poderoso, buscame el remedio con que sane este coraçon tan triste y poco experimentado a suffrir tales afanes, o si no, lleua se le a esse que me le tiene y se está ceuando en él, para que, pues yo no puedo ya no le amar, a lo menos muriendo de presto pudiesse no dar tal quiebra en la honra de la casa de mi padre. Y torna le la sortija que para él sanar yo te dando enfermé; pues ni yo sanaré con ella, ni él dexará de enfermar sin ella. Y si con su salud ha de hauer remedio en mi mal, remedie se primero la suya, como principal causa, y despues la mía, como accessoria y causada y dependiente.

Mar.--Anda, señora, pontele en el dedo del coraçon, en memoria que Floriano le traxo, y verás la mejoria que sientes. Y suplico te que juntamente te pongas este rico joyel desta esmeralda, que ansi con su cinta verde la traya el tu Floriano, y toma essa carta, y mira qué me respondes, pues quieres tractar de tu salud.

Bel.--Ay, Marcelia, qué grande es la virtud deste mal mio (que tu llamas) de amor, que todo esto amo, y todo lo quiero, y todo lo tomo, y no puedo no le tomar, y veo que hago mal en tomarlo. Y porque ya andan las mugeres por la casa, quiero que te vayas luego, que la respuesta yo te la daré quando pudiere.

Mar.--Cata, angel mio, que, como no experta en este mal, no caes en la cuenta del daño que te hará essa dilaccion.

Bel.--Pues cata que no puedo tan de presto ahogar mi honestidad, para que del todo gouierne la sensualidad; pero qué te paresce a ti?

Mar.--Que le hables, para que entramos deys el orden que os pluguiere en vuestros males.

Bel.--Las carnes me tiemblan en pensar lo, aunque la sensualidad me dice que lo haga.

Mar.--Pues mira que en los males furiosos es peligroso pasar vn punto; por esso manda le venir esta noche, y habla le lo que te parezca.

Bel.--Paresce te?

Mar.--Digo lo que te cumple.

Bel.--Llama me a Justina.

Just.--Quiero entrar antes que me llamen.

Bel.--Di, Justina, qué te paresce que haga en lo que me aconseja Marcelia?

Just.--Señora, aunque no sé lo que es, pero presuppuesto que no te dira cosa que no sea de tu bien, me paresce que el consejo siempre es bueno, y mayormente del amigo.

Bel.--Pues allá os concertad las dos, que yo quiero guiarme por lo que entramas vieredes mejor. Y di le que venga esta noche a la hora que a las dos os parezca, y adonde y como más vieredes cumplir a mi honra.

Mar.--Pues has me de otorgar vna merced.

Bel.--Di qué es.

Mar.--Que me dexes lleuar conmigo a Justina, porque agora aure empacho de yr sola disfraçada, y fiala de mí, que yo la tornaré a traer.

Bel.--Ella es para fiar por sí, porque en más la tengo yo que tanto; pero agora no puedo escusar la: otro dia aurá para todo. Pero tú, Justina, en pago del tiempo que has occupado a Marcelia de su lauor, le da la pieça de Holanda que sobró de mis camisas: y da le vno de mis sayuelos de terciopelo, el que quisieres, para su hija, y vno de mis volantes de los mejores, y dale para chapines dos pieças de oro; y tú perdona, que vna donzella no tiene que dar, pero algun dia tendre.

Mar.--La merced es grande, y por todo te beso las manos, que bien sabes dónde hazes que no lo sabra oluidar, aunque no lo pueda seruir.

Bel.--Anda, Justina, da le cobro luego, y ven me a dar de vestir.

Just.--Todo se hará a punto. Agora, mientras saco lo que te he de dar destas arcas, me di, qué tal queda Belisea?

Mar.--Mira, hermana, no me entres por ay; a quien cueze y amassa, no hurtes hogaça; todo lo oyste, y cuerda eres, y a ti no va menos que a tu señora; por esso en dos palabras concluyo: en que pues queda en tu gouierno el hecho y en mi consejo, yo les mandaré a los requebrados de entramas que vengan juntos esta noche a la vna, que es propria hora de reposo. Por esso dime por dónde y de presto, que ciernen estas mugeres en torno de nosotras, no nos entiendan, y di me qué venia en el papel de tu galan, y qué respuesta le embias.

Just.--Toma ya todo lo que te mandaron dar y ve con Dios; que a esso que me pides, pues han de venir, vengan por el jardin, que si yo pudiere, les tendre abierta la puerta entre doze y vna; o si no, suban se por las paredes, porque ansi dire yo que ellos se entraron: y despues de hecho, yo lo aure bien con mi señora, aunque se torne a mí; porque si se lo digo, no baxará allá.

Mar.--Pues tú y Polytes asuadas que no ayays menester liga para asir os; porque, Dios os guarde, la mocedad os ayuda, y la semejança es causa de amor.

Just.--Anda, que no quiero altercar contigo, que todo lo calas y nada callas; pero mira que les auises que son las paredes muy altas por de dentro más que de fuera.

Mar.--Bien paresce que como amas, temes: yo lo tramaré todo allá, y voy me.

Just.--Dios vaya contigo. Pero al diablo la no encomiendo, y qué taymada y auisada está en todo, y qué desembuelta va; yo seguro que no le deue yr mal a ella en estas romerias; que quando de acá lleua tanto, qué sera de allá? Pero buena pro le haga, que con los buenos han de medrar los siruientes menesterosos; porque si el gualardon no terciasse, ni auria señor seruido, ni pobre subjecto. Yo quiero acudir a Belisea, por desembaraçar me, para tener a punto alguna buena colacion para sobre plática en el jardin, aunque yo sé que ella no baxaria allá si supiesse que ellos han de estar dentro, porque ella por entre las puertas del jardin a la calle le quiere hablar. Pero porque aquello no es tan seguro, más quiero que se torne a mí, y despues me loe lo hecho, que no hazer lo que manda sin mirar lo que le cumple, aunque, si por bien es, ellos se concertarán, y quedará todo apaciguado.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXVI

Entrando Justina halla a Belisea desmayada y llena de congoxas: y concertando el cómo hablar a Floriano essa noche, entra Lucendo, y tracta con la hija de lo que otras vezes le ha propuesto.

BELISEA, JUSTINA, LUCENDO.

[Bel.]--O soberano Dios y quán rodeada me veo de congoxas, que cada una de ellas basta a ponerme a las manos de la muerte. Porque lo que tracto al presente es muy contra lo quo deuo a la virtud, y al estado de mi recogimiento, y a las costumbres de donzella, al crédito que de mi es tenido, al tierno amor de mi cano padre y a la antigua nobleza de mi sangre. Ay de mí, que no sé cómo ya puede estar segura la virtud en vn tan combatido y flaco supuesto como el mio. Ay, mi viejo padre, que si tú no pusieras en mí más crédito del que mi flaqueza y poca experiencia requeria, ni la libertad a mí me vuiera dado occasion a desmandar me, ni la honra de tu casa y el sosiego de tu vejez esperara de mí el pago que agora tracto de te dar. Porque bien sé que hago mal en admitir sin tu licencia estas mensajerias de parte del que espero hablar esta noche. Pero pues ya no puedo no amarle, ni en lo hecho ay tanto yerro que no pueda ser todo guiado en bien, quiero leer esta carta, para ver si él quiere amar me en aquel amor que yo en Prado le dixe. Porque si con amor limpio me ama, estendere yo las velas de mis desseos en querer le. Pero si toda via guia como antes desordenadamente, yre yo, con el diuino acorro, teniendo la rienda a su pasion con la guarda de mi honestidad, aunque no podré menos de mostrarle aquellas muestras de amor que me meresce su perseuerancia.

CARTA DE FLORIANO A BELISEA

Ha querido vuestra misericordia, angel mio y mi señora Belisea, hazer tanto por mí en hauer querido ver me y oyr me, y tener memoria deste tan enfermo de vuestro amor, y tan preso de vuestra hermosura, y tan subjecto a vuestro poder, que mi ningun merescimiento sabe ya más que os pedir. Pero puesto que para mí es sobrado lo que hasta aqui aueys hecho, para vos es tan poco, que si más no hazeys por este vuestro paciente, hauiendo començado a poner la mano en su cura, él no puede dexar de tornar a empeorar, y a morir en la empeora. Porque dado que para mí sea el fauor muy sobrado, como mis desseos sean los más nobles y encumbrados de todos los amantes, aun el fauor no ha allegado a les dar cumplido remedio; porque toda cosa que sea menos que vos, no puede suplir la minima necessidad de mis desseos. E suplico os que, pues vuestro poder no suelta mi coraçon, que vuestra misericordia y hermosura lo acabe de sanar, o vuestra justicia de castigar. Allá os lleua essa mensajera vuestro anillo, no porque no le aya bien menester en vuestra absencia para sustentar la penada vida, como reliquia vuestra, pero como él no me sana sino da fuerças para esperar de vos la salud, ansi os le embio para que allá no haga falta. Y para que vos sepays quel vuestro enfermo no queda sin peligro de muerte, y ansi torneys por vuestra honra, en que no se os muera el que vuestra mano començó a dar la salud. Essotra joya que os lleua la mesma mensajera no os la embio por seruicio, sino para que en vos torne a recobrar la piedra tan rica y buena la virtud natural que en mí perdia. Y sepa yo, mi señora, de vuestra salud, para que la mia torne a auiuar se. Y no me atreuo a pedir os que me mandeys que os vea, pero mirad que la presencia de la vista del sabio y poderoso médico es gran parte para el aliuio del paciente. E perdonad me si excedo de lo que me mandastes, en mostrar que os amo, no como me distes licencia, porque si en ella os doy pena, sabed que ni de mí se puede sacar sino pena, ni puedo (obuiando a mi contentamiento) guiar por el aranzel de vuestro casto amor. Y pues si esto es peccado, e yo no puedo arrepentir me dél, concluyd con matarme, o perdonad mis importunidades. Y socorred a este que más lagrimas echa escriuiendo que letras lleua este papel, pues tras estas lluuias vienen los rayos del coraçon, que me ponen a la muerte.

Bel.--O, la más sin ventura de las mugeres! ay, que muero!

Just.--Y calla, no quiero más estar escuchando, que cierto ha hablado altamente. A, señora, señora! o, sin abrigo, mezquina yo, que está muerta! Pero qué papel es éste? carta deue ser de Floriano, y en estos papeles le deue aquella Marcelia traer algun mal. O, qué traspassada está! quiero echarle desta agua rosada en el rostro; ya comiença a tornar en sí. A, señora, esfuerça por vn solo Dios; cata que te tractas mal. Yo quiero yr a llamar a mi señor Lucendo, porque ya no cabe en razon dissimular con este tu mal; porque tengo temor que alguna vez te quedes ayslada.

Bel.--Buelue acá, no me dexes, que yo me esforçaré; dame de vestir, que no me va bien en la cama.

Just.--De carmesi te tengo aparejadas aqui las ropas, porque me paresce que has bien menester acorro para alegrar te oy.

Bel.--Ya bien pienso que me dexará primero el viuir que esta tristeza. Cierra essa puerta de essa quadra y vestireme; pero dime, diste lo que te mandé a aquella dueña?

Just.--Sí, señora, y luego se fue.

Bel.--Y tú oyste lo que ella e yo passamos a solas?

Just.--Señora, no sé más de que por mucho que le pregunté lo que la querias, no pude sacar le más de que me encargó que te regozijasse, y te hiziesse tomar todo el más plazer que pudiesse, y aun me encomendó que te vistiesse vestiduras de colorado.

Bel.--Y para qué fin?

Just.--Porque muchas vezes de la alegria exterior redunda alegria y aliuio al triste de coraçon; y el spiritu alegre haze enmocescer los viejos y refresca a los moços; y por el contrario, el spiritu triste consume el viuir, no sólo del hombre, pero de los sensibles brutos.

Bel.--Pues dime, y ella no te dio parte de lo que me queria?

Just.--Dixo me tan solamente que yua muy alegre con el don que le diste, y con el sí que le prometiste.

Bel.--Qué sí?

Just.--De que holgauas que aquel buen cauallero Floriano te viniesse a hablar de media noche arriba en el jardin.

Bel.--Ay, que nunca tal sí le di; y pues ella no lleua las palabras como se las dizen, tampoco yo le atendere aun a lo que le prometi.

Just.--Cata, señora, que peor es, concedida vna cosa, no atender la, que no el no prometerla; porque dizen que al buey por el cuerno, y al hombre le tienen por la palabra. Y pues tú le dixiste que le mandasse venir, e yo espero en Dios que será para bien, no te arrepientas de lo dicho, pues que antes no lo miraste.

Bel.--Cata que yo no le dixe sino que viniesse, que por la portezilla del jardin le oyria, y aun aquello fué por escabullirme de sus importunidades.

Just.--Pues di me: sí que para hablarle. Ya que te pones a ello, y él no dexará ya de venir, ni ella de se lo dezir, mejor es que sea donde ni él en ser visto de los que passan corra peligro, ni tu honra detrimento en que se sepa.

Bel.--Ay, que no es de donzellas andar a tales horas escondiendo los hombres.

Just.--Por ninguna via es licito a ti, si a esso miramos; pero ya que se haze, prudencia es hazer lo sagazmente: porque más vale que sólo sea tachada nuestra vida de solo Dios, que no de Dios y de las gentes, que nada callan y en nada perdonan.

Bel.--Perplexa estoy; porque negar le la habla, voy contra lo que prometi, y tambien (pues no te quiero celar cosa) no hallo sossiego en mí. Y quiero ver de dónde nascen estos mis desaboramientos; porque la sensualidad, en mí ya muy mandona, me persuade y aun fuerça a esto.

Just.--Anda, señora, un dia en el año dexa te gouernar por mi mal seso y buen desseo de tu descanso, y bien, y honra, y aun por ventura a mayor seruicio de Dios. Porque dizen: que si no fueres casto, sey cauto, y con razon, porque de la honra ha de hazer el hombre gran caudal. Pero, mudando plática, por mi salud que esse volante con essos pinjantes, acompañado con la saboyana y verdugado de carmesi, te pone tal, que quisiera ser me yo agora quien yo me sé, para gozar de ver cosa tan bella.

Bel.--Calla ya, boua, que no estoy para essas burlas.

Just.--Pues esfuerça te a estarlo, y escucha, que mi señor Lucendo está a la puerta de la quadra.

Bel.--Pues abre presto, y dexa me sola, que quiero rezar las horas de nuestra señora.

Luc.--Di, Justina, qué hazia mi hija?

Just.--Señor, queda rezando.

Luc.--Y qué tal está?

Just.--Señor, no anda muy buena; que porque anda triste la hize vestir de colorado.

Luc.--Bien heziste; pero qué siente?

Just.--No lo alcanço, pero deurias la de mandar a solazar por el jardin algunos ratos.

Luc.--Y quién se lo quitó nunca? que ella se tiene la llave, y sabe que me haze plazer. Pero anda ve, di que se vista el capellan para la missa, que luego salgo, que quiero ver a Belisea. Qué hazes tú, hija? nunca acabas de rezar? cata que no te haze prouecho a la cabeça.

Bel.--Señor, poco ha que comence las horas de la reyna del cielo, que rezo cada dia, que, mal peccado, no soy tan deuota como me pintas.

Luc.--Pues dizen me que no has dormido esta noche, y aun que no has tenido sossiego en la cama.

Bel.--Por pensar que lo ha hecho la calor, me he leuantado algo tarde.

Luc.--Bien estoy en esso; pero para qué permites que tan de mañana te entren a quitar el sueño de la vida, en especial mugeres de fuera? Porque ya de mañana diz que vino a te despertar vna vecina, y tú, de bien acondicionada, a todas das audiencia; no lo hagas, ansi te gozes. Pero dime: venia te a pedir alguna cosa? que pienso que te han olido por santera. Y si comienças a darles crédito, nunca acabarán de molestar te con lloros, diziendo que mueren de hambre, aunque a la verdad las necessidades de las gentes oy en dia son grandes. Pero ay algunas personas que el dar les para ayuda de passar su vida las haze holgazanas y viciosas; porque desque abren boca al pedir y los ojos cierran a la verguença, atan las manos al trabajar y los pies a la solicitud, y ansi vienen a caer en mil inconuenientes.

Just.--Agora os digo yo que el viejo está en la cuenta; por mi salud que creo que tiene tanta opinion de la hija, que aunque la hallasse el galan en la cama, no pensasse que era para mal; pues eche se a dormir, que quiças quando buscare tocinos no hallará estacas, y aun que en lugar de virginidad con que la case, le dara la hija un nieto que crie, si las cosas van adelante por los passos que Marcelia las encamina; pero allá lo ayan; agora me voy a lo que me mandó, y no quiero escuchar les más.

Bel.--Ay, señor, como ya te he dicho que ni soy tal que me tengan por tan misericordiosa, ni aun tan poco sin tu expresso mandado no osaria disponer de cosa.

Luc.--Anda, hija, que como yo te ame tanto, y tú sepas que lo tendre yo por bueno, basta esto para que sin scrupulo pueda tu prudencia hacer por tres viuos y defunctos el bien que yo con occupaciones y negocios no puedo todas vezes. Pero qué te quería aquella muger? y quién era?

Bel.--Señor, es vna que fue casada con vn criado de casa, que agora dias ha que embiudó, y es vna buena muger, por cierto, segun lo que de ella me dizen.

Luc.--Su nombre?

Bel.--Marcelia.

Luc.--Ya, ya, conozco la como a ti. Pues essa bien tiene por qué reconoscer seruicio a esta casa; que en no sé qué mala famezilla la rastreó la justicia agora vn año, y era en cosa fea, y que no librara bien si no entendiera yo en ello. Y piensa, hija, que de estas que ansi moças quedan viudas tienen trabajo y aun peligro, mayormente si les sabe la casa la ociosidad, madrastra de las virtudes y abogada y madre de los vicios.

Bel.--En esso ni sé cosa, ni quiero tomar cargo de peccados agenos; basta me que a todos tendre por buenos, mientras no les viere fuera del camino de la virtud, y aun ay lo vere. Y si suelda tiene el defecto, lo tengo de interpretar a la mejor parte, y no creerme por lo que el vulgo afama, por no tener que errar, ni hallar de qué me arrepentir.

Luc.--Pues por tu vida, hija, qué buscaua?

Bel.--Rogar me que le recibiesse vna su hija.

Luc.--Ya creo que estará grandezilla, y aun muy libre para lleuar tus recogimientos. Pero allá te auen, con tanto que ésta venga las menos vezes que ser pueda a ti, y a tu cama nunca, porque éstas tienen otras oraciones que tú ni sabes ni entiendes. Y asuadas que luego te buscasse la madre, que vosotras llamays, y te vendiesse del ojo, y otras cosas deste jaez.

Bel.--No vuo nada de esso; pero a la verdad dixo me que pensaua que tenia algun friaje que me causaua estos desasosiegos.

Luc.--Bien conozco yo vuas de mi majuelo. Pero mudando plática, me di, qué te ha parescido sobre lo que te hablé este dia?

Bel.--Y qué, señor?

Luc.--Bien muestras el poco cuydado que tengas deste mundo, ni aun me paresce mal ver las doncellas oluidadizas en cosas de casamiento. Ya tú sabes quántos te me piden y con quánta importunidad, y con ser de los principales de la corte, y aun del reyno, con ninguno he concluydo, por dos cosas que ya te dixe este dia. La vna, por no te apartar de mí, y la otra, porque en todo te quiero consolar y complazer.

Bel.--Ya pensé que era esso oluidado.

Luc.--Yo quisiera poder, hija mia, oluidarlo, por no me necessitar a te acordar al fin de mis dias partir de mí, visto que yo podré turar muy poco.

Bel.--Pues el morir a ninguno perdona, nuestro señor querrá que, para quitar te de essos cuydados, yo vaya delante en essa jornada.

Luc.--Dexando essos juyzios a Dios, me di en esto lo que te parezca, pues ya no paresce bien ni a mí ni a ti no te buscar vn marido, y tal compañero con que yo gane contigo otro hijo más. Porque hemos de disponer nos segun la voluntad de Dios, segun lo que la naturaleza pide, que yo tracte para mí de la sepultura y para ti del principio del viuir.

Bel.--Pues suplico te que ya que essa es tu voluntad, de querer tambien esperar la mia, que por el sí de mi respuesta me esperes solos otros dos meses. Y en tanto, que no me hables del partirme de ti, si quieres que de mis malas disposiciones yo sane y no vaya la soga tras el calderon, como dizen, de manera que lo vengas a perder todo con enterrar me primero.

Luc.--Cata que lo yerras; porque dado que, para mi consolacion, y aun la tuya, nos parezca bueno esso; pero no cumple a la razon sino que se haga, y quiero lo hazer de mi mano.

Bel.--Pues ansi lo confio yo en Dios; pero tiempo ay.

Luc.--Pues que ansi quieres, aunque hago mal en dexar me gouernar por ti en esto, pero no te quiero dar más pena. Y anda acá, que nos aguarda con la missa el capellan.

Bel.--Vamos donde mandares.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXVII

Estando Grisindo el paje de cámara de Lucendo con Liberia a solas, entra Marcelia de buelta de casa de Belisea, y ella le absconde. Y estando la madre y la hija en sus razones, sobreuiene el despensero. Y estando ansi juntos, sobreuienen Fulminato y Felisino, y sobre cierto entremes se absconde Fulminato de miedo en el establillo.

LIBERIA, GRISINDO, MARCELIA, DESPENSERO, FULMINATO, FELISINO.

[Lib.]--Ay, Señor, por tu vida que te baste ya, y me dexes y te vayas, que pues me dixiste que quedaua mi madre con Belisea, no tardará ya. Y pues yo tuue resistencia en tu voluntad, no quieras tú quebrar mi honra, y especial que tengo madre, y muy zelosa.

Gris.--Ya por demas seran sus sospechas, ni aun la esperes acá de esta parte de vísperas, quanto más que ya te he dicho que ella dixo que yo viniesse, y sabe que venia a cortar camisas.

Lib.--Y aun la escusa será razonable no hauiendo lienço ni costura! Pero ay, mezquina de mí, que ya viene: yo no osaré parar en casa si te ve solo.

Gris.--Pues qué quieres que haga?

Lib.--Que te subas aquí a la solana y presto: mala landre me mate, que aun la escalera no cerré con tus priessas, e ya sube.

Gris.--Pues subo, aunque contra mi voluntad, pero por amor de ti.

Lib.--Pues mira que por poco que te menees arriba serás sentido, e yo perdida; que yo cierro esta portezilla hasta su tiempo, que tendre cuydado de abrirtela.

Mar.--Qué hazes, hija, que paresce que estás alborotada?

Lib.--Como te senti subir, turbéme, que pensé que era otro, y dexé la lauor.

Mar.--Pues por qué dexas la puerta abierta? que no sabes quién passa por tu calle; pero, quién esta arriba en la solaneja?

Lib.--Será algun gato a más andar, que yo no siento qué sea. Pero, qué traes, que ansi vienes tan sobarcada?

Mar.--Pense, hija, que como cerrauas aquella portezuela, que venias de estarte al sol ociosa; que a la fe, boua, este es el saber baratar la vida, que no tú que nunca valdras nada.

Lib.--A la he, bien que baratas tú la vida, y la casa anda sin dueño, que no te acuerdas que hemos de comer oy.

Mar.--Y dime, hija, la racion de palacio no vino?

Lib.--Qué ignorancias las de mi madre! hauiendo se concertado con el despensero de Floriano que se la dé en dinero?

Mar.--Por tu vida que no me acordé que me auia ayer dado seys reales por esta semana.

Lib.--Pues yo seguro que gana él bien contigo, porque quando la embiauan hauia para cinco personas.

Mar.--Calla, boua, que mejores son seys reales cada semana que no aquella perdicion de vianda; porque como lo auiamos de repartir con los vezinos, que a nosotros montaua poco; y ellos mesmos que lo comian, al cabo nos darían por gracias el juzgar de dónde o cómo viniesse; sí que mejor es que gane con nosotros el criado del que nos lo da, en especial que no se pierde nada con él. Y aun tambien sí que mejor es tener con qué te comprar el chapin, y el botin, el manto, la saya, la camisa, la toca y otras mil redrosacas que salen de cada dia. A la fe, bouilla, si no miras más de al papo, guay del saco.

Lib.--Bien que sea esso: pero sí que razon es que sintamos mejoria con el don del bueno; sino que tú, como deues de vntar los dientes por allá antes que vengas, con lleuar te los dineros en tu bolsa, quieres que espere yo a que se te antoje de me comprar el vestido, y en tanto, que me quede yo en casa royendo de la lana del almohadilla.

Mar.--Ay, landre que te dexe, y qué braua te me pones, porque me has visto el sayuelo de terciopelo a la marquesota; porque bien vees tú que esta ropa no la he de vestir yo; y aun con el rico volante rie se te el ojo. Pues toma lo, y viste lo, y asseate con ello, y sea tuyo, en pago de mis seys reales. Agora contento está todo el mundo, ya no hay hambre ni pariente pobre. Pues otro dia sepa callar y dexar hazer a la que te parió, y guarda me essa holanda, que más ay de ocho baras, y no les faltará para qué sean.

Lib.--Pues agora te quiero, madre, dar algo yo.

Mar.--Ya fuesses para algo!

Lib.--Pues otra racion ay en casa.

Mar.--Ya sé cúya; pero vino harto?

Lib.--Y cómo? harto y bueno; pero no sé quién sube.

Mar.--Esconde esso presto.

Desp.--Bien me perdonarás que subo sin llamar, que pensé de hallar acá vn gentil hombre.

Mar.--Y quién era?

Desp.--Grisindo, el que te dixe en la posada.

Lib.--No he visto sino el moço que truxo vnos aparatos de cena.

Mar.--Calla, boua, que cata aqui quien lo manda, porque veas quánto le deuemos. Por esso apareja presto con que le des de comer, y ve primero, cierra la puerta.

Lib.--Yo voy, pero bien piensa mi madre que no se las entiendo!

Ful.--Ya estamos a la puerta.

Fel.--Pues cata que arriba ay hombre, que yo oy la habla.

Ful.--Pues tambien, si miras, baxa no sé quién. Sube, sube, y verás quántos y quiénes son, que porque no me sientan y se echen por las ventanas de miedo mio, me quedo en este portal, para que en baxando los que fueren, los embie al otro mundo antes que ayan la puerta.

Fel.--Pues yo subo luego. Cata, cata, qué buen encuentro!

Lib.--Tú vengas en buen hora; pero está ya quedo, no me destoques.

Fel.--Por Dios, que estás hecha vna reyna con essa seda y tocado.

Lib.--A la fe, si lo estoy o no, no lo deuo á ti.

Ful.--Cata, cata; por Dios que ay ruydo en la escalera; encontrado se han con el pobre de Felisino. Y por el armadura de Sanctiago que le matan; bueno es tomar la puerta, y aun huyr; pero no es cosa, porque me haga mal hechor, y passa mucha gente, y de verme huyr pensarán algun mal. Cata, cata, seguro es el campo, que juegan al cubri xixa Felisino y Liberia.

Lib.--Anda, sube ya, pues vienes solo.

Fel.--Antes queda Fulminato en el portal.

Lib.--Pues, mezquina yo, sube llamando, porque está con mi madre vna vecina y no holgará que la vean.

Fel.--Y estan solas?

Lib.--Vn pariente de ella está allá que la trae.

Fel.--Yo subo a ver qué ay.

Ful.--La muchacha baxa sola; asuadas que ay cofradia, que baxa a cerrar la puerta; quiero me asconder en este establillo; pero doy al diablo estas puercas, que ansi hiede esta estancia.

Lib.--Miralde vos estotro mentiroso, que me dixo que estaua aqui Fulminato, aunque, con todo esso, la cosa se adobara si el otro diablo baxara y le encontrara aqui.

Ful.--Qué, qué? otro ay? pues descreo de los retajados si yo no me puedo ensuziar los pies y aun más adelante en tan feo lugar, porque no me encuentre él donde me ensangriente.

Fel.--Quién está por acá arriba?

Mar.--Ay, mezquina yo, que aquel es Felisino!

Desp.--Sea siquiera el diablo, que no me encerrarás otra vez.

Fel.--Voy me, señora Marcelia, que no quiero ser agua de por sanct Juan.

Mar.--Anda, no te vayas, que este señor es primo mio, e ya se queria yr.

Fel.--Agora no se hauian concertado la hija y la madre en el mentir, que discordan en sus dichos.

Desp.--Pues, señora, si viniere aquel mancebo, avisar le has que ando en su busca y quedate a Dios.

Fel.--A, gentil hombre, no os vays por mi causa.

Desp.--Tengo os lo en merced, que no me voy por esso.

Fel.--Pues si mandays algo, lo haré.

Desp.--Que soy vuestro.

Fel.--Por Dios, que este es el despensero de Lucendo, de quien se quema Fulminato, y con razon, y que si él está aun abaxo, que son asidos.

Ful.--O, pesar de la vida de los condenados, y qué correr trae por la escalera abaxo! el diablo me metio oy aqui; que bien dizen: que el andar con mal no puede turar. O, nuestra señora de Loreto, que si bueluo en mi tierra sano, yo te visitaré tu santa casa: libra me oy de muerte y deshonra.

Lib.--Pues ya te vas?

Desp.--No puedo más detenerme. Si aquel galan en cuyo rastro yo ando aportare por acá, por tu fe le digas, señora, que no se ande ascondiendo.

Lib.--Si haré; ve con Dios.

Ful.--Voto al chapitel de la Minerua, que este es el despensero de Lucendo, y aquel que busca deuia de ser yo. O, hi de puta, pues y quién le esperara e ouiera subido? Y aun que si en la calle me encontrara, me hauia de necessitar a huyr, porque más vale verguença en cara que cuchillada. Pero ya él se fue, y la Liberia se subió arriba; quiero salir desta hediondez.

Mar.--Hija, adereça que comas, y no me esperes, que voy a vn poco.

Fel.--Pues espera, subira Fulminato, que queda abaxo, e yr se ha contigo.

Ful.--Qué se tractaua de mí agora?

Fel.--Dónde has estado?

Ful.--Detuueme en la calle con vn amigo que a la sazon passaua; pero dónde vas, señora?

Mar.--Allá a palacio.

Ful.--Pues no querras detenerte, voy me contigo.

Mar.--Ay, qué mal huele por aqui!

Ful.--Pues yo no osaua quexarme; pero ya no podia suffrirlo.

Lib.--Cómo no hauia de oler mal? que veys quál trae los pies Fulminato.

Ful.--O, reniego de Saturno ayuso, de todos los que en Dios no tienen parte, con justicia que tal consiente que echen en las calles.

Fel.--Pues cómo vienes ansi llena la gorra y la capa de telarañas, que paresce que sales de algun establo?

Ful.--Que no sé lo que es, dexame.

Lib.--Ay, que por mi vida que agora se me aclaró el miedo que vue abaxo; que se me fantaseó que vi entrar en el establillo quando fuy a cerrar la puerta, y en el ayre me dio ser él, pero no lo podia creer.

Ful.--Voto al sancto calçado de la epiphania, que pense de encubrir mi necessidad; pero como no era cosa que podia dexar para otro dia, yendo con priessa a descargar el cuerpo, paresce me que cargué los vestidos. Y descreo de las harpias infernales si no era de poner fuego en la casa que tal se suffre.

Mar.--Anda ya, que siempre andas gruñendo. Vete a poner fuego en tu casa, o en la que tú dieres; que si ésta no te agrada, busca otra perfumada, y si te paresciere, antes sea oy que mañana, porque en cada casa has de contentarte con lo que hallares, y si no, callar y huyrlo, y nadie se ensañe donde no tiene desensañador.

Ful.--Ya, ya, muy tras picadura estás. O, hi de puta, y quién no viniera armado de paciencia? pero con todo, no te pese de oyr lo que deues hazer enmendar en tu casa.

Mar.--Pues que yo no te mandé entrar al establo, no tengo que ver en qué tal está. Y pues tú entraste a lo que entraron otros primero, no tengas a mucho hallar lo que otros obraron. Y al fin, el establo es para aquello, y para bestias, y los aposientos para los hombres. Y aquello, en ser lo que es, no paresce tan mal como esta saleta para lo que es, en estar sin tapizes.

Ful.--Anda, vamos y calla, que no dire más.

Lib.--El diablo no los sacará oy desta casa, que ya he lástima al otro pobre hecho atalaya en la solana, y estotro asno acá piensa de quedar se.

Fel.--Qué dizes?

Lib.--Que me espanto cómo mi madre osa yr sola con aquel diablo sobre lo que ha passado, y por amor de mí que te vayas con ellos sin que les digas nada, porque temo de mi madre.

Fel.--Pues queda te a Dios, que allá aguijo por tu seruicio.

Lib.--Allá yrás, don necio; quiero abrir al otro agora. Cata, y cómo ay has estado?

Gris.--Luego me baxé, y por entre las tablas de la puerta mal juntas lo he visto todo.

Lib.--Ay, mezquina yo, que te podian muy bien ver a aduertir en ello; pero espera, que no sé quién sube.

Gris.--Valga la el diablo y qué suelta es, que en dos trancos se abalançó la escalera abaxo.

Ful.--Dónde bajas huyendo? creo que vienes medrosa de quedar sola en casa?

Lib.--Ay, mezquina yo, que oy no sé qué ruydo, y no osé más parar.

Ful.--Si era algun alma en pena? pues anda arriba, y verás cómo, aunque sea el diablo, te le hago que no pare más; y sube presto, que no se me cueze el pan por ver lo que es, que tambien endenantes senti pisadas sobre la saleta.

Lib.--Ay, que esso serian gatos que saltan a la solanileja desde el tejado.

Ful.--Pues dexa me subir, que aun me paresce que siento arriba no sé qué.

Gris.--O, pesar de la vida, y si no es este aquel muy afamado Fulminato el barbudo, que aun con su nombre asombran los niños! Pues que yo no puedo ya huyr, quiero estar a punto y defenderle la escalera.

Lib.--O, mala landre me mate, y si no soy perdida si éste sube.

Ful.--Quita te me ya, pues, del passo.

Lib.--Ay, calla ya, que por no te dar enojo no te lo osaua dezir.

Ful.--Di lo, di lo; di quántos son, porque nadie escape.

Lib.--Ay, qué...

Ful.--Acaba ya.

Lib.--Sonauan muchos.

Ful.--Qué, qué? y dónde? o quiénes?

Lib.--Por la puerta del corralejo me parescieron tres.

Ful.--Y eran hombres?

Lib.--Y aun con hartas armas, y el vno dixo: presto, presto, que agora torno a entrar.

Ful.--O, pesar de la vida, y esso ay?

Lib.--En oyendo lo salté desbalida, que pense que yuan tras Felisino.

Ful.--Qué hare? si me abscondo en el establillo asirme han; quiero subir me arriba, no me tomen acá la puerta, que arriba haurá do me absconda.

Gris.--Agora yo baxo con denuedo, que la muchacha lo ha tramado tan bien, que él pensando que son muchos no esperará; y al fin, si esperare, en la escalera vno por vno no le he miedo.

Lib.--Ay, triste de mí, que baxan!

Ful.--Descreo si más paro; no me empañen.

Lib.--O, cómo corre el diablo; baxa tú, señor, de presto y toma por arriba de la calle, que él abaxo va.

Gris.--Pues Dios quede contigo.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXVIII[682]

Llegada Marcelia a casa de Floriano, llegado Fulminato, passan entre ellos y Lydorio grandes platicas de la amicicia.

FELISINO, MARCELIA, FULMINATO, PINEL, LYDORIO, POLYTES.

[Fel.]--Agora que ya llegamos al puesto, te quiero preguntar qué tenemos de la dama de Floriano; porque no sé si por el enojo de Fulminato, o si huyendo de su mal olor, o que si porque traes buenas nueuas, tanto te he visto amiga de llegar a donde estamos, que no vi sazon hasta agora de te preguntar sin miedo de mala respuesta.

Mar.--No fuera yo tan mal mirada contigo; pero quiero que sepas que el porqué de mi aguijar el estomago ligero lo causaua.

Fel.--Antes, segun el dicho del Vizcayno, no hauiendo comido hauias de venir mas pesada; porque dize que tripas lleuan piernas, que no piernas tripas.

Mar.--Ansi es, que desmaya el que no come; pero tambien dize el Vizcayno que tripa vazia, coraçon triste.

Fel.--A qué proposito [es] esto?

Mar.--El preguntar perdiste de tiempo, porque yo no tengo gana de tristeza, y ansi no tendre gana de estar mucho sin comer, y ansi me doy priesa por ganar presto dos deudas. Lo vno, a Floriano su respuesta; y lo otro, a mi estomago la vianda; porque oy toda mi occupacion ha sido en seruicio de Floriano, de manera que para mi casa aun lumbre no ha auido para guisar de comer.

Fel.--Al diablo doy tanta auaricia de muger; bien dizen que es vicio el pedir a quien se aueza a él.

Mar.--Muy presto aprendiste de Fulminato el hablar entre dientes.

Ful.--Qué se tractaua de Fulminato? que el huelgo no me alcança por alcançaros.

Mar.--Ayna cayeras en el numero de los que dizen: al ruyn mentalde, y luego viene. Pero quiera Dios que esse venir tan desblanquinado no proceda de algun mal recado que ayas hecho, y con todo, guarde Dios mi casa.

Ful.--Descreo del can ceruero y de toda la compaña de Pluton, con muger que luego ha de adeuinar.

Fel.--Pues di nos qué fue, en dos parolas; pues sabes que la amicicia manda que trayga el amigo el coraçon descubierto.

Ful.--Y aun tambien le manda que tenga las ropas cortas, porque no tarde en acorrer al amigo; pero guaresce Dios, que sin tu acorro dexa esta valenciana quatro o seys en la cal nueua.

Fel.--Y aun ansi quedaran más de ocho.

Ful.--Qué, tambien tú adeuinas? pues tantos eran, sino que los dos valieron les los pies sueltos como la liebre.

Pin.--Nora buena estés, señora Marcelia, y la compaña. Que es esso, hermano Fulminato? que paresce que matas quatro de un golpe.

Ful.--Pues boto al cinto de Dios padre, que tantos van ya en sal para la otra vida.

Lyd.--Qué es esso, Fulminato? y tú, señora Marcelia, estés en buen hora.

Mar.--Beso tus manos, y llega a poner paz en la ferocidad de la boca de Fulminato; que porque vean que fue solo, lo representa a solas: que todos los mata arreo.

Fel.--Todos somos sus amigos, y quisieramos hallarnos con él, si algo fue.

Ful.--En tanto, gracias a Dios, manos mias, y la bondad del espada que lo esperó.

Lyd.--Es la que te di?

Ful.--Sí.

Lyd.--Pues ay verás qué amigo te soy, que en dar te la tal, virtualmente te he ayudado en todo lo que con ella has hecho; porque el amigo lexos y cerca ha de ser amigo, segun lo declaraua la figura de los antiguos.

Fel.--Pues viene a coyuntura, nos declara lo que se platicaua entre antiguos de la Amicicia, porque lo oy apuntar a Fulminato y no le dio cabo este dia.

Ful.--A mí pide tú las obras, y al señor Lydorio las antiguallas.

Mar.--Pues en dezir lo nos hará merced, aunque el saberlo dezir arguye no menos saberlo obrar.

Lyd.--Pues huelgas de oyrlo, y todos, aunque ya otras vezes lo he relatado por extenso, pero agora de passo lo dire todo, y passa ansi. Que los Patricios antiguos de nuestra madre Roma, a la entrada del Capitolio, en el Senado, la tenian pintada a la Amicicia, donde de todos fuesse vista los que entrassen. Pintauan la en forma de hombre, y en edad de mancebo, con alegria de rostro, con presencia robusta, la cara exempta y manifiesta, y sin alguna ruga ni sobrecejo; la cabeça descubierta, la ropa corta y aspera y no rica; los pechos abiertos, y con la mano diestra enseñando el descubierto coraçon. Y deste procedia un letrero matizado de fino oro que dezia: Muerte y vida. Y por parte de lo baxo de los pies, yua otro letrero del mesmo matiz que el de arriba, que dezia: Cerca y lexos. Y quando alguno queria examinar el amigo en aquella muestra le labraua de las condiciones que hauia de tener, aunque agora si no se ouiesse de prouar aquella inuencion de los antiguos, de otra manera la pintarian al moderno.

Mar.--Pues de todo nos harás merced en nos hazer sabidores, porque aunque no he comido, no sentire la hambre del cuerpo por tan dulce manjar del spiritu.

Ful.--Si no se te acordaren, señor Lydorio, los escritos, mira a mis hechos y verás qué dezir bien de la amicicia; que voto al quicial de las puertas del cielo, más sé yo obrar por mis amigos que los libros pueden dar reglas en escrito. Pero con todo esso, huelgo de oyr todo buen razonamiento.

Pin.--En tanto, señor Lydorio, nos di de los escritos antiguos, para con los hechos de Fulminato contados de su boca.

Lyd.--Pues pintauan la a la entrada del Senado en el Capitolio, porque alli todos concurrian a sus causas, y tambien porque todos los que entrauan hauian de ser entre sí tales amigos, que todos fuessen vn enemigo para sus enemigos del sacro senado Romano. Y pintauan la Amicicia (que aunque suena nombre de hembra) como varon, porque, aunque perdone la señora Marcelia presente, de la hembra es la inconstancia, y la firmeza y immutabilidad, en el varon.

Ful.--Pues, voto al cuerpo del quarto elemento, que para el mal que son ellas bien constantes y extremadas.

Mar.--Por no atajar tan buena plática al señor Lydorio (que ya me hizo la salua, hablando en perjuyzio de las mugeres) no te respondo, Fulminato, como lo meresces; pero procede, señor Lydorio, que, no tomando en particular a ninguna muger, como quiera desseo oyr la descripcion propuesta, que a Fulminato sazon tendra mi razon guardada agora.

Lyd.--Pues digo que la figurauan mancebo, porque siempre la amistad entre los amigos ha de ser no juvenil por la edad, sino por la representacion y significacion; porque ha de ser animoso, suelto, fuerte, suffridor de afanes, y vengador de injurias; donde quando interuiene honrra o suya o del amigo, que ha de ser otro él, ha de ser liberal para con el amigo, lo qual más se halla ordinariamente en el hombre mancebo que no en el viejo. Tenía más el rostro alegre, mostrando que ansi le ha de tener el amigo en todo lo que debaxo de Amicicia le pudiere pedir el otro amigo. Tenía el rostro sin ruga ni sobrecejo, entendiendo en esto que el amigo no ha de tener doblez al amigo, ni le ha de ser molesto, excepto en cosas que derogan a la virtud. Porque el que no desengaña y retrae en tal caso al amigo, por sólo dezir que no le quiere dar pena, o, por lo que es peor, por aprouecharse dél, el tal más es enemigo, adulador, infiel, engañador, que no amigo. Porque la amistad ha de ser en las cosas honrosas y buenas y de virtud, y que no contradigan a la ley de Dios, que es el mayor y más verdadero amigo nuestro. Tenía el aspecto robusto, y no donzellil ni delicado, porque el amor del amigo no ha de hallar flaqueza ni floxedad en el amante amigo, ni ay de donde (si es amigo) busque inconueniente para que no se ponga a todo lo que virtuosamente y debaxo del tal amor de amigo le pusiere el otro amigo. La cabeça descubierta dezia que en ninguna manera ha de encubrir el amistad que tiene al amigo, agora interuenga interesse, agora peligro, agora verguença. La ropa corta y aspera que tenía dezia el poco embaraço ni inconueniente que ha de tener el amigo en las cosas de su amigo, lo vno; y lo otro, la aspereza que es menester que muestre a defuera el amigo al amigo, por retraer le, y conseruar le, y guardar le la vestidura del alma de dentro, que son las virtudes. De tal forma que más ha de ser amigo del alma que del cuerpo, y más de la razon que de la sensualidad, y más del spiritu que de la carne, y más de las virtudes del amigo ha de curar que de la beneuolencia de fuera; y ansi era la vestidura corta, para que no embaraçasse; aspera, para que pungiesse; no rica, para que no se mirasse al valor de la hazienda y se hiziesse gran caudal del valor de la virtuosa vida, porque la Amicicia, para que no vsurpe este nombre, presupone tener vna hermana, y muy en amistad de hermana, que es la Virtud. Tenia los pechos abiertos, mostrando el coraçon, etc., porque tales han de ser los pensamientos del amigo para con su amigo; que las obras buenas que figurauan la mano diestra muestren bien cómo nazca de coraçon, y de claras y sanas entrañas, la tal amistad. El letrero de oro procediente del coraçon mostraua la perseuerancia que ha de hauer en el amigo; porque el amigo ha de perseuerar en la amistad en la muerte y en la vida, en los afanes y en los plazeres; y ansi mostrauan las letras, en ser de oro, que la tal perseuerancia del amigo merescia la corona del vencimiento de oro. El letrero de los pies, del mesmo matiz de oro, que dezia cerca y lexos, demostraua la presteza y liberalidad que el amigo ha de tener en las cosas que algo importan al amigo, y esto ha de ser en su presencia, y en su absencia, cerca dél y alongado dél. Por manera que, aun que en los cuerpos absentes, en la voluntad, que siempre ha de ser vna, siempre esten presentes los amigos. Y ansi como las otras letras de oro, dezian éstas de lo mesmo el merito de la tal amistad ser de valor del oro, que es el más valeroso de los metales. Esta es la figura, y lo que entonces figurauan en ella y entendian los antiguos de la amistad.

Mar.--Por cierto ello ha sido cosa de notar, y dicha por boca de sabio.

Fel.--Ello es ansi cierto, y aunque en ser tan verdad, ay pocos amigos en nuestra tempestad.

Lyd.--Y aun, porque lo creas más de veras la falta que oy tiene el orbe de amigos entre sí, oye cómo pondera el sabio al buen amigo: que dize que no ay comparacion que se compare, ni precio a que se estime, ni thesoro con que se compre el fiel amigo; porque el que le halla halla más thesoro que en el Peru hallaron en esta nuestra edad los orgullosos y cobdiciosos guerreros nauegantes Españoles.

Pin.--Y aun ansi creo yo que, como ay poco thesoro por gastar de lo mucho que ay descubierto, que ansi, aunque se descubran a prima vista muchos amigos, que los examinados son pocos, o por mejor dezir quedan pocos.

Lyd.--La cobdicia del thesoro es oy mayor que hasta agora, y el posseer no quiere compañia, y la falta de la compañia quita la hermandad, y la falta de la hermandad quita la paz, y la guerra encubre los amigos y manifiesta los enemigos. Y ansi es mi tema, que la amicicia, si fueran los Romanos que fueron entonces agora, que de otra manera pintaran aquella figura.

Mar.--Pues tambien nos lo di, porque no menos nos podra aprouechar la sabia razon tuya que la antigua pintura suya.

Lyd.--Pues si no saliera el paje, y pidiera Floriano ya de vestir, yo dixera que la hauian de pintar como muger, y aun vieja, por la inconstancia y avaricia, y de rico vestido al buen parescer exterior, porque esto halla y descubre oy los amigos más y más ayna, y el coraçon, con treynta cobertizos, porque oy en dia ni ay claridad de amigo, ni amistad donde interuiene interes, ni ley, sino con la moneda; que éste tiene oy en el mundo más amigos que Dios, por la grande auaricia y peccados nuestros. Porque si el amigo sea quanto rico querays de virtudes, y aun de nobleza de sangre, si por desdicha es pobre, todos le huyen, todos le baldonan, todos se desdeñan de llamar se sus amigos. Pues los pies oy en dia los tiene la Amicicia atados, y aun las manos mancas al obrar. Mucho hauia que dezir en esta materia, pero no lo pide el tiempo agora. Yo quiero entrar a ver si se acaba de leuantar Floriano, y luego, señora Marcelia, le diré cómo le aguardas.

Mar.--Merced me harás a buelta de la que me has hecho con lo hablado.

Fel.--Por Dios, altamente ha salido con todo, y aun que en la descripcion de la moderna fortuna la pone muy al vso de como la tractan agora las gentes. Pero agora mientras sale el camarero, nos di, Fulminato, qué es lo que tú dizes que te acontescio.

Ful.--O, reniego de los epiciclos del primer planeta contigo, y que ansi quieres tan de arrebato oyr mis cosas?

Pin.--A buen entendedor, pocas razones; deue de querer que no le embaracemos, que querra hablar a solas con la señora Marcelia.

Fel.--Bien apuntaste, y con su licencia nos vamos a buscar qué moflir; que Floriano ni se leuantará de esta hora, ni comerá destas tres.

Mar.--Mas todos os podeys yr, que yo quiero entrar a ver a Floriano, que ya se torna a salir el camarero.

Ful.--Pues a Dios, que desque ayas concluydo, aqui nos tienes a todos. Y ve, que te llama el page con la mano que entres, y Dios te dé tal dicha, con que yo medre algo.

NOTAS:

[682] En el original dice equivocadamente XXVIIII.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXIX

Sabiendo Floriano que Marcelia viene de hablar a su señora Belisea, habla consigo a solas al caso muchas razones. Entra Marcelia, da le relacion de lo que ha hecho y saca le más dadiuas antes que le diga el concierto que trae de que vaya essa noche a hablar a Belisea.

FLORIANO, POLITES, MARCELIA, LYDORIO.

[Flor.]--Dime, mi señora Belisea, qué es lo que me embias a mandar que haga de mi tan penada vida? por ventura es tu voluntad que yo muera? Ay, que no puedo persuadir me a pensar que a tanta hermosura acompañe tanta crueldad, pues que yo tuyo so, por ti viuo, en ti confio, tú sola eres mi señora, mi vida, mi esperança, mi gloria y mi consuelo. Por tanto, no seas engañada en el querer matar me, pues sabes que nadie deue aborrescer sus cosas; o si no, será possible que mis males hallen algun remedio de ti, que sola me lo puedes dar? ay, que aunque a mí parezca que nada te merezco, muy arduo [es] este remedio, y muy cuesta arriba este camino para llegar mis meritos a ti; pero a ti es muy facil, y aun a tu honra muy conueniente. Porque de otra manera podrias cobrar renombre de cruel contra los pobres y de matadora de los tuyos. Ay de ti, Floriano, que destos dos extremos, el primero temo por mi baxeza, pero haze me esforçado tu misericordia, benignidad y nobleza; y el segundo, teniendo mi acorro por impossible, no puedo no me alegrar con tu potencia que en mí y de mí puede llegar me a la muerte y llegar me a la vida. Y mira, angel mio, quánta representacion de tu majestad y potencia ay en mi entendimiento, que en saber que viene la mensajera de mí tan desseada, por venir de tu parte, y hauer estado contigo (que en mí lo siente ya) me alegro. Pero con esto, en representar se me tu majestad y merescimiento, y en tornar a mirar mi baxeza, y en pensar que te embié a pedir mercedes con ella, y en acordar me que, con no te merescer seruir, antes te he desseruido, teme este ya tan tu llagado mi coraçon alguna aspera respuesta. Porque, aunque merescida de mi atreuida locura, pero occasionado por tu gran hermosura, como discaydo con la vieja llaga de tu amor, temo nueuo golpe de disfauor, con que, yo muriendo, no podré publicar me por tuyo, que es lo mesmo a ti, y tú serás llamada ingrata y cruel y matadora de los que no supieren que quisiste que yo muriesse, y queriendo pudiste, y podiendo lo heziste, y hecho fue tu voluntad; y en ser tu voluntad, es ello bien hecho, y de mí por tal acceptado desde agora. Y porque si esto de ti se dixesse el daño de tu abatimiento era a mí muy principal, mejor será que yo me mate, antes que venga mi muerte embuelta en tu aspera respuesta, porque entonces a mí seria pedida mi muerte como el que mató cosa tuya. Pero qué digo? que yo no puedo sino confessar que tú, mi señora Belisea, me das la vida, y bien sé que yo no puedo matarme sin tú querer, y si tu querer yo hago, gano gran gloria en el premio de tu amador. Y pues yo aun no he hecho obras por donde ya presumidamente te pida gloria, quiero aparejarme a mayor tormento, para que más crezca mi merescimiento. Pero solo quiero, mi señora Belisea, que mires a que, con esperar a la mensajera que espero y desseo, no puedo tanto esforçar al tan llagado mi tu coraçon, a que no ponga de temor grande pasmo a los interiores sentidos, y el entomescimiento que agora todos mis miembros sintiendo, no puedo seruir me de más de sola la lengua para el pregonar tu majestad y mi temor, y de los ojos para llorar mi culpa, y de los sospiros para manifestar a todo el mundo mi pena.

Pol.--No has mirado quán largo razonamiento tan dulce ha hecho? y qué razones tan sentidas? y qué plática tan bien trauada? y qué sentencias tan claras pronuncia su lengua en la tan gran obscuridad de su tenebrosa pena?

Mar.--Todo lo he sentido, y de todo me he holgado; y conduelo me de ver quán obscuro le tiene la pena, que no basta la claridad exterior a le alumbrar, para que ni nos aya visto, ni nos verá, si no le despertamos. Y pues que ya tú sabes y te he contado en lo a ti tocante todo lo que allá passé, con te auer dado respuesta de lo que me encargaste, como acabas de oyr, agora será bien me dexes dar a tu señor el despacho de sus negocios, pues que aun tambien los sabes ya antes que él.

Pol.--Pues mira que tractes con él que si fuere me lleue por compañero, porque más te tenga que seruir.

Flor.--Pajes, quién habla ay?

Mar.--Dexame, que yo quiero responderle. Yo soy, mi señor Floriano.

Flor.--Y quién eres, que me has despertado del sueño de la vida, en la contemplacion de mi gloria?

Pol.--Mira, señor, que es Marcelia.

Flor.--Quién dizes?

Mar.--Calla tú, dexa me con él. A, señor, oye me lo que tu señora Belisea te manda responder.

Flor.--Belisea? es mi esperança, es mi señora, es la que me resuscita. Ya, ya, bien te veo, bien te conozco; bien sé que eres tú la mi Marcelia, la llaue de mis secretos, la que me trae algun magnífico don del thesoro de mi gloria. Sienta te en esta silla par de mí, y cuenta me cómo te fue en el camino? qué tanto ha que veniste? qué me traes negociado?

Mar.--No cures de saber el gran afan y peligro de mi persona, y la afrenta y deshonra que siento ver me con tan ruynes sayas parescer delante buenos. Pero porque a más que esto me obliga tu seruicio, y ni tan poco ha de parar mi buena solicitud en esto, sepas que aun te vienen grandes y buenas nueuas debaxo de estas tan pobres y viejas ropas que cubren estas carnes peccadoras.

Flor.--Anda, mi buena amiga, que si tú tienes buen cuidado de cumplir tu promesa en mi seruicio, yo no me oluido que te empeñé mi palabra en el gualardon, mayormente en lo que más publica tu necessidad. Pajes, quién está ay?

Pol.--Señor, yo estoy.

Flor.--Ve corriendo al camarero, que luego haga venir el sastre que me corta mis ropas, y al camarero que venga aqui con él y con el refino que él tiene, para que luego vistan de pies a cabeça de todas ropas a mi Marcelia a su voluntad.

Mar.--Señor, cata que ni yo me desnudaré mis harrapos ante ti, ni tan poco ay tiempo para tanta larga, pues tú tienes en qué entender con lo que yo te dire que traygo, y aun yo ya harta razon de yr me a desayunar a mi casa, si hallare con qué, pues desde antes que amanezca me occupan las estaciones de tu seruicio.

Flor.--En todo veo que me vences de razon. Pues anda, paje, al camarero, que te dé ocho varas del refino, y lleuar se las has a casa desta dueña, y acompañar la has quando se vaya.

Pol.--Señor, voy a entender en ello.

Flor.--Agora, pues, me di qué me traes, pues ya tienes lo que tú pides.

Mar.--Y aun por tanto dilataré yo agora la cura, por sacar para las mechas.

Flor.--Qué dizes de sospechas? y sacame ya de pena, si no quieres verme morir entre tus manos.

Mar.--Que digo y te dezia, sino que no me entendiste, que pierdas essas penas y no tomes sospechas de ya morir, pues que de cierto tu señora queda buena. Dire más?

Flor.--Mucho es esso, pero di me lo que me ha de dar o quitar a mí la salud.

Mar.--Yo fuy por tu mandado a ella, y la vi, y hablé en su camara, estando ella en su cama; quieres más?

Flor.--Ay, que sí querria, hasta topar con que me sanasses.

Mar.--Pues más sabras que hizo por ti, que le di tu carta en sus manos, y la tomó con harta alegria, y la leyó con harta aduertencia.

Flor.--Ya, ya, agora pongo dubda en lo que dizes, pues deue ser dicho para consolarme.

Mar.--No me hagas mentirosa, señor mio; porque si ansi me afrentas, callaré lo de mas, que es el todo.

Flor.--Y qué más, mi Marcelia?

Mar.--Que ella te ama, y con holgar de tu salud (porque no la osé dezir que no quedauas bueno) aun me mostró gran pena porque te tomé el anillo suyo; porque pensó que yo te lo auia pedido, y que aun tendrias necessidad de él.

Flor.--Ay, mira, hermana, quál estoy: no me engañes ansi con cossas tan no de creer.

Mar.--O perdido de hombre, y qué haze de llorar de alegria! qué hará quando se halle ante ella?

Flor.--Pues qué me respondes, qué me hablas?

Mar.--Que aun traygo más.

Flor.--Pues mata me luego, que yo te perdono, o no me detengas.

Mar.--De matar te me guardará Dios, porque me mataria Belisea, que por tu enamorada tomó la esmeralda tuya. Y porque le dixe que la quitaste para embiarse la del tu braço del coraçon, ella luego la puso a su muñeca del braço siniestro.

Flor.--Agora te digo que me has de veras puesto con escrupulos de tu verdad, aunque me perdones.

Mar.--Cata, señor, que tomes las palabras como se dizen, y que hasta agora no te he dicho cosa que desembuelta no la halles por verdad. Y aun por la dubda que has puesto, si algo no me das, no te dare otra cosa, con que veas quánto deuen tus mercedes grandes a mi baxo seruicio.

Flor.--No me calles cosa, que quanto tengo es tuyo.

Mar.--Señor, aunque dizen que quien todo lo concede que todo lo niega, no pienses que pretendo pedirte, sino solo encarescerme; pues porque me pagues la hechura del vestido que me das, te diria...

Flor.--Haz me ya bienauenturado y toma esta bolsa con lo que en ella ay, que deue ser poco.

Mar.--Pues toma tú esto mucho de mí: que te manda tu señora la vayas ver y hablar al jardin de su casa.

Flor.--Qué dizes?

Mar.--Que sea esta noche, y muy a tu recaudo y su honra.

Flor.--Cata que no pienses de me dizir esso por pensar que te di de mala gana la bolsa, para contentarme.

Mar.--Si tú me la das de buena, yo lo tomo y la lleuaré de mejor, y torno a dezir: que te aguardará a la vna de media noche, ésta que ya viene, en el su jardin, con sola vna su donzella llamada Justina, de quien sola se fia; y no quiere que entre allá contigo sino solo aquel paje que allá sueles embiar con tus mensajes. Y doy te por seña que toques tres vezes passo a la puerta del jardin que sale al campo, y por ay te daran entrada, o si no por donde el paje que te digo te guiare por las paredes, aunque te auiso que me auisaron de que son muy altas por la parte de dentro; y en lo demas harás allá como vieres, y mira que no faltes.

Flor.--Faltar me ha la vida antes, y aun será bien asegurar te con yr desde luego.

Mar.--Cada cosa tiene sazon en su tiempo, y ansi le tendra que tú comas agora, y a mí me dexes yr a ver si hallare qué en mi casilla. Y en esto entiende luego, por que te esfuerçes y reposes y estés a punto para la hora, que cata dó viene el paje que embiaste y el camarero con él.

Flor.--Lydorio, lleuen a essa dueña el paño, y vaya se con ella quien la acompañe, y den me luego de comer a mí, y a ella le manda de comer de lo que para mí ay guisado, porque te digo que ella lo meresce mejor que no yo. Y tú, amiga, ve con Dios, que quiero obedescerte en comer.

Mar.--Pues haga te muy buen prouecho, que yo me voy de tu licencia. Allá quedarás agora, que a tales empellones presto echaré yo el mal pelo.

Lyd.--Cata ay, señora Marcelia, el paño lleua esse paje, y mira si quieres más compañia, que luego te mando el comer a punto.

Mar.--Señor, basta este paje, y todo lo de más te tengo en merced, por el cuydado de tu parte puesto con tanta liberalid[ad].

Lyd.--Pues ve con Dios, que torno a entrar a Floriano.

Mar.--Agora pues, hermano Polytes, alarga el passo para mi casa, que allá te podras quedar a comer. Y por el camino (aunque haga de mi daño) te contaré lo que passé con Justina; aunque bien veo que tienes razon de amar tal joya como aquélla, aunque tan poco le tienes en aborrescer nos acá.

Pol.--Pues vamos por la calle, entendamos en andar, y allá entenderemos en deslindar esso.

Mar.--Bien dizes, andemos.

Lyd.--Agora que es yda esta embaydora (que tal me paresce esta muger) quiero ver qué tal queda de sus manos Floriano, que ella bien deue de yr medrada de la mano rota dél. Que más ha medrado ésta con dos passos del diablo que ha dado, con treynta embustes que le trae, que gana vn fiel criado antiguo en toda su vida, echando la hiel, siruiendo honesta, y christiana, y lealmente. Bien paresce al descubierto la diferencia de los señores de nombre del mundo al señor de verdad del cielo, que el del cielo gualardona por justicia y misericordia a cada vno como meresce; mas los señores del mundo todo es por passion y affection su dar, porque si han de hazer vna obra pia, vna restitucion, vna limosna, un pagar de acostamiento reçagados y aun oluidados, nunca hallan con qué: siempre se hazen tan pobres, que quiebran las alas del atreuimiento a los que les querrian pedir. E ya que les obligue la necessidad o les cargue la consciencia, o se atreua el confessor a molestar los que paguen lo que ansi deuen, no daran el tercio que deuen al que les pide. Y pagan lo al criado al cabo de ochenta peticiones, y aguardar de sazon, y tiempo, y oportunidad, con vna librança en vn mercader, que con sus mohatras os lo paga en paños, y al doblo de lo que vale. De manera que el señor queda él adeudado al doblo con sus cambios y recambios, y vos quedays burlado con la ruyn paga; y vos triste y descontento, y el señor rostrituerto, y el mercader con ganancia de entramos, y borrando cuentas, y riendo se de los necios palacianos. Pero saliendo de aqui, si los señores han de hazer vn banquete, vna justa, vn serao, vn mostrarse a las damas, entonces ay abundancia: entonces ay qué dar a truhanes, a alcahuetas, aunque no se cómo lo hauran don Dios, que les dio más de que den cuenta. O vanidad tan conoscida, y tan aborrescida, y tan seguida! que sean los hombres tan prestos y tan a punto al seruir a vn señor mundano, y a Dios, cuyo es todo, y quien lo da todo (lo que algo es), le siruamos con lo menos. Y aun vn poco bien que hazemos en su seruicio es tan cacareado como el hueuo que pone la gallina, y queremos que sea tenido en mucho, y que nos lo loe el mundo, y nos lo pague Dios, y muy bien pagado! aunque no sé si se compadesce con nuestra floxeza esperar gran paga de Dios con la loa del mundo. Pero cata, cata, y qué gallardo sale Floriano; bendito sea Dios, que ya nos le dexa ver por acá!

Flor.--Qué hazes, Lydorio?

Lyd.--Señor, allá yua a entrar, que despedi el recaudo de aquella dueña como mandaste.

Flor.--Bien heziste, que lo meresce muy bien; pero dime, tienen puesta la mesa en la sala de los azulejos?

Lyd.--Señor sí, y aun creo que esperan ya con los platos.

Flor.--Pues vamos, que mientras como te contaré, si no ay gente de tabla, mi buena alegria, y tambien para que entiendas en adereçar lo que aurá de ser necessario.

Lyd.--Señor, presto estoy a tu seruicio y voluntad; vamos, que poca gente haurá oy de tabla, porque es ya tan tarde, que más es hora de començar adereçar de cena que esperar aun por la comida.

Flor.--Pues antes que sea más tarde, voy á comer, más por necessidad natural que por voluntad del appetito.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXX

Estando Marcelia en secreto con Polytes, en contando le en su casa lo que le pidio por el camino, sobreuiene Fulminato que le trae la comida. Va se Polytes. Y Fulminato, pidiendo zelos a Marcelia, vienen a mal reñir.

POLYTES, MARCELIA, FULMINATO, LIBERIA, GRACILIA, DESPENSERO.

[Pol.]--Por nuestro Señor, que me has dicho ya tanto, que no puedo persuadirme a no lo tener más por sueño que otra cosa: ver en Belisea tal mudamiento, y tan de improuiso, y tan no pensado ni esperado.

Mar.--A la fe, mayor sueño es el tractar contigo, pues no hay quien halle vado en tus desamorados descuydos, aunque al fin, pues yo me di el golpe, soportaré el dolor.

Pol.--No sé por qué tornas a culparme, a donde yo te he respondido vna vez.

Mar.--Que no te culpo, pues me es por demas, pero pues no oyo acá esta muchacha, en tanto que paresce, quitando nos del portal, nos entremos en este entresuelejo.

Pol.--Pues aunque te entiendo la dolencia, no entiendo de curar te oy.

Mar.--Ay, mí Polytes, y quán de mala voluntad te traen los pies a donde yo estoy, y quán de peor te llegas a mí! pues aun sabe te que aun no te pegaré cinquenta años, ni aun quarenta.

Pol.--Bien demuestra tu tez y hermosura no deuen de ser treynta, y aun que, segun tu habla y manera de conuersacion, no te muestras de veinte.

Mar.--Pues aunque malicioso me llames moça en las obras, no será agora en mis palabras, pues no te parlaré lo que paseé oy con Justina; porque veas, como dicen, que a boca cerrada no ensuzió mosca; ni todo lo que se siente en el coraçon se deue encomendar a la lengua.

Pol.--Pues ni tu deurias mostrarte tan maliciosa en echar las simples palabras a peor sentido, ni deurias de ser tan puntosa con quien tanto acabas de dezir que amas, ni te vendas ni muestres[683] tan carera en lo que por buena amistad te encargaste de hazer, por quien conosces bien no tener con qué te pagar. En especial que no deues hazer carestia de lo que te encomiendan ageno, pues tú hazes tal barato de lo que tienes proprio.

Mar.--Cuytada yo, que essa pedrada merescio bien recebir la que por tu amor se descuydó de guardar en tu pelea.

Pol.--Pues ansi te alteras, no me deuiste entender.

Mar.--Mucho te entiendo de mi mal, pues tan flacamente me hize tu subjecta, en lo que amorosamente he hecho contigo.

Pol.--Pues aún no me entendiste. Digo que, pues tan francamente me heziste gracia y merced con liberales dones que me has dado de tu hazienda sin te lo merescer, por qué no me las harás con sola la lengua en mostrarte franca contadora de lo que otros sin auaricia quieren darme de sí?

Mar.--Mejor te cuelguen que tal hauias hablado. Pero porque veas quán tuya soy, sepas que, fuera y allende de lo que yo te conté por el camino en las cosas de tu señor y en algunas tuyas, pues lo que hize por ti fue procurar traer conmigo a Justina, para que acá os vierades.

Pol.--Pues no lo heziste, para qué me lo ponderas?

Mar.--Para que sepas mi voluntad; pues dizen que, si no hazes lo que quieres, quieras lo que puedas, que yo lo pedi y supliqué a Belisea, pero montóme poco.

Pol.--Y qué te montaua pedir la licencia a la señora, donde no sabes si la acceptará la criada?

Mar.--Al fin, pues andas tras saberlo todo, sepas que ella me lo auia rogado ya; pero, al fin, ya que no quajó aquello, quedé dicho a Floriano que mandaua Belisea que sólo tú entrasses con él.

Pol.--Mucho tengo que te seruir; pero a la puerta está Fulminato: yo me voy porque sé que nadie le haze plazer en hablarte, si no es en su presencia; mayormente despues de lo que él cuenta, que tú y tu hija teniades no sé quién encerrado, y que tú le sacaste a él de casa para que tu hija le diesse de mano, aunque al cabo diz que lo barruntó y le reconoscio, y se le escapó por pies.

Mar.--Ni esso entiendo, ni a nadie deuo en mi casa tributo; pero ve te por agora, siquiera porque es bien que quitemos occasiones sin por qué.

Ful.--Anda tú, moço, vete con esse cesto, que la plata yo la lleuaré desque me vaya. Pero cata de dónde sale Polytes: del entresuelo; este es vn mal rapaz, y si no porque como gallillo no se me atreua, aqui le daria de coçes, agora que no trae espada. Pero quiero dissimular, que si algo fuere, ella me lo pagará por entrambos.

Pol.--Quieres mi ayuda para esse embaraço con que vienes?

Ful.--Hasta aqui traxo lo vn moço de despensa, y agora yo lo subire.

Pol.--Pues queda te a Dios, que vine a traer vn recado, y bueluo de priesa con la respuesta.

Ful.--Pues ve con Dios. O, hi de puta, y con qué denuedo me miró! bien paresce que allá siente alas; y aun acá no sé qué ha olido, que mucho menudea esta casa con sus ydas y venidas. Ya, ya la dueña sale del entresuelo; agora haze que no me ha visto y se sube arriba. Pues espera, que si no ay padrinos sumaremos la cuenta.

Mar.--Qué es esto que aún no está acá la muchacha? quiera Dios que no sea oy aziago.

Ful.--Qué hazes a solas a cabo de rato? Pues cómo ¡pesar del arnes de sant George! aun vengo cargado con tu prouecho, y aun no te meneas ni me hablas?

Mar.--O, que nora buena vengas, que con la pena de que hallo la casa sola agora que llego, no hauia mirado en tanto; pero pon lo sobre esta alazena.

Ful.--Agora que está sola quiero dar la vn toque para que me cobre temor. Pues dime, al cabo que estás con quantos rapazes ay como y donde y quanto se te antoja, agora que yo vengo me quieres por guillote dexar solo?

Mar.--Si estoy con rapazes, con honra mia estoy, la que no tengo contigo, que me amenguas. Desuenturada yo, que con guardar te tanta lealtad, me deshonras más de lo que yo lo estoy contigo, que ando yo trotando calles por sustentarme, y tú que me quieras lleuar lo mejor y más de mi ganancia.

Ful.--Y qué te he lleuado yo? ni qué has hecho por mí? Cata, que tus pecados nueuos te traen a que pagues tus viejos vicios a mis manos.

Mar.--Ay, cuytada yo, si no se me ha de atreuer en verme sola; quiero le aplacar con dar le algo.

Ful.--Ea, presto, dad me cuenta de lo que os ha dado Floriano.

Mar.--Y de qué, mi amor, te dare cuenta? que, por tu vida, quasi todo lo di luego para salir de deudas que la persona haze en esta triste vida, por sustentar la honra. Pero porque no digas que soy toda para mí, cata ay dos pieças de oro que tenia para pagar el censo del solar desta casilla; pero lleualo, lleualo, que otro dia me lo daras.

Ful.--Pues me ha cobrado miedo, quiero le assentar la mano, agora que tengo tiempo y por qué, para que ni se ponga con rapazes a solas, y tambien por no sé qué se ruge allá en casa, de vn criado de Lucendo. Dónde te vas ya? dime, no has de hazer más mencion de mí vn dia que otro? Si fuera vn rapaz, entraras te tú con él en el entresuelo.

Mar.--Mezquina de mí, que no sé qué has ni te entiendo qué dizes.

Ful.--Pues yo sé que os haure oy de entender, y aun estender, si cobro vn palo.

Mar.--Qué, qué? mal mes para vos; miralde y con qué se viene. Cata, Fulminato, que tanto es de gronx, que no ay quien lo mange.

Ful.--O, reniego del rey Tartaro con ésta peor que del burdel.

Mar.--Vos mentis: que soy muger de más honra que vos, ni vuestro linaje.

Ful.--Mentis en mis barbas? a Fulminato? tomá, doña...

Mar.--Justicia, aqui del rey, que me mata en mi casa por me robar este traydor.

Ful.--Qué, qué? de solo vn bofeton os sentis? catá que aun no conosceys mi mano; tornaos a sentar.

Mar.--No quiero, sino ansi me yr delante el rey a dezir que eres vn...

Ful.--Pues esperad, echaré mano, que yo os dire quién soy.

Mar.--Ay, que ha sacado el espada; quiero hazer de necessidad virtud, pues no ay terceros. Dónde vas, dónde vas tan furioso con la espada? no te basta que me has deshonrado, y quebrado las muelas? por qué no miras la poca razon que tienes de me deshonrar y mal tractar, en pago de muy buenas obras que has recebido en esta casa? O, deshonrada de mí, sólo por quererte yo bien!

Ful.--Agora que me hablas manso y me quitaste de no te sacar el alma, pues fuiste cuerda en suffrir me, quiero vencer mi condicion en tornar la espada a la vayna sin hazer sangre. Y pues te tornaste a asentar porque te lo mandé, digo que de bueno a bueno seamos amigos.

Mar.--Mezquina y sola yo; no llegues a mí, que me mataré, pues por ser te yo buena me eres tú tan malo y cruel.

Ful.--Pues no llores, por mi amor, y ven a tu camara, y verás quán cruel soy de veras.

Mar.--Ya, ya, no te burlarás más de mí.

Ful.--Cata que te retoçaré aqui adonde estás.

Mar.--Aparta te allá, que ya no te puedo suffrir; anda, anda, que no soy yo la que tú meresces.

Ful.--Anda, que si mucho merezco, todo lo doy por bien empleado por tal perla.

Mar.--Quita te afuera, si no, por el siglo de mi madre, que te dé mayor bofetada que tú me diste. Cruel, desuergonçado, no esperes más amor de mí, y no ayas miedo que de mi voluntad ayas cosa de mí.

Ful.--Pues si no por la tuya, háganse las amistades por la mia, y anda acá.

Lib.--A, prima, pues son ya ydos aquellos galanes, vente conmigo, que será venida mi madre y tendremos bregas.

Grac.--Plaze me; pero cata que me han hecho oluidar el comer estos embaraços.

Lib.--Pues sí, que beuiendo estauas ya quando yo vine.

Grac.--Esso, prima, eran los dos marauedis del aluayalde de Madrigal con que me afeyto cada mañana, con vn poco de vermellon de la lunada, para que a solas no haga mal asiento el vino en vazio.

Lib.--Y aun ansi dizen que dixo el tocino al vino: bien vengas, amigo. Pero pues has hecho essos afeytes ya oy, para qué quieres más?

Grac.--Muy a ordinario deues tener tú el estomago.

Lib.--Tanto, que nunca almuerzo.

Grac.--Cata, prima, que esta vida la tenemos por emprestada. Y el comer y beuer gozamos en ella como lo dize la estatua de don Pero Añiago[684] del hospitalejo de sanct Esteuan.

Lib.--Ansi dizen que buey suelto bien se lame; por tanto, tú a solas te gozas, y a solas hazes tu voluntad.

Grac.--Pues por mi salud que aunque es ansi que estoy sola, que si sola me gozasse, y sola me acostasse, que sola me deseasse, y aun sola me muriesse de hambre; porque las lauores destos tiempos son tan engorrosas y tan mal pagadas, que ponen a la persona en necessidad (sabiendo que no lo ha de bastar el almohadilla) a que enrede la persona en el dia la labor para la noche, con que a puerta cerrada, acostando me sin blanca, me leuanto contenta y con ganancia para la costa del dia, y aun para la semana, y aun a las vezes para todo el mes, segun y cuya fuere la lauor. Y aun esto es (si bien miras) tener las cubas llenas y las suegras beodas, quiero dezir: que, holgando el cuerpo y con aplazimiento de la voluntad, y delectacion de la sensualidad, ay con qué ande la casa harta y la persona estimada.

Lib.--Aun que quanto al descanso presente y la vida sensual tengo esso por bueno, pero al fin no es estado de permanencia el tal. Porque (como dizen) yda la frisa, vereys la risa, e yda la jouentud falta el deleyte, y mengua el plazer, e oluida la salud. Y ansi a las vezes, por descuydo del que no mira en su estado a lo de adelante, pensando de adelantar camino, retarda jornada, y pensando acertar, pierde tiempo, y se halla burlado.

Grac.--Bien dizes, prima, y agora veo que bien canta Marta despues de harta. Essas consideraciones quisiera yo que ouieras hallado quando te fuy a llamar a tu casa, pues sabias qué te querien en la mia, para que entonces, mirando adelante, no vinieras a lo que ya gozado blasonas en lo por venir; porque ni tú sabes si haurá otra tal oportunidad, ni aun hauida pienso que te tornaria [a] amargar menos que ésta. Por esso (como dizen) calla te y callemos, y goza te y gozemos, que sendas nos tenemos.

Lib.--Sí, que, prima, más vale caer tarde y leuantarme aynas, que leuantar me nunca y caer siempre, y tambien más vale caer tarde en la razon para la enmienda, que nunca para la permanencia, porque quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.

Grac.--Si fuera semana sancta, pensara que venias de san Francisco rezien contrita y rezien confessada.

Lib.--Pues y por qué no agora y en todo tiempo?

Grac.--Porque ni el nuestro cura nos dio de fiesta tu dia, ni aun nos mandó ayunar tu vigilia por sancta. Y ansi pienso que essas deuociones las dexarás (como yo) para la quaresma. Y aun tú de hoy más que comienças a gustar desta fruta que tú sabes, y sabes a qué y cómo sabe, a mí el cargo que, por no ayunar de ella, dilates la conffesion quando todo el mundo tracta de ella. Porque entonces es razon conformarse la persona con los otros en el arrepentir, y tractar de la enmienda, pues todas las cosas tienen su tiempo.

Lib.--Anda acá, prima, cierra tu puerta y loemos al señor; que ya sabes, y todos sabemos, que si todas las cosas tienen tiempo, que essa ley comprehende a los actos que en esta vida la humana viuienda tiene necessarios en este mundo embaraçoso. Pero las cosas de virtud, las obras por Dios, los tractos y negocios de la saluacion, las meditaciones del bien soberano, las dulces hablas de cosas del cielo, no se pueden ni deuen regular por refranes de viejas tras los tizones inuentados, aunque sean philosophales sentencias en lo humano.

Grac.--Ya, ya, de oy más, todo te hablo de sanctidades. Y aun lo que veo es, prima, que agora vas harta a missa. Pues quiero que agora nos vamos, con que sepas de mí esto mientras cierro mi puerta: que quando tú viniste a te asentar a este atambor, ya yo debaxo desta vandera era soldado viejo en esta guerra, y no presumas hurtar hogaça a quien tan a menudo cueze y amasa. Y aun, porque sepas de mí que he passado los textos viejos, y en essa tu nueua mercaduria soy tractante viejo, mira que dice vn autentico original: que de cosario a cosario no ay más auentura de en las vasijas.

Lib.--A la fe, prima, esse original en el texto de la ley Celestínica está estampado, y aun son palabras que dixo la vieja hablando con Areusa. Y aun el verdadero trasunto del texto no dize como le acotaste: sino que de cosario a cosario no se pierden sino los barriles.

Grac.--Huelgo que seamos discípulas de vna facultad, y aun para la mia que tú salgas tan maestra como tu madre, que arriba habla con no sé quién. Por esso, pues estás en tu portal, me torno, porque deue hauer arriba de las occupacioues acostumbradas.

Lib.--Ay, no te me vayas hasta que hablemos a mi madre, porque vea que he estado contigo, y tambien que viene alli el despensero de Lucendo, y ha venido en busca de mi madre otras dos vezes ya oy.

Grac.--Ya ves, prima, que traen negocios de por medio, en los quales ay más que hazer quanto más los menean.

Desp.--Dios guarde la gentileza de las damas.

Grac.--Si, señor, dixeras de las hermosas, pensara mi prima que lo hauias con ella. Pero ansi ni ella ni yo tenemos qué responder, pues con poca y pobre ropa mal se muestra la galania.

Desp.--Bien veo que ouiera de dezir ansi; pero tambien sabes que el gallardo y galan[685] arreo más consiste en hazer de lo poco mucho, y de lo pobre rico, con la hermosura de la persona, que no en traer mucho y rico mal asentado y peor merescido.

Lib.--Bien que esso no habla conmigo; por tanto, me di qué mandas por acá, que paresce que te yuas arriba sin más ni más.

Grac.--A la fe, prima, dio nos nuestro merescido a su estima, pues nos satisfizo con sola buena palabra, mostrando luego al punto que sus pensamientos no hazen presa en aues tan rastreras.

Desp.--Graciosa eres por el cabo.

Grac.--Mas por el principio dixeras bien, pues al principio de la platica te paresce que no ay más que esperar con nosotras.

Mar.--Ay, triste yo, que en todo tengo poca dicha contigo, que abaxo suena gente.

Ful.--Pues espera, espera, reniego del gran poder del Turco; yre a ver si ay con qué mi espada tenga que merendar, y con qué dé ganancia a mis amigos los espaderos y cirurjanos.

Lib.--Y espera, pues, señor, no lo tomes tan de veras en no hazer mencion sino de subir. Madre, mira si mandas que suba el señor despensero, que está de priesa?

Mar.--O, maldita sea aquella boua que ansi le nombró.

Ful.--O, pesar de la vida; mirad, pues, qué encuentro me deparó agora el diablo a cabo de rato, que me han auisado que no está bien conmigo; pues en tal caso, más quiero auenturar la honra en huyr que la vida en el esperar, porque él en mi rastro deue de andar.

Mar.--Qué turbado se ha el panfarron! pues espera, que yo te la armaré, si puedo, como me la pagues.

Ful.--Acaba ya, pues; boqueame a dezir que baxe a te le amontar, o sacar la vida si me esperare.

Mar.--Ay, mezquina yo, que me dizen que es vn diablo arriscado y valiente y suelto, y aun diz que anda no sé quántos dias[686] ha en tu busca, y no querria que hiziessedes algun desatino los dos oy en mi casa.

Ful.--De esso me guardaré si yo puedo por oy.

Mar.--Qué dizes de oy?

Ful.--Que quisiera que tuuieras por bueno ver oy quien es Fulminato y quánto acato se le deua. Pero porque veas quánto más estimo tu honra que seguir tras mi condicion, quiero sacar de madre agora mi gran desseo de andar a la espada, y dando lugar a la yra, seruir te con el officio de los pies en yr me por la puerta del corralejo.

Mar.--Ay, que ya sube; quiero le yr a detener, que le hauran dicho que estás tu acá.

Ful.--Qué, qué? no paro más; que mejor es que digan: por aqui se saluó bien corriendo, que aqui cayó muerto esperando como necio; pues con la vida y salud todo lo suelda el hombre auisado despues.

Mar.--Cata, cata, qué priesa lleua el diablo del valiente! O, hi de puta, y quién confiasse en su ayuda! Pero no me llamen a mi Marcelia, hija de Marcelio y de Liberina su legítima muger, si antes de mañana a estas horas él no me tiene pagado el bofeton. Y aun que, por vida del alma peccadora que me gouierna estas carnes tristes, y por la bendicion de todo mi linaje, que yo le haga que aya menester los dos ducados que le di como necia, para pagar cirurjanos, o que si puedo, que con ellos le pague adelantado el entierro, porque al vellaco sea castigo, y a otros enmienda, y occasion de miramiento, y lecion de mejor criança. Y aun que a estotro que sube yo le halagaré el lomo, de manera que no sienta que con su mano quiero yo sacar esta castaña del fuego. O, mi señor, y qué buena venida la tuya: en buena fe, y ansi yo parezca ante el rey como tú me paresces bien, sino que vienes muy de tarde en tarde a esta casa, y hazes nos mil mercedes cada dia. Ay, por amor de Dios, que perdones mi mala criança en no hauer baxado; porque he hauido cierta turbacion, porque essa muchacha me dexa la casa sola, y todo de par en par.

Grac.--Anda, tia, que conmigo ha estado.

Desp.--No baxes enojada, que pensaré que lo has porque yo vengo a ver si ay en qué te siruas desta persona.

Mar.--Con tales intercessores yo perdono a essa descuidada, aunque no perdonaré el desafuero que aquel lebron malauenturado moço de espuelas me ha hecho.

Desp.--No llores ansi, señora; mas dime quién es, que yo le dare su merescido oy.

Grac.--Asuadas que fue el panfarron de Fulminato, que es valiente de lengua en presencia de las mugeres, que le temen sus dichos.

Mar.--A la fe, para mí tuuo manos, en que a bofetadas me bañó la boca en sangre por ver me sola. Y aun si no fuera por ti, señor, que, aunque más le pese, has de entrar en mi casa, y te querré, y amaré, y seruiré, no lo sintiera por tanto. Y agora sobre todo me dexó amenazada, desuenturada de mí.

Desp.--Y el por qué, por mí?

Mar.--No sé, sino que no sé qué desgracia le acontesció en el establillo contigo, y quiso que lo pagasse yo, desmamparada de mi honra y querida y tractada de los buenos.

Desp.--Ya, ya no es de suffrir esto; pero qué fue lo del establillo?

Lib.--Que por miedo tuyo, quando baxauas este dia, se abscondio en el establejo, y como es el muradal de casa, y aun de muchos de fuera que le hallan a mano, él se paró tal, que quando salio, siendo ya ydo tú, salia qual él merescia.

Desp.--Por Dios, que agora cayo en la razon por que baxando, senti dentro rebullir, y estuue por entrar; pero vi tal la entrada, que me hizo perder imaginacion que alli estaria tal galan, porque pense que era algun puerco. Pero con todo esso, él conoscio me?

Lib.--Muy bien; porque despues de tú ydo te mató en seco de boca como él suele delante tales como nosotras brauear. Y estaua tal, que por vna parte no le podia aplacar y por su hedor no le osaua llegar.

Desp.--Pues subo arriba a él, que agora veré yo quién él es.

Mar.--Anda ya, que no es hombre que ansi espera; que en saber que eras tú estaua ciscado de miedo, estando de antes vn leon conmigo. Y en dezir le que subias, sin más ni más toma la puerta del corralejo, y allá va como vn trueno.

Desp.--Siempre aborresci (y agora más) estos desaguaderos de puertas falsas de casas. Pero descreo de la vida que viuo si no voy a buscarle a su casa, que ya me hauian dicho que parlaua en mi absencia, aunque soy hombre que tarde doy credito a chismerias.

Lib.--Y cómo, pues, que dize de verdad y no acaba? sino que en esta casa no tenemos estilo de derramar, sino de acumular la paz.

Desp.--Pues voy luego; que si no ouiesse castigo, no andaria nadie seguro.

Mar.--No te has de poner por mí en esse peligro.

Desp.--Ni tú me mandes esso, ni tan poco lo mataré, o él a mí por ti, sino por lo que me toca a mí en la honra.

Grac.--Y calla, dexa le tia; que bien es que sea castigado el ruin, y el bueno torne por su honra.

Mar.--Ansi no cumple a la mia que de dia se haga nada, ni que este señor sea conoscido. Esta noche tiene de yr con su amo por allá hazia tu barrio, que él me dixo que se escabulliria, y solo me vendria a ver; entonces harás, señor, como vieres que cumple.

Desp.--En esso me dexa el cargo; pero a qué hora te dixo que saldria?

Mar.--De dos a tres me dixo que vendria a ver me.

Desp.--De media noche?

Mar.--De media noche; y entonces vendra solo, excepto si desde agora no lleua ya el miedo cobrado.

Grac.--Pues por mi salud que yo y mi prima tomemos a cargo de auisar a Pinel y a Felisino que no vengan con él.

Desp.--Anda vengan, que a más moros más despojos.

Grac.--No es bien, sino que lo pague quien lo meresce.

Lib.--Y aun allende de esso, los otros son gente determinada y de hecho, y defenderle han si con él vienen.

Desp.--Pues, con tu licencia, me voy, aunque holgaria de saber qué señas lleua, para conoscer le y hauer lo con él.

Mar.--La capa de grana fina, y cuera de carmesi, que le dio su amo, pensando que yua bien empleado, me dixo que ha de traer, por contentarme, y por yr con su amo bien adereçado.

Desp.--De la yda de su amo allá se auenga; mientras no padesciere honra la casa de Lucendo, ni me va ni me viene; pero al de lo colorado yo le acortaré los passos, si pies y ventura no le valen, ó él no sale. Y tú, señora, si no pudiere venir a la cena aplazada, me perdona.

Mar.--Dios vaya contigo, aunque en essotro del enojo te ruego que lo dexes.

Grac.--Anda, tia, mueran los malhechores, porque de otra manera cada qual seria alcalde, y aun mandon en casa agena.

Lib.--Y aun, si no ouiesse castigo, los mantos nos hurtarian de acuestas.

Grac.--Y aun porque no me le hurten del arca, me voy a mi casa, que aunque cerre la puerta, y queda en el arca, oy en dia no es tiempo de esperar a comedimiento de mill vagamundos que de dia ojean donde roben de noche.

Mar.--Pues queda cerrada la puerta tuya, cerrad essa de essa escalera, y subamos a comer, o a merendar, o a almorzar, que alli ay vianda con que yo pueda almorzar, que estoy ayuna y bien desmayada.

Grac.--Pues vamos, que nosotros comida y merienda, y aun cena, haremos de vn golpe.

Lib.--Ya estara todo frio; pero quién lo traxo para ver si haura que guisar?

Mar.--Fulminato lo traxo, que dos platos de plata dexó alli llenos de buena vianda, de plato de principe.

Grac.--Pues si estuuiere frio, siendo bueno, a vianda fria estomago caliente, y a vianda dura, muela aguda, y a vino de mal parescer, cerrar los ojos al beuer.

Lib.--Pues cierra la puerta antes que aya huespedes, que todos los duelos con pan son buenos.

NOTAS:

[683] En el original, por errata, muestras.

[684] Don Pero Miago parece ser el verdadero nombre de este personaje, célebre en el folk-lore de Valladolid.

[685] En el original, gallan.

[686] Suplida la s.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXI

Ido el despensero, concierta con Grisindo de matar a Fulminato. Justina leyendo la carta de Polytes, vee se la Belisea, y tomada sabe sus casamientos. Tractan las dos de la entrada de Floriano. Y Belisea tracta a solas de hazer casar a Justina y Polytes delante de ella y Floriano essa noche, para tomar mejor occasion a sus desseos y mejor color a sus hablas.

DESPENSERO, GRISINDO, JUSTINA, BELISEA.

[Desp.]--Agora que voy en mi cabo será bien pensar cómo salir a mi honra con lo que me encargué, porque el hombre ha de mirar quántas bueltas y cifras tenga vn sí, antes que le diga; y despues quántas razones ouiere para no le faltar, pues al buey tienen por el cuerno y al hombre por su palabra.

Gris.--O, gracias doy a Dios que te hallo, que peor eres de hallar que vn abogado.

Desp.--Dices lo porque ay muchos?

Gris.--No por otra cosa; pero dónde has estado, que no te he podido sacar de rastro?

Desp.--Tengo la condicion del rey: que donde no está, no le hallan.

Gris.--Ansi lo hazia mi padre; pero dónde has estado que toda la casa he andado en tu busca?

Desp.--Tambien fuy yo en la tuya en casa de Marcelia, y creo que te me negaron.

Gris.--Y aun no sería mucho, porque encerrado me tuuieron vn rato, por vnos yentes y vinientes, que por Dios diez puertas haurian menester para entrar y salir negociantes en aquella casa.

Desp.--Presto la conociste; mas dime por tu vida, y encerraron te?

Gris.--Y aun por la de entrambos; porque estando parlando con la que sabes, vino la madre, y luego otro diablo Centurio baladron, y, finalmente, que la muchacha me tuuo como thesoro tras llaue, hasta que menguó la cresciente.

Desp.--Marauillo me cómo no me oyste.

Gris.--Antes te vi, y te oy preguntar por mí; y despues de ydo tú, e yda la madre, vino aquel come siete, vn panfarron de vn Fulminato. Y él queriendo subir, yo puse me a punto a le defender la escalera, por que ya me hauian sacado de tras llaue para botar me fuera.

Desp.--Pues cómo os despartistes?

Gris.--No sé más de que la muchacha baxó a él, queriendo yo baxar a ver me con él, y no sé si huyó o qué fue, pero sé que tomó el passo bien largo.

Desp.--Agora me sacas de vna duda.

Gris.--Qué tal?

Desp.--Que no le tenia por tan hablador y por tan lebron; pero lo que no heziste entonces de tentar te con él, tienes agora tiempo, si te atreues a me acompañar esta noche.

Gris.--Pon me tú en qué, y verás si me atreuo.

Desp.--Pues sabe te que él ha afrontado oy a la madre y a la hija, e yo les di palabra de vengar las esta noche, y ellas me dieron auisos de cómo le conosciesse, y dónde le encontrasse, y a qué hora le hallasse, porque andará solo. Por esso, si te contentó la muchacha, agora tienes tiempo de ganar la por tuya, e yo con la madre, seremos dos a dos.

Gris.--Sin más causas de saber que tú te pones en ello, me llama quando mandares, y aun si quieres, lleuaré tres o quatro de los escuderos, que holgarán de acompañarme.

Desp.--Basta que vamos los dos yendo bien armados; por esso duerme a prima noche, que yo te llamaré a la vna.

Gris.--Pierde cuidado, que yo voy arriba, y tú desembaraça te de tu officio.

Just.--Agora que estoy a solas quiero leer otra vez este papel del mi Polytes, porque nunca a mi contento le he podido de espacio bien acabar de leer gustosamente.

CARTA DE POLYTES Á JUSTINA

Señora de mi coraçon, aunque he recebido de vos más fauores que jamás ni pense merescer ni osé confiar de recebir, pero mi voluntad que os ama, y mi entendimiento que en sola vuestra meditacion se occupa, han leuantado tanto todas mis potencias, y con ellas son ya mis desseos tan altiuos, que os oso dezir, que soy ya tan malo de contentar quanto sé estimar me en más, por ser tan vuestro y tan fauorescido. Ansi os suplico, vida mia, que pues vuestro gracioso sí me hizo vuestro esposo, e yo en ello tuue, y tengo, y tendre tanta hufania y tan próspera ganancia en recebiros por mi señora y muger, en lo qual torno a retificarme con nueuo sí, que vos tengais cuidado de mirar por mí, como por cosa vuestra. Y de nueuo os suplico que tengays por bien de querer que aya fin mi tormento antes que no le hauiendo en él, le veays vos en mí. Todo esto digo, mi señora, porque como la noche passada yendo a veros con vuestra licencia y mandado, me parescio que me communicastes por menos tiempo vuestra vista, que no hauia desseosamente aguardado por os hablar. Y junto a esto me enviastes con algun sobresalto de algun descontento que tengais de mí; pues suplicando os me mandassedes para hora cierta que os hablasse, y paresciome que, como desganada, no me quesistes dar sí determinado. Y aunque me mandastes esperar vuestra determinacion, yo vine tan lleno de congoxa, que con ella se me ha passado lo poco que me quedaua de la noche. Por tanto, suplico os que, perdonando mi importunidad, me mandeys para quándo con toda breuedad quereis que os vea, porque si os dilatays y cresce mi pena, yo soy perdido.

Porque yo viuir no puedo sin os ver presto, señora, pues os sé dezir que quedo tal, que me perderé cedo si vos me oluidays vn hora. Por tanto, mirad por mí, no por mí, sino por vos; mirad que a vos me offresci, por[687] donde, si muero ansi, a vos lo pidirá Dios.

Y ansi os torno a suplicar que, ansi como os obedezco, querays vos a vos forçar para mi mal remediar por vos, por que no os merezco.

Bel.--Qué hazes, di, Justina? qué papel es esse que te tenia tan occupada, que ni me sentiste baxar, ni agora aun miras que estoy hablando contigo? Amuestra esse papel, que en ver que te turbas y le procuraste absconder me pones sospechosa y ganosa de ver qué sea.

Just.--Ay, perdona me, que ando algo mala, y el descontento me quitó el aduertencia en caer en mala criança de no me leuantar luego.

Bel.--Si esso te escusó del descuido, qué te escusa del no hazer lo que te digo en dar me esse papel?

Just.--No mires, señora, en esso, que son vnas gracias de chocarreria.

Bel.--Ya sabes, pues, que, aunque fuesse carta de requiebros, que más obligacion tienes a me la hauer ya dado, pues la has de dar al cabo, que no yo tenia de te hauer descubierto quantos secretos tengo.

Just.--Más quiero que, sabiendo tú mis culpas, me las castigues, que eres mi señora, que por encubrir te algo, con enojo de mí te oluides de mi remedio, y aunque con harta confusion mia. Pero pues este papel me ha de culpar, yo te quiero, confessando mi atreuimiento, suplicarte que mires que soy mujer y moça, y poco experimentada, y menos auisada; y que como atreuida podré hauer hecho lo que esse papel te dira. Y piensa que el no hauer caydo en más de lo que ay hallarás declarado ha sido por mirar a tu bondad, y a lo que te deuo, y a la honra mia. Y aunque fuy desmandada en lo que ay verás, sin otra cosa de más hauer de por medio, poniendo mi honra y todas mis cosas en tu misericordia, te pongo en las manos el papel de la informacion de mi liuiandad, esperando la sentencia que contra mi poco miramiento con misericordia pronunciares.

Bel.--Ay, ay, ay, Justina! qué te paresce desta carta? que, sobre leyda dos vezes, aún no puedo persuadirme que sea para ti, porque el credito que yo de tu bondad tenia no me dexa ser facil a creer que tú pudiesses caer en esto. Dime, Justina, qué fruto te da agora esta tan gran confusion? O Justina, Justina, que essas lagrimas que agora tú derramas por lo que yo te digo, que soy vna flaca donzella como tú, vuieras de hauer tú derramado viendo la llaneza con que yo te recibia tus palabras suaues, que tan llenas de ponçoña para mi quietud y mi honra y mi salud venian. O, qué mal pago has dado, en andar en piel de oueja hecha vn lobo contra mí, al viejo de mi padre que te ha criado, y a mí mesma en vender me, amando te tanto y fiando mi llaneza de tu malicia encubierta. Dime, Justina, qué has visto en mí que te desenfrenasse a soltar tu limpieza y auenturar ansi la perdicion de mi honra? Dime qué has ganado en perder a ti, perder a mí, y perder los canos y afanosos dias de la postrimeria de mi viejo padre, de mí tan confiado, y de ti él y aun yo tan descuydados? Agora veo bien que, quando Dios alçare la mano de los más buenos, que bastarán los más flacos tentadores para hazer los caer. Y agora veo tambien que al que el occulto juyzio de Dios le tiene permitido a que caya en algun mal, que montan poco, ni palabras de buen predicador, ni buenos exemplos de justo obrador, si Dios no le da acorro y obra en el tal. Pues es assi que todo lo vio el peruerso de Judas en el redemptor del mundo, pues vio buenas obras de exemplos, buenas palabras de doctrina, y buena potencia de milagros, y aun desseos en su señor de querer le perdonar, si él endurescido le pidiera con la enmienda perdon. Pero ni lo vno le retraxo de que no le vendiesse, ni lo otro le apartó de que no desesperasse. Pues tú, Justina, aunque no en comparacion del que agora referi, pero qué has visto en mí quanto ha que viues que no te aya sido ayuda para la virtud, y muy para estoruarte de lo que has hecho? Pero pues ya tú, o que por ignorancia no viendo el mal que me hazias, o que por malicia por querer tu gozo con sagacidad cautelosa y con cautela maliciosa, me has enlazado adonde, si Dios no, o por la muerte sobreuenir, no puedo ser libre, a lo menos quiero que mi nobleza se aproueche contigo para en lo de adelante, no en el amor que te deuo tener para me fiar más de ti, pero en la voluntad que te he tenido y obras de bien querencia que de mí tienes hasta agora. Para que a esto mirando como generosa, te perdone como poco auisada y no te condene por maliciosa. Y en esto verás la differencia que ay de mí a ti: que donde tú buscaste mi cayda, quiero yo sacar tu leuantamiento, y donde tú en ti buscaste y occasionaste mi muerte y captiuerio, buscaré yo en mí razones no sólo para perdonar te, pero tambien para no aborrescer te.

Just.--La culpa mia me pone muda al escusarme, y tu bondad me da confiança de tu promesa. Pero en todo te suplico que como señora me corrijas, y como sabia, mirando a mi ignorancia, no tengas dubda de mi limpieza, puesto que seas cierta de mi yerro.

Bel.--Anda ya, que basta que ni en ti ay satisfaction para tu escusa por tu yerro, ni en mí fuerças para te castigar por mi piedad. Y por la limpieza tuya que has guardado, me quiero persuadir a leuantar te. E ansi quiero que no hagas cosa de oy más sin que me des parte. Y digo que me fiaré de ti no menos, pero más que antes, y que tractes cómo lo que está concertado se haga. Y concluyo, para que veas en lo que te tengo, que me voy dexando lo todo a como tú lo ordenares. Y con tanto, nos subamos arriba, no venga alguien que piense otra cosa de te ver a ti llorosa y a mi demudada; pues en lo hecho no ay enmienda, remedie se lo por hazer, para seruir a Dios.

NOTAS:

[687] Pro, en el original.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXII

Venida la hora señalada, aparejado Floriano, se carea con Belisea en el jardin: entre los quales passan razones muy sabrosas. Desposan a Justina con Polytes, Floriano y Belisea, y despues Justina hace á los dos amantes prometer se palabras de matrimonio.

FLORIANO, POLYTES, FULMINATO, FELISINO, PINEL, DESPENSERO, GRISINDO, JUSTINA, BELISEA.

[Flor.]--Dime, Polytes, essos moços que han de yr conmigo, si estan leuantados.

Pol.--Señor, bien haurá media hora que estan los tres que me mandaste apercebir en la sala a punto.

Flor.--Y la gente de casa, si está recogida toda?

Pol.--Señor, como les dieron de cenar temprano, y el mayordomo (como mandaste) entendio en hazer recoger la casa, todos estan agora a los braços con el sueño, los que no les cabe parte del cuydado de nuestro camino, que en casa lo barruntan bien pocos.

Flor.--Pues el reloxito de mi recamara en qué punto está?

Pol.--Un quarto passa ya de las doze.

Flor.--Pues si esse, como perezoso, no ha dado más de doze, y los grandes del pueblo han dado la vna, y mi señora, como presta a me hazer merced, salio ya a buscar por mí, e yo como tardio me he descuydado en yr a tiempo, qué será de mí, si mi señora se torna como burlada e yo quedo como perdido?

Pol.--Señor, yo he estado bien en vela, y aun andan algo más perezosos; que ha menos que dieron las doze que este chiquito.

Flor.--Pues traeme esse montante, y sin ruydo vamos. Y di a essos que vengan juntos, y dexen las puertas todas apretadas, y tú echa la llaue a mi camara, y trae tus armas, y vamos.

Ful.--A, hermanos, qué os paresce quál va agora Fulminato?

Fel.--Vas más para ruar de dia que para peligros de noche.

Ful.--Dizes lo porque no lleno armas secretas?

Fel.--Y no es harto esso? si que no es bien yr hombre a discrecion de qualquier que encontreys, que al primer tiento os quede ayslado, y despues de que os haya enclauado os dira: perdonad, que pense que era otro.

Ful.--No he menester yo más de que me conozcan para que aun la espada y capa me será peso para el no alcançar los, y a ellos que huyran de mí les plazera que lleue yo estoruo que me quite el bien correr para coger los.

Pin.--Yo más quiero lleuar mi cota y guante y caxco y broquel y espada, con algun tanto de ventura, que esse tu yr en condiciones si me conoscen o no. Y aun más querria no ser conoscido, porque si lo hago yo bien, a mis contrarios les tiene de yr mal, y si yo lo hago mal, menos affrenta me es a mí solo, quedando sano, y no siendo conoscido, que no llevar los caxcos quebrados y que a la mañana me puedan, señalando con el dedo, dezir: veys donde va el couarde que huyó o el necio que fue herido.

Fel.--Yo soy de voto que de noche, secreto y seguro.

Flor.--Hola, moços, por qué no estays callando?

Ful.--El gozo que lleua la persona de yr donde se pueda hazer conoscer haze con la risa desmandar se la voz.

Flor.--Pues antes que salgamos de la sala quiero ver cómo va cada vno. Todos vays a mi contento y bien a recaudo. Pero tú, Fulminato, cómo vas tan de fiesta y sin armas?

Ful.--Señor, la color del colorado demuestra el alegria que lleuo en yr a estas estaciones, y el no lleuar armas es por yr más suelto, para que los que a los armados se os fueren por pies, esta espada los castigue con mi soltura.

Pol.--Mejor le ahorquen al lebron, que es si no para huyr mejor, porque él desto nos ha de aprouechar allá.

Flor.--Salid todos passo, y vamos juntos sin ruydo; tú, Felisino, torna [a] apretar esse postigo, y tú Fulminato, pues quieres yr desembaraçado, te ve delante de nosotros siempre, porque yrás como cauallo ligero a descubrir campo, y si no ouiere embaraço, ya sabes por qué calles y adónde has de guiar.

Ful.--Agora lo verás quién va delante, que yo os aseguro que no topeys quien os llegue a la ropa. Pero agora que voy apartado, quiero mirar por mí; que estos necios bien pensaron hazer a Fulminato prueua de peligros. Pues yos voto a la municion de la carraca de la sancta religion de Malta, que al primer gruxir de malla yo les lleue tanta delantera, que lo ayan a solas. Y aun porque auisen con quién lo han, que al primer siluo esté yo en la cama al lado de Marcelia, porque al fin alli hauran de parar mis estaciones, si no me sale algun auieso; porque agora la tengo tal, que temblando me baylará delante, y no haure llamado, quando le parezca que es tarde para me abrir, y temprano para yo enojarme, y bastante causa para le dar otra tunda, porque al fin el fuego y la muger a cozes se han de hazer.

Desp.--Ya dio, hermano, la vna.

Gris.--Pues qué aguardas a la puerta de la calle? anda, guia, que más vale que por anteuenir cacemos que por tardar nos arrepintamos y perdamos tiempo.

Ful.--Ya estoy en par de Sanctiago, y aun ellos quedan tan atras, que podré yo sin que me vean, hurtando les el cuerpo, baxar por esta armeria a la plaça, y boluer me a la cal nueua. Pero al fin, pues no ay peligro, quiero yr hasta que me vean allá, que despues podran lo hauer a solas. Que burlando ni de veras, no quiero bregas con la gente de Lucendo; mayormente que en estos negocios todo tiempo se les haze poco, y será de dia y pensarán que es la luna, y aun ellos estarán dentro. Pero por las reliquias de Constantinopla que me paresce que viene gran tropel de gente de pie.

Gris.--A, hermano, cata que me paresce que vi meterse vno agora a la sombra de la iglesia de las señas del que tú buscas.

Desp.--El paresce; ve tú al ras dessas casas y ataja le el passo de la plaça, y presto, no se nos vaya, que él es, e yo enuisto con él.

Ful.--Sancta Maria val me, que muerto soy! por todas partes me han cercado; más son de diez; esto a los pies y a Dios se ha de encomendar, y sus, hazia la plaça, que ay más anchura para escapar.

Gris.--Nos[688] monta huyr, que aqui dexareys la vida.

Desp.--O, pese a tal, que toda via se le coló: yr se le tiene. O, hi de puta, pues y qué determinadamente le sigue el moço! por Dios que es vn Hector. Cata, cata, esta es la capa del esforçado, que aun le cargaua al huyr. Bien está, tras ellos sigo, que a peor librar, ya terné con qué crea Marcelia que hize algo, y que me le libraron los buenos pies, pues me dexó la capa en las vñas. O, mal empleada tan rica grana de capa; ni pan que aquel come, aun de borona.

Gris.--O, hi de puta, y qué pata tiene.

Desp.--Mas que se te fue el brauon?

Gris.--Alcançara le el diablo.

Desp.--Pues vamos derechos en casa de Marcelia, y si desembarcó allá, pagarálo, y si no a lo menos daremos la capa del Hector a la Marcelia, contando le lo que pasa.

Gris.--Pues lleuas su capa, guia; que lo que agora no ouo effecto, haurá lo otro dia, pues ya le sabra hombre las mañas.

Flor.--Ya estamos acá, y pues a esta puerta no me responden, guia tú, Polytes, donde es lo más baxo del muro. Pero qué fue de Fulminato?

Pol.--Asuadas que él está agora en casa, o donde yo me barrunto[689], porque en querer yr él delante, y en verle sin armas, me dio el alma lo que auia de ser.

Fel.--Hazia Sanctiago endenantes oy yo vn ruydo, y me paresce que reconosci su voz.

Pin.--No será mucho que aya hecho alguna caualgada de las que suele, o quiça se dio priesa a correr, y estara ya acá dentro.

Flor.--Sea lo que fuere, que él boluera.

Pol.--Por aqui, señor, podremos subir el muro, que es lo más baxo; pero por de dentro está tres tantos de alto.

Flor.--Subamos sobre la pared, que está bien segura, que es de piedra, y essos moços tengan essa cuerda desde fuera, que por ella nos guindaremos allá dentro; y despues al salir o nos la tornareys a echar de la mesma manera, o si no buscar se ha remedio.

Pol.--Pues estamos, señor, sobre la muralla, oye, veamos si ay bullicio dentro.

Just.--O, vala me Dios, que ya ha dado la vna, y no vienen, ni han hecho señal a la puerta, y mi señora que estara esperando por mí, que la entre a llamar, pensará o que yo me he dormido o la hemos burlado. Pero gente veo sobre la pared al puesto de la otra noche. Dos son; voy a llamar a mi señora, para que vea cómo quiere hablarlos, ó que los ayudemos a baxar.

Flor.--Tened la cuerda vosotros, que yo baxo, que ya he visto por qué.

Fel.--Baxa seguro.

Bel.--Dónde vienes tan despauorida?

Just.--Anda, señora, que ya es tiempo, que estan sobre el muro aguardando.

Fel.--Pues ya estan dentro, guardemos, hermano, el cordel para la buelta, que de Fulminato bien podemos descuydar por esta noche.

Just.--Ea, señora, cata que será mala criança hazer esperar tanto aquel cauallero.

Bel.--Ve tú, Justina, por tu vida y hablale como vieres; que yo no puedo acabar conmigo tal maldad y atreuimiento, tan fuera de mi costumbre y tan contra mi condicion.

Just.--En esso, señora, me haurás de perdonar, porque hay personas y lugares adonde no caben bien burlas; mayormente que pues este señor viene en tu nombre, no es como la plática del paje de la noche passada, que hemos de andar con disfraçes y vna por otra. Que pluguiera a Dios que fuera yo tú en esse casso (dexando aparte los merescimientos) que ya ouieras visto quán liberalmente, y aun sin quiebra de honra ni bondad, le vuiera hecho con quien tanto me amasse como él a ti, y adonde los estados ni condiciones de las personas no desuian mucho los que el solo amor hauria de bastar a ligar más y más. Pues el amor no se paga sino con amor, so pena de ingratitud, y el amor no consiste en las buenas palabras, pero, como dizen, obras son amores, que no buenas razones. Ansi que, por mi vida, que has de yr, y luego, y muy doblada de tu condicion natural, y muy halaguera, y muy de palacio, y muy llena de muestras de amor, pues sé bien que por mucho que te esfuerçes a mostrar que le amas, no te pagarás a ti mesma en la satisfacion de lo medio de lo que en el coraçon yo sé que tienes de su amor. Y perdona me en lo que atreuidamente te digo (pues ya lo posiste todo en como yo lo guiasse), que, por mi salud, que si otra cosa hiziesses, que a él ayudando, y a ti no obedesciendo, pues ya ni es tiempo, ni ay sazon, ni cumplen alteraciones ni encogimientos, que a tu cama que tú fuesses, a él lleuasse por la mano; y hasta cumplir tu palabra, que le mandó venir, y el como yo lo encaminé que te hablasse, que yo le dexasse contigo solo. Y en lo que toca al hazer tú o no, allá hiziesses como Dios te ayudasse. Pero mira, mira si es perezoso en buscarte, que dentro estan los dos, y él viene ya hazia acá. Mas huelgo que en tal caso que te arguyan de perezosa a la verdad, pero mira que en hablar le y saber te hauer con él, como dicho tengo, te noten de sabia y buena y honesta y del palacio, antes que de encogida y turbada, como quien desseando temes.

Bel.--Ay, mi Justina, que todo lo que me dizes y persuades lo entiendo y lo desseo, y con querer lo y parescer me bien ansi, estoy tan turbada y tan temblando, que no sé de mí.

Just.--Pues ya él nos ha visto, que vienen para acá, yo quiero como en Prado abrir el camino a tu turbacion y a su buena mesura. A, cauallero, quién os ha traydo a las manos nuestras, fiando os de quien no conosceys?

Flor.--La potencia de essa señora, que conmueue mis potencias segun su libre querer, me ha traydo a que agora como su captiuo me humille a le suplicar con atreuimiento que perdonando mis demasias, me dé las manos para que se las bese, como sieruo a su señora.

Bel.--Bien quisiera, señor Floriano, que me hallaras con aquella furiosa indignacion que mi honestidad y honra y grauedad requeria tener para en tal caso, para que ansi pudiera y osara reprehender tu atreuimiento en esta entrada, y mi descuydo de quien yo soy, en mi venida a te oyr en tal hora. Pero pues para esto (por tú me hauer salteado primero e yo acudir tarde a mirar por mí) no ay lugar ya, bastete que, sin dezirte las causas que me hauian mouido a lo que agora he hecho, sepas que vengo muy determinada de te oyr, pues con tan importunos medios lo has desseosamente procurado. Y en el dar te las manos, ni pedir te las tuyas, hasta que veamos por qué, te descuyda y me perdona. Y porque primero quise oyr te que començar te a pedir (pues ya te he oydo publicar tan por mio), agora te quiero como a tal començar a mandar, y sea lo primero que te tornes a poner en pie luego. Agora que te hallo buen obediente, determino, para hazer más por ti, mandar te lo segundo, y es, que en este cenadero, al sonido destas fuentezitas, te sientes en este poyo, y luego, porque vaya cumpliendo mi palabra de hazer algo por ti, me quiero yo sentar en el mesmo poyo par de ti. Pero mira que al ver me sentar tan cerca de ti piensses que es más para mejor oyr te, y responder te sin sonido de voz, que para despertar en ti algun atreuimiento de los que soleys tener los hombres, en semejantes trances puestos que agora tú; porque como a cauallero a quien se deue todo acatamiento y cortesia, no te tendre apartado para oyr te, y tambien como a mi enfermo (segun te publicas) te quiero tener más a mano para te curar el mal que en ti yo hallare ser curable. Y ansi te auiso que con esto que tú á tu parescer llamas gran fauor, no buelen con juueniles alas de mancebo los tus pensamientos a hazer asiento en alguna liuiandad, ni tus manos salgan de la compostura exterior que mi honestidad les mandare. Pues en lo primero te haurás contigo mesmo, como amante mancebo, y en lo segundo te haurias conmigo como desmandado sieruo, y en niuelar tu compostura y grauedad con la mia harás como generoso, noble, y sabio, y virtuoso cauallero. Y sepas que tanto estaremos sentados ansi juntos quanto no salieres punto destas reglas que te he leydo, sacadas de toda glosa que les puedas poner para en escusa si excedieres, ni para culpa en mí si cumpliere lo que digo de te dexar como libre, no obedesciendo tú como sieruo que se dize ser de amor.

Flor.--Tu tan suaue razonamiento ouiera bastado a me hazer conceder en quanto me mandas, y adelante mandares, aunque no vuiera en mí la obligacion que ay a no salir punto de tu querer. Por tanto, como cauallero, tu sieruo por merescimiento, y esclauo por tu amor, te prometo de no tomar de tu voluntad más de lo que me manifestaren tus palabras. Porque a tan grande merced como me hazes en darme audiencia no se puede ni deue seruir con menos seruicio.

Bel.--Pues en esto verás, señor Floriano, cómo (atendiendo a lo que algun dia te dixe ya) te amo con muy sano y llano y hermanable amor, pues que, creyendo la palabra que agora me diste, me descuidaré de recatarme, fiando me en todo de ti. Y ver lo has en que huelgo que a solas me propongas tu razonamiento. Tú, Justina, apartate a esta entrada del cenadero, y esse gentil hombre, por venir con quien viene, yo huelgo que hableys los dos, con que sea a vista mia, sin perjudicar al credito que de entramos se deue tener.

Pol.--Por mi parte te beso las magnificas manos por tan buen principio de las grandes mercedes que de ti esperamos.

Bel.--Agora me di, señor Floriano, qué es lo que de mí quieres? pues tan al cabo (me dizen) te ha puesto la necessidad de hablar me. Y sepas que si cosa me pidieres que dentro de los límites de la razon, mi honra en pie, te pueda y deua otorgar, ansi sabre sin gran encarescimiento cumplirlo, como si tambien fuere por auieso camino de virtud, barahustarlo y rechaçarlo, y negarte con vn muy libre nó cortés, lo que tu sí descomedido pidiere. Y junto con esto quiero que sepas de mí que, viendo en ti por qué, te sabré amar y mostrar toda obra de limpio y casto y llano amor.

Flor.--Bien quisiera, mi señora, que no me ouieras limitado los meneos, para poder y osar hincarme de rodillas a te pedir las manos, las quales, aun ansi sentado, por te obedescer, te besaré si me las das por tales fauores y mercedes como de mi señora.

Bel.--De esso aparta el cuydado, y dime si quieres algo más hablar me; que pues tú vienes a esto, yo quiero primero oyr tu razonamiento, antes que tú de mí sepas el intento de mi baxada a te oyr como agora estamos, en tal tiempo y lugar. Porque sepas que primero quiero oyr el cabo de tus razones que te riña tus demasias y importunidades passadas, y atreuimientos en tantas cartas y mensajerias tuyas, a mí que no te he dado alguna occasion a ello, más de la que tú te has querido occasionadamente tomar. Porque, a te començar a reñir antes de oyr te, quiça que la passion despertara en mí la gana de no te escuchar, e en ti atajaria la osadia en el proponer, por donde ni tú dirias lo que quieres, ni yo te responderia lo que deuo. Por tanto, con breuedad, segun lo pide el tiempo, y manso, segun lo pide el lugar, y libremente, segun te es concedida la occasion, di lo que quisieres, y ten las manos muy metidas en toda obediencia, segun te he pedido.

Flor.--Ay, angel mio, y mi señora Belisea, la más acabada y más perfecta en todo genero de perfection, de mí la más amada, la más temida, la más reuerenciada, qué os podre dezir de mí? porque en ver me delante vos, vuestra majestad ata mi lengua, vuestra alteza desuanesce mi juyzio, vuestro valor despide mi baxeza, vuestro merescer entierra mi atreuimiento. Que os diga que soy vuestro? injurio vuestro gran merescer. Que os diga que me teneys muerto? he os confessado por vida de mi viuir. Que os llame mi señora? no sé aún si vos me aceptays por vuestro. Que os diga que estoy enfermo? hago agrauio a vos, que soys mi salud, ante cuyo acatamiento no puede en cosa vuestra por amor parar mal. Pues dezir os, alma mia, que estoy sano? no me dexará mentir este mi vuestro coraçon, ni los mortales sospiros concederan conmigo, ni las vertientes de mis ojos permitiran que os engañe. Porque dado que yo huelgue penar y morir y passar todo tormento por el vuestro amor, y aun teniendo me en ello por ganancioso en dichas, y dichoso en suaues tormentos, no creo que querra consentir el coraçon, que pues es vuestro, y de la dorada flecha del vuestro amor está herido, sino que se diga y se publique y manifieste su pena, con la qual suffrir gana muy gran cumbre de gloria; ni aun tampoco querra dezir, ni sabra hablar la lengua sino el idioma y plática que supo hablar quanto ha que yo supe amar os. Porque despues que comencé a os querer, como luego se descubrio vuestro merescimiento y mi baxeza, luego con la demasiada fuerça de la occasion, cresciendo más y más la passion, nunca la lengua supo sino loaros y temeros, y quexarse del mal del coraçon. Por tanto, señora de mi libertad, pues hasta en esto bien sé deziros que soy tan vuestro, que en mí no tengo parte sin vos, suplico os que, ansi como en cosa que es vuestra, vos pongays aquello que vuestra voluntad quisiere hallar en mí, y entonces digo que no os callaré cosa. Mandad vos a mis sentidos y potencias interiores que bueluan en sí, robados de la majestad de la gloria vuestra, no para que se les sea hecho tanto agrauio que del todo dexen de ser vuestros y del todo sean mios, pero para que en mí sean instrumentos de vuestro querer, y entonces os sabré dezir qué quiero. Aunque bien sé que no sabre jamas dezir sino de vos, ni sabre qué pueda querer sino sólo bien querer os, y siempre querer os. Pero mirad, señora mía, que en lo que os pido no mireys al dezir de mi lengua, si no la gouernardes vos, pero a lo que dessea mi voluntad. Porque si yo sin vos me hallasse, no sería mio, pues me he renunciado y dedicado todo por vuestro. Y el querer vos apartar me de ser vuestro es por de más, excepto si no me apartays de la vida, y aun alli, si querer tuuiesse, siempre sería vuestro. Y ansi, pues que tan ajeno estoy de mí y tan vuestro soy de vos, no me pregunteys a mí de mí, pero preguntaos a vos de mí, y en vos sabreys qué es lo que os quiero pedir. Porque sí pregunta me hizierdes a mí, ha de ser de vos, pues sabre dezir, no lo que hay, pero lo que mi lengua bastare a explicar de vuestro merescimiento, hermosura, bondad, majestad, alteza de gloria.

Bel.--Agora que, señor Floriano, has concluydo tu largo razonamiento, y a tu proposito muy bien hablado por cierto, te quiero dezir y digo: que quisiera que la muestra tan al descubierto que te he mostrado del amor que te tengo, con la occasion que a conoscer esto de mí tienes en hauer te permitido venir, o (por mejor hablar) en hauer te mandado y querido que viniesses a este lugar, me dieran libre rienda para te hablar lo que la razon me mandaua, y yo sé que deuiera dezirte. Pero porque veo bien ya que es por de mas ni bien absconder se el fuego en el seno, ni aun yo tampoco poder encubrir te que te amo y quiero y estimo tanto, que ni yo te lo sabre dezir, ni sería a mí licito dezir te lo, ni tú deues inquirir lo de mí, vistas las muestras tan al descubierto del fauor presente que tienes de mí, como de mucho más merescedor. Pero basta que tan en auentura de mi honra, y tan despedido otro todo temor, he venido forçada a oyr tus querellas. Y porque sepas que te amo, digo que no digo bien en dezir que vine forçada, porque ni en ello meresceria delante ti, si ansi fuesse, ni tan poco (si culpa en mí venida ay) la quiero echar sino sobre mí, pues a solas me atreuere a poner por ti a toda pena. Pero mira como sabio cauallero que todo este gran camino de amor que en mí te voy descubriendo no es otro del que te prometi la primera vez que me hablaste y te hablé, aunque, porque veas quánto tienes en mí si lo sabes conseruar en ti, te quiero descubrir vn punto de amor más que tienes en mí, y es: que dado que te ame, como entonces te dixe, por hermano, por agora la corriente furiosa del amor, continuando su curso, ha hecho en mí vn tal remanso, donde hallo en mí vn más profundo ser de amor que entonces, el qual ha venido por aguaduchos tan secretos, que aunque casi siento que me voy anegando en la tal cresciente, no alcanço el cómo ni por dónde crescio tanto este rio de agua tan suaue de amor en mi tan obscuro y amargoso coraçon.

Just.--Ay, por vn solo Dios, que seas, señor, comedido, que si vuiera mirado en ello mi señora, no me fuera bien destos tus retoços y burlas; y tambien has me hecho desaduertir de las más bien habladas razones que jamás pensé de oyr de entramos a dos.

Pol.--Altamente ha hablado ella, y en tanto fauor dél, que no sé qué más espera sino tiempo arepentido y occasion perdida.

Just.--Y qué más hauia de hazer?

Pol.--Yo te lo mostrara luego a faltar terceros; pero con todo esso, algo se han rebullido desque callaron. Pues callemos nosotros, porque piensen ellos que están solos, porque la soledad suele ser vna de las más emparentadas hermanas de Cupido.

Just.--Si no tornaran a hablar, yo te demostrara cómo te he calado por muy malicioso y por más atreuido; pero, por amor mio, que te reposes vn rato, y oyamos.

Bel.--Cata, hermano y amigo mio en sano amor, que me paresce que deues querer perder me antes de tener por cierto el tener me ganada. Y cómo no te bastaua lo que hago contigo, ni te basta a vedar lo que te tengo auisado, para que no me anduuiessen tus manos con mis tocas?

Flor.--Angel mio, la sobrada gloria en que me hallo me tiene tan fuera de mí para mejor gozar de vos, que no tengo a mucho haueros injuriado Sin saberlo yo. Porque a certificar me vos que os he enojado, y dando me licencia vos para ello, como señora de mi vida, yo con este puñal por mi mano me castigaré luego en vuestra presencia. Aunque temo que no podría yo matar me por mi; por tanto, pronunciad el sí de que lo acceptays, y vereys cómo más viuire en morir vuestro que viuire en viuir mio.

Bel.--Ay, torna luego el puñal a la vayna, que me turbas. Ven acá, Justina, yr nos hemos, que me paresce que es tarde, y aun tambien que he oydo ruydo arriba.

Flor.--No me quieras quitar, mi señora, tan presto de la gloria.

Bel.--Por agora te contenta con lo hecho: con saber que no lo tendras otro dia si más no estás subjecto a lo que te yo mandare.

Just.--Dime tú qué castigo meresce este cauallero, que aunque más armado venga, te vengaré yo dél.

Flor.--Si vos truxessedes el mandado de mi señora, no hauria acero de Milan que os resistiesse, ni aun de vos me osaria yo defender.

Pol.--Cata, señor, que es más braua esta donzella de lo que paresce.

Just.--Pues aún vos no sabeys bien quién yo soy!

Pol.--Pluguiesse a Dios y a mi señora Belisea que lo pudiesse yo saber como yo desseo.

Bel.--Pues por cierto, paje, que, si el señor Floriano quiere, que yo os la entregue deuida y libremente.

Flor.--Que se haga todo lo que mandares.

Bel.--Pues luego quiero que me des de tu mano a esse paje, que le quiero yo gualardonar los trabajos que ha passado en sus mensajerias y penas en suffrir mis asperas respuestas.

Flor.--Pues él ya hizo lo que deuia en poner se de rodillas en tu poder, tambien con él te besaria yo las manos si me las diesses por la merced que a mí me hazes en hazer la a cosa mia.

Bel.--No te las dare yo a ti las mias. Pero quiero que hagas que estos dos se las den el vno al otro, y los casos de tu mano en mi nombre.

Flor.--Dad acá, Justina hermana, essa mano, que por vengar me de vuestras amenazas quiero luego que se haga lo que mi señora os manda. E yo os le doy como a sangre mia (pues lo es) de mi mano por marido, con quedar en obligacion, porque os lo deuo, de os dar (allende del proprio patrimonio y mayorazgo que el paje tiene) con que vivays honradamente como vos lo meresceys. Y luego quiero, pues tengo licencia de padrino de mi señora Belisea, que os abraceys como desposados, y beseys las manos a mi señora por la merced quo os ha hecho.

Pol.--Pues en todo he cumplido lo que se me ha mandado, os suplico, mi señora, y a ti, mi señor, que me deys las manos, pues confio en Dios de os las besar por mis señores a entramos en la mesma vnion.

Bel.--Leuanta os, galan, que agora os tendre yo en más; que al fin bien reluzia en vos ser de tan alta sangre en vuestro seso y prudencia, y agora quiero que vengueys a vuestro señor de essa leonaza.

Just.--Porque la turbacion de lo que me ha sido mandado en presencia de tanto merescimiento me escusa en hablar en lo hecho, callando en ello como obediente, os pido luego a entramos vn don, que acompañe a la merced passada.

Flor.--No seria razon negaros, rezien desposada, la primera cosa que pedis; yo os le otorgo por mí y por mi señora.

Just.--Pues tú, mi señora, no has de ser menos liberal en el conceder me el tu sí que fuiste en me mandar.

Bel.--Que digo tambien te doy el sí que me pides, pues tengo de ti credito que no pediras cosa que no sea buena.

Just.--Pues el don ha de ser que tú, mi señora, des esse sí que me diste agora al señor mio Floriano en la manera que me le mandaste dar a mi esposo Polytes. Y tú, señor Floriano, al tanto te pido en don, que te otorgues por esposo y marido, segun la ordenacion de Dios y de la sancta Iglesia, de mi señora Belisea.

Flor.--A mí me paresce que haueys jugado a luego pagar. Pero pues del tal juego yo salgo solo el ganancioso, digo que os obedezco, y doy el sí de la palabra que me pedis, en cuya señal os doy mi mano derecha, y tambien suplico a mi señora, que pues es en mi fauor lo que pedis, que os obedezca.

Just.--Anda, señor, que el sí de mi señora, yo te quedo por él; por tanto, confirma el vinculo del tal sí con las pazes del rostro, segun a mí me lo mandaste en el mesmo caso.

Pol.--O, hi de Dios, y quán hambriento abraço y beso que la dio! y ella que se lo desseaua, y aun quiça lo trayan ellas dos ansi vrdido entre si.

Bel.--Paresce te, Justina, que has dado buena cuenta de mí?

Just.--A la fe, señora, nadie ha de pensar desta agua no beuere (como dizen). Y mira que lo que está de Dios, él lo encamina. Y pues él es tu esposo, y tú su muger, de oy más tractad de vuestros cuydados, que nosotros dos nos entenderemos en los que nos mandastes tomar. Y agora, como a mis señores, os quiero hablar libremente: ya veys que comiençan a salir arreboles del alua, y pues esto lo gouernó Dios sin lo pensar vosotros, y el tiempo ni lugar no os dan espacio para más, aprouando entramos lo hecho, busque se medio para en lo de adelante: tú, mi señora, le manda venir otro dia, que yo y el mi Polytes nos auendremos. Y pues, señora (como dizen), qual por ti tal por mí, habla ya algo, y con el sí que digo los manda yr, que si te pesa que se vayan, a mí no plaze mucho. E al fin acá nos quedaremos, llorando a medias, y esperando a las parejas, pues cada qual ama su ygual y siente su bien y su mal.

Bel.--Veo te, Justina, tan desembuelta, e yo me hallo tan cortada, que con vn sí que he dado no sé qué te diga, mi señor Floriano, sino que, pues ya el dia nos amenaza, que es despartidor de semejantes obras, y Dios lo ha querido encaminar de manera que te aya de llamar mi señor, digo que holgando y teniendo lo por bueno, pues ya quedo por tuya, me bueluas a ver mañana en este lugar a la hora de esta noche. Y porque de lo hecho la turbacion me quita el saber, ni bien lo que hago, ni de poder dezir bien lo que quiero, te ve luego con Dios. E tú, Justina, toma essa llaue y abre les aquella puertezilla del jardin, y muy passo, porque no tornen a saltar paredes con peligro y bullicio.

Flor.--Pues, mi señora, me voy por obedescer os; los angeles queden en vuestra compaña.

Bel.--Y a ti, mi señor, lleuen seguro. Anda, Justina, y desembuelue te, que aqui te aguardo.

Just.--Mi señor Floriano, pues el tiempo no da lugar a largas platicas, la buelta será por esta puerta, que yo estare a punto en tocando con el dedo para abrir, y cata que vengas muy a buen recaudo, y no vengas solo.

Flor.--No osaré venir sin el vuestro Polytes; quedaos a Dios; yd luego a mi señora, que paresce que quedaua penada.

Just.--Esto está concluydo y bien hecho, pues agora mi señora e yo jugaremos dos por dos al descubierto, y resto abierto.

Bel.--Fuesse ya aquel cauallero?

Just.--Señora, sí fue.

Bel.--Pues di me agora: paresce te que me has puesto buena? E di, no fuera razon que miraras más por mi honra y de la casa de tu señor y mi padre, en que aunque yo quisiera errar no me dexaras tú?

Just.--Anda, señora, que ni agora ha hauido deshonra donde interuiene Dios, ni esta estada es ya cumplidera; por esso entrate, cerrare la puerta.

Bel.--Pues sea muy passo, y presto me da la mano por esta escalera, que no puedo de cortada andar, y callando nos vamos a mi camara.

NOTAS:

[688] Nos, contracción de No os.

[689] En el original, barunto.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXIII

Saliendo Floriano y Polytes por la puerta del jardin, les acometen Felisino y Pinel, pensando ser otros. Van se todos a casa. Floriano tracta con Polytes a solas de lo passado.

FELISINO, PINEL, FLORIANO, POLITES.

[Fel.]--O, pesar de la casa sancta de Mecha, con tal gente tan enboscada; que ya la hermana de Phebo comiença a manifestar nos al dia, y aun ellos buena que buena. Aun quál haria si por nuestros peccados los han empastelado allá dentro! porque de mugeres toda traycion se puede presumir. Qué haremos, hermano Pinel?

Pin.--Ya al principio me determiné de guiar me por ti; pero mira si no has oydo lo que poco ha que oy, menear la puerta falsa de aqui del jardin.

Fel.--Pues, hermano, vamos a ellos, y si ay otra gente fuera, saldran mis sospechas ciertas, y si no ya por demas es atender al passo por do entraron, que no hazen bullicio por aqui de querer salir.

Pin.--Pues vamos y muramos, o venguemos a nuestramo, si otros son.

Flor.--Mira si parescen essos moços; pero daca este montante, que aquellos que alli vienen me paresce que nos quieren acometer.

Pol.--Está te quedo, señor, que si no son más destos dos que han asomado, poco mal nos pueden hazer.

Pin.--A ellos, hermano; mueran, o entremos en la casa con ellos.

Pol.--No oyes, señor, qué denodados vienen Felisino y Pinel? que Fulminato estará guardando la posada.

Flor.--Anda, guarda essa capa, y dexa me entrar en ellos, que no deuen ser los que piensas. Quién viene? hablad quién soys, o defende os.

Fel.--A, hermano, que Floriano es éste. A, señor, reposate, que tuyos somos hasta la muerte.

Flor.--Pues qué venida es essa? venis huyendo o haueys visto otra gente?

Pin.--Señor, nuestro huyr era venir en vengança de tu persona, pensando que eran otros los que salian, estando nosotros en vela al puesto de tu entrada, aguardando te. Pero loado Dios, que todos estamos seguros.

Flor.--Pues Fulminato, qué es dél?

Fel.--Señor, si esse valiente no estaua dentro contigo, no le hemos visto.

Pol.--Vamos, señor, que aclara el dia; que Fulminato estara durmiendo, porque sus hazañas no son para en compañias, sino para solo.

Flor.--La cuerda, no la dexassedes en el muro?

Pin.--Yo la lleuo, señor.

Flor.--Vistes si queda rastro en la pared para poner sospechas con la claridad?

Fel.--Señor, no, porque el muro es de fina argamasa; quanto más que, quien algo supiere ponga nos la demanda.

Flor.--No lo he por esse temor; pero porque si ouiesse sospecha, en ser en casa de mi señora, temo el menor sonido en su quiebra.

Pol.--Señor, el lugar por donde vamos, que es la calle, no guarda secreto; por esso, andando y callando, no se suelte palabra de que se coge sentencia. Porque en la pared, aunque quede huella (si no queda çapato) más se dira que entrauan a hurtar fructa que a escalar la casa, que está despues por si con buenas paredes.

Flor.--Sea lo que fuere: pues estamos en casa, tractemos de otra cosa. Tú, Polytes, sube te conmigo, y vosotros yos a reposar, y por el dia buscadme a Fulminato, y hablad me todos tres juntos; y en lo hecho aya todo silencio.

Fel.--Señor, en todo pierde cuydado; pero agora, hermano Pinel, me di qué tienes determinado de ti?

Pin.--Yrme desarmar y dormir vn rato.

Fel.--Pense que me salieras a otra cosa; por esso tambien quiero yo hazer lo mesmo, que Fulminato, si es viuo, él nos buscará con alguna hazaña o patraña suya.

Pin.--Diga lo que se pagare; vamos de aqui.

Flor.--Qué te paresce, Polytes, cómo la fortuna que otras vezes me tornaua muy atras su rueda, agora tan sin pensar lo me encumbró tanto?

Pol.--A la fe, siempre fue ansi, que al que Dios bien quiere, la casa le sabe, porque vemos que, encaminando el hombre sus cosas por consecucion de algun fin, si el tal es de Dios, y Dios lo encamina, ni ay barranco que lo quite, ni estoruo que lo desuie. Porque Dios da siempre al hombre como lo meresce, y le inclina para lo que es y le da saber y fuerças para lo que él le crió, por donde cada dia acontesce que vemos vn hombre muy constante, muy orgulloso, muy importuno, muy desuelado tras alguna cosa, y otros tiempos le veremos luego tan dexatiuo, tan mortezino, tan oluidadizo, tan descuydado, que no sabiendo el por qué nos espantamos de tal extremo de viuir. Y esto es, a mi ver, porque de primero la naturaleza le empellaua hasta venir al punto de aquello a que Dios le tenia. Y hauido, como se quieta su natural inclinacion, buelue al proprio sér suyo; porque el desseo de vna cosa haze al hombre auiuar por hauerla, en tanto quanto la estima y la ama, y despues en más la tiene quánto, más amando la, la ouo con mayor difficultad; y ansi con tales variaciones que vemos en el hombre dizen que es mal animal de conoscer de los hombres. Y aunque perdones mi largo razonamiento, digo que en lo que ha passado esta noche deuemos de admirar nos de los grandes secretos juyzios de Dios, y como no sabe el hombre a la mañana lo que será dél al medio dia; y por tanto, siempre cumple andar en vela, y siempre tan aparejedos al querer de Dios, que se haga su voluntad en nosotros más por curso natural de virtud que por resistencia contra natural de vicio.

Flor.--Has hablado tan compendioso, que me has despertado a mirar si eres tú Polytes. Pero concluye la aplicacion de tu plática al por qué de la materia en que tractamos.

Pol.--Mi señor, como toda Ja sabiduria es de Dios, no es difficultoso a su potencia dar noticia de sus cosas, o por sabios o por idiotas. Porque como para ello les basta poner por instrumento la lengua, y aun aquella se la gouierna Dios a lo que él les manda dezir, ansi es que en baxos supuestos puso Dios muy grandes cosas, porque en sí pusiessen más admiracion, y leuantassen los juyzios de los que las oyan y vyan a tener más atencion a la potencia y sabiduria del Hazedor. Pero dexando si esto acontescio en mí agora o no, o que si me dio Dios alguna centellica de su saber para dezir como idiota lo que a ti tan sabio pusiesse en admiracion, no me hallando capaz de tal infusion de Dios, digo que lo dicho me ha platicado la experiencia, que es muy sabia madre de los hombres.

Flor.--Ansi es, que dize la escriptura que en los antiguos está la sabiduria; y el por qué, es porque ay la larga experiencia. Pero como tus dias no pidan esto en ti, quiero que declares la experiencia que tienes.

Pol.--Muy al juego del descubierto te viamos, señor, hasta agora descartar de vna inquietud que tenias contigo; viamos te con vn leuantamiento de juyzio; viamos te enfermo, triste, quexando te de llaga donde no viamos herida. Y viamos te, lo que más era, muy puesto en parescer contra el comun parescer de Dios, manifestado en las ordenaciones de su iglesia y sancta ley. Viamos auer dexado tu tierra, tu estado, tu reposo, tu gouernacion de señorios, a que la consciencia te deurian obligar en muchas cosas. Viamos te siguir por buenos y malos medios, muy a costa de la honra, del alma, de la salud, de la vida, de la hazienda, y del reposo de tu casa. Y como todo está visto en ti, mirando el porqué, viamos ser sola vna muger que, aunque de grandes partes de merescimiento, al parescer de los que te viamos, nos parescia que dauas mucho más de lo que valia la joya. Y pensauamos que, segun quien tú eras, a menos costa hallaras quien te rogasse, y con todo viamos que a más costa querias rogar. Y a todos, finalmente, los que algo nos doliamos de tus daños nos parescia que yuas muy agua arriba. Pero, concluyendo mi plática, segun lo que oy he visto yo solo de los tuyos, digo yo solo que lo que hazias lo obrauas tú y lo encaminaua Dios, que de malos medios saca buen fin; y ansi lo va començando nuestro señor en tus negocios, pues tan subita y no pensadamente lo ha hecho Dios como jamas tú lo imaginaste, y aun creo con menos de lo hecho te dieras tú de antes por pagado, y bien pagado, de tus afanes passados. Pero, al fin, Dios da quando da como quien él es.

Flor.--Has dicho tan grande verdad, que, segun lo que tú has dicho, has bien mostrado ser tu lengua más instrumento de Dios que de tu proprio entendimiento. Porque te digo que por tan sólo que mi señora me quisiera hablar diera por poco todo lo que me ha costado de costa temporal y spiritual, y trabajo de la propria persona. Y agora, viendo que van las obras en mi fauor más de lo que supo imaginar mi entendimiento, ni dessear mi desseo, aun dubdoso pienso que ha sido sueño lo que por mí en realidad de verdad ha passado. Pero dime tú si es imaginado, o fue ansi, que con dezir lo tú se asossegara mi espiritu affligido.

Pol.--Difficultosa cosa me pides, porque, cómo creeras a mi palabra si no crees a lo que en hecho ha passado por ti? y cómo tendras mi sí por no mentiroso, pues tienes el de Belisea verdadero por dubdoso? cómo creeras a mí, que fuy testigo, si no crees a tu señora, a quien y de cuya boca oyste tú mesmo que quedaua y se otorgaua por tuya? Dime, cómo creeras a mí que te diga que fue sueño, si no crees a los abraços y besos que como a tu esposa le diste con su aplazimiento? Torna sobre ti; mira que agora te has de tener en más; mira que has de tractar mejor; mira que ya Belisea tiene jurisdiction sobre ti; mira que te mandó boluer a ver la la noche que viene, y que, si no duermes parte del dia, no podras suffrir lo, ni estaras para que ella goze de ti. Por tanto, da vn rato de sueño al cuerpo, y despues, despierto, será instrumento de lo que tanto dessea tu voluntad, como es que ya fuesse hora y nunca se acabasse la hora de verte con tu señora.

Flor.--En todo veo que gouierna oy Dios tu lengua; yo quiero hazer tu parescer: yo me quiero yr a dormir, porque tú hagas lo mesmo. Porque de oy más, como por cosa que me fue encomendada de mi señora, tengo de mirar más por ti. Y bien me acuerdo ya que por su mandado te di de mi mano muger, y ansi por mi señora como por mi tengo gran obligacion a te fauorescer. Y con esto te ve a dormir, y ver me has antes de comer, y aunque no me aya leuantado, no dexes de entrar a verme.

Pol.--Señor, reposa, que ansi lo haré con el ayuda de Dios que nos gouierna.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXIIII

Luego de mañana va Fulminato a Marcelia, y cuenta le lo que le acontescio, haziendo la creer que dexó muerto al Despensero y a Grisindo, y pide la plata que auia dexado el dia antes, lleuando la cena. Va se Fulminato. Viene Felisino y Pinel, de los quales se informa mejor de lo que passó.

FULMINATO, MARCELIA, LIBERIA, FELISINO, PINEL.

[Ful.]--O, quán a mi contento y sabor he dormido, que ya son más de las siete del dia, y no he visto oy ningun bullicio de gente de casa. Que aunque la cama no ha sido la mejor ni más blanda del mundo, pero el desseo con que de dormir me eché en ella y el gran temor con que me acogi anoche, me hizieran no sentir, aunque fuera cama de galera. Pero con todo esso, a Floriano y a los que yuan con él, si los han ya muerto? toda la casa está muy en paz; no deue de hauer mal ninguno. Quiero, antes que nadie me gane por la mano, yr en casa de Marcelia en achaque de yr por la plata que allá quedé ayer; y antes que otro la auise de lo que passó anoche, haré la yo encreyente lo que quisiere, y quiça hallaré rastro de mi capa de grana, que perdi por ganar la vida a bien correr anoche, que por ser tan conoscida por mia me pesa más que por sólo perderla. Tambien, si a dicha tomo lengua de quién eran los que anoche me ojearon, miraré cómo me cumple andar y de quién me deuo guardar. Y si mucho fuere que digan que dexé la capa, como no yua conmigo quien me desmienta, todo será dezir que por alcançar los que me huyeron se me cayó. Y con esto encamino a la mano de Dios.

Mar.--O, qué mal he dormido esta noche! que con el ruydo que anoche oy a la puerta no he podido sosegar, de cuydado temeroso. Pero tú, Liberia, nada bastó a poner te cuydado que te quite sueño.

Lib.--A la he, bien que no; por mi salud que oue harto miedo; pero como turó poco el ruydo, torné me a dormir, aunque todo se me ha passado en vnos sueños pesados y desuariados.

Mar.--Pues, por tu vida, hija, que yo soñé que oya dar vozes al Despensero de Lucendo, y que despues le via tendido muerto a estocadas enbuelto en su sangre.

Lib.--Quasi lo mesmo fue de mi sueño, que soñe que via yr huyendo a Fulminato, y despues le via quedar muy mal herido. Y esto, madre, me paresce que lo ví tan claro, que a no ser malo dar crédito a los sueños, lo tuuiera por verdad.

Mar.--Dios quiera que no sea algun mal agüero, porque ayer yo vi de mal talle al Despensero en contra de Fulminato, que tan poco huelga mucho de que él entre en esta casa. Y como Floriano hauia de yr esta noche a ruar, Fulminato iria bien a punto y bien acompañado, y el Despensero, si le encontró, siendo los otros muchos, matar le y han[690] en fauor de Fulminato; y despues los malhechores vendran se a mi casa para pensar de hazerme plazer. De donde las gentes sospechosas tomarán esto por indicio para se determinar a juzgar y a dezir que desta casa salio el por qué del mal, y si esto es ansí, yo soy perdida. Y lo que más me confirma en estos escrupulos es que ordinariamente tras los mayores plazeres desta vida miserable suelen salir vnos desaguaderos por donde con algun mal presente se oluide todo el bien passado.

Lib.--Ay, calla! ay, madre, no seas (como dizen) la Judia de Çaragoça, que llorando duelos agenos por venir, cegó. Cata que lo que de Dios estuuiere ordenado se hará, y a lo que Dios hizíere o permitiere hemos de humillar la cabeça y subjectar nuestra voluntad. Pues si es cosa que Dios haga, nunca será síno para nuestro bien, y si Dios la permite, es por algun por qué que no alcançan los entendimientos humanos a escudríñar sin errar.

Ful.--Boto a mí, que aun no deue ser en pie esta gente. Aun, aun si se vrdio acá la tela de anoche, y ansí se trasnocharon, y entregan se agora que son cerca las ocho. Quiero llamar, que quiça tendremos algun pece en la nasa, y aun, boto al sancto Calendario Romano, que tengo de llamar con tanta priessa, que no les dé lugar de tras paramentos, ní de ascondrijos, sin que se sienta luego en la turbacion que haurá en las señoras. Ta, ta, ta.

Mar.--Corre, hija, pues estás vestida, que quiebran la puerta, y algun mal ay; quiera Dios no sea la justicia. Pero mira primero quién es antes que abras; porque si no fuere cosa que nos cumpla, mejor le diremos con cortesia, y por bien, que se vaya, estando en la calle, que no llamando vezinos para tornarle fuera, hecho algun mal recaudo.

Lib.--O, vengays, quien quiera sea, mucho en nora mala (sic) más luenga que Mayo, que tal priesa traeys tan de mañana; y no vistes el diablo qué importunar tiene a despertar vezinos? quién estay?

Ful.--Abre, hermana Liberia, que vengo de priesa a vn poco.

Lib.--Pues si hablaras con tanta furia como llamauas, pudiera ser que, como acá no tengamos gana de hauer enojos, ouieras de dezir tu mensaje desde la calle, o aguardar que bien nos vistieramos.

Ful.--Buenos dias, que oy poco madrugays, pues ya han quedado de prima.

Lib.--Acá no medimos el sueño al son de badajos, ni andamos tan a punto al tin tin de campanas, pues no esperamos ganar distribuciones. Pero esto te digo, y sube, que torno a cerrar, que nos has dado harta turbacion.

Ful.--Subo, subo, que ya deuen de hauer acudido por acá las nueuas.

Lib.--Sube, que allá nos contarás esso.

Mar.--Buen hora venga contigo; qué pláticas son essas?

Lib.--A la fe, que a la mañana y a la tarde anda lleno de malicias. Pero dile que nos cuente no sé qué nueuas que trae.

Mar.--Ay di lo, porque veamos si nuestros sueños se absueluen.

Ful.--Grandes soñaderas soys las mugeres cuando dormis solas, aunque con todo esso aún no sé si acierto en esto agora.

Lib.--Bien digo yo que todo eres malicias.

Mar.--Anda, hija, que la piel mudará la raposa, pero su natural no despoja; dexa le dezir lo que le pedimos.

Ful.--Ya pense yo que lo sabriades por acá, porque ya hauran tañido los campanas.

Mar.--Y a qué?

Ful.--A finado.

Mar.--Ay, Dios, y por quién?

Ful.--Por los que perdone Dios el alma, que el cuerpo, esta espada y braço se le castigó anoche.

Lib.--Y dinos lo ya que es.

Ful.--Que, descreo de los quiciales de la puerta del cielo, si aun hasta este punto no pense que hauia salido desta casa la celada.

Mar.--Qué celada? cata que en esta casa se tracta toda verdad y llaneza con quien la ama.

Ful.--Qué huelgo de hallar os tan sin poder se sospechar de vuestro sosiego nada de la alteracion grande que creo que haurá oy en el pueblo, y aun de la passion que yo tengo de vnos dos locos vellacos: pero o, que digo mal, perdone los Dios, pues ya a mí me pagaron, y agora estan pagando a Dios. Dexemos lo, que ya será público, y dime qué se han hecho los platos de plata que quedé este dia acá, que ya me muele el repostero.

Mar.--Anda, que en mi casa seguros y guardados estauan y estan. Y dime ya: estotro, qué fue? porque la alteracion de los sueños desta noche, con lo que agora tú propones, me tienen turbada.

Ful.--No te turbes de pocas cosas, que quien ha de tractar conmigo ha de acostumbrar los oydos a oyr destragos que este braço suele hazer. Pero sabreys que yendo anoche acompañando a Floriano en cierto negocio de harto peligro, mandandome ir delante para asegurar es el camino, y al cabo de toda la calle, par de Sanctiago salieron me vnos, no sé quántos, y pensando que lo hauian con otro, finalmente de todos a los que menos corrieron alcançé vnos dos, y tengo por mí que murieron entramos.

Mar.--Ay, perdone los Dios si ansi es; pero cómo osas andar por las calles? pues sabes que alomenos se ha de temer la justicia, que anda muy executora.

Ful.--Bien paresce que aún no me conosces; sí, que la justicia huelga de contentarme y dissimular mis cosas; quanto más que en este pueblo el padre no conosce al hijo, y más siendo de noche, y con la presteza que yo lo hize, que quando salio gente a los alaridos, ya ellos quedauan dando cuenta a Dios, e yo estaua en la posada.

Lib.--Y dime, conociste los?

Ful.--Hize tan poca mencion de ellos, que tuue por poco saber a quién dexaua tendidos, pues no eran más de dos los que pude coger; pero, o yo mal conosci, o eran criados de Lucendo, que pensaron de oxear nos de su casa.

Mar.--Ay, cuytada yo, si ansi es.

Ful.--Escozio te? pues espera que yo te la armaré de veras.

Lib.--Y cómo te parescieron de aquella casa?

Ful.--Porque como al apellido de los que traya heriendo caydos, como salieron candelas, me paresce que era el ya muerto el despensero de Lucendo; el otro apenas le conozo (sic). Pero qué es esso, señora Marcelia? qué turbacion tan de presto nascida? era tu pariente o enamorado alguno de los muertos?

Lib.--Y no digas ya malicias, que no caben en todo tiempo en burlas. No quieres que llore en sólo oyr dezir muertes de hombres, en especial de aquella casa, cuyo pan comio mi padre toda su vida?

Ful.--Agora te digo que tiene razon. Pero pues te veo, señora Marcelia tan triste, fuera de lo dicho, y venir por la plata, no te dire lo más que traya que te dizir de mi venida tan de mañana, que me preguntaste y con tanta priesa.

Mar.--Di ya lo que te pluguiere, pues no abres boca sin malicia, y dende arriba. Pero qué buscauas tan de priesa? que tambien tengo yo que hazer.

Ful.--Venia en busca de Felisino y Pinel, y aun Polytes y Floriano, que los dexé solos anoche adelantando me a hazer lo que en summa te he dicho, y despues bolui en su busca, y ni los hallé entonces, ni en casa hallé rastro de alguno destos cuatro.

Mar.--Ay, que no querra Dios que a Floriano y a tales criados como aquellos aya succedido algun mal. Daca, daca, Liberia, mi manto, que luego me voy a ver a Floriano, o saber qué es esto.

Ful.--Mas queda te tú en tu casa, que yo voy con esta plata, y allá lo que ouiere, despues te auisaré. Y tambien porque aperciba a los continos y gente, para librar a Floriano por la punta del espada. Y tú cierra tu puerta, que a rio buelto haurá oy grandes desmanchos, que yo pienso que se ha de poner a cuchillo y saco medio pueblo si luego no hallo a Floriano; y con esto te queda hasta la buelta. Allá quedareis, diablos, que agora con el temor en casa les dexo; y aun la señora, que le escozio el golpe del Despensero. Pues aun yos boto a tal, que le ha de amargar, si mejor no pisa, y con esto aguijo a buscar esta gente en casa.

Fel.--Qualquiera cosa de essas que me has dicho, hermano Pinel, podra hauer sido de Fulminato; por esso marchemos allá, que aún estará en folga. Y luego daremos la buelta con él, que nos contará alguna valentia suya de las que suele, y presentar nos hemos a Floriano, que con lo que deuio de gozar anoche en su tardada en el jardin de la dama deue de estar con gana de hazer nos mercedes. Y como dizen: quando nos dan la vaquilla, acudir luego con la soguilla.

Pin.--Pues vamos presto y boluamos ayna, que aun no daria yo la parte de mi ganancia por dos doblas, en especial que el ademan que hezimos del denodado acometimiento quando él salio del huerto le obligará a nos hazer particulares mercedes a nosotros dos, y por esso no perdamos por postreros lo que merescimos por primeros.

Mar.--Ay, mezquina yo, desmanparada, si qualquiera cosa de aquellas que aquel diablo ha contado es verdad.

Lib.--Ay, calla, madre, no te congoxes ansi por el dicho de aquél; que no es possible que tanto reposo ouiesse en el pueblo si a vn tal camillero ouiessen muerto, ni a ninguno de los otros; mayormente pues ello no acontescio (si ansi es) lexos desta calle, y no bulle justicia ni nadie; ten lo por de las que suele Fulminato forjar.

Mar.--Ay, triste yo, que mis sueños no fueron en balde!

Lib.--Y calla, madre, no te oya esso persona de juyzio, mayormente que, segun nos dizen los confessores, es gran peccado creer en sueños.

Pin.--Qué te paresce qué passo de frayle combidado hemos traydo?

Fel.--Subamos, pues está todo abierto.

Pin.--Anda, que vn descuydo presto se haze. Llama antes que saludes, porque no te reciban con nora mala, y aun no veas por ventura lo que no querrias, en especial que quiça el dexar la puerta abierta es haziendo del ladron fiel por asegurar el campo, porque ya sabes que muchas vezes vale más buena cautela que mal consejo.

Fel.--Antes buena cautela iguala a bueo consejo en muchos casos. Pero subo llamando y hablando, pues la madre y la hija hablan.

Lib.--Quién sube por la escalera?

Fel.--Gente de paz, que andan a robar.

Lib.--Si hallaredes qué, será esso.

Pin.--Buenos dias, señoras.

Mar.--O, bendito Dios, qué mejores nueuas veo que oy de vosotros.

Fel.--Y qué tales?

Mar.--Ay, que ya tenia el manto para yr allá; que rae acabó Fulminato de dezir que él se apartó anoche tras no sé qué gente, y que como os quedó solos, temiendo de vosotros ser viuos, os buscó esta mañana y no halló ni allá ni acá nueua de vosotros, y allá va medio corriendo otra vez en vuestra busca diziendo que ha de poner a cuchillo el pueblo. E aun me aconsejó que tuuiesse a buen cobro mi puerta cerrada, porque no me saqueassen la casa a rio buelto.

Lib.--Y calla, madre, que bien te digo yo que quien de ligero cree, de ligero se arrepiente, mayormente por boca de quien por jubileo habla verdad. Porque dixo que dexaua hechas muertes y destroços que no son para contar.

Pin.--Agora me guarde Dios de tal hombre.

Fel.--Mas no viste, hermano, forjar aquél? cómo nos pudo él ver matar, pues que luego nos dexó y se puso en cobro? y tanto que agora veniamos en su busca, porque despues nos mandó Floriano buscar le, y que todos le vamos luego a ver. Pero qué armas traya?

Mar.--No más de la capa negra buena cubierta, y la espada en la mano, y la cuera colorada rica vestida.

Pin.--Aun quál hará, si le tomaron la capa de grana anoche?

Mar.--Dexando esto, en que va poco, me dezid cómo le fue a Floriano, y qué tal está?

Fel.--Cómo le fue, él lo sabe, que estuuo dentro veynte horas; qué tal está? quedó bueno, porque segun lo mucho que él y Polytes estuuieron dentro, y nosotros dos, que aqui estamos, hartos de aguardar ya de fuera, bien me paresce que tuuieron tiempo para dexar las damas de manera que a los nueue meses nos publiquen lo que anoche estotros negociaron, porque este tal no es juego que vsando le no se pregone a sus tiempos ciertos.

Mar.--Pues dezid me, haueys de tornar otra vez?

Pin.--Señora, no nos pidas de esso lo que no sabemos: pero pedimos te a ti licencia y perdon, porque andamos en busca de Fulminato. Y es bien que le vamos a alcançar en casa, antes que amonte a sus negocios, que tiene más que vn abogado.

Mar.--Pues yo me voy a oyr vna missa, y dar gracias a Dios que quedastes buenos. E tú, hija, cierra tu puerta y alaba a Dios, y vosotros tomad vuestro camino, que yo voy por acá, y auisad me de lo que passa, si algo más succediere.

Fel.--Ansi lo haremos; ruega allá a Dios por todos, pues vas tan sancta. Y tú, hermano Pinel, anda acá, demos buelta a negociar lo que nos cumple.

Pin.--Encamina, que no te desmampararé.

NOTAS:

[690] Así en el original, por hian ó hyan: le matar hian, le matarían.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXV

Belisea se quexa de sí mesma por lo que ha hecho. Marcelia va a visitar a Belisea, por tambien saber del Despensero, al qual encuentra saliendo de ver ya a Belisea. El Despensero y Grisindo dan relacion a Marcelia de lo que se hizo de Fulminato, y conciertan de yr los dos essa noche a cenar en casa de la Marcelia.

BELISEA, JUSTINA, MARCELIA, DESPENSERO, GRISINDO.

[Bel.]--O alta prouidencia diuina, quán altos son tus secretos juyzios! quién me dixera a mí que hauia yo de disponer del estado de mi persona, sin el consentimiento de mi padre? O amor ciego, o amor niño, o amor falso, o amor lleno de dulce muerte y breue suauidad gustada, con remate de grandes bascas! O plazer leue, y veloce, y breue, de sensualidad, con muy largo escozimiento del arrepentir de la razon! Dime, amor, hasta agora de mí tan oluidado, y no sabido ni entendido, quién te me dio a conoscer dentro de mi encerramiento? quién te hizo tan amado de mí? quién a ti y a tus adalides y negocios te metio por las puertas tan cerradas de mi voluntad? quién te tractó tanto de mi amistad con la tuya tan trauada, que pospuesta la del que me engendró y tanto me ama, aya yo hecho lo que tú me mandaste, desobedesciendo a mi buen viejo padre? Ay, captiua de mi! que si te quiero negar, no puedo; si te sigo, niego a mi, oluido a mi padre. E ya que en mi daño, por te ser affectionada, te quiera seguir, ni sé quién eres, ni sé dónde te halle, ni tengo señas para te conoscer, más de en quanto a mí no me conosciere. Donde has estado, la castidad, mi tan amada compañera? porque, aunque ni te he dexado ni pienso dexarte, alomenos he dado gran rotura en el recogimiento de tu casa. Torna, torna por ti sobre mis descuydos; y si quieres no perderme, o desseas que del todo no me pierda yo por ti, no me tractes ya como a bien mandada tuya, con sola señal de lo que quieras; pero con agro castigo de lo que errare, con fuerça me compelle ya a hazer tu voluntad, sin dexar me en cosa hazer la mia. Cata que ya no me dexes salir de la compañia de las tus familiares siruientes, la quietud, la taciturnidad, la modestia, la temperancia, la occupacion de virtuoso exercicio, la prudencia, la simplicidad virtuosa, la buena y sincera sagacidad, con el ayo y guarda que a todas ellas tienes puesto, que es el recogimiento. Porque si como, con hauer dado pocos passos sin ellas, me hallo ya tan lexos de tu casa, que apenas y sin particular guia sabre tornar a ella, qué será de mí? dónde iré a parar? si te acordares que fuy tan tuya, y me quisieres tornar a ver, dónde me podras hallar, si ansi me dexas desmandar como libre? pero, ay de mí, qué es esto que digo? pues si me bueluen a mi passado encerramiento, con pensar de me apartar vn momento del mi Floriano, cómo será possible viuir vn hora? Ay, qué suya soy! pues él me quiere, yo le busco, yo le amo, yo le desseo, yo le contemplo, y su memoria me da descanso, y poco me paresce el tiempo que le veo, y mucha la tardança de su absencia. Y pues ya yo por él me he oluidado a mí, y con razon, no tengo por mucho poder oluidar lo que la propria malicia aparta del hombre, que es la virtud, y su tan amigable compañia, de que yo algun tiempo fuy solazada, querida, y acompañada, y honrada. No es gran inconueniente oluidar o negar el amor natural paterno, pues son otra cosa ya distincta de los hijos, despues que los engendran, por seguir aquello que más el amor haze vnos en voluntad, como son el marido con la muger, y la muger con el marido. Pues ansi lo dize la historia verdadera y sagrada: que por la muger dexará el hombre el padre y la madre, y lo mesmo la muger por el marido; pues en estos dos, que hazen vn estado, siempre deue hauer vnidad de voluntarioso amor. Pero, o cuytada de mí, y cómo estoy perdida, que ni duermo, ni velo, ni sé qué me hago; porque tengo los pensamientos tan esparzidos, que con grande dificultad los puedo combidar a recogimiento. Quiero, si pudiere, poner me a lidiar con el sueño para que tras este mi spiritual cansancio me dé algun poco de reposo.

Just.--O, cómo he dormido a mi seguro! o cómo tengo cuydados a parte con estar hecho lo que se ha hecho! Quiero agora, leuantando me, yr a dar orden en lo por venir con mi señora Belisea.

Mar.--O, bendito Dios, que acá estoy y sin que me haya visto nadie; quiero encaminar para arriba, pues veo abierto el aposento de Belisea; entraré a ver qué haze, aunque por ser de mañana no será leuantada, con el trasnochar passado, mayormente que, como primeriza en estos saltos, o quedará engolosinada, o al menos espantada, si más no ouo de sola vista y habla, aunque segun yo los vi a entramos en voluntad picadillos, y segun la edad los ayuda a ello, ya se hauran trauado los parentezcos (sic).

Just.--Cata, cata qué buen encuentro el mio: aquella me paresce la commadre nuestra Marcelia; algunas nueuas visitas deue de hauer, que esta no da passo sin por qué. Quiero hablarla, pues con me hauer ya visto no lo escuso. Dónde buena tan en buenos dias?

Mar.--Por tu vida, y ansi te gozes, que no por más de ver a tu señora y a ti, porque por acá no tengo otras ouejas que guardar.

Just.--Pues a nosotras bien guardadas nos tienes, para lo que te cumpliere. Pero ya que veniste, anda acá vn rato conmigo a mi camara, hablaremos a solas mientras que mi señora se leuanta. Y agora que estás sentada, me has de dezir en breue qué es lo que buscauas, y claramente la uerdad.

Mar.--Ay, maldita seas, cómo desembueltamente y con gracia dizes todo lo que quieres! Breuemente, vengo a veros; y claro, vengo a saber qué tal os fue anoche del juego, y la verdad, es que vengo a pedir os las albricias de las nueuas bodas.

Just.--Qué llamas bodas? esso me paresce (como dizen) hija no tenemos y nombre le ponemos. Y cómo? aun no está bien puesto a assar, e ya tú quieres lleuar empringadas? sí que basta (pues que ya lo adeuinaste) palabra sola de desposorio que llaman clandestino!

Mar.--Anda, hermano, que por ay van allá, quanto más que Çamora no se ganó en vn hora, ni Roma se fundó luego toda. Pero, y dime, que ya os podemos llamar desposadas?

Just.--Por esso te auisé que hablasses claro. Has dicho de bodas y desposorios, y lo que has querido dezir que sabes, y agora repreguntas de lo que passó?

Mar.--Pues ansi nos ayude a entramas Dios como si en algo he acertado, que lo hablé por lo que tú me dixiste, que no porque sepa otra cosa.

Just.--Agora te digo que soy poco auisada, pues pensando que allá te lo hauian dicho lo que paseamos y más lo que quisieron, yo por encubrir secretos descubri celada.

Mar.--Y anda ya, que a mí, que las vrdo y tramo, no ay que me encubrir, pues al fin lo he de saber; por esso en breue me di lo que passó.

Just.--Pues ya te abri el camino, quiero que lo sepas de mí, porque teniendo qué me agradescer, tengas obligacion a callar. Sabras que Belisea y Floriano nos desposaron a Polytes y a mí, e yo los desposé a ellos por vna buena cautela. En summa es esto, y no passó más, hasta que ellos se fueron, y nosotras nos quedamos, con más de que han de boluer la noche que viene. E créeme que no haurá más que te contar para otro dia ni otros dias, aunque más vengan a menudo.

Mar.--Muy espantada y alegre me has puesto con lo que me has contado. Pero espántome de que no sólo no ouo más, pero que aun respondes por lo de adelante. Pues cata que los tiempos y aun las complexiones y las condiciones se varian a las vezes. Pero no mira mi Justina (que entre nosotras puede passar) cómo sale verdadero lo que los hombres dizen de las mugeres: que aquella [es] casta que no es rogada, y aquella no es hauida que no es combatida de la importunidad del varon. Porque si bien miras en ello, quién pensara que todo el mundo derrocara a Belisea? quién algun tiempo la osara hablar de amor de varon? quién presumiera pensar inclinar la a la menor de las desembolturas que agora haze? qué rey ni cauallero pensara hallar la audiencia que agora Floriano, con las circunstancias que tú más haurás visto? qué te paresce? qué me dizes a esto? Cata que estas y otras cosas tales hazen hinchir a los sueltos escriuientes los libros de las inconstancias de nosotras las mugeres. Y pues haziendo lo que te mandó tu señora, no tienes culpa; dime, dime, no estoy en lo cierto?

Just.--Doy a la maldicion esta muger, que tan calada y ciertamente dize lo que es la mesma verdad.

Mar.--Anda ya, no te me corras por lo que acierto, ni me hables entre dientes; dime si ay en qué me retracte por mentirosa?

Just.--Que no sé qué te decir en contra de lo hablado, porque te prometo que pocos dias ha que tanto miedo tenia yo de nombrar le el nombre de Floriano, que me temblauan las carnes en pensar que ante ella se ouiesse de hablar palabra que no tractasse de cosa de sanctidad y virtud. Y aun para hazer la dezir el sí de lo que le pedi, aunque ella lo amasse, no fué tan facil que no lo oue yo de otorgar por ella. De manera que no creo que hay muger de su suerte, por que, con ser yo cierta que le ama y le quiere, no querria querer le fuera de amor virtuoso. Ansi, que quiere y no quiere; busca, y teme hallar; goza, y huye el gozo.

Mar.--Anda, que todo es no lo quiero, no lo quiero, etc. Y muchas vezes las mugeres negamos lo que se nos pide, desseando que se nos pida. Y esto es porque, aunque sea a costa nuestra, queremos que nos compren caro, a quien rogando nos, nos querriamos entregar si la verguença, y grauedad, y la honra, y en algunas el temor, no anduuiesse de por medio. Y ansi muchas querriamos que nos tomassen por fuerça (por desculpa nuestra) aquello que rogando nos y pidiendo nos, o lo negamos, o no lo concedemos dissimulando. E si te paresce que no digo bien, enmiendame.

Just.--Dizes tanto y tan bien en nuestro mal, que por mi parte no quisiera que nos oyera algun hombre por mucho, porque no aprendiesse a cómo nos tener en poco.

Mar.--E aun porque no le ay que nos oya, hablo yo a rienda suelta, porque más verdades se han de saber que dezir en todo tiempo. Pero dexando esto, mira si duerme Belisea, y si querra que la vea?

Just.--Anda acá, y ver le hemos entramas: porque si no duerme, esto sé de mi señora, que podras entrar sin portero, lo que no todos tienen con ella. Pero oye, que hablando está, y quiça será entre sueños, como los negocios importantes suelen quedar en los fantasmas y soñar los, y aun ablar los la persona entre sueños.

Mar.--Pues entra passito, oyamos, porque si duerme sería lástima quitar le el sueño de que deue ella, y aun tú, andar hambrientas.

Bel.--Dime, dime, pues, ya, mi señor padre, qué piensas hazer de mí, tan mala hija, tan descuydada, tan mal gouernada, tan sin acuerdo de sí mesma, en dar el sí suyo a nadie para siempre, sin el tuyo tener primero? Pero mira, mi buen piadoso viejo, que yo no lo hize; salteada fuy, requerida fuy, pidieron me palabra de lo que no pense, y aun tambien yo tengo el sí suyo de ser mio; pero él no tiene mi sí de ser aún yo suya. Pero qué digo? grande pena meresce la culpa que agora cometi en dezir esto, que si no le di el sí de la palabra, di le el consentimiento y complacencia de la voluntad. Y entonces lo hize, y agora lo aprueuo, y agora y siempre soy tuya; mi buen Floriano. Que de Floriano soy, por suya me confiesso, y suya sere, y por suya quedé, y por suya me glorificaré hasta la muerte. Perdona me, mi bien querido, en hauer puesto en plática por duda lo que confiesso y confessaré hasta la muerte. Pero ay de mí, que si tú, mi Floriano, me oluidas, yo soy muerta, y si doy el gualardon que tu buen amor me pide y meresce, yo soy perdida. Pero pues menos daño será en que yo muriendo por ti gane honra tu fiel amante, que no en dar deshonra de mi linaje en hacer lo que el mundo dira, que me amengué e abati, aunque yo pensé que ganaria, espera me, señor mio, recibe contigo este spiritu y voluntad, dexando este cuerpo para mi padre limpio e sin quiebra, y mandando y encomendando el alma a Dios que me la dio y compró. Ay, que aunque me llama la muerte, la espero y recibo muy alegre, por saber que les queda a mis parientes su sangre en mí limpia, y mi cuerpo entero, y tú me lleuarás esta voluntad. Ruego te que, quando vengas a me ver, que si me hallares muerta sin ti, pidas y lleues este mi coraçon que por tuyo le tengo, y a ti le mando entregar y restituyr, pues muriendo digo que soy del mi Floriano.

Mar.--O, qué razones de amante tan delicadas! o, con qué sospiro tan del coraçon ha callado!

Just.--Ay, mezquina yo, qué mal tan grande! llega, llega, que tan muerta está como su madre. Ay, mi señora, ay, mi bien, o, desmamparada yo!

Mar.--Calla calla, no hagas alboroto, que desmayo es; que si miras le está saltando el viuo coraçon, que paresce que se le quiere yr para donde está Floriano.

Bel.--Ay, quién me ha llamado de la lucha de la muerte, con el nombre de aquel que me da la vida?

Just.--Esfuerça te, señora; mira que está aqui Marcelia.

Bel.--Estás ay, Marcelia?

Mar.--Aqui estoy, mi señora; di me qué tal te sientes? y mira si mandas algo para Floriano, porque en dando me licencia tú, le voy luego a ver y a dezir le qué tal quedas.

Bel.--Ay, no le digas que me viste mala, porque le daras pena.

Mar.--Pues, por tu vida, mi angel, que si no te muestras más solazosa, que le diga como te vi tal, que temi de tu vida, y con esto él que tanto te ama, dale por muerto, y serás tú la causa por no te esforçar.

Bel.--Yo me esforçaré; calla, que buena estoy, sana me hallo; que no te espantes que tanta furia obre tanto en vn tan flaco supuesto como el mio. Pero dime, qué buscas por acá? y si sabes qué tal está aquel cauallero a quien tú deues mucho?

Mar.--Bueno está al que deuo mucho, y de quien espero de hauer muy mayores mercedes, despues que tú le des vna deuda que de amor y esposo que le eres obligada.

Bel.--Qué deuda es essa, para salir della? y cómo sabes tú que la deuo en essa manera de contracto?

Mar.--A mí, que sé muchas cosas de muchos que ellos no me descubrian de su buena voluntad, no preguntes cómo sé esto, pues sabes que la sé. La deuda que le deues, si ya no me entendiste, temo el dezir te la.

Bel.--Si es porque está Justina presente, ella se saldra luego fuera, aunque no ay cosa que a mí se me pueda dezir que ella no pueda bien oyr la.

Just.--Señora, antes será bien que yo salga a guardar que no entre nadie, porque yo huelgo que te alegres a solas con Marcelia. Como que yo no entendi ya la deuda del matrimonio, que ella entendio tambien, que le dixo la otra! Y aun asuadas que si Belisea toma los consejos de la que tiene delante, que presto sane en la sensualidad la concupiscible, y aun enferme la razon en la voluntad con la obra de fuera. Pero allá lo ayan: su alma en su palma. No diga, despues de resfriado el gozo: tú me engañaste, por ti me perdi; de manera que, salida la preñez a luz, lo pague Justina en tinieblas de prision o muerte, o deshonra, o malauentura; porque la soga ha de quebrar por lo más flaco. A la fe, allá se lo aburugen en secreto, que de tales secretos ganancia es perder la parte.

Bel.--Ea, pues estamos solas, por qué no me dizes qué deuda es la que deuo á Floriano?

Mar.--Deues le grande amor, grande voluntad, grande fe.

Bel.--A todo esso le tengo pagado con otro tanto; porque si me ama como a sí, yo a él más que a mí; si me tiene voluntad, yo se la di toda la mia; si me tiene fe, yo me negue a mí y negue a mi padre, y negaré todo el mundo por sólo su amor.

Mar.--Pues para coser esse vestido de amor falta el hilo de las obras?

Bel.--En qué más obras?

Mar.--En... en dar le... en dar le tú...[691]

Bel.--Y dilo dilo, acaba ya.

Mar.--No oso.

Bel.--Luego algun mal deue ser lo que dizes que le deuo de dar, pues con te lo rogar no lo quieres dezir!

Mar.--Ay, angelito, que no es sino la mejor, y mayor, y mas estimada joya que oy de ti se le podria dar. La qual él hauiendo y tú gozando, él seria el más felice amante de la casa de amor, y tú vna de las gozosas del mundo. Pero agora, tú enfermando más y más, él es el más penado de los penados, y con razon penado, hasta que le des...

Bel.--Dime ya el qué.

Mar.--La joya preciosa de tu cuerpo.

Bel.--Con razon lo dudauas dezir. Pero dime: quien le da del cuerpo el coraçon, y le da las entrañas, y le da la memoria, y le da el entendimiento y le ha dado la voluntad, y le dara la sangre toda, y le dara la vida, qué don le daria en dar le el desamparado muerto cuerpo de tierra? No te paresce que le haria injuria dar le en muestra de amor el cuerpo muerto, teniendo él en mí por suyo todo lo que en el cuerpo viue?

Mar.--Ay, la mi señora, que más muestran sentir tus respuestas viuas de mis dichos que saben dezir mis palabras. Pero mira que el que da parte al amante, y reserua para si parte, muestra que no le ama en todo.

Bel.--No te entiendo; porque si dizes de la communicacion de los que se aman, no es muestra de defecto en amar el no communicar lo que no suffre communicacion dentro los límites del tal amor.

Mar.--O qué plazer es hablar contigo, pues auiuas al entendimiento de quien te habla, para que sepa hablarte. Y ansi quiero dezir, pues dizes que no me entiendes, que o a Floriano, que te tanto ama, le amas como a hombre o como a angel?

Bel.--Amo le por hombre, y paresce me más que angel.

Mar.--Pues luego has le de communicar, como a amado hombre, lo que la amante muger tiene communicable en el tal amor con el tal amado. Y el amante hombre, por consiguiente, ha de communicar con la amada muger lo que el tal amante hombre tiene debaxo el tal amor communicable.

Bel.--Pues essa reflexiua communicacion, en qué consiste?

Mar.--Qué, aún hazes de la boua? pues espera. Los amantes entre sí han de communicar las voluntades, las haziendas, las hablas, las conuersaciones y las personas, siendo (como dicho tengo) el amor de entre hombre y muger. Porque si son o entramos hombres, o entramas mugeres, como tú e yo, mal podriamos communicar nos en todas estas maneras de communicacion, pues faltaua el vinculo de la vnion natural de los cuerpos. Pero de ti para Floriano, y de Floriano para ti, faltando alguna de las sobredichas condiciones, no ay communicable cierto amor, y muy menos si la communicacion ha de ser de amores, como la de vosotros (Dios os guarde tan para en vno) se permite faltar la principal, que consiste en la communicacion de los cuerpos y personas, de donde resulta la gloria ygual en los amantes. Y pues ya no creo que dexarás de hauer me entendido, si quieres entenderme, y tú sanar, digo, concluyendo, que pues tú toda te llamas de Floriano, y Floriano es todo tuyo, tú le deues a él dar quanto tienes, y él a ti quanto puede. Porque esta ventaja tiene la muger en el mostrar el tal amor: que ella, amando, puede dar quanto tiene, y él quedar certificado de que se le da todo lo exterior; pero él puede dar quanto él puede en tal caso, y no quanto ellas quieren. Y esto mejor te lo declarará la experiencia communicandolo, que no mi lengua parlandolo. Pero créeme, mi amor (mira Dios te guarde que eres niña, e yo ya tengo muchas experiencias en esto que tracto, y muchas lazerias en lo que viuo), que mientras te picares de estar te entera toda tu vida, que entera te quemarás, y entera te dessearás, y entera te desharás, y entera te comerá la tierra, y al cabo al cabo (pues no ay quien nos oya), esso que tú ya me entiendes, para communicarlo con el varon te lo dio Dios a ti, y a mí, y aun a la reyna. Pues allende de ser natural la tal communicacion para el augmento de las razonales criaturas, dizen (y aun digo que sé que es ansi) que en esto naturalmente dessea la muger al varon, como la tierra seca el agua para produzir, y la materia a la forma para ser informada de ser perfecto. Y si tú quisieres ser sana de todas tus indisposiciones interiores y exteriores, haz lo que digo, y culpa me si mal te fuere, y mal te supiere, y con esto callo.

Bel.--Tanto dizes y tanto rodeas, que aunque no quieran te han de entender los que te escucharen, y aun creer te los que te entendieren, y precipitar se los que te creyeren. Pero di, Marcelia, y la honra de la donzella?

Mar.--Que la ponga en poder y guarda de su marido cuya es más al proprio.

Bel.--Peligrosa estás; y porque veo que me derruecan tus persuasiones a creerte, y de tal creer saldria la obra, y de tal obra mi perdimiento, porque no tengo por muy limpias tus palabras, ni por en todo sanos tus consejos para mí, cesse esta plática. Y porque huelgo que sepas con todo esso que amo y quiero a Floriano más que podria dezir te, ve me le a visitar, y la visita sea de mi parte. Y no le digas que estoy mala, pues si lo estuue, fue hasta que me dixiste que él estaua bueno. Y lleua le este anillo que yo me quito del dedo del coraçon, para ver si con traer le él tornará a cobrar la virtud que esta piedra solia tener para el mal de coraçon, aunque no de los males y de la qualidad del mio, cuya raiz del mal procede de la infecionada voluntad, herida del sensual querer. Y digo que le digas que se le doy en señal que quedo por suya atendiendo le para el quando me prometio, e yo le atendere la palabra que de mí tiene, y agora de nueuo le torno a dar por ti. Y tú toma por la vista, y porque te hago embaxadora de gran entidad, que es del credito de mi voluntad. Y quiero que de mi mano llenes esta cadena de oro, con esse joyel de piedras ricas, y que pues le quito yo de mi cuello, le pongas tú al tuyo, y ve con Dios, que vendra mi padre como suele, y llama me luego a Justina, que me dé de vestir.

Mar.--Yo voy con tu gran merced, y con mucha mayor esperança, a cumplir tu mandado, pues sé que sere bien recebida, y aun gualardonado mi camino allá.

Just.--Buena sales hecha dama con tu joyel.

Mar.--Porque sé que no te pesa que me la hayan dado le saqué ansi como me le pusieron, hasta que le viesses tú, y luego doy con él en la bolsa. Y tú entra a dar vestido a Belisea, y alegra la, y alegrate, que tambien dare tus encomiendas, hasta que presto veas al tu joyel que tú tienes en tanto y más, y con razon, que yo éste. Pues éste cumplira mis necessidades, y aquél cumplira tus plazeres; y pues ansi te me acoges de vergüença, ve con Dios. Agora digo yo que no creo en sueños, pues tan al contrario me salieron en bien, de tanto mal como ellos me representaron. Pues aun yo seguro que el anillo que no me rente poco. He alli el Despensero, mi sueño del todo mentira, y aun la de Fulminato salio más aprouada. Visto me ha: quiero guardar estas joyas porque quiça no las conozca, ni aun no presuma cobdiciarlas, como el otro necio mis ganancias; porque dizen que ojos que no veen, coraçon no dessea.

Desp.--A, señora, y por acá estaua tanto bien?

Mar.--Bien o mal (como dizen) mi casa le sabe; pero gran rato ha que entré a ver a Belisea.

Gris.--Yo bien te vi, señora, pero pense que eras otra, como andays las mugeres quando quereys tan arreboçadas, que aun el marido no conoscera a su propria muger.

Mar.--Ni aun con todo esso a vosotros los hombres espantamos para que nos dexeys, ni aun ansi nos podemos encubrir de los ojos placeros vuestros.

Desp.--Los ojos para mirar los dio Dios al hombre.

Mar.--Dexemos essas pláticas agora, y digo que huelgo que me mintieron de vosotros vnas ruynes nueuas.

Desp.--Qué tales?

Mar.--Que os hauian muerto a entramos esta noche, y aun yo que auia soñado vn sueño que salia a ello.

Desp.--Por esso dizen que no creas en sueños. Pero quién te pudo dezir tal?

Gris.--El valiente de la capa de anoche seria.

Mar.--Quién era esse?

Desp.--Fulminato, que si le preguntas a Grisindo qué pies tiene, haurás plazer.

Gris.--Pregunten lo a él, que le valieron los pies que no le alcançasse, aunque me tengo por suelto. Pero de su valentia dara testimonio la capa que arrojó al Despensero, pensando que era toro.

Desp.--Callemos en esto, que tengo pena porque no le cogi.

Gris.--Por Dios que, segun corre, que no le tomen si no es con lazos. Pues dezir que él esperará a vn rapaz que le haga rostro, es por demás.

Mar.--No acabo de espantar me de ver sus embustes; que oy me dixo que le hauian salido vn tropel de ellos, y que a los dos que alcançó dexó muertos, y que al vno conoscio con las candelas que sacaua la gente al ruydo por las ventanas, y esse dixo que eras tú.

Desp.--Pues porque para que rias bien lo que passó, y comiences a creernos, muchacho, baxa essa capa de grana que está sobre essa mesa, y otro dia conosce quién es cada vno, y toma la, señora, o mira si mandas que te la lleue este moço. Y esta noche nos ten por combidados a cenar, que yo mandaré lleuar todo recado a tiempo. Y sobre cena oyras lo que passa, y aun con determinacion, que si le cojo de camino, que él me pague hecho y por hazer.

Mar.--No cures de enojos; pero ven quando mandares, con que no vayas con gran tropel.

Desp.--Grisindo e yo solos; por esso ve con Dios.

Mar.--Yo me voy, y lleuo la capa so el manto, porque si la veen al moço, es conoscida, y descubrir se ha la celada.

Desp.--Haga se como mandares; ve con Dios.

Gris.--Qué aguijar lleua el diablo; grandes tramas deue de vrdir con Belisea.

Desp.--Alla se lo hayan, mugeres son: ellas se entienden. Subamos si quieres, que se nos enfriará el almuerzo, que nos aguarda sobre la mesa.

Gris.--Vamos luego, y acuerda te de la cena que sea con tiempo.

NOTAS:

[691] Lo que señalamos con puntos suspensivos está indicado en el original con comas: una coma en cada lugar.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXVI

Yendo Marcelia, y subiendo sin llamar en su casa, asconde la hija vn estudiante en vna nassa dé pluma, y haze a la madre encreyente que tiene allá la criada de Gracilia huyda. Vase Marcelia a reñir a la Gracilia por la criada: entiende lo Gracilia, y dissimula con Marcelia. Vase Marcelia a Floriano con su mensaje de Belisea. Gracilia va a Liberia, y echan el estudiante fuera de mala manera.

MARCELIA, LIBERIA, GRACILIA, PINEL, ESTUDIANTE.

[Mar.]--O, quán dichosa he estado oy en venturas. Y pues oy todo me va de bien en mejor, quiero aguijar tras la fortuna, e yr a mi casa a sólo dejar estas preseas, y caminar por la ganancia que espero de Floriano. Pero qué encerrada esta mi hijuela, y otras vezes tiene toda la casa de par en par. Ta, ta, ta. Asuadas que, segun sus cuydados, que duerme ella agora. Quiero ver si podra caber me la mano, y abrir esta aldaua desta escalera. Bien está, [a]un hasta en esto tuue dicha de abrir tan presto, y por tanto dizen que es peligroso el ladron de casa.

Lib.--Ay, mala landre me mate, desdichada y perdida yo, que mi madre suena ya arriba. Ay, señor, por la passion de Dios, que te metas en aquella nassa de aquel rincon que está a lo obscuro, porque mi madre luego entrará acá en la camara. Y en tanto yo salgo a detener la en palabras. Ay, Jesus, madre, y cómo abres ansi la puerta sin llamar, que toda me has turbado de miedo, que pense que era otro.

Mar.--Mas esta te tú dormiendo al cabo de medio dia, que ansi se haze la labor!

Lib.--Mejor me ayude Dios que dormia.

Mar.--Pero acechauas[692] los ratones. Mas con todo, qué suena en la camara? espera, vere quién es.

Lib.--Oye, madre, lo que passa, ques vna poquedad, que hauras verguença de oyrlo.

Mar.--Qué es?

Lib.--De mi prima, que porque le quebro la su muchacha vn cantaro, la dexó medio muerta, y ella se me acogio a casa, tal que no está de uer; que por mi vida si ella se fuera a los alcaldes (como quiera si yo la dexara), que no le fuera bien a mi prima; en especial que esta es vna muchacha callada, y esclaua en seruicio, y sabe quantas flaquezas ay en mi prima. Mira, pues, si fuesse con ellas a plaça, qué ganaua mi prima, que no sabe suffrir algo.

Mar.--Pues qué es de la moça?

Lib.--Ay la tengo medio por fuerça, que desque te oyó llamar, pensando que era su ama, se me abscondio. Pero como ya te reconoscimos ser tú, estaua me agora rogando que no te dixesse nada, y creo que se metio tras tu cama, más arañada la cara que no sé qué me diga.

Mar.--Anda, saca la acá.

Lib.--Ay, madre, por amor de mí y por el siglo de mi padre que no la afrontemos, porque se encomendo a mí que la encubriesse, y mejor será que por bien yo la torne a mi prima, que no que se nos huya de entre manos.

Mar.--Pues luego esté se, que yo la dexaré, y quiero entrar allá a desembaraçar me desto que traygo.

Lib.--Pues daca, que yo lo pondré allá.

Mar.--Y calla, boua, que pues ella está escondida e yo no la buscaré, mejor es que me vea entrar y que no la veo ni hago caso de ella, y ansi no pensará que yo sé que está dentro. Y luego en saliendo, yre a tu prima, y la daré vna mano sobre ello de lengua.

Lib.--O soberana vírgen sancta Maria, y guarda me oy con mi honra, que yo no osaré entrar con ella dentro, porque si halla al otro, yo no paro en esta casa.

Mar.--Dime, Liberia, por qué no hazes esta cama? que paresce que puercos la hoçaron. En toda tu vida has de ser para nada; cata, hija, que las moças han de ser calladas, y desembueltas, y suffridas, y estar en su casa, y no andar de vezino en vezino, y cata que dizen, que oy te reñire y mañana te halagaré.

Lib.--Por mi salud que aquella plática endereça mi madre a la moça, que piensa que está allá escondida.

Mar.--Este joyel quiero guardar en este cofre mio (que la capa aquí se quedará sobre esta cama hasta que yo buelua, que la coja y la guarde). Pero cata, qué diablo de loba es esta que está en este estradillo de mi cama? y qué porqueria tan grande! Jesus, Jesus que hedor de orines! que el jarro está derramado. O, maldita sea esta lebronaza, que de vn dia para otro se los dexa en el jarro, que basta a dar pestilencia tal hedentina. Di, maldita tú seas, que huyendo salgo de tal hedor, no puedes derramar los orines luego de mañana? y aquella loba que alli queda cúya es, o cómo está alli?

Lib.--Luego no te lo he dicho?

Mar.--Y qué?

Lib.--Que diz que queda vn abad o estudiante en casa de mi prima, y ella que dio en la moça, y la moça tomó la puerta, y con su loba a cuestas; a gran dicha yo que asomé a la puerta la vi que se yua a presentar y a quexar al alcalde Ronquillo, y lleuaua la loba para testigo de las cosas de mi prima. Por esso mire si hize chico bien en detener la moça, segun yua denodada y mal parada, y con su loba a vista de todo el mundo.

Mar.--Que esso passa?

Lib.--No te añado punto.

Mar.--O, maldita sea aquella loca, que nunca mirará lo que haze, que todo piensa que es ser de su llaneza de condicion! O, hi de puta, pues y a qué paxaro se yua la muchacha! si vna vez entrara en este barrio, por nuestros peccados que hallara razonable presa. Y aquella necia, despues de que él la eche la garra y la afrente en Dios val con su sentenciar en cerco, busca me por ay la suelda.

Lib.--Y aun por esso, madre, hize yo lo que he hecho.

Mar.--Heziste lo mejor del mundo. Dame acá la loba, y lleuar se la he so el manto, y dire le lo que no quiera oyr. Que, por mi vida, que a mi sombra está tenida y honrada y acreditada, que no es poco en este barrio. Y mirad vos qué cuenta diera de sí y de mí: traer me alcaldes (y aun tales) a mi casa y la suya.

Lib.--Toma la loba, aunque me paresce fuera mejor que por ella viniera mi prima, para que ansi por fuerça yo haga los perdones.

Mar.--Y calla, boua, y si está el dueño en casa, cómo saldra? en espeçial si ya ay allá enojos sobre ella, de manera que los vezinos sean públicos testigos de nuestros occultos defectos. Queda te, hija, y mira por tu casa y por la honra, y no me aguardes a comer; pues tienes harta vianda, come e alaba a Dios. Y si el despensero embiare algo, adereçalo todo a punto, y aun si vieres que es menester, llama a tu prima, o si no, essa su moça que te ayude.

Lib.--O, bendita sea la reyna de los angeles, que de tal pielago me ha sacado. Pero agora queda otro barranco, en que sepa mi prima oyr, y suffrir, y dissimular con mi madre. Y estotro asno, maguera polidillo, y que tanta ciscadera tuuo, que ni guardó loba, y quiera Dios que la cobremos, y tambien derramó los orines. Abaxo me voy, para que si torna mi madre, y allá no se hizo bien, acá lo tornemos a soldar de otra manera.

Grac.--Dónde bueno por acá tan sobarcada, señora tia? traes algo que comer?

Mar.--Traygo que reñir: que si en tu casa te hallara como estás a la puerta, tú oyeras oy de mí; a, veamos si es cosa de muger cuerda, y más teniendo el estudiante en tu casa, arañar la moça porque te quiebre vn cantaro; de manera que si tu prima no la tomara esta loba, ella yua buena a quexar se a Ronquillo de ti, tal que no yua para ver. Por tu vida, que mires más por la honra.

Grac.--Ya, ya, algun trasparamento deue tener mi prima en casa, y quiso escusarse conmigo; porque mi muchacha bien contenta y almorzada fue. Pero, porque no lo entienda mi tia, quiero yo dissimular y hazer de la enojada.

Mar.--Pues no me respondes? paresce te que ponias buena tu honra y aun la mia, que tengo de tornar por ti de audiencia en audiencia?

Grac.--Y que podia lleuar aquella picuda, que yo la quemaré oy la lengua, porque vaya con nueuas de lo que la persona no sospecha. Y dado que algo haga, es para los ojos de Dios y en su casa; pero aquella nouelera, golosa putilla, yo la marcaré oy, aunque en tu casa esté; perdona me por ello, e dexa me yr por ella.

Mar.--Anda ya, loquilla, no juegues ansi con la honra con rapazas, que diran lo suyo y lo ageno. Toma la loba y entra te luego en casa, y despide al dueño, y reposa te y loa a Dios, y despues te puedes yr con tu prima, que queda sola, y comereys juntas, y aun quiça cenareys, que yo voy a vn poco de priesa, y no sé qué espacio me daran allá. Y cata que no me has de dezir a la mucha ha peor que su nombre, por esta de agora; despues, si otra hiziere, que lo pague junto, como el perro los palos. Y queda te a Dios, y acoge te luego con esse vestido, que no sabes quién passara que le conozca, y te oya, y te entienda lo que passas dentro de tu casa; y tambien que ya sabes qué vezindad tenemos en este barrio, que todos son cintinelas de casas agenas.

Grac.--Agora, señora tia, ve donde vas, que boluiendo nos veremos, y verás que no soy tan culpante como me hazes, por el dicho de vna muchacha; pero al fin, por amor de ti, yo digo que toda mi justicia dexaré en tu mano, aunque mucho me violentas en no me dexar en mi casa hazer lo que deuo. Pero ve con Dios, que ella hará otra, y pagar lo ha todo. Agora que es yda, guardo por sí o por no la loba, que siquiera por la infamia que me cuesta no la lleuará con tan poco rescate el licenciado que deue tener mi prima; que poco más o menos, por lo que aqui vi este día, lo imagino. Agora voy a ver qué haze mi prima, que por mi salud que toma bien el officio de la madre, y aun que las haze y las cubre bien, y aun saca bien brasas con mano agena.

Lib.--Ya no paresce nadie, y mi madre ya la vi yr de en casa de Gracilia, y pues deue de quedar bien soldada la quiebra, pues mi madre no boluio a mí, quiero yr a echar le de la nassa, y aun de casa. Pero mezquina yo que no sé qué me haga de la loba!

Grac.--Qué hazes, prima? qué alboroto es este tuyo? y el con qué fue tu madre a mí? Qué tienes, qué tienes acá? que por poco lo borraramos todo, sino que quiso Dios que luego entendi en las pláticas de mi tia que deuias tú de tener algun tras paramento.

Lib.--Ay, mezquina de mí, que estoy tan turbada y cortada, que ni estoy para menearme, ni para saber responder te; pero qué fue de la loba?

Grac.--Mas di me, qué fue del asno?

Lib.--Ay, mezquina, que en la nasa de la camara de mi madre está.

Grac.--En aquel gran ceston que está en lo obscuro de la camara?

Lib.--En aquel donde vaziamos la pluma de vnos cabeçales este dia.

Grac.--Hermoso estara en suda y en blando. Pero asuadas que será el matriculado de sant Julian.

Lib.--El mesmo es; mala landre me mate, que de importuno no pude valer me dél.

Grac.--Pues que lo pague como asno. Por esso, pues [es] el gallillo loquillo de los requiebros de mi puerta destotro dia, dexa me con él, que la loba no la viste él más, y aunque es poco, por ser lo que yo creo, ya tú se lo haurias a él pagado, y no te me corras, que por mi salud que hazes bien, porque tan donzella te pediran agora por muger como antes. Pero dime, qué haremos antes que buelua tu madre? si ya ella no lo entendio o vio o barruntó.

Lib.--Ella ni poco ni mucho, sino que me creyo que tenia tu moça, y que le tomé aquella loba que lleuaua de no sé quién que quedaua en tu casa.

Grac.--Pues luego, por mi salud, que pues con tú hazerlo lo pago yo en la sospecha, que yo haga de la boua como si lo ouiera hauido él conmigo lo que haurá contigo, si él no fue muy lerdo y tú muy boua, aunque no te tengo por tal.

Lib.--Ay, dexame a mí si hize o no de correr tanto; pero mira que sin la loba no le echaremos de casa, ni aun por medio del dia no sé cómo él yra en cuerpo, donde todos digan: He le va nuestro licenciado. Cata que más hemos de mirar del interes.

Grac.--Agora te digo que estás restituydora del todo. Pero he alli a Pinel, que soldará estos embaraços.

Pin.--O señora Gracilia, qué mala eres de sacar de rastro!

Grac.--Donde no estoy no parezco, como el rey, pero ya, pues Dios te traxo a tal coyuntura, ayudanos a echar fuera vn loco que se le ha metido en la camara de mi tia a mi prima, que está tanmañita de miedo que venga su madre y piense otra cosa.

Pin.--Pues vamos luego, porque de priesa vengo a te hablar dos palabras.

Grac.--Pues dexa nos subir a nosotras, y si le pudieremos hazer baxar, Dios que bien, y si no, subiras a nos fauorescer.

Pin.--Aqui aguardo en el portal; sea presto.

Grac.--Pues mira, prima, que yo hablaré alto, de manera que él piense que soy tu madre, y verás lo que oy hago por ti. A, Liberia, di, maldita seas, no te menearás más vn dia que otro? acaba ya, que viene aqui el señor mi primo por essa nassa que está en mi camara, que ya dias ha que me la pide para echar trigo.

Lib.--Y tú no ves, madre, que está llena quasi de pluma?

Grac.--Anda ya, maldita seas, esté como estuuiere, que tal se la he mandado; desembaraça se la, no le hagas aguardar, que estan ay los hombres que la han de llenar, y tú ya sabes que él, que es vn renegado, y no cabremos aqui con él si luego no le desembaraçamos.

Estud.--O, al diablo encomiendo estas putas, y si no me tienen peor que pato con pluma, y aun agora que me aya de ver nadie! O, qué gran mal es andar el hombre sin armas! que yo saliera oy de manera que lo lleuara el diablo todo. Pero no creo en los grados que tengo si aqui está mi loba; pero pues yo tengo el pago de mi locura, con esta capa de grana me cubro, y boto a la mano de Dios; pero no sé por dó tengo de salir ni cómo.

Pin.--No me paresce que le pueden hazer baxar: quiero amenazar le de acá. Qué es dél, qué es dél? que no creo en tal si no le saco el alma si allá subo.

Estud.--No es cosa ésta de parar.

Grac.--Ya, señor, no aya más; dexa le por tu vida, no cures de subir, que ya va por la escalereja del corral huyendo.

Pin.--Descreo de mi si no le tengo de conoscer y sacar le el alma.

Grac.--Ten le, Liberia, ten le, no suba y le mate; que yo miraré por esta escalera del corralejo, que no suba nadie.

Estud.--A la fe, esto ya va de hecho; no me atrampen oy en esta casa puta: salgo, que más vale verguença en cara, etc.

Grac.--Ay, ay, Jesus, Jesus, el ladron, que lleua hurtada la capa.

Pin.--Esto ya va de veras; subo a ver qué es. Qué es esto, señora Gracilia, cómo estás tan emplumada?

Grac.--Ay, que va el loco y ladron con su capa colorada arreboçado y sembrando pluma, y veys quál me paró al passar, y aun me arrojó dos puntapies, sino que me quiso Dios librar, que matara me.

Pin.--Y essa capa? si es la que le falta a Fulminato!

Lib.--Ay, mezquina yo, que ella debe ser; y qué dira mi madre?

Pin.--Yo voy tras él, qué no se me irá.

Grac.--Calla ya prima, que esto está hecho. Y si Pinel no le pudiere cobrar, ya todos le vimos salir con el hurto, y delante todos se nos fue; no tienes culpa. Y tambien cuya es la capa la cobrará, y aun nos uengará del que la lleua, pues ya sabemos quién es; quanto más que Pinel es tal moço, que dará cobro dél. Yo me voy a mi casa a poner en cobro la loba, que no lo sabra si Dios y nosotras y della harás mañana en mi casa vna saboyana, porque sepa el licenciado a cómo se vende la carne en tu tablaje. Y agora te queda, y cierra bien tu puerta por sí o por no, que yo voy a aguardar a Pinel que me quiere hablar, y si truxere la capa, allí la tendras con la loba.

Lib.--Pues ve con Dios, hasta que esto lo riamos otro dia con más sosiego plaziendo al Señor.

NOTAS:

[692] En el original, acehauas.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXVII

Estando Lydorio el camarero tractando con Fulminato de lo que succedio a Floriano, llega la Marcelia, y con ella entra Lydorio a Floriano donde él esta.

LYDO[RIO], FULMINATO, MARCELIA, FELISINO, PINEL.

[Lyd.]--Grande es el reposo que oy veo en esta casa; Dios quiera que sea para mayor bien, porque veo a Floriano metido en vn camino, que no sé qué tal querra Dios que sea el paradero. Ayer tarde me paresce que se tractaua de que hauia de yr a verse con la que él llama su señora, y no me paresce que quiso acompañar se de más de solos tres moços y vn paje, teniendo tantos continos y gente de casta a su mandado, que comen su pan. Pues andar de noche no lo tengo por bueno ni seguro; pero no andar muy á lo seguro tengo lo por locura, porque de noche ni se conosce quál es bueno ni quál es malo. Pues ya que va de noche, mejor es que lo digan: quién passa, por ver le con autoridad y a recaudo, que no que digan: perdonele Dios, que le mataron pensando ser otro. Y lo que me paresce mal es que no ay hombre en casa, ni contino, ni mayordomo, ni veedor, ni otro que diga que le ha visto, más de que dizen que duerme. Gran descuydo ha sido este mio, porque dado que yo haga la voluntad de Floriano en dexar le solo, pues él se acompaña de muchachos y gente de baxa suerte, pero al fin, viendo yo el daño, no hago lo que deuo a la fe del buen duque Florineo su padre, que en buen passo[693] esté su alma. Cierto que de oy más la consciencia me carga, y el temor del daño pide que yo ande más alerta sobre las cosas de Floriano. Pero qué puede mi buen zelo y gran lealtad hazer con sólo buen desseo y poca possibilidad? Porque el auiso y correction fraternal deue la dar el hombre a donde cabe, y callarla donde con el consejo hareys mayor daño, y causays malquerencia, y cresce la malicia, y dobla se la pertinacia. De manera que lo que se hazia en el que erraua con sola inclinacion moça y sensual, y con persuasion de los aparejos, y con falta de resistencia de la razon, despues lo haga con doble peccado de voluntad maligna peccando contra Dios, con pretender de dar os pena a vos que le auisastes y corregistes. De Floriano, pues, yo tengo lástima a su honra y grauedad y hazienda y alma. Lo primero, porque le comiençan a cobrar en opinion de poco assentado y mal concertado en sí y en su casa. Lo segundo, porque da parte de sus flaquezas, y tracta y communica vn duque Floriano, y en ojos de una corte imperial, con vn paje y vnos moços despuelas. Lo tercero, he lástima a su hazienda, que la veo andar baylando en manos de amigos publicos de ella, y enemigos secretos dél. Y veo le yr tras chismosos, tras rufianes, tras putas, tras alcahuetas, y con gente que con sus dones se honren, y de la honra dél despedacen camino de los burdeles, do se gaste mal la hazienda del que la heredó bien, y la possee bien, y la dispensa y gouierna mal. Lo quarto, he lástima a vn alma que, con ser por sí noble, en ser hechura a imagen de Dios, y con hauer le dado Dios compañia de cuerpo no de sangre y ralea vil, pero noble y generosa y real, con todas estas circunstancias ella es peor tractada y más mal mantenida de virtuosas obras, que si cayera en suerte de ser vn porquero. Porque alli, tras su vil ganado, ella se podia saluar; y aqui mandando a tantos buenos y sabios, y nobles, y virtuosos, y generosos, ella anda aperreada y hecha estropajo a la disposicion de la sensualidad moça y libre y rica y mal aconsejada, como la ay en Floriano al presente, si Dios no lo remedia. Porque veo que el oydo y el creer de Floriano pende de las mentiras y embustes desta gente que con él tracta a salvo de su ganancia y a pérdida de Floriano. Y vereys que no dara audiencia ni credito a vn criado antiguo, leal, seruicial, amador de su honra, defensor de su persona, augmentador de la gloria de su estado, y aun, lo que peor y más peligroso es, que os cobrará enemiga porque le retraeys de los vicios, le desseays la salud, y le procurays por la hazienda, y le tractays de ensalçar su honra. Y esto es el por qué ay oy en dia pocos criados antiguos fieles bien medrados en las casas de los señores. Porque el fiel criado, condoliendo se del daño del señor, atreue se con buen zelo y amor a le auisar y retraer; y como por esto ve que cae en desgracia del señor, alça se a su mano, busca vn achaque, y el señor, que huelga que él le tenga para yrse a su casa con sus hijos y muger, y dexa de autorizar el palacio del señor moço y mal aconsejado, y ansi faltan las muchas canas, y sobran las muchas chismerias. Y aquellos por fieles van se con quitarles la racion porque no assisten, y dar les a más librar (más por verguença que compelle al señor que por voluntad que le combide) el medio acostamiento, porque se van como buenos, y lleuan le doblado los livianos que asisten, porque se pican de andar más galanes que graues. Y porque éstos, con lo no merescer, por medrar se subjectan a todo, y los otros, con hauer lo ya merescido, confian en su bondad y lealtad que merescen algo. Y ansí oy en dia la gente que más mentiras y más adulaciones oye, y menos verdades espera, son los señores, que se hazen enemigos de quien los ama, queriendo los sanctos y virtuosos, y amigos de quien los aborresce en la virtud. Porque tanto menos medra vn criado soberuio quanto el señor es más humilde, y tanto más medra vn criado luxurioso, que anda callejero y ventaneros los ojos a ver qué cobdiciar, y a ver qué poder auisar al señor de que vio acullá la hermosa, quanto más el señor es dado a las mugeres. Y ansi se han tornado los palacios acorro de viciosos, porque se despueblan de viejos, y se acompañan de moços, y porque ay poca audiencia de verdades y gran gula de mentiras; porque oy en dia es muy cierto el vulgar que mal me quieren mis comadres, etc. Y por esto con poca autoridad de los palacios, los seruientes de pelillo, los mentirosos, chismosos, malsines, truhanes, dezidores maliciosos, chocarreros, como hallan audiencia en el señor, ansi los tornan de su talle, si Dios y la buena condicion no los defiende de inuiciarse. Porque, como dize el Psalmo, con los sanctos serás sancto, y con el peruerso serás peruertido. Y aun en tanto es muy peligrosa al bueno la mala compañia, en cuanto más ayna se nos pega la mala costumbre, que no la buena; porque más daña vna viciosa palabra que aprouecha vn largo sermon. Y ansi dize la escritura: que corrompen las buenas costumbres las peruersas palabras. Y el que quiere guardar se del mal no deue fiar de sí mesmo, con dezir que tiene buena inclinación, que es sabio, y alcança lo que es malo, que es noble, y que la nobleza le combidará a la virtud. Porque donde no anda el fauor particular de Dios, y donde tercia la ruin compañia, y la propria sensualidad obra, no ay muro firme que defienda. Porque si el señor no guarda la ciudad (dize el Psalmo) por de mas vela el que la guarda. Que agora ninguno más sabio que Salomon, ninguno más rico, ninguno más acatado; pero ni le valio el ser rey, ni le mamparó la su sabiduría, ni se le acordó del fauor que Dios le hauia mostrado, con terciar la sensualidad propria, con la compañia de las mugeres estrangeras, que le hizieron ydolatrar, que es el mayor de los peccados; porque, tras el negar a Dios, nada queda que perder el hombre que algo sea. Pero he aquí asoma vna buena joya de los de la confradia; quiero saber dél lo que ha passado, aunque dudo si él sabra dezir me verdad, ni aun yo pensar que él la diga para me obligar a creer le, porque el que por mentiroso es tenido, aunque diga verdad, no es creydo. Ha, Fulminato, de dónde vienes?

Ful.--Vengo de la armeria, y de hazia Santiago.

Lyd.--Todo esso es vn camino; por qué tú lo diuides?

Ful.--Porque allá fuy a diuersas cosas; porque a la cal de Santiago fuy a buscar mi capa de grana que me auia dado Floriano en pago de la que me harparon los seys por su seruicio y honra en la cal de Francos.

Lyd.--El que te la dio Floriano, bien lo sé; el por qué, dias ha que te lo oy a ti contar, que para tus hazañas pocas vezes buscas tú más testigos de tu lengua que lo relate; pero cómo la vienes de buscar, y de alli?

Ful.--Luego no sabes lo que passó anoche?

Lyd.--Y qué?

Ful.--Pues porque no digas que no ay testigos de mis hazañas, preguntar lo has a los que iuan anoche con mi amo.

Lyd.--En tanto que ellos no parescen, dime lo tú breuemente; porque si lleuare camino de creer se, creer te lo he, y si no, oyr lo he.

Ful.--Ya sabras la yda de Floriano.

Lyd.--Bien la sé.

Ful.--Pues tambien sabras el a qué y a dónde.

Lyd.--Presumo lo; ven al punto.

Ful.--Pues yendo por aquella calle, yo que iua delante asegurando el campo, salieronme vnos quatro de traues, que por yr ellos bien armados, y a mí me ver con sola espada y capa, presumieron de se me atreuer; pero en dos palabras los puse en tal estrecho, que por la calle abaxo, tomando las viñas, se me saluaron por pura pata. Yendo, pues, yo tan ceuado en ellos y tan goloso de alcançar los, y ellos tan sueltos en el correr, me hizieron descuydar de la capa, hasta que oy la eché menos, queriendo la cubrir.

Lyd.--Son tus hazañas tales, y tan extraños tus hechos, que ni te culpo, porque yendo desarmado, y siendo tan buen corredor, y yendo ellos armados no los alcançaste, mayormente si corriades en oppuesto, vnos para huyr de los otros. Pero pues que en tal caso, y por tan buen señor perdiste la capa, quien te dio aquélla por vn hecho te dara otra por esta valentia. Pero a qué iuas a la armeria?

Ful.--Diziendo te lo que passé, bien deues de adeuinar a qué iua yo a los armeros, porque las armas quedaron tales, que no eran para traer, ni la espada buena para poder entrar en la vayna con mellas.

Lyd.--Di me, Fulminato, cómo diste a adobar las armas que yendo corriendo tras los otros desarmado no lleuauas? ni la espada se melló en los que por su buen correr no alcançaste?

Ful.--Cuentas me los bocados? pues espera, que yo te respondere por tiempo entero. Muy ganoso estás, señor Lydorio, de que no te calle nada; porque como aquellos se me fueron por pies, vine a la posada y armé me con boluer los a buscar; quando quise vestir me de sobre capa para tapar la malla, halléme sin capa, pero tomé otra. Y saliendo en busca de mi caça topé otros seys, que en el herir no me parescieron los primeros; pero como Fulminato yua a buen recaudo, a fieros golpes los desbaraté, y aun heridos [dos] de ellos, me tomaron las viñas todos.

Lyd.--Ya has contado de ti; agora me di, qué fue de Floriano y los otros?

Ful.--Aunque con peligro, por la falta de mi persona, pero con buena ventura, fueron, y negociaron, y tornaron se en saluo, porque yo hauia andado al ojeo.

Mar.--O, gracias a Dios que ya llegué acá, y me pude descabullir de tan importuna cosa como este mayordomo del Abad, que al cabo al cabo nunca veo que su arbol me da más de hoja de parola; y con quién lo ha!

Lyd.--Cata, cata, he alli la partera de los partos de Floriano. A buen tiempo viene para informarme de lo que passa, que harto mal es el nuestro, quando ha de preguntar hombre a vna gente tal de los secretos del señor que ellos no siruen. O, que norabuena vengas, señora Marcelia! ay algo de bueno en tus nueuas?

Mar.--Siempre yo las he traydo buenas a esta casa. Y agora, si me pones con Floriano, no las haurá menos; y que sé yo que en qualquier occupacion que él esté se desoccupará en el plazer de mi venida.

Lyd.--Esso creo yo antes que si fuera vn varon de Dios.

Mar.--Dizes algo, señor?

Lyd.--No más de que, pues tales nueuas traes, y con tanta priesa, anda acá, entremos.

Ful.--No mirays el majadero, que, estando hablando conmigo, me dexó y se va acompañando vna menos muy poco que pública del burdel? Pues reniego de la espada de sant George, y aun de la escriuania de sant Lucas, si al cielo no se me acoge, si no escriuo con el cuchillo del puñal en aquella cara puta el nombre de Fulminato porque quien la comprare sepa que me deue mi decima, y aun que a Lydorio yo le dé a conoscer cómo se despide otro dia de la persona.

Fel.--Qué es aquello que haze el valiente? qué tal tirar de barba tiene y dar de pie, y mirar en arco! quiero ver qué cuento tenemos nueuo, y si son enterrados los de anoche. Di, Fulminato, de qué te muestras tan enojado?

Ful.--Y cómo no lo tengo de estar? y aun de mí mesmo.

Fel.--De essa manera tú mesmo harás tus amistades: pero qué fue?

Ful.--De acordar me quán poco corri anoche.

Ful.--Herieron te?

Fel.--Qué herir? pluguiera a Dios que no me conoscieran, porque me esperaran, y aun me lo pagaran, porque no es menester más de que me reconozcan los que saben mis golpes, para que en viendo mi espada fuera me huyan, tanto que me pesa muchas veces porque me conoscen. Y ansi me dissimulo quanto me suffre la accelerada condicion; porque si esto no fuesse, más de tres gallillos traeria yo de mi mano sin las crestillas de orgullo que traen tan salidillas. Pero ya sabes, hermano, que mudar costumbre es a par de muerte; que te doy mi fe que si con mi condicion pudiesse acabar de ser algo asegurado, que yo tuuiesse más pesca, aunque no tengo redes, ni aun caña.

Fel.--Por esso dizen: cata que quien no asegura, no prende; pero mira quánta mentira ay en el mundo, y aun embidia de tus hechos: ya hauian dicho que te corrieron la çapata vnos dos.

Ful.--Di me quién lo dize; porque vna tal vellaqueria, quando vaya a oydos de mi amo, lleue ya el castigo a cuestas.

Fel.--No ay para qué sepas quién. Pero, mudando hitos, no quiero que me digas qué hiziste anoche, que luego disparaste a nunca más ver; porque bien presumo que andarias en passos de tu officio; mas ruego te que me digas, qué fue de tu capa de grana?

Ful.--Huelgo que me ayas conoscido; porque quiero, como amigo (que otro no lo ha sabido de mí) que sepas que anoche fuy en seguida de vnos no sé quántos rufiancillos atreuidillos, y como los amonté, valiendo les los pies, bolui en vuestra busca y nunca os pude encontrar. Pero para satisfazer me a mí mesmo, salté sobre el muro de la huerta de la dama, y como no senti dentro bullicio, dexé de saltar dentro a buscar os allá. Y ansi tornando a saltar al suelo para venir en vuestro rastro, por temor de que me tendriades menester, y hallé que al subir de presto se me cayó la capa, y voto a la sancta letra dominical deste año de quarenta y siete, que en tantico que fue todo ello, ni hallé rastro de quién me la lleuasse, ni sonido de pies a quien seguir, y ansi me vine en cuerpo, dando se me poco de vna capa, perdida por buen coraçon. Y cierto he pensado sobre ello, y hallo por mi cuenta que algunos ladronzillos, hijos de vezinos, se deuen de andar de noche siguiendo me a trecho de mí, como ya todos me conoscen, para que si hago algun hecho ellos sepan contar lo por ganar honra en que estauan a mi lado, y aun tambien para coger las capas de los que ya saben que me han de huyr, y jugar a como dizen: si me viste, alcéos la; y si no me viste, lleuéos la.

Fel.--Y aun esso deuio de ser, y cierto que ellos te merescen poca cortesia. Pero cata alli a Pinel, que es buen testigo de quánto ha que te buscamos, porque anoche, pidiendo por ti Floriano ya que veniamos, nos mandó buscar te, y que todos tres le hablassemos hoy.

Ful.--El tambien se huelga de saber mis hazañas; porque más lecion toma en mis obras para sus cauallerias que en quantos libros tiene de Romanos antiguos, pues en ellos lee de dizesse, y en mí vee de hazesse; y, como sabes, ay gran rato del dicto al facto.

Pin.--Esteys en buen hora.

Fel.--Cómo vienes tan alterado el rostro?

Pin.--Pues no lo puedo encubrir, no quiero callar que he corrido en seruicio de Fulminato.

Ful.--Cómo ansi?

Pin.--Porque vn ladron salio den casa de tu amiga con tu capa hurtada, y aun sembrando pluma. Yo que llegaua en tu busca y le vi salir de mala manera, y las moças gritando tras él, tomo su seguida, y acogiose me en sanct Julian; de arte que, no pudiendo hauer le, bolui a Gracilia, y contóme vna farsa de que uengo atonito.

Ful.--Pues esso quede para su tiempo, que yo voy a sacar le de la iglesia.

Fel.--Pues él va tan denodado, vamos nos a buscar de almorzar.

Pin.--Sigue, que despues lo reyremos todo, que bien ay de qué.

NOTAS:

[693] Así en el original, pero probablemente será errata por buen posso.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXVIII

Sabiendo Lydorio de Marcelia de lo que a Floriano le ha succedido, entran a Floriano. Marcelia le da su anillo que traya de Belisea, contando le lo que le allá auino. Floriano le manda para casar la hija en albricias; con otras cosas que más passan de notar.

LIDORIO, MARCELIA, POLYTES, FLORIANO.

[Lyd.].--Por cierto tú me has contado grandes cosas, y aunque yo siempre pretendi apartar a Floriano desta cosa, pero pues ella es tal, y la cosa va tan trauada, no culpo a Floriano, pues como mancebo le prendio el amor, y como cauallero sabio se ha empleado tambien, que si el padre de ella huelga, todo yrá encaminado por Dios, y no tendre por tan vana la ganancia de nuestra jornada, en lleuar tal señora a los vassallos del duque.

Mar.--Ay verás cómo, aunque a harto peligro mio, pero mis passos guiaua Dios en seruicio de tan buen cauallero. Y quiero que sepas que Lucendo, el padre della, con ser cauallero de tanta estima y casta y poder en el reyno, y con ser vno de los más sabios que oy tienen ditado en España, quiere y tiene en tanto a la hija, que no pensará que errará en cosa que haga; y hecho, qualquier cosa le perdonará ligeramente. Pero bien tengo yo por mí que, aunque he sido yo harta parte para poner la en el grande amor que tiene a Floriano, que ni yo, ni él, ni todo el mundo la harán caer en lo que Floriano querria de ella luego. Y sey cierto que ella está de las enamoradas y penadas de amor de Floriano, que jamás amor prendio. Pero está la más casta y constante en el no errar en tal caso que oy ay donzella en el mundo, la menos combatida, y la más recogida, y la más guardada que sea.

Lyd.--Por tanto me confirmo en más pensar que nos la tiene Dios para que nos mande y la siruamos, y con razon, pues pocas tales flores tendra oy el mundo. Dime, Polytes, duerme aún?

Pol.--Mas ya se viste, y salgo a que se vista el capellan a la missa, que la quiere oyr.

Lyd.--Pues entremos, señora Marcelia, que ya ha mucho que te detienes.

Mar.--Oyamos, si mandas, qué es lo que dize, que hablando está, y no nos ha sentido.

Flor.--O venturoso Floriano, cómo es poco el plazer que muestras para tu tan gran gozo! O mi señora Belisea, y si este sospiro te fuesse a dezir como estoy en tu contemplacion! pero bien sé que te deuo más y más, y mucho deuo a Justina, en gran cargo soy a la buena Marcelia, y no lo perdera en mí. De manera que Polytes y Justina tengan bien con que me seruir, pues los casé, y me lo mandó mi señora, cuyo es quanto tengo, y el señorio con ello. Y a Marcelia yo la dare con qué en su casa, mientras viuiere, tenga por qué se acordar de mí. Y a todos los de mi casa quiero hazer mercedes, para que cada vno segun es ansi sienta parte de mi alegria, pues a todos los de mi casa tengo obligacion; que me siguieron sin pedirme dónde yo yua, y me han servido honrosamente. Yo quiero que todos vean qué señora tienen, porque yo la tengo. Y a mí me quiero yo tractar no como mio, sino como cuyo me conozco. Por manera que con la mejoria de mi salud y con mi buena ventura, crezca el bien y gozo de toda mi casa. Pajes, pajes, quién estay?

Lyd.--Señor, aqui estoy yo, que agora entro con Marcelia.

Flor.--Que ay está Marcelia? bien me daua el alma que cosa de mi señora Belisea estaua cerca de mí, de cuya participacion crescia tanto mi gozo. Llega te acá, llegate acá, que ya te veo, que como a tercera de mi bien te tengo de dar vn abraço; y no te me enojes, que todo nasce de buen amor.

Mar.--A la fe, sí, sus abraços me mantendran!

Flor.--Qué dizes, mi Marcelia?

Mar.--Que me paresces adeuino, pues agora vengo de en casa de mi señora Belisea, y aun si bien supiesses qué de secretos te traygo!

Flor.--Cata, hermana, que el coraçon amante muchas vezes adeuina. Pero dime, dime, qué me traes?

Lyd.--Da me licencia que me salga, porque te querra en secreto esta dueña.

Flor.--No quiero que te vayas, sino que, pues es cosa de mi señora, lo oyas todo, para que te confundas viendo del bien que me pretendiste siempre quitar.

Lyd.--Por el fauor y por la reprehension (pues veo que tú acertaste e yo sali errado) te tengo en gran merced lo que me has dicho agora.

Flor.--Pues oye y calla; dime, Marcelia hermana, queda buena mi señora?

Mar.--Buena, y más tuya que podras creer; porque esta mañana me mandó que te lo certificasse y jurasse ansi.

Flor.--Ay, qué poco me monta que ella lo diga, si ansi no es!

Lyd.--Oye, señor, a Marcelia, y cree a lo que tu señora dize.

Flor.--Ay, Lydorio, que muy con razon me riñes mi mal hablar, y aun quisiera que con peores palabras me retraxeras de lo que el orgulloso plazer hizo desmandar mi lengua.

Mar.--Pues oye, señor, lo segundo que te manda tu esposa dezir, que aunque esté Lydorio delante lo dire, pues son ya embaxadas de muger a su marido, aunque tambien hasta os besar a entramos las manos por mis señores no te deuria a ti llamar marido y señor de mi señora.

Flor.--Anda, Marcelia, que sin besar las a entramos lleuarás de mí las mercedes, y di.

Mar.--Pues agora que no es tiempo de hablar te por circunloquios, ni guardar secretos en esto, digo que tu esposa no ve la hora que la veas y te vea. Y ansi te embia a dezir que no faltes para la hora que te mandó, y en señal de tu esposa te embia como a su esposo este anillo, que yo le vi quitar del su dedo del coraçon, y que quiere que luego te le pongas tú, para que de tu mano, quando vayas, ella te le tome por tuyo. Esto es lo que me dixo, con otras muchas cosas. Y queda me aguardando, que antes de yr a mi casa tengo de boluer a darle cuenta de lo que he hecho, y sepas que ya me dio mercedes de desposada. Agora he dicho mi embaxada; dame licencia, porque ando desmayada de çanquear en ayunas, y tambien es hora que tú ya comas.

Flor.--Tus buenas nueuas he recebido de grande alegria, y quiero hazer lo que me dizes en comer, y aun quiero forçarte a que comas conmigo oy.

Mar.--Señor, aurás me de perdonar, que no soy para tu mesa sin grande nota, en especial que me aguardará mi señora Belisea; por esso mira qué mandas que le diga, y dame licencia.

Flor.--Pues que ansi quieres, te ruego que le des este papel, en que lea hasta que yo vaya a mi glorificacion a cumplir su mandado. Y quiero que le digas que esta mañana, en su contemplacion occupado, yendo la mano escriuiendo lo que la mente yua pensando, al cabo salio essa lauor, la qual no sé qué es, ni aun lo he leydo, más de como lo he contemplado y lo hallé escripto de mi mano, y que poco ha que lo acabé de escriuir. Y en pago de tus trabajos, quiero que te den (porque me dizen que tienes vna hija para casar ya), para en dandole marido, treynta mil marauedis, y tú, Lydorio, harás la cedula, y que le acudan con ellos el dia que la madre la entregue a su marido. Y más quiero que, si a dicha la casare con persona de mi casa, que tú, Lydorio, seas padrino, y le des para ayuda de los vestidos a entramos otros veynte mil marauedis, los quales tú tomarás de mi recamara, y dar se los has de tu mano a la de ellos. Y quiero que les hagas la costa del dia de su boda, como de tu mano, honrosamente. Y a Marcelia dar le has vna librança de veynte cargas de trigo, que se las den esta semana, para mantenimiento de su casa deste año, y oy la lleuen de comer de mi plato, porque no haurá guisado nada andando en mi seruicio, y luego la den cinquenta ducados para sus menesteres, y perdona.

Mar.--Tus illustres manos me has de dar por mi señor.

Flor.--Anda, hermana Marcelia, que no dexaré de siempre te fauorescer; ve con Dios. Y tú, Lydorio, dame presto de vestir, oyre missa, y luego me den de comer, porque quiero yr oy a palacio, que ha dias que no fuy allá.

Lyd.--Yo salgo a dar obra en todo. Tú, señora y hermana Marcelia, huelgo que lo ha mirado Floriano bien contigo, y porque por mí no lo perderas, mira quién te lleuará los dineros y la cedula del pan, y más la del casamiento de tu hija; que para buen pro, de sobremesa te lo lleuará Fulminato, que es mucho tuyo, si quieres.

Mar.--Mas antes bastará que los lleue Polytes, o si no, quien tú mandares.

Lyd.--Pues yo lo embiaré, aunque lo dexes en mi credito. Y tú tracta de casar la hija, que yo haré lo que su señoria me mandó, de muy libre voluntad por cierto.

Mar.--Nuestro señor te lo pague; que bien conosces que tengo necessidades de pobre viuda, que luego tienes intento de dar me la merced, asituada por el que Dios en todo prospere, y pues que tienes que hazer, y a mí no me falta, con tu licencia te encomiendo a Dios, y me voy. Pero o, vala me Dios, y si todo esto sale verdad, en buen ora entró esta gente por mis vmbrales. Yo me voy a mi casa a esperar la vaquilla con la soguilla (como dizen) y si juegan a luego toma en lo de agora, yre alegre a ver a Belisea, y tendre esperança de lo venidero. Y esta mi alegria quiero desde agora enfrenar con temperancia, porque de la mucha alegria y gasajado mio no sepan todos mi riqueza, y sabida, no me tracten de la muerte. Porque diz que no ay vida más contada de dias de la del rico, en especial de los que pretenden dél más su moneda que dexará que no los consejos que les dará; y es bien escarmentar en cabeça agena. Porque a Celestina (segun dizen) los dones de Calisto con la cobdicia de los que la tractauan, le quitaron a ella la vida, y a ellos ellos la justicia en castigo. Que dado que ella fue sagaz para los otros, alomenos no lo fue para sí en ganar y guardar; porque más prudencia quiere el guardar lo ganado que el allegar lo incierto. Y ansi los hombres que preuienen sus cosas, las menos vezes las yerran; porque dizen: hombre apercebido, medio combatido. Y con esto encamino para mi casa, loando a Dios.

ARGUMENTO DE LA SCENA XXXIX

Fulminato, hecho el ademan de yr tras el que lleuaua la capa, se va a Marcelia, y passan muchas pláticas. Despartense con la venida de Polytes, Felisino y Pinel.

FULMINATO, LIBERIA, MARCELIA, GRACILA, POLYTES, PINEL, FELISINO.

[Ful.].--Reniego del sepulcro de Absalon y del sceptro de Roboan si no me burló Pinel, y que por hazer del valiente, y echar me a cargo que corrio tras el otro por mi capa, dijo que la lleuaua el ladron, etc. Bien dizen que ni ay que fiar en los hombres, ni son de creer todas palabras. Y pues fue mayor mi boueria en creer lo que su mentira en dezir lo, quiero que pasen, mocha por cornuda, a pagar en la mesma moneda. Y pues por aquí no hallo rastro de cosa mia, voy a Marcelia, y sabre de ella por qué no me habló oy quando habló al camarero, y aun si no me aplaca con algo de la ganancia y la hallo sola, si no la marco, para que sepa en qué estima me ha de tener. Y aun le pidire mi capa, diziendo que la dexé en su casa, porque ni creo que dexa de ser puta con otros como conmigo, ni aun de estas sus venidas tan a menudo la deue de hauer ydo mal. Y pues yo la meti en el juego, ha de partir por medio la ganancia, porque tan poco no me tengo por tal, que piense de albardar me sin que dé corcobos; porque no ay que fiar destas que han perdido la verguença y traen el alma en venta, porque no les da más penar por poco que por mucho, y ansi a todo hazen rostro, diziendo: preso por mil, preso por mil y quinientos. Y pues dizen que la tierra ni la hembra, quien no la ara en balde la siembra, quiero dar le vn torcedor con que me pague la capa, o que a lo menos por falta de no le mostrar yo el diente no piense de almorzar me y merendar y embaucar me; y al cabo diga que ladre me el perro y no me muerda, y echar le he la cuerda. Y de oy más, pues no me querra restituyr, será bien que andemos a hecho y pago. He alli viene la hijuela den casa de la prima: asuadas tales tres joyuelas para los lobos, que agora que bulle la ganancia, todos hazen sopas en la miel del modorro; pues veo que esto todo le llueue a Floriano en casa, o por mejor hablar, le llueue de su casa.

Lib.--Espantada vengo de quánto paño traen estos estudiantes en vn manto; que ouo saboyana en la loba, y aun sobró a mi prima para vn sayuelo; el diablo del sastre, que tambien sacó para su pendon; y maguera del corrillo! cómo se desasnaua el buen zabbi, y qué hazia de desboronar requiebros! Aunque mi prima, con sus raposias, ella le encestará de manera que en el hazer de las ropas sea el sastre de Ciguñuela, que ponia la costa y hazia de balde la obra. Pero he aqui el que fuera bien escusado, en especial si busca la capa.

Ful.--Qué hazeys por acá?

Lib.--Vengo de sacar vna lauor den casa de mi prima, que verna agora tras mí, porque sola he miedo.

Ful.--Y dó está tu madre?

Lib.--Es yda a la joyeria a buscar lauor de tienda; pero qué mandauas?

Ful.--Vengo por mi capa.

Lib.--Y adónde la dexaste, que vienes por ella?

Ful.--Anda, que no estoy para burlas agora.

Lib.--Pues si tú no vienes para mis burlas, menos estoy yo para tus veras, y si te ensañas, ensaña te a solas; que yo bueluo me para mi prima.

Ful.--Y valga la el diablo, y con qué raueada me dexó sin más ni más en blanco! Pues subo arriba y cierro esta escalera; que si veo en qué, yo me entregare de mis daños.

Mar.--Quién sube ay?

Ful.--Cata, cata, no ay que fiar en bagassas. Y cómo me dixo que no estaua acá la madre! Pues aun si tuuiese algun gayon en casa? pues subo, que si la hallo sola, quiça pelaremos el pato a medias. Parescete que te han tomado de sobresalto en el hurto?

Mar.--Siempre te armas más de malicias que despierten ira, que no de armas que atemorizen contrario. Pero cierto que mi hijuela pone tal cobro en la casa, que a hauer qué, tenian buena medra los que juegan de alça ropa.

Ful.--Lindo lançar de alesna ha sido esse, para te hazer pobre y para te escusar de no me dar mi capa de grana. Pues a la fe, tambien tiene culpa quien da la occasion por poner mal cobro, como el que lo hurta.

Mar.--Ay, sancta Maria, y si es verdad que ha entrado ladron en mi casa hoy?

Ful.--Gentil discante es esse; si tú no lo sabes, quieres que lo sepa yo? Da me mi capa, no se cubra oy el diablo con ella en esta casa.

Mar.--Agora que pienso que hablas de veras, di, qué capa pides a mí?

Ful.--La mia.

Mar.--Y dónde está?

Ful.--Qué renegadero para vn tal renegador como Fulminato! Dexando yo mi capa en tu casa, me preguntas dónde está?

Mar.--Cata que tornes en ti. Y si buscas achaques para reñir, no conmigo; que en paz alabo a Dios en mi casa.

Ful.--Agora te canonizarán por sancta! pero en tanto, acortemos razones, y da me mi capa que te di a guardar.

Mar.--Y quándo?

Ful.--La noche que fuy a guardar a Floriano y los suyos; que si no por mí, ya los comiera la tierra.

Mar.--Y aun anxi xexona.

Ful.--Qué dizes entre dientes?

Mar.--Que la busques por allá donde se te cayó o la dexaste.

Ful.--Aun pesará a tal con la cayda; bien sé que te la di por yr más suelto, para que por pies no se me fuesse nadie.

Mar.--Aun quiça lo creyera, sino que entre oy...![694]

Ful.--Pues dime quién te dize de mí otra cosa, para que te trayga en su mesma gorra su cabeça?

Mar.--Ya, ya, bien conozco tus blasones.

Ful.--Qué dizes?

Mar.--Digo que no querria en mi casa altercaciones sin por qué. Porque no puedo creer que dexasses caer la capa por huyr, vn tan valiente como tú, de solos dos enemigos.

Ful.--Essas y otras tales cosas te dirá a ti aquel chismoso de Lydorio. Pues no oyre missa antes que no me deua nada, y aun quiça vos, doña bagassa, si no os saco el alma, porque en mi presencia, y sin más hazer caso de mí, os me encerreys con nadie, y que agora vengays a parir antes de los nueue meses essas vellaquerias de que os empreñastes con aquel gayon, que se nos haze vn sancto de pajares, y al cabo deue de ser por ganar tierra con Floriano, por malsin.

Mar.--Calla, calla, infamador de buenos, maluado, que no abres boca que no sea tu lengua de viuora.

Ful.--No veys quán sin verguença se me torna a los ojos la...?

Mar.--Soy mejor que vos; que si no por mi, no ouierades descargado los piojos de acuestas.

Ful.--Essas palabras a mí? de las que tengo en la cara reniego si no os saco el alma; no os cale huyr por la escalera, que yo os acabaré oy los dias.

Mar.--Virgen Maria de los Remedios, libra me deste furioso.

Grac.--Bien te dezia yo, prima, que hauia yo visto entrar a tu madre en casa rato ha; pero oye, oye qué tropel baxa por la escalera.

Ful.--No os me yreys, doña mala hembra.

Lib.--Ay, sancta Maria, val me! qué gran mal es este, que a mi madre oyo en el entresuelo y la escalera está cerrada? Jesus, Jesus, Justicia, aqui del rey, que mata aquel traydor a mi madre.

Ful.--Pues yo reniego de todos los adoradores del sol si oy no quiebro la puerta, y os embio a poblar la silla que en el infierno os espera.

Pol.--Quán a buen tiempo llego, que no tendre que llamar; que en el portal veo a la de Pinel y la de Felisino. Pero qué es aquello, que dan gritos? quiero aguijar, que gente se allega.

Pin.--A, hermano Felisino: al paje que hemos traydo en ojo veo yr corriendo; aguija, que algo ay allá.

Fel.--Alarga el passo, que gente corre en cas de Marcelia.

Pol.--Apartá os afuera rapazes; a, señoras, qué es esto?

Lib.--Ay, señor, por vn solo Dios, que matan a mi madre.

Pol.--Calla, calla, que mejor lo hará Dios. Cerrad essa puerta, que ya conozco quién es; no será nada; mira me, señora Gracilia, por essa plata, que yo quebraré esta puerta del escalera, que tan cerrada está por de dentro.

Grac.--Daca, y acorre antes que la mate.

Fel.--Qué es esto? fuera, fuera, rapazes. Ea, gente de pro, que no es nada; andad con Dios, que todos somos de casa.

Pol.--Cierra, Pinel, essa puerta de la calle, no venga la justicia; que Fulminato no deue de estar agora en sí. Allá irás, diablo de puerta, qué rezia estaua.

Mar.--Justicia, que me mata este ladron.

Ful.--No os valeran vozes oy.

Pin.--La puerta de la calle ya la cerre: da le, da le, Felisino, a esse diablo, pues que tan mal mira por la honra de Floriano.

Pol.--Qué sin sentido está de passion, que le tengo la espada por los gauilanes, y el braço quedo, y aun no lo siente.

Fel.--Qué es esto, Fulminato? quieres que por tu locura hagamos aqui algun desatino?

Ful.--Cata, cata, y por dónde entrastes a quitarme de ceuar el espada en putas carnes, ya que no alcancé a los otros?

Fel.--Y calla, y subete arriba.

Ful.--Pues dexad me el espada.

Pol.--Subamos arriba, que luego te la dare en te viendo más manso.

Ful.--Dexad me, que yo acá haré oy a esta embaydora...

Mar.--Vos mentis como vn gran rufianazo. Ansi me han de tractar en mi casa? Justicia demando a Dios, y al rey me voy a quexar, y no tengo de parar hasta los pies de Floriano, para ver si por ser le yo tan seruidora, me han de mal tractar los suyos.

Pin.--Y calla, señora Marcelia, pues ya sabes que todos somos criados de Floriano, y por él te seruiremos, y por tu persona te honraremos; que bien sabes ya que Fulminato te ama y quiere, sino que tiene aquellos impetus primeros furiosos.

Mar.--A la fe, el malaventurado, con las de seguida vaya él a tractar de fieros a cada passo; que en mi casa estoy, y no le deuo nada, y él a mí más que vale.

Lib.--Ay, madre, no llores más, y adereça essos atuendos de tocados, que pues lo quiere nuestra desuentura que por hazer bien se nos atreuan como a solas mugeres, demos gracias al señor del cielo en todo.

Mar.--Tú me causas esto, en andar te me fuera de casa.

Grac.--Por mi vida, que no hazia sino yr me a mostrar una lauor. Pero pues en lo hecho no ay suelda, remedie se lo de adelante en mirar, tia, a quién das tu puerta y tu silla; y tú sube te luego arriba, y tú, prima, vamos a la puerta de la calle y abramos la, porque oyo de fuera gran tabahola, y asoseguemos lo con sentar nos seguras a la puerta, y no llamemos testigos de nuestras flaquezas.

Pin.--Bien hablas, señora Gracilia; yo me baxo con vosotras, por más assegurar lo todo.

Lib.--Mas antes os yd entramos, porque la justicia no entre a escodriñar nuestros rincones; que mi madre e yo nos iremos arriba, y lleuaré yo essos platos con que estás embaraçada.

Grac.--Pues hagan se las amistades luego.

Pin.--Y aun ayudaremos a descorchar los platos antes que la vianda se enfrie.

Lib.--Pues anda, madre, que subo delante.

Mar.--Agora que hay terceros, quiero meter las cabras en el corral a este panfarron, con hazer de la enojada, pues tengo por qué, y dezir que me voy a quexar a Floriano.

Ful.--Paresce os que haueys hecho poco mal en quitar me de hazer seruicio a Dios en quitar malos del mundo?

Fel.--Y quién te hizo a ti Justicia de Dios? calla, que no quieres mirar por la honra de la casa de Floriano.

Pol.--Por Dios, la honra estaria buena, fiada de quien no la sabe estimar.

Ful.--Qué dizes, Polytes? y da me mi espada, que no sé cómo te la fié.

Pol.--A la fe, a más no poder. Pero digo que si esto viene a oydos de Floriano, tú has echado oy buena madrugada.

Fel.--Y aun por esso temo yo que Marcelia no vaya con quexas; que no cabremos en casa con Floriano.

Mar.--Esperad, pues, que yo os confirmaré en esse temor. Liberia, da me presto mi manto, porque ansi como estoy me voy a Floriano.

Fel.--Veys lo que yo dezia? que agora tracta de yrse.

Ful.--Pues que no me dexastes acabar la, estorualde la yda; si no yo la acortaré los passos antes que allá llegue.

Pol.--Esperad, que yo lo soldaré todo; que aqui viene en mi manga vn paño, vn buen acalla necios. A, señora Marcelia, pues yo no fuy el malhechor, oye me dos palabras en esta alcoba.

Mar.--Por amor de ti más que esso haré; pero sea que me dexeys yr presto.

Fel.--Ay, señora, no te fies de esse barbiponiente.

Pol.--Pues mando os yo tener embidia! señora, ues este no es lugar ni tiempo de largas pláticas: cata aqui cincuenta ducados en oro todos, y más esta librança; y que Floriano te ruega que luego comas esso, que por amor de ti tomé trabajo de traer, que te embia de su plato; que por su mano me dio su mesmo plato que le siruieron. Y por amor de mí que perdones los enojos todos, y no se hable más en lo passado; y de aquí adelante mira más por tu casa, y mira que Felisino es muy tu seruidor, y harto ha reñido a Fulminato; por esso baste ya.

Mar.--Por amor de ti mucho haré, y digo que no hablaré más en ello; y tú toma essas quatro pieças de oro para guantes, y no porfies en no las tomar, y perdona lo poco.

Pol.--Por amor de ti las tomo. Y mira que ninguno destos sabe nada desto; por esso, sal a ellos, y dissimula, y cumple con todos.

Pin.--A, señora Gracilia, pues ya se ha derramado el tropel que estaua a la puerta, y arriba ya callan con la paz, subamos a comer del alboroque.

Grac.--Subamos luego.

Pol.--A, hermana Liberia, dame mis platos.

Lib.--En esta alazena estan como los truxiste.

Pol.--Señora Marcelia, Floriano te embia esto, con que combides a Fulminato.

Pin.--Esso me paresce bien.

Fel.--Y aun a mi me paresce que Fulminato desmanche dos rucios o vno de a dos reales para el vino y fruta tras la comida, y no se repita aqui palabra de renzilla passada.

Pol.--Pues que quedays apareados tres por tres, e yo sobro del juego, con tu licencia, señora Marcelia, me voy, pues ya Liberia me ha desembaraçado y aun limpiado los platos. Y tú, Fulminato, toma las armas, aunque de derecho eran de la señora Marcelia.

Fel.--No passe la plática adelante.

Ful.--Pues cata, hermano Polytes, que esto no buele en casa.

Pol.--Por mi parte queda seguro, y todos quedeys con la paz de Dios.

Mar.--Pues en pago de que he hecho todo lo que me has agora mandado, te ruego que bueluas por la respuesta de tu embaxada, pues el tiempo no da lugar a que agora tú te pares, e yo no haga lo que he menester, que es comer, pues aún estoy oy ayuna.

Pol.--Queda te a Dios, que todo se hará como mandares. Pero mejor te ahorquen que no te entiendo; ni aun mejor yo viua que tienes remedio conmigo.

Grac.--Yo voy a llamar mi moça que vaya por vino, y lo que fuere menester, pues ya tengo los dos reales; y en tanto poned la mesa, que no tardo nada, con ayuda de Dios, pues aún no tengo gota en los pies.

NOTAS:

[694] Ha de entenderse, no entre hoy, sino entreoí.

ARGUMENTO DE LA SCENA XL

Hablando Belisea y Justina de sus cosas, sobreuiene Lucendo, y queriendo tractar con la hija de effectuar de casar la, ella se dize estar mala, por dilatar el término de la respuesta de lo que el padre le pide.

BELISEA, JUSTINA, LUCENDO.

[Bel.].--Dime, Justina, qué te paresce que podra hazer agora aquel cuya memoria tiene occupados todos mis sentidos? porque te hago saber (pues ya no es tiempo de callar te cosa) que queriendo más recoger me, para más quitar me de pensamientos penosos, el pensamiento que más me dexa atormentada es el que en otra cosa no me occupa, sino en memoria de Floriano: porque le amo y quiero, y con su memoria viuo, y su absencia me mata. Pero ay de mí, que no puede mi poca libertad dexarme le ver, ni mi recogimiento me le dexa hablar: mi castidad me haze illicita su conuersacion, y el amor querria siempre conuersar le; la honra de la casa de mi padre me cierra sus entradas y salidas secretas, que la sensualidad querria, por manera que para más bien le querer me tengo de aborrescer a mí y a mis cosas. Pero, al fin, yo lo he querido, y Dios lo tiene determinado, y ansi torno a dezir que soy suya, y que nunca otro será señor de mi cuerpo sino Floriano, que lo es de mi voluntad.

Just.--O, qué grande es el poder del amor, que ansi desencasa vn compuesto bien concertado y derrama vna voluntad bien ordenada!

Bel.--No me respondes, Justina?

Just.--Qué te respondere debaxo de la gran compassion que te tengo, por la batalla que en ti ay de la sensualidad contra la razon, que tiene temor de perder la posession de su señorio en ti?

Bel.--Pues con más piedad y con más razon te apiadarias de mi triste coraçon, que anda ya a punto de su perdimiento, si bien supiesses mi mal; el qual, aunque yo le passo, ni le sé ni le entiendo, mas de que veo que el tú compadescerte de mí me monta nada, si el que tiene mi coraçon no se apiada dél. Y como temo que me oluida, no descansa mi voluntad, ni cessa de pedir a mis ojos que se le pongan delante, para que todas las potencias se auiuen y reconozcan el bien de dónde les viene. E yo te digo, Justina, que yo bien querria que mi voluntad fuesse muy obedescida en esto; porque yo viendo le, pensaria que no me oluidaua, pues la absencia es madrastra del amor.

Just.--Quando el amor no es postizo, ni cresce en la presencia, ni mengua en la absencia, ni se varia con los tiempos, pues la voluntad y entendimiento de donde quiera buelan a ver lo que aman. Y Floriano amar te, prueua lo bien los tormentos que le causaua tu amor; y dessear te, bien tengo yo por mí que cuenta los momentos hasta verse en la hora; y visto delante de ti, presumo que aun apenas cree, porque dizen: que lo que mucho se dessea, no se cree aunque se vea.

Bel.--Pues que ansi me aseguras del temor que yo podia temer, e yo lo estoy bien de que él no deue tener duda de que le amo y jamás le oluido, qué te paresce que haremos en lo que esperamos de nos ver? Pues ni yo le podré dexar de amar como a señor y amigo y marido, ni podré hazer por él cosa que passo tuerça de la razon en guarda de mi honra y honestidad.

Just.--Pues que estamos a solas, para qué tendre la boca llena de agua, en no te dezir lo que, por hauer bien pensado, no será possible callarlo, vista occasion de dezir te desengañadas verdades?

Bel.--De esso huelgo, y no esperes de mí más licencia, sino que sin salua me digas lo que te paresce libre, que yo deuo hazer tan captiua.

Just.--Digo que no presumas tener las cubas llenas, y las suegras beodas. Y cata que si le amas marido, que toda eres suya de justicia muger. Y si te honras de lo vno y te huelgas de ver le y querer le, huelga de obedescer le. Pues mal meresceras la honra de su muger, sin tener él el prouecho del matrimonio, pues dizen que honra y prouecho no van en vn saco.

Bel.--Bien dixeras (que ya te entiendo tu intento) que honra y prouecho no van en vn saco, quando el prouecho no deroga a la honra, y quando la honra y el prouecho son de vno. Pero agora tú quieres ascribir me a mí la honra (y tienes razon que lo es en ser suya) y a él el prouecho en el gozo.

Just.--Pues bien sabes que quando velan los nouios les dizen que seran dos personas en vna sola carne. Porque quiero que oyas, que bien lo sabes ya, que la honra y prouecho de tu marido es tuya, y la tuya de tu marido juntamente.

Bel.--Bien has hablado; pero cata que la honra es cosa muy vedriada, y muy sotil, y muy fragil, y junto con esto, la que haze immortales los hombres, la que los haze de estima, la que les da imperios, la que los haze ser seruidos, pues vemos que los antiguos por sola la honra arriscaron quanto fuera de ella tenian.

Just.--Ansi es que la honra, mayor contentamiento da al hombre que qualquier temporal otro prouecho. Pero tornando a mi intento, nunca la muger pierde honra con su marido, debaxo deste vinculo de dos voluntades, no se teniendo respecto a otra disparidad, como es si él es de mucha estima, y ella de baxa ralea, o al contrario; o el vno en estremo pobre, y el otro muy rico; o en las qualidades del alma, quando el vno Moro o Judio, o muy vicioso notoriamente, y el otro notoriamente contrario de aquello. Pero donde no ay estos estoruos, quando dos personas que van a las parejas, que solo ay la differencia en ser el vno hombre y el otro muger, se ayuntan, como concurre Dios en aquel vínculo para hazer vna persona de dos voluntades que eran antes y despues se tornan en vna, alli ay mayor honra de entramos quanto más entramos son solo vno. Y con esto baste; porque no soy tan desuergonçada que tenga vocablos más claros; que más vale verguença en cara sobre tal vínculo hecho, que no manzilla en coraçon con tan no castos pensamientos y tan desasosegados desseos.

Bel.--Embuelues tantas razones para concluyr lo que quieres, que algunas vezes como de los cabellos traes la razon para que aprueue tu justicia. Y por tanto, ya no quiero sino que, pues siempre me lo persuadiste, me aconsejes cómo se concluya de manera que lo que a Dios es notorio que passa entre nosotros sin su offensa a mi parescer, sea público a las gentes sin escandalo y de manera que entiendan juntamente ser guiado por Dios, pues sabes que no sólo el buen nombre le ha de buscar hombre con Dios, pero aun con las gentes.

Just.--Y aun es ansi que el buen nombre vale más que toda riqueza, y que éste más tarde se cobra delante las gentes, y aun más presto se pierde con ellas, que no delante Dios, pues el vno mira más en la voluntad, y los otros aun calumnian las buenas obras. Pero lo que me paresce en estotro es: que pues a las mugeres en semejantes casos no se nos permite acometer, y aun se nos dan auisos para guardar nos de no ser acometidas como flacas en la resistencia y muy impugnadas en esto a la virtud, y al hombre como más libre, lo vno y lo otro le es permitido, digo que Floriano te pida por muger a mi señor Lucendo tu padre; que como ello ya esté hecho, y Dios lo ha encaminado, él lo concluyra, y hará que el viejo, veniendo en ello Dios, se sirua, y vosotros gozeys, y el mundo lo loe, pues no hay disparidad de las que arriba ya dixe en entramos. Y aun más digo, que si quieres la cosa más breue, y mandas, yo lo hablaré a tu padre, aunque bien sé que arrastro paño de tan alto negocio para tan baxo delegado.

Bel.--Lo que yo quiero que tú hagas, es: que tú como de tuyo lo persuadas a Floriano esso.

Just.--Que lo haré venida la hora. Pero alli viene mi señor solo; asuadas que venga a te hablar en casamiento; porque hoy han estado con él dos señores, los más altos del reyno, que sé que tenian hijos, que te recibiria por muger qualquier de ellos.

Bel.--Ay, Justina, si vieres que me quiere a solas, busca occasion con que nos diuidas presto; si no, yo soy perdida.

Just.--Pierde cuydado. Pero cobra le en estar sobre auiso en que no te cace en algo de Floriano; que ya sabes qué sabio y sagaz padre tienes.

Luc.--Qué hazes, hija, estás buena?

Bel.--Por cierto, señor, que aún no he tornado bien en mí desde estotro dia.

Luc.--No me marauillo, hija, porque tú eres delicada, y el mal que entra poco a poco, sale de tarde en tarde. Siempre ten cuydado de mirar por ti, y no salir de los consejos de los médicos, para no tornar a recaer. Sienta te, hija, en tu estrado, y tú, Justina, sal te allá fuera. Ya sabes, hija, cómo Dios lo manda y naturaleza inclina a los padres en el cuydado de la prouision de los hijos; en especial de aquellos hijos que la naturaleza más desnudó en su nascimiento. Porque vn paxarito, despues de sacados los hijos, en muchas cosas no tiene menester mirar por ellos, como es el vestir los, el limpiar los, ni el enseñar los hablar ni andar, ni dezir les lo que han de comer, porque con sólo traer se lo mientras no son para yr por ello, naturaleza y la necessidad les dize quál coman y quál dexen, y vn animal por su mesma manera, cada vno como es. Pero al hombre, con dar le Dios esta excellencia de tener vso de razon, le hizo en lo demás menesteroso de las abundancias agenas; porque de ageno viste y come y calça, y aun no a todos se les da el saber lo buscar, y hallado, guardar lo. Y si el cuydado de los hijos ansi pende de los padres, mucho más carga y solicita el de las hijas, como más menesterosas. Y como vno destos cuydados sea dexar en estado las hijas en que puedan seruir a Dios, ansi yo con esta obligacion natural, como por el gran amor que te tengo, quito de mis proprios cuydados muchos ratos del dia, para dar lugar a los que me vienen de contino, de verte ya en mis dias en estado del matrimonio puesta. Y porque ya muchos de mis vezinos han caminado tras el pendon de la muerte, y no sé quándo a mí me llamará su trompeta, cierto de que no he de quedar, incierto del quándo tengo de yr, querria te, hija, dar antes mi bendicion con tu compañero en el thalamo conjugal. Muchos de grande estado al mundo te me piden, y a ninguno (aunque muy importunado) he dado sí ni mano, porque te querria emplear (como thesoro que yo más estimo despues del alma propria) muy a mi honra y tu contentamiento. Porque en todas las obras politicas del hombre humano hauria de hauer voluntad del que las obra, y en especial en este estado, que con paz es de gran bendicion, y contra voluntad tomado, y en desgracia, es gran seruidumbre y vida peor que de galera. Por tanto, sin me detener más dias, me di tu deliuerada voluntad en esto, porque sobre aquella asiente yo la mia, en la conclusion de lo que ya tanto y tantos me molestan. Y cierto si en alguna cosa me paresce a mí hauian de hazer su querer las hijas, hauria de ser en esto; pero hallo que por las leyes diuinas y canonicas y ciuiles las constriñen a no salir de la obediencia de los padres. E por esso aprouando lo por bueno, tú harás mi voluntad en que me digas la tuya luego.

Bel.--Siendo yo la hija que más deue a su padre que de mi manera haurá en esta vida, nunca Dios quiera que comience en mí el exemplo de la ingratitud y mal consentimiento en el no te obedescer muy por entero a lo que me mandares. Porque si otras hijas son obligadas a sus padres porque son padres, yo a ti porque eres padre y madre, y señor y regalador y abrigo mio. Pero más pienso que meresceré delante de ti en hazer tu mandado en esto, en forçar me a querer hallarme sin ti vn hora, que no por otras causas que la honestidad suele mouer a las honestas hijas, en obedescer a sus buenos padres. Y ansi sepas que quando me dieres marido, le tomaré; quando me metieres monja, lo seré; y quando me mandares yr de tu casa, yre; y quando quisieres que no vaya, no yre; aunque tanto más mejor te obedesceré en que quieras que no te dexe, quanto menos regalo espero tener sin tu presencia. Pero más quiero como hija hazer tu voluntad, que como regalada dessear mi contentamiento. Y ansi como no determino de dezir nó a cosa que tu voluntad sea, ansi no te quiero sacar condicion alguna, porque en apartar me de ti hallo la mayor pérdida que jamás hija perdio, y en no hazer tu voluntad sería la más de culpar del mundo.

Luc.--Has hablado, hija, tan prudentemente, que con tu sí tan libre que me das me dexas más captiuo mi querer al tuyo. Y ansi te prometo al amor que te tengo: que tractando esto, no te mire como hija en te mandar, sino como a muger en no hazer cosa sin tu expresso consejo y contentamiento. Y por esta razon te quiero en particular dezir quiénes son los que te me piden, y con quién soy más inclinado a cerrar en esta cosa: para ver lo que de cada vno sientes.

Bel.--Ay, mezquina yo, que agora que entramos en lo especial temo, que hasta agora todo ha sido querer en general; y ansi no estaua yo tan constreñida a declarar me con quién quiero por nombre, y a quién no quiero.

Luc.--A quién dizes que te inclinas más en lo particular? que no te oy bien. E ya te digo que ni por dezir me tu parescer te tendre por más atreuida, ni por hablarme claro por menos buena y honesta.

Bel.--Señor, a Dios gracias, la poca contractacion que tengo fuera de con mi gente me quita del vicio que llaman accepcion de personas, en tachar a vnos y aprouar a otros, pues a todos los ignoro, y a todos quiero bien, y a mí tengo por no merescedora del menor, y más suez que tu voluntad fuere de me dar. Pero mira que viene Justina, y deue de querer te algo.

Just.--Mucho va adelante la plática: quiero despartirlos.

Luc.--Quieres algo, Justina?

Just.--Señor, que mires que ha rato que se apeó el adelantado mayor, y deue estar te aguardando.

Luc.--Pues voy, que esta plática se concluira para la obra otro dia plaziendo a Dios; queda te, Justina, con tu señora, y tú, hija, mira que te solazes, pues de tu plazer huelgo yo mucho.

Bel.--Yo te haré esse plazer de oy más.

Just.--Que te paresce, señora, quán a mano tramé la mentira?

Bel.--Ay, que peor es si sale en balde, que luego tornará enojado.

Just.--Entonces no faltará otra y otras diez; en especial que ya él vino endenantes. Pero como viene tantas vezes, no sé si se tornó a yr o no. Pero, cómo te ha ydo?

Bel.--Qué quieres que me vaya? Pues ya a lo claro quiere concluyr de casarme.

Just.--Y qué le dixiste?

Bel.--Que no saldre de su mandado.

Just.--Bien fue ansi; pero en lo particular, de quién te nombró?

Bel.--Ya lo començaua quando nos atajaste; pero quedó que otro dia me lo dira, para que yo escogiesse quál mejor me agradasse a mi parescer.

Just.--Agora te digo que está andado el medio camino, y piensa que ordena Dios esto. Yo auiso esta noche a Floriano, para que sea él vno de los que te pidieren, para que si a bueltas de los otros te lo nombrase tu padre, puedas cerrar con él, y ansi no se sentirá.

Bel.--Bien está; ansi se hara bien; encomendemos lo a Dios todo.

ARGUMENTO DE LA SCENA XLI

Estando en palacio Fulminato y Felisino y Pinel, tractando de lo que acontescio a Fulminato con Marcelia, sobreueniendo Polytes y Lydorio, tractan de qué cosa sea la fortuna, y despues se desparten para yr se a apercebir para la jornada de la noche.

FULMINATO, FELISINO, PINEL, POLYTES, LYDORIO.

[Ful.].--Agora que, hermanos, estamos en casa, quiero daros razon de lo que en casa de Marcelia vistes que passó, que me haueys pedido que os diga.

Fel.--Como ya te lo hauiamos pedido tantas vezes, ya yo tomaua el tu callar por respuesta.

Pin.--Yo porque sospeché que fue sobre la capa, callaua yo ya; porque veo que no lo recibe Fulminato de buen gusto.

Fel.--Agora digo que me espanto de tantos chismosos, y por esso dizen que el miel y la mentira para el fondo tira; y ansi luego es alcançado vn mentiroso. Dicho me auian a mí, pues, que anoche hauian capeado a Fulminato, y aun que si no tuuiera buenos pies, que quiça con el capear fuera el caparle.

Pin.--Tirte a fuera: esso malo era. Pero dixeron me a mí que el dexó la capa por huyr de dos garçones que le corrieron la çapata. Pero como despues yo mesmo la vi lleuar al ladron que yo no pude alcançar, y sacar la den casa de Marcelia, todo lo tuue por burleria.

Ful.--No en balde dijo Esopete a su amo: que no hauia cosa más amarga ni más aguda que la lengua. Y no en balde es dicho la muerte y la vida está en poder de la lengua, y que no ay peor cosa ni mayor pestilencia para toda congregacion pacífica que la lengua doblada que siembra discordias. Y ansi huelgo que veays qué crédito se ha de dar a semejantes flaquezas dichas de Fulminato de oy más. Pues que si dexé la capa caer, fue porque no cayesse el ánimo desseoso de alcançar a aquellos vellacos, que senti por más sueltos de pies que yo.

Fel.--A la fe, en tal caso poco es dexar la capa. Pero dexando esto, nos di, qué auias con Marcelia? que no ay quien os entienda a los dos vuestras algarauias; vosotros os enojays, y os confederays quando se os antoja.

Ful.--Y aun essa más gracia me dio Dios, que nunca muger me acabó de entender, porque con ellas siempre os haueys de hauer bien, vuestro derecho a saluo: de manera que si la castigaredes, os tema y si la halagaredes, no se os atreua.

Pin.--Y aun ansi dizen que la muger y la sardina, de rostros en el fuego. Y aun que la muger y el fuego para que luzgan, a coces, aunque esto tiene haz y enues. Porque si la muger se aueza al castigo, y os toma el pulso hasta quanto os pese la mano, tiene ya, como hecha a las armas, el ser castigada, por solo dar os enojo y salir con la suya.

Ful.--A la fe, no la dexar criar malas costumbres desde nueua; porque vna bestia mular, cobrando vn siniestro, ella muere, pero no le pierde: y ansi no menos es de la muger. Por donde digo que el ser buena o mala vna muger, todo consiste en saberla tractar a los principios, que la hazeys a la carga de vuestra voluntad.

Pin.--Pues dessa manera, cómo quieres tú apoderar te, con Marcelia, que la començaste a entrar al cabo de Dios os salue? porque ni le podras ya quitar la marca del que la selló primero, ni las costumbres en que ya se ha criado, y madurescido, y aun començado a enuejecer, la pienses quitar, pues ya en ella mudar costumbre es le a par de muerte.

Fel.--Y aun por esso me paresce a mí que haze mal Fulminato en querer domar ya yegua con potranca, tan grande como la madre; en especial que no la tiene tan por suya, que con tales tractos no le cambie por otro que la regale.

Pin.--Más quiça está ya hecho, porque no la veo yo tan buena de contentar, que con la ordinaria prebenda de Fulminato se mantenga. Pues hartar, bien vemos que es por demas, pues es muger, y no vieja, y suelta; que diz que buey suelto bien se lame.

Ful.--A la fe, en sólo el apetito hambriento de recebir y pedir la he hallado siempre suelta.

Pin.--Pues cómo, y agora sabes que la muger es vn género de animal imperfecto, que para suplir su imperfection en lo vno, siempre dessea al varon como la tierra al agua? y no sabes que ansi abre las manos al tomar, que no sabe tener rienda en el recebir? Y no me pidas más de que sea vna muger auarienta, que yo te la vendo por viciosa y confusion de toda virtud; y si esto no es ansi, diga lo el señor Lydorio, pues lo traxo Dios a tan buen tiempo.

Lid.--Qué es lo que tengo de dezir?

Fel.--Que estaua prouando Pinel que el vicio de la auaricia es muy peligroso, mayormente en las mugeres: esto te preguntan si es ansi?

Lyd.--Digo que dize muy gran verdad, porque ansi está escripto: que la rayz de todos los males es la cobdicia. Y aun ansi dize el sabio: que no ay mayor maldad que amar el dinero; y en tanto es malo el vicio de la auaricia, que es contado por idolatria, que es dexar de adorar al criador, adorando la criatura.

Ful.--En ley de christiano no ay peor mal.

Lyd.--Pues esse tan grande, le causa la auaricia en el hombre, como vicio más detestable de los otros vicios, porque donde asienta roba todas las virtudes, y donde él está ay tiniebla, y este vicio es vn ñublado de las virtudes, que todas las absconde. Y ansi aquel potente Marco Crasso amató en sí muchas virtudes que tuuo con solo ser auariento. Y aun es vicio que, con hazer robar lo ageno, haze al que lo ha robado ser robado y enagenado de sí mesmo, por ser esclauo de la riqueza que ha robado y tiene; y ansi dizen que el auariento más es tenido de la riqueza que la riqueza dél. A esta causa muchos de los amadores antiguos de la sciencia desterraron de sus academias la riqueza, por poder aposentar la sciencia; y de sus casas lançauan el thesoro, por encerrar el sosiego; y de sus personas alongauan el amor del dinero, por se hazer amadores ricos de la virtud.

Ful.--Si las cosas hauian de yr medidas por esse pesso, a pocos conuenia el pesso de la moneda, y menos a la muger, por lo que yo me sé.

Lyd.--Ansi es, que a todos es dañosa la auaricia, y a la hembra es pestilencia, y aun pestilencia de las modernas, que no las hallan cura los medicos. Porque dad me una muger auarienta, y no me nombreys virtud que le quadre, ni vicio que no aya en ella, o se presuma hauer. Porque si es moça y hermosa y auara, yo os la daré más comun que el pan en la plaça y los abbades en las iglesias; y si es fea y moça y auara, potajes haze de su persona, y embustes para contentar los hombres, para ganar les la moneda, que no se pueden nombrar, porque faltaria tiempo, ni se deuen dezir, por a reuerencia de las que son buenas.

Fel.--Y aun cierto oy en dia gran acatamiento se deue hazer a vna muger buena.

Lyd.--Y aun en tanto se deue estimar la cosa, quanto con más difficultad se halla; porque sin perjudicar ninguna en particular, mi opinion es: que pocas ay que quieran dexarse caer a la mano del hombre, que no quieran que es de. Y si no lo sabeys: quántas casadas y ricas, y que tienen hechos los maridos a mandado suyo y muy a su mano, y vienense a pegar a vezes con vno que es asco verle?

Pin.--Que digo, señor (hablando con perdon) que aunque los maridos sean muy viles, y los amigos muy loçanos, y muy a desseo y contento de ellas, y ellas en estremo ricas, siempre quieren doblada substancia, que es la del marido en todo, y la del amigo, en el cuerpo y en la bolsa. E ya que les falte buena color para pedir a los pobres, que lo han de lazerear por darlo a ellas, que les sobra, a lo menos toman achaque de pedir con dezir: dad me qué trayga por vuestro amor.

Ful.--Por el cerrojo de Burgos, que hablas como experto.

Fel.--Asuadas que en tales andolencias se le desgaja a él el partido.

Pin.--Sea lo que fuere, cada qual siente sus duelos, y Dios remedia los de todos. Y di, señor Lydorio, hasta concluyr tu plática, porque si no tractas de todo género de mugeres, injurias las vnas y abonas las otras: porque, a mi ver, más presa haze la auaricia en los viejos, aunque no alcanço el por qué.

Lyd.--Porque como les va faltando el mundo en el viuir, querrian tenerle (como dizen) por los cabeçones, y buscan la virtud adquisita terrena, como les va faltando la virtud natural, y ansi todos guardan; porque como ellos van faltando ya al mundo, ansi piensan que todo les tiene de faltar a ellos. Y por tanto bueluo a mi intento, que la auaricia en la muger, y muger vieja, es más peligroso mal, porque la haze embaidora, hechizera, alcahueta, y amiga y aliada del demonio.

Ful.--Y aun pese a tal con las que desde temprano aprendieron todos eassos officios.

Pin.--Ay te duele aún? pues con tu pan te lo comas, que a la verdad ello es ansi; que como ay oy en dia imitadores de los virtuosos passados, tambien ay remedadores de los viciosos antiguos.

Lyd.--Y aun para el remedar los viciosos más precipites son las mugeres; y para intentar vn vicio qualificado. Porque quién de los hombres intentará hechos procaces y nefandos y feos y malos en todo genero, como muchas de las mugeres de los siglos primeros? Y porque calle los que en historias sacras son referidos, por la grauedad y magestad de las sacras escrituras, quién, empero, yguala con la auaricia de aquella Tarpeia, siendo donzella y recogida, y a quien no faltaua cosa en la casa del alcayde del Capitolio, su padre? Pues no diremos que andando por el mundo aprendió tanto que con auaricia pudiesse poner a Roma en el estrecho que la puso. Quién por tan poca cosa hiziera tan gran mal como Eriphile, en vender al marido tan bueno y tan estimado, y que tanto la queria? Quién hiziera, con suzia carnalidad, lo que Pasiphae, muger del rey Minos? Quién con saña vengatiua perpetrara lo que las dos hermanas Progne y Philomela? Quién por solos amores, aun no gozados, ni aun más fundados, con solo ver el amante, y aun desde lexos, se dexara prender de la yerua de flecha de amor en la manera que Scylla, para executar su venenosa ponçoña en cortar la cabeça a su viejo y dormido padre el rey Niso? Quién se atreuiera a lo que Myrrha, enamorada de su padre Cinara? Quién pudiera abatir tanta gloria de reyes, y desolar tantos reyaos, y acocear tanta gloria de famas de monarchas, como el mal gouierno de la persona de Cleopatra en Egypto? ni Helena en Troya y Grecia? y si concluymos: con la nuestra Caua en España? Es nunca acabar escodriñar libros en buscar exemplos, para probacion de cosa en sí tan notoria.

Ful.--De aqui infiero yo, para salir de la plática, que tenian razon los antiguos en tener por cosa de gran tomo y poder a la fortuna, pues podia y bastaua a fauorescer a que personas tan effeminadas y suezes y flacas saliessen poderosamente con hechos de tanto mal y daño, como las antiguas que Lydorio ha contado, y como[695] muchas de las modernas que yo me sé, que tracto con gente que las sabe y las haze. Pues más agudo tiene el ingenio vna mala hembra para cien males[696] que diez varones para intentar de repente vn mal, y vn caso feo, y vn hecho espantoso a los buenos, y temeroso a los flacos.

Fel.--Pues por Dios que tú, Fulminato, leuantaste plática cuya consideracion muchas vezes me tiene atonito: ver quán dispares cosas encamina la fortuna.

Pin.--A la fe, los males encamina los la astucia del nuestro enemigo, y accepta los y aun obra los la nuestra propria, y los bienes encamina los el gouierno y prouidencia diuina. Porque si yo quiero y Dios quiere guardar me, ni basta vna fortuna imaginada, ni muger artera, ni aun el diablo tan poderoso, para derrocarme a vn mal que sea daño del alma, que en lo demás temporal callo y subjecto me al parescer de los sabios en esto, y a la iglesia en la fe.

Lyd.--Tú dizes bien, Pinel: que la escusa que no los escusará a los que no quieren enmendarse del mal, es dezir que lo hizo el demonio, que fue su hado, que lo gouernó ansi la fortuna, que fingidamente era deificada de los insipientes y ciegos antiguos, teniendo la por diosa, con otros muchos mentidos dioses que ellos inuentauan a sus propositos cada vno.

Pin.--Pues porque vno de los bordones comunes de los enamorados que hablan de sus amores escriuiendo o trobando, luego a mano tractan querellas de la fortuna, nos di, señor Lydorio, algo de la fortuna.

Lyd.--Digo que más querellas formaria ella de ellos si supiesse quexar se.

Ful.--Pues qué cosa es, que tanto de ella hablamos, y tan poco la conoscemos?

Lyd.--Segun el error de los antiguos, ella era vna de sus dioses mentidos (como ya dixe) y fingieron la que gouernaua a su libre querer este mundo, y traya los hombres en vna voluble rueda asentados, por manera que al que le plazia, boluiendo su rueda, baxaua, y al que le plazia leuantaua; a vnos daua lo que a otros primero quitaua, y a vnos vestía, desnudando a otros.

Ful.--Esso a cada passo lo vemos, que muchos que no merescian la sal que comen, les sobra el bien, y otros que lo merescen y son para ello no tienen vn pan; y vnos bien siruiendo no medran, y otros crescen sin por qué como esponja, con no ser para dar migas a vn gato, porque salga cierto el vulgar: que da Dios hauas a quien no tiene quixadas. Y ansi como parezca que estas sean obras de fortuna, cierto, como no guarde la justicia en su distribuyr, no deue de ser buena cosa.

Lyd.--La fortuna es vn subito y no pensado caso de las cosas que suelen acontescer.

Fel.--Y aun ansi, veo que la fortuna es vna manera de feria, que cada merchan habla de ella como en ella le fue. Porque la fortuna por muchos es llamada, por otros culpada, por muchos desseada y por otros huyda, por muchos loada y por otros muy reprehendida; por muchos honrada y, por otros baldonada y menospreciada y tachada; por vnos es tenida por ciega, vagabunda, inconstante, varia, incierta, fauorescedora de indignos, y enemiga y contraria de buenos y valerosos y animosos; y por otra parte, si la miramos la veremos en sus effectos totalmente contraria de todo esto.

Lyd.--Todo esso y aun más cabe en el ser sin ningun actual ser de la fortuna. Porque a las vezes vence la potencia de mil y el consejo de ciento, con sólo vno; y amata la juventud, y anima la edad decrepita, segun le plaze; y ansi la llama vn poeta inconstante, fragil, fementida, deleznable. Y por tanto, los antiguos, que la adorauan por diosa, la fingieron como donzella, ciega y con alas, y dauan le vn cuerno o bozina en la mano, para tocar le como a monteria, y con él derramaua oro por vna parte y esparzia sangre por la otra. Y dauan le en la otra mano vn gouernalle de nauio, y ponian la vn pie sobre el qual se sustentaua, puesto sobre vn ancora, y en aquello declarando sus atributos que ellos le dauan, entendiendo de ella que gouernaua el mar y la tierra. Porque tenia vn pie en el ancora, y el otro encaminaua a poner sobre la tierra, sin llegar con él al agua. Y que daua riquezas a vnos, y afanes y muertes a otros de los que seguian tras su llamado. Y llamaua a son de monteria, por la inconstancia que ella en sí tenia, y el poco sosiego que tienen los hombres que andan en la monteria occupados, y por la incertinidad que a manera de caça, inciertas son las ganancias de la caça, y vn muy engolosinado afan de incierta posession de lo que muchas vezes buscando, o no pueden descobrir lo, o sólo lo pueden ver, y las menos vezes cobrar. Pintauan más a la fortuna ciega, o bendauan la los ojos, significando que los fauores o riquezas o afanes que daua son por vn caso fortuyto y por vn acaescimiento no pensado. Pero esto que ellos llamauan fortuna, y algunos llaman por nombre de hado, que tambien los ciegos gentiles, cuydadosos de buscar dioses, y descuydados de conoscer al Dios criador verdadero, venerauan las hadas que ellos llamauan Parcas por diosas hijas de la diosa de la necessidad; porque les dauan poder aun sobre los otros dioses, en lo que ellas disponian quanto a la gouernacion de los hombres y del mundo. Y ansi dezian que lo que ellas tenian determinado entre sí, que de necessidad acontescia, y no por puro acertamiento. Pero esta fuerça o poder de los hados no tiene más ser ni más poder (como ni el de la fortuna), ni más eran de en quanto los que las venerauan les querian dar. Porque desde siempre que ay cosas causadas, han de tener principio en la causa primera, y todas las cosas que en sí tienen successo e orden natural las dispone naturaleza imperada por Dios. Y todo lo que se haze, que su ser no sea priuacion (como es el peccado), pero sea cosa que tenga ser, en quanto es causado, procede de la causa primera que es Dios, y es cosa ordenada, la guia, y ordena, y dispone la diuina prouidencia y saber infinito de Dios, o que por sí, o que por sus causas generales, que en él tomaron la tal virtud. Porque ni ay más fortuna, ni ay más hado que fuerce al hombre a hazer lo que en su libre poder consiste, ni es escusacion de los que quieren larga licencia para peccar, dezir que les forço el hado o la fortuna; que si bien hazen, por Dios lo obran, y si mal, por sí mesmos. Puesto que quanto á las inclinaciones naturales, variamente son en los hombres: que vnos son más inclinados a vn plazer o a vn vicio que otros, y otros más a vna virtud que otros; pero en solo esto, ni consiste el merescimiento ni desmerescimiento, ni es causa principal ni de nuestro bien ni de nuestro mal. E si el paje no saliera ya a llamar me, más dilatara en esto, porque es plática prouechosa a mancebos que quieren saber oyendo y acertar sabiendo.

Fel.--Y aun ansi nos pluguiera a todos de que fuera ello adelante. Pero desde agora te lo suplicamos para otra semejante coyuntura y vagaroso espacio como el que agora hemos tenido, que no ha sido poco.

Pol.--A, señor Lydorio, Floriano llama a ti y a Fulminato.

Ful.--Pues bien fuera que me embiara a dezir para qué, para que de camino lleuara mis armas si el caso lo pide.

Pol.--Anda ya, que baste la capa que dexaste caer huyendo, y la espada que yo te saqué de la mano algun dia.

Pin.--O, pese a tal, que si te oyera, no cupieramos en casa. Y tú anda luego a Marcelia, que te queda aguardando, y rogo me que te lo dixese; que creo que te ha hallado buen fregadero de su comezon.

Pol.--Pues ser le ha escusado pensar de rascar se con tal mano; ay está el brauo de Fulminato.

Ful.--Qué dizes de mí?

Pol.--Que entres a Floriano, porque ya ha entrado el camarero, y llamando os juntos, pondras sospecha en Floriano que te acouardas en la obra, si algo de tomo te quiere mandar.

Ful.--Pues por quitar a él y aun a vosotros de essos scrupulos, entro.

Fel.--Pues, Pinel hermano, vamos a la despensa y preuengamos los cuerpos antes que por ventura los hallen flacos las armas, si nos las mandan tomar.

Pol.--Y aun esso es lo acertado; yo tambien entro tras Fulminato; que Marcelia, aunque sea entendida, a lo menos no será de mí ni oyda ni creyda ni obedescida.

NOTAS:

[695] En el original, por errata, con.

[696] En el original, para en.

ARGUMENTO DE LA SCENA XLII

Marcelia lleua la carta y mensaje de Floriano a Belisea, con la qual y con Justina passa grandes pláticas sobre los bienes y males que ay entre los casados. Va se Marcelia a su casa, y queda Belisea con Justina, y lee el papel de Floriano. Justina torna a persuadir a Belisea que concluya el matrimonio con Floriano, venida la noche.

MARCELIA, LIBERIA, BELISEA, JUSTINA.

[Mar.].--Pues que ya claramente he visto el desapegado amor que Polytes me muestra tan al descubierto, ni yo en le aguardar más hago mi prouecho, ni aun para lo que le yo quiero, ya que venga, tengo buena esperança dél. Y pues él tiene ya muger con quien cumplir y niña y apropriada a su juuentud, quiero contentar me ya dél con lo passado, en lo por venir perdiendo esperança. Pues si con no se hazer lo que queremos, esso hemos de querer que podamos, y ansi como ansi no lo hauia gana, dixo la raposa. Yo quiero dar conmigo en casa de Belisea, con la carta que traygo en el seno, de Floriano, porque no es razon que tan presto a dineros pagados le muestre los pies quebrados. Pero maldita sea esta rapaza, qué callejera se ha tornado, que no para de ydas y venidas en casa de Gracilia, que ni agora la veo para poder me yr, ni he tenido tiempo, ni ella ha parescido para preguntar le qué fue de la capa de aquel desuella caras. Voy me de aqui, que quiça de camino le dare mala ventura.

Lib.--O, bendito Dios, que ansi se ha hecho tambien que aun está mi madre arriba. Asuadas que tambien haurá tenido occupaciones acá, como yo en casa de mi prima con aquel diablo de ropauejero. Y no vistes el diablo quántos rodeos traxo con mi prima, hasta que la hizo quedar me sola con él? y aun que pienso que tambien lo entendio mi prima como el que lo negociaua. Y aun como yo, que no me pesó mucho a la verdad, porque al fin aquello me gané por el presente, y más mi sauoyana muy a mi proposito, y guarnescida, que por lo menos lleua vna vara de raso, y la costa de la seda de los pespuntes, y la hechura, que por mi salud él me pagó harto mejor que vn escuderote peynado; aunque al diablo lo encomiendo si con ser tan orgulloso, no me daua vn hedor de sí, que a hadafina me paresce que tengo de oler toda esta semana. Pero pues tiene la persona lo que le cumple, y a su prouecho, passar cochura por hermosura; que á mi prima, pues le traygo la llaue de la puerta que le cerré, quando venga por ella, si mi madre no está en casa, me tengo de mostrar tan enojada, que con hauerse hecho, yo quede por ser entendida, y ella quede espantada de mí. Pero mi madre baxa, quiera Dios que de camino no ayamos bregas por la capa, que sabe Dios quánto rehuso este trance. Pero al fin el otro se quedará sin ella, y el que la lleuó sin la loba, y con mi madre no faltará con qué la satisfazer, quanto más que pocos ñublados duran vn mes, ni tales renzillas allegan al año.

Mar.--De dónde vienes di? nunca has de parar en casa?

Lib.--Vengo de acabar de sacar esta lauor de en casa de mi prima, antes que le lleuassen vn dechado donde está, que es agora nueua y se la emprestaron, y muy de priessa, vna donzella que la hurtó a su señora por cosa muy preciada.

Mar.--Pues di me, qué fue de la capa de grana?

Lib.--Para qué, madre, buscas achaques de reñir conmigo el mal de Fulminato? ya no diste palabra a Polytes y a los otros de no hablar mas en ello? pues ya el Fulminato la da por perdida, pues en presencia de Pinel y de mi prima y mia se nos coló el ladron con ella, que Pinel no bastó a le alcançar.

Mar.--Pues paresee te que fuera mejor para que tú te la cubrieras, que no que la hurtaran por tu descuydo, ya que Fulminato la dexa?

Lib.--A la he, bien ansi: déxala él porque más no puede, y aun por no se afrontar en dezir que la dexó caer por huyr de los otros; pero por mi salud que no es tan franco que si él supiera que la teniamos nos la perdonara; y aun que si él pudiera, y gente no viniera, que él no lo hauia oy sino por sacarte alguna moneda por ella. Y aun por mi salud, dexando todo esto, que en ser suya no la viesse nadie a mis cuestas, porque ni era mi honra, ni él acabara de çaherir que fuera suya y me la hauia dado. Ansi que, madre, más me quiero libre descubierta que con capa de tanta subjection.

Mar.--Bien dizes, pues, hablando la verdad. No te vayas de casa, y cierra tu puerta, y adereça essa casa, y ten auisada a tu prima que no te falte a la cena, pues la tendremos a discrecion a costa agena. Y no te descuydes de la puerta quedar abierta, pues vale más que llame quien viniere, y no estando yo en casa, a todos puedes escusar la entrada, pues más hemos de tener del ser buenas y honestas, porque al mundo maligno y la vezindad sospechosa hemos de ser recatadas. Ansi que anda, cierra, que lo vea yo, que luego torno.

Lib.--Bien me ha querido Dios, pues tan a mi saluo se ha hecho todo; yo quiero entender en adereçar mi casa, que a mí se me trasluze que esta noche hauremos mi madre e yo tener platos y aun camas dobladas. Porque segun veo, el despensero, si viene, no querra yr fuera a dormir, y si al compañero yo le albergo como a Felisino la primera noche, sin que mi madre lo entienda, como aun no ha imaginado lo otro, yo andaré a las parejas con mi madre el camino del plazer, sin gastar calçado del crédito de mi integridad. Y si no fuere ansi, salga por do saliere, pues al fin ella lo ha de saber, e yo no lo tengo de dexar de hazer. Pues quiero, como dizen, a tuerto o a derecho, que mi casa vaya hasta el techo, como lo va la de mi madre; pues bien aya quien a los suyos sale.

Bel.--Qué hazias agora, Justina?

Just.--Estaua pensando cómo nos ha de succeder esta noche, y cómo diré a Floriano lo que le tengo de dezir.

Bel.--Y qué es esso que le has de dezir?

Just.--Que te pida por muger mañana en todo caso.

Bel.--Y que aun toda via te paresce que será bien ansi?

Just.--Tanto, que no me paresce consejo mejor.

Bel.--Cata que estas cosas suelen salir muy a otro puesto que las encamina el desseo de los que las tractan, quando a Dios le plaze.

Just.--Contra tal poder no ay lança enhiesta; pero aquí no pienso yo que vamos contra Dios, sino con él y por él.

Mar.--Bien me ha encaminado Dios, que no he visto ni he sido vista de cosa que ponga estoruo; y pues ya me sé el por dónde, entro en busca de Justina.

Just.--Señora, señora, cata dónde entra Marcelia.

Bel.--Pues yo me entro a mi camara; queda te y lleua me la allá, pues que no ay por aqui quien nos vea.

Just.--A la fe, señora, como ladron de casa: tan presto será contigo en tu camara como tú, pues ya ella viene dentro.

Mar.--O, qué buen encuentro, hermana Justina! pues y cómo huye de mí mi señora Belisea?

Just.--Calla y anda y sigue me, que te quiere en su camara, pues esta sala es lugar comun.

Bel.--O Marcelia, vengas por cierto muy en buen hora. Cierra, Justina, essa puerta de mi camara, y torna te aqui conmigo, y tú, hermana Marcelia, te sienta aqui par de mí en este estrado. Y di me, porque acortemos pláticas (pues es tiempo éste donde entran y salen las mugeres, y aun otros, a ver me) fuyste a lo que te rogué en casa de aquel cauallero?

Mar.--Y luego de camino, y vengo de buelta, que antes no me ha dexado preguntando me cosas, vine a te dar la respuesta de lo que hize. Que yo le di tu anillo, y él le puso luego con muy grande acatamiento en el dedo del coraçon.

Bel.--Pues qué hazia?

Just.--Torno me [a] apartar, pues que hablas en secreto, señora.

Bel.--Anda, llega, que bien huelgo que seas testigo del gozo que siento en hablar con Marcelia destas cosas; pero di me, qué hazia Floriano?

Mar.--Señora, toma esse papel que a la sazon que yo llegué acabaua de escreuir, que lo que me dixo dando me lo, fue: Toma, hermana, y lleua a mi señora este papel, para que hasta que yo vaya a ver la y cumpla su mandado, ella tenga en qué se occupar en leer le. E diras le que le suplico enmiende lo que faltare, porque yo no sé lo que en él va escrito, mas de que estando meditando en la gloria de su presencia, la mano, adestrada por el entendimiento, yua escriuiendo sin yo pensar qué escriuia, aunque bien sé que pensaua y meditaua en mi señora; y sé tambien que la mano no sabra escreuir cosa que no sea de mi señora. Ansi que en esto podras ver lo que Floriano hazia, y en lo que agora te doy en este papel verás asuadas lo que él querria que tú hiziesses por él. Y mira que ya te lo he dicho de mí para ti, y agora te pongo por testigo a Justina, que no me culpará Dios el no te hauer aconsejado: que mires que (por honesta y casta que seas) ya él es tu marido, y tú su muger, y entre el marido y la muger, para que aya perfecto vinculo de matrimonio, son menester las cosas que te quiero dezir si me das licencia.

Bel.--Antes holgaré de oyr las, y Justina no menos holgará, pues a ella como a mí le incumbe saber las, y a ti que lo has tramado, y tienes tan buen crédito de mí y aun de ella, compete el dezir lo, que la falta de experiencia a nosotras escusa no saber, y a ti obliga dezir.

Mar.--Pues que ya me paresce que, loado Dios que lo encaminó tambien y lo acabará mejor, lo tengo de hauer con entramas, digo que entre el marido y la mujer, para que el estado del matrimonio les sea bueno de lleuar, es menester lo primero, que aya la liga del amor, y lo segundo el sí del consentimiento de las voluntades en lo interior, y el sí de las promesas en las palabras en quanto a lo de fuera. Y es menester que tengan vn querer y vna voluntad y vn no para en lo malo, y vn sí para en la virtud. Es menester que aya paz en la habitacion: porque donde no ay paz, no mora Dios; y donde no mora Dios, no ay ni puede hauer bien de perpetuidad.

Just.--Por cierto, en todo me paresce que hablas sabiamente, y que no ay más que dezir.

Mar.--Pues antes quiero que sepays, pues os tengo de hablar al claro, que si no ay más que dezir en mí, que ay más que hazer en vosotras.

Bel.--Y qué?

Mar.--Los effectos del matrimonio, en quanto al ánima, y en quanto es sacramento, digan lo los letrados castos y estudiosos. Pero los effectos en quanto al ayuntamiento de las personas, dire lo yo, que ya, por hauer passado por ello, me veo con vna hija en mi casa viua y otro hijo que me lleuó Dios al cielo. Y creed me, aunque entramas os mireys más, y os concomays más, y os compongays más: que mientras los maridos no os descompusieren de virgines, que ni saldra a luz el por qué del matrimonio, ni aun faltará en vosotras qué dessear, y en ellos de qué se querellar, y por esso dizen que antes que te cases, mires lo que hazes. Y este refran entiendo le yo ansi: que antes que la muger o el hombre se casen, miren lo que hazen: que todo es en casa agena, y todo será con peccado, y todo será malo. Pero despues de dicho el sí la muger y el hombre, más es menester el hazer que el mirar: pues, como dizen, todo se cae en casa.

Bel.--No tengo por buena tu declaración, ni aun por seguro tu consejo; que ya no quiero dezir que no te hemos entendido adonde nos encaminan tus razones, porque esso ha de hazer la muger, de que no tengan que la retraher.

Mar.--A la fe, ya, señora, sobre mojado llouerá, segun veo; porque, pues tú dixiste sí, por donde te llamen casada, muy annexo es el dezir que hauras de salir preñada; pues en la preñez de la casada no se hablará de que se empreñó, sino de que dio sí por donde a ello se obligó.

Just.--Caro costaria si tras el dicho anduuiesse luego el hecho, pues más serian las arrepentidas, y aun las escarnescidas, que las escogidas.

Mar.--Y aun sin esso y con esso son más las arrepentidas, y quiera Dios que acabado el meollo del pan de la boda, y hauiendo de entrar por la corteza de los cuydados y sinsabores del mantener de la casa, y seruir al marido, y contentar a los hijos, y pagar los criados, no os comience a salir el descontento. Pero porque ya han tocado a visperas, y a mí el cuydado de la casa me quita el reposo, y a vosotras el regozijo que esperays os quitará el sueño, tú, señora Belisea, me da licencia para me yr, y perdon por lo hablado, si en algo tengo excedido, y ruego te que no te arrepientas de no te hauer aprouechado del tiempo, y con esto me voy, porque tú puedas leer tu papel, que te lleua las atenciones en lo que te hablan. Y para el dia de la boda no me despido de te venir presto a besar las manos, y aun despues a empañar los hijos.

Bel.--Esso será como Dios lo ordenare; ve con Dios.

Mar.--Los angeles queden en tu guarda, y Dios me dexe ver te como yo lo he tramado y desseo, para que me hagas continuas mercedes como a vna dedicada a tu seruicio. Y con esto, de tu licencia me voy a oyr visperas y encomendar estas cosas a Dios.

Bel.--Ansi te lo ruego que lo hagas, pues yo me tendre el cuydado de mirar por tus necessidades; ve con Dios. Tú, Justina, torna a cerrar essa camara, y ven acá. Dime agora qué te paresce quán al descubierto me he hauido con Marcelia en le oyr sus palabras, que algun dia no se osaran dezir delante de mí?

Just.--Y aun por esso dizen que de sabios es mudar paresceres, segun la sazon y tiempos lo piden. Porque creeme, señora, que aunque no le quise fauorescer en sus razones, pero bien veya que no yua tan fuera de camino, que no nos conuenciesse en sus dichos; porque ya que te casas, has de hazer, no lo que quieres, pero lo que deues. Pero porque en esto está ya harto hablado, te suplico que, pues estamos a solas y hauremos menester el tiempo que nos queda, de occuparle en dormir vn poco antes de media noche, porque no andemos desueladas despues, segun lo poco que esperamos dormir de media noche adelante; por tanto, me da essa carta o papel para que yo te le lea, y tú le vayas premeditando. Y aunque te parescera que pido mucho, pero pues ya te tornaste a encerrar conmigo, y no es razon de estar mucho sin le leer, y tú leyendo le querras despues darme parte de lo que diga, da me la luego en que yo te le lea, porque tu entendimiento ande más libre entendiendo lo que yo leyere, y lo que tu buen esposo estaua en ti meditando a solas.

Bel.--Aunque hago mal en poner su letra en otro poder, pero porque, como dizes, tú leyendo, yo vaya mejor gustando, toma, y lee me lo muy de tu espacio, y segun la autoridad de la escriptura lo requiere, y mi contentamiento dessea, y el tiempo nos da lugar a ello, pues no ay quien nos estorue. Y quiero, Justina, que agora muy del todo acabes de conoscer lo mucho en que te estimo, y lo mucho que fio de ti, pues te doy parte de mis cosas, y las pongo a tus ojos que las vean antes que yo, y a tu lengua que me las relate antes que yo las aya gustado.

Just.--No quiero de nueuo rendir te gracias de esto, pues no bastaré a ello; pero porque no se pierda tiempo, de que tengas que te arrepentir, oye, que la letra es muy buena y legible y clara, conforme al entendimiento del que la notó, que dize ansi la letra, que me paresce, señora, que es en troba.

CONTEMPLACION DE FLORIANO EN ABSENCIA DE SU SEÑORA

Dama de merescimiento a mis ojos más hermosa, gloria de mi perdimiento, aliuio de mi tormento, de flores de damas rosa; Esperança de perdidos, ganados en os amar, pues despertays mis gemidos, leuantad vos mis sentidos para que os sepan loar. Hizo os Dios tan robadora de coraçones humanos, que vos quedays por señora de aquel que os viere a la hora, y él se queda en vuestras manos; Y ansi yo, vuestro captiuo, pues miraros meresci, con dichosa muerte viuo y por gran gloria reciuo por vos me oluidar de mí. Porque en ver os, si quedara, fuera de vuestra prision, a mí mesmo condenara y de mi poder quitara este vuestro coraçon. Porque quien de vos partiere libre de vuestra cadena, no sé qué más muerte quiere que el rato que en sí viuiere fuera de carcel tan buena. Ansi quiero que sepays que no me es de agradescer por dezir que me matays, pues más gloria en mí causays quanto es más mi padescer. Pues por vos los amadores tendran gloria en ser vencidos, venturosos mis dolores, pues en la prision de amores soy de los esclarescidos. Hizo me Dios venturoso en ver vuestra hermosura; gano nombre victorioso donde quier que dezir oso he volado en tal altura; porque vista mi baxeza de quien ve vuestro poder, mirando vuestra grandeza, dira que vuestra alteza puesta en mí se va a perder. Y ansi ruego no mireys a vuestro merescimiento, porque no os apiadareys deste que morir vereys en tan dichoso tormento; Mas mirad la obligacion que posistes en mirarme, para quedar yo en prision, donde pide la razon que dessee no librarme. Porque más sere perdido quanto por mí me cobrare, y en más gloria soy subido y más soy fauorescido si por vuestro me nombrare. Pues terneys cierto de mi jamás os poder dexar, dama más linda que vi, no os offendays vos en mí queriendo me castigar. No me juzgueys lisongero por dezir que me matays; que de mayor muerte muero porque no mori primero, y esto os ruego me creays. Y si por esto os paresce que deueys de castigar me, dad la pena que meresce al que por vuestro se offresce, y luego mandad matar me. Porque vista la occasion que tengo para quereros, fue forçosa mi prision, obligando mi razon a ser vuestro luego en veros. Y ansi vos podeys hazer como cosa vuestra en mí; mas si a mí pensays perder sin a vos en mi offender, catad que no será ansi. Mandastes que a veros fuesse aunque no hauia que mandarme; que quien vuestro rostro viesse no es possible no se os diesse por vuestro, qual quise darme; Mas mirad lo que mandays y mirad lo que podeys; que si la mano no alçays al tormento que me days, muy presto me perdereys. Y aunque pensays que en perderme, linda dama, no perdeys, si sin vos podeys hauerme, facil os es deshazerme, mas tal no me hallareys; Porque yo sin vos no viuo, y en vos no puedo morir, carcel de libre captiuo, pena do gloria reciuo, dónde yre sin vos no yr? Vos, dama, soys mi esperança, vos mi muerte, vida y gloria, vos mi bienauenturança, vos de mis males bonança, vos pinzel de mi memoria; Yo sin vos soy el perdido, yo sin vos el que más muero, yo sin vos el mesmo oluido, yo sin vos el mal nascido, yo sin vos quien mal me quiero. Vos sin mí de más valer, vos sin mí más sublimada, vos sin mí soys de querer, vos sin mí soys de temer, vos sin mí soys adorada; Yo por vos soy muy dichoso, yo por vos quien resuscita, yo por vos vanaglorioso, yo por vos el más gozoso que en casa de amor habita. Y pues tal por vos me veys y sin vos yo tal me hallo, ni vos mi muerte querreys, y aun dezir que no podreys matarme, oso affirmallo; Lo vno, pues vos hallays en vos, dama, mi viuir; tambien porque os engañays si de nueuo vos pensays matar mi viejo morir. Por tanto, mi nueuo amor, despida mi nueua muerte tu grande nueuo fauor, contra mi nueuo dolor, de nueuo causado en verte; Y aunque yo por verte muero, más muriera en no te ver: que aunque asi muero, no muero, pues muero al viuir primero que viui sin tuyo ser.

COMPARACION

Mi triste viuir passado, que tu claridad no via, fue vn tiempo de ñublado sepulcro triste y cerrado que mi virtud consumia; Vn contino nauegar por vn mar de pensamientos, con lastre de gran pesar[697], sin gouernalle lleuar, viento en popa de tormentos. Andar de ciego sin guia, comer que gusto no daua, caminar do no sabia, hablar lo que no entendia, buscar lo que no hallaua; Vn viuir muy soñoliento, vn ver de fiestas sin ojos, casa muy sin fundamiento, cardo corredor al viento, lleuado por mil antojos. Mas despues que la creciente de aguas dulces del amor, deriuadas de tal fuente, de dama tan eminente me mostraron su dulçor, La gloria de lo passado del todo me hazen lançar, del gusto dello enojado, bien como hombre mareado lance fuera el tal manjar.

APPLICA

Y ansi queda el coraçon de lo gozado vazio y, con nueua alteracion, lleno de doble passion, con temor de algun desuio; Porque en ver le de mí ageno, aunque pare más salud, dama, aunque por vos peno, adoro os y a mí condeno, con temor de ingratitud.

Aunque yo no condenaros osaré, sino seruiros, y con siempre dessearos no oso, triste, llamaros más claro que con sospiros; Porque mi tan grande gloria ha de ser muy embidiada, tened vos de mí memoria, y ansi saldre con victoria de todos, sin más espada. Aunque osaré affirmar, con que algo me consuelo, que nadie os sabrá amar, ni nadie os osa llamar, pues volays tan par del cielo: Pero yo, que merescí veros sin luego acabarme quando de vos me parti, contemplando a vos en mí, tengo por justo estimarme. Partime sin os dexar, dexando vuestra presencia; que si por no me alexar os pensays de mí enojar, dadme luego penitencia; Porque menos no podré de os dar tales enojos, ni ser vuestro callaré, hasta que, muerto, tendré la tierra sobre los ojos. Y aun alli, si hablar pudiesee, mi lengua os confessaria, porque el coraçon viuiesse, en el qual, si se abriesse, vuestro nombre se hallaria: Y ansi sé que, si quereys que no muera yo jamas, en la mano lo teneys, y aun muy más me matareys con muerte que tura más.

CONCLUYE

Concluyo, dama, al pediros más gracias de las pedidas, que, si oys mis sospiros, vereys que en esto escriuiros mis ansias van esculpidas. Y dichoso este papel quando esté en vuestra mano; mas yo dichoso por él, que en lo pensar queda hufano este vuestro captiuo Floriano[698].

O alto entendimiento de hombre! y dichosa tú, señora, que tal esposo has cobrado! porque yo me embeuesci en la lectura tanto, que ni he sentido ni entendido con quién lo hauia. Toma, toma, mi señora, que razon es que tengas tú vn tal papel como éste; y aun razon es que galardones mucho vn tal captiuo, con le dar toda libertad que en ti pudiere, pues no menos libertas a ti. Y porque yo te siento que tienes gana de le tornar a leer, y con razon, yo salgo a entender que te den presto de cenar, porque diré que te quieres luego acostar.

Bel.--Anda, haz lo que te paresciere, que ni estoy bien en mí, ni sé qué te diga de lo que siento, sino que me dexes, que quiero tornar a leer esta contemplacion del que mi coraçon ama.

NOTAS:

[697] Por mera curiosidad copiamos aquí una enmienda manuscrita referente á este verso, que se halla en el ejemplar que seguimos. Dice: con desastre y gran pesar.

[698] Así en el original, pero sobran sílabas al verso. Quizás deba leerse: vuestro captiuo Floriano.

ARGUMENTO DE LA SCENA XLIII

Venida la hora, va Floriano a ver a Belisea, y lleua consigo a Polytes. Floriano queda de pedir a Belisea por muger a Lucendo, como venga otro dia; y con esto se despiden, y concluye la comedia.

FLORIANO, POLYTES, FULMINATO, FELISINO, PINEL, BELISEA, JUSTINA.

[Flor.].--O soberano poder de Dios, y que descuydo el mio! que ya creo que es cerca del dia; porque me paresce hauer vn año que me eché a dormir. Polytes, Polytes!

Pol.--Señor.

Flor.--Qué hora es?

Pol.--Dara las onze.

Flor.--Del dia?

Pol.--A dó va por ay? Señor, digo que aun no es media noche.

Flor.--Mira bien en ello, no te engañes y me destruyas.

Pol.--Todos los reloxes he contado, y aun el chico de la sala no ha dado más de las onze agora.

Flor.--Pues dime, acuerda se te bien si nos mandaron yr antes?

Pol.--Ya tornamos a las de antaño?

Flor.--Pues qué me dices?

Pol.--Señor, mandaron nos estar allá en dando la vna.

Flor.--Pues luego tiempo es ya de començar se a adereçar los que han de yr conmigo.

Pol.--Qué hambre tiene el diablo de lo que tengo para mí que no ha de ser para cobrar. Anda, señor, que aún ay harto tiempo; porque como todos estan ya preuenidos, no es menester dar les tan mala noche; basta llamar los media hora antes. Porque para salir antes con antes, y andar rondando allá la casa, ornando las calles, en lo primero se auentura a perder mucho, y en lo segundo no se gana nada.

Flor.--Pues dame esse discante, y en tanto apercibe a essos, para que en dando las doze estemos todos para botar; porque más vale ganar por ante mano, que perder por punto menos.

Pol.--Toma, señor, cata ay la vihuela, y las velas quedan ardiendo; yo voy a entender en lo que mandas. O, valas me, Dios! y qué adelantadizo está Floriano en el cuydado de ver ya a Belisea! Él se echó armado, como ha de yr, sobre la cama, y aun no ha hecho sino sospirar, que no ha pegado ojo, e ya se le haze tarde. Por esso dizen que es gran afan esperar, mayormente en tal caso; pues a mí bien pienso que no me va menos que a él en yr a punto, pero dormido he vn buen rato. Y aun Floriano temo que no va tan sobre seguro como yo, porque Belisea todo me paresce que lo encamina por vn amor virtuoso, si no buelue la hoja. Pero éstos me paresce que estan durmiendo de veras, como quien no les va nada en el ir o no. A, Fulminato, asuadas que tú buscas cómo no yr allá esta noche. A, Fulminato, no despiertas?

Ful.--O, reniego del hijo de Latona: y qué andas trasgueando? y qué buscas ya tan presto?

Pol.--Que os llama Floriano.

Pin.--Pues alto, demonos priessa a vestir.

Fel.--O, cómo agora andaua en lo mejor del sueño! y aun que te perdonara la muerte del Soldan, por el sueño de hasta medio dia.

Ful.--No estamos en casa de tanto sosiego. Pero el mal que veo es que de catorze moços despuelas que somos, y de quinze escuderos, y otros tantos continos y otros tres tantos officiales, y una chusma de pajes, y los más ya hombres, toda la lazeria ha de cargar sobre los que agora aqui estamos.

Fel.--Fauores son de señor echar mano del criado de quien más se fia.

Pin.--Y aun por esso llama Floriano a Fulminato a cada passo. Pero qué te queria anoche, qué te mandaua buscar de priessa? por ventura si eran quexas de la tu Marcelia?

Ful.--No fueran luego más sus dias.

Pin.--Cosa de parlerias serian.

Ful.--Pues no fue menos, sino que me pedia qué fuera de mí la noche de marras.

Pol.--Y habló te de la capa?

Ful.--Quando fuere hombre contando, dexa le acabar y no preguntarás sin razon; porque todo se anduuo, y todo se lo parlaron, pero a todo le satisfize; que desque le dixe que me aparté en seguida de vnos den casa de Lucendo, que senti que yrian a parlar a su señor, que nos haurian visto, por donde Lucendo reñiria con su hija Belisea, e yo por más correr y acortar les los passos perdi la capa, que aunque se me cayera vna pierna no lo sintiera, podiendo correr.

Fel.--Pues en qué paró la plática?

Ful.--En amonestarme que me ouiesse bien con todos, y en dezir me que ya tiene mandada hazer librea rica para toda su gente, porque quiere armar vnos torneos. Y porque ellos no los osara hazer sin mí, mayormente que son de a pie, por contentar me me manda dar otra capa de las suyas, la qual luego me dio anoche el camarero, que vale por tres de la otra; sino que por el rico recamado no la traere muy a la contina, siquiera porque no digan que las justicias no me la quitan, y que dissimulan conmigo, y con otros luego executan.

Pin.--Y aun éste es el renegadero destos palacios: que este por panfarron medre más que tres buenos y fieles siruientes.

Ful.--Qué dizes, Pinel, pésate de mi bien?

Pin.--Peccado es la embidia, que me cabe mal en la posada; pero digo que en todo eres venturoso.

Pol.--A la fe, al que Dios ha de ayudar, sabe le bien hallar; pero si os paresce, vamos de aqui, no salga Floriano.

Fel.--Vamos, que yo ya estoy hecho vn relox.

Pin.--Pues yo para tener me con dos no me falta heuilla, si piedras no andan, que desatinan de noche mucho.

Pol.--Pues asuadas que a todo esso vaya Fulminato con el faldamento de la capa por escudo, y la espada en la vayna.

Ful.--Pues no estás fuera de mi propósito; porque donde yo fuere, si soy conoscido, no haure menester desenuaynar para que nos dexen el campo franco.

Pol.--Oyd, hermanos, que está Floriano tañendo, y bien, con la vihuela.

Ful.--Sus cuidados y los mios todos son de vn peso. Por Dios, no tenga él en más que le amanezca tañendo, y dexar nos ansi bausanes, que yo tengo a quantos nos podran salir al encuentro esta noche; y si no, veldo, que ya comiença a cantar.

Fel.--Oye oye, que aun no ha dado la doze, y allá no hemos de estar antes de la vna, sino es para perder tiempo.

Pin.--Pues, por cierto, harto ganado tiempo será gozar de tal musica, aunque ni durmamos, ni comamos; oyd.

PAUANA DE SU SEÑORA

Flor.

Vos soys, Belisea, mi gloria cumplida, mi bien todo entero, mi nueua esperança; por veros ya muero con tanta tardança, por ver que la hora aun no es ya venida; al tiempo maldigo, pues vsa conmigo con su tardança de enemigo.

Ay, quándo podré yo verme en la gloria de aquel parayso de vuestro vergel! dichosas las plantas que vos veys en él, mas yo más que todos en vuestra memoria; mas ay, que hora veo que muy poco creo del bien que en vos halla mi desseo.

Ful.--A la fe, al buen hombre acuerdan se le los passos del pasto que allá deuió de tener, y, como cauallo castizo, con aquella reminiscencia relincha.

Fel.--Y calla, que ni gustas, ni nos dexas oyr; que con tal potranca, no te paresce que qualquier potro auiuaria?

Flor.

Vos sola soys gloria por vos merescida, pues otro ninguno no ay que os merezca; vos soys de las damas la más escogida; dichoso el amante que por vos padezca; mas ay, si yo fuesse quien solo os siruiesse y solo quien por vos muriesse!

Vos soys el retracto del summo poder, que Dios ha mostrado en las criaturas; angélica imagen que acá en las baxuras ensalçays a Dios en tal os hazer; soys sola vna a quien fortuna obedece desde la cuna.

Vos soys mi prision y mi libertad; yo vuestro captiuo, y tan venturoso, que es tanta mi gloria, que hablarla no oso, porque es offendida vuestra majestad; ansi yo callo el bien que hallo en ser vuestro libre vasallo.

Vos soy paradero de mis pensamientos; vos soys el pinzel con que mi memoria esculpe en mi alma tal contentamiento, que en vos halla objecto de su mayor gloria, pues con gran razon el mi coraçon descansa con tal contemplacion.

Pol.--O, qué alta pauana, y qué bien cantada! quiero, pues ya calla, entrar para que sepa que le aguardamos.

Flor.--Qué hora es, di, Polytes?

Pol.--Señor, acaba de dar las doze, y todos estan ya a punto.

Flor.--Pues alto, vamos, y cierra esta camara, y el postigo de la puerta principal harás le quedar apretado. Pero di, Fulminato, vas sin armas, por te differenciar de essotros que van bien a punto? o vas ansi más suelto para poder dar vn arremetida a tornar a mirar por la casa, porque en tanto no nos roben?

Ful.--Bien huelgo, señor, que me ayas entendido, porque para tantos ladrones como andan en estos tiempos no haze poco bien mi sagaz preuenimiento; en especial que a todo entiendo de acudir acá y allá. Y aun quiero dar vna cala a las calles hasta allá; porque podays yr sin estropieço, si no fuere de cosa de espinilla.

Pin.--Siempre el diablo ayuda a los suyos; que ya éste tiene con qué se nos escabullir como la otra noche, y aun con que se lo agradezca Floriano como gran valentia y ardid.

Fel.--Ay verás que todo es ventura este mundo.

Pol.--Yo seguro, pues, que, aunque él va delante, que antes que nos allá, él esté en la cama.

Ful.--Allá yran estos necios; pues ya les hurté el cuerpo, bueluo a guardar la casa desde mi cama.

Fel.--Ya no paresce Fulminato.

Pol.--Antes se me antojó que hizo que yua delante y se abscondio al rincon del portal.

Flor.--Ea, vosotros venid callando, que ya estamos a la puerta de la huerta; vosotros os apartad por ay, donde aguardeys más secretos.

Pol.--Oye, señor, que dentro hablan.

Bel.--O Justina, duermes?

Just.--Antes oyo hablar a la puerta; ya tocaron: la seña es aquella; allá voy.

Pol.--Señor, ya abren; si mandas estemos a punto, que más vale, por sí o por no, que estemos para dar antes que para recebir.

Flor.--Bien hablauas si yo no viniera a ver a mi señora, de donde no puede salir mal.

Just.--O, bendito el señor que te me dexó ver bueno; mi señora queda sola par de la fuentezica del cenadero. Por esso acaba, señor, de entrar; cerraré, que no la dexemos sola.

Flor.--Pues yo voy allá.

Just.--Señor, perdona, dexa me primero ver qué haze. A, señora, dame albricias, que aqui mi señor Floriano.

Bel.--Passo, passo, loca, que yo te las mando.

Flor.--Y aun yo tambien, pues de ellas mia es la ganancia. Y perdona me que llegué antes que me lo mandasses.

Bel.--La licencia del entrar en la huerta te escusa en todas essas culpas, en especial que tu persona meresce mucho más; y el grande amor sano que te tengo se estiende a hazer yo mucho más por ti que esto que es perdonar te; donde sobre yo bien quererte y esperar de verte, no ha procedido yerro de tu parte en el llegar, si primero no le ouo de la mia en te mandar venir. Y ansi, dexando ya rodeos ni proemios, te sienta donde ya otra vez te dieron licencia; y tú no has desmerecido en mí porque no vaya muy adelante. Agora, pues, que, señor mio, estás sentado e yo sentada, te ruego me digas; por qué tú allá en tu casa, en mi absencia (porque segun el papel que me dio Marcelia ayer tarde) ni tú deues de hauer dormido, ni deues de dar te vagar a ti mesmo para pensar en lo que a tu salud cumpla? Pues mira que ya de oy más no quiero sino que como cosa de mí, a mí querida y apreciada, te tractes bien y a los tuyos, y pongas todo reposo en tu casa, tomando le tú en tu persona primero. Y lo segundo que te pido que me digas es: para qué juntamente quieres que yo ni tú andemos hechos trasgos de noche, y por los huertos sin dormir? porque si lo hazes por obligar me a más amarte y a menos oluidar te, sepas que no tiene lugar en mí, donde el amor que te tengo pueda crescer más. Si lo hazes por pensar que tu cobdicia desordenada hallará algun momento, a bueltas de tantas muestras de amor y fauores, descuydo en mi cuydado sobre la guarda de la integridad de mi persona, piensa trabajas en vano pensar alcançar más de mí, mientras nuestras visitas no tuuieren licencia de ser más de dia y públicas que agora. Y pues yo a la bastarda he dicho lo que quiero, tú agora muy al breue me responde sobre lo dicho tu parescer. Y huelgo que, aunque essos ayan oydo mi tosco hablar, tu elegante facundia ya pueda yo oyr sola. Por tanto, por hazer te plazer, pues bien sé que no vienes sino por solo ver me, y solo hablar me, aparta te allá, Justina, ay en mi presencia, pues tienes tambien con quién deuas hazer otro tanto como yo, con tanto que no aya en ti más que retraer.

Just.--Pues antes que me quexe de que me pidas zelos de mi guarda, ni antes que yo haga lo que me mandas y lo que mi señor Floriano dessea, que es yo apartar me, quiero, si tú me das licencia y su merced me lo permite, hablar le yo primero delante de ti, y aun del que trae consigo, pues mi plática será en bien comun de todos; por tanto, deue se preferir al bien particular.

Bel.--Algun desatino será asuadas.

Just.--Señora, no me afrentes en presencia de tu querido, que tambien haurá quien torne por mí si por bien es.

Flor.--Que teneys justicia grande! dezid lo que os paresce, pues conmigo es la plática, que con no me apartar de mi señora, todo os oyré para que ella dé la sentencia de vuestra justicia contra mí.

Just.--Antes seremos todos en tu seruicio y fauor, y muy a lo manifiesto: pero quiero desengañar te de vna cosa, que por no la saber no podras preuenir la, y aconsejar te otra como a mi señor.

Flor.--Dezid, mi Justina, lo que os paresciere, con que no sea en daño de mi señora, ni en dissuadir me de ser suyo.

Just.--Antes todo va a parar en esso que tú desseas e yo querria ver muy cumplido. Pero desengaño te que, aunque te ama mi señora tanto como puede, y más que te sabe ni osa dezir, ni yo alcanço, a lo menos sé esto de ella: que aunque la fuerça del amor la trae a este lugar, y la traera todas las vezes que no aya estoruo y tú se lo pidas, pero en todo haze contra su condicion. Y ansi, pues la amas tanto y la tienes por esposa (como lo es) tuya, no la traygas tan a su costa a tu contentamiento, en especial que ni tú podras escalar los jardines cada noche, ni ella estar en vela esperando te, y ni tú lleuarás desque ydo más de saber que te ama, y oyr que te habla. Porque para yr más adelante tiene se ella tan puesta debaxo de vna llaue de guarda de su persona y honra, la qual llaue trae mi señor Lucendo su padre, de manera que si no se la pides a él, y él quiere darla, ni tú hallarás más thesoro del hallado, ni ay más mineros que romper.

Flor.--Por cierto, vos haueys hablado bien, y vuestro consejo me deue de cumplir. Y digo que qualquiera cosa haré que me digays, pues sé que es para mi bien. Pero no sé qué llaue es essa que tengo de pedir; que si es de oro, yo la haria tan grande como la puerta mayor desta casa.

Just.--No son menester rodeos, sino que, mi señor, pues tienes el sí de esposa de mi señora, que pidas el sí de su padre, y tendras la por muger como la sancta iglesia lo manda, y tú lo desseas, y ella lo querria, y su padre no lo desdirá. Pero cumple que sea hoy en todo caso, porque andan muchos tras mi señor que le han pedido la hija, y no lo turbes todo en ser postrero.

Flor.--Por cierto, si ello consiste en sólo esso, que antes de comer le embie de mi parte el más merescedor tercero y delegado que tuuiere.

Just.--Pues sabe que montará tanto quanto desque, ello hecho, confio en Dios que me lo diras antes de veynte dias.

Flor.--Pues qué me monta a mí que me lo persuadays vos, si mi señora no me lo manda, para que sea el consejo y el mandamiento todo vno en gran merced mia?

Bel.--Señor, no osaré salir del mandado de Justina, y ansi me paresce que te aconseja bien, para que nuestras cosas no anden siempre a lumbre de estrellas, sino a claridad de sol, pues de ello Dios será seruido.

Flor.--Pues yo digo que lo haré, como a quien tanto le va en ello, y por el consejo os quedo obligado, Justina, y por la merced, sin esperar licencia te tomo las manos y las beso.

Just.--Ya, ya; agora que me quedays buenos obedientes, me aparto a vsar de mi licencia a parlar contigo, señor Polytes; paresce te que quedan buenos? pues ya tú tornas a tus porfias? Di, paresce te que no has de guardar más tiempo, que estando delante de mi señora, y alli junto, no puedes poner freno a tus meneos, y tassa a tus desseos?

Pol.--Perdona me, señora de mi vida, que las hablaste tan bien cortado y tan liberalmente, y tan a punto todo hablado, que no sé cómo pudo la razon refrenar me en no te tomar en mis braços y arrebatar te delante de ellos al medio del razonamiento, y a ellos dar lugar que obrassen, y a ti tender sobre estas olientes violetas, debaxo la suauidad destos jazmines tan bien encañados.

Just.--A la fe, agora os digo que sí, por mi salud, que haueys dentrar por vna puerta tú y tu señor, y que hasta que aquella llaue que le dixe cobre, que no cobres tú más que él. Por esso está como honesto quedo acompañado, si no quieres como atreuido y desmandado quedar deshonesto solo.

Pol.--Pues el amor que te tengo me manda que no te obedezca, mi atreuimiento me obliga a que te suffra quantas injurias me dixeres.

Just.--Pues tan poco pienses que está todo hecho en que, a trueque de hablar yo lo que quiera, te dexe obrar lo que desseas. Que si tú no miras más por mí en que nos oyra Belisea, miraré yo por ti en yrme para ella, de manera que dañes a tu señor y a ti.

Pol.--Anda, mi señora, que estos jazmines nos encubren, y el armonia de las aues anteuiene a nuestro sonido, y el gargantear de la fuente atapa nuestro bullicio. Quanto más que ellos estan a solas y son dos, y amantes, marido y muger, y entenderan en sumar sus cuentas.

Just.--Pues por mi salud que agora no sumes tú esta. Ay, desdichada yo, y qué teson eres, que no oso quexar me de tus demasias, por no dar mala sospecha de mi deshonra y tu mal miramiento.

Pol.--Perdona, mi señora, que donde fuerça ay, derecho se pierde, y do ay amor, no cabe occasion, pues vale más buena possession que larga esperança.

Bel.--Agora que, señor mio, la sensualidad, con permitir te, lo razonable, en ti querra ser más atreuida para pensar que dando le el dedo ha de lleuar la mano, y en mí la mia me podria hazer más oluidadiza y descuydada de lo que me ha mandado la razon, de lo qual no osaré exceder, paresce me que nos salgamos a nuestra mano con lo hecho: tú en que gozauas y desseauas, e yo, como tuya, te di entrada en mi jardin para coger la que los hombres dezis que es fructa de palacio. Ansi que agora, amigo, te reposa, porque ni demos occasion de que nos juzguen[699] los criados donde no tienen los amos por qué, y tambien porque auezemos a la sensualidad yr bien enfrenada por la mano de la razon, de manera que, dando le la razon rienda, corra quanto pudiere, y dando le la soffrenada, pare sin más resabio ni corcobo de falta de subjection a quien lo manda que pare quando es justo, y que se espacie quando se le permite.

Flor.--Ay, señora de mi coraçon, que os amo tanto, que paresce, segun la sensualidad, que no quisiera amar os tanto, por no obedescer os tan liberalmente, por sólo no os enojar. Y junto con esto, veo os tan señora en fauorescerme, y tan buena y honesta en el gouernarme, que no tiene mi sensualidad, desmandada en el medio de su mayor contentamiento y gozo, atreuimiento ni fuerça para resistir a vuestra razon. Por donde oso dezir que quisiera poder os querer tanto como os quiero, y hallar os algo menos buena que soys, porque ansi tan al descubierto no se vieran ser tan contrarios vuestra gran bondad con mi gran ardiente sensualidad, y en hazer lo que hago, en parar como me lo mandays, quiero más ser cobarde hombre que desmandado y reprehendido vuestro amante.

Bel.--En tanto, mi señor, te tendre en más, en quanto, tú teniendome en más, buscares más licencias para gozar en mí lo que con la voluntad agora a su tiempo me tengo toda por tuya. Y ansi, pues que, con no hablar tanto como la otra noche, el obrar y occupacion de las manos paresce que ha dado priesa a que se fuesse la noche, y venga ya el dia, sin offrescer me de nueuo por tuya, me dexa entre los de mi casa agora mostrar me ser mia. Y con esta paz, de todo amor, con las lagrimas en los ojos, me despido contra mi voluntad, por la necessidad de la honra mia, que tan por tuya, es justo que me tenga en más de aqui adelante. Y ruego te que en lo que te he permitido tocar sea como cosa tuya, y en lo que me he guardado sea que me perdones como por cosa mia hasta que Dios lo ordene: el qual te guie y te me dexe ver presto como yo desseo y mi honra me obliga.

Flor.--Por yr me con la dulçura de vuestra plática no quiero azedar mi gusto con ya más responder os, de que con vuestra licencia me voy, para entender en lo que Justina me aconsejó.

Just.--Ay, señor mio, y qué mal lo has hecho conmigo! pero mezquina yo, que son ya despartidos, y creo que han visto el daño que en mí has hecho.

Pol.--Señora, ansi hauran visto el bien grande mio, y pues ya no ay tiempo para más razones, vamos con Floriano, por que cierres la puerta.

Just.--Señor Floriano, Dios vaya contigo, y cata que cumple que no pongas descuydo en lo que te dixe, porque a mi señor Lucendo le dan gran priesa, y él da la mayor a la hija, y mi señora resiste hasta ver conjectura, en que si le dize el padre que tú le pides por muger (pues la ama tanto que le ha de pedir su parescer y contentamiento) pueda ella sin nota suya dezir que quiere a ti, nombrando[700] entre los otros.

Flor.--Muy bien será ansi; yo entiendo en ello oy antes que coma, y tú queda con Dios.

Fel.--Ya salen, hermano Pinel; pues vamos.

Flor.--Todos callando nos vamos, que es tarde, y no quiero que seamos conoscidos por las calles, ni vistos entrar de los de casa.

Pol.--Señor, todo se podra hazer ansi, Dios mediante; mouamos.

Just.--Ya son ydos, Dios vaya con ellos; ya he cerrado la puerta y ruydo hizo más que suele, que no paresce sino que apregona mi mal gouierno. Mezquina yo, qué mal supe aprouechar me del consejo y buen exemplo de mi señora! Pero quiero yr allá, no sospeche algo, que agora me cumple a mí poner (como dizen) cuero y correas, para que ellos concluyan su hecho, antes que por su dilacion, de la honestidad de mi señora se venga a manifestar la presteza de la poca guarda mia.

Bel.--Qué has hecho allá tanto? fueron se?

Just.--Sí, señora, e ya cerré la puerta.

Bel.--Pues a ti cómo te fue con tu Polytes?

Just.--Señora, estaua me contando de que antes que partiessen esta noche cantó Floriano a la vihuela, de mientras los criados se armauan para acompañar le, vna pauana en tu loor y discantando la entrada del jardin, cosa muy alta y facunda.

Bel.--Pues por qué no se la pedias?

Just.--Ya no me quedó por esso, que ya me quedó de hauerla y traer me la para la primera vista, que Dios querra que sea presto, porque bien viste cómo al claro se lo dixe a Floriano; y aun agora al despedir le a la puerta le torné a hazer acordante en ello, diziendole el cómo se haga; y porque cumple que sea ansi, y luego, y él quedó que no comeria antes que te pida por muger; y hecho esto, yo lo doy por concluydo.

Bel.--Vamos, cierra essa escalera; yrme he a dormir vn rato, que me hallo algo descontenta.

Just.--Vamos, mi señora, que eso causa la absencia del tu esposo; pero presto se te quitará con llamar le marido, para que os gozeys a honra vuestra y contento de mi señor tu padre. Para que os dé Dios fruto de bendicion que perpetue vuestra casta, y ellos y todos digamos que loado sea Dios, que lo encaminó tan bien para su gloria perpetua. Amén.

ACABA LA COMEDIA NO MENOS UTIL QUE GRACIOSA Y COMPENDIOSA: LLAMADA FLORINEA; NUEUAMENTE COMPUESTA. IMPRESSA EN MEDINA DEL CAMPO EN CASA DE GUILLERMO DE MILLIS, TRAS LA IGLESIA MAYOR. AÑO DE 1554.

NOTAS:

[699] En el original, juzgen.

[700] Así en el original; quizás fué errata, por nombrado.

COMEDIA INTITVLADA DOLERIA D'EL SUEÑO D'EL MUNDO

CUYO ARGUMENTO VA TRATADO POR VIA DE PHILOSOPHIA MORAL

AORA NUEUAMENTE COMPUESTA POR PEDRO HURTADO DE LA VERA

(Escudo del duque de Medinaceli, á quien va dedicada la obra, encerrado en un óvalo.)

En Anvers. En casa de la Biuda y los herederos de Iuan Stelsio. Año de M.D.LXXII.

Con gracia y priuilegio.

PRIUILEGIO

Concedio el Rey nuestro señor, a la Biuda de Iuan Stelsio, que ella sola, ó quien su poder tuuiere, pueda imprimir y vender la Comedia intitulada Doleria d'el sueño d'el Mundo, aora nueuamente compuesta en lengua Castellana, por Pedro Hurtado de la Vera. Y prohibio que ningun otro la imprimiesse o hiziesse imprimir, dentro de seys años primeros siguientes, sob las penas contenidas en el priuilegio, otorgado en Brusellas en 20 Septiembre. 1572. Firmado, De Perre.

AL MUY ILLUSTRISSIMO SEÑOR DON IUAN DE LA CERDA, DUQUE DE MEDINA CELI, CONDE D'EL GRAN PUERTO DE SANCTA MARIA, SEÑOR DE LA VILLA DE COGOLLUDO Y SU MARQUESADO, GOUERNADOR Y CAPITAN GENERAL POR SU MAGESTAD EN LAS TIERRAS BAXAS. MY SEÑOR.

Si es verdad (como lo es) Principe Ill.^{mo} pesarse[701] los presentes más con la voluntad d'el que presenta que con su valor, ó con la grandeza de a quien son presentados, ni Orsines, Satrapa de Dario, a Alexandre, ni el Rustico a Artoxerces (saltando de vn extremo en otro extremo) presentaron nada, en respecto de lo que yo aora a V. Excellentia hago. Si no bastare por testigo d'ello su consciencia propria, cuyo natural (por oculta virtud d'el alma) es adeuinar el amor ó odio ageno, doy á V.

Excellencia los de Salomon, el qual mandandonos no murmuremos de los principes, ni en lo secreto, porque las aues d'el cielo (sean aues o spiritus) se lo lleuan, queda entendido tambien lo hagan a nuestras affectiones y desseos. Siendo pues assi, yo, en virtud d'estos, me atreui armar esta Comedia contra toda saeta enaruolada, de su fauor y nombre, sperando lo que no quiero suplicar (por ser deuda ya de su sangre clarissima). V. Excellencia la defienda, y tome, no por liuiana ó sensual como paresce, sino por los Sylenos que dizen de Alcibiades (eran estos Sylenos ciertas caxuelas pintadas por de fuera, con figuras de Satyros y otros animales desprezibles y ridiculos, mas lo de dentro no tenia precio) o a lo menos si allá no llega, por la sal que haze comer y no se come sola. Poca necessidad auria d'esto si los estomagos y gustos fuessen en todos, como el de V. Excellencia, sanos y perfectos, no dañados. El argumento es soñar el mundo lo que suele, que son engaños y mentyras, y la verdad por accidente, y que la muerte le despierte y la iusticia alumbre todo. Leyendo V. Excellencia con este presupuesto, quedo yo libre de culpa, culpado quien me la diere; por impedir ó pretendello, otros impetos mayores y meyores en lo futuro: que es su proprio officio de la embidia: de la qual por su bondad inmensa, nuestro señor por muchos años y contentos á V. Ex.^{cia} guarde.

AL LECTOR

Amonestate el autor (Lector Benigno) si no quieres offender los dos, leas esta Comedia como cosa moral y traslado de la vida humana. Amor es el argumento d'ella, por ser en el mundo Amor la causa de todo mal y bien. Duerme el Mundo y sueña ser Heraclio amor de virtud y fama, con el contrapeso de vanagloria, que es Honorio su criado. Logistico, la razon que manda sobre ella, la qual cae alguna vez para leuantarse con más fuerça como Antheo y reconoscer la fuerça soberana. Astasia es la sensualidad y hiprocrisia en habitos de virtud. El deleyte, Idona, hermosa de cara, de obras fea. Melania, la malicia, cuyo fruto es el trabajo, que la color d'el negro significa, y á la postre queda subjecta á Morio, que es la ignorancia, y con él casada. Asosio, la carne vagabunda, pero al spirito reduzida, con el castigo y experiencia. Las Egycianas son las tentaciones que procuran de ajuntar los buenos á los malos. Andronio, la ciuil costumbre que declina de la malicia á Aplotis, la simplicidad. Apio, Metio, Amercia, Mania, son los vicios. Doleria, la casamentera d'ellos, engaño y castigo juntamente. El bosque de las sombras, la vanidad de la cosas d'esta vida. Aglaia, Thalia, Caliope, Melpomene, las sciencias y virtudes que voluntariamente se presentan á sus amadores. Los saluajes, penitencia y contino remordimiento de la consciencia. Nemesis, la justicia que yguala[702] todo y manifiesta lo que hizo dissimuladamente y disfraçada con Asosio; tomando despues por instrumento de castigar los malos á los malos, de remunerar los buenos á los buenos. Es Charon la muerte que despierta al Mundo y da principio de vida á vnos, de muerte á otros. Si el argumento ó estilo no te contenta, hagalo el desseo que es de contentar los auisados; si no, casate con la hermana de Melania, muger de Morio, y sereys cuñados.

HERACLIO

Preguntanme quién soy; no oso publicallo; Del poco que meresco, nasce este temor; Podria ser tambien, de ser nueuo pintor. Vos respondereys, pintura, lo que callo; Que yo detras me escondo, a ver si hallo, Demas de la correa, quien haga el reprehensor, O le detenga allí la embidia en lo peor, Para del fauor y bien gratificallo. Pero, sacra Musa, tú que al sacro canto Al alto amor y fuego tanto me inflamaste, Aclara las tinieblas de la enferma vista, O toma las armas, para herir de espanto Los ojos que contemplarte no dexaste Y á los pies que no entraron en tu lista.

NOTAS:

[701] En la primera edición pesarense, por errata. Está bien corregido en la de 1614.

[702] Por errata en la primera edición ygualia. Corregido en la segunda.

INTERLOCUTORES

MUNDO. MORPHEO, Dios d'el sueño. HERACLIO, Enamorado. LOGISTICO, Amigo. ASTASIA, Matrona. MELANIA, Criada morisca. IDONA, Donzella hija de Astasia. MORIO, Bobo, marido de Astasia. ASOSIO, Amigo de Heraclio y enamorado de Melania y otras. HONORIO, Bobo, criado de Heraclio. AMERCIA, Labrandera. MANIA, Labrandera. DOLERIA, Magica. APLOTIS, Donzella, prima de Idona. APIO, Competidor de Heraclio. METIO, Seruidor de Idona. PAGE de Astasia. ANDRONIO, Enamorado de Melania. AGLAIA, Gracia d'el cielo. THALIA, Gracia d'el cielo. CALIOPE, Musa d'el verso heroico. MELPOMENE, Musa de los Tragicos. NEMESIS, o Iusticia diuina. CHARON, o Muerte.

SCENA 1. DEL PRIMER ACTO

El Mundo muy entonado y vestido de diuersas colores. Morpheo Dios d'el sueño le sale de traues y le hace dormir despues de algunas altercaciones.

MUNDO, MORPHEO.

[Mun.].--Yo soy el Mundo.

Mor.--Qué necio, y yo el Sueño.

Mun.--La presencia, el hábito y la grauedad lo dizen.

Mor.--Grauedad? o hydeputa, falsa y contrahecha!

Mun.--En mí estan los Imperios, Reynos, y la diuersidad de los Estados, altos, medianos, baxos; las riquezas, las grandezas y las miserias; el saber y la hermosura; las fuerças y la gracia.

Mor.--Qué de viento trae, por qué no dize el perdido la mentira, la locura, la malicia y el pecado?

Mun.--Quién como yo?

Mor.--Quién como él a mengua de hombres buenos? Spera que yo te haré callar, o hablar menos y pensar más. Ao, ao, hombre honrado, ao.

Mun.--Qué loco será este desatinado, que assi me llama descortesmente? mirá el villano, qué quieres o qué dizes, alimaña?

Mor.--Que mentí, y conciertan tus disparates con las colores d'el vestido; eres quiça, hermano, charlatan o sacamuelas?

Mun.--Gran cosa es esta, que no está jamas vn sabio sin un necio; es tentacion o penitencia? qué pesada carga!

Mor.--La de tu cabeça con tanto viento.

Mun.--Sabes con quién hablas?

Mor.--Muy bien.

Mun.--Dilo, pues.

Mor.--Con vn loco perenal.

Mun.--O monstro de naturaleza, tientasme?

Mor.--Pues quién eres? Veamos lo que dize.

Mun.--Yo? soy el Mundo.

Mor.--El Mundo, ha, ha, ha, aora te digo que acertaste, tú el mundo? quál?

Mun.--Quál ha de ser el Mundo?

Mor.--Otros desuariados como tú dizen que ay muchos.

Mun.--Nunca yo tal consenti, si ellos me quisieran entender.

Mor.--Todavia te dura la calor, y apesar d'el seso y de razon quieres ser el mundo.

Mun.--Quién seria yo luego si no fuesse él?

Mor.--No te lo dixe ya?

Mun.--Qué enojoso y pesado eres; si no me fuera por ensuziar las manos, te castigara.

Mor.--Prueuelo su merced, señor Papagayo; veremos quién gana la hogaça.

Mun.--Quitateme de delante, no me hagas salir de curso.

Mor.--Ah, ah, ah! esso seria de mundo boluerte rio, y a la postre verás que ganarias; mas sin passion, me di aora qué menester es el tuyo, o de qué tierra eres, porque assi los habitos como el lenguaje te me hazen estrañissimo.

Mun.--Buelues a tus treze? de qué tierra será el mundo, o qué menester el suyo?

Mor.--Porfias tanto, que estoy medio embarbascado; qué señas me daras, o qué testigos d'ello?

Mun.--No embargante que tu calidad y la mia sean diferentes y no admitan tantos golpes y argumentos, te alumbraré la vista interior; pero recelo no sea capaz de tanta luz.

Mor.--Dexo uaziar aora a este cantaro; seruira despues de alhaja a mi hermano el Riso: e ya, pues, sé liberal y no te quede nada por dezir, que yo te oyre.

Mun.--Harta merced es essa de tan gran Rey.

Mor.--No te burles ni me juzgues hasta el cabo, porque dentro d'el vaso está la virtud d'el balsamo, no de fuera.

Mun.--No hablaste mal; por esso quiero començar y contarte de mi linaje, padres y hijos. No oyste d'el gran Promotheo, que se enamoró de Iuno?

Mor.--Sí.

Mun.--Mi hijo fué de los antiguos Titanes, que con su fuerça presumian subir al cielo.

Mor.--Tambien dessos?

Mun.--Mis hijos fueron Deucalion y Pirrha, segundos padres despues de la general inundacion.

Mor.--D'essos assi.

Mun.--De mí descienden Nembrot, Nino, Belo, Syro, Dario, Xerxes, Alexandre, Iulio, Augustos Monarchas d'el mundo; Hercules, Antheo, Teseo, Hector, Achiles, Aiax, Milon.

Mor.--Tambien essos?

Mun.--Scipion, Hanibal, Pompeo, Bruto, Metelos, Fabios, Camilos, Lucios, Torcatos, de my proceden.

Mor.--Alargaste mucho; tanto me diras que no te crea.

Mun.--Pues creeme; los Chaldeos, los Phenices, los Hebreos, los Asirios, Medos, Persas, los Griegos, los Romanos, mis hijos fueron.

Mor.--Qué llena de humo está uuestra cosina, y es posible?

Mun.--Semiramis, Cleopatra, Hecuba, Helena, Stratonice, Medea, Lucretia, Porcia, Sapho, y las Sibillas todas, mis hijas fueron; las altas, las baxas, las hermosas, las feas, los fuertes, los flacos, los sabios, los simples, los pobres, los ricos, los venturosos, los miseros, los locos, los cuerdos, todos son mis hijos.

Mor.--Donoso padre.

Mun.--Las Monarchias, los Imperios, los Reynos, los Principados, yo los doy, yo los quito; la guerra, la paz, los impetus, las iras, el trabajo, el sosiego, por mí se haze, por mí se mueue todo; el oro, la plata, los metales todos, las piedras preciosas, las joyas, los vestidos, las pompas, las galas, loçanias, los triunphos, juegos, las ciudades, villas, fortalezas, las artes, armas, la hermosura, las damas, los caualleros, en mí se halla todo.

Mor.--No tiene más drogas vn Boticario.

Mun.--Los combites, los amores, los disfraces, los motes, danças, justas, torneos, yo lo ordeno todo. Quieres más? Finalmente, que yo soy el Mundo, y debaxo d'este nombre se comprehende todo.

Mor.--Mucho es parescer tan moço siendo tan viejo: estoy hecho tonto y arrepentido de no creerte de principio; pero viendote tan desconcertado en los vestidos y en el andar y echando palabras por ay, pense otra cosa. Perdoname por tu fe, hermano el Mundo.

Mun.--Aora me dexarás de sinsabores y oyras de mejor gana, que tu simpleza y poco vso escondian mi ser y authoridad. De manera que yo soy el Mundo.

Mor.--Si que tú lo eres, no ay duda en ello; mas sabes qué todavia estoy pensando?

Mun.--Qué?

Mor.--Que soy tu amo yo y tú mi moço.

Mun.--No lo dezia yo que era este loco? aora llegó la conjunction.

Mor.--Y aun que te lo haga confessar.

Mun.--Di algo con que reyamos.

Mor.--O lloremos. Di, essos Gigantes, essos Monarchas, Emperadores, Reyes, essas hermosuras, fuerzas, loçanias, essas riquezas, sciencias y artes, dó estan, en qué pararon? respondeme y no te pasmes.

Mun.--Ya es passado todo, es el curso de las cosas, vnas van y otras vienen.

Mor.--Y a la postre no para todo en sueño? no hablamos d'ello, o nos recordamos d'ello como de sueño? despierta, que aun duermes, pan perdido.

Mun.--Y tú quién eres, que assi hablas denodado?

Mor.--Quién te paresco?

Mun.--Loco al comienço; aora hereje.

Mor.--Por qué esso?

Mun.--Por te hazeres Dios, siendo mi amo, que yo no tengo otro.

Mor.--Bien atinas. Pues yo te afirmo que antes de llegar a él ay otro despues de mí.

Mun.--Esse mysterio me declara.

Mor.--Primero me diras si te paresce sueño lo que dixe.

Mun.--Lo passado sueño paresce.

Mor.--Y lo presente, sueño presente d'el adormido mundo.

Mun.[703].--Sea assi, y acaba ya.

Mor.--Yo soy Morpheo, el Sueño.

Mun.--Tú? o traydor, y el otro que es tu amo?

Mor.--El Tiempo, el qual haze d'el Sueño lo que él hizo d'el Mundo; el señor d'el Tiempo es Dios omnipotente, que como sea sempiterno no hay tiempo en él, antes es principio y fin de todo; entiendes, bobo?

Mun.--Vete de ay, que no te creo nada.

Mor.--Aora lo verás, que yo te haré dormir mal que te pese y soñar algo con que des plazer al tiempo.

Mun.--Ay, ay.

Mor.--Seré en mis braços, y la Comedia o Tragedia o lo que se es, terna por sobrenombre Sueño d'el Mundo.

COMIENÇA EL SUEÑO

Heraclio enamorado comunica con Logistico sus amores, y él le persuade no fiarse de mujeres.

HERACLIO, LOGISTICO.

[Her.].--Qué dizes a esta consideracion del sabio, Logistico hermano? todo tiene su tiempo y corre por sus spacios limitados, sin que baste saber, arte o fuerça humana que lo estorue.

Log.--Antigua es ya essa philosophia, pero holgaria de entenderte, que la preñez de tus palabras nunca para en menos que en Pithias o en Apollo.

Her.--No sea en ratones, segun el refran.

Log.--De todo ay, porque no se alabe.

Her.--No ayas miedo, que ya me declaró tu amigo Socrates las letras de Delphos.

Log.--Bien has trotado si no lo oluidas.

Her.--Soberuia seria presumillo, porque lo sensual haze su officio.

Log.--Dessa manera más puede que nos.

Her.--A tuerto o a derecho, ley de natura es.

Log.--Esso a la diuina contraria, y assi escusarnos ya d'el pecado, porque nadie puede seruir a dos.

Her.--En alguna parte, que de otra suerte poca sperança auria.

Log.--Sí, quanto al primer impeto, que es de ladron o salteador, que de lo pensado no ay Logica que nos defienda. Mas quedandose esto para más de spacio, digame su merced lo que pretende, para que yo mejor entienda al sabio y la differencia de sus tiempos.

Her.--Fue acaso lo que dixe; y quando ouiera otro mysterio, yo nunca doy a los amigos pesadumbre, todas las guardo para mí.

Log.--Mal guardas luego las circunstancias de amistad, que comprehenden qualquiera honesto extremo, antes les contrarías en dos cosas.

Her.--Qué tales?

Log.--La primera escondiendo el secreto de tu pecho, y la segunda dexando entrar en él hábito tan vil, como es no recebir por no deuer, que es enfermedad de spiritos baxos.

Her.--Muy lexos me interpretas de lo que soy, y bien puedes ya poner en cuenta de amistad esta paciencia.

Log.--Tambien yo podria retorcer esse cordon, mas la seda no lo sufre.

Her.--Mejor es que se palpe y vea de una parte á otra.

Log.--D'acuerdo estamos; falta aora lo principal, que es darme cuenta de tu necessidad distinctamente.

Her.--Soy contento; conosces a Astasia?

Log.--Aquella por quien priuauas de luz al Sol y a Orpheo de su musica?

Her.--La mesma, y aun te affirmo no auer dicho nada por que meresca culpa, mas la ternia no lo confessando y quien d'ello me culpasse.

Log.--No deue ser sin causa, pues tanto en ello perseueras.

Her.--La verdad, es más musica que el mesmo Orpheo, y enternece todo, quanto más los hombres, con cuya lira piensa que lo alcançó.

Log.--Qué peligroso es arguir con los Sophistas de amor!

Her.--Consiento si no es con ánimo de injuriarme.

Log.--Injuriar? Dios nos libre, antes te tengo embidia, y ay deue estar el punto de tus Philosophias.

Her.--Assi hallasses la cura como la llaga.

Log.--De suerte que amas?

Her.--Y amaré.

Log.--A Astasia?

Her.--A Astasia y la tierra que pisa.

Log.--Qué gran heresia! siempre hablaste en ella con essa afficion, cuya fuerça haze d'el dia noche, y te podria transformar en otro animal.

Her.--Mas en ella, que es natural d'esta passion; pero no pienses que guiado d'ello o de accidente supito me rendi, sino con la experiencia de sus gracias, que derrocara aquel Timon Atheniense.

Log.--Puede ser que el juyzio te engañasse o tu propia virtud.

Her.--De qué manera?

Log.--Yo te lo dire; facilmente se persuade el noble coraçon con un dulce mirar, vna palabra dulce, o vna risa, aunque sea fingido: que paresciendo nascer de cordial affecto, con las mesmas condiciones se rescibe que paresce darse, y obliga a la constancia aun despues d'el desengaño.

Her.--Más valdria ay la fortaleza para boluer atras y no ser pasto de villanos, que este es el nombre de la ingratitud.

Log.--Assi es, mas vn gentil spirito más ayna dissimulará la pena que ser hablilla de la gente, que atribuye generalmente estas desgracias a falta de juizio, y tambien estimase más la victoria auida con trabajo que sin él; porque vencer al enemigo con fuerça, vigilancia y maña es triunphar d'el tiempo y d'el y de fortuna, quedando con más gloria, y si no acontesce como se speraua o se pensó, no ay culpa, auiendose hecho ya el deuer. De modo que en los principios estan los yerros escondidos, y en el creerse o fiarse de ligero. Y tú quieres en quatro dias pintallo todo en tu fauor.

Her.--Si con mis ojos lo viesses, de otra suerte lo sentirias: esta es la Diotima de Socrates y la mesma ánima de Minerua.

Log.--Ya esso es más que sacrilegio, robar ánimas agenas.

Her.--Digolo por no auer en ella lugar vazio de aquellos quatro metales de que se compone la beatitud.

Log.--Para conoscellos, particularmente deuen tocarse, lo que no puede ser en menos tiempo que Alcibiades á Socrates: y enemigos ay que nos engañan disfraçados con sus habitos.

Her.--No pienso puedan hurtarselos para esse effecto.

Log.--Contrahacen las colores tan al natural, que facilmente se engañan nuestros ojos en lo que mucho no vsaron, que si tú no viste lo colorado, o verde más de vna vez, algunos dias despues tomarás por ellos lo encarnado o verde escuro; assi el vicio aparesce muchas vezes sob specie o semejança de virtud, lo que con esta señora te podria acontescer.

Her.--No oyste que en la frente y en los ojos se lee la letra d'el coraçon y quanto con su diuinidad las ánimas comprehenden?

Log.--Sí, pero las puras de las accidentes de la carne, que haze lo que la leña verde, que es amatar el fuego y henchir de humo toda la casa. Y pensar otro, seria necedad.

Her.--La cortez sola de mis palabras deues tomar, si lo de dentro paresce de mala digestion, o echame en destierro.

Log.--Alçartelo queria y sacarte de prision, que tal es vna porfiada phantasia.

Her.--Assi lo quiere el amor reciproco, mas tornemos al proposito.

Log.--Ay te speraua, que es el effecto de la phrenesia.

Her.--No tengo razon?

Log.--Siendo la causa tan justa, como lo es mi opinion en cosa de mugeres, te lo conffessaré sin golpes ni heridas: mas as de dizirmela tan de spacio como el caso, valor y precio de tu persona lo demandan, y auiendo que replicar, yo lo haré con que ambos quedemos satisfechos, con condicion que abras los ojos.

Her.--Apartemonos hazia estos arboles, cuya sombra con la armonia de los paxarillos meresce mi cancion.

Log.--Mas quedese para despues, por ser tarde ya, y tomarás aliento para el vltimo trago de confession.

Her.--Sea ansi.

NOTAS:

[703] Mor. en el original.

SCENA 2. D'EL PRIMER ACTO

Astasia con su criada Melania saliendose a vna huerta suya, veen a Heraclio y Logistico embeuescidos en sus razones, y sin ser vistas d'ellos, oyen lo que hablan.

ASTASIA, MELANIA, LOGISTICO, HERACLIO.

[Ast.].--Qué agradable y deleytoso es el verano! mira la fresca sombra d'estos arboles, oye el ruido d'el ayre con sus hojas y la melodia de las aues. No paras mientes, Melania, cómo en respecto d'esto todo lo demas cansa y enfada?

Mel.--Assi es, señora.

Ast.--Qué pintura ay o obra de manos que sirua de más que de engañar la vista? o qué aprouecha al cuerpo o ánima si no es el paño con que nos cobrimos, auiendo proveydo de todo la natura? y aun en ello nos han sido harto liberales los animales con sus pellejos, acomodandonos segun los tiempos y necessidad, si nos contentassemos, o la razon mandasse al apetito como de principio se ordenó.

Mel.--Nadie se cura desso, sino de hazello todo al reuez y burlarse de contemplaciones.

Ast.--Mal pecado, y va tan adelante, que la costumbre está por ley.

Mel.--Oygante tus orejas.

Ast.--Qué dizes?

Mel.--Que no hallan ya orejas las verdades, mas de verdad que está lindo el campo y que tiene tu merced razon, que dentro de casa aora todo es humo.

Ast.--Melania, Melania.

Mel.--Señora.

Ast.--No ves allá a nuestro Philosopho Heraclio con su amigo, altercando entrambos y muy embeuescidos en su platica? no hariamos d'el ruyn y les assechariamos para ver si son los hombres en absencia como lo juran en presencia?

Mel.--Sí a la fe, mas temo que nos vean.

Ast.--Qué se pierde en ello, que no ganemos más en tener testigos de sus obras, si quieren despues hazer d'el graue y vender por suyo lo ageno? que tal es el que con habitos de Hermitaño da color de verdad a la mentira.

Mel.--Muchas veces acontesce, pero no toca a nos juzgar a nadie.

Ast.--Es verdad.

Mel.--Cómo les cargas luego de la mentira?

Ast.--Y si les hallo con el hurto?

Mel.--Ni el cielo ni la tierra nos da tanta licencia, antes paresce que todos nuestros actos deuen ser senzillos y poco ocasionados á entender malicia, que es la ponçoña de honestidad.

Ast.--Tambien vos quereys philosophar? parte es essa agena dessa simplicidad.

Mel.--Por qué? para persuadir lo bueno no ha menester prouallo?

Ast.--No tan retorcidamente, que es tan fino en lo interior y superficie, que nada se le yguala, y aun aprueuo lo que dixe para saber andar y no caer, que si los pies caminan y los ojos quedan atrás, el cuerpo lo sentira, y oxala no fuese el alma; en casa propria la solicitud y astucia defenden la de la lluuia y tempestad.

Mel.--Seria proceder muy adelante, señora, el replicarte, y siempre ganarias, que el saber y experiencia son armas de ventaja, y con esta conclusion sigamos nuestro proposito.

Ast.--Será mejor.

Log.--Ya aurás tomado aliento para lo que te quedaua por dezir, y bien paresce te sale d'el coraçon.

Her.--Más d'el alma, que es más noble posada, que el huesped todo meresce.

Log.--Otro pensaua yo que tú le auias dado a quien se deue con más razon.

Her.--Tambien esse consiente compañia si es conforme, o le antepone a todo.

Log.--Quién passea tan limitado?

Her.--Nadie, sino a tiempos, y vnos más que otros, siguiendo cierta mediania que con el vso se haze naturaleza.

Log.--Ora yo no quiero mouer questiones, ni menos subir al cielo o descender a los abismos, sino quedarme en la tierra con las otras criaturas, y pues que el tiempo nos da en ella este rincon libre de contrastes, tomemoslo, y la serenidad d'el cielo y suavidad d'el campo nos ayudarán.

Ast.--No oyes el tocar de declas que haze Logistico? tambien canta como Heraclio.

Mel.--Y aun por esso son tan amigos; quiça nascieron con los pies para delante.

Ast.--Veamos qué responde.

Her.--Plazeme que no se pierda la ocasion y nos siruamos d'el buen dia, que no podria ser mejor para my, estando entre ty y Astasia, que el vno por virtud, por amistad el otro, me tratareys como os meresco.

Ast.--Cuytada de my, comigo lo a este traydor; luego pensé que nos auia visto, mira cómo lo dissimula sin reyr ni boluer los ojos.

Mel.--Calla, señora, que no pueden vernos, pero de lexos se començo la platica, y pues la fortuna a este tiempo aqui nos traxo, no lo perdamos.

Log.--Ya te vas poniendo, segun esso, en el tercero cielo y determinas de visitar á Venus.

Her.--Pues no quieres guste d'este manjar y resciba tan dulce engaño como será pensar que está presente?

Log.--Aora doy por firme tu callentura, pues al segundo paroxismo desuariaste.

Mel.--No ves, señora, que era otro el sentido de las palabras? no podran vernos aunque quieran.

Ast.--Assi paresce.

Her.--Grauemente me persigues, mas ni por esso lo dexaré.

Log.--No te faltaua para buen Amadis otro capitulo.

Her.--Vete de ay con esse nombre, que ni mi pena ni la razon d'ella sufren mentiras.

Log.--Sea luego Leandro.

Her.--En mar embrauescida, sin poder llegar al puerto de mi descanso, faltandome la luz de sus hermosos ojos y la fuerça de su imaginacion, que es el piloto.

Ast.--Cuytado.

Mel.--No es ello mucho para burlar, señora, pero tú eres muy cruel.

Ast.--Más lo tengo de ser para vengar a amor y matar en él todos los falsos.

Mel.--Y si él no lo meresce?

Ast.--Todos son vnos.

Log.--Assi que speras morir en la mar de Abido?

Her.--Señor, sí, y que pag[u]e el cuerpo sus offensas.

Log.--Mucho te entonaste en esta vltima lamentacion; estoy en cantar algo que te alegre o entristesca más, que es virtud de la musica particular, y en cierto modo alegra al triste la tristeza.

Her.--Es cierto, y por tu vida, hermano, que lo hagas.

Log.--Plazeme.

De vos y de mí quexoso, de vos porque soys esquiua y de mí que nunca biua si mi mal deziros oso.

Mel.--Esto tambien, señora?

Ast.--Qué te paresce?

Mel.--Que andamos a descobrir thesoros.

Ast.--Oye la buelta.

Log. Quando estoy de vos absente hallo en mí tal compasion, que pienso que soys presente á deziros mi passion; mas vuestro gesto sañoso y presuncion tal altiua me hazen que nunca biua si mi mal deziros oso[704].

Ast.--Qué lindamente canta Logistico; sea tambien de los nuestros, pues tiene tal abilidad.

Mel.--Sea, señora.

Her.--Si en la fin de mi mal, mi bien no se començaua, el mal porqué se acabaua, ni tu cancion, la cual es harto a mi proposito?

Ast.--No dexará passar nada por la vida.

Mel.--Allí le duele.

Log.--Pues quién te lleuó a palacio en figura de hombre? mejor te quedaras en el campo hecho buey, haziendo sonetos a los arboles y mirando strellas.

Ast.--Qué pieça!

Mel.--Harto fina.

Her.--Hable cortés, señor, o buscaremos qué le arrojar.

Log.--Su merced rodaria sin trabajo.

Her.--Paciencia, pero dexame llegar al cabo, y hazé despues lo que quisieres.

Log.--Sea, pues, en el nombre de las tres griegas enamoradas.

Ast.--Madrugado a este moço.

Mel.--Aosadas.

Her.--As de saber que d'el primer año de mi peregrinacion la conosco.

Log.--Gran ojo tuuiste al nacer y en las manos no menos diligencia, pues tocaste moneda en viniendo al mundo, lo que no hizo Diogenes en su tonel.

Her.--Doyte al diablo, piensas que hablo por metaphoras?

Log.--Ah, ah, ah, de cómo eres todo milagros; pensaua los auias hecho al nascer; de manera que ha mucho que la conosces?

Her.--Mucho.

Log.--Con qué principio, por tu fe?

Her.--Ya cantas más a compas, y si me lo oyes con sabor, estaré en parayso.

Log.--En quál?

Her.--En el de Gnido, si assi quieres, por via de vn amigo que era todo suyo, passando vna vez con él y hablandole a su puerta me quedó este desseo de la seruir toda mi vida.

Log.--Y más si es más possible, por tener compañia al gran Rugiero.

Her.--Sea assi.

Ast.--Buena va la plática.

Mel.--No parará aqui.

Ast.--Silencio, que despues se glosará.

Log.--De suerte?

Her.--De suerte que su humanidad a sido la occasion de llegar a la experiencia que me puso en tal estado, oluidandome de toda otra compañia.

Log.--Sentias la mesma afficion en ella?

Her.--Natural es de amor no hazerse de rogar: bien sabes que se encuentran los spiritos que salen por los ojos y se inficionan de la sangre d'el coraçon.

Log.--Cómo los boluio tan presto a otra parte?

Her.--Ay!

Log.--Doliote el golpe?

Her.--Vn poco, mas no sabria determinarme en la razon, sino que mi absencia causó en ella nueua secta de amor, que bien considerado queda sin culpa.

Log.--Pues cómo absencia tiene fuerça contra essa fuerça?

Her.--Paresce que el tiempo deshaze todo.

Log.--En largo curso de años, pero que siendo breue trueque las leyes de amor y de verdad, procede de no auer vno ny otro.

Her.--Pudiera aun más la causa d'ello siendo el mesmo Apolo o Zoroastro con su magica.

Log.--Beato quien halló tan afficionado competidor, más lo estimara que la famosa trompeta de Achiles, por la qual Alexandre suspiraua.

Her.--En esso verás la fuerça que tiene la verdad.

Log.--Juzgo que por la gran preeminencia desse estremo y de entendello assi cayste en él, aunque tambien sospeché que tu amor era tibio, pues hazias con él tales partidos.

Her.--No respondo a esso, porque más adelante lo haré con los afectos y palabras embueltos en mi sangre: todavia como era huesped y residia en mi lugar, hallé a la tornada vazia gran parte d'ella, y me recogieron con las condiciones de la absencia breue que dixiste, la qual algunas vezes aprouecha y es más agudo clauo que el de la solicitud y perseuerancia.

Log.--De todo ay, mas no seria por muchos dias, porque a las espaldas de todo lo nueuo agrada, vienen otras desgracias ordinarias.

Her.--A la verdad el primer encuentro fue glorioso y de verano sin quedar flor en el campo que no reyesse, mas despues empeçó a llouer y escurescerse todo.

Log.--Y aora truena.

Her.--A lo menos dentro de mí, que soy hecho de contrarios, sin poder contentarme o sossegar la fantasia.

Log.--Cómo fue esso, por tu vida?

Her.--Vna tarde que estauamos en su huerno haziendo más anothomias que Democrito, entrando Morio a pedille las albricias de la venida de Sytirio, fue olido el humo d'ello con tanto gusto, que lleuó tras sí el ánima y lo demás, dexandome los ojos de sí tan llenos, que luego alli dieron el testimonio d'ello, y hartos dias despues culpando a mí y a ella.

Log.--No lo entiendo bien.

Her.--En summa, que la arrebató de alli el gran plazer sin despidirse ni otro cumplimiento, auiendo sido más que breuissima su absencia.

Log.--Conmigo se tomara para entregar a la mesma ora la fuerça al enemigo.

Her.--No admite la prudencia tanta colera: justo era tentar el vado más adelante.

Log.--No oyste dezir que gran paciencia causa gran injuria?

Her.--Su peso y medida tienen las cosas; speré el tiempo, no como hombre que le dolia nada ni entendia tanto d'el mundo, y continuando la conuersacion, cantando de mi parte lo más dulce y a compas que supe, quiso aplicalla la segunda o tercera vez a aquello para otros dias poniendole delante la conformidad de entrambos; rechaçóme el golpe tan de presto (diziendo que las oraciones de aquel santo no le dexauan oyr otras) con un mirar tan tibio y vna color tan diferente de la mia, que se me dobló la callentura y despedido maldiziendo yua al Rey y quantos en la corte auia.

Log.--Pues en qué paró?

Her.--En desterrarme dos años enteros.

Log.--Y essa fue la occasion de tu partida tan repentina? procurara yo otra venganza que le doliera más.

Her.--Ay verás quién soy, que quise esconder su ingratitud con mi destierro; paresce que este estremo a remouido aora el humor de la consciencia y triumpha la verdad de amor y de su plomo, mostrando de mi venida vna alegria singular, de la qual yo doy señal en todo quanto hago por no ser ingrato a la fortuna.

Log.--Como los endemoniados en el agua con la yerua o raiz de Eleazaro[705]; si todavia perseuera tienes razon, pero es tan vario este animal, que aun temo otra peor.

Ast.--Bien me trata.

Mel.--Es perro viejo, aunque no de dias.

Her.--No no, los terminos son otros; el entendimiento y su virtud son raros.

Log.--Desso me dize.

Her.--Qué quieres que te diga? tiene en el pecho a las nueue hermanas, y Diana en la cabeça hechando agua a Acteon para que sea comido de sus perros.

Log.--Mucha gente es essa; no sé si le bastará el pan de casa o será menester hurtalle a otros.

Her.--Para todo ay.

Log.--No dexaste nada a Idona?

Her.--Esse es el Sol que resplandesce por estos valles y embaraça la vista humana.

Log.--Mucho encaresces tus pensamientos; deue ser con el recelo de las culpas; no dare sentencia sin que me informe por otra parte y de otros ojos, pero seria lo mejor conoscer que son los de Alinde los de amor, con que lo poco pareste mucho y grande lo pequeño, y que con dificultad suple el arte adonde falta la natura, boluiendo la cara y los sentidos a otro Sol.

Her.--Ya te entiendo; este es el fuego que me enciende a ello.

Log.--Dios mande no te consuma y busquemos en la ceniza otro Heraclio, y pues es tarde ya, quedese el resto para otra fiesta.

Her.--Sea assi, mas yo dare la buelta por ver si gano alguna tierra.

Log.--Mira no la pierdas.

Her.--Todo es prouar ventura.

NOTAS:

[704] En las dos ediciones antiguas están escritos estos versos como prosa.

[705] De Elezaro, en la segunda edición.

SCENA 3. DEL PRIMER ACTO

Astasia queda hablando con Melania sobre los dos amigos y dissimula su afficion.

ASTASIA, MELANIA.

[Ast.].--Ya d'esta vez no nos lleuais ventaja. Que cierto amigo es el coraçon; en viendolos lo sospeché. No veys este mal hombre quán sin asco descubre sus locuras?

Mel.--Señora, en amor no hay orden; paresce que le incita el demasiado fuego, y harto te meresce.

Ast.--No me engañará por más que sepa.

Mel.--A qué llamas engañar, señora?

Ast.--Hazerse muerto para que yo le toque.

Mel.--Essa seria la verdadera muerte si lo oyesse.

Ast.--No se passarán muchos dias que no lo oyga.

Mel.--Eya, señora, que correrias más que vna Leona tras quien te lo lleuase.

Ast.--Para esso es la presa.

Mel.--Natural cosa de quien se muere de amores.

Ast.--Qué dizes?

Mel.--Que no son amores para todos los hombres; el pecador arde y muere por te tener contenta, y tú estás elada para él.

Ast.--A qué proposito? otros pensamientos son los mios.

Mel.--Fueron; mas aora con tan cierta prueua de su fe y experiencia de sus gracias es impossible.

Ast.--Muy de veras os poneis, señora, de su parte; deueis de estar rogada.

Mel.--De my consciencia, que es d'ello testigo.

Ast.--No hay para qué te afficiones tanto á Heraclio.

Mel.--No lo digo yo?

Ast.--Porque es hombre, y son todos vnos.

Mel.--Con mal estaria el mundo si assi fuesse; nunca faltan diez, si no se hallaron en Sodoma, que lo permite Dios para salvar los otros.

Ast.--Pocos milagros tengo visto hasta ahora.

Mel.--No está dicho que de la abundancia d'el coraçon habla la boca, y que por el fruto se conosce el arbol?

Ast.--Qué parte soy para esso yo siendo muger, a quien no se conceden essas pesquisas? hombre fuera, que presto lo alcançara; algunos frutos ay que debaxo de hermosa vista y suaue olor amargan, y otros que sólo el gusto es dulce, lo demas aspero y desabrido.

Mel.--De todo haze el tiempo anothomia descubriendo neruios y huessos.

Ast.--Aunque tarde, por ser muy hondo el coraçon d'el hombre, y este tu amigo paresce sancto.

Mel.--Es por demás la citola en el molino; no se partirá d'él que la maten.

Ast.--No oygo lo que dizes.

Mel.--Digo, señora, que no será otro en que le maten.

Ast.--Auemos hecho vna gran jornada; esté callado hasta su tiempo, y vete para Idona mientras yo me passeo por aqui pensando en otra cosa que me sea más prouechosa.

Mel.--Bien harás, señora, reseruando todavia su derecho al proximo.

Ast.--Está bien; haré lo que sea justicia.

SCENA 4. DEL PRIMER ACTO

Astasia sola lamentandose porque ama; despues habla con Morio que sobreuiene.

ASTASIA, MORIO.

[Ast.].--Tan dificil cosa es el fingir lo que no es, como cobrir el fuego con las pajas; triste de mí, que quanto más trabajo por escondello tanto más se enciende y me abrasa, dando en los ojos con contrario effecto muestras de mi mal; aora que estoy sola pensaré en él y en estos desuarios de Cupido que vsa comigo de sus tiros, estando ya desengañada d'ellos; a qué proposito, enemigo; qué mal te hize? quándo blasfemé tu nombre o accusé a nadie, no confessando estar subjecta mi flaqueza a qualquiera siniestro humano, o hize concierto con mis potencias y sentidos de no passar los limites de la razon, sin atribuir la resistencia a aquella suprema fortaleza? traidor, que si con razones euidentes prueuo tu sinrazon y quán a tuerto me persigues, con habitos largos, mesurado gesto, y palabras dulces, otra vez me engañas, haziendo fantasmas en el ayre, sea en el campo, o en poblado, sea de noche, sea de dia, con que yo me desconosca y oluide de mí mesma. Es virtuoso Heraclio? por cierto que más lo fue Dauid; es sabio? mas lo fue Salomon; es fuerte? fuerte fue Sanson; es continente? es de carne; es casto este amor? es amor cuyo nombre altera; si es spiritual, porque atormenta el cuerpo? los spiritus inuisiblemente se communican a todas oras, sin auer absencia para ellos, ni el vso d'estos organos, que son contrapesos de la carne. A esto me responde el sophista que no es mala la presencia ni el vso de los sentidos, porque con él despierta la virtud, que la vihuela si no tocays las cuerdas no sonará o dará de sí aquella suauidad y harmonia que está inuisible en ellas y en la mano, antes se queda muerta. Finalmente, que los oydos, ojos, y lenguas, den testimonio de los animos; pero esto no haze en mi fauor, si es necessario: las passiones d'el alma siendo el amor d'ella son superfluas. Si yo no duermo, por qué? si su absencia me da pena, por qué? si tanto me plazen sus burlas y alegro con su vista, por que? qué desuarios [son] éstos? tengo de ser yo hecha de extremos o ánima sin cuerpo? en el desierto fuera mucho. Assi es la presumption humana, que nos haze a amor odiosos y al mundo y a Dios algunas vezes so specie de virtud. Haga la casa cada vno a la medida de su cuerpo y no estreche tanto la consciencia o la ensanche que se muera de calor o frio; el pobre hombre pregona fe, zelo y charidad, y a mí figuranseme chimeras, que son mucho y no son nada. Qué fructo saca desto? no no, no le seré ingrata, pues todavia perseuera no le auiendo tratado humanamente, que es razon bastante de sus querellas; mas quién es este que acá viene con tan descompuestos passos?

Mor.--Allá veo Astasia, si los ojos no me mienten; qué de paradillas haze, deue auello con algun sancto.

Ast.--O qué norabuena vengays, madero.

Mor.--No lo digo yo? grande amor me quiere.

Ast.--Qué ay Morio? de dó vienes? nunca me hazes compañia.

Mor.--No basta de noche y al comer, muger?

Ast.--Ah, ah, ah, qué donoso está; pues no as verguença?

Mor.--No ay nadie aqui.

Ast.--De Dios.

Mor.--El no se mira por estas cosas.

Ast.--Cómo no? de qualquiera palabrilla ociosa se a de dar cuenta en el juyzio.

Mor.--Aun viene lexos essa muger, y podria ser que se le oluidasse.

Ast.--A quién?

Mor.--Al mesmo juyzio. Qué tanto aurá de aqui allá?

Ast.--Para vnos poco, para otros más.

Mor.--Quieres dezir a segun caminaren o fueren grandes o pequeños?

Ast.--No más ni menos en esso está.

Mor.--Para entonces quiero hazerme vnos buenos çapatos y prouision para el camino.

Ast.--Pobre animal, menester es.

Mor.--No ay ventas por allá?

Ast.--No, ni otro pan sino lo que lleuamos; por esso cumple trabajar por que no falte.

Mor.--O sancto dios, hermana, y qué pan es esse?

Ast.--De amor de Dios y con el proximo, de charidad.

Mor.--Pues, y la charidad se come, aquella madre de los niños hermosos?

Ast.--Essa mesma, hartando los hambrientos, visitando los enfermos, recogiendo los peregrinos, y enterrando a los muertos, y enseñando los ignorantes.

Mor.--Pecadorzilla, tantos oficios tiene?

Ast.--Pobre pecador, que tan poco entiendes.

Mor.--Mas pobre creatura que tanto quieres astrologar podiendo dezirlo de media vez; pero dexemos esso; di, hermana, el amor de Dios es hombre?

Ast.--Hombre, hermano, y muy honrado.

Mor.--No puede menos ser, porque su merced deue tener en casa gente de bien; pues dime, cómo lo auriamos por aca?

Ast.--Buscandolo y contemplando sus grandezas, cielo, tierra y mar, con todo lo criado, y pidiéndole la gracia.

Mor.--Qué muger es essa gracia?

Ast.--Hija suya muy estimada.

Mor.--Qué me dizes? es casada?

Ast.--Y rica y bien aparentada. Valgalo la mona a este pallo.

Mor.--No te entiendo.

Ast.--Digo, hermano Morio, que será bueno recoger la leña y el heno que descargó en el patio el grangero.

Mor.--Por tu vida, amores, que lo pensaua; allá me voy.

Ast.--Y yo a mi labor. O Dios, qué marauillas, quánta diuersidad de hombres, y cómo va todo repartido, la riqueza, honrra y razon con estos contrapesos y con otros muy differentes, sus contrarios; pero quién es tan rustico que no entienda que esta es la estrada y que cada vno en el viage tiene su carga cierta y peso que lleuar? si éste me cupo a mí, es menester andar y callar.

SCENA 5. DEL PRIMER ACTO

Idona, hija de Astasia, reprehende a Melania de la ociosidad y tratase d'el officio de las Donzellas y otros propositos.

IDONA, MELANIA.

[Ido.].--Qué perezosa y holgazana es esta Melania; pues, señora, y assi se biue? d'esta manera gastays el tiempo?

Mel.--Con quién lo haueys, condesa?

Ido.--Oxala lo fuera, para te hazer mercedes por lo que hazes de labrar y coser.

Mel.--No veys qué sancta?

Ido.--No veys qué perezosa? aqui no ay sino jurar y mentir.

Mel.--Con perdon.

Ido.--No es verdad? no estauan las oras repartidas?

Mel.--Valganos Dios, y qué contrita está; pues quién cayó?

Ido.--El seso de tu cabeça; harta vernas de passear?

Mel.--Preguntalo a my señora.

Ido.--Con ella fuiste?

Mel.--Y vine.

Ido.--Desse modo perdona, amiga; pensé que au[i]as hecho algun viage de los tuyos.

Mel.--Ya murio todo esso, hermana; otros son aora mis cuydados.

Ido.--Todavia lo confiessas sin açotes; entendida eres.

Mel.--Todo lo meresce la causa d'ellos.

Ido.--Assi te lo paresce.

Mel.--Mucho antes me lo parescio; primero vadeé el Rio.

Ido.--Gran auiso, nunca ay llegó la Reyna Dido.

Mel.--Burlaysos, vida? llegareys vos en sueños vn poco más acá de ayer a noche.

Ido.--Como mandaredes, mis amores; mas de veras, adonde aueys estado?

Mel.--No te lo negaré por vida de tu padre.

Ido.--Tanto le quieres?

Mel.--Y no es para querer tal viñadero?

Ido.--No ves lo que tengo en la mano desasisada?

Mel.--La costura; bien creo que por poco la arrojareys.

Ido.--Mas, por tu fe, di.

Mel.--Con condicion que calles.

Ido.--Quándo hablé que te pesasse?

Mel.--Ya lo sé, pero cumple assi.

Ido.--Meresçe el euento tantas saluas?

Mel.--Y aun más.

Ido.--Acaba ya, no me tengas tan suspensa.

Mel.--Topamos con Heraclio y Logistico.

Ido.--Todo esso era? no veys el milagro? adonde?

Mel.--Junto a la huerta.

Ido.--Solos los dos?

Mel.--Solos.

Ido.--Qué hazian?

Mel.--Estuuimos vn buen rato escondidas por oyr lo que hablauan.

Ido.--Pues?

Mel.--Grandes cosas.

Ido.--La guerra de Troya o la tomada de Constantinopla?

Mel.--Acertaste.

Ido.--Mas por tu fe?

Mel.--De nos fue todo; ya nos trayan entre las manos; contaua Heraclio sus auenturas dende que conosce a mí señora, los fauores y diffauores, y finalmente que se quema.

Ido.--Mirá, por vida vuestra, qué locura.

Mel.--Son grandes amigos.

Ido.--Qué importa esso o qué bondad ay en esse fuego?

Mel.--El todo lo echa a buena parte, certificando que por su gran virtud y honestidad le quiere bien y alabandola hasta el cielo.

Ido.--Desdichada, pues no hizo de nos mention?

Mel.--Spera, que a esso voy; contigo lo remató, haziendo de ti la diosa Venus.

Ido.--Mejor fuera Pallas.

Mel.--Si tú fueras Panthesilea, Reyna de las Almazonas.

Ido.--Diana luego.

Mel.--Faltante los perros.

Ido.--Ay estás tú que los darás.

Mel.--Landre en tal saber.

Ido.--Ah, ah, pero seria contrahecho.

Mel.--No le vi essa color.

Ido.--Qué bien tamaño, que aun no estoy oluidada!

Mel.--Assi lo fuesse yo; no paras mientes do pone los ojos quando acá viene y qué de mudanças haze en te partiendo o asomando?

Ido.--Engañasme.

Mel.--No hago a fe; quieres que se lo pregunte vn dia?

Ido.--Qué desuergonçada; esso auyas de hazer?

Mel.--Por qué no? medio burlando, quanto más que será por terminos que no lo entienda.

Ido.--Assi es el niño bobo; adeuina lo que pensamos.

Mel.--Y aunque esso sea, qué mal sería?

Ido.--No muy grande, pero sobrada desemboltura para donzellas.

Mel.--A tan buena vista vn ojo bastaria.

Ido.--Y a ti la media lengua; todavia me pesaria si lo ha comigo.

Mel.--Por qué, amores?

Ido.--Quiero ser monja.

Mel.--Como yo frayle.

Ido.--Pues a fe que no estuuiesse mal el hábito, y representases en el pulpito lindamente con tus cien lenguas y dos mil ademanes y la color sobre morada.

Mel.--Ay dareys, traidora; yo me vengaré de vos dexando os sola, haziendo contemplaciones como vuestra madre, y a pesar de vos y d'ella sereys de los nuestros.

Ido.--Qué dizes, qué dizes? buelue acá.

Mel.--Que sereys de los nuestros, y que todos auemos de dançar al son de leuantese el pensamiento.

Ido.--No seria mala la cancion, aunque es vieja y no se vsa.

SCENA 6. DEL PRIMER ACTO

Melania sola contrapunteando los amores de sus amas, sobreuiene Asosio, su requebrado, que la espia y despues le habla.

MELANIA, ASOSIO.

[Mel.].--Donosa anda la caça; mis amas vieja y moça ambas se mueren de amores, sin querer darse por condenadas, y el mochacho de Heraclio que lo entiende y passease a dos lados, cantando alto y baxo sin dexar punto, cada vna lo toma por sí, aunque las cartas, coplas y otros donaires vengan a la madre. Quién las viesse vn dia picadas de los celos andar a los cabellos, y que Morio las despartiesse! o qué lindo! sin duda ella es carcoma d'el diablo y guarda poco el parentesco, que, mal pecado, ya lo sé con aquel traidor de Asosio, que me haze mil despechos sin razon; pero amor causa estos desuarios, trocandolo todo a su plazer y antojo, como el otro dia, que de verle dezir a Aplotis vna nonada a la oreja me nascio vna apostema, pensando que estauan ya d'acuerdo y me lo lleuaua el ayre, y cayendose hombre en la necedad se muere de auer muerto vn inocente; que de otra assí, tomó frio ya y callentura al peccador, a mí pedian la cuenta d'él si se muriera; lo mejor es andar de sobre auiso en estas niñerias, sin dar occasion de penar a otro, o tomandola sin proposito para sí, porque despues no se os sossiega la consciencia. El es de los de Heraclio, y algunas vezes les veo de compañia; algo le diria, que el lobo y la bulpeja ambos son de una conseja.

Aso.--No es esta Melania? la mesma, voto á tal; consigo sola lo ha; algun huesso tiene entre dientes; qué embeuescida está, que aun no me vee; agora sabre si me miente el coraçon.

Mel.--Y no ay que fiar de nadie.

Aso.--Por ay andays?

Mel.--Pero tambien nos acá (si fuere menester) haremos conjuracion.

Aso.--No lo digo yo, que a este huesso nunca falta perro? no es tiempo de aguardar mas; contra quien, señora, pese al turco? entre yo en ella por amor de Dios.

Mel.--Bien que es esto? no veys este mal hombre? inuisible deuio venir; es esta la costumbre, tomar de sobresalto a las donzellas? peligro corria si fuera más antojadiza.

Aso.--El coraçon es la guia destos caminos, regiendo los passos ocultamente como amor a él, y no te pese de mi buena fortuna, ya que de la mala tanto te plaze; pero sepamos d'esta conjuracion.

Mel.--Y si fuesse contra ti?

Aso.--Pornia las manos su merced, yo las armas dandole esta espada luego.

Mel.--Cómo lo saben dizir, y las necias que todo creen.

Aso.--Si quieres ver la prueua, no está en más que en mostrarte d'ello contenta; pero ya puede ser que te pesasse de ver muerta la verdadera fe de Asosio.

Mel.--Calla, amor, que no me sufre el pecho tales golpes, y biue ledo.

Aso.--Con qué sperança?

Mel.--De morir.

Aso.--Desse modo no speres que ya más te veré ni me verás.

Mel.--Cuytado d'él, a do se yrá?

Aso.--A casa de mi padre; ea, ladrona, que estás burlandote aqui de quien te adora; descreo de la casa de Meca y d'el Pago de Tremel, si no estoy para arrojarme por esse suelo.

Mel.--Arrojate, que yo te leuantaré.

Aso.--Ora, señora, no an de ser todo burla; determinese su merced a que estemos vn dia solos.

Mel.--Para qué?

Aso.--Para dezirte mi passion.

Mel.--Ygual seria la de Christo.

Aso.--Para todo aurá tiempo.

Mel.--Empieça aora, que yo la lloraré.

Aso.--Doy te al diablo.

Mel.--No veys qué negros amores?

Aso.--Essa es su gracia principal, y por quien yo estoy conuertido en lo que soy.

Mel.--Por tu vida que de antes no lo estauas.

Aso.--Como quisieres, con condicion que me respondas.

Mel.--Qué más quieres? no te digo que tienes tiempo aora.

Aso.--Quedese todo por dezir, pues assi responden tus obras a mi fe, y voime.

Mel.--Spera, spera, hermano.

Aso.--No quiero sino desesperar; si oyes que hize desatino alguno, no te espantes.

Mel.--Esso no quiero yo, antes te dare todo lo que pides.

Aso.--Prometeslo?

Mel.--Sí.

Aso.--Quándo?

Mel.--Para el domingo, y vete, que ay gente acá.

Aso.--Pues adios, ánima mia.

Mel.--Contigo va.

Aso.--O beato.

SCENA 7. DEL PRIMER ACTO

Heraclio va visitar a Astasia y passa con ella y con Idona muchos requiebros.

HERACLIO, ASTASIA, IDONA.

[Her.].--Tiempo es ya de ir a ver a mi señora Astasia y no dexar la vida a beneficio de absencia, aunque verdad y amor, sin los cuales no doy vn passo ni osso entrar en la fortaleza, me la asseguren algunas vezes, y otras cresciendo mi pena, no me sobre la speranza, que es el salario de mis engaños, y de no acabar de me entender, no sé por qué se me desasosiega tanto el alma; si este amor es limpio y honesto, cómo recelo tanto de llegar y despues de llegado de partirme? si este fuego es bueno, por qué me quema? y si el temor no es malo, por qué me yela? qué contrarios estos! Nadaré todavia en este golfo mientras el viento y las ondas me dexaren esperando la ventura. O más cerca estoy de lo que pensaua y me paresce veo vno de mis trabajos, o refrigerios a la puerta; el otro deue estar en emboscada; visto soy tambien, que ya se me rie. Quán cierto amigo es el coraçon, señora Astasia.

Ast.--Algunas vezes; mas por qué lo dizes?

Her.--Primero te dare los buenos dias, aunque no los tenga.

Ast.--Cómo assi? dónde los dexas?

Her.--Mucho ha que se me oluidaron en tu casa.

Ast.--Aora está peor, pues no fue de grado.

Her.--Esso es lo que me adiuinaua el coraçon, jugar siempre contigo al gana pierde; cómo podia yo, pues él quedaua y todo lo demas?

Ast.--No es gran caso? que todo eres misterios.

Her.--D'el primer dia que la hermosa idea de tu figura se imprimio en mi alma soy assi.

Ast.--Blando, señor, que si pretendeys venderme no comprareys assi, aunque metays todo el caudal.

Her.--No compré yo caro para vender barato, ni sé por qué tu saber y noble condicion consiente las chismerias d'el pensamiento.

Ast.--Si yo mirasse en ellas y las creiesse, ya hiziera mil desatinos.

Her.--Uno bastara para acabar inconuinientes.

Ast.--Qué tal?

Her.--Matarme.

Ast.--Cuitado d'él.

Her.--Soylo, y no me pesa, mientras sé d'ello te plaze; pero viendo la inconstancia d'este mundo y la differencia de los dias, no me determino.

Ast.--Esse enigma me declara.

Her.--Ni por ay te escusarás de compassion; salesme algunas vezes al camino tan llena de amor y d'ella, que me pones en la tercera sphera, tan lexos otras de los dos, que desseo alas de paloma para volar y reposarme en el desierto.

Ast.--Solo?

Her.--Con la imaginacion, pidiendole estrecha cuenta si te ofendi.

Ast.--Mejor es que esse desierto venga a nos y que la hagamos todos a lo cierto, quemando los ramos que no dan fruto.

Her.--Si guardaras essa ley conmigo no ardiera tanto en el fuego de tus oluidos, ni se secaran las hojas de mi sperança; pero veo que te cansas de lo bino y buscas lo pintado, como enfermo que dexa lo mejor por lo dañoso.

Ast.--Pues, y assi me tratas, deseando yo de complazerte en todo?

Her.--Está por ver el primer milagro dessa verdad.

Ast.--En qué se a de ver?

Her.--Dentro d'el alma.

Ast.--Tan mal ves lo qu'en ella está scripto y figurado?

Her.--A juzgarlo por las impresiones que haze en mí, o por lo que siento, ni la letra es muy legible, ni las figuras claras.

Ast.--Qué buen interprete! sé que no eres tú espejo que representa lo que tiene delante.

Her.--No por cierto, mas tú el sol de cuyo calor templado o excesiuo reciben mis sentidos o pensamientos ser.

Ast.--Para todo te doy licencia, sino para idolatrar.

Her.--Desso no me puedes accusar, pues en la tierra no adoro a otro sancto.

Ast.--Confirmada está luego la heregia, porque a Dios se deben los estremos, el qual haze justicia de quien no paga.

Her.--Por esso biuo yo, aunque en pena.

Ast.--Cómo assi?

Her.--Sperando que me la haga.

Ast.--Y de quién?

Her.--De ti.

Ast.--Por qué, mal hombre?

Her.--Porque me entiendes como quieres, y a mi razon y causa justa llamas desuario.

Ast.--Quando assi fuesse, passas la ley que manda oluidarnos las injurias.

Her.--Tambien ella se hizo para ti, pero rompesla como telaraña.

Ast.--Fuerça es essa de mi condicion agena.

Her.--Respondan las obras a tus palabras; mas por qué me remocaste de idolatra, si sólo por su contrario te he buscado y te quiero, y basta la menor centella d'este fuego para encenderme en biuas llamas?

Ast.--Por qué usas luego algunas vezes de terminos que tanto saben a la sensualidad?

Her.--Porque me rige amor como el sol al ayre, cuya presencia lo enciende, y el absencia yela.

Ast.--De manera que no hay desculpa, y yerro contigo todos los golpes?

Her.--Sino los mortales.

Ast.--Bien se paresce en ti.

Her.--Causalo tu presencia, que yeruas ay que marchitas y al salir d'el sol rebiuen y florescen.

Ast.--Y otras que la absencia d'él y el frescor de la noche reuerdesce con vn olor suaue.

Her.--De todo ay sino.

Ast.--De verdad.

Her.--Mas de amor ygual para mí, porque las sobras dessa contigo faltan en él.

Ast.--Aun buelues ay? no te tengo dicho que te amo y venze el pensamiento a la razon?

Her.--No los affectos.

Ast.--Ingratitud es no ver ni oyr lo que mi alma siente, en lo que paresce que tu amor no llega allá, antes se queda muy abaxo. Que si es assi, puedo dezir ser muerto ya todo lo que en ti biuia.

Her.--Quando el fuego arde, no van todas a vna parte las centellas, sino vnas altas y otras baxas, pero no pierde el nombre ni su virtud; por esso si mi graue dolor algunas oras rige los actos y la lengua, qué culpa tiene el coraçon?

Ast.--Está bien dicho; por esso te perdono, y ruego por la fuerça d'el escondido Genio que nos incita a estos impetos que te contentes, templando y moderando con la razon, que es la señora, los desconciertos de los criados, que yo prometo de no faltarte hasta el altar.

Her.--Ni yo tampoco pido más, y bien afortunada ora que merescio lo que los años no pudieron; confieso que passa todo y que me cumple merescer de nueuo.

Ast.--Justificandote assi, hallarás siempre piedad.

Her.--Y no bastaua la color y la flaqueza?

Ast.--Pues tambien me has de prometer de remediallo.

Her.--Con qué?

Ast.--Con huyr de celos y sospechas que perturban mucho los sentidos, figurandome en ellos al natural de lo que soy.

Her.--Que me plaze, con vna condicion.

Ast.--Qué condicion?

Her.--Que me des licencia que te escriua aun y me respondas para engañar el tiempo que no te veo.

Ast.--Idona lo hará mejor.

Her.--Sea ella.

Ast.--Veamos lo que dize; Idona, Idona.

Ido.--Señora.

Ast.--Sal acá.

Ido.--Qué mandas, señora?

Her.--Que me mates, pues que con menos priuilegio se goza de tu vista que d'el espantoso Basilisco.

Ido.--Dios nos guarde; más valdria luego que no me viesse nadie, si tan extraño nombre y natural me das.

Her.--Sí, pero tu matas para doblar la vida.

Ido.--Nunca vy muerto que resuscitasse.

Her.--Y todavia hablas con vno.

Ast.--Tiene razon, Idona.

Ido.--Puede ser, mas no lo entiendo.

Her.--Porque no quieres; la señora Astasia me a otorgado que respondas a mis cartas o desuarios; no pido más que el effecto de la obediencia que le deues.

Ido.--Pues a qué proposito?

Her.--Al de mi callentura, porque despues no te llamés al engaño y me condenes.

Ast.--Contigo lo a. Idona: no respondes?

Ido.--Otro dia, que me ha tomado aora muy de supito.

Ast.--Bien dizis, hija.

Her.--No spero más, porque esse es el passaporte.

Ast.--Contentate, que lo tienes para volver.

Her.--El cielo te lo pague.

Ast.--Y sea contigo.

SCENA 8. DEL PRIMER ACTO

Astasia tienta a su hija de casamiento con Heraclio, y passan sobre ello algunas razones.

ASTASIA, IDONA.

[Ast.].--Qué te paresce de nuestro amigo, Idona?

Ido.--Que meresce el nombre que le das.

Ast.--En qué lo vees?

Ido.--En el spirito de sus palabras, donde creo que le salen.

Ast.--Tan facilmente crees?

Ido.--Lo que veo; mas tú, señora, hazesle desesperar, y no sé qué parte es essa para conseruar el amistad y buena conuersacion.

Ast.--Por tal la tienes?

Ido.--A mi iuyzio.

Ast.--En verdad que le quiero como a hermano, y que todo es porque diga algo a la cortesana.

Ido.--Tienes razon, señora, mas yo veo que te entristesce.

Ast.--Pesate d'ello?

Ido.--Ni me pesa ni me plaze, pero...

Ast.--Ya, ya, esso es passion.

Ido.--Antes no, pues hablo contra ti.

Ast.--Cosas ay que no miran en parentesco.

Ido.--La justicia a lo menos, si a de dar lo suyo a cada vno, como es su officio.

Ast.--Huelgome que assi lo entiendas, y quando bien fuesses su apassionada, él lo meresce. Dize, hija, no te agradaria?

Ido.--No sé.

Ast.--Mas de veras?

Ido.--Dexa te desso, señora, que es temprano aun, y más quiero ser monja.

Ast.--D'el monesterio de Adam; mas, por mi vida, qué te paresce?

Ido.--Con tal prenda no lo callaré, no auria desconformidad de conditiones segun veo, puesto caso que sea forastero, pero mi padre no querrá, y tú, señora, tentasme.

Ast.--No hago en buena fe, y tu padre no juega aqui con otras manos que con las nuestras.

Ido.--No, no, señora; más vale tenerte compañia.

Ast.--No puede ser.

Ido.--Por qué?

Ast.--Conuiene representar tu parte d'esta Comedia con los habitos que el maestro lo ordenare.

Ido.--No lo entiendo.

Ast.--Yo te lo declararé; este mundo es el Theatro, nosotros las figuras, Dios el que ordena la comedia; en ser Rey en ella, Monarcha, o capitan, no está la gloria, sino en representar bien su figura cada vno, o sea de loco, de cozinero, labrador, pastor, o moço de cauallos. Es menester obedescer al dado y no extrañar lance ninguno, porque viene de alta mano.

Ido.--A cosa tan verdadera no ay que responder; aqui estoy, señora.

Ast.--Hasta su tiempo; recogete por aora a tu stantia.

SCENA 9. DEL PRIMER ACTO

Logistico, acaso sin ser visto, halla a Astasia sola haziendo discursos.

LOGISTICO, ASTASIA.

[Log.].--Allá veo la diosa Ceres, o qué lance se perdio Mercurio! entre sí habla; veamos aora qué pelo trae, porque no me verá aqui, aunque lo mande el Rey. Y más si le tura aun la fiebre.

Ast.--Yo con todo no me engañaua; Idona tiene buena voluntad a Heraclio y no le pesará de su compañia.

Log.--Al diablo tal adeuinar, brauo spirito tengo.

Ast.--Y a la verdad tiene razon, por la conformidad de las costumbres. Ella es mansa y mensurada[706], él no soberuio ni descortes; inclinada á la virtud, él apartado de todo vicio; si es discreto, ella no es nescia.

Log.--Dentro estays; a dó te lleuó el viento, hombre perdido?

Ast.--Si es hermosa, él no es feo, demas de su gentil gracia y ayre.

Log.--Qué cierta cosa de enamorados!

Ast.--Finalmente, él es modesto y ella no destemplada. Contraria a fiestas y a combites, palabras ociosas y trajes arrogantes; contentandose con lo honesto, que es de generoso coraçon y altivez de spirito.

Log.--Porque ves, mucho de noramala, sabeys guardar y no gastar o despender.

Ast.--Que anteponer el resto a él y componer lo mortal, arguye gran baxeza.

Log.--Qué linda esta la cartuxana!

Ast.--Los hombres embaraçados con el resplandor d'el oro...

Log.--Ay daras.

Ast.--Y diferencias de colores, toman lo negro por lo blanco y lo flaco por lo fuerte.

Log.--Y vos trays antojos.

Ast.--Qué lustre da a vn estado grande vn principe tirano? a vn cuerpo hermoso vn'alma fea? a las fuerças corporales, flaqueza d'ánima o cobardia? en cuerpo noble, spirito rustico?

Log.--Bien canta la señora.

Ast.--Yo no quiero siguir los más sino los menos, y tirar al verdadero blanco.

Log.--De Ribadauia puro.

Ast.--Más que engaño reciben nuestros ojos.

Log.--Untalos.

Ast.--Qué principios tuuo el mundo? quál fue la criacion d'el hombre? qué hizo las differencias o dissimilitud entrellos, sino la sciencia y discurso natural? quál es la cabeça d'esta scientia? la virtud.

Log.--Bien lo pintays.

Ast.--Pintemos aora.

Log.--No lo digo yo?

Ast.--Salir de dentro de la tierra hombres desnudos de vn parescer y gesto todos...

Log.--Sembrados a los dientes de la sierpe como Cadmo.

Ast.--Las diuersas inclinaciones los harán diuersos y la nobleza o villania las obras de cada vno.

Log.--Doyte al diablo con tanta philosophia.

Ast.--En verdad que si me tomara este desengaño en otro tiempo, no tuuiera de qué quexarme. Pero quieresse esta vida assi contrapesada, y que siruan algunos para exemplo de los otros y se rodee todo con mysterio.

Log.--Assi biuas como biues.

Ast.--Que venga de tan lexos quien assi nos quiera y nos agrade, no es sin causa.

Log.--Y cómo no es sin causa!

Ast.--Que Idona se le afficione no es sin causa; que le amemos ambas sin embidia o celos, no es sin causa.

Log.--Mentir, hija, mentir, y no tanto.

Ast.--Porque el amor es ciego y no guarda priuilegio a nadie. Que todos aqui le miren, conuersen y hablen de tan buena voluntad, no es sin causa.

Log.--O pese a tal con la trampona, que toda es causas!

Ast.--Es gracia o merescimiento particular sin duda.

Log.--Qué nueuas estas de Clopatra para Marco Antonio!

Ast.--Pues ver sus cartas, su inuencion y stilo de escriuir, mata de amores.

Log.--Algo dize.

Ast.--No me terne que no tiente a Morio.

Log.--Aora se perdio.

Ast.--Si fuere capaz d'ello.

Log.--Bien ha tornado, que carpintero él.

Ast.--Estare en atalaya.

Log.--Ojos teneys de gauilan, si os quitays las antifaces.

SCENA 10. DEL PRIMER ACTO

Logistico busca a Heraclio para darle las buenas nueuas, y hallale con Honorio su criado que le buscaua assi.

LOGISTICO, HERACLIO, HONORIO.

[Log.].--Qué nueuas estas para Iupiter! Dó estara aora? en su ysla de Creta o transformado en toro, encomendando Io a Argos? Quién le topasse!

Her.--Honorio.

Hon.--Señor.

Her.--Viste a Logistico, o sabrias imaginar adonde lo hallassemos?

Hon.--El suele a las tardes yr passeandose hazia el rio y requebrarse alli con las hermosas.

Her.--Bien apuntaste.

Hon.--Señor, señor, acá viene, voto a mí.

Log.--Qué veo? no es otro. Ao, ao.

Her.--Cómo es cierto hablar en el ruyn y assomar!

Log.--La mesma cancion cantaua yo, y más que ruyn seas tú, pues no oyste la más suaue musica que dessear pudieras.

Her.--Por tu fe?

Log.--Y por la de Mancias.

Her.--A dónde o cómo?

Log.--En el Laberinto con Pasiphae y Dedalo. Ya estaras al cabo?

Her.--De no entenderte; no diras esse milagro con menos circunloquios?

Log.--Algo a menester que sufras, como yo, quando me cargas de algunos cuentos de su legua cada vno.

Her.--Yo? quándo? iniustamente me accusas.

Log.--Mal de cabeça jamas admite cómo ni quándo.

Her.--Gentil hombre, mesuraos, si no quereys que os haga bolar.

Log.--Podria ser, pues os sobra el viento, aunque falten alas.

Her.--Algo porná de casa su merced. Pero dexados los donayres, sepamos desta metaphora musical.

Log.--Con condicion que seas oy mi conbidado.

Her.--Essa es mejor; tan barato compras lo que querias vender tan caro?

Log.--Essotra es más sotil: hazer d'el graue, quiça no estando la olla al fuego.

Her.--Noramala para tal adeuinar.

Log.--Ah, ah, ah, ora solo esso tomo por penitencia de tus peccados, sin darte la de otra dilacion. Sabras que saliendo de mi casa con proposito de visitarte y echando en el Nilo la red por no perderte, tomé vn crocodilo que me la ouiera de romper si no me ayudara de mis artes: que fue a la de marras, sola, inuocando dioses marinos.

Her.--De verdad?

Log.--Paresceme que si, como es graja, fuera aguila, te lleuara al cielo como la otra a Ganimedes.

Her.--Quiça te auia sentido.

Log.--Sentiria mi padre; tenia yo el anillo de Giges y estaua vna Angelica para Orlando.

Her.--Pues?

Log.--Qué quieres mas? sino que eres tú el Neptuno de su mar, o el Satyro de su bosque, metiendo en la dança todas las Ninphas d'él. Y affirmando que sin controuersia te daria la corona y ceptro de la monarchia, siendo en su mano.

Her.--Vete de ay, burlon, que mientes.

Log.--Si tú as de salir de seso, miento, pero si me prometes ser magnanimo y generoso, es más aun de lo que digo.

Her.--Grandes nueuas traes; mas en qué concluyó?

Log.--En tratallo con Vulcano.

Her.--Sol y viento a menester.

Log.--No sino Mars su amigo, que le dé de pallos[707] o vna hanega de algarismo, porque el rapaz sabe de cuenta.

Her.--Y aun por esso ay allá tanto carbon; mas no me dizes particularidad alguna?

Log.--Que tus cartas le plazen mucho y son muy auisadas.

Her.--Basta, y viene a nascer vna que aqui traygo para le embiar con Honorio, aunque no responden.

Log.--No se atreueran, que tú buelas más alto que vna garça, y por esso te alaban, siendo ordinario entre ellas tener por auiso lo que no entienden, todo lo otro por necedad.

Her.--As caydo en esso?

Log.--Antes que nasciesses, pero cómo osaste entrar en sagrado sin licencia d'el Cura?

Her.--Ya la tenia.

Log.--Y assi la comiste solo, y las señoras cartas?

Her.--Enmendarse a, y ve aora ésta.

Log.--Amuestra.

Her.--Yo la leere, porque no pierda la reputacion, por falta de algun accento.

Log.--Muy medido andas; esso tienes de mal enamorado, que los finos todo son desconciertos.

Her.--No basta el d'el tiempo y de la vida en estas necedades?

Hon.--Assi lo digo yo, señor; mas tu merced no quiere creer a Honorio.

Log.--O qué embite!

Her.--Valgalo el diablo a este bobo cucharron; apartate allá, asno.

Hon.--Coces da este cauallo.

Her.--Qué dizes de cauallo?

Hon.--No nada, señor.

Her.--Habla, bestia.

Hon.--Que más quiero ser asno que cauallo.

Log.--Qué lindo!

Her.--Que lo seas norabuena; oye, hermano, y está atento.

Log.--Estoy.

Her.--As de coger higos, que te pones en las puntas de los pies?

Log.--Como entiendes mal, poniame de alto porque no me escapassen tus auisos, que está dicho buelan.

Her.--Estragarás medio mundo; todo an de ser burlas? oye si quieres.

Log.--En el nombre de fraudador de los ardides, entonate, que ya vees en qué postura estoy.

Her.--Mi señora la fortuna quiere...

Log.--Discreta entrada, porque todo esto de fortuna, ventura, desgracia, pensamiento, pasion, tormento y otras drogas assi, les quadra mucho, y piensan que no terná mal vino vaso con esta çapadera; adelante, hermano: la fortuna quiere.

Her.--Que siga este camino de hablar a quien no me oye y responder a quien no me habla.

Log.--Bueno, que es principio de lamentacion.

Her.--Y para prueba de mi constancia, con tus oluidos cresce mi fe, sin saber ni querer arrepentirme.

Log.--Pura obligacion.

Her.--Escucha: y tomaria por galardon que fuesses d'ello contenta o me dexasses pasar mi mal sin reueses: que aun d'él, porque de alguna manera me descansa, priuar me quieres.

Log.--Por vida d'el Rey, que tocas en el centro.

Her.--Pero si tu gentil spiritu, mouido de mis affectos, a piedad se inclina, dame cierta ley con que te sirua para merescer el premio de la obediencia o el castigo d'el peccado. Porque con bien o mal se a de acabar mi mal.

Log.--Enternesceras las piedras.

Her.--Y que no te lo dé Dios a prouar, sea el remate de tus desconfianças y mis locuras. Qué te paresce? lo mucho enfada y a buen entendedor, etc.

Log.--Sí, mas éstas no buelan tan alto, y por no persuadirse muchas vezes a sí y a otros que no entienden, arman carracas en el ayre, o de cada palabrita hazen vna phantasma, con tan incierta anothomia, que en vez de bien dan de pies en nuestro mal.

Her.--Aueriguado, mas aqui va de monte a monte la philosophia. Veamos aora lo que aprouecha. Honorio, llegate acá. Ve a casa de Astasia y dale esta carta, o a Idona, a quien primero hallares, y buelue.

Hon.--Mejor seria quedar allá.

Her.--Qué dizes?

Hon.--Sí, señor, que boluere.

Log.--Y si hallas aparejo, que retoces.

Hon.--No soy dessos yo, señor Logistico.

Her.--Vamonos por acá a sperar el fin d'esta jornada.

Log.--Hagase, pues todo va fuera de quicio.

Her.--Pero será mejor que yo dé la buelta solo y tú te quedes.

Log.--A su plazer.

NOTAS:

[706] Por errata mensuarada.

[707] Así en las dos ediciones, pero debe leerse palos.

SCENA 11. DEL PRIMER ACTO

Honorio lleua la carta y buelue.

LOGISTICO, HONORIO, HERACLIO.

[Log.].--Queria que parassen estos amores en lo que suenan, porque no hay que fiar en pelo roxo, mas a la fin se canta la gloria o llora la pena. Si por razon se rigen los negocios, meresce mucho más: noble, auisado, polido y prompto para vna empresa; pues si en amor o lealtad estamos, en esso passa todo. Pero es vn ladron el mundo, sordo y ciego, que todo compra por el olor. La hipocrisia le huele a sanctidad, la soberuia a grauedad, a templança el auaricia, el saber a necedad, y los dineros a nobleza. Pongase de lodo, que a la postre vence la verdad estas mentiras. Algunos ay que ponen su bienauenturança y summo bien en la abundancia de bienes de fortuna, otros en la fuerça corporal, y otros en la hermosura o buena proporcion de miembros y otras gracias. Y aunque el Philosopho lo diga ser partes éstas de que ella se compone con la virtud d'el ánimo, con su licencia, yo soy de opinion que ésta sin las otras basta, y no las otras sin ésta, como dixo el otro por la castidad: y si fuere menester, daré testigos. Mas, boluiendo a lo vulgar, vn cauallo muy hermoso, bien señalado y con ricos jaezes, atrauessandose con cierto distincto natural, o gloria de aquella vanidad, no passa nunca de cauallo. La razon tiene otros grados, la qual bandida de sí la carne como cosa impropria, athesora en el alma lo que más natural y proprio le paresce; y como centinela en lugar alto, de allí oye, de alli vee, de alli come, y de alli vela los asaltos y engaños d'el enemigo. Logistico, esto para solo es ya mucho y para entre los muchos nada. Recoger con tiempo, porque no venga Pythagoras o Epicuro que tomen entre puertas. Pero qué haze al caso? llamariamos a Luciano en nuestra ayuda o a Charon, que es el verdugo d'estas burlerias; acá viene Honorio, panal, pero sin miel, cargado de cera para el sello de la sententia que trae de la corte. Paresce que dentea; si le dieron allá en qué morder? que las damas son liberales y muy complidas.

Hon.--Pese a tal, que buena estaua la moça.

Log.--Ojo.

Hon.--Por vida de su madre que se podria comer sin sal.

Log.--Oreja.

Hon.--O qué lance para Honorio!

Log.--Más o qué lança!

Hon.--No creo en tal, si no biuiese de señor, hermosa, rica y auisada.

Log.--Burlaros eys?

Hon.--Hazer d'el graue y passear cara a cara con mi amo, assi y assi, y si su merced no lo tragasse, domine, ya es muerto por quien repican.

Log.--Donoso está el asno.

Hon.--Pues paresce que me mira de buen ojo, no lo dudo, porque yo soy más alto que mi amo, tengo copado el cabello, y apuntame la barba, y más hablo con sonidos.

Log.--No os falta á lo menos el badajo.

Hon.--Quién habla aqui? o señor Logistico, aqui estaua tu merced? guay de mí si me a oydo.

Log.--Aqui está la mia; pero la tuya aun no llegó; deuio quedarsete por allá el ánima segun te veo demudado.

Hon.--No fuera mucho, señor, que angeles auia que la asechauan.

Log.--Serian de Ginea.

Hon.--Dios nos guarde.

Log.--Guardará, pues soys innocente.

Hon.--Tambien yo peco, señor; si no preguntenlo al cura.

Log.--Ora está bien; qué nos traeys? hijo o hija?

Hon.--Dó está mi amo?

Log.--Bien te puedes fiar de mí, porque él me dexó por presidente d'esta embaxada y no deue tardar.

Hon.--Pues sea norabuena; traygo madre y hija, que es mejor; entraremos sin licencia.

Log.--Cómo assi?

Hon.--Toda la casa es nuestra; fue bulda la carta para ellas; no faltó más que besarla; todo allá suena a nos, y todo es nos, como todos nos allá.

Log.--Digoos que lo concluys muy auisadamente.

Her.--Mantengaos Dios, señor Honorio.

Hon.--Pues a la fe, señor, que harto pan auria menester, a segun vengo desanimado.

Her.--No oystes dezir que no biue el hombre de sólo pan?

Hon.--Esso para los delicados, como su merced, que no se contentan sino con perdizes y ansarones; pero los moços es menester que se contenten.

Her.--Teneys razon, y d'el resto qué me dezis?

Hon.--Logistico me lo a tomado todo; faltaua solamente que dize su merced holgará mucho de ver mañana a tu merced, y que dessea ver claridad si llueue, porque es escura la casa sin candela.

Her.--Esso es enigma de pelo y medio; bueno será que nos vamos a casa a decifrarlo.

Log.--Es vna Sybilla la Gemila.

Hon.--Yo lo soletrearé, señor.

Her.--Cantando.

Hon.--Sea assi: amor, amor, más te pido.

Log.--Cebolla, pan y tocino.

Her.--Buena.

SCENA 12. DEL PRIMER ACTO

Heraclio yendo a casa de Astasia, topa Asosio que speraua por Melania, y passan otras damas con que se requiebra, no le viendo.

HERACLIO, ASOSIO, AMERTIA, MANIA, MELANIA.

[Her.].--De manera que tiene mi gloria tanta fuerça, que de los brutos se dexa sentir y ver. No sabe este necio de mi moço hablar en otra cosa que en la gracia y perfectiones d'estas señoras: y es lo mejor que está medio enamorado. Lo que me incita más a gratificar amor y a la fortuna tan altos dones. Yo estoy emplazado para aora con un criado suyo; creo que es temprano, por ser fiesta y auer visitas. Mas quién es éste que se passea por acá como figura muda? habla con todo: O d'el traydor, Asosio es el Melanio, y no le quieren mal. A quién se va tan apressurado? Amertia es la señora; de asilla[708] aurá: gozemos d'estos amores mientras no nos vee.

Aso.--Qué peccados son los mios, señora Amertia, pues ha vna ora que te sigo y me huyes? No seria bueno que se boluiesen tus hermosos ojos a alumbrar mis passos?

Her.--Assi te pelen como lo dizes de verdad.

Amer.--O señor Asosio, por vida de mi madre que no te conoscia; pensé que era Logistico, que no me dexa con sus burlas.

Her.--Noramala para vos, quándo las merescistes?

Aso.--Pues, señora, qué diras en mi absencia, si a esse gentilhombre, siendo dechado de los otros, tratas assi?

Amer.--Por su vida, vn dechado de burleria.

Her.--No está loca.

Aso.--Ora sea como fuere, que no es tiempo de examinar a nadie, ni yo quiero reñir contigo.

Her.--Como sesudo.

Aso.--Quál a de ser el fin, o quándo, de mi pena?

Amer.--El infierno, si allá vas.

Aso.--Siempre me hablas fuera de proposito, pues tambien tú allá yrás si me matas.

Amer.--Va de retro.

Aso.--Pues no me mates.

Amer.--No veys qué muerto que anda y habla? y en qué te mate yo?

Aso.--Con tus mentiras.

Amer.--Hablando con reuerentia.

Aso.--Digo mal? que jamas cumples lo que prometes, como en la fiesta de antaño y lo de marras del combite.

Amer.--En la huerta d'el amiga?

Aso.--Señora, sí.

Amer.--Pues no sabes por qué lo dexé? y que me llevó mi tia a otra parte?

Aso.--Nunca te falta vna escusa.

Amer.--No es por cierto.

Aso.--Y aora no lo emendarás?

Amer.--Quándo?

Aso.--Ayer, pese a mi padre.

Amer.--Es tarde ya.

Aso.--Sea oy.

Amer.--Tengo que hazer.

Aso.--Mañana.

Amer.--No sé si podré.

Aso.--Que te pongas de lodo[709].

Her.--Seria lo mejor.

Amer.--Essos son los regalos?

Aso.--Qué quieres que diga, vida mia, que la sobra de mi desseo causa estas locuras, y busca mi passión mil modos de engañarse?

Amer.--Si assi fuesse, algo haria.

Aso.--Pese a mis males, que vees arder medio mundo y tienes frio aun.

Amer.--Más fingido es esse fuego que mi frio verdadero.

Aso.--Ayna me harás morir con tus desconfianças.

Her.--De cossario a cossario los barriles.

Amer.--No mueras todavia, que yo lo emendaré.

Aso.--Quándo?

Amer.--Mañana.

Aso.--Do?

Amer.--Fuera.

Her.--D'acuerdo estan.

Aso.--En el sobredicho lugar?

Amer.--Si, o a otra parte nos yremos passear; mas qué diran los que nos vieren? que el tiempo es malo y la gente sospechosa.

Her.--Esso lo impide.

Aso.--Se[710] que no tengo yo vna yerua que haze inuisible.

Her.--Natural seria.

Amer.--Como lo demas, baste lo dicho, que viene gente.

Aso.--Cómo a de ser?

Amer.--Yo te haré señas.

Aso.--Pues adios, amores.

Her.--Nuestra es la presa.

Aso.--O hideputa, la ciudad aqui no vuo menester diez años como en Troya.

Her.--Aosadas.

Aso.--Pero esto es gracia gratis data, que otros ay que qualquiera aldea les cuesta toda la vida: yo hablo luego a proposito, y nunca me empleo todo en vn lugar por evitar estas necedades de amores, estos suspiros, lamentaciones y otros milagros que parescen cosa de farsa.

Her.--No os apartays mucho d'el camino.

Aso.--Quántas pensays que tengo emplazadas d'esta manera? no falta más de vna para la dozena. Hecho barro a la pared, y la negra es que todo pega, aunque de principio lo ponga en duda. Yo no soy de altenarias, porque éstas tales no se entregan sino a fuerça de encantamientos y cauallerias, y todo es mentira. Vntalde los dedos con algo de lo de Midas, y diros an bene veneritis, de mi reyno soys.

Her.--Al diablo tal acertar.

Aso.--Acá mis gentes contentanse con otros metales; hagoles creer con mis astrologias que ando a la caça de la piedra philosophal, y pongolas assi en la sphera de los camaleones, comiendo yo de lo que hay por casa.

Her.--Que lo creo.

Aso.--Pues acá viene otra de las onze; por vida d'el Rey que no se va sin toque.

Her.--Salado está el amigo, y todo le viene a dar en las manos.

Aso.--Pensareys de passar assi, señora Mania?

Man.--Bien, señor Asosio, qué hazes por aqui? que de lexos te conosci.

Aso.--Y yo de lexos te spero, y de hallar vn dia gracia contigo.

Man.--Comigo, hermano? búrlaste.

Aso.--Esse es el fruto que yo saco de te seruir, dexando por ti a otras sanctas.

Man.--Assi lo dizen todos, y cada vna es en presencia la diosa Venus, mas debaxo limones.

Aso.--Bien está, si tu quieres conoscer los coraçones y juzgar por conjecturas.

Man.--Las obras dan fe d'ello y la contina experiencia.

Aso.--Pese a mi aguelo, y pagarán justos por peccadores?

Man.--Iustos?

Aso.--Iustos y buenos.

Man.--Deues tú ser vno d'ellos.

Aso.--Ni tampoco de los peores. Pero dexemos este pleito a su juez y tratemos de lo que haze más al caso.

Her.--Qué pieça! tornaos con él.

Man.--No tan cerca, señor Asosio, ni tan desembuelto, que nos pueden ver.

Her.--En esso está.

Aso.--Qué menos puedo hazer con esse fuego que sale de tus ojos y con essa gracia de ruyseñor, sino dexar el seso a la natura? Por vida desse gesto, que te duela la pena que padesco y no dilates tanto el remedio. Y si quieres saber si te meresco algo, prueuame y veras mi acendrada y pura fe.

Her.--Sin el carbon.

Man.--Pensaré en ello.

Aso.--Como siempre.

Man.--De verdad.

Aso.--Dame la mano.

Man.--Toma.

Aso.--La paz tambien, pues que la guerra a durado tanto.

Her.--Qué diligente es!

Man.--No sabes dizen que el villano por el dedo toma la mano?

Aso.--No se me da; todo se acomete por reynar.

Man.--Quedas sin culpa.

Her.--A la razon se allega.

Aso.--Pues quándo acabaremos este hijo?

Man.--Vn dia.

Aso.--El d'el juyzio.

Man.--Yo lo buscaré y te daré auiso si passares por allá. Y no puedo negarte que me pesa quando te veo.

Aso.--No quiero mas, ánima mia; la Magdalena vaya contigo.

Man.--Y quede contigo.

Aso.--Ya son dos; presto entraremos por la tercera.

Her.--Ha, ha, ha, esso tengo yo de ver.

Aso.--Esta tiene gentil garbo y es aparejada para dar quantos reales tiene, que yo no busco otros enfermos. Pero todo lo demas seria nada, si Melania acá quisiesse concluyr.

Her.--Ay te speraua.

Aso.--Porque ay de vno y otro, mas sabe más la perra que Merlin: veremos do llegará la barra haziendo diligencia, la qual venze lo impossible. Por dulçuras, coplas, requiebros, musicas y otras obras assi de manos no escapará. Y si fuere menester hazer d'el valiente y ordenar ruydo hechizo, tambien se porna de casa, saltar paredes, o passear de noche en verano; que dormir al sereno o a la lluuia en inuierno no me lo mande vuessa merced, ni tampoco dar dineros, porque soy enfermo de los riñones. Por guantes de Valencia o d'el citrino para el caron no nos desauendremos.

Her.--Demasiadamente se conforma con el tiempo; no irá d'esta vez al hospital si el meollo no le dexa.

Aso.--Todavia esto; es ora de maytines ya, quiero ver si su merced es lleuantada.

Her.--Hasta consigo vellaquea, haziendo de la vispera maytines.

Aso.--Que si no se le a oluidado dormira con piedra en mano como grulla; mira que nigromante soy y ella que assomaua, cantaremos pues,

por la calçada va el moro por la calçada adelante,

porque la señora es entonada y dize el tenor allá.

Her.--Y vos todas las partidas, sino el tiple.

Aso.--Quién podra engañar vn amador?

Mel.--Cómo assi, señor Asosio?

Aso.--Aunque el pensamiento y natural orden de las cosas me representassen mil phantasmas y sospechas, amor, por vias ocultas, fortalescia mi sperança, dandome essos ojos, essa boca y dientes en rehenes d'el coraçon.

Her.--Ya este rio sale de madre, mas todavia bien lo finge.

Mel.--Deues hauer soñado con Carcel de Amor, o Guarino Mezquino[711].

Aso.--Antes despierto estoy en ella siempre, paresciendome mezquina toda otra guarida que no sea de tu mano.

Mel.--Y respondesme por Aristoteles.

Aso.--Qué mal hago yo en obseruar las letras de la entrada de la escuela de Platon, no entrando sin Geometria, y de como para ti tenga necessidad de todo, hize prouision en casa de vn guante lleno de artes liberales.

Mel.--Amuestra, amuestra, amores.

Aso.--Velo ay, piensas que te engaño?

Mel.--No son malas, si las otras assi saben y tienen color de datiles.

Her.--Qué par de pieças, ambos cantan a compas; quisiera estar sin mascara para tambien me doctorar, mas qué tragar haze la nouia!

Mel.--Porque no digas que no te quiero bien, como tus logicas de tan buena gana.

Aso.--Come norabuena, vida, que más quedan allá: o, pese al caballo con la mula, con esto auremos de bridalla, ya que le sabemos esta maña. Pues entraremos?

Mel.--No es posible aora, que hay gente de fuera, mas tengo pensado vn auiso de los tuyos para mañana, que nos dará más tiempo y menos recelo.

Aso.--Qué es?

Mel.--Aqui vienen aldeanos algunas vezes a vender pollos, hueuos, mançanas y otras frutas en sus cestos; toma d'esto lo que mejor te paresciere y los habitos conformes, y uernas entre nueue y diez, que seran ydos a la missa, y entrarás.

Her.--No más, no más, todo va perdido.

Aso.--Y esso no es peligro o podria saberse? que yo estimo mucho tu honrra.

Mel.--Ya lo veo, pero dexame hazer, que mi honrra y la tuya quedarán en su lugar.

Aso.--Pues d'el resto, no doy un higo por los doze Pares.

Mel.--Por esso te asseguro, y vete antes que venga nadie; pero dize si vernas?

Aso.--Qué duda! No creo en tal con la borracha, si tiene armada alguna ratonera en que me tome biuo.

Mel.--Callentura lleua.

Aso.--Pensaremos bien en ello, y si no assentare bien, podreys colgaros de vuestros lindos cabellos como Absalon, que se me da muy poco d'ellos, por seren de Saba.

Her.--Y yo assi os lo aconsejo; no le quiero hablar aora, despues se reyra por junto; mas si ello es assi, no ay que fiar, y pues ay gente, dare la buelta y boluere.

NOTAS:

[708] Azilla en la edición original.

[709] De dolo corrige la edición de 1614. De todos modos el sentido no está claro.

[710] Parece que debe decir Si.

[711] Alude á las dos novelas que llevan estos títulos.

SCENA 1. DEL SEGUNDO ACTO

Idona a solas hablando en Heraclio y en sus auisos y lamentandose tambien de amor.

IDONA

Ya este mal no sufre compañia, porque sólo el pensamiento me descança; esto son vezes d'el tiempo, por cada vno an de passar sus auenturas. Bien pudiera la fortuna sperarme vn poco más, pues la edad y inocencia me escusauan, mas tuuo embidia a mi reposo. Esto es amor aqui entre nos, amador y amante, que él no puede estar muy lexos, si sus affectos no son fingidos, y tanto más lo entendera de mí quanto más el sexo y la honestidad defienden publicarse. O escondido fuego que me consumes! por la potencia que te mueue, que assi abrases y occupes a Heraclio los sentidos que no participe d'esta gloria con mi pena. Qué harmonia la de su carta y quán poca resistencia hazen los oydos al dulce canto de las Serenas! Despues me embió este soneto, no estando en casa mi señora, y yo vsé de vna cautela, que lo ley y trasladé y torné a embiarselo como vino. No sé de qué suerte lo tomará; estoy medrosa, aunque su discretion salue mi recelo: el tomar nada está mal a las donzellas, y peor el responder; con vn renglon pagué á ambos: perdoname, porque no sé leer otra ninguna letra que la de mi padre y madre; si oy viene por acá, como sospecho, en el gesto se lo conoscere. No puedo dexar de l'elle[712] muchas vezes ni de dalle su lugar, que es el que duele.

SONETO

El frio que penetra en cuerpo sano Causa calor en él naturalmente, Porque pelean ambos diestramente Y vense vno al otro mano a mano. Mas vuestro hermoso gesto sobrehumano Sea en mi alma tan astutamente, Que el fuego que la enciende, al accidente D'el blanco y duro pecho prende en vano. Paresce que reconosce[713] de do viene, Y no quiere boluer por no offenderos Sino templado y menos encendido. Pero si en vuestros ojos se detiene Por ver si assi podria deteneros. De nueuo buelue todo a yr perdido.

Y pues he dado al spirito su reffection, quiero boluerme al cuerpo y esperar el ánima, que no tardará, si no ay en el campo otra que la detenga.

NOTAS:

[712] Sic en las dos ediciones, en vez de leelle.

[713] Para que conste el verso ha de leerse conosce, en vez de reconosce.

SCENA 2. D'EL SEGUNDO ACTO

Melania sola ayrada contra Asosio y deliberada de burlalle.

MELANIA

Nunca medre saya, ni los dientes me aprouechen si no doy a muchas de muchos vengança oy; o hombres, dónde esta la fe, la justicia, el natural amor? en el apetito sin otro miramiento? todo es tierra mala y el artificio de satan. Estaua en la gloria de Niquea, con los amores de Amadis, teniendolo por santo, y todas sus palabras por plata fina, los sueños por reuelaciones; y aora veo todo ceniza; quisolo Dios assi, y alumbrar mi ceguedad, vista la innocentia. O traydor peruerso, yo era la Nimpha de tu fuente por quien offrescias sangre y spirito a amor? y en vn momento (sin que me viesses que te veya representar la farsa con otras dos) te alabaste al ayre y a essas paredes que trayas onze en la rueda; aguzando para mí más el ingenio, como si fuera furia infernal. Que por más no fuera que por la sinceridad de mis palabras, deuieras franquearme y romper por otra parte de la villa. Bien conosco yo las damas, y aunque no sean principales, qualquiera d'ellas se afrentara, procurando la vengança, que nadie quiere ser engañado, ni que otro le prefiera; grande fue mi sufrimiento, pues no sali luego a dar señal de tal despecho, mas la razon tiene otra fuerça. Ello está assi bien; el cauallero d'el ardiente rauia verna vender sus pollos y spero que no le falten compradores ni retorno, y que esta ira se conuierta en risa, por el señor Protheo, dios marino, que llegará a saluamiento.

SCENA 3. DEL SEGUNDO ACTO

Heraclio haze su visita, en la qual ha discursos varios entre él, Astasia y Idona.

HERACLIO, ASTASIA, APLOTIS, IDONA.

[Her.] De mi ventura quexoso, de quien me agrauia contento, de mi remedio dudoso, mas no de mi perdimiento.

Nadie me puede priuar d'esta gloria de mi firmeza, aunque la muerte a la vida, la fortuna a lo demas lo hagan, y en la mayor fuerça de mi mal este bien solo me consuela: ni puede aquella Nimpha accusarme de descomedido en las circunstancias de mi afficion, que si en limpieza y fe deue fundarse, qualquiera della guardan mis sentidos con tanta vigilancia, que se oluidan de su officio, poniendo al fatigado cuerpo en duros terminos. Pensé que mi soneto exprimiendo los affectos del coraçon pudiesse más que los versos de Zoroastro, o las yeruas de Medea; mas el duro pecho, blanco de mis saetas ó de amor, no menos las despunta y hecha de sí que si fuera de diamante. No bastaua la licencia para no tomar ni responder, sino el oraculo dudoso, que con el sentido vario me mata, sin me quitar la vida para más pena. Aora veremos la color; puede ser que d'ella se comprehenda lo que el juyzio no alcança. Cerca estoy, quiero llamar. Ta ta ta.

Apl.--Quién llama?

Her.--Quien quiere paz y le dan guerra.

Apl.--O señor Heraclio, tu merced era?

Her.--Era, que ya me conuerti en otra piedra.

Apl.--Muchas ay que valen más que el oro.

Her.--Sí, mas no les sabemos tan particularmente las virtudes como a esse cauallero.

Apl.--Creolo.

Her.--Qué hazen por acá?

Apl.--Lo acostumbrado.

Her.--Pues yo vengo buscar más.

Apl.--Todo es prouar ventura.

Her.--D'ella soy yo bien prouado o tentado.

Apl.--No ay cosa que no se acabe.

Her.--Si antes yo no me acabo.

Apl.--Que no, señor Heraclio.

Ast.--En la oreja me sonaua tu boz, allá en mi cámara.

Her.--No seria en la izquierda.

Ast.--No, pero buenos dias.

Her.--No queria que tuuiessen otro nombre.

Ast.--Siempre vienes armado.

Her.--Y sin armas soy vencido.

Ast.--Mas no rendido.

Her.--Ay!

Ast.--Qué te duele?

Her.--Tu poco dolor.

Ast.--No lo dezia yo? entremonos si mandas.

Her.--Y aun para quedar toda la vida.

Ast.--Enfadarte ias.

Her.--Prueualo.

Ast.--Costaria caro.

Her.--Yo daria lo que queda.

Ast.--Para qué? sentemonos aqui fuera de mano, porque no venga alguno que nos estorue.

Her.--Sea assi, mas de qué te ryes?

Ast.--Tú lo sabes.

Her.--Tan clara y transparente eres!

Ast.--Sí, a quien me mira sin antojos que hazen major la letra.

Her.--Es al contrario en mí, pues no me muestran tu coraçon, ni encarescen lo que veen.

Ast.--No ves que te arguye la consciencia? pero passemos a otro proposito, cuyo principio sea preguntarte cómo estás.

Her.--Tambien yo pudiera reyrme aora y responderte que tú mesma lo sabias si dessearas entendello.

Ast.--Muy proueydo andas contra mí y sabes todauia quán senzilla y sin malicia soy.

Her.--Otra cosa me dixiste tú vna vez.

Ast.--Qué?

Her.--Que no auia malicia que no entendiesses, aunque lo dissimulasses.

Ast.--Es muy gran verdad, y aun aora te lo affirmo.

Her.--Qué puedo yo luego sperar de ti?

Ast.--No es consequencia, porque el astuto cauallero deue saber el lugar de la emboscada para hazer otra contra ella, y el diligente caçador dónde tendera sus redes sin errar. Qué daño hiziera entender Eua a la serpiente? qué pensatiuo está! qué dizes? tengo razon o no?

Her.--La que yo de amarte a pesar de todas las sierpes que me tientan.

Ast.--Qualquiera pena merescias auiendo aora juez en medio.

Her.--Por qué?

Ast.--Por diuertir de vn argumento bueno a otro que no es tal.

Her.--Deliberado estoy sufrirte sin culpa ni desculpa, porque me salua la intencion; guya pues, que yo te siguire.

Ast.--Si en mí lo dexas, no pararé hasta llegar al cielo: no miras qué sereno está, produziendo estas flores y sus alteraciones[714] con las más?

Her.--Essa es la mejor contemplacion, puesto caso que en la más pequeña parte d'ella esté vn abismo incomprehensible: pero en lo de fuera y do la vista puede llegar, ay tanta diferencia de sabores, que el menor d'ellos basta a sustentarnos quarenta años, quedando siempre el vestido nueuo y el calçado, que es en su ser naturaleza, que la virtud todo conserua como balsamo verdadero d'el spirito.

Ast.--No ves qué buena guya soy? y quán sin trabajo te lleué tan alto? pues más as de subir; no leyste alguna vez quán lexos sea de aqui al cielo?

Her.--Sy, mas deue de ser más, pues lo es tanto d'el cuerpo al ánima estando en él.

Ast.--Mas por tu fe?

Her.--Hállasse auer desde el centro de la tierra hasta la sphera de Saturno más de ocho mil años de andadura.

Ast.--Qué me cuentas?

Her.--Lo que ley.

Ast.--Qué marauillas, y qué tantos son los cielos o quál es mejor opinion? porque vuestros philosophos no concordan: cuyas reuoluciones holgaria de entender, que como sea mujer, estoy tan pobre en esto, que quando lo oygo me parescen cosas d'el otro mundo.

Her.--Ya veo que no siendo Hercules ni Atlas, pretendes ponerme el cielo sobre los hombros[715], porque desecho con el peso, se deshaga la occasion de te enfadar, mas yo haré como Adam, que dio la culpa a Eua en auer comido d'esta fruta, y tú a tus culebros maliciosos, y a cada vno cabrá assi su parte d'el castigo de la golosina.

Ast.--Cómo eres vengatiuo! mas si quieres, quede todo sobre mí, y tú en parayso contemplando.

Her.--No ves que conuerna siguir la compañia?

Ast.--Ora, pues assi a de ser, no temas nada.

Her.--Contigo no ay de qué temer, cuya vista enfrena toda ponçoña.

Ast.--Callo porque hables, y no sean todo questiones.

Her.--Essas no cesan dentro de mí, mas no para impedir seruirte. El cielo o cielos comprehenden lo criado, siendo comprehendidos del que los crió, a quien nadie comprehende, como nuestro entendimiento a las cosas corporales y a él ninguna dellas: aunque los sentidos, como medianeros y participantes de vno y otro, sean ministros de la razon en esto: que es comparada o produzida de l'ánima d'el cielo, como ella de la mente angelica, verdadera Venus, de quien Amor nascio, alçando la cara a Celio, suprema fuente de toda hermosura.

Ast.--Aora veo menos que de antes, pienso que quieres que espantada de la mucha claridad me buelua a mi primera sombra.

Her.--No hago, antes pongo vna nuue delante el sol para que puedas encarar en él sin offender los ojos.

Ast.--Menos te pidia yo.

Her.--Ay verás si me deues más de lo que confiessas.

Ast.--Prosigue, pues.

Her.--El noueno arrebata y lleua consigo todos los otros, con tal velocidad y impeto, que en veynte cuatro oras buelue a su primer lugar, haziendo ellos dentro del contrario mouimiento cada vno como le cupo en suerte, tardyo o apressurado, de cuya discordia nasce otra más suaue concordantia que esta de los elementos, que siendo materiales de las formas inferiores, son los cielos con sus planetas los instrumentos con que labran aquellos diuinos intellectos, repartidos tambien en nueue ordenes. El decimo despues del nono es el impireo imoble, forma y luz de toda otra forma y luz inferior y rayo de aquella luz inaccesible y no criada.

Ast.--Bien está, si tú me ouieras leydo otras lectiones.

Her.--Basta siendo tú el eslauon[716] y pedernal del fuego que ay en mí.

Ast.--Bien creo que qualquiera milagro haze amor, quando.

Her.--No passes de ay, que ya te entiendo. Sabete que el mio no se aparta de su sposa, mas tú adrede me persigues. Si es por acendrarle más para que meresca gozar d'ella, ya pagas todo: mas si con ánimo de verme caydo para mostrar gratitud en leuantarme, mucho más te apartas d'ella y de aquella modestia singular que en tí auia. Dessea, señora, pagarme quando yo de ti tenga necesidad, y no desseys para pagarme que yo la tenga; porque seria querer que el cielo fuesse cruel para tú te monstrares piadosa; y bien ves quánto en ello ganarias.

Ast.--Si dudas de mi intencion? aun estás muy lexos donde yo pensaua, y d'esta suerte pequeño inconuiniente seria verte caydo para ayudarte a lleuantar, lo que yo desseo, y no que caygas, por pagarte. Pero acaba lo que començaste y no te arrepientas, si no quieres que yo lo haga de deuerte.

Her.--Lo que quedaua por dezir es tanto y tal, que no admite lengua, y que en parte lo hiziesse es prohibido.

Ast.--De quién?

Her.--De quien trató d'ello.

Ast.--Aora me quexaré de ueras, pues tienes por prophanado lo que me dieses, sabiendo por quán prophano yo tenga al vulgo.

Her.--Engáñaste; todo fiaré de ti a la oreja.

Ast.--Quién está aqui que oirte pueda?

Her.--De la Luna para baxo todo es lleno de espias que nos accusan quando peccamos.

Ast.--Dizes bien, si ellas no entrassen tambien en casa.

Her.--No podran ni osarán.

Ast.--Assi, pues, dize.

Her.--Entiendes?

Ast.--Son grandes marauillas, pero en tu proceder y habla veo que te enfadas.

Her.--Desse modo ya conosces quán a tuerto me accusaste y que desseo de seruirte a tu sabor y al mio. Toma la voluntad que forçada passó los limites del ingenio y pone al juyzio en condicion de ser condenado por su loco atreuimiento, y auiendo hecho mi sermon, resta pidir la gracia que se me oluidó, por premio d'el trabajo sin otra oracion.

Ast.--Essa está en su lugar.

Her.--No lo dudo, y con esto seria tiempo de me dexar.

Ast.--Cómo?

Her.--Yo no me veo sino quando estoy contigo, porque absente estoy sin mí.

Ast.--Y si yo sé otro altar a do vienes hazer tus sacrificios?

Her.--Será de ti tan cerca, que la mayor parte del olor y fuego participes; y si andas por ay, no ay hoja en este arbol en que tú no estes scripta.

Ast.--Holgara mucho de tener que darte.

Her.--Nunca yo te pediré lo que no tienes, y con lo que me dieres seré contento, porque presumo lo harás conforme a tu magnanimidad y mi trabajo.

Ast.--Y si ruego a Dios te vea bien casado, no es harto?

Her.--Sí por cierto, y con tanta más instancia lo rogarás, quanto más prueuas que el contrario es enojoso; mas ya no puede ser, pues eres muerta, que si biuieras, sperara yo resuscitar d'estos descontentos.

Ast.--A lo imposible no ay que dizir, y más yo soy vna sombra.

Her.--Pues yo te affirmo no buscara otra ni la dexara por ningun cuerpo deste tiempo, aunque algunos me llamasen necio.

Ast.--Mal peccado, mas poco haria al caso.

Her.--Tan poco, que ya todo me sabe a lo que es.

Ast.--Essa es la salud.

Her.--Acá viene por quien el cielo se muestra más sereno, como causa efficiente de tales monstros.

Ast.--Quién? o mal hombre, tan prompto estauas? que ay, Idona?

Ido.--Tu compadre, señora, que quiere hablarte.

Ast.--No desiste que tenia compañia?

Ido.--Sí, y todavia quiero dezirte vna palabra solamente.

Her.--Ve, señora, que será algo que te importe.

Ast.--Perdonarme as?

Her.--Sí, haziendo la señora Idona penitencia.

Ast.--Iusto es; Idona ya le entiendes, trabaja por le engañar.

Ido.--No podré.

Her.--Ni es razon que el alma engañe al cuerpo.

Ido.--Ni el cuerpo al alma, como se vsa.

Her.--No en cuerpos glorificados como el mio, que de la contemplacion de tu figura todo lo malo se despide como neblina que la calor del sol gasta y consume. No me respondes?

Ido.--No ay a qué.

Her.--Harta ingratitud paresce, ya que verme no quieres boluiendo a otra parte tus hermosos ojos, no oyrme.

Ido.--Soy contraria a extremos, y suena lo que dizes a estos milagros ordinarios.

Her.--O Dios, y en qué lengua tengo de hablarte?

Ido.--En la mejor, pues que la sabes, y no sea honrra de labrios estando tan lexos d'ellos el coraçon.

Her.--No se dixo esso contra mí, pero quiere la suerte que tú lo interpretes a tu modo.

Ido.--La suerte es esclaua de la verdad.

Her.--Mucho sabes, y quien prueua lo contrario y ve el bien seruir al mal?

Ido.--No pierde todavia la virtud su natural lugar aunque sea herida y mal tratada por vn tiempo.

Her.--Qué puedo hazer sino rendirme a la dulçura de tu boz y resplandor de tus hermosos ojos? todauia no me respondes?

Ido.--Si perseueras.

Her.--Qué ingrata eres, y a eso te supo mi soneto?

Ido.--Podria ser.

Her.--Y el concierto?

Ido.--Yo no interuine en él.

Her.--Y la obediencia?

Ido.--No la passé: entendiase en presencia de mi señora, porque yo no sé leer otra letra que la suya.

Her.--Y yo la tuya quanto basta para morir.

Ido.--Hazes d'ella ponçoña?

Her.--Ponçoña no, mas oraculo dudoso.

Ido.--Poco auia que dudar en él.

Her.--Ora yo te perdono con que lo enmiendes.

Ido.--No quiero perdon.

Her.--Esso es peor; quieres decirme vna verdad?

Ido.--Si la supiese.

Her.--Sabes que te amo?

Ido.--No.

Her.--Ni lo sospechas?

Ido.--No.

Her.--No lo soñaste?

Ido.--No sueño como tú.

Her.--No te lo dixo algun spirito?

Ido.--Aun no passé la barca de Charon.

Her.--Cómo respondes fuera de lo que te meresco!

Ido.--Como me preguntas lo que no deuias.

Her.--Qué mal hago yo en amarte! concedeme vna merced.

Ido.--Qué tal?

Her.--Prometesla?

Ido.--Dize qué es.

Her.--Que seas contenta dello.

Ido.--Cómo pides tan grande sinrazon?

Her.--Por qué?

Ido.--No sabes que no es libre mi querer y que está en el aluidrio de mis señores?

Her.--Y si ellos fuessen contentos?

Ido.--Ay no ay que preguntar.

Her.--Con esso sólo me contento. Si fuesse a veros en hábitos de pastor al villar vn dia, pesarte ia?

Ido.--Ni esso deves preguntar.

Her.--Acá viene quien me hará justicia.

Ido.--Estemos a derecho.

Her.--Porque el juez es de tu parte.

Ido.--No acceptamos aqui personas ni tomamos pechos.

Ast.--Qué razones son estas? algun secreto deue ser.

Her.--Todo son sinrazones para mí.

Ast.--Por qué tratas mal los peregrinos?

Ido.--Qué meresce quien no quiere estar por las leys?

Ast.--Que le castiguen.

Ido.--Proponga su quexa y juzgalo, que yo me voy.

Her.--Porque sabes lo que lleuas y lo que dexas, ay.

Ast.--Ah, ah, ha, qué te duele, hermano?

Her.--La pena, y reyste?

Ast.--No puedo hazer menos viendo que amas y no determinas.

Her.--Si todo aquí está en que tengo de determinarme, no ves que voy y quedo? que corro y no me mudo?

Ast.--No me diras lo que piensas?

Her.--Lo que tú mesma, sin pensamiento que de seruirte pueda.

Ast.--Plazeme hasta su tiempo, por esso biue sin recelo.

Her.--A mucho me quieres obligar, haziendo vn dia solo algunas vezes tanta differencia en los hombres: quánto más los coraçones enamorados que siempre juegan a toma biuo te lo doy.

Ast.--Pues cómo a de ser?

Her.--Como quisiese el tiempo y la ventura.

Ast.--Todavia quiero que me prometas trabajar de contentarte y creresme.

Her.--A qualquiera juramento me puedes atraer dessa manera.

Ast.--Quiero ver.

Her.--Pues quándo bolueré?

Ast.--Vn dia.

Her.--Inciertamente quieres que pene?

Ast.--Mejor es que no a tiempo limitado, porque se spera cada ora.

Her.--Acuerdate de mi cuydado.

Ast.--Y tú de mi señora.

Her.--Quál d'ellas?

Ast.--De la razon, que otras vezes ya te dixe, sin la qual no deues jamas de ir acostarte, por las muchas phantasmas que la escuridad de la noche representa.

Her.--Quien a ti sirue y ama a Idona, no se parte un punto della.

Ast.--Pero sea con las circunstancias.

Her.--No tienes tan mal guarnescido mi concepto que sea de otro modo, y todavia voy por no serte más enojoso. Encomiendote en ella a mí.

Ast.--Ve en paz y buelue a vella.

Her.--Mas a buscarme sin visitar templo de dios estraño.

Ast.--Dessa manera la ternás.

NOTAS:

[714] En las dos ediciones alterationes, por culpa de los impresores extranjeros.

[715] Hombres, en las dos ediciones antiguas.

[716] Esclauon en las dos ediciones antiguas.

SCENA 4. DEL SEGUNDO ACTO

Morio aplica su muger al casamiento de la hija con cierto gentil hombre, y hablase en Heraclio a la postre.

MORIO, ASTASIA.

[Mor.].--Muger, no me dexan éstos en paz por la respuesta, mira lo que te paresce, pues sabes leer y lo entiendes.

Ast.--No la queria[717] casar tan presto.

Mor.--Por qué? no es más que tiempo? Andronia, Sophia, Cleophila, no son más moças?

Ast.--No está en esso; queria cosa a mi contento.

Mor.--Bueno era el de antaño y mejor el de aora, vistoso, rico y de buenos parentes; pintado nos venia.

Ast.--Pintado sí, natural no.

Mor.--Qué tiene? mocoso es, si tan quillotra eres, mandemos hazer vno.

Ast.--Muchos ay hechos que nos no conoscemos; ya que no faltan bienes de fortuna y buena voluntad, trabajemos por auer los del spirito. Qué vale sin ánima vn cuerpo, sin hombre los dineros? parece la hermosura y la riqueza, pero la virtud no; ésta busco yo, y ésta compraria si se vendiesse.

Mor.--No te entiendo, ni sé lo que te quieres; no paras mientes quán estimados son los ricos? y cómo biuen a su plazer? comiendo quando quieren y beuiendo y dormiendo quando les plaze? qué más virtud o diablo es menester?

Ast.--Bien veo que esso te bastaria a mi despecho; no te digo cada dia que los ricos tienen más obligation de la buscar, pues son ministros y dispenseros de otro: y sus bienes los talentos con que deuen negociar? que desta vsura y interes se sirue Dios. Mas va todo muy al reues, porque los pobres nos hurtan esta gloria.

Mor.--Aun por esso los ahorcan.

Ast.--Mal peccados! y trabajo yo porque quando fuere al dar de la cuenta no tengamos tantos cargos; pero no hazes que irme a la mano rusticamente.

Mor.--No hago, amores, pero acuerdate que mires por el virote, pues lo ganamos con trabajo y vee cómo a de ser.

Ast.--No me contenta el paño.

Mor.--Quieres a Dareno?

Ast.--No.

Mor.--A Glafiro?

Ast.--Tampoco.

Mor.--A Dalindo?

Ast.--Menos.

Mor.--Y de más, si tienes ojo, a este que aora de aqui va.

Ast.--Seria malo?

Mor.--Buen hombre es, aunque no paresca muy auisado.

Ast.--Ah, ah, ah, y en qué lo ves?

Mor.--No le entiendo cosa que diga.

Ast.--Tambien él se quexa de no entenderte.

Mor.--Estamos, pues, en juego.

Mor.--Ni sé si tiene algo, que estos forasteros andan con las olas y biuen de prestado[718].

Ast.--No importa, nos se lo daremos, pues le sobra lo que yo busco, que conserua todo.

Mor.--Ya te entiendo; si te paresce assi, en ti lo dexo.

Ast.--Mas en Dios, que es el más cierto casamentero.

Mor.--Otra cosa se me oluidaua.

Ast.--Qué, hermano?

Mor.--Que podria ser tuuiese alguna mala opinion, que estos philosophos cada vno haze la suya.

Ast.--Quanto a esso, yo estoy segura.

Mor.--Esté bien, pero si quieres, yo preguntaré.

Ast.--No ay para qué en lo sabido, y seria hazelle daño y a nos poco prouecho; speraremos más vn poco, porque el tiempo es maestre en todas artes.

Mor.--Bien dizes, vida mia.

SCENA 5. DEL SEGUNDO ACTO

Heraclio y Logistico asechan a Asosio que va uender sus pollos y hablan con él.

HERACLIO, LOGISTICO, ASOSIO.

[Her.].--Passas por la burla?

Log.--No ay que fiar, yo la tenia por vna sancta Gertruda.

Her.--Mi aguelo, la color se lo defiende; no oyste dezir, guarda de Español roxo y de Aleman moreno? sabete que señala naturaleza lo de dentro en lo de fuera[719] muchas vezes.

Log.--No me diras cómo passó?

Her.--Fuera bueno que lo vieras para lo gustar mejor. El vellaco tiene la proa a Melania y la massa entre las manos dias ha, aunque lo niegue; yo por ver en qué rumo yuan los amores le asechaua; quiso la dicha que la caça fuesse más larga, trayendo el diablo por alli a Amertia, con la qual concerto cierto viaje passados sus requiebros, y despues a Mania, nuestra amiga, que tambien fue mate a pocos lances.

Log.--Mucho me cuentas.

Her.--Por su vida, que borracho de los fauores se gloriaua auer onze en la fragua.

Log.--Pese a tal con el milano; dessa manera no quedará polla en toda la comarca; ya queria encontralle para dalle algunas martilladas.

Her.--Essas seran sus mangas: pues tambien alli se dio en tu pelleja.

Log.--Mas de veras?

Her.--Vete de ay, que todas te conoscen ya y por burlon no creen cosa que digas.

Log.--No ay hombre que hable más a proposito, pero como son todas desconfiadas de plazer, quando les hablan no lo creen; mas yo vestiré largo de aquí en delante y hablaré entonado como tu moço: haziendo concierto con la risa de pagalle en casa su alcauala.

Her.--Es ya tarde, que tienes lleno el mundo d'esta opinion; pero podiendo transformarte como Apuleyo, no seria malo.

Log.--Oxe, antes las lleue el diablo a todas. Mas no me acabas de dezir en qué paró.

Her.--Passados los dos bancos, entró en el puerto negro, y concluyó con la señora Melania de la proueer de pollos, y ella a él de pan, por le faltar la comodidad de salir fuera; spero que no los comerán sin sal, y de hechar el vino con que sude y no vaya sin olor a la señora, para que se hallen por virtud o necessidad hermanos.

Log.--No seria bueno hazer d'el tosco y tomalle la mercaderia?

Her.--Quál?

Log.--Quál sino los pollos? que por la gallina no le dare vn higo.

Her.--No es todauia mala ropa, a lo menos no será menester yr buscar el Equinoctio, qualquíera de los Polos más ayna si el Luzero no los esconde.

Log.--Nunca yo tal speraria, sino al relox.

Her.--Pues otros correrian los doze Signos.

Log.--Para dar consigo en la torrida Zona y hazer Momia para vender a boticarios.

Her.--Todo lo meresce la nauegacion y el nauio.

Log.--A otro perro con ese huesso, que yo he almorzado, señor mio, y tú, cómo estas? cantas ya todas las vozes?

Her.--O, soy vn Amphyon en Thebas y Arion en el Delfin.

Log.--O comido de los ladrones! oyga yo todauia algunos puntos.

Her.--Qué más puntos quieres que estos de mi lira? No tiene la piedra iman más fuerça en atraher el hierro, y aqui verás cómo d'el cielo vienen los nombres.

Log.--Antes le hazes mucha ventaja si puedes con todos los metales, pero recelo que tengas necessidad de otras magicas para el oro.

Her.--No estimalle es cosa natural.

Log.--Algo dizes, mas si fuese contra hecho esse desprecio, entiende Pluton la cacha y gana el juego.

Her.--Y tú no me conoces? no sabes que ni Diogenes para Alexandre, Fabricio para Pirrho, fueron más seueros?

Log.--Perdoneme, señor, que se me oluidaua; aunque habla su merced de talanquera, terniamos más experiencia de sus philosophias si fuesse menester hazer quaresma.

Her.--Otras mayores tengo de mí.

Log.--D'el tiempo de Marco Crasso contra los Partos?

Her.--De más cerca.

Log.--Vengamos todauia a lo que cumple; en qué clima estamos?

Her.--En el de Phenycia.

Log.--Ya lo entiendo, quieres dezir ser el ave Phenix.

Her.--No más ni menos.

Log.--Mande Dios no te nos bueluas el cueruo de Noe.

Her.--Y más aora con una lection que ley.

Log.--En los naturales de Aristoteles o en el Timeo de Platon?

Her.--No fue ello menos a la fe, porque no quedó secreto natural.

Log.--Qué de borrones auria en el papel, cómo cuadraua? no hazia milagros, y afirmaua que se auia passado a ti el anima de Aristipo el magro?

Her.--Por regla de Pythagoras. Sea como fuere, no me accusará de moneda falsa, aunque fuesse rara y antiquissima la que despendi.

Log.--Algo pornias tú de casa.

Her.--Los cayreles y pespuntos.

Log.--Quién dio la seda?

Her.--Nunca falta un charlatan polido y adobos para la olla.

Log.--A qué vino la philosophia! Manzilla tenga d'ella; pero con todo, vuo banquete?

Her.--Aura que passe a los de Lucio Luculo, y la mesma Arabia Felix con su Phenix como está dicho.

Log.--No quemen essa y nasca algun abutre, porque éstas al cabo dan en ello o en ratones, como la amiga del mancebo de Isopete, que auia sido gato.

Her.--Guay de orejas que tal oyen! No, que aqui ay exception.

Log.--Como en las otras. El caso es que yo te veo lleuar al hospital por loco; no seria malo hazer d'ello testamento.

Her.--Ah, ah, ah!

Log.--Reylo aora, que despues lo llorarás. Por esso caço yo a diestro y a siniestro sin saber el nombre a nadie.

Her.--Alguna bestia hallarás vn dia que te quite el tuyo.

Log.--Sobre auiso ando.

Her.--Está bien.

Log.--Mas consuelate con esso, o con éste que aca viene. El mesmo es; mira, mira, qué precioso.

Her.--Sí a la fe, y de más si le an tendido alguna red.

Aso.--Quién compra pollos, quién quiere hueuos, quién pide leche? Eya, hermanas, buen barato.

Log.--Oye, oye, o hydeputa qué figura! no me puedo tener que no le arroje algo.

Her.--Está, diablo; no heches a perder la fiesta, que en diez años no aurá otra tal.

Aso.--Eya, quién compra? o qué noramala vengays tan de mañana truanes, Heraclio y Logistico; con quién voy topar yo, Virgilio en cesto? Por acá me tengo de colar. Pese a tal con el viage; esto me faltaua aora.

Her.--Olydo nos a, que se quiere desgarrar.

Log.--No lo penseys bayo, que todavia aguardareys la silla o el albarda.

Her.--Cierrale el puerto por allá, y yo por acá lo llamaré. A de los pollos, ola hombre de la cabeça, nos compraremos.

Aso.--Caydo he, qué remedio. Tiente fuerte, Asosio, y ensuziate la cara con d'este lodo. Tomaos allá con los amores negros.

Her.--Buenos dias, hermano, traes capones?

Aso.--No, señor, mas traygo pollos de que los podreys mandar hazer.

Log.--Bien lo representa; pues cómo? con emplastros?

Aso.--Cortandoles los Dios nos guarde.

Log.--Qué Dios nos guarde? qué diablos dize este villano?

Aso.--Los hablando con saluonor.

Her.--Qué saluonor? Habla christiano, bestia.

Aso.--No lo entienden sus mercedes? pues no es Latin, los compañeros.

Log.--Qué compañeros? y de más si nos trama este villano traycion alguna, que somos compañeros.

Aso.--Assi te açoten como no lo entiendes.

Her.--Qué dizes?

Aso.--No lo sé dizir en otra lengua; compren sus[720] mercedes, si tienen gana.

Log.--Quánto el par?

Aso.--No más de dos reales.

Her.--No quereys perder, y los hueuos?

Aso.--A cuatro marauedis el par.

Log.--La leche?

Aso.--A tarja el açumbre.

Her.--Ganará en ello, si pierde en lo demas.

Log.--No fiareis, señor, hasta la buelta?

Aso.--De mil amores; adonde es la posada, mi señor?

Her.--Descabullirse quiere.

Log.--No ves cómo da este honbre el ayre de Asosio nuestro amigo?

Aso.--Guay de tal si mé conoscen.

Her.--Qué dizes, hermano?

Aso.--Digo, señor, que nunca di ayre a nadie, antes soy de muy buena condicion.

Log.--Y es de creer; aora venios con nos y si compramos pagarémos.

Aso.--Norabuena, no me engañareys, vellacos, que pensays me days la cuerda.

Her.--Qué dissimulado viene!

Log.--Tanto mejor; no sospecha que le conoscemos, ni tú mires mucho para tras. Vienes, hermano?

Aso.--Voy, señor, aunque despacio, porque me toma vn çapato el pie; no me cogereys tan presto.

Log.--Pues no vienes?

Her.--Qué es d'el?

Log.--Colado se nos a por la calejuela; más supo a la fe que nos.

Her.--Dexalo yr, pero hagamosle otra peor.

Log.--Qué, por tu vida?

Her.--Que te vistas a la Asosia para yr al puesto acordado con Amertia, haziendole de lexos señas que te sigua hasta la teneres en la mano.

Log.--Nunca mejor hablaste; más preciaria burlar d'éste y engañar la Nimpha que ganar vna ciudad.

Her.--Quedara pago de vno en papo, otro en saco.

Log.--Voy entender en ello.

Her.--Y yo contigo a ayudarte a armar.

Log.--Para el torneo.

NOTAS:

[717] No la quiera, en la edición de París.

[718] Habla dos veces seguidas Morio. Debe de faltar una pregunta de Astasia.

[719] Fuerza es errata en la edición de París.

[720] Tus, en las dos ediciones.

SCENA 6. DEL SEGUNDO ACTO

Entrando en casa de Astasia Asosio, Melania se burla d'el y manifiesta a las damas su disfrace.

ASOSIO, MELANIA, IDONA, ASTASIA, APLOTIS.

[Aso.].--Yo os abezaré, si biuo, a burlar a costa agena, reuerendos. Qué bien empleado fuera dar comigo en vna escuela, donde no quedara rapaz que no se esforçara a acabar de me sacar de seso. Y cantara entonces la cancion de tales poluos tales lodos, aunque nunca falta quien responda:

yerros hechos por amores dignos son de perdonare[721].

Y este es el bueno del apetito en habitos de frayle, cargado de propositos de penitencia para el otro año, tambien cantando:

Parildo, infanta, parildo, que assi hizo mi madre a my.

Y todo despues se oluida con jura mala en piedra cayga. Desseo de entender la intention d'esta vellaca: el amor es ciego, no dé comigo en algun despeñadero do sean menester manos prestadas. Quanto a lo primero, ella en son de escoger me hará entrar en la casa de las gallinas sin dezir más; a mí toca entender el texto y glosallo conforme al lugar y tiempo. Más me quiere a lo que veo de lo que yo pensaua; es auisada, contentanle los donayres. Con estas tales teneys andado medio camino en empeçando, que vna necia a menester sciencia hecha de nueuo. Qué dispuesta y agraciada es, assi fuera el cuero; mas essa es la salsa d'este manjar; nunca pimienta hizo mal en tierra de pescado. Ya me paresce que estoy en la tela, segun lo traygo en antojo.

Mel.--Allá vienen mis amores. Qué bien le estan los habitos, mal año para Plauto ni Terencio quanto al pintar.

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