← Orígenes de la novela, Tomo III

Orígenes de la novela, Tomo III (part 4 of 6)

Part 4 of 6 · Menéndez y Pelayo, Marcelino · Public domain text

About this edition

Source: Project Gutenberg e-text #76459, public domain in the United States · text not rewritten or summarized · How RedLectern is built

 

Contents (6)

Continue:

Orígenes de la novela, Tomo III (part 4 of 6)

Vit.--San Manso que los amanse. He miedo que los hareis muy mala compañia, y yo quierolos como la vista con que veo.

Car.--Teneis mucha razon, y a vos os parece esso por la mala que me hazeis; pero yo no soy vengativo con mugeres hermosas, y por vn lunar en la cara, como esse que teneis, no ay cosa que yo no dexe; y si vos quisiessedes tomar experiencia de mí...

Vit.--Por lo que a mí toca, en esso estoy; qué me aconsejas tú, suegra?

And.--Eres vna boba, yo hizieralo: niega el sí, para ver lo que haze, señora.

Vit.--Bueno seria para él esso.

Car.--Señora mia, fuera de toda burla, porque soy de pocas palabras y cierto en las obras; por estas barbas, que me pareceis muy bien y que os lo deseo; y más os digo otra cosa, que para más cautiuarme no he visto en esta tierra otra que tenga talle de muger cortesana sino a vos.

Vit.--Suegra, holgaos con mi bien.

And.--Quién se aueriguará contigo? No tienes más que dessear, y aún mal contenta.

Car.--Por este rostro que os hablo verdad, y que teneis vn donayre cortesano que me mata.

Vit.--Aun nosotras por acá no hemos visto essos muertos.

Car.--Pesar de los Moros, aun más muerto que yo?

Vit.--Señor, os mentiran los ojos, que no seria yo.

Car.--No pueden ellos mentir en cosa tan clara.

Vit.--Busque V. m. las de su calidad, que nosotras somos gente humilde. Andamos en este río al frio y al sol; otras damas tendrá por allá que lo merezcan.

Car.--Aora me agrauias? Esso no entró en el concierto; demas que os engañais mucho conmigo: porque soy muy enemigo de paredes enjaluegadas, y más codicioso de vna moça sin arte que el milano de pollos, lo que aora es fuerça que veamos en el rio.

Vit.--Esso será donde ay que ver.

And.--Y cómo que ay!

Car.--Es el mal que no soy muy ignorante; tengo mal ojo, no puede auer en essa persona cosa mala.

Vit.--Buenas son ellas, pues me traen y me sacan del atascadero y no las he de buscar prestadas?

Car.--A tiempo estamos que lo veremos.

Vit.--Mejor placer vea mi madre de mí, que meta el pie aora en el agua.

And.--Mejor será tu alma.

Vit.--Mejor será ella, que lo haré como lo digo.

And.--Irase el diablo para el diablo, y pasarásse esse enojo.

Vit.--Yo soy assi antojadiza y estoy aora como he de estar.

Car.--Yo os dire cómo será, Andresa, no le hinchais vos el cantaro.

Vit.--Quando ella no quisiere, no faltará otra ruin.

And.--Hablais vos vuestras virtudes.

Car.--Aqui estoy yo que sin serlo, si en esso os siruo, assi como estoy os lo hinchire en medio de la corriente del rio.

Vit.--A, señor, cubrios, que llueue. Essas palabras tienen más sentido.

Car.--Y vos para qué sois tan maliciosa? Qué modo teneis para traer essas cejas tan bien hechas, que parecen pintadas?

Vit.--Para qué es tan grande honra a tan pequeño santo?

Car.--No sois sino muy grande para mí, que no ay cosa de que haga tanto aprecio como del valor de la persona; y los ruines que lo pusieron en tener dinero y cosas desta calidad, les vino de tener bazos animos, y disfrazan la naturaleza, mas la verdad es mi opinion, y la fundo en lo que veo y entiendo; y si quisieredes aora que yo os hinchiesse el cantaro en la voluntad, ya estoy de la otra parte del rio.

Vit.--Besole las manos por lo que ha dicho, mas antes lo quebraré que le daré esse trabajo.

Car.--Quién pudiera saber con qué intento se dize esso! Quál es vuestra calle, señora?

Vit.--Por discrecion lo sacareis: de frente de la nariz, no la primera puerta, sino la otra.

Car.--Aunque sea burlaros de mí, me alegro, pues os holgais, que no quiero gusto sin compañia; yo lo sabre por otras señales más ciertas, que es por el rastro, que por todo este camino y en mí dexa essa gracia.

Vit.--Para qué es tanto cortar?

Car.--Mirad el ladronicio de aquellos ojos, aquella risa y aquellos dientes como perlas!

Vit.--Vistes aquello? qué gran bien. En fin, señor, no se me da nada que hagais burla de mí quanto quisieredes. Aunque somos gente del campo, no nos echan fuera de la Iglesia.

Car.--Andressa, amiga mia, ya veo quán poco valgo por mí con esta moça; en vuestras manos me pongo y vos ponedme en su gracia.

Vit.--Mirad, señor, que nunca los encomendados hallaron bien.

Car.--Ha! que no pretendo más que tengais dolor de mí, pues sois tan compasiua; no quiero para con vos más fauor que a vos misma.

Vit.--Está muy bien assi.

Car.--Señora, aqui os espero, porque no sé si dais licencia que vaya adelante; y tú, moça, por esse arenal da señal de ti como endemoniada.

Vit.--Aparejada está la fiesta, que ya la procession sale.

Car.--Oyes tú, moça, o no?

And.--Oygo, y más que oygo; perro ladrador nunca buen caçador.

Car.--Placeme, porque yo tengo essa opinion, y a buen entendedor pocas palabras.

Vit.--Hasta esso es todo nada.

Car.--Aora quiero ver lo que hazeis por mí, que yo doy poder bastante para dar y donar.

Vit.--Esso basta con la fe de escriuano.

SCENA SEPTIMA CARIOFILO, ZELOTIPO.

Car.--Voto a tal, que es valiente la moça y bien dispuesta, y deue de tener buenas carnes, y es rubia para mejor señal. Cortenme las orejas si no es golosa; podra ser que la cace antes de muchos dias, que si Andresa es la que yo pienso, ella me la traera a las manos; y si no, todo será tornarme al camino seguro, y al vltimo remedio, que es mi amiga Filtria; echaréla que me la pesque. Bueno ando yo aora con estas muchachas. Este juego quiere que se den a él y luego acude. La buena diligencia todo lo alcança; con esto ellas mismas se entran en los peligros, como lo hara ésta, que ya lleua en la cabeça la negra vanidad de hermosa, como si no lo fuera mucho más la virtud. Es vn trato muy gruesso éste de las rapacillas y muy sobre seguro; hazense de rogar al principio, y quien las conoce y perseuera en seguirlas nunca perdio el caudal. Yo ando ocioso, que es la yesca deste fuego, como dize mi amigo Ouidio, que quitar la ociosidad es matar la hambre al amor y quitarle las armas, y quando me desautorice aora vnos dias, que no puede ser menos, porque este rapaz de Cupido es la misma desautoridad, y no ay oro sin escoria, y por sus terminos se ha de conseguir todo, tiempo me queda para recogerme y llorar; no quiero casarme tan presto. Quanto más que por tachas, y más como ésta, ninguno perdio casamiento; dinero allana los montes y passa el mar. Assi que no ay que reparar en quentas, ni inconuenientes; quiero lograrme, si puedo; que para priuar con toda muger se ha de perder la grauedad, y hazer locuras es el mejor empleo deste trato. El juyzio estese a vn lado para los quarenta; el arrepentimiento, para los cinquenta; la contricion, llanto y dolor, para la miseria de los cansados sesenta, hasta cerrar la sepultura. El año da los frutos sazonados segun las mudanças de sus tiempos. Assi va nuestra vida por sus edades, y yo tambien, por no errar la senda, voime con ellos; quiero ir al paraiso por el camino general y contentarme con tener allá vn rincon, porque no soy embidioso. Essotros mis señores, que lo procuran con muchos ayes y eleuaciones de ojos, y sólo es por parecer bien al mundo, si no es otro su intento, no les he embidia a lo que fingen y a sus engaños. Ya viene acá Zelotipo; la prissa que trae por contarme lo que le ha passado con su prima! qué cosa tan natural es no poder encubrir el contento o pesar que sentimos! Por este respeto, demas de otros, es la amistad vn bien diuino, que se comunica con nosotros, sino que anda aora muy desvalida por malas inclinaciones, porque se baraja el mundo en interes. Y toda la conuersacion se resuelue en tener ojo al prouecho particular, no comunicar ni sufrir a ninguno sino es con este fin: ya no se hallará otro Damon, ni Pithias, ni vn Rey Dionisio, que desease su familiaridad. Gran desventura es la desta nuestra edad; en ella vemos muchos exemplos de males no vistos hasta aora, ni oidos, y ninguno de virtudes; y damos por escusa nuestra el defeto del tiempo, siendolo el de nuestro natural, que lo ponemos en esta opinion con nuestras obras. Ha, señor, vais a pedir algun oficio?

Zel.--O, amigo, no entendi hallaros aqui; pareciome que os huuierades alejado más.

Car.--Tengo aqui puestos laços a cierta caça.

Zel.--Y qué tal?

Car.--Aora lo sabreis. Veis aquella rapacilla de lo verde, que viene acá del rio con otra de mi casa?

Zel.--Es criada de la señora Eufrosina.

Car.--Por vuestra vida? Pues pagámelo y os la traere a lo que quisieredes.

Zel.--Esso cómo?

Car.--Por que la mando con el pie. Esta es la que os dixe, y quando os dexé topéla y habléla vnos brauos amores: tengola encomendada a Andresa, que es diablo, y me la ha de rendir. Esta es vna gran mina para tratar vuestro negocio, y lleuar y traer, que estos casos quieren ser assi trabados. Y todas estas ayudas son necessarias para poner en efeto la obra; iremos assi juntando nuestras municiones, y quando fuere tiempo de poner fuego, no seais necio, que ya sabeis que quantos más Moros, más ganancia.

Zel.--Está bien, pareceme que teneis razon; hazed lo que quisieredes, en vuestras manos me pongo.

Car.--Son estos vnos remedios acomulatiuos a manera de corredores de campo, poco costosos y muy importantes. La regla de Ouidio es picallas, porque sean diligentes. Aora le hablaré yo en mi particular; en el vuestro luego, que es más seguro. Dexadme aora con ella y vereis milagros.

SCENA OCTAUA ANDRESA, VITORIA, CARIOFILO, ZELOTIPO.

And.--Veslo alli, que está esperando donde lo dexamos.

Vit.--Ay triste de mí, y aquél que llega aora a él es el primo de nuestra Silua de Sosa.

And.--El mismo es.

Vit.--Ay mal hora y negra, y él contáraselo todo, y el otro irá luego a ponerlo en pico a su prima, que burlará de mí sin cesar.

And.--No, que yo le dire que le auise que calle.

Vit.--Tan grandes amigos son los dos?

And.--Guardenos Dios, los mayores del mundo.

Vit.--Será tan ruin como él.

Car.--Veis aqui, señor, vna señora que en aquella señal negra vereis luego si la pueden hazer por mí, y quiero que juzgueis si tengo razon en perderme.

Vit.--Jesus, libreme Dios! aun no está harto de burlarse? Señor Zelotipo, vengueme V. m., pues yo no puedo.

Zel.--Ojala pudiera yo lo que vos podeis: que el seruiros está en mi tan cierto como en él el obedeceros.

Car.--Veis aqui esta espada, y yo delante della como vn cordero.

Vit.--Guardeme Dios de mala vision.

Zel.--Señora Vitoria, donde vos estais no puede auella.

Vit.--Tambien me parece que se burla; no esperaua yo de V. m. esso; prometole que yo le dé mis quexas a la señora su prima.

Zel.--Holgaré mucho, con tal que le digais mi razon.

Vit.--Esso es lo que más me importaua para darle que reir; demas que quiero tanto a V. m. que no me atreuere a culpalle delante della, porque seria ir con vna quexa y venir con dos.

Zel.--Pues yo soy todo de V. m y de toda essa casa, y tan de su vando, que seré antes contra mí y contra todo el mundo.

Car.--Andresa, amiga mía, qué tenemos hecho?

And.--Mucha cosa.

Car.--Y pues, quiere?

And.--Quiere, en casa se lo contaré todo.

Car.--Está bien, señor Zelotipo, no me gasteis mi tiempo, dexad los cumplimientos para otro dia.

Vit.--No le quisiera yo tan pegajoso.

Car.--Con vos puedo yo dexar de serlo?

Vit.--No ay prisa a quien Dios no acuda.

Car.--Quereis hazerme merced de vn poco de agua?

Vit.--Toda la del cantaro os dare.

Car.--Cómo no he de estar perdido con estas franquezas, señora? aora para entre los dos os aueis de acordar de mí en ausencia?

Vit.--Ay Jesus, pues no?

Car.--Esto fuera de burla.

Vit.--Yo no sé hazer burla sino de quien la hiziere de mí.

Car.--Beso a V. m. las manos por la que me haze, que es para mí muy grande; y mirad que de oy adelante viuo como vuestro, porque os quiero y estimo mucho.

Vit.--No se espera menos de tal persona.

And.--Señores, no passen adelante, porque estamos ya en la boca de la calle.

Zel.--Dize bien, vamonos por acá, besamos las de Vs. ms.

Vit.--Señor, si viere que dize mal de mí, no lo consienta.

Zel.--No le conuiene a él esso conmigo.

Car.--Dexaldo vos, id en buen hora, que yo le cantaré por Mayo:

Acá os hallo en mi Rol, garrido amor;

y si mandais, vamos a la puente, y contareis vuestras auenturas, que yo os veo muerto por dezirlas.

Zel.--Vamos en buen hora.

ACTO QUARTO

SCENA PRIMERA SILUIA DE SOSA.

Sil.--En grandes cuydados me veo con estos amores de mi primo, porque no les hallo camino ni fundamento. Por una parte me parece que es en donayre todo lo que dize, y creo que su intento es ennoblecerse más con esto: porque ya ninguno se contenta con su suerte, ni se quiere preciar della, y su fin es procurar más altura. Que aqui estoy yo que no deuo nada a la hermosura y talle de Eufrosina, y que no le despreciara ni le fuera tan costosa, antes lo tuuiera en buena dicha, por sus buenas partes. Mas no tienen por bueno sino lo que más cuesta; y deste gusto dañado nacen los trabajos: que para quien se quiere acomodar con la naturaleza, poco basta, y el gusto y el descanso consiste en el estado humilde, como el dessasossiego y cuydado en estado soberuio. Por otra parte pienso que no puede más y, tengo dolor dél: porque le veo tan consumido y tan diferente de lo que era, que no ay duda sino que muere por Eufrosina: porque lo fingido no dura mucho y ello mismo se descubre. Yo temo su muerte, si se ve desesperado de mí, segun lo mucho que muestra sentir, y me duele el coraçon de verlo tal. Bien entiendo que le puedo remediar, por lo que he conocido de Eufrosina, que no la pesa de saber que la quiere bien, y las mujeres nunca tuuimos juyzio ni le tendremos. Ella no ha menester más que oirse alabar de hermosa, como quien piensa que mata a quantos la ven; y assi no dudo creer que le tenia amor, y la siento eleuada, porque siempre busca cómo hablar en él; y toma por traza hazer burla de su persona, como si yo fuesse inocente y no la entendiesse; y de poco acá se ha hecho más ventanera que solia ser, con el dessasossiego que consigo trae. Algunas horas la hallo pensatiua, agena de la libertad y descuydo con que antes se reia y holgaua, como quien no tenia cuydados ni cuenta con nada. Quando haze labor, canta uersos sentidos. En los libros que lee, todo su fin es buscar passos de amores, y gusta mucho dellos. Repara en los versos tristes y en las sentencias de entendimientos sutiles. De noche no puede dormir y habla en cosas que dan a entender lo que trae en el pensamiento. Todo esto es nueuo en ella, y pareceme tan mal como pareciera bien a mi primo si lo viera. Qué flaco sufrimiento es el nuestro, que si no tiene particular gusto a que se amarre y haga fuerte, no ay inconueniente que lo enfrene. Hermosura, sangre delicada, ociosidad y regalo son los medios de todos los estremos que estas muy señoras suelen tener; si quieren bien, no miran sino a lo que desean. Todo lo que les dizen creen, por lo que de sí presumen; y en fin todo es viento. Viene la vejez y seca aquella flor, y como rosa, que en vn dia nace y se marchita, assi passa nuestra hermosura. Ved aora a qué proposito viene que se sujetasse mi primo al amor de Eufrosina la primera vez que la vio, de manera que la voluntad, entendimiento y razon se hizieron luego a la vanda del apetito, que lo tiene tan sin libertad, que confessando el peligro, sin esperança jura que no puede escusarse de seguillo, y yo lo creo y me compadece. Triste de mí! y quién supiera el fin destos tratos, que siempre son peligrosos. Si él se cassase con ella, no me estaria a mí mal, que no será tan ruin que no me lo agradezca; mas es tan incierto y está tan lexos, que de aqui allá no nos duela la cabeça. Quién me mete a mí aora en estas rebueltas? allá se auengan; si se quisieren bien, quieranse; yo no lo estoruaré ni lo aprouaré, al menos en quanto más no viere; quierome entretener en esta mi costura y cantar por apartarme destos cuydados, que quien canta sus males espanta.

_Aquel Cauallero Que de amor me habla, Quierole en el alma._ Sé que es mucho mio, Creo su verdad, Dios me dió en empeño A su libertad. De mi voluntad A su dulce habla, Quierole en el alma. Tieneme fe dada De ser mio sin fin; No viuo engañada, Ni él lo está de mí. Dize lo venci Con ojos y habla: Quierole en el alma.

SCENA SEGUNDA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

Euf.--Yo quiero oir esta musica, buena está aora vuestra alma para pedirle mercedes.

Sil.--Pues, señora, no hemos de estar siempre de vna manera.

Euf.--Tal sea mi vida como me parece esso; quiero acompañaros, quando no sea más de por oiros. ¿Quién me ha rebuelto mi azafate? Donde vos estuuieredes siempre ha de auer rebueltas.

Sil.--Mejor me ayude Dios que yo he puesto mis manos en él.

Euf.--Ay, si os dieran tormento, y cómo dixerades la verdad!

Sil.--En buena fe que ya estaua assi quando yo vine.

Euf.--Mirad qué mentira; si se os cayera vn diente cada vez que la decis, ya no tuuierades ninguno; y es sin duda que me tomariades de mis agujas, que a vos nada se os escapa.

Sil.--Mejor viua yo y me dé Dios salud.

Euf.--Segun esso no viuireis. Aora veis esto? Quién me ha quitado de aqui el alfiler grande?

Sil.--Su mulata ó alguna de essotras, que todo lo rebueluen y barajan, ó lo perderia ella, que nunca lo prende.

Euf.--Esse es buen dissimular; mostrad, que yo lo conocere. Ay, esse es.

Sil.--Lo que yo sé, señora, que en la otra sala lo hallé.

Euf.--No, sino que vos hallais más en mi agugero. Veamos qué teneis hecho en vuestras labores. Ay, hermana, y cómo sois desaliñada, y perdonadme; mirad cómo teneis ahajada esta costura, que no está para ver.

Sil.--Vistes tan grande mal? pues sí, desaliñada es la niña! ensucianmela essas criadas, que me la andan arrojando por cima de las arcas: y nunca tiene ventura de estar queda en vn lugar, por más que lo riña y vocee.

Euf.--Qué cierto es que no vereis assi la mia!

Sil.--Quién alabará la nouia?

Euf.--Mas no lo podeis negar. Graciosa es esta labor.

Sil.--Estos ramos le dan mucha gracia.

Euf.--Pues quando tengan la cenefa que los acompañe, ha de parecer muy bien.

Sil.--Bien sé yo quién ha de llorar en otra ocasion.

Euf.--Mirad lo que dize esta desuergonçada.

Sil.--Tal me sucediesse, y guardad, señora, no se os rebuelua el estomago; mas qué cierto es que lo quisierades oy antes que mañana, y os agrada tanto, que no lo creeis.

Euf.--En buena fe, que antes querria ser monja.

Sil.--Ya anda por aqui el amor; y quién os lo quita?

Euf.--Mi señor padre, que no querra.

Sil.--Ay, quién lo creyesse!

Euf.--Por qué no? pues sé muy bien quán poco dura esta vida, y que hoy somos y mañana no, y de vna hora a otra nos desconocemos. Passa el verdor de la edad en dos dias; y quando no pensamos estamos en la vejez, y toda nuestra hermosura se acaba. En el alma consiste la verdadera y durable belleza. Todo lo demas que tenemos es sombra, que passa en vn momento. Si de tanto tiempo como ocupamos en las vanidades del mundo considerassemos alguna hora quán poco dura todo y con quánto trabajo se goza, y conociessemos este engaño tan claro, no es possible sino que tuuieramos más cordura en nuestro proceder, aunque pienso que no aprouechan consideraciones; porque anda la comun inclinación tan habituada a malos exercicios, que los que más conocimiento alcançan del mal lo suelen hazer peor. Hazemos siempre las cuentas de lexos, sin reparar en el cargo; repartimos la vida en vanos fundamentos, que llorando seguimos; damos poder a la costumbre, fuerça a naturaleza, disculpa a nuestras inclinaciones. De manera que hazemos nosotros otra ley que compite con la de Dios, todo para mayor trabajo: que el mundo y el pecado nunca dieron descanso.

Sil.--Quién haze aora a Eufrosina predicador? pero qué cierto es esto de ánimos descontentos é indeterminados en su gusto, que como no lo tienen en lo que pretenden, luego tratan de consuelos espirituales. Qué lexos estan destas espiritualidades los ánimos diuertidos y enfrascados en sus apetitos!

Euf.--Esto es cosa llana, que vna monja buena Religiosa viue fuera de toda desuentura y muy contenta, siruiendo a Dios con muy cierta esperança de eterno premio; porque quien más cerca está del fuego, más se calienta, y no puede tener disgusto a que luego no le socorra el fauor diuino; y vale más un momento de consuelo espiritual que quantos tormentos falsos el mundo puede dar y tiene.

Sil.--Señora, bien parla Marta despues de harta; vos como estais segura desso, tratais bien del arnes. Ser penitente es el trabajo, que confessor quienquiera lo será, y el mayor parece ligero a quien no lo passa.

Euf.--Esso es verdad, mas no contradize serlo tambien lo que yo digo: porque todos venimos a este mundo a purgar el pecado de nuestros primeros padres, y por este medio habilitarnos para la vida eterna, para que fuimos criados, y las religiosas caminan por el atajo y se ven más cerca de conseguir este efeto, y no se ocupan en otra cosa sino en exercicios para conseguirlo. Y lo que á los del siglo parece más aspero en el hombre, que es professar pobreza, castidad y obediencia, viuir como encarceladas sin salir del monasterio, ir siete veces al coro cada dia a alabar a su Criador, bien considerado es el mayor descanso desta vida: porque dadme vos miserias como las que padece la muger casada, por más rica que sea, en criar los hijos, casar las hijas, sufrir y pagar las amas y criadas. Pues sugecion no puede ser mayor que la que tiene a su marido, zelada de los cuñados, reprehendida de sus hermanos, notada de los parientes, perseguida de la suegra; y el dia que sale de casa, le questa la licencia mil enfados y de donde fue trae otros tantos; y todo por el mundo que siguen, de que esperan por premio doblado tormento, y con tanta desuentura, quanta en este purgatorio ay que sentir. Pues sólo por el descanso de espiritu de la monja, en buena fee que tiene tanta ventaja seguir la Religion, y no el siglo, como la verdad a la mentira.

Sil.--Lo contrario diran algunas, que las entran contra su voluntad.

Euf.--Esso es porque ninguno viue contento con su suerte, si la considera con las esperanças del mundo. Mas quien tantea la vida con la razon de espiritu dirá lo que yo digo, y ojala me la dexaran seguir a mí aora.

Sil.--Pecado fuera comer la tierra essa hermosura y mal lograr essa gallardia.

Euf.--En esso va poco y se auentura a perder mucho.

Sil.--Qué cosa ha de ser quando la veamos con vn hermoso hijo a los pechos? que de tal arbol, tal fruto; y no puede ser mayor gusto que ver la simiente en grano.

Euf.--Y qué caro que les cuesta a las cuytadas de las madres! No vais más lexos de la mia, que desde que me pario no tuuo vn dia de salud y le resultó la muerte; y assi sólo por no parir, querria ser monja cien vezes.

Sil.--Ya otras han dicho esso y se casaron; si yo no me muero, no me acostaré antes que os azeche y vea lo que passa.

Euf.--Vos lo hauiades de hazer?

Sil.--Y como que espero hazerlo y reirme mucho quando oyere llorar, pesandome por no ser vos.

Euf.--Vuestro dia os vendra.

Sil.--Ya fuesse antes oy que mañana.

Euf.--Quien assi lo dize no lo niega.

Sil.--Es mal hora que me haga de rogar con lo que yo deseo.

Euf.--Qué carta es esta que teneis en el pecho?

Sil.--Dadlo acá, señora, dadlo acá, que no os importa.

Euf.--Primero veré si es de amores.

Sil.--Por vida mia no verá, si yo puedo.

Euf.--Assi yo viua como la veré.

Sil.--Por Dios le pido que me dé mi carta; y pues yo no veo las suyas, por qué ha de ver las mias?

Euf.--Quiero yo ver ésta.

Sil.--Parecele bien esto? pues deme quantos golpes quisiere, que no he dexar que la vea en ninguna manera del mundo.

Euf.--Pienso que quereis jugar; vos ya no me la habeis de quitar por fuerça, y por vida de mi señor padre que si porfiais, que me enoge de veras.

Sil.--Hazed vuestra voluntad. Yo no sé qué desgracia es la mia o qué cautiuerio, que todo lo ha de ver; porque yo soy vna necia. Algun dia he de ser señora de mí. Y si yo no esperara esto, con mis manos me matara; yo me ire en casa de mi madre por escusar estas cosas.

Euf.--Señora, no se deshaga por amor de mí, que no es el mal tan grande. Tambien yo soy para guardar secreto, y no sabria encubriros ninguno mio. Mas no todas son almas de cantaro como yo soy. Veis ahi vuestra carta tan preciada.

Sil.--Holgose mucho, riase aora y haga burla a su placer.

Euf.--Mas, fuera de enojo, quereis dezirme cuya es?

Sil.--Es de su dueño.

Euf.--Qué graciosa sois! Pensais vos que es bueno mostraros afrentada, como que no hizierades conmigo otro tanto, y yo lo sufriera?

Sil.--Pues assi es la moça sufrida para burlarse con ella quando no quiere.

Euf.--Teneis bien de qué quexaros; pero la carta yo os prometo que es muy discreta. Respondistes ya?

Sil.--Señora, no querais saber lo que no os importa, ni de ninguno más de lo que os quisiere dezir.

Euf.--Por qué? no soy muger para guardar secreto? poca confiança hazeis de mí, más fiara yo de vos.

Sil.--Amistad y secreto no se guarda entre desiguales, sino es de menor a mayor, por temor o interes.

Euf.--Fiad de mí, que soy muger de mi palabra.

Sil.--Eela aqui con sus demasiadas importunaciones como el otro dia.

Euf.--Aora no más, no más; que me maten si no es de aquel loco; y vos, señora, daisle ocasion para estos atreuimientos y recibis papeles? Bien está, ya no le culpo a él; holgaos y tened placer, vereis como ando vendida.

Sil.--Por cierto que no sé qué me haga ni qué le diga; tomóme por fuerça la carta estando yo sin pensamiento de darla, y luego bueluese contra mí?

Euf.--Essa es vna gentil escusa. Recibio la carta del otro cabeça de viento, y quexase de lo que le digo?

Sil.--Digo la verdad, que si la tomé fue que me la arrojó en el regazo.

Euf.--Por esso no fuera bien quemalla?

Sil.--Para hazello la traia, mas holgueme de leerla antes. Este fue el pecado que me engañó, mas prometo de irla luego a quemar con la memoria destas cosas, veremos si me dexa.

SCENA TERCERA EUFROSINA SOLA.

Euf.--O, cómo me siento perseguida de pensamientos en que no puedo ni sé tomar resolucion cierta. Por esso se dize no ay vida sin muerte, placer sin pesar, descanso sin trabajo, luz sin escuridad. Triste de mí, que busqué el cuchillo con que me degollé, descubriendome yo misma a las espias del amor; sin sus cuydados estaua en quanto no las oí. Hirio mis oidos, alborotaron sus vientos el mar de mis deseos; y yo, inocente destos nueuos y estraños mouimientos, no osé tomar puerto. Trabaja esta tormenta por dar conmigo de Caribdis en Scila. Desde que supe la pretension de Zelotipo y su aficion conformose mi voluntad tanto con ella, que quanto más trabajo por negallo menos puedo encubrir quán inclinada estoy a su intento. Hurto a la memoria los pensamientos que dél me ofrece, cuestame mucho y valeme poco; y aora me tiene tan vencida con las razones desta carta, que le rindo por fuerça las armas de mi resistencia; porque como el amor reyna en el alma aficionada a la discrecion, venciose la mia a su modo de dezir discreto, y yo teniendo los sentidos eleuados en esta imaginacion, negueme por obedecerle, y no soy en esto la primera, ni seré la postrera. Fedra amó su entenado; de Pasiphe nació el Minotauro; Europa quiso bien el toro Cretense; Simiramis a su propio hijo; Canaze y Biblis amaron a sus hermanos, Mirra a su propio padre. Mayores monstruos son éstos que amar vn hombre galan y discreto que por su persona merece lo que otro por sus grandes rentas. Y que no sea mi igual, tambien Diana amó a Orion, Aurora a Zefalo, Venus a Adonis, pobres caçadores; porque conocieron que en la persona está el verdadero merecimiento: pues por qué no haré yo lo mismo? Demás que Zelotipo es de noble linage, y si no es rico, basta la hazienda que yo tengo, y no pretendo ni quiero riquezas, sino contento, y vn hombre con vna capa y espada, de condicion y entendimiento a mi gusto. Todos los libros que leo de antiguas y modernas historias estan llenos de las hazañas deste Rey de los humanos. Quiça si le obedezco me dara descanso, y si le niego el vassallage podria mudar la voluntad Zelotipo, que el mucho desden resfria el amor; y segun siento sujeta la mia, no podre resistir sus venganças y será peor. Por otra parte, si entro en esto, no see que será de mí: dare mala vejez a mi padre, que me quiere tanto; si me quiero escusar, ya no soy señora de mí para poderlo hazer. El ánimo dudoso a muchas partes se inclina. No sé para qué somos buenas las mugeres; los hombres pretenden lo que apetecen, todo les está bien. Nosotras encubrimos los deseos y apetecemos lo que más nos vedan. En fin, he de obedecer a quien todos obedecen; si me culparen, compañeras hallaré. Siempre oi dezir que voluntad es vida. El mirar mucho en los casamientos por riquezas haze que aya en el mundo tantas mal casadas. Puede ser que esto venga ordenado de Dios para más descanso mio, que dél viene todo el bien. Qué haré, en fin? quiero descubrirme a Siluia de Sosa, que es mi amiga; mas qué dirá aora de mis desdenes y desprecios? querráse vengar de los pesares que le he hecho. Triste de mí, que aun en esto es la fortuna mi contraria, que no sé si me hará contradicion; mas a todo me he de poner, pues assi lo quiere el amor.

SCENA QUARTA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

Euf.--Venis ya más mansa, señora? Estais muy enojada?

Sil.--No mucho, pero yo me guardaré de que tengamos más estas pendencias.

Euf.--Bien sabeis, hermana, como despues que murio mi madre no he tenido otra amiga ni otra conuersacion sino es la vuestra.

Sil.--Y yo, señora.

Euf.--Dexadme dezir; y siendo assi bien creereis la confiança que en vos deuo tener, y con ella os confiesso que no puedo ya encubrir lo que siento; perdonadme estos desatinos de amor, castigadme si os pareciere mal; y si cortesia y voluntad os obligan a hazer por mí alguna cosa, sea en esto, en que consiste mi vida y el contento della, que yo quiero con tanto estremo a vuestro primo, que me fuerça a hazer tan grande error como es confesarlo. En vuestras manos me pongo para que ordeneis de mí lo que os pareciere con juyzio claro y libre, pues yo no le tengo ya.

Sil.--Triste de mí, qué he hecho? aun esto ha de venir a más mal. Mis pecados me metieron en este laberinto.

Euf.--Mirad, hermana, bien para mi disculpa quán natural es de mugeres delicadas de ingenio y sangre noble ser vencidas deste tirano amor. Por él quebró Hisifele sus leyes, Medea mató a su hermano, Filis se mató por Demofon, por Hercules Dianira[630] y Dido por Eneas; entre las quales bien puedo passar, pero no me disculpo; ofrezcome a la pena que me dieredes, que será más piadosa que la del amor que siento.

Sil.--Cómo temi yo esto y cómo lo adiuiné!

Euf.--Luego como me dixistes que vuestro primo estaua aficionado de mí, pienso que burlando lo hize de veras dueño desta alma, y todas vuestras burlas fueron besos del fingido Ascanio. Aora ved qué haré.

Sil.--Mucho me pesa, señora, veros tan adentro en essa passion, y por parecerme que estauades lexos dessos cuydados y assegurada de vuestra condicion tan essenta, os hablaua burlando como vistes; y si yo considerara la sutileza del amor, nunca tal dixera; mas quién auia de imaginar que cosas de tanta burla vinieran a tantas veras?

Euf.--Pues qué, no es verdad que él me quiere bien?

Sil.--Esso no lo negaré, porque no os he de mentir; antes lo que yo conozco dél es que no puede llegar a más el amor del que os tiene.

Euf.--No sé si os engañais, que los hombres todos son engaños.

Sil.--Essos son para quien se han de vsar; mas con vos, señora, y con essa hermosura no se pueden tratar, pues sola la gracia de essos ojos vencerá a los brutos animales. Si oyessedes a mi primo dar razones sobre esso y dezir que ninguno os conoce sino él!

Euf.--Quién pudiera saber la verdad!

Sil.--Mala está de ver. Con mi vida asseguraré yo que os adora, y lo podeis creer; assi tuuiera yo lo que desseo. Si lo oyerades hablar en esso conmigo, yo asseguro que me confessarades lo que digo: porque sus palabras son diferentes de las de otros. Ver los suspiros que daua salir tan claros del alma, que parece que la arrancaban, el poco concierto dellos, vnas razones tan comedidas y sujetas, que ellas mismas mostrauan su dolor, vnos deseos couardes, vnas desconfianças sentidas, vnos pensamientos tan puros, que como os digo, señora, si lo oyessedes, yo fiadora que confesseis que le sois deudora. Mas con todo esto no querria que os metiessedes en cosas de que despues no podais salir.

Euf.--Ya aora no puedo, y si quereis que viua, no me aconsejeis esso, antes me holgaria mucho oirlo y que no me sintiesse.

Sil.--Facilmente se puede hazer.

Euf.--Como no me he visto en otra tal, para nada tengo traça.

Sil.--Mas no sea dessa manera, pues assi lo quereis, sino habladle.

Euf.--No tengo coraçon para tanto.

Sil.--Yo os diré cómo será, y que le parezca que lo hazeis acaso; quando él venga acá y estemos hablando, entraos conmigo, como que no sabeis que está él alli, y lo vereis temblar y no acertar a dezir palabra, porque en tratando de vos pierde el color, y tiene los ojos que parece que quiere llorar, y se oluida de todo.

Euf.--Aduertid que si le hablo, temo que luego no ha de hazer caso de mí: porque estas cosas cuanto más cuestan más se estiman.

Sil.--Donde ay verdadero amor no cabe desprecio, y a los amores las dificultades de los principios los hazen publicos: porque las mugeres quieren que las merezcan con pretensiones largas, y por esto los hombres hazen finezas públicas, que dañan adelante. Yo, señora, no quisiera hazer cosa que vuestro padre viniera a saber, antes morirme. Lo mejor es que dexemos esto y no nos empeñemos más.

Euf.--Hablais como libre desta passion y como quien le duele poco el mal ageno, pues no os lo merezco tan poco. Quándo esperais que vendra acá?

Sil.--No sé en buena fee, porque yo lo escandalicé tanto sobre la carta, que será possible no se atreua a venir tan presto.

Euf.--No sé si fuera bueno embiarlo a llamar, aunque en esto hallo inconuenientes.

Sil.--Harelo si vos quereis; mas ya he dicho que es menester gran recato, porque no nos entiendan.

Euf.--Yo assi querria.

Sil.--Vitoria va al rio, quiero embiarle vn recaudo con ella.

Euf.--Pues conocele?

Sil.--Bonito es él para que no le conozcan; mas no querria que sospechasse alguna malicia, que son estas moças parleras; en fin, quiero dezirselo.

NOTAS:

[630] Sic, por «Deyanira».

SCENA QUINTA SILUIA DE SOSA, VITORIA, EUFROSINA.

Sil.--Vitoria, Vitoria.

Vit.--Quién me llama? qué me quieren ya? nunca me han de dexar.

Sil.--Amiga, vas al rio?

Vit.--Voy, qué me quereis?

Sil.--Hermana, quieres ir a casa de mi tia?

Vit.--No puedo ir aora, qué camino es esse para el rio? qué dira quien me viere con el cantaro en la cabeça?

Sil.--Todo se facilita con dexarlo en vna casa de camino, y no es mucho el trabajo, de más que yo te daré vna cosa.

Vit.--Qué cosa?

Sil.--Ve tú, que no nos desconcertaremos.

Vit.--Me dareis de vuestro jabon frances para labar la cabeça?

Sil.--Sí daré, y del estoraque para que perfumes. Irás?

Vit.--Prometeislo?

Sil.--Prometo.

Vit.--Sea en buen hora, yo iré.

Sil.--Ruegote, hermana, mucho que no hagas otra cosa, porque me importa.

Vit.--Perded cuydado.

Sil.--Hermana, dirasle a mi primo que le beso las manos mil vezes y que si sabe alguna cosa del negocio que le encomendé, que le suplico me haga merced de verme, porque tengo que hablar con él sobre esso y que no passe de mañana. Se te acordará?

Vit.--Qué gran cosa para no acordarseme; teneisme por niña?

Sil.--Mira, amiga, que en ninguna manera hagas otra cosa.

Vit.--Ved si me lo podeis dezir otra vez; qué importuna sois.

Sil.--Ya va [a] aquel recaudo, señora.

Euf.--Estará en casa?

Sil.--Dizeme mi tia que todo el dia está recogido en su aposento, y su entretenimiento es tomar vna vihuela, que la tañe y canta marauillosamente, y haze muy buenos versos; y en esto se ocupa lo más del tiempo.

Euf.--Teneis algunas coplas suyas?

Sil.--El otro dia cantauan vna quartilla las moças con su hermana, y él le añadio otras que me embiaron, y dixo que las boluiesse luego; mas yo no lo he hecho, y pienso que las traygo.

Euf.--Por qué no me las mostrastes? Enseñámelas.

Sil.--Veislas aqui. Esta es la copla que las moças cantauan, y las añadidas éstas:

Cauallero que sois mio, Señora no quiso Dios, Pues yo lloraré por vos. Dentro en mi pecho esculpida Vuestra figura poseeo: Acabar puede mi vida Primero que mi deseo; Con los ojos de alma os veo, Con los del cuerpo por vos Lloraré, pues quiso Dios.

Sil.--Qué os parecen?

Euf.--Muy buenas.

Sil.--Pues dizen que las compuso diziendo y haziendo, y que no tiene otro descanso ni sale de casa ni trata con nadie; y es con tanto estremo, que le pesa a su madre verlo tan melancolico, y piensa que lo causa deseos de ir a la Corte.

Euf.--Y se ha de ir tan presto?

Sil.--Cómo es esso? dize el otro que no ay para él otra muerte sino verse donde no os vea. Pareceme a mí que no tiene pensamiento de ausentarse.

Euf.--Sabeis que deseo mucho comunicar a su hermana? hazed que venga acá vn dia.

Sil.--Todas las vezes que quisieredes, y más que no os ha de desagradar su persona, y se parecen mucho ambos.

Euf.--Vamos al terrado, y dexemos la costura.

Sil.--Dios me ha venido a ver con esso.

Euf.--No veis qué gracioso está el rio aora sobre tarde?

Sil.--Por estremo.

Euf.--Y aquellos arenales solitarios y contemplatiuos a la orilla del agua, quién tuuiera libertad para ir aora a ellos a coger de sus blancas guijas!

Sil.--Sabeis lo que más me agrada? la harmonia que hazen estos paxarillos de vna parte y de otra.

Euf.--No ay más que desear, yo soy perdida por oir un ruiseñor que canta en nuestra morera.

Sil.--Quereis que vamos el Sabado primero a nuestra Señora de Esperança? Pedid licencia a vuestro padre.

Euf.--Sabeis adonde yo querria que fuessemos, y seria mejor? al Espiritu Santo, y ordenariamos que fuesse allá vuestra prima.

Sil.--Quereis hazer esso?

Euf.--Yo os diré cómo será: diré que me duele la cabeça y que prometi ir a rezar vna deuocion, y pondremos a mi ama por intercesora, y vos y ella ordenareis el armuerço.

Sil.--Esso será muy bien, y mañana embiaré a combidar a mi prima.

Euf.--Ay.

Castigado me ha mi madre Por vos, gentil Cauallero. Mándame que no os hable, No lo haré, que mucho os quiero.

Sil.--Qué cosas hiziera aora vn alma que yo sé, si os oyera.

Euf.--Yo soy muy aficionada a esta copla por el tono.

Sil.--Y tambien por la letra; en la harpa la cantais lindamente.

Euf.--O si fuera yo aora hombre, para meterme esta noche en vn barco, y irme por esse rio a publicar mis ansias con mi harpa. Cautiua suerte fue la de las mugeres.

Sil.--En buena fe, señora, no puede ser más, pues estan siempre sujetas y encarceladas. No hizieran los hombres para sí esta ley; al diablo que los ofrezco, todos en vn cordel.

Euf.--Fuera de vno.

Sil.--Ya os dolia, señora.

Euf.--Como proximo. Qué estudiante es aquel que alli va, conoceislo?

Sil.--El diablo me lo dio a conocer; pienso que es aqui nuestro vezino, y preciase de muy aficionado, segun me quiere dar a entender Vitoria entre juego y burlas, y viene de ordinario a su casa vna manada de visiones dellos. Y con las fiestas y musicas que hazen, tales que parecen diablos, segun ella dize, y vuestro padre algunas veces se enfada de oirlos, porque confina el aposento en que viuen con el suyo.

Euf.--Bien de espacio estuuiera quien se ocupara en amores de estudiante, que todos son grasientos. Quién es el otro del cauallo y borceguies amarillos?

Sil.--De aquí es de la ciudad, hijo de vn arrendador vecino de mi madre, y dizen que es muy rico.

Euf.--Qué vano que va, pensará que mata a quantas ve. Miró acá; o gran ventura!

Sil.--Tengolo yo muy amartelado, señor. Otro anda aqui muy erguido, de cabello tan rizado, que es contento verlo, muy perdido por mi; quando me ve da de los pies al cauallo y lo corre hazia donde estoy: mas yo nunca le veo galan sino es el Domingo; es deudo de vnas parientas mias, y dizenme ellas que matará por mí su perro.

Euf.--Pues mirad acullá, quién es aquella de los escuderos tan aliñada?

Sil.--Es muger de vn escriuano.

Euf.--Grande autoridad lleua, pareceme que viue confiada de sí.

Sil.--Es muy asseada y anda siempre tocada de rodetes, y pienso que se alegra que la hablen, y a mí me han dicho que es vna gran parlera.

Euf.--Alli viene otra con vnas chinelas bien airosa; pareceme muger soltera.

Sil.--Es la de nuestro çapatero, y dizen allá no sé qué con vn estudiante vezino suyo; podria ser mentira, que, mal pecado, no vienen ellos a otra cosa a esta tierra sino a deshonrar a muchas.

Euf.--Siempre es menos de lo que dizen; que ellos precianse de acreditarse a costa de la fama agena, que es la mayor baxeza que vn hombre puede hazer.

Sil.--Señora, quereis ver vn siruiente de vuestra Vitoria?

Euf.--Quál es?

Sil.--Aquel de los borceguies bueltos.

Euf.--Mal apersonado es el picaro: talle tiene de darle muchos palos.

Sil.--El otro dia me pedia ella consejo; dezia que era oficial y que se queria casar con ella, sin que lleuasse más que su persona; mas pareceme que le quiere poco o nada.

Euf.--Son muçuelas locas, que cada dia quieren el suyo. Mirad que viene mi padre.

Sil.--Retiremonos, porque no tenga que reñir.

SCENA SEXTA CARIOFILO, ZELOTIPO.

Car.--Pidiome aora mi moça zelos, y yo puseme más vano que vn pabon. Lleuela con traça, de manera que quedamos concertados. En pago desto me mandó que le dé a Zelotipo vn recaudo de su prima, deue de ser sobre su pretension. Quiero ir a buscarlo, que quiça viene esto por Eufrosina; mas yo, aunque lo esfuerço, no tengo mucha esperança del hecho, si bien con las mugeres nada se acaba por razon, porque nunca se inclinan sino a lo que más se aparta della. Demas que el atreuimiento nunca carecio de buen fruto, y la mayor parte de las cosas del mundo se hazen más por ventura que por orden de nuestro juizio; y assi es risa pensar ninguno que por quentas y reglas de discrecion ha de hazer nada, pues siempre vemos los efetos diferentes de lo que imaginamos. Lo cierto es encomendarlo a Dios, como dizen, y echarse a nadar, preuenirse para lo que viniere y seguir la derrota de los hados, que es la ordenacion diuina, y con esto dame buena ventura y echame en la calle. A la ventana está Zelotipo, voy a hablarle; qué me recomendó, señor?

Zel.--Pues qué ay?

Car.--Yo vengo a [a]diuinar, a [a]diuinar, pague pena quien no acertare.

Zel.--Quereis que esté yo siempre de humor para celebrar vuestras gracias?

Car.--Sé que no está aora la luna sobre el horno. Pues no va por ahi el gato a sus hijos. Primero vereis los libros que la vieja truxo a Tarquino Prisco que deis en el blanco.

Zel.--Mis penas me bastan para tener en qué entender.

Car.--Háblole yo en vno, y respondeme en otro; qué tiene que ver lo que respondeis a lo que yo os digo? dadme albricias, y nos entenderemos a coplas.

Zel.--Ya os digo que no estoy tan ocioso que pueda tratar negocios agenos; en los mios tengo bien en que ocuparme.

Car.--Y si os truxesse yo para ellos y su remedio vna yerua?

Zel.--Apolo, inuentor de la medicina, dize que no la ay.

Car.--No lo alcançaron todo los antiguos, aunque se desuelassen mucho sobre esso. Prueuolo por la cosmografia, que dezian que las dos Zonas vezinas a los polos por muy frias, y la torrida de entre los dos tropicos por muy calida, eran inhabitables, y nosotros hemos visto lo contrario; y como cada dia se descubre vn Piru, podria yo soñar, como Alexandro para curar a Tolomeo, y hallar vna yerua más prouechosa que el palo de la China, pues los Fisicos dizen que ay en estos barrios Cohimbranos muchas de gran virtud.

Zel.--Ninguna la tendra para mí, quanto más que si es para oluidar este amor, antes quiero morir con él.

Car.--Qué dezis? dessos sois? yo os dexaré a que obre en vos naturaleza; porque mal se cura quien desprecia la medicina y desconfia del medico; pero con todo vos me haueis de pagar muy bien la nueua que os traigo, porque es de gran precio: quedamos aora yo y la gentil Vitoria concertados.

Zel.--Hagaos buen prouecho, que yo no os tengo inuidia; essa era la gran nueua de mucho prouecho? cómo sois gracioso sin serlo y fuera de sazon!

Car.--Pues quereis saber quánto os importa? que me dixo que dezia vuestra prima que fuesedes alla, que le conuiene mucho hablar con vos, y sobre mí, que no es sin misterio.

Zel.--Ya os he dicho que no os burleis conmigo, pues sabeis lo rendido que estoy; porque si tal creyesse poco era perder la vida con el alboroço, como la otra Matrona con el contento de ver el hijo que tenia por muerto.

Car.--Mirad acá, monseñor, yo no puedo hazer más que dezir lo que me dizen; si no me creeis, id a buscar a Vitoria.

Zel.--Y es verdad?

Car.--Passa assi lo que os digo.

Zel.--O poderoso enamorado de Psichis, y tú, piadosa Venus, no me niegues la cinta que diste a Iuno, para que me salue en esta tormenta.

Car.--A quien Dios quiere dar bien, a casa se le viene; de mi consejo, quando te dan la ocasion ásela del copete; la tardança en todas las cosas es dañosa, si bien algunas vezes da opinion de prudentes, y muchas se pierde por pereza lo que se ha ganado por justicia; dezid esta noche como dizen los muchachos: dormiré, dormiré, y buenas nueuas hallaré, y por la mañana idos allá, Dios delante, que a quien él quiere ayudar, el viento le compone la leña, y quedaos en buen hora, que tengo que hazer; mañana nos veremos.

SCENA SETIMA SILUA DE SOSA, ZELOTIPO, EUFROSINA.

Sil.--Beso las manos de quien viene tan gentilhombre.

Zel.--Yo beso las de quien espero recebir nueuas de mucho contento, que no se puede esperar menos de su buena persona, si no me engaño.

Sil.--En qué lo conoceis?

Zel.--En essa gracia y agrado diferente de otros dias.

Sil.--Mucho me deueis, primo.

Zel.--Conozco que os deuo la vida, y creed, señora, que me precio de muy agradecido, y os doy por testigo el tiempo. Contadme, señora prima, mis bienes, si los tengo, que aun no sé qué crea ni qué espere, antes que el deseo de saberlo me mate.

Sil.--Qué me dareis vos?

Zel.--No sé poner precio a cosas que no le tienen.

Sil.--Ya sé que sois elegante en hablar; aora en fin quiero fiarme de vos. Eufrosina leyó la carta; sabiendo que era vuestra se puso braua como Ecuba quando vio sacrificar a Policena, y a Polidoro muerto en la playa.

Zel.--Esse es el bien?

Sil.--Escuchadme, que mayor le tenemos de lo que penseis; yo tambien hizeme enojada, y fui luego a quemarla por escusar el peligro que muchas vezes viene por estos testigos.

Zel.--O, quién se viera alli juntamente quemado como Plaucio con Ostilia! matara assi vn fuego con otro.

Sil.--Finalmente, quando bolui me confessó no podia resistir el amor que os tenia.

Zel.--O, bienauenturados oidos que tal oyen, dichosos males destinados para tantos bienes! Mejor nueua es esta que las tres que dieron juntas a Filipo Rey de Macedonia. O fortuna, si me quitareis que no llegue a lograrte, sea con la muerte, que ya recibire contento, pues [he] alcançado de la vida lo más que tenia que darme. Contadme, señora prima, muy menudamente por estenso todo lo que passastes y lo que ordena de mí esta adorada mia.

Euf.--Silua de Sosa?

Sil.--Señora.

Euf.--Qué hazeis? O estais ocupada? perdonadme, que no lo sabía.

Zel.--Beso las manos de V. m. y ya que mi buena ventura me dio este dicho[so] acierto sea para alcançar de V. m. que me tenga por suyo.

Euf.--O, perdonadme el estoruaros, que en verdad que no sabia que estauades aqui.

Zel.--El perdon, señora, yo lo pido de mis atreuimientos, obras de essa perfecion que veo y contemplo, y esta tan grande deuda de mi ventura, que assi lo oso dezir a V. m. la reconozco para que sea mayor, con que me doy por obligado de nueuo, despues de auer mucho que lo estoy en mis pensamientos a perder la vida en seruicio de V. m. y no la memoria desta obligacion.

Euf.--Mirad lo que prometeis, que las palabras son faciles de dezir y dificultosas de cumplir.

Zel.--Esso es a quien no le salen del alma, mas bien seguro estoy que nunca en mí falte esta verdad, quanto más que cuando en algun tiempo pudiesse auer defeto en mi fe, qué mayor pena se me puede seguir que tener delante de V. m. culpas? y más yo, que me precio tanto de buena eleccion y juizio, por lo que con él he alcançado a sentir y sabe Dios lo que me questa?

Euf.--Son estas cosas de tanto peligro, que de mi consejo deueis escusarlas, por vuestro descanso y el mio.

Zel.--Voluntad determinada ningun peligro teme; demas, señora, que en esto no veo otro sino es que vuestra condicion no me sea fauorable, y si yo la viesse inclinada a hazerme merced no ay temor en los temores que para mí lo sea.

Euf.--Como el tiempo descubre y aprueua lo que ay en la voluntad, sin él mal puedo juzgar y menos conocer.

Zel.--Aora acabo de saber quán grande bien fuera que la naturaleza pusiera vna puerta en el pecho para que se mostrara la pureza del coraçon, para que viendolo no mereciera el tiempo que a él se le deue. En esta turbacion que se ve en mí está claro el sentimiento del mío; concedelde, señora, el acetarlo por vuestro, y dexad a mí el cargo de su lealtad, que yo os hago pleito omenaje de defender al mundo esta fortaleza de mi fe por vuestra.

Euf.--Sí haré, con tal que me lo agradezcais y tengais memoria de lo que en esto hago por vos, assi para estimarlo como para sepultarlo en secreto.

Zel.--Es tan grande mi reconocimiento, que aun passando desta vida (si es posible) no podré oluidar esta ventura, y si por mis memorias y agradecimiento que se os deue lo es mereceros, ya me sois deudora, porque me tiene tan rendido mi aficion, que el mayor trabajo que siento es pensar cómo afinaré con demostraciones euidentes esta verdad.

Euf.--Quiera Dios que sea como dezis, y no sean vuestros intentos a costa de mi inocencia. De mi parte os prometo hazer lo que merecieredes; voyme, no parezca mal hablaros tanto.

Zel.--Aora veo quánto la esperança de la gloria alibia todas las penas presentes; señora prima, mirad por mí, no enloquezca.

Sil.--Alégrome mucho de veros tan contentos; idos en buen hora, que ando ocupada en ordenar la reposteria a su padre de Eufrosina, que va a cumplir un voto a Santiago, y a holgarse en su encomienda; despues de su partida tendremos lugar para todo.

Zel.--Pues no se os oluide hazer recuerdo de mí.

Sil.--Yo tengo esse cuidado.

Zel.--Teniendolo me dareis la vida.

SCENA OCTAUA CARIOFILO SOLO.

Car.--Esta borracha de Filtria siempre me da (como dizen) por vna verdad diez mentiras; quiere aora de nueuo darme hambre, como á gabilan, de mi muchacha; no sé con qué fin lo haze, ni á qué mira; parecela que me siente aficionado y traeme en mil quimeras, y al fin toda es nada: queda tan descansada y segura en mentir, como quien ni teme ni deue; maldita la verguença que tiene: tened por cierto que tratar con éstas es lo propio que con el mismo embuste y maraña. Escusado es pensar ningun hombre que ha de saber tanto como la más ignorante muger del mundo, pues la primera, en naciendo nos vendió, y ellas en lo que no quieren nunca se engañan. Las alcaguetas no se puede dezir quán mala ralea es y la dificultad que tiene conseruallas en amistad, porque tienen por ley el prouerbio: quien da y no da siempre, quanto da, tanto pierde. Aunque les ayais dado los ojos de la cara, en sintiendo la bolsa vacia, muerto es el ahijado por quien teniamos el compadrado; por esso dize Plauto con razon, que no ha de auer piedad que lo sea para las tales. Traen vn latin, beati que tienen, y de otra manera aullan y os dizen: a essotra puerta, que ésta no se abre, que quien me quiere, dizeme lo que sabe y dame lo que tiene, y si no ay que dar, que hará? Ahorquese en buen dia claro y comanle lobos; con esto quién suplirá tanto como es menester? la dama pela por vna parte, ellas desuellan por la otra, y donde quitan y no ponen, mira qué será? Yo no puedo ya viuir con Filtria, porque soy vn Lazaro y ha quinze dias que me dize mal el juego, y no leuanto cabeça; quiero pagarle con palabras, y ella sabe más durmiendo que yo despierto, y no me vale mi engaño: pideme descaradamente y pagame con mentiras. O pesar de mi quinto abuelo! sirue vn hombre toda su vida á un Principe trabajando, porque no le eche menos vn momento, estirandose delante dél como melcocha, echando los bofes porque le vea, sufriendo mil afrentas por ponersele delante, mudando los pies como grulla, durmiendo con los ojos abiertos como liebre, y le lleua lo mejor de su edad, muchas vezes sin fruto, y si le paga, despues de dar vozes sobre su largo seruicio, dize que le haze merced, y es sobre su sudor, y halla razones para que aun le quede deuiendo; y vna perra destas os mete en peligros del alma y de la vida, a costa de vuestra diligencia y buena dicha, y nunca se tiene por pagada, y muchas vezes la comprais mentiras, sin valerme andar siempre preuenido de cautelas. Y como la necessidad haze a los hombres sabios, a mí nunca me faltan escusas; sé dilatar promesas por estremo, dar color a engaños como un Vlises; soy vn laberinto de colores retoricos y terminos logicos, y un abismo de las ideas de Platon: nada me aprouecha, y tengo por cierto que todo lo que se compra es más barato: pero si yo no supiera assi granjear en mis tratos y amainar sus tempestades, anduuiera á los grillos, como raposa. Bien sé que es cosa más real dar que recebir, mas naci para entender y desear, como otros muchos para tener y no saber lograrlo ni vsar dello; desquentos son del mundo, congojas generales, que á solo Dios pertenece el remedio: voy passando assi mi viage como mejor puedo; compro mis gustos con mi trabajo, como otros con su dinero. En estas maculas manuales hallo la ganancia más cierta y a menos costa, porque son boçales en mis traças: loquillas, elebadas y golosas, auenturan sus personas á qualquiera siete, todo lo creen; pagaisle con bien te quiero, y quando mucho, en señal de amor y reconocimiento con vnas memorias de plata, sortija de bufalo, cuentas para el cuello, y con qualquiera cosa de poca costa las obligais mucho. Aora estotra mi madama Laura Polinia me embia quanto puede hurtar a su padre, y piensa ella que me tiene assido para casamiento; mas yo echariame antes en la mar, sólo por no ver al villano ruin de su padre. Pues la madre, tambien es de las lindas, a mí me maten si no beue como tata[631] y más dinero huuo en la casa de los Medicis de lo que su padre deue de tener por más que gane en su oficio de platero, aunque lo tienen por muy rico; goçaréla este verano, a la entrada del invierno ireme a la corte, y ojos que le vieron ir no lo veran más en Francia. Zelotipo anda muy próspero con Eufrosina; fuesse su padre en romeria a Santiago aurá dos meses; hablale todas las noches por las rejas de vna ventana, escriuele cada dia, y segun me dize, ayer mandó hacer una llaue falsa para entrar con ella. Si el rapagon entra reboluerale ochenta hojas: el padre está caçando y holgándose, confiado en la vigilancia de vna vieja que tiene por aya, que no ve ni oye, y a quien ella y Siluia de Sosa hazen del cielo cebolla, y piensa que la tiene para honra y casamiento muy cerrada y guardada. Estas, por la mayor parte matan á sus padres antes de tiempo y son unos ministros de Dios con quien castiga las culpas que ellos cometieron: porque quien con hierro mata con hierro ha de morir, aunque aora ni ay padre para hijo ni hijo para padre, cada vno va por su parte, como cangrejos; en los padres falta el amor y en los hijos la obediencia, y no ay cosa que tanto me canse como vnos perdidos por hazer mayorazgos, ansiados por dexar casa fundada nueuamente, con grandes clausulas de firmezas: porque dizen queda alli su nombre viuo, y el alma quiçá está muerta en el infierno, padeciendo los gustos del heredero, que queda dandoles pocas gracias, y tal ha de ser la señora Eufrosina, que es la niña de los ojos de su padre, porque nunca hijo muy regalado dexó de ser hiel á los padres que en ellos ponen su gusto con demasia. Aora quién dirá que vna dama como Eufrosina, discreta, noble, virtuosa, se venciesse por un hombre desigual a su calidad, sin tener respeto más que a su aficion? en fin, son cosas que trae el mundo, venturas con que nacen las personas, juego de passa passa de la fortuna con los estados humanos: por esso ninguno desespere de la merced de Dios. Este es vn caso de que muchos pueden tomar exemplo para muchas cosas; de ninguna muger ay que fiar, y de todo hombre ay mucho que temer. No hay ley que assegure tanto como quitar las ocasiones del daño. El saber y la cuenta y razon humana nunca aciertan el hecho, si no es teniendo a Dios por padrino. Mas quién es este que veo venir hazia acá? dame el ayre que lo conozco: pareceme Galindo, mayordomo de don Tristan; quiero irme a él, que sin duda me traera cartas de la corte.

NOTAS:

[631] Así en el original; quizás cāta, canta.

ACTO QVINTO

SCENA PRIMERA CARIOFILO, GALINDO.

Car.--Sed preso.

Gal.--O, señor, besoos las manos; de vuestra posada vengo aora, y no me supieron dezir dónde estauades.

Car.--Yo soy peor de hallar que aguja en pajar.

Gal.--Andareis en las paranças?

Car.--Busca el hombre su mantenimiento por donde mejor puede; cuándo fue la buena venida?

Gal.--Aurá quatro horas.

Car.--Y adónde posais?

Gal.--Con un estudiante pariente mío.

Car.--Y yo no estaua en esta tierra?

Gal.--Sí, mas no teneis posada propia, y no os quise poner en cuidado: veis ai una carta de Grisandor vuestro amigo.

Car.--Si me dais licencia la leeré luego, por cumplir con el alboroço y obligacion de amistad.

Gal.--Iesus, señor, y es muy justo; yo aseguro que viene echando fuego, segun el se precia de saber dar dos toques; os reis? pareceme que gustais; aunque sea demasia, sepa yo lo que dice.

Car.--No se puede dexar de comunicar; oid.

Gal.--Brabo hombre es éste, yo no he podido calar su intencion.

Car.--Acá nos entendemos, que vos nauegais por los rumbos vulgares.

Gal.--Estremadamente ha dicho; y yo no juzgara que era deste humor.

Car.--Quién Grisandor? es grande hombre, y tiene un estilo apacible y corriente: no es de vnos retorcidos, amarrados a sentencias de Tulio, que inuentan vocablos de conserua.

Gal.--Aora tengo en grande opinion a Grisandor; no parece lo que es.

Car.--No aueis oido decir, debaxo de mala capa ay buen bebedor? a quien vos vieredes que es de mi quadrilla no lo estimeis en poco, porque yo no me entiendo con gente vulgar.

Gal.--Sabeis quién me dió grandes recaudos para vos, y os quisiera escriuir? Artian Labares.

Car.--Soy muy suyo; decidme, cómo le va con su christiana nueua?

Gal.--Partiose el Rey para Almerin, y quedose todo en esperanças.

Car.--Pues assiguroos que le acude ella a su gusto; y yo no tenia por sin duda que estauan casados: contadme más. En Almerin, mucha gente?

Gal.--En pipa, como sardinas: matónos su Alteza en traernos alli, porque es la más mala tierra que pensé ver.

Car.--No digais mal de los buenos dias de Almerin: aquella gracia de aquellos campos, aquellas salidas apacibles, y más aora quando viene el tiempo de cantar las aues; no ay cosa que le llegue en el mundo, ni se puede pintar mejor casa de placer, ni recreacion Real.

Gal.--Esso no tiene aora, porque en Lisboa no ay tanta gente, ni tanta confusion.

Car.--Creedme, que nuestras demasias lo destruyen todo; pues con ser naturalmente todos diferentes en los pareceres, y contrarios en aprobar el ageno, vemos en estos casos, que en oyendo una opinion luego van con ella todos; y queremos que vn Rey, que es solo vn hombre, satisfaga a tantos y tan diuersos juicios en todas sus acciones; siendo assi que no me dareis dos hombres que los tengan conformes. Esto se ve en nosotros, en lo diferente que sentimos de Almerin; mas quántas sentencias daran aora por aquellas posadas los escuderos?

Gal.--Es la suma de los gustos verlos: essos estan aposentados en el meson de Santaren, entre dos tizones, quemando botas. Vno cuenta lo que dixo al Rey, y lo que él le respondio; otro lo que le ha de dezir; otro se quexa que no se puede hablar y de aqui vienen discurriendo a la vida y estado Real, y dan resoluciones de pareceres aprouados en media hora, que el Consejo de Estado no se atreuiera a determinar en cien años; y toda su quexa es del Confessor del Rey, porque no le dice la verdad, y que los Predicadores no hablan con libertad.

Car.--Qué diferente conuersacion será la de los moços de monteria, ocupados en dar filos[632] a chuzos y cuchillas, y todo nada. Dezidme, por vuestra vida: sabreis darme razon si anda alli un ayuda de camara que llaman Amador de Frisa?

Gal.--Y le vi dos dias antes de mi partida, camino de Santaren, emboçado corriendo la posta con otros a porfia.

Car.--Sabeis si está despachado?

Gal.--Pienso que [no], porque yo le vi poco antes desto haziendo graues reuerencias delante de los del Consejo, como hombre pretendiente, y que grangeaua su favor, que es vn miserable estado.

Car.--Pues aun no lo sabeis bien. Quanto más seguro y menos costoso sería tratar en sardinas? Si los hombres considerassen lo que en esso passa, antes de empeñarse en el tiempo! Veis ai vn hombre que tiene muchos seruicios, mas nada aprouecha sin fauor. Esto no por culpa de quien reyna, sino por malicia de algunos, que procuran impedir los premios a quien los merece; y creed que traer pretension es la suma desuentura, porque no ay oficial ante quien passe que no os maltrate y aniquile por su gusto; y aunque al principio se muestre afable, en sabiendo que sois pretendiente, al mismo punto se os pone graue, y con presuncion de arrastraros: lo que importa es, si se pudiesse, tratar con la persona Real, que esta grangeria nunca mintió, y nunca os pone en empressa que no sea muy honrosa: ya passó el tiempo de amigos, fiaos sólo de quien Dios fió su pueblo.

Gal.--Sabeis quién está muy bien despachado? Frison Silueira: dieronle un nauio de alto borde, y viage para la China, y va este año.

Car.--Alégrome por vida mia, que él lo merece todo: quién lo despachó?

Gal.--Allá tuuo sus minas.

Car.--Buenas le fueron.

Gal.--Saueis otro que tambien ha tenido buen sucesso? conoceis vn criado de vn desembargador, que andaua alli asqueroso y deslucido, perdido por traer çapatos curiosos, y tenia de su mano tendera?

Car.--Muy bien, gran valenton: llamase Mateo Rosado.

Gal.--Esse lleua vn gouierno por tres años.

Car.--Holgaos con esso: yo juraré que no siruio dos años continuos. No ay que cansarnos, sino entender que el hombre honrado que por sí quiere medrar, es lo mejor hazerse tahonero, gozará vida descansada; porque la sugecion y el trabajo no se hizo sino para los que tienen nobles pensamientos y presuncion honrada, y el mundo no leuanta a quien lo estima poco y espera dél mucho. Mas dexemos estas quexas antiguas, que quando Dios no quiere, los santos no ruegan, y la fortuna ya tuuo otro tiempo más juridicion para leuantar y derribar que aora. Dadme nueuas de mis señoras moças de camara, gente de nuestro estado, aunque ellas no quieren serlo.

Gal.--Daros he quantas quisieredes: vine todo este camino con ellas, porque truge a mi cargo seruir vna cierta dama por don Tristan, y acompañé y parlé a cien mil; en mi vida he tenido dias como aquellos: anduue en estremo picado toda la jornada con vna del retrete. Alli serui tambien a vuestra dama un dia que cayó en vn pantano, y en vuestro nombre la acudi, y le dixe que lo pusiesse a vuestra quenta, hizele mil cumplimientos por vuestra parte, senti della que os quisiera ver alli.

Car.--Grandes nueuas me dais: o pese a mí, que huue yo de perder essa ocasion.

Gal.--Pues yo os certifico, que segun tomé el tiempo del peso cuando la subi al sillon, que es valiente moça.

Car.--No hay más que desear: es fuerte y rolliça, y soy muy aficionado a las tales.

Gal.--Venimos hablando en vos dos grandos horas, y os acredité de muy rico; hizome despues muchas amistades con mi dama.

Car.--Todas son amigas de cumplir essas obras de misericordia. No la hallariades boba.

Gal.--Qué decis? nunca hablé con muger que assi me contentasse.

Car.--La rapacilla tiene ingenio, y una suauidad en mirar que mata. Vistis a su criada?

Gal.--Mil vezes, y tiene pico; y no sé si me afirme que la vi inclinada a Bicho de Monteira.

Car.--No es en esso necia; siempre le dara algun fruto. Dezidme, Etor Tristan cómo anda con la suya?

Gal.--Dizen que estan casados de secreto; lo que me parece es que está muy fauorecido, porque lo vi muy entremetido con ella.

Car.--A esso auia de venir esse inocente; ninguna embidia le tengo, porque la señora ya passó por los bancos de Flandes, y no muda aora los dientes.

Gal.--Todo esso no importa; ellos se quieren bien mucho tiempo ha, y ya sabeis quán sesudas y mansas salen de aquel toril, y que palacio haze milagros.

Car.--Siempre estuuistes en Almerin desde que llegó el Rey?

Gal.--Antes poco tiempo, porque luego me bolui a Lisboa, donde estuue un mes, hasta que parti para aqui.

Car.--Contadme, pues, cómo está Floriana.

Gal.--Muy próspera: cogió entre manos vn Burgales; diola tantas joyas, que no sé que aya otra más rica; despues robó tambien a vn Indiano.

Car.--Fue dichosa siempre, y es vna picara fea, y no tiene más de los huesos: sólo tiene gracia y agrado, y canta muy bien.

Gal.--Saueis quién anda aora muy perdida, y dissoluta? una, que posaua en la Betesga, y la hablaba Troylo de Flores.

Car.--Y él, qué se ha hecho?

Gal.--Gastadissimo, y empeñado con estos males y otros, se va este año a la India.

Car.--Cómo se ha perdido esse mancebo, que tenia mucha hazienda heredada y la gastó toda con essa muger, y en el juego! Dezidme, señor, vna mulata muy gallarda, que viuia en la calle de los Cauides, que nos festejó mucho, si os acordais, quando fuimos a los toros de Almeida, dónde está? Tercia todavia por sus amigos?

Gal.--Poco antes de mi partida comí en su posada: dixele que os venia a ver; quiso escriuiros, diome mil recados para vos, y dixome que no auia en el mundo tal hombre.

Car.--Somos grandes compadres, y tiene ella hechos por mí algunos buenos negocios. Os acordais de la confitera? qué nueuas me dais della?

Gal.--Está muy buena, y quexosa de vos.

Car.--Ha, que no ay tierra en el mundo como Lisboa: la conuersacion de la gente, el donayre de las mugeres, la liuertad de la vida: no creais que se puede viuir en otra parte. Aora bien, quién os echó en esta region? teneis aqui algun negocio o es de passo?

Gal.--Queremos casar á mi amo.

Car.--Quién, al señor Don Tristan?

Gal.--Sí.

Car.--Y con quién?

Gal.--Aqui en esta ciudad, con la hija de don Carlos, señor de las Paboas.

Car.--Santa Maria, contadme cómo es esso. Venis ya sobre concierto o a hazer alguna diligencia?

Gal.--Yo os lo dire, que hombre soy de negocios. Yo llegué diez dias ha aqui de noche; supe que don Carlos fue a Santiago en romeria, pero que se estaua en su encomienda: partime por la mañana, por alcançarlo en ella antes que se alongasse: hallélo en la quinta que tiene de su mayorazgo, cosa estremada y lindo sitio para assistir en ella vn Cauallero. Dile las cartas que le traia de sus parientes; holgueme en la monteria, y otras caças con sus caseros, y él muy contento me mostró todas sus heredades[633]: y segun me dio cuenta, lleuo el negocio concertado. El se partió a su romeria para boluer luego.

Car.--Qué negro despacho este para Zelotypo! y sabeis lo que le da?

Gal.--Quanto possee despues de muerto, porque no tiene otro heredero, y sin la encomienda, de ordinario el mayorazgo que tiene llega a seis mil ducados de renta vn año con otro, y dale luego treinta mil escudos con sus joyas y alhajas.

Car.--A quánto llega la renta de don Tristan?

Gal.--Está aora arrendada por tres años en nueue mil ducados cada año.

Car.--Honradamente casa la señora.

Gal.--Conoceisla vos? dizenme que es muy hermosa.

Car.--Tales fuessen las pulgas de mi cama; mas es tan vraña, que luego como la ven huye.

Gal.--Un poco es esso de moça de villa; porque la dama que es señora, lo mejor que ha de tener es seguridad y confiança, sin llegar a presumir que nada le pueda ofender, y guardando los terminos del recato y honestidad, cumplir con la cortesia; pero tenga dineros, y sea tuerta o manca.

Car.--Pareceos que tardará mucho el efeto?

Gal.--Si vos quereis baylar en la boda, no os vais de aqui, que antes de dos meses vendremos a efetuarla.

Car.--Y quándo os ireis?

Gal.--Querria en la mañana, si Dios fuesse seruido; mas en todo caso he de ver a la señora antes que me vaya, para dar nueuas al galan, que está muy aficionado por la fama.

Car.--Aora, señor, yo tengo una posada, mala ó buena, recibira V. m. la voluntad.

Gal.--Beso las manos de V. m., yo la doy por recebida, y por tan poco no es justo dexar a mi pariente.

Car.--No fuera bueno que os acordarades que me haziades agrauio? Aunque sea por fuerza, aueis de ir a cenar conmigo; despues el dormir será como quisierades.

Gal.--Aure de obedeceros en vuestra tierra, como en vuestra casa.

Car.--Assi os conuiene, si quereis escapar de mis manos.

Gal.--Vos sereis hombre para darme de quien me enamore en esta tierra?

Car.--No faltará.

Gal.--Dessa manera sereis mi padre. En esta ciudad hay buena gente?

Car.--No es mala.

Gal.--Estas que topamos aquí, son de las que se vienen a la mano?

Car.--Hablad vos, que todo lo nueuo aplace.

Gal.--Si pegare, pegue, haré presencia por la honra de los Cortesanos.

NOTAS:

[632] Filios en el original.

[633] En el original, por errata evidente, herades.

SCENA SEGUNDA POLONIA, VITORIA, GALINDO, CARIOFILO, ANDRESA.

Pol.--Ya vienes del rio, amiga? Pues yo voy aora.

Vit.--Tú eres vna perezosa: si fuera yo, que sin esta vez he ido otras tres.

Pol.--Has de boluer acá? tengo muchas cosas que contarte.

Vit.--De qué, por tu vida?

Pol.--Mira tú si puedes venir, que no puedo hablar tan de prissa. Pues a fee que te has de holgar mucho de saberlo.

Vit.--Yo tengo ya llenos todos mis cántaros.

Pol.--Qué boba eres, haz tú como yo: cada vez que quiero venir a holgarme, trastorno vn cántaro que no lo vea mi ama, y entonces vengo con él.

Vit.--Esperame aqui, que no haré más que tomar vna cántara y venir.

Pol.--Quiero ver si vienes antes que se seque esta saliba.

Gal.--Dexadme con esta que canta, vereis cómo le hincho las medidas.

Car.--Id, que si cayeredes, yo iré por vos.

Gal.--Bendigaos Dios, mi señora.

Pol.--Y a vos el diablo.

Gal.--Buena ventura le venga a quien parecistes bien cantando.

Pol.--Pues cada vno canta como tiene la gracia, y casa como tiene la ventura.

Gal.--Si sois tan sentenciosa, no sé cómo me he de atreuer a hablar.

Pol.--No ayais miedo, que preso va por el vendo.

Gal.--Vos, señora, bullireis como loca y hareis como moça.

Pol.--Tened el asno, Iuana, que no cayga.

Gal.--O, pesar de los Moros, y en esta tierra ay tal gracia?

Pol.--Vistes tan gran bien? y ésta qué tiene más que las otras? no aueis visto corça con cola?

Gal.--Vi os[634], señora, a vos en fuerte punto, pues assi me aueis muerto con essa gentileza y gallardia, sin tener remedio para librarme.

Pol.--Sin tener remedio? Vistes aquello? O, qué gran mal! Pero passará, acabado esso es, noche son desastres.

Gal.--No serian sino astres[635]: si vos quisieredes sauer de mí, como soy seruidor de damas.

Pol.--Viste aquel consuelo, mi amor? de aora, ogaño, que os haré este año: paguemos el vuestro, y partios.

Gal.--No maltrateis assi a los forasteros, que os desean seruir: podreis en algun tiempo ir por allá, y nos vengaremos.

Pol.--Hazeldo assi, si allá me halláredes.

Gal.--Mejor compañia os haré yo, si quisieredes ir conmigo.

Pol.--Assi os tome a vos aquel que passa el agua y no se moja.

Gal.--Bien parece que no me paristes.

Pol.--Despues que lo di a criar, nunca más me he acordado dél.

Gal.--Cariofilo, llegaos acá, me ayudareis a entender a esta señora, que yo no la entiendo.

Pol.--Ayudadle, que no puede: qué azafema de tripas de cabron!

Car.--Ellas cuando quieren hablan germania.

Gal.--Tambien yo la sé, si nos viessemos tal á tal.

Pol.--Supolo dezir, y no se le cayeron los dientes; cómo es bonito y dorado! miren no le den quebranto.

Gal.--Para esta cara, que he de viuir con vos, para que me enseñeis essa algarauia.

Pol.--Assentalde la paga.

Car.--Señora, no aya más, sed piadosa para con los vuestros.

Pol.--Pues hablad vos desde allá, y oiros han. Sois vos su tutor?

Car.--Sí soy, porque me pesa veros con tan poca razon con quien os desea seruir.

Pol.--La razon mata a razon, y el cayado la liebre.

Car.--Para qué es ser tan zahareña con quien está hecho vn cordero delante de vos?

Pol.--Yo soy de esta hechura, y luego él parece vn inocente sin mal: mas quien no tiene que hazer, compre un ganso.

Gal.--La anade de Mondego que comprara yo fuerades vos, si tuuierades precio.

Pol.--Ahogose en una alcuza de medio real, de noche y sin candela.

Gal.--Digo os que no me atreuo a entrar en juego con esta moça.

Car.--Pegad con estotra que viene aqui; quiça más apacible.

Pol.--Dios le ayude, no cayga en el atolladero.

Gal.--No quiero sino a esta gentil persona, porque le soy aficionado.

Pol.--Si verengenas ay en la villa, alcaldadas ay en la plaça.

Vit.--Madre, tardé mucho?

Gal.--Antes venistes que yo quisiera, hija.

Vit.--Aun no os llaman a vos acá: habló el buey y dixo mu.

Pol.--Desatose por la boca como odre; con su madre fue a los ramos.

Gal.--Pareceme que se han comunicado. Qué par de palomas para un casal! Essas piedras no tienen dolor de herir aquellos pies tan bien hechos; que se sufre esto!

Pol.--Si no fuera por la bota, cortárale la pierna.

Vit.--Veis alli dónde viene mi suegra Andresa!

Gal.--Estas vuestras muchachas son todas tan diabolicas?

Car.--Pues aún no vistes nada, que hallareis otras que no hablan sino latin: quereis que nos vamos?

Gal.--Despedireme de estas damas.

Car.--Hazeldo assi.

Gal.--Pues no me quereis, voy a buscar quien me quiera; y con todo, soy vuestro.

Pol.--Tengolo en merced; plegue a Dios que os suceda como lo deseais.

Car.--Andresa, decid allá en casa que ha de ir este señor a cenar conmigo.

And.--Muy grande merced es.

Vit.--Y de dónde vino aora aquella buena pieça?

And.--Qué sé yo?

Pol.--Comadre, lauas tú mañana?

And.--Si Dios quiere.

Vit.--Y nosotras tambien; ya vendras de hazer grande fiesta.

Pol.--Pues ya me han prometido a mí la merienda, y espero que no ha de ser mala.

And.--Oy hurté a mi ama de la masa, con que hizo una torta: tened vosotras cuydado.

NOTAS:

[634] En el original, Vio os.

[635] Sic.

SCENA TERCERA CARIOFILO.

Car.--Tengo para mí por cierto que ser de los fauorecidos de la fortuna es el mayor engaño del mundo: vna vanidad que nos cuesta el alma y vida, porque nunca preuenimos lo que nos conuiene contra sus halagos. Y quien bien considerare lo que de serlo se saca, hallará que es trabajo y dolor, juego de Pompuñete y vn doytelo viuo, que la fortuna con nosotros trae. Demas, que no ay quien niegue ser estas grandes glorias de mundo las más vezes beneficio de la ventura, antes que de la virtud: porque es muy raro corresponder el premio al merecimiento; y por esta razon ay poco que embidiar y mucho que aborrecer. Dizenme los que se precian de grandes pensamientos y se jactan de hombres de alto espiritu, que Hercules en el principio de su vida, por seguir la virtud (que era vna de las damas que se le apareció, y le prometio eterna fama) passó muchas afrentas, y aquellos tan celebrados doze trabajos. Todo lo confiesso, y por lo mismo me afirmo en lo que digo: porque el cuytado passó la vida en continuas fatigas y trabajos, y al fin murio en ellos, todo por dexar memoria de sí: pues dezidme, qué le aprouechó tanto peregrinar? Es como el anhelar de los Indianos, que van a ganar para sus herederos. Que Hercules al fin murio, y está en el infierno, y querria mucho saber qué gusto tendra allá en dezir yo acá: gran cauallero fue Hercules! Lo mismo digo de otros muchos con quienes la fortuna anduuo inquieta. Como Alexandro, que por esta negra fama nunca gozó de vn dia de descanso, pudiendo reynar con gusto y placer; y essotro Julio Cesar. No os parece que viuia más descansado el barquero Amiclas, a quien él fue a rogar? pues bien se ve quedó tan en la memoria el vno como el otro: y ser Cesar o ser Amiclas viene a ser todo vno; y quiça en el otro mundo tendra menos tormento el barquero. Preguntad a Aquiles qué le aprouechó su soberuia, a Tantalo su avaricia, a Creso sus riquezas, a Artagerges su numeroso exército, y a todas las vanas ocupaciones de los hombres el premio que les dieron? Hablad con el sabidor de todo, que él os lo dira: lo seguro y lo cierto es seguir la raçon y estar por ella; conocerse cada vno lo que es, y no pensar volar sin alas. Abraçarse con el sossiego quien lo puede tener, y contentarse con su suerte; porque ninguno subio a estado alto ni hiço cosa insigne que no fuesse a costa de su cuerpo y alma; y al fin, todos nacimos desnudos, y assi nos come la tierra, donde quedamos iguales; y quien se cansó por el mundo y quien descansó en él, ambos estan de vna manera en la muerte; y en quanto a quedar memoria dellos, qué les importa este premio si no lo pueden gozar? Veisme aqui, por venir a nuestro proposito, que no soy de los que tienen altos pensamientos, ni amores encerrados en torres: contentome con lo que puedo alcançar buenamente y sin peligro ni cuydado; viuo a mi gusto, y como el caminante sin dinero canta seguro sin temer al ladron, assi yo no temo a la fortuna, porque no tiene de donde derribarme sin que yo quede en pie, riyendome della; juego a hurta cordel con las muchachas que se ofrecen; hago mi gusto y quedo triunfando. En este modo de entretenerme tengo hechas algunas suertes que exceden a las del mejor toreador, como fue la de Polinea, que beue los vientos por mí, y yo riome de ella. Mi amigo Zelotipo es todo eleuaciones y hazer torres de viento; mirad aora en qué vienen a parar todos sus fundamentos: sirue a Eufrosina con alma y vida, solicita sus negros amores, no durmiendo de noche, no descansando de dia, sutiliçando maneras de contentarla, gastando lo que no tiene en presentes, y preguntad qué le aprouechó todo esto? Aora que le hablaua ya, y le iba bien, y estaua en estado que le tenia embidia, viene la fortuna de improuiso, haze el contrato de don Tristan, que está cien leguas de aqui, para que se entienda quán mal sabe el hombre de dónde le puede venir el bien o el mal; y las quentas que a nuestro parecer hazemos con todo acuerdo y discrecion, quán fundadas son en incertidumbre. Mirad qué aprouecha a Zelotipo sus continuos cuydados y suspiros ardientes, con pensamientos altiuos, sino de tener congoxas que llorar; y temo, segun en él está arraygado el amor, que en sabiendo lo que passa, viendose desesperado, ha de hazer algun desatino: fui esta noche con él; hablanse por vna ventana, donde goçarán lo que diere lugar la ocasion, y despues le veo con mayores ansias y más feruoroso que andaua antes que alcançasse tanto: porque en los amores sucede lo que en el dinero, que crece el deseo de tenerle quanto más el dinero crece. No me atreui a dezirle lo que sabia: mas es necessario dezirselo, por ver si se puede remediar con tiempo; pero yo no sé qué camino elija que bueno sea. Si lo pudiesse apartar de esta aficion era lo más seguro, mas será impossible; con todo, lo he de intentar primero, y quando no pueda diuertirle, no he de desampararle, que esta es la ocasion de mostrarse los que son amigos. Animarele y eligiremos el mejor consejo en quanto huuiere lugar dél: despues el tiempo dira lo que huuieremos de hazer, que es siempre el más cierto consejero. Por estas cosas digo yo que no quiero ser de los que la fortuna trae leuantados. Mejor es andar, como dizen, por donde anda la raposa: que quien es bueno de contentar, menos tiene que llorar. Alli viene Zelotipo hablando consigo: quiero oir lo que dize sin que me vea.

SCENA QUARTA ZELOTIPO, CARIOFILO.

Zel.--Si es verdad que mata el contento más que el pesar, no sé cómo soy vivo, ni tengo mi vida por segura.

Car.--Pues qué si bien lo supiessedes! presto deshareis la rueda.

Zel.--Porque mi contento, assi como no huuo otro su igual, assi deue hazer diferentes muestras y efetos de los que se han visto. Ni creo que quando Hercules alcançó a su amada Iole, Demofonte a Phili, Paris a Elena, Horestes[636] a Hermione, y Marte a la hermosa Venus, alguno dellos tuuo la gloria que yo he gozado.

Car.--Grande bien tenemos con esso, todo está remediado. Pareceme que sereis, vno piensa el vayo, otro el que lo ensilla. Pero qué cierto es a los contentos humanos azechallos el pesar; y en llegando su ocasion, echar por tierra todos aquellos alborozos de alegria. Piensa aora Zelotipo que nunca huuo hombre tan dichoso como él, eleuado en el gusto presente, y de aqui a poco, que sepa cómo la fortuna le ha mudado la hoja, vereislo llorar y llamarse el más desdichado de los nacidos: tan ingratos somos a todo bien passado. Aora hazed fundamento en cosas de mundo, y vereis lo que hallais.

Zel.--Quando contemplo conmigo que estuue en conuersacion cara a cara con la señora Eufrosina, dueño de mi alma, que le oi aquellas dulces palabras, delicada pronunciacion, aquellas razones blandas y discretas, aquella risa de la misma gracia, aquellos temores honestos, los fauores escasos de voluntad liberal y los ojos que hazian clara la noche escura, los cabellos trençados con donayre, aquel rostro del mismo Sol, aquella presencia de Palas, y aquellos ayes tan sentidos, quando la tocaua en alguna arracada y la lastimaua!...

Car.--Veis alli en suma toda la necedad de los enamorados. Piensa él aora que no hay más bien en el mundo que auer estado con su dama, y la tiene por cosa diuina, y no ve más de lo que la fantasia le representa, y está tan cerca de idolatrar como Salomon, y aun estoy por dezir que lo hará si ella lo consiente, porque le parece que no hay más campos Eliseos que estos amores. Por buen discurso hallo, y es cierto, que en quanto esto son las mujeres más discretas que nosotros, y tienen más claro el juicio, y mejor consejo; porque pocas ó ninguna dieran contra su voluntad y gusto; y si no le tienen y con él se vencen, es por demás persuadirlas; los hombres luego se entorpecen en embriagandose con su apetito y deleyte, como aora Zelotipo, a quien parece que no ay más bienauenturança que la que goza, tanto que por ella perdera el parayso. Tan embelesado tiene el entendimiento vn enamorado destos.

Zel.--Yo me espanto cómo en tanta gloria no me ahogué y perdi los espiritus.

Car.--Basta perder el sesso.

Zel.--Y por otra parte, quando imagino que tuue coraçon para apartarme della, me quedo elado, y nunca hombre acometio tal atreuimiento.

Car.--Assi es, o vos, o Mucio Sceuola.

Zel.--Quién pudiera imaginar que yo auia de alcançar el estado que tengo! Es sin duda que todo se alcança con el buen esfuerço y todo se pierde por flaqueza de ánimo.

Car.--Ya empieza a obrar la presuncion de coraçon; no ay Frances vitorioso tan soberuio, y lo causa la prosperidad, que siempre se haze digna y capaz de los sucessos y se atribuye a sí misma toda vitoria. Y estos regalados de la fortuna, con qualquiera aduersidad pierden el timon y a ningun buen consejo dan lugar, y hasta verlos en esto no hay sino dexarles hablar del arnes.

Zel.--Por ser los hombres pusilanimes vienen a llorar miserias y viuir en ellas. El hombre noble y que tiene honra no ha de estimar la vida por llegar a efeto sus deseos.

Car.--De tal cabeça tal sentencia. Veis alli lo que trae la próspera fortuna, juizios ciegos y voluntades desordenadas.

Zel.--Ha de acometer atreuido y reirse de los consejos cuerdos, que son armas de couardes, cerrar los ojos a inconuenientes y passar adelante, que esto le hizo a Cipion vencer a Cartago.

Car.--En quanto corriere este viento no venga acá Ector el Troyano, porque boluera vencido; quitareis la claue[637] a Hercules, vencereis a Medusa sin el escudo de Palas, sereis otro Perseo en el cauallo Pegaso; mas ruego a Dios no se rebuelua el tiempo.

Zel.--Mucho le deuo a Cariofilo, que me ha sido otro Diomedes para Vlises y Teseo para Piritoo.

Car.--Qué agradecido está aora en quanto hazen su voluntad y le fauorecen: assi somos todos; mas si le aconsejara lo contrario de lo que desea, se acabara la amistad.

Zel.--Y por esso todas las personas del mundo deuen trabajar mucho por alcançar vn buen amigo, sino que son dificiles de hallar y peores de conocer. Voime a ver con él.

Car.--Quiero salirle al encuentro.

NOTAS:

[636] Sic, por Orestes.

[637] Así está en el original, por clava.

SCENA QUINTA CARIOFILO, ZELOTIPO.

Car.--Beso os las manos, señor.

Zel.--Yo las vuestras mil veces. A buscaros venia, como el cieruo sediento a las fuentes de las agvas, y aora conocereis que soy hombre de hecho para negocios de importancia.

Car.--Guarde Dios mis manos.

Zel.--Es verdad que yo no soy ingrato; confiesso que me fuistes, como dizen, Codorniz para Hercules; pero tambien yo merezco parte de premio, como buen luchador.

Car.--Si vos lo fuerades, yo os lo concediera.

Zel.--No quedó por mí, y bien vistes que el lugar no era para más; dexar que me hable donde me prometio y entonces vereis quién soy.

Car.--No se puede negar que sois hombre que hazeis sombra como vuestros vezinos; pero no os quisiera tan aficionado, porque lo tengo por grande flaqueza de ánimo y de entendimiento; y a mi gusto, el hombre en estos negocios ha de ser infatigable, astuto y diestro, y poco sujeto, y vos, amigo, sois muy tierno, y es necedad; perdonadme.

Zel.--Vos sois vn alarue. En qué razon cabe tratar vn hombre que tenga juyzio con vn Serafin y no serle muy aficionado? que cierto fuera, si os vierades en esta ocasion, estar más perdido.

Car.--Pues assi es el moço bouo! Hizierale más burlas y estuuiera más traydor sobre el amor que Sinon con los Troyanos; poco sabeis de condicion. La mayor poquedad que en vn hombre hallo es amar en juizio a ninguna muger, y ellas mismas lo estiman en poco, porque siempre tratan peor a quien les es más aficionado; qué se puede fiar del talento del que se sugeta a vna muger flaca y que tiene tantas imperfeciones?

Zel.--No seais herege, que no os lo he de sufrir; qué mayor perfecion ay en el mundo que la de vna muger hermosa? En qué mostró naturaleza todo su artificio sino en la muger, y en particular de la señora Eufrosina, de quien no se puede hablar como cosa deste mundo, sino como de vna muestra que Dios nos quiso dar de su poder?

Car.--Reios de esso, que es burla; otro tanto dire yo de mi dama Polinia, que no es de desechar, si quisiera hablar heregias; pero por dezirlo no será assi; creed siempre a quien mira de fuera; de mi consejo, tratad este negocio con más libertad, porque es gran cuita perderla, siendo vna joya que Dios nos dio para merecer con ella, y darla al apetito será para condenacion. Estimad de vos lo mejor que teneis, no os hagais esclauo de vna muger, que quanto os sintiere más sugeto, si es discreta, tanto querra ser más superior; mirad que no ay mayor riqueza que ser libre, y por esso dixo Diogenes a Alexandro: Tú eres Rey y yo soy Diogenes, no menos soberuio con mi libertad que tú con tus Reynos.

Zel.--Cómo hablais descansado y pensais que dais en todo lo que ay en la Filosofia! Sabeis quién se puede llamar libre? quien no tiene pecado: dadme vos acá aora vno destos. Vos pensais que la libertad consiste en no obedecer a otro; pues no es assi, porque todos nacimos con sugecion por el pecado, que se hizo señor del alma, y ser ella la sujeta es lo que se ha de sentir, que, como dize el mismo Diogenes, los leones no siruen a quien les trae de comer, antes son de ellos seruidos: porque en todas partes tiene el leon su ser propio, y assi lo tiene todo hombre, aunque sirua a otro, y donde quiera que estuuiere será libre si no tiene pecado; assi yo en seruir a la señora Eufrosina, aunque sea cautiuo de su hermosura, estoy libre de muchos pecados, en que vos que hablais de libertad estais enfrascado, gozando vna cada dia y pretendiendo otra. El amor contemplatiuo como el mio reduce a los hombres a grandes perfeciones, que bien sabeis vos como yo era distraido, y aora no me acuerdo de cosa desta vida sino contemplar en la señora Eufrosina, que me trajo a tal estado.

Car.--Y aun por esso reniego yo de essa opinion: porque el tiempo que os dio Dios para seruirle y alabarle ocupais en obedecer la voluntad de vna muger, en que lo perdeis muy al cierto, y es la mayor pérdida humana, y despues se sigue el arrepentimiento, pena natural de nuestras culpas, y luego la saluacion está incierta.

Zel.--En todo estado se puede saluar qualquiera persona, y tengo yo el mio por menos embaraçoso que el vuestro, que nunca os cansareis de vrdir nueuas marañas.

Car.--Vos no veis que si yo peco quedo amarrado en el pecado, y vos os enredais en él (como el nudo de Hercules, segun dice el prouerbio), y luego quereis hazer de esso virtud, como los Gentiles, que hazian sus dioses pecadores, para su propia disculpa; sin duda imaginais, y es engaño, que con dezir amor, amor, aueis de alcançar la corona.

Zel.--Bueno estais, pues me quereis persuadir ser buen estado el que teneis con vuestro diuertimiento y demasias de vicios, y juzgais por obra de misericordia tener deshonrada a Polinia, sin otra satisfacion.

Car.--Qué galante sois; pues qué, quereis que viua toda mi vida amancebado?

Zel.--No, sino casado.

Car.--Essa es otra! pues yo auia de casarme con aquella y sufrir las burlas y trampas de su padre y el son de los fuelles? no soy tan inocente.

Zel.--Pues cómo pensais satisfacer la deuda que la deueis?

Car.--Con vn paternoster por su alma y la de su abuelo. No fuera ella golosa, que yo más obligado estoy a mí que a otrie.

Zel.--Quiera Dios no venga a ser señora de vuestra casa; que yo no os tengo embidia de essas suertes que hazeis.

Car.--Ni yo os las alabo, mas digo que tengo por mejor estado el de quien passó por el pecado que el del que está en él enredado y con gusto.

Zel.--Vos estais oy el más escrupuloso frayle que yo vi; quebradme vn ojo con vn milagro vuestro.

Car.--Hazed vos lo bueno que yo digo, y dexad lo malo que hago; mas creedme que vuestro estomago no digiere la verdad, y esto os digo porque os veo ir desamarrado tras vuestra voluntad, y temo que deis al trabes, porque no reparais en inconueniente alguno, auiendo tantos en este negocio.

Zel.--Bien sé que subo asperisima cuesta y que es querer sustentar el cielo como Atlante, pero no puedo conmigo desistir de mi intento.

Car.--Porque vos no quereis; mas si hazeis lo que hizo Cipion y Josef, vencereis esse apetito que os ciega; los afectos se vencen con facilidad antes que habituados se arraiguen en el alma, despues cobra fuerças la sensualidad; por esso Hercules cortó las siete cabeças de la hidra, porque donde la razon reyna, sugeta al hijo de Venus, que no es otra cosa sino flaqueza de ánimo poco prouido y comun inclinacion de nuestro natural: assi que vos mismo os sugetais y padeceis.

Zel.--Todos los hombres tienen algun peligro que passar: parece que naci yo para éste.

Car.--Essa escusa es heretica, y veis ai vuestro amor virtuoso los bienes que trae; la libertad que tuuistes para tomar esse pensamiento, essa teneis para dexarlo, que Dios ni el pecado no fuerçan de necesario, y resualar y no caer, como yo hago, tratando con libertad los amores, disposicion es para con más facilidad apartarme dellos.

Zel.--Cada vno tiene por ligera su culpa y aprueua su inclinacion.

Car.--Mas estar atascado como vos, de tales estremos no vemos sino estremados males. Assi se destruyó la antigua y soberuia Troya con la flor de Grecia indinada. Con essa razon paliada de virtud se ensangrentaron los Romanos con los Sabinos. Por desordenado amor se perdio España, Achiles murio por Policena, Demetrio por Arsinoe.

Zel.--Yo no lo niego, mas con essos me disculpo, que donde fuerça ay, derecho se pierde; Alcides. Socrates, Dante y Petrarca, pareceos que fueron discretos y sabios? pues yo no sé ni hago más que ellos.

Car.--Sabeis lo que passa, como dize el Gallego, de longas vias, longas mentiras; yo no creo lo que dizen de essos, y quando sea verdad, fue vna necedad que entonces estaua introducida; aora son los hombres más cuerdos y discretos: pretende ya cada vno más su prouecho propio que essas vanidades de amores que passaron; que en tiempo tan sagaz como éste más se sufren hipocresias que opiniones vanas, y assi no vereis aora de aquellos enamorados que andauan desuelados, palidos y ciegos.

Zel.--Grande y comun engaño es dezir los modernos; ya no ay caualleros como Troilo y Tideo, Quinto Curcio y Coroliano[638], filosofos como Tales y Bias, pintores como Apeles, enamorados como Etrusco y Berona, y assi todos los otros estremos que de los antiguos se escriuen, como si no fuera aora la naturaleza la misma que fue, y los Planetas y elementos nos negassen sus efetos; yo me rio de esse engaño. El satirico en su tiempo se quexaua que por falta de Mecenas no auia Flacos y Marones[639]: lo mismo es en el nuestro, porque el fauor auiua el animo y ingenio, y como aora la virtud no tiene premio ni la maldad castigo, el cauallero no quiere auenturar la vida por sólo que digan bien lo hizo, pues luego lo tienen por loco; ninguno quiere ya la corona de yedra, por ser mostrado con el dedo, porque conocen que de sus obras no se saca otro prouecho sino murmuraciones de necios inuidiosos. Mudóse la letra en buscar leyes sobre estos pronombres mio y tuyo, de que vienen las contiendas, y quien mejor ladron es del derecho ageno mete honra y prouecho en su casa. A estos llaman ellos los discretos: mas tambien ay aora como siempre animos para qualquiera cosa, pero la sed de dinero el dia de oy lo perbierte todo y no consiente vsar otro derecho sino el suyo, y assi reios de los muy enamorados, si bien es la principal inclinacion Portuguesa, y de tenerla y estimar a las mugeres más que todos le vino la cauallerosa opinion en que se auentaja a las demas naciones: porque el ingenioso Italiano disimula el amor, alaba su dama con versos; si la alcança, luego la incierra (sic) y la tiene como cautiua; si desespera de alcançarla, dize mal della y la aborrece. El alegre Francés trabaja por contentarla y procura agradarla con seruicios, músicas y fiestas; si se ve sugeto, llora; si alcança, desprecia y busca otra; si no la puede rendir, la amenaza; se venga si halla ocasion. El frio Aleman ama templadamente, pretende con engaños y dadiuas, y si desea, no sosiega; en consiguiendo su intento, se enfria; si halla resistencia prolija, se oluida y desestima. Solo el Portugues, timbre de los Españoles y arbitrio de todas la naciones, como discreto, galan y noble, incluye en sí todos los efetos del amor puro, estima a su dama, no sufre el verse ausente della, solicita de noche y de dia ocasiones donde y como la pueda ver, querria estar siempre en su presencia, los cuidados y fatigas lo enflaquecen, muda toda mala condicion en buena, abrasase interiormente en pensamientos, que representa humilde con lagrimas y suspiros, señales de verdadero dolor; tiene su voluntad regresada en la de quien bien quiere; es constante en su fe; defiende á su dama de quien la pretende ofender; si la alcança, no se aparta della hasta la muerte, y assi la haze señora de sí mismo; no pretende otro prouecho sino el della, y assi acomete atreuido todos los peligros, no pierde su memoria aun durmiendo, antes en esso se deleita, determinado de viuir o morir con ella; si desespera de alcançarla, mátase o haze estremos mortales. Todo esto y mucho más se halla por natural constelacion en el Portugues verdadero enamorado, como lo fue el Rey Don Pedro, que aun despues de muerta su amada doña Ines quiso confirmar su aficion con efetos publicos della.

Car.--Presto direis que quando los Portugueses se preciauan de buenos enamorados valia el pan varato en el Reyno y se ganauan los lugares a los Moros de aliende.

Zel.--Pues creedlo assi.

Car.--Ai os esperaua, y dizen los que tienen essa opinion entonces auia verdad y mercedes en los señores, lealtad y seruicio en los criados, y hazen vna letania de culpas presentes con más ruido que los truenos, y yo juraré que las pasadas fueron mayores; por más que nos digan del tiempo passado y por más que dissimulemos estaremos iguales.

Zel.--Yo no me inclino a vna ni a otra parte, mas sé por cosa cierta que hombre muy enamorado jamas hizo baxezas.

Car.--Luego quereis sustentar que sin amor todo es nada? Vos inuentais vna nueva y graciosa seta[640], que se diferencia poco de la comun que se leuantó en Olanda. No hay quien no viua engañado con su opinion, y vos teneis tanta elegancia y hazeis argumentos tan aparentes, que no me atreuo a intentar deshazer vuestras razones, si bien se fundan sobre falso, demas que será quebrarme la cabeça en las piedras; mas sabe Dios que procuro vuestro descanso: y pues no quereis dexar de proseguir vuestra derrota, aperciuios para sufrir los contrastes que os sucedieren, y quiero ver si teneis tan buen ánimo en ellos como lo mostrais en la prosperidad.

Zel.--Ya no puede venir mal que no le tenga por bien, ni desgracia que no reciba con sufrimiento, pues tengo por mia a la bellissima Eufrosina, que será esfuerço y consuelo en mis aduersidades y me ayudará a tolerarlas.

Car.--Esso quiero yo ver, y mirad lo que dezis, que a mí muy bien me está esse ánimo, si dura; porque aueis de saber que ha venido a esta tierra Galindo, mayordomo de don Tristan, que conoceis bien, a tratar de casarle con Eufrosina, y lleua efetuados los contratos con su padre sin saberlo ella.

Zel.--Burlaisos, Cariofilo, o qué me dezis?

Car.--Passa lo que os digo puntualmente, y ayer lo supe de el mismo Galindo, que me dio esta relacion.

Zel.--Cómo no me lo dixistes luego?

Car.--Por no perturbaros el gusto de la noche passada.

Zel.--Yo estoy bien despachado, desuenturado de mí; nunca he visto el fin de algun mal que no me sea principio de otro. Soy vn pielago de desuenturas. Qué en breue se me abatieron mis esperanças vanas! mostróme la fortuna lo falso por cierto: pensé que tenia tesoro, y eran carbones.

Car.--Veis aqui quien ha poco que no estimaua a todo el mundo, con esfuerços de poca esperiencia! qué cierto es que todos los que festejan mucho a la prosperidad desmayan en las aduersidades. No hay que fiar de espiritus regalados.

Zel.--O infelizes dias de mi vida! cómo es cierto lo que se dize, que aquella parte della es más peligrosa que con descuido tenemos por más segura. Qué fuera estaua yo de temer daño de tan lexos; gran necedad mia, pues no es propio lo que se puede mudar. O muerte, socorro de los afligidos, no tardes ya; ven que yo te recibiré con mayor ánimo que Caton Vticense, Anibal y Mitridates.

Car.--Morir assi no es fortaleza como imaginais. Seralo acometer peligro de que tenemos noticia, y no la teneis de la muerte para saber si es de temer, y es cobardia desearla para euitar otro mal, porque temiendo el menor, forçosamente temereis el mayor. Pues Dios para vengar la primera ofensa que le hizo nuestro primero padre no halló más aspero castigo. No se puede negar ser más trabajosa que quanto se puede sentir en la vida.

Zel.--Buena es la muerte que mata los males de la vida; y desta dizen los sabios que es vna breue ora, y mucho menos en comparacion de la que esperamos, que entendimiento discreto tiene mucho: las cosas de poco valor, lo que sucede fuera de naturaleza se puede temer, mas la muerte no, pues es natural, y el que fuere libre de culpa tendrá el deseo de San Pablo por este conocimiento. Platon dize ser la muerte el menor de todos los males. Licurgo y Socrates la eligieron voluntariamente.

Car.--Pues sabed que mayor esfuerço es sufrir el esperarla que recibirla. Yo me conformo con los que dizen: viua la gallina con su pepita. Mejor ánimo era el del mancebo de Rodas, que con las narices cortadas, la cara acuchillada, en vna cueba donde le sustentauan como a vna bestia para ajusticiallo muy presto, le dezian sus amigos que se dexasse morir de hambre y acabaria con tantos trabajos. Respondió: en quanto el hombre viue no deue desesperar; no como vos, que os ahogais en poca agua.

Zel.--Pues qué puedo hazer, me dezid?

Car.--Que no deis espaldas a la fortuna temblando antes de oir la trompeta. Sois otro Pisandro, que temia no se passasse su propia alma en otro y lo dexasse viuo.

Zel.--Confiesso que temo esso.

Car.--Luego teneis triste vida?

Zel.--Quien poco sabe, poco teme: todo lo que pende de la fortuna no es estable. Para crear desuenturas qualquier rumor basta, quanto más la certeza, y la ventura más facilmente se adquiere que se conserue. La mayor congoja en estas aduersidades es acordarme que fui algun tiempo venturoso, y ver que me quitan de entre las manos lo que yo pensaua tener ganado con auer visto en el Oriente la Cabra Celeste. Mas ya veo que a quien la fortuna pintó negro ningun tiempo lo hará blanco. Pero qué ay que tratar desto? naci en la quarta luna, traigo siempre el anillo de Gergis[641], y assi es trabajo vano pensar que nada me puede suceder bien. Yo quiero secar la idra y hazer cuerdas de arena en lo que pretendo. Mas qué hará quien más no puede? que el imperio de la costumbre es otra naturaleza.

Car.--Sí, mas se puede resistir mejor. Pero dexado esto, porque la reprehension en la aduersidad aflige y no aprouecha, lo que me parece es que no os consumais, que no ay cosa tan dificultosa que el buen ánimo no la alcance, y ninguno viene a tener honra sin trabajo, gloria sin tribulacion, alteza sin varios sucessos, dulce felicidad humana sin amargura. Mirad a Vlises cómo peregrinó antes de llegar al puerto de su tierra, Eneas quántos peligros passó antes de alcançar a Lauinia; Roma, los Camilos, Patricios[642], Fabios, Metelos, Decios y Cipiones que perdio, primero que consiguiesse la Monarquia. No se vence peligro sin peligro; qué coraçon el vuestro para ofrecerse a defender a Italia, estando Anibal soberuio con la vitoria de Canas, pues al primer acometimiento desmayais assi!

Zel.--No sé qué haga, inconstante es la fortuna, y presto pide lo que dio; quando la vida está en ocasion de perderse, en la tardança de su fin consiste el sentimiento: todo peligro despreciado viene más presto. Para qué he de viuir si casan a Eufrosina? Para sufrir que otro logre por riqueza lo que yo merezco por amor?

Car.--Dizen que del rico es dar remedio y del sabio consejo, y que la discrecion es propia en la pobreza, lo qual obliga a los hombres a inuentar muchas cosas; y aunque os digan que el pobre no puede hazer nada bien, fiaos de mí y vereis para quánto más soy que vos. No desmayeis, que yo os pondre en puerto seguro si tomais mi consejo.

Zel.--Bien sé que las letras Efesias no fueron tambien afortunadas como vuestros consejos lo son para mí en todas ocasiones, y pues assi es, guiadme en ésta: que resistir a los Etruscos mientras se cortó la puente, hazer como los Decios por la patria, y Zopiro por Dario, todo es nada para lo que yo haré contra todo el mundo en defensa de mi Eufrosina.

Car.--Estad, pues, conmigo, y consultemos esto bien, que las cosas bien pensadas, si no suceden bien, no perecen. Dios ayuda á los diligentes; el comunicar lo que conviene sea despacio, mas la execucion de lo resuelto presta, y más vale el buen consejo que fortuna, y la mayor priessa a los deseos es tardança, por lo qual es necessario miremos primero lo que importa hazer y abreuiemos el executarlo. El padre de Eufrosina está concertado con don Tristan, como os dixe; su buelta será breue, acabada su romeria, para aperciuirse y dar quenta a su hija. Ella, aunque os quiera bien, en viendo essotro partido tan fauorable, es muger moça, y como las mugeres todas tienen mucha atencion al interes propio y al gusto más siguro, la obediencia y el temor del padre de vna parte, la razon del prouecho de otra, luego la vereis en otro bordo, que las mujeres son hojas de alamo, y con qualquiera contraste se pierden y niegan toda fee que tengan dada, tan libres y siguras que os espantareis: por lo qual se puede tener por cierto que luego os ha de oluidar y no os ha de querer ver, ni aun nombraros, porque con nueuo sucessor todo amor se quita.

Zel.--Ha, que esso me mata, esso me traspassa y me desespera. O embidiosa fortuna, liberal al prometer y escasa al cumplir: assi quieres triunfar de mí? que es possible, mi señora, que vos me negueis quantas palabras me distes? será por mi desuentura y no por vuestra culpa, que no nacistes vos, señora, para tenerlas, yo para tormentos sí. Pero pues assi es, qué me aconsejais que haga?

Car.--Yo os pondre en el camino del remedio, si le supieredes seguir con la guia de mi regimiento, que es lo que me toca; porque el consejo no assegura el buen fin, mas dize lo que conuiene hazer para llegar al efeto del negocio; y assi como los principios de las cosas no tienen razon, assi los fines no tienen más que ventura; y pues todo es incierto, para qué se ha de temer el mal anticipadamente, pues basta sentirlo quando venga si no se puede escusar? El dolor de que viene algun prouecho no se siente. Alentaos y tened ánimo para executar lo que yo os dixere; tener el premio delante es el mayor esfuerço en los trabajos. Vos teneis en los ojos del alma a Eufrosina, la qual avn no sabe nada desto, y como aora el afecto[643] juuenil la predomina y dessasossiega, con el gusto que tiene presente, no ve cosa que le dañe. Traeisla embelesada vos, esperais entrar esta noche con ella; procurad que sea cierto, y estando en su presencia afilad la lengua para hablarla con terneza y halago, que la conuersacion suaue y blanda tiene ponçoña; ayudaos del lugar y tiempo, y si pudieredes casaos con ella, y en confirmacion de las palabras matrimoniales, como buen hijo, dexadmela con siete crianças[644], que essas pienso puede concebir: y hecho esto, quando su padre venga le podis dezir: quien primero anda, primero yanta, y yo os sacaré su ligitima, por más leyes que os la quiten.

Zel.--Dizen que es tan terrible, que tengo miedo que le dé ponçoña.

Car.--Gracioso estais; su hija es, y le dolerá más que a otro. La humanidad tambien tiene su fuerça, y no ay mayor amor que el del padre, y aora ninguno quiere matar, todos se acogen al consejo de la quietud, porque dizen: Tengamos paz, moriremos viejos. Ya passaron Decio, Bruto, Casio y Birginio, que mataron sus hijos por vanidad, ó lo más cierto por ser brutos. Echaremosle por intercessor algun amigo suyo que sea el lebrel que lo caze y amanse. El amor de padre lo conformará con el tiempo; la vegez procura descanso, porque tiene las fuerças corporales perdidas y las del ánimo con más vigor, y como está experimentado y sabio, no se quiere afligir y consumir en lo poco que le resta de la vida; assi que en quanto a esta parte no ay que temer. Assegurad vos lo principal, que yo os hago bueno la amistad del padre, quando no luego, con el tiempo.

Zel.--Dezis bien, mas quién sabe si querrá casarse conmigo Eufrosina?

Car.--Ay razon cómo esta? Y que yo hable en juizio con tal hombre? buenos estauamos si no se nos mojara la ropa. Quereis que os ruegue ella lo que tanto os importa á vos? Bien digo yo que los precetos que os doy es como quien predica en desierto. No aueis oido dezir que se ha de tomar exemplo en cabeça agena? Tomaldo en mí y pues os he referido cómo me gouerné con Polinia, haced lo mismo y acrecentad vn punto, y dad el ñudo de Bulcano, que el buen dicipulo ha de passar al maestro. Ha, cómo tocara yo essa tecla si me cayera en las manos, y lo que hiziera della a los primeros toques! Hago yo las finezas que sabeis, quedando libre, y vos, con casaros, no os atreueis, sabiendo que es el mayor cebo para ellas y que ninguna escapa desta trampa, porque no quieren más que vn color de disculpa; que los deseos, viuos y prontos, estan como los nuestros.

Zel.--Bien me va pareciendo lo que dezis.

Car.--Cómo os auia de parecer mal hablando os a vuestro gusto? lo que yo os digo es conueniente, y habas contadas; si acabassedes de conocerme, hallareis que tengo mucho fondo; grande cabeça es la mia. Si el Rey tuuiera noticia de mí, sin duda me hiziera su Consejero, y no le errara jamas vn dedo de la verdad.

Zel.--Poco medrareis vos con ella.

Car.--Por esso bien. Por donde fueres haz como uieres. Que mal le va al raton que no sabe más que vn agugero. De prudentes es mudar consejo; hizierame luego a la buelta de Mozanbique y siguiera la derrota segun corrieran los vientos, que de otra manera, por demas es nauegar: porque querer ser bueno entre ruynes es nadar contra la corriente del agua.

Zel.--Dessa manera no os embarqueis, que mejor es vn pan con Dios que diez con el demonio.

Car.--No dize assi el Castellano, sino que a tuerto y a derecho, mi casa hasta el techo; pero no dexemos aora lo que importa por filosofar.

Zel.--No tratemos quexas del mundo, que todos somos de perdonenos Dios. Metamos la mano en nuestro seno y todos hallaremos qué enmendar: vamos a tratar lo que conuiene, porque se va llegando la noche.

Car.--Vamos, que ya me parece os veo en el talamo, y el dia de la boda vereis qué hombre soy de fiesta.

Zel.--Ya nos viessemos en esso, mas mi ánimo metido entre temor y esperança, no se assegura.

Car.--Encomendadlo a Dios, que sin él nada somos, y luego manos a la labor; y no seais como el que consultó con Minerua si saldria vencedor de la lucha y respondiole que sí. El se puso en la ocasion sin mouerse ni defenderse, y fue vencido; y por esso se dize: con Minerua mueue tambien las manos, y no quiere Dios que seamos como el que se le cayó su cauallo en vn pantano y no le ayudaua a leuantar, sólo clamaua por Hercules. Con vuestro Marte aueis de vencer, que quien para sí no sabe, nada sabe; quien fuego quiere, y llueue, con las vñas lo descubre; a quien trabaja, Dios le ayuda.

Zel.--El sea conmigo.

NOTAS:

[638] Sic, por Coriolano.

[639] En el original, Marrones.

[640] Sera en el original.

[641] Sic, por Giges.

[642] Probablemente es errata por Fabricios.

[643] En el original, por errata, es afecto.

[644] Portaguesismo: crianças por criaturas.

SCENA SEXTA DON CARLOS.

D. Car.--O fortuna, ya deues estar satisfecha, pues me mostraste tu cara fea y triste. Siempre tus subidas tienen el fin que Iacinto tuuo en las de Febo. Tus tratos conozco, que son el trueco de Glauco con Diomedes. O miserable vida, sujeta a tantas miserias y tribulaciones que nosotros mismos causamos. O inutiles trabajos humanos. O, desdichados padres, qué desventura tan grande es la nuestra! Gastamos los dias en adquirir; apocamos la vida con cuidados vanos; cansamos el ánimo con pensamientos vigilantes; dessasossegamos el alma de noche y de dia con codicia, avaricia y embidia y otras ocupaciones mundanas, por juntar hacienda y adelantar honra para los hijos, y al fin, este es el galardon que os dan: trabajan por enterraros más presto, con daros disgustos, para poder con más breuedad destruir vanamente lo que vos le ganastes como Dios sabe. A, quantas veces cria el padre en el hijo vn enemigo cruel y se alegra el inocente con su patricido: Qual fue Absalon para David, Dario para Artaxerxes, y Neron, que mandó abrir el vientre de su madre, para ver dónde estuuo. Jupiter desterró a su padre por posseer el Reyno. O, desventurado de aquel a quien Dios le dio vna sola hija, que esta es la mayor desgracia que puede suceder en el mundo, y más si es atreuida, como por la mayor parte son todas. Scila cortó el fatal cabello a Niso su padre, por complacer a quien tenia amor. De Madiana nacio el que destruyó Astiages. Tulia, no contenta de mandar matar a su padre, passó en una carroza por encima del cuerpo muerto. La hija más agradecida, por agradar á su amigo, negará cien padres, y es grande engaño hazer ningun padre fundamento en hija, y más si tiene hijos, que éstos todavia os tienen respeto, aunque su particular gusto los incline a lo contrario, y si yerran, tienen enmienda; y en los errores de la hija no ay remedio, ni en ella arrepentimiento; con sus regalos y blanduras embelesan el juyzio del padre viejo, flacamente aficionado, y en ausencia lo venden con sus astucias demasiadamente atreuidas. Mirad aora si es bien atesorar para las hijas y desheredar los hijos por ellas. En viniendo las canas pregoneras y los dolores de la vejez aborrecida, luego nos aborrecen los hijos que amamos; y los que más queremos y obligamos con mejorarlos en nuestras herencias, nos desean más la muerte, oluidados de sus obligaciones. De manera que los nuestros por lo nuestro nos hazen guerra. Fiaos con esto, por mi vida, de herederos y no tengais cuenta con vuestra alma, como lo hazen algunos, que no se acuerdan della por enriquecer los estraños. Mas, por qué me quexo yo, si lo que padecemos lo merecemos por nuestros pecados? y segun amamos a nuestros padres, assi nos aman nuestros hijos, que por esso se dize: hijo eres, padre serás; como hizieres, assi haran. O vida larga, qué caro cuestas! Tus muchos dias son grande monte de males y la mucha edad es carcel de mucho tiempo. En naciendo entramos en este laberinto. Salimos dél con el hilo de la vida, por las puertas de la muerte. Aqui se terminan los fundamentos de los hombres, metidos por vn engaño comun. Haze vn pecador sus cuentas y discursos como si esta fragil vida fuesse perpetua, y no ve que tiene el un pie sobre la proa de la barca de Aqueronte, para passar a la eterna, donde caminamos tan descuidados y poco prouidos. Veis me aqui, que por mí lo digo: luego como tuve esta hija, sólo puse mi deseo en buscar modo cómo leuantarle a grande honra, y su triste madre con el alma en los dientes no sabia hablar en otra cosa, sí en encomendarmela. Quántas vezes he perdido el sueño de noche, pensando en lo que le estaria bien, y de dia haciendo oficio de hormiga, no he sossegado vna hora; aora que imaginaua descansar de tan grande carga y honrarme con el casamiento que le tenia concertado, la señora acomodóse con su gusto y mi deshonra. Qué cosa ésta para su madre si fuera viva! Pareceme que sin tener paciencia la ahogara; mas pues mi desventura ha querido mostrarme la vanidad y ceguera en que viui hasta aora, yo haré con ella lo que merece. Meterela monja y desheredarela; y para consultar lo que conuiene quiero hablar con el Dotor Carrasco, que es hombre de grandes letras, segun dizen; él me dirá lo que deuo hazer. Pareceme que es aquel que se va a pasear de la otra parte del rio: voyme a él.

SCENA SETIMA CARIOFILO.

Car.--Mvy alborotado me dizen que está el negocio de mi amigo Zelotipo: el padre de Eufrosina ha venido. Tuuimos modo como vn amigo suyo le diesse cuenta de lo que ha passado estos dias de ausencia de su casa. Recibiolo muy mal, y deuia considerar que es bien empleado castigo de su confiança y descuido, como lo merecen todos los padres que quieren passar su vida en vicios y deleytes, y con el mal exemplo que dan a sus hijos quieren que hagan milagros. Don Carlos quiere andar por entre Douro y Miño comprando virginidades, y la amiga a su lado en la encomienda, y que la hija esté acá siempre en oracion, con esperança de su venida, y que vea passar su vida martirizada de deseos, amarrada a la voluntad de su padre, para no casarse sino quando él quisiere; como si la edad estuuiesse queda y la ociosidad inquieta. Digo que fue muy discreta en elegir marido a su gusto y no perder tiempo, y a su padre aora amárguele lo comido y sea exemplo para otros. Voy de la otra parte del rio a verme con Vitoria que laua oy, para saber della lo que passa en casa; porque dizen que Eufrosina está encerrada en vn aposento y que no habla con ella persona, y la prima de Zelotipo se fue en casa de su madre, y el martir anda para caerse muerto; quiero ver si le puedo lleuar alguna nueua que lo esfuerce y dare esta carta a Vitoria para Eufrosina. Mas quién son éstos que veo pasear por entre estos arboles? Don Carlos es y el Dotor Carrasco; que me maten si no es consulta sobre este negocio, que estos señores no tienen otro refugio más cierto que hablar con Letrados; y assi les entregan el reparo de su alma como si fuera a S. Pablo, y se persuaden que los otros no saben, aunque lo que se comunica no toque en leyes; y de aqui vienen muchos errores, porque si no son prudentes, las letras en ellos son peores que lepra, porque quieren medir por las leyes de Iustiniano, que ha mil y tantos años que se hizieron, las costumbres de aora, y no consideran que el tiempo lo hace todo de su color. Quiça fue dicha venir aora: quiero ponerme detrás de aquella balsa, escucharé lo que dizen y sabremos lo que hemos de hazer, sabida su determinacion.

SCENA OCTAUA DON CARLOS, DOTOR CARRASCO, CARIOFILO.

D. Car.--Beso las manos del señor Dotor.

Dot.--Bene valeas domine mi.

D. Car.--Qué se haze por acá?

Dot.--Vineme assi propter recreationem, ad expellendas curas, por estos campos verdes. Trahit sua quemque voluptas. A mí dame la vida ver esta verdura y estos vuestros sauces, que acá dezis que son unos prados Eliseos, et campos vbi Troya fuit.

D. Car.--Tales los vistes lograr y vsurpar a los naturales por los extraños.

Dot.--Ita est profecto; bien pueden dezir con nuestro Virgilio: Impius haec tam culta noualia miles habebit, en queis conseuimus agros. Son bueltas del mundo, que no sabe estar permanente. Amant alterna camenae; de donde se dice: Quando vna puerta se cierra, otra se abre, y el bien de vnos es por mal de otros.

D. Car.--Esso es muy cierto en lo que yo veo por mi casa.

Dot.--Y V. m. adónde venia?

D. Car.--A consultar con vos, señor Dotor, vn negocio de mucha importancia.

Dot.--Audiam te libenter.

D. Car.--Apartemonos destos criados hazia aquellos setos, porque no nos oigan.

Dot.--Placet quasi dicat, que son perdidos por escuchar y saber todo lo que sus amos dizen y hazen: son espias y trompetas de nuestra vida.

D. Car.--Assi es, y no sabe hombre de quién se fie.

Dot.--Sic res se habet: rem acu tetigisti, ellos son enemigos declarados. De donde inferimos que quantos más criados tenemos tantos más contrarios nos cercan, y por esso Paucis, minimisque, contenta est natura. Sed veniamus ad rem.

D. Car.--A mí se me ha hecho la mayor afrenta que se hizo jamas a hombre.

Dot.--Diga, si licet.

D. Car.--Anda en esta ciudad de vn año a esta parte vn perdulario, dizen que es criado del Rey, y será algun zangano de los que no llegan a saber el nombre, hijo de Etor de Ebreu, que bien conoceis.

Dot.--Muy bien.

D. Car.--Este, por medio de vna prima suya que yo tenia en casa con mi hija, trató amores con ella y se casaron de secreto estos dias que yo fui en romeria a Santiago.

Dot.--Prodigiosam rem narras, y no sé si estoy en el caso.

Car.--Aquí me parece que estoy bien para que no me vean, y podré oirlos a placer. En el negocio hablan, quisiera aora tener cien orejas; pareceos que buscaron buen sitio para no ser oidos? Oluidose el Dotor de las cautelas de su ciencia, porque no se las da sino para mal.

Dot.--Dizeme V. m. que se casó el dicho mancebo con su misma prima.

Car.--Cómo entendió el bueno del Dotor! consultad por amor de mí cosas de vuestra honra con semejantes Letrados, más cortos de la vista del entendimiento que de los ojos; y en aquellos antojos que trae está todo el crédito de sus letras, y el buen juyzio que ellas requieren, a essotra puerta. No niego que a los doctos es justo que se honren y estimen, porque son la luz de la Republica, y quien nos gobierna, para que tengamos honra, hazienda y vida segura, y los tales merecen toda veneracion; pero a los que son ignorantes deuian ser castigados como adulteros.

D. Car.--No, señor, sino con mi hija.

Dot.--Dij vestram fidem; y fue possible tal cosa? que ella misma, scilicet, vuestra hija se casó con la parte clandestinè...

D. Car.--Por mis pecados, y para ser peor, fue a tiempo que yo tenia tratado casarla y hechas las escrituras con don Tristan, vno de los buenos mayorazgos de Portugal.

Dot.--Esse es punto de derecho, et valet consequentia, porque dize nuestro Baldo: Iudex debet speculari per coniecturas in iudicando, sicut medicus per vrinam infirmitatem discernit. Sequitur ergo, que tenemos en esso mucho que investigar, porque, señor, a esta nuestra ciencia nada le quedó por escudriñar, et lex est imponenda rebus, y el derecho todo está fundado en buena razon; y assi, lex est sanctio sancta, jubens honesta, prohibens contraria.

Car.--Ya el Dotor empieza a desenfardelar Latin, y D. Carlos pensará que le dize alguna cosa; mas mejor viua yo de lo que el Dotor entiende lo que habla, ni si es a proposito; desta manera sustenta su malicia y vanidad a costa de nuestra inocencia y ignorancia.

Dot.--Y pienso, si memini, que tengo acotada vna glossa en el Codigo que trata largo sobre esso, alegando vna sentencia de la Rota, y en el Decreto lo da de iure. Aora note, señor, por me hazer merced, y verá cómo fue delicado el Iustiniano definiendo la justicia, dize: Iustitia est constans, etc.: quiere dezir: La justicia es vna constante y perpetua voluntad que da a cada vno lo que es suyo, de manera que no basta tener oy voluntad y mañana no, mas ha de ser todas las horas in motu, firme como vn peñasco: no digo bien, como todo vn monte: porque el peñasco se puede mudar; para lo cual es necessario iurisprudentia, que es el conocimiento de cosas humanas y vna ciencia de justicia e injusticia. Toma aora, domine, como corre esta cosa, y por esso ni vn cabello ni vna mosca nos passa sin reboluer ochenta hojas; y assi iuris precepta sunt haec, viuir honestamente, no hacer daño a otro, dar a cada vno lo que es suyo.

Car.--Pareceos que responden bien aquellas razones a la necessidad del otro? Todo es por mostrar que es docto; y yo asseguro que quanto le dize es paja y principios de donde el señor Dotor nunca passó, como el médico que trae hecha la gracia que dezir de dos verbos Griegos, y quatro vocablos Arauigos, y otros poco vsados, de que a los primeros toques haze vn preparatiuo y ostentacion, con que piensa apoyar su credito entre simples. Aora veamos en qué para esta consulta.

D. Car.--Señor Dotor, si hazeis bien este negocio, toda mi hazienda podeis tener por vuestra: porque no ay cosa que aora no diera por deshazer esta maraña.

Car.--Yo le veo mal remedio y el Dotor lo hará llano en la promessa, que estos tales abogados son como los encantadores o hechizeros antiguos, de quien cuentan que hazian parar el Sol y baxar la Luna y otras supersticiones, y es lo cierto que no podian nada; con esto nos dexan como Alquimistas gastado el caudal y sin sacar prouechos; y su reparo es dezir que a vuestra reuista que apelen, glossa va y glossa viene, y el texto no ay quien lo entienda, ni quien quiera estar por el verdadero entendimiento.

Dot.--En buena mano está; yo os reboluere todo el Derecho, que no quede letra sin verla, y a pesar de Dotores haré que vengan los textos a plomo de nuestra intencion; ademas que en esse particular son las leyes muy fauorables, visto como praesumptio violenta habetur pro lege, y haze mucho en nuestro favor lex Iulia de adulteriis, cum quis sine vi, vel virginem vel viduam, honestè viuentem, strupauerit, y por aqui lo guiaremos hasta conuencello.

Car.--No os digo yo hará el Dotor juntar el cielo con la tierra? y en quanto no huuiere quien le contradiga, esgrimira con quantos Bartulos ay. Yo no entiendo Latines, mas juraré que son todos sin pies ni cabeça, y fuera de proposito: porque conozco yo a estos mejor que quien los pario, y en vn mismo caso hazen treinta derechos y otros tantos tuertos. Quien tiene la culpa son hombres como don Carlos, que pudiendo consultar sus negocios con Iurisconsultos prudentes y doctos, los tratan con idiotas.

Dot.--Y es assi ni más ni menos, porque fauores sunt ampliandi odia vero restringenda; y dizen los Dotores que es cosa ardua la question de la honra, per textum in ratione sui in l. si inimicitae in fine, ff. de his quibus vt indignis, tanto que por defensa de la honra se permite desafio de iure, prout tenet Bald. in cap. I, circa princip. 5 col. de pace tuenda, de vsibus feudorum, donde dize el texto in l. miles, § socer, ff. de adult. ser muy vergonçoso dexar ninguno de tomar vengança de su honra: porque cruel es consigo mismo quien su fama desprecia, y la honra y honestidad deuen tenerse en tanto precio vt pari passu cum vita ambulent, l. iusta, ff. de manumis. vindicta.

Car.--Todo aquello es por indignar a don Carlos para que prosiga su odio y dé querella, porque quantos mas Moros más ganancia, y estos tales letrados son enemigos de concordia y paz, y más sangrientos que cirujanos o carniceros, y nunca aconsejan que los negocios se concierten.

Dot.--Y dice Baldo l. obseruare., §. antequam, ff. de offic. Proconsul. quae pro honore sustinendo, etiam agendum est iuiuriarum, y sobre este punto fundaremos vn libelo, porque tenemos textos a la letra, in l. singuli, in l. sciant, C. de offic. diuersorum iudicum, que manda expressamente sin ninguna controuersia, non administrans honorem, cui debetur, puniendus est; y aqui tenemos accion contra él; y quando alegue que los yerros por amores son dignos de perdonar, nihil sequitur in re, porque si a vn médico se deue guardar cortesia, quanto mayor deuda será, imo est, a vn fidalgo, con cuyo amparo se sustentan las fronteras de Africa?

D. Car.--Yo os dire, señor Dotor, lo que querria.

Dot.--Ya estoy en el caso muy adelante: quereis descasarla?

D. Car.--Si fuesse possible, no deseo por aora otra cosa, que lo demas su tiempo tiene: porque si lo mando matar, él no tiene que perder y yo sí, y que me costará el hazerlo los ojos de la cara.

Dot.--Domine, esse es el juizio, sacar las castañas con la mano agena. No hay tal vengança como la de la justicia, que se compra con dineros en sossiego.

Car.--Ley es de cobardia, y ya que assi es, mejor seria remitirla a Dios, que satisfaze todo lo que toma a su cuenta. Esto es lo que veo en el mundo, aprouar cada vno la opinion de su inclinacion por mejor: y assi tengo por lo más cierto que no se puede aprouar, ni reprouar, ninguna accion, sino es sabiendo la ocasion o necessidad.

D. Car.--Pues esso querria que consultassemos, porque me dizen que entraua él a mi casa a hablarle a ella.

Dot.--Non obstat, aunque tuuiessen copula, si ella niega, porque nemo praesumitur carnem suam odio habere.

Car.--Oid aquel disparate; tienela Zelotipo poco menos de preñada, y él todo es Latines; para estos auia de auer un palo de ciego, que es el más cierto remedio para sus patrañas, y ellos mismos lo dizen, que donde fuerça hay, derecho se pierde.

Dot.--Y podemosle arguir en esta parte de vi et fraude: Nullus enim debet ex dolo suo lucrum reportare, cui poena debetur, y en quanto a ella, que es persona patiens, llamarse a menor, y está prouado. Baldo lo dize a la letra a pedir de boca, quem esse stultum, si eligat malum, cum possit eligere bonum; porque los Legistas no arguimos como Logicos, ni conocemos por causas, sino en autoridad de la ley hacemos la fuerza y todo se remata en ita lex dicit, y a este proposito dice Baldo, cap. At haec, col. 6. de pace iura fiunt, quod leges non allegantur in curiis Regum pro auctoritate, sed pro ratione, y de esta manera queda todo barajado y confusso, que no se sabra por donde entra ni sale, ni el mismo Bartulo, ni Iason; porque el juez no ha de juzgar segun su conciencia, sino conforme a lo alegado y prouado ha de pronunciar la sentencia vt ff. de offic. Praesid. l. illicitas §. veritas.

Car.--Aora holgaos allá con tal justicia, que he de juzgar lo que no entiendo ser assi, y tambien las más vezes no entender lo que juzgo.

Dot.--Y assi siempre vsamos pro ratione voluntas, que es lo que menos cuesta, y más comun; y assi los juezes son como rios, que dan y quitan a la juridicion, segun a la parte que se inclinan, vt habetur, et ff. eod. l. ergo, § a luuio de acq. No está en más la ventura de segun es la condicion del juez, porque prodigus dat danda, et non danda, avarus tenet tenenda, et non tenenda: largas medium tenet inter vtrumque.

Car.--El lo dize y él lo desdize, y todo es variar de acá para allá; y aquella paciencia de don Carlos basta para su proligidad, y piensa que está remediado con las muchas alegaciones. Cuytados de los que llegan a sus manos, y por el parecer destos tales, que es más incierto que el de los oráculos de los Dioses, se auentura y se pierde casi siempre hazienda, honra y vida! Renegad de negocio que tiene el remedio en mejor porfiar, y de ciencia que consiste en mejor saber mentir, y luego todos se quexan y se acusan vnos a otros de que no entienden los textos, y con las glossas hazen la guerra y palian todo el Derecho, siendo prohibido por expressa constitucion de su Iustiniano que ninguno fuesse ossado a glossar ley.

Dot.--De manera que por esta cuenta queda excluydo de las contradiciones, y nosotros con larga accion contra él; mas otro punto se me ofrece muy sutil cerca de la prima medianera: imo a causa agens; porque no nos pueda dañar en nuestra prouança intimaremosle vn escrito con indicios de participante, porque de todo se ha de ayudar el hombre, y a la primera audiencia será declarada por sospechosa, y de los enemigos los menos; y no es de poca importancia, porque queda luego el negocio seguro, no auiendo quien testifique de vista: porque magis creditur duobus affirmantibus, quam mille negantibus, y como la parte no tenga prouança, está illico el derecho por nuestro, porque ambigua sunt semper in meliorem et humaniorem partem interpretanda.

Car.--Estoy por ir y quebrarle aquella cabeça. Bachillerad vos quanto quisieredes, Domine Doctor, que yo acá por mi lenguaje estoy descansado, si Zelotipo no miente; lo que me contenta es que no tratan de deseredar, que esto sólo temo.

Dot.--Iremos protestando por las costas, y yo os las asseguro.

Car.--Assi asseguró Zelotipo la moça.

Dot.--Y por la injuria que halle será muy mala de pagar, por ser de minore ad maiorem; porque vuestra hija goza de las libertades de vuestra hidalguia, quia Augusta debet gaudere priuilegio Principis, y prouado como es vuestra hija, que se hará con dos testigos, que no pueden faltar, lo haremos cierto: porque quando aliquid dubitatur recurrendum est ad communem opinionem et vox populi plerumque repetitur. Y assi el reo será condenado conforme a derecho, y desterrado perpetuamente fuera de la ciudad y su término, de iure, respeto que iniuria stimatur tanto acrior, quanto dignior est res cui irrogatur. Y por la ley Aquilia, patitur autem quis iniuriam non solum per semetipsum, sed etiam per liberos suos, quos in potestate habet. Vides Domine, como lo recita puntualmente?

Car.--Pensais que le entiende don Carlos palabra? mejor viua yo; y de aquella manera son todos los litigantes, y con esto su fin es decirles textos mal aplicados para que no den satisfacion ni paguen lo que deuen y para echarlos en el infierno, que merece quien entriega la obligacion de su conciencia a leyes sin ella, como si ay mejor juez de sí propio que el juizio de cada vno, mediante la ayuda del Angel de su guarda, que está siempre inspirando. Aora veamos en qué viene a parar el remate de sus despropositos, si es possible que concluya este oy.

Dot.--Y como la accion, nihil aliud est quam ius persequendi in iudicio, quod sibi debetur, podemos tambien querellarnos de hurto noturno, que es capital, et tenetur ad mortem, y por afear más el caso importa mucho hazello pleueyo, para lo qual es menester dos testigos falsos, que no faltarán.

Car.--Pareceos que está espiritual el Doctor? De essa manera, tambien yo sé leyes; y el otro buen hombre, con la atencion que lo escucha!

Dot.--Y aqui bate el negocio poderlo aniquilar, que es punto de impedimentis matrimonii cum quilibet praesumatur bonus, nisi probetur contrarium, de donde se infiere, y fue en esto el derecho muy prouido, que probationes in criminalibus, esse debeant clariores luce meridiana, y dexadme hazer a mí, que yo asseguraré buena sentencia en nuestro fauor.

Car.--Nunca tú medres más; atengome con Zelotipo, que la selló con su sello, y esto al menos le quedará. Y yo pregunto, el padre con descasarla qué remedia? Aunque el mundo está tan perdido, que por interes la tomarán por plata quebrada.

Dot.--Yo os haré vn escrito, si el negocio fuere a la Corte, que presentado en el Tribunal de los padres conscriptos se queden admirados; y esto importa mucho al caso, porque Nuncio sine literis non creditur, et in dubiis semper debemus fauorabiliorem partem accipere. Y aueis, señor, de saber y tener por cierto, como aqui estamos, que por la simpleza de los procuradores se pierde todo el derecho de las partes, donde la glossa sobre el título de his, per quos agere posumus, in Instit. §. Procurator, lo nota marauillosamente, diciendo: Cuicumque. Es a saber, que el procurador ha de ser habil y no soldado, ni muger, ni menor de veinte y cinco años, ni loco; donde se ve bien como el derecho fue en todo prouido, por lo cual dice Tulio: A maioribus nostris nulla alia de causa leges sunt inuentae nisi vt suos ciues incolumes seruarent. Y de andar baraxada la orden se peruierte el vso y padece quien Dios tiene por bien: porque cualquier Bachiller con dos letras quiere le estimen por vn Ciceron, y no saben hazer vna querella ni seguirla hasta dar alcance, y a costa de las partes dan grandes cabeçadas e inoran, Domine mi, que ha de ser, vt contineat nomen accusantis et accusati, et annum et mensem, quo commissum fuit crimen, et locum vbi commissum fuit et consules sub quibus est admissum, item dies dati libelli debet inseri. Y entonces no es necessario el dia ni la hora del delito cometido; y si va assi apretado, lo que falta es dalle bateria, y perded cuidado.

Car.--Don Carlos tiene necessidad de essos precetos, que yo asseguro que son los principios de que el mi señor Doctor nunca passó. Tú lo pondrás de lodo, y si no que me arrastren; y este no tiene culpa, pues en lo que dize de los otros le auisa de lo que le deue creer; mas es estrella de señores consumir la hazienda con Letrados y la vida con Médicos.

Dot.--Y como la causa vaya de aquí sustanciada, ninguna duda tengo del sucesso fauorable, quia iudex damnatur cum nocens absolvitur: porque justitia virtus omnium est domina, ait noster Cicero, et regina virtutum, y si no sucediere bien todo es apelar para Roma, señalar testigos de la India, pedir remita y otras trecientas cosas que inuentaremos cada hora para dilatarlo; finaliter, haremos vn processo que dure hasta el dia del juizio, con que él se cansará consumido con los gastos, que no podrá suplir, y quedará la apelacion desierta, y en su rebeldia lo echaremos en baraja. Yo os daré escriuano que dé su fe segun la pintáremos y ponga los términos conforme a nuestra intencion: y como tengais esto, lo restante del mundo no será poderoso para venceros, y dure lo que durare, pues estamos en possession, que es el todo.

Car.--A mi entender la possession es de Zelotipo, que la supo tomar con toda su solenidad. Mas si la cosa va tan bien traçada, esta capa no tengo yo segura. Desta manera triunfan éstos de nosotros, y tienen los escriuanos debaxo de su juridicion, como los Medicos a los Boticarios. Fiaos de un mal Letrado, que él os hará gastar la hazienda en vna injusticia y para herencia de hijos dexarán puesta una demanda infinita, y rara vez se hallará alguno tan bien inclinado que os desengañe. Al principio todos asseguran el derecho de sus partes, y quando sale la sentencia al contrario, disculpanse con la inorancia del juez, y que se inclinó a la otra parte, de quien nos libre Dios, que si le amagan con interes quiebran con todo. Cada vno mire por sí, que ellos dan golpes sin que a ellos les duela. Prometo que por el camino que toman, que ha de tener Zelotipo largo trabajo. Rezelo alguna trampa, porque quien más tiene más puede, y don Carlos comprará la justicia, y no faltará quien la venda.

Dot.--Mas os digo, señor, que no os daré por vuestro derecho aquella paja.

Car.--Aora dize verdad.

Dot.--Por lo qual auemos de lleuar otra orden muy diferente de la que pensais, vista vuestra nobleza, a que las leyes conceden grandes y extraordinarios preuilegios: porque los nobles hasta en el castigo son honrados, quia mitius puniuntur. Y en las promesas tienen más credito, quia promissa nobilium pro factis habentur.

Car.--No sé que esso sea ya cierto.

Dot.--Por lo qual todo juez que tuuiere respeto a la dicha nobleza y discerniere las calidades del actor y del reo, si fuere medianamente Letrado, estará por vuestra parte, Quia propter excellentiam personae licitum est iura transgredi, imò propter libertatem transgredimur regulas iuris; por donde su prouança queda nula, porque quoties dubia est interpretatio, semper pro libertate respondendum est, y Bartulo habla en esto altamente in l. I. ff. de publi. iud. donde dize iniustum est aliquem cum alterius detrimento fieri locupletem: alteri enim per alterum praeiudicium inferri non debet; conforma con él Baldo, diziendo: vnum altare non debet denudari vt aliud cooperiatur, nec debet aliorum honores debent alijs nocere, nec debet aliquis, vt commodum alicui faciat alteri praeiudicari, nec alijs debet aliquid appetere, quod honor aliorum minuatur. Ergo sequitur per allegata, que fue muy mal hecho lo que nuestro reo cometió en perjuizio del actor. Y assi, la prima que ayudó en el delito está conuencida por complice, y toda la justicia por nuestra parte. V. m. no se acongoje, que cosas son de mundo y han de correr su curso: forme su peticion querellante del dicho fulano, nombre procurador y paguele bien.

Car.--Ay está el punto: ya sufro la malicia del Doctor, mas no me compadezco de la boueria del cauallero que lo escucha y lo cree; amarrado en su tema y enojo, no entiende cómo es nada quanto le dize el Doctor, y que la verdad es conformarse con la voluntad de Dios, pues dél viene todo el bien y nuestra elecion es ciega.

D. Car.--Sabeis que quisiera yo, por vengarme della? desheredarla, si ay ley para hacerlo.

Dot.--Para esso trecientas leyes: porque es materia muy corriente entre los Doctores, y es bien aduertido, porque facilitas veniae incendium praebet delinquenti, y por ay le podemos dar tambien vna buena buelta, que no ay tal cosa como quitalle los mineros. Quia sine Cerere et Baco friget Venus.

Car.--Aquello no me suena bien, porque bolsa sin dinero, etc.[645]. Y Eufrosina en casa, sin moneda, digole desuentura, por más hermosa que ella sea, que por éstas se dize: Quien casa por amores viue con dolores. Yo voy teniendo muy poca embidia a la dicha de Zelotipo, y nunca vi otra cosa sino que toda muger que piensa ataxar con amores para alcançar más presto su gusto, rodea, y es verdad que no ay atajo sin trabajo. Yo les asseguro que han de vomitar lo comido, y ella pudiera no ser tan golosa; mas todas coxean deste pie desde la primera, que cierto es los gustos humanos no ser cumplidos.

Dot.--Aora mire, por me hazer merced, cómo está fundado en derecho, quidquid enim ligatur solubile est; por tanto, hijo que está sub potestate patris, muerto el padre queda libre de su sugecion.

Car.--Esso vn asno lo dixera.

Dot.--De donde inferimos ser el hijo cautiuo en quanto el padre viuiere.

Car.--Tal puede ser el padre, que sea peor que cautiuo.

Dot.--Ergo sequitur que es cautiua vuestra hija. Hizo el matrimonio contra vuestra voluntad, podeis quitarle lo que es vuestro contra la suya, et sic, par pari referam, et valet consequentia: porque tal de mí, tal de ti, es derecho natural. Assi, que podeis hazer vuestro testamento, que se interpreta testificacion de vuestra voluntad, quia testamentum est voluntatis nostrae iusta sententia de eo quod quis post mortem suam fieri voluit vt, ff. eod. l. I. Y no importa que lo hagais en tablas, papel o pergamino, o en otra qualquiera cosa.

Car.--De grande duda me quitais, y si lo escriuiesse en las ondas del agua, qué remedio entonces?

Dot.--Y queda claro ser desheredado aquel por quien digo desta manera. Titius filius meus est haeres, esto por quanto cessante causa cessat effectus. Y porque en lo que toca a testar quasi la mayor parte de los hombres yerran, hazerlo hemos V. m. y yo con las solenidades que se requieren para [que][646] quede de cal y canto[647] y el reo se vaya a holgarse y cantar al sol.

Car.--De quanto dize el Doctor en fin nada ata, porque el engaño está en dilatar la cura al paciente.

D. Car.--Aora, señor Doctor, yo estoy de vuestro parecer; mañana os uere y resolueremos cómo se ha de poner en execucion: porque no he de sufrir que triunfe este rapaz de mí, y os confiesso que estuue inclinado a mandarlo matar, y aun no estoy muy lexos de esso.

Dot.--No, no, para qué es más vengança que la que podeis tomar por justicia y el derecho os permite? lo demas seria tirania y contra todas las leyes, no ay cosa que [no] llegue a uengarse sin palo ni piedra.

Car.--Es nuestro padre y madre el Doctor, buen padrino tenemos aquí; mas quán propio es destos vengarse con los oficios! Naturalmente las letras son cobardes, y tal hizieran a la tierra: porque la locura es parte de valentia y el mucho juizio se acouarda con pensar y tantear mucho los inconuinientes. Ellos se van, y don Carlos muy firme en seguir la opinion del Doctor, que es dar querella que dure sin fin. Quiero ir a verme con Zelotipo, trataremos de hablar a Philotimo mi pariente, que es muy amigo de don Carlos y cauallero muy honrado, de buena intencion, discreto y platico en los sucessos del mundo, hombre de mucho seso y desengaño de toda apariencia, sabio para bien y libre de fingimientos para mal. Quiça le templará aquella furia, que no es de los que dizen vna cosa y hazen otra, y en vez de confirmar amistades siembran ciçaña y tienen por gran discrecion vsar estas virtuosas mañas.

Dot.--Domine, V. merced me crea, y persuada con toda solicitud a su hija que niegue a pies juntos, y luego echese a dormir, y sobre mí el sucesso: porque ella en esta parte queda rea a fortiori, y es regla infalible cum iura partium sunt obscura reo potius est fauendum quam actori. Y tenemos para esto los juezes dos textos que nos dan grandes mangas para lo que queremos, que es iudices promtiores debent esse ad absoluendum quam ad condemnandum, et melius est redargui de nimia misericordia quam de nimio rigore. Finaliter, yo estudiaré el caso de raiz y daré vna buelta a los Doctores, y de mañana vayase a mi casa, que todo se hara como conuiene, Deo volente, y no ha de perder de su derecho vna migaja de lo que yo entendiere. Pues el fauor, que es el sello desta causa, no nos ha de faltar, y en el interin ensanche esse coraçon.

NOTAS:

[645] El refrán completo es: «Bolsa sin dinero, dígole cuero». Sabido esto, se explica bien la expresión siguiente.

[646] Suplimos este que, que parece necesario para el buen sentido de la frase. Suplido se halla también en la edición de 1735.

[647] En el original como un solo vocablo: calicanto.

SCENA NONA ANDRADE, COTRIN.

And.--Siempre temi el sucesso de los amores de mi amo. Bien despachado está: su prima fuera de casa de don Carlos; Eufrosina encerrada como emparedada: él temeroso que lo mande matar el padre, segun está indinado desde que lo supo. Y yo no sé que tan seguro estoy, que muchas vezes paga el justo por el pecador y la soga siempre quiebra por lo más delgado. Aora tomara yo de buena gana ir a mi tierra, en quanto anda la cosa assi baraxada, que quien se guardó, no erró. Podia el diablo hazer más que meterme en esta rebuelta, en que no soy parte para gusto ni prouecho? y querra mi pecado, segun soy desgraciado, que lo sea en lleuar lo peor. Mejor lo hizo Cotrin el de Cariofilo, que se fue con tiempo a su tierra, y estará aora repleto de churiços, en tanto que yo ando en este enredo. Mas qué estoy diziendo? Si es aquel que allí viene? No es otro, quiero ir [á] abraçallo, sabré algunas nueuas de mi gente, con que me consuele en este peligro. Sea bien venido, señor Cotrin.

Cot.--O señor Andrade, esteis en hora buena.

And.--Quándo fue la venida?

Cot.--Aun aora vengo de camino.

And.--Pues cómo queda toda la gente?

Cot.--Con salud; vnas cartas pienso que traigo para vos, con no sé qué lienço para camisas, y viene con el harriero.

And.--Alegrome con essa nueua. Aora bien, contadme si os holgastes mucho?

Cot.--Diablo eres, yo te prometo que tuue dias de mucho contento: porque no auia alli sino buena ventura, comer hasta no poder más, y tan bien hallado estaua, que no podia arrancar de allá.

And.--Trataste de amores?

Cot.--Con treinta, y si estuuiera más dias hiziera de mi señal la entenada del Prioste.

And.--No es muy pequeña?

Cot.--Mal hora para ella, creció como mala yerua y se ha hecho muy discreta. Sabes tambien a quien no conocerás? a Marica la del Iurado.

And.--Essa no es niña aunque lo parece, y siempre tuuo buen pico. De manera que dexarás allá grandes ansias y cuidados de ausencia?

Cot.--Las que no puedo dezir; contarete despacio cosas que admirarás. Mas qué ay por acá? Cómo estan nuestros amos?

And.--Dolo al diablo, ay grandes rebueltas.

Cot.--Quenta por tu vida.

And.--A tu amo hallaron una destas noches passadas con vna hija de vn platero, que dizen que es rico, mas ya creo en Dios; la moça en cogiendolos dixo que estaua con su marido, y tu señor no lo negó, o con miedo o con voluntad, o con todo, que en estos casos es muy cierto hablar a lo cuerdo. En fin, dexaronlos juntos por entonces, y otro dia como se vio en saluo determinose a negar. Apartose de la conuersacion de su dama, y entendido por el padre de la señora no curó de más historias sino de lleuallos delante del Vicario, y a la primera audiencia le mandó recibilla por muger. El padre de tu amo está para tomar el cielo con las manos y no lo quiere ver, y assi anda retirado fuera de casa y se recoge con mi amo; dizen que lo deshereda y le da toda la hazienda a la hermana, y yo assi lo creo, porque ay padres que empobreceran cien hijos por enriquecer vna hija.

Cot.--Bien remediado está mi amo, y en esso vino a parar el pensar que las mataua en el aire! Mas fuerça era caer en alguna quien hazia tantas trampas: por esso dizen, quien con hierro mata, etc.

And.--Pues si tú lo vieras antes burlarse della y desdeñarla, apodar la suegra y despreciar el suegro!

Cot.--Nunca vimos otra cosa.

And.--Y sobre todo me parece á mí que no quiere mal a la moça, aunque dize della las tres leyes.

Cot.--Y ella qué tal es?

And.--Vna feguela, que no tiene más que los huessos, y no se quita de la ventana: lo que te asseguro es que tienes en ella ama y zanfonia.

Cot.--Y esso vino acá a hacer de la Corte? toda su vida se burló de todo el mundo, y aora dio en su cabeza. Y tu amo qué dize a esso?

And.--A él sus duelos le bastan.

Cot.--Por qué? también cayó?

And.--No sé quál fue peor, y siempre oi dezir que quien quiere subir de priessa, de priessa cae. Casóse de secreto con vna hija de vn gran cauallero, rica y hermosa, que lo es tanto, que no ay más que pedir. El padre de la señora dize que la matará antes que dársela. Ha dado aora querella y jura que le ha de hazer ir a Roma. Tiene la hija encerrada, que no ve a persona viua, y afírmase que ha de entrarla monja, si no halla por otro camino mejor salida; mas sospéchase que lo detiene el rezelarse que tendra ella en el monasterio más ocasion de tener correspondencia con mi amo, y lo peor es que dizen que pretende mandarle matar quando no tenga otro remedio.

Cot.--Muy malo es esso; grandes cosas me quentas, pero di tú lo que quisieres. Yo estoy de parecer que tu amo lo hizo galantemente, si asseguró el negocio, y todo essotro es brauear del cauallero y vn poco de viento. Despues que el mal recado es hecho en vano es porfiar, que si ella es suya el Vicario se la dará. Assi sucedio aora en nuestro lugar al hijo de Pedro Alfonso carpintero con la hija del escriuano; anduuo y anduuo, y por más que hizieron, al fin se la entregaron.

And.--Y si el cauallero lo manda matar?

Cot.--No ayas miedo.

And.--No he miedo, mas rezelo, y no tanto por su cabeça como por la mia, porque me temo que lo cojan a tiempo que yo vaya con él; y en estas pendencias a las vezes padecen los que tienen menos culpa, porque el culpado se preuiene con tiempo.

Cot.--Anda tú siempre apercebido.

And.--Bien dizes si ellos acometiessen por delante, mas de recuentros de trabiessa me libre Dios, y assi ando asombrado.

Cot.--Burlate de esso, que yo te doy seguro. Ya no se acostumbra matar, y estos más ricos lo escusan más por lo mucho que pueden perder; y tambien has de saber que es inmenso trabajo tomar vengança, y hazesse muy pocas veces, sino es en aquel instante que se recibe el agrauio.

And.--No sé; yo de mí te confiesso que me quisiera alexar de aqui; y si veo que el negocio no se encamina bien, por sí ó por no he de irme á mi tierra con algun achaque, y no venir de allá hasta ver en qué para.

Cot.--Y pues aora qué medio se trata?

And.--Antes de anoche, delante de la puerta, anduuo nuestro viejo largas tres horas con Filotimo su amigo, y tambien lo es grande del cauallero, y yo escuché y oy[648] que concertaron que hablasse al padre de la dama, porque ha estado todos estos dias fuera de la ciudad y vino antes de ayer. Con esto me animo yo aora, aunque flacamente; y porque oy se auia de ver con el cauallero para saber su determinacion, voy a acordarselo y saber si está el negocio en tiempo de verse él y mi amo el viejo, que no descansa por assegurar el hijo.

Cot.--Notables historias me quentas; por esso dezia bien Iuan de Espera en Dios, que caça, guerra y amores, etc. Ahora vete en buen hora, y veamonos oy, que tengo que contarte de la tierra mil cosas con que te has de holgar.

And.--Yo te buscare.

Cot.--Digote de verdad que si yo allá supiera lo que passaua de mi amo, que no huuiera venido, y no sé con qué cara seruire yo aora a quien hizo tal necedad.

And.--Siempre sucede que estos que burlan de todo el mundo son los burlados.

Cot.--En fin iremos a essa India.

And.--Yo essa quenta hago, despues hablaremos.

NOTAS:

[648] Sic por «oí».

SCENA DECIMA DON CARLOS, FILOTIMO.

D. Car.--Seais bien venido, y sabe Dios quánto os deseaua ver.

Fil.--Señor, yo quise venir luego tras de V. m., mas aquel dia que partio de su quinta llegó a la mia vn pariente mio que va a ganar el jubileo de Santiago, en compañia de otros cortesanos; festejélos alli con caças y pesqueria, y esta fue la causa de dilatar mi venida más que yo pensé y dixe quando nos apartamos.

D. Car.--Señor y amigo, si bien nos holgamos los dias que alli estuue, acá lo he descontado bastantemente con mayores disgustos.

Fil.--Orden es del mundo no dar buena comida sin mala cena. Pues qué ay aora?

D. Car.--Desdichas que siguen a los hombres, segun nuestros pecados, que nos dan el fruto conforme sembramos.

Fil.--Con essa consideracion las deuemos sufrir, pues para todo dolor el remedio más cierto es la paciencia, con la qual deuemos siempre dar gracias a Dios, que escoge los suyos en las batallas de los contrastes y fatigas humanas, experimentando assi si son capaces y habiles para subir a los muros de la alta fortaleza de su gloria. Y si vemos a los malos prosperos y a los buenos abatidos, es porque reciben aqui su premio; mas despues se hallarán, como dizen, de la otra parte del agua: porque las mercedes de la fortuna sin merecimiento son tales espias, que guian y echan en la emboscada de su perdicion quien va tras dellas ciego y engañado con vanas esperanças. Haze a los hombres ignorantes, porque la prosperidad entorpece el ingenio, y los males y la aduersidad lo auiuan; y quien quisiere viuir más seguro y con menos sobresaltos, euite y desprecie los vanos beneficios con que ceba y caça nuestra vanidad a los inocentes humanos, y trae por juego dar a quien quita y quitar a quien da. Los virtuosos acrisolanse en las miserias y desuenturas, y con la esperiencia de los trabajos. Hazense sabios conociendo la facilidad humana; assi, que los buenos son los que por la mayor parte pelean con los infortunios de la vida.

D. Car.--Muchos malos vemos tambien padecer aduersidades dignas y deuidas a sus culpas, y muchos buenos descansados y libres de desassosiegos, que a la prosperidad no le está negado ser premio de la virtud. Assi, que por esse discurso mal se puede hazer la diferencia de malos y buenos. Yo hallo, cotegeando los sucessos de las cosas, que todo consiste en ventura o desgracia.

Fil.--No digais tal, señor, que es opinion gentilica, de los buenos que estan prosperos. Presumese que siente la prouidencia diuina en ellos tal flaqueza, que caeran con las persecuciones; y sobre esto dize el Apostol: Fiel es el Señor, y no permite seamos tentados por su gran bondad más de en lo que podemos, y los males nos siguen con tal orden, que los podamos vencer con sufrimiento y evitar con prudencia, y a los que vemos muy perseguidos son más fuertes: porque es propio del grande ánimo despreciar las injurias y ofensas de soberuios y gouernarse por la razon del espiritu y no por las leyes que el demonio puso en el mundo, como fortalezas desde donde nos haze guerra; y es cierto que teniendo nosotros claras señales de la fee que professamos y creemos para passar este cañal de la ley de Dios seguros, puede tanto vna mala opinion del mundo contra nuestra flaqueza, que tiene leyes contrarias a la nuestra, mucho más costosas y más guardadas. Y si nos sucede bien lo que pretendemos por la liberal voluntad diuina, atribuimoslo a cuenta de nuestra dicha; y si erramos los medios para conseguirlo, acusamos a la fortuna de lo que nosotros las más vezes somos causa por nuestro mal gouierno.

D. Car.--Entended que todo se rige por los hados, que es vna disposicion de la inclinacion de los cuerpos celestes, dirigida a causas inferiores, que por su influencia se mueuen en tantos efectos varios; por lo qual el hombre no puede alcançar a saber los sucessos, y destos dizen que guian a quien los sigue y arrastran a quien los resiste.

Fil.--Guardenos Dios de tal proposicion. Cómo, señor, dezis tal cosa? Tambien a vos puede la passion hazeros gentil? Dexad esso para las condiciones flacas y regaladas. Si tal fuesse verdad, todo lo que acontece seria de necessidad y no auria merecer y desmerecer, y dessa opinion a la que afirma que no ay sino nacer y morir ay muy poco. Y si el bien no tiene premio ni el mal castigo, peor es la suerte de los buenos que la de los malos.

D. Car.--Pues qué dezis de tanta desorden como uemos en las cosas humanas?

Fil.--Assi lo juzga nuestro flaco juizio por su natural defeto, y es vana ocupacion la de la criatura en querer comprehender los juizios y obras del Criador, sino es en lo que él quiere dar a entender. Si vn hombre comunicandose en continua conuersacion cien años, nunca se acaba de conocer, qué osadia puede ser mas ciega que conjeturar por terminos humanos los secretos diuinos? y lo peor es que siendo sieruos inutiles y dignos de mucha pena, queremos ser muy regalados del Señor, a quien ofendemos cada hora. Con el fauor y la prosperidad todos somos justos, en quanto la justicia no viene por nuestra casa; mas en visitandonos, con cualquier indicio que muestre de ser castigo de nuestra vida passada, luego es todo perdido, y tenemos a Dios por escaso y que se oluida de nosotros, borramos la obligacion del bien passado con la quexa del mal presente. Atribuimos nuestras culpas a desgracia y no la tiene. Sabeis qué llamamos hado? que de fuerça ha de ser la orden del mundo correr el Sol por los doze signos del Zodiaco, haziendo los seis dellos dia y los otros noche, y los aspectos del cielo solamente son vnas señales y auisos de poder ser lo que muestran, pero no es de fuerça que nos ponga en obligacion: porque la diuina prouidencia nos dio arbitrio propio para vsar dél segun nuestra voluntad y distinto, y tenemos natural eleccion del mal o del bien; por lo qual dize Iubenal: No tiene la fortuna ni los hados deidad si nos gouernamos con prudencia. Nuestras quexas la hizieron diosa. Nosotros la ponemos y colocamos en el cielo con el bruto sentido de nuestras aficiones. Mas si nos conformamos con el claro entendimiento, que es en nosotros Presidente diuino, por él seremos semejantes a Dios. El sabio y prudente sabe sufrir lo que le sucede siempre, constante en qualquier lugar, y la que llamamos comunmente fortuna es buena para quien la sufre para enmienda de sus errores y mala para quien la toma por pena y desespera. Mas boluiendo a vuestra passion, señor, qué causa es esta que assi desassossiega vuestro sufrimiento?

D. Car.--Estoy el más triste hombre del mundo, y el caso no es para que ninguno que le suceda dexe de estarlo.

Fil.--De qué? Si se puede dezir.

D. Car.--Ya os comuniqué allá[649] en la quinta el casamiento que tenia concertado para Eufrosina.

Fil.--Sí, y a mi parecer es muy bueno para vuestra honra y descanso, y para el suyo.

D. Car.--Por esso me quexo de la fortuna o de mis pecados, que me guardaron para esta vegez deshonrada. No sin causa dizen que quien más viue más causas de pesar le suceden, como al viejo Rey Priamo de Troya. Velé el quarto de mi vida como mejor pude: gouerné el timon de mi proceder y el remo que me tocó con mucho sudor. A ninguno di ventaja en los exercicios de virtud y caualleria; gané por mi lança lo que tengo, a fuerça de mi trabajo y cuydado. Passé hasta aqui mi derrota de vna onda en otra. Aora que me parecia que iba assegurando el puerto, entrando por esta barra a vista dél, con que pensé acabar el viaje contento, se me anegaron todas mis esperanças y fundamentos de tan lexos tanteados, como naue que toca en las rocas.

Fil.--Bien, cómo es esso?

D. Car.--Ya vistes cómo dexé nuestras recreaciones por venir a hazer apercebimientos para este negocio. Sabed, pues, que llegando a mi casa, al segundo dia, que no aguardaron mas, fui informado que en este tiempo que yo he andado ausente se me casó Eufrosina de secreto con vn hijo de Hetor de Abreu vuestro vezino.

Fil.--No puede ser esso.

D. Car.--Parece que puede, pues es.

Fil.--Santa Maria valme! Esse es el más raro caso que yo vi en mis dias, ni pensé ver, ni lo puedo acabar de creer: porque esse mancebo ha poco tiempo que reside en esta ciudad, y ha estado muchos años en la Corte, y ella es muy retirada, y en sus costumbres y vida no parece moça.

D. Car.--Pues por esso digo yo que quando han de suceder desgracias, nunca falta modo. Las ocasiones todo lo facilitan: tuuieronla grande, y parece se enamoraron con los medios que él puso de su parte, siguiendo el entretenimiento que tienen todos los hombres moços y ociosos, que no hay cosa que no intenten. Y si las mugeres no se guardan a sí mismas, no ay quien las pueda guardar: si bien a mi parecer pocas yerran, sino es por persecuciones de insolentes atreuidos, y luego las malas consejeras, que no ay peste más eficaz para dañar que el familiar amigo engañoso; y el mayor enemigo que el hombre tiene es otro hombre, y por el consiguiente la muger, cuya lengua es ponçoña. Siluia de Sosa, prima deste mancebo, con su comunicacion traçó estos enredos y vino a efetuar la maldad. Y para que sepais que Dios es justo Iuez, y no dexa triunfar a los malos, parece que por pagarle la buena obra tenia concertado casarla con vn Cariofilo su compañero.

Fil.--Yo lo conozco, criado tambien del Rey y hijo de vn ciudadano muy honrado.

D. Car.--Será assi; vna destas noches passadas amanecio casado con vna hija de vn platero, que lo cogió en su casa.

Fil.--Grandes cosas me dezis; aora acabo de creer que todos los tratos de amor se efetuan segun ay los medios, y que al grande amor todo le es facil y nunca respeta inconuinientes. Mirad essa historia: Cariofilo pensó engañar y quedó engañado, y siempre lo vi en estos negocios, y Zelotipo juraré que no empeçó su pretension con esperança de lo que sucedio. Mas son tan solicitos los hombres en sus engaños, que parece que ninguna muger tiene culpa de dexarse vencer, si bien dellas en estos casos no ay que fiar, y vnas que se precian de parecer hermosas y agradar a todos, dificultosamente se guardan, y las más confiadas de sí y que libremente pueden hablar, caen primero. Muger desconfiada y que teme el peligro nunca erro mucho, mas quántos exemplos de desengaños nos da el mundo en sus obras si supiessemos aprouecharnos dellos! Aora dezid, cómo lo venistes a saber?

D. Car.--Por Galaor Falcon mi compadre, que sospecho que tiene con el galan alguna comunicacion, y segun entendi vino por su orden a dezirmelo porque parece que alcançó a saber que yo queria casar esta desdichada. Entró a contarme el caso con grandes preambulos y razones; diome consejos, diziendo que pues ya era sucedido hiziesse mis cosas con prudencia y cordura, porque los medios ajustados a equidad siempre eran loables.

Fil.--Jesus, esso me dezis de Eufrosina? Absorto me he quedado, ya en ninguna creeré. Desconfiado estoy de las mugeres, porque son flacas, y más perseguidas; pero sobre mi conciencia jurara por Eufrosina, porque siempre me parecio cuerda y de juizio assentado, aunque pienso que en éstas se imprime más eficazmente el amor que en las despejadas y parleras.

D. Car.--Si hizo mal, para sí lo hizo más que para otro. Yo aun no me he declarado con ella, esperando vuestra venida, por no hazer nada sin vuestro consejo; lo más que hize fue embiar a Siluia[650] de Sosa a casa de su madre y encerrar a Eufrosina en vn aposento donde no hable con ella sino su tia: a la qual le confessó todo el caso, y por mucho que la importunó, no la pudo conuencer a que lo negasse. Dize que nunca Dios quiera que ella niegue la verdad, y estoy resuelto de ponerla vna daga en los pechos y hazerla negar por fuerça, sino que me hallo tan indignado y conozco de mi condicion que la mataré si me pierde el respeto; y negando ella me haze cierto el Doctor Carrasco, con quien lo he comunicado, el descasarla por pleito, y quando no la pueda conuencer por temor, determino de lleuarla secretamente a Jesus de Aueiro a que sea monja, y hazerla professar y dexar mi hazienda a mis parientes, pues quiso ella desmerecerla; y a ninguna destas cosas me determiné sin vos. Ved aora lo que os parece mejor, y esso hagamos luego, que bien sabeis que de vos solo confio mis resoluciones.

Fil.--Yo, señor don Carlos, como me tengo por el mayor amigo y servidor que teneis, y esta voluntad pienso tendreis por muy cierta, tendria por mala correspondencia y yo mismo juzgaria mal de mí si en caso que tanto os importa no dixesse sencillamente lo que entiendo, no procurando complaceros, como hazen los falsos amigos deste tiempo, hablandoos a gusto, sino proponiendoos la verdad desnuda de lo que siento, la qual aunque sea aspera a los oidos es saludable para el alma. Vos, señor, podeis hazer lo que quisieredes, mas aueis de hazerme vna merced, que os resoluais sin passion; porque toda cosa hecha con ella pocas vezes dexa de tener fines de mayor daño y doblados errores. Señal de ser sabio es poder enseñar y regir y no ser regido. En vos ha lucido esto siempre, sobrandoos buen gobierno en vuestras acciones y sano consejo para vuestros amigos. Lo que en mí sembrastes quando fué tiempo que lo huue menester y me conuino, esso cogereis aora, que os importa. No os falte para vos lo que para otros teneis; haced ageno este negocio y trataldo como si no fuessedes parte. Acuerdeseos que la afliccion entorpece la naturaleza, el amor y el odio peruierten el juizio; y como los quatro vientos de las quatro partes del mundo demas de sus colaterales alborotan la mar, assi son nuestras almas conmouidas y perturbadas de quatro furias o passiones, que son esperança, miedo, dolor y temor; y como los aires ocasionan truenos y lluuias, escondiendo el sol, assi las passiones cegando la razon con nubes y turbaciones del ánimo, no derraman los rayos del entendimiento para poder gouernar las velas de la sensualidad, y quien no está libre destas Sirtes y Ciclades, peligros del mundo, y se halla en el eterno descanso, no puede librarse de sus mouimientos ni viuir en reposo; y assi no me admiro que esteis aora ciego con esse dolor: porque siempre al primer rebato rinde el sufrimiento, por no estar preuenidos en la bonança para los peligros de la tempestad; y para no caer en tal desorden conuiene no perder el norte regimiento superior: porque la vida humana deue gouernarse por la semejança de la orden de arriba, y como las esferas inferiores, obedeciendo a la superior, son gouernadas por su mouimiento, assi deuen ser regidos nuestros sentidos por la virtud racional; y pues aora repugna la sensitiba, segun la carne al espiritu, mirad que vencida la racional queda vil y bruta, por lo qual deuemos sobre todo procurar no tenga imperio la fuerça de nuestros deseos y pasiones, porque ocupada el alma en cuidados de cosas temporales, carece del conocimiento de la verdad, y por este camino de engaños se va al infierno, donde no ay redencion, y nuestra ciencia es tan limitada, que sabemos en qué lugar nacemos e inoramos dónde auemos de ir; y la vida es sombra que passa: fue Ilion y los Troyanos, fueron otro tiempo los Milesios grandiosos. Todo es assi; lo futuro es lo que deuemos preuenir. Si de quanto tiempo ocupamos en vanidades, en alguna hora considerassemos lo poco que dura y mucho trabajo que cuesta todo, y conociessemos el engaño en que estamos, quiça viuieramos con más aduertencia. Mas ay, que ni considerallo pienso aprouecha: porque anda la comun inclinacion tan abituada a malos exercicios, que lo suelen hazer peor los que más noticia alcançan del mal. Hazemos las quentas siempre de lexos, estando tan cerca de dar las finales. Repartimos la vida en vanos fundamentos, que llorando seguimos. Damos poder a la costumbre, fuerça a naturaleza, disculpa a las inclinaciones, de manera que hazemos nosotros otra ley que quiere competir con la de Dios, todo para mayor fatiga nuestra, que el mundo y el pecado nunca dieron descanso, y digamoslo claro. Vos, señor, sois de la edad que sabeis (Dios os la aumente); lo que más os conuiene es estar bien con Dios, que os espera de dia en dia, no con el mundo: porque oy somos y mañana no somos. Viene la muerte siempre de prisa, y conuiene estar apercebido para acudir a su llamamiento. Tomad exemplo en el Rico Auariento, que nos enseña que importa no estar descuidado. Quanto a Dios, viuir como si huuiessemos de morir luego; quanto al mundo, como si la vida fuesse perpetua; en las cosas del alma muy escrupulosos, en las del mundo muy prouidos, que aquel se llamará sabio que se sabe saluar. Pensad aora en esto por mi amor: vuestra hija es ya esposa de esse mancebo, y libreos Dios de lo que llaman hecho es. No se la podeis quitar sin hazer pecado mortal y[651] estar en el es el mayor peligro: porque perder hazienda, honra y vida es nada, pues al fin se ha de perder. El peligro del alma es el que se deue temer, porque es como la piedra, que si la echamos de las manos no la podemos recoger. Somos Christianos, ninguna cosa deuemos de traer tanto delante de los ojos como guardar los estatutos de nuestra profession. Esta es la caualleria, esta es la honra, esta es la nobleza verdadera, y si no, idos al infierno por falsas honras del mundo, que es vna niñeria.

D. Car.--Vos me poneis en vna gran confusion, porque no os puedo negar que no es suma inorancia tener más respeto á las leyes que Satanas puso al mundo que con la clara y pura que nos dio el Hijo de Dios, y tenemos recibida. Pero respondiendoos a lo que dezis, que es su muger, digo que lo sea muy en hora buena, no se la quiero quitar; por lo que conuiene a mi conciencia, lleuesela con la bendicion de Dios donde quisiere, mas de mi hazienda no espere vn real. Esto me lo podeis quitar, ó ay ley que me obligue a dar lo que es mio a quien me lo desmerece?

Fil.--Bueno va: pues se ha rendido en lo más dificultoso, presto vendra a la razon. Aora venid aca, señor; muy bien me parece esso de vos, obra es en que no solo mostrais ser buen Christiano, mas aprouais la noble sangre de que os preciais, que los tales parece que tienen más obligacion que los demas a guardar essa lealtad a su Criador. Y les está bien por el exemplo que dan al pueblo; y como a la nobleza le es propio tener liberalidad, y más en las obras de Dios, en que se deue vsar della siempre con presteza, ya que lo es ésta, y por su respeto la hazeis, no la disminuyais en nada: porque no darle vuestra hazienda es más tema que gusto, y se puede juzgar a poco saber y a menos virtud, pues está fuera de tenerla el ánimo furioso. Y todas las cosas guiadas por buena orden llegan a perfeccion. El hombre abariento de la hazienda es pródigo de la honra, y quien tiene su pundonor en mucho, deue tener su dinero en poco. Rico es el que nada desea, y pobre el abariento por mucho que tenga, y mayor virtud es obrar bien que dexar de hazer mal, porque del bueno es hazer bien; siendo assí, y que la buena opinion se ha de preferir al dinero, no es justo la perdais y dexeis de obrar bien por él: lo que no se puede euitar hase de sufrir y no culpar, y el mal no se ha de vencer con mal. Ya esso sucedio a vuestra hija como a otras muchas ha sucedido, que no fue ella la primera: qué le aueis de hazer, sino remediarla con toda cordura? Obra de prudencia es poder hazer daño y no hazerlo, y de loco no poder vengarse y desearlo. De sabios esforçados es hazer con gusto lo que es fuerça, porque los trabajos tomados de voluntad, no lo son; y assi a solo a el prudente le sucede no hazer nada forçado, porque se conforma en todos los casos con el corriente del tiempo, y como dicen: mejor es llorar con los sabios que reir con los necios. Al ánimo generoso nada le haze injuria: si essa moça erró, al fin es hija, y aunque el pecado sea grande, el padre ha de dar ligero castigo. Fuluio absoluió de culpa a su hijo, que lo quería matar despues de cometer adulterio con su madrastra. Qué hizo vuestra hija? Venciose de amores de vn mancebo galan y discreto; cada día vemos esso por otros de menos partes. No os falte aora el juizio y cordura de Alexandro, que fauoreció a su hermana enamorada; cosas tan naturales y vsadas no se deuen estrañar. Segismunda Tarentina fue perdonada de su padre hallandola delinquiendo. Mal hizierades vos, como Seleuco, que dio su propia muger Estratonica[652] a Antioco su hijo, porque supo que estaua enemorado della siendo su madrastra. Pisistrato, tirano, perdonó a vn mancebo que publicamente le besó su hija, diciendo: Si matamos a los que nos aman, qué haremos á los que nos quieren mal?

D. Car.--Bien hablais si no huuiera de cumplir sino conmigo; mas qué diran mis parientes de mí, viendo que no sólo sufro, mas fauorezco tan grande deshonra?

Fil.--Buena conclusion es essa; hermosura agena, sin la propia, a ninguno hizo hermoso; aquel es de clara sangre que sus obras lo hazen claro, y como dizen: Hasta vn cabello haze su sombra; todo hombre tiene su ser; la virtud da nobleza, y no la opinion que cada vno tiene de sí; de honrado soy yo, y mi abuelo, tal, y mi primo, fulano. Todo esto concedo que incita y ayuda para la virtud, pero si vos no la vsais, tengo yo por mí que deshonra más. Sabeis qué son los parientes? si sois rico van a vuestra casa, por lo que de vos pretenden; si pobre, os desprecian. Pocos o ninguno dan ya de su hazienda; consejos, quantos quisiéredes, mas de manera que si huuiera peligro queden ellos fuera dél: y es engaño conocido sugetarse al parecer de los parientes y en todas las cosas seguir su opinion, sin reparar en lo conueniente, porque de ordinario se inclinan a la parte próspera. No niego ser muy bueno tenerlos, y cumplir con ellos las obligaciones naturales y las de buena correspondencia, y en todo lo possible conseruar buena amistad, auenturando por ellos la hazienda y vida conforme a lo que se pratica en este mundo; pero en el Reyno eterno tambien teneis diuinos parientes, con quien es más necessario cumplir, y éstos son de parecer que hagais siempre lo que os obliga la ley en que viuis, y es justo la sigais, y que no dexeis de hazerlo por la honra del mundo, que quien pone en Dios su esperança y su fundamento, y no en los hombres, tiene a Dios y a los hombres. Y mucho mayor deshonra y afrenta hazeis a vuestra alma no cumpliendo con ella, pues por su respeto os dieron esse cuerpo, que podeis hazer incorrupto que passe las nubes y los cielos y resplandezca más que el sol[653]. Este es el verdadero punto de la honra, y considerad esto. Si se honra vn cauallero de mostrar las heridas que recibio en la batalla, quánto mayor honra será mostrar vn cuerpo sin las corruciones[654] humanas el dia del juizio? Casóse vuestra hija pobremente, para sí lo hizo; si le viniere mal, ella lo sienta, y vos no os condeneis. Aueis de hazer bien a los estraños, hazeldo a los vuestros; porque desheredar los hijos y heredar los parientes es gusto culpable.

D. Car.--Pues cómo se ha de sufrir en el mundo casarse mi hija sin mi licencia con hombre tan inferior suyo, teniendo yo tratado para ella vn casamiento tan noble y rico?

Fil.--Pareceme que no era suyo, pues Dios quiso estotro, aunque este y todos los demas sucessos que tienen los hombres mal se pueden juzgar; porque la inorancia es en dos maneras: natural como en los mancebos por falta de esperiencia, que no se puede alcançar sin tiempo, y es madre de las cosas y vn conocimiento de particularidades, que la poca edad no comprehende, porque no juzga sino lo presente. Puede tambien auer inorancia en los muy viejos por fallecimiento de los sentidos. La otra procede de la negligencia de los hombres quando nos entristecemos de las cosas humanas. Sin razon ni entendimiento, dos asquas que sustentan nuestra luz, los mortales atreuense a pedir lo que desean, que assi nos lo dixo Christo quando orando en el huerto representó la flaqueza de nuestra humanidad: Dios lo oye todo, y da lo que ve que es mejor. Dexad a los vientos mouer las velas, tomad el puerto que os dieren, que por ventura os aconseja mejor el viento que os guia. Dexad essa ira que teneis, no os ocupe y rinda el dolor las torres de vuestro ánimo. Dize Iubenal muy bien: si quieres consejo da lugar a los Dioses que te le den, pues que saben lo que nos conuiene y es más prouechoso, y por cosas gustosas te daran otras más necessarias, que mucho más aman ellos al hombre que se ama él a sí mismo. Nosotros mouidos por ciego deseo pedimos casamiento, parto de la muger y otras cosas que nos parecen de gusto y prouecho, pero ellos saben quál ha de ser la mujer y el hijo y lo demas: pues si este gentil conocia esto, quien se precia deste tan grande apellido de Christiano mucho más le conuienen las obras que lo confirmen en este grado. Por esso el que lo es deue conformarse en todo con la voluntad de Dios. Assi lo hizo Dauid, llorando el hijo en quanto estuuo enfermo; muerto, vistióse de gala. Contentaos, señor, con el marido que vuestra hija escogió, pues ella está contenta, que nada se haze sin permission diuina. Mirad la fabula del mar de Galilea, que viendo las nubes cargadas de agua, mouidas de los vientos, pensando serian montes que podian caer sobre él y secarle, fuese retirando lo más que pudo, pero deshaziendose las nubes sobre él convertidas en agua crecio con doblada corriente. Así que de donde temia el daño le vino mayor prouecho, porque la diligencia de los hombres siempre se engaña en las cosas dudosas. Mal pueden los coraçones adiuinar lo que les puede suceder, aunque se diga que no hay cosa más leal que el coraçon, a quien muchas vezes hieren rezelos de lo que sucede, pero esto es incierto; de manera que vos, señor, os deueis consolar con muchos que gustaron esse acibar. El fin de las cosas se ha de medir con prudencia; no os falte ésta para agradecer a Dios el cuidado que tuuo de vos, que yo espero que ha de ser para más descanso vuestro, porque yo conozco el mancebo, y es discreto, muy cuerdo y de gentiles partes, y os ha de saber grangear la voluntad y conserbar la vida, que essotro quiça deseara quitarosla más aprisa; y podria ser de algunos locos vanos que acabado de gastar el dinero que les dan en dote, con juegos y otros diuirtimientos (para los quales no ay tesoro que baste) desprecian el suegro y dan triste vida a la muger. Estotro tiene en vos toda su honra y continuamente os ha de tener obediencia. Mirad si es mejor tener yerno a quien mandeis o que presuma mandaros. Vuestra hija ha de ser muy estimada, y señora dél; quierense bien y seran bien casados; conforme a la ley de Dios y del mundo es suya por derecho; si dexais vuestra hazienda a otro agradeceraoslo poco y no dará vna limosna por vuestra alma. Hazeis mal a vuestra hija y encargais vuestra conciencia. Segun esto, ved lo que os conuiene: a mí me parecia mucho mejor recoger vuestro yerno, pues lo es ya forçosamente, y con vn beneficio forçado sugetais dos voluntades. Echad de vos el odio y la opinion del mundo, y considerad que no puede ser mayor desuentura que negar el merecimiento a la persona por darlo al dinero, y que sea la pobre virtud tan aniquilada. Este es, señor, mi parecer, y esse Doctor Carrasco que os aconseja essotras marañas y querellas quiere triunfar con vuestro dinero a costa de vuestro trabajo, y tales consejos son para destruir hazienda, vida y alma; y de aqui procede auer tan poco sossiego, tanto odio, tanta cudicia. Quántas letras de mal zelo estan sembradas en esta tierra? Las armas que la ganaron y honraron conuirtieronse en leyes que la destruyen; las demandas son tantas, que ninguno trae la capa segura: porque de vn ladron os podeis defender y de vn mal legista no, que tiene hechos dos testos que son contraminas para assegurar robos y destruir la verdad. Assi lo entiendo; hazed, señor, lo que deueis a virtud, que es la propia nobleza, sin tener atencion a los injustos fueros del mundo, que las leyes se hizieron para castigar malos y no para destruir buenos. No os desassossieguen malos consejeros; segui antes el consejo malo de buen zelo que el consejo bueno de mal zelo, pues sabemos la quenta que Dios tiene con las buenas intenciones: la mia es de ueros descansado los dias que os restan de vida; conformaos con la voluntad Diuina y lo demas passe por donde pudiere.

D. Car.--Señor amigo, concluisme tanto con la razon, que yo sería de mal juizio si hiziesse[655] della, y con esto os confiesso que el amor de padre me lleua quanto puedo a vuestro parecer: porque a la verdad, mi hija es para mí tan obediente, que no tengo de qué quexarme della. Si erró, como vos dezis, es muger como las otras. El consejo del Doctor Carrasco ya veo que es para mucho desassossiego, y que el vuestro es lo cierto y qual yo de vos esperaua. Aora conozco quánta razon tenia Alexandro en dezir que era bien empleado gastar vn Principe sus tesoros por conquistar vn Reyno, por comunicar vn hombre discreto, si en él lo huuiesse. Esto no se entenderá si el sabio es mal inclinado, porque en la mala inclinacion no puede auer sabiduria; y es sin duda que en esta vida no ay cosa tan preciosa como el verdadero amigo. O, quánto vale el buen consejo, a quien dél tiene necessidad; tal beneficio puedese agradecer, mas la paga a solo Dios compete. O, gran fuerça la de la verdad, que contra todos los ingenios, sagacidades, malicias y espias del mundo facilmente passa venciendo; y assi lo que más nos conuiene es tratar con amigos fieles, y quando nos engañamos en la eleccion dellos, basta por vengança dexar la conuersacion de los falsos y sustentar la de los buenos. Mi honra, alma y vida os deuo, pues me quitastes de mil ceguedades con que me destruia, y assi nunca Dios quiera que yo salga de vuestro parecer. Venid conmigo, vamos a buscar a mi yerno Zelotipo y lo traeré a mi casa con la bendicion de Dios, y pues le fuistes tan buen padrino, quiero que os deua el consejo y a mí agradezca el executarlo liueralmente, y mis parientes digan lo que quisieren, que grande engaño es no usar de virtud por lo que puede dezir el mundo. Señores, no espereis lo que resta para la conclusion de las bodas, que dentro se harán.

A la censura de nuestra Santa Madre Iglesia.

FIN

EN MADRID, EN LA IMPRENTA DEL REYNO. AÑO M.DC.XXXL

NOTAS:

[649] En el original «hallá», como en algunos otros lugares.

[650] En el original, Silua.

[651] En el original, ó, pero el sentido de la frase pide y.

[652] En el original, stEratonica.

[653] Son en el original.

[654] En el original, por errata, conuciones. En la edición de 1735 se lee conexiones, pero es enmienda desacertadísima.

[655] Parece errata, ¿acaso huyese? En la edición de 1735 dice lo mismo.

COMEDIA LLAMADA FLORINEA

QUE TRACTA DE LOS AMORES DEL BUEN DUQUE FLORIANO CON LA LINDA Y MUY CASTA Y GENEROSA BELISEA, NUEUAMENTE HECHA: MUY GRACIOSA Y SENTIDA, Y MUY PROUECHOSA PARA AVISO DE MUCHOS NECIOS

COMPUESTA POR EL BACHILLER JOAN RODRIGUEZ FLORIAN

Vista y examinada, y con licencia impresa.

(Escudo del librero con sus iniciales A. G. en la base. Representa al halcón sujetado por una mano de persona, y debajo la leyenda:

post, tenebras, spero, lecem)

Vendese en Medina del campo en casa de Adrian Ghemart. 1554

EL BACHILLER IOAN RODRIGUEZ ENDEREÇANDO LA COMEDIA LLAMADA FLORINEA A VN ESPECIAL AMIGO SUYO, CONFAMILIAR EN EL ESTUDIO, ABSENTE.

Como sea ansi que el amor no compadezca ocio, para del que ama al que es amado, ansi en mí esta tal fuerça ha hecho a mi mano sacar osadia de temor, y fuerças de flaqueza; para que en aquello que el coraçon desseoso de vuestro seruicio, y hambriento de vuestra buena presencial communicacion de amigo no puede exercitarse estando tan distantes en las moradas: a lo menos desde acá os signifique la memoria que tengo de vos. Y pues las obras son pregonero de la voluntad (segun atestigua la sentencia del diuino Gregorio) quise con esta pequeña obra (vista por los leyentes la pequeñeza de mi possibilidad para os seruir) veays vos la integridad de mi amorosa voluntad, en representaros como mejor mi pluma me permitiere aquello que, aunque aqui por comedia leeran los leyentes, vos vistes parte de ello, antes que vuestra partida me experimentasse en soledad de vuestra buena familiaridad, y mi descontento me acompañasse de ociosidad, y la ociosidad me diesse nombre de historiador comico, si a los leyentes les paresciere, que por sola vuestra causa le merezco.--Vale felix.

COMIENÇA VN PROEMIO DEL AUTOR DE LA COMEDIA FLORINEA: DANDO EN ELLA AUISOS POR EL PROEMIO AL LECTOR.

Muy gran daño pare la mala compañía[656].

O sabio lector, recoge tu mente aquesta comedia queriendo leer, do flores de dichos podras escoger y auisos de males que ay en la gente. Aqui podras ver el inconueniente que suelen causar malas compañías y las vanidades de las mocerias: recoge lo bueno con seso prudente.

_El amor todo lo postpone y nada vee sino como ame y goze del amor._

Del buen Floriano illustre y amante tendras buen auiso, si fueres señor, que mires qué daños le traxo el amor, qué bascas y gastos y mal tan pujante: Ni honra ni estado ya pone delante, en todo pretende cumplir su cobdicia, ni oye a Lydorio fundado en justicia, escucha a malsines creyendo los ante.

_Muy poco se deue la hembra fiar de sí mientras fuere moça, y ansi ha de ser recatada de todo lo que oye y vee._

Pues miren las damas en la Belisea, tan sancta y honesta y tan recogida, que puesto que en todo no dio de caida, amor tal la puso que ya vacilea: Ya tiene por bueno amar lo que afea; Marcela y Iustina con su mal consejo la hazen que niegue al buen padre viejo, no dando le el sí en lo que el dessea.

Mucho afan y peligro ahorra el padre que, en siendo para ello la hija, la da a su marido o dispone de su estado.

Auisen los padres tener más cuidado de dar a sus hijas de presto marido, que pierden congoxa y ganan oluido de algun gran desmancho que den a su estado: No duerman diziendo que Dios les a dado las hijas muy castas, honestas, santeras, que al fin ya se viendo que son casaderas, si anda Marcelia, tendran mal recado.

_La floxedad en los señores haze de fieles sieruos, malos, y de leales ladrones, donde no ay buen conoscimiento._

Entienda cualquiera en bien gouernar a sí y a su casa que Dios le aya dado; no pierda con ocio lo que es allegado con grandes congoxas y grande afanar: Que vn floxo señor más suele dañar con ser descuidado a los sus siruientes, pues mala cobdicia despierta las gentes de entrar en lo ageno que no veen guardar.

_La nobleza de la casta mucho ayuda a la virtud. Del vicio de la carne, huyr es lo más seguro, las occasiones._

Los vicios y embustes de gente ociosa a quien noble casta no da soffrenadas aqui descubiertas verás bien asuadas si notas muy bien, lector, cada cosa: Verás la luxuria de carne ceuosa que oy tiene en el orbe muy grande poder, verás el peligro de pobre muger a do no la guardan si es moça y hermosa.

Las mugeres naturalmente son escasas y pedigüeñas.

Verás los embustes que saben vrdir por guardar su honra y cumplir apetito del vicio en que puestas es muy infinito ansi en luxuria como en el pedir: Ni a todas las taches por mí tal dezir, mas todas las teme y estaras guardado, que para en los vicios no andar cenagado orar bien por todas, y de ellas huyr. Tendras gran auiso quando esto leyeres guardar la manera que cada qual quiere o que graue o triste, o alegre, o qual fuere hablar alto, o baxo, segun que entendieres: Y entre las malicias, risadas, plazeres verás las verdades de lo que ora passa de amos y moços y gentes de casa, segund al estado de cada qual vieres. Y quando encontrares en cosas lasciuas no tomes lecion de malos desseos, mas piensa que en baxo de sus casos feos ay grandes auisos por donde bien viuas:

Comparacion.

Que estando en las eras el pan si lo acribas, la paja va fuera que el grano cubria;

Comparacion.

tambien so las hojas, la fruta se cria;

Applicacion.

reprocha tú el mal, y el bien bien recibas.

_Concluye con el lector. Promete para otro año continuar la comedia._

Con tanto concluyo, lector, te rogando que des por lo bueno a Dios los loores y suplas las faltas de los escriptores, de lo que te escriuen te aprouechando: Las bodas del buen Floriano esperando para otro año de más vacacion, adonde la historia tendra conclusion a Dios dando gracias, allá nos llegando. Amen.

NOTAS:

[656] Esta reflexión, como las demás que se ven al frente de cada estrofa, hállanse en el impreso original colocadas á los márgenes, en letra redondilla.

INTRODUZENSE EN LA PRESENTE COMEDIA LAS PERSONAS SIGUIENTES

FLORIANO, cauallero. LYDORIO, su camarero. POLYTES, paje. FELISINO, } FULMINATO,} criados de Floriano. PINEL, } LUCENDO, cauallero, padre de Belisea. BELISEA, donzella. IUSTINA, donzella. DESPENSERO DE LUCENDO. GRISINDO, paje de Lucendo. MARCELIA, alcahueta. LIBERIA, donzella. GRACILIA, donzella. VN ESTUDIANTE.

Diuidese la presente obra en quarenta y tres scenas o actos.

ARGUMENTO DE LA PRIMERA SCENA QUE ES COMO PROEMIO DE TODA LA OBRA.

Floriano despues de algunos dias ser passados, que ouo llegado al pueblo donde residia Belisea, descubre a Lydorio su camarero y antiguo criado en su casa; la causa por qué, dexando su señorio y naturaleza, se vino a tan extrañas y lexos tierras, y por qué hizo parada en el pueblo donde a la sazon residia. Y despues de certificarle de estar herido de amores de Belisea, y pedirle fauor para su enfermedad, passadas largas razones entre los dos, y mas terciando Fulminato, embia por su consejo vna carta con Polytes a Belisea.

FLORIANO, LYDORIO, FELISINO, FULMINATO, POLYTES.

[Flor.]--Ahora que el fin del caminar a dado principio a nuestra quietud, te quiero, Lydorio, declarar el intento de mi venida: porque sabida la causa, sepas ayudarme a buscar los más sufficientes medios para que mi enfermedad halle remedio y mis altos pensamientos el complimiento de mis difficiles y arduos desseos. Pero quiero que seas auisado de dos cosas, para conseguir este fin muy menesterosas y vtiles. La vna es, que acompañando el silencio de tu lengua a tus oydos para me oyr, y atencion para me entender, y voluntad para me fauorescer, y amor para la diligencia en el obrar, tus zelosos y castos desseos no contradigan a lo que sintieren inclinada mi voluntad. La segunda será, que a tu libre y sagaz prouidencia la acompañe diligente presteza y auisada solicitud para buscar mi remedio.

Lyd.--Señor, para hombre tan sin pliegue a tu voluntad y tan obligado a tu seruicio seria escusado tan obscuro y largo proemio: sino luego al descubierto me di como yo te entienda lo que quiere tu voluntad, pues que sabes que a de ser en tu seruicio el niuel de mis obras.

Flor.--Siempre tu buen seruicio me ha sido testigo del desseo que a mis cosas tengas. Por tanto sin más rodeos te quiero aclarar mi voluntad, porque la claridad de mi hablar ponga obligacion en tu fidelidad, para que ponga cuidado tu libre juyzio en buscar aliuio a mi subjecion. Y pues mi pena exterior publica bien el ay del captiuo coraçon, no será menester descubrirte más mi mal.

Lyd.--Antes te veo tan nueuo en la manera de viuir, que ni de antes te entiendo, ni agora sé lo que me quieras mandar.

Flor.--No sin causa es dicho ser mal animal de conoscer el hombre y difficil de entender su coraçon, a Dios tan solo manifestado. Y pues tus palabras protestan no saber tú la causa de mi mal, sabras que el salir yo de mi casa y de mi naturaleza, y el venir adonde agora estamos, todo ha sido por la fuerça y poder de aquella que par no tiene oy en el mundo en hermosura y todo buen atributo.

Lyd.--Y quién tal podra ser que baste a mudarte muy en otro del que solias?

Flor.--Aquella cuyo merescimiento me da gran loor en solo nombrarme y ser su captiuo.

Lyd.--Mucho derogas a tu nobleza en te rendir sin auer quien baste a prenderte.

Flor.--No me atajes en la sentencia y no errarás en el juzgar. Porque allá antes que la viesse, como su fama de bondad y hermosura hinchiendo el mundo viniesse a mi noticia, dudoso de tanto valor y incredulo de lengua vulgar, embié por un criado de mi casa en secreto a verla y sacar su retracto. Por el qual, visto por mí, conosci ser nada lo que nadie me podia allá contar. Porque no menos ventaja haze la grandeza de mi señora a la fama que las no amantes lenguas me lleuauan, quanto excede lo viuo a lo pintado, y lo existente a lo por formar. Visto, pues, el retracto de su incomparable hermosura, me rendio alla por tan suyo, que ya como a perfection de mi sér no platicaua mi desseo sino de dessealla, y mis ojos sino de vella, y mi coraçon sino de amalla, y mi entendimiento sino de contemplalla. Y como por la muerte de mi padre me halló el amor más libre, luego me mandó dexar el gouierno del estado a mi madre y que viniesse a darle las llaues de mi dichosa prision. Vine, vila, y conosci ser nada lo que de ella se me podia dezir en absencia. Y finalmente, tengo hecho pleytesia a su vassallaje, y tengo tan inclinada mi memoria a pensar en ella, y mi entendimiento por tan suyo, que no puedo saber otro bien ni otra gloria sino de Belisea, a la qual de libre voluntad amo, con firme fe la adoro, y como gloria de mi coraçon, no es possible apartar de ella mi memoria ni desprender mi voluntad. Y pues sabes lo que querias, prouea tu libre prudencia en lo que mi captiua voluntad no puede sino amar la muerte y descansar con el tormento. Cata, pues, suelto el enigma: mira cómo estamos ya, como dizen, las manos en la masa.

Lyd.--Aunque vea tu querer muy afixado en tu perdicion, el mio, que muy firme está en tu seruicio, no me consiente callar donde tu señorio y mi poco atreuimiento no me dan suelta al dezir.

Flor.--Pues sé que no bastaras a sacarme de mi acertado parescer en amar, yo quiero libertarte a que me digas el tuyo. Y sé bien que tú mismo aprobarás por mí contra ti, si contra mi desseo piensas proceder.

Lyd.--De tu nueua licencia me nasce para te hablar nueua osadia, acompañada con el deuido acatamiento que mi persona a la tuya deue: empero porque auiendo testigos tus cosas iran en plaça antes que el tiempo (que aclara todas las cosas) lo pida, y tambien porque a tus criados no se les dé motiuo de atreuimiento para con tu persona, porque viendo me hablar contigo tan de asiento, sin saber la licencia que para ello me tienes dada, vendran a perder algo del reuerencial temor que inferiores deuen a su señor, porque la mucha familiaridad pare menosprecio, por tanto, será bien que mandes (si te paresce) aquellos moços salir de la sala.

Fel.--No ves, Fulminato, en qué precio de almoneda nos trae Lydorio?

Ful.--Yo lo he oydo: que descreo del agareno y de toda la ley del Alcoran si no estoy por yr a él, y en presencia de mi amo echalle la lengua a los pies, para que sepa cómo se habla de Fulminato. Y aun si, lo que yo querria, se me pone en defensa, dexarsela por pieça mayor de todo su cuerpo. Y aun espera y verás la obra comer a vn plato con mi dezir.

Fel.--Y calla, está quedo, no te oya Floriano, e oyamos en qué se determina.

Flor.--Ya me paresce, Lydorio, que buscas de corrido de lo que as pensado cómo te escabullir sin ser conoscido tu yerro. Y por tanto quiero que aya testigos de tu confusion y mi mucho acertamiento, los quales atribuyan la victoria a quien la mereciere. Oyslo, Fulminato y Felisino? llegaos acá. Agora tú, Lydorio, procede, y vosotros oyd quán armado está contra mí de argumentos.

Lyd.--Aunque de ser contra ti me guarde Dios, y pues hazes juezes de tu causa los que de ti an de ser juzgados, digo que me paresces muy aborrecedor de tu descanso: pues sin muy manifiesto por qué, te matas con tus manos.

Flor.--Y cómo no causa hallas tú el morir yo por quien tan justa, deuida y necessariamente muero? Agora te digo que sobre tal fundamento podras leuantar muy falso edificio.

Lyd.--Veo, señor, tan firmado tu parescer en tu daño, que hallo menos inconueniente el seguirte que prouecho en el contrariarte. Y aunque el consejo no se deue donde no ay voluntad al recebirle, ni se espera fructo en el effectuarle, no empero callaré a que mi sana voluntad te auisa pongas delante en lo que tu alto merescimiento se deua estimar, y la nobleza de tus antepassados, y la limpieza de tu sangre, y la qualidad de tu estado, y el cuento de tu persona. Y mira, señor, que no te dexes gouernar por la libertada y fauorescida juuentud, sin que con el freno del preuenir de las cosas le des tales sofrenadas, que puedas lleuarla subjecta a la razon; en especial no te deues fiar como mancebo de ti mesmo en este caso de cobdicia sensual de la lasciuia y ardor libidinoso de la cenagosa y limosa carne, enemigo tan pujante y tan notorio y continuo nuestro: porque en la pelea de este vicio de la luxuria, muy pocos acometedores vimos gozosos del triunpho de victoria, ni aun pocos acometidos escapar de muerte, o cayda, o herida. Y si en lo dicho te soy molesto, mandame callar en lo por dezir.

Flor.--Cómo que tan presto piensas derrocar mi firmeza de que no busque mi desseo la consecucion de su gloria? Cata que el amar es al hombre natural, porque el amor es obra de la virtud concupiscible.

Lyd.--Amor virtuoso.

Flor.--Bien dize: porque por fuerça y atraydo de la virtud, ama hombre lo bueno. Y ansi por esto quiere Dios por solo amor ser seruido, y como bien nuestro ser amado: esto no es ansi?

Lyd.--La mesma verdad.

Flor.--Pues ansi a mí me es necessario endereçar mis desseos, como a vltimo fin, en la gloria de mi señora Belisea.

Fel.--Atame essa christiandad.

Flor.--Y es me no menos necessario confessar su poder, y en mí la nobleza, y todo lo demás que tú pones por estoruo para no la amar y querer y adorar: pues en ella está mi vida y en su mano las llaues de mi muerte. Esso mesmo me demuestra que hago aleuosia gastar algun momento de mi triste vida sino en pensar en ella: porque si con sólo auer oydo en absencia la fama de su valor no fuera su captiuo, fuera muy de vituperar, quánto más, auiendo merescido mis ojos verla, no se rendirá mi coraçon en amarla y morir por ella? Y si todo hombre naturalmente busca la gloria como a vltimo fin y descanso, pues por qué yo menos y no más que todos amaré y querré aquella gloria, a cuyo desseo soy tan lleuado y tan justamente forçado?

Ful.--O hi de puta, y qué diuinidad para dar gloria! no basta loco, sino herege?

Flor.--Dizes algo, Fulminato? calla, calla, dexa hablar a Lydorio. Di, di, no enmudezcas: que yo sé, Lydorio, que mi mucha justicia ha puesto freno a tus demasias y silencio a tus reproches, y enmudescimiento á tus argumentaciones. Confiessa, confiessa conmigo la potencia de mi señora. Y pues con tus consejos sabes que no as de ganar tierra en lo que, yo acertando, tienes tú por error, prudencia será hazer de la necessidad virtud y de los morales consejos venir a los actuales hechos.

Lyd.--Qué es, señor, lo que me mandas, que lo haré, pues que ansi quieres?

Flor.--Quiero que, como libre tú de tal passion, busques algun vado por donde a mi tormento pueda venir aliuio.

Ful.--Cómo, señor, que vna sola muger ha de bastar a darte pena? calla por Dios, que afrentas a los que tu pan mantiene. Descreo de quantos en Dios no creen y a ti no an temor, si no me as dado más pena que en mandarme hazer pieças. Auisen me quién ella es y guienme a su casa, que aunque pese a todo el mundo, te la traygo a la cama; y dame licencia yre a tomar algunas armas; y si aun en esto ay tardança, muestrenme su casa, y comiença me a esperar con ella de la mano, y veamos si abrá quien diga a Fulminato blanco as el ojo, sino tú, que huyes de conoscer a quien tengas en tu casa.

Flor.--O, cómo es otra cosa el hablar a saluo de la experiencia en los peligros!

Ful.--Y pones duda en mi palabra?

Flor.--Quiero que no hables lo que deroga al poder de mi señora Belisea.

Fel.--No te marauilles, señor: porque su esfuerço le haze a Fulminato sobresalido en algunas cosas. Y el camino más sin rodeos para que de tu descanso le ganemos todos, es que tú, señor, escriuas de tu mano, declarando a tu señora tu pena: porque por ventura tú penas por ella, y ella o no lo sabe o no te conosce: que yo te juro, a pena de mentiroso, que si ella sabe quien tú eres y sabe tu mal, y sabe ser ella la causadora, que ella venga muy presto a lo bueno. Porque la muger es yesca muy dispuesta adonde el tal fuego prenda, y preso no se apaga tan ayna, porque no saben tener medio en el amar, como tan poco en el aborrescer. Y pues tú estas determinado de seguir tu voluntad, y tu voluntad es de amar a essa señora, ni los consejos de Lydorio virtuosos aqui quadran, ni el arriscado parescer de Fulminato es cumplidero. Porque en aquello se deue poner el hombre de honra, con que presuma no descaer de su estima, no saliendo con su intento. Y aunque el camino de mensajerias que yo digo parezca en sí más largo, pero si Dios pone la mano, suele ser muy breue, porque a quien Dios quiere ayudar, la casa le saue.

Flor.--O, cómo as acertado! bien paresce que tú ayas visto el inspirante rostro de mi señora, pues de ella te fue infundido tal consejo.

Fel.--Infundí por ay: qué spiritu sancto para embiar inspiraciones! nunca el diablo le sacará de dezir heregias y de adorar por Dios vna muger.

Flor.--Qué dices de merescer?

Fel.--Trastroca me essas razones. Digo, señor, que el merescer de tu señora no se deue ansi tratar.

Flor.--De su merescer hablas, y tan a sobrepeyne? Y cómo no miras que hablando de mi señora se an de premeditar las palabras y ser muy de peso las razones? Y quien osará mirar su rostro sin quedar conuertido en nueuo ser?

Fel.--En ser de asno.

Flor.--Quién pensará merescer el menor de sus fauores? quién sabra estimar su gracia? su compostura, su gentileza, su donayre, su semblante ayrado, su alegria, su grauedad, su honestidad, su poder, su proeza de sangre?

Lyd.--Tú, Felisino, le has metido en cosa que no tendra fin.

Ful.--Por mucho hablar mucho errar. El diablo te hizo tan reagudo, pues por tu causa no cesssara oy de loar vna muger: que solo con el buen vestido le ha visto buen parescer, que tambien le tiene vn palo atauiado, pues dizen dame vestido y darte he vellido. Pues loela quanto se pagare: que al fin es muger, y por menos perfecta fue hecha para el hombre, como la silla para el cauallo.

Fel.--Calla calla, que yo lo soldaré: que él ni oye ni entiende, y tengo por mí que ya no sabe si estamos aqui. A, señor, cata que en la tardança suele auer peligro en cosas que estan en fauor de fortuna, y que quien passa punto que passa mundo; escriue luego y no dilates tu salud.

Flor.--Bien dizes, den me aparejo y quedate tú que la lleues.

Ful.--Como esso cierto es lo que yo buscaua: y di te el consejo y aun quieres me el pellejo?

Flor.--Qué dizes? que hablays muy baxo o yo estoy sordo.

Fel.--Digo que a no ser yo allá tan conoscido, que holgaria de lleualla. Pero si como conoscido en aquella casa, y sospechoso con mis entradas y salidas, me piden qué quiero? a no dar tal respuesta, tus hechos van en plaça: y será la primera en piedra, y lo segundo, va mi vida jugada.

Lyd.--Ay te esperaua; y aun tienes rason de querer viuir.

Flor.--Qué dizes, Lydorio, qué te paresce a ti?

Lyd.--Que Felisino da bastante razon en su escusa.

Flor.--Pues vaya Fulminato, porque no diga que no me siruo de su persona.

Ful.--Esso seria yr yo por carne al hambriento leon.

Flor.--Qué dizes de leon?

Ful.--Que me voy a armar mientras escriues y sea presto; porque yo á los de Lucendo no les huyre mas el rostro que a los caçadores el animoso y real leon. Y aun sepas que si allá me tuercen ojo, que aure de hazer de las mias: porque no me sufre el coraçon, ni es en mi mano desenuaynar sobre colera despierta, sin manchar la espada en sangre.

Lyd.--Señor, no hagas mensajero sino de quien no aya sospecha, y a quien no le sea injuria una mala respuesta. Polytes, como sabes, es paje callado y cuerdo y hombrezito para todo cobro, y también ya él tiene noticia de aquella casa.

Fel.--Y aun cómo ansi? que pocas vezes que falte en casa le hallarán sino por allá.

Flor.--Pues salios fuera, y embiadme le a mi recamara luego; y no me entre negocio ninguno.

Ful.--Allá quedaras. Oy, Felisino, contemos este dia con piedra blanca; y digamos que oy nascimos, y con dicha.

Fel.--Qué, tambien guardas el stylo de los antiguos, que los dias prosperos contauan con piedras blancas, y aquellos solos dezian que auian viuido; y los de mal successo, con piedras negras, y aquellos hallauan auer muerto?

Ful.--A la fe no en balde he estado yo en Cordoba, y hallé madre en Carmona, y me llaman Fulminato. Oy en dia seruir de pelillo, buena parola, facto ninguno.

Fel.--Tú eres el que yo buscaua, que oy mis buenas cautelas me hizieron nascer.

Ful.--Buena cosa es la conformidad de las voluntades en los que conforman en la librea: porque la paz entre nosotros, y la guerra con la hazienda de nuestramo, y al señor oy en dia pelo y pelon, y vnguento en los caxcos.

Fel.--Y aun esso es lo más seguro para pelechar, en especial que oy la justicia con quien no tiene pluma juega a luego pagar.

Lyd.--Ea, concluyd las consejas y buscad a Polytes.

Ful.--Vamos, Felisino, abaxo, que he alli al paje. A, hermano Polytes, Floriano te llama de priessa.

Pol.--Alguna parleria de mastresala tendremos: allá voy, que si no hay testigos, negar y auisar para otro dia, y entro en nombre de Dios.

ARGUMENTO DE LA SCENA II

Salidas al jardin Belisea y Justina su donzella, solazando Justina a Belisea, entra Polytes con la carta de Floriano. La qual por fauor de la Justina dexando, se va con buena esperança que le pone Justina. Y Justina lee la carta a Belisea, aunque contra su voluntad.

BELISEA, JUSTINA, POLYTES.

[Bel.].--Descendamos, Justina, vn rato al cenadero, ya pues va cayendo la siesta; pues agora es el proprio tiempo de gozar de su frescura, y del armonia de las auezitas, que en su possibilidad alaban al Criador.

Just.--Por mi vida que huelgo en extremo de verte de tal parescer; porque me paresce que ha mill años que allá no baxé, y gozanlo los pajes a su proposito. Y aun para mi santiguada, que si en mi mano estuuiesse, que más me hallarian entre los claueles y frutales dél que no como tú estás tras treynta puertas pudiendo gozarlo.

Bel.--Donosa guarda harias tú de la fruta.

Just.--Cómo no nos hemos de ver en esso, passando por ello? Torno a dezir que me espanto de tu poco salir a te solazar, en especial pues tienes padre que todo lo haurá en dicha. No sé cómo ansi eres tan differente en condicion a todas las mugeres, mayormente señoras y donzellas: no lo haurian conmigo ansi, que más amiga me hizo Dios de soltura y libertad.

Bel.--Y aun ay verás qué pocas vezes ay dos coraçones humanos en todo concordes: porque si essa es tu condicion y de todas las mugeres, la mia es muy contraria. Porque no me da plazer sino el recogimiento. Y en tanto me aplaze esto, que no sólo la mala conuersacion me es aborrescible, pero aun la buena me es molesta, por sólo no quadrar con mi voluntad. Y tambien más ayna se pierde Dios entre las gentes, y se halla en la fuga y apartamiento del mundo. Y por esso haze ventaja la vida contemplatiua, que lo ha con Dios, a la actiua, que lo ha con las gentes, aunque por Dios.

Just.--Bien estoy en esso, pero todavia tengo por mí que si en esso que tú quieres, que es la soledad, fuesses contradicha y te mandassen no salir, que lo desseasses; empero porque está en tu querer, por tanto no te da pena el no te solazar; y si te priuassen dello, lo buscarias de rincon en rincon. Porque la priuacion de vna cosa incita el apetito a ella, mayormente en las hembras, y muy más en las encerradas doncellas. Porque ansi como se les vieda más, ansi dessean más. Y por lo contrario aquello que de facil se nos concede, de facil lo dexamos perder, y auido, lo tenemos tan en menos, quanto menos nos cuesta. Y que sea esto ansi, mira lo en el baxar deste jardin; que tú que puedes cada rato, nunca baxas a él, e yo que no se me concede, siempre querria hallarme en él.

Bel.--Por manera que segun tu sentencia la falta de la libertad abre camino al peccado y es occasion al mal. Por donde, a ser lo que dizes ansi como aprueuas, hierran los zelosos padres en priuar de muchas libertades a las recogidas doncellas, las quales, libertadas en aquello, podrian perder la honra y la honestidad con lo demas. Pues la donzella, sin estas dos cosas, deuiera ser antes enterrada que nascida. Y la quiebra de la hembra no es como la del varon, porque ella cayendo en este deslizadero, o se leuanta tarde, o pocas vezes, o nunca. E dado que se leuanta, jamas le falta vn sino en la honra y vna promptitud al retorno del vicio; lo que al varon, por ser más libre de su condicion natural, no le queda señal de auer caydo. Y aun lo que más es, que muchas vezes a ellos les da honra el mundo en hazer cosas en que la triste de la muger jamas dexa de perderla. Por manera que, pues tanto inconueniente y tan abierto peligro y tan notorio y gran daño se le siga a la muger de la libertad, mira quán sin razon va fundada tu razon.

Just.--Lo dicho por muy bien dicho loando; digo, como de primero, que el vedarnos vna cosa nos pone a la auer más cobdicia; porque muchas cosas, a no se nos vedar, no las traeriamos a la memoria, y, vedadas, nos perdemos por ellas. La causa desto denla los letrados, que yo antes lo probaré con exemplos que con razones.

Bel.--Dame vna.

Just.--Mira lo que Faustina hizo por la llaue, y aun lo que más es, lo que hizo Eua con solo vn arbol que Dios le prohibio, pospuestos todos los del parayso que Dios les concedio comer; y ansi concluyo mi intento.

Bel.--Bien me huelgo que sepas tales exemplos, y determino de no tratar contigo más en esta materia, pues te veo tan del vando de los hombres contra las mugeres. Y pues baxamos a nos solazar, holguemonos.

Just.--Sea como mandares; pero no podemos (hablando la verdad) negar que los extremos más vanderizan en las mugeres que no en los hombres, y aun que a ellos les hemos de afirmar y defender lo contrario por nuestro abono. Y en lo demas, mira si mandas que llame las donzellas para que te den plazer.

Bel.--No quiero sino que me cantes alguna cosa, porque me cae muy en gracia tu voz, y para mí no ay otro semejante solaz mundano que oyr musica.

Just.--Auia de ser de buena garganta.

Bel.--Con la tuya me contento por el presente, y no lo vendas más caro, pues haziendo lo que te ruego liberalmente ganas gracias.

Just.--Aunque en ello no pienso sacar vanagloria, quiero dezir vno que me viene a la memoria, pues que pidiendo la cosa de presto obligas te a suplir todas las quiebras.

Bel.--Di, que a todo me offrezco.

CANCION DIRIGIDA A BELISEA, MUY CONFIADA EN SU BONDAD

Just. En la lucha del amor nadie viua descuidado, pues al muy más confiado suele tratar muy peor.

Bel.--O, cómo es cosa sentida, y buena, y nueua, y bien sonada; di, di más si sabes.

Just.--Ya pensé que con esto te enhadaras; pero pues ansi mandas dire la buelta de la cancion:

Sólo sale victorioso quien con él no se ha tomado y el que es dél más oluidado se llame vanaglorioso; Mas al cabo es muy mejor nadie viuir descuidado, pues al muy más esforçado suele llagar muy peor.

Pol.--O, qué buena oportunidad! abierto está, y no ay quien me impida el paso. En nombre de Dios entro con el pie derecho.

Bel.--O, cómo me pesa que acabaste, que la buelta fue aun mejor. Acuerdate que me des essa letra, que la quiero aprender. Pero mira que viene no sé quién: ve, mandalo salir, y harás al jardinero poner mejor cobro en la puerta.

Just.--Señora, vn paje es; ya pues nos a visto, y el vee que le hemos visto, sepamos qué quiere. Porque o yo mal conozco, o él es de Floriano, aquel cauallero de gran estima que por tu seruicio ha hecho grandes gastos y fiestas y cursa mucho la calle.

Bel.--Ay ay, no quiero saber qué busca, sabido cúyo es, y tú sepas que recibo pena en verle.

Just.--No seas agora tan estraña de condicion, pues la tienes tan buena. Por qué quieres ansi asconderte del mundo? mira que te dio Dios muchas causas para te mostrar, e ya que te recates, no de vn paje, con quien no quadra en ti la sospecha.

Bel.--Buena estaria la honra de la mujer si sólo guardasse su honra de las manifiestas sospechas y los notorios daños de su bondad.

Just.--En cosa de bondad no alterco contigo, pues tengo clara tu victoria.

Pol.--Por Dios, bien me ha succedido, que he alli a Belisea y a Justina. Esta negra carta no sé cómo la de: pues hazer del no conoscido, es por de más, pues aun de los perros desta calle lo soy. Ya quiero a Dios y a ventura llegar, pues a los osados fauoresce la fortuna. Y quien no se auentura, no nauega. Allá llego, que como viere que me hablan yre respondiendo.

Just.--A, el galan, qué buscays por la huerta?

Pol.--Quiero hazer del bobo sobre sello, y hablar como quien no conosce. Señora hermosa, entré con sólo intento de ver esta frescura; pero los ojos occupados en la vuestra, se olvidan de mirar otra cosa.

Just.--Qué te paresce, mi señora?

Bel.--Todas las cosas nueuas aplazen: pero dexale dar más de sí, y veremos qué tal sea; porque al primer razonar no es conoscido vn hombre.

Just.--Pues alegrate, que el solaz tenemos en las manos, y verás cómo por te dar alegria me tengo de requebrar con él. Dezidme, pues, con cúya licencia entrays en lo ajeno?

Pol.--Señora hermosa, al principio tomé la licencia de la puerta, que hallé abierta; pero agora tomandola de vos, pido la enmienda de mi excesso, aunque a la verdad tal no acertar como el mio presente, notorio acertamiento es, y tal pérdida mia sera contada por auentajada ganancia, y muy venturosa fortuna.

Just.--Luego ganancia y acertamiento llamas el venir por yerro tuyo y ventura nuestra a ponerte en manos de quien te tome la prenda?

Pol.--En ser prendado tuyo me contaré por bienandante, mayormente si con verme tú tal mirasses en tratar bien la prenda que ya tienes en tu poder.

Bel.--Y qué prenda es? que yo te la haré tornar.

Pol.--Por tu piadosa bondad te beso pies y manos, que gran confiança a puesto essa respuesta a mi desconfiada venida.

Just.--Bien me paresce, señora, que por sola su confession se le puede pedir el daño que otras veces haurá hecho en lo ajeno.

Pol.--Antes de agora he sido yo prendado y aun por entero preso de vuestra hermosura; pero nunca tuue ventura de ponerme en vuestras manos hasta este punto, adonde vuestra lindeza puede como en cosa propria aprouecharse del despojo del sentenciado de vuestro poder.

Bel.--Andate, Justina, a essas, y ganarte as ser motejada de fea; valierate más no auer hablado, para no auer errado, y tras el yerro lleuar el pago que merescio tu locura. Baste, pues, ya lo hablado, y tú, hermano, vete con Dios.

Pol.--La majestad de vuestra presencia pone pasmo en mi torpe lengua y temor en mi atreuimiento a os pedir vna merced.

Just.--Di lo que querras, que pues tanto eres mio, soy obligada a te fauorescer ante mi señora.

Pol.--Con tal esfuerço tomando osadia, te suplico tomes essa carta.

Bel.--Bien creo que ni tu mensaje me será vtil ni tus passos te dexarán de acarrear algun castigo a ti y a otros exemplo. Quitamelo delante, Justina, que ya yo me adeuinaua lo que podria ser, y harás poner mejor cobro en la puerta, que el jardinero no quedará sin su merescido. Anda, hermano, vete de mi presencia, que en saber cúyo eres adeuino tus costumbres, y en saber cúyo eres sospecho quien te embia, y en saber cúyo eres entiendo cúya sera la carta, y en saber cúya ella sea, sé que busca de mi enojo su daño y tu perdicion por mensajero; dado que diz que los mensajeros no merescen culpa, pero en tales casos no ay quien les escuse. Cata que no seas tú el Vrias Hetheo. Y dirasle por respuesta del mensaje, que no oyre a esse atreuido de cauallero; que se precie de traer con otras tales tratos, y que conmigo procure todo desuio, porque ni mi honra con él gana ni mi honestidad se satisfaze con sus embaxadas.

Pol.--Por qué tu magnifica nobleza condena mi innocencia antes de oyr mi justicia?

Bel.--Sea el oyrte que no parezcas más delante mí.

Just.--Ay, mi señora, no te muestres furiosa hasta saber el por qué. Cata que como la honestidad de la donzella padesce detrimento y peligra entre los hombres, ansi la nobleza corre riesgo y aun se pierde con la furia. Y aun el demasiado sentimiento tuyo pone sospecha de tu bondad y limpieza y casto sentimiento delante de quien no te conozca muy bien. Y nunca condenes sin oyr las partes, para no tener de qué presto te arrepentir con el tan de improuiso te determinar. Veamos la carta, y vista, verás qué tanto ayas de soltar la rienda al enojo: aunque a tu nobleza y estado de persona en pocos tiempos y en ninguna sazon paresce bien el tan apitonado y furioso impetu. Cúya es la carta, gentil hombre? y perded todo temor.

Pol.--Qué atauio para perdelle! quiero empero soldarlo como pudiere. Hermosa, he visto la ira de essa señora contra mi innocencia, la qual con la culpa que en mí publica su pena me añade temor de offender a quien se deue todo seruicio. La carta es ésta, y es de vn preso.

Bel.--Ni sé qué pueda preso (cosa no duecha) pedirme, ni puedo no recatarme del anzuelo encubierto en tus reposadas razones. Y porque no tengo por oro todo lo que en tu muestra reluze, ve con Dios.

Just.--Pues yo tomo, señora, la carta a todo mi risgo, y tú ve con Dios, que a la primera vista te dare respuesta: en que descargaré la tempestad, que quiça se resoluera toda en solos truenos.

Pol.--Con vuestro fauor yendome lleuo buena nueua a Floriano, y triste para este mi vuestro coraçon.

Just.--Anda, harás lo que digo, y tú perseuera, pues la perseuerancia gana la corona del vencimiento en la pelea.

Pol.--Los angeles queden en tu compañia, pues yo no puedo yr sin la tuya en mi memoria. Esto queda aun razonable para primera audiencia. Agora, loando a Dios por mi ganancia, me voy, pensando cómo satisfazer a Floriano para ganar albricias: aunque a la verdad más las deuo yo que no él de lo que queda tramado.

Bel.--Qué hablauas con aquel al despedirle?

Just.--Hinchele de viento por cumplimiento de buena criança.

Bel.--De tales comedimientos es libre la donzella, sin caer en caso de mala criança: porque burlando ni de veras la donzella con ningun hombre en tales coloquios gana honra si no es su marido, y aun ha de ser puesta en su poder. Porque el hilo de la honra es más delgado que el de Portugal con que tú labras, y guardate de todo hombre te torno a dezir.

Just.--De hombre bien dizes; pero este es muchacho.

Bel.--De essa manera, hombre llamarás tú a mi señor, que está ya en lo más alto de la edad, quando a vn mancebo tan grande como su padre, y tan astuto como mercader, y más hablado que relator llamas muchacho. Pues andate, Justina, a esso con tus buenas entrañas, y hallarte as burlada. Cata que dize el vulgar dicho: que de los necios, los infiernos; y de los perezosos, los hospitales: y de las mugeres mal auisadas y menos remiradas, se pueblan los públicos burdeles.

Just.--Mas vao; y si supiera la verdad, cómo le mande perseuerar?

Bel.--Qué dizes de perseuerar? y mira que con persona particular hablar entre dientes es especie y señal de traycion.

Just.--De tal me guarde Dios; sólo dixe que el perseuerar en los malos propuestos acarrea los daños contados: que agora, loado Dios, a saluo está quien repica. Y dexando esto, leamos la carta, y no te me encojas, que por vida de mi señor y tu padre Lucendo, que ya que yo la lea, que la tienes tú de oyr, porque quiça aurá en ella con qué riamos.

Bel.--Malas coxquillas de burla son las que lo han con la honra y honestidad, pero haz como quisieres, que dos oydos tengo: vno para abrirle al oyrla, y otro para cerrarle al consentimiento en no aceptarla.

Just.--Pues oye qué dize el sobrescrito.

CARTA DE FLORIANO A BELISEA

A la muy suprema en todo merescimiento, tan libre señora de su querer quanto yo captiuo de su beldad, mi señora Belisea.

Si el affligido coraçon que me dio osadia para os publicar mi intolerable tormento, causado por vuestro libre poderio, me diera fuerças para poder lleuar con sufrimiento mi tan graue pena, nunca con la presente osara molestaros, no meresciendo de vos aun audiencia para mi libertad. Pero a vuestra clemencia pido que se apiade y fuerce a vos mesma a leer ésta, en parte declaratiua de la graue pena que por vos este vuestro Floriano siente. Y aunque mucho pido, pero suplico os por la respuesta; y sea si mandays, que vuestra mano me dé, en castigo de mi loco atreuimiento, la accelerada muerte o algun aliuio a mi padescer. Y si deliberays, señora mia, que yo pene y viua para que en mí executeys con saña vuestra justicia, mostrando en mí vuestro poder, con el mesmo poder me dad el poderlo ya sufrir: que soy contento de os contentar, pues por vuestra voluntad vino, vuestro querer me sustenta y mi vida pende de vuestras manos. Las quales humildemente besando, quedo por vuestro cautiuo, Floriano.

Bel.--Bien era yo adeuina de lo que podria dezir carta tan loca.

Just.--Antes me paresce que es para tornar a leer, pues aqui poco menos que por diosa te confiessa.

Bel.--Ay, dexame de essas vaziedades, que me llamas la ira, que aun no querria tomar por cosa tan sin ningun tino ni ser, ni entidad, ni concierto. Vamos, vamos arriba, que ya el sol nos ha priuado por oy de sus rayos, demostrandonos las estrellas.

Just.--Dexadas essas metaphoras, vamos donde mandares.

Bel.--Cierra essa puerta, y dad me la mano a esta escalera, y subamos.

ARGUMENTO DE LA SCENA III

En que Lydorio haze gran sentimiento por la perdicion de Floriano. Fulminato y Felisino se hazen a vna para poder medrar. Tracta de lleuar Fulminato a Felisino en casa de Marcelia. Polytes da a Floriano respuesta de su carta, y dale vn collar de oro para Justina y un jubon de brocado con sus calças al Polytes, y tornale a dar otra carta para su señora Belisea.

LYDORIO, FELISINO, FULMINATO, POLYTES, FLORIANO.

[Lyd.]--O alto y sapientissimo Dios, qué profundos son tus secretos juyzios! O quánta lastima es ver perder tan a vela suelta vn tal cauallero, mancebo y dotado de tantas gracias y poder mundano! Grande daño es este, si el saber diuino no saca algun mayor bien deste grande mal: pues que a Dios es ligera cosa sacar buenos fines de malos principios y peores medios. Pero en tanto que Dios lo remedia, duelome con lo que veo, pues no le basta dexar su estado y su naturaleza, pero que a bueltas de todo oluide a sí mesmo por sola vna muger. No en vano dixo Adan, vista la muger: que por ella dexaria el hombre el padre y la madre. Pues por otra parte veo el desassossiego de toda la casa, y la perdicion de la hazienda, y con esto ardo entre dos fuegos. Porque aconsejar a Floriano es pensar de poner luzio el adobe lauandole. Pues seguir tras su querer, no hago lo que deuo a la lealtad que a sus padres di. Los de casa a todos les paresce que la hazienda de Floriano les es comun: lo vno malo y lo otro peor; de manera que con lo que Pedro sana, Maria enferma. Porque con lo que Floriano ha de satisfazer a su appetito, él pierde el alma lo principal, pierde la honra, la vida en condiciones, el patrimonio se disminuye, la hazienda anda en manos de enemigos de su dueño y amigos de ella; porque quanto menos guarda ay en la casa y en la hazienda, tanto los criados oluidan de la fidelidad y cobran del saber de lo ajeno. Porque el aguijero llama al ladron, y la occasion combida al pecado.

Fel.--Ansi que, hermano Fulminato, ya me haurás bien entendido y tendrás bien ojeado el camino para nuestra medra.

Ful.--Calla ya, que descreo de la vida de los condenados si de plazer de nuestra conformidad para el descorchar de la colmena no estoy como fuera de mí, pues más quatro manos que dos lleuan y pueden.

Lyd.--En lo que estamos, benedicamos. Esto es lo que yo lloro: porque si a Floriano lo auiso, tendra me más por enemigo que por fiel.

Fel.--Pues aun tú no pienses que lo sabes todo: porque para ruindades, gran prouecho me hizo ser vn año estudiante y otro moço de cura.

Ful.--Pues calla, que creo que todo nos será menester tu sciencia y la mia: porque Lydorio es sabio y virtuoso y leal, y antiguo criado de casa; y con saber todos los rincones della, si nos huele, nos tiene de hazer daño para nuestro pellechar.

Fel.--Para esso guardalle los passos, y el uno sobarcado y el otro en vela. Porque si un hombre apercebido vale más que dos descuidados, sí que más valdremos y más podremos y más haremos dos recatados que vno seguro.

Lyd.--Pues allá os espero al freir de los ajos.

Ful.--Pues vamos a ver a nuestramo y aseguremos el campo, desmintiendo espias. Y aun tambien, si Floriano quiere, le dare en las manos vna muger que, pagandoselo, le traera a su amiga a las vñas, por más encerrada y guardada que esté. Y aun dello me cabria mi ganancia, si la fortuna endereçasse bien.

Fel.--Dime, dime, qué, tienes nido?

Ful.--Mas vao. Y cómo ouiera yo escapado del inuierno sin algun hogar? y tú, tan bisoño eres que te mantiene sola vista?

Fel.--Pues qué quieres? que harto çanqueo y ando y rodeo, pero no hallo cosa de asiento.

Ful.--Aun no tan mal si hazes como el cuclillo en ajeno nido; pero encomiendate a mí si quieres, y duerme seguro. Pero ó descreo de los recabitas y si no creo que nos ha oydo todo quanto hablamos Lydorio, que veslo está en el corredor.

Fel.--No haurá; pero si ouiere, hecho es: haga como se pagare.

Ful.--No eres auisado en esso: antes agora le halaguemos a sobrepeyne, porque la prudencia muchos males y daños preuiene.

Lyd.--A, Fulminato.

Ful.--Quién me llama?

Lyd.--Busca al paje Polytes y sube acá.

Ful.--El que llega acaso, que aguardó que le mentasen.

Pol.--Qué se trataua de mí?

Lyd.--Sube presto. Adónde andas al cabo de vn hora que pide Floriano por ti, que no ay quien te saque de rastro?

Fel.--No ay ygual trabajo, sin penar y morir, que es esperar.

Ful.--Y aun por esso dizen, y bien, que quien espera desespera.

Fel.--Señor Lydorio, lleguemos á la puerta todos, pues no es traycion escuchar, sabiendo lo que se ha de platicar de los que hablan.

Lyd.--Escuchad, pues que tañen.

Ful.--Y aun qué negro de bien. Que si él tanto sintiesse de mugeres y supiesse tanto de ser enamorado como de la musica sabe, él se guardaria más dellas, y las tendria en lo que se deuen tener, y aun acortaria su pena.

Lyd.--Calla, dexa esso, que cada vno haze segun es y segun con quien lo ha. Y escucha, que comiença a cantar.

GLOSA DEL MOTE «QUIEN ESPERA DESESPERA»

Flor. Mi pena manda que muera; dame aliuio mi esperança; para que mi querer quiera esperar, venga de fuera nueua de mi buena andança. Y ansi con tal diuision mi morir se suspendiera esperando redempcion, por do con justa occasion quien espera desespera.

Lyd.--Qué te paresce, Fulminato, qué vida ha dado al refran que tú alegaste poco ha, que no paresce sino que adeuinó auer le tú dicho a su proposito?

Fel.--La capa diera por la glosa.

Ful.--Calla, que en disposicion está que no parará en sola vna copla, pues dizen que quien haze vn cesto, hará ciento.

Pol.--A, señor, mira que te aguardo con la respuesta de la carta que lleué á tu señora Belisea.

Flor.--O nombre de toda suauidad, que en lo oyendo viuificó mis ya muertos sentidos! Dime, dime, mi querido y secretario de mi bien, ha mucho que eres venido y me aguardas? para que yo me castigue de mi tardança en te oyr tal nombre.

Pol.--Señor, porque tengo pocas palabras: aunque passaron y precedieron a la respuesta muy duros empellones y gran peligro de mi vida; pero con el fauor de vna su donzella, todavia le dexé tu carta. Y sabe que si no fuera por aquella donzella no era possible ni yo parar ante su furioso y honesto sentimiento. Pero todavia si a la donzella no la afloxa falta de gualardon, me mandó tornar por respuesta.

Flor.--Gualardon? para tan gran beneficio no le ay; pero lleuar le as mañana de la pieça de altibaxo azetuni, que saqué para las fiestas passadas, diez varas para vna ropa, rendiendole de mi parte las gracias por lo hecho, y conoscimientos grandes para gratificar lo por venir como yo pudiere.

Lyd.--Ansi, ansi, que por esse camino haurá de yr esso, y lo al todo con el diablo, pues se gasta en su seruicio.

Pol.--Señor, no podre lleuar le tanto bulto sin ser visto y aun descubierto, en que no ay poco peligro.

Flor.--Muy bien dizes; pues lleuar le as el collar de los esmaltes morisco, que yo algunas vezes traygo.

Ful.--O, descreo del que de Dios desconfia con tal desmallar; no se hizo él con cien castellanos. Ya ya no es de sufrir esto, que por ser yo negligente, me he perdido este lançe, que me sacara de lazeria.

Fel.--Calla, no gruñas tanto, que te oyran.

Ful.--O, pesar de quien te cosio la ropa, y cosa es de callar ésta?

Flor.--Agora pues me di: con qué semblante te recibio por mio?

Pol.--Con vn tan gracioso enojarse, que por ver la claridad que su rostro enojado mostraua, y sus ojos resplandecientes llenos de rayos de amor, holgaras de verla enojada.

Flor.--Pues que confiança me das?

Pol.--Mandóme que no paresciesse ante ella.

Flor.--O sin ventura Floriano: para qué nasciste en esta vida, acompañado de tanto atreuimiento y desnudo de algun merescer? Pero qué digo? que bastame a mi que sepa ya mi señora sepultarse mi coraçon en tormentos por ella, para que me sea muy grande precio de mis trabajos. Pero dime, dime, mi Polytes, dónde la viste? con quién estaua? qué hazia? qué semblante mostraua oyendo mi nombre?

Pol.--O, pesar de la vida con tal interrogatorio: aun creo que me haurá de coger en palabras.

Flor.--Dime, dime, pues, algo.

Pol.--Digo que para primera entrada que está ganado mucho, si no perdemos aquella donzella suya. Y ansi me profiero que lleuandole el collar, te traere mañana respuesta de otra carta, si luego me la dieres, aunque es tarde.

Flor.--A mucho te offresces; pero al fin hazeslo por mí, que te lo he de agradescer, Dios queriendo. Y luego escribo: ve tú y llámame al camarero, y tú toma cuidado de salir con tu promessa.

Pol.--Quien tiene el cuidado andará el camino. A, señor Lydorio, ya oyste como te llama Floriano.

Lyd.--Agora lo oyo y entro.

Ful.--Ola vos, don muchacho, maestro haureys de salir desta buelta. Pues guardaos de tomar los grados del magisterio sobre el scalera con vn açumbre de miel y la vestidura de vn paxaro[657].

Pol.--Essas mercedes se dan a los tales como tú, que yo siruo a mi señor. Y si más me tratas ansi, sabralo Floriano: porque más es la afrenta suya que no mia, que soy mandado y le deuo seruicio.

Ful.--Qué qué? Y cacareays en el caxcaron? de Dios no descreo si no os despierno.

Fel.--Buelue acá, hermano Polytes, no des enojo a Floriano.

Pol.--Que él ha de saber si se me ha de atreuer vn rufian por yo hazer su mandado.

Ful.--Qué vays gruñendo? esperá.

Fel.--Por Dios, lleuas talle de medrar enojando al que adora Floriano.

Ful.--Pues sólo esso me haze detener: aunque el pesar del collar yrá conmigo a la sepultura.

Pol.--Brabear, panfarron.

Fel.--Qué dizes hermano? sea este nublado agostizo, y calla, que todos somos compañeros.

Pol.--No lo quiere él conseruar.

Ful.--Y creo, hermano, que lo tomauas de veras?

Pol.--Pues cómo se auia de tomar, sino como se dezia?

Ful.--Más palacio pense que auia en ti.

Fel.--Baste ya, que todo fue burla, y vamos abaxo.

Pol.--Idos vosotros, que yo quiero esperar al camarero.

Flor.--Estás ay, Lydorio?

Lyd.--Señor, sí, rato ha.

Flor.--Pues quiero que sepas mi alegria, porque el gozo conmunicado cresce.

Lyd.--En todo recibo merced.

Flor.--Pues sabras que mi señora, por fauor de vna su donzella, despues de sus enojos está aplacada, y le quedó mi carta allá que me aconsejastes que le escriuiesse. E porque la donzella no desmaye en me ayudar, con otra carta que quiero escreuir a mi señora, lleuará Polytes a la donzella el collar de los esmaltes moriscos, y a él darle as el jubon de brocado bordado con las calças que saqué para estas fiestas. E aunque no sea paga, será principio de lo que pienso darles. Porque la prueua del amor son las obras, y el que recibe, cargase de obligacion o al pagar, o al seruir, o al ser desconocido.

Pol.--Bueno va esto; veamos cómo tercia el camarero.

Lyd.--Señor, la liberalidad es anumerada por virtud; pero quiere por compañera la temperancia, para no ser prodigalidad, que es vicio.

Flor.--Cata, Lydorio, que para tachar vn acto de suyo bueno muchas causas ha de auer. Porque ni en dar yo esta miseria allego a lo que a mí mesmo deuo, sin respecto a otro alguno, ni tú en defender esso vas fundado.

Lyd.--Bien sé que si de tu parte es de permitir el magnifico dar, pues contigo han de medrar los que te siruen. Pero bien sabes que el copioso dar y sobrado recebir no merescido suele acarrear desconocimiento e ingratitud a Dios, y a las gentes vicio intolerable. E satisfacion ni es de parte de la donzella el dar vna carta por vn tal collar, ni de parte del paje (aunque más meresce) el hauella lleuado, para lo demas. Porque con tales portes y por tan poco camino muchos se hallarian por dichosos mensajeros. Y tambien el premio al que afana, suele se dar al fin de la jornada; porque siempre vi: a dineros pagados, braços cansados.

Flor.--De mayor precio es mi contentamiento que toda la hazienda.

Lyd.--Ansi es.

Flor.--Pues luego dar yo quanto tengo es muy poco a trueque de vn contentamiento tal: porque la hazienda se ha de tomar como por medio para ganar la holgança del spiritu. Y en tal caso antes ouieras de aprobar el excesso en el dar (aunque agora no le ay) que no la auaricia en el retener; porque el mucho dar es vigilia del mucho recebir, ya que a esto mires. Quanto más que siempre se atiende a la largueza del que da y no a la condicion del que recibe.

Lyd.--Ansi dizen del franco Alexandro, que dando vna ciudad a vn hombre baxo que le pidio merced, y él quiso darsela, siendo retraydo del que la recibia por ser tan excessiuo a él, diz que dixo el monarcha: Si para ti que lo recibes es mucho, para mí que lo doy es muy poco.

Flor.--Pues luego oye y aprueua y ponlo por obra, y haurás gualardon de quien te manda.

Pol.--Este diablo es el perro del ortolano. Quiero atajar la plática escusada con mi presencia a mí prouechosa: porque viendome delante juegue a luego toma, e yo a luego daca; y pues me dan la vaca, acudo con la soga. A, señor, el maestresala ha llegado dos vezes con el manjar.

Flor.--Y es ya hora de comer?

Lyd.--Dadas eran las doze quando yo entré; mira, señor, lo que haure estado contigo y verás qué hora sera.

Flor.--Pues por el relox que gouierna los compases de mi vida, aun no es amanescido: porque hasta que la luz de mi señora despida las tinieblas de mi coraçon, acompañadas de mortal tristeza, jamas haurá dia para mí.

Lyd.--Cata, señor, que con esso tal matas a ti, desconciertas tu casa y desasosiegas los tuyos; y si miras en ello, ni podras conseruar la vida sin comer, y perdida la vida, pierdes tú la esperança del gozo de tu señora. E aun tu señora no podra ni aliuiarte ni atormentarte, porque si se ha de seruir de ti, ha de ser viuo, porque muerto seruiras a la sepultura. Ansi que tratate bien, si no por ti como tuyo, sea por tu señora, cúyo te dizes ser. Pues que quanto más la amares, has de amar y tractar mejor sus cosas: pues dizen que quien bien quiere a Beltran, bien quiere a su can.

Flor.--Por te ver tan del vando de mi señora, quiero hazer lo que me aconsejas, por tratar bien las cosas de mi señora. E pues yo suyo soy, por ella viuo, su amor me sustenta el spiritu, traygan me de comer para el cuerpo: y tú ve, da a Polytes lo que mandé, y entiende en que me den de comer luego.

NOTAS:

[657] En el original paxo, por falta de la tilde propia de la abreviatura.

ARGUMENTO DE LA SCENA IIII

Fulminato lleua a Felisino en casa de Marcelia. Felisino les promete vna cena por amor de la hija de Marcelia llamada Liberia. Felisino no puede vençer a Liberia, aunque haze Fulminato vn entremes para ello. Bueluense los dos a casa de Floriano, quedando ellas en su casa.

FULMINATO, FELISINO, MARCELIA, LIBERIA.

[Ful.]--Agora que, hermano, nos hallamos desembaraçados de ruyn compañia, te quiero dezir algo de lo que me apuntaste en la sala, adonde el lugar estoruó a tu desseo. E pues en casa entienden en lleuar el manjar, demos vn arremetida y bolueremos a la racion de palacio.

Fel.--Y dónde yremos?

Ful.--A la cal nueua, adonde si algun dia faltare en casa, me puedes hallar más cierto que por las estaciones de la semana sancta, porque las andan todos.

Fel.--Agora confirmaste el amistad que me tenias en darme parte de tus cosas, pues que entre los amigos el plazer y el pesar ha de ser de por medio: vn sí en el sí y vn no en el no. E pues voy con quien me entiende, precede y guia.

Ful.--Tú sabras como la fortuna, que fauoresce a los osados, me dio uentura en ganar trauacuenta con vna viuda de hasta treynta y quatro, que en aspecto está como de diez y ocho. Esta no tiene en casa padre ni madre ni can que la ladre, más de sola vna hija bonita y harto muchacha, de diez y siete para menos: ésta le sirue en casa de moça, y fuera de hija y authorizada donzella. Y porque en todas las cosas la esperiencia saca maestro, encaminemos[658] allá y verás mi buena posada, loando mi felice ventura. E aun si yo puedo y tú te das maña, tú hallarás allá presa y jugaremos dos á dos mofando de los desnudos.

Fel.--En lo que de mí dizes te agradezco, pero no te ofrezcas a más de lo que puedas en casa ajena.

Ful.--Calla ya, no tengas essos escrupulos: a la prueua, buen amor, que verás que en su casa, donde yo asomo con la voluntad, luego lo acompaña la obra, y donde yo pongo el pie pone ella los ojos para contentarme. Que no pienses que estoy tan de emprestado, que voto a la casa de Mecha, que no faltan sino las palabras y bendiciones para pacífico matrimonio. Pero de esto, guarda fuera: horro Mahoma.

Fel.--Cata, Fulminato, que estos amores tan fundados suelen ser muy costosos.

Ful.--Ya te entiendo. A la fe, vna vez en la semana, como viernes, y aun entonces de priesa, y aun que lo tenga por fiesta: porque si andays a su contento, son insaciables.

Fel.--Por la bendicion de mi padre que eres marcado: mira cómo me entendio! que no digo que son costosos sino de parte del dar.

Ful.--Ya, ya, dar o qué? Ansi se puede secar esperando que se me caya blanca de la bolsa, que tras un quarto doy quatro ñudos. Antes sabras que ha de pitar con ruegos y dineros si quiere tablaje.

Fel.--Toda via te digo que si recibes aurás de dar; porque dizen: manos que no dades, qué esperades? y el amor quiere liberalidad; y no me hagas entender que tú solo tengas las cubas llenas y las suegras beodas.

Ful.--Malo eres de persuadir; pues vamos, que a la vista te espero.

Fel.--Bien que sea como dizes; pero yo por mí juzgo que las mugeres tienen la lengua larga en el pedir y las manos abiertas al recebir: que a todo dizen adveniat, porque pensemos que rezan el Pater noster por nosotros.

Ful.--Cómo! y porque tú seas boçal lo ha de ser Fulminato? quieres tú ser don Ximeno, que por su mal juzga el ajeno? pues calla, que estamos a la puerta, que yo te enseñaré a viuir a vso moderno.

Fel.--Dentro hablan: huespedes deue de auer en tu absencia.

Ful.--No me digas esso si quieres mi amistad.

Fel.--Anda ya, que no serás tú solo: que dolencia es muy vsada, y que oy se tiene en menos que el mal de las bubas, que otro tiempo espantaua las gentes. E aun tambien mira que tú ni tienes título de prescripcion por antiguedad, ni te han dado el sí de matrimonio para que como eres vn huesped no pueda auer otro y otro si menester fuere, y aun tú que te has de hazer a la malla.

Ful.--No te piques de jurista y escucha lo que passa, que yo ya sé lo que me tengo.

Mar.--Dime por qué quieres dar alguna afrenta de ti y de mí: no te tengo retraydo el ser tan ventanera?

Lib.--O desuenturada yo, si ha de auer dia de paz? pues tanto me hará que le haga sospechar sobre hecho fue.

Ful.--Y aun a esso te espero.

Fel.--Bien dizen que no hay mejor cirujano que el bien acuchillado. La madre como deue de bardar su vergel, piensa que planta la hija.

Ful.--Al fin es madre; y aunque le dé mal exemplo, es bien que le dé buen castigo.

Fel.--A la fe ansi es, y fue, y será, que en la enmienda agena todos sabemos mucho, y podemos mucho, y hablamos mucho, y en la propria las manos atadas.

Ful.--No quiero contigo argumentos. Llamo. Ta, ta, ta.

Mar.--Ve, mira, hija, quién llama a tal prisa.

Lib.--Ay, madre, que es Fulminato y otro que viene con él.

Mar.--Ve, abre la puerta, y en tanto pondre en cobro este par de perdizes que nos embió el despensero de Lucendo, porque en mesa de viuda pobre este manjar engendra sospecha.

Lib.--Ay, Jesus, y quán mala es de abrir esta aldaua; como se abre pocas veces.

Ful.--Mas creo que, como se cierra menos, abre de mala gana y cierra de peor. O, qué norabuena estés, hermana Liberia, con quién eran las questiones?

Lib.--Ni sé qué te diga, ni estoy para esso.

Ful.--Pues subo, que yo haré las amistades. E tú, hermano Felisino, mira qué pieça de paño para el inuierno que vendrá: por esso no quede por ti.

Lib.--A la he. Dios lo guarde al gracioso; anda ve, sube tu escalera y calla.

Ful.--Ansi lo hago.

Fel.--Señora de mi vida, quién os enojó? que yo os dare vengança.

Lib.--Anda, gentil hombre, tras el compañero y calla, que quiero cerrar esta escalera, porque quien viniere llame antes que salude.

Fel.--Todo me paresce de oro: subo por no te enojar.

Mar.--A, Liberia, en qué te detienes?

Fel.--Señora, seguro soy; quedó a cerrar la puerta.

Ful.--Anda, señora, dexate de essos enojos y comamos.

Mar.--Los manteles nos quedaron en la mesa como ves, que acabamos de comer essa lazeria que tenemos, más que a Dios merescimos. De manera que trayendo qué, sientate. Pero dexando una razon por otra, di, cómo hallaste la huella del camino? que si hierua ouiesse nunca la quebrarias mucho con tus pisadas.

Ful.--Si dizes que vengo tarde, pues vengo, no tardo. Y aun agora ten en mucho cómo me pudo traer aca Felisino, que por le hazer plazer, que desseaua verte y conoscerte y saber tu casa, vine.

Mar.--Bastame por testigo de que sea ansi tu desamor, y ansi a él agradezco la visita.

Fel.--Por Dios, señora, que está burlando, que con solo desseo de verte, y con gran razon, viene, y a mí trae por testigo de su buena ventura en tener te por señora.

Mar.--Dios lo mejore todo, que por dezir lo tú passaré por ello.

Lib.--A la fe, madre, él viene a ver si le aguardauamos a la mesa con el pan y queso que hemos comido.

Ful.--Ni te dan tormento, ni lo riñas a mí, que yo paz quiero, y como dizen, a la boda vengo.

Fel.--Mas no tuuiesses paz con ella, que no faltaria quien te lo retraxesse.

Mar.--Calla, boua, ya que viene tarde, no digan que con mal.

Lib.--Yo con Fulminato lo he, que a estotro galan desseo seruirle.

Fel.--E aun yo me preciaré de seruirte por mi señora.

Mar.--Ea, no passe más adelante la plática.

Ful.--Y calla, no seas tan zelosa, y no lo quieras todo para ti, ni muestres pesar del plazer ajeno. A la fe harias mejor en darnos con que beuiessemos.

Mar.--El qué trae tú, que el con qué, por mucha pobreza que aya en casa, no faltarán vn par de vidrios, aunque no sean de Venecia.

Fel.--A la fe, señora, para tal combidado sobran de Cadahalso, y aun que fue la respuesta qual la pedia la peticion. Quién jamas vio venir hombre y galan a comer vianda en casa de hermosa, si no la ouiesse él mandado? y aun entonces auia de ser combidado y rogado.

Ful.--Si te bulle la bolsa, haz de las tuyas para ganar tierra, que yo en mi possession me estoy.

Fel.--Ni voluntad ni poder faltará, a Dios merced, mientras ouiere este real de a dos en la bolsa.

Ful.--Cómo hablas en derecho de tu dedo! E dime, quién de todos quatro puede yr por nada a la plaça, que no quede el tercero solo? Mira que no somos más de dos por dos, y guarda tu rucio para otro alarde, que no faltará su san Martin si antes no te desmancha.

Mar.--Pues por mi salud que me hallo muy sola, sin moça para semejantes casos; que Liberia e yo en nuestro ordinario, el lunes nos proueemos para toda la semana.

Fel.--Mucho es no se corromper las viandas ansi añejas.

Lib.--Las que éstos de palacio comen delicadas corromper se han; pero, madre, el pan y queso de nuestro ordinario no se corrompe ansi.

Fel.--Esse es manjar de ratones.

Ful.--O Felisino, cómo te engaña Liberia: cata que más auisado pense que eras.

Mar.--Miralde el saco de malicias, que siempre viene con alientos de pupilo de mesa pobre.

Lib.--Tú, madre, tienes la culpa en tenerle mal vezado a sufrirle sus malicias.

Ful.--Agora, Liberia, no ay quien pueda contigo. Pero dime, eras tan braua antaño?

Lib.--Y aun tanto más, que te espantaras; y guarte de furia de muger.

Fel.--Que por Dios, señora, que tienes justo, y que a tales palabras peores abrian de ser aun las respuestas.

Ful.--Y que qué? nascente alas con el calor de la dama? pues sey mejor comedido, si no, medirse ha la amistad con los filos del espada. No pienses que será por ti dicho: de fuera venga quien de casa nos eche.

Fel.--A lo menos será esto; que si a estas señoras das penas con tus parlas, que las has de cortar, y que la amistad nuestra ha de ser en lo honesto, y no que en mi presencia enojes a estas hermosas.

Ful.--Y cómo, no sabes que soy Fulminato? Descreo de los adoradores del vezerro y destas que tengo en la cara, y de Dios no me aparto, si echo mano, si no te hago el juego que hize a Furnil el temeroso en Barcelona: que de un reues le puse la cabeça par de los çapatos, sin perder el passeo por la ciudad, por ser Fulminato.

Fel.--Ya tengo decorado essos refranejos. E sepas que a esse Furnil que tú quitaste la cabeça de vn reues yo se la auia puesto de un tajo, y ansi haré a ti agora.

Mar.--Ay Felisino, por vn solo Dios que mires la honra de mi casa.

Fel.--Pues el callar yo por esse respecto da occasion a Fulminato de hazer del boto a tal. Y suelta me si mandas, que yo vere oy quién sea Fulminato.

Ful.--Aun creo que el diablo me metio oy aqui. Y quán de veras ha tomado el necio lo que yo hazia por solo diuidir mesa. Pero cumpleme hazer del fiero, porque me teman estas mugeres: que ellas le tienen de suerte que aunque le pese estará quedo.

Mar.--Y detente agora, Fulminato, por vn solo Dios: no llamemos testigos donde no ay para qué.

Ful.--E sueltame, que de Saturno ayuso reniego si no le hago.

Mar.--Pues por mi vida que no te suelte, y que as de venir a mi cámara.

Ful.--Y aun esso quiere el moço.

Mar.--Qué gruñes, mal acondicionado?

Ful.--Mira que me as rasgado la cuera y quebrado los talabartes y cierrasme? descreo si tal passa.

Lib.--Quién no se las entendiesse a mi madre: aun, aun si haure yo de començarlo oy? que acá está quien no se rogará mucho. Cierra le, cierra le, madre, que a estotro yo le tengo. Agora a mí el cargo que ellos dos se auengan; y estotro algun asno deue ser, que me ve sola y abraçada consigo y aguarda a que yo le desempañe y le combide: lo qual aun haria si más le conosciesse de oy.

Fel.--Por Dios que se han quedado los dos a hazer las pazes, quantes que esto de Dios ha uenido. Quiero dar vn tiento a la muchacha, que desembuelta me parece y de buen pegar.

Lib.--Agora que, señor, te falta el aduersario, me quiero tornar vn poco a mi almohadilla, porque en esta casa si no lo trabajamos no lo comemos.

Fel.--Señora, ansi es en todas; pero si alguna necessidad al presente tienes, auisamelo, como a quien dessea seruirte. E con todo esso no me dexes solo, porque no sabes si hurtaré algo.

Lib.--Por nuestros peccados, aunque fuesses ladron, mala medra tendria tu officio en esta casa. Pero con todo, porque no digas que no hago por ti algo, me siento en esta ventanilla a labrar.

Fel.--O, qué gran merced, y cómo descubres al manifiesto no estar en ti la perfecion de hermosura sola.

Lib.--Dios enmiende las faltas. E sabe te que, aunque más mofes, tal me quieren en mi casa.

Fel.--E aun en la mia si me valiesse.

Lib.--Muy de cosplaz (sic) estás por mi salud. Pero mira que aprendas en esta casa a estar quedo con las manos. Y si vienes mal vezado de con mugercillas de al pregon, aqui sólo se da licencia a la lengua a que hable lo que sufre buen palacio. Cata que mi buen comedimiento y mi soledad no enciendan fuego a tu cobdicia. Aprende, señor, a guardar en cada tierra sus vsanças y leyes, y auisa para adelante, si esta casa te aplaze para más de vn dia, que acá no se vsan essas desembolturas ni aun a los de casa, quanto más para ti, que esta es la primera entrada. E tambien te sé dezir que ni tú as visto en mí soledad por que te me atreuas, ni mi honestidad te sufrira para otro dia: excepto si no quieres esta casa para tan sola esta entrada, que si ansi es, luego la da por concluyda y puedes tomar la puerta.

Fel.--Mi señora, no te enojes, y perdona, que miraua el cabeçon de tu camisa: que esso poco que descubren las tocas se muestra gallarda labor.

Lib.--Bien que sí, guardele sant Anton el inocente como zorra, y aun essa deue ser ella. El hurtar de que me auisaste deue ser éste, que no pequeño despojo de la casa de mi madre seria á robarme tú mi limpieza. Pues por demas es la citola al molino: que para responder al llamado de tu dañada intencion as aportado con quien no oye, y ansi puedes reposar y auer plazer.

Fel.--O, cómo me condenas por malicioso sin por qué: que si algo hize que no deuiera, segun me condenas, manda me lo tu hermosura, que como fuera de mí, en tus amores trasportado, no sé lo que hago.

Lib.--De marauilla eres bouillo. Pues sabete que si quisiste comer con mi innocencia, que yo almorzaré antes con tu malicia con oyr te la lengua, y mirar te las manos, y preuenirme de guarda a tus desseos.

Fel.--Ay vida mia, y qué robadora de coraçones soys!

Lib.--Ay, Jesus, y qué desuerguença, y no miras quál me tienes parada? si mi madre saliesse a la sazon! y valga le el diablo, y otra vez a doze: qué porfia que tiene! Pues yo te seguro por oy que te quedes del agalla.

Fel.--O, mi señora, y qué sacudida soys sin por qué! Pero yo te juro para estas que en la cara tengo que o yo reuiente por los yjares o tú me cayas al sello de mi marca antes de seys dias; y aun quiza que a no salir ya los encamarados, aun aun.

Mar.--A señor Felisino, ya bien osaremos salir sin miedo de tu espada. Mas qué te paresce de nuestra tardança?

Fel.--Que tengo por más venturoso a Fulminato que a mí: que aun la señora Liberia, que está más hazendosa que desposada, de mal acondicionada se ha huydo a los rincones, dexando me sólo encomendado al sueño, guardando os los cuerpos como en monumento.

Mar.--A la fe hemos menester afanarlo para tenerlo en esta casa. Por esso perdona: que con estas condiciones ha de hallar mi casa el que viniere a ella, si le fuere dada entrada como a ti. Y en lo demas que dixiste, aunque hablaste con malicia, te la perdono por el enojo que has auido con la muchacha. Pero quiero deshazer tu sospecha, que no caya en juyzio, con certificarte que no hizimos sino escriuir vna carta: sino que con estar tan furioso estotro galan, no podia acabar con él.

Fel.--Ansi seria, señora; pero al goznear de la cama lo pregunten.

Mar.--De qué te ries? que me afrentas si no me crees.

Fel.--Que sí creo el Euangelio. Pero a, Fulminato, torna por tu color allá dentro y marchemos, que se nos passará la mesa, y perderemos racion y hauremos mal grado. Y mañana nos ten, señora Marcelia, por combidados, quedando a mí de proueer el con qué.

Ful.--Bien digo yo que te bulle el argen: que él, ni amores y diablos y locura, mal se dissimulan.

Fel.--Anda, que ni al gastador falta que gastar, ni al jugador que jugar, ni al escaso que endurar; y con esto te queda a Dios, señora Marcelia, y tú, mi señora Liberia, pues ya seran deshechos tus nublados, qué me mandas?

Lib.--Que vayas con Dios. Alla yrás diablo, importuno moledor. Pero cómo me queda abrasado el coraçon en su amor! o, cómo fuy mal auisada y descomedida en no le aplazer! o, cómo si él me oluida yo soy muerta! Bien dire yo cierto que no conosci el bien hasta perderle.

Mar.--Qué hazes, Liberia, allá baxo?

Lib.--Heme aquí; que por cerrar la puerta me detuue, que luego se fueron y de priesa.

Mar.--Pues que en paz quedamos, loado Dios, sin embaraço, entendamos en algo.

Ful.--Bien será sanearme con Felisino, que aun me mira de concha. Y agora ni nunca me agradó el tener enemistad de veras con nadie. Porque aun no me hallo tan enemigo del biuir que le quiera arriscar, y traer el cuerpo cargado de hierro y el coraçon de sobresaltos.

Fel.--Qué vienes hablando a solas? que paresce hagas inuocaciones. Si tienes algo más de lo passado, di me lo, que a todo me hallarás.

Ful.--Agora me sacaste verdad lo que venia hablando entre mí.

Fel.--Si de mí es, di me lo.

Ful.--De quán de veras lo ouiste en denantes.

Fel.--O, pese a tal; y era cosa que yo pude menos, so pena de no ser hombre?

Ful.--Luego no me entendiste?

Fel.--Entendite, que si no ouiera partidores fuera el diablo.

Ful.--Pues toma lecion de mí, que soy Fulminato: que por diuidir los partidores, y que la diuision la ouiessemos con ellas y nos cayessen debaxo, como ya me cayó Marcelia, lo hize. Y aun tu asuadas[659], que no heziste menos con la moçuela, segun que os oya de dentro el gruñir.

Fel.--Ya, ya, mira quién te auia de entender, por esso eres tú ya marcado, e yo por boçal aprendere de ti de oy más. Pero dexando esto: cómo te fue? que gran goznear de tablados passaua.

Ful.--Tú me di a mí qué heziste, que yo no anduue camino que ya no supiesse de otras vezes lo auer caminado.

Fel.--No sé qué te diga de moça tan indomita.

Ful.--Pero con todo creo que te podré llamar yerno y tú honrarme por suegro, porque ella mucho gruñía como primeriza. Ansi que sabe agradescer la honra a quien te la haze. Y sufre y calla, y guiate por quien sabe, si quieres medrar.

Fel.--Esso te agradesco con tu buena voluntad. Pero tampoco pienses que se hizo la copula, aunque o yo podré poco o ello se concluyra presto.

Ful.--Pues mira que al sangrar no la manques, y tú desmayes.

Fel.--Aunque bouo, no pienses que lo soy en todo: yo sabre qué haga, visto en el caso. E pues estamos en casa, callemos, y dexa me entender en mi prouision.

Ful.--Pues mira que aunque seas auisado, jamas hizo mal consejo de amigo. Lo que te auiso es que salgan del cuero las correas, y a buen entendedor no más.

Fel.--Ansi será: porque bastará poner yo vn real para aloxa si fuere menester; y en todo lo demas que me acorran despensa y botillería, pues yo en seruicio de mi amo me gasto.

Ful.--Ya te podras graduar de maestro de baratar; y ansi sea, que a los amos y a los enemigos comellos y roellos, y despues sisar para dos reales para componernos. E con todo esso en este caso más es menester hazer que no dezir.

Fel.--Entremos, que al cabo lo verás, Dios queriendo.

NOTAS:

[658] En el original, por errata, encaminenos.

[659] Manera vulgar de decir, por aosadas ó ausadas, como solía escribirlo Santa Teresa de Jesús.

ARGUMENTO DE LA SCENA V

Floriano y Lydorio passan grandes platicas sobre la fuerça de amor. Y Polytes lleua la carta a Belisea.

FLORIANO, LYDORIO, POLYTES, FULMINATO.

[Flor.]--O omnipotente hazedor de todo compuesto, y cómo sapientissimamente gouiernas todas las cosas, a la consecucion del fin para que fueron criadas las inclinando. E con saber yo esto añado a mis flacas fuerças confianças de esperar, comprehender y alcançar cosa de tan sobrado merescimiento para mí, como es mi señora Belisea; y en mí tal perseuerancia donde falta merescimiento. Conozco que me crió Dios para seruir a mi señora Belisea. Porque de uer que mi desseo y mi voluntad y mi entendimiento y memoria van dirigidas a ella, ansi por la fuerça del delicado amor con que la amo y desseo, soy violentado por mi querer a querella, pues para tal me crió Dios. E como para tal bien mio me da natural inclinacion del amor, como por objeto de mi contentamiento. Pero ay de mí, que como esta gloria que yo sigo, y amo, y procuro, y tengo como por último fin, excede tanto a la capacidad del supuesto de mi flaqueza, temo, como no capaz de tanta gloria, ser para siempre priuado de ella. O amor falso, o halaguero, o engañador, o inconstante: que con saber tus amadores y los que son de tu valia y siguen tu estandarte que eres largo en promesas y muy abreuiado en el pagar, tienes tantos debaxo tu vandera que muy sin difficultad serian contados los que auiendote conoscido se han escapado de tu subjection. O, cómo te muestras en tus hechos muy villano, que a los que te siguen mas subjectos, a essos tratas más asperamente. E como villano suez muestras tus fuerças contra los más abatidos y menos resistidores.

Lyd.--Di, Polytes, duerme Floriano o qué haze?

Pol.--Está haziendo consigo tanta variedad de cosas differentes de hombre sin ningun sossiego, que no te sabre dezir qué es lo que haze. Pero oye oye, que ya torna a tocar la vihuela, y escucha e oyras marauillas y nouedades como yo he oydo en poco rato que ha que estoy aguardando coyuntura para entrar.

Lyd.--Pues está atento.

ROMANCE O DISCANTE DE LOS AMORES DE FLORIANO

Flor. Quando con menos cuidado mis cuidados yo sentia, me conosci ser lleuado por nueva guia guiado do mi desseo queria; ajeno de compañia sino solo mi querer, sin atras passo torcer, sali tras quien me guiaua: vime puesto donde estaua un sol que el sol obscuresce, d'una dama que meresce de nadie ser merescida, do, mi libertad perdida, hice punto a mi jornada, de mi bien siendo mirada siempre via más que ver; propuesto pues de saber nombre de tal hermosura, en pago de mi locura y sobrado atreuimiento fui lançado en vn momento en carcel tenebregosa, do con gran morir reposa mi coraçon affligido, que aunque se siente perdido se dessea más perder, pues siente no merescer más premio del conseguido.

Lyd.--O, quán en alto stylo a discantado en principio de sus amores, mostrando bien su pena y señalando bien la causa!

Pol.--Pues oye, oye, que ya torna a la deshecha.

DESHECHA AL ROMANCE

Flor. No se compara mi pena con qualquier mal desta vida, ni hay pena más merescida.

LETRA

Es mi pena tan sobrada quanto en mi falta poder del poder do esta encumbrada la gloria de mi querer: que aunque sobra mi perder a qualquier mal desta vida, no hay pena más merescida.

Lyd.--Bien dizen los philosophos que la vexacion o necessidad[660] (si no se toma con sobradas fuerças) que abiua el entendimiento, y que los amores hazen eloquentes aun a los mudos. Entrar quiero, que no es razon de no comunicar contino con vn hombre de tan viuo entendimiento, y tan claro juyzio, y tan buen razonamiento; y tal, que aunque enferma y daña a si, aprouecha a los oyentes.

Flor.--Está alguno ay fuera?

Lyd.--Señor, agora llego yo a ver si mandauas alguna cosa.

Flor.--Quiero, si tú me quieres bien, que me ayudes a dar fin a mi tan penada vida.

Lyd.--Quitar la querria yo a tus enemigos y dar te la a ti, y todo descanso, si en mi mano estuuiesse.

Flor.--O, qué bien dizes si estuuiesse en tu mano: pues quiso Dios que mi viuir pendiesse de Belisea, y mi muerte está en su querer, y mi descanso en su libertad, y mi salud en su deliberacion y aluedrio, y todo mi bien en su disposicion. Pues tiene vniuersal dominio en este inferior mundo que da habitacion a los mortales.

Lyd.--Mira, señor, que hablas fuera del lenguaje de la fe, que affirma (como es ansi) ser Dios principio y causa y gouierno de todo lo causado, inferior y superior.

Flor.--Dime, Lydorio, tú no sabes que en el disponer de las cosas subjectas al criador, que es Dios, y a las celestes influencias, que ay causa primaria y general, que es Dios, y causas segundarias? y no sabes que a estas que llamamos secundas causas, con darles Dios poder de influir sus qualidades en lo elementado, tambien a las veces les dexa el gouierno de algunos particulares effectos: para que despues del concurso general de Dios estas segundas causas se puedan llamar principio o causa en algun compuesto?

Lyd.--Sé bien que, segun philosophia, algunas vezes causas segundas produzen algun compuesto, pero con tanto que el tal ser dependa del de la primera causa, que es Dios, como paresce al sentido que la reuolucion del sol y planetas y elementos produze la alegria de los campos en la seca tierra, trayendo el verano. Pero todo esto y otros effectos que haze la influencia del sol lo dispone aquel primer principio que todo lo crió con la palabra. Pero esto a qué fin: para prouar tú, señor, que vna muger, que en género de criatura es menos perfecta que tú, te pueda ser causa de vida ni alegria, ni las demas qualidades o accidentes que en ti pueden causar las celestes influencias, que como segundas causas te disponen a lo que Dios te quiere inclinar y ordenar de ti? Ansi que no sé cómo puedes dar a tu señora poder de algun effecto causal.

Flor.--Aunque auia otras cosas que resultan de tu departir, a que te podia responder, reprouando tu hablar, en ser (si fuesse como dizes) menos perfecta mi señora o no, porque sé que el tú dezillo fue solo yerro de lengua, callando en esto, passo a lo que de principal dudas cómo sea mi señora la que despues de Dios disponga en mí su querer. Ya sabes que en quanto mi sér sea deriuado de Dios, del qual no menos emana mi señora, que ansi entramos (aunque en gran desigualdad) tenemos respecto a Dios como primera causa y hazedor. Pero yo, que conozco que todo quanto en mí puso Dios lo puso con obligacion y debaxo de condicion que fuesse gouernado por mi señora, ansi por no faltar de la ley natural como del querer de Dios que en mí quiso esto, quiero, y amo, y desseo, y adoro a Belisea.

Lyd.--Ay, por Dios, señor, que te moderes en tal desenfrenamiento de hablar: pues basta ser ella muger y tú ser hombre.

Flor.--E aun como hombre y tan buen entendimiento y ley como tú me dizes, conozco bien lo que affirmo ser ansi. Porque ni tú en ello para me incusar tienes razon, ni yo excusable excusa, sino confiesso que consiste mi felicidad en la memoria de Belisea. Ansi es, y ansi lo affirmo, y ansi lo confiesso. Agora di contra mí todo lo que te pluguiere, pues me conosces ya bien firme en la fe de mi señora. Y aun más te digo, que si el sér de hombre dize perfection (como tú dixiste), que en ninguno la ay tal ni tanta como en mi señora, que para mayor manifestacion del poder de Dios, que puede poner las perfectiones donde quiere, y como le plaze, por particular priuilegio fue hecha muger y en ella asentó el criador sus perfectiones, y la comunicacion de las mias y el retracto de las del orbe.

Lyd.--A la fe, señor, guialo como te plaze: pero la necessidad haze conoscer quién sea el varon para tener ánimo generoso, y en esto muy al descubierto discrepa el varon de la hembra. Porque en tener buen dezir, buena muestra, dorados meneos, en presteza de lengua, en viueza de juizio para de repente, mayormente para mal; en pensar insultos, en inuentar trayciones, en hablar maldades, en descubrir sotilezas de engaños, en forjar mentiras, en hazer embaucamientos, en querer abominaciones, en cometer insultos, en tractar adulterios, en dessear homicidios, en amar crueldades, en tener soberuias, en affection de glotonias, en sin freno en luxurias, en caminar por estremos, en querer siempre la suya en pie, si me dizes que en estas y otras tales consiste el ánimo y fuerça o perfection del ser varon, pocos varones ay tanto como ellas, si a lo menos no en el ser natural, en el ser vicioso.

Flor.--Anda, que essas vniuersales siempre admiten algun excepto. Y aun tambien como la perfection de que tú dizes ser dotado el varon ha de ser de género de virtudes. Y vemos comunmente auer más bondad moral en las mugeres, quanto más que algunas van en la cumbre en esto; y ansi lo está mi señora Belisea en todo atributo de bondad.

Lyd.--Bien te confiesso, señor, que a lo comun las mugeres son más deuotas, más rezadoras, más estacioneras, más molles de coraçon para en quien se imprima la piedad, y de entrañas más compassibles y tiernas para con los affligidos, y más sermoneras, y finalmente más ductiles para ser persuadidas a deuocion y a la virtud exterior. Pero esto las que no lo hazen de fingido hazenlo porque Dios y naturaleza las hizo subjectas, y a los hombres más libres. Pero ansi como son blandas para la impression del bien, ansi son tambien más flexibles al mal. E la que cae de veras y al descubie[r]to, más daño haze que vn hombre; por la inclinacion que puso Dios y naturaleza para la amar, y amandola seguilla, y siguiendola imitarla. E tornando a mi intento sin dezir de ninguna en especial, hallarás muchas veces grandes maldades e insultos e embustes debaxo de las largas y honestas tocas y faldas. E ansi dize el vulgar: que grandes males encubren faldas. Porque si las miran a defuera yendo parescen vnas senadoras, con gran grauedad de cuerpo y con gran terneza de pies, y descaymiento de piernas: que paresce que han menester cuentos para se tener como casa vieja, y ver las heys con vna grauedad y serenidad de rostro, que no ay que pedir más ni que poder tachar. Pero tengan lugar y tiempo y libertad y occasion (o si no, ellas la buscan) que alli os digo yo que no ay (en su possibilidad) gamo por collados, ni hardica por montes, ni conejo hasta el viuar, ni pega de rama en rama, ni rebeço de peña en peña, que ansi se desembueluan. Y aun si ay arboleda o frutales, que no ay mona tan trepadora, ni oruga tan destruydora. Pues a los hombres que las han de sustentar son tan costosas, que si las quieren complazer, todo el tiempo se yrá en daca el verdugado, la saboyana, la vasquiña, la mantillina, el volante, la toca, la gorguera, la crespina; finalmente, no ay más que decir, pues no se acabará de escriuiar (sic) lo que ellas jamas acaban de imaginar e inuentar e vsar y engañar. Pues si miras en ello como curioso, verás que con los verdugados cubren quiebras y defectos del cuerpo, y con sus lagrimas someras dissimulan y encubren males de la voluntad, y falsias de ánimo deliberado: que contra los que más muestran amor suelen tener en el pecho. Y porque no me digas que hablo de coro y que las infamo por mi cabeça, no acotando qué digan los que las conoscieron y qué vieron de ellas los que las trataron, mira en lo primero al sabio Salomon, que tanto las amó y tanto daño le vino por ellas, lo que de ellas dize en sus escrituras, quando se le offresce hablar de mugeres. Lee al Mantuano en vna egloga; mira al Petrarcha; escucha al Ouidio, y atiende al Juuenal, y finalmente quantos sabios Gentiles, Judios, Christianos, Moros, Paganos, offresciendoseles en sus escritos materia en que hablar de mugeres, afanan y se desuelan en cómo auisar a los leyentes que se guarden de sus conuersaciones. Porque si os han menester, se os muestran muy humildes, muy halagueras, muy amorosas, muy ductiles, muy affables, muy conuersables, muy subiectas y muy temedoras de enojaros. Pero si salen con su facto y tienen la suya en hito, viendo la vuestra discayda, luego tornan muy altiuas, muy çahareñas, muy mandonas, muy mal suffridas, muy señoras, muy sacudidas, muy esquiuas; finalmente, si os sienten molleja, luego piensan comeros. E si os les subjectays vn poco, vos les days el dedo, y ellas toman la mano en todo y por todo, porque os quieren dar a entender que las ayays menester. Pues hablando de lo que refieren de ellas los escriuientes, qué vieron de hechos muy atroces y feos! mira quán canina fue a todo el humano linage la golosina y soberuia de la mujer primera del mundo! Pues quién por cobdicia de oro hiziera lo que Tarpeya, en dar el Capitolio Romano a los enemigos? en género de luxuria torpe, quién hiziera lo que Pasiphae ni Minerua? quién perpetrara lo que Scylla, hija de Lizo[661] en matar a su padre? Pues quién se atreuiera a lo que Judit, ni a lo que Jael, puesto que lo aprueua la escritura sacra? y si no fuese fastio recopilar males agenos, seria no acabar de contar cosas atroces y feos hechos de audacissimas mugeres. Pero concluyendo mi plática prolixa a su breue intento, digo que atiendas que en te affectionar a vna muger has de mirar que tú eres hombre y criado para mandar, y ella es muger y criada para seruir.

Flor.--Ya no puedo suffrir ni oir las blasphemias que tu dañada y canina intencion declara por tu lengua contra las mugeres, por sólo dañar a la que yo tengo por angel en forma de muger, a la qual amo, y adoro, y estimo, y temo reuerencialmente.

Pol.--O hi de puta el diablo, y cómo ha entretexido alta y compendiosamente muchas cosas Lydorio a un fin! pero quiero oir qué dirá Floriano, que está hecho vn ciego de amor.

Lyd.--Pues que por aqui empeora y se pone más obstinado y dize más errores, quiero, tomando de dos males el menor, hablalle en cosas de amor.

Flor.--Qué dizes del amor?

Lyd.--A la fe, do el coraçon, ay las mientes. Señor, no digo sino que he oido hablar a muchos y escriuir a muchos contra las mugeres; los quales dexando sus dichos y mirando sus hechos, veo que se perdieron vnos y otros fueron puestos del lodo por su amor. Y espántome cómo auisando sabiamente a otros, ciegamente yuan ellos cayendo.

Flor.--E aun yo huelgo que tú te vayas leuantando de tu tesonia, y mires quán grande sea el poder del amor.

Lyd.--Dizen los que le discantan que tiene poder sobre todo hombre, y aun sobre todo el hombre.

Flor.--Los que lo dizen ansi, en lo primero hablaron como sabios y en lo segundo escriuieron como experimentados. Porque el que es tocado del tal poderio, ninguna potencia tiene que no sea más del amor que no del proprio cuyas son las tales potencias: porque está de sí mesmo ajeno.

Lyd.--Vna cosa tengo por aueriguada, y es, que el libre aluedrio del hombre no admite subjection sino á Dios. Y ansi tengo por difficil que vna buena aparencia de vna muger baste a priuar a vn libre hombre de su propria libertad, en la qual Dios, aun de ordinario poderio, vemos que no quiere meter la mano. A muchos lo he oydo y en muchos lo he leido, y en ti, señor, veo esto, y no puedo persuadirme a que no aya otra cosa que al hombre fuerce más que el amor, en quanto solo amor.

Flor.--Bien muestra la desemboltura de tu lengua no auer sido tocado tu coraçon de su flecha. Porque si supiesses del poder del amor, sabrias que contra él ni ay letras, ni astucias, ni fuerças, ni artes, ni cosa que estoruar pueda su querer.

Lyd.--Oydo he que todas las cosas vença y subjecte a su poder toda viuiente criatura elemental. Pero como los dichos remueuan menos que los exemplos, refierome todavia en creer lo que veo. Porque si vn hombre tiene cuenta de tornar por la honra de su nobleza y libertad con que fue del criador adornado, que no caera al primer tras pie, si no quiere enfermar su propria voluntad.

Flor.--O, Lydorio y quánta suauidad trae el hablar de la guerra en la quietud de la paz, que donde interuiene el amor ni ay honra, ni fama, ni libertad, ni antojo, ni parescer proprio, ni negar, ni conceder, ni odio, ni amistad, ni muerte, ni pérdida de la vida que se le anteponga para que no haga lo que quiere y nosotros no le obedezcamos. De manera que te digo, que si fuesses suyo como eres agora tuyo, verias cómo del tu dezir al su hazer ay mucho, y verias que vno es dar documentos estando sano al que está doliente para que sane, y otro es poder y saber se aprovechar de ellos mesmos en el mesmo menester puesto.

Lyd.--Oydo he, señor, discantar, y a muchos discantar del poderio del amor, pero en nadie le he hallado con tantas fuerças como contigo.

Flor.--Bien creo yo, Lydorio, que essos que escriuiendo lo discantauan y diffinian como maestros, que aun no deuieron entrar en su escuela del amor como discipulos; quiero dezir, que tractan del amor como letrados e ignoranle como experimentados. E ansi dizen que no ay más sabio cirurjano que el bien acuchillado. E ansi digo que el que no fuere tocado de su dorada flecha mal sabra conoscer la fuerça que el amor haga en las voluntades, y cómo enagene toda libertad y mude todo humano querer, y ocupe todo el entendimiento.

Lyd.--Holgaria saber de plática algo de su poderio para ver si me podré persuadir a tenerle por tan poderoso y brauo como le pintan, aunque deue ser la pintura del leon: que quanto más fiero le pintan paresce mejor leon.

Flor.--Puesto que te falten principios en esto, que quieres saber ya como maestro, pues no eres tocado de su rabia, pero lo que del amor yo te puedo declarar, por tu contentamiento y mi deleyte en tractar en él, es que aquesto que en nosotros los amantes llamamos amor no es otra cosa sino vn familiar y secreto enemigo. Es vna rabia, de la qual todo humano entendimiento tocado, se trastroca y desencasa de su proprio ser y querer y libertad. Por cuya razon, siendo el hombre el mesmo, dexa de ser el que era antes de ser herido de tal poder. Es vna commixtura de males contrarios que para más presto fenescer la vida, guian contra el coraçon, y alli parando, tiene fin la tal muerte. Es vn poder que fuerça las potencias del alma y captiua la voluntad, y desarrayga la libertad del libre aluedrio. Es vn sello de muerte impresso en el ánima; vna muerte que, sin quitarnos el viuir, haze nuestra vida vn contino desfallescimiento; vn tan entricado enredamiento, que el más sabio no se sabe dél desenredar. Es vn cossario robador de todo plazer; vn amigo cuya amistad es muy desseada y muy prejudicial; vn confactionado veneno de cosas delectables; vna suaue delectacion a la vista y vn sobrado trabajo al entendimiento; vn embaydor que nos muestra las cosas al contrario de lo que son; vn astuto tahur, con quien mientras más jugamos más desseamos y más perdemos; vn ladron casero; vn amado enemigo; vna voluntariosa subjection, que sin quererle nosotros dexar nos subjecta; vn flechero acertado que tiene por blanco nuestro coraçon y heriendole lo dexa hecho ceniza; vn tan poderoso, que quiere y puede juntamente, por cuya causa annumerandole vno de los sus dioses, le dauan poder sobre todos ellos.

Lyd.--Y aun ansi creo yo que como essos fingian dioses sin lo ser, ansi él deue tener más sér en atributo que en existencia, ni potencia, si no fuere imaginada; porque al fin ni él es tan artero que si no queremos nos engañe, ni él es cosa actual ni corporea.

Flor.--O Lydorio! que ni ay quien se le absconda ni defienda, porque es vn sagaz negociante, que se sabe a su saluo hazer tosco con los toscos, con los encerrados habita, a los solitarios no oluida, a los fuertes se muestra poderoso y con los abatidos se acompaña. Finalmente, es tan vniuersal para todo lo que quiere, que se sabe hazer todo con todos, para todo lo tener. A nadie desdeña, desde el pastor en su aprisquero y cabaña, que se acompaña con solo su hato y caramillo, al tal caça, y dél passa al emperador. Ansi que todo lo tiene, y todo lo comunica, y todo lo prende, y a nadie perdona, y a ninguno concede ventaja. Varía la forma, ansi que aun a los irracionales no da desuio; pero con toda sensible criatura tracta de su poder, sin dexar aun las moradas de los peces en las profundas aguas.

Pol.--O, qué bien discantado ha el poderio del amor; quán bien gastado es el tiempo con tal entendimiento de hombre.

Lyd.--Por mucho tengo su poder; pero por más estimo no ser conoscido de los que le tractan, porque quien obra tan en contradiction, vna vez que otra no puede dexar de ser conoscido su engaño.

Flor.--Para esso, quién te podra contar los differentes estilos que tiene en hazer sus hechos? qué ayrado se muestra con los humildes? quán halaguero, quán soportador de injurias con quien le resiste? qué ligero cuando quiere? qué graue quando es menester? qué fuerte quando siente que le temen? qué franco prometedor hasta auer prendado, y qué auariento despues quando le piden? Vnos le hallan piadoso, otros cruel; vnos manso, otros seuero; vnos muy comunicable, otros muy çahareño. Qué rhetorico, qué sabio, qué enbaydor? y con todo esto, es querido, y seguido, y reuerenciado, y estimado, y loado de todos, y desseado del vniuerso?

Lyd.--Dessearle han hallar los que a sí dessearen perder; buscarle han los que a sí no se hallaren, y ganarle ha el que fuere perdido.

Flor.--Qué dizes de perdido?

Lyd.--Digo que harto es perdido el que, hallandole, con conoscelle no le pierde.

Flor.--O, Lydorio, cómo hablas de talanquera! no ay medio para alcançar sus estremos. Porque si lo desseays hallar ayrado para resistille y tomar occasion de le dexar, entonces le vereys muy subjecto y muy halaguero hasta que os pesca. Pero despues torna tan altiuo, tan enojoso, tan coxquilloso, que perdemos de nuestra justicia, por no perder su amistad. Finalmente, es tan amigable su conuersacion, que quando más pena nos da a los que le seguimos, entonces es de nos más amado y codiciado. Y quando viuimos sin la continua muerte los que le siguimos, entonces nos juzgamos por más muertos. Y quando más nos hallamos de muerte heridos, nos hallamos con vida vana gloriosa.

Lyd.--De manera que concluyes, señor, que no tiene el amor más ser de quanto le da el que le sustenta; y ansi no aurá que temer el hombre de ser derrocado de su libertad de libre aluedrio.

Flor.--Mas quiero perdiendo de mi justicia callar que respondiendo no te acabar de satisfazer. Que pues tan casto estás en tu firme libertad, ruega a Dios por buenos temporales, y no digas desta agua no beuere. Porque si te tocare tal rabia, al cabo de tu libre vencimiento te dare la corona de la victoria, y el pregon público de alabança; aunque me temo que si te vieres como yo, que harás como los muchos.

Pol.--Y aun quiça entrará tarde y prenderá ayna; porque si el amor viene a braços con él, o él caera como otros hombres más fuertes que no él, o él será angel entre los hombres.

Lyd.--Ni quiero, señor, justificarme en lo que dizes, ni condenarme: porque como libre de razon sé lo que deuria hazer; pero no sé lo que haria por no perder mi libertad, aunque más hiziesse el amor, si Dios fuesse de mi valia.

Flor.--Al fin tú hablas de la feria como te ha ydo en ella, y tractas del amor como hombre oluidado dél. Y pues yo no le puedo negar subjecion, llamame a Polytes: darle he esta carta, de la qual no te doy parte por ver tu poco gusto en lo que yo me como las manos y aun las entrañas de goloso tras ello.

Lyd.--Del no me dar cuenta más me hazes merced: pues en ello no te sé ni puedo seruir, y voy a llamar al paje. A, Polytes! entra dentro, y ruegote que mires los pasos que andas, porque se traen las veneras segun do son las romerias, y mira que por nueuo al mundo, aun no sabes quexar donde te duele.

Pol.--Señor, todo lo entiendo y te lo agradezco: pero al fin cada qual a de saluarse por su justicia, y salir por sus cauales como las ánimas del purgatorio, que ni ando caminos que ya no anduuieron, por quien puedo guiando auisar, y si cayere, quien me da el empellon al caer me dara la mano al leuantar. E ya que no, el caer de otros muchos consolará mi daño, y con tanto entro.

Flor.--A, Polytes, qué oluido tienes de la promessa!

Pol.--Mas aguardaua a entrar llamado a sazon, que no por oluido de lo que tengo en memoria, y muy de voluntad.

Flor.--Pues toma esta carta, y por no detenerte no te doy auisos.

Pol.--El buen desseo de seruirte me auisará; yo traere respuesta.

Flor.--Para mucho serías. Pero vete luego y lleua contigo los moços que quisieres.

Pol.--Señor, como mi buen negociar consista más en buena diligencia y dicha que en fuerças, mejor ire solo secreto que acompañado público.

Flor.--Pues no te detengas: sigue como te plaze, y auisa que me den cenar.

Pol.--Señor, esso está a punto: voy me de tu mandado.

Ful.--A, hermano, vas perdido? dónde a tal hora, y mudado el vestido?

Pol.--A un negocio.

Ful.--Creo que yrás a los parrales del morisco; pues guarte del mastin.

Pol.--Hallado has el goloso de vuas tan caras; y aun yo hallé el adiuino.

Ful.--Todavia no puedo acabar con el amor que te tengo de dexarte yr solo, en especial si vas a la puerta del campo; que en tales estaciones siempre hallarás algun mal encuentro a tales horas.

Pol.--Agora te digo que lo acabaste de adobar; como si me viesses yr mucho a tales pasos y faltassen por acá mugeres?

Ful.--Aya argen, que en cada calle hallarás cobro; pero assegurame dónde vas, porque veas si has menester mi persona, pues te quiero para mas de vn dia.

Pol.--Pues yo me quiero para más de diez; pero voy por mandado de Floriano, y aun mandóme que te lleuasse conmigo.

Ful.--Pues escusaste te de ello por mostrar couardia en mi?

Pol.--No por cierto, pero dixele que iria mejor solo que sin ruido.

Ful.--E aun acertaste en no me lleuar, si no ha de auer sangre, como yendo yo no faltara, y vete con Dios, pues que ansi cumple.

Pol.--A Dios quedes hasta la buelta.

Ful.--Siquiera bueluas como el trigo que passa en Asturias, que no sabe retorno; pero o, hi de puta y qué necio buen comedimiento el mio, y aun él si lo acceptara, y qué neciamente lo hiziera él en pensar que yo hablaua de veras, e yo mucho más en hazerlo, aunque lo mandaran siete Florianos. Aunque al fin como tuue el sí fingido, si le viera que lo acceptaua, tuuiera el no dissimulado. E con tanto me subo arriba, que ya lleuan el manjar: quiça se me pegará algo con que más medre que con la yda con estotro. Que dudo yo si él de allá buelue sino en lengua de quien diga que queda muerto. Y contento pues que yua él, quiero afufar, no se arrepienta y buelua por mí: pero seríe ya escusado, y tampoco lo hará: porque se pica de gallillo loquillo, que le hierue la sangre, que aun nunca espada agena le ha sacado: Dios le guie, allá se auenga, y a nos no oluide acá.

NOTAS:

[660] En el original, necescidad.

[661] sic, por «Niso».

ARGUMENTO DE LA SCENA VI

Polytes lleua la carta, passa grandes platicas con Justina: dale el collar; lleua respuesta de Belisea a la carta de Floriano. Polytes da cuenta de sus passiones proprias a Justina, queda muy en su gracia y danse palabras de casamiento.

POLITES, JUSTINA, BELISEA.

[Pol.]--Agora que voy en mi cabo quiero preuenir con el entendimiento los passos desta jornada; porque segun el delicado sentimiento de Belisea, y lo que de ella este dia pude collegir en sus palabras sangrientas, no está en más mi vida de antojar se le a ella que no ando en passos de su seruicio, ni le busco su honra, ni tracto de su ganancia. Porque estas señoras y donzellas muy recogidas, la honra las suele tornar tan timidas y sospechosas, que en lo que a ellas se les assienta vna vez, tarde salen de tal scrupulo, y con tal alteracion, la pulga les paresce toro. Pues si mis passos y tramas salen en luz, descreo de la vida si al mejor librar sobre justo vel injusto mientras saben cuyo soy, y mientras conoscen que soy pariente de Floriano, y de mientras acude Floriano por su honra y mi fauor, si no me atacan las calças de color con algun jubon incarnado bordado de la tigneria y pespuntado por algun gurrea, pues guardeos Dios, de hecho es, que no me lo quitará Floriano. No en balde dizen: que estando con el conde, no mates al hombre: ni en huzia del fauor, no seas malhechor: porque quien adelante no mira, atras se halla. Pues querer yo librar a Floriano tan a mi costa, es boueria; porque por otro tengo yo y deuo poner lo que él pondra por mí: y por Floriano perder yo o arriscar lo que perdido me podria él restaurar, justo era; pero la vida ni la honra mala suelda tienen: peor es que vidrio: que al fin quedan las pegaduras a mejor librar. Pues pensar que me hiede ya el viuir quando aun apenas comienço, no es razon. E tambien yo sé que por librarme no dara Floriano muchos passos, aunque yo doy hartos por él y con assaz peligro de la persona. E oy en dia siempre en los palacios quieren los señores los criados sanos, bulliciosos, atreuidos, trabajadores, callados y no pedidores. Pero si tantico afloxays con el trabajo, o mostrays cansancio de la carga, al punto no vale el criado nada. Y junto con esto paganle los seruicios atrasados con vna desgracia presente, y aun a las veces con embiarle[662] al hospital, si no tiene de proprio heredado y confia en lo ganado. E si por auentura por sus buenos y muchos seruicios passados la razon les calla la lengua en el despedirle, tambien la ingratitud les ata las manos en el darle, y les tulle la memoria en el acordarse dél para acorrerle. Por manera que de las ningunas mercedes, tome él causa para se yr. Y ansi no le dizen que se vaya, mas hazenle obras con que él se commida: y ellos huelgan de tomar occasion para escusar su ingratitud, diziendo que él se fue. Ansi que, mancaos en su seruicio, que no faltará quien eche menos vuestro trabajo, aunque no aya quien mire en hazeros algun beneficio. Pero yo qué digo? con quién lo he? yo no voy solo? quién me hizo a mí tan timido en el daño que o será o no? Yo mesmo me paresce que llamo al desastre, pues lo lloro ya por presente. A la burla, que mientras el hombre hallare donde poner los pies, siempre yr adelante: que si cayere, buscar el remedio, y en tanto holgar, pues Dios sabe lo que será: que los males si han de venir, no se escusan: en tanto tomar plazer, que el pesar el verná sin buscalle. E aun quiça que primero que venga, o morirá (dizen) la burra o quien la tañe. E la obligacion que yo más que ninguno de casa tengo a Floriano y su liberalidad es razon que quite mi tibieza. Y lo que más me deue animar es la buena esperança que tengo de auer a Justina, y de ambas partes me viene la ganancia al ojo. La muchacha es como vn oro, y su señora la ama; ansi que si cuajassen estas cosas, todos podriamos ganar y gozar. Porque con el gozo de entrambos, crescer les ya la franqueza en el dar, y a nosotros en el recebir la medra: porque a rio buelto, ganancia de pescadores. A la puerta estoy, y no sé qué camino tome; gran temor me rodea; quán cierto es acompañar el temor al mal hazer! pero si ello ha de ser para seruirse Dios, él me encaminará, pues muchas vezes de malos amores salen sanctos matrimonios. E aun agora va Dios delante, porque ay combidados de cena en casa de Lucendo, que gran tauahola passa. Entro, encomendando me al nieto de santa Anna, que entre muchos no sere yo echado de ver. Ea, Polytes, si quieres honra y prouecho, cata que a los osados ayuda la fortuna, y el que no auentura no passa mar, ni aun se toman truchas a bragas enxutas. Quiero buscar algun paje que me llame a Justina; dire me ser su pariente: que basta que lo seamos de parte de Adam. Pero, o, qué buena ventura la mia, que alli la veo por so el corredor a vna reja de los entresuelos baxos, y aun creo que me ha visto y conoscido con la clara luna que reuerbera del patio acá en lo abscondido de sombra. Allá voy, que me llama.

Just.--Hola paje, a, gentil hombre! con perdon del atreuimiento, dadme vn guante que se me cayó en el suelo.

Pol.--Poco es daros vuestro guante quien os tiene dado su coraçon.

Just.--Ay, mala landre me mate si no es el paje de Floriano; quiero escusar me con ser obscuro, para mejor y más sueltamente hablarle, pues él es bien razonado, y haré que no le conozco. Ay Jesus, y quién soys, que tan suelto hablays, sin saber con quién?

Pol.--Más sin medida es vuestra crueldad contra quien por conoscer os no conosce a sí mesmo.

Just.--No siento quién soys, ni si me cumple sabello, ni sé qué responder a tales pláticas.

Pol.--Vuestra hermosura me tiene tal parado, que no es mucho no sepa yo deziros quién soy, ni vos desconoscerme: porque por vos mil vezes me hallo ser muerto, y sin jamas despedir la vida, siempre ando a los braços con la muerte.

Just.--Ay, valas me Dios, y si soys algun cuerpo fantastico?

Bel.--Qué hazes ay, di?

Just.--O, qué buen salteamiento! oye, oye marauillas de aquel mi requebrado, que a caso llegó aqui.

Bel.--Mas quién es?

Just.--El paje de Floriano, de la carta de ayer del jardin.

Bel.--Ay ay, quita te acá; vamos que ya cenan los combidados.

Just.--Por tu vida que oyas si buscas plazer: y oye, que llama, no sienta que estás tú aqui.

Pol.--A, mi señora, no quereys el guante?

Just.--Ya le quisiera en la mano, y aun a vos absente, pues no me dezis quién soys.

Pol.--Tomad, señora, vuestro guante, y perdonad que os le doy en la punta del espada, pues quedé tan baxo de cuerpo quanto en merito ante vos.

Just.--E cómo puedo saber vuestro merito sin conoscer vuestra persona?

Pol.--Soy el que tiene puesta su vida en vuestras manos.

Just.--Ay, que no miraua en ello; pues deuo de ser medico, o sy no, cómo dezis que estays enfermo y está en mis manos vuestra vida?

Pol.--Verdaderamente con solo vuestro querer me podeys quitar del todo la vida y tornar me la a restituyr; pues vos sola bastays a hazer mouimiento en todas mis potencias y sola podeys dar remedio a mi mal.

Just.--Qué te paresce, mi señora, si me puedo loar de tal requebrado?

Bel.--Digo que bien sabe encarescer su pena.

Just.--Pues espera te, que yo le hare desbastar más. Dezid, galan, conosceys me por ventura? o cómo me veys con las tinieblas de la noche?

Pol.--Porque la claridad de vos procediente tiene lumbroso el circunstante ayre donde yo ando.

Just.--Lo que entiendo de lo que dezis es que deueys de tener ojos de mochuelo, que veen de noche.

Pol.--Como yo siempre ande en la noche del penar, y en la obscuridad de mi tormento; como a vos os contemplo en mi memoria, y os hallo en mi coraçon, por la passion que por vos padesce, viendoos, pues, en tal manera no puedo sino veros en la noche; porque quanto más os contemplo, más por vuestro amor soy puesto en obscuro tormento.

Just.--Como no os entiendo, no sé qué responder a esso, mas de que, pues sin más me conoscer os mostrays tan penado por mí, que no me marauillo que ansi engañeys a las no auisadas y recatadas mugeres con vuestras lástimas, que los hombres decorays para las dezir, dentro de las quales va como anzuelo en ceuo abscondida su perdicion.

Pol.--Tanto yo, mi señora Justina, os conosco, quanto por vos, oluidando a mí, no sé cómo llamarme, sino vuestro; ni quiero sin vuestro conoscimiento conoscer me a mí.

Just.--Ya, ya. Jesus, Jesus, y qué ciega he estado en este punto; porque en la desemboltura del hablarme te vuiera de auer conoscido. Pero y qué mandas a tal hora donde a caso te vi, cosa no acostumbrada?

Pol.--Queria hablarte, señora, sin pregon, y tambien traygo vna carta.

Just.--Pues no tengo de quién me recele, bien puedes hablarme, porque el que anda sin malicia (dizen) que anda sin temor. Ansi que para quién o cúya es? que no nos oye nadie.

Pol.--Señora, perdoname el declararme más en cosa que a otro toca, y si no me has entendido, entiende que las paredes suelen oyr; mayormente de noche, donde la vista no anteuiene la distancia del sonido de la voz.

Just.--Ea, mi señora, da me licencia para que entre por esta portezuela del entresuelo, aqui tan solo en esta sala.

Bel.--Anda, dexame, que ni ya puedo oyr las vaziedades de aquel sandio, ni a ti te querria tan golosa de tal habla. Pero porque no acabaremos oy contigo, y tambien porque quiero auisar a esse paje que no aborrezca su juuentud con tales venidas, anda, abrele.

Just.--A, gentil hombre, tocad a essa portezuela, que la dexó vn paje en denantes sólo apretada, que salio por ay, y tornando la, pasito a apretar, subid. E tú, mi señora, esfuerçate a forçarte en hablarle y responderle, pues ya oyste que te trae carta.

Bel.--Mucho deroga a su bondad la honesta muger en admitir mensajes semejantes, como quiera que vengan, y no menos abre puerta a su perdicion en parar se a dar respuestas. Porque en estas cosas lo mejor es tapar los oydos, y baxar los ojos, y tapiar la lengua, y huyr el cuerpo. Porque ansi como el fuego de vna morceña en otra se atisa y sube llama, ansi no menos de vn mirar toman occasion de hazeros señas, y de atendelles las señas en hablaros, y de oyrles las sus hablas, vienen por ventura a ser abrasada la hembra y él enloquecido.

Just.--Anda, señora, que al fin, aunque oya y él sea atreuido, la hembra con dura respuesta despide la importuna peticion y el duro aduersario amansa las furias.

Bel.--Bien dizes, cierra essa ventana y descubre aquella vela porque nos veamos.

Pol.--Dios prospere vuestra magnifica gentileza y prosperidad de estado.

Bel.--Vengas, paje, en buen hora: y porque de ley de mensajero no meresces pena, aunque no te limpias de la culpa, quiero acortar razones contigo. Yo sé que me traes carta, y aunque me vuiera de escarmentar tu mensaje e innocencia de raposo en lo passado, pero por ver que nunca acabarás, quiero concluyr tus mensajes no buenos. Da la carta a essa donzella, que yo ni la tomaré, ni la leere, y espera luego por la respuesta. E tú, Justina, alumbrame a este retretillo: y darasme alguna huelga con ver que hago lo que tú quieres. Agora por contentarte, me lee essa carta, que de mi prouecho ni bien yo sé que vendra desnuda.

Just.--E calla ya, mi señora, que ni tú eres ya vieja para no holgar y passar semejantes palacios, quedando entero tu señorio, y bondad sana, y honra sin quiebra, y honestidad limpia. Cata que estos y otros tales suelen ser los seraos de las damas, que rien y mofan de los galanes de corte; pero por esso son tenidas algo en menos? E tú mira que ni has de ser monja, pues no querra tu padre perder su heredera de mayorazgo. E dado que lo fuesses, aun no te estrañarias tanto si no fuesse a más no poder, como passa entre las que se conoscen para ello. Y dexando estas razones, te leo la carta, que trae buena letra.

CARTA DE FLORIANO A SU SEÑORA

Es ya tan intolerable mi tormento, que con dolorosos sospiros que el mi tan penado vuestro coraçon os embia, y con penosos alaridos y grandes vertientes de lagrimas, que lançan de sí los ojos por mandado del triste coraçon, las duras y secas piedras insensibles tienen ya blandas, y las indomitas irracionales fieras tienen inclinadas a mansedumbre y llenas de piedad y dolorosas de compassion de la poca que yo tengo de mí mismo por vos mi señora. Empero con todo esto, como el gran estado de vuestro merescimiento mora tan en la cumbre, y mi baxeza y poco merescer me tiene a mí tan submergido en el profundo, no alcançan las vozes de mis alaridos, ni las muestras de mis dolores a subir al audiencia de vuestra misericordia. Porque de otra suerte, bien sé que oyendome vuestra nobleza, en oyrme os despertaria a benignidad: y sabiendo vos tan gran daño no sufriria vuestra generosidad no remediarme; y esto solo alcançaria para mí en vos vuestra bondad, sin tener atencion en mis atreuimientos, viendome tan perseverante en pedir os fauores con la gran fe que en amar os tengo. E pues las passadas peticiones no tuuieron audiencia, merezcala esta con más algun fauor. No porque agora me piense ser más ante vos, pero porque en el merito de la tolerancia de la pena me juzgará el amor por martyr vuestro. E porque vuestra misericordia se vea tan al claro como vuestra hermosura, de aqui confio en vos que, respondiendome, me mandareys vn sí de que o viua para más penar, y en ello más os seruir, o vn no al mi viuir, para que se concluya la passion de este que se osa firmar por vuestro, Floriano.

Bel.--Paresce te, Justina, que a vn tan público aduersador de mi honra y honestidad, que le deuo de oyr ya más? Dame, dame tinta y papel, y salte fuera: que no quiero que se me passe la ira, para con ella le dar su merescida respuesta.

Just.--Aqui todo a punto. Y mira, mi señora, que la passion es vn género de embriaguez que ciega las potencias. Y el ciego aun lleuando guia, no va bien seguro por llano que sea y trillado el camino. E no te digo mas: y salgome hasta que llames a esta sala.

Bel.--Pon cobro allá fuera, y mira que no vean esse paje, y no entre acá nadie hasta que yo salga.

Just.--En todo tendre cuydado, Allá quedaras: que agora de Dios me ha venido este rato que lo hauremos Polytes e yo: y vere qué tiene tras el buen razonar.

Pol.--O, qué gran merced ha sido ésta en no me dexar sin tu presencia en estos obscuros palacios.

Just.--Pues agora que ay candela, no te congoxarás. Pero dime, en mucho tienes esto que hago por ti?

Pol.--Por gran parte de mi gloria.

Just.--Anda, que plaziendo a Dios y andando el tiempo, más hare y más podré, pues mucho más tú meresces.

Pol.--O, qué alegria me ha puesto tal esperança! porque tu valor y mi baxeza quebrauan las alas de mis altos pensamientos, para esperar de ti algun fauor.

Just.--Anda, señor, como sea amor no ha de estar ocioso en que no obre algo el que ama por el que es amado. E pues por tu bondad yo te amo de vn amor limpio y casto y seguro, no puedo no te seruir y hazer todo plazer: con tanto me di cómo le va a Floriano? y dime si está ya con más esperança de sus deseos?

Pol.--Toda su esperança tiene él en ti, e yo toda mi gloria.

Just.--Pues por mi salud que puedes tú dezir lo que te pagares; pero que me es él bien en cargo, aunque más lo es a ti; porque por ser tú el tercero, soy yo acá de contino su abogada.

Pol.--Pues por la solicitud tuya, para primera vista del processo, te embia mi señor este collar de oro, no de poco precio, ni menos galano; y embiate a dezir por mí que le perdones, que para más dias le tienes, y a mí para siempre por tuyo. E por tal te pido essas manos, y licencia para ponerte le por mi mano al cuello.

Just.--Al señor Floriano daras mis copiosas regracias de agradescimiento por tan magnifica merced. E tú tampoco te atreuas con mi soledad y buen amor a ser descomedido.

Pol.--Perdoname, que miraua cómo paresces vna reyna.

Just.--Sí que bien, pues que te encomiendas para alcançar perdon?

Pol.--Aqui me pongo de rodillas hasta que me perdones, y me des essas tus manos por mi señora.

Just.--Algo es bouo el moço; estamos a solas y pone se en cortesias?

Pol.--Qué dizes, vida mia?

Just.--Que no hagas essos estremos tan sobrados y te sientes luego en tu silla.

Pol.--No quiero desobedescerte.

Just.--Pues menos me deues de destocar. Cata, amigo, que andas por quedarte solo. Mira que te quiero bien, y tú no tienes razon ni occasion de enojarme, ni lo aciertas, y descubrirte ansi tan al primer golpe, no viendo en mí por qué.

Pol.--De enojarte me guarde Dios. Cata me aqui hecho vn cordero.

Just.--Mucho necio ha comido el mancebo, que luego me cree que digo que me enojo. Y él creo que piensa que le tengo yo de dezir que se desembuelua!

Pol.--Qué dizes, mi vida? que temo enojarte, y tu hermosura me engolosina a ello.

Just.--Pues está quedo ya, y baste, que aunque mi hermosura dizes que te dé licencia, mi honestidad te vieda tales atreuimientos, quando no ouiesse muy descubiertas occasiones en mí.

Pol.--Señora, esta ha sido la fruta de palacio, y las señales de tenerte yo en obligacion por señora, y en amor perpetuo por esposa; pues que en tal vinculo o a ti o a ninguna dare el sí.

Just.--Pues yo a ti no menos. Y pues tal ha querido Dios, de aqui adelante te llamo de verdad mi señor, pues que con el hazerte yo todo plazer has querido que mi honra no tomasse quiebra, tomando me por muger.

Pol.--Digo que soy el dichoso en llamarte mi muger, y por tal como en rehenes te pido y tomo este abraço.

Just.--Ay, por Dios, que te baste ya: pues agora me has de querer para más de vn dia. Y déxame de quebrantar más, que sale ya mi señora. E pues no ay más tiempo agora, toma éste en señal de marido, y para otro dia que ordenares nos veamos.

Pol.--En todo me hazes merced.

Just.--Apartate, que pues para lo hecho no llamamos testigos, no los tomemos en mala sospecha.

Bel.--Toma, paje, daras esta carta a el tan sobrado de tu amo, y tú no veas más mi cara con tales embaxadas. Cata que la furia más alcança a los cercanos; digolo porque huyas de darme enojo, y ve con Dios. E tú, Justina, cierra la puerta baxa, y vente tras mí a mi recamara, que te aguardo.

Just.--A, señor, no sé qué lleuas en essa carta allá, que las muestras de lo que acá queda no son de bien.

Pol.--Lo que yo sé que lleuo es que lleuo respuesta a Floriano, y voy yo amenazado de tu señora, y de ti muerto, y aunque muy favorido. E ansi me tendras cada dia por acá, si tu voluntad no me lo vieda.

Just.--Yo no podré quitar tus venidas, pues seran descanso mio. Pero ruegote que como por cosa tuya mires ya por mi honra. Porque quiça el amor que te tengo me pondra a mi en esto descuydada alguna vez. E pues ya de mi bien y de mi mal es tuya la parte, encargandote el silencio en lo hecho y el miramiento en lo por uenir, te digo que no afloxes en tus embaxadas. Porque con el curso de los tiempos se mudan a las vezes los paresceres a las personas: y con mucho se tractar vna fruta se haze madurar o ablandar antes con antes: y concluydo lo principal, aurá lugar nuestra ganancia, y aun la publicacion de lo que hemos hecho con nuestra honra. Y pues eres cuerdo, no pidas más para entenderme. Y en pago del collar, y en señal que doy contigo por aprouado todo lo hecho, te doy este anillo de oro con este jacinto, el qual quito agora de mi mano y le pongo en tu poder, para que quando tú te ouieres entregado en mí de todo en todo de lo que queda, me le tornes. Y en tanto sepas que este te sea memoria de que traes contigo mi coraçon, y acá quiero me quedes el tuyo; y ve con Dios, que viene lumbre por el patio, no encamine acá, y se borre lo bien escrito, por ser tan al fresco. E no des en mí mal cobro de aquello que para te seruir yo tanto amo, que es mi honra.

Pol.--Las entrañas se me arrancan en esta partida. Pero donde fuerça hay, derecho se pierde. Y en lugar del anillo te quedo mi coraçon en este abraço, y tracta me le bien como cosa tuya.

Just.--Ay, señor mio, no te querria tan oluidadizo ni tan atreuido. E pues en el despedir aure yo de hazer comienço, me perdona que cierro la puerta. E quando vinieres, o sea por este lugar, o por la puerta, y ve con Dios. Pero agora que se va resfriando la herida, veo, captiua yo, quán desmandadamente me he gouernado como mal preuenida donzella. Pero pues a lo hecho no ay enmienda, y no lleua más de voluntad y palabra, aun no es de llamar yerro el mio, pues el matrimonio Dios le manda y él lo encamina. Y encomendandolo a su magestad todo, me voy a mi señora bien descuydada de mis cosas. Y ansi veo en mí que de pocas mugeres es de fiar su honra propria, libertadas.

Pol.--Desde aqui a casa en mi cabo quiero retornar sobre las palabras tan sangrientas de Belisea; porque a lo que ella mostró y dixo e yo veo, yo ando el más cercano al peligro. E ansi si mal sale, luego es en mi casa, y el mal que a otros costaria hazienda, a mi costará la vida: que no hallará en otra cosa donde tope. Pues ay de quien muere si no va al cielo, y el yr al cielo no es de todos los que mueren, aunque el cielo se hizo para todos los que viuieren con razon de hombres. Pero dexando esto al saber diuino, boueria mía es querer yo calças y jubon si los tengo de atacar con la vida. Pues yo muerto, para qué quiero huerto? Pero tambien que dexe yo de venir a gozar de mi Justina? y que huya yo la cara al fauor de la fortuna? quiero seguir tras mi venturosa dicha, y buscarla, y amarla, y tenerla, y morir por ella. O, mi Justina, no creas a lo que este tu anillo te dixere, de lo que agora en mí haurá sentido. Fuera estaua de mí, no pensando en tu gracia en hablar, y donaire en el meneo, y auentajada hermosura. Nunca pense ganar de ti lo que oy; nunca pense ser recebido a tu seruicio; y que agora lleuo el sí de muger al estilo de nuestra Christiana yglesia, y que de oy más pueda verte, y hablarte aun sin offensa de Dios ni tuya, ni del mundo. O, qué semblante de tristeza de amor me mostró al despedirme! Fuera, fuera ingratitud: que pues Dios me busca, quiero salirle al camino. Y con esta deliberacion, pues ya estoy en casa, me acojo a buscar de cenar, que la respuesta mañana la dare a Floriano: pues duelo ageno del pelo cuelga. Y pues racion de palacio quien la pierde no ha grado, entro al hilo y bullicio de la gente, que a buen tiempo llego, que si me echaron menos a la mesa en el servicio, no me echarán menos en la mesa agora al mi prouecho.

NOTAS:

[662] En el original, por errata, embiale.

ARGUMENTO DE LA SCENA VII

Felisino lleua a Fulminato y a Pinel a la cena aplazada, y quedanse a dormir en casa de Marcelia, donde Felisino alcança a Liberia y Pinel a Gracilia, prima suya.

FELISINO, FULMINATO, PINEL, MARCELIA, LIBERIA, GRACILIA.

[Fel.]--A, hermano, segun veo que tan de re mi fa sol aparejas el sentarte a cenar agora, no deues tener memoria que será tarde para lo que tenemos que hazer?

Ful.--Y qué es? que juro al sancto calendario que se me ha colado de la memoria, que traigo diuidida en cosas que penden de mi. Di, di, que pienso que es el tracto que se ha de dar al bodegonero de la plaçuela vieja por la demasia de su lengua en lo que ayer se dexó descoser. Pero reposa, que todas las cosas tienen tiempo. Y en esto está seguro, que está en manos el pandero, que le sabra tañer; y cata que tambien quien no assegura no prende. Ni pienses que más de mi espada y braço solo tengo de embaraçar en tan poca pesca, como él y toda su casa, ni aun me lleuará vanagloria de cuchillada, porque espaldarazos, o palos, o coces, o talegazos, le han de dar castigo, y aun quiça que muerte, y a otros escarmiento. Que ni pienses que ni tú con aquel borrachon perderas sueño, ni mi espada la vayna.

Fel.--Agora te digo que no vamos por vn camino todos.

Ful.--Y cómo agora adeuinas: que vno piensa el vayo, y otro el que lo ensilla; pero dime qué es, antes que la cholera más reyne en mí, sin saber el de qué.

Fel.--En mí auia ella de reynar contra tu desacuerdo: en lo que sabes que se ha embiado a donde sabes.

Ful.--Que de Dios no me aparto si te entiendo, que en mi lenguaje no ay más de pan por pan.

Fel.--O, qué memoria de Aristotil! anda ya, que es tarde para yr a la cal nueua.

Ful.--Ya, ya, al cabo estoy, no nombres más: que es noche y ay muchos oydos. Vamos, que tal puesto no es de perder: que para esso lleuarme has por vn cabello sin quebrarle. Peor dime, qué has embiado?

Fel.--Porque no vayas con temor de auer hambre, te lo dire. Allá están dos pares de perdizes, y tres aues, y vna pierna redonda de carnero, y vn solomo de vaca, y vna gran puesta de pernil para hazer la olla.

Ful.--Vianda ay para diez abbades. Pero si no ay más, no voy allá.

Fel.--Ya te entiendo. Allá tengo de lo bueno de Toro, que passa de dos açumbres, tintillo, y de Madrigal blanco poco menos.

Ful.--Pues marchemos: que la fruta de ante y pos yo la perdono con tales çumos.

Fel.--Pues aun de esso, ay prouision de dos dozenas de camuessas.

Ful.--Fino hombre eres. Pero mira que con tales embiones presto desmancharás el partido: aunque mal pagado y bien seruido.

Fel.--Anda, vamos, e ire te leyendo vna lecion de baratar, porque veas que no lo sabes tú solo todo.

Ful.--Pues dime, tienes de acá algun tercero?

Fel.--Porque no creo que tendrá allá compañia de plato no le lleuo.

Ful.--A la fe, no creas, hermano, en tal sancto. Hi de puta, pues qué cosa mugeres, para en oliendo vn tal ceuo, no acudir como moscas a la miel! y nunca faltará vn dezir es mi vezina, es mi sobrina, es mi prima, que nos vino [á] ayudar a el adereçar para vosotros. Porque bien sabes, y si no lo sabias sabraslo, que ay primas que son para continuar el parentesco, y primas para trauar nueua parentela: y estas llamo yo en mi lenguaje primas para en baxo de grado.

Fel.--Primas de solo plato y cama, deues de dezir.

Ful.--Tales las hallan, pues, estas mugeres que buscan vida gananciosa. E ya que no pueden vender os las por primas, vendenlas por parientas o (como dixe) por vezina llamada para en vuestro seruicio. En manera que quieren que les agradezcays lo que ellas hazen por vuestra costa y su prouecho. En especial que como en aquella casa vean que entran mancebos, luego acudiran como buytres al ceuo. Pues despues que las veys en torno de la mesa, no es gentileza no dezirles que alcancen del plato, y aun del hato.

Fel.--Caladamente hablas; pero sean las que fueren, que mientras más moros más ganancia. A Pinel, que me ayudó a leuallo de acá, será bien llamar, que es mancebo de bien, y de hecho.

Ful.--Es lo cierto; pero ya ellas no sabran allá que para él, que ha de auer compañia? pues allá lo veras si no hay tercera, y llamale y mouamos, que son cerca de las diez y tañeran a queda.

Fel.--Pues qué tienes tú con las campanas? temes quiça al aguazil?

Ful.--Hallado has quien no dessea hallalle.

Fel.--Pues de mí ve seguro, que te acompañaré.

Ful.--E aun pues por saber yo de ti esso, y por conoscer me, que si lo topamos, con que presuma estoruarnos el passo, que con la vara le tengo de quitar juntamente la vida, por tanto no querria necessitarme a que se dilatasse la cena vn hora por mi espada. E aun esto, si bien sabes no es couardia, mas antes fortaleza: porque a la fortaleza acompaña la prudencia.

Fel.--Es ansi: que no es de sabios y fuertes todo acometer, ni aun de necios ni couardes todo huyr, quando el esperar no espera victoria.

Ful.--Pues esso sabes, vamos, que cata alli a Pinel a solas.

Pin.--Qué se tractaua de mí? y dónde bueno?

Ful.--Que vamos a hazer cierta riça en vnos contrarios.

Pin.--Pues a mí me teneys a todo, con persona, espada y capa, y buena voluntad, y vamos.

Fel.--Pues ha de ser adonde ayer me ayudaste a desembarcar, y acá a hurtar.

Ful.--Agora que vamos fuera, me aclara esse punto.

Fel.--El botiller y despensero te lo diran al echar de su cuenta.

Ful.--Que por Dios, que escotaron!

Pin.--Mas pagar dixeras mexor; porque si en todo lo que allá está ellos estan confiados para el gasto de acá, saldran del agalla con el sueño del perro, buscando tocinos donde no tienen estacas. Aunque al cabo todo lo paga Floriano, y del cuero salen las correas: sólo les costará vn item más de otros dos renglones.

Ful.--Descreo de los adoradores de Mars si no soys los que yo buscaua. Agora te digo, Felisino, que aurá tercera y aun quinta donde vamos: porque de la miel del modorro, a cucharonadas.

Pin.--A la fe, a la cuenta de sobre mesa, si ouiere más de para cada sendas, seremos tres a tres, y a las demas dalles señal para otro dia vaco. Pues todos los dias no son yguales, ni todos los años abundosos.

Fel.--Hablas al punto.

Pin.--A la fe, hablo a vso de mi tierra.

Ful.--Y aun al vso de cuerdos. Porque necedad es poner cartel quien no piensa salir con el campo: ni con mugeres es bouo el que aun de lo que puede no les quita algo para tener que les dar otro dia.

Fel.--Anda ya, que dando lo que puedo, cumplo: pues ley humana ni diuina no obligan a más del poder.

Pin.--De ley ansi es y de razon, pero no con las mugeres: que en tal desseo les falta ley y razon, porque no quanto puedes, sino quanto quieren te pidiran. Porque despues de ser amigas de todo extremo, aun en recebir y ganar el tal extremo, ya que salen con lo que quieren, de mal contentadizas, pocas vezes muestran que hazeys lo que y como lo dessean, por quedar fuera de obligacion de os dar gracias.

Ful.--No aguarda Fulminato a que me den gracias, sino tomo las yo en cessar a la obra: mayormente en esta tecla: porque dizen que antes la muerte que la hartura hallan a la muger carnal.

Pin.--Yo no jugaua tan al descubierto: pero pues tú guiaste, baste que en el comer y en el vestir son tan altas de pensamientos y de tan reales estimaciones de su merescer, que jamas hallan causa de satisfazerse de lo que les days, por parescerles todo menos de lo que quieren y merescen, y siempre en sus cosas querrian ser solas: solas en gouernar, solas señoras de todo passatiempo, solas no ser contradichas, solas en su parescer, solas en mandar nos, solas en salir con sus temosas porfias donde les vale el porfiar, solas en buscar arreos, aposturas, inuenciones, para enbaucar los sandios hombres; y en todo lo que hazen quieren solas el loor, solas la estima, solas el seruicio, solas el dar consejo; pero en vn caso, a mi ver, nunca se querrian solas.

Ful.--En la cama.

Pin.--Ay sí la compañia, y no de muger, por temor de las fantasmas, pero de varon: y tal varon que no las dexe dormir toda la noche; y si él se descuyda, ellas como son tan medrosas, de puro miedo se meten en él, de manera que le sacan de aron. Pues despues desque os hallan el que quieren, luego os acuden con: O, el diablo y qué importuno; Jesus y qué moledor; ay, Dios me libre de vos; por mi vida que esta y nunca más. De manera que al cabo de la labor le pagan al pobre su afan con vn sobreçejo enojoso e ingrato.

Fel.--Bien dizen: que del agua mansa me guarde Dios. Espantado me tienes, Pinel, con lo que sabes.

Ful.--Ansi han de ser los hombres de seguida.

Pin.--A la puerta estamos.

Ful.--Ya te paresce que querrias verte en la colacion de sobre cena.

Pin.--Oxala ya estuuiesemos en la color del paño, que todo seria, a faltar tiempo, acompañar parte de la mañana con la noche. Pero temo de quedar lauando mis manos mientras vosotros amolays los gañiuetes. Porque vosotros ya traeys ojeados solos dos platos de vianda que ay en esta casa, y entonces a mí paparme han duelos, y vosotros vestidos, mofareys de mí desnudo, diziendo: pesa me de vos el conde[663].

Fel.--Anda que no hizo Dios a quien desmampare: que a donde ouiere dos camas o dos platos para nosotros, no faltará algun escaño o salsereta para ti.

Pin.--Ansi te honren tus hijos desque los tengas. Pero pues que no me embiaste al establo a despollinar pesebreras, me heziste honra. Pues auisa, que carne assan: que te digo que tengo tanto y más mullida y segura la cama que tú, y no de peor ropa.

Ful.--Mas vao: que venias tan a lumbre de pajas.

Pin.--Anda que todos sabemos la cal nueua, y escucha si ay dentro caça, porque de tales no ay que fiar si os hazeys del bueno.

Mar.--No es possible, hijas, que no les ha succedido algun embaraço, que ansi tardan.

Gra.--Ea, mira, prima, por essa gelosia.

Lib.--Ay, a la puerta estan tres: pero no seran ellos, que no auian de ser tantos.

Gra.--Anda ya, que tambien somos acá tres: que Pinel el vn compañero suyo será, que es un angelonazo.

Lib.--Bien me daua a mí el coraçon que algo esperauan tus rodeos.

Gra.--Qué dices entre dientes?

Lib.--Digo, prima, que todas andamos tras vna pesca.

Gra.--Pues qué quieres, prima? que, guardando la honra, con algo ha de mantenerse oy la persona. Y aun esto haze a tu madre acoger a estos moços, que más ayna desgajan el real que el hidalgote peynado que os paga con largo haré. E tú, prima, pues me entiendes y tienes tiempo, no aguardes allá a la vejez al caer de la hoja, quando entra el arrugado y triste y encogido frio. Y mira que con sola essa verdugada cada dia pocos inuiernos harás.

Lib.--Pues ansi me remedie Dios, esto para contigo: que con entenderlo todo y ver la poca renta que nos quedó de mi padre, hago de la boua con mi madre. Porque bien mantenernos oy, no pueden sola rueca y almoadilla. Y buen vestido y pobreza[664], no compadescen limpieza. Y la pública necessidad apregona lo que haze y no haze la muger. Por tanto, dessimulo, por ver que quiere mi madre que reluzgamos al mundo, que no sabe perdonar cosa.

Fel.--Miras algo, Fulminato?

Ful.--Pense que venia el aguazil y quise me yr a él.

Fel.--Con la justicia, que tiene horca y cuchillo, no te burles; porque al fin buscan cómo se mantengan de hazienda de bouos.

Ful.--Mala la tienen con migo, que no me para blanca.

Pin.--Mal de muchos es esse; pero si no con la bolsa, pagar lo yas con la gorja, y al fin la soga quiebra por lo más flaco.

Ful.--Sea lo que fuere: llamo, y quitaremos achaques de calle. Ta, ta, ta.

Mar.--Anda, anda, Liberia; abre sin llamar sospechosos vezinos, veladores sobre vidas agenas, durmiendo las suyas.

Gra.--Anda, que yo voy a abrir; apareja tú la mesa.

Ful.--Oye, oye, que esta voz no es de mis ouejas.

Pin.--Anda, calla, entra, sea quien fuere, que dentro podras tomar tu racion, y cada qual al tanto.

Gra.--Nora buena vengan los galanes, aunque tarde.

Ful.--Esso me dizes?

Fel.--Pues yo te sigo, Pinel acompañará a esta hermosa y cerrarán la puerta.

Gra.--Ay, señor, que me heziste caer la candela de la mano. Ay, por tu vida que me dexes, que dare gritos.

Pin.--Dare yo vozes. Y tú gruñe, que al fin eres muger.

Gra.--Asuadas, que otro dia que yo me guarde de ti, y qué tan atreuido eres. Sube por amor de Dios; no des cuenta de ti y de mí a quien la podemos escusar.

Pin.--Perdoname y sigueme. Buenas noches, señores.

Mar.--En buen hora vengas, y cómo subis a escuras?

Ful.--Calla, entendamos en cenar, que se correra la hermosa.

Pin.--Pesate? o que te va a ti de los otros?

Ful.--Que te digo que eres hombre de chapa; sientate: y tú, señora Marcelia, oy sea campo franco.

Mar.--Por amor de Florisino yo huelgo de todo lo que la mesa altar permite. Pero pues la mesa es grande y no ay quien sirua, todo estará en la mesa, y cada vna coma con el suyo. E cata ay los plateles: corte cada vno lo que más le agradare, pues que sabeys que donde ay hombre, siempre ha de seruir de trinchar.

Ful.--E la muger ha de seruir de plato de corte.

Lib.--Ya dizes malicias acostumbradas.

Ful.--E tú que no la entendiste.

Pin.--A la fe, la señora Marcelia haze bien, que anda tras el vino.

Mar.--No dizen que toda buena cena del beuer comiença?

Ful.--Ansi dizen. Pero el vino, más templado y no tan empinado: porque ansi pudrir te ha los higados, siendo tan rezio.

Mar.--Bien sabes de médico. E tú no sabes que la muger que es de su naturaleza fria y que por tanto ha menester calor? y ansi verás que vsamos chapines todas, y los hombres si traen corcho, son pocos y necessitados de calor.

Pin.--Yo de mala gana traeria corcho. Pero menos me atreueria a ygualarte en essa corrida. Porque con tres bocados de assado as beuido ya dos reuentones: no sé qué harás al cabo de tanta cena.

Mar.--Aunque oueja que bala bocado pierde, no dexaré de te satisfazer. Y sepas que el vino más cumple a la muger que no al hombre, que es más fuerte. Porque a la muger conforta le la virtud natural flaca, ayuda a la digestion, cria nueua y limpia sangre, alegra el coraçon, quita mal de madre, conforta la vista, sanea la memoria, haze buena tez, pone color viua al rostro, limpia la dentadura, da buen anhelito, ayuda al calor natural para el parir, cria leche y alegra la cria de las que dan teta a los niños.

Fel.--Luego tú deues de andar en essas occupaciones.

Pin.--Calla ya, que la virtud sin el acto no hazen effecto.

Fel.--Bien dizes, Pinel: que no miré que era casada la señora Marcelia, para el parir o criar.

Mar.--Tambien tú eres malicioso?

Lib.--Anda, madre, que algo le ha de pegar con quien tracta.

Ful.--Haga las pazes entre mí y ti, hermana Liberia, esta taça de tinto, que beuas por amor de mí: porque te ayude al parir.

Lib.--Si no por la mesa, dixerate que pariré para ti.

Gra.--Graciosamente das antes que amagues, Liberia prima.

Lib.--Más gracia tienes tú en empinar.

Pin.--Hazelo por cortar bien las flemas y dormir mejor.

Fel.--Veo que el que peor lo haze no ha menester yr a Francia.

Mar.--Anda, que el buen instrumento saca maestro, y el buen vino él se beue; y éste que anda por la mesa es tal, porque tiene buen olor, y buen color, y buen gusto, y mal dexo.

Pin.--Antes lo que mejor ha de tener es buen dexo.

Mar.--Pues qué no me entendeys lo que digo? mal dexo quiero dezir mal lo dexo: que de mala gana se dexe por ser tal.

Lib.--Y aun por ser él tal y nosotros guardalle essa condicion, nos ha dexado antes que le dexemos.

Mar.--Pues yo limpio este escamocho por assentar la cena.

Ful.--Siempre buscays achaque para lo que os cumple.

Gra.--Dexemos las pláticas, pues ya la vianda está parada.

Ful.--Pues aun cuerpo de mí, que de los mal librados tú fuiste ya la mejor, y aun ya se te haze tarde?

Mar.--Ea, digo, todo el mundo quedo. E tú, Felisino, no te desmandes con Liberia, y tú, Pinel, no te quiero tan retoçon de mi sobrina, que soy muy zelosa, mayormente que aun estamos a la mesa.

Pin.--Pues si la mesa le estorua, yo acá me aparto: buena pro haga.

Gra.--Ea, prima, guardemos todo esto, cada cosa en su lugar.

Ful.--Pues por que la fiesta sea entera, oye, señora Marcelia, vna puridad al oydo.

Mar.--Qué dizes?

Ful.--Que como al plato, seamos tres por tres al lecho.

Mar.--Ay, Dios me guarde: no, no, tal cosa no en mi casa. Basta me que yo peque contigo, sin que dé a otros causa, en especial que Liberia seria por demas, aunque yo quisiesse, porque no imagina ella cosa de varon en tal manera.

Ful.--Pues mal seria yrse a la calle, y yo con ellos, a tal hora.

Mar.--A Dios gracias, para esso camas aurá en mi casa: que aunque pobre, no faltarán vn par de camas.

Fel.--A, Pinel! qué secretos de sobre cena son éstos de los dos? y las muchachas, que se nos trasportaron?

Pin.--Luego no as entendido como Fulminato gana la voluntad a la huespeda, para que nos dé las muchachas?

Fel.--Pues terciemos jugando de mala, que por Dios que es marcado compañero Fulminato. A, señora Marcelia, da nos licencia al compañero y a nos, que es tarde.

Mar.--Esso me estaua diziendo Fulminato: que no se quiere yr; ni aun seria hora de abrir la puerta ya, porque tenemos vezinos sospechosos. Hija Liberia, aposentareys a essos dos galanes en la cama del entresuelo, y tú y tu prima en estotra camaretra de arriba par de la mia.

Ful.--Pues qué a mí me dexas solo? enseñame la cama, que luego marcho.

Mar.--Y espera, que sólo eres para ti; dare cobro a estotros.

Lib.--Cuydados agenos matan a mi madre sobre tener ella su cobro, pues mando te yo...

Mar.--Qué dizes, hija?

Lib.--Que pierdas cuidado, que todo se hará bien.

Mar.--Pues tú, sobrina, mira por la casa, y [á] acostar todo el mundo: no oya yo más a nadie.

Gra.--Mira, prima, lo que ha de ser conuiene que sea; tú alumbra abaxo a Felisino, que yo lleuo a Pinel a estotra cama, y despues allá cada vno hará como viere.

Lib.--Ay, Jesus, no osaré yr sin ti.

Gra.--A, señor Felisino, mi prima te yrá [á] alumbrar y enseñar la cama, y sea luego, y no la dexes subir sola, que es medrosa, y tú, señor Pinel, sigueme.

Fel.--Cómo vas ansi tan rostri tuerta y de mala gana con migo, sabiendo quánto soy tuyo, mi señora?

Lib.--Esta es la cama, ay queda essa vela, y quedate a buenas noches.

Fel.--Mi señora, perdona me, que me auisó tu prima que eras medrosa.

Lib.--Pues ya que yo soy medrosa, y para qué tú cierras la puerta? y esso, señor Felisino? y forçarme quieres en mi casa?

Fel.--Perdone tu hermosura mi atreuimiento, pues me fuerça tu amor a te forçar, sin poder hazer menos.

Lib.--Ay, por un solo Dios que me dexes.

Fel.--Perdona me, pues aun tú no me lo tendrias a bien en tal tiempo comedimientos, pues bien sé que te has de quexar.

Lib.--Ay, cuitada de mí, o deshonrada de mi madre, y qué mala hija tienes ya en mí, y qué mal huesped en Felisino, qué mal te ha pagado el buen hospedaje!

Fel.--Pues que yo estoy desnudo, y tú, vida mia, no te has de yr esta noche desta camara, y lo hecho ya es hecho, para en lo por hazer te ayudo a desnudar, que es tarde.

Lib.--Pues mi madre dio la occasion, y tú, Felisino, tienes de mí lo mejor, e yo soy forçada, y donde fuerça ay derecho se pierde, no te quiero negar lo restante. Y cata me aparejada a cumplir toda tu voluntad, en todo mi daño y perjuyzio.

Fel.--Pues sobre tan soberana merced, mato la vela; a buenas noches.

NOTAS:

[663] Alusión al romance del Conde Claros.

[664] En el original, probreza.

ARGUMENTO DE LA SCENA VIII

Esperando Floriano a Polytes con la respuesta de Belisea glosa el Romance que atras por él cantado auia. Dale la carta Polytes de su señora y con ella él se desmaya. Va Polytes por mandado de Lydorio en busca de Fulminato, que busque alguna alcahueta o hechizera.

FLORIANO. POLYTES. LYDORIO.

[Flor.]--O el más triste de los tristes, y el más sin ventura de los caualleros! dime, muy confiado Floriano, qué esperança te promete tu atreuida confiança? O mi fiel mensajero, cómo te veo en gran afan para complir tu palabra! O, cómo tu buen desseo te hizo no mirar primero el ningún fauor que para tu mensajeria te daua[665] mi poco merescimiento! Bien veo que vas más acompañado de lealtad para seruirme que de justicia para librarme con buena nueua. Mira, mira que desconfio de la vida por pensar que no aurás reuocacion de quien me condena a la muerte. O, cómo pienso y temo que negociarás solicitamente! pero alcançarás lo que vn desfauorido puede en arduos e importantes negocios. O, mi señora, o mi vida, o más que humana Belisea! a qué has de mirar para el librar mis negocios cometidos a solo vn fiel paje? qué te ha de obligar, al responder a mi peticion, algo de lo que pide tan atreuidamente? Porque si miras a mí, falta me merescer; si a tu alteza, no podras humillarla tanto; si a mi justicia, tengo mala probança; pues mire tu poder a tu sola misericordia, y a la innocencia del medianero y abogado. Porque aun asi hallará entrada tu piedad delante el acatamiento de tu majestad, para dar la vida a este muerto.

Pol.--Agora que he cenado y compli con migo, voy a cumplir con Floriano. E si duerme, ay está el dia de mañana; porque en males agenos, poco ay del lunes al martes.

Lyd.--Qué haze?

Pol.--Aun agora llego a esta puerta de la camara, y segun me paresce está tañendo.

Lyd.--Pues oye si cantasse algo de bueno.

GLOSA AL ROMANCE DE LA SCENA QUINTA: «QUANDO CON MENOS CUIDADO», ETC.

Flor. La gloria que me esperaua del morir por quien ya muero, quando en mí solo miraua, porque bien no me empleaua, me mudó mi ser primero: y ansi me vi ser robado del poder que en mí tenia y fuy de muerte llagado _Quando con menos cuidado mis cuidados yo sentia_

Lyd.--Oye, oye, que me paresce que glosa el Romance que compuso este dia.

Pol.--E aun me paresce que va para merescer atencion.

Flor. Llagado, pues, de tal suerte, alegre con ser herido, con ser el golpe muy fuerte, holgaua llamar la muerte, del viuir ya despedido; y ansi puesto en tal estado que nada de mí sabia, _Me conosci ser lleuado por nueua guia guiado do mi desseo queria_. Sin punto saber do fuesse, jamas vn passo torci, y aunque mi dolor cresciesse y mi fuerça fallesciesse, de mi fe no fallesci, pero sin perder la guia: con verme más fallescer, proseguí con mi porfia _Ageno de compañia, sino sólo mi querer_. Y aunque senti inconueniente caminar sin ver do fuesse, con desseo muy feruiente, a todo mal consenciente, quise ver lo que viniesse, por do con tal parescer, pues de mí ya me oluidaua, puesto a todo padescer, _Sin atras passo torcer, sali tras quien me guiaua_. De las penas que sentía, lo que más pena me diera era ver que, aunque moria, ni la causa bien sabia ni el origen do saliera: yo, que en tal pena penaua menos que mi mal meresce, para ver de do manaua _Vime puesto donde estaua vn sol que el sol obscuresce_. Cuyo nueuo resplandor alumbró mi entendimiento para ver claro y mejor que fue poco mi dolor para tal restauramiento: pues si el coraçon padesce pena tan cruda y sabida, con la gracia se engrandesce _De vna dama que meresce ser de nadie merescida_. Y aunque vi la que buscaua, con verla me vi perder, porque vi quán alta estaua la gloria que desseaua por dar fin a mi arder: de nueuo perdi la vida, mi muerte ya desterrada, pues subiendo di caida _Do, mi libertad perdida, hize punto a mi jornada_. Hize punto al caminar, faltoso de atreuimiento de poder imaginar ni me osar determinar ver su gran merescimiento; la fuerça de amor sobrada muriendo me dio atreuer, aunque con vista turbada _De mí más siendo mirada siempre via más que ver_. De mí con vn nueuo oluido, oluidado mi tormento, me mostré ser atreuido, subir do nadie ha subido los ojos solo vn momento: hufano de tal me ver en tanta gloria y altura, yo que lo arrisqué a perder _Propuse, pues, de saber nombre de tal hermosura_. Mas por que más[666] mi castigo dilatado me perdiesse, aquesta dama que digo no luego se vuo conmigo segun que yo meresciesse: su silencio con mesura pagó mi mal miramiento, porque calló con cordura, _En pago de mi locura y sobrado atreuimiento_. Mas porque yo no llamasse su tal callar consentir, sin que punto más tardasse, me vi, sin que tal pensasse, condenado a no viuir; y por más saneamiento de mi muerte tan rabiosa, dando yo consentimiento, _Fuy lançado en vn momento en carcel tenebregosa_. Vime puesto en compañia de otros que se atreuieron a seguir do yo seguia, sin más fuerça ni valia, y ansi tambien perescieron: alli mi alma gozosa, que el penar siempre ha querido, huelga en muerte tan rabiosa, _Do con gran morir reposa mi coraçon affligido_. Pues nasci para penar, siento gozo en tal muerte y esso llamo descansar, con que siento más pesar de pena rabiosa y fuerte: pues viue tan sin sentido el coraçon a mi ver de muy penado affligido, _Que aunque se siente perdido, se dessea más perder_.

CONCLUYE

Que mirando la alteza de aquella por quien padesce y la su propria baxeza, se propone con presteza a qualquier mal que se offresce: ansi que el más padescer mi coraçon tan herido llama gloria al parescer, Pues siente no merescer más premio del conseguido.

DESHECHA

Que yo bien me lo sé que a tus manos moriré. Soy ambicioso de gloria, y ansi busco el tal tormento que me da merescimiento de ser puesto en tu memoria; esta es mi mayor victoria, por cuya ganancia sé que a tus manos morire.

Lyd.--Por Dios, que si los amores no diessen tal inquietud en este hombre, que por oyrle tales cosas auriamos de dessear que siempre ansi penasse. Pero pues ya calla, quiero entrar a despertarle de su desacuerdo, que passa de las dos. Veamos si quiere oy dormir, porque si con tanto desconcierto, y cabiendonos tanta parte, su mal turasse, antes que él sane enfermaremos todos.

Pol.--Entra, entra, señor, que ya todos duermen, e yo que no me quedo en la posada pero guardo la puerta.

Flor.--Quién me despertó del sueño del oluido de todo el mundo, y de la vela del acuerdo de mi señora?

Lyd.--Dexate ya, señor, de esso y duerme antes que el sol amanezca a otro dia.

Flor.--No busques en mí otro sueño sino el de la muerte. Porque como mi viuir sea vn sueño de muerte, viuiendo en mí su contrario, que es la vida, auria de deshazerse la vnion deste compuesto para ser de nueuo gouernado con gouiernos de vida. E ansi te digo que, si quieres que no muera, no me apartes del gouierno de muerte con que agora mi viuir se sustenta. E si quieres mi descanso, incita y despierta y auiua mis passiones ya cansadas de affligirme. Porque mientras más cedo éstos me acabaren, más ayna hará punto en mí mi presente morir, y començará la vida de mi gloria en morir por Belisea.

Lyd.--Mira, señor, lo que hablas.

Flor.--Esto que oyes.

Lyd.--Pues mira que esso es contra la razon, porque matarte poco a poco, o matarte en vn punto, causandote tú la muerte, todo es homicidio que llaman voluntario.

Flor.--Pues dime, ya que esso, segun sentencia de la razon, sea matar me, cómo podria yo executarla sin sentencia o licencia de mi señora? Sí, que Belisea me sostiene, Belisea me da el ser de glorioso penado de amor que tengo; por Belisea viuo; por Belisea tengo de morir.

Pol.--Adoba me essa christiandad.

Lyd.--A, señor, mira que lo que hablas deroga a tu catholica nobleza.

Flor.--Pero no contradize a la voluntad de Belisea. Porque yo, que tengo el viuir de su mano, no puedo sin su expresso consentimiento poner mi vida en las manos de la actual muerte; porque esto seria hurtando quitar a nadie lo que es suyo. Lo qual es (como sabes) contra todo derecho, ciuil y canonico, diuino y humano.

Lyd.--Scrupuloso se me tornara entre manos. Este es el pecado de la lentejuela. No haze caudal de la charidad para con Dios y consigo, en hazer o no hazer lo que Dios manda o vieda, y haze hincapie en la charidad, o (por mejor dezir) locura para con el primo, en lo que no le toca sino por sus imaginaciones.

Flor.--Estás ay, Lydorio?

Lyd.--Esso sí, esso sí, para que la locura te salue en las heregias. E cómo? estoy, señor, persuadiendo te al sueño, de que tienes y tenemos necessidad, y dizes me si estoy aquí?

Flor.--O, cómo no miras más de lo presente! Cómo podré para dormir despedir los ansiosos y temerosos cuidados que de auer acontescido a Polytes estoy lleno? porque yendo él a lo que me cumplia, si le auino algun desastre por donde, peligrando su vida, mi honra ande a la verguença por las plaças, y a donde de mi señora se pudiesse dezir alguna quiebra. Esto pensado, quieres que duerma?

Pol.--En tal coyuntura entro, porque seremos más en ayudalle a la pena: y tomará aliuio, porque el dolor quanto en más partes es repartido, es menos en cada parte, y el gozo comunicandole cresce. Cómo está tan callado?

Lyd.--Está tal que le temo y he compasion.

Pol.--A, señor, toma esta carta escrita de mano de Belisea.

Flor.--Quién me nombró a Belisea? o mi mensajero, y tú eres? qué carta es ésta? es la mia, que no la pudiste dar? desengáñame luego. Mira que no te creo sino que es la mia. Cata, amigo, que no estoy para suffrir burlas.

Lyd.--O perdido de hombre! Di me, señor, no conosces tú la tu letra? cata que esta letra es de muger.

Pol.--Es de Belisea.

Flor.--De Belisea?

Pol.--Sin falta.

Flor.--Mucho dizes.

Lyd.--Abrela y veraslo.

Flor.--Bien hablaste. Pero ya, ya en el temblor de mis carnes, que del temor reuerencial del papel que deue auer estado en manos de mi señora es. Dime, dime, dichoso papel, quién te hizo de tanto merito?

Pol.--Por mi fe, que pienso que aunque a solas se viesse con ella que no hiziesse sino adoralla.

Flor.--Qué dizes, mi Polytes? mucho te deuo cierto; pero dezid, por qué no os gozays con mi tal huesped?

Lyd.--No sin causa dizen ser de temer la próspera y no pensada fortuna tanto y más que la aduersa. A, señor, mira, por Dios, que con tanto llorar, a ti consumes y la carta deshazes.

Flor.--Calla, que el gozo obra en mí más de lo que yo siento. Y tambien temo que sea sueño esto o illusion del demonio, que muestra vna cosa por otra, por engañarnos.

Lyd.--Amuestra; leer te la he, y verás y creeras.

Flor.--Ay, que el nombre de mi señora no ha de andar en todas manos. E aunque yo no lo meresca, la leo; alumbrame essa vela.

CARTA DE BELISEA A FLORIANO

Es ya tanta tu demasia en ser atreuido perseguidor importuno de mi honra, que me ha confirmado del todo en tu aborrescimiento. E ansi con tal intencion forcé a mí mesma a te escriuir ésta de mi mano. Y no la tomes como fauorescido, en respuesta de tus vanas palabras y locas peticiones, pero como aborrescido la toma por despedida a tus deuaneos. Y el sí que me pides, sea: que si más cosa tuya viene delante mí, que con darme a mí pena, tú no ganarás honra, porque te tengo por manifiesto enemigo de mi descanso y destruydor de mi honra, y en esto podras saber con quánto tu desamor quedo por tu mortal enemiga.

Pol.--O, valas me Dios, señor! señor! A essotra puerta: tan muerto es como mi abuelo.

Lyd.--O, gran desastre y brauo mal; no sin causa temia leerla; bien dizen que pocas vezes el coraçon se engaña: echale dessa agua de azar, que desmayo es. O, qué sospiro tan de las entrañas!

Flor.--A, mi señora Belisea, o angel mio, quién te indignó contra mí? mucho te engañó quien te me vendio por destruydor de tu honra. Pero pues no puedo no te amar, ni tú quieres sino aborrescerme, a lo menos podré seruirte vltimamente con matarme.

Lyd.--A, señor, despide essas congoxas.

Flor.--No puedo, porque alegria no aurá lugar en mí. E tú, Polytes, acabadas son tus leales pisadas en molestas mensajerias. Salios fuera, y cerrad puertas y ventanas, y no me entre luz hasta que la muerte acabe lo començado.

Lyd.--Anda acá, Polytes, cierra essa puerta: qué gran mal es este? Llama, llama [á] Fulminato y a essos continos y gente, y armados acometasse la casa de Belisea, y traygase a Floriano, que mejor se deliberará despues con la justicia que agora con la tan determinada muerte.

Pol.--Mas yo voy en busca de Fulminato, que es registro viejo de males, y sabra de alguna alcahueta hechizera que esto negocie con el demonio, pues que Dios no quiere en ello parte.

Lyd.--Pues a tuerto o derecho haz como ya se remedie, y no me digas más en ello hasta ver lo que allá acordaredes, pues esta cosa es peor encaminalla por via de buen juyzio. Y entiende en esso, que yo me voy a descabeçar el sueño, que ya amanesce; y quando fuere menester, me llamarás.

NOTAS:

[665] En el original, por errata, deua.

[666] En el original, Mas que por mas, que no hace buen sentido. Tenémoslo por errata.

ARGUMENTO DE LA SCENA IX

Despertando todos en casa de Marcelia, yendose Marcelia a la missa del alua que solia, encuentranse ella y Polytes a la puerta de su casa yendo en busca de Fulminato. Passando sus razones, ella se va, y él subiendo llama a Fulminato con los demas, que se van a Palacio.

FULMINATO, MARCELIA, FELISINO, LIBERIA, PINEL, GRACILIA, POLYTES.

[Ful.]--O, quán intolerable es el calor destas noches, y en ser largas, no creo lo fue más la en que Hercules fue engendrado.

Mar.--Dime essa historia por mi vida, que hasta hoy no la sé cómo fue.

Ful.--Tan poco soy poeta; pero dizen que Jupiter, enamorado de Alcmena, muger de Amphytrion, estando con ella, por parescelle pequeña la noche, la hizo de espacio de veynte y quatro horas. Y de aquel juego salio concebido el Hercules.

Mar.--Alomenos, si esso fue ansi o no, poco te aprouechas dello, porque a media noche andada nos acostamos, y agora toda la noche es de siete horas, y aun con apenas alborescer ya te querrias ver mil leguas de mí.

Ful.--No te marauilles, que el fuego mucho gasta.

Mar.--Pues qué fuego hallas so las sauanas?

Ful.--Que qué? hazeys de la boua? pues oy cerradas son velaciones.

Mar.--Que aun responder no me quieres? pues espera, que yo te quedare a solas.

Ful.--Alla yrás diablo, qué caro me cuesta la cena de anoche, y ella mal pagada; quiero agora dormir vn poco.

Fel.--O, cómo es ya gran mañana.

Lib.--Por mi vida, señor, que te he manzilla, que no has pegado ojo. Voyme arriba de presto, que ya siento pisadas de algun leuantado: no nos halle aqui mi madre.

Fel.--Pues, mi coraçon, aprieta la puerta, y no me oluides.

Lib.--Ya por demas es, pues me tienes por tuya; pero o, cómo me hallo muy fuera de mí por Felisino! o, qué robado ha mi coraçon! o, cómo me hallo agena de mí! y como tal no puse más guarda en mi honra! o, cómo he mirado mal lo que he hecho! pero pues yo lo desseaua, y he ganado vn tal amigo, perdiendo mis quexas por demas, voy a ver a Gracilia.

Grac.--Ay, señor, y desame ya, que entraua mi prima, y creo que de empacho se tornó.

Pin.--Más deue de andar al regosto por acá.

Lib.--Duermes, prima? que aun andays en esso? donosa boua he sido yo con mi madrugada!

Grac.--Ay, espera, que me despertaste.

Lib.--Mejor te ahorquen que tú dormias. Pero de presto remediese cómo mi madre, que ya se viste rato ha, los halle a los dos juntos.

Pin.--Pues espera, que como vn trueno me voy con el hato a cuestas con Felisino, porque ayamos el dia en paz.

Lib.--Mas no viste quán liberalmente nos desembaraçó con todo su hato?

Grac.--Ansi han de ser los hombres.

Fel.--Cata, cata, cómo vienes huyendo?

Pin.--Porque no nos halle juntos Marcelia, que ya es en pie.

Fel.--Bien acordado fue, echate presto y durmamos si nos dexaren, que creo que lo auremos menester.

Mar.--Buenos dias, qué hazeys, hijas? bien me paresce veros desembaraçar la casa; y aquellos galanes?

Lib.--E tal qué sabemos, más de que deuen dormir? que abaxo algo está aparejado al no madrugar, y ellos que no lo han de costumbre.

Mar.--A la fe, hija, yerua pasce quien lo paga, dizen. Ellos siruen buen amo, son muchachos, al mundo tienen en nada. Quien les quitará el sueño vna noche que acá se quedan, sino que duerman y se harten? y vosotras durmistes bien juntas?

Grac.--Antes muy mal.

Mar.--De miedo.

Grac.--Parte de esso, pero yo de dolor de estomago, que me ahogaua.

Mar.--Hi, hi, hi.

Lib.--Cómo se rie mi madre del mal ageno!

Mar.--Anda, boua, que fue la madre que se te alteró con el cenar tarde, y acostaros luego, y salir de ordinario en el estomago, que andando se te quitará, y no te desarropes.

Grac.--Pues dónde con manto y sombrero tan de mañana?

Mar.--A nuestra señora de los Remedios; luego en oyendo la missa primera soy de buelta. No te vayas oy, quedate con tu labor hasta la noche, pues sobró vianda en abundo, y aun para parte de la semana.

Grac.--Sea como mandares; ruega allá por todos.

Lib.--Gran cosa es ésta, que no ha de faltar mi madre esta missa. Pero haze bien, que siempre trae su par de panezillos, y algo para ayuda de costa.

Grac.--Ya ves, prima, por tal señora lo haze. Pero no en balde dize ella tanto bien del sacristan, y agora veo que tiene razon. Ay, prima, prima, qué boçal eres; pero verás, y sabrás, y harás; que las que no tenemos otra renta si[no] la labor, es menester que lo çanqueemos para sustentarnos. Pero dexando esto, entendamos en algo.

Pol.--Aun quál será, si pierdo el tino a la casa? Pero aquella que se abre es, que quiça madrugan para salir sin testigos. Cata, cata por Dios, que la ensombrerada es la amiga de Fulminato, y aun que no le hiede el huelgo. Pues que ya ella me conoscera, allego. Buenos dias dé Dios a tu loçania, señora Marcelia.

Mar.--O, qué buena venida la tuya! pues agora no dudaré salir de casa, pero hazer quiero vna señal de tu venida.

Pol.--Voluntad no falta para seruirte, pero quien sirue a otro no es libre; ni aun agora, si no viniera en busca de Fulminato, no tuuiera esta libertad.

Mar.--Pues qué ha de hazer acá y a tal hora?

Pol.--El qué essotro lo sabe.

Mar.--Gracioso eres.

Pol.-Hi, hi, hi.

Mar.--Y qué es lo que te dio occasion de reyr? por mi vida que me lo digas, si es de ver me yr ansi. Voy de mañana a vn poco, por no ser de todos conoscida, y por ser de ninguno juzgada; y aun tambien porque voy más a mi contentamiento tan endelgada.

Pol.--Y aun al mio, que aun te querria más desnuda.

Mar.--Y tú eras? pense que eras vn sanctillo.

Pol.--De Pajares, que ardia él y no la paja. Pero aun creo que lo lleua a las veras; pues cómo dexas la gran prisa y te entras a dentro?

Mar.--Y ven acá, que no te comeré, que aun es gran mañana, y para todo tengo tiempo.

Pol.--Yo que te las entiendo, pues espera.

Mar.--Ay mezquina de mí, que estan durmiendo en este entresuelejo. Y dexa me agora, que asuadas que yo mire otro dia de quien me fio: pues yo tengo el mal que merezco, en sentarme contigo en este escaño por buena criança.

Pol.--Todas teneys esse gruñir y desagradescimiento.

Mar.--Ay, qué dizes? que con espanto de tu atreuimiento y mi daño no te entendi.

Pol.--Si no me entendiste al dezir, baste que me esperaste al hazer. Pero dixe que me perdones y vayas con Dios. Pero no sé dónde vas tú y otras muchas que he topado, vna vez que he madrugado, que van de la suerte que tú.

Mar.--Esso ellas lo saben, yran a lo que yo.

Pol.--Tan poco sé esso, y tú dónde vas?

Mar.--A la missa de nuestra señora de los Remedios.

Pol.--Ni aun soy tan bouo como esso, que agora passé por junto a la Trinidad y no ay sueño de abrir puerta.

Mar.--Y aun esso quiero.

Pol.--Peor es de entender vna muger que vn concejo. Pero atento que vas a missa donde no ay puerta abierta, las que como tú he topado disfraçadas, cruzando callejuelas, dime, van contigo a representar autos de comedias en cas de los abbades o van por las llaues para abrirte la puerta donde tú vas?

Mar.--Asuadas que no eres tú todo bueno, maguera muy mansito. Ay, ay, ouejita de Dios, el diablo te tresquile.

Pol.--No te rias tú de mi malicia, y no me confirmarás en el desseo de lo que te pregunto.

Mar.--Algunas yran a lo que yo, y otras en estaciones.

Pol.--Y van a rezar las con los abbades a las camas?

Mar.--Y calla ya, no apures tanto las cosas, que con algo se han de mantener en honra las que se defienden de la pobreza, de lo que a mí cabe gran parte por mis peccados.

Pol.--Y aun creo yo que tú y las otras andays estos passos en busca de los tales peccados.

Mar.--Ay, qué dizes? alguna malicia asuadas.

Pol.--La mesma. Pero digo que me agradas en darme a entender que andays estas andolencias a partir con los encerrados las quentas del rezar, y las obladas con los sacristanes, y las raciones y capellanias con los clerigos, y los beneficios con los clerigos.

Mar.--Reyr me hazes con tus malicias. Pero y dónde dexas los canonigos y dignidades?

Pol.--No, que essos son bienes de por vida. Porque aunque las de essos, aunque gastan más ropas en casa, no riesgan tantos chapines en yr y venir, pero estan a pan y mantel, y en éstos se sufre mejor que en los otros, ansi porque la furia del prouisor y justicia no alcança a los tales, como tambien porque la renta suple para todo el vicio toda la costa; que en los desseos pienso que todos corren las parejas, quál menos quál más a ello inclinado.

Mar.--Malicioso eres.

Pol.--Tu madrugada de herrero me da por qué: como si tuuiesses grandes tractos que proueer, ni las otras grandes males que remediar, para anteuenir el dia.

Mar.--Y di agora, sabes que el madrugar que no es para los ricos ni los viejos? porque los vnos con el no tener necessidad y los otros con no poder más, guardan las camas hasta medio dia.

Pol.--Antes[667] hallo yo por mi cuenta que el madrugar es para los viejos, porque con la falta de virtud, no durmiendo quando quieren, toman el sueño quando pueden. E ansi leuantanse de mañana para occasion de cansarse para despues poder dormir, y tambien por temor de no tomar sepultura en la cama. E aun porque, como crezca en ellos la cobdicia, y falta la virtud natural para ganar la hazienda, leuantanse de mañana para no perder la acaudalada. Y en esto son como el sapo, que piensan que les faltará la tierra. E aun creo que lo hazen porque, como ya viejos, han conoscido el mundo y sus engaños, y ansi temen que quando ellos le han más menester que no él a ellos, los dexará en vazio la hoja de todo lo en él adquirido. Pues los ricos, el temor de ser robados les quita el sossiego, y el poco sossiego no les da holgura en la cama, y el no reposar en la cama los desuela, y la mucha vigilia les quita el sueño, y la falta de sueño les añade congoxa y solicitud, y ansi anteuienen el dia por hazer perder el sueño sabroso y desseado, y aun necessario a los de su familia y trabajadores, para que su trabajo más largo de ellos y sudor les dé a los ricos más con que poder regalar los cuerpos que despues seran saco de gusanos. Pues los malhechores tambien anteuienen el día por perpetrar los males e insultos que las rondas de las justicias les estoruan de noche, como tambien sabiendo que el alguazil se pagará del sueño a la mañana por lo que quitó el rondar de ante noche, y ansi los malhechores hurtan les el cuerpo con madrugar. Y por tanto creo que madrugan las arreboçadas, y no lo digo por ti.

Mar.--No quiero más altercar contigo; mira si acá buscas algo, que me voy.

Pol.--Que me saques a Fulminato de rastro de so el cielo.

Mar.--No sé qué te dizes.

Pol.--Digo, porque me entiendas, que me saques de so el cielo de tu cama a Fulminato.

Mar.--Muy suelto eres en todo.

Pol.--Mal me quieren mis comadres porque les digo las verdades.

Mar.--Que ya por demas es andar contigo sino a las claras, pues todo lo entiendes, y en todo soy tuya: sube y llama primero, y hallar le has. Y quedate a Dios hasta que nos veamos más de assiento, que me tardo.

Pol.--Bien hazes en ser apresurada en el seruir a Dios, pero al diablo la doy, qué pegadiza es. Ya, ya acá está la vezina? asuadas que ouo capirotada, y guay de la despensa de Floriano que lo suda todo. Buenos dias, hermosa.

Grac.--Vengas en buena alborada.

Pol.--Dónde está Fulminato y los demás?

Lib.--Asuadas que aun duermen, que no se les pega más cuidado a estos de palacio sino holgar en la mocedad y poblar los hospitales en la vejez.

Pol.--Por muchos acontece esso, pero helo sale quien tiene las culpas.

Ful.--Buenos dias. E tú, Polytes, a qué tan de mañana por acá?

Pol.--A ver estas hermosas, y en busca tuya, que eres bien menester.

Ful.--O, descreo del inuentor de la idolatria: y qué me dizes? son muchos? o estan muy armados? o está puesto a saco el palacio?

Pol.--Será de ti y essotros, segun yo barrunto.

Ful.--Gran mal deue de hauer, pues no me lo osas dezir, y bien paresce que falto yo de casa. Dimelo ya, porque llame la ira, para dar a conoscer mi espada a los que no la conoscen.

Pol.--Panforrear.

Ful.--Qué dizes? habla claro, que me pones perplexo. Guia y dime por qué calle comience a descabeçar.

Pin.--No oyes, Felisino, qué obra passa Fulminato con Polytes?

Fel.--Vamonos, que no tienen cabo las cosas de Fulminato, y despidamonos de las muchachas, y dexemos a este hombre.

Ful.--Pues no dizes qué calle començaré?

Pol.--Dexate de tanto orgullo delante de mugeres, y vamonos, que ya van abaxo los compañeros.

Ful.--Pues sepamos si lleuas las armas competentes al caso, para que no nos escape nadie.

Pol.--Anda ya que basta solicitud y cordura para que viua Floriano, y tú medres.

Ful.--Esso me aclara agora que las moças se baxaron.

Pol.--Que es menester que busques de tu mano alguna muger hechizera o alcahueta que acorra a Floriano, que ya sabes quál está, y siempre empeora.

Ful.--Ya, ya, esso es? pues dalo por hecho. Pero mira que el prouisor anda riguroso, y la usticia es mucha, y cumple que esto se sienta, no se diga, porque en Dios val afrentan vna muger de bien.

Pol.--Al cabo estoy. Vamos, y verte has con Floriano, que te embia a buscar.

Ful.--Alto, hermanos, marchar para casa, que ay bien que hazer. Y las hermosas perdonen por agora.

Pol.--Señora Liberia, perdoname, y tú, señora Gracilia, que Pinel e yo daremos buelta en concluyendo estas prisas.

Grac.--Señor Felisino, y todos, vays con Dios.

Ful.--Alto, vamos con reposo, porque si hay alguien recatado, no le auisemos.

Grac.--Prima, ellos son ydos, y bien sé que te pesa y me pesa; pero vn dia viene tras otro. Vamos arriba y cierra essa escalera, y aderecemos estas camas y casa, que paresce meson. Pero dime, cómo te fue con la compañia?

Lib.--Y quál? luego no me sentiste tornar anoche luego a la alcobita de la chimenea?

Grac.--Yo otra cosa pensaua. Pero si ansi es como dizes, restituyote la honra, aunque bien dizen que se toma antes el mentiroso que el coxo. Y estas sauanas qué dizen, prima? agora te digo que te auias guardado mucho, pues hasta esta noche no estropeçaste donde hiziesses sangre. Y dichoso Felisino que tal joya se lleua.

Lib.--Ay, que me afrentas, que no es sino lo que suele auenir a las mugeres.

Grac.--Mas mira qué duda, y no mires en esso ni te corras de mí, que tambien como muger passé por lo que tú esta noche. Mas ni aun por tanto al nombre de las gentes donzella me llama, y ansi me diran mientras la persona hiziere, pero guardare la honra. E mira, prima, que oy en dia muchas son donzellas, y aun de alta guisa, y pocas lo son. o muchas no son virgines, aunque se casan por ello. Y ansi lo seras tú, y por tan donzella te tendrá tu madre como ayer. Y cata que mejor es esto que no andarte deshaziendo de dentera de lo que hazen tus vezinas, y no te me vayas, que quisiera aqui a Felisino, para que me vengara de esse tu empacho. Guarda bien essas sauanas, que dixeron la verdad que tú me encubrias, no las vea tu madre, que a mí el cargo que presto la sigas sus passos, porque bien aya el que a los suyos paresce.

Lib.--Calla ya, que me hallo confusa.

Grac.--Agora te digo que eres boua: sobre hecho es tomar plazer mientras turare esta triste vida.

NOTAS:

[667] En el original, Ante.

ARGUMENTO DE LA SCENA X

Lydorio halla a Floriano hablando a solas, y queriendo entrar le a ver, sobreuiene Fulminato, y tractan los dos del remedio de Floriano. Entran a él y hacen le leuantar.

LYDORIO, FLORIANO, FULMINATO, POLYTES.

[Lyd.]--Quiero yr a ver a Floriano, porque no seria justo desmamparalle en tal coyuntura. El es mancebo, dotado de bienes de fortuna y de natura, y está tocado de gran rabia. E pues en las afrentas se ha de ver la buena voluntad, vestida de buenas obras, porque obras son amores, que no buenas razones; aunque, por Dios que quisiera no ser le tan obligado por gozar de sus desatinos que haze, y de los dichos delicados que dize. Cata, cata, razonando está: oyr quiero el con quién antes que entre no llamado.

Flor.--Cómo es possible, mi señora, que con vuestras tantas y tan altas virtudes quepa vna tanta indignación? Mira que en lastimar me a mí eres a ti enemiga. Mira que pensar tú matarme pierdes tiempo, porque a no me conoscer por muerto por ti desde que a ti conozco para te amar, en vengança tuya seria verdugo mio yo mesmo.

Lyd.--O, qué lástima es verle tan ciego, que piensa él agora que está delante de la señora.

Flor.--Y aunque a mi baxeza deua tu merescimiento silencio en respuesta, a ti mesma deues de satisfazerte, respondiendo a esto que digo. Pero yo quiero responder sin tu licencia por ti, a mi poca justicia, como no merescedor de oyrte. E digo y confiesso que justamente es castigado mi atreuimiento. Pero sea ansi que me libertes para vengarte de mí en mi mesmo, porque no seas tenida por cruel en poner fuerças contra tu captiuo y en matar al muerto ya de tu hermosura. Y ansi yo ganaré honra y loor de los que supieren que yo fuy merescedor de vengar tus injurias. Pero pidote vna sola condicion y merced, y es que sepa yo que tú sabes mi muerte ser por ti, para que yo me apressure al morir por ganar antes la gloria para que el amor me tiene. E tú firmarás la sentencia que yo execute para más certinidad mia de que tú sabes el por qué de mi morir, porque ansi el clamor del verdugo publicará delante tu magestad el por qué de tu justicia y mi pena, y ansi sabras ser tú el tal por qué, y ansi sabre yo que muero para descansar.

Lyd.--O, qué bien trauado razonamiento! pero ya toca la vihuela: oyo.

Flor. Belisea, di me, di si en saber que por ti muero si te acordarás de mí.

LETRA

Con aquesto soy contento del dolor que por ti passo: con que sepas mi tormento y el gran fuego en que me abraso; pero dime si en tal caso que aquesto pido de ti, si en saber que por ti muero si te acordarás de mi? Otro gualardon no quiero en pago de lo seruido sino que sepas que muero y el dolor con que he viuido; mas dime lo que te pido, que es vida saber de ti si viendo que por ti muero, si te acordarás de mi? Aunque sé que mucho pido, pues que pido tu memoria, dame lo, pues me despido con este bien de más gloria; pues muriendo más victoria no espero sacar de ti, lleue cierto, pues que muero, el quedar viuiendo en ti. No pido que no me mates, pues no puedes no lo hazer, mas pido que me rescates de tan largo padescer: questo puedes lo creer, que muero solo por ti, y ansi pido, Belisea, viua Floriano en ti.

Lyd.--O, qué lastima es ver perder vn tal entendimiento! Fulminato viene, quiero dar le espuelas en buscar algo. Porque aunque sea por malos medios, si Dios de ello se ha de seruir, lo endereçará en bien.

Ful.--He tardado con mi acorro?

Lyd.--Anda allá por essa sala vn poco, y luego sabras esso.

Ful.--Pues de presto, y concluye con que sea por via de espada.

Lyd.--Pues aun no estoy muy lexos de ello.

Ful.--Pues estarlo he yo si puedo.

Lyd.--Qué dizes?

Ful.--Digo que no acabaremos de otra guisa, porque la fortuna es de los osados.

Lyd.--Y aun a vezes contra ellos. Pero dexando esto: ya sabes la falta de sosiego que ay en casa, porque faltando la salud en la cabeça no pueden estar los miembros buenos.

Ful.--Todo lo alcanço, y en todo te entiendo: que hartos ratos hurto a mis occupaciones para pensar qué fin ha de auer esto y qué remedio se podría dar, y no siento sino vno de dos.

Lyd.--Essos me dí.

Ful.--Lo primero, entrar en casa de Lucendo, porque aurá para Floriano qué goze y para nosotros qué robemos. Y para esto, si a mí me encargan el facto y me conceden el saco, ni la dama me quedará por traer, ni arca por mirar. Y aun si fuessen menester dos dozenas de espadas como éstas, presto las hallará para tales hechos Fulminato. Ansi que boqueame esto tenerlo por bueno, y presto verás hazañas, pues éstas son mis missas.

Lyd.--Desuario seria pensar tal cosa, pues en esso se han de poner los hombres, con que piensen poder salir.

Ful.--Mas no, sino ponte á ello, y piensa que me tendras! que en balde te confiarás en mí.

Lyd.--Dizes algo?

Ful.--Digo que para qué pides mi parescer, pues me conosces, si no me has de tomar el consejo? mas no, sino esperate a ydas y venidas de vn muchacho para que la tempestad veniendo de golpe, nos atrampe a todos.

Lyd.--Pues qué quieres? va se Floriano tras esto sin freno, y al cabo del tiempo y aun la hazienda no sé qué cogeremos de la sementera.

Ful.--Pues a peor librar, si mi primer consejo de ser por armas no se toma, algo más haria yo, pues con el argen en la mano hallaré alcahueta o hechizera que se la ponga en las vñas.

Lyd.--Si esse era el segundo camino, no sé de qué me asga. Floriano se va a la muerte, su casa se desasosiega, su hazienda se dissipa; mal aquí, peor allí; sospecha me pone todo. Pero al fin dé do diere, y guialo por do quisieres tú, Floriano[668], que si de Dios es, él sacará de malos principios buenos fines.

Ful.--No sé lo que Dios querra. Pero yo digo que vale más buena espada y mala possession que sólo buen derecho.

Pol.--Mucho me he detenido en no entrar a Floriano. Porque si ay más mensajes con tal porte como los passados, presto caera el pelo malo.

Ful.--Pues, señor Lydorio, si no te determinas en lo que yo desseo, entremos a esperar el parescer de Floriano.

Lyd.--Mal differencia el ciego los colores. Pero ay viene Polytes; entre a ver qué haze, o si acuerda de comer oy.

Flor.--Pajes?

Pol.--Señor?

Flor.--Di, Polytes, qué buscas? que ya concluyeronse tus mensajerias?

Pol.--Señor, entro a ver a quién llamas.

Flor.--Yo? a Belisea llamo, a Belisea inuoco, a Belisea apellido, por Belisea sospiro, por Belisea viuo, por Belisea muero, por Belisea doy vozes, aunque no espero ser oydo. Pero dime, qué hora es?

Pol.--Las doze.

Flor.--Del dia o de la noche?

Pol.--Señor, medio dia es.

Flor.--Ay! que aun a mí no me ha amanescido por la claridad de mi señora. Pero pues ansi es, di al cauallerizo que me apareje vn cauallo, que quiero yr a Sant Pablo a missa, y encomendaré el alma tan perdida a Dios, pues el coraçon tan ganado tiene mi señora. Y ve, di al camarero que me trayga vna ropa que vista.

Pol.--Donosa será la madrugada; a la muger del pastor, que a la noche se compone, me paresce Floriano. Y mira pues a qué hora y dónde busca missa! que no salen más de círculo por sus compasses los frayles que relox bien regido, y viuen más a punto en su recogimiento y cerimonias que gente de vela. A, señor Lydorio, Floriano pide vestido a gran priesa, y manda ensillar vn cauallo para yr a Sant Pablo a missa.

Ful.--Quiça yrá a tener nouenas o meterse frayle, porque a missa, si no es para con visperas, no sé a qué vaya oy a Sant Pablo.

Lyd.--A, señor, aquí traygo el vestido, mira si mandas abrir las ventanas de la quadra?

Flor.--Abre las, porque más claro veas mis tinieblas, pues no es essa la luz que a mí me alumbra.

Lyd.--Mucho te eres, señor, enemigo.

Flor.--Antes lo sería si no conosciesse esto, y me tractasse mal, pues mi señora se sirue de mi pena.

Lyd.--Mi fe, si ella se quiere vengar de ti: si tú te matas, mal podra executar en ti su furia. Y ansi te digo que te deues buscar la vida, si quieres bien a tu señora, y a ti por ella, para que le des lugar con que en tu paciencia con su persecucion se sirua de ti, executando en ti su rigurosa justicia.

Flor.--Bien dizes. Pero cómo sabre yo que ella, como cruel, aun se acordará de mí para matarme? pero ay, que me hezistes llamar cruel á la misericordia! Perdona, perdona, señora, el solo yerro de lengua, pues tan proprio tuyo es el perdonar como mio el offender tu merescimiento, pues que sola tú te meresces, y sola tú te conosces, y sola tú puedes hablar de ti mesma sin que se te haga injuria y te sea gran baxa andar tu nombre en lengua agena, si no fuere tú lo queriendo, que daras, en tal caso, con la occasion, meritos, y tú perdonarás los defectos, pues obligas a ellos, porque no ay entendimiento humano que te entendiendo no sea rudo, ni memoria que no sea faltosa, ni voluntad que baste, ni lengua que no enmudezca, ni manos que no tiemblen, ni seruicio que no te sea poco.

Lyd.--O, qué encarescimiento tan bien trauado, aunque sin razon, porque por perfecta que ella sea, al fin es muger!

Flor.--Qué dizes? no te parece, Lydorio, que occasionalmente y con razon me culpo? Di lo, di lo, que pues yo cayo en mi yerro, holgaré oyrte la verdad.

Lyd.--Quiero otorgar con él; quiça por aqui le guiaré mejor. Bien veo, señor, que tienes razon. Pero tambien querria que mirasses que, pues eres de Belisea, aunque por ser tuyo te obligauas a te tractar mal, siendo, como te publicas, suyo, deues te tractar bien por ella cuyo te conosces. Pues aun dize el vulgar: que quien bien quiere a Beltran, bien quiere a su can.

Flor.--Bien veo que aciertas en esso. Porque como todo yo sea suyo, yo me deuo auer bien comigo, porque ella no reciba agrauio en mí. Y por tanto me leuanto y quiero yr a Sant Pablo.

Lyd.--Señor, dexa los frayles agora en su acostumbrado y loable recogimiento, y concierta tu casa y sustenta la vida (que dizes tener por tu señora) y come, que es aun tarde para ello, quanto más para yr a missa a donde tractan ya de yr a visperas.

Flor.--Pues anda allá fuera, y lleuenme al cenadero de comer, para gozar de la musica de las auezitas, que cantan con el mal que yo lloro.

Ful.--En el nombre de señor san Julian, y qué risueño sale Floriano; quiero yr por parte de su risa, porque con el plazer quiça se emburujará algún pedaço de medra. O, señor, y cómo el coraçon no me cabe de plazer de verle ya en ti!

Flor.--Yo te lo agradezco. Pero por qué no me vees?

Ful.--Como por acá ande en tu seruicio, la falta de merescimiento me quita la osadia al entrar, esperando ser llamado: lo que no haria en el acometer diez offensores tuyos.

Lyd.--Señor, siempre tiene más negocios que buen solicitador de causas.

Ful.--A la fe, siempre me precié ser vno entre los buenos, y hazer por todos.

Flor.--E dime, tienes ya algun conoscimiento en el pueblo?

Lyd.--Y cómo ansi, que en faltando un rato de casa, le buscan más gentes de espada y broquel, que me espanto.

Flor.--Y qué gente es essa?

Lyd.--Los que acompañan los alguaziles, que llaman acá porquerones.

Ful.--Alguno que tiene embidia a su officio les llama tal nombre. Porque por él les hazen el buz más de diez peynadetes. Y por su temor no osan andar de noche hartos valientes de nombre. Pero Fulminato y aun los de su librea por su causa no les molestarán passo.

Lyd.--Y aun ansi les desbarretas tú por ti y por todos.

Ful.--E tacha hallas la buena criança, que a tantos haze bien?

Flor.--En cargo te son mis criados, y ternan por qué te acatar.

Lyd.--Y aun cómo, y con razon, como a padre de desconsolados, y a remediador de huérfanas, le vienen a buscar más hijas de maldicion, que es vna admiracion. Y ansi como a las tales hijas les halla tales hiernos; todos le honran como tal padre de su consolacion, y aun perdicion.

Ful.--A la fe, por más que digas malicias, si hijas tengo, no con lo que tú les dotas.

Flor.--Pues que aueys bastado a me hazer reyr, quedese para otro dia la plática ansi apuntada y den me de comer. Y tú, Fulminato, ve que me adereçen de gineta vn cauallo.

Ful.--Señor, yo voy á cumplir tu mandado, y con desseo que nos mandes presto tornar a la plática trauada.

Lyd.--Ve, que en casa me hallarás para cada y quando.

NOTAS:

[668] ¿Tal vez yerro por Fulminato?

ARGUMENTO DE LA SCENA XI

Tractando Polytes de yr a ver a Justina, Felisino le lleua a casa de Marcelia, y ansi se le estorua su viaje.

POLYTES, FELISINO, MARCELIA, LIBERIA.

[Pol.]--Algun buen Pater noster se habrá oy rezado por mí, pues que con ya no yr Floriano fuera oy, el desseo con que oy me leuanté de visitar a Justina, creo que aurá sazon y effecto. Quiero agora dar comigo en casa de Lucendo.

Fel.--A dónde tan cogitatiuo?

Pol.--Si ouiera qué te comunicar, creeme que a ti antes que a otro. Pero aca pensaua con migo cómo hazer cierta cosa.

Fel.--Ya sabes que essa manera de no te me declarar es combidarme a más querer saber lo que sea. Porque si es de las puertas adentro, te sere amigo, y si de las puertas afuera, acompañaré tu persona con mis armas y presta voluntad.

Pol.--Dios te lo pague, e yo lo agradescere en semejante menester; que si no es la moneda, no sé quién mal me quiera. Pero mira si tienes dónde yr, y guia.

Fel.--A lo que dizes de la moneda, dolencia de muchos buenos es, agora tan vsada como el mal frances; y a lo segundo, no tengo, por mis peccados, dónde me aluergar. Pero querria yr a la cal nueua por vn guante que oluidé en la posada de Fulminato ayer.

Pol.--Anda, vamos, que calçar deues de querer el guante. Pero guarda, no te desuelles las manos con el menudear.

Fel.--Pues me entendiste sin me declarar: sabes ya, hermano, que, si quiera por cobrar buen crédito á los principios, es menester orgullo. Pero despues de bien posseyda la heredad, vna vez en la semana, como pan bendito.

Pol.--Para contigo basta y aun sobra. Pero cómo tomas pleyto con quien sobre tal hazienda no sabe tener medio, ni perder hambre de tal mantenimiento? Piensa que tendras trabajo. Y mira que entras a nadar en pielago donde otros más expertos nadadores que tú no hallaron vado. Y auisa que competidor tienes que pocas vezes le hallarás satisfecho; no sólo con lo suyo, pero aun con todo tu caudal, y tiempo, y fuerças, porque aun harás todo lo que puedes, y si descaes del ordinario, y que sea harto ordinario, te meterán a ojos vistas otro en la heredad, y te harán que la veles, y el otro desfrute, y tú no lo creas. Cata que no te contentes en esta feria, si compras, con solo marcar la mercaduría, y aun esto no sé si aurás hecho.

Fel.--Andando hazia allá, te diré cómo me pienso auer. Abezar el estomago a poca vianda, y ansi, quando tuuieren extraordinario, tomándolo loaran a Dios por poco que sea, como pupilos de plato tassado.

Pol.--Hi, hi, hi, qué ordinario quieres tú donde quantos escriuieron desto no hallan en mugeres medio, sino vno, que en esto las pone en extremos de contentamiento?

Fel.--Pues yo no lo que los libros, pero lo que mis fuerças basten les daré; y aun de alli quitando algo, y si más quisieren, que musen.

Pol.--Si ansi lo guias, tú serás vezino de Cornualla, y tendras possession en Ceruantes conoscida, adonde andes a caça de cuclillos.

Fel.--Por esso bien que no tienen mi palabra por más de quanto turare el vso y fruto; que por temor de essas aues temo el perpetuo vinculo. Y ansi más quiero andar a lo fresco, oy aqui, mañana alli, que perpetuar casta.

Pol.--Si ansi te sabes auer, serás sabio, porque gran afan es buscar carretas y requas a cada passo andando en estos palacios, para lleuar hijos quiça que hechos a medias.

Fel.--No no, horro Mahoma, todo mi axuar a cuestas como el caracol, porque buey suelto bien se lame. E ya que aya de tomar estado, será en mi naturaleza, porque cada gallo canta en su muradal, y en la tierra agena la vaca acuerna al buey.

Pol.--Y aun ansi es lo acertado. Porque el que se casa en tierra agena, toma la muger mala y hazensela buena. Y aunque vea el gayon, que calle el cornudo y vaya a trabajar: y aun siempre le diran que todo lo huelga y todo lo gasta. Y aun, hermano, en esta tierra vende la tienda la hermosura de la muger que te dieren de dia, y despues a la noche desnudando se quando le pidieres virgo, dar te ha la verdugada o emprestada o alquilada, y a la mañana todo lo paga la sangre de un palomino, y lo ha de llorar el triste paciente.

Fel.--No creas tal cosa.

Pol.--Si estos principios no sabes, presto venderas cestos, y aun quemarás en tu casa cuernos, y te lo harán olor de ambar gris ó menjuy. Y pues estás a la puerta, mira por ti, y queda te a Dios, y mira que llamen antes que saludes, si no quieres ser mal recebido en estas casas de tracto secreto, con presumpcion de buena fama y humos de honra; en especial que arriba ay gran trastauillar de pies; que te auran visto y aurá algun trasparamento, o puerta falsa (si la tiene esta casa) y voyme.

Fel.--Perdona, que has de ser testigo de lo que ouiere; y llamo, ta, ta, ta.

Mar.--Presto acaba, hija, pon en cobro esse galan, que no escusamos abrir a Felisino y Polytes.

Lib.--Anda, abre les la puerta, madre, y detenlos algo, mientras le echo por la puerta del corralejo.

Pol.--Cata que, aunque me llamas sospechoso, la tardança en abrir y el bullir del sobrado saca mi malicia cierta y mi sospecha verdadera.

Mar.--Quién llama a la escalera tan apriesa? O qué buen encuentro por cierto!

Fel.--Bueno le es para nosotros en verte; pero pensauas auerlo a solas?

Mar.--De tal compañia huelgo yo en mi casa. Pero dónde te subes?

Fel.--Señora, quedo se me vn guante este dia, y aunque no tiene adobo, pero porque no aprouechará éste a mí ni el otro solo a nadie, le voy a buscar, y con achaque dél, vine a te ver.

Mar.--Bien parescen vnos guantes a vn galan. Pero tú, señor Polytes, buscas guante?

Pol.--Sí buscaría, si me aprouechasse.

Mar.--Pues cata que muchas vezes hallan vnos lo que pierden otros. Pero qué priessa es essa, Felisino? y espera que todos nos subiremos.

Pol.--A mí me perdona, que me voy a vn negocio de prisa.

Mar.--Pues sabe que en esta casa ni comen los hombres ni te quieren mal. Y tú, Felisino, sube, que tras ti me voy, y ten en mucho fiar se te la casa ansi.

Fel.--Ansi lo tengo por cierto; pero mejor te ahorquen que no te las entiendo. Pues anda, que sendas nos tendremos, que si a ella le contenta el muchacho de abaxo, a mí la muchacha de arriba.

Lib.--O, bendito Dios que me libró de hombre tan moledor; pero buen albalá de quatro reales me queda en las vñas, sin lo que dió a mi madre. Bonica, pues, me estuuiera yo royendo con hambre de mi casta honestidad, molestada de mil deseos de lo que agora me viene a manos llenas. Y pues que mi madre con su dissimular aprueua mi hecho, andemonos a ellas. En cargo soy a Felisino, que con pensar que me robaua me libertó, para que siendo suya de nombre pueda[669] vestirme de tales ropas como la que agora desnudé. Pero o, qué dicha la mia, que helo venia ya tras mí, y por poco no me topó viendo su possession que él primero labró. Pero ha se de hacer a la carga, y aun que lo vea y no lo crea, sino que piense que sueña. Pero algun embaraço tiene mi madre que ansi le dexó subir, aunque no se me da nada; que ésta, que es la primera y no será la postrera, no me la quitarán ya.

Fel.--A, mi señora Liberia; vengo a verte porque no sossiego sin ti; qué hazias por allá abaxo?

Lib.--Norabuena vengas; no sé si te crea: essas entradas qué decoradas teneys todos para embaucar a las que os atienden lealtad. Y vosotros, ésta os mata, y la otra os mata, y todas os matan, y nunca morys, ni aun os acordays sino de lo que gozays por el momento que tura.

Fel.--Anda, que no me acuerdo de mí por tu causa.

Lib.--Pues ya que digas lo que quieres, dexa estar mis tocados, y mira que estamos solos, y subira mi madre.

Fel.--Y que esso me dizes, y entraste a la cámara? pues espera.

Pol.--Señora Marcelia, sube a poner cobro en tu casa, y perdona mi priessa.

Mar.--O, valas me Dios, qué desamorado eres; quitemonos ya de la puerta y subamos a este entresuelo, que te quiero preguntar vn poco mientras baxa tu compañero con el guante.

Pol.--Al fin aurá de salir con la suya.

Mar.--Mucho te agradezco esto. Pero mira que no seas tan atreuido como este dia, y toma de mí la sana intencion y llana conuersacion.

Pol.--Ya no puedo con honra dissimular más, pues que harto se me declara en dichos y meneos. Señora, perdona mi pesadumbre, porque no quiero que taches mi couardia.

Lib.--Parescete pues, señor, que si mi madre agora subiera, que dauas donosa cuenta de mi?

Fel.--Anda, mi señora, que ya me querrias ver fuera, porque tendras otro que más ames que a mí.

Lib.--Ay, perdida yo por quererte, pues ya me juzgas por muger comun. Vete, vete [de] delante de mí, que aunque quede escarnida mi innocencia en te amar, auisará mi malicia en tener de ti el crédito que devo.

Fel.--Anda, vida mia, que me burlaua.

Lib.--Y aun ansi lo veo yo que te burlas de mí. Desdichada, que me robaste mi limpieza, y por ti engaño a mi madre, que piensa que soy la que ella me tenía. Anda, anda, engañador, destruydor de mi honra, y de oy más no te fies en mi llaneza y fidelidad que te he tenido.

Fel.--Agora que tu sentimiento me pregona tu bondad, te tendre y querre más. E ya sabes que los amigos ciertos son los prouados.

Lib.--Vete luego [de] delante de mí.

Fel.--Pues di que me perdonas y no quedas enojada, e yreme.

Lib.--Vete y no quedo.

Fel.--Pues a Dios quedes.

Mar.--Ay, cómo te as auido mal comigo; pero yo me tengo la culpa, que conosciendo te me fié de ti sola.

Pol.--Donoso tirar de alesna es esse.

Fel.--A, hermano, baste ya, y vamos; y tú, señora Marcelia, perdona y haz las pazes de arriba.

Mar.--Doy al diablo el majadero derramasolazes. Ay, señor Felisino, no te escandalizes de que a solas estaua preguntando a Polytes vn poco; pero qué son las enemistades?

Fel.--A dónde le acudio? Digo que nos hagas amigos a mí y a Liberia, que le pedi vna aguja por tomar mi guante.

Mar.--Traele vna dozena y hechas seran las pazes.

Fel.--A Dios quedes, que yo lo haré.

Mar.--Dios os guie. Y tú, señor Polytes, no oluides esta casa.

Pol.--Pierde cuydado. Allá quedarás, diablo bagassa, que para tu hambre, ésta y no más, si puedo.

Fel.--Pues para yr ya tú a otra parte no tendras tiempo, encaminemos para palacio. Y dime cómo te fue, que demudado saliste de color.

Pol.--Que quisiera que baxaras antes; pero creo que tambien huyes tú la compañía.

Fel.--Y aun que si bien lo supieses, aregañarias, dixo el Bizcayno. Pero la viuda de buen fregado es, y en ti que hallaria buen coçadero para su comezon.

Pol.--No sé qué se hallo en mí, pero sé que en el pueblo no la aurá muger tan lasciua. Y no tengo en nada ser amiga de Fulminato, sino como no es ropa comun; pues no seran menester rethoricas para halagarla, ni fuerças para derrocarla.

Fel.--Pues no piensa el otro sino que tiene thesoro en caxa.

Pol.--Bien mantendria estotra con palabras huecas del otro su grauedad, y con sólo su pasto su hambre.

Fel.--Aun creo que te abrió la bolsa?

Pol.--Abrio para echarme en ella este real de a quatro con que me compró, y aun barato, y para nunca más.

Fel.--Esso no diga nadie, que no caera otra y otra vez, si Dios no le guarda. Pero esse yo se le vi a Fulminato, con que ayer hazia alarde. Y segun veo, pagate sus cuernos con los quatro sueldos.

Pol.--Pues no tengas esto en nada que me diessen para comprar ropa tan basta y de balde costosa. Pero mira que tú no los pagarás con los quarenta, si el otro con quatro. Porque el pato ya te costó vna cena; y aun apenas entraste en la confradia de los de esta casa, porque la hija ha de aprender de la madre.

Fel.--Anda, hermano, que si me costó caro el pato, compréle, y degolléle, y comíle fresco, y trinchéle de mi mano.

Pol.--Dichoso fuyste, pues con essos adherentes compraste barato. Y aun creo que te vendieron lo que tenian gana de echar de sí, y que aparaste vianda que otros te coman del mesmo plato, y abriste por donde te entren al melonar. E ruega a Dios por salud, que verás como en casa del herrero todos aprenden a majar hierro, y en casa del escriuano a escreuir, y la hija aprendera el officio de la madre.

Fel.--Calla ya, que no entiende ella más las algarauias de su madre que si nunca la conosciera.

Pol.--Ay, peccadora de la bouilla! Tú eras proprio para casado, porque en tu opinion siempre fuera buena tu muger, y viuieras con las hechas, sin las sospechas.

Fel.--Mal me conosces. Antes por prouarla la pedi zelos sin por qué, y ansi saltó como granizo de aluarda.

Pol.--Y aun por ay me confirmas en mis sospechas; porque quien se quema, ajos ha comido.

Fel.--Anda, que quando ay algo, malo es de encubrir.

Pol.--Tú deues llamar algo el hallarle en la cama.

Fel.--Di tú lo que quisieres, que yo bien sé lo que me tengo en Liberia.

Pol.--Vna trabajosa guarda, si ella no quiere ser guardada.

Fel.--Y aun porque conozco yo en ella muestras de muy buena, no dudo de su seguridad.

Pol.--Pues si tú crees las muestras y compras el paño por la lista, yo dudo de las obras. E si tú eres cierto de su seguridad, yo no seguro de su bondad; porque al fin es hija de madre, y de vnas puertas adentro; de manera que con quien pasce y de quien nasce. Pues mirá si bastando lo vno a que se le pegassen de sus maternas costumbres, qué será viendola y entendiendola, siendo ya para lo que ella, sin mancarse ya en la labor?

Fel.--Anda ya, que es tan buena que no la derrocará la madre aunque sea más peor que tú la pintas.

Pol.--Pues mira que si buena fuera la hija, que no se diera a ti, y si no aprendiera de la madre, no supiera ya cumplir contigo. E al cabo dame la tu muger, y dar te la he inconstante; damela moça, daretela peligrosa; damela que se vea algo hermosa y no sea muy guardada, que yo te la doy por perdida; damela loquilla y golosa, que yo te la doy por barata; damela nouicia o principiante en el officio o lauor que tu la enseñaste, que yo te digo que para ver si podra cansar y por ver si podra matar su desseo, ella busque cómo experimentar sus fuerças, y obrar sus desseos, y aprouechar sus mañas, y cumplir su nueuo apetito experimentado, aunque viejo en ser desordenado.

Fel.--Aun dirás algo que me pusiesse temor, pero es muy desapegada y çahareña. Lo qual como no tenga su madre, veo que cada vna sigue por su natural inclinacion: la vna al vicio y la otra a la virtud.

Pol.--Y cómo agora sabes que por muchacha que sea, que quando les cumple, sacan de las del saco? y ansi se saben mostrar buenas, y honestas, y çahareñas, y halagueras, y amorosas, y muy pegajosas, y muy sacudidas y desamoradas. Y quiero que sepas, si no lo sabes, y si lo sabes oye mi opinion, y es: que las que más sacuden de sí los hombres y hazen de las honestas y turbadas, de vergonçosas, essas por la mayor parte con la turbacion estropieçan y caen, no de manos como el gato, pero de lomo. Y más te digo, que lo querria yo auer (tractando en lo que tractamos agora dellas) con las que a los primeros golpes son más sacudidas, porque todo lo que tienen de furia lo muestran luego, y como se acceleran en el combate y gastan la municion de colera que tienen, al segundo tiento, si vos como boçal no desmanchays a los primeros golpes, como no ay que hablar que no ayan hablado, ni que reñir que no ayan desembolsado, ni colera furiosa que no ayan gastado, quedan vnas flematicas turbadas para caer, y sanguinas de bien acondicionadas para conceder; y aunque la melancolia de mala inclinacion les haga huyr, los chapines y faldas las hazen estropezar sin que aya en qué, más de las duras piedras que ellas os tiraron a los principios.

Fel.--Mouerme yan tus maliciosas y caladas razones viuas si no supiesse yo que ella no espera aun las primeras palabras. Porque aun conmigo, que tiene por qué conoscerme ya, no quiere sufrir de tres palabras arriba estando solos; que luego me dize: ay, señor, mi honra; ay, vete, no des sospecha; ay, por Dios, que vendra mi madre; tanto que ya me da pena verla tan sentible.

Pol.--No la has aun entendido: no querria tres palabras, sin luego obras. Y no querria que no se quebrasse su honra, porque si con el hazer no pierde el buen crédito, haze y goza, y mete moros, y siempre es la que era, y descuyda los otros de que miren por ella, y con los otros se descuydar, quedan le a sus apetitos más lugar. Y si teme el venir la madre, es porque quiere que no dilates el pleyto, sino que luego concluyas, y pongas los tus testigos a la prueua; y enséñate que el que ha de pleytear no ha de temer el gasto, y ha de hablar poco y obrar quanto pudiere. E ansi dizen las tales allá entre sí en sus audiencias, blasonando y mofando de los que en esta causa somos pleyteantes; que gato muy miador, nunca buen murador. E si no digo la verdad, dime tú si puesta en juego si se pone mal al jugo, y entonces condename.

Fel.--No sé: peligroso eres. Yo te prometo que, aunque no por antiguo, pero que por maestro podras ya bien leer en esta escuela, y ser abogado en estos pleytos que dizes.

Pol.--Pues que ya estamos en casa y en esta plática recibes pena, entiende en buscar las agujas, y ata bien la bolsa, y mira bien por el amigo; y perdona, que yo marcho para arriba ver qué aya.

NOTAS:

[669] En el original, puedo.

ARGUMENTO DE LA SCENA XII

Passando Marcelia consigo y despues con la hija pláticas de la bondad de la hija, el despensero de Lucendo les haze vn banquete de cena. Y sobreueniendo Fulminato y Pinel, haze Marcelia á Fulminato guisar lo que el otro auia de comer. E sobre cierto achaque Fulminato se va huyendo y viene el despensero.

MARCELIA, LIBERIA, DESPENSERO, FULMINATO, PINEL, GRACILIA.

[Mar.]--O, mezquina yo y cómo se me abrasan las entrañas y me acompaña gran soledad en la absencia de Polytes! O, quán sin ventura soy, pues siento que no me ama, e yo me aborrezco a mí, y mi honra, y casa, y a todos por él! O amor, qué grande es tu poder! O, cómo si la honra no contradixesse a la voluntad y me atasse los pies, tras él yria desbalida como tras cosa necessaria a mi descanso! Pero o, desacordada de mí, yo qué digo? quiero subir a ver qué haze esta muchacha. Porque si la mano de Dios no la sostiene, y ella no es muy inclinada a virtud, con mi perdicion, o ella es perdida tras mí, ó no escapa de serlo. Porque el no poderla yo proueer como yo querria y mi honra pide, me haze dissimular con ella en algunas desembolturas, con la conuersacion de éstos que tractan en casa. Y quiera Dios que no aya tomado para su mal las libertades que yo le doy, y que mi mal hazer no la aya enseñado a perder la simplicidad y a abrir puerta a la deshonestidad. Porque el mi no hazer con qué enmendarla me ata la lengua al corregirla, ni puedo castigarla; donde mi vida me muestra a mí digna del castigo, y me embaraça el poderla yo a ella abonar. Porque poco monta ser madre reprehensora de lengua, con vida y obras viciosas y occupacion reprehensible, porque el enseñar ha de ser obrando y platicando bien yo.

Lib.--Mi madre sube: quiero ganar por la mano en mi abono, para que de quantas ella haze, que haziendo yo alguna errada, o no la vea, o no la crea, como ella piensa que no la entiendo yo sus vrdiembres. Ansi, ansi, y no vistes quán de reposo se anda mi madre de iglesia en iglesia, y dexa la casa franca a quantos van y vienen? Dios me libre de tan buen crédito como tiene de todos, que piensa que son como ella a las buenas. Y no vistes qué descuydo? que harto tengo que sacudir de mí importunidades de locos, que con la buena confiança de mi madre a mí querrian robar de mi limpieza, y estragar mi innocencia, y deshonrar su casa, y amenguar la a ella.

Mar.--Buenas nueuas de mi hija son éstas. Pero quiero halagarla, pues mi vida no me permite reprehender su innocente vida. Calla, hija, no me reñas por tu vida, que vengo de encomendarme a nuestra señora. Pero dime, fuese el de endenantes?

Lib.--Y aun despues, que no deuiera, vino Felisino.

Mar.--Esse como por de casa le dexé subir, que le encontré á la puerta. Y fuese ya?

Lib.--Tal venia él para parar mucho con él yo en casa! y anda ya, madre, dexame allá con tus confianças que de todos tienes, que éstos son hombres y de palacio, y oy aqui y mañana alli. Ansi como no paran en lugar, ansi no dexan cosa de intentar, ni aun mujer por burlar.

Mar.--Y qué hizo?

Lib.--Qué? qué hiziera me di, si yo le dexara! que lo que hizo fue poco en rasgar me la lauor y perderme vn aguja, que segun lo que quisiera fue nada.

Mar.--Dexalo, que él lo pagará, que es vn burlon; pero calla, que llaman: suba quien es.

Desp.--Dios guarde la honra y gentileza desta casa.

Mar.--E tú eras? perdona el no te auer respondido antes. Pero no sé por qué oluidas tanto esta casa do no te dessean mal?

Desp.--Mis occupaciones impiden mi voluntad en te seruir.

Mar.--Y aun por vna onça de libertad que tengo en mi casa suffro vna arroba de pobreza; porque la vida arriscan los hombres por la libertad. E ansi dizen, que mi casa y mi hogar cien sueldos val. Pero qué es lo que mandas agora?

Desp.--Tengo vn poco de Olanda y vengo a saber si me podras vestir de tu mano de vnas camisas al moderno.

Mar.--Por cierto sí para otros; pero no faltará tiempo y voluntad para lo que tú quisieres.

Desp.--Pues, señora, porque este es para mí tiempo muy occupado en mi officio, me perdona que luego embio el lienço, y mandaré con que cenes. E si mandas vendre, sossegada la gente, a te ayudar a quitar los manteles, para que sobre mesa me cortes las camisas.

Mar.--Por tu seruicio huelgo de ello, con que mires que ay vezinos que velan vidas agenas en este varrio.

Desp.--Yo proueere de venir en quietud de todos, y por señal que soy yo, tiraré tres piedrezuelas a esta ventanilla, por no pararme a llamar. Y con tanto me da licencia, y perdonando mi pobreza, toma esse real de a quatro, para que se aya proueydo de fruta.

Mar.--No le tomara a no incurrir en mala criança. Ve con Dios, que en todo se proueera. Allá yrás, majadero, que acá dexas para la lampara de los necios, y despues daras para la vela de los cornudos. Cata, hija, que a quien Dios ama, la casa le sabe. Mira qué haze este hombre de hazernos bien: darnos ninguna molestia. Pon, hija, esse hogar a punto, que yo seguro que no tarde en embiar, y aun que sea menester desemboluerte.

Lib.--Yo bien tengo para mí que él proueera de suerte que aya para nos y aun las vezinas; pero no te congoxes, madre, que para todo aurá tiempo. Yo voy a mi prima que se passe acá; y con ayudarnos al trabajo, ahorrará ella la costa.

Mar.--Bien dizes; ve luego y buelue, que me quedas sola. O, bendito el que lo gouierna todo, y quán sin resabio de malicia anda mi hija sobre tantos estropieços como yo le pongo por esta negra de honrilla y ganancia, que pocas veces son de vna mesa estas dos cosas. Pero cata, cata, y qué presto y que gimiendo viene! asuadas que trae cobro. Qué es esso, loquilla, que si fueras casada pensara que te hazia gimir tanto la preñez?

Lib.--A la fe, ya que nos libró Dios de essos afanes, catanos aqui en otros de más prouecho y ganancia; y plega a Dios que tales gemidos nos visiten cada dia; pero no veys qué prisa se da mi madre viendo que no puedo con la carga?

Mar.--Anda, boua, que de alegria no miraua en tanto; pero muestrame essa bota de buen año. O, qué cosa de ángeles! por tu vida que es de Madrigal, y aun de más de tres hojas.

Lib.--Ansi, ansi, madre; si truxera ponçoña, del lodo estauas.

Mar.--Bien sé yo que tan buen liquor no podria suffrirla. Pero desembaraçate ya, y assese vn capon de essos, y essa ternera ençorça, que harto aurá.

Lib.--Anda, madre, que el dia de mañana no le vimos, y no diga que lo hurtó el moço, mayormente que ya verna Gracilia, y aun de aqui a la noche acudira alguien más al buen olor.

Mar.--Dizes bien; pero qué fue del lienço?

Lib.--Como que no entiendo yo que sabe mi madre qué corte de camisas busca el otro!

Mar.--Qué dizes, hija?

Lib.--Que no pudo el moço traello todo.

Mar.--Nunca y no que la paga acá está. Ay viene tu prima, desembolue esso; yre yo por vna ropa limpia de mesa a mi arca.

Ful.--Tienes, hermano Pinel, qué hazer?

Pin.--No lo aurá para no occupar la persona y las armas por ti.

Ful.--Pues vamos a vn salto.

Pin.--Pues espera me quanto visto vn jaco de malla y tomo vna rodela.

Ful.--Anda, que aqui va mi Valenciana.

Pin.--Pues porque no temas que busco escusas, guia.

Ful.--O, descreo de los desconfiados de Dios, y miedo en Fulminato? Pues sigueme, que tú verás esta noche quién es Fulminato, y cómo por ser tú no lo tomo por injuria.

Pin.--Al diablo encomiendo tal hombre aun oy. Pero si me pusiere en más de lo que puedo, que lo haga a solas: tomar viñas, porque otro dia auise en lo que mete a los amigos.

Ful.--Ya creo que te arrepientes de venir.

Pin.--No quieras de mí más de vn sí.

Ful.--Pues guio por tras sant Julian, que me salieron esta noche vnos tres a quitar la capa; pero a no tener buenos pies, pagauan me el pato.

Pin.--Pues por essas callejuelas lugar es para esse officio. Pero cómo te libraste?

Ful.--No quisiera que me lo acordaras por el enojo que de mi poco correr tengo.

Pin.--Dizen que el que va a hazer mal, que ya va medio herido.

Ful.--Por el sancto molde de la Litanía que a no me conoscer en el denuedo del desenuaynar, que auia acometido con buen semblante.

Pin.--Si ello fue ansi, tenian la vida en los pies, y ansi dizen que vale más salto de mata.

Ful.--Mal me salio la peroña, pues sin presa estoy ya a la entrada de la cal nueua.

Pin.--Y aun ay serian las tus bregas. Pero en esta calle quando Dios amanesce, aun hallo yo dia.

Ful.--Y aun yo os descubri este Peru, y vosotros mal agradescidos.

Pin.--De Dios aurás lo bien hecho. Pero pues ya estamos a la puerta de tu manida, cata que ay bullicio arriba; no sea que los que te huyeron aculla se te acogieron aqui.

Ful.--Pues por esso solo subo sin llamar, a puerta abierta.

Mar.--Ay, mezquina yo, quién quedó abierta la puerta, que no sé quién sube?

Ful.--Sí suben, que por tanto me llaman a mi Fulminato. Y ésta qué burleria es?

Mar.--Ay, qué fiero viene el desuellacaras, triste de mi! Pero reniego de la leche que mamé si sobre hazerle oy cornudo no le hago que guise la cena al otro.

Pin.--No te turbes, señora, con los de casa.

Lib.--Y cómo no nos hemos de turbar de la voz de hombre de subito, viniendo tan descuydadas a la llana?

Ful.--Y esta qué boda es?

Mar.--No tuya.

Ful.--Pues cúya en esta casa?

Mar.--Oyste, necio, y no veys qué señor de la posada?

Ful.--Sacame desta duda antes que haga algo.

Mar.--Y qué has de hazer? a la fe en mi casa no deuo si [no] a Dios y al rey tributo; que aunque pobre, de todos sino de ti soy honrada.

Pin.--Ni aun pienses que Fulminato te haga desaguisado, sino que viene enojado de vnos que se le fueron por pies.

Mar.--Pues nadie se deue ensañar, si no tiene buen desensañadero. Y vayase allá, que aqui no le deuen centeno.

Grac.--Y calla, señora tia, que estos de palacio son ansi maliciosos.

Lib.--No es sino el diablo que reyna en ellos como ociosos, y ansi son tan absolutos y aun dissolutos.

Grac.--Caya ya, prima, que vendra el señor tu tio y no hallará la cena hecha.

Mar.--O astuta moça!

Lib.--En cargo me eres, prima, llamarte a tomar enojos escusados.

Pin.--Anda, señora, que no hay nublado que ture vn año; que si no me tuuiessedes por de casa, nunca acá asomaria, ni seria amigo de quien tal no fuesse, aunque Fulminato e yo seamos de vn señor.

Ful.--E aun por tanto paso yo por tus desafios, y en presencia de amiga.

Grac.--Todas le queremos bien, no digas esso.

Ful.--Bien paresce que hazes la salsa, que te quemas con ella.

Pin.--Mas con todo, no seamos, Fulminato, estoruo donde no traemos pro.

Ful.--Baste que esta confradia nos trayga a nosotros pro.

Mar.--Mejor te ahorquen.

Pin.--Dexemos las, que será alguna apuesta de comadres.

Ful.--Pues seamos nos compadres.

Grac.--Qué por demas es tener la boca llena de agua, sino dezirles la verdad; que esto se adereça para vn hermano de mi tia, que vino oy de fuera, que es tutor de mi prima y uendra agora, que anda a visitas de parientes.

Mar.--O, bendicion de Dios en tan sagaz moça.

Ful.--Pues para hombre tan de casa yo quiero assar estos capones; y si viniere, conoscerme ha por amigo.

Pin.--Pues yo rodearé las perdizes, y quiera Dios que no sea afan de caçuela que dizen, guisarla y no comella.

Grac.--Pues qué te paresce, tia, quál estan los pacientes?

Mar.--Que eres como as de ser, y ansi temo que Liberia nunca valdra nada. Pero mira que a Pinel tengas tú cobro dél, que al otro yo le mostraré la puerta, y aun el cuerno al ojo.

Pin.--O, pesar de la vida con los vellacos! dos pedradas han dado en la ventanilla.

Ful.--Aun si han de tener los abbades oy responsos, si son los que te dixe, Pinel! Baxa, baxa, defiendeles la escalera, que yo salto por la puerta del corral a tomarles el passo, antes que sepan que yo estoy acá y se acogen.

Pin.--Pues anda, que nuestros son, que en el portal suenan.

Ful.--Pues calla, no me sientan, si no, yr se me han como la otra vez. Pero aun el diablo aurá parte oy en estas bagassas, si no creo que nos han vendido. Pero si yo llego a mañana, no se me yran sin el pago. No ay nadie, bien está; yo me acojo para palacio, que despues todo será dezir mañana a Polytes, si no muere de bouo agora, que se me acogieron por pies.

Mar.--Ya se fue aquel panfarron; deten sobrina, a Pinel, que va muy denodado, pues ya sabes quién llama. Y tú, Liberia, ve, cierra el corralejo, que el esforçado no le esperemos por agora.

Pin.--Dónde vas, hermana Liberia? espera, yo voy contigo, que aun por Dios no entiendo esto de estos entremeses, aunque con todo no sé si me tienen por seguro.

Grac.--Anda ve, que la bondad de mi prima assegura las partes.

Lib.--Aun pues no seria mucho que te burlasses para mi sanctiguada; porque el buen aparejo abre la dañada voluntad a las vezes.

Pin.--Por Dios, que agora a solas me paresce mejor la moçuela. Y aun que si no fuesse por la parentela suya y de Gracilia, que aun, aun.

Desp.--Buenas noches, señora Marcelia; y perdona que no esperé que me alumbrassen, por deslumbrar sospechosos. Pero dime, quién salio de la puerta del corral de tu casa? porque es el más suelto de pies que jamas vi; porque pense que fuesse algun ladron, y seguile como le vi salir de corrida, pero como alcançar vn galgo, ansi le pudiera yo alcançar ogaño, si ansi corre siempre.

Mar.--Mal peccado, aunque fuera ladron, no tenia qué lleuar, si no nos lleuasse los mantos. Pero dime, viste le la cara?

Desp.--Por Dios que aunque reconoscio que yo solo le seguia, que no parescio sino aue: hazia sanct Benito me desaparescio.

Grac.--Asuadas que era él valiente, que mejor se amañaua a assar que a defender lo assado. Pero pues no soy ya menester, me da licencia.

Desp.--No consiento que te vayas porque yo vengo.

Grac.--Ya sabe mi tia que tengo huespedes. Voyme por la puerta del corralejo, porque la cierre mi prima, y perdona me.

Mar.--Ya, ya, agora te entiendo. Dize bien, que tiene con quien cumplir.

Desp.--Pues porque no me consentiran acompañarte, no porfio a ello; pero lleua vn capon déstos que cenes, y perdona.

Grac.--Muchas mercedes, y a buenas noches.

Mar.--Mira, sobrina, al oydo. Tractame bien al galan. Diras a essa muchacha que cierre bien la puerta y se suba luego, y anda con Dios.

Lib.--Dónde te vas, prima, por aquí?

Grac.--A mi casa. Sube presto, que está tu tio aguardando para cenar. Y tú, Pinel, pues acá no seras menester, te allega conmigo a mi casa.

Pin.--De muy buena voluntad.

Lib.--Hasta la puerta dize? yo seguro que sea hasta la cama. Y aunque ésta es más venturosa que yo; pero algun dia vendrá Dios por mi consuelo; voy me arriba.

Mar.--Ay, señor, qué mal lo has hecho conmigo! sientate y dissimulemos con comer, que sube mi hija.

Desp.--Por mi fe, señora hermosa, que con poco más no os aguardaramos a la mesa.

Lib.--Haga buena pro, que yo ya he comido dos bocados, que me bastan agora.

Mar.--Ni aun yo puedo passar bocado, sino a poder de beuer, que pensando que tardaras más comimos sendos pocos.

Desp.--Pues yo alla cené; por mí no se detenga la vianda.

Mar.--Sueltamente lo hazes; pues no pienses yrte assi. Anda acá, que te quiero dezir vn poco a esta mi camara. Y tú, hija, pon en cobro esso como te paresciere.

Lib.--Asuadas que agora se corten las camisas; pero allá lo aya mi madre, que yo quiero cenar de mi espacio e yrme a dormir, que mi madre ya tiene occupacion hasta el dia. Y aun para mi santiguada, que si yo puedo que me tengo de entregar, que no me lleue de oy mas (pues ansi juega) carta de más ni embite que no se le rebide, Dios queriendo.

ARGUMENTO DE LA SCENA XIII[670]

Fulminato cuenta a Lydorio el destroço que hizo essa noche, y entran a Floriano. Y encargase Fulminato de buscar alcahueta que remedie a Floriano.

FULMINATO, LYDORIO, FLORIANO.

[Ful.]--O, reniego de Venus y aun de mí si aquellas bagassas no me lo pagan, y si no tengo por mí que me tenian entrampado, que por secreto que sali, aun vuo gente para mí. Pinel como visoño haria rostro y harianle criba. Perdonele Dios, que era buen mancebo. Y aunque él fue por mi causa allá, no tengo yo culpa de su muerte, pues no deuiera él de hazer más que el compañero. Ya, ya, no más de noche, que aunque bien sé que no me alcançaron, aun pienso que me hirieron. Muchos me parescieron; nunca en tal peligro me vi de veras. Quiero oy llamar mi dia primero, y buscar cómo mi huyr no menoscabe a mi estima, pues ya bien me atreuere a correr el palio. He alli a Lydorio y muy denodado. Aun el diablo seria si acá saben ya de la muerte del triste de Pinel y de la huyda del gozoso Fulminato.

Lyd.--O, qué malo eres de descubrir, Fulminato!

Ful.--Si es cosa de armas dime el qué, y por dónde comience, que verás si halla defensa esta Valenciana.

Lyd.--Anda, que pones gran dubda en tu ánimo con andar tan preuenido en acometimientos de armas. Porque pocas veces vi perro que bien apresasse que mucho ladrasse.

Ful.--Agora lo vieras qué passé.

Lyd.--Qué fue?

Ful.--En el doblar de campanas lo sabras, por vnos tres que no conosciendo mis golpes, me acometieron solo.

Lyd.--Si ansi es bien te fue, pues solo y sin armas te libraste; pero vamos a Floriano, que ya ouiera de auer cenado y espera a ti para encargarte sus negocios.

Ful.--Vamos, que descreo de Mars si no se concluyan presto estos negocios, y a aun costa de más de tres cabeças.

Lyd.--De aues seran; pero entra passo hasta ver si duerme.

Ful.--Agora os digo que estamos todos de vn son; y cantando está, oye, oye.

LAMENTACIÓN DE SU PENA, DIRIGIDA Á SU SEÑORA, LLAMANDO FLORIANO LA MUERTE

Salga la voz lastimera publicando mi passion y tormento; salgan mis sospiros fuera, que riesguen mi coraçon al momento; abranse ya mis entrañas si tú, dama, eres seruida, y verás las mis bascas tan estrañas y dolor tan sin medida que me das. En el campo del amor yo sin armas desafio al que dixere auer tan ygual dolor ni tormento como el mio, ni se espere; porque yo, triste, penando ni espero gualardon ni soy creydo, y mi pena publicando siempre cresce la occasion de ser perdido. Toda pena desta vida con la mia comparada gloria es. O, muerte no fenescida, o, vida desesperada, qué me quiés? Di me en qué te aya offendido, muerte buena para mí, pues me huyes; pide licencia a Cupido que a él vengas y a mí si concluyes. Ya me falta sufrimiento, pues tanto cresce mi fuego tan rabioso; ya mis dolores no siento, y a tino voy como ciego sin reposo; porque do quier que ya fuere yre la muerte buscando con clamores, pues mi tan querida quiere estar se siempre ceuando en mis dolores.

CONCLUYE

No sé qué remedio halle para de mí más vengarte, mi señora; si el remedio es que yo calle, callaré por no enojarte desde agora; que aunque yo quiera otra cosa, pues tú mi lengua gouiernas, no podré; o linda más que la rosa, con que mires que me infiernas callaré.

Ful.--Ya calla; y mal aya hembra que a vn tal hombre se niega, que es para mouer a compassion a las fieras. Que de las que en la cara tengo y de todos los Talmudistas reniego, si Floriano quiere, si no le traygo la dama a las vñas, que todo es ayre andar ruando, y trobando, y sospirando, sino dezir y pegar. Que descreo de quantos adoran el sol, si me vuiera yo puesto en amar a Belisea, si no la vuiera yo hauido, y aun quiça aborrescido; porque al fin donde las otras lo tendra, y de carne.

Lyd.--Calla, que si te oye esso no cabremos en casa; porque la tiene por dechado de hermosura, aunque a la verdad ella es joya tal.

Ful.--Pues si con la hermosura no tiene cordura, la tal cae más ayna; y las tales caydas son peores de leuantar, y aun de hartar.

Flor.--Pajes, meted me vna vela, o abrid las ventanas si es de dia.

Lyd.--A, señor, mira que arden dos velas y es media noche. Y aqui está Fulminato, que mandaste llamar.

Flor.--Y para qué?

Lyd.--Para que te buscase remedio.

Flor.--No le hay, sin el de Dios, fuera de aquella que me mata.

Ful.--Si no quedassen más muertos los que me acometieron, bien les yrá.

Flor.--Muerte corporal para mi vida es. Pero qué fue esso?

Ful.--Que haze Fulminato de las que suele.

Lyd.--Holgarás oyr las cosas de Fulminato de su boca.

Ful.--A la fe qualquiera que diga verdad te contará que de los seys que me salieron, los cinco les valieron buenos pies; pero el vno, que por sus pecados alcancé, aunque por no afrentar la espada le di de llano, por tener la mano cargadilla le hize a seys golpes perder la habla. Y aun yo seguro que ya le esten llorando, si tiene quien le duela.

Lyd.--Doy a la muerte este lebron, que ansi descose mentiras.

Flor.--Qué dizes, Lydorio?

Lyd.--Que él me auia dicho poco ha que eran solos tres, y agora ya son seys, y mañana seran diez.

Ful.--Y qué, los bocados me cuentas? pues no sabes que no trae contradicion de antes tres y agora seys, pues que tres es la meytad de seys? Y a ti bastaua dar cuenta de lo medio que yo hago, pero a mi señor de todo, y con esto te quiero tapar la boca y soldar tus malicias.

Lyd.--Más me la taparas con la verdad; porque ya sabes que el que en mentira es asido, quando dize verdad no es creydo.

Flor.--Cata, Fulminato, que no quiero los de mi casa reboltosos; basta mi desassosiego, sin que le aya en mi casa. Y tú no andes solo hasta que esso se aplaque, en especial que estás en tierra estraña.

Ful.--A la fe, señor, mis obras me la hazen ser tierra propria. Y por esso te suplico no encomiendes ni fies tus cosas de muchachos, pues yo pondre la vida por tu sosiego, y piensa que lo que me encargares, que saldre con ello.

Flor.--Mira lo que dizes.

Ful.--A la prueua buen amor; porque al fin ya yo sé dónde ay la puta, y la buena, y la alcahueta, y la hechizera en el pueblo; y aun sé por qué canales ha de venir el agua que amate tu fuego.

Flor.--Di, serás para traerme retorno de vna carta?

Ful.--Y aun a la dama si menester fuere. Pero ha de ser con que me hagas vna merced.

Flor.--Pide.

Ful.--Que luego me desembaraces, y tú que cenes, que es media noche, y duermas a sueño suelto.

Flor.--Qué te paresce, Lydorio?

Lyd.--Que te aconseja como leal, y que cumplira lo que dize como animoso; en especial si tú le animas con alegrarte.

Flor.--Luego me traygan de cenar, y en tanto escriuire. Y tú vete en tanto a cenar, y cenen luego los que tú quisieres que vayan contigo. Y tú, Lydorio, daras a Fulminato la mi cuera de bufano con la guarnicion de carmesi, pelo y passamanos de hilo de oro, y daras le para calças quatro pieças de oro, y daras le de mis espadas la que él quisiere, con que me dexes la que al presente anda en los talabartes, que agora yo suelo ceñir, y a la respuesta le haré las mercedes.

Ful.--Pues yo espero con mi buen negociar recuperarte el alegria y salud.

Lyd.--Luego voy a entender en que te den de cenar y a todo lo que más mandastes.

Flor.--Pues yo escriuo luego. Tú, Fulminato, buelue luego acá.

Ful.--Señor, ni me detengas ni escriuas, sino sí por sí lo que quieres de allá, que yo me voy a poner a punto.

Lyd.--Mira, Fulminato, que salgas con lo que te has encargado, pues las mercedes ya anteuienen al seruicio; por tanto, huye de la ingratitud, y vamos, darete lo que me mandó. Y sabete que no me pesara que fuera más: pero no se hizo Roma en vn hora.

Ful.--Pues cree me, señor Lydorio, que has de pensar que labras tu heredad, porque en mí no perderas tu buena voluntad y trabajo. Y piensa (dexando vno por otro) y que bien veo, que si no fuesse por tu cordura, que yua de cayda la casa de Floriano; porque la cabeça enferma no les puede yr bien a los miembros. Y aun esto veo por los que andamos en lo suez del mundo, que no podemos rehusar algunas no buenas compañias algunas vezes, y de ellas, con la ayuda de nuestra peruersa inclinacion, más nos damos a lo vicioso que a lo virtuoso. Y ansi proueyó Dios que en vna casa donde ay tanta juuentud y tan suelta a los malos apetitos con estar la mano que nos auia de castigar enferma, que aya en ti vn seso más viejo en saber que experimentado por los dias, para que a los vnos como yguales vayas a la mano, y a otros mandes como inferiores, y a otros ruegues como mayores, y a otros aconsejes como sabios, y a otros loes como virtuosos, y a otros reprehendas como viciosos.

Lyd.--Dios lo remedie todo de su mano, que Dios sabe el temor y lástima que tengo a Floriano: vno de la perdicion presente, y otro del temer que aun vaya a peor, y que se pierda rocin y mançanas[671]. Por esso me di qué remedio piensas tú poner?

Ful.--Contenta te que tienen manos el pandero que le harán sonar, y no me pidas más hasta que veas al claro quánto puedo yo con ayuda de Dios.

Lyd.--Pues no quiero sino dexarlo nadar como corcho en agua. Toma lo que te mandó dar Floriano, y no tengas en poco la merced, que es más de lo que piensas. La cuera ella dize su valor, pero esta espada vale vn cauallo, y toma las pieças de oro, y no falte tu seruicio, porque sobrara tu ingratitud.

Ful.--En esso dexa hazer. Pero en lo que dizes de la espada, quiero que sepas que no suffre qualquier hoja los golpes de mi braço, y que ha de menester el ser tal para turar conmigo. Y aun la cuera que quiça aurá de mandar vna dozena a Ceruantes por mis caseros tras los que allá tengo: que gran marauilla será si esto colorado no entorpece oy alguna bouilla, para que desmayada me cayga en los braços.

Lyd.--Pues luego entra a Floriano y desembaraça le presto porque cene.

NOTAS:

[670] En el texto original se numera XII indebidamente.

[671] En el original léese este vocablo, trastrocadas sus letras, así: mçaanas.

ARGUMENTO DE LA SCENA XIIII

Fulminato sale de hablar a Floriano con la carta, y va en casa de Marcelia luego de mañana. Marcelia asconde al despensero en la camara; apaziguanlo al fin madre y hija. Fulminato da la carta a Marcelia, en que pone ella ciertos poluos.

FULMINATO, MARCELIA, DESPENSERO, LIBERIA.

[Ful.]--O, reniego de ti, Mahoma, con hombre tan sin cabo como Floriano; por más tengo verme ya libre de sus importunidades que el salir anoche de en casa de Marcelia. Por donoso concierto de casa es este si va adelante, que ya es amanescido y aun no he podido coger sueño. Bien dicen que vn loco haze ciento, y vn desconcertado regidor desconcierta vn pueblo. Yo no he dormido, pero passé cochura por hermosura; oy tomemos la medra por sueño, que al contrario cada rato passa el poder dormir y el mal medrar. En la ropa voy hecho vn cardenal, ceuo de bouillas, y en la bolsa voy vn papa, pues lleua oro, qual es muy raro en mi posada.

Por la sancta Letanía que si agora yo fuesse a lleuar la carta a Belisea, que presto recaudasse la dama para mí, y los cuernos para mi amo, y aun que no me curasse de mucho dezir, porque me entendiesse, y aun porque se contentasse; sino llegando y pegando, y a Dio madona. Pero tornando en lo que me podria costar la ropeta, descreo del que a Dios desama si no temo que esto, barato dado, me salga caro llorado. Porque yo quedo obligado a ser alcahuete de mi amo, porque este es nombre que tiene el tal officio que yo lleuo. Y aun quiera Dios que este bermejo no annuncie algun derramamiento de sangre de Fulminato. Pues si muero por esto, ni me enterrarán con ello, ni aun por ello me diran más missas que en Cordoua, porque diran que no es mio, para venderlo y gastarlo por mí; y aun oxala que me digan Dios le perdone, que buen seruicial era. Pero a mí quién me mata? que agora bueno va el dos vale con dos doblones con bolsa, que no son ya buenos de auer, que paresce que ellos y los virgos han aborrescido ya el reyno. Agora que yo ando bien y estoy pagado, mirar por mi persona, y con los negocios y mensajerias, a Marcelia; y como dizen: echese a doze y nunca se venda. Porque con lo poco que ella solicitare y lo mucho que yo mintiere, entrará en la fiesta de loco Floriano, pues ya está en la vigilia. Y con la locura y mi buen embaucar, vendra le la franqueza, y lo que a mí me cupiere mio y lo que a Marcelia, la primera y mejor parte de Fulminato. Y desta manera aurá medra; porque esperar al partido, ello es poco, y pagase mal y gastase bien; por manera que a la vejez, hospital. Con esto, pues ya es dia claro y podré yr seguro, doy comigo en casa de Marcelia, y vere si enterraron a Pinel, y qué se diga de mí. Y si viere la mia, dare vn tras pie a Marcelia y harán se las amistades; porque todos los enojos de la mujer aplaca el hombre en la cama. Y con tanto, salgo en nombre de Dios.

Mar.--O, quán en vn soplo se ha ydo la noche!

Desp.--No sé si ha sido soplo, que aun con no me auer vacado para soplar las manos un momento; y aun mal contenta la señora.

Mar.--Qué dizes?

Desp.--Que es tarde.

Mar.--Anda, que será el lunar.

Lib.--Valas me, Dios, y quán sin perro he dormido, aunque no sin pena, porque esta cama me auezó a querer compañia en la cama, y por tanto, nunca me cuadró mongia, porque a cada vno inclina Dios para lo que es. Pero, dexando esto, me voy [a] abrir la puerta de la calle, que a mi madre no la espero tan ayna. Y tambien, por el empacho de no les ver salir juntos de la camara, me baxo al portal, que quiça en tanto me deparará ventura alguna buena dicha.

Desp.--Señora, tarde es, y Belisea a de yr oy en romeria a Prado, y tengo de dar cobro para ella y sus mugeres, que no lleua hombre ninguno, y madrugarán, que querran yr disfraçadas; por tanto perdona para de más espacio.

Mar.--Holgara de yr con ella. Pero dizen me que la sirue vn cauallero.

Desp.--No me meto en essas cuentas; allá lo aya, que muger es, y no le faltará vn hombre; leuanto me.

Ful.--Bien me ha ydo, que ya estoy a la puerta, y aunque de mañana, está ya abierta. Estas mugeres en durmiendo solas luego madrugan; allá subo, que Liberia va por la escalera arriba.

Lib.--O, valga le el diablo de mañana; siempre vendra quien no cumpla. En pleyto veo la casa si Dios no remedia, y saldran las cosas de mi madre a plaça. Quiero hablar alto por auisar a mi madre, y que vea si le cale dormirse en pajas. Ay, valas me Dios, bien paresces ladron de casa, Fulminato, que ansi subes sin llamar.

Ful.--O, pesar de la vida; no sé de mí, y quieres que mire en essos puntos a tal tiempo? Y qué fue del galan, aun duerme?

Lib.--Y qué galan? no ay hombre en esta casa para dormir, despues que mi padre faltó de ella.

Ful.--Qué maestra está ya la muchacha! A la fe, hermana, quando tú nasciste ya yo sabía la Litanía; y piensa que adonde agora tú vas, yo ya vengo.

Lib.--Dexate de burlar con tus malicias y refranes viejos.

Ful.--A otro perro, hermana, que agora no tienen sazon las burlas.

Mar.--O, mezquina de mí, y si no está allí vn primo mio. Y cómo no quiere Dios que queden los males sin castigo, y el castigo en la honra es muerte.

Desp.--Y calla, señora, no llores; cómo se llama esse primo?

Mar.--Ay triste yo, que Fulminato.

Desp.--Oylda a la puta: es den cas del diablo el otro, y agora primo? y aun él tiene tal fama, que el diablo quiça me empasteló oy aquí.

Mar.--Qué dizes, señor?

Desp.--Que salgo a él a sacalle el alma.

Mar.--Ay deshonrada yo! no hagas tal; espera oyamos en qué para la muchacha.

Ful.--Ea, pues, dexame y respondeme.

Lib.--Y a qué te he de responder, pues no sé si preguntas; y calla, que duerme mi madre.

Ful.--Pues y el hermano?

Lib.--Miralde, y qué escarnio haze! a la fe luego en cenando le lleuaron unos parientes consigo, sin poderse descabullir de ellos.

Ful.--Y aun pese a tal con tal gente; pero voy á ver qué ay dentro. Y dexame, que me riesgas la ropa, sino aun atreuerse ha hombre a la parentela.

Lib.--Ay, Dios le guarde de mal! pues no yrás de aqui agora, aunque más gruñas y digas malicias.

Mar.--O, mezquina yo! escóndete, señor, tras essa puerta; y si entrare a abrir la ventana, saldras te y perdoname. E salgo allá, no se nos entre de rondon.

Desp.--Allá irás diablo; pero por Dios que aunque este diz que es vn matasiete, que Dios lo ha de remediar todo.

Mar.--O, qué buena venida tan de mañana! pero ay cómo me dexaste sola anoche? bien paresce que no amas en mí sino tu interes.

Ful.--Qué, qué? o, reniego de los Jebusces y quién sino yo tiene tu honra en pie?

Mar.--A la fe, gracias á Dios y a mi buen viuir; y si no veldo en lo de anoche, aun sin auer porqué, Dios loado.

Ful.--Aun será el diablo si sabe que huy; pero quiero hazer del brauo y atemorizalla, porque no se me atreua.

Mar.--Qué hablas entre dientes, que es género de traycion?

Ful.--O, reniego de quantos a Dios perdieron, y palabra es essa para dezir á Fulminato?

Mar.--Ya[672] mezquina, y qué fiero está; quiero halagalle, no salga el otro y tengamos que llorar. Ay, no le hableys, que ha de salir a los toros con su carmesi.

Ful.--Y aun allá verás en lo que hago; que si hombre fueras agora, no quedara tu palabra sin castigo de la vida.

Mar.--Y calla, mi amor, que me leuanto descontenta.

Ful.--Ya te entiendo; pesate porque fuy anoche tras aquellos y no torné; pues anda allá, direte el porqué.

Mar.--Ay, perdida yo, y torna acá; y qué buscas? no me abras la ventana. Anda tú, señor Despensero, salte de presto.

Desp.--Voyme, y bien burlado de ti, que si no por mi honra, oy nos oyeran los sordos; pero más dias ay que longanizas.

Mar.--Alla irás, necio.

Ful.--O, descreo de Mahoma, y quién botó fuera? y tal traycion, doña bagassa? pues espera, que yo te hare pieças al gayon.

Mar.--Ay, mezquina y deshonrada y sola; que ansi me has de parar en mi casa?

Ful.--Qué lágrimas de puta!

Lib.--Dónde vas la espada sacada, tan demudado? qual hará si te mordio aquel perrazo que va huyendo, que no me dexó gota de sangre; porque pensando que rabiaua me venia huyendo para ti.

Ful.--Sueltame.

Lib.--Mas, por mi vida, mordiote? y si mordio a mi madre? que yo no sé cómo durmiste, madre, sin sentirle; él paresciome al perro de mi tio, que era grande, que desque anoche hartó se echaria debaxo tu cama.

Mar.--A Dios gracias, que aclara las cosas y salua los sin culpa. Mezquina yo, que no vea este hombre lo que padezco por sustentar la honra, y que hago quiebra en mi casa por complazerle, y que me lo paga con malas palabras y peores injurias!

Lib.--Y calla ya, madre; entremos a ver si hizo el perrazo algun daño en tu camara.

Ful.--Aun aurá de ser perro, aunque me pese.

Mar.--Qué murmuras entre dientes? ya estás confuso de tus malicias.

Ful.--Que digo, que pues no me aprouecha lo que veo, que te he de lleuar por testigo a que aueriguemos el daño que hizo el perro.

Mar.--Ay, dexame, dexame; que no osaré yr con tal hombre.

Ful.--Aunque ya gruñas, tú vendrás a la melena, y con el llouer se aplacarán essos terremotos.

Lib.--Ansi, ansi con el diablo, que no paresce oy mi madre sino mortero de concejo: pero al muy auisado vendisele por perro; a la fe, auezesse a suffrirlos al ojo, y aun el otro triste qué aguijar lleua, y aun que vendia mal estoraque. Pero pues éstos están conjurando las nubes passadas, voy a hacer la cama del entresuelo, porque me da el coraçon que la aure oy menester.

Mar.--Paresce te, amor mio, que despues de auerme injuriado que agora me tienes donosa?

Ful.--Y qué, aun ay enojos?

Mar.--No los tengo sino de mí, porque aunque la sensualidad me halaga, la honra me punge aun en medio del deleyte.

Ful.--Y calla, que más enojo y deshonra mía es, que se me fueron por pies los que anoche por tu seruicio oxeé de tu casa.

Mar.--Antes me dixo mi hermano anoche que vido un hombre huyr sin que nadie le siguiesse, y aun que por las señas que dió eras tú. La affection que me haze no ver la perdicion de mi honra me quita el aduertir en cosas que sean contra ti; porque el amor deshaze las faltas del amante y ensalça sus loores. Ansi que conmigo puedes tú meter moros a tu saluo. Pero dime, quién te dio esta ropa tan rica?

Ful.--Floriano, por lo que anoche hize, aunque fue en tu seruicio.

Mar.--Algun porqué más auria, porque estos señores distilan mercedes y quieren a cantaros los seruicios. Pero dime, en qué son andan los amores de tu amo?

Ful.--Si no me lo nombraras no me acordara dél, porque pena por necio. Pero con todo, porque veas si te siruo y me acuerdo de ti, sabete que te tengo tan acreditada con Floriano, que te manda esta carta, rogandote que la lleues a Belisea en su mano. Y sabe que trayendole respuesta, que la ganancia tuya será tal con que entrambos pelechemos.

Mar.--Donoso adobo es esse, que sobre hazerme alcahueta de tu amo partes ya mi ganancia incierta. Pero porque no puedo no complazerte, y agora ay peligro en la tardança, pues que va a Prado Belisea, y la podré hablar a solas, duerme un poco, que voy a ponerlo en obra, con tanto que no me tengas por alcahueta, sino por mujer que te haze plazer.

Ful.--Anda, cierra essa puerta, que esse mal nombre le ponen las malas gentes, y Dios te encamine y a mí dé buen sueño.

Mar.--Pues que ya me encargué desto, y no cumple tardarme, quiero echar unos poluillos del cabron en esta carta, que ya los he hallado aprouados. Para que si Floriano ama a Belisea, y ella lee la carta, ella le ame a él, y si no quedarse ha libre; que al fin estas cosas sólo Dios las ha de saber. Y siempre aurá alguna ganancia más que con la almohadilla. Y con esto, pues mi hija está recogida y esto está hecho, me voy.

NOTAS:

[672] Acaso deba leerse ay.

ARGUMENTO DE LA SCENA XV

Marcelia da la carta de Floriano con cierta cautela a Belisea, que yua a Prado. Y finalmente lleua vn anillo de Belisea a Floriano.

MARCELIA, JUSTINA, BELISEA, PINEL.

[Mar.]--Agora que voy en mi cabo, quiero loar a Dios que me libre de tan peligroso trance para la honra como el de anoche, y de oy más poner más cobro en mi vida, porque quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda. Pero gran ceguera fue la mia en encargarme tan sin más pensar de esta cosa que tantas difficultades trae en la salida, y tantos peligros descubre en el effectuarse, y tan jugada trae mi honra, si los puntos desta carta de más con que yo juego son descubiertos. En especial que Belisea tiene con la bondad tanta altivez, y tanto descuydo de mis telas, que como no experimentada, ni herida, ni vsada en estos tractos tan comunes a señoras, y tan publicos a las mugeres plebeyas, que si me alcança de razones, yo voy perdida a remate. Pero mezquina de mí, que tomé por medio para librar me de la ferocidad de aquel desuellacaras con razon sentida, con sospecha cierta de lo que mi obra occulta le auia errado, venir a dar en tan gran extremo que yo por huyr del fuego me lancé en las brasas! Pero pues él como de burla me encargó este negocio, yo tambien haré como viere la mia en seguro; porque duelo ageno del pelo cuelga; aunque la charidad me pondrá espuelas al remediar vn tan eminente cauallero como Floriano. Y la esperança del buen gualardon para desterrar necessidades de mi casa me necessitará a que haga todo mi deuer y me atreua a todo trance; pues no se gana el pan sin afan, ni se toman truchas a ropas enxutas.

Just.--Ea, señora, que bien puedes salir, que vas tan disfraçada, que no serás conoscida, y aun es tan de mañana, que no ay de quien seas vista.

Bel.--Pues vayan se todas essas mugeres por sí por otra calle, y tú sola ve conmigo por guia, y encamina por san Llorente, que quiero alli encomendar me a nuestra señora.

Just.--Pues en nombre de tal señora salgo.

Mar.--Aun es gran de mañana para ser leuantada Belisea; quiero de passo yrme a recomendar a nuestra señora de los Remedios. Pero o, cómo creo que son mis passos meritorios, pues o yo conozco mal, o son las tan tapadas mis ouejuelas. Y aun la delantera cierto es Justina, y la que la acompaña como inferior o criada es la señora; porque el buen donayre y apuesto suyo la apregona por la que es. Y pues me paresce que guian hazia sant Llorente, allá me voy a atenderlas y el tiempo me dirá qué haga. Por mi vida, pues que no hay viua criatura en la yglesia, que quiero auenturarme a poner esta carta en la grada del altar de la madre de Dios; porque si ellas son, no dexará Belisea de llegar la primera a hazer su oracion. E visto el papel, como son inquisitiuas estas señoras, y saben leer, tomar le ha; y si le lee, mi hecho va bueno, y entonces podré darme a conoscer si viere por qué, o si no, a peor librar, si ellas no entran, tomaré mi carta y buscaré otro camino. E si a dicha la criada llega y toma la carta, dar se la ha; y si mal huuiere, descargarán los ñublados sobre ella, y podré yo llegar a poner las pazes sobre auer sido la guerreadora.

Bel.--Muy de mañana deue ser, pues no ay nadie en la iglesia, ni aun es tiempo de yr solas al campo; quiero llegar me al altar de la virgen soberana a offrescersele vn Aue Maria.

Just.--Señora, yo me voy a otro altar a hazer lo mesmo.

Bel.--Alguna nomina deue ser ésta, que echaron aqui a nuestra señora.

Mar.--Bien está, la carta ha guardado. Quiero agora yr me assentar par de la donzella, como que entro agora, pues no me han visto.

Just.--Ay Jesus, y qué mal comedimiento de muger, quien quiera que es, apartá os allá, señora, que harto vazio ay en el templo, sin que os me pongays delante, pues no deueys ser vos el sancto a quien yo vengo a encomendarme.

Mar.--Perdone, señora, que no la auia visto.

Just.--Cata, cata, y tú eras, señora Marcelia? perdona mi demasia.

Mar.--Quién es? perdone me que no la conozco. Ya, ya, o mi hermana y señora Justina! razon fuera, pues que el amor que te tengo me dixera ser tú. Pero aquélla es Belisea? porque tal joya como tú nunca la dexaran tales madrugadas salir sin gran guarda, y con razon, porque para tal thesoro qualquiera atreuido ladron.

Just.--Ay, habla passo, no nos oya alguno, porque vamos a Prado sin gana de ser conoscidas, y nunca acabará mi señora de visitar altares. Y a lo que dizes de mi poco salir, yo nascí en signo de seruir toda mi vida, y quien a otro sirue, no es libre. Y aunque yo sea poco de cobdiciar, en estos palacios, a viejas, y moças, y hermosas, y las que no lo somos, todas andamos más veladas que fortaleza cercada de enemigos, y más puestas tras llaues que el thesoro de Venecia.

Mar.--Y aun por todo esse thesoro no querria yo ver mi libertad tan al sombrio entre paredes, porque buey suelto bien se lame, y aun quiero más pobre libertad que rica prision.

Just.--Quien más no puede, comporta la carga. Y aun tambien en mí la costumbre al encerramiento me tiene en hábito de no lo sentir por pena, pues desde niñez estoy en tal exercicio.

Mar.--E aun esso es lo que peor yo veo; que lo que aurás ganado en esse exercicio que tú llamas será tener agora menos libertad que quando començaste de niña esse vso.

Just.--La mesma verdad dizes; porque más subjection tengo agora que diez años aurá, que la niñez me libertaua y la innocencia me acreditaua en no me vedar las entradas y salidas, ni me contar los momentos, ni me señalar los passos; de manera que agora ando como quien aprende a dançar, que assienta los pies a querer ageno y mide los passos por compases.

Mar.--Pues asuadas que aunque dances quanto quisieres, que no miren que eres ya tan para dançar con compañia, que el no te auer casado te priua ya de vn hijo que temple los pesares passados y trayga cuydados presentes. Aunque, Dios te guarde y el angel sant Miguel te bendiga, tu hermosura y juuentud no aurá menester dote, por el qual ahorrar te dexarán cargar de dias y de desseos. Porque naturalmente tales como tú las crió Dios para los hombres. Y porque hablemos a solas más al descubierto, la hembra ansi cobdicia al varon como la tierra al agua para produzir. Y las donzellas y gallardas, llenas de sangre feruiente, como tú hermosas, quanto soys agenas de experiencia, tanto soys más combatidas de desseosos pensamientos de lo que por el sagrado lugar me queda por dezir te.

Just.--De toda tu larga platica, porque sólo entendi el dezir que ya soy vieja para dexar de casarme, aunque sin gran carga de dote, pocos aurá que me cobdicien; pero no hay memoria de casar la heredera de la casa, que me lleua más de quatro años, y sus romerías creo que andan pidiendolo, y su hermosura no lo desuia, y quieres que la aya de mí para más de acordarse de me mandar en qué la sirua toda mi vida?

Mar.--A la fe, sabete que en palacio anduue, y sé que si te duele la muela, tú te has de buscar quien te la bote fuera. Porque, aunque sobre los diez y ocho que puedes a más largo auer, aunque estés otros tantos años, siempre aurá de nueuo en qué seruir, y siempre te hallarán más obligada a ello, y siempre te querran donzella, y siempre de nueuas fuerças para el trabajo, y siempre con el tú acá, tú acullá como niña, y siempre de menos ganancia en el crédito y confiança de tu persona. Por manera que aunque te amen como a buena y honesta, no te zelen como a hermosa, y te guarden como a moça, y te riñan como a sospechosa de ser quien me callo por tu respecto. Y ansi, porque concluyamos razones, digo y quiero de lo dicho aconsejarte, que pues ya yo te auiso y tú tienes experiencia de que passa por allá como yo lo digo aquí, haz, amiga, lo que te cumple, pues los hombres desde la mocedad han de granjear y buscar y tomar el estado en que querrian que les hallase la tardia y cansada vejez.

Just.--Pues me dizes lo que haga, dime el cómo sin derogar á mi estado ni quebrar el hilo delgado de la honra, pues antes sin la vista que sin ésta me desseo.

Mar.--A buen entendedor poca plática, que tú, bouilla innocentilla, quando en tan buen ceuo como tú traes cayere algun pez de ganancia para el estado y de contento para la persona, si te faltaren mangas, ó no cupiere en ellas, a la fe, alça las faldas y cogele, y cogido, tenle, y tenido, amale, y amado, halagale, y halagado, contentale para que se te affectione. Porque siempre fue y será que quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente.

Just.--Aunque mejor azertaras en llamarme peccadora, pero pues me das officio de pescadora, qué ceuo es el que dizes que tengo?

Mar.--El primer nombre oy en dia, desde el papa hasta el que no tiene capa, le puede quedar, pues todos peccamos en Adan, dize la escriptura. Pero pues quieres que te torne a llamar hermosa, digo que de tu hermosura se haze el ceuo que dixe, y de lo ál que tienes ya me entiendes, que la verguença de ver que es más tu appetitoso desseo que lo que yo digo, te haze baxar los ojos y cobrar color viua. Pues creeme que si quando yo anduue al palacio no me desposara a hurtas, que nunca de allá vuiera salido a gouernar casa por mí y tener algun libre reposo. E aun tu señora, que allí está muy rezadera, me da por testimonio si al cabo de muy guardada no ha de venir como cierua en tiempo de brama. Y aun las tales, tarde prende el fuego y tarde despues se apaga.

Just.--Más temor tendrias aun si supiesses quán seguida es; pero no ay mella en ella.

Mar.--Todo lo sé; las justas, musicas y aun los toros de oy creo yo que por ella mueren.

Just.--Si son por ella corridos no lo digo, pero sé que huyendo de no se obligar á los ver, vamos esta romeria.

Mar.--Y cómo va sola?

Just.--Adelante van las mugeres, que hombre no va ninguno, y a mí sola me lleua en lugar de ama, por no ser conoscida.

Mar.--Mi fe, tan mal se cubre su hermosura con manto pobre como la liebre con la cola, porque el oro más reluze acompañado de baxo metal. Y esto no lo digo por menoscabar tu gentileza.

Just.--Baste, baste; y escucha que no sé qué tardar es éste, ni sé qué ha hallado en aquel papel que tanto ha que está mirando.

Mar.--Será oracion de amor.

Just.--Qué dizes?

Mar.--Que será la oracion del saluador, que es larga. Pero por mi salud que la deue de auer leydo, y que deue de obrar, porque gran robador de amor es vna carta bien ordenada, que hasta que ha dicho todo lo que tiene no es possible mandar la, callar. En especial que los adobos que yo le puse no deuen de ser poco menos que buen ruybarbo, para conmouer en tal dolencia.

Bel.--O, soberana virgen sin manzilla, y qué es esto que en vuestro templo ansi me desasossiega? quiero ya, pues, salir con lo que el appetito pide, y acabar de leer del todo este papel, que ni a él ni a mí bien entiendo.

CARTA DE FLORIANO A BELISEA

Fvente de mi descanso, principio de mi gloria, vltimo fin de mis desseos; la que tiene las llaues de mi vida, la que es posseedora de mi coraçon y señora de mi libertad; angel en forma humana, mi señora Belisea.

Antes de publicar mi querella delante tu justicia, inuoco tu piadosa clemencia para que despierte los oydos de tu libre señorio a oyr este tu captiuo Floriano, el más dichoso de los caualleros y el más penado de los sieruos de amor. Bien veo, señora mia, que tengo llenas de fastio tus orejas con mis continuos y tan importunos clamores. Pero tambien deues tú de aduertir en que, para tan flaco suppuesto como es el mio, ya son muy en excesso los tormentos. Y ansi con el pedirte perdon por el atreuimiento, te pido que cortes el hilo de mi mortal viuir, o aliuies la mano en el atormentarme. O si mandas, porque no seas notada de cruel executora de amor, asienta te audacia de mis querellas, para que oyendo tú mi justicia, oya yo la sentencia de tu voluntad. Porque te prometo que, si me mandares matar, que por más te seruir yo sea el executor de tu sentencia, pues en medio de mis tormentos tendre tu voluntad por retracto de mis obras; porque sepas, si no lo sabes, que no es mi viuir por ti otra cosa que vn contino tormento muy a mí voluntarioso. Y ansi te auiso, mi señora, que si no propones de me acorrer, que no te determines de me oyr, ni deliberes poner en mí tus ojos. Porque si me miras, aunque de rigor de justicia yo meresciesse muerte, la misericordia tuya te inclinaria a mandarme aliuiar, sin oyr allegacion de mi parte, mas de que tú, viendo que yo moria, fuesses sabidora ser tú la causa; en quien confiando, quedo por tuyo.

Mar.--Ay, corre, corre Justina, que tu señora se ha tendido, no sea algun desmayo.

Just.--Ay, Jesus, Jesus! o, mi señora y mi bien, y qué es esto?

Bel.--Ay, captiua de mí!

Just.--Qué sientes, señora! leuantate por vn solo Dios, que te hazen mal estas piedras, y vamos antes que seas conoscida, que comiença ya a venir gente.

Bel.--Calla, que yo me esforçaré si pudiere, que fue vna congoxa de coraçon.

Mar.--Pon, señora, la palma desnuda sobre él y aliuiara se te el mal.

Bel.--Creo yo que montará esso poco. Pero quién eres tú?

Just.--No conosces, señora, a Marcelia?

Bel.--Conozco; pero qué hazes por acá?

Mar.--Entré a hazer oracion; pero cómo te sientes? y cata que nos vamos por ay abaxo hazia el rio, que te hará gran bien ver las frescuras.

Bel.--Vamos luego, no se nos llegue gente.

Mar.--Anda, señora, que yo me quiero yr contigo; que como vienes (Dios te guarde) muy endilgada[673], y la mañana es fresca y tú no acostumbras madrugar, y tambien la frialdad destas piedras, todo esto junto te aurá hecho esse daño. Dame acá la mano, si mandas que te acompañe, y andemos.

Pin.--O, dichoso tú, Pinel, que tan a tu contento as gozado de vna tal dama, y tambien llega se te a este gozo vna alegria de saber que ansi queda el campo por mio, que de oy más no tenga puertas la casa de Gracilia para mí. Aunque si cada visita me ha de costar tanto afan, para pocos dias me quieren, si no me pongo en ceua, por no perder honra y tener aliento. Pues Fulminato anoche fue para no boluer, no quiero agora entrar en casa de Marcelia: qué de mañana tiene la puerta abierta! Allá se lo ayan; quiero colarme hazia el rio, que por aqui abaxo siempre suele auer buenos encuentros por las mañanas. Y quiero dar contentamiento a los ojos, pues naturalmente deleyta la vista del objeto hermoso, mayormente de mugeres. Pero helas van tres y las dos muy de las manos, y aun que paresce ropa de pelo. Cata, cata, por Dios que es mi comadre Marcelia. Y que me maten si no deue lleuar aquellas ouejuelas al matadero, o quiça las trae de la charqueria, y aun que la que lleua de mano que paresce de lustre. Pues la buena criança siempre paresce bien, quiero hablarlas, pues ya Marcelia me ha conoscido y pensó de se me desconoscer. Por demás es, señora Marcelia, el querer te me encubrir, que la luz de essa señora ha alumbrado mi vista al conoscerte. Y ansi con su licencia te beso las manos, y mira si mandas algun seruicio.

Bel.--Ay, por tu vida que le mandes passar de largo, que temo que me ha conoscido, pues me differenció de ti en el acatamiento.

Mar.--Mala es de ver la differencia de las dos. Pero espera, que yo le haré presto dexarnos.

Pin.--Di, señora, si mandas alguna cosa? pues por el acatamiento de la compañera no llego a te compañar.

Mar.--Mas antes a ella harás seruicio y a mí plazer grande en que passes luego de largo.

Pin.--Por cumplir la voluntad de essa señora y hazer tu mandado te beso las manos y a essa dama los pies, y perdona mi atreuimiento. O, hi de puta el diablo; y qué ojos y media frente descubrió, y qué albura de mano sacó del guante por descuydo, y qué loçania de cuerpo de dama! Doy a la maldicion esta Marcelia, y si no creo que sabe quanto bueno ay en el pueblo. Voy me por sí o por no a la posada; quiça yrá a desembarcar con aquel flete alla en busca de algun merchant, que si ansi fuesse, venderse [ha] hombre por comprar tal joya.

Bel.--Quién era aquel tan bien criado, y que ansi te conoscia, y que tan presto te obedescio en yrse?

Mar.--Es vn criado de vn cauallero, el más agraciado y más de los de tomo que agora pueblan la corte, y de más gloriosa fama de quantos yo aure visto.

Bel.--En cargo te es, que ansi le loas. Pero dime el nombre del criado y quién es esse su amo.

Mar.--Este que agora va de aqui se llama Pinel, criado de vn cauallero cuyo loor no tiene par; mancebo, gentil hombre, y muy poderoso y de muy alta sangre.

Bel.--O él no tiene nombre ó le tiene tal que no deue ser para oyr.

Mar.--Para nombrar y loar por cierto es, señora mia, aquel sin par de Floriano. Ay, por Dios, Jesus, Jesus, y de qué te me desmayas? o, qué poco esfuerço para lo que ha de ser, si por bien es!

Bel.--Ay, que no es nada, sino que se me torcio el pie en el chapin.

Mar.--Pues qué tal te hallas ya?

Bel.--No te lo sabre dezir; pero sentemonos vn poco en este prado.

Just.--Cata, cata, y qué de reposo se sienta con Marcelia, y qué oluidada está Belisea de la priessa de yr muy de mañana. No sé qué me diga destos secretos: Dios quiera que paren en bien; allá lo ayan, que aqui apartada me siento, pues en no me llamar, lo quieren auer a solas.

Bel.--Agora me di, Marcelia, por qué me visitas tan mal y tarde; pues sabes que no se muestra pesar con tigo en casa, y aun estás bien acreditada en la reputacion de mi padre.

Mar.--Con la enmienda en lo por venir soldaré, señora mia, las quiebras passadas; aunque yo siruo a vna señora que me da menos vagar y tiempo que yo querria para pagar semejantes deudas de visitaciones.

Bel.--Ay, que no lo hazes bien en seruir a nadie sino a mí, ni yo lo consiento.

Mar.--Y aun ansi confio yo en Dios que agora en tu seruicio, como al presente ando occupada, las mercedes tuyas me harán libre de la señora que digo.

Bel.--Y quién es?

Mar.--La señora pobreza, que tiene don de la honra; ansi que se llama doña pobre honra.

Bel.--Ayna me pudieras hazer reyr con tu señora; dos me parescen a mí essas, y aun que pocas cosas pueblan juntas: porque de la honra tambien soy yo sierua. Y aun con sus importunidades de cosas differentes que manda, pierdo yo con el cuydado de cumplir las el sueño grandes y muchos ratos.

Mar.--Pues a mí me trae en vela de contino; pero quál es la otra?

Bel.--La pobreza, á la qual tú podras seruir, pero yo no la siruo: Dios sea seruido en ello y en todo.

Mar.--Mi fe, señora, pobreza a solas, sin el don que yo le doy, no la hallo yo seruidumbre, porque no ay oy en el mundo gente más libre que la pobre, que de honra y todo lo es. Porque con no tener el tal o los tales que perder, no se dexan de arriscar tras lo que les da el appetito, ni ay cosa que les sea vedada, sino las que contradizen a la virtud; que a éstas la natura las aborresce. Y los ricos andan obligados a sustentar la loçania y fausto y gala del mundo, que con ser vn señor muy mal contentadizo, es tan costoso, que muchas vezes tras las grandes rentas les haze empeñar las almas, y vender las virtudes, y arriscar los contentamientos, y jugar con las vidas, por vestirle de honra; y al cabo ni esta honra sabreys en qué ó de qué es, ni qué color saque, ni en qué consista; porque vnos le visten de lo que otros la acaban de desnudar, y otros la honran y defienden donde otros la arrastran y blaspheman. Y ansi andan los ricos tras el mundo como personages sin son, perdidos por contentar: vno que los pobres traen por los pies, y le pierden a cada passo, porque a la verdad ni haze mercedes más de por vida, ni las dadas dexa gozar sino por su antojo, ni ensalça virtud, ni perdona alguna falta, ni oluida jamas el vituperio. Por manera que los señores que los pobres llamamos, que porque más le siruen más entrada tienen en sus bienes, ni nunca bien le tienen ganado, ni dexan de tener el cielo quasi perdido; porque como tengan mayor carga, caminan menos, y como tengan más negocios, tienen menos quietud. Y ansi dize la escriptura que los ricos caen en tentaciones; aunque no lo digo por ti, pues toda general regla tiene sus excepciones.

Bel.--Aunque no hables contra mi persona, porque hablas contra mi estado, que voy en el cuento de los que vosotros allá llamays ricos, quiero, tornando por mí, desengañarte, que no dize la escritura que los ricos caen en tentaciones, sino que caeran en tentacion los que quieren ser hechos ricos.

Mar.--Pues qué me da más ocho que ochenta, si los ochos son diezes? que no me daras rico que con serlo no huelgue, y que no le pese con el descaer del estado.

Bel.--Dado que te conceda esso, aun no caes en el punto de la razon.

Mar.--Pues suplico te me la digas: porque es descanso verte sabiamente tractar lo que quieres. Y aun huelgo de tener en qué ocupar tu entendimiento en otra cosa que tu mal.

Bel.--Ay, amiga, que al fin allá quedan las rayzes. Y esto, aunque sea mondar las ramas, pero entiendo que ay ricos, y ay desseosos de ser ricos. Los primeros llamo yo los que lo son desde sus antecessores, como los que tienen estados y señorios de majorazgos o herencias seguras y rayzes. Y los tales, como desde que son o fueron fueron ricos, con no tener que dessear ser ricos, pueden occuparse en hazer grandes bienes, con estar contentos con la suerte que les dio el mundo. Pero los que son ricos no de auolengos, sino por industria y fortuna y mala ganancia, que van poco a poco, o mucho a mucho augmentando el caudal para hartar el auaro appetito, éstos caeran en tentaciones de vsuras, logros, robos, engaños, mentiras y oluido del diuino culto por la adoracion de la moneda. Y ansi, adonde los primeros que dixe, en sustentar su estado, no empeñando a Dios por la hazienda, ni haziendo desafueros, sino con lo que tienen por proprio, pueden seruir a Dios, alli los segundos, que quieren a tuerto o derecho (como dizen) alçar casa y fama y acaudalar hazienda, hazen mil offensas a Dios y dos mil agrauios a sus proximos.

Mar.--Altamente has prouado tu intencion. Pero dime si te sientes ya mejor, que te vi en la iglesia endenantes que estauas tan embarada, que jamas pude sacarte vn papel de la mano.

Bel.--Ay, amiga, qué grande fue mi mal no pensado! Pero dime, viste lo que era el papel o sabes qué dezia?

Mar.--Bueno va el recado.

Bel.--Qué dizes?

Mar.--Que, mal pecado, no sé leer; pero por qué me lo preguntas?

Bel.--Porque le hallé en la grada del altar, y no sé lo que es, y temo no sea algun mal, porque luego me senti con las bascas que me viste.

Mar.--No será sino alguna nomina de algun enfermo, que la pondria delante nuestra señora para que tomasse virtud.

Bel.--Ay de mí, que bien creo yo que si alguno sanó con ella, que empeoré yo.

Mar.--Mas qué tacha; ay, Dios te guarde de enfermar; pero dime, sientes algun mal?

Bel.--Dexame de preguntar lo que dicho no sabras remediar; y dime, mudando plática, porque me da pena ésta: de dónde conosciste tú aquel mancebo?

Mar.--Quál, mi señora, a Floriano?

Bel.--Que no, sino el de endenantes.

Mar.--Tan sólo en ser criado de aquel valeroso y gentil cauallero de Floriano; pues ay, señora, y de qué te turbas?

Bel.--No te menees, está queda: que más mal se me va aparejando, y desde agora començare a esforçar mi flaqueça y a forçar mi voluntad.

Mar.--Y aun ansi te cumple, y Dios y ayuda.

Bel.--Qué dizes? no me hables tan entredientes.

Mar.--Hablo ansi porque no sabe la persona si passará alguien que de palabra saque la razon, y declare la persona lo que quiere encubrir. Pero digo que yo te tengo de alegrar oy con mi compañia.

Bel.--Ansi lo guie Dios. Pero dime, cómo tienes tú noticia de su amo de aquel mancebo?

Mar.--Quál, Floriano?

Bel.--Que ya le sé bien el nombre; dime lo que más sabes dél, y piensa que sólo me mueve curiosidad y occasion de tener que hablar contigo.

Mar.--Ay, mi angel, y cómo en nombre del buen Floriano te quiero besar essas manos.

Bel.--Ay, amiga Marcelia, cómo aunque me huelgo de te oyr, no me suena bien esso; cata que ya sabes quánto abomino estas cosas.

Mar.--O, qué gracia tienes aun en el enojarte; puesto que no tienes por qué culpar mi simplicidad en el hablar. Porque si te besé las manos (lo que agora torno a hazer), más en nombre de Floriano que de nadie, es porque con parescerme que a las damas deuen los galanes seruir, no le ay quien a ti merezca si Floriano no. Porque de algunos que en mi casa entran de los suyos oyo dezir, y no acaban de contar de sus loores, su llaneza, su señorio, su liberalidad; pues la edad, que es de veynte y cinco para veynte y seys, que en seso paresce de ochenta. Y agora, mi señora, me dizen que anda tan malo que me ponen los criados duda en el escapar. Y si él (lo que Dios no quiera) muere, se cierra vna gran puerta a menesterosos; porque, a la verdad, a mí me haria grande mal, y a mis necessidades se quitaria vn gran acorro. Y esto te digo como a mi señora, á quien, desengañadamente amando, doy cuenta de mis flaquezas.

Bel.--No viues engañada con migo; pero dime, qué mal es el desse cauallero? que cierto tú lo cuentas de suerte y lo encaresces tanto, que me has mouido a gran lastima.

Mar.--A otro perro con ese huesso. Señora, no me saben dezir sus criados más de que huye toda alegria, y aborresce la conuersacion humana, y ama la soledad. Y puesto a solas, tañe como lo sabe bien hazer, y canta como el que tiene linda gracia nouedades y canciones en declaracion de su mal.

Bel.--Y de qué en especial se quexa, si dizen?

Mar.--Pues no me lleuarás por ay. Señora, no sé más de que dizen que son bascas del coraçon, que algunas vezes le priuan los sentidos.

Bel.--Por mi vida, pues, que si este mi anillo se pusiesse al dedo, que le fuesse bien; porque tiene esta piedra muy apropriada contra esse mal.

Mar.--Mejor anillo le serías tú, si quisiesses, y él te tuuiesse.

Bel.--Qué dizes si me tuuiesse? y habla me claro.

Mar.--A buen entendedor poca parola. Señora, digo que, si no me entendiste, que si le diesses esse anillo y él le tuuiese, que con el sanar te deueria todo seruicio. Pero como ni yo osé pedirte le, ni el buen Floriano esté tan en tu gracia que se le quieras dar, ansi con temor lo hablé entre dientes. Pero, al fin, combidarte ha tu misericordia a que le fies de mí, con tal seguro, que en él sanando o sintiendo aliuio, te le tornaré, o él mesmo te yrá a besar las manos y darte le de su mano a la tuya; porque a todo esto saldre yo fiadora.

Bel.--Ay, calla, que de ti sola lo fiaré, y te lo dare para que él se aproueche tan solo por ti.

Mar.--Yo le tomo con tal presupuesto, y te beso las manos, y se le lleuo luego de tu parte al cauallero.

Bel.--Ay, ay, que no quiero que le lleues en essa manera.

Mar.--Que no digo que se le dare en tu nombre, sino que por tu mandado; pues sola lo fias de mí, yo mesma se le yre a lleuar, aunque en mi vida le hablé. Pero más que tanto haré yo por seruir te, y tornar tele en tu mano como me le das.

Bel.--Ansi lo haz, y cierto que holgara de verle, por saber si es tanto su mal, y ver lo que obra el anillo.

Mar.--Esso, señora, no se lo aure dicho, quando vaya de ojos por tu seruicio él.

Bel.--No quiero dezir lo que entiendes, sino que holgara de que se offresciera occasion de verle, porque en el rostro le conosceré yo si tiene el tal mal.

Mar.--Ya, ya, entendida eres; todo lo haré por tu contentamiento. Pero dónde vas por acá oy que ay toros, segun me dizen, y aun bien sé por quién se corren.

Bel.--No quiero más saber de ti; pero voy a nuestra señora de Prado, por huyr de no me hallar a los toros.

Mar.--Pues si mandas, acompañar te he, aunque tenia bien que hazer: y si has de yr, no aguardes a que entre el sol y ande más gente.

Bel.--Anda, vete, y no dexes de yrme a ver, y ponme cobro en el anillo, que le estimo en mucho por su virtud.

Mar.--Los angeles vayan contigo, que yo cumplire mi palabra.

Bel.--A, Justina, dame la mano y vamos de aquí, que ya se fue Marcelia y vase haziendo tarde.

Just.--Sin duda que ya me dormia; pero huelgo que te alegraste con Marcelia.

Bel.--Por cierto que tengo de mirar de oy más por ella, porque creo que padesce necessidades y es buena muger y diligente.

Just.--Buena obra harás, señora, en fauorescerla; porque con el mal que te sobreuino en la iglesia endenantes luego que tomaste aquel papel, ella mostró tanto sentimiento, que mostró bien el amor que te tenga.

Bel.--Ay, mi Justina, que no te puedo encubrir lo que se trasluce, porque en leyendo aquel papel me senti y siento otra que solia, e inclinada a lo que poco antes aborrescia. Y consentir el mal no es más ya en mi mano, ni sé qué mal es el mio.

Just.--Ay, mala landre me dexe si no deue ser mal de aquel cauallero, y que esta Marcelia lo ha vrdido. Pero si este mal fuere, él se descubrira, porque mal se asconde el fuego en el seno, ni el amor en el pecho.

Bel.--Qué vas diziendo? toma me estos chapines agora que vamos ya por el campo, y dexa me hasta allá yr a solas, porque yre rezando mi rosario.

Just.--Hagase como tú fueres seruida.

NOTAS:

[673] En el original, en delgada.

ARGUMENTO DE LA SCENA XVI

Marcelia yendo a su casa halla la hija acabando de despedir vn galan, y sobre sospecha le pide zelos. Despierta Marcelia a Fulminato; vanse juntos a casa de Floriano, al qual cuenta lo que le auino con Belisea, y dale el anillo, y persuadele que vaya a Prado a uer se con Belisea. Floriano da vn anillo rico suyo a Marcelia, con otras mercedes. Y buelta Marcelia a su casa, Floriano se alegra y come, y manda adereçar para yr a Prado.

MARCELIA, LIBERIA, FULMINATO, LYDORO, POLYTES, FLORIANO.

[Mar.]--O, quán rica voy para mi casa. No en balde dizen que a quien Dios ama que la casa le cata. Y si vale más a quien Dios ayuda que quien mucho madruga, más valdran estas dos cosas juntas: que por quererme Dios a mí encaminar me hizo aceptar tan de facil el cargo de Fulminato en la carta. Y en deliberando hazerlo, puse pies en camino, y a pocos passos he andado gran jornada, y ansi confio en Dios que sacará buenos fines en este negocio, aunque los principios no sean tales. Ya estoy en mi casa, loado Dios; arriba subo de rondon, despertaré a Fulminato, y luego voy a desembarcar con mi buena nueua a Floriano, que lo ha de oyr de mi boca primero que nadie, porque el alma me da que tengo abierta oy buena ventana de claridad a mi casilla. Qué hazes, hija?

Lib.--Aqui me estoy velando el sueño a Fulminato.

Mar.--Pues quién salio agora de casa de priesa, que le vi asomando yo a la punta de la calle?

Lib.--No sé, madre.

Mar.--Ansi, hija, por tu vida que siempre mires por la honra, pues ves quánto yo ando aperreada por traer alguna ganancia. Ve, cierra la puerta, que yo entro a despertar este dormilon.

Lib.--Ya deue mi madre venir picauienta; que auria de auer ya mal empacho de sí y no pedir me á mí zelos de lo poco que hago para lo mucho que ella me enseña. Pero dichosa fuy en despedir aquel galan al punto, que a lo menos por mucho que diga mi madre, ni me quitará ya ésta, ni me lleuará el realejo de a dos. Y asuadas que, si yo puedo, de oy más que pocas me haga mi madre que no me las pague, ni aun me lleue la delantera, si plaze a Dios, que todo es burla el estar siempre en vn hito que enhada. Y el mudar de manjares más despierta el apetito al comer, si todos ellos son buenos. Yo quiero mientras ellos salen almorzar algun bocado, porque de oy más antes me lleuará mi madre harta a la missa que ayuna a las visperas.

Mar.--O, Jesus, y qué dormido está; pero al fin quierole quebrar el sueño.

Ful.--O, despecho de la vida con tales burlas, y tú eres?

Mar.--Leuantate ya, que es tarde.

Ful.--A la he, bien que leuantate, y echase me encima: pues espera.

Mar.--O, valasme Dios, y qué pesado eres en todas tus conuersaciones.

Ful.--Mucho vienes gruñidera; pues qué me mandas agora?

Mar.--Ay, Dios, y qué bonito, y qué obediente. Viste te presto, que ay mucho que hazer; que tú para la tierra donde no ay dia eras bueno, que dormirias a posta.

Ful.--Pues qué quieres? que andando hombre haziendo esgrimas de noche y cargado de armas, el cansancio de la noche alo de pagar el dormir de dia; que la medicina manda dormir siete horas. Pero vees me a punto, y aun con gana de roçabillar.

Mar.--Pues cubre te y vamos a Floriano, que le lleuo este anillo de la mano de Belisea, y le di su carta, que harto mal será si no nos manda dar de almorzar de alboroque, pues que yo bien lo he merescido.

Ful.--Vamos, vamos, pese a la vida, que con tal entrada medra tendremos entrambos con que poblemos las bolsas, si lo que dizes es verdad.

Mar.--De ser ello ansi no dudes tanto como en el partir mi ganancia.

Ful.--Qué dizes de ganancia? que con el gozo de la medra que espero no aduerti.

Mar.--Digo que mi perder oy de sueño meresce buena ganancia.

Ful.--Anda, que para que los dos medremos, algo has de perder del dormir, pues yo por contentar te pierdo mucho del reposo.

Mar.--Mas oxte, necio, y aun no tenemos hijo y poneys le vuestro nombre? pues al freyr lo vereys.

Ful.--Qué gruñidora vas, y qué passo de frayle combidado, y quán en silencio vamos!

Mar.--Y calla ya, que no miras los inconuenientes; voy como de huyda; porque en verme ansi yr contigo no sé qué diran gentes, en especial que si de la plática cogiesse algun passagero alguna razon, no nos haria prouecho.

Ful.--Qué negros escrupulos de vergonçosa desposada. Dime ya qué heziste de la carta de Floriano, y si la diste a Belisea? para que sepa yo responder al punto sin que me hallen desapercebido.

Mar.--Por mi salud que lo adobauas. Vamos por la calle y nombras las personas para manifestar los hechos?

Ful.--Muy secretaria vienes, pues mandote yo que en el mensaje tú podrás saberlo sola, pero en la ganancia mi mano la primera, y aun mi porcion la mayor.

Mar.--Que vas enojado? pues calla, que allá verás como tú y tu amo y todos vosotros me deueys mucho, pues que os dexé ya llano el camino y la guia puesta.

Ful.--Dessa manera ganancia aurá, que para mí es lo principal, y lo al, vaya o venga, en casa estamos. Mira que no te entiendan lo que traes, porque no nos ganen nuestras albricias.

Lyd.--Cata, cata, qué paje trae Fulminato; aquel deue ser el ceuo de su ropa de color, que él dixo. Di, Polytes, conosces la?

Pol.--Como a mí; es la huespeda y amiga del galan. Y asuadas que si no son alcahueterias, que deuen ser quexas de los que allá entran, mayormente si son de la sangre de su hija, que es a cargo Felisino (segun se suena) y quiça vendra a poner le la demanda del dote.

Lyd.--Calla ay, mal hora, que ésta no tiene talle de tener essos tractos.

Pol.--En esta tierra a dos manos juegan las tales, porque de muchas partes les nazca ganancia.

Ful.--Nora buena esten los caualleros.

Lyd.--Bien venga la señora y el galan, y qué es lo que manda por acá?

Ful.--Viene a hablar a Floriano.

Lyd.--Anda, Polytes, y auisa a Floriano; y tú, señora, me alegra con buenas nueuas, porque aunque te parezca nueuo el hablar sin conoscerte, tengo muy gran lengua de tu bondad y gentileza, de los que allá entran en tu casa.

Mar.--Por el buen cumplimiento te beso las manos. En lo demas vengo con vn recaudo al señor Floriano, con que confio en Dios de dexar toda alegria.

Lyd.--Esse tal señor la dé a ti y a todos, que es él poderoso.

Pol.--Mi señor te manda entrar, señora honrada.

Lyd.--Pues si el escudero no me lo quita, yo te quiero acompañar.

Ful.--Señor, como esta señora sea libre e yo sea tuyo, queriendo ella, a mí se me hará merced.

Mar.--Señor, beso tus manos, que ni me temo entrar sola, ni soy tan vieja que no me vaya por mi pie.

Lyd.--Pues guiala, paje.

Mar.--O, mi señor Floriano, cómo salen cumplidos mis desseos tan antiguos de que se me offresciesse occasionada oportunidad, tan buena como agora, para que, aunque con atreuimiento, a lo menos sin verguença y sin por qué de ser me retraydo por tu mucho merescimiento y mi mayor baxeza y pobre aparato, te pudiera venir (como vengo) a besar tus manos. Pero no lo he dexado por negar seruicio a tu magnifica persona y amor grande que tengo a tu bondad, lo qual los más del mundo, a mi parescer, te deuen con razonable título. Mas ya sabes, señor, que a la muger del estado de viudez no todo ni aun lo menos de lo que dessea le es concedido por el dezidor y maldiziente mundo, aunque sea de género suyo bueno y encaminado a la virtud. E con tanto, recibiendo mi sana voluntad a tu seruicio, me perdona en lo passado, con la enmienda en lo venidero. Y ansi de oy más quiero que me culpes por remissa en tu seruicio, si hallando en qué te seruir de mí y manifestando me tu voluntad, hallares en la obra negligencia.

Lyd.--Y valga la la maldicion, si no se pica de rhetorica.

Flor.--Mucho te agradezco la tan buena voluntad como publicas, y perdonando mi desabrimiento que la poca salud me causa, porque tu venida no vaya sin gratificacion de la honra que meresciere, me di qué es lo que me quieres pedir.

Mar.--O, cómo se manifiesta tu illustre generosidad y magnífica largueza, pues que sin esperar a saber mis seruicios me combidas con las mercedes. Pero tambien quiero que sepas que, aunque yo pobre y tú señor y rico, primero te vengo a buscar a tu casa para darte que para pedirte hasta su tiempo.

Flor.--Qué me puedes tú dar?

Ful.--Darte ha respuesta de lo que tú me mandaste, lo qual ella por te seruir y a mí quitar del cuydado de las armas, me quitó del tal afan.

Flor.--Si algo fue, haria lo por ti, que por mí no.

Mar.--Dado que yo deua buena voluntad a los tuyos, pero como ellos te deuan seruicio, ya que algo yo por ellos hiziesse, seria endereçado a fin de te seruir con ellos. Y porque sé que te arrepentiras de me auer occupado sin me oyr mi embaxada, manda me la dezir.

Flor.--Aunque desconfiado de que sea cosa que me pueda dar algun contentamiento, pero por ser la primera cosa que me pides, salios vosotros todos a la sala, y dexadme con esta dueña, si ella se osa fiar de mí.

Ful.--Aun no del todo, voto a la consagracion de mi corona, porque tu enfermedad de hambre de tal vianda es.

Pol.--Qué sales gruñendo? No deuen de contentar a Fulminato aquellas puridades.

Ful.--A la fe, su alma en su palma.

Lyd.--Alto a oyr missa, que ya no saldra Floriano por agora a oyr la, y hazese tarde, y aun el capellan ha rato que esta reuestido. Tú, Polytes, te queda a essa puerta, para si llamare.

Flor.--Agora estamos solos, y antes que me digas lo que quieres, me di tu nombre.

Mar.[674].--Llamo me a tu seruicio Marcelia: soy vna pobre viuda, amadora de los nobles y buenos, y con tal desseo de te seruir, vengo a darte vna embaxada.

Flor.--Cúya?

Mar.--Dime, señor, tú no diste vna carta a Fulminato?

Flor.--Y para quién?

Mar.--O, qué grande es el poder del amor, que ansi le tiene desacordado! Que digo al punto, sin te tener suspenso el entendimiento, que Fulminato me dio en tu nombre vna carta tuya para tu señora Belisea.

Flor.--O viuifico nombre, que ansi me ha tornado de las puertas de la muerte a la vida! Dime, por Dios, si ay buena nueua, que agora sé que sí di.

Mar.--Pues yo se la vi en su mano.

Flor.--Que se la viste tú en su mano?

Mar.--Que se la vi vna vez y otra vez.

Flor.--No lo creo.

Mar.--Pues porque en conoscerme que entiendo yo en tus negocios, y porque tengas en poco esso, sabete que ella queda con harta parte de tu pena.

Flor.--Que sabe mi señora que yo peno por ella?

Mar.--E aun que penará ella presto por ti, si yo no muero.

Flor.--Agora me desconfiaste del todo.

Mar.--Pues mira que soy yo, Marcelia, la que, si me das palabra de tornarme lo que yo te diere, quando yo te lo demandare, te dare vna joya suya.

Flor.--Luego te la doy.

Mar.--Pues pon te tú esse anillo suyo en el dedo del coraçon, que ella tiró del suyo, y por su mano me le dio para ti, porque le dixe quán malo estauas. Pero con dos condiciones. La vna, que yo se le tornasse en mejorando tú; y la otra, con que no te dixesse que ella te le embiaua, sino que yo te le traya.

Flor.--Perdona me, que dizes tanto, que no puedo persuadir el entendimiento a creerte.

Mar.--Pues pon le en el dedo y trae le hasta mañana que te le tornaré a pedir, y en el obrar verás si te miento.

Flor.--Pues pon te tú esse de esse diamante mio en el tu dedo, no en prenda, sino por tuyo, y estotro te le dare pidiendo me le, y no en pago de tu trabajo, sino en trueque de que tú me truxiste estotro. Y tambien porque no es razon que ande en mi mano a la ygual de joya tan sublime.

Mar.--Bueno va esto; que si la piedra es fina, buenas veneras lleuo de mis romerias.

Flor.--Qué dizes, mi hermana, qué dizes, mi amiga? por qué no me das parte de todas tus palabras, que a mí me han resuscitado? Y por qué no te gozas de mi gozo? O joya que meresciste andar en tales manos como las de mi señora: perdonad la injuria y baxa que se os da en ser puesta en las manos deste captiuo y sieruo de aquella cuya vos soys. Y pues sé (que agora lo creo) que ella os mandó venir a mi poder, con su voluntad venistes, y con su palabra me traereys conseruada vuestra virtud, y en su fe os pongo en su memoria en mi dedo. Ya, ya sano soy, vida tengo: resuscitado he. Bien paresce[s] auer (o joya) otra virtud más que la tuya natural, por ser tú cuya eres y querer ella que yo viua, pues tan en punto veo effectos de tu virtud en mi salud, dada por el poderio de mi señora.

Mar.--O, qué hermoso encarescimiento y qué bien encadenado hablar!

Flor.--Qué dizes, almario de mis consuelos?

Mar.--Digo que si me acabas de oyr, que verás quánto me deues.

Flor.--Más que tengo fuera del coraçon; pero di, di, si puedes traer más.

Mar.--Pues para que digas con verdad quánto estas ropas pobres te pueden dar antes que te pidan, sepas que aun te puedo dar más, y más, y más.

Flor.--Que no es possible suffrirme, aunque estoy desnudo, desde la cama no te abraçar, y perdonar me has.

Mar.--A la fe, esto y lo al te perdonaria de buena voluntad.

Flor.--Qué dizes, thesoro de mi salud? no te me enojes.

Mar.--No es tiempo que reyne enojo en mí, viendo tu alegría; pero digo que quisiera tener espacio para contar te las particularidades que passé con mi tan peligrosa y dudosa mensageria, porque viesses el peligro en que me vi, por ti bien empleado. Porque sé yo bien que te dara más plazer la buena ventura que uve, que tristeza te diera mi perdimiento. Pero al fin lo que es hecho con sana voluntad por tal señor como tú, nunca se pierde.

Flor.--La paga dexando para despues, más por dar primero aliuio a mi coraçon que porque la dilacion trayga en oluido lo que te deuo, dime, dime, cómo la vistes? dónde estaua? qué hazia? qué semblante mostraua oyendo te hablar de mí?

Mar.--Señor, ansi como sientes pena en el tardar me en te contar lo que yo hize por tu seruicio, tambien te pesará de que con estas tardanças se te passe el tiempo para lo que has de hazer más.

Flor.--Pues dimelo presto.

Mar.--Que tu señora, con sola la compañia de sus mugeres, está en Prado.

Flor.--Y a qué va, mi hermana, si sabes? y si no es venida, perdona me que a pie me voy y ansi desnudo tras ella, como tras la causa de mi viuir.

Mar.--Y aun por eso te dixe que era tarde; no me detengas, hasta que me oyas mi plática, con el estoruo de tus encendidos desseos. Y sepas que con gran agonia me dixo que tiene desseo de verte; pero no me dio licencia que te lo dixesse de su parte. Por tanto, siguiendo mi consejo, ve tú allá de la mia, o por lo que te paresciere, que despues yo me pondre a la pena por tu seruicio.

Flor.--Qué es esto que oyo? moços, moços, den me de vestir; si no ansi me yre.

Mar.--Cata que la próspera fortuna quiere miramiento, ansi como la aduersa suffrimiento. Come, porque vayas con más color de rostro, para que muestres lo que ha obrado la virtud de su empresa, y no lleues sino poca gente, y de arte, porque es muger muy sentida. Y si te vee con aparato, por no perder su grauedad tú perderas tu ganancia y ella le saldra en vano su desseo. Y porque no te quiero quitar la alegre ganancia de que te ha vestido este mi pobre vestir, come luego e yreme a mi casa a hazer lo mesmo si tuuiere qué. Porque allende de mi pobreza, que a las vezes no ay con qué lo comprar, oy no aurá cosa ni comprada ni guisada, porque anteuine oy el dia en tu seruicio, y en él no he parado hasta agora, que he rompido más chapines que en dos meses.

Flor.--Pues yo quiero comer luego, y no te quiero compeller a que comas conmigo; pero espera. Pajes?

Pol.--Señor.

Flor.--Llama me luego al camarero, y tú, señora y amiga, por amor de Dios, que pues me has començado a curar, que no pares hasta ver me sano, que la paga no será como meresces, pues allende de ser poco quanto tengo para lo que te deuo, como soy forastero no te podre dar lo que pide mi voluntad. Pero no me despidiendo de te fauorescer, te aurás de contentar con lo que suffriere la oportunidad.

Lyd.--Qué es lo que, señor, mandas?

Flor.--Que luego des a esta dueña diez varas del refino que este dia sacaste para mí, para que se vista, y daras le para chapines veynte pieças de oro, y tendras cuydado de mandar la cada dia a su casa racion. Y en el cuydado que de ella tuuieres quiero ver la gana que tienes de hazer me plazer; y a mí me traygan de comer luego, y den me el vestido azetuni altibaxo. Y tú, señora Marcelia, ve con Dios, que de mi plato te mandaré que comas agora que no lo tendras guisado en tu casa. Y tú, Lydorio, manda con ella dos escuderos.

Mar.--Por todo beso tus illustres manos; pero basta que este paje se vaya conmigo, porque me lleue el paño, que por lo de más bien me sé yr sola, pues no puedo mantener quien me acompañe, y encomendando te a Dios me voy.

Pol.--Al diablo encomiendo la bagassa si no la entiendo mejor que a mí, pero montarle han poco sus mañas por oy, si puedo.

Flor.--Que sientes, Lydorio, de mi buena alegria? agora no me diras que no como, y bien! Pero dime, diste lo que te mandé a aquesta dueña?

Lyd.--Señor, todo lo lleua a su contento.

Flor.--Bien heziste, porque más meresce aun. Y mandale luego este par de perdizes ansi calientes de presto, con otros dos platos differentes. Y manda me adereçar de brida vn cauallo de los Franceses el mejor y mejor guarnescido que a ti paresciere. Y a Fulminato le daras de vestir, o luego diez ducados para ello, con que se vista a su contento, y manda le comer luego, por que se vaya conmigo.

Lyd.--Mira, señor, que para lleuar solo vn moço aurias de yr más disfraçado.

Flor.--Bien me acordaste; pues caualguen los continos todos, y tú y los pajes y más gente que tú ordenares vaya.

Lyd.--Come, señor, con reposo, porque mejor te preste, que yo voy a que de todo esso no falte vn punto, segun que cumple y tu voluntad lo pide.

NOTAS:

[674] En el original dice equivocadamente Floriano.

ARGUMENTO DE LA SCENA XVII

Idos Marcelia y Polytes juntos a su casa de la Marcelia, luego va Felisino con el paño, que no quiso que lleuasse el paje yendo con ella, y lleua le el otro paje con Felisino la comida que le mandó Floriano. Felisino se combida para la cena con Marcelia. Floriano va a nuestra señora de Prado, donde habla con Belisea, segun se dirá en la scena que se sigue tras esta.

MARCELIA, POLYTES, LIBERIA, FELISINO, FLORIANO, LYDORIO.

[Mar.]--Qué te paresce, mi señor Polytes, quán conuertido en alegria queda por mi causa Floriano y toda su casa? y tú vas tan mustio, que paresce que te deuen centeno. Cierto que yo soy desdichada contigo en querer te como al viuir, tanto que ha podido en mí la fuerça del amor compeller me a que yo te acometa a ti en te publicar que te amo y quiero tanto, que el desseo de complazerte me priue del cuydado de la guarda de mi honestidad y honra. Y lo que peor veo en mi mal es que con hazer yo, atreuida y desuergonçadamente como muger en acometer te y requerir te, lo que tú como hombre deuieras licita y honrosamente hazer a ley de hombre galan, amante mancebo, yo me quedo con mi desuerguença y tú con mi desamor. Y mira quánta sea en mí la fuerça de tu amor, que contra la ley comun de mugeres, que aunque penen y mueran con dissimulado desuio, aun siendo requeridas, muestran no tener memoria de lo que les dessea el coraçon y les pide la voluntad, yo empero anteuengo te con ruegos amorosos. Y aunque esto para en vna muger que quiere que la tengan en algo sea gran tormento, muy mayor es a mí uer tu desamor con que me pagas; y la carestia de tu habla y el ceño con que me miras me ponen en vna firme sospecha de tu desamor, y en vna sospechosa duda de que te inclinarás a quererme, y en vna certinidad del tu mi menosprecio, que es vna de las cosas más odiosas a las mugeres.

Pol.--Donosa, pues, viene estotra vendiendo me su tan jugada y aun perdida honestidad, que como ya me cuesta tan caro su hambre, la he cobrado temor de entrar en su poder.

Mar.--Qué vienes hablando, amor mio, que aun la vista y habla, que no se niega sino a los notorios enemigos, no quieres darme?

Pol.--Al fin entrar auremos en juego. No sé por qué, señora Marcelia, condenas en mí lo que vuieras de loar por buen miramiento; ya sabes (si amas como dello te precias) que el amor no sabe tener medio. Y como vamos tan en público, no oso hablar, porque como tu amante temo caer en algun amoroso descuydo que sea pregonero de lo que hay entre nosotros dos. Ansi que la razon, acompañada del amor que te tengo, tiene en mí tal fuerça, que posponen lo que quiere mi sensual desseo a lo que toca a tu honra. Que por lo de más, ya sabes que la ley vulgar comun dalo a los mancebos amantes bien empleados, aunque en ningun caso lo aprueuan esto en la muger, pues siempre le da quiebra el crédito.

Mar.--Ay, angel mio, que con ser como tú dizes, bien veo que me quieres hazer creer sagazmente que lo que en ti causa el desamor y oluido que me tienes me digas que es por mirar por mi honra, que yo por ti traygo muy al traste, y quieres me tú dezir que el dexarme de hablar, que lo causa el no me amar, lo hagas por zelo de lo que a mí me cumple. Ay de mí, que te amo tanto, que aun viendo me engañar de ti no puedo desechar tus razones, porque todo en ti me paresce bien. Pero mira cómo lo que yo digo es ansi: que agora que estamos ya en mi casa, donde no tenemos a quién dar cuenta sino a Dios, pero ni aun por esso sales de lo que tienes en la voluntad, que es no amarme.

Pol.--Bien me culparas de veras si tu hija no baxara ya, que nos vio luego.

Lib.--O, loado Dios, que vienes, madre, a esta casa, que ni sé qué piensas de qué nos hemos de mantener; que hoy no se ha callentado el hogar en esta casa.

Pol.--Picado deues tener el molino; mala serias para palacio, que a las visperas aun es temprana la comida.

Lib.--Allá haria como allá, y no se me haria graue; porque dizen que en Roma como en Roma, y en palacio como tal, y en mi casa segun mi ordinario.

Pol.--Y aun porque agora sales de compas ya desmayas? bien dizen que mudar costumbre es a par de muerte.

Mar.--Asuadas que no está ella para matar el sapo con la saliua ayuna.

Lib.--Y aun mi madre canta como bien harta.

Mar.--Por tu vida y de todos tres, que oy no me he desayunado sino de peccados, que salen en vn guiñar del ojo.

Lib.--Pues bien ha vn hora que tengo los manteles puestos.

Mar.--Por tu vida veamos qué tendrá que nos dar, que vn combidado puede combidar a otro.

Pol.--Sentareme sin mirar que aya, porque veas quán de veras pretendo complazerte, mayormente en mi prouecho, que ni miro a lo que se me pueda dar, sino con qué voluntad.

Mar.--Por cierto con la que se dara en esta casa a mi hija.

Fel.--Ea, paje, date priesa, no se enfrie esso. Y pesse a tal con la bagassa, perdoneme que es mi suegra, si despues de puta, no medra agora por alcahueta. Y aun que ella presto quiere (segun veo) echar el pelo malo, aunque toda via algo cabra al yerno de este paño, que es lástima verlo condenado a cubrir tan putas carnes. Y el necio, pues, de mi amo, que por mensaje de vna alcahueta da lo que tiene, y por todo el sudor y vida de vn criado daran vn mal mes, y otro para ellos, y solo del diamante y anillo es verdad: ay os digo yo que como se vea con pelo, que luego se haga delicada y ociosa. Y si la ociosidad entra vna vez en la casa destas tales mugeres, ansi solas y libres y no viejas, yo os baptizo por burdel la morada, aunque ya le lleua los tenores. Pero a la puerta estoy, llamar quiero, que en estas casas ansi cumple, porque a las vezes ay dentro quien ni ellas ni vos querriades encontrar. Ta, ta, ta.

Mar.--Sube, sube, Felisino, que ya eres conoscido.

Fel.--Quiero yo tomar a este paje esto, porque no sé que ay arriba; daca, hermano, essos platos, y da luego la buelta, que serás allá menester para el alçar de mesa; que yo lleuaré la plata. O, hi de puta, y qué buena viene la comida; en mala pro les entre a solas. Buena pro haga, señoras. Cata, cata, y tú eres el patron de la casa?

Pol.--Y pesa te de ello?

Fel.--Por cierto no me pesa a mí de todo tu bien; pero aunque vengo tarde, pues traygo cobro, bien me recebirás, señora Marcelia, y manda me tomar esto; pesan estos platos vn arroba. Y mira que te manda mi señor de su mesmo plato, aunque el vino hasta otro dia lo aurás de perdonar, que allá en el beuer contaronte por muger.

Mar.--Pues más quiero entrar en el numero de los hombres en el beuer el vino, y estar sana, que andar guayando y desseando; pero bien paresce de cuya mano viene la merced, cuya vida Dios prospere y prolongue, y tú, hija, que me reñias por mi descuydo de no proueer te de comer, cata, boua, que donde no anda la persona no haria tal sombra como esta que vees; que ya se te rie el ojo.

Lib.--Pues no te paresce que me deuo de holgar con la visita de Dios presente, que desterrará la hambre de nuestra casa oy, y la misericordia suya, que espero que adelante desterrará nuestras miserias? pero acaba ya Felisino, y descubre lo todo.

Fel.--La comida ya la tienes y no me combidas; y ansi no lleuarás estotro hasta que se me manden albricias.

Mar.--Si me truxeras cosa que ya la palabra de tu amo no vuiera hecho mia (como es vn poco de paño, que han de ser diez varas para vestirme), bien fuera que me pidieras albricias. Pero aunque esso ya lo tenía por mio antes que a ti lo diessen que lo truxesses, porque no quise que Polytes lo truxesse veniendo conmigo, y aun que de lo incierto se deuen las albricias, pero por lo auer traydo, algo aurás.

Fel.--A, pese a tal con la mercaduria; pedistes man to antes que tuuiesses nada, y agora que tienes para dobles vestidos haze se te poco?

Mar.--Anda, bouillo, que toda esta casa es de vosotros; que si pedí poco, pedí segun mi pobreza. Y si tu señor me dio, diome aun poco, segun él quien es, aunque sea mucho a mí. Y mira que no me lo pidas antes de ver si lo he menester; porque como tú no vistes con sola la capa, ni aun yo con solo manto, y allende que yo toda ando como desnuda, y no miras que essa muchacha, que no me la vistes ni mantienes tú, ya que tambien ha menester una saboyana; mira lo tú, hijo, que como a tal te tengo en esta casa, y tú, señor Polytes, juzga qué me podrá sobrar, aunque no quiero que me conozcays auarienta con ver me pobre; tomad sendos cruzados en oro, desto que agora me dieron para chapines quien Dios guarde como a mí, y pensad que lo quito de la boca; porque tiene la persona en su casa mil redrosacas, que vosotros, libres y moços, Dios os guarde, no teneys de cumplir, porque no manteneys carga de casa. Y sentaos y comencemos a comer, y no se hable más.

Pol.--Dios te lo pague, señora. Y por vida de Floriano, que no consintiera que sacaras para entramos cosa, sino por no te enojar. Y tú, Felisino, ni pidas a muger hermosa, ni prometas a pobre, ni deuas a rico, ni tomes de nadie, no te lo deuiendo, más de lo que te quisiere dar de si.

Lib.--Asuadas que luego se publica la virtud donde está.

Fel.--Pues, cuerpo de tal, no quiebres tú las treguas de tu madre en obligar me a que torne por mí; que si me notas de mal cumplidor de mi palabra, yo te traere las agujas, que aun no soy muerto, y porque agora no puedo parar me más, yo lo emendare todo con venir de assiento a la cena, adonde lo soldaré todo, y con tanto con tu perdon y licencia nos despide, pues sabes que en comiendo ha de yr a Prado Floriano.

Pol.--Pues de essa romeria ya sabes, señora Marcelia, que no puedo yo hurtar me, y en el tardar haremos falta, y la falta resultará en nuestro enojo, de que tú no holgarías. Por tanto, a Dios hasta otro dia que de más assiento nos veamos, y tengas vino que beuamos.

Fel.--Y aun la falta de esso, y que estoy que me ahogo de sed, me haze que sin más salvas os quedeys a Dios.

Mar.--Pues no da hombre más de lo que tiene; prouee a la cena de lo que agora faltó, e yd con Dios.

Pol.--O hermano, cómo te quedo en obligacion, más en me auer librado de Marcelia que no por el ducado del alboroque!

Fel.--Y aun porque te entendi busqué cómo te escabullir de sus vñas, que la matrona, como te halla barbiponiente, pegar se te ha.

Pol.--Ella se me puede pegar a mí, pero yo huyre de ella, y ansi mal conuernemos. Pues do vno no quiere, dos no barajan.

Fel.--Alarguemos el passo, que muero de sed; y allá se lo hayan ellas, pues nos libramos y comimos y ganamos.

Mar.--Agora que, hija, son ydos aquellos, te quiero dar a entender cómo deues loar a Dios con el dia de hoy, y hazer cuenta que oymos buena missa. Y mira, boua, quán de buen pie entró esta gente en mi casa, aunque tú pocas vezes te satisfaze cosa que yo haga, lo qual conozco que nasce en ti por falta de experiencia[675]. Pues calla, hija, que andarás por los dias y gustarás de las necessidades, y cargarte han los cuydados, y començará el mundo a brumarte, y como el çapato te vaya mordiendo, y el dolor de la miseria te comiençe a sujetar, aprenderas; y la experiencia te mostrará cómo te deuas oy en dia subjectar por la ganancia a todo el mundo. Porque esta trae a los más ricos merchantes[676] passando los mares y andar acosados de feria en feria. Y aun verás que el mal tiempo no les haze dilatar la partida del regalo de sus casas, porque andan al son que les haze la ganancia en las ferias. Y ver los has, hija, aqui poner tiendas y por el mercado de un dia desplegar sus fardeles, abrir sus caxas, estar presos a la tienda, esperando y combidando a cada qual que les vaya a ella. Pues si miras en ello, verás que a todos les van, acogen y halagan, y al dicho de cada qual plega y desplega sus mercancias, aunque los menos de los que paran le dan ganancia. Ansi tú, hija, a todos los que vienen a tu casa muestra buen rostro, y guarda tu hazienda, y echando tras la suya, echales en el regaço vna honesta risa y dales vna buena palabra, porque no sabes por dónde te tiene Dios encaminado el bien. Por esso, hija, te ladro cada dia que a estos criados de grandes señores les hagas solaz o hospedaje, porque son moços, y viendose delante sus amos todo lo parlan, porque en algo les contenten. Y si no, mira lo, hija, que Floriano sin me auer hasta oy visto, ya tenia tal crédito de mí, que por auerle oy yo visitado, mira qué visita embió luego tras mí, con que comimos y cenaremos si a Dios plaze. E oy me visto de manto y mongilon, y para ti, por no vender mi palabra, vna saboyana. Pues para la hechura y para darte botines y chapines, mira qué moneda no vsada corre agora por mi bolsa. Pues tras esto me queda este anillo, que si la piedra es la que yo pienso que será fina, mira si con tal diamante aurá para ayuda de casarte! que la costa de entre año ya la tenemos segura con ayuda de Dios y de Floriano, y de mi industria; porque me mandó dar racion cada dia, y asuadas que siempre sea tal, que aunque excedamos de nuestro ordinario, nos sobre para ayuda de otras baratijas de por casa. Y tú andate ay, no me creas, y tengas paz con todos, y allegate a los buenos, y serás vno honrado de ellos. Daca, daca mi anillo, que ni pienses de te me alçar con él, ni comiences ya a guardar le por dote, porque aunque más se te ria el ojo, los casamientos salen como los guia Dios, tarde o temprano. Qué dizes, qué me hablas, boua?

Lib.--Que como veo subida tan repente y tan alta, y no veo escalon por donde nos ayamos encumbrado, temo, y con razon, mayor cayda.

Mar.--Donosa judia de Çaragoça, que cegó llorando duelos por venir, ansi me paresces, que tú antes de gozar, llorar. Siruamos a Dios, y antes esperemos el bien que el mal; porque Dios da, y siempre da, y da como quien es. Y con esto ve, cierra la puerta y dormire vn rato yo, que los cuydados del dia me quitaron el sueño desta noche, y tú reposa tambien, que ganada tenemos ya la cena, y el combidado, que no faltará, nos proueera del vino que nos ha faltado.

Pol.--Ya estamos, Felisino hermano, en casa; ve, da los platos al repostero, que yo quiero hablar a Fulminato que nos viene al encuentro.

Fel.--Con esse hombre allá te auen, porque no tiene plática para que yo espere sin beuer.

Pol.--A, hermano Fulminato, qué ha sido de ti, que no he tenido vagar para preguntarte qué fue lo de anoche?

Ful.--Y qué?

Pol.--Que segun diz que anoche corrias, ouo algunos que pensaron que yuas a tu tierra a recobrar herencia, y aun que estarias ya allá.

Ful.--Por qué dizes esso?

Pol.--Porque diz que corrias de suerte que bien ganarás el palio si le corres.

Ful.--Pues ay verás quién es Fulminato; que los que fueron, en sintiendo me desenuaynar, y en reconosciendo ser yo, toman las viñas, de suerte que por bien que yo corro hallé anoche mi ventaja.

Pol.--Y a quién querias tú alcançar, pues los quedauas atras?

Ful.--Quedaron se me a vna buelta de calle, e yo quando aduerti y bolui sobre ellos, sólo vno que no corrio tanto alcancé, que con humildes palabras se me escabulló de una bareada de espaldarazos.

Pol.--Bien dizen que la mansa respuesta quebranta la ira.

Ful.--Mas por vida de tu amiga, quién te lo conto? porque si no fue persona que te lo vuiesse de dezir de buena tinta, tornando yo por mi honra, te diga yo la verdad del caso muy de pe a pa, porque en summa es lo que yo conté.

Pol.--Y aun ansi será, y el resto se quede para de más vagar, porque baxa ya Floriano.

Flor.--Ya, Lydorio, me tendras entendida la razon en lo que quiero que allá se haga, y cómo essa gente se quede esperando me cómo y adonde ya te dixe.

Lyd.--Señor, entendiendo en lo que mejor te paresciere en tus negocios, puedes perder cuydado en lo que me mandaste, que se hará como mejor y más seas seruido. Moços, llegad esse cauallo, y no falte nadie; y encaminemos a la buena ventura.

NOTAS:

[675] En el original, experincia.

[676] Se suple la t de esta palabra.

ARGUMENTO DE LA SCENA XVIII

Començando a penar Belisea por Floriano, y estando tractando con Justina de su mal, sobreuiene Floriano, y finalmente se hablan, declarando Belisea a Floriano en qué manera le ha de amar, y ansi se diuiden, quedando Polytes y Justina concertados de se hablar despues de media noche.

BELISEA, JUSTINA, FLORIANO, POLYTES, FULMINATO, FELISI[NO].

[Bel.].--O soberana madre de Dios, virgen sancta Maria, por reuerencia deste tu sancto templo te suplico me valas. O, qué gran basca siento en el coraçon! o, cómo me siento muy tierna en la memoria del nombre de Floriano! Ay de mí, que ni sé qué mal es el mio, ni sé dónde me han abscondido mis antiguos castos pensamientos! No solia yo tractar de amor de hombre sino por Dios, como a proximos. Pero agora, por la via que aun no entiendo, ni sabria decir, me veo implicada en varios pensamientos. Quiero platicar con Justina este de mí no salido mal, porque allende de ser honesta y sabia donzella y querer la yo bien, sabe oyr lo bueno para loarlo y fauorescerlo, y lo malo para deshazerlo y no lo descubrir. Ven acá, Justina, vete conmigo a la iglesia, y esotras mugeres desque ayan todas comido sin salir de la ribera se espacien y tomen plazer.

Just.--Todo está puesto en cobro: vamos donde mandares.

Bel.--Pues dame la mano y vamonos por en torno de la cerca desta huerta de los monges; porque me congoxo a la sombra desta ribera.

Just.--Y aun por cierto, mi señora, que andas tan achacosa, que no sé si lo haze tu venida.

Bel.--Antes que acá viniesse estaua ya tal.

Just.--Que no digo essa.

Bel.--Pues quál?

Just.--La venida acostumbrada, que es enemiga de la hermosura a las mugeres.

Bel.--Ya te entiendo, que aun para esse mal faltanme dias.

Just.--Pues si en algo te puedo ser buena, te suplico te me declares.

Bel.--Por la confiança de tu buen secreto te quise comunicar los principios, que mi mal no lo entiendo, y es, que desque esta mañana leí vna carta, me siento muy otra que solia.

Just.--Cúya era o qué tenia? no tuuiesse, mal peccado, algunos hechizos!

Bel.--Creo que tenia mi perdicion. Ay, mi Justina, qué hare? que ya siento mi voluntad inclinada a tomar gusto y deleytarme en pensar lo que de antes aborrescia aun oyr. Ya desmayan (por mi mal) mis castos pensamientos, y mi meditacion de Dios se me deshaze; ya los cuydados muy veleros de la honra se me han adormescido; ya, finalmente, como por fuerça de sensualidad me siento ser trayda a recrear me en vanos pensamientos. Y ansi quiero por vna via lo que siempre aborresci por otra; que no sabre dezirte qué quiero, ni qué amo, ni qué aborrezco, ni qué busco conseguir y hallar, ni qué desseo euitando huyr, y esto por hallar me rodeada de mil contrariedades acerca de una sola cosa, que juntamente amo, y temo, y busco, y huyo, y desseo, y aborrezco.

Just.--O, gran mudança de muger! siempre me temi de Marcelia. Pero pues ya es hecho, y en lo hecho no ay enmienda, proueamos en lo porvenir; que si su mal es de amores, ella dara más señal, y si es de enfermedad otra, no le faltará quien la cure, ni medicinas ni regalos. O, poderoso Dios, y qué sospiros tan de las entrañas alança! o, qué alteracion de rostro! o, qué oluido de compostura! ya, ya! asuadas que yo adeuine; mirad qué acuerdo, que me llamó para hablar conmigo, y apostaré que no se acuerda ni de sí ni de mí. Bien dizen que mal vezino es el amor. Jesus, Jesus, y cómo se ha tendido! qué desmayos son estos, mi señora?

Bel.--Ay, que de la muerte. Y lo con que más muero, es desconfiar que no me matarán, porque ansi pensaria descansar, pues el morir es necessario a todos los mortales.

Just.--Ay, por tu vida, que te esfuerces, y mira que viene gran tropel de gente.

Bel.--Pues tornemonos a la ribera con las mugeres.

Just.--Anda, que no hay quien nos conozca si a dicha no son los escuderos que vienen por ti.

Bel.--Yo dixe a mi padre que no viniessen por mí: que me bolueria como vine.

Just.--Pues huelga, que la gente se queda atras, y viene solo vno de a cauallo y dos de a pie, y ansi será vn cauallero que vendra a hazer oracion.

Flor.--Di, Fulminato, qué mugeres son aquellas dos que alli estan a la sombra de aquellas paredes del monesterio?

Ful.--Voy [a] hazer las venir a que las conozcas; pero si alguien que ciña espada presumiere de defenderlas, dasme licencia que le saque la vida?

Pol.--O, maldito sea este panfarron, amen.

Flor.--Qué dizes tú?

Pol.--Que parescen gente de pelo; pero ya, ya! acá está Belisea.

Flor.--No lo creas.

Pol.--A la vna he reconoscido, que es Justina, a la qual tú eres muy en cargo, porque te es muy seruidora en tus negocios.

Flor.--Pues donde essa está, bien podre yo llegar. Tú, Fulminato, no te partas de ay, por si fueres menester. Y tú, Polytes, te ve a la puerta de la iglesia, y mira quién entra y sale, con auiso.

Ful.--Aun el diablo creo que aya parte oy en la venida: que aquella deue ser la dama, que las dos ya parlan entre sí. Yo seguro que ella que debe de buscar manteles, y que si el asno de mi amo me creyesse, que no deuria de hazer sino llegar y embarrar; porque al fin, aunque gruñen con la boca, con el cuerpo se tienden, y luego las vñas de gato. Pero, pesar de la vida, si aure oy de comprar el vestido que mandó al camarero darme, con perder aqui la vida? No sé quién me haze a mí querer honra tan costosa y blasonar del valiente! que Floriano para esso me llama en tales trances, pensando que diran mis hechos con mis dichos para guardar le las espaldas; y él está mal en la razon, porque al primer desenuaynar, y aun quiça antes, le muestro las suelas del calçado, que oy calcé nueuo con esperança de romperlo. Porque ni pare mi madre, ni me parira otra vez, ni mi amo me restaurará la vida si de necio la pierdo por él. Y en estos palacios, si os mancays por ellos, el aliuio que os hazen es en el partido, que no lo dan sino a quien lo suda, y las mercedes, en la sierra de Gata. Yo bien tengo por mí que tal donzella como ésta que no vino sin escuderos, con quien me guarde Dios tomar contienda de dia, ni aun de noche, y éstos en lo sintiendo, son con Floriano. Y él (segun es loco) pensará que con tenerme al lado y la dama delante, que no hay más que temer; y quando mirare por mí, hallarse ha del agalla, que a la fe, pues busca la carne, y solo la querra trinchar, y solo comer, que solo la compre. Que quien solo come en el plato, que solo guarde el hato.

Just.--No has mirado, señora, qué lindezas ha hecho aquel cauallero? y qué saltos haze dar al cauallo? y qué entero anda en la silla? que por mi vida que algunas vezes de ver el cauallo tan enarmonado me pone pauor no le auenga algun desgayre; porque es cauallo muy desapoderado y paresce vn elephante.

Bel.--Ay, guardar lo ha Dios, que holgado me he de verle, y quán sin tacha y quán gentil hombre le hizo Dios, y aquel vestido le arma muy bien, y aquella cadena de oro le adorna mucho.

Just.--Y aun ella, que es harto rica y grande. Pero ya sé quién él es, y si no te enojas, direlo.

Bel.--No creo que ay por qué enojarme, que él me ha parescido hasta agora bien. Dime, quién es?

Just.--Es aquel gran cauallero, tu seruidor Floriano. Ay, por Dios, no te desmayes ansi; qué tal te sientes?

Bel.--Ay, que no sé; pero dexa me, que el lugar tan público, y mi honra, y mi honestidad, me mandan sacar fuerças de flaqueza, y ansi me esforçaré más que puedo, por no dar señales de mi mal.

Flor.--Toma este cauallo, Fulminato, y passeale un rato.

Ful.--Pues si en algo más me vuieres menester, mandas que le suelte?

Flor.--Anda, que solo yo deuo tener temor por ver me ante tanta majestad.

Ful.--Pues a la obra verás si ay temor en mí; pero allá yrás. Qué buen achaque tengo agora para escabullir me; porque si algo fuere, dire que con el passear del cauallo no lo vi, y con el rixar suyo, no lo oy. Y aun si viere que son muchos, suelto el cauallo, y él por los campos a huyr de mí, e yo tras él a huyr destotros, y otra vez auisará mi amo, si escapare viuo, en no echar las cargas todas a vno. Pues esperar socorro de la gente es por de mas; porque todos se han tendido por los campos a buscar sombras; que Floriano está tal, que ni sabe si haze calor, si frio. Ea, pues, vos, don cauallo, tambien teneys el mal de vuestro amo? Quiero me yr a vna sombra por aqui donde a mi seguro pueda huyr en despertando si algo vuiere; y alli dormire a mi sabor, que Floriano y las damas ya se van encontrando, e yo seguro que tienen plática para tres horas.

Just.--Señora, el cauallero se viene hazia nosotras con su varica en la mano. Y pues os haueys visto entrambos, habla le, que la buena criança entre los más nobles reluze más. Y pues ya está cerca, yo quiero mouer la causa de la plática, no como más sabia, pero como más atreuida y más libre. A, cauallero, no passeys adelante sin licencia desta señora, que yo os defenderé el passo.

Flor.--Por cierto si como es essa señora la que con justo título posee mi voluntad, y tiene el sí y el no de mis obras en su querer, fuera yo el tal posseedor (aunque posseyera mal) yo os obedesciera luego. Y ansi os ruego no me tengays a mal el esperar esse mandamiento de su boca, desacatando se mi atreuimiento a vuestro libre mandar; y en esto no pretendo injuriar vuestro merescimiento en no me subjectar a vuestro dicho; pero por no quitar la obediencia a quien sobre todas las del mundo todo buen entendimiento de hombre conoscera ser le deuda forçosa, y a quien más que todos y sobre todos y solo entre todos amorosamente soy subjecto, y esforçadamente defendere por sola mia la deuda del tal seruicio. Y ansi a vos, hermosa, por muchos respectos desseo hazer os plazer, fuera del presente discrimen.

Just.--Pues cómo tan ayna conosceys quién sea cada vna de nos, posponiendo a mí y anteponiendo a esta señora, auiendo os yo hablado la primera?

Flor.--Dexando muchas causas que me han mouido en lo hecho, si algo ha sido contra vos, y respondiendo, no en excusacion de lo que tan acertadamente yo dixe, pero para sólo dar razon de lo que me pedis, digo: que el temor reuerencial que mis potencias han mostrado en mí tener a essa señora, me abrio la ciega vista de mi enajenado entendimiento, y alumbradas mis potencias con rayos de tanta gloria presente, ni tanta majestad se podia occultar a mi vista, ni mi voluntad, que a ella hizo homenaje sola, permitiera hazer tal aleuosia, que a nadie diera otra obediencia. Y ansi por el gozo que siento en hablar en esto, torno a me declarar cuyo soy, porque vos veays a quien sola deuo de obedescer. Porque en llegando, la presencia desterró mi tristeza, y diome nueua alegria, y la tal alegria auiuó mis sentidos, despertó mi memoria, abrio la clausura de mi entendimiento. Y vi luego las prisiones de mi coraçon y el gozo de tanta gloria, haziendo me atreuer a leuantar de mi baxeza los ojos de mi tan irradiado e illuminoso y claro entendimiento, vi el de dónde procedia mi tal alegria. Y finalmente vi en las manos del querer de essa señora las llaues con que quando perdi mi captiua libertad vi aprisionar mi glorioso y libre llagado coraçon por suyo. Cuyo desque le conosci, le vi tan altiuo, y tan grandioso, y tan estimado, y lleno de tanta hufania con su prision, y tan gozoso con su herida, y tan alegre con sus mortales dolores, que ni quiere buscar cómo salir de ellos, ni hazer semblante de acatamiento menos que a tanta majestad. E ansi ni vos tendreys en mucho el no auer os yo obedescido, ni essa señora me culpará en ansi me auer en su presencia (como absorto y oluidado de mí) desacatado con desenvoltura en el hablar, y firmeza en el llamar me por suyo, y a ella por mi señora, aunque ella de esto sea injuriada, pues en ello soy yo el bienauenturado y gozoso.

Just.--A, señora, pues no oso delante deste cauallero sino llamar te mi señora, ni yo puedo suffrir que en tu presencia tal me tracten, ni delante de quien ansi me deshaze osaré parar más, por esso me da licencia e yre por vnas horas que oyendo missa esta mañana se me quedaron en la capilla, porque viene gente y no me las tomen. Y vos, cauallero, mirad que aun no os doy entera soltura para que sin mi licencia hableys a otra dama.

Bel.--Anda, maldita seas, chocarrera, y estate queda, que pensará esse cauallero que hablas de veras.

Flor.--Ni yo sé, mi señora, con más de sola vna que tiene mi coraçon tener veras, ni con vos puedo tratar debaxo de alguna burla.

Just.--Ay, señora, señora, mezquina yo, qué toro tan lleno de garrochas viene de hazia el rio! Huye, huye, acojamonos a la iglesia, que yo no oso parar aqui más.

Bel.--Cauallero, por vuestra fe que passeys vuestro camino, que mi compañera se me ha ydo, e yo me voy a poner en saluo, aunque las piernas me ha cortado el temor de tan feroz animal; aun que viene algo lexos.

Flor.--Mi señora, el toro se ha passado a nado huyendo. E pues los otros en vuestra ausencia han muerto por vos, este morira en vuestra presencia por el que los dio a la muerte, más muerto que ellos, por vos.

Bel.--Ay sola de mí, que soy muerta, que hazia acá encamina!

Flor.--Más solo me hallo y más muerto sin vos, aunque me sustenta la fuerça de vuestra hermosura. Pero porque veas, mi señora, qué fuerças son las tuyas, que ansi temes a vn bruto animal, y a mí tienes tan sin temor tal parado, suplico te veas cómo las fuerças del tu vencido quitarán la vida al que ha puesto temor a quien sola yo tanto temo.

Bel.--Ay, por vn solo Dios, que no tomes debate por mí, que me puedo acoger a seguro, tan a tu peligro con quien no sabe hazer differencia de merescimientos.

Flor.--Hará la, aunque no quiera, del poder; y sin te mudar, me perdona antes que más llegue, porque se viene hazia nosotros, y muy denodado.

Pol.--Anda, anda, mi señora, que agora el temor del toro te puso en la prision del que tú tienes tan muerto.

Just.--Sin falta que son grandes y muy a cada passo vuestras muertes. Pero dexame, triste yo, que ni sé qué fue de mi señora, que pense qne venia tras mí, y dexo la sola, y lo hize mal, y tampoco yo me recataba de ti.

Pol.--Anda, mi vida, acojamonos a la iglesia, que ella allá tiene quien le va más que juramento en guardar la.

Ful.--Cata, cata, qué fiero toro! y por las reliquias de sant Saluador de Oviedo, que es Floriano con él. O, hi de puta, pues qué animalejo! que no hay cosa de que yo más tema en esta vida, despues de temer a las superiores potestades. Pero pongo me a cauallo por sí o por no, que este quatrupeo me pondra tierra en medio. Pero o, hi de puta el diablo, qué soltura y destreza y coraçon y fuerça de hombre que ansi le esperó, y de solo un golpe le ha desjarretado. Pero tal mirador tiene! muerto le deue de quedar, que ya se torna limpiando la espada. Agora que sé que el toro no vendra por acá, me torno a mi officio la barba sobre el hombro y los pies en primera.

Bel.--O, qué hazaña y soltura de cauallero! o, cómo no sé por qué vias soy violentada más y más de cada momento a le amar! Y pues él se torna para acá, y no excuso rendir le gracias por lo hecho, y tengo buena occasion para le hablar, quiero intentar de saber sus desseos, que tanto en todo y por todo publica ser en mi seruicio. O, bendito el Señor que te libró! En merced tengo, señor, lo hecho, por la parte del temor que me quitaste, y pena que tenia de te ver yr a tanto peligro.

Flor.--Nunca pensé merescer, mi señora, tanta piedad de vos, ni verme tan viuo delante de quien me mata.

Bel.--Y quién es la persona que ansi se ha con vos?

Flor.--Ay, angel mio! que si tal merced de ti me atreuiera a pensar de alcançar como es el hablarme, tuuiera pensado el cómo responder a tu pregunta.

Bel.--No tengas en tanto la habla, que a nadie aborresciendo la niego.

Flor.--Por merced grande tengo el hablar me; pero por principio de mi aliuio tengo el saber que a nadie desamas, porque ansi pienso que no ha sido tu intencion en lo passado que yo muriesse, pues tu clemencia a todos querria dar vida. De donde pienso que si fueras antes sabidora de mi pena, y supieras el ser por ti, y conocieras el ser tú la causa, que si no por yo lo merescer, a lo menos me vuieras acorrido por tu benignidad, sentiendo pesar de la pena de mi atreuimiento. Porque a yo más acabar de morir, mi tormento atreuido fuera pregonero de mi culpa e tu innocencia.

Bel.--Pues tan al descubierto me dizes que yo te doy pena, querria saber tu nombre, para conosciendo te conoscer si tú tienes la culpa de la pena que dizes que tienes.

Flor.--La pena que yo he padescido, confiesso que ha sido merescida, por el atreuimiento deste tu Floriano; pero pues tu hermosura dio alas a mi atreuimiento en te yo amar, suplico te, como por cartas te pedi, que en el gualardonar mis tormentos, no teniendo respecto a mi culpa, la tengas[677] a tu misericordiosa compassion, y con ésta detengas las fuerças de tu justicia no executando tu riguroso castigo. Y si quieres castigar me más y más, si mayor castigo puede auer en las carceles de amor, propon de me dar en el suffrimiento mio mayores fuerças tuyas para que, en mí tu indignacion executando, seas más vengada, si tu merced en me atormentar es seruida, e tu benigna misericordia no injuriada.

Bel.--Antes de agora vuiera yo de conoscer, Floriano, quién fuesses, cuyo nombre tus atreuidas cartas me auian dicho. Pero mira, Floriano, que si tú como hombre buscas tu desatinado descanso, yo como donzella mamparo mi delicada honra. Y si tú buscas la consecucion de tu infectionada voluntad, yo defiendo mi libertad. E si tú quieres guiar tras tus venenosos y no limpios desseos, con tu amor desamador de mi honestidad, yo tengo de cerrar la puerta a toda habla que ni a mi ánimo trayga limpieza ni a mi spiritu reposada castidad. Por tanto como a hermano en tal amor te ruego me ames, si me amas, y me quieras bien para mi bien, y no de suerte que queriendo me, quieras mal para ti y peor para mí. E con hazer tú esto, podras ganar en mí vn amor que a bienqueriente de mi honra te tendre. De otra guisa, desamarte he como a enemigo de virtud, y perseguidor de mi honra, y menoscabador de mi limpieza, y matador de mi innocencia en mala inclinacion, y derramador de mi fama, y destruydor de mi reposo, y asolador de la casa de mi padre, y ensuziador de mi alta sangre. E si te han mentido de mí otra cosa, desapega la de tu imaginacion. E si te han dicho que me pesa de tu mal, si tú lo entiendes como yo quiero y pretendo que lo entiendas, sey cierta que tú me tendras que agradescer, e yo occasion con que más y más te mostrar por las obras el limpio amor de mi voluntad senzilla. Y si eres hombre, yo muger, y entramos hechos para Dios y formados a su imagen, y criados para gozalle, y obligados a amarle, y en él a nosotros, y a nosotros por él y para él. Y si holgué de verte, fue por desengañarte. Y en esto (concluyendo mi plática) verás quán en limpio amor te amo, que tu bien vees me he esforçado a forçarme a te hablar sola sin te auer aun conoscido. E pues te consta mi voluntad, si te guiares por ella, procuraré tu salud, holgaré de tu bien, buscaré tu descanso, acceptaré tu conuersacion, oyre tus mensajes, respondere a tus castas peticiones. Pero de otra manera, aborrescere tus costumbres, huyre tu persona, blasphemaré tu nombre, euitaré tus hablas, quitaré tus visitas, perseguiré tus fuerças por assegurar mi flaqueza, y desamaré y oluidar me he de tu salud exterior, por no perder la mia interior.

Flor.--No menos sabia te has mostrado, mi señora, en el hablar, que honesta en el rehuyr me, y hermosa en el mal herir me, y poderosa en el matar me, y señora en el mandar me, y paciente en el oyr me, y sagaz en el despedir me. Yo me doy por pago de lo que padezco con el dezir que me amays, aunque no es el amor que yo pido, pues es más del que yo os merezco. Pero todavia te suplico que, pues ausente, como a proximo necessitado, me mandastes este tu anillo, cuya virtud por solo ser tuyo me reuocó de las puertas de la muerte, que agora que me has visto presente no permittas que mi gran fuego de pena me consuma, siquiera porque se vea, mi señora, que, como pudiste herir me y matar me, puedes tambien sanar me y dar me vida; y de oy más sustenta mi vida para que en mí executes tu saña con el castigo, si otra cosa no te merezco. Y esto siquiera porque, pues yo me publico por tuyo, vean los que no lo son quán bien sabes tractar a los tuyos, para que todos lo cobdicien ser, aunque yo solo lo querria tener por mio, porque solo me tuuiesses por tuyo.

Bel.--Ya te di seguro del amor que te tengo y tendre, mientras tu mal gouierno no lo perdiere de mí. Y con esto te ve con Dios, que sale Justina y vendra mi gente, y no quiero sospecha donde yo no tengo occasion, ni la quiero en ti.

Flor.--Sin más altercar a tu mandado, quiero hazer vuestra voluntad en me yr bien contra mia, pues jamás saldra de tu seruicio: cuyas manos besando, me despido de tu presencia, encomendando se te en ausencia este tu Floriano, que agora que me encomende a ti, me voy al templo a encomendar a Dios el alma, y a ti, a quien encomiendo mi coraçon.

Just.--Anda ya, señor, que estas no son cosas para tractar en este lugar. Baste, que en el jardin, y a la hora que te aplaze, hablaremos lo que queda. Y mira que viene tu amo acá; yo quiero dexarle entrar, e yrme sin que me vea para mi señora.

Pol.--Pues con esperança de la yda me voy a la puerta de la iglesia, do él mandó esperar le.

Bel.--Anda ya, Justina, maldita seas, y cómo me dexaste sola?

Just.--Mi señora, fue tanto el temor que cobré al toro, que con pensar tambien huyeras conmigo me acogi; pero y el toro?

Bel.--Anda, vamonos a la ribera con las mugeres y dame la mano, porque tractemos de yrnos para casa.

Just.--Pues si mandas, daca, y vamos; pero ay, que está alli el toro.

Bel.--No le ayas temor, que aquel cauallero le mató, y aun muy desembueltamente.

Just.--Pues vamonos por par de él y veremos le.

Flor.--Dy, Polytes, vino gente alguna mientras alli estuue?

Pol.--Señor, no.

Flor.--Y qué hora será?

Pol.--Señor, seria poco más de la vna quando llegamos, y los monges han dicho sus visperas ya, y aun ha dado las quatro el relox.

Flor.--Pues no me paresce que ha media hora que llegamos. Di a esse moço que me trayga el cauallo.

Pol.--Señor, ya viene con él, que siempre ha estado alli cerca Fulminato.

Ful.--Boto a la sancta Litanía que se acogieron las damas; y helo sale muy deuoto Floriano; alla voy con el cheuao (sic).

Pol.--Por Dios, que barrieron presto las señoras, y Floriano no sé qué ha negociado, que va mustio, y aun él que tuuo harto tiempo, si fue para ello. Aunque quiça que hizo algo, no le quiero condenar para poco, pues yo fuy para harto menos, aunque a la verdad la reuerencia del sancto lugar me ató las manos donde andaua bien suelta la voluntad.

Ful.--Cómo va hecho mudo nuestramo; di, hermano Polytes?

Pol.--Y con quién ha de yr hablando, pues con nosotros la disparidad de las personas lo estorua?

Ful.--O, pesar de la Berberia! y cómo, no soy yo hombre que por mi persona puedo hablar con el rey? Cata que la sangre todos la tenemos bermeja; pues la casta? de Adam baxamos todos, que no está en más la disparidad que llamas sino en el tener. Sí que el yr a cauallo, y lleuar ropa de seda, y cadena de oro, no nascio con el hombre; y como lo tiene aquél, lo podia tener yo. Pues si por hazañas se gana la casta y valor, ya puede Fulminato tener más blasones que cabran en vn paramento. Pero al fin, como no me conosce ni estima el rey y el mundo, ansi me yre a pie.

Fel.--A, hermanos, qué ha passado por allá? que yo dormido he vn rato atendiendo, y aun por poco que fuera, como los más lo hizieron desque hartos de aguardar.

Ful.--A la fe, si tú y ellos estuuierades en vela como Fulminato, guardando el cuerpo a Floriano, no os enhadara la ociosidad con el cuydado de las armas y el peligro de la vida; pero al fin todo es dicha este mundo.

Fel.--Alguna razon tienes; pero por tanto eres de a par del asa. Aunque si mal vuiera de hauer, nosotros estauamos los primeros en el passo por donde auia de venir.

Ful.--Essa disputa más tiempo pedia para dezir se; pero ya estamos en casa, y entendamos en apear a nuestramo.

Flor.--Oyes lo, Fulminato? de aqui a vn rato sube a mi camara.

Fel.--Cata, Fulminato, como yo acerté en que eras de a par de el asa; pues alto, cada vno entienda en lo que deue.

NOTAS:

[677] Asi el original, quizás sea errata; por lo tengas.

ARGUMENTO DE LA SCENA XIX

Lydorio pregunta a Fulminato lo que passó en Prado. Floriano haze gran lamentacion de su pena y quiere embiar a Fulminato a su señora, el qual escusandose le manda llamar a Marcelia.

LYDORIO, FULMINATO, FLORIANO.

[Lyd.]--Dime, Fulminato, qué nueuas tenemos? cómo ha venido tan mustio Floriano? qué successo vuo la yda?

Ful.--No sé por Dios; porque quando solo me vi, y alla vi la dama...

Lyd.--Qué dama?

Ful.--La que nos trae dansantes sin son: y digo que quando conosci la cosa como yua, se me alegró el ojo, y juro por las bendiciones de la letania que ya me bullia la espada en la vayna, y al cabo mi gozo en el pozo, porque no vuo persona de resistencia.

Lyd.--Y Floriano habló ya con la dama?

Ful.--Y cómo ansi; que bien dizen que a los bouos se aparesce la virgen Maria.

Lyd.--Calla en mal punto; no desmandes la lengua contra quien te mantiene.

Ful.--Digo lo porque da Dios hauas a quien no tiene quixadas. Porque si en mi poder la viera, en la meytad del tiempo que él gastó con ella en circunloquios, la tuuiera yo encinta; porque al fin yo juro por ella que le querra más buen obrador que buen parlador: porque dizen que gato miador nunca buen murador.

Lyd.--Mira que todas las cosas quieren sazon y tiempo.

Ful.--Y aun ansi es, que quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente. Y mejor es buscar suelda para lo hecho que tiempo para lo por hazer, porque el ser mejor es en las cosas, que no la potencia.

Lyd.--Dizes bien en las bien guiadas.

Ful.--A la fe, todo hombre obra por el fin. Y el fin de Floriano es venir a lo que yo començara por la obra, porque excusados son rodeos donde ay llano atajo.

Lyd.--Nunca verás atajo sin trabajo.

Ful.--Ni aun rodeo sin desseo; al fin, de dos males, mejor es el yerro en el hazer que no el yerro por esperar. En especial que, segun la troba, los yerros por amores son dignos de perdonar.

Lyd.--Dexando pues esto, yo seguro que deue de hauer algun aliuio, pues sobre hauer precedido esso, te manda llamar de prisa. Ve, pues, a ver qué te quiere.

Ful.--Voyme a armar; que él no me querra sino que le vaya por la dama allá sobre noche.

Lyd.--Lo que fuere allá lo sabras; entra dentro.

Ful.--Pues porque aya tiempo para me apercebir, voy.

Flor.--O captiuo amante, cómo ahora del todo has conoscido tu poco valor, pues tan despedido vienes de tu señora, y tan sin confiar remedio en lo que esperauas! O mi señora, o mi bien, o, qué gracia mostrauas en la compostura de tu honesto semblante! o, qué señorio en la persona, o, qué grauedad y majestad en el retraerme, o, qué compendio en las palabras y qué elegante facundia en las razones! Ay de mí, que el tú despedirme me lleva más para ti, y el combidarme a la guarda de tu honestidad, con tus dulces y amigables palabras, me pone mayor desseo de te ser en esto enemigo. Porque o tú me tienes de acabar la tan penada vida, o has de perdonar mis tan importunas querellas; porque mientras más virtudes y gracias veo en ti, más de la razon soy lleuado, y más la voluntad me combida quererte, y adorarte, y seguirte como a objeto final de mis presentes desseos. Bien puedo morir en el campo del amor, pero no dexaré, mi señora, de publicar me por dichoso tu captiuo, y a ti declarar por injuriada en ser mi señora, y ansi, vida mia, huelgo que me acabes de matar, porque gane mi victoria el triunpho de mi pelea, y la gloria en acabar la vida en seruicio de quien me le da. Y ansi yo muriendo haré fin a mi penar, y tú, mi señora, quedarás libre de mi captiuerio, que en tu prision dulce passo, pues ya no tendre en qué te ser molesto. Pero qué digo? qué hablo? de qué me querello? de quien tanto fauor me ha mostrado en querer me hablar? Perdona me, vida mia, que gozoso de tu vista se me ha desmandado la lengua a dezir lo que no le dieron licencia, ni yo ingrato le vuiera de dexar pronunciar.

Ful.--O, pesar de Mahoma con hombre tan sin acuerdo, que haze de passear, y sin verme a mí presente habla con la otra, por auentura bien sin memoria de el que está ausente. Agora deue hablar con ella lo que ayer lleuaba pensado y no osó en verse delante ella. Quiero despertar le de su oluido, si no aquí me estaré oy. A, señor, mira que ha rato estoy esperando tu mandado.

Flor.--O Fulminato, y ay estauas? mira quál deuo estar yo que aun no te auia visto; pero qué quieres?

Ful.--Otra vez a doze; vengo a ver para qué me llamaste.

Flor.--Ya sé que te llamo para ver qué sientes de mi mal y qué esperas de mi remedio.

Ful.--De lo primero, por sentir tanto, quisiera que me vuieras dexado libre, y ansi supiera responderte a tu remedio.

Flor.--Y qué licencia quieres?

Ful.--Para dexarme hazer a mi modo, que allá donde estaua ayer contigo te tomara la señora y te la pusiera a ancas del cauallo. Y con poco que la ayudaras a tener, ella fuera buena de aplacar; y en guardar te el passo[678] dexarasse a mí, pues estas son mis missas.

Flor.--Y tú no miras que en esso se offendia la libertad de quien a mi me aprisiona?

Ful.--Anda, señor, no te captiues tanto, que ella, como muger, hecha fue para el hombre.

Flor.--En las otras ansi es, pero a mi señora criola Dios solo para sí, y a mí solo para ella; y como Dios sapientissimo inclina cada cosa para su fin, a la piedra en yr a lo baxo, y el fuego a lo alto, y la tierra para ser pisada, y el mar para habitacion del pece, y el mundo para seruicio del hombre, y al hombre para la bienauenturança, y como para mí, por particular priuilegio, como por tal fin en lo desta vida me deputó Dios a mi señora por objecto, ansi la amo, ansi la busco y ansi la quiero, como cada cosa busca su conseruacion.

Ful.--Ni a mí me crió Dios para tantas rhetoricas, ni a ti para menos que Dios; y ansi me di luego lo que quieres que haga, porque tambien me dio Dios por natural el poco hablar y el mucho obrar; y si mandas concluyda la prouança, sea luego la sentencia el mandarme que te vaya por ella.

Flor.--Esse tan libre hablar no es para contra tal poder como el de mi señora; pero dexando de hablar como mi pena y la razon lo pide, y hablando segun tu supuesto requiere, te querria me supiesses cómo queda mi señora conmigo.

Ful.--Bien digo yo que este hombre agora habla lo que lleuaua pensado entonces. Dime, y quién mejor que tú sabra esso, pues que la hablaste ayer?

Flor.--Sí que no luego se conoce vn coraçon humano.

Ful.--Pues si mandas que en su retraymiento lo sepa de ella, dame licencia.

Flor.--Pues antes que sea más tarde la noche, ve y sabe qué tal vino, y todo lo que tú más pudieres.

Ful.--Bien sé yo que ella quedó descontenta, si no quedó dueña, si, con todo, otro no auia ya madrugado antes; porque al fin damas: el que antes llega y más da, la lleua.

Flor.--Qué dizes? no vayas de mala gana.

Ful.--Bien me has conoscido y entendido; antes dixe que me hazes merced en lo mandado, y seria cumplida la merced en darme ya lugar; porque por el sancto cerrojo de Burgos que no escuso oy de darme a conoscer con los de su casa, que me traen ya sobre ojo: e yo pica viento por tener la oportunidad que agora para que del todo me conozcan y aun ayunen.

Flor.--Pues mira que esta cosa no ha de yr por via de fuerça.

Ful.--Pus para esso, el paje Polytes ha de yr allá esta noche sobre concierto de la su donzella. Pero al fin, acudiendo a lo que haze al caso, voy [a] hallarte a Marcelia, que ya sabes para quánto es, y aunque ya ella no saldra de su casa por agora, pero luego por la mañana te la hago venir dando de manos.

Flor.--Pues ansi lo pon por obra, y ve luego, llama me a Polytes.

Ful.--Alla quedarás diablo, y qué pensado tenia que auia de yr yo donde me mandaua. A la fe, auise el pelo, que a mi saluó de honra y persona y ganancia, y aun sin offensa de Dios, seruirele porque me lo paga. Y en lo demas, él con su locura e yo con mi prouecho y vida. Y pues por el presente me libró Dios deste moledor, será bien yr a dar vn ojeo a la cal nueua, porque la presencia del hombre quita a la muger de muchas occasiones de deslealtad. Pues dizen que al molino y a la muger, andar sobre él. Y despues desto, tractaré con Marcelia destas cosas de Floriano, y si ella queriendo entender en ello piensa sacar algun fructo, yo le dare soga de libertad; pero de lo que sacare, a medias, y aun mi parte la primera, que, si yo puedo, con las manos de aquella boua sacaré yo agua con que me yo refresque. Que pues ya la cosa se va vrdiendo, yo haré que por mal recatado no me alcançe algun torbellino. Y en lo de mas, pues me tengo buen arrimo en Marcelia, y aun no tan viejo que no me sustente este año todo, para el otro, si viuos somos y acá estamos, Dios proueera de algun fresco. Y en tanto, pues ella me guarda lealtad (que tan poco le cale menos) pues bien ha de madrugar quien a mí engañe, porque dizen que no hurtes hogaça a quien cueze y amasa, quiero lleuarla a sobre peyne, porque dizen que el que mucho exprime saca la sangre. Y ansi yo tanto la podre acossar, que me pierda el temor al castigo, y la verguença al offender me, y entonces perderse ya rozin y mançanas; porque quien todo lo quiere, todo lo pierde. Quiero ver, pues, si Felisino querra encaminar para allá, porque ni lo quiero aguardar para más noche, ni aun sé bien si Felisino perdio bien el enojo de estotro día, que aun no me mira catholicamente; que paz querria con todos, y más con las tauerneras. Y con todos querria a mi saluo mi ganancia, que tambien Pinel aun anda algo de costana, porque alli los vi estar hablando a solas los dos, y tengo por ruin señal que en verme se traspusieron. Voy los buscar para ver en qué ley viuimos.

NOTAS:

[678] Así el original, mas parece que debiera decir y el guardarte el passo.

ARGUMENTO DE LA SCENA XX

Belisea descubre á Justina sus bascas y mal, y entramas platican de dónde proceda el amor en el hombre. Justina descubre a su señora el concierto que entre ella y Polytes auia, de hablarse essa noche. Y conciertan de que le hable Belisea al paje, porque sepa de Floriano.

BELISEA, JUSTINA.

[Bel.]--O donzella triste y la más sin ventura de las mugeres! Ay de mí, que no sé en qué han de parar estas mis vascas: que si quiero dar alguna razon de mi mal, no la conozco, ni la alcanço; si propongo dissimularlo, no es possible. Mi recogimiento, mi honestidad, mi limpieza me hazen no saber cómo pueda, ni ose, ni sepa hablar la lengua lo que el afligido coraçon le manda. Pues la razon acompañada de mis antiguas virtudes me da sofrenadas para que lo que la concupiscencia platica y representa a mi memoria, mi limpia voluntad lo despida, y mi castidad lo destierre, y mi honestidad lo huya, pero ay de mí, que con la memoria de aquel cauallero me siento muy acouardada y perezosa y soñolienta a la virtud. Ya mis desseos dan lugar a mi entendimiento para que se esté ceuando en su contemplacion, mis ojos lloran por verle, y todos mis sentidos exteriores pierden su officio para no estoruar a las potencias interiores que se harten, y ceuen, y sustenten en aquella meditacion que la voluntad toma por final descanso. Y esta meditacion y esta gloria no me prouiene sino de parte de aquel cauallero: que mi voluntad ansi le ama, que manda a mi memoria no partir de sí, aunque mi honestidad algo resista; pero no como de primero, porque ya se halla muy debilitada de sus primeras fuerças. Pero grande es mi mal, pues ansi me siento affectionar a lo contrario a mi honestidad y honra, y pues ya la razon en mí predomina, quiero obedes er y seguir tras la sensualidad, y ansi sanaré lo acessorio, que es el cuerpo, con la muerte de lo essencial, que es el alma. Determino me de no lleuar tanto mal a solas; pero descubrirme a Justina, para que como cuerda me encubra, y como fiel y libre de tal rauia me busque algun remedio, o a lo menos aliuiarme en algo, pues el mal conmunicado con el amigo se disminuye, y el bien y alegria cresce.

Just.--Grande es el mal de Belisea, pues ya discae la guarda de su honestidad; y pues ella (como he oydo) quiere comunicar me sus cosas, quiero le salir al camino, porque, yo preguntando a ella, tenga occasion de me lo dezir con menos empacho. A, señora, qué hazes a solas? por tu vida que te pongas a esta rexa deste jardin, y oyras el armonia de las aues con el frescorcito de la noche. Y mira que andas muy descaida y te haze daño toda soledad y tristeza, porque dizen que el espiritu triste seca los huesos, y el ánimo jocundo haze la edad florida.

Bel.--Ni yo puedo tener atencion a la armonia de las auezillas, por tener yo como absortos y muy occupados los sentidos en la contemplacion del suaue sonido que hazen mis pensamientos en la cosa que más me deleyta. Y tambien no pienso que ay mal que mal me haga, pues tengo vn mal que con le tener por gran bien, me tracta de muerte.

Just.--Veo te tan agena de ti, que no sé qué te diga, mi señora.

Bel.--Ay, Justina, qué gran llaue de mi mal tocaste, que es no estar yo en mí. Y pues te tengo por secretaria de mis congoxas, las quales dan exterior muestra y muy clara de no ser yo la que gouierno en mí mesma, excusado será callar lo que querria saber dezir te.

Just.--Esso, pues, si mandas me aclara cómo sea ansi que no te gouiernes tú a ti mesma, aunque bien sé que Dios es general causa y concurso de todo acto de vida; y ansi él es el que en nosotros nos gouierna. Pero junto con esto proueyó al hombre (sobre todo otro animal) de vna razon discursiua, que al hombre gouierne como un ayo, guiandole a la conseruacion del natural ser y vida, y junto con esto para encaminalle en el camino de la inmortalidad de gloria. Y a este amor y para este gozo inclina Dios al hombre como para el fin porque fue criado. Y ansi la concupiscible voluntad o potencia regulada por la razon inclina y guia y lleua al hombre para Dios por vna manera de fuerça de amor.

Bel.--Pues bien sabes tú que vna de las obras de essa virtud que tú llamaste concupiscible, que al hombre inclina a buscar descanso, es el desseo. Y desseo no es otra cosa saluo vn querer el hombre lo que no tiene.

Just.--Oydo he que esta virtud concupiscible tiene obras en tres maneras, que son: desseo, gozo y amor. Y el desseo, en quanto obra desta virtud, encamina el bien con voluntad de delectacion.

Bel.--Tú me vendras a lo que yo digo; por manera, que el desseo ha de ser de delectacion, y de cosa que la persona que dessea no tenga. Y porque yo querria lo vno, y lo otro me falta, de aqui es que por buscar el tal bien con delectacion o gozo, amo el oluidarme de mi, por acordarme de...

Just.--Dilo, dilo, mi señora, que yo tambien soy muger.

Bel.--Ay, Justina, que ya bien veo que ha de poder más en mí la necessidad que la honestidad. Y pues son escusados contigo rodeos, sino que sepas que ha querido mi ventura que desseo ya oyr nombrar el nombre del que tú me trayendo algunas vezes a la memoria, fuiste retrayda de mí, como perseguidora de mi libertad, la qual yo he perdido.

Just.--Cúyo nombre, mi señora? el de aquel buen cauallero Floriano? Ay, Jesus, y cómo desmayas ansi?

Bel.--Porque enflaquescen ya las virtuosas fuerzas de mis castos y limpios desseos y firmes propositos, y leuantan su estandarte en mi homenaje muy victoriosos mis enemigos malos desseos con la memoria de ese cauallero. Al qual por vna violenta fuerça que me haze la virtud concupiscible (de que me hablaste) soy forciblemente, queriendolo yo, lleuada y compellida a le dessear y amar, y no sé cómo, ni de dónde, ni en qué, ni por qué, ni para qué.

Just.--A la fe, esse tal concupiscible apetito no le baptizes ansi, que no se llama desseo, porque el desseo, en quanto es obra desta virtud, si es guiada por la imperante razon, llámase como tú le llamas desseo. El qual ordinariamente se toma por cosa buena y de virtud. Pero quando al tal apetito le faltan estas tales condiciones, no se llama desseo, ni lo es.

Bel.--Pues yo nunca le supe en mí otro nombre.

Just.--Pues mira, señora, que te auiso que quiero que sepas, o ya que lo sabes (hablando más claro), que al tal lo llames de oy más amor, o porque mejor en ti le conozcas, y conosciendole le aciertes el nombre, porque trae en ti desordenacion de la voluntad y va perdiendo el amor de la virtud, tambien tú en ti le quita el tal nombre, y llama le amores. Y perdona me que voy poniendo la habla en singular en ti, que no lo digo sino para declarar mi intento, y no para injuriarte ni darte pena.

Bel.--Anda, que ni me das pena, ni aun siento injuria; porque no sé por qué llamas a un acto solo de amar nombre de muchos, que es amores; que aunque me paresce que aciertas a lo que yo siento, pero no me declaras lo que yo entiendo.

Just.--Puesto que no lo podré mejor que tú dezir como más sabia ni experimentada, pero por hazer lo que me mandas dire lo que supiere, como más libre y desembaraçada de tal dolencia.

Bel.--Y qué dolencia es ésta?

Just.--Diz que el desorden que acarrea la declara ser vna enfermedad spiritual, propiamente mal de la voluntad, y esta ponçoña ciega endereça sus venenosos rayos contra los ojos del alma, que son el entendimiento. Y ansi diz que pintan sin vista el amor, porque vno de sus effectos y daños que haze en el paciente o herido es ceguedad de entendimiento.

Bel.--Mucho me huelgo en te oyr hablar tan delicadamente; pero querría me declarasses más qué cosa es esse amor.

Just.--Señora, si lo dicho no basta, la experencia (según voy viendo) te sacará maestra en lo de más. Porque ni para entender tu mal he menester maestros, ni consiento que más te hagas fuerça a ti mesma en me descubrir tus penas; porque sepas que estoy muy al cabo de lo que es, y tambien presumo lo que ha de ser. Y ansi te prometo buscar aliuio a tu mal y alegria a tu tristeza, y despues tomarás tú el remedio que tu enfermedad pidiere y a ti paresciere mejor.

Bel.--Gran consuelo es esse; pero cómo lo cumpliras?

Just.--Embia, señora, a llamar la que tramó la tela, que essa mesma la texerá.

Bel.--Por tu fe que, pues no soy ya la que solia, y tú dizes que mi mal cegó el entendimiento, que no me hables por figuras lo que quisieres que te entienda.

Just.--Digo que mandes por Marcelia, que podra hazer mucho a tu caso. Ya bien me entenderas, y entiendes que te entiendo.

Bel.--Ay, mezquina yo, que ni me deues dezir lástimas, ni querria me diesses pena sobre pena. Y si quieres dar me la con que más me aliuies, dame la muerte. O si quieres granjear me la vida, trae me á Marcelia, y muy en secreto y muy en breue, porque no espero llegar a la luz de mañana.

Spotted a typo or a problem in this chapter? Tell us