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Orígenes de la novela, Tomo III (part 3 of 6)

Part 3 of 6 · Menéndez y Pelayo, Marcelino · Public domain text

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Orígenes de la novela, Tomo III (part 3 of 6)

Sil.--Quién llama?

Sol.--Entra acá.

Pol.--Ven acá, hijo Siluano, tú sabes la casa de Philomena mi señora?

Sil.--Mucho bien, señor.

Pol.--Y conosces por auentura alguna de sus criadas?

Sil.--Señor, una criada suya me habla por ser de mi tierra, e me dize que hará lo que yo la encomendare.

Pol.--O negocio bien acertado. Pues mira, hijo mio, no menos me va que la vida en que tengas manera con essa moça que dé esta carta mia a mi señora Philomena. E si mi voluntad tan alto premio meresciesse, tuuiesse yo con breuedad de aquella angelica mano respuesta, que si en esto, mi Siluano, tú me pones diligencia, yo gratificaré tus pasos y essa doncella será muy bien pagada.

Sil.--Pues, señor, pierde cuydado.

Pol.--Esso no, sin que se pierda la vida. Pero tengo confiança que por tus manos tengo de auer el remedio de mis penas. Confio que donde tú vas voy yo, y que en procurar[520] mi salud no hará falta mi presencia. Ve luego, y los ángeles te acompañen. Oyes, Salucio?

Sal.--Señor.

Pol.--Saca me vn cauallo á la puerta, e dexa me yr solo, pues tan bien[521] me hallo con la soledad.

NOTAS:

[516] En el original, hierro.

[517] Sil. en el original; pero sin duda debe leerse Solino, como nosotros corregimos.

[518] Coroçon, en el original.

[519] En el original, como antes y siempre, hierro.

[520] En el original, emprocurar.

[521] En el original, tambien.

ARGUMENTO DEL QUARTO ACTO

Salido Policiano de casa, conciertan Solino y Salucio de dar buelta por la calle de sus amigas: encuentran con Parmenia, hija de la Claudina, e van con ella hasta su posada, donde hallan á la vieja, a la qual dan cuenta de los amores de Policiano, etc.

SOLINO. SALUCIO. PARMENIA. CLAUDINA.

[Sol.]--Nuestro amo es ydo, y a nosotros nos sobra el tiempo. Paresce me, Salucio[522] hermano, que demos vna buelta por la calle de aquellas damas e tomaremos viento para saber qué mundo corre.

Sal.--Vamos donde quisieres, que nuestro amo a missa va, e no lleua pensamiento de tornar con sol a casa, pero antes que de aqui salgamos demos vn golpe en la despenssa; pongamos algo en cobro de lo que Policiano pierde; endure él, que nosotros gastaremos, e avn juro a la casa sancta no ayune él tanto en vn año quanto yo desgarre en vn dia.

Sol.--De aquel tocino magro, que digo hao.

Sal.--Ya te entiendo, y avn el mosto que no dize mal de nadie.

Sol.--Contigo me entierren, hola que digo? andese Policiano en garçonia, que nosotros roçaremos de goderia.

Sal.--O hi de puta nescio, qué bocadillo se pierde en este jamoncete. Desto que toca al roço, en casa ay buen recaudo, y en nuestro amo maldicta la cuenta; pesame que aquellas pellejas no estan agora en gracia para que lleuaran su parte del despojo.

Sol.--Digo algo, Salucio? el buen vino haze buena sangre.

Sal.--E la buena sangre buena condicion.

Sol.--E la buena condicion haze al hombre virtuoso, y por las virtudes se gana el reyno de Dios.

Sal.--Ora, hermano Solino, esto basta para vn buen rato; demos por essa ciudad vna gatada, e boluamos con tiempo al rancho. Dame de essa cuerda mi capa y essa espada. E toma la vereda que sea más apazible. Por aqui por la posada del duque, y saldremos por la puerta falsa.

Sol.--Ojo, ojo. No ves la yça?

Sal.--Bien se huella la traydora. Descreo de tal si no tiene buena gracia. Vaya en buen ora la fresca.

Par.--Norabuena vayan los galanes.

Sol.--Ho, por los euangelios, señora Parmenia, que no te conoscia. Dónde bueno vas que tanta prissa lleuas?

Par.--Voy por aqui adelante a buscar quien bien me haga.

Sal.--O perla de oro, cómo eres graciosa. Voto a la Veronica de Olmedo, más te preciara poco ha en la posada que a todo quanto me dexó mi padre. A fe que gozaras de vna tajada de tocino de la lunada, e beuieras vna taça que los angeles cantaran con ello.

Par.--Esse me paresce el combite del Toledano: si obierades comido, beuierades comigo.

Sal.--O traydora, cómo dizes tus malicias. Pues por la Cruz de Carauaca que si tú eres seruida no falten dos reales para gastar en tu seruicio.

Par.--Gran merced[523]: que ya sé yo que de tales galanes no se esperan menores fabores. A mi puerta llegamos, e mi madre nos mira, bien será que deys la buelta, que yo agradezco la compañia.

Sol.--No, no, señora, voto al pinar de Segouia que auemos de hablar a la madre vieja, que avn nosotros no le somos poco afficionados. Salue y guarde, vieja honrrada.

Claudina.--Jesu, Jesu, Jesu, hijo de mis entrañas, mejor aya buen fin que yo te conoscia. Entra y abraça me, Solinico. Yesu, e qué aproado estás, e qué hombre hecho e derecho; llegate más á mí, mallogradillo vayas, que no solías tu huyr de mí quando Dios queria.

Sal.--Paresce, madre señora, que ha dias que le conosces.

Clau.--Si le conozco me dices, hijo? Aqui está la Claudina que le vido nascer, y en estas manos pecadoras dió los primeros gritos. Ay qué padre tuuo tan honrrado, no paresce sino que agora le veo. Jesu, Solino, más nalgadas te di en este mundo que tengo canas en la mollera.

Sal.--Por cierto, madre, yo me hallo dichoso en auer te conoscido, porque el conoscimiento de agora será para que muchos dias nos tratemos. E dexado aparte lo que tu honorable vejez representa, el merescimiento de la señora Parmenia es digno de toda gentileza.

Clan.--Bien te ha parescido la rapaza, landre que te dé, traydor enamoradizo. No me toques en ella, mira que es mi hija.

Sal.[524]--E aun por esso, madre mia, se le deue todo seruicio. E descreo de la leche de cabras, si no tocara tanto a Solino mi compañero, si yo no la siruiera a pesar de todo el resto.

Par.--No se vende la moça, por vida de quien sossegare el rostro. Mira por vida mía cómo hablan en mí como en cosa que anda en venta.

Sol.--Esso voto yo a tal que si vale mi puja, no dé la parte mia por menos que toda tú.

Clau.--Calla, hijo Solino, que ya que todo el mundo pujasse, como cosa mia se te dara por el tanto. Dexala dezir, que es mochacha e boua.

Por.--Sí, sancto Dios, bouilla es la moça, metedle el dedo en la boca para ver si paladea.

Clau.--Mira, hijo Solino, esta casa es tuya, y el mismo derecho tienes a quien en ella mora. Calla y no te fatigues, que todas las cosas tienen su tiempo. Agora, hijo mío, no entendamos en más que en saber de tu vida. Con quién biues? cómo te va? qué ay agora nueuo en que yo aprovechar te pueda?

Sol.--Madre mía, yo soy criado de vn gentil cauallero que tú bien conosces, que ha nombre Policiano.

Clau.--Sancta Catalina sagrada, que con esse señor moras? mira si le conozco, landre me dexe si no le conozco, y avn sé de qué pie coxquea. O hi de puta, y cómo es bienenamorado; no sé yo si la dama le ha seydo fauorable, que dias ha grandes que le tengo en mi registro, e avn estoy espantada cómo no ha venido a mis manos. Que, mal pecado, como este sea mi principal officio, ansi me pesa del galan que de mis artes no se aprouecha como al pobre pescador quando a su red no acude el pescado. Porque estas damas çahareñas y estos galanes porfiados hazen a las de mi arte casas nueuas con sobrados.

Sol.--Señora Claudina, pues se ha mouido esta plática, no dexaré de dezirte lo que ay en este caso, con protestacion del secreto necessario. Tú sabrás, madre, que Policiano mi señor muere de amores de Philomena, y el mayor mal de su enamorada passion es la difficultad que ay en la entrada de su casa, ansi por el recatamiento de Theophilon su padre, como por la clausura[525] y ençerramiento de la dama, e de semejantes inconuenientes ha nascido tanta dubda en el buen fin de estos amores, que Policiano ha venido a desconfiar de qualquier género de remedio. Si tú, señora Claudina, tanto confias de tus astucias, que pienssas poniendo en este negocio la mano salir a buen puerto con esta peligrosa dolencia, demos parte a Policiano de tu voluntad, que yo sé no auer en su casa mejor dia que quando se ofrezca camino para entrar en el remedio de su mal.

Clau.--Paresce, hijo mío, que tienes más confiança en la cerradura de Philomena que en la ganzua de la vieja Claudina? Donoso eres; pues esto digo para en mi casa, e no quiero que salga de entre nosotros, que si Policiano abre bien la bolsa, yo haga a Philomena que le abra la puerta por bien que la tenga cerrada. Cata, cata, mal conosces a la Claudina. Quién sino yo en el mundo ablanda los duros coraçones de las hembras y avn quebranta las cerraduras de las más honestas moradas? para qué piensas, bouillo, que aprouecha en casa del herrero la lima, y el azeyte serpentino en casa de la Claudina? sino para limar los candados de hierro y enternescer las entrañas desamoradas. Anda ve, Solino hijo, y a tu señor daras noticia de mi abilidad, y avn le diras lo que sientes de mi voluntad, que aunque sea Philomena quien es, yo batire su muro con tan bastante artilleria que a pocos recuentros venga rendida en mis manos. E porque en este caso las obras daran testimonio de lo que yo puedo, ve, hijo mio, con Dios, que yo quedo esperando tu venida con tan buena respuesta, que no me valga menos que diez pares de doblas.

Sol.--Pues, madre señora, nosotros nos vamos, e con lo que nuestro amo acordare yo soy muy presto de buelta. Señora Parmenia, ten me por tuyo, que yo a fe de hidalgo soy tu cierto seruidor.

Par.--Tú, señor, puedes mandar, e yo te tengo de seruir.

Sal.--Gentil dama, los angeles te acompañen a ti y a la madre vieja.

Clau.--Amen, e con vosotros vaya.

NOTAS:

[522] Siliceo, en el original.

[523] Meced, por errata, en el original.

[524] En el original, sin duda por yerro, Soli. (Solino).

[525] Clausara, por errata, en el original.

ARGUMENTO DEL QUINTO ACTO

Cornelia e Orosia conciertan de yr a la posada de Palermo e Piçarro, publicos rufianes, e yendo por el camino encuentran con Siluanico, paje de Policiano, con el qual passan sus acostumbradas puterias. Siluanico va adelante e habla con Dorotea, criada de Philomena, e le da la carta que lleua de Policiano, etc.

CORNELIA. OROSIA. SILUANICO. DOROTEA.

[Cor.]--Qué te paresce, Orosia hermana, del buen pago que el mundo da a las que en vellacos ponen su voluntad? Pues para ésta que en la cara tengo, don vellaco azemilero, que yo te dé a beuer vn xarope tan amargo que no se te quite el azedia en quantos dias biuieres.

Oros.--Vayan para vellacos, pues no saben conoscer lo bueno; que para la muerte que deuo a Dios más me cuesta aquel suzio de Solino que valen las diez mejores alhajas que tengo. Cada dia daca la calça, daca dineros para juegos, daca el çapato picado y las camisas vnas mejores[526] que otras. Todo lo passaua como loca, e al fin tengo mi Sant Martin como nescia: no ay en el mundo mayor mal que captiuar la voluntad en poder de hombre nascido; sino con vn poco de cautela hazer a todos buen rostro, e que cada vno piense que él es e otro no, e a buelta de cabeça que aquél sea más amigo que mejor nos lo pagare.

Cor.--Hablas, amiga, como sabia; que si yo, prima, ouiera tomado tu consejo, no estuuiera yo toda mi vida atada a las mercedes de Salucio, e qué me puede él a mí dar sino el poluo del almohaça? e sobre todo, que vea yo mi rostro señalado de mano de un moço de cauallos? Comida me vea yo de mala rabia si no le hago que le cueste la vida: toma hora tu manto e vamos a la posada del aquel rufianazo de Palermo, que ya viste quánto fue obligado a hazer lo que yo le mandasse y pongamos[527] en sus manos el castigo destos vellacos, que no auemos menester otro más cruel verdugo.

Oros.--Vamos donde mandares, que otra hallarás más perezosa; reboça te bien el rostro porque no seamos conoscidas.

Cor.--A punto estoy, guia por donde quisieres.

Oros.--Por aqui, por la plaça del Conde, que es el camino más corto.

Cor.--Ce, ce, hora, Orosia: como nasci para la muerte, este paje es de Policiano, dél podemos saber dónde quedan Solino e Salucio. Norabuena vaya el galan.

Sil.--Salve Dios a las hermosas.

Cor.--Dónde bueno tan de prissa, Siluano? paresce que vas a ganar beneficio.

Sil.--Señora, ya que el beneficio no se gane, alomenos merescer le ha el criado que con diligencia siruiere. Yo voy a entender en vn recaudo que de Policiano mi señor lleuo, ved, señoras, en qué os puedo seruir porque no me puedo detener.

Cor.--Passito, no te apressures por mi vida, señor Siluano, que ansi goze de mí como no tienes tú en esta ciudad quien te sea tan afficionada como yo. Di me, señorito, por vida mia, Solino e Salucio dónde quedan? qué hazen? no sabes tú, mi amor, que somos sus amigas?

Sil.--Señora, en la posada quedaron con Policiano mi señor, e no tengo yo a mucho que ya anden por acá fuera.

Oros.--Dime, amor mio, son enamorados? salen de casa de noche? a qué hora buelven a dormir?

Sil.--Por mi fe, señora, lo que puedo dezir cierto es que ninguna noche duermen en la posada; de la hora a que tornan no te sabré dar razon.

Cor.--Pues por mi vida, Siluano, me digas la verdad de vna cosa en que tengo dubda. La noche passada salieron a la hora acostumbrada? Porque me dixeron que antes que anocheçiesse los auian visto en cierta parte donde sus personas pueden rescebir peligro, e si ansi es, mi amor, será bien auisarlos que miren dónde entran, no les succeda algun daño de que todos tengamos que llorar.

Sil.--Por cierto, señora, no estás bien informada, porque ellos no pueden salir de casa hasta que mi señor sea acostado; mira cómo puede alguno dezir con verdad semejantes palabras.

Cor.--Pues, señor Siluano, yo creo lo que de tu boca he oydo más que lo que me puede dezir ninguno que venga con malicia; por vida mia que no les digas que nos viste, porque vamos mi prima e yo a un negocio de secreto.

Sil.--Bien pueden, señoras, yr seguras, que yo no les dire cosa que os cause enojo.

Oros.--Pues, amor mio, Dios te guie, porque vamos de prissa.

Sil.--Y a vosotras acompañe, que yo no voy muy de espacio: estos nescios de mis compañeros, con estas cantoneras deuen estar hechizados. E piensan dellas que no tuvo tanta castimonia la casta Penelope como ellas les muestran quando les tienen delante. O malauenturada confiança la que de las tales se tiene, y más malauenturado el hombre que de semejantes confia. A buen puncto soy llegado[528]: a Dorotea veo a la puerta de su casa, plega a Dios que me espere y no se me entre huyendo. Salue Dios a la hermosa.

Dor.--El galan sea bien venido. Cómo es esto, señor Siluano? Dime la causa de absencia tan larga.

Sil.--Señora mia, ya sabes que quien sirue a otro no tiene para sí libertad. Mi señor Policiano está muy apassionado, e tanto que por huyr el plazer no quiere salir donde rescebirle pueda; pues estando él en casa mira tú, mi reyna, cómo puedo yo visitarte. Suplico te no me culpes[529] ni me trates como ausente, pues siempre e donde quiera te tengo delante de mis ojos.

Dor.--Di me agora, señor, qué milagro fue este que veniste por estos barrios?

Sil.--Señora Dorotea, tú sabras que Policiano ha tenido noticia de cómo yo soy tanto tuyo, e me mandó que de su parte y mia te pidiesse que con todo el secreto e discrecion que es menester diesses a Philomena tu señora esta carta, de la qual si fauorable respuesta se ouiesse[530], todos seríamos bien gratificados; yo por cumplir con la obediencia que como a señor le deuo, e teniendo confiança[531] de rescebir de tí estas mercedes, tomé atreuimiento para semejante peticion. Suplico te, mi señora, en esto pongas la diligencia que yo pienso poner en lo que á tu seruicio tocare, porque yo cumpla con la deuda que deuo de criado, e tú con la que me deues de hazerme mercedes como señora.

Dor.--Ay cuytada de mí, señor de mi coraçon, e quánta dificultad ay en lo que me mandas hazer, porque la honestidad de Philomena mi señora, su graue y estraña condicion, no consienten que yo tenga semejante atreuimiento. Como nasci para morir, si yo llegasse con tal embaxada creo que mis palabras y mi vida fenesciessen en vn punto. Solo vn remedio puedo dar para que tu venida tenga algun fructo, que haré hechadiza essa carta donde forçado venga a sus manos, sin que pueda saber para siempre quién aya sido el mensagero.

Sil.--Peligroso me paresce esse remedio, e si la carta se pierde ante que a sus manos venga?

Dor.--En esso seré yo cuydosa e tú puedes yr descuydado.

Sil.--Ora pues, señora mia, esta es la carta de mi señor; en tus manos la encomiendo, que yo voy tan confiado quanto á mi voluntad se deue. Yo me voy; los angeles queden contigo.

Dor.--Y contigo vayan, e mira, señor, que no me olvides tanto.

NOTAS:

[526] Mejoras, dice el original.

[527] En el original, por errata, pāgamos.

[528] Lledo, en el original.

[529] Culpas, en el original.

[530] Ouisse, en el original.

[531] Confinça, en el original.

ARGUMENTO DEL SEXTO ACTO

Salidos Solino e Salucio de casa de la Claudina vanse a la posada, donde siendo llegados viene Policiano, al qual dan relacion de lo que con la vieja passaron; viene Siluanico e dize lo que de la carta ha succedido, etc.

SOLINO. SALUCIO. POLICIANO. SILUANICO.

[Sol.]--El passo tendido, hermano Salucio, porque lleguemos antes que nuestro amo a la posada.

Sal.--Bien dizes, hermano, por vida de mi amiga; que si sabe nuestra tardança, ni con él acabaremos renzillas ni avn faltarán en casa dolores.

Sol.--Qué te paresce que se haga en lo que con la buena vieja dexamos concertado?

Sal.--Venido Policiano, lo primero que haremos sera hazer le entender lo que a nuestro prouecho haze: dezirle que estos negocios de amores más seguros andan en manos de vna muger marcada que en poder de hombres no experimentados; que tenemos noticia de vna vieja astuta, y en esta arte de alcahueta examinada maestra; que procure hablarla y prometerla el premio de su trabajo, y ella pondra la diligencia que nosotros no podemos por mucha que pongamos.

Sol.--Ello está bien acordado. A nuestro amo veo venir por aquella calle, alarguemos el passo, no nos halle fuera de casa.

Sal.--Ya no puede, que dentro estamos.

Pol.--Moços, moços. Dónde estan estos diablos?

Sal.--Qué prissa trae el diablo, rabiando viene por saber nueuas! Pues mándote yo, que no basta el amo diligente para que el moço pierda su natural negligencia.

Pol.--Que dizes entre dientes?

Sol.--Digo, señor, que si supiesses el buen recaudo que tengo en tus amores me darias el jubon que traes vestido.

Pol.--Buen recaudo dizes? hablas segun tu opinion, e no sientes dónde llega mi desseo. Contentas te con poca agua como no te abrasas en el fuego que yo, porque si sintiesses mi dolor, no llamarias buen recaudo sino a ser me mi señora fauorable, y esto es impossible segun es baxa mi ventura y alta la causa de mi mal, pero dime algo con que mi dolor amansse, y despues comiençe como de primero.

Sal.--O hi de puta neçio, qué hechizado esta con aquella putilla de Philomena, e juro a los euangelios no ay mayor rabosa en el reyno.

Pol.--Quién habla alli fuera? estoy yo hablando en mi pena, y no falta quien me impida la medicina?

Sol.--Señor, Salucio es, que está muy angustiado de verte tal.

Pol.--Pues por qué no entra? qué haze alla apartado? Salucio?

Sal.--Señor.

Pol.--Entra acá, dime qué sientes de mi mal.

Sal.--Señor, siento que eres enamorado y que tienes razon de ser constante en amor.

Pol.--Pues no me dices qué hare para hallar camino en mi remedio?

Sal.--Par Dios, señor, lo que yo con mi poco saber te puedo consejar es que pongas este negocio en manos de vna mujer sagaz e auisada en toda ruindad, porque con las tales, si estas damas del amor están tocadas, muy facilmente descosen su secreto; y pues por éstas se suele dezir que quien las sabe las tañe, a éstas encomienda tus amores e no hagas cuenta de la diligencia que nosotros podemos poner aunque desseosos de seruirte, si no te dispones a esperar con vn barril de lenguados, ciento e veinte de azedias. Por vna uez que la fortuna nos fauorezca como a osados, nos alançará cinco mil por no experimentados. El principio de todas las cosas se requiere cauto, para que lo dependiente succeda firme y estable. E quando el fundamento falta, mal se deue esperar la duracion del hedificio. Todo esto e más que te puedo dezir si el dolor que tanto te aquexa te prestase atencion es justo que mires en los principios de vna cosa tan ardua como esta, para que en la prosecucion della no vengan a nascer desuariados effectos.

Pol.--Pues qué te paresce a ti que haga yo, amigo Solino? á quién me encomendaré que no sé dónde ay fidelidad?

Sol.--Señor, ymaginando con cuydado los instrumentos con que esta tu llaga pudiesse cauterizar, entre muchas que el coraçon desseoso de agradarte me ha ofrescido, me truxo a la memoria vna vieja mi conoscida, maestra de hazer perfumes, que vn tiempo fue partera en esta ciudad, que tiene por nombre Claudina, sagacissima en quantas maldades el entendimiento del hombre puede ymaginar y en ellas criada, y no menos encanescida; la mayor hechicera que se ha hallado dende el principio del mundo hasta oy. Tiene tanta abilidad en casos que requieran artificio sobre natural, que a todo el infierno junto trae consigo con sola su boz. E aunque para este negocio no sea menester tanta herramienta, no empeçe al artificio la demasiada astucia del artífice. Procura, señor, de hablarla e poner este negocio en sus manos, e si se las vntas con algun interesse, aunque no muy calificado, puedes confiar en ella, que aunque Philomena fuesse tan dura como vn rezio diamante, con solas sus palabras la prouocará a que su desseo y el tuyo se executen con la breuedad que verás.

Pol.--O prestantissimo remedio: cómo? que ay tal muger nascida e no la conozca yo? ve Solino e llamala, e dende aqui te doy auctoridad para que la ofrezcas no solamente los bienes que ay en mi casa, pero avn todo mi patrimonio pon en su mano, del qual y de mí hordene a su voluntad. Pues dime la verdad, Solino, que de ueras te paresce a ti ser necessario dar parte a esta muger?

Sol.--Señor, no cosa más.

Pol.--Pues en vuestras manos encomiendo este mi spiritu atribulado, tractadle como soys obligados segun verdaderos misericordiosos, que yo quedo tan acompañado de tristeza quanto solo de vuestra compañia, yd e llamadme a essa dueña honrrada e no tardeys si biuo me quereys hallar.

Sal.--Pues vamos.

Pol.--E yo quedo.

Sol.--Allá quedaras con todos los diablos cargado de locuras e vazio de entendimiento; qué te paresce, Salucio, de la perdicion deste perdido?

Sal.--Enfermedad comun es la suya, e si el dolor le ha llegado a lo secreto del coraçon, más te deues marauillar de su paciencia que de su sentimiento.

Sol.--O feminil flaqueza, que eres bastante a robar de vn hombre robusto la joya más estimada, que es la libertad. Bien dizen los sabios que deste adamantino dolor escriuieron que tiene la propriedad del azero en la dureza e crueldad. Porque consideradas sus robustas fuerças, e los pechos tan esforçados que amor con sus crudas flechas ha rompido, no amor sino tirano enemigo, mortal offenssor deue ser llamado. Lee las historias Romanas e hallarás estar llenas de los desatinos que este amor ha causado. Aquel emperador africano que hauiendo seydo en el senado tenido por el más victorioso monarca que en el mundo se hauia hallado, el amor de vna pobre labradora de tal manera le puso en baxeza, que no sólo de la gente noble de senadores, pero de la república y gente plebeya fue tenido en tan baxa estimacion quanto su hystoria testifica. Pues en la escriptura sagrada, quién fue causa de aquel notable pecado que el Rey Dauid cometió en la muerte de Urias su capitan, sino ser el mismo Rey tocado del amor de Bersabee? Pues si contarte quisiesse los desastrados acaescimientos de muchos reyes e varones illustres apassionados desta dulce ponçoña, seria començar vn cuento que no tuuiesse fin. Solamente resta que la libertad con ningun thesoro se compra, e si nuestro amo halla sabor en esto en que todos los que algo entienden tanta azedia e amargura an hallado, con su pan se lo coma e mal prouecho le haga. Tengamos auiso sus criados de dezir dende afuera: a saluo está el que repica, e si porfiare diziendo: ve acá, torna acullá, dezirle que bien se está sant Pedro en Roma. Ya me entiendes, no aya alguna trampa donde no penssamos. Y pues él comió los agrazes, no padezcamos nosotros la dentera. Esto que toca a llamar la vieja, cosa es que cumple, en lo demas tengase auiso qué mande y haga, qué digo?

Sal.--Hao, comigo estás, auisado eres.

Sol.--Cata, cata, juro al cuerpo de tal, Siluanico viene: regocijado llega. No sé cómo ha negociado.

Sil.--Ansi, Solino hermano, vnos hazia vn cabo e otros hazia otro, porque no se acueste el mundo.

Sol.--Cómo vienes, Siluanico? qué nueuas tenemos?

Sil.--Alla dexo la carta en poder de Dorotea, tomela el diablo e oxala la quemasse.

Sal.--Ora, Siluanico, ve presto a la posada, que queda solo nuestro amo, e no digas que nos topaste, porque ha gran rato que salimos a llamar a vna vieja hechizera a que nos embió; en siendo venida ella tomará a cargo estos mensages, e quitar nos ha Dios de peligro.

Sil.--Dios lo haga como no paguemos los que no auemos comido el escote. A casa voy, la Magdalena os guie.

Sol.--E a ti acompañe hasta la buelta.

ARGUMENTO DEL SÉPTIMO ACTO

Cornelia e Orosia llegan en casa de Palermo, donde hallan a Piçarro su compañero, a los quales se quexan de la injuria que de Solino e Salucio rescibieron e les piden que entiendan en la vengança, etc.

CORNELIA. OROSIA. PALERMO. PIÇARRO.

[Cor.]--Estan en casa los galanes?

Pal.--Ce, ce, hermano Piçarro, despecho de la media nata si no ay garulla en la posada; quién anda ay? Ya, ya, señoras, no es menester tanta dissimulacion.

Piç.--Descúbrete, dama, pese a la ley del quaderno, que para quien bien conosce la nariz le basta.

Cor.--Y avn a quien tanto vee, la mitad de la vista le sobra.

Pal.--O galana, cómo eres graciosa, quita te el reboço por mi vida. Muchacho, corre, toma aquel jarro.

Cor.--No, no, señor Palermo, no venimos de tanto espacio.

Piç.--O, descreo de la peña de Martos, qué tan pressurosa vienes? Pues no has de salir de la estancia sin que rescibas colacion.

Oros.--Ay, prima, por mi amor no nos detengamos, que ya sabes lo que tenemos de hazer.

Pal.--Digo, señora Cornelia, paresce que quiero conoscer a esta dama.

Cor.--En cargo de mi ánima que tú estás donoso, pues agora sabes que es Orosia mi prima?

Pal.--O, perdona, hermosa, que por mi vida con el reboço te desconoscia. Que avn por vida del resto, que tienes en casa quien te dessea seruir, sino que no te lo osa dezir por no darte enojo. Hola, señor Piçarro, por qué no hablas a esta dama? Pues que no le eres tú poco afficionado.

Piç.--Es la señora Orosia? O descreo del puerto de Jafa; perdóname, señora, que voto a tal agora te acabo de conoscer.

Oros.--Señor Piçarro, agrauio me hazes con tan poco conoscimiento, siendo yo tanto tu seruidora.

Piç.--O perla de oro, no me culpes que descreo de la leche de Olofernes si con el reboço que traes el mismo diablo no te desconozca; descúbrete por vida mia, corre muchacho, eres venido?

Oros.--Señor Piçarro, no te pongas en trabajo, que por mi vida venimos muy de priessa, e necessidad de hablar al señor Palermo truxo por acá a Cornelia mi prima, e yo por tenerla compañia acordé venir con ella.

Pal.--Pues qué es esto, coraçon mio? Ay algun embaraço en que yo pueda poner la vida en tu seruicio?

Cor.--Pues qué pensauas, señor? que era mi venida a lumbre de pajas? Enojadas venimos mi prima e yo, e con mucha razon, porque de vnos vellacos moços de espuelas auemos seydo afrentadas, e quien bien nos quisiere nuestra injuria ha de tomar por suya, porque mi amigo es otro yo, e ansi deue sentir mis enojos.

Pal.--O reniego de las barbas de Barrabas, e tal cosa me dizes? Oyes, mochacho, arroja me acá essa cota, dime quién son los que te enojaron, e dexame tomar mi hatillo, que no creo en la fe de los Tartaros si handrajos no te los lleue hechos y la sangre me beua por dexarte más vengada.

Piç.--Y este embaraço, señora Orosia, es cosa que a ti toca?

Oros.--Comun ha sido la injuria e tal ha de ser el castigo. Descreo de la leche que mamé si la fe no renegasse por verme vengada. Dos criados de Policiano entraron la otra noche en nuestra posada, e porque con vosotros estauamos hablando nos dieron tantos bofetones en nuestro rostro que los dientes nos dexaron bañados en sangre, y esta afrenta tan grande no se nos hiziera a nosotras si tuuieramos fabor de hombre; triste es la casa donde falta la compañia del varon. Yo me lo merezco, yo tengo mi pago, porque como nescia no tomo yo consejo de quien bien me quiere.

Piç.--Señora Orosia, no llores ni te acuytes por vna cosa que passada no puede dexar de ser passada; pero da gracias a Dios que tienes por amparo al señor Palermo e a mí, que seremos verdugos de quien tu çapato offendiere, y no digo yo con dos que en fin es meaja en capilla de frayle para lo que mi espada corta; pero si quinze fueran los contrarios, hombre ay en el estancia que no mudara el color para acometerles, y avn reniego de los montes claros si no tengo vna hojuela en la mano que no haze más de los hombres hechos malla que si fuessen hechos de manteca.

Pal.--Orosia señora, poca noticia tienes del señor Piçarro, mal informada estás del nombre que su espada tiene en el reyno, pues quiero, dama, que sepas que quien más agora floresce en las armas ninguna ventaja le haze, y el dia que no se embuelue en negocios de poner la vida en condicion, no piensa auer hecho hazienda; su tracto es cincuenta mugeres repartidas por las mançebias del reyno, y la que más fama tiene huelga de le tener por amparo. Mas yo te juro al Sepulchro Sancto de la rehoyada, e ansi aya yo uentura con damas, como le vi oy hazer vn hecho que Rebeca en su tiempo no le hiziera.

Oros.--Ora, señor Palermo, dexemos las alabanças deste gentil hombre para otro[532] dia; nosotras venimos de priessa, e no a más que daros parte de nuestra injuria; si pensays poner en ello la mano, yremos mi prima e yo descuydadas, e si no tan bien nos auisad, que como nasci para la muerte que ay gentiles hombres en la ciudad que no veran otro Dios sino que nosotras les mandemos.

Pal.--Mirad, damas, reniego de tal si no me corro de la dubda que en mi voluntad se pone, y si no estoy ya desseando el tiempo para que sepays lo que desseo hazer por seruiros. Dexadme el cargo e dormid sin pena, e no me tengays por Palermo, hijo del merino de ronda, si juntos no los embio a çenar con Lucifer. Mira, señora Cornelia, qué tanto desseo su servicio, que juro a los sanctos quatro elementos entre sueños piensso cómo tenerte contenta. Ellos salen de noche?

Cor.--Cada noche salen despues de acostado su amo.

Pal.--Pues bien, puedes mañana dezir: perdone los Dios.

Piç.--Ora descuydad, hermosas, que yo reniego de las que en la cara tengo, si no os dexaremos tan bien satisfechas quanto jamás afrenta se satisfizo.

Cor.--Señor Piçarro, con tal confiança nos vamos a la posada.

Piç.--No yrás, por vida de mi amiga, que no puede tardar el moço con la colacion.

Oros.--Señor, aqui lo damos per rescebido, porque no nos podemos más detener.

Pal.--Pues, damas, rescibid la voluntad del pobre gentil hombre, que otro dia se abrá la obra.

Oros.--A Dios, galanes.

Piç.--Vayan de Dios las pellejas. O pese te tal con las çurraticas adobadas, y esta pelazga nos tienen agora guardada? Escaponos Dios e nuestra diligencia la noche passada, e quieren nos tornar a meter en el garlito? Mira, hermano Palermo, el remedio más sano para que destas pellejas nos defendamos, porque de mí te hago saber que no saldre de casa a negocio[533] de tanto peligro, e auiso te que si a sacar me porfiares, al primer repiquete de broquel no me hallarás en toda la ciudad.

Pal.--O, pese a la fe de los moros, Piçarro hermano. Que el diablo nos topó con putas tan reboltosas! Dios sabe quánto estoy fuera de asir quistion con nadie; sino que mis pecados me quieren ya lleuar arrastrando al cimenterio. Vn braço tengo más yerto que si fuesse de madera. Yo no traygo espada tanto para reñir, quanto para hazer mamparos mientras me pongo[534] en huyda.

Piç.--Pues de mí no hagas cuenta, que despecho de la puta que me parió si las carnes no me están ya temblando con sólo el pensamiento; mañana quiero fingir vn camino y estarme encerrado doze o quinze dias, y entre tanto estas borrachas abaxarán vn poco la colera.

Pal.--Bien has acordado; amanescerá y medraremos. Pero no me paresce mal que andemos sobre el auiso, y si vieremos tiempo en que a nuestro saluo podamos hazer una leuada, que no monte más de vn cumplimiento, bastará para salir de cargo, e si mal nos suscediere, a los pies nos encomendemos, que son aliuio de pecadores.

Piç.--Ora Dios lo encamine por camino más seguro, que a mí no me paresce que deuemos ponernos en tal peligro. Vayan para vellacas.

Pal.--Ora reposemos e tomemos consejo con el tiempo.

NOTAS:

[532] En el original, otra.

[533] En el original, negacio.

[534] Puogo, en el original.

ARGUMENTO DEL OCTAUO ACTO

Siluanico, viniendo a la posada, viene hablando consigo, donde halla a Policiano, al qual da relacion de lo que con la carta succedio. Viene la Claudina, e auiendo oydo a Policiano, le promete la victoria, etc.

SILUANICO. POLICIANO. CLAUDINA. SOLINO. SALUCIO.

[Sil.]--Quien no se auentura no alcança ventura, e quien no acomete meresce nombre de couarde. Yo con la necessidad atreuime á Dorotea, y con mi atrevimiento descubri rastro de victoria. Bueno ua: con vn camino he hecho dos mensajes, puse a recaudo la carta de Policiano, conosci en la moça que no me tiene oluidado. Por esto dizen que barba a barba verguença[535] se cata, e que quien no paresce padesce. A lo menos si a Dorotea yo la digo mi pena sin tercero, ni me engañará la vieja Claudina con sus conjuros, ni Solino e Salucio con sus mentiras. Buen enamorado hago, bien me va con los primeros amores; andar me quiero en estos passos, pues todos en mi casa andan enamoradizos. A la posada llego; aquellos vellacos dexaron la puerta juntada y el perdido de mi amo yo juraré que troba.

Pol.--Mucho tarda mi remedio, no soy digno de ningun bien, todas las cosas me son contrarias, muy cerca está mi desesperacion, ya mi mal me tiene consumido, no tengo fuerças ni subjecto para padescer, no sé qué haga de mí, toda tristeza me es agradable y toda alegria enojosa, toda soledad apazible y toda compañia tan odiosa como la misma sepultura. A mal va mi partido. Si ay algun moço en esta casa? Moços, mozos!

Sil.--Señor.

Pol.--Entra acá, hijo Siluano, cómo me dexas solo? por qué no me dizes cómo te fue con mi carta? Creo que mi desventura te lo ha impedido, porque yo no goze de aquel plazer que tu venida me trae.

Sil.--Señor mio, esfuerça e ten confianza en el amor, que si el buen fin de tu desseo consiste en aquella carta yo te certifico que esta es la hora que Philomena la tiene en sus manos.

Pol.--Sancto Dios, mira lo que dizes, cata que yo no soy digno de tan gran merced.

Sil.--La muy alta consideracion que tienes de Philomena te causa el menosprecio con que tu merescimiento has abatido.

Pol.--Cómo es esso? paresce que mi afficion aya enturbiado en mí algun quilate de mi razon?

Sil.--Hi, hi, hi.

Pol.--De qué te ries, vellaco rapaz?

Sil.--De cómo eres enamorado, e no sabes los accidentes del amor. Dizen los que dello saben que el amor no es otra cosa sino vn oluido de la razon e vna especie de locura que turba el entendimiento e aparta el ingenio, priua de la memoria, destruye las fuerças, consume la hazienda, estraga la hermosura, quebranta los altos e generosos desseos, y los remontados hace abatir a cosas rastreras e viles; encierra en un subjecto mil contrarios accidentes, ansi como plazer y enojo, tristeza e alegria, guerra continua e tregua enojosa, accidental claridad e essenciales tinieblas, descontento e contentamiento.

Pol.--Pues, desdichado de mí, el triste coraçon que tantos e tan discordes huespedes tiene, cómo puede medir con libertad de juyzio?

Sil.--Tú te lo dirás todo.

Pol.--Qué dizes?

Sil.--Digo, señor, que, a mi parescer, entre los amantes e los locos sola ay esta diferencia, que los vnos son locos quando aman e los otros quando hazen locuras.

Pol.--Aunque priuado de seso, bien conozco que dizes más de lo que tu hedad te enseña, pero esta es vna dolencia que se rescibe de grado e con trabajo mortal se despide. Pues entretanto que con el accidente peleo, me di cómo te succedio con aquella breue relacion de mi mal.

Sil.--Señor, yo di tu carta a vna criada suya que a causa de ser de mi tierra me tiene alguna afficion, e a ésta encargué que con secreto e discrecion la pusiese en manos de Philomena. Dexada aparte la difficultad con que me lo otorgó, queda obligada a poner recaudo en que tu carta venga a manos de tu señora, e si respondiere, darme a mí la respuesta.

Pol.--Dios te consuele que ansi me has consolado; llama luego vn sastre y corta de aquella grana que para mí se sacó vnas calças e capa.

Sil.--Beso te las manos por esta merced, e más que de tu magnificencia espero.

Pol.--Corre, da me aquella harpa e tañeré vna cancion con que mi dolor se encienda.

Sil.--Señor, si ansi es, para qué quieres tañer?

Pol.--Para acabar la vida como el cisne con musica lamentable.

Sil.--Señor, hela aqui.

Pol.--Cierra me essa puerta, que quiero magnifestar cantando lo que mi ánima siente penando.

Venid, gemidos mortales, con las ansias del morir, pues alli está mi bibir. Venid, ansiosos sospiros, fenesced mi triste suerte e hasta darme la muerte no penseys en despediros; ved que salgo a rescebiros sediento por el morir, pues alli está mi biuir. Ven ya muerte, qué es de tí? que esperando desespero, e porque tanto te quiero te apartas tanto de mí. Ven ya, que te espero aquí, ansioso por el morir, pues alli está mi biuir[536].

Sil.--Qué es aquello que veo? mal año me dé Dios si Solino e Salucio no vienen con la vieja, que paresce que la traen presa por hechizera. Señor, señor.

Pol.--Qué es esso, loco mal criado? No te mandé que me dexasses?

Sil.--Solino e Salucio vienen por aqui, e traen en medio a vna puta vieja.

Pol.--Soberano Dios. Corre, perezoso maldiziente, abre la puerta, que yo quiero yr a besar la tierra que essa depositaria de mi vida pisare. Corre, no te tardes.

Clau.--Es esta la posada, hijos mios?

Sil.--Entra, señora, que, segun eres desseada, a saber cierto tu venida saliera mi amo en procession a rescebirte.

Clau.--Paz sea en esta casa.

Pol.--O canas bienauenturadas, o vejez bien fortunada, o thesorera de mi remedio, o mi reuerenda e digna de todo acatamiento Claudina, sólo tu aspecto ha dado vida a mi desseo, tu rostro de misericordia ha enternescido las duras cadenas que mi triste corazon sobre sí tiene; rompe, madre mia, mis carnes para conoscer el dolor que secretamente padezco, porque con la lengua es impossible manifestarle.

Clau.--O, señor Policiano, qué poco esfuerço es este? qué quexas tan debilitadas e tan sin confiança son las tuyas? en semejantes adversidades se conoscen los animos valerosos. Torna, señor, en ti, qué es esto? pues aunque de todo punto a tu mal faltara medicina, tu sola discrecion, tus varoniles fuerças e tus acostumbradas astucias auian de bastar a rescebir cualquier infortunio por graue que fuesse, mayormente estando yo en medio, que soy maestra vieja e me obligo a darte salud si tú, señor, no te dexas vencer de la sombra. Mira, señor, que es cosa vergonçosa que vn cauallero como tú se confunda con la ymaginacion de vna muger.

Sol.--Assomate, hermano Salucio, e verás a nuestro amo de rodillas delante de la mayor puta vieja que nascio de las mugeres. O malauenturado de ti, quánta honrra das a tus passados ydolatrando y dando obediencia a las más maldictas canas que jamás salieron al mundo!

Pol.--Madre mia, esperança mia, la causa de mi mal bien creo te abrá sido relatada por alguno de mis criados que como yo la saben, e ansi confio que la sienten. No pienso será menester que de nueuo sepas en este caso otra cosa, pues no la ay más de lo que ellos de mí han sabido. Por tanto, madre mia, pido te por reuerencia de la tremenda passion que me atormenta, des a mi coraçon la medicina que vieres ser conueniente para que algun poco descanse del continuo fuego que me abrassa.

Clau.--Por cierto, hijo Policiano, muchos dias ha que el passado conoscimiento de tus padres y tuyo ha sembrado en mi coraçon vn desseo muy grande de gozar de tu noble e graciosa conuersacion, e vn dia por otro lo he dilatado esperando se ofresciesse causa para mostrar me en tu seruicio. Ha sido mala mi dicha, que ya que se cumplio mi deseo, fuesse en tiempo de enfermedad tan penosa, que ni mis palabras se entiendan, ni la voluntad con que se dizen por ellas se pueda conoscer. Porque a la verdad este dolorçillo que agora, hijo mio, sientes no deja potencia que no ocupa, y avn lo primero que arrebata es la atencion del paciente. En conclusion, señor Policiano, yo tengo muy entera noticia de tu enfermedad y aquí soy venida a ponerle medicina. Lo que al presente es necessario te dire. Tú, señor, rescibe vn poco de aliuio entretanto que yo en mi casa aparejo algunos instrumentos que para entender en esta cura son necessarios, lo qual pues yo he rescibido a mi cargo te prometo no apartar della la mano hasta ver el fin, con la victoria que yo e todos tus criados para tu remedio desseamos.

Pol.--Aquel soberano dador de mercedes te dé, madre mia, lo que en este caso yo no puedo, por ser insufficiente para gratificar tan grande beneficio.

Sol.--Essas come la otra, a osadas cierra la boca e abre la bolsa.

Sal.--Escucha, que ya se desembuelue.

Pol.--E porque conozcas la voluntad que tengo de satisfazer tus passos, toma diez doblas con que al presente me hallo, e confia de mí que seras bien pagada.

Clau.--En ynfinitos quilates, señor Policiano, excede tu magnificencia la poquedad de mi merescimiento, pero tú heziste como cauallero, e yo quedo obligada a perpetuo seruicio.

Pol.--Ora, pues, madre mia, contigo lleuas mi coraçon.

Sal.--E avn las entrañas a bueltas del dinero.

Pol.--Mira que mi ánima va tras ti e yo quedo en el número de los muertos esperando resuscitar con tu jocunda venida.

Clau.--Hijo mio, dexa hazer a la Claudina, que mal me andarán las manos ó tú saldras a luz con tus amores.

Pol.--Con tal confianza biuire si biuo me hallares a la buelta.

Clau.--A Dios, hijo mio, que es ya noche.

Pol.--Moços, sacad ay vna hacha, yd con mi madre a su posada, e dexad me aqui solo, pues soy amador de soledad.

NOTAS:

[535] En el original, vengança, evidentemente por yerro de la imprenta.

[536] En el original, estos versos, como los otros de páginas atrás, están impresos á renglón tirado, cual si fuesen prosa.

ARGUMENTO DEL NONO ACTO

Claudina sale de casa de Policiano acompañada de Solino o Salucio, con los quales va hablando en los amores de su amo hasta llegar a la posada de la vieja, etc.

SOLINO. SALUCIO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.

[Sol.]--Qué sientes, madre mia, de este dolor que á Policiano da pena? Paresce me aver te obligado a dificultoso remedio, cuyo fin yo no osara esperar sin notable peligro de mi persona.

Clau.--A la he, bouo, a la he, poco sabes de leyenda, mal conosces a la Claudina; poco has tractado mi casa, pues en los negocios altos, donde todos pierden confiança, quiero yo mostrar quánto puedo, que en las cosas de poco subjecto poca abilidad se requiere. Mis redes, bouillo, sabe te que no prenden lagartijas, quanto la cosa es más alta, tanto con mejor ánimo la intento, y jamás acometi donde no ouiesse victoria.

Sal.--A semejante género de acometer locura la llaman en mi tierra, e no por virtud, sino por vicio la tienen canonizada.

Clau.--Boçalejo eres, hijo mio, más pense que sabias del mundo. Donde el premio se espera grande, alli se deue el mayor trabajo, e el esperança del galardon diminuye qualquier pena, mayormente que como sea con mugeres moças la mayor parte de mi contienda, no creas, hijo Salucio, que pueden dar herida que de la ropa adentro passe: bien pudiera Policiano poner sus amores en otras manos que o con temor o con poca astucia al primero golpe dieran con todo a mal cabo; porque ay tan pocas que algo sepan deste mi oficio, que a quien más pensays que entiende, la falta más para discipula que tiene de sobra para buena maestra. Sola ay vna deste tracto en la ciudad que en mi arte tiene nombre, y es mi comadre Celestina la de la cuchillada, e lo que sabe poco o mucho aqui está con vosotros quien se lo enseñó. E ansi goze yo desta ánima que ha oy menos de seys años que no sabia hazer vn conjuro, y agora aureys sabido la buena fama que alcança, que si yo agora çerrase el ojo, no quedaua en el reyno otra que fuesse su ygual. Acuerde me Dios a bien hazer, que no lo dexaré de contar, pues ha venido agora en habla, que vna noche escura tuue yo necessidad de quitar a vn ahorcado los dientes, y ella no menos de quitarle los çapatos, porque tal menester se ofresce que tal material demanda, e ansi como llegamos le dio vn temblor de muerte, e se me cayó en el suelo cubierta de vn sudor más frio que la nieve, que ansi goze yo de Parmenico mi hijo como pensé que entre manos se me finara. Finalmente, tornada en sí, entretanto que con vnas tenazicas de pelar çejas le quité yo siete dientes, avn ella no tuuo espacio de quitarle los çapatos.

Sol.--Grandes cosas me cuentas de tu poder; pero suelen dezir que la feminil astucia en el mal se manifiesta.

Clau.--Si el mundo no fuesse tan grande, me enojaria de cómo no entiendo sino en doctrinar modorros, e cada dia ay quien diga necedades. Cómo, hijo Solino, por tan grande maleficio tienes remediar a vn cauallero en vna necessidad como esta, que si le dexamos a beneficio de natura no fenezca su mal sino con la muerte? Dime, bouillo, tan grande hierro[537] te paresce remediar vna donzella que por vn desastre dexó de serlo, e hazer de manera que quando se case su marido no lo sienta y acortar enojos durante el matrimonio? Y esto no es obra pia, neçuelo? Poquito sabes del mundo. Pues yo te hago cierto que lo mucho que valgo con este mi oficio, aunque vieja e pobre, e no de la merced de Dios, no se me sabe á mí pagar, que si el Señor quisiera de otra suerte auia yo de ser tractada.

Sal.--Ya auias de estar emplumada.

Clau.--Cómo, hijo?

Sal.--Digo, señora, que persona tan sancta meresce ser canonizada.

Sol.--Esso estaua agora por proueer. Acuerdo me, madre, del dia que te canonizaron[538] como de lo que oy he hecho, que aquel dia yua yo con el despensero de las monjas, siendo mochacho, a comprar hueuos al mercado, y te vi puesta en la picota con más majestad que vn papa, assentada en el postrero passo de vna muy larga escalera con alta e autorizada mitra en la cabeça, que representauas vna cosa muy venerable. Y acuerdo me que inquiriendo yo la causa de aquella solemnidad, que para mí era cosa nueua, vi vnas letras que a la redonda de aquel como rocadero tenias en la cabeça que dezian por alcahueta e hechizera. Mochachos te fatigauan, vnos con pepinos, otros con verengenas, otros con troncos de verças, que no te dexauan reposar.

Clau.--Cosas son que acontescen, hijos, por mi vida. Cada dia lo verás si sales al mercado, pero no me aprouecharán tanto los amores de Policiano quanto aquella afrenta me ha dado de prouecho, porque hasta entonces, aunque algunos por secreta noticia que de mí tenian encargauan algun negocio, despues de passado aquel tranquillo ansi venian a mi casa personas necessitadas, como quien va a ganar indulgencia. Vino la cosa en tal estado, que no pudiendo sola dar recaudo a los muchos negocios que se me ofrescian, aunque conosci ser ocasion de desaperrochar mi casa para adelante, procuré de imponer en el oficio a mi comadre Celestina, con tal condicion que durante la prissa partiessemos la ganancia. Y para la muerte que a Dios deuo, que ay está biua e sana que no me dexará mentir, que en vna temporada que estuuo en esta ciudad el embaxador de Francia ella por su parte vendiendo la sangre de vna bonica moça que auia criado tres o quatro vezes, e cada vez por fresca, e yo aprouechandome del mueble de aquella rapaza que oy viste en la posada, aunque entonces no auia cumplido doze años, más ahorramos de cada veinte doblas, y el papo hecho, como a mesa de alemanes. Ansi que, hijos mios, no es malo el oficio que da de comer á su dueño, que por essos fuegos de afrentas auemos de passar para venir despues a gozar del refrigerio. En el tiempo de la moçedad se deue ganar con diligencia el estado e las riquezas, con que a las vezes tenga hombre vida descanssada. Entre los animales, la hormiga es más pequeña de cuerpo, e mayor en la prouidencia, y el hombre que no quiere ser vituperado por negligente en la muerte, a ésta deue imitar en el discurso de la vida. Athesorando los granos del mantenimiento en el verano de la juventud para el tiempo steril de la cansada vejez quando crescen las necessidades e mengua la bolsa del perezoso.

Sol.--Madre señora, a tu posada llegamos; si nos das licencia entraremos a ver a la señora Parmenia.

Clau.--Entrad, hijos, en buen hora, vosotros e años buenos, que no es nueuo mi casa estar acompañada de galanes. Hija Parmenia, alumbra vn candil para subir esta escalera.

Par.--Por mi vida, madre, que tú vienes a buena hora. Mejor fuera quedarte allá esta noche, e tuuieras andado el camino para mañana.

Sal.--Salue Dios a la hermosa.

Par.--Bien sea venido el gentil hombre.

Sal.--Cómo es esto, señora Parmenia, vn dia que a tu casa venimos estás tan mal acondicionada?

Par.--Tengo razon, señor Salucio, que ha más de seys horas que está aqui vna doncella esperando e quando mi madre sale no pienssa tornar a casa.

Clau.--E quién es, hija, la que me espera?

Par.--Libertina, la que lleuaste al racionero.

Clau.--Llamala e conoscer la he, que por mi vejez no caygo por quién dizes.

Lib.--Vengas en buen hora, madre de mis entrañas, por cierto que ha gran rato que estoy esperando tu venida.

Clau.--Hija mia, perdona me por mi amor, que son tantos mis negocios que no sé dónde tengo el sentido. Pues, hija Libertina, cómo te fue con aquel señor? Hizolo bien contigo?

Lib.--Madre mia, despues sabras mi venida, pues agora ay embaraço en la posada. Yo me quiero yr e boluer me he en la mañana.

Clau.--Qué miras, putico? parescete bien la moça? Dilo, no ayas verguença, que al moço vergonçoso el diablo le trae a Palacio.

Sal.--Señora, voto al pinar de Segouia que si la dama fuesse contenta, yo no fuesse perezoso en su seruicio.

Sol.--Mira, señora Claudina: descreo de tal si no tengo las mañas del lobo, que donde la noche me toma, alli hago manida. Si en casa ay aparejo, manda a estas damas que nos acompañen, y no consientas que tornemos a casa a tal hora. Somos hombres enemistados, e no es cordura andar de noche.

Clau.--O traydorcito, cómo te lo dizes: mallogradillo vayas. Hija Parmenia, Solino te quiere bien e viene porque le conozcas para delante. Libertina está sola e Salucio ha puesto los ojos en ella: todo viene medido mejor que lo queremos; por mi amor que tú le quieras e tractes bien, pues sabes que es persona con que no se perdera nada; tú, Libertina hija, tracta me bien a este mochacho; mira que le quiero yo mucho y con él no biuiras engañada.

Par.--Por Dios, madre, que tú vienes agora con donosos mercados.

Clau.--Pues qué te pensauas, loca? que auia de venir sola a tal hora de la noche?

Par.--Vinieras tú con tiempo, e no siempre con los murçielagos.

Clau.--Calla, boua, que no es tan noche como pienssas: avn agora dio las diez el relox.

Lib.--No sé, señora, por qué: que toda mi vida te conozco comigo de andar con la escuridad.

Clau.--Calla, loquilla, que como agora biues descuydada de la mocedad, no has tomado sabor en los trabajos de la vejez. Tú llegarás a mis dias, e sabras qué cosa es mantener casa e honrra, e no dessearás tanto la noche para dormir quanto el dia para trabajar, que mal pecado, hijas, la cama que vosotras desseays de viciosas cobdicia la triste vieja de canssada, que quando a casa vengo los huessos me suenan como saco de nuezes, y avn con todo esto me pesa quando Phebo acaua su curso diurno. Anda, ve presto, apareja me aquel aro de cuba, e las candelas que sobraron de la otra noche, e saca me aquella soga de ahorcado que te mandé guardar quando estaua aqui el despensero del Conde; saca de aquel caxon del arca el coraçon de çera que tiene las más agujas, e dexalo todo a punto, e andad todos luego a dormir. Tú, hijo Solino, yrás con essa rapaza, é tú, Salucio, con la señora Libertina, e parad mientes, moças, que no me hagays milagritos, no me hagays yr allá con vn açote.

Sol.--Ora sus, hermosas, no ocupemos a la madre; toma la mano, señora Parmenia, y vamonos a reposar, que es muy noche.

Sal.--Hola, Solino hermano, que en la mañana todo el mundo haga pino.

Sol.--Ora durmamos, que todo tiene su tiempo.

Clau.--A ti, tenebroso y astuto Satan, principe de la monarchia de los spiritus condenados, eterno sustentador de las tinieblas continuas que en los caliginosos e sombrios chaos infernales abundan; Señor de las tarthareas e dañadas cateruas, morador en las horribles grutas donde los sulphureos vapores incessablemente manan: Regidor e gouernador de las lagunas e hedificios mortales, assistente de la profundidad e obscura region de la muerte: Yo, tu más familiar e compañera Claudina, te conjuro por la grauedad de la palabra que de ti tengo rescebida, e por los resplendecientes fulgores que estas antorchas candidas entre las tinieblas nocturnas produzen, e por la fortaleza con que estas ereas agujas este fingido coraçon penetran, vengas con repentino sonido a obedecer mi mandado, e venido, de tal manera te occultes debaxo de los aureos accidentes deste anillo que en mi dedo anular tengo puesto, que dél no te apartes hasta que Philomena le ponga en su dedo, dende el qual por las secretas venas que dél van al coraçon, se le dexes tan llagado de la cruda saeta de amor, que todo su remedio sea el que esta tu familiar le quisiere dar, y ansi se someta a mi ley e ordenacion que otra cosa no dessee saluo el cumplimiento de mi voluntad. Segunda e tercera vez te conjuro e confiando quedar con migo, me voy a dormir a mi cama.

NOTAS:

[537] Sic, por «yerro».

[538] En el original, cañonizaron.

ARGUMENTO DEL DECIMO ACTO

Estando Philomena bordando en su bastidor, pide a Dorotea su criada un libro para leer, donde halla metida la carta de Policiano, e dize alterada muchas palabras en demostracion de su honestidad, etc.

PHILOMENA. DOROTEA. THEOPHILON[539].

[Phil.]--Dorotea, dónde estás?

Dor.--Aquí estoy, señora.

Phil.--Mejor estarias en mi compañia que metida por los rincones de casa; toma allá este bastidor, que ya rescibo pena con este contino bordar.

Dor.--Señora, es verdad que en la vida no ay cosa tan agradable que tomada por officio no canse, ni avn obra tan dessabrida que no tenga algun sabor quando por exercicio se rescibe.

Phil.--En esto conozco la variedad de las cosas temporales, que aquello que algun tiempo tomaua por deleyte e recreacion ya me da sobrada pesadumbre. Dame un libro y leere vn poco hasta que sea hora de reposar.

Dor.--Señora, helo aqui.

Phil.--Jesu, e qué carta es esta?

Dor.--Carta, señora?

Phil.--Sí por cierto; quién la metio aqui, Dorotea?

Dor.--Por mi salud, señora, yo no lo sé.

Phil.--No saberlo es impossible, quién tiene la llave de mi aposento sino tú? quién entra e sale en mi camara sino tú, Dorotea?

Dor.--Señora, ya puede ser alguna carta vieja que por señal ayas tú metido en esse libro. Antes que sepas lo que contiene no rescibas alteracion.

Phil.--Abre la e mira lo que dize, que yo sospechosa estoy de esta carta.

Dor.--Señora, no tiene firma.

Phil.--Creolo, que en todo viene llena de sospecha. Ora mira lo que dize.

Dorotea.

CARTA

Si el dolor que tus ojos me causaron dentro de lo secreto de mi ánima de todo punto fuera mortal no me quedara tan poca vida e tan martyrizada con tan mortales desseos de los quales si la muerte me hiziesse libre, no me puede librar de querer te. O angelica Philomena, si boluiesses tus ojos de misericordia sobre este tu captiuo Policiano, bienauenturado tormento digno de tan ineffable remedio. Solamente te piden mis letras e mis suspiros que tengas memoria que dende la hora que te miré y alçaste tus ojos a mirar me, de tal manera me tienes contigo, que aunque te quiera oluidar no puedo[540] ni con la muerte, la qual estoy esperando si tu natural misericordia no determina que yo biua. Mas biuiendo o muriendo soy tuyo sin esperar que jamas sere mio.

Phil.--Ya, ya. Dorotea, que me maten si essa carta no es de aquel loco desuariado que el otro dia viéndo me en la huerta de los cipreses se arrimó a vn laurel, e començo a mostrar señales de muy apassionado, boluiendo los ojos a mí quando mi padre se descuydaua. Pues dime, Dorotea, quién puso aqui esta carta sin que tú lo viesses? Este libro no está en tu poder? Cómo pudo ser esto?

Dor.--Señora, moços ay en casa que ay la pueden auer metido, porque mil vezes descuydadamente me dexo este retraymiento sin llaue, y algun criado de casa la puso en este libro.

Phil.--Vaya se el desatinado, qué atreuimiento es tan vano penssar alguno que en amor deshonnesto yo ocupe mi entendimiento? si yo agora no temiera el escandalo de la casa de mi padre, yo le hiziera al liuiano que no pagara esta locura con menos que la vida.

Dor.--Passito, señora, que viene Theophilon mi señor.

Theo.--Qué hazes, hija mia?

Phil.--Señor, enojada con este bastidor començaua a leer un poco, pero çessará agora con tu venida.

Theo.--Siempre, hija mia, trabaja de estar noblemente ocupada porque el demonio, enemigo de naturaleza, no halle entrada en tu coraçon. A todos generos de estados es defendida la ociosidad, e más al flaco linaje de las mugeres, por ser más dispuestas a cayda. Pues si todas deste vicio deuen biuir recatadas, mayormente las illustres donzellas, cuya macula de infamia todo vn reyno dexa manchado.

Phil.--Padre mio, graue reprehension es la tuya; paresce que hablas sobre penssado.

Theo.--Hija mia, lumbre de mis ojos, baculo de mi cansada vejez, más noble cosa es preseruar al hombre para que no cayga que ayudarle a leuantar despues de caydo. No permita Dios, hija de mi coraçon, que en tus costumbres yo aya conoscido alguna falta que de castigo sea digna, pero no te deue dar pena si yo como padre y viejo y experto en los trabajos que el tiempo cada dia descubre te dé auiso como sepas defenderte de ellos, sin lesion del ánima y de la fama que tus passados cobraron.

Phil.--No piensses, padre mío, que con la falta de la hedad me aya faltado el conoscimiento para ver clara e abiertamente a quánto peligro se pone quien sin remos de discrecion se mete en el varco de esta vida miserable, porque o viento de liuianos penssamientos o rrocas de mala conuersacion siempre nos procuran naufragio. Pero tambien conozco que no ay temptacion tan poderosa á quien la municion del hombre racional con discrecion no destruya, mediante el fabor del Cielo; mayormente quando el hombre viene a sentir que tiene los enemigos de sus puertas adentro, e que la más cruda palea[541] tiene consigo mismo, deue aprouecharse de las armas deffensiuas que en el alcaçar de la razon tiene para esto guardadas. Estos e otros muy sanctos auisos, señor mio, he leydo en los libros que dende mi niñez por la nobleza del exercicio literal me has mandado leer, con los quales e mi natural condiçion piensso dar a tu senectud aquel descanso que con mi juuentud has desseado.

Dor.--Doy al diablo tan largo sermon.

Theo.--Qué dizes tú, Dorotea?

Dor.--Digo, señor, que he holgado de tu noble reprehension.

Theo.--Hija Philomena, anda acá, que ya tu madre querra comer, no la hagamos estar esperando.

Phil.--Vamos, señor. Dorotea, pon en cobro esse libro: entiendesme?

Dor.--Mucho bien. Ay te duele? Valale el diablo al viejo e a qué tiempo entró predicando. Por mi salud, el ánima le daua el negocio en que entendiamos. Bien predica la raposa a las gallinas. En mi ánima estos viejos no son sino vn terron de molestia; como veen que se les acaba la candela, acuerdan de dar a Dios las heces de su vida loca, haziendo del perro del hortelano. Pues andate hay con tus sermones, que Dios no come palabras, e si piensas hazer sancta a tu hija Philomena, más vale vna traspuesta que dos assomadas.

NOTAS:

[539] Thephilon, dice erradamente el libro original.

[540] En al original, poede.

[541] Así en el original, quizás por pelea, ó quizás, abreviado, por palestra.

ARGUMENTO DEL ONZENO ACTO

Venida la mañana, Claudina se leuanta e determina de yr a casa de Philomena, sobre lo qual se tracta con Parmenia de los peligros que se pueden ofrescer; finalmente haze su camino, e habla con Philomena dándola parte de los amores de Policiano, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA. DOROTEA. FLORINARDA. PHILOMENA. THEOPHILON.

[Clau.]--Son los rayos del sol los que entran por esta ventana? sancto Dios e cómo he dormido a sabor, despues que tomé la palabra á aquel demonio mi familiar, pero con mucha razon, pues en este negocio no es menor la honrra que el prouecho. Hija Parmenia.

Par.--Qué mandas, señora?

Clau.--Qué hora es? fueron se aquellos locos?

Par.--Agora estauan ay.

Clau.--Y Libertina, es leuantada?

Lib.--De mañana en buena fe, tia. Agora tengo por dormir el sueño de la salud.

Clau.--Bien hazes, gozate, pues agora tienes tiempo, que venida a la senectud, y todo es vna hedad de trabajos. Ya aquellos pica cantones, no dexarian algo para la costa?

Par.--Mejor landre se los lleue, que estos tales, madre, no quieren sino llamate mio e busca quien te mantenga.

Clau.--Anda, hija, que de golpe o de recudida, yo les sacaré el escote. Yo me voy a casa de Philomena, a dar la primera puntada en vna labor trabajosa. Mochachas, rogad á Dios que yo salga con ella a luz, que no me acuerdo auer intentado cosa de que tanto aya desconfiado.

Par.--Madre señora, ya conosceras si desseo tu prouecho como el mio, assi por la ley natural como por mandamiento de Dios; pero tú andas en tales tractos que en ellos no puedes ahorrar sino de las narizes, y aun plega a Dios no dexes alguna vez la vida, porque es ley de Dios que quien ama el peligro peligrosamente muera. Mira, madre, quién es Philomena, e no pienses ganar saya de londres e barates vn jubon de açotes. Mira que donde agora vas lleuas el cuchillo a la garganta, y avn como suelen dezir, la soga arrastrando, porque te hago saber que los viejos padres de essa dama son tan zelosos de su honrra y avn tan cautelosos en guardarla, que si vna vez te sienten, sin que lo entiendas e estando segura te pondran en cuentos la vida. Mira lo que hazes, e ordena tus passos de manera que tu vida e honrra esté segura.

Clau.--Confusa estoy. No sé en qué me determine: diformes inconuenientes se me ofrescen de tu auiso, e no puedo boluer atras en este camino, porque tengo prometido el acometimiento, e avn dada mi palabra de la victoria. Notable deffecto es la inconstancia, e tanto que se tiene por indicio de locura.

Lib.--Tia señora, no biuas engañada con vna mala opinion, que tanto es más mala quanto más vsada e guardada. Digo te de verdad que oyendo el otro dia al padre presentado, le oy affirmar que la perseuerancia en el vicio no meresce nombre ni galardon de constancia, e que quien del vicioso camino se buelue, no inconstante, sino firme en virtud deue ser llamado. No tengas la condicion del arroyo, que jamas supo tornar atras.

Clau.--Quedaos a Dios, hijas mias, que yo voy determinada de morir en esta demanda, e nunca a la osadia vi que fallesciesse fortuna. Yo me voy; si a hora de comer no ouiere dado la buelta a casa, no tengays dubda que me la abran dado por el mercado. Acudireys a la carcel, que alli será el paradero. Agora que voy sola quiero mirar con auiso este discreto temor que a mi Parmenia le queda, porque a la buena speculacion jamas vi carescer de buen fructo. Qué hare? si voy allá, a peligro pongo mi vida; si dexo de cumplir lo prometido, no puedo escapar de muerta ó apaleada, e lo que es más de estimar, el mal nombre que de falsaria puedo cobrar. Pues si el credito pierdo acabada es la grangeria. Ora venga lo que viniere, que aparejado está donde cayga. A casa de Theophilon llego, aqui traygo en la faltriquera no sé quántas franjuelas e cabeçones; en achaque de trama, vamos a hablar a nuestra ama. A Dorotea veo a la ventana, buen aguero hallo para mi venida. Esfuerça, esfuerça, Claudina, que en otros peligros te has visto.

Dor.--Valala el diablo a esta vieja espanta perros, e qué rezar trae consigo. Quál arroyo la echó por estos barrios? no me medre Dios si tú vienes en buenos passos.

Clau.--En hora buena y en buen punto vea yo tu cara de oro: qué hazes, hijita mia? desciende acá e abraçame, que me gozo de ver te; ansi goze yo la vejez descansada.

Dor.--No os digo yo? las palabras de beata e las vñas como gata. Vengas en buena hora, tia de mi coraçon. Quánto ha que no vienes por estos nuestros barrios? Por cierto mi señora Florinarda ha tenido memoria de ti e aun me ha preguntado si te he visto.

Clau.--Acuerde se Dios de su merced y él le pague la que yo rescibo en que me conozcan por criada vieja de esta casa, porque este es el principal título con que yo me honrro despues de ser muger de Alberto, que Dios aya. Pues por mi salud que aunque yua a otro negocio en que no me yua a mí poco no tengo de passar sin ver a mis señoras vieja e moça. Dilas, hija, que está aqui la Claudina, que si mandan sus mercedes que suba.

Dor.--Espera vn poquito, madre, que yo boluere corriendo. Señora, la vieja Claudina está aqui, si mandas que suba, que te quiere ver.

Flo.--Dila que suba; con qué viene agora el diablo?

Dor.--Sube, tia, si mandas.

Clau.--Con el pie derecho delante, porque no tropieze a la entrada. Paz sea en esta casa. Señora Florinarda, salue Dios tu venerable presencia.

Flo.--Vengas en ora buena, madre, qué nouedad es esta que te acordaste desta casa?

Clau.--Afficion grande, desseo de seruir te, apetito de offrescer me por tu muy fiel criada, para que como a tal me mandes lo que a tu seruicio cumpliere.

Dor.--Debaxo de la buena palabra está el engaño.

Flo.--Pues, comadre mía, cómo te va? Vieja te vas haziendo; muy desffigurada estás despues que no te he visto.

Clau.--E cómo, señora mia, burlando lo dizes? Tal ha passado por mí despues que deste barrio me passé; trabajos he padescido que el menor dellos bastara a acabar tan poca vida como la mia, pues si el principal se considera, la misma muerte no es tan penosa.

Flo.--Qué mal es el que tanto te duele, madre?

Clau.--No será mal de amores, mal pecado, que con las muelas le he dexado, sino biudez, señora de mi alma, que no ay dolor que se le yguale: Dios te guarde a aquel Señor, e nunca te veas sin él, amen, que por mi vejez la que buen marido pierde no sé yo por qué no le acompaña so la tierra.

Flo.--No lo digas burlando, comadre, nunca oyste lo que dicen de los getas? que vn tiempo las mugeres biudas no dubdauan de hazer se matar sobre los cuerpos muertos de sus maridos? y avn porque entre ellos alguno tenia muchas mugeres, aquella era más estimada que con su marido se sepultaua.

Clau.--Sancto vínculo es el del matrimonio, e como sea vnion intrinseca e espiritual, con lo más biuo del ánima se deue sentir la diuision.

Flo.--Veemos que entre los animales que de entendimiento carescen, este amor matrimonial está esculpido, pues las tortolicas passan su vida contentas con vna sola compañia. E si aquélla muere, la que queda no beue más agua clara, ni se pone en ramo verde, ni canta ni haze señal de alegria, señalando la cuytadica quán dura cosa es perder su dulce compañia.

Clau.--Ay, ay, quántos daños acarrea la falta del varon en casa; no los sabe sentir sino la triste que passa por ellos.

Flo.--Trabajoso dolor deue ser, pero quando el Señor da semejante llaga, tambien prouee de remedio para ella. Trabaje la honrrada biuda de ser honesta de costumbres, e guarde la limpieza que las tales son obligadas, que para sus necessidades Dios es el verdadero marido.

Clau.--No lo niego yo, mi alma, pero guardete Dios de pobreza con soledad, que esta es muy ruyn tramojo de roer. De alli nascen los cuydosos pensamientos, e avn a vezes no muy sanctos; alli se toma licencia para las dissolutas palabras, e avn para los desonestos tratos, e avn se deprenden los officios deshonrrados. Ay del solo, que quando en tales hoyos cayere no tiene quien le dé la mano.

Flo.--Verdad es, madre, que mejor se passan las penas quando para lleuarlas ay compañero. E quedaron te hijos de Alberto tu marido?

Clau.--Sí, mi reyna; e vn varon que ha siete años que salió desta ciudad e no he sabido dél ni biuo ni muerto, e otra donzella que en casa tengo.

Dor.--Donzellita es el diablo.

Flo.--Qué dizes?

Dor.--Digo que es vna muy bonita moça.

Clau.--Dizes, hija, tu virtud, aunque en ella no lo aya, pero en fin como huérfanos sin castigo de padre, faltos de doctrina e cargados de pobreza. Y a todo esto se obliga la muger aquel triste dia que cobra nombre de viuda. O señora de mi vida, quán pesada carga es de llenar el hijo crescido de cuerpo e menguado de castigo, que en cabo del año pienssa la pobre madre tener buena vejez, e ha criado vn cueruo que le saque el ojo. Pues todo esto es nada en respecto de lo que con hijas se passa, que como, mal pecado sea vn ganadillo tan malo de guardar, a buelta de cabeça, y a vn encierra ojo e abre, hallays la casa a mal recaudo, e la honrra de las moças beuida en gostaduras. No hay cosa oy en el mundo tan fragil e delicada como la honrra de la donzella, que no paresce sino que de vn cabello está colgada. Nunca por buena que sea le faltan ocasiones para ser mala, ni avn por bien que se guarde caresce de murmuradores. Si habla poco es tenida por grossera; si mucho, por liuiana; a los que no saben les paresce nescia, e a los ressabidos, maliciosa; si luego no responde, tienen la fantastiga, e si a todos da respuesta, a peligro de caer; si está assentada con reposo, nunca le falta un nombre de traydora dissimulada; si alça los ojos e mira, luego dizen que allá miran ojos, etc. O señora Florinarda, e quien solo vn juyzio tiene, cómo hará guisados que a tantos haya de contentar?

Flo.--Poca necessidad tiene la donzella de poner su honrra en tal discrimen; mi hija retrayda ha de estar hasta que quien la merezca se precie de yr delante della.

Clau.--Jesus, Jesus e pienssas, mi señora, que con nuestra platica no auia oluidado de preguntar por Philomena? No yre de aqui sin ver a su merced, ansi goze yo de mí.

Flo.--En buena fe, comadre, que esta noche passada se sintio mal dispuesta e no he consentido que se leuante de la cama.

Clau.--Pues, señora de mis entrañas, da me licencia para que la vea, que avn a mí algo se me entendera de estos dolorcillos.

Flo.--De muy buena voluntad, por cierto, madre mia. Corre, Dorotea: entra con la madre vieja al aposento de mi hija, e perdona me por mi amor que no voy contigo, que tengo por acá en que entender.

Clau.--Huelga con salud, señora mia, que yo bien sé ya esta casa más ha de mil dias. Dónde está mi señora?

Dor.--Entra madre, en este retraymiento.

Clau.--Gozo bueno vea yo de essa cara de alegria.

Phil.--Bien seas venida, madre.

Clau.--Jesu, coraçon mio, e gesto es esse de enferma? Tal sea mi salud e se me torne mi vejez; qué es esto, hija de mi alma? qué sientes? yo juraré que deue ser regalo.

Phil.--No, madre, que no soy tan regalada, sino que dende anoche he sentido vn dolor en este lado izquierdo, que, ansi goze de mí, no me dexa reposar.

Clau.--Pues, señora mia, manda salir allá a Dorotea porque quiero tentar el lugar donde te duele, y plazera al Señor que quedes con mejoria.

Phil.--Dorotea, sal allá fuera.

Dor.--Todo va bueno; plega a Dios que yo mienta, e que esto sea agua limpia.

Clau.--Descúbrete, entrañas, veamos la parte del dolor.

Phil.--Mas arriba lo siento, sobre el coraçon.

Clau.--Ya, hija mia, lo he visto, y avn conoscido la causa de donde nasce el dolor: que por mis pecados maestra vieja soy de curar estas passiones. Quiero saber, coraçon mio, si antes que este dolor sintiesses resciuiste por auentura alguna alteracion. E mira, señora, que al médico y al confessor se deue dezir la verdad.

Phil.--Por cierto, madre, es verdad que con essa moça yo rescebi passion, de donde pienso aver se causado mi indisposicion.

Clau.--Verás por mi vida si conosci yo luego ser tu mal de turbacion. No será nada, hija, yo tengo la mediçina para sanar estos dolores. Aunque por mucho que la passion te aquexe no es de marauillar, hija mia, porque es ley de Dios que quien a hierro mata con hierro pierda la vida.

Phil.--Burlas, madre, como me ves con dolor?

Clau.--O angelica ymagen, y qué graciosa eres. Mas dime por mi vida, entrañas, a quántos en esta vida abrás tu sido causa de dolor de coraçon? Pues justicia es que padezcas alguna de las penas que a otros has tú causado; toma, señora, este anillo, que tiene virtud contra todo dolor cordial, e mira, hija mia, que no me le pierdas, que no es más mi vida de quanto comigo le tengo.

Phil.--En gran cargo me pone tu tan buena voluntad, aqui estoy para hazer todo lo que te cumpliere.

Clau.--Tal confiança tengo yo de tu graciosa cara, que siempre me has de hazer muy señalados fauores, e para principio dellos te suplico, mi alma, tengas atención a mi breue mensage, el qual, aunque te parezca culpable, te ruego no me hagas cargo de culpa, pues no ay en mí otra sino ser yo la mensagera, y esta ya sabes que es digna de indulgencia. Un cauallero gentilhombre, doctado de toda disciplina, no menos militar que literaria, cuyo nombre sabras a su tiempo, me mandó llamar con vno de sus siruientes, e como yo cumpliesse con la obligacion que a los semejantes deuo, fui a su casa, donde le hallé en vna cama, e tan en el extremo de vna enfermedad del coraçon que a tu causa dize que padesce, que sin dubda yo penssé que hablandome la vida se le acabara. Finalmente, con la mayor fuerça que fingir pudo me dio parte del principio de su mal, e me pidio que le pussiese remedio. Pues como sea mayor virtud consolar al atribulado que substentar al hombre próspero, acordé de tomar a mi cargo su medicina, poniendo me en este peligro, porque tengo por mejor perder obrando virtud que ganar dexandola de hazer.

Phil.--E quién es esse cauallero que dizes?

Clau.--Ya te sientes?

Phil.--Qué rezas entre dientes? qué tengo yo que hazer con las enfermedades agenas? Dime ya quién es el enfermo, que me tienes suspensa, o vete con Dios, que harto tengo que ver en mi mal.

Clau.--O perla mia, dasme licencia por mi vida?

Phil.--Di lo ya, no seas pesada, sea quien fuere.

Clau.--Pues tu rostro de paz me da atreuimiento, no quiero ser couarde en obra tan piadosa. Bien conosceras, mi coraçon, vn cauallero de illustrissima sangre que biue en esta ciudad que se llama Policiano.

Phil.--Anda, anda, vieja maldicta, con la malauentura, y agradesce a Dios el sufrimiento que el zelo de mi honestidad me pone, que yo te hiziera yr al infierno a pedir las albricias de tu menssage.

Dor.--Passo, passo, señora, no alborotes la casa, qué cosa es esta? qué has hecho, madre señora?

Clau.--No hize nada, hija mia, sino que mi mala dicha quiere que por buen seruicio resciba mal galardon.

Phil.--Avn lloras, vieja ruyn? mala fin ayas tú e tus maldictos passos. Echame de ay a essa vieja, si no quieres que ay la mande matar a palos.

Flo.--Qué es esto, comadre? qué dizes del mal de Philomena?

Clau.--No rescibas pena, señora, que vn dolorcillo es causado de tristeza del coraçon. Ay la dexo vn anillo con que vera mejoria muy presto: no consientas, señora, que se le quite del dedo; yo me voy, porque me he mucho detenido. Señora Philomena, si para tu salud yo fuere menester algun dia, bien sabe esta donzella mi posada, no dexes de embiarme a mandar, que yo vendré de voluntad.

Flo.--Essa se te agradesce por cierto, comadre.

Clau.--A Dios, a Dios, mis señoras.

Phil.--Ve en buen hora, madre mia.

ARGUMENTO DEL DOZENO ACTO

Palermo [y] Piçarro van a casa de Cornelia y Orosia para traerlas a su estancia, van por el camino temiendo topar con los criados de Policiano; llegados a casa de estas mugeres, las traen consigo, etc.

PALERMO. PIÇARRO. CORNELIA. OROSIA.

[Pal.]--Hola, Piçarro hermano, salgamos ya de casa pesar de Lucifer, y vamos a traer aquella gentezilla a la estancia.

Piç.--A boca de sorna me paresce más seguro, porque si escandalo ouiere podamos tomar calças, ya me entiendes? que despecho del galeon[542] de Francia si me querria asir con nadie. El espada tengo hecha vn assador, vn broquel traygo sin aro, el guante paresce arañuelo; pues el casquete sirve agora de orinal. Blanca para comprar armas, rape el diablo la que yo mando, que por vn real me pueden agora ahorcar.

Pal.--No me cuentes plagas, descreo de la vida en que biuo sino vamos a casa de aquellas putas, e veamos si por allá ay algun cayro. Sepamos si quiera qué moneda corre. Pese a tal con dayfas tan sin prouecho, e tan amigas de poner a hombre en ruydo. Yo, descreo de la torre mocha, toda mi vida fui más amigo de tomar cuenta a la yça a tercera noche, e abrir el ojo que no eche dado falso, que de buscar pendencias donde se ponga el pellejo en condic[i]on. Mira bien dónde vamos, que si estos moços de Policiano allá nos apañan nos quitaran el puto del cañon sin que aya quien se lo estorue.

Piç.--Ora las pelosas vayan a punto, porque si por caso valiere huyda no se queden [en] poder de vellacos.

Pal.--Nunca otra prenda me arrebaten, que por el peligroso passo en que vamos, en toda mi capa no se ate vn quartillo de trigo.

Piç.--Pues que la mia, por el cuerpo de la tramulla, no vale quatro sueldos.

Pal.--Ora la Magdalena nos guie. Mira, Piçarro, el passo más sin peligro.

Piç.--Cerca llegamos, e mira, Palermo hermano, que suelen dezir que los hombres de honra precian más la muerte dichosa que la vida deshonrrada. No te engañe a ti esta opinion de locos, sino da al diablo la honrra e pongamos en cobro la vida.

Pal.--Pospuesto que auemos de ser más ligeros en los pies que en las manos, tambien es menester que para que estas piltrafas no nos tengan en poco, hagas, hermano, del feroz, e hables de la hermania el espada en la mano, el passo en primera, los ojos en arco, la boca medio torcida e hablemos los acostumbrados desgarros, pues aqui somos tenidos por hombres de seguida. E mira que no me dexes de contar algun contezuelo. Ya me entiendes.

Piç.--Bien dizes, marcadamente hablas; pues ya que llegamos, lo que se hablare sea cosa de tomo.

Pal.--Hola, Piçarro, marcha delante, mira si ay dentro quien nos defienda la entrada.

Piç.--Deffender o qué? O despecho del anima de Berzebuy, escucha, veamos quién suena dentro, e si hombre es biuo mandale confessar.

Pal.--Quién está en su casa?

Cor.--Quién es el que llama? Sube, señor Palermo. Tú seas bien venido con la buena compañia.

Oros.--Jesu, señor Piçarro, y acertaste a venir por esta calle?

Piç.--Descreo de tal, señora Orosia, si el señor Palermo que está presente no me hiciera fuerça, si yo escampara por aca por toda esta semana. Harto tiene hombre que hazer agora en buscar armas e andar a punto para castigar aquellos garçones, sin embaraçar nos en visitaciones de damas. Pero por agradar al compañero se ha de hazer toda gentileza.

Pal.--Señora Cornelia, ya sabes quántas vezes te he rogado que tú e la compañera passeys el hato a la estancia, porque en nuestra compañia no se puede perder nada; no te has determinado hasta saber la voluntad de la señora Orosia tu prima: porque ella agora está presente, será bien, dama, que sepas que es mi voluntad que luego te determines a venir comigo a mi estancia, e ayudar me a passar mis trabajos, pues no me dexas solo en mis mayores passatiempos; e si en esto pensares no contentar me, haz cuenta que me perdiste para todos los días que biuieres.

Oros.--Señor Palermo, aunque mi prima me perdone en tomar la mano a responder en su presencia, despues que ella se ha determinado a hazer contigo esta jornada, yo la he dicho como a amiga e parienta lo que de su yda siento. Pero como ella está penada, ni rescibe mis palabras, ni conosce la voluntad con que se las digo, porque ni los ojos enfermos pueden mirar la luz, ni los animos apassionados la razon. Pero como lo poco que yo sé del mundo me dé a conoscer que mi prima no lo acierta, no puedo dexar importunamente de dezirle lo que siento, porque a ti, señor Palermo, conozco, e avn tu voluntad entiendo mejor que a mí me sé entender; nosotras, como tú sabes, somos vnas mugeres de seguida que substentamos honrra haziendo seruicio a los buenos. De nuestros passados no heredamos otra hazienda, e si esta nos falta, la vida nos sobra. Pues metidas con vn hombre en vn rincon de la Ciudad, perdemos los amigos e no ganamos dineros. Lo que por ti, señor, digo a mi prima que haga es tenerte por amigo para reñir sus quistiones, e quando menester la ouieres que te ayude con dos doblas, acuda a tu estancia, prouea lo que cumpla, pero no soy de parescer que se desaperroche nuestra casa.

Cor.--Prima, bien conozco tus razones endereçadas en mi prouecho, e ansi las rescibo como Dios resciba esta ánima quando deste mundo vaya. Mas por ver me vengada de aquel moço de espuelas, me yre con vn negro donde llevar me quisiere.

Pal.--Señora Orosia, de la voluntad que yo tengo a Cornelia tu prima Dios y el señor Piçarro son buenos testigos; y en lo que toca a sus quistiones, quexando se ella a mi, e dando me parte de ellas, no seria yo Palermo, hijo del merino de Ronda, si no pusiesse por ella la vida e todo el resto, porque sin lo que a su persona se deue es ley de gentiles hombres hazer por las mugeres quando rescibieren agrauios e demasias. Yo la pienso poner donde sea conoscida e tenida por quien es.

Oros.--En la puteria.

Pal.--No hables entre dientes, señora, que yo lo haré no menos que lo digo: e de vn pan que hombre aya, la mitad no puede mancar; pero si a ti, señora, paresce que cumple otra cosa, hagase como ordenares, que como aya provecho passará hombre su soledad.

Piç.--Señora Cornelia, bien abrás sentido que yo del tiempo viejo te solia ser amigo, y agora por causa del parentesco que con esta dama tienes, y el amistad que ay entre mí y el señor Palermo, estoy determinado a morir por lo que a tu honrra tocare; y en esto, señor, al tiempo hago testigo. Pero si a tu honor e prouecho impide hazer mudança, ordena como vieres que cumple á los amigos. En casa dexamos la olla hirviendo, e solo al mochacho soplando los tizones; por mi vida, damas, que allá nos vamos a comer.

Oros.--Essas cosas, amigo, antes seran hechas que mandadas. Prima, toma tu manto, e vamos donde quisieren.

Cor.--Vamos si quisieres, que yo estoy a punto.

Pal.--Echate vnos manteles en la manga, que boto a tal no ya[543] en qué nos limpiemos sino es a las barbas.

Oros.--Ora galanes, andad delante, que nosotras muy presto llegamos.

NOTAS:

[542] En el original, gaLeon.

[543] Así en el original, probablemente por hía contracta de había.

ARGUMENTO DEL XIII ACTO

Policiano, muy penado del dolor que siempre le aquexa, habla consigo solo e quexasse de la dilacion que la vieja pone en su remedio. La Claudina viene e le cuenta lo que con Philomena ha passado, etc.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. CLAUDINA.

[Pol.]--O ánima mia tan desierta de plazer quanto acompañada de cuydosos pensamientos, qué será de ti? En qué ha de fenescer este triste auiso que has comendado? Cada momento estoy esperando quándo mi carne, canssada de suffrir tantos dolores, ha de apartar la vnion que contigo tiene; mas ay de mí, que biuo, e biuiendo muero, e muriendo no satisfago a aquella cruel e sangrienta lamia, que con su fferidad despedaça sus hijos, con cuya muerte queda contenta, e Philomena no con la mia. O vieja Claudina, qué hazes? En qué te detienes? No te duele a ti donde a mí, si no tú apressurarias los passos. Maldigo tu perezosa solicitud, que para todos tienes obras, e a mí me çeuas con tus palabras. O mi angelica Philomena, si te acuerdas algun tiempo del dia deste tu captiuo Policiano? Dónde estás, mi alma? En qué estás agora ocupada? Por qué no alças tus ojos para embiar algun rayo de claridad sobre este caliginoso coraçon? Moços, moços.

Sal.--Señor.

Pol.--Entra aca, qué se suena de mi remedio? En qué estado está el processo que amor contra mi vida haze? Si ha dado ya sentencia contra mí el coraçon de aquella que puede matar me con quererlo, e dar me la vida con querer me?

Sal.--No temas señor, ser condenado, que quien padre tiene alcalde, seguro va a juicio.

Pol.--Qué a mí con quien me juzga?

Sal.--Basta que seas nascido de muger para que confies no morir por feminil consentimiento, mayormente que Philomena es misericordiosa, e la Claudina solícita, e no ay piedra tan dura a quien la instante gotera no penetre.

Pol.--O Claudina, qué hazes? No sé si tenga tanta quexa de tu tardança quanta de mi poco suffrimiento, pues no rescibo menor agrauio de tardarte tú que de penar me yo. No osaré sospechar que te descuydas por no acabar la vida con ymaginacion dubdosa, pero mal sabor tiene tu tardança o yo tengo dañado el apetito.

Sal.--Señor no sé si lo causa que delicadamente siento tu pena, pero mayor dolor siento porque padesces que en poner mi vida porque descansses. Qué hare yo, señor, para que tu mal tenga algun refrigerio?

Pol.--Mira, Salucio, tengo tan abatidos mis cuydosos pensamientos, que sólo mi abatimiento bastaria para causar en vn coraçon libre vergonçosa confusion; pero siento me tan vencido, que aquello que a la voluntad sana suele apocar la fe, a mi coraçon apassionado acrescienta el amor. O Claudina, grauissima prouisora de mis ansiosos cuydados, como creo que tendras más tiempo para arrepentir te por tu negligencia que para remediar me con tu solicitud, porque me siento tal, que si algun fabor Cupido piensa darme, sola mi fe que le meresce tengo biua para sentirle, pero grande quexa lleuaré del amor si se me acaba la vida sin algunas arras de mi gloria.

Sil.--Señor, la vieja Claudina viene por esta calle del Conde muy passo a passo, e la cabeça baxa sanctiguandose algunas vezes como quien de poder del diablo se ha escapado.

Pol.--Viene sola?

Sil.--Sí, señor, que ninguno viene con ella.

Pol.--Corre, espera la a la puerta, e rescibe la con mucha alegria, porque no enturbie la que yo estoy esperando con ninguna accidental tristeza. Qué haze? No llega?

Sil.--Señor, no, que está hablando con un despensero.

Pol.--Ay del triste que la espera, mal fuego semejante al mio los abrase, para que con mi sentimiento no pongan dilacion en mi remedio. Corre, llamala, e dila que aqui la espera vn cauallero, que no se detenga.

Sil.--Señor, esta vieja es sospechosa, e yo soy algo conoscido, temo no aya sospecha de ver me hablar con ella.

Pol.--Bien has dicho, pues no fuera más mi vida que derramar mi cuydoso secreto con descuydada negligencia. Dexala venir, e plega a Dios que antes fenezcan mis dias si su respuesta viene vazia de remedio. O negligentes canas, o años caducos, acaba ya, que se me consumen las fuerças con tu espaciosa venida. Assomate, mira si viene.

Sil.--Señor, el despenssero se va y agora llega vn paje del Duque, e segun la tiene asida de la halda creo que se la lleuará antes que de la mano la dexe. Señor, señor, que se va.

Pol.--Corre, negligente, perezoso y llamala; finge estar aqui vna dueña que la espera, dila que llegue aqui, que luego puede dar la buelta. Mira no seas sentido de aquel paje.

Sil.--Señora Claudina, vna dueña me mandó que te llamasse porque a la puerta de mi possada ha gran rato que te espera.

Clau.--Ya sé, hijo, por quién dizes. Dila a essa señora que luego voy, quanto dé recaudo a este paje, que no con menor necessidad me ha buscado.

Sil.--Madre mia, no yre sin ti, por esso mira que te espero.

Clau.--Pues, hijo mio, vete tú en ora buena, e a tu señor diras que su negocio está en buen estado e que aquella dama me dió esse torçal que ponga en el bonete, e que lo demas le dire quando desta dueña me aya apartado. Vamos, hijo Siluano, que aquel Rey de lo alto sabe la pena que me ha dado auer me detenido: tengo muchos negocios, e aurora sobre todo aquel paje del Duque me lleuaua por fuerça. Sancta Maria del cielo, con tantos trabajos como este mi officio me acarrea; Jesu, Jesu, señor Policiano, sino paresce auer passado por ti vn año de enfermedad. Jesús, e qué poco esfuerço el tuyo! Mala dicha fue la mia.

Pol.--Madre mia, más me consumen tus tibios e descuydados oluidos que las memorias ardientes de mis continuos dolores. Toma, madre mia, este puñal, e en lugar de la vida dulce que con tu venida esperaua, dame la más cruda muerte en que tu ymaginacion pueda caber, porque pues en tu nombre e fama e solicitud faltó para mi ventura, no quiero esperar la en más que en la sepultura. Pero antes que yo muera te suplico oyan mis orejas sola vna palabra de aquella seraphica boca salida, con cuyo dulce sabor mi spiritu fatigado se esfuerçe para el riguroso tránsito que tan vezino espera.

Clau.--Señor Policiano, aunque tu passion sea muy biua no deues descuydarte en mortificar algun rato la ymaginacion que della tienes, si no quieres que mi venida sea más para llorar tu muerte que para remediar tu vida. Yo tengo tan presentes tus penas, que por sentir las no tengo cuydado de las mias, que son, aunque menores en qualidad, no menos en quantidad, que ansi goze yo de mi vejez y a tí bea yo en braços de quien yo agora digo, como si mi venida he dilatado no ha sido otra la causa sino auerme lleuado el manto por el tercio de la casa, donde por falta de dinero se abrá de quedar por el tanto.

Pol.--Pues cómo, madre mia, tan poca[544] confiança tienes de mi voluntad e fuerças, que essa necessidad e otra mayor no proueyera yo con hazer melo saber? Oyes, Salucio.

Sal.--Señor.

Pol.--Ve luego a casa del mercader e trae para mi madre quatro varas de paño fino, e llama vn sastre y cortenla presto un manto.

Clau.--Por la liberalidad del don beso, señor, tus manos, que la quantidad e otra mayor se deue a mi voluntad y avn a la obra que no ha faltado en tu servicio, aunque penssé que me costara la poca vida que tengo. Pero ya soy de prueua, no me espantan golpes semejantes. Hijo Policiano, viniendo agora a lo que a nuestro caso haze, el cuydado que en mi pecho lleué de la pena en que te dexé, de tal manera penetró mis entrañas, que negara yo el natural de muger si no pusiera mi vida por tu remedio, e ansi por compasion como por hazer mi officio confiando ser gratificado, fuy a casa de aquella perla de Philomena, donde si con temor entré, no sali muy esforçada a causa de los peligros que allá estuuieron en las manos. Abreuiando razones, yo busqué oportuno tiempo qual conuenia, e puse en su pecho[545] mi mensage y tu congoxa, de la qual, o yo no seria la Claudina muger del que Dios aya, o ella tiene tanta parte de sentimiento como tú.

Pol.--Sancto Dios estoy yo aqui?

Sol.--Mira, Salucio, cómo tiembla el desdichado de nuestro amo, e quán atento está oyende las mentiras de aquella tructaconuentos!

Clau.--No interrumpas, señor mi platica, e manda a estos moços que se aparten allá fuera, si breuemente deseas saber lo que tenemos.

Pol.--Moços, apartaos allá, mal criados; dexad me solo gozar deste remedio, pues a solas siento el dolor.

Sal.--Mándote yo que ella te dira más falsedades que tienes cabellos en la cabeça.

Pol.--Señora mia, coraçon mio, reposo mio.

Sil.--Corre, corre, Solino, que las manos está besando a la vieja.

Pol.--Aliuio mio, si no quieres que tu mensaje e mi vida fenezcan en un momento, dame licencia para que por menudo te pregunte los passos de mi vida o muerte, porque no tiene menos fuerça para matar el subito plazer de mi gloria que la repentina pena de mi nueuo daño: qué le dixiste? con qué començaste? con qué rostro te oyó? e finalmente lo que te respondió, e yo propongo de estar a tu razonamiento no menos atento que deuoto, pues sin soberana reuerencia no es virtud oyr tu embaxada.

Clau.--Para la entrada de su casa no fue menester ocasion sophistica, a causa de la antigua amistad que yo en semejantes casas he procurado, porque si tal necessidad se offresce, no sea yo tractada como extraña. Mi aspecto, mis canas, mi autoridad, mis doradas palabras, quitan todo género de sospecha, mayormente en tales casas donde si me conoscen, no por el tracto que traygo, sino por la grauedad de mis largas tocas e de mi faz arrugada, siempre me hazen venerable tractamiento. De manera que Florinarda su madre, libre de mi fingida necessidad de visitarla[546], me rescibio con alegre semblante porque por mi larga ausencia mi visitacion auia seydo desseada. Passado el deuido preambulo, yo tomé licencia de Florinarda para entrar al aposento de Philomena, donde la hallé indispuesta de vn dolorcillo del coraçon. Yo fingi saber medicinar su dolor, e dixe ser necessario estar á solas, donde tuue lugar para darle muy entera parte de tu continua congoxa, causada de auerla mirado con ojos afficionados. Las cosas que durante mis razones alli passaron ni entonces las acerte a entender, ni agora te las sabre dezir, porque si mil vezes sus ojos me mostraron tu salud, otras tantas en su rostro vi aparejada mi muerte y tu sepultura; vi sus aparencias de muger no libre, e dixome palabras de hembra desamorada. Oyó mis razones con indifferente semblante, e respondio me con muy crudas amenazas de muerte.

Pol.--O desuenturados oydos que tal oyen.

Clau.--No me marauillo que te assombres, porque si con ella en tal articulo me consideras, antes te faltarán ymaginaciones para pensar lo que ocasiones para no esperar salud en coraçon tan crudo como el de Philomena; pero si mis reglas no son fallibles, no es mala señal su tan delicado sentimiento. E de aqui resulta, señor Policiano, que no te congoxes ni desconfies por lo que con tu señora he passado, porque a la segunda monicion o ella vendra a obediencia o yo fulminaré[547] contra ella mis çensuras. E rescibe mi palabra en prendas desta victoria. Pero si entretanto tus acidentales dolores te acudieren, grande nombre ganarás si quando más te aquexaren mostrares mayor suffrimiento.

Pol.--O dilatada muerte, o prolixo tránsito, o negligente fin, qué es de ti? Por no dar me este descanso te tardas? Pues vn plazer entre tantos enojos breuemente es anegado. Ve, Claudina, con Dios, e yo me quedaré con mi mal e sin esperança de salud, pues para mí no la ha guardado el amor.

Clau.--Señor, suplicote con tu seso esfuerçes lo que tu dolor enflaquesciere, e no te apresures tanto a padescer, que dexes tus huessos para gozar de lo que desseas. Yo me voy con esperança de boluer con tan buenas nueuas que merezcan soberanas albricias.

Pol.--Vete ya, madre, que ni yo espero bien, ni soy capaz dél.

NOTAS:

[544] En el original, tampoca.

[545] En el original en suspecho.

[546] En el original, libre mi de fingida necessidad. Así no hace sentido, ni aun lo hace bueno y claro como lo enmendamos en el texto.

[547] Fielminare, en el original.

ARGUMENTO DEL XIIII ACTO

Salida la Claudina de casa de Policiano va hablando consigo sola e passa por la estancia de Palermo e Piçarro, donde están riñendo con Orosia e Cornelia sobre que las quieren poner en el lugar de las mugeres públicas. La Claudina los pone en paz, etc.

CLAUDINA. CORNELIA. OROSIA. PALERMO. PIÇARRO.

[Clau.]--O soberano Dios y a quántos trabajos se pone quien con torpe vida quiere ganar de comer, quánto deue biuir recatado quien mala vida biue. Mirad agora quántos desdenes, quántas desgracias e sinsabores he rescebido en esta vida de personas a quien con este mi officio he seruido, e a quántas afrentas publicas e secretas estoy cada dia aparejada, y en vna me vi que jamas se me cayra el nombre de encoroçada, e agora Policiano pienssa que a la primera vista le tengo de traer a su enamorada. O mundo mentiroso y en quán baxa moneda pagas a quien mejor te sirue; pero andar, que por substentar esta negra honrra e por no venir en tiempo de pedir a los amigos prestado, a más que esto me tengo de poner, e si mal hago, para mí es el daño, e si a otros dañare con mi interessal doctrina, cada vno mire por sí, que por esso da Dios libre el aluedrio para reprobar o aprobar. Yo hago mi officio, mire cada qual lo que haze. Conoscida soy, no se quexará nadie de mí que con fingida sanctidad le engañé; tambien me conoscen como yo me conozco; a quien con mi consejo venciere no deuo nada, pues mi público tracto me relieua de todo cargo. Qué bozear es este que estos locos tienen? Si no me engaño, muger es la que da gritos; oyr quiero para entender la materia.

Cor.--Ansi, don ceuil apocado, y en tan baxa estimacion tienes tú mi persona que por ti me auia yo de poner en tal biuienda? Qué te paresce, prima? A esto nos truxo nuestra ventura?

Oros.--Pues qué pensauas, Cornelia? Quien a los tales se llega, tal galardon espera. Pues cómo, Piçarro, tal pensamiento tenias quando de casa me sacaste? Yo en el burdel con las mugeres publicas? Que yo auia de vender para ti mi persona? Ay de mi moçedad passada en tanto regalo e de otros a quien tú no meresces descalçar.

Cor.--Mira, Palermo, no me hables en tal cosa, que por los huessos de aquel padre que so tierra pudre, antes me echasse en vn pozo que tal por mí passasse.

Pal.--Pues pese a tal con la çurratica piscina, soñólo el vellaco de vuestro agüelo que os auia yo de tener estrado? Descreo de las barbas de Barrabas si no aueys de hazer lo que hombre os mandare o aueys de pitar el roço e tomar luego la puerta.

Piç.--Dezid, pellejas, pese al burdel de Pamplona, quando al estancia venistes qué penssamiento era el vuestro? Pensauades por auentura que auiades de ensartar aljofar? Aqui no queremos sino muger que ruede por donde la mandaren e gane el gouierno, e tenga la casa abasto.

Oros.--Ay desdichada, que en mi seso estaua yo en no salir de mi casa! Yo en la mancebia? Yo? Cata que pierdo el seso, cata que me fino en pensarlo. E cómo, Piçarro, faltauan me a mí dos pares de vestidos e dos pieças de oro en mi arca? En tanta lazeria nos hallastes? Tantas necessidades nos cubristes? No lo haré, para el dia sancto que nos cubre.

Clau.--Quién está en su casa?

Pal.--Tenga se alla quien viene.

Clau.--Gente de paz es, no te alteres, hijo Palermo. Jesu de la cruz, hijos mios, e qué gritos son éstos, que teneys alborotada la vezindad?

Piç.--O, pese a la fe de Tremescen, madre, que estas damas no se criaron sino para biuir en los palacios de Galilea. Pues descreo del memorable Golias si no an de ganar el gouierno, e an de dar cuenta del resto o tomar las haldas en la cabeça, y avn primero an de escotar lo que an roçado en el estancia.

Cor.--Parescete, ay señora Claudina? Parescete qué pago del mundo? Ay justicia del cielo, pues de la tierra no me vale! Dame mi manto, Palermo, que no comere más bocado en esta casa, si no de mal cancer sea yo comida.

Oros.--Justicia de Dios venga sobre estos vellacos.

Clau.--Hijos mios, mal me paresce por mi vejez lo que agora en vosotros conozco tan contrario de lo que yo pensaua, y entre mis yguales auia publicado. Las mugeres han de ser de los hombres amparadas e no mal tractadas. Deueys os, hijos, acordar que de ellas nacistes, para que ninguna por baxa de ley de vosotros sea deshonrrada.

Pal.--O pese a las barbas de Jupiter con quien tal oye y no haze vn hecho de los que suele! Pues descreo de la ley del quaderno, si no me pensara aprouechar del mueble, si antes no las despernara que ellas supieran mi estancia. Ellas han de hazer lo que hombre les mandare trompicando, e vengan Solino e Salucio en la demanda si dessean ser moços de espuelas de Barrabas.

Clau.--Que no, hijos, por mi vida, sino pues son mugeres de honrra, y en ella han biuido hasta agora, que vosotros ayudeys a substentarlas en ella, y aun que siempre vayan adelante, pues se llegaron a los buenos.

Oros.--Toma, prima, tu hato, e daca mi manto e vamonos con la madre, que no aosadas para en quanto viua, nunca más perro a molino.

Pal.--O pese al gorjal de Nembroth, yr o qué? Juramento hago a las calendas de Grecia, si por las nubes no se me salen, si el mismo[548] Satanas las saque de mi poder hasta que paguen lo comido.

Cor.--Cómo, que esto ha de passar? Daca mi manto.

Pal.--Descreo de tal, doña buena muger, sino os doy guantazo que dientes e malla escupays todo junto.

Oros.--Justicia, señores, que nos roban estos rufianes en tierra del rey.

Clau.--Por mi bida, hijos, que les deys su hato, e las dexeys yr a su posada, que si alguna costa han hecho, mugeres son para pagarla[549], e quando no lo hizieren, yo me obligo por todo.

Piç.--Que no estamos en la paga, despecho de la vida mala, sino porque estas dueñas quieren hazer de las marquesas, despues de auer trotado los bancos de Flandes, y el potro de Cordoua y el aduana de Seuilla. Pues descreo de Placida e Vitoriano si no os hago conoscer quién son Palermo e su compañero. Tomad, damas, los mantos e agradesceldo[550] a la madre vieja, que de otra arte se gouernará este embaraço.

Cor.--Ansi Palermo? Que tal cosa se sufre en la Ciudad? Pues dexa tú hazer a Cornelia, que para la que tengo en la cara yo te la dé a beuer si bibo.

Clau.--No las escucheys, hijos, que van agora enojadas, e ansi me quiera Dios como ellas a vosotros. Quedaos a Dios, locos.

Pal.--Vayan de Dios las mohosas.

Clau.--Sancta Maria del cielo, hijas mias, quál pecado os engañó a tomar contienda con estos rufianejos? Siendo moças, e no tan feas que qualquier hombre no huelgue de vuestra compañia, tomays amistad con hombres de tal arte?

Cor.--Ora, madre mia, quien no cae no se leuanta. A mi posada llegamos, si tú eres seruida entra e rescebiras colacion.

Clau.--A Dios, hijas mias, que voy de passo a mi casa.

NOTAS:

[548] Mismos, en el original.

[549] Padarla, en el original, á causa de haberse trastrocado algunas letras del molde al principio del folio 39 vuelto.

[550] Agradescedo, en el original.

ARGUMENTO DEL XV ACTO

Philomena, presa de la yerba diabolica de Cupido, dize palabras compassibles manifestando su pena, de la qual dando parte a Dorotea su criada, manda que vaya a llamar a la Claudina, la qual siendo llamada e prometida su venida se acaba este acto.

PHILOMENA. DOROTEA. CLAUDINA. PARMENIA.

[Phil.]--Amiga Dorotea, despues de aquel trançe riguroso que con aquella buena vieja passé ningun momento ha dejado mi mal de me poner en el vltimo término de la vida, e cada ora me siento más alcançada de fuerças para resistir vna muy grande que de mi propria guerra rescibo. La discordia que interiormente contra mí se leuanta, la hueste de enemigos que nueuamente siento en mi contrario, no soy yo parte para desecharlas de mí, porque las fuerças de mi discrecion con que antes me defendia hallo robadas, e las memorias de mis passados recatamientos me han faltado. El entendimiento con que los males aborrescia e las virtudes abraçaua[551], hallo destruydo. Tan debilitada me siento en la parte sensitiua de mi coraçon, que ya no puedo resistir al huesped que en él quisiere tomar aposento. Estas entrañas[552] se me abrassan, sin esperança de su primera salud. Ay de mi! Ay corazon mio, que te despedaçan hambrientas biuoras! Ay entrañas mias! Ay ánima mia, quién te puso en poder ageno? Ay mi libertad, qué es de ti? Ay mis fuertes muros e torres de mi castidad, quién os ha batido e puesto en la baxeza de sensual ynclinacion? quién fabricó las escalas que para emprender tan alta empresa fueron bastantes? Ay mi Dorotea! Ay mi fiel thesorera de mis secretos! qué será de mí? que me siento tal, que me es forçado oluidar mi sangre tan illustre, mi copioso patrimonio, la nobleza de mis tan altas costumbres, el temor del cruel castigo de mi padre, y el amor que hallo auer tenido a mi tan amada madre sin auer rescebido ningun momento de engaño. Ay mi coraçon, ay que se me acaba la vida sin esperança de remedio!

Dor.--Señora mia, la ora en que Policiano te miró maldigo.

Phil.--No consiento tal.

Dor.--Por qué?

Phil.--Porque no sufre mi delicado dolor tan aspera medicina. Si mi salud desseas, no reprueues la triaca de mi ponçoña, pues conosces nascer de vn principio mi mal e su medicina.

Dor.--Pues si ansi es, mira tú mi señora el horden más conueniente para la consecucion de tu salud, sin detrimento de tu fama, e puesto en mi secreto pecho yo dare tal corte en tu pena, con que se alcançe tu libertad.

Phil.--Libertad dizes? ni la quiero ni la espero.

Dor.--Por qué, mi señora? la captiuidad no se remedia con su contrario?

Phil.--Todas sí, e la mía no, porque en mi prision consiste mi libertad, en mi pena mi descanso y en mi tormento está ençerrado mi remedio. Finalmente, en mi muerte está mi vida dissimulada.

Dor.--O varia enfermedad, que tanta variedad incluye de acidentes. Y a semejante hiebre, cómoda llaman los medicos en esta tierra?

Phil.--Diuersos diuersamente la nombraron, pero lo que yo dire por experiencia es que mi mal es vn dolor apazible e vna triste alegria, vna passion amorosa e vna sabrosa muerte.

Dor.--De manera que esta tu dolencia agradulçe es como granada? Si tan difficultosa es de remediar como de entender, Erato[553] ni Galeno no se obligaran a la cura.

Phil.--Mi Dorotea, en la mano de vn solo médico está mi salud depositada.

Dor.--Está muy bien. Y esse tal biue en la tierra?

Phil.--En la tierra biue y yo muero en ella.

Dor.--Pues dexa methaphoras aparte, e dime claramente en cuyo poder está el remedio deste tu mal, e mandame como señora, yo obedescere como criada.

Phil.--Ay mi honestidad.

Dor.--Essa deffenderas en su tiempo, e de mí que no te la puedo quitar no te recates, porque lo que desseas no resciba dilacion.

Phil.--Lo que al presente conuiene para que yo recobre mi vida es que con el secreto necessario vayas a casa de la Claudina, e la digas que no dilate su venida, sino que en acabando de comer, al tiempo que mis padres estén reposando, venga por la puerta falsa, e que tú estarás esperando para entrar con ella de manera que en casa no sea sentida, e haz esto con brevedad, que entretanto yo proueere lo que resta para la consecucion deste mi apassionado desseo.

Dor.--Pues yo voy.

Phil.--E yo quedo tan triste quanto basta para morir de tristeza.

Dor.--O juyzios secretos de Dios. Yo creo que la diuina misericordia permite que buenos e malos anden agora juntos en esta vida los hombres, e no quiere que la zizaña se arranque porque el trigo se conserue. Pero a mi parescer esta vieja hechizera tan dañosa entre las donzellas nobles como el lazo del paxarero entre las aves, ni el cielo la hauia de alumbrar ni la tierra substentar. Porque de quantos males en esta ciudad se hazen esta sola es la inuentora, e aun la que incita a que se executen e faboresce los malhechores; quantos stupros se han cometido, quantos inçestos se han intentado, quantos sacrilegios e adulterios se han executado, de todos esta vieja mala ha sido el fundamento. A su puerta llego, e por mi salud que temo de entrar en su casa, porque toda deue ser vn abismo de pecados. Dios sea comigo, tha, tha.

Clau.--Corre, Parmenia, mira que llaman á la puerta.

Par.--Ay, desdichada fuy yo, que estoy destocada.

Clau.--Echate algo sobre la cabeça, e tú, señor Jusquino, mete te presto detras de essa cama.

Par.--Quién anda ay?

Dor.--Si anda, madre mia. Tú eres, hermosa? mandame abrir por mi vida.

Par.--Madre, la criada de Philomena viene, quieres que abra?

Clau.--Corre y entre, que no vale tanto mi saya como su venida.

Par.--Nora buena venga la galana, y qué buena venida es ésta, señora Dorotea?

Dor.--Bueno es esso, hermosa. Es nueuo ser yo afficionada a esta casa? Está en la posada la madre Claudina?

Par.--Sí, mi rosa, sube que arriba está.

Clau.--Jesus, Parmenia, quién sube que tanto plazer tengo sin saber de qué?

Dor.--Quien no te quiere mal, señora madre.

Clau.--En ora buena y en buen punto, e en mil oras buenas vea yo tu cara de angelito. Jesus, hija Dorotea, si no ha más de media hora que sin penssar tan buena causa estaua regocijada, y en bien se me ha vuelto con tu venida. Pues, hijita mia, cómo estan tus señoras vieja e moça?

Dor.--Buenas estan, madre, e a lo que mandares.

Clau.--Tu señora Philomena, cómo está de aquel dolorçillo del otro dia?

Dor.--Mal dolor te dé, puta vieja.

Clau.--Cómo dizes, hija?

Dor.--Digo, madre, que deben ser dolores de vieja.

Clau.--A osadas mal ora. Tal se me tornasse mi caduca vejez qual es la suya. En mi verdad, hija Dorotea, que yo truxe el otro dia tanta pena de ver aquella cara de alegria con doler, que nunca la he oluidado en mis ymaginaciones, y avn en mis oraciones.

Dor.--Dios te lo pague, madre, que todo le ha hecho prouecho. Más aliuiada se siente, e mandó me que te dixesse que tiene de ti necessidad, e te ruega vayas allá oy en acabando de comer, y entres por la puerta de abaxo, que yo estaré alli esperando que vayas.

Clau.--Pues por qué despues de comer, hijita? a osadas por mi vejez que deue ser mi señora Philomena escassita de coraçon; por no dar me vna comida, guay de mi casa.

Dor.--Todo está a tu seruicio, mas ya sabes que eres sospechosa, e has menester guardar tiempo descuydado.

Clau.--Burlando lo digo, boua, que ya conozco essa casa más ha de cinquenta nauidades. A mí me plaze, hija, de grado e de voluntad de hacer lo que su merced me manda, e mira si mandas otra cosa, porque está Parmenia destocada e quiere labarse la cabeça.

Dor.--Pues no quiero estoruar tan buena obra; quedate, madre, con Dios.

Clau.--E contigo vaya.

Dor.--O hi de puta e qué casa de contractacion aquélla! Aosadas qual la madre tal la hija. Lauarse quirie la donzella! Con quién hablauan para arrojar dado falso? Los ojos meti hechos candiles, y entrando vi vna espada, e detras de la sarga a su dueño. No me marauillo, que de esto biuen y dello se mantienen, pero maldicto sea el officio que trae el cuerpo canssado y la hacienda empeñada por los bodegones, y el ánima metida en los infiernos. Mi señor Theopilon está a la puerta e temo no sea conoscida. Al aposento de mi señora la vieja paresce que se entra; antes que dé la buelta me quiero entrar en casa; vala me Dios, dónde esta mi señora Philomena?

[Phil.]--Eres tú, mi Dorotea?

Dor.--Yo soy, señora. Esfuerça, no te congoxes, que presto viene la Claudina.

Phil.--Ay mi coraçon.

Dor.--Señora de mi alma, esta vieja es más diabolica que humana, e quisiera[554] yo más que tu salud tuuiera otro remedio que el desta hechizera. Pero pues tu enfermedad tal instrumento requiere, no te descuydes con ella en el recatamiento de tu bondad, y el mayor auiso que tendras será en dissimular la pena que padesces, porque en saco tan descosido no pongas tu delicado secreto.

Phil.--Ay coraçon mio, quándo serás contento? Dorotea, amiga mia, auisadamente hablas, ansi lo haré como tú lo has acordado, dexa me agora reposar si mi passion lo consintiere.

NOTAS:

[551] abrrçaua, en el original.

[552] En el original, entraañs.

[553] Asi está en el original; pero parece que debe decir Erasistrato, nombre de un médico famoso de la antigüedad.

[554] que sera, en el original.

ARGUMENTO DEL XVI ACTO

Despedida Dorotea de la Claudina, queda la vieja hablando con Parmenia su hija, y en esto llega Siluanico, paje de Policiano, a llamar la, ella le promete su yda con breuedad, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. SILUANICO. POLICIANO.

[Clau.]--Pares ceme, hija Parmenia, que con buen çeuo cierta está la caça en el palomar. Aunque tú burlas e escarnesces de mi officio, e siempre le has tenido enemistad, no te hiziera daño para el tiempo de la uejez. No pienses, Parmenia hija, que siempre has de tener la tez del rostro tan lisa para caçar modorros ni aun te ha de biuir la vieja que te los trayga a la cama, que, mal pecado, corren los dias como cauallo de posta, e quando la senectud se llega qualquier hermosura de cuerpo queda estragada e sin prouecho; no me paresciera mala prouidencia que despues de mis dias en esta arte quedaras enseñada, de donde sacaras mejor dos doblas que de vn guijarro, porque a buena fe, hija, si bien lo sé contar, más me valen los amores de Policiano de veinte doblas, e estan por caer las albricias de la victoria.

Par.--Mira, madre, buen prouecho te hagan tus ganancias, que yo no las quiero con tus continuos sobresaltos; toda mi vida fui enemiga de este officio, e jamas me supieron bien sus sabores. Moça soy, e cuando envejezca Dios me hará merced como a todo el mundo haze.

Clau.--Ora pues, anda a tu placer. Ce ce, Parmenia, corre, mira si es este que aqui viene el paje de Policiano.

Par.--El mismo es, sancto Dios, e qué ay de nueuo?

Clau.--Rauia e qué putico peynadico viene el paxarito. Biuora que te lo pique, Siluano, e qué bonito vienes. No miras, Parmenia, qué cabello cria este rapaz?

Par.--Madre, paresce que se te van los ojos a la carne nueua.

Clau.--Hija, nasci para crescer e cresci para enuejecer, y enuejesci para morir, e morire para renouarme, de manera que por ser ley natural aborrescer hombre su fin, de ay nos nasce a los viejos contentarnos con toda nouedad.

Par.--Los hijos deste siglo, los amadores del mundo, éstos dessean biuir por no dar fin a su vida mala; pero tú vieja eres, madre, y el mundo te va dexando, dexa el amor del niño para quien tiene la sangre moça.

Clau.--Vieja te parezco, hija? y avn mala pasqua me dé Dios si debaxo de la çeniza no tengo escondida la brasa. No me deshonrres, Parmenia, que no soy tan vieja como me hazes. Duelos me tienen traspassada, trabajos en criarte y en ponerte en honrra, que no los muchos años. Ay dolor de mí.

Par.--Madre, no aya más, que sube acá este paje.

Sil.--Beso te las manos, madre señora.

Clau.--La gracia de Dios venga contigo, Siluano; ven aca, hijito, abraçame por mi vida. Jesu, Jesu, e cómo me gozo contigo.

Sil.--Passo, madre, no te me llegues tanto, que eres ya muy vieja para nada de esso.

Clau.--Ay, pollito encaramado, landrezilla que te dé, e tan vieja te parezco? pues por mi salud que vienes elado. Jesu e qué frio estás, atienta me a mí, verás si soy vieja; más abajo, hijo.

Sil.--A la mi fe, madre, no sé de qué te precias, que más pliegues tienes que reclamo de codornizes.

Clau.--En fin, Siluanico, que no te agradan los viejos?

Sil.--Por cierto sí, mas no las viejas.

Clau.--Dolorcillo que te dé, mal logradillo vayas. Quién cree que no andas tú requebradito como tu amo, ey? dimelo, no ayas verguença. Rieste, traydorcito? algo es lo que yo digo.

Par.--Donosa es la dubda, quál es el hombre que la moçedad no passa en amor e la vejez con dolor?

Sil.--En buena fe, madre, que no ha muchos dias que yo burlaua de ver a mi amo enamorado, e que esta es la hora que pueden burlar de mí.

Clau.--Ay, angelito, que de verdad lo dizes? pues a quién puedes tú contar tus males que ansi les ponga remedió, bouito?

Sil.--Si pudiesse procurar mi salud sin medico, ya sabes, madre, que se haze a menos costa y más prouecho.

Clau.--Escassito eres? en menudencias miras? no moriras de estocada. Qué me daras por que te haga yo aver vna mochacha de tu hedad, bonita como vna clauellina, que me bendigas cada vez que con ella te veas?

Sil.--Sola vna desseo, pero no ay precio para comprarla.

Par.--Tan altos pones tus pensamientos, Siluano?

Sil.--Si tan alta tuuiese la ventura, no ay hombre tan dichoso que donde yo llegasse.

Clau.--Sancta Trinidad complida, hijo de mi alma, y redes son las mias que no pescarán á essa serena? pues yo te juro, mi coraçon, que si me la pones delante no la pierda de vista sin que la trayga presa o muerta, y al tiempo de la paga veremos en quánto la estimas.

Sil.--Cumple, madre, tu palabra, que yo hare más de lo que pienssas.

Par.--Di nos ya quién es la dama que tan soberuio renombre tiene.

Sil.--Bien conosceras, madre mia, á vna donzella de Philomena.

Clau.--Yuy, landre me dexe si no está gracioso el pajezito, que essa es cierto?

Sil.--Pues ay otra en la ciudad que se le yguale?

Clau.--Pues dexa hazer a la Claudina, para que veas cuánto con las tales puedo.

Par.--Sabes que veo, madre, que a quien no te quiere para herradura porfias de seruir para clauo?

Clau.--Harre aca, mi bestia. Tan buena soy para silla como para en cerro; vieja en el consejo, mas no en el aparejo.

Sil.--Dexemos, señora, estas competencias, é dime qué haremos para ver esta donzella.

Clau.--Ora, hijo Siluano, es menester que me traygas para hazer vn conjuro vna gallina prieta de color de cueruo, e vn pedaço de la pierna de un puerco blanco, e tres cabellos suyos cortados martes de mañana antes que el sol salga, e la primera vez que cabe ella te veas, despues que los cabellos la ayas quitado, pondras tu pie derecho sobre su pie yzquierdo, e con tu mano derecha la toca la parte del coraçon, e mirandola en hito sin menear las pestañas la diras muy passo estas palabras: Con dos que te miro con cinco te escanto, la sangre te beuo y el coraçon te parto. E hecho esto, pierde cuydado que luego verás marauillas.

Sil.--Esso se queda a mi cargo, e al tuyo lo que resta. Cada qual haga lo que en sí fuere, e entendamos en mi mensage, no hagamos lo principal acessorio. Mi señor Policiano me mandó que te hiciesse saber su vida desesperada e aparejada para subita muerte, y te pide le pongas tal remedio con que o su passion se mitigue o su vida se acaue.

Clau.--Hijo Siluanico, este nuestro enamorado al moço del escudero me paresce, o él pienssa que yo tengo a Philomena en el arremango o que ella es alguna muger del partido. Ni Philomena está tan pressa, ni yo tan pagada, para que Policiano pida lo que por derecho no meresce. Solamente le diras que yo he seydo oy llamada con vna criada de Philomena, e creo que su pleyto deue estar ya concluso, e yo tengo acuestas el manto para yr luego a su casa. Que sabido lo que se negocia, yre a visitarle oy en todo el dia.

Sil.--Pues, madre, de camino, ya me entiendes.

Clau.--Yaya, hijo, meçer el ojo sobra. Acude te hazia acá e mira, que lo que en la faltriquera cupiere haga mal prouecho a tu amo.

Sil.--Lo dicho basta por agora. Yo me voy, los angeles te acompañen.

Clau.--E contigo vayan.

Sil.--O hi de puta, qué Sodoma abreuiada, qué Gomorra está aqui en dos renglones, qué burdel tan dissimulado. Por los sanctos de Dios que me paresce ympossible salir de semejante conuersacion el hombre libre sino captiuo, el sabio muy nescio y el casto muy vicioso. Y avn creo que a las piedras duras penetra su abominable consejo; pero andar, aliuio es de apassionados, desemboltura de vergonçosos, lengua de enamorados boçales y capa de pecadores. De su officio biue, como otros de amores mueren; con mi amo e otros tales mantiene la vieja[555] el jarro e la moça el çamarro. Gallina me pidio, mas gallinaza comera, o mala vieja llena de falsedades y engaños. Mirad agora quién son hechizeras, considerad sus liuiandades, notad sus supersticiones hereticas, e guardaos desta los que estays apassionados. Sancto Dios, si abrá mi amo acabado de roer los altares? Entrar me quiero por sant Martin, que aqui me dixo que me esperaua. Vala me Dios e qué devoto publicano, los ojos en el retablo y el coraçon en casa del diablo.

Pol.--O mi Siluanico, qué grande tiempo has tardado. Cómo te ha ydo? Qué dize aquella medicina de mi enamorada dolencia?

Sil.--Señor, yo creo para mí que este tu negocio anda en buenos terminos, porque si la vieja no miente o dilata la cura, Philomena la ha mandado oy llamar, y ella estaua de camino para yr a su posada, y esto me dio por respuesta, e que con lo que negociare vendra luego por la posada. Esfuerça, señor, no desmayes, qué poco animo[556] es el tuyo; torna en ti, señor, que para gran bien tuyo e descansso de tus criados será este camino. Mira me aca, señor.

Pol.--O mi coraçon, cómo me dexaste. O ánima mia no te me ausentes hasta que oygan mis orejas esta tan cruda sentencia, e me dexes condenado para la sepultura. Vamos a casa, Siluanico, que no tengo esfuerço para biuir, ni quiero con pública muerte descubrir tan secreta ocasion.

ARGUMENTO DEL XVII ACTO

Claudina e Parmenia hablan en los amores de Siluanico, e despues la vieja sale para yr a casa de Philomena, entra por la posada de Cornelia e Orosia para las traer al número de las otras; va en casa de Philomena, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. CORNELIA. OROSIA. DOROTEA. PHILOMENA. TEOPHILON.

[Clau.]--Paresce te, hija Parmenia, si el pajezito se deja engañar de nadie? no embalde dizen que ni de potro sarnoso, etc.

Par.--O amor que hazes hermoso lo feo, e lo nescio auisado, lo torpe que de agudo se despunte, e finalmente todas las faltas encubres. Con quánta afficion dezia Siluanico ser su amiga Dorotea vnica en todo el mundo. Ojos hay que de las tales se pagan, y a quien ama feo hermoso le paresce, porque amor e fealdad no caben en subjecto.

Clau.--Calla tú, embidiosica, que otras ay más dignas de desechar y a quien muchos no pueden alcançar. Dorotea es muy mochacha, es polida, está bien tractada, e bastale ser moça para que no sea fea.

Par.--Calla ya, madre, en mi ánima verguença es oyrte: si de los atauios haces cuenta, tan hermosa es la tienda de la Valenciana. No me medre Dios si no soy más hermosa que ella, mirad qué negros duelos.

Clau.--Ea ea, neçuela de banear[557] agora procura tú de ser virtuosa, que sobrada tienes la hermosura. El ánima esté adornada de virtudes, e no hace al caso que al rostro le falten los colores.

Par.--No lo digo, madre, sino porque dizes que es polida. Estoy me yo todo el año que no salgo donde pueda ser vista por no tener vna saya que me echar ençima, hauiendo tú ganado más gallofas comigo que con cabeça de lobo, e tengo yo de ser polida con vn verdugadillo que aqui tengo en que estoy metida como en arañuelo?

Clau.--Pues quién tiene de esso la culpa? he te yo comido lo que tú has ganado, Parmenia? por qué no te vistes e te aderescas? lo que yo tengo tú no lo mandas? no deshonrres mis canas, que me yre por esas calles dando gritos como una loca.

Par.--Buelue, buelue acá, madre, no des bozes en la calle, casa tienes donde te metas; vaste? pues anda en buena ora, que algun dia haré yo de veras lo que tu finges cada rato.

Clau.--Ansi es menester tractar a estas rapazas, porque no se atreuan a desacatar a sus mayores. Yo la haré morder en el freno, y avn abaxar la colera si biuo.

Cor.--Ce ce, prima, assomate y verás a la Claudina qué haldear trae por esta calle adelante; segun el passo lleva, paresce que va a dar quexa.

Oros.--O por mi vida, metamosla acá dentro que ha dias que la desseo. Dale una voz antes que se passe.

Cor.--Espera, que hablar la quiero. Ha, señora Claudina.

Clau.--Salue y guarde a la hermosa, piensas que te auia visto? mejor me vea Dios con su piedad.

Cor.--Sabe, tia, si mandas, e no lleues mucha prissa, que ha mil años que no te vemos.

Clau.--Esso haré yo de mil amores en buena fe, hijas. Dios bendiga esta casa, la bendicion de Jacob descienda sobre ella. Jesu y qué atavio. Jesu y qué blancura. Jesus e qué asseo. Bien paresce la mocedad dónde haze su morada. Sancta Maria del cielo e quántos años ha que no entré por estas puertas.

Oros.--Aun este dia passado que en aquel embaraço nos hallaste no fuimos dichosas que entrasses en esta casa, e no sé yo, tia, por qué lo hazes ansi, que de mí te hago cierta que me paresces tan bien que donde oygo tu nombre se consuela mi ánima.

Clau.--Por mi vejez, mis hijas, que no rescibis engaño, antes es dar vuestra voluntad a logro. Pero yo soy vieja, e mal pecado no muy entremetida. Pensando que os daria enojo no os he tractado hasta agora, aunque siempre he procurado de saber de vosotras, e holgar me de vuestro prouecho, e aun no sé qué me dixeron vn dia destos de cierta desgracia que con unos criados de Policiano tuuistes, de cuya causa os pusistes en poder de Palermo e su compañero; y pesó me por mi vejez, porque el tracto e biuienda de vosotras no es para con los tales, que son vnos rufianes pelados. Bien está hecha la buelta, porque al fin fin, Solino y Salucio son hombres de honra e siruen a un señor que siempre los tendra en ella. Reposad, mis hijas, e no andeys como dizen de aquel en aquel, si quereys tener vida descansada.

Cor.--Madre señora, cada pieça tiene su jarrete, e aun cada peso su contrapeso.

Clau.--Ansi es, ansi es, mis hijas, donde quiera ay trabajo. En esta vida no busquemos descanso; de nuestro primero padre heredamos el sudor e cansançio, e de nuestra madre Eua el dolor y el angustia. E pues son tan naturales las penas que por natural herencia nos vienen, hagamos les buen rostro, pues donde fuerça viene, etc. Mala dentadura tienes, acudete hazia casa e dar te he vnos poluos de encarnar que no me oluides.

Cor.--Yo te beso las manos, señora, e rescibo la merced e la voluntad con que se me haze.

Oros.--Madre, pues a mí no me ves qué sin color estoy?

Clau.--Ya lo he mirado, hija, y avn sé la causa dello, alguna faltilla de purgacion deue ser. El torouisco, hija, el marrubio, la yerba buena, la doradilla, algun sahumerio de romero, e avn los tallos dello cozidos en buen vino, todo esto es muy sancta cosa. Pero vete a casa, que yo te dare vna medicina que es mejor que todo.

Oros.--En buena fe, tia, ansi lo haga.

Clau.--Pues, hijas, a Dios que me he detenido.

Cor.--El te guie e te acompañe.

Clau.--Aun no se ha echado mal lançe en coger estas moças debaxo de mi vandera, porque mientras más déstas, más caudal en mi tienda, e mientras más moros más ganancia. Dexaldas vna vez saber la posada e tomar amor con ella, que no dare mis mangas por doze piezas de oro. Dorotea está a la puerta, yo juraré que ha rato que me espera; biuo anda el fuego, obra haze el anillo.

Dor.--Ce, madre, por aqui.

Clau.--Jesu, hija, no te via en mi ánima, qué hazen en casa? puedo entrar segura?

Dor.--Todos estan reposando, pero quitate los chapines e alça un poco las faldas por que no seas sentida.

Clau.--Ansi sea como dizes. A dónde está mi señora Philomena?

Phil.--Passito, madre, llegate aqui, que aqui estoy.

Clau.--O mi señora é mi descansso. O mi rostro de alegria. Cómo te va, mis entrañas? qué tal te sientes, coraçon mio?

Phil.--Madre de mi alma, muy angustiada, muy afligida, muy alcançada de fuerzas y muy abundante de tristezas.

Clau.--Qué sientes, mi señora? qué dolor es el tuyo? adónde sientes la pena? dime lo a mí en secreto, que yo le pondre luego remedio.

Phil.--Madre mia, este lado yzquierdo paresce que tigres hambrientas me le despedaçan. Angustias mortales siento, que cada vna me acaba la vida; mis ojos estan cansados de velar y çiegos del continuo llorar; todas mis fuerzas tengo enflaquescidas y mis sentidos ocupados. Qué hare, que me fino, madre de mi coraçon?

Clau.--Hija mia, primero que nada te diga te suplico rescibas en descargo de la pena que con mi menssaje rescebiste la muy grande que yo lleué de ver te tan penada, e mi ynoçente intencion de donde nascio tu sentimiento, porque es mi natural condicion de hazer seruicios antes que de causar enojos. Pues quando aquel cauallero tuvo noticia de tu acelerada respuesta causada de passion repentina, más sintio tu sentimiento que su enamorada congoxa, y avn me dize que el mayor dolor que ay en su mal es aver te alcançado parte de su acidente, é que dessea suffrir por no enojarte, e por no padescer no puede dexar de quexarse. Pido te, señora, por reuerencia del cuchillo que a ambos coraçones atormenta, que si Policiano meresce algun fabor con su fe, no sea tanta mi desdicha que por mi causa lo pierda.

Phil.--Madre mia, asi como tus razones fueron atreuidas e sin razon, asi no fueron dignas ni capazes de perdon, y si como eres vieja e criada de mis passados fueras estraña e no tan caduca, tu embaxada e tu vida se acabaran en vn tiempo; pero tuue miramiento que si tu osadia merescio cruel castigo, el zelo de mi honestidad me deuia poner suffrimiento, porque si a noticia de mis padres viniera tu demanda, no creyeran que te moviste por la pena que en esse cauallero conosciste, sino por la liuiandad que en mí hallaste. Justo es que se piensse, e digna soy de castigo por el tiempo que en esta platica me detengo contigo, pero mi passion ha sido tan importuna, e la causa della tan secreta, que más te embié a llamar para prouar si con tu consejo tengo algun aliuio que por darle a esse que dizes que está tan desconsolado. Mi padre ha gran rato que duerme, e mi madre creo que está leuantada. Toma esta carta para esse tu cauallero, que en ella sabra las causas que para escreuir le he tenido, e la voluntad que agora tengo para su remedio.

Dor.--Señora, presto te ve o te esconde por ay, que viene acá Theophilon mi señor.

Phil.--Ay desdichada de mi, toma presto, madre, esta carta, y vete porque mi padre no te halle comigo en secreto.

Theo.--Qué venida es esta, buena vieja?

Clau.--A enssalmar a mi señora Philomena que se siente mala de la cabeça.

Theo.--Peor siento yo de estos secretos en tiempos e lugares sospechosos. Mira, vieja honrrada, no me vengas más a mi casa si no quieres que te mande matar a palos.

Clau.--Pidote perdon, señor mio, que yo me voy.

Theo.--Anda, vete en buen ora. Hija mia, no creo que deues conoscer a esta vieja, pues tan sin cautela te pones a hablar con ella.

Phil.--Señor, essa moça la vido passar por la puerta, e pusieronse en platicas e entrose nos en casa. Començome a dezir cómo haria vna lexia para los cabellos, e no pensse que oy acabara.

Theo.--No la des audiencia si otra vez aqui viniere.

Phil.--No haré, señor, pues no hay para qué.

Clau.--Hija Dorotea, de prissa voy. E lo mejor se me oluidaua. Contigo tengo un poquito de negocio, que vn tu requebrado me encargó; ansi goze yo de ti, que te llegues a mi casa porque es cosa que te cumple.

Dor.--A mí plaze, madre, vete presto, que viene mi señor.

NOTAS:

[555] viejo, en el original.

[556] animos, en el original.

[557] Querrá decir vanear ó devanear.

ARGUMENTO DEL XVIII ACTO

Salida la Claudina de casa de Philomena, va por el camino hablando consigo hasta llegar a casa de Policiano, al qual siendo llegada, da parte de lo acaescido con Philomena e le da su carta.

CLAUDINA. POLICIANO. SILUANICO. SOLINO. SALUCIO.

[Clau.]--O liberal trabajo, o vtil e prouechosa affrenta. O turbacion necessaria, o discreta paciencia. Si en trance tan yracundo y en salto tan peligroso se afloxaran los ñudos de mi sufrimiento e mi discreta respuesta no templara la furia de Theophilon, yo quedaua sin vida, mis hijos sin madre, Policiano sin amiga, los garçones desta ciudad sin amparo, las moças todas sin abrigo, e mi honra por plaças y ayuntamientos destruyda. Aunque Theophilon estuuo corto en las palabras, mostrosse compendioso en el enojo, e aun colerico en sus amenazas. Ladreme el perro y no me muerda. Plega al señor que la sentencia desta carta sea diffinitiva e por nosotros, que de otra manera, auiendo lugar [a] apelacion, seguir tengo el pleyto hasta auer la victoria. Bien pensará la golosita de Philomena gozar de la possession de mi anillo, pues dexeme Dios sacar de haron a Policiano, que yo saldre de quexa y ella de pecado. O carta carta que en ti está oculta la voluntad de aquella princesa, la vida o muerte de Policiano, y el salario de la vieja Claudina y el descanso de Solino e Salucio. Plega a Dios, carta, que si bazia vas de mi prouecho, mal fuego te queme y a Philomena consuma. A casa llego de Policiano, muy çerradas estan las ventanas: o es por plazer de la siesta o por luto de la pena. Llamar quiero, sea lo que fuere. Tha, tha.

Pol.--Oyes, paje?

Sil.--Señor.

Pol.--O, mal fuego de muerte te acabe, mal sueño mortal durmiesses o de arrebatado dolor mueras rauiando. Corre, vellaco perezoso, mira quién llama a essa puerta.

Sil.--Señor, la Claudina viene.

Pol.--O torpe negligente, abre las puertas de par en par. Moços, moços.

Sol.--Señor.

Pol.--Qué hazeys, dormilones? ven acá, Solino, mete aqui una silla.

Sol.--Mejor pidieras vna albarda.

Pol.--O rostro de paz bienauenturada. O aspecto de alegre misericordia. O venerable forma de fortaleza. Abraça me, vieja tan desseada.

Clau.--Passito, señor Policiano, que estoy vieja e flaca, no me aprietes ni maltractes, si para tu seruicio soy de algun prouecho. Cómo te va, señor mio? Bonito estás e alegre, Dios te bendiga. Amarillito vn poco, mas gentil hombre por mi vejez. Ay si tan cerca tuuieras a aquel angel de Philomena como a este espantajo de vieja, qué tal la pararas?

Pol.--Madre mia, no enternezcas mi dolor, si bienes desierta de mi remedio? Mi señora Philomena merece ser tractada con venerable acatamiento, e quando más communicable se me diesse, con mayor reuerencia e temor la tractaria. Yo estoy con tu venida indifferente, con tu aspecto e señales regozijado. Dime ya con breuedad tu embaxada, en quien mi vida o mi fin consiste, pues no con menor desseo he desseado tu presencia que el mundo su dichosa reparacion.

Clau.--Hijo mio, porque de culpa e pena es releuado quien sin juyzio libre a otro haze offensa, no quiero reprehender tus aceleradas priessas, tus pocas confianças, tus violentas presumpciones, y avn tus molestas importunaciones, porque el amor te haze dessear, y el desseo te causa sperança, y el esperança te haze dubdar, y la dubda te causa temor, y el temor sospecha, y ésta siendo continua te puede traer en desesperacion.

Pol.--O madre mia, pues si el esperança que en ti he tenido me falta, en quién mandas que confie para que mi desastrado principio tenga fin venturoso?

Clau.--En quién, hijo Policiano? en mis años, en mis cautelas, en mi sagaçidad, en mis astucias y en mi voluntad. Esfuerça, esfuerça, cauallero. Dame albricias e dar te he la sentencia de tus amores escripta de aquella mano e sellada con aquel sello de quien tiene la llaue de tu secreto cuydado.

Pol.--Sancto Dios. Si tal cosa es verdad, pide, madre Claudina, que no ay precio en el mundo para comprar joya tan bien[558] auenturada. Cata aqui las llaues de mi casa; cata aqui el cofre de mi thesoro, toma, madre mia, la possession de lo que yo tengo, e damela tú de aquello sin lo qual mi vida e mis riquezas son escorias de la fragua.

Clau.--No tan largo, hijo, que es indicio de quedar corto al tiempo de la obra. Bastame çamarro e saya, e de lo demas te hago gracia.

Pol.--Saya e çamarro dizes? y todo lo que ay en mi casa está, madre, a tu seruicio, e confia en mí que lo gratificaré como cauallero aunque tú pediste como bien comedida.

Clau.--Con tal confiança, hijo Policiano, cata aqui vna carta que tu señora Philomena escribio con sus manos eburneas. Y no quiero encarescerte lo mucho que de afrentas e peligro de muerte me ha costado, porque yo ya estoy pagada. Lo que resta es que para que yo goze del fructo de mi trabajo seas servido de leer essa carta en mi presencia para que yo sepa si esta sentencia es interlocutoria o diffinitiua, que en lo que toca al secreto, más guardado estará debaxo de mis tocas viejas que entre las cuchilladas de tu jubon de brocado.

Pol.--O mensagera de mi remedio, o medicina de mis cuydosos dolores. O papel bienaventurado. O letras escritas por aquella seraphica mano. Plugiera a Dios que con la sangre de mi coraçon fuerades esculpidas, para que al tiempo de cerrar el processo de mi vida o muerte me fuerades fauorables.

Clau.--Baste ya, señor Policiano, mira que con tus lagrimas de plazer rompes y estragas la carta, e despues sentiras más trabajo en leer la que plazer rescibes en besar la. Lee ya, señor, que me tienes colgada de la lengua.

Pol.--Ora sea como tú mandares.

CARTA

La noticia de tu passion atreuida llegó a tal tiempo a las puertas de mi coraçon desamorado, que si no se junctaran en tu fabor tu dicha e mi piadosa condicion, más justo fuera ocupar mi saña en tu castigo que mis manos e pluma en tu remedio. Pero con tan lastimada molestia se me notificó tu passion, causada de tu presumpcion enamorada, que he seydo forçada a auer piedad de tus dolores, o a negar la misericordia de illustre doncella; e para que conozcas que te escribo no tanto porque con este fabor estés vfano quanto porque tu pena tenga algun refrigerio, quiero que esta noche despues de la media passada, vengas muy secreto a las ventanas que desta mi huerta salen a la ribera, e alli dare orden contigo para que o tu passion afloxe o tu vida enamorada de todo punto se acabe. No digo más porque me he mucho alargado.

Clau.--Qué te paresce, hijo Policiano, de lo que deues a la Claudina, cuya vida en tu seruicio mil veces se ha puesto al tablero? y todo por librar te del desamor que Philomena en su pecho tenia escondido. El qual no templado con mi discreta diligencia bastaua para quitarte de la compañia de los biuos, e ponerte como a desdichado amador en la region e sombra de los muertos. No estimo en tanto la satisfacion de mi trabajo quanto la estimacion de mi persona e nombre. Porque quiero, hijo, que sepan tus yguales que yo sola nasci en esta vida para hacer tiernos los coraçones diamantinos, e que de mis manos nunca salieron sino semejantes labores. Tú, hijo mio, quedas alegre e yo voy de tu contentamiento muy contenta. Mira, señor, qué me mandas, porque es hora de acudir a mi posada.

Pol.--Madre mia, lo mucho de que tus obras te han hecho merescedora merescen mucho más de lo que yo puedo gratificarte; pero si tus obras son de tanto merescimiento que excedan mis flacas fuerças, haziendo yo lo que puedo salgo de toda deuda. Yo estaba triste, e con tu jocunda venida me has alegrado, e me dexas con seguridad de no conoscer jamás tristeza. Estaua captiuo e quasi muerto, y en todo has proueydo como fiel administradora. Cata ay quinientas monedas de oro en señal de lo mucho que te deuo, y lo que demás desto te he mandado embiaré luego con mi paje. Perdona, madre, la poquedad de la obra, que si rescibes en pago mi deseo me quedarás siempre deudora.

Clau.--Señor Policiano, yo voy muy gratificada con el copioso galardon presente e quedo obligada para seruirte quando en esta arte o en otra de mi tengas necessidad. E porque antes que sea tarde es bien recoger me a casa, yo me voy, e suplico te, señor, que te guardes e mires cómo vas e por dónde, e te proueas de muy fiel compañía e me informes si fueres seruido de lo que en este viaje se te ofresciere.

Pol.--Todo se hará como dizes, madre; vete, e los angeles te acompañen.

Clau.--E contigo queden.

Pol.--Moços, acompañad a mi madre.

Sol.--Señor, yo voy con ella.

NOTAS:

[558] En el original, tambien.

ARGUMENTO DEL XIX ACTO

Claudina sale de casa de Policiano e Solino va con ella hasta su posada, donde seyendo llegados hallan a Dorotea, criada de Philomena, a la cual la Claudina encarga los amores de Siluanico. Yda Dorotea, quedan Parmenia e Libertina, las quales se van con Solino a casa de Policiano, etc.

CLAUDINA. SOLINO. PARMENIA. DOROTEA. LIBERTINA. SALUCIO.

[Clau.]--Solino hijo, holgado he por mi vejez que este negocio de Policiano tu señor aya auido tan dichosa conclusion, no tanto por mi interesse, porque no ha seydo tan grande, quanto por el bien de vuestro amo y el reposo de vosotros. Mira, Solino hijo, Policiano es cauallero noble, mançebo, liberal, enamorado, sabe le seruir, sabe le agradar, que no está en más la liberalidad del señor que en la diligencia del criado. Entre todas las cosas que como varon virtuoso deues tener, el secreto te recomiendo, que es virtud suprema en dignidad. Cata, hijo Solino, que la vida e la muerte puso naturaleza en las manos de la lengua, e que no ay espada que tanto corte como la lengua desenfrenada. Quiero dezir, hijo Solino, que este caso que Policiano tu señor ha intentado e yo acabado, es de su natural tan peligroso, que la vida de muchos e la honra de todos nosotros consiste en estar secreto, y éste te encomiendo como ves[559] que es necessario. En lo demás, yo he sabido cierto enojuelo que entre vosotros e vuestras amigas ha passado por alguna palabrilla azeda que ellas hablaron como moças; a ellas les ha pesado por mi vejez, e yo lo sé muy de veras. Resciba yo de vosotros tanta gracia que lo passado sea passado sin que dello se tenga más memoria, e que tú, hijo Solino, huelgues de tener a Orosia por amiga, e Salucio tenga amistad con Cornelia, e todos a la vieja Claudina por madre, pues los enojos de los que bien se aman suelen ser mayor vinculo de amistad. Esto aueys de hazer ansi por lo que a mi amor deueys como por lo que aquellas moças merescen, que ansi goze yo de mí que he sentido dellas que por bien que las ameys nunca salgays de su deuda.

Sol.--Madre señora, despues de tener en mucho tu consejo e la voluntad de donde nasce, huelgo que hayas sabido la renzilla de nosotros e de esas mujeres, para que veas a quánto trabajo se dispone el hombre que a estas tales haze rostro amigable. Estas son vnas malas mugeres escandalosas e sin vergüença y a quien ningun hombre de honrra deue tener amistad, pero con todas sus faltas las auemos sufrido porque somos estranjeros y en esta ciudad no conoscidos. Ya que con ellas auemos desbaratado, no mandes, señora, que tornemos a su amistad, porque tan dañoso es el amigo reconciliado como el manjar dos veces guisado. Lo que por nosotros harás en pago de lo que en tu honrra desseamos, es que nos busques un par de moças de prouecho e con quien no tengamos rebueltas a cada passo, que Orosia e Cornelia no son para nosotros que no queremos quistion con nadie.

Clau.--Pues si esso desseas, hijo, por qué no te declaras comigo? dexa hazer a la Claudina, que yo dare buelta a mis registros y os dare dos mochachas tan a vuestra condicion, que por peso y medida vengan como las quisiéremos. A mi puerta llegamos, sube, hijo Solino, veras a mi Parmenia, descansarás vn rato y boluer te has a dormir. Vala me la cruz, e cómo está abierta mi puerta a tal hora? quién está en esta casa?

Par.--Sube ya, madre, que desesperar es esperar tus venidas cada noche.

Clau.--Nunca Dios te dexe callar, qué tenemos de nueuo?

Sol.--Paz sea en esta casa. Qué es esto, señora Parmenia? nunca dexas de reñir?

Par.--Está aquí Dorotea esperando a mi madre más ha de dos horas. Jesus y qué fastio.

Clau.--Ay mi doncellita de oro, y aca estás, mi coraçon?

Dor.--Sí, madre, grande rato ha que te estoy esperando. Mandaste me venir de prissa y has me hecho esperar de espacio.

Clau.--No te marauilles, hija, que tengo muchos negocios, y el que contigo agora se me offresce te quiero dezir en secreto. Desciende te, hija, aqui abaxo, porque te vayas corriendo, que es noche. Hija de mi alma, para contigo no he menester prolixo preambulo, sino que sepas que te quiero como a la luz de mis ojos. Mochacha eres, hermosa estás, sin cuydado biues. Ea loquitas, tengo de subir allá? A quantos te miran dexas perdidos de amores.

Dor.--Aosadas, madre, mejor me ayude Dios que ay quien de mí se acuerde.

Clau.--Calla en mal ora, que eres muy niña, e sabes poco del mundo. Pues hago te saber que un gentilhombre, no menos que tú para muger, muere por tus amores. E me ha rogado que te hable no para más que si te hablare le respondas, e si te mirare le mires, e si te siguiere le esperes. Yo le prometi de te lo rogar, e aun ansi, hija, te lo aconsejo. Tu señora Philomena quiere a Policiano; por mi amor, hija Dorotea, quieras a Siluanico, su paje, que es como hecho de oro, pues sabes que tal para qual, que ansi casan en Dueñas.

Dor.--Madre, por mi vida que de esse paje he sido algunas vezes requestada y aun importunamente seguida.

Clau.--A, locos, aueys me de echar la camara encima?

Dor.--Pero como la hedad no me aya dado a conoscer qué cosa es amar de coraçon, hablar me en amores es para mí muy escura algarabia. Bien me ha parescido Siluano, pero no me da pena la demasia del amor.

Clau.--Pues, hijita mia, preciate de mujer atauiate, enrrubiate, ponte un poquito de color en esse rostro y adelgaza un poco essa çeja. Arreate[560] de ser seruida de galanes e requestada de gentiles hombres, e si mal te fuere con mi consejo, no me tengas por buena maestra. Esse pajezito te quiere agora, aprouechate dél en lo que pudieres, y entretanto dexame el cargo, que yo te daré tu ygual o mal me andarán las manos. Mira, hija, que si Siluanico te hablare le tractes bien y le digas que yo te le encomendé, y le muestres fauor, pues a mí me puso en este ruego.

Dor.--Yo te lo prometo, madre, e porque es noche da me licencia, que me esperará mi señora e no sabe que estoy fuera de casa. Un poco de lexia me mandaste; mira, madre, que no te lo perdono.

Clau.--Esso tengo yo muy bueno, quando quisieres puedes venir por ello.

Dor.--Yo lo seruire todo, los angeles queden en esta casa.

Clau.--E contigo vayan. Sancta Maria del cielo, e qué diablo trauessito eres, hijo Solino. Jesu, Jesu, e qué tropel aueys traydo, diablos loquitos.

Sol.--No sabes, madre, qué auemos concertado? que Parmenia e Libertina se vayan esta noche comigo a la posada.

Clau.--A osadas, yo lo creo que essos conciertos e otros tales hareys vosotros. Landre que te dé, Parmenica, e has me de dexar aqui sola?

Par.--Por cierto, madre, que es grande marauilla a cabo de cient años salir vna noche de casa.

Lib.--Anda, madre, dexanos yr, que ansi goze de mí, antes que amanezca estemos a la puerta.

Clau.--Dime agora, loquito, si tu amo sale fuera esta noche, no has de yr con él a tenerle compañia?

Sol.--Ansi biua el puto de mi padre, por vida del resto que le hagamos entender que para estos negocios es dañosa la mucha gente, y que se ha de yr solo si algo quisiere hazer. Ay está Siluanico, que yrá con él, e avn sobra.

Clau.--Ora pues alto, moças, adereçaos e tomad la puerta ante que más noche sea, e en la mañana no venga nadie las manos en el seno.

Lib.--Suso, Parmenia, que yo a punto estoy.

Par.--Anda delante, Solino.

Sol.--Madre, quedate a buenas noches.

Clau.--Dios os guie, puticos.

Sol.--Boto a tal, señoras, que he seydo venturoso en atornar a mi casa tan bien acompañado. Qué digo, damas? mientras Policiano anduuiere guardando los cantones descreo de la vida mala si no auemos en casa de guardar bien los colchones.

Par.--Bao, contigo me entierren, esto ha que entra en sabor e haze buen prouecho, y no andar de noche en garçonerias como gatos en Hebrero.

Lib.--En cargo de mi alma caros amores son los amores que passan estos escuderotes, e al fin e al cabo por vna haldraposa que tiene más celestres en la cara que el arco del cielo, que ansi goze de mí de asco no hay quien al rostro las ose mirar.

Sol.--A la posada llegamos. Esperad vn poco, yre delante a llamar a la puerta. Tha, tha.

Sal.--Quién llama ay?

Sol.--Abre, hermano Salucio, qué haze nuestro amo?

Sal.--Gran rato ha que reposa.

Sol.--Podemos entrar seguros, que traygo comigo vnas moças?

Sal.--Entren passito, pese al mundo malo, que no hay agora embaraço en casa.

Sol.--Ce, ola, damas.

Par.--Salue Dios al gentil hombre.

Sal.--Vengan en buen ora las frescas. Entrad muy quedo porque estas moças de casa no os sientan.

Lib.--Adonde mandays, que no seamos sentidas?

Sal.--Hola, hermano Solino, arriba en la camarilla de las escobas entretanto que nuestro amo recuerda.

Sol.--Bien dize este nescio, vamos, que leuantado Policiano descreo de tal si no auemos de entrar en su lugar, porque no aya nada bazio en las cosas naturales.

Par.--Jesus, Salucio, qué es esto, adónde entramos?

Sol.--No pidas agora essa cuenta, que en la mañana lo sabras.

Lib.--Calla, hermana, assienta te donde hallares, que no se dize embalde qual el tiempo tal el tiento.

NOTAS:

[559] e vees, en el original.

[560] ¿Alégrate?

ARGUMENTO DEL XX ACTO[561]

Venida la media noche, Policiano llama a sus criados, e pide de vestir, e por consejo de Solino va solo al concierto que tiene hecho con Philomena; lleua consigo a Siluanico; Solino e Salucio[562] se quedan en casa con Libertina e Parmenia, etc.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. LIBERTINA. PARMENIA. SILUANICO. PHILOMENA. DOROTEA.

[Pol.]--No sé si mi importuno desseo tiene mi ymaginacion temerosa, pero o yo estoy desatinado o más de la media noche es passada. Quiero llamar a mis criados, e sabré si es tiempo para adereçar este bienauenturado camino; pero si es avn temprano para acostar, no es mucho que me incusen de am[a]dor molesto. Ansi lo acostumbro hazer con la pena que me acuçia, que siempre hago mis cosas quándo tarde quándo muy de prissa. Llamaré? Sancto Dios, no sé qué haga. Moços, paje.

Sil.--Señor.

Pol.--Qué hora es?

Sil.--Señor, las doze ha dado el relox.

Pol.--O qué ora tan a mi voluntad. Llama presto a essos moços, diles que me den de vestir. Aderescen armas y lo necessario para este mi concertado viaje.

Sil.--Oyes, Solino?

Sol.--Qué, te toma ya el diablo tan temprano?

Sil.--Alto de ay, que llama Policiano mi señor.

Sol.--Aun enoramala madrugaremos a morir mala muerte martes de mañana. Hola, Salucio.

Sal.--Qué nueuas ay?

Sol.--Nuestro amo pide de vestir y manda que nos armemos. Segun Dios le hizo de asno, penssará que auemos de yr con él.

Sal.--Donoso recaudo tiene, en tus manos lo encomiendo, Solino, que por la Trinidad de Gaeta allá no vaya.

Sol.--Ora dexame tú con él, que yo le embiare solo y avn penssará que va más a rrecaudo.

Pol.--Moços, teneys adereçado?

Sol.--Todo está a punto, señor; quién mandas que te acompañe? porque a mi parescer antes deues yr solo que muy acompañado. Mira, señor, que en tales casos como este suele dañar la demasiada compañia, porque ay vezinos que miran por las ventanas e viendo gente de noche a la puerta de vna dama, no dexarán de sospechar algo con que se derrame nuestro secreto.

Pol.--Creo que no es malo tu auiso. Di a esse paje que tome un montante, y dame a mí mi espada e rodela, e quedaos vosotros en casa para aguardar me a la madrugada.

Sol.--De muy buena voluntad. Allá yrás con el diablo a hazer conjuros por las encruzijadas. Si amores tienes, buen prouecho te hagan, y malo, porque sepas de todo. Qué te paresce, Salucio? Qué buena maña me he dado para que no le estorue el requiebro la sobra de la compañia.

Sal.--Descreo de la playa de Valencia si no lo has hecho de capitan; qué digo, moças? Començad a dexar las faldetas, que la cama no estará mal mollida.

Sol.--Digo, hermano Salucio, en la cama de nuestro amo no me hablas? que descreo del diablo si no la he ganado por mi lança.

Sal.--Nunca por esso reñiremos, hermano, que en casa llena presto se guisa la cena; todo lo haze sacar quatro colchones, y esta noche que nos cabe hazer cama de canónigos, pese a tal. Prissa, damas, que se passa el tiempo, e lo que se pierde tarde se cobra.

Par.--Digo, señor Solino, o hi de puta, traydor de Policiano, cómo tiene garrida cama; ansi goze de mí, cada noche quiero ser tu conuidada.

Sal.--Ora, damas, mientras que nuestro amo vela trabajemos en dormir, porque creo estamos muy cerca del dia.

Pol.--Siluanico hijo, muy cerca llegamos de la huerta de mi señora, y el silencio grande me haze tener sospecha de ser nuestra venida muy temprana. Llegate a las ventanas, y estaras atento si oyes alguna señal de mi remedio.

Dor.--Señora, bullicio oygo de esta parte de la huerta. Mira si mandas que me assome para ver qué es lo que passa.

Phil.--Muy passo por entre las puertas, mira si es mi señor Policiano, e no hables si no te certificas de su venida.

Sil.--Ce ce, señora, es mi señora Dorotea?

Dor.--Soy tu muy cierta seruidora. Soy la que por ser tuya no tengo memoria de ser mia.

Sil.--O mi luzero del alba, no penssé que tan presto amanesciera, siendo el punto de la media noche. Mi señor Policiano está aquí. Manda, señora mia; dezir a Philomena que vea lo que quiere que se haga, y entretanto que ellos estuuieren en su plática, daremos conclusion á la nuestra.

Dor.--Sea como tú mandares, pues yo voy.

Sil.--E yo contigo.

Dor.--Señora, aquel cauallero está esperando, e con vn su paje mandó que supiesses su venida.

Phil.--Llégate aquí comigo, no me dexes hasta que dél sea despedida.

Pol.--Es angel dissimulado el que ante mis ojos veo? O es sueño el que padezco para quedar más burlado? Estoy despierto? O no soy yo Policiano? Pues si soy yo, impossible es caber en tan immerito subjecto tantos quilates de gloria.

Phil.--Passito, señor, no hables tan alto, porque duermen aqui los ortolanos desta huerta, e sería grande mal si a tal hora fuesse hallada en tan sospechoso lugar.

Pol.--O mi señora e mi bien todo, qué llengua puede callar lo que mi ánima siente de gloria delante de tu bienauenturada presencia? Por cierto yo creo que Paris con la hermosa Elena, ni el desconoscido Jasson con Medea, ni el cruel Turquino con la castissima Lucrescia, ni Eneas con Elisa Dido, no gozaron del bien que yo en tu acatamiento posseo. Agora que mis ojos vieron lo que jamás penssaron merescer, a cualquier tiempo que mi fin viniere no rescibo agrauio con su venida.

Phil.--Señor Policiano, si creyesses la pena que tus males me han causado quánto ha seydo excessiua a mis fuerças feminiles, esta sola deue ser recompensa de tus trabajos, sin que otra jamás me pidiesses. Y si mayor la quieres porque otra mayor meresce tu firmeza, pide a tu voluntad de mi patrimonio e riquezas sin que pongas lesion en mi honrra tan delicada. Ninguna cosa de la vida me hiziera consentir en tu mal, sino mi bondad sola, a quien más que a tu vida soy obligada. E ansi la natural compassion mia de que te pienssas aprouechar, porque es enemiga de mi fama te auiso que te ha sido muy contraria. Por tu carta e mensagera me certificas de la afficion grande que me tienes; pues si esto es verdad, antes deues dessear tu pena con mi honrra que tu remedio con mi culpa. No me juzgues[563] ser inconstante porque començé a faborescer te y agora te niego el fabor, pues te auisé por mi carta del respecto que tube a tu salud, sin acordar me de cosa que fea paresciesse.

Pol.--Señora de mi vida, si como fui dichoso en mirarte lo fuera en no auer te mirado, aunque perdiera el mayor bien de esta vida, que es auer te visto, fuera bienauenturado en no ver a quien con dura sentencia me condena a muerte, sin merescerla más que con mi atreuimiento en amar. Acostumbrado estaua ya a biuir triste, tanto que con las tristezas tomaua recreacion, por ser tú la causa dellas; pero agora que de mí las auia desterrado con el descanso que de esta merçed esperaua, agora que en mis debilitadas fuerças auia conualescido con la ymaginacion de esta diurna noche, ni mi mal rescibe consuelo, ni mi pena admite el reposo, ni mi coraçon apassionado consiente ningun sossiego.

Phil.--Mira, señor, que me matas con tus quexas apassionadas, e no soy parte para amanssarlas, sin que mi infamia comiençe quando tu quexa se acabe. No pongas, señor, con este acidente en peligro tu vida, y en disputa mi honrra, porque si a noticia de mis padres viniesse, no que te hablo, sino que de ti ni de otro tengo memoria, solamente mi fin te quedaria por aliuio de tus trabajos.

Dor.--Nunca yo medre si más aquí espero; poco a poco se va todo a perder.

Pol.--No consiento que se piense que el temor entibie lo que amor encendio con su fuego. Manda tú, señora, que yo resista e allane qualquier fuerça, que yo acabaré la vida con quedar en el mundo mi nombre por espejo de fortaleza. Mira, reyna mia, que el valor de tu persona haze osado mi atreuimiento, porque ningun seruicio puedes rescebir que en quilates suba a la alteza de lo que meresces.

Dor.--Ce, señor Siluano.

Sil.--O mi señora Dorotea, no sé si meresce perdon el agrauio que esta noche he rescebido, pues creo que de voluntad me has dexado esperar hasta agora. Pero dexadas aparte mis quexas, qué sientes de mi dolor causado de mi afficion?

Dor.--Señor mio, lo mismo que de mí siento deuo sentir de tu pena, pues con una misma saeta están heridos dos coraçones. Como me amas te amo, como me quieres te quiero. Despues que aquella buena madre Claudina me nombró tu apazible nombre, huyó de mí mi libertad, e no soy parte para querer más de aquello que de mi quisieres ordenar.

Sil.--O mi señora, que nunca me burló mi confiança. E pues estas redes duras impiden agora nuestro gozo, nuestro final requiebro se dilate hasta que Policiano mi señor acabe con Philomena estos sus prolixos amores. E porque me parece que se despiden, yo me aparto a esperar a Policiano e los angeles queden en tu guarda.

Dor.--Y a ti acompañen como yo desseo.

Phil.--Cauallero, ya no es razon se dissimule y passe en secreto lo que mis apassionados desseos tan a la clara publican, porque si las tinieblas de la noche no impidieran tu vista, en mis señales públicas conoscieras mis congoxas secretas. Algunos dias han passado despues que tus cartas e amorosos mensages rescebi, en que mis captiuas fuerças han rescebido muy rezios golpes, e yo varonilmente contra ellos he peleado. Pero al fin, si como tengo el coraçon de carne le tuuiera de un rezio diamante, no dexara de caer de mi voluntad en la tuya: tal ha seydo el combate que en mi coraçon he sentido. Finalmente estoy rendida a tu querer, porque eres quien en mis ojos más meresce de los nascidos. Ordena, señor mio como nuestros apassionados desseos ayan aquel effecto que dessean, porque hasta esto ningun momento passará que para mí no sean mil años de infernal tormento. Las fuertes rexas de estas ventanas impiden el remate de nuestros sabrosos amores. La mañana paresce que comiença a embiar sus candidos resplandores por despidientes mensageros de nuestro gozo. Toma, señor mio, la possession de mi voluntad, e della e de mí ordena de manera que mi passion se afloxe y la tuya se acabe, e si te paresciere, para la noche venidera se quede el concierto por las cercas de esta nuestra huerta, por la parte donde el rio bate en ellas, que es lugar más sin sospecha e donde yo estaré esperando tu venida, no menos que mi desseada libertad.

Pol.--Pues, señora mia, angel mio, descanso mio, la claridad del dia causa el eclipsi de mi coraçon, con la forçosa partida de tu presencia: yo acepto la merced a la hora e por el lugar por ti determinado. Yo me voy, e la gracia de Dios te acompañe.

Phil.--E contigo vaya, e te me dexe ver con la breuedad que yo desseo. Muy passito, Dorotea, al passar del retraymiento, porque no seamos sentidas de mi señor Theophilon, pues Dios me ha librado de las manos destos cauadores; qué te paresce que hagamos?

Dor.--Que aunque no sea para más de dissimular, nos tornemos a la cama hasta que sea la ora en que acostumbras leuantarte.

Phil.--Bien has dicho, pero cómo reposará quien su reposo tiene en poder ageno? Cómo dormira quien tiene el coraçon captiuo? Ydo mi señor Policiano, mi ánima lleuó consigo. O mi angel, o mi señor, por qué te consenti apartar de mí? Por qué te dexé de la mano al tiempo que te posseya? O rexas, rexas, mal fuego os consuma, que solas vosotras defendistes mi refrigerio e toda mi gloria. Pero si en otra tal me veo, no lloraré mi daño que causare mi negligencia.

NOTAS:

[561] En el original se numera equivocadamente XXII acto.

[562] Saulcio, en el original.

[563] En el original, suzgues.

ARGUMENTO DEL XXI ACTO

Polidoro e Machorro, hortolanos de Theophilon, estan cauando en la huerta; llega Theophilon y encargales la labor, e donde a poco vienen Philomena e Dorotea a la huerta, dende Philomena dize a Dorotea el concierto que tiene con Policiano, etc.

POLIDORO. MACHORRO. THEOPHILON. PHILOMENA. DOROTEA.

[Polid.]--Hola hola, Machorro, alto, adereça las açadas e almocafre, porque antes que nuestro amo venga el açequia esté limpia, los naranjos descubiertos, e cogeremos el azahar de los çidros, e aun escauaremos vn buen rancho de limones.

Mach.--Yo tomo de coto aporcar el cardo, regar la verengena, escardar la yerua buena e torongil, trasponer vn tablar de col murçiana. Esto hata que sea hora de la beuedilla, que soncas en ayunas mal se puede her hazienda de mas al jobo.

Polid.--Dom'a Dios sino me leuanto esta mañana mas laçio que col trasnochada, no se me yergue ell aliento para her hazienda. Para calonigo estó aora bueno.

Mach.--Prissa prissa, que no engorrará el zagal con ell aparato, y entretanto ell açada ande derecha, que acabada mi tarea te ayudaré a rregar el lechuguino, que ay en ello bien que afanar.

Polid.--Antañazo trabajé con Teodosio su hermano de nuestro amo, mas algo que de mejor jornal sacaba hombre que no agora.

Mach.--Ansi me dizen; que da buena soldada a los que andan en su hazienda, e aun par Dios ques m'antojado de coger me con él vna temporada, son por no enojar a Theophilon que es hombre de bien.

Polid.--No era Dios alboreado quando mos embiaua la bota hata las empulgueras, la cedra llena de hogaça, que auie bien que desbastar; ortaliza no marraua, a la noche olla e quarenta de jornal pagados en somo la tabla.

[Mach.][564].--Prissa, diziendo e haziendo, como la borracha al jarro, pues aun nuestro amo no paga mal por buena fe: a rreal e olla a medio dia, e pan abasto e ortaliza quanto hombre puede desgarrar, e ver a nuestra ama la moça sobre comida, que vale más que todo.

Polid.--Esso ha, boto yo al ciego. O hi de puta, e cómo se despeluzan los pelos[565] desque ensoras la veo.

Mach.--Cata cata, que tambien presumes tú de garçonia como ell otro çanquiuano que la festejea?

Polid.--Par Dios, amorio la tengo que ensoras me medio fino desque la estoy desmaginando.

Mach.--Bueno va, e avn para ti como dizen se peyna la otra. Par Dios, vn zagalon anda por alderredor de casa todo este verano que cuydo que deue ser su requebrado, segun que las bueltas da por estas entreçercas.

Polid.--Ora nuestro amo viene, no hablemos mas en este causo.

Theoph.--Cómo anda la labor, Machorro? Cómo estan los çidrales despues de aquel nublo de antenoche?

Mach.--Por Dios, nuestro amo, que se han agastado mucho, y el malhojo que les cae me da mala espina dellos. Estan plantados en tierra arenisca, avn donde no ay acogidas de las luuias, mal caletre tienen, dame en qué pararan.

Polid.--Vale que estan como en ladera, e los vnos defienden a dellelisco a los otros, que de otra manera no vuiera quedado brusco.

Theoph.--La ortaliza se cure, que esté bien escardada de yerua y espina e cardo, y esto se haga a tiempo que la tierra tenga humedad e esté bien temporizada.

Mach.--Bien deue de entender nuestro amo de hancio de agrecoltura, pues a mosotros el cargo, que la huerta estará qual cumple.

Theoph.--Paresce me que estos laureles estan estragados de sauandijas; soltad los perros algun rato para que un rato con otro las espanten.

Polid.--Do yo al diabro el barzino si en toda esta noche paró su ladrido, e asmo que se deuen recelar de zorras que en esta huerta se entran por los albollones y estragan lo que hombre afana, mas yos boto a Lucifer que yos les arme alguna noche qualque trampa que tengamos caça maguer que se engorra.

Theoph.--Pues, Machorro, donde tú andas yo estoy cierto que abrá buen recaudo.

Mach.--A buena huzia, nuestro amo, ell almuerzo venga, que en lo al pierde cudado. Qué digo, Polidoro hermano, comol suenan acos chamelotes a nuestramo, allentos me toman de emplear el jornal de dos semanas en otra gauardina como aquélla.

Polid.--Mira, Machorro; par Dios que estoy por dezir que es mejor hato el gauan que aquellos pellejos de gato, al menos si haze ventisco mejor abriga las coradas. Si el sol resprendea en demasia, debaxo del gauan se escapa hombre. Pues si se desmanda el pedrisco, mi capote hara lo que no haze su chamelote.

Mach.--Mia fe. Polidoro hermano, no les tengo embidia [á] sus mangotes. Quantis que aquestos que enfingen de escoderia no tienen son mucha veleza e poca salud. Yo ha que biuo del afan de estas manos y a la ley de Dios. Estoy contento con mi trabajo, e no hago mal a mi vezino.

Polid.--O Machorro hermano, no hay tal como ganar hombre el gouierno con el sudor de la cara, la olla podrida, y el gauan no muy roto, y el testamento en la vña. Todo lo al es echar ell alma a los perros.

Mach.--Aquestos escoderotes, mal pecado, comen de lo que hombre suda, e visten de lo que hombre afana. Estan llenos de dineros, y avn no menguados de cordojos.

Polid.--Dalo a huego, Machorro, biuamos como Dios manda, que esto mi fe es lo que vale. Coman se ellos sus perdigones e dexen me a mi con mi hogaça e macho, que me sabe como Dios hizo la nieue.

Mach.--Prissa, que te oluidas el golpe dell açada, y allego yo al cabo del tablar viejo, e a ti no te luze la labor que a cargo tomaste.

Polid.--Basta que me crezca la gana de beuer, aunque se me acabe la que tengo de cauar. Dios me liembre a bien hazer. Di, Machorro, liembrase te de Collaço, el capataz de Caldorio el viejo?

Mach.--Y avn de Lamberta su zagala, que más de quatro noches me ha dado malas.

Polid.--Pues abonda que el sacristan la festejea, y a ella que nol pesa mucho por auer nascido.

Mach.--Dola ya al diabro, que a la contina fue ganosa de manteles. Tambien antañazo anduuo aqui medio de puntillas con Frontino el cogedor de la humazga: no hará ya aquella moça cosa que buena sea. Prissa, prissa, que sube el sol por el ventanaje, e no está llena ell alberca de los adoquines.

Polid.--O hi de puta, qué açada esta para reboluer vassura entre estos mançanos nueuos! Tal sea mi uejez qual ella es, si la bota cumpliesse las marras.

Mach.--Ox, ox, ojo a la puerta, verás a nuestrama la moça qué resplendiente viene de mañana. O hi de puta, y chen la sobase aca pechadura, e le assentase media docena de nalgadas en acas llunadas muertas.

Polid.--Calla, que viene cerca. Do te al demoño enalbardado.

Phil.--Dorotea amiga, despues de la passada noche y de aquel açucarado rato con aquel cauallero passado, no he auido oportunidad para te dezir lo que con él tengo concertado.

Mach.--Alleguese acá, señora nuestrama, tome de la verdura.

Polid.--En secreticos andas? Cabal anda la cuenta; en tres pies deue de estar la domenica.

Dor.--Señora, habla passo, que estos villanos son maliciosos.

Phil.--Amiga mia, mi sola secretaria, aquel cauallero se fue, e consigo llenó mi coraçon e mi alma, y si alguna parte dexó en mi, más fue para amar que para animar. Su fidelidad de amor es tanta e tan fiel, que no bondad sino ingratitud fuera dexarla de conoscer, e con el conoscimiento no gratificarla. Pues como mis fuerças han seydo antes de agora combatidas, e con tan rezios golpes de amor mis entrañas quedassen aportilladas, fue el impetu amoroso que de su vista rescebi tan bastante, que destruyó mi verguença, robó mi honestidad, e finalmente tomó la verbal possession de mi captiuo consentimiento. Dile mi sí de le aguardar la noche que viene en esta huerta de mi padre, y aunque el temor despues acá me ha hecho algun tanto de resistencia, es el amor tan poderoso, y está tan encastillado en mis tan pocas e flacas fuerças, que ningun inconueniente basta para estoruar mi enamorado concepto. Dime, amiga mia, lo que te paresce, con condicion que en caso de impedir mi determinacion no gasto tiempo porque será mal gastado.

Mach.--Ha, señora nuestra ama, de guis que no chere de la fructa? De a rauia su mecé tanta filosomia con la moça y tome dell albahaca.

Phil.--Luego, Machorro.

Polid.--Ea, pues, ata me si ha gana, que está hombre parado por atendella.

Mach.--Prissa, prissa, que ella se llegará si le pluguiere.

Dor.--Señora mia, en el coraçon determinado dizen los que algo entienden que mal se rescibe el consejo; pero ya que este mal ha de venir en effecto, bien será que miremos cómo se haga menos mal, e que de dos daños el menos rescibamos por bien. Estos villanos duermen en esta huerta, e tienen el dormitorio en los poyos de aquel jardin, e pues se cree que el cansançio del dia e la çena de la noche los dexará presos del sueño, el tiempo de esta visitacion sea al punto de la media noche y por la parte más secreta de esta huerta. Plego a Dios que los perros no uenteen y acometan a hazer su officio, porque si tal cosa fuesse, todo tu gozo en el pozo, e tu concierto seria desconcierto, e muerte de muchos e infamia de la casa de tu padre.

Phil.--En mi coraçon estás, e como yo lo siento lo sientes, pues lo que yo temo has apuntado que temes. El concierto está hecho al punto de las doze por la parte de la cerca donde bate el rio en la huerta. En manos de la fortuna encomendemos nuestros apassionados desseos, que donde ésta no fauoresce nunca ay succession venturosa. E porque estos cauadores no sospechen mal de nuestro largo secreto, no se hable más en esta materia.

Mach.--O gozo bueno vea della la que la pario, quan roçagante fegura trae su meçé.

Dor.--Di, Machorro, por tu vida, paresce te bien mi señora?

Mach.--O, pese a quien me hizo el sayo con la parescida, si el rato que la está hombre oteando no me semeja son que los memoriales estan en passamiento.

Phil.--Miras me con buenos ojos, Machorro, e parezco te más de lo que soy.

Mach.--Con buenos ojos dizes, señora? Boto a la coronica de Olmedo que me escantas la condicion con sola tu catadura.

Polid.--O, vala te la maldicion, e qué ensenito enamorado enfinges.

Mach.--Tome, señora, este ramo de limon con que se espacie, e perdone que se le do con la mano.

Dor.--Deuias con el pie.

Phil.--Yo te lo agradezco, Machorro, e queda te a Dios, que nos vamos.

Mach.--Yda buena vaya con ella.

NOTAS:

[564] Del contexto se deduce fácilmente que este trozo, á guisa de réplica, corresponde á Machorro, nombre que suplimos por faltar en el original.

[565] En el original, palos.

ARGUMENTO DEL XXII ACTO

Palermo e Piçarro, hallando se solos, acuerdan de yr a casa de la Claudina para pedirle compañía, donde siendo llegados la Claudina vende su hija a Palermo e a Libertina para Piçarro, e hecho el concierto se acaba este acto.

PALERMO. PIÇARRO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.

[Pal.]--Descreo de la playa de Valencia y avn de la vida de Barrabas torno a descreer, con tanta soledad como aqui passamos. Vida es esta? no creo en la ley del quaderno, si no me determino de perder la vida que tengo por auer vna yça que me ayude a ganar el roço. Esto ya el diablo se lo quiere, no tengo la vida en tres sueldos, harto estoy ya de comer pan con corteza.

Piç.--Descreo del tabernaculo viejo si tú no andas tramando algo con que demos ell alma al diablo y el cuerpo á los alanos; demos vna gatada en casa de aquella puta vieja de la Claudina, e hagamos la que nos muestre su martilojo de putas, e si alguna vuiere no muy marcada que tenga razonable gesto e mejor adereço de mueble, echalle hemos la garra y daremos con ella en el estancia, donde descreo de la vida en que biuo si la misma muerte me la desengarrafe de mi poder.

Pal.--O, reñego de la ribera de Tajo, pues no es afrenta grande uer vn hombre de honrra yr cada dia con su jarro al bodegon? sino que cueste lo que costare, e vna daifa en casa que sirua de ama e moça y avn passe por dueña.

Piç.--Bien lo has acordado, pues alto; pon los pies en el camino. Oyes, mochacho, mira por la casa, por las paredes digo, que, Dios sea loado, no tropeçará nadie en el axuar.

Pal.--O ventura. Boto a tal no sé en qué se va: treynte años ha que toco los atambores e hago el son en la puteria, e mas ha de quinze que ando hecho[566] estantigua por los çimenterios e a sombra de tejados, y encomiendo al diablo otra cosa he ahorrado sino desta mano derecha. Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Xerez de la Frontera. Blanca, si no es en la cabeça, do yo a Lucifer la que yo mando. El vn lado me hiede a çimenterio, y el otro a espital pobre: no es vida esta passadera.

Piç.--A casa de esta vieja llegamos, procuremos de metella el diablo en el cuerpo, que de grado o de fuerça nos dara qualque putana.

Pal.--Quién está en su casa?

Par.--Quién llama ya de mañana? No pudieramos agora passar la siesta sin huespedes?

Pal.--Ho salue y guarde a la madre vieja y la compaña.

Piç.--Descreo de tal si no venimos a tiempo que aunque esté comida la pulpa no mancarán vn par de huessos.

Clau.--Jesu, Jesu, hijos de mi alma, quál nublado os aportó por estos barrios? Llegate, hijo Palermo[567], ay par de essa mochacha, e tú, Piçarro, sientate ay con Libertina, e alcançad sendos bocados.

Par.--Qué has auido, señor Palermo, vienes con algun embaraço?

Pal.--O descreo del cuerpo de mi amiga con quien tal pregunta, e quándo suelo yo biuir sin quatro dezenas de tramas, que la menor me cueste la vida? No creo en la fe del soldan si hallasse con quien matarme, si pudiesse auer en casa mejor pasqua.

Lib.--Jesu, defiende me tú, Señor, de hombre tan arrebatado.

Clau.--Qué aueys auido, hijos, que tan ganoso viene Palermo de morir? Jesu me libre y me defienda; ten paz, hijo, con todo el mundo e biuiras alegre y moriras bien logrado.

Piç.--O, pese a tal con la puta vieja, despues de bien puta haze se nos candelera. Danos, descreo de la vida en que biuo, sendas putas que nos siruan, e nos socorran en nuestra pobreza, y el consejo dale por allá a quien más le ha menester.

Clau.--Andá noramala, hijos, no seays vellacos. No podeys dezirme vuestras necessidades sin amenguar mis tristes canas? Como he dado recaudo a otros a quien menos soy obligada, no os dare a vosotros dos e tres moças, y más quantas por derecho deua?

Par.--Ce, madre, ya me entiendes, a tiempo vienen.

Clau.--Ya ya, no mas.

Pal.--No hables en secreto, madre; si no reniego del pilar de Victoria si no lo encomiendo todo al diablo.

Clau.--Hijo Palermo, ten seso e paciencia e ganarás comigo dineros. Descendid acá abaxo, locos, que os quiero hablar un poco en secreto.

Piç.--Vamos, pese a tal, siquiera sea en casa de Barrabas.

Clau.--Sentaos, hijos, en essa escalera, e hablad passo, no nos entiendan estas rapazas. Mirad, hijos mios, ya sabeys que es mi officio ganar de comer entre los buenos, e que quien fuere mi amigo me ha de acarrear mi prouecho. Yo tengo an[568] casa estas dos moças frescas como vnas rosas e mochachas para todo, e ansi goze yo mi vejez como a mi Parmenica me pid[i]o oy vn cauallero con quien no se perdiera nada si yo dar sela quisiera, y a essotra rapaza me han pedido muchos, sino que por no ver me sola no me he determinado; pero porque conoscays la voluntad y amor que os tengo, yo os las quiero dar por vn cierto tiempo hasta que veamos cómo lo hazeys con ellas, e ha de ser con esta condicion: que mireys por ellas e os tengan por amparo, os siruan la casa, e las tengays por amigas, mas si algun lançe se les offreciere con que ganen dos doblas, de la parte que os cupiere tengo yo de aver la mia, pues que, mal pecado, para esso he criado a la vna y a la otra he aluergado en este rincon para que me ayuden a passar esta vida. Y esto que aqui queda entre nosotros concertado ha de ser tan secreto que la tierra no lo sienta.

Pal.--Ora, madre señora, gran merced rescebimos con lo que por nosotros hazes. E si ellas van a la estancia, descreo de la tierra de Fez si no les valga más vn dia que ciento de quien más haga por ellas. Ellas procuren de ser las que deuen e no nos rebueluan cada dia nueuas trapaças, e en lo demás en caso de buscar quien les dé diez doblas, hagan lo que quisieren, que aqui las ayudaremos.

Piç.--Yo las faborescere con mi persona y lo que tuuiere, y aqui el señor Palermo, que es amigo del tiempo viejo, todos las auemos de seruir e poner la vida por lo que a su chapin tocare.

Clau.--Pues, hijos de mi alma, en esto no se entienda más por agora. Vosotros os podeys yr con la bendicion de Dios, porque yo quiero tocar el pulso a las moças, e no que vosotros esteys delante: mañana en la noche dad por acá la buelta, que ellas estaran a punto y lleuar las heys en buen hora.

Piç.--Ora, pues, madre Claudina, lo dicho dicho.

Clau.--Yd, hijos, con Dios, que yo haré lo que digo. Qué hazeys, loquitas? Aora aueys mirado, qué feroces venian aquellos diablos? Qué es esso, Parmenia? Qué ojos son essos que tienes? Qué has auido despues que yo descendi?

Lib.--Madre, ella ha entendido lo que dexas concertado, y despues que de aqui fuiste no haze sino llorar.

Clau.--Ea, ea, bonita, lagrimitas agora, qué me agradan! pues qué te pensauas? que toda tu vida te auia de tener a un lado? No me faltauan otros duelos. Muger eres ya hecha y derecha, e bien sabes ya el pan con que te has de hartar. Ya he trabajado con mi vejez e pobreza hasta ponerte en hedad y en estado que sepas ganar de comer. Biue, hija, por tu pico, e no seas niña toda tu vida. Cata aqui a tu compañera Libertina, que no ha seydo toda su vida sino como una martir, donde quiera que la he lleuado, siempre muy conforme con lo que yo la mando; tuerto o çiego, el amigo que la doy esse tiene ella por perlas orientales.

Lib.--Qué quieres, madre, que haga? Quando a tu casa me llegué yo vine pobre e desnuda, que en mi camisa no ataran blanca de cominos; agora, Dios loado, cayendo e leuantando, no faltan dos reales e vn razonable vestido. Veo que si quiero comer no ay quien me lo estorue, e que duermo descuydada con no faltar la comida; mientras esto durare, ahorquen a todo el mundo.

Par.--Qué quieres, madre, que sienta? Pues que me veo moça y afligida e con desseo de gozar mi alegre moçedad, e toda mi vida encerrada hecha mesonera de vellacos, y agora que en tu vejez esperaua algun buen pago, has me vendido a un rufian, que no sé lo que de mí querra hazer. Veome sola, e huerfana de padre, e desamparada de ti, que en fin eres mi madre, en quien he puesto mi amor toda mi vida. Si mayor mal quieres, si a muger tan temprano persiguio la fortuna como a mí, tú, madre mia, lo mira, e ansi me pon el remedio.

Clau.--Mira, Parmenica, haz lo que yo te mando, toma mi consejo, e no te pongas comigo en disputa si hago bien o mal. Más vieja soy que tú, más sé del mundo que tú, e más se me entiende que a ti. Si vas en compañia de Palermo, no vas a tierra de Moros, muestra te a dexar la teta, que ya duro es el alcaçel para çampoñas.

NOTAS:

[566] En el original, heccho.

[567] En el original, Parlermo.

[568] Así en el original

ARGUMENTO DEL XXIII ACTO

Theophilon, padre de Philomena, conosciendo en su hija algun nueuo desasosiego, habla palabras muy graues a Florinarda su muger sobre el descuydo que tiene en el castigo de Philomena, e llama a Siluerio e Panphilo sus criados en secreto, a los quales encarga que maten a palos a la vieja Claudina, etc.

THEOPHILON. FLORINARDA. SILUERIO. PANPHILO.

[Theoph.]--Florinarda amiga, muchas uezes he desseado auisarte que como honrrada matrona enmiendes algunos descuydos en la gouernacion de nuestra casa y en la guarda de nuestra honrra, porque con muchas e muy biuas ocasiones a esto soy compelido; pero considerando que la flaqueza feminil no deue ser molestamente tractada, e que las negligencias que no nascen de malicia con facilidad son corregidas, he acordado de callar hasta que veo nuestra honrra dando baybenes y a punto de caer en algun hoyo de immortal infamia. Muy escusado me fuera a mí, que soy padre, desuelarme en el castigo de Philomena mi hija, si como tú eres dueña noble fueras madre cautelosa. Pero semejante[569] exercicio de corregir donzellas, al varon es vergonçoso quanto a la muger más honesto. En confusion tuya, y en demasiada pena mia, te doy auiso que de algunos dias a esta parte conozco en Philomena nuestra hija alguna nueua desemboltura causada de tu muy notable descuydo. He conoscido en ella ser amiga de la ventana, e avn no muy enemiga de ser vista, que es en la donzella vn gusano para su nombre tan delicado. Tambien me dizen que vna mala vieja que dizen la Claudina frequenta mucho nuestra calle, y avn nuestra criada Dorotea no dexa de visitar su casa; en el tiempo que Philomena nuestra hija fue templada en sus palabras, honesta en el aspecto, recatada en su persona, e retrayda en su exercicio noble, ninguna nouedad que yo en ella conosciera causara en mí deshonesta sospecha, porque la muger virtuosa donde quiera es buena hasta que viene a dar señales de mala. No piensses, mi Florinarda, que por lo que en nuestra hija siento de nueuo se me aya entibiado el amor paternal, sino que la experiencia que tengo del mundo me causa cautela, e la cautela temor, y el temor me da pena, e la pena produze en mí semejantes effectos; solamente quiero que sepas, si no lo sabes, que ay en las mugeres tanta fragilidad, que con muchas guardas apenas se guarda vna, e con vn pequeño descuydo pueden venir todas en perdimiento. Nuestra hija es noble, pero es muger; es illustre en sangre, pero muy moça en los dias, y aunque el natural y la nobleza la hagan buena, puede se peruertir con el aparexo de ser mala. Mira, Florinarda, por nuestra hija, e castigala con amor en secreto, porque no venga a tiempo que se digan en público sus maldades.

Flor.--Theophilon, señor mio, admiracion grande me causa tu plática sospechosa, e la materia della me acaba las fuerças de pena, porque en nuestra vnica e tan amada hija no solamente no he conoscido maldad, pero jamas senti en ella indicio ni aparencia de liuiandad. Si ama estar a la ventana, e yo no se lo defiendo siendo madre, no procede de mi descuydo, sino de la confiança que tengo en su honesta condicion. Bien veo que se alegra con mirar como moça, pero tambien piensso que es tal su honesto recatamiento, que alançara qualquier pensamiento liuiano; ni nuestra hija es tan astuta, ni yo tan descuydada, que ella pueda mirar sin que yo la vea ni hablar sin que yo lo sienta. En todos los actos y exercicios suyos hasta oy no me acuerdo auer visto alguno que merezca algun género de castigo; pero si yo como muger, aunque vieja, no tengo astucia bastante para velar semejante castillo, e tú como uaron e padre conosces que algun descuydo notable he cometido que deba emmendar, manda me con auiso, que yo obedescere con el amor que a ti deuo é a nuestra hija soy obligada.

Theoph.--Mira, Florinarda, si como eres incauta hembra fueras varon cauteloso, ni me pidieras la causa de mi reprehension ni quisieras otra más para guardar tu hija de conoscer la muger e moça, por lo qual es inclinada a todo linage de vanidad. No te pido que dexas a tu hija que sea mala, sino que puedes con tu descuydo dar la ocasion que no sea buena, porque de ser la madre descuydada viene la hija á ser desvergonçada, e quando tal la conoscieres, o tú deues procurar de perder la con darla la muerte o aparejarte al perdimiento de vida é honrra tan delicada. Qué más ni mayores señales quieres de la nueua liuiandad de Philomena sino verla sin reposo en el bastidor e en su rostro postizo color, amiga de andar en secretos con la moça e muy fácil de visitar la puerta? Grandes señales veo en ella de su perdicion, e ningun remedio para remediarla sino con la sepultura. A mi parecer deuemos tomar por vltimo remedio, porque es el mejor, que tú, pues eres su madre y mas continua compañera, biuas en auisada cautela de aqui en adelante con ella, sin darla a sentir que de su mudança de costumbres auemos tenido nueuo sentimiento; y esto porque el crimen de liuiandad en la muger no se ha de castigar sino con la muerte, e qualquier castigo que este no sea no es sino una licencia para que sea mala con la facilidad[570] de la pena. En esto, amiga mia, te encomiendo seas tan cuydosa quanto hasta agora has sido descuydada, porque no menos se puede adobar nuestra hija e mitigar nuestra pena con el auiso futuro que agora está dañada con el descuydo passado, e porque este negocio e lo que dél tengo secreto, por su grauissima qualidad no requiere tantas palabras quanto poner las manos en el remedio e venir a las obras, tú, amiga, harás de tu parte lo que con tanta pena te tengo encargado, que yo de la mia haré como padre lo que a mi honor soy obligado. Ve, señora, a entender en tu hazienda, que yo me quiero quedar solo a rezar mis acostumbradas deuociones. Solo estoy y apassionado porque la honrra de mi hija, en quien la mia consiste, veo puesta en el postrero remate. Qué haré? con quién me aconsejaré? El coraçon apassionado para ningun negocio arduo tiene saludable consejo. Llamar quiero a Panphilo e Siluerio mis criados para que con su libre entendimiento reparen el mio que está con la pena dañado. Oyes, Siluerio, Pamphilo, dónde estás?

Sil.--Aqui estamos, señor.

Theoph.--Entrad acá, e çerrad essa puerta del retraymiento, porque quiero que mi plática sea secreta. Dezidme, vosotros no comeys mi pan? vosotros no estays en mi casa? no mirays mi honrra como criados, pues yo procuro vuestro prouecho como señor? Cómo, no parays mientes que mi honrra e fama anda destruyda? quién entra en mi casa? quién habla con mi hija? quién le da ocasion para ser liuiana? dime, Siluerio, qué sientes de su liuiandad?

Sil.--Señor, la grauedad de tus palabras e la nouedad de tus reçelos me tienen atonito e sin sentido, y la sospecha que pones en mi fidelidad me tiene de todo punto corrido. Nunca Dios quiera que en Philomena mi señora yo haya conoscido liuiandad, e si la conosciesse, en mí no auria falsedad para encubrir secreto tan delicado. Porque tú eres mi señor, e como tienes obligacion de gratificar mis seruicios, tienes poder para castigar mis deffectos. Verdad es que mi señora Philomena se alegra como donzella moça, pero conozco que se recata como persona illustre.

Theoph.--Dime, Pamphilo, tú no has visto entrar en casa una vieja falsa que llaman la Claudina?

Pamph.--Señor, sí algunas vezes.

Theoph.--E ha hablado en secreto con mi hija Philomena?

Pamph.--De esto no tengo noticia. Porque siempre que essa vieja ha venido aquí, mi señora Florinarda ha estado en la posada.

Theoph.--Pues la conclusion de mi platica sea que yo estoy sentido de la nueua conuersacion de aquella vieja con mi muger e hija, e la he mandado que no entre en mi casa so pena de perder la vida. Cumple a la mia y a mi honrra que vosotros como fieles criados y en quien tengo dende vuestra niñez puesto mi amor, mireys cautelosamente los passos de mi hija e andeys en assechança con esta vieja falsificada, e donde quiera que la pudieredes auer, viniendo a mi casa pública o secretamente, le acabeys la vida a palos, que yo gastaré mi patrimonio e pondre mi vida por lo que sobre ello se os offresciere.

Sil.--Señor, hacer lo hemos como a tu seruicio se deue, aunque yo no quisiera que la primera cosa de afrenta que me mandas fuera poner las manos en una muger e vieja, pero no quiero poner escusa porque no pienses que niego tu mandamiento.

Pamph.--Ora, señor, a nosotros el cargo, que la embiaremos a çenar al infierno antes que tenga remedio de buscar quien de nuestras manos la defienda.

Theoph.--Pues, mi Pamphilo, en lo dicho no aya más.

Sil.--Señor, pierde cuydado, que no lo has dicho a sordos ni descuydados.

NOTAS:

[569] En el original, por semajante.

[570] En el original, faclidad.

ARGUMENTO DEL XXIIII ACTO

Venido el tiempo con Philomena concertado, Policiano llama a sus criados para yr a la huerta de su señora; embia delante a Siluanico, e lleua consigo a Solino e Salucio; llegados a la huerta ponen el escala e Policiano entra, donde halla a Philomena esperando con Dorotea su criada. Los perros de la huerta sienten la gente que anda por ella; finalmente, entrado Policiano e rescebido de Philomena, gozan de los vltimos dones del amor, y entretanto Dorotea passa con Siluanico su requiebro dende las ventanas de la huerta, e despedido Policiano de Philomena, Policiano se torna a su posada e Philomena a su cama, e se acaba este acto.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. PHILOMENA. DOROTEA. POLIDORO. MACHORRO.

[Pol.]--Moços, moços.

Sol.--Señor.

Pol.--Dame mi espada e rodela, e adereçad vuestras personas, si os paresce que es hora de yr este bienauenturado camino. Toma, Siluanico, essa escala de cuerda debaxo de tu capa e vete delante a dar nos auiso de la gente que anda por la calle.

Sol.--Señor, todo está a punto, vamos quando fueres seruido.

Pol.--Vamos, y los angeles sean en nuestra guarda.

Sal.--Oyes, Siluanico, anda delante dissimuladamente hazia la huerta de Theophilon, e si alguna persona vieres de quien podamos ser sentidos harás vna seña para que nos pongamos en cobro; e mira que lo hagas a tiempo, ya me entiendes.

Sil.--Muy bien. O dichosa venida. O plazer incogitado. O camino deleytoso. O cómo se me haze mejor que a Dios lo pido. O mi señora Dorotea, si como yo te desseo me esperas, bendicto pensamiento tan bien gratificado. Cantar quiero vn cantarçillo para recordar á quien duerme:

Páreste á la ventana, niña en cabello, que otro parayso yo no le tengo.

Sol.--Oye, oye, señor, cómo canta Siluanico. Por los euangelios que es deleyte de oyrle con el silencio de la noche.

Pol.--Oye te que canta.

Sil. Fonte frida, fonte frida, fonte frida e con frescor, do todas las auezicas tomauan recreacion, sino es la tortolica, que está sola e sin amor, que ni posa en rama verde ni en arbol que tenga flor, ansi biuo yo cuytado por amar vn nueuo amor[571].

Phil.--No oyes, Dorotea, qué voz tan apazible es la que suena? Conosces algo en aquel cantar?

Dor.--Sí, señora, mucho conozco: aquel es el paje de Policiano, seña deue ser de su venida.

Phil.--Los angeles todos le acompañen e libren de mal. Mira, Dorotea, despues que mi señor Policiano aya entrado, dexa me sola gozar dél, no impidas mi gozo tan desseado: no quiero testigos de mi vergonçoso deleyte. Estaras atenta e mira si en el retraymiento de mi padre suena alguna sospecha de mi secreto yerro, e no te descuydes si algo sintieres en dar me auiso con breuedad antes que seamos sentidas.

Dor.--Está segura, señora, que no ay agora en casa semejante sospecha.

Pol.--Poned, moços, essa escala por esta parte que dize mi señora que es el lugar más sin peligro, y esperad me en vna parte donde no seays conoscidos e auidos por sospechosos.

Dor.--Señora, ya sube Policiano, yo me aparto a esta ventana.

Phil.--Ve, que yo bien acompañada quedo.

Pol.--Es mi señora Philomena? es la thesorera de mis plazeres? soy yo Policiano? O mi gloria e mi descansso, quanto me hallaria bienauenturado si creyesse que esto no es sueño.

Mach.--Huera aqui, Manchado, que te toma el diabro a media noche.

Polid.--Maginado tengo que andan zorras entre estas arboledas segun que esta noche se despepitan estos perros.

Mach.[572]--Huera aqui, Bardino, avn el diabro cro que ha de auer parte en él esta noche.

Phil.--Passito, señor mio, que duermen cerca estos hortolanos, e temo que estos perros nos han de impedir este gozo tan desseado. O mi señor e mi solo descansso, o mi bien e mi soberana alegria, toda esta noche me he desuelado con la ymaginacion plazentera desto que contigo posseo, e agora que en mis braços te tengo, dos terribles cuydados enturbian mi mezclado gozo: temor que auemos de ser sentidos e que el alba ha de partir esta vnion enamorada. Tu presencia da luz a mi coraçon, e si de mí te apartas, no menos ecclipsada que la luna, absente de Phebo, quedará esta tu captiua con tu ausencia.

Mach.--Huera day, Bardino: si arrebato vn garrote.

Polid.--La rabia tienen esta noche, que no pára su ladrido. Si las paredes fueran baxas no dexara hombre de penssar qualque ruyndá. Torna aqui, Manchado.

Sol.--Por tu fe, Siluanico, que cantes vn poquito al falsete, que huelgo mucho de oyrte cantar.

Sil.

Lagrimas de mi consuelo que aueys hecho marauillas e hazeys, salid, salid sin recelo a regar estas mexillas que soleys.

Sal.--Par Dios, Siluano, graciosamente lo cantas. Di por tu vida otro poco, que me espacia el alma tu suaue melodia.

Sil.

Mis ojos pues que miraron a quien más que a ssí quisieron, paguen pues lo merescieron[573].

Sol.--Oye, oye, Siluanico, ojo a la ventana.

Sil.--Qué te toma el diablo? Antojasete?

Sal.--Juro a los Euangelios, cata la moça assomada.

Sil.--Es mi señora Dorotea?

Dor.--Soy tu muy cierta seruidora.

Sil.--Con esso haze tan lustrosa noche. Con esso no puede entrar en mis ojos ningun quilate de tiniebla.

Sol.--O, descreo de la puta que le pario al rapaz. Juro a la casa Sancta, otro çeloso ay en la posada.

Sal.--Ora oygamos el requiebro hasta el cabo.

Sil.--O mi señora, cómo me has dexado dezir devaneos con mi boz desatinada? por qué no atajauas mi canto con tu bienauenturada presencia?

Sol.--Qué te paresce, Salucio, de la plática del mochacho?

Sal.--Qué diablos[574] quieres que no sepa dezir; estando todo el dia e la noche en la camara de essotro madre de la luxuria, algo auia de deprender.

Sol.--Ora oye.

Sil.--Cómo estas, mi reyna? En qué lugar tienes aposentado mi coraçon, señora mia?

Dor.--Señor mio, la suauidad de tu musica no tuuo menor virtud atractiua que la harpa de Orfeo, pues en mi coraçon insensible hizo tanto sentimiento que me truxo forçada para gozar de tu presencia.

Sol.--O descreo de la putilla e avn de la madre que la pario, e cómo acierta a dezir philosophia de amor.

Sal.--Sí, sí, en las escuelas de Ouidio deue de auer estudiado la rapaza. El arte de bien parlar la deuen auer leydo. No me medre Dios si ella sabe tan bien[575] el Credo.

Dor.--Señor mio, la indisposicion del lugar, junta con la breuedad del tiempo, no me dexan gozar de tu graciosa conuersacion. Creo que tu señor Policiano se va, e mi señora me haze señas que nos vamos. Para la primera noche que Policiano venga a esta tan dichosa visitacion, yo dare orden cómo con más espacio e no menos descanso nos veamos.

Sol.--No la oyes, hermano? En buenos terminos queda el negocio.

Sal.--Ya lo veo. De rruyn a ruyn quien acomete vençe. Descreo de la madre que me pario si aunque la moçuela me ha parescido bien, yo he osado dezirla nada. Llegó Siluanico, y ya ues cómo anda. O ventura!

Dor.--Señor mio, yo me voy. El angel de la paz te acompañe.

Sil.--Reyna mia, e contigo vaya.

Phil.--Mi señor e lumbre de mis ojos, pues has tenido por bien de me pribar del don más estimado que rescebi de naturaleza, pues ya del todo has tomado la passion[576] de esta tu sierua, pues te vas e me dexas a mí sin mí por lleuar mi ánima en tu compañia, suplicote, mi coraçon, que no dexes de acordarte, que si en tu ausencia puedo biuir, será en confiança de gozarte con muy continuas visitaciones. Quando ordenares que yo resciba esta merced tan copiosa, por este lugar, aunque peligroso, hallo yo el aparejo más conueniente, atenta la clausura de esta casa.

Pol.--Reyna mia e mi verdadero descanso.

Polid.--Ora yos boto a sant Alberto, que el diabro deue de andar esta noche entre estos naranjos. Huera aqui, Manchado.

Pol.--Coraçon mio, estos hortolanos estan sospechosos, y el temor de este peligro que está muy en las manos acorta por el presente el hilo de mi alegria, y pienso que ha de ser parte para que mi vida se acorte a causa de los males que pienso padescer en tu ausencia. La noche que viene, por este mismo lugar, si tú, mi señora, fueres seruida, será mi venida muy cierta. Yo me voy e me quedo verdaderamente contigo. Angustiado voy con la breuedad de mi gloria, e con mortal angustia estaré hasta tornar me a poner en esta verdadera possession de plazer. Los Angeles sean en tu guarda e te me dexen ver con el descansso que yo desseo.

Phil.--E a ti, mi señor, acompañen e te tornen a mis braços para que descanse mi coraçon. Dorotea amiga, qué ha seydo de ti? en qué has entendido este tan açucarado rato de mi gloria? has dormido?

Dor.--Si cierto, dormilona es la moça. A la puerta del retraymiento de mi señor Theophilon me he estado assentada.

Phil.--Pues muy passo nos entremos a la camara, e dormiremos lo que resta hasta que sea de dia; pero cómo dormirá quien tan triste queda? qué sueño no quebrantara mi soledad? qué coraçon no inquietara mi tan atreuido yerro? O padre mio, si sintiesses mis tan desonestas pisadas, cómo acabarias mi vida, por no gustar de tu desonrra. O hembras hembras, nunca deuiades de nascer, pues soys tan mal inclinadas e tan potentes para effectuar vuestros apassionados desseos.

NOTAS:

[571] Como los de páginas atrás, estos cantares están impresos á renglón tirado, cual si fuesen prosa.

[572] En el original, Polid.; pero como acaba de hablar, el que habla ahora debe de ser Machorro.

[573] Están impresos estos cantares como si fuesen prosa.

[574] En el original, diables.

[575] En el original, tambien.

[576] Así en el original, quizás por posession.

ARGUMENTO DEL XXV ACTO

Claudina, cobdiciosa del logro quotidiano, sale de su casa a visitar sus deuotas. Passa por casa de Cornelia e Orosia, a las quales promete de dar sendos amigos, y en el camino, tornando a su casa, topa con Libertina su criada, con la qual va por la calle de Theophilon e halla a la puerta a Siluerio, con el qual se embia a encomendar en Philomena, etc.

CLAUDINA. CORNELIA. OROSIA. LIBERTINA. SILUERIO.

[Clau.]--Agora que voy sola quiero mirar el prouecho que con mi Parmenia tengo, e parar mientes el daño que puedo auer con su ausencia. Lo primero tengo con ella ganancia que monta más moneda que media calongia. Ella lo gana con su persona e yo lo gasto como señora; mi casa está aperrochada de mançebos a su causa, y avn por su buena conuersacion siempre acuden moças de buen fregado con que al cabo del año siempre caen modorros. Con su ausencia, mal pecado, la pérdida es muy cierta y la ganancia dubdosa. Poniendo mi hija en poder de Palermo, en lugar de ganancia puede ser que escotemos lo ganado: no dizen embalde que la cobdicia mala el saco rompe. Si a mi hija saco de mi compañia, para quién quiero mis alhajas? para quién guardo mis sauanas randadas, mis manteles de Alemania, mis tapices de Flandes e mi tinaja de harina? pues de ningun bien la possession es agradable sin compañia. Vna ánima sola ni canta ni llora. Qué tengo yo de hazer entre quatro paredes sola? si me duele la cabeça, quién me pondra medicina? si mi dolencia me acude, a quién boluere mi cara? mal consejo ouiera tomado si de casa la ouiera embiado. Este se, huelgue se, goze de su moçedad, que ansi hize yo de la mia. En mi casa no le faltarán media dozena de amigos ni vna de reales que coma. Mala vejez yo aya si Palermo me la lleuare. A casa de Cornelia llego, quiero entrar a visitarla a ella y a Orosia, que el cañal que no se requiere no da de comer a su dueño. Quiero llamar, si quiera por la criança. Tha, tha.

Cor.--Quién llama de mañana?

Clau.--Abre, hijita, que la Claudina es.

Cor.--Vengas en ora buena tú y los buenos años.

Oros.--Jesus, madre de mi alma, e qué milagro fué éste que nos tuuiste en memoria?

Clau.--Andad, loquillas, que agora que he començado a conosceros e visitaros, cada dia me tendreys en esta casa. Cómo estays, mis hijas? Moças e hermosas, ansi sea buena mi vejez.

Cor.--Aosadas, madre, no sé pues la causa, ansi goze de mí, que nunca me vi tan triste ni tan afligida despues que me conozco.

Clau.--Mirad, hijas mias, pues estays en hedad alegre, no busqueys ocasiones de tristeza. Mirad que el ánimo triste es vn fuego que consume e acaba la vida.

Oros.--En buena fe, madre, que auiamos penssado yo e Cornelia mi prima de yrnos vn dia a tu casa y holgarnos contigo e con la señora Parmenia. Darte parte de nuestras penas, pues te tenemos por madre e amiga verdadera.

Clau.--Sancta Catalina del cielo, hijas de mi alma, e qué passiones son las vuestras que tanto las ayays sentido? Aosadas, por mi vejez que sea buena, que barrunto yo algo de lo que a vosotras duele. Digo algo? Qué dizes, bouita? a perro viejo no cuz cuz. E a quien cueze y amassa no le hurtes[577] hogaça.

Cor.--Madre de mis entrañas, bien sé que lo entiendes todo e por esto te quiero dar parte de lo que nos da tanta pena. Ya ves, madre, que nuestra hedad ni nuestro estado ni condicion ni coxas[578] que, ninguno por gentil que sea, nos venga a escupir en la cara, e si aquellos vellacos rufianes supieran tractarnos como quien somos, a fe de muger de bien que otro gallo les cantara. Pero no es la miel para la boca del asno, ni el anillo de oro para la nariz del puerco. Finalmente, madre Claudina, que a ti toda la verdad se te deue dezir, aunque tengamos en nuestra arca dos pares de doblas e tres de vestidos, bien vemos que no han de durar para siempre: que el tiempo y el dinero corre[579] como el viento. Nuestro alcohol, nuestras camisas labradas, nuestros aromaticos olores, ya sabes, madre, quántos dias ha que se pagan de vazio. No queremos por necessidad yr a morir al espital. Queremos, madre mia, pagar te muy bien tu trabajo, e que nos pongas en poder de hombres[580] que no solamente sustenten nuestro fausto y honrra, pero que nos saquen de qualquier trabajo que se nos offresciere, porque aunque, loado Dios, no nos faltan modorros que acuden con este pie de altar quotidiano, auemos menester quien tome a cargo la costa ordinaria, porque lo demas son nuestras adahalas e lo que nos ahorramos. Esta heredad sola nos dexaron nuestros padres, y desta, como sabes, nos auemos de mantener.

Clau.--Mirad, hijas mias, no os quiero consejar como a mugeres honrradas, pues honrra e prouecho no caben en vn saco. Pero bien quisiera yo, ansi goze de mí, que con Solino e Salucio se hiciera algun cumplimiento, aunque fuera como dizen dar a torçer vuestro braço. Son mançebos gentiles hombres e que os tuuieron en honrra el tiempo que os conoscistes, e ya puede ser que tornando a su amistad aya otra nueua vida.

Oros.--Dalos al diablo, madre, no me los mientes ni oyga yo su nombre, que ellos salieron de aqui para cuanto ellos biuieren.

Clau.--Pues, hijas de mi alma, yo lleuo a mi cargo buscaros lo que os cumple. Pero mirad que si tal cosa hallare, que quiero que me lo agradezcays; ya me entiendes Cornelia?

Cor.--Ya ya, madre, a fe [he] de darte un çamarro que condessa no le tenga tal.

Clau.--Pues a Dios, a Dios, mis hijas.

Oros.--El vaya contigo.

Clau.--Andar, vamos adelante. Con este viaje no se ha perdido mucho; para estas dos moças[581] yo buscaré dos moços de espuelas de vn canonigo que acudan con el mollete hurtado, el pedaço del toçino en la manga e avn la ristra de cebollas en la capilla, que estos tales son los que a éstas han menester, e al cabo ellos yran sin pluma e la vieja Claudina sin quexa. Vala me Dios del cielo, es Libertina la que viene por esta calle? Ella es si los ojos no me mienten. Jesus, hija Libertina, e no te dexé yo en casa quando de allá sali?

Lib.--Pues, madre, ansi es el mundo, ya sabes qué no ay quien en vn estado permanezca.

Clau.--E de dónde vienes, hija?

Lib.--De casa del despensero del Conde.

Clau.--Acabaste ya con él tus cuentas, hijita?

Lib.--Sí, madre, que por esso dizen que el deudor no se muera.

Clau.--Huelgo me, hija mia, ansi por tu prouecho como porque mios o agenos aya en casa dineros; vamos por esta calle, y passaremos por la puerta de Philomena, e si paresciesse su criada Dorotea cobraria el anillo de la concordia. No piense aquella señora que me ha de heredar en vida.

Lib.--Ay desdichada, Siluerio está a la puerta.

Clau.--Cubre, hija, la cabeça, que no puedo dexar de hablarle vna palabra. Siquiera porque si en su casa alguna vez me hallare me haga buen tratamiento. Esté en ora buena el galan.

Sil.--O madre mia, perdona que no te conoscia.

Clau.--El señor Theophilon, hijo mio, cómo está? e señora la vieja e toda su casa?

Sil.--Todos están buenos para lo que a tu honrra cumpliere.

Clau.--Guarde Dios a sus mercedes, que en mi verdad a toda esta casa por su nobleza soy muy afficionada. Señora la donzella, hijo? hermosa como siempre?

Sil.--Sí, madre mia, no es cosa nueua ser mi señora linda dama.

Clau.--Tal sea mi vejez. Ay qué honestidad. Ay qué mesura. Ay qué cara de oro. No en balde la dotó Dios de tales señales de fuera, sino para manifestar las virtudes de que el ánima está adornada de dentro. Resciba yo tanta gracia, que cuando con ella te veas sea de mi parte saludada, e la digas en secreto que aquella sortijuela que a su merced dexé quando se sintio mal dispuesta que me haga gracia de ella, porque es de un gentil hombre que cada dia me la pide. E perdoname, hijo, el atreuimiento, que el amor que te tengo me haze atreuer a tal demanda. Mas aqui estoy yo, hijo mio, para lo que cumpliere, ya me entiendes? paresce te algo de la moça? cuando algo quisieres, no has menester más de meçer el ojo.

Sil.--Nora buena, madre, yo lo dire a mi señora Philomena, e bueluete por aqui esta noche en anocheciendo si quieres saber la respuesta. Essotro que dices no es vianda para mi estomago.

Clau.--A, noramaça, hijo, qué santito te me hazes. Pues avn yo sé algo que te dire algun dia, y a Dios, que nos vamos.

Sil.--Ansi aya el diablo parte en la puta vieja como yo estoy bien con sus tramas, pues yo te juro, doña hechizera, que si esta noche tornas, e por acá te apañamos, que tú salgas si acertares la puerta. O mala vieja, quién cree que ella no trae sus tractos ciertos y avn secretos conciertos con Philomena mi señora? pues calla, que yo te armaré vna trampa donde des el pellejo a los perros y el alma a los diablos. Dexame hablar a Pamphilo mi compañero, que yo te pescaré o malo andará mi anzuelo.

NOTAS:

[577] En el original, huertes.

[578] Así en el original. ¿Querrá decir son cosas?

[579] En el original, corro.

[580] En el original, hombre.

[581] moços, en el original.

ARGUMENTO DEL XXVI ACTO

Theophilon e Florinarda hablan en secreto sobre la guarda de Philomena su hija, y acabada su plática, Theophilon va a la huerta e manda a los hortolanos que suelten vn Leon que allí está en vna jaula para que espante las zorras que andan entre los arboles. Despidese de los hortolanos y vase a cenar, y entretanto Pamphilo e Siluerio aguardan a la Claudina que viene por la sortija e la dan tantos palos hasta que piensan dexarla muerta, etc.

FLORINARDA. THEOPHILON. MACHORRO. POLIDORO. SILUERIO. PAMPHILO. CLAUDINA.

[Flor.]--Theophilon señor mío, despues de nuestro passado razonamiento, en lo que á la honrra e guarda de nuestra hija toca, yo como madre, y a quien a lo biuo de las entrañas llega qualquier macula de su desonor, he inuestigado por diuersas vias si nuestra tan amada hija aya intentado algun delicto de liuiandad como moça; y avida toda la possible relacion de los criados e donzellas de casa no he hallado indicio por donde deua con razon castigar la como culpada, porque pública e secretamente sus exercicios son de donzella illustre e honesta e bien mirada, sin que aya alguno que en ella aya visto señales de hembra apassionada.

Theoph.--Amiga Florinarda, yo doy credito a tus palabras y assi confio ser verdad, pues nuestra generacion tan noble jamas admitio macula ni discolor de infamia, pero siempre te encomiendo no te descuydes en su guarda e zeloso miramiento. Porque si dizes que no la has visto hablar con alguno, e con esto tomas alguna confiança, hago te saber que los que de ueras se aman, cosidas las bocas, se hablan con los coraçones. Yo no te he dicho que nuestra hija es mala, sino que mires por ella, porque con el aparejo puede dexar de ser buena. Oyes, Siluerio, di a Pamphilo que me traiga mi libro, y entretanto que es hora de çenar visitaré mis hortelanos y allí rezaré mis acostumbradas deuociones.

Pamph.--Señor, vamos, que a punto está todo.

Theoph.--Venid vosotros comigo, que os quiero hablar aquí en esta huerta.

Mach.--Hola hola, Polidoro. Cara acá viene nuestramo cargado de mas cordojos que tiene hojas vn mançano.

Polid.--O cuerpo de la casa sancta, qué desmaginatiuo viene.

Mach.--Prissa prissa, porque si viene sañudo no quiebre en mosotros ell enconia. Echa por esse tablar del colino e yo desmollire las godenes, que es fructa apazible para viejos.

Theoph.--Aun me parece, Machorro, que estos arboles quieren más labor.

Mach.--Agora, mi padre señor nuestramo, dom'a Dios que en todo el dia dexa hombre ell açada de la mano. Ellos mi fe son de mal vidueño; que no les cunde cosa que hombre les haga, que en lo al no a que her.

Polid.--Si su mecé otease acos fructales que alcançan mejor terruño, e avn son vn cacho más castizos, cuydo que viesse bien lo que hombre afana.

Theoph.--Estos çidrales estan roidos, e siempre he temido que andan animales que de noche los estragan. Vosotros dormis a sueño suelto. Si no les poneys remedio camino van de perderse.

Mach.--Los canes abondarien si algo de esso anduuiesse en la huerta, que en toda la sancta noche con su ladrido no escampan: yo desmagino que algunos holgazanes dende afuera tiran piedras a las mançanas, segun que los alanos ventean.

Theoph.--La jaula deste leon me paresce que está desclauada; en vn rato que ande fuera tened cuydado de echarle vn buen clauo.

Polid.--De las mientes me ha salido que no haria daño soltar de noche esta alimaña por la huerta, que al menos no andarian raposas ni sabandijas donde él anduuiesse.

Theoph.--Si no fuesse dañoso para la ortaliza, no me paresce mal tu consejo, porque en estas cercas parescen señales de auer entrado por ellas.

Mach.--A todo hará prouecho si el leon anda de noche suelto, que aunque mosotros andemos con él no ayas miedo que él resciba pabura.

Theoph.--Ora, pues ansi os paresce, tened cuydado de soltarle en siendo de noche, e dexad abierta la caxa para que entre y salga quando quisiere, que al leon no hará daño e la huerta rescebira prouecho.

Mach.--A buena huzia, nuestramo, que ello se haga a plazer.

Theoph.--Prissa prissa, que yo por aquí me quiero apartar a rezar vn poco.

Polid.--Vaya a salud su meçé.

Theoph.--Pamphilo é Siluerio hijos, despues de aquel penoso razonamiento entre nosotros passado, ni yo he tenido lugar ni vosotros cuydado para auisar me si en aquel negocio aueys sentido algun indicio o señal de lo que yo temo. Tengo el coraçon tan leuantado y el entendimiento tan sin libertad para gouernar me, que algunas vezes consiento con la voluntad en cosas muy escandalosas e con la pena las pondria en effecto, si el zelo de mi fama no tuuiesse la rienda a mi desseo. O canas ya caducas. O años desdichados. O pobre viejo, para qué veniste al mundo, pues toda la vida mia no es sino vn curso de miseria, e vna hedad de cuydados y vn tiempo semejante al tránsito de la muerte! qué haré? Si descubro lo que siento y lo quiero castigar, poco castigo es que esta ciudad se abrase. Pues si lo dissimulo por quitar los paresceres del vulgo, vendra en términos mi honrra que se acabe con mi vida. O mis fieles criados, dezid me qué haga o tomad este puñal e dad con él fin a mis dias.

Pamph.--Señor, muy delicadamente siento tu pena, porque con agudo sentimiento traspassas mi coraçon. E segun lo que de tu plática se puede collegir, deues auer rescebido alguna penosa relacion, pues tales effectos produzes. Con astucia auemos mirado lo que como a criados nos mandaste, e hasta agora no auemos hallado en Philomena tu hija indicio que malo sea. Aunque estas contractaciones que esta vieja nueuamente ha trabado en esta casa bastan a engendrar todo género de sospecha. Este dia passado passó por la puerta de casa, e dió a Siluerio encomiendas para todos. No ay otra cosa de que se pueda formar malicia.

Theoph.--O padres, no deuiades de nascer los que hijas mal inclinadas aueys de engendrar. Qué bien tiene quien de honrra caresce? pues qué honrra tiene quien liuiana hija ha criado? pues vn hombre deshonrrado, cómo biuira sossegado? Ora, mis fieles criados, el principio de mi remedio consiste en que esta vieja muera para que por la rayz se comience a curar mi dolor, e despues como esto succediere, tomaremos nueuo consejo.

Siluerio.--Señor, veo te tan penado, que en qualquier peligro pondre mi vida por ver la tuya libre de tristeza, e si en solo esto que mandas que hagamos consiste tu contentamiento, y eres seruido que a su casa vamos e la saquemos el alma, alli la daremos tal muerte con que tú, señor, quedes satisfecho.

Theoph.--Todas las cosas arduas quieren maduro consejo. Mejor es que aguardeys a acometer en vuestra casa, que no yr a la agena de donde vengays offendidos y no satisfechos.

Pamph.--Señor, pues en este caso puedes perder cuydado, que nos sabremos dar a buen recaudo.

Theoph.--Ansi confio de vuestra fidelidad. Vamos, que me paresce ya hora de çenar.

Siluerio.--Vamos, señor, que ya estará aparejado.

Theoph.--Florinarda amiga, no se haze ora para que çenemos?

Flor.--Sí, mi señor, todo está adereçado.

Theoph.--Pues yo voy. Vosotros, hijos, tened cuydado de mirar entretanto por lo que os tengo encomendado.

Pamph.--De muy buena voluntad. Qué sientes, hermano Siluerio? quán lleno está nuestro amo de cuydosos pensamientos!

Siluerio.--El coraçon tan triste como está agora el suyo, es impossible no dar señales de passion.

Pamph.--O qué lastima tan grande es verle sus lagrimas derramadas por su faz tan venerable. Y cómo procura soledad por no descubrir su pena.

Siluerio.--O hembras hembras, que de tantos enojos soys causadoras. O vieja Claudina, Dios te trayga a nuestras manos para que rescibas el pago de tus pisadas. Mira, Pamphilo hermano, esta vieja es cobdiciosa, e ha de venir agora a cobrar de Philomena vn anillo que acá tiene, porque ansi está entre mi y ella concertado. Estemos sobre el auiso, e aparejemos tales leños que al primer leñazo no haya menester segundo. Por aqui por la puerta de abaxo suelen ser sus venidas secretas. Yo te digo, Pamphilo, que no tarda mucho en venir.

Pamph.--Por las reliquias de Roa que o yo me engaño o es ésta que por aqui abaxo desciende haldeando.

Siluerio.--Ella es, cierto. Mira, hermano Pamphilo, que todos la demos a vna, e no arrojemos golpe sino fuere sobre las tocas.

Pamph.--Ora dexala llegar. Oye qué rallo trae.

Clau.--Es possible? es mi Siluerio? es el que yo quiero como a hijo? Jesu, Jesu, aosadas, putico, que no digo yo en balde que eres tu enamorado. A qué hora de la noche está a la puerta el gallito!

Siluerio.--Y tú mira[582], madre vieja, en qué andas a tal hora con tus haldas luengas que paresces estantigua?

Clau.--Hijos, mal peccado, la necessidad es carrera de perdicion. Cómo estan tus señoras vieja e moça? yo te asseguro, hijo[583] Siluerio, que no tuuiste memoria de lo que te dexé este dia encomendado?

Siluerio.--Por cierto, madre, sí tuue, y a mi señora Philomena hablé en secreto de tu parte e holgó mucho en saber de ti.

Clau.--Huelgue se Dios con su merced. E di me, hijo Siluerio, no rescibiria yo de ti tanta gracia que ella supiesse como está aqui la Claudina?

Pamph.--O mala vieja, e qué cuentas tienes tú de aueriguar con ella a tal hora?

Siluerio.--Dala, Pamphilo hermano.

Clau.--Jesus sea comigo.

Pamph.--Y avn rebullis?

Clau.--Confession.

Siluerio.--Confesion o qué? O puta vieja.

Pamph.--Dala dala, que avn todauia rebulle. Siete almas tiene como gato.

Clau.--Conffession.

Siluerio.--Aun rebulles, puta vieja, canas de infierno? pues espera que con este leñazo yo asseguraré la honrra de muchos con acabar tu mala vida.

Pamph.--Mira, Siluerio, si rebulle.

Siluerio.--A mí me paresce que ya está muerta, pero dala otro leñazo para que pierdas la dubda.

Pamph.--Ora, hermano Siluerio, este negocio es concluso. Las tinieblas de la noche encubren esta obra pia que auemos hecho, porque Dios ha tenido por bien que tan maldictos años sean acabados. No es razon que a la puerta de Theophilon aya rastro de tan mala muerte. Arrastrando o como quiera la lleuemos hasta la puerta de su posada para que putas e rufianes la den honrrada sepultura.

Siluerio.--Ten de esos pies, Pamphilo hermano.

Pamph.--O puta vieja, e cómo pesas, qué cargada deues yr de pecados!

Siluerio.--Mejor dixeras que los pecados van cargados con ella.

Pamph.--Aqui junto a su puerta la pongamos para que quien primero entrare pueda lleuar las nueuas.

Siluerio.--Allá quedarás, vieja falsificada, que no es mucho que coman el cuerpo los perros, cuya ánima se lleuaron los diablos. Mira, Pamphilo hermano, aunque nuestras manos se hayan mostrado sangrientas, e con crudos coraçones este caso ayamos acabado, mayor es el bien que la republica rescibe con la muerte desta hechizera que el mal que nosotros hezimos en darla tan mala muerte: ya sabes, hermano, quánto es necessario que vna puta vieja muera, porque las famas e honrras de tantos buenos no perezcan.

Pamph.--Ora a nosotros perdone Dios, pues; a la Claudina se llevó el diablo.

NOTAS:

[582] En el original, mirad.

[583] Hijos, en el original.

ARGUMENTO DEL XXVII ACTO

Palermo e Piçarro van a casa de la Claudina para traer a su estancia a Parmenia e Libertina, e llegados a la puerta de la vieja, la hallan en la calle, que avn pide confession: metenla dentro en su casa, donde manda que llamen a Celestina e la dexa por tutriz de sus hijos e tenedora de sus bienes, lo cual hordenado e por la vieja Celestina aceptado, da el ánima al diablo e dexa el cuerpo á los gusanos.

PALERMO. PIÇARRO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA. CELESTINA.

[Pal.]--Hermano Piçarro, ya ues que nuestra pobreza no quiere tanta dilacion en lo que cumple al roço quotidiano. Si te paresce que demos vna buelta por casa de aquella puta vieja e traygamos aquellas piel de ouejas al rancho, ya sabes que no podemos hazer viaje que más sano sea.

Piç.--O hermano, hermano, cómo te hiede la vida. Despecho de la casa de Pilatos si tú no me hiedes a muerto. Estas son vnas marcadas rameras, que cada qual tiene vna dozena de amigos, e sobre todo: estos moços de Policiano son mucho de aquella casa, y aun por milagro es quando de allá salen; no pensemos yr por las pellejas e dexemos allá los pellejos.

Pal.--O pese a la fe de Tremeçen con hombre diuino, vamos, despecho de la condicion, y siquiera lo lleue todo el diablo.

Piç.--Veo te tan enojado que no cumple dar te consejo, mas descreo del puerto del Muladar si no estoy temblando como vn azogado. Qué armas te paresce que lleuemos para que no caygamos en falta?

Pal.--Espadas e capas y aun no muy costosas, pues no estamos ciertos de lo que nos ha de acaescer.

Piç.--Lo que yo te sabre dezir, no es más de que si en la posada ay varon no entraré allá más que en el Infierno. E avn que si tomo las viñas vn cauallo no me alcance. Mira, hermano Palermo, por sí o por no, haz como yo hiziere e yo pagaré por ti si murieres mal logrado.

Pal.--O, despecho de la peña camasia con tan pocas fuerças como tenemos. Pues si para este embaraço es menester algun desgarro, o hazer vn repiquete de broquel, o algun golpe de pomo, no llegaremos a un amigo que vaya con nosotros?

Piç.--Donoso estás, leydo has donde yo. Maldito seas, hermano; si hauemos de huyr, no vale más solos que con testigos? Más honrradamente haremos el salto peligroso yendo solos que muy acompañados. Toma, hermano, tu follosa e ata te la bien al cinto, porque al huyr no se te cayga, e si mal te succediere, assientalo a mi cuenta.

Pal.--Ora vamos, e Dios nos libre de traydores, que yo temeroso voy deste camino.

Piç.--Mira, hermano Palermo, cuerdo eres. No te pongas en auentura, sino en viendo me huyr aliuia tras mí, que sé muy bien los atajos.

Pal.--Por aqui por esta callejuela es más cerca e sin peligro.

Piç.--Cerca llegamos. Mas dime, hermano Palermo, no te paresce que vees vn bulto negro hazia la puerta de la vieja?

Pal.--Por el passo en que vamos que creo que dizes verdad. Lleguemos vn poco más adelante.

Piç.--A vn en ora mala acá venimos si auemos de quedar esta noche por estos cantones. Ora está atento, veamos si se menea.

Clau.--Ay, ay, que me fino.

Pal.--Escucha, que boto a tal que habla no sé qué ay.

Clau.--Confession.

Piç.--Huye, huye, Palermo. Huye, que vienen tras nosotros.

Pal.--Detente, Piçarro, detente que no es nada. Ha, Piçarro, buelue acá que no viene nadie, pese a la peña de Francia.

Piç.--O hermano mio, e cómo se me auia elado la sangre. Viste bien lo que era? certificaste te no fuesse alguna traycion?

Pal.--Calla, cuerpo de la vida mala, que lo que alli está ni se menea ni puede.

Piç.--Ora lleguemos allá, Dios e nuestra Señora nos guien. Quién va ay?

Clau.--Confession.

Pal.--Despecho de tal si no es la madre Claudina. Ha, madre señora, eres tú?

Clau.--Que me fino. Confession.

Piç--Ella es, e descreo de tal si de su casa la han visto. Hola, damas.

Par.--Quién llama?

Pal.--Abri, descreo de la media nata que está aqui la madre vieja cuasi a punto despirar.

Par.--Jesus, e qué es esto que veo? Eres tú mi madre? Justicia de Dios, señores, que me han muerto a mi madre. Madre mia, madre de mi alma. Mirame acá, señora.

Clau.--Que me fino.

Lib.--Madre, mira me acá. Buelue a mí los ojos. Quieres algo, madre de mis entrañas?

Clau.--A mi comadre Celestina. Que me fino.

Par.--Libertina, amiga mia, por la passion del que se puso en Cruz, que tú vayas corriendo hasta casa de Celestina, y la digas lo que passa, que tome luego su manto, porque mi madre la quiere ver para siempre.

Lib.--Gentiles hombres, uno de vosotros se vaya en mi compañia.

Piç.--Vamos, señora, donde tú seas seruida.

Par.--Madre de mi coraçon, por qué no me quieres mirar? Di me lo que te ha acontescido. Cuenta me tan gran desuentura. Qué dizes, madre?

Clau.--Que me fino. A Celestina.

Pal.--Ya, ya, madre vieja, ya viene la madre Celestina. Quieres algo que se haga en tu seruicio?

Clau.--A Celestina.

Par.--Ya viene, madre mia.

Cel.--Paz sea en esta casa.

Par.--Ay, tia de mi coraçon, mira mi desdicha grande, mira mi madre y mi bien todo; mira su cabeça hecha pedaços. Justicia, señores.

Cel.--Paciencia, hija mia, paciencia. Qué es esto, comadre de mi alma? qué mal tan grande fue el tuyo? alça los ojos, señora Claudina, mira que soy venida a ver lo que mandas.

Clau.--Comadre, yo me voy a dar cuenta a Dios de la vida passada. Llegado es el remate de nuestra tan larga amistad. E como en la vida te aya sido leal amiga, maestra e compañera, quiero en este tránsito que sepas el amor que te tengo: lo primero para que fuiste llamada será encargar te esta casa con los muebles y aparatos della, donde hallarás muchos instrumentos e materiales a nuestro arte necessarios, de los quales en esta mi vltima voluntad te hago libre e perfecta donacion. Especialmente te pongo en la possession de vn arca mia, donde hallarás las cosas siguientes: quatro botes grandes de olio serpentino, e otros dos pequeños de sangre de abubilla, vna caxuela llena de dientes de ahorcado y otra caxa grande de tierra de vna encruzijada; redomas para azeytes, porque son en quantidad no tengo memoria de las differencias dellas, pero de todas, con lo que dentro está, te hago libre donacion. En vn pellejo de gato hallarás embuelto seys dozenas de agujas para costuras de virgos, y en vna caxa pintada todo el aparejo junto. De todo esto, comadre, tomarás la possession en el punto e hora que mi ánima salga desta carcel. Otra cosa que deues estimar en más que todo te quiero agora dar de mi mano á la tuya. Cata aqui, comadre, vna matricula e memorial en que hallarás ciento e quarenta e dos moças que a mí estavan encomendadas, e setenta e ocho despenseros a quien estaua obligada a proueer, e veinte e cinco virgos que tengo de remediar. Todo esto e a todos éstos te encomiendo, comadre mia, que les hagas tal tractamiento que ninguno dellos sienta mi falta. Mi hijo Parmenico, ya sabes, comadre, quánto ha que está absente. En qualquier tiempo que venga le tendras por hijo[584] adoptiuo, e hasta que sea de hedad será[s] tutriz de su hazienda. Esta mochacha ya queda en hedad para ganar de comer, pero si como moça anduuiere errada, en tu consejo e auiso la encomiendo. Muchas cosas se me offrescen a la fantasia para dezirte, pero ya mi turbada lengua no me da lugar. Hija Parmenia, ven acá, abraçame.

Cel.--Comadre, ha comadre señora Claudina. Jesus, Jesus. Sancta Pascua fue en domingo.

Par.--Madre mia, madre de mis entrañas.

Cel.--A esotra puerta, hija Parmenia; ya puedes dezir que no tienes madre.

Par.--Ay, madre mia. Ay, entrañas mias. Cómo me dexays tan sola? Cómo quedo desamparada? Ay la desdichada. O pérdida grande. O mal sin medicina. O arrebatada muerte. O salteado tránsito. O madre, mi solo remedio.

Lib.--Ay, mi agradable compañia. Ay, tia de mis entrañas, qué será de nosotras? Adónde yremos en tu absencia? Quién cubrira nuestras faltas? Con qué honrra sabremos entre nuestras yguales?

Par.--Ay, señora Celestina, ayudame a llorar mi angustia grande. Siente comigo mi perdimiento.

Cel.--Hijas de mi alma, no desmayeys, tornad en vosotras, aparejad de dar sepultura al cuerpo de mi madre, que aunque la pérdida fue grande, biuiendo os Celestina no biuireys desamparadas. Y aunque los coraçones lastimados pocas vezes admiten consejo, especialmente quando la pena está reçiente, como agora la nuestra, las personas cuerdas y experimentadas en trabajos a toda aduersidad hallan medicina. Para esto nascimos, para tornar a la tierra lo que della rescebimos. La dilacion de la muerte, el deffecto quotidiano de nuestra corrupcion que de dia en dia se dilata, no es otra cosa sino vna muerte prolixa e vn continuo estar boqueando. El termino de nuestros dias por el soberano acto[585] del uniuerso está determinado, y éste no puede passar el más fuerte de los que biuen. Esta ventaja nos lleuan los que en morir nos preceden, porque al fin, hijas mias, todos a este rigoroso tránsito estamos obligados, y a pagar a la muerte este tributo, qualquier hidalgo es tan pechero como quien mayor pecho paga. Poned, hijas, vuestra voluntad con la de aquel que a mi comadre crió para lleuarla, que aunque hagays, como dizen, de la necessidad virtud, con esta conformidad no perdeys vuestro galardon; e ya, pues esta desdicha es acaescida, no podemos los que biuimos tener la rueda a la fortuna que no ruede como e quando quisiere. E tú, hija Parmenia, no çiegues ni atormentes tus ojos llorando, ni te aflijas por lo que perdido es e yrrecuperable. Pon, hija mia, essas alhajuelas en recaudo, e tomad ambas vuestros mantos e vamonos a mi posada, que mientra yo biuiere y tú de mi compañia holgares, no te faltaré ni echarás menos a tu madre.

Pal.--Damas, muy pesantes somos desta desgracia acontescida; por lo que a vuestra gentileza se deue os somos muy obligados si algo a vuestro seruicio tocare, ya sabeys el estancia, e nos podeys embiar a mandar. E pues la madre vieja os lleua a su posada, allá acudiremos para ver lo que os cumpliere.

Piç.--A Dios, a Dios, hermosas, y él consuele vuestra tristeza.

Cel.--El os guie, hijos; andad acá, moças; cubrid bien las cabezas, que muy presto somos en casa.

NOTAS:

[584] Hijos, en el original.

[585] Sic, probablemente actor ó auctor.

ARGUMENTO DEL XXVIII ACTO

Policiano con sus criados va a gozar de los amores de Philomena. Y entrado en la huerta sale el leon de entre los arboles, e sin que dél se pueda defender, le haze pedaços. Y luego viene Philomena al lugar determinado, donde halla a Policiano muerto. E despues de hazer su llorosa lamentacion, con la espada de Policiano da fin a sus dias.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. MACHORRO. POLIDORO. PHILOMENA. DOROTEA.

[Pol.]--O noche bienauenturada. O nocturno curso de mí tan desseado. O nocturnas tinieblas, lustrosas e llenas de claridad. O escuridad apazible, quánta alegria das a mi coraçon tan vfano. Los dias me son tan aborrescibles quanto las noches agradables, porque estoy ya tornado aue nocturna que con la claridad pierdo la vista, y en tinieblas estoy muy claro. Oyes, moço.

Sal.--Señor.

[Pol.][586].--Adereçad mis armas, para que vamos a ver a aquella hermosa diana con quien mi vida tiene luz de bienauenturada alegria.

Sal.--Señor, todo está aparejado, vamos quando fueres seruido.

Pol.--Oyes, Siluanico, ve delante, mira no hallemos alguno en el camino de quien seamos conoscidos.

Sol.--Señor, dónde mandas poner el escala?

Pol.--Por esta parte más secreta, e aguardadme con el silencio possible, pues no está en más mi perdimiento que en auer señales públicas de mis amores secretos.

Sal.--Puesta está el escala, sube y los angeles vayan contigo.

Sol.--Buen pelo trae nuestro amo. Encaramada anda la Luna sobre el horno.

Sal.--Todas las cosas puede el oro. Todos los hedificios soberuios allana, e avn los coraçones remontados abate. Dadiuas en fin, hermano, dizen que quebrantan peñas.

Sol.--Es verdad. Pero el coraçon de Philomena crey yo ser de vn diamante. Vn inexpunable castillo e vn rio caudal sin puente, todo lo ha batido, todo lo tiene aportillado, todo lo ha destruydo Policiano con dineros, e la Claudina con conjuros.

Sal.--Pulilla es que consume, cançer que carcome, ladron que en poblado saltea, la vezina mala junto a la casa virtuosa.

Pol.--Mi señora no deue ser venida, muy temprano fue mi camino. Pero entre estos arboles deleytosos esperaré a la reyna de mi vida. Jesus sancto, Dios sea comigo. O, qué animal tan feroz.

Mach.--N'os digo yo? Huera aqui, Bardino. To, to, to.

Pol.--Jesus, muerto soy.

Polid.--Huera aquí, Manchado. Qualque raposa deue de andar retoçando con el leon de nuestramo, segun que se assombran estos canes.

Pol.[587].--O cómo soy burlado. O mi señora, cómo muero sin ver te. Confession. Confession.

Mach.--El diabro veo que tienen esta noche estos allanos.

Polid.--Estan despauoridos con acotra[588] alimañaza; no escamparán de ladrar en toda esta mesada. Mas no has, Machorro, emaginado qué diabros de cudados le toman a nuestramo con esta su huerta? Que dende estotra semana no sel cueze el pan mirando cada dia las almenas de la cerca. Creo que sospecha que le hurtan la ortaliza.

Mach.--Ande se pues a essas, que yo te juro, Polidoro, que vale más vna traspuesta que dos assomadas. No busca él quien le hurta las berças, son que sospecha que ésta su hija anda en qualque pel damor, e reçela se no se entren los enamorados por estas paredes.

Polid.--Valate el diablo cara de asno. Pues por aquella paredaza tan grande se auie de entrar nenguno, aunque huesse el Gigante de cuerpo criste?

Mach.--Poco sabes de garçonia. Pues para alli tienen estos escoderotes vnos diablos de escalones de soga, con vnos garauatos que suben con ellos hata la torre de sancta Maria.

Polid.--El diablo me lo daua. Quiera ella, la zagala, que no ha menester nada de essos armandijos.

Mach.--Ora, durmamos vn cachuelo, pues que los perros han parado.

Phil.--Çe, çe, Dorotea, muy quedo porque no seamos sentidas, te leuanta y escucha si en el aposento de mi señora ay algun rumor o alguno está por dormir.

Dor.--Señora, todo está sossegado. Leuantate, que no tienes de qué temer.

Phil.--O cómo creo que nos auemos tardado. Pues si Policiano mi señor es venido e cansado de esperar se me ha tornado, no será más mi vida.

Dor.--Passito, señora, no sientan estos hortolanos nuestra venida. Tú mi señora te ve sola, e yo daré vna buelta por estas ventanas, e miraré si paresce alguno de sus criados.

Phil.--Ve, amiga, e si yo no te llamare no vengas donde yo estuuiere, que no quiero que impidas mi gozo tan desseado. O mal grande. O desastre sin segundo, qué es esto que veo? qué puede ser tan desastrado caso? Eres tú, mis amores? Eres tú, mi Policiano? Eres tú el que dauas luz a mi coraçon? Impossible es que la hermosura de tu cara aya afeado algun género de muerte. Quierome certificar, e si tú eres Policiano mi señor, no ay razon para que yo biua angustiada muriendo tú despedaçado. O desdicha sin comparacion. Mi plazer es consumido. Mi gloria es acabada. Mi vida desuanescio como humo. O la más triste[589] de las tristes. O mi Policiano e mi descanso: dónde está la lindeza de tu hermoso rostro? dónde está tu esfuerço e gentileza? O dolores que este mi coraçon atormentays, por qué no le rasgays por medio? para que mi alma acompañe en la muerte a aquel que tanto quise en la vida. Mas bien acertada fuera la furia deste animal sangriento en mí, que quedo para morir con dolor, que en ti, mi vida, que començauas a gozar de los premios del amor. O animal[590] sin conoscimiento. O sanguino furor, cómo pudiste executar tu saña en el origen de la mansedumbre? Gran sinrazon haria yo, coraçon mio, a tus angustias, por mi padescidas, a tus sospiros con tanta fidelidad continuados, a tus encerramientos de dia e a tus vigilias de noche, e finalmente a morir tú por mí, si en la misma moneda no te pagasse, muriendo yo por ti; e pues biuiendo con tanta voluntad te segui, justo es que en la muerte te siga, sin tener compassion de mí. O mi Policiano, espera me que quiero morir consolada con derramar las possibles lagrimas, e dar los postreros gemidos con que se hagan tus lastimosas obsequias. E no me incuses de hembra desconoscida, diziendo que me llamas para la sepultura, e me quiero yo alçar con la vida, porque bien conozco que sin ti el biuir es muerte prolixa, mar de tempestades que fortuna remueue, e que tu sepultura e mia son el puerto de nuestro reposo, y que a quien fortuna quiere ser fauorable, junta en la sepultura a quien juntó en las afficiones. O muerte dichosa, que tú sola me pondras en la possession de aquel que en la vida me nego ventura. Tú das morada perdurable e amorosa a los que biuiendo no gozaron de los premios del amor. En ti no moran cuydados, tú ya no me darás vanas esperanças. Crueldad grande es la que hago con mi viejo padre, e mayor la que executo con mi querida e amada madre. Pero mayor la haria comigo, si con la vida de acá me priuasse de seguir a quien me está allá esperando. Mucho quisiera dar cuenta desta mi repentina muerte, a lo menos a esta mi fiel secretaria; pero porque no impida este mi forçoso camino, me será forçado el silencio. Ella dará cuenta de mi muerte a mis viejos padres, pues sola ella queda por coronista de mis amores. O espada de aquel cuyo esfuerço ponia a los mortales ánimo y osadia, que tú serás oy verdugo de mi tardança en morir, e salario de lo que yo meresci con amar. Padres mios, quedad con Dios. Madre mia, perdona me si contigo soy cruel. Dorotea, mi fiel criada, la breuedad de mis dias no me da lugar para gratificar tus seruicios: perdona me por amor de aquel que a todos perdonó en la Cruz, y a él encomiendo mi ánima, y el cuerpo acompañe en la muerte a aquel que no pudo gozar en la vida.

Sil.--Mucho se detiene esta noche Policiano. No sé qué me sienta de su tardança.

Sol.--Yo juraré que está él agora tan embeuido en la señora, que ni se acuerda que tiene moços que le esperan, ni avn de sí creo que no tiene memoria.

Sal.--Canta, Siluano, vn poquito, e acudira la moça al chillido, sabremos della qué mundo corre.

Sil. Rio verde, rio verde, más negro vas que la tinta; entre ti e sierra bermeja murio gran caualleria[591].

Dor.--No puede ya mi suffrimiento darme espacio para dexar de gozar de tu angélica conuersacion. E pues el tiempo perdido me causa congoxa, sin razon seria perder la resta si ganar se puede.

Sil.--O ángel mio, cómo has salteado mi turbada melodia, nascida de mi desseo, e continuada con el esperança que de mayor gloria me queda. Plega a Dios, Dorotea, si en mi remedio pusieres dilacion, que presto se acabe mi vida.

Dor.--Passo, passo, Siluano, que no meresce tu fe ser pagada con el oluido. Plega a Dios Policiano e mi señora por el presente, no impidan nuestro gozo, que lo que de mi parte se te deue tienes de mí muy ganado. Dexa me dar vna buelta por este jardin e veré si estos nuestros enamorados están en lugar donde puedas entrar por el escala sin ser visto, que yo te auisaré de lo que hazer se pueda.

Sil.--Pues mi señora, en tus piadosas manos encomiendo las penas mias.

Dor.--Valame Dios, tan grande es el silencio destos enamorados que en toda la huerta no rebulle criatura? A dónde estarán? Sancto Dios, qué es esto que veo? Señora mia, señora, oye me. Mira que soy Dorotea. O grande mal. O incomparable desdicha. O caso más que desdichado. O casa desuenturada llena de tan crudas muertes. O Philomena, Philomena, dechado de hermosura. Cómo pudo la muerte destruyr la cosa más estimada de la vida? O espada sangrienta, que de vn golpe tantos coraçones trauessaste. Heriste el de aquel viejo triste cuya luz oy es escurecida. Ensangrientaste las entrañas de la desdichada madre, que en esta hija como en espejo se miraua. Lastimaste a esta sin ventura que a todos excede en sentimiento. Mejor emplearas, muerte rauiosa, tus mortales sañas en mí, que a pocos diera dolor con mi acabamiento, que en aquella que tantos ojos alumbraua con su acatamiento. O Policiano, Policiano, quán desastrado fin tuuieron tus amores. Sola la muerte pudo darte lo que tan difficultoso hallaste en la vida. O amor mundano. O loco mundo. O variable mundo, lleno de tantos desatinos. Loco es quien en ti confia. Vario el que te cree. Sin seso quien tus pisadas sigue. No das vn momento de plazer sin mil años de sobresaltos. Muchos en ti confiaron y a todos dexaste burlados. A todos prometes descanso e nadie lleua de ti sino tristeza. Plega a Dios, amor, que a quien te creyere lo mejor de la vida le falte. Tú eres ciego: pues a quién puedes guiar en camino que se salue? Vete amor, vete mundo, vete Siluano, que quien vanamente ama, vanidad es su salario. Yo quiero agora dissimular este desastre e tornar me al aposento, que al fin el tiempo descubre sus obras.

NOTAS:

[586] Falta aquí en el original el nombre de Policiano.

[587] Polidioro, en el original.

[588] Forma villanesca del compuesto aquesotra. Ya anteriormente hemos visto, hablando estos mismos rústicos, aco, aca, acos y acas, por aquello, aquella, aquellos y aquellas.

[589] En el original, treste.

[590] En el original, amimal.

[591] También impresa como prosa esta cabeza de romances.

ARGUMENTO DEL XXIX ACTO

Theophilon, muy cuydoso de la liuiandad de Philomena, habla con Pamphilo e Siluerio, los quales le cuentan la muerte de la Claudina, y estando en el regozijo de ver acabada su mala vida, entra Machorro el hortolano a dezirle que Philomena su hija está bañada en su sangre en la huerta, e con el llanto de Theopilon se acaba esta tragedia.

THEOPHILON. SILUERIO. PAMPHILO. DOROTEA. MACHORRO. FLORINARDA.

[Theoph.]--Oyes, Siluerio, alça vn poco essa antepuerta, veamos si es de dia, que todo esta noche he tenido el coraçon tan desassosegado, que en mi pena no he hallado vn momento de reposo; qué sientes de mi honrra, Pamphilo?

Pamph.--Señor, más deue ser al presente lo que ymaginas con el recelo, que lo que a tu hija passa por el pensamiento. No te fatigues, señor, ni con la ymaginacion penosa des fin a tus pocos dias, que no ay cosa que tanto duela que el tiempo no le dé su remedio, y para principio del tuyo, te hago saber que Siluerio e yo nos hallamos la noche passada a la puerta falsa con la vieja Claudina, e la hezimos tan buen tractamiento, que la embiamos a çenar al otro mundo. Y esto se hizo no tanto por la culpa que en ella hallamos quanto por cumplir lo que tú como señor nos mandaste.

Theoph.--Agora mis penas son acabadas. Ya mi congoxa tendra sossiego. Ya no temeré que con ocasiones malas mi hija tan querida será liuiana. O mis fieles criados, yo os prometo de gratificar vuestro seruicio como vosotros meresceys, e con él me aueys obligado.

Mach.--Hola, señor nuestramo, yergue te dende malora para todos nosotros acá donde esta madrugada nascimos.

Sil.--Qué es esso, Machorro? qué mal es el que te ha acontescido?

Mach.--Qué, señor? que nuestrama la moça Dios prega es finada e alli esta patitendida en medio de acos tablares, que es mal dolor de otealla.

Theoph.--Vienes por ventura loco o hablas entre sueños? qué dizes? mi hija no está en su retraymiento?

Mach.--Aora de cas de mi madre la garrida. Yergue te day priado, que ni caté si está comida dell alimaña ni si murio de qualque dolencia; que alli vide tanto del sangradero, que vengo medio pasmado.

Theoph.--Oyes, Dorotea, Dorotea, no me oyes?

Dor.--Señor.

Theoph.--Ven acá, dónde está mi hija?

Dor.--Señor, no sé si ha madrugado a coger el frescor de la huerta, que no está a mi parescer en su cama.

Theoph.--O dia triste. O dia aziago. O dia de mi fin desuenturado. Vamos, Siluerio, a ver este desastrado caso para mi.

Dor.--Yo voy a la huerta e vere si a lo fresco de algun limon mi señora está dormida. Ay dolor grande. Ay mal sin remedio. Ay lástima sin segunda. Ay desdichada sola. Ya no tengo quien me mire, ya no tengo quien me halagure, ya fenescieron mis fabores. Ay casa desdichada. Corre, señor, verás las arras de tus caducos años. Anda, verás la lumbre de tus ojos eclipsada, verás a la hija que engendraste bañada en arroyos de sangre que de su coraçon salieron. Corre, señor, rescibe el dote que la muerte te embia en el fin de tus antiguos dias.

Theoph.--O lastimada vejez. O canas mal fortunadas. O mi hija, lumbre de mis ojos, baculo de mi vejez cansada. Qué caso tan inopinado fue, hija mia, el que a ti trauessó el coraçon y a mi cortó el hilo de la vida?

Flor.--Qué es esto, señor mio? qué gemidos tan sin consuelo son los tuyos? Dime la causa de tus penas e sentirlas he como mias.

Theoph.--Ay dolor grande. Ay muger tan amada. Cata aqui mis reçelos, para mientes [en] mis temores. Cata aqui mis castigos no acostumbrados. Cata aqui la hija que tú pariste, su coraçon hecho pedaços. Cata aqui nuestra casa deshonrrada, y sola de la compañia para mi vejez mas agradable. O gentes que lastimas excessiuas aueys gustado, mirad si ay a mi dolor otra pena que se le yguale. O amor, amor, pues me priuaste oy de la cosa que en esta vida más amaua, pues te llamas amor a tuerto o a derecho, a quién has cometido que mitigue mis ansiosos cuydados? qué remedio pones a mi dolor tan estraño? quién aliuiará la cuydosa carga de mi vejez trabajada, pues me lleuaste oy en flor la fructa que para mi enferma senectud Dios e naturaleza me auian prestado. Pero aunque me la dieron prestada, no para tan poco tiempo: dexaras amor desamorado que mi hija començara a conoscer se para que te conosciera, e como de cossario ladrón se apartara de ti. Armaste le el lazo de tus amargos dulçores en la hedad más sin cautela para que menos te resistiesse, e más presto en tus escondidas trampas cayesse. Dime, amor tramposo, mal pagador de seruicios, quándo te offendi yo tanto que meresciesse tan crudo castigo? pues si por demeritos mios, amor falso, me castigaste, executaras tus sangrientas rauias en mis caducos años y en mi faz arrugada, e no me lastimaras en esta juuentud hermosa y en esta moçedad tan delicada. Si comigo tuuiste el enojo, por qué diste tan cruel açote a la ynocente? O amor loco. O amor desatinado. Maldigo tus pensamientos vanos, maldigo tus palabras fingidas, maldigo tus passatiempos lisongeros, maldigo tus enojosos plazeres, maldictas sean tus açucaradas çaracas, e tus deleytosos enojos, tus apassionados deleytes e los instrumentos de tus prisiones; que otros prenden para soltar, y tú captiuas el coraçon para matar. Mataste oy a la joya más acendrada que entre los mortales fue nascida. Lastimaste con mortal dolor a este triste viejo, cuyo fin á mi puerta está dando aldabadas. Pusiste en términos la vida de aquella madre desconsolada que alli veo entre aquellas yerbas medio muerta. Pues si a todos matas, e matar los hombres tienes, amor, siempre por officio, muerte rauiosa te llamen de aqui adelante y no amor halagueño. Porque si halagas es para mejor lastimar, e si lastimas, no más de para matar. Pues, mortal amor, no me puedes hazer ya mayor mal del passado, seguro estoy ya de tus ondas reboltosas, e de tus amargos desconciertos. En lo vltimo de potencia has executado comigo tu rigor; lastimado me dexas los pocos dias que en el mundo biuiere. Pues quien mi lástima tan grande supiere, no es possible sino que de ti se guarde. Si con tiento me hirieras, e tan adentro no me tocaras, mi pérdida no fuera tan grande, e siendo mi mal tolerable, mi quexa fuera templada, pues si yo de ti no me quejara, muchos en tus trampales cayeran. Ya, amor falso, de aqui adelante, porque a ninguno como a mi maltrates, todos huyran de tus sabores[592], con nadie tendras crédito, ni abrá quien de ti se fie. Amor falso malauenturado, tus fabores son humo, tus plazeres no son durables, e al fin fin amor. Omnia pretereunt preter amare Deum.

ACABOSE ESTA TRAGEDIA POLICIANA A . XX . DIAS DEL MES DE NOVIĒBRE, A COSTA DE DIEGO LOPEZ, LIBRERO, VEZINO DE TOLEDO. AÑO DE N[=R]A. REDĒMPCION DE MIL E QUINIENTOS E QUARENTA Y SIETE.

Nihil in humanis rebus perfectum.

NOTAS:

[592] Acaso fabores.

COMEDIA DE EVFROSINA TRADVCIDA DE LENGUA PORTUGUESA EN CASTELLANA POR EL CAPITAN DON FERNANDO DE BALLESTEROS Y SAAVEDRA

AL SERENÍSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

_Con privilegio. En Madrid, en la Imprenta del Reyno. Año de 1631. A costa de Domingo Gonçalez._

SVMA DEL PRIUILEGIO

Tiene Priuilegio de su Magestad, Don Fernando de Ballesteros Saabedra, para imprimir por diez años este libro, intitulado la Eufrosina, como parece por su original. Despachado en el Oficio de Francisco de Arrieta, Escriuano de Camara, y firmado de Iuan Lasso de la Vega. Dado en Madrid a diez y seis dias del mes de Diziembre de mil y seiscientos y treinta.

SUMA DE LA TASSA

Los Señores del Consejo tassaron este libro, intitulado la Eufrosina, a quatro marauedis cada pliego en papel, el qual tiene veinte y dos pliegos, que a los dichos quatro marauedis monta ochenta y ocho marauedis. Dada en Madrid a onze dias del mes de Agosto de mil y seiscientos y treinta y vno.

FE DE ERRATAS

Este libro intitulado la Eufrosina está bien y fielmente impresso con su original. Dada en Madrid a veinte y quatro dias del mes de Iulio de 1631 años.--El Lic. Murcia de la Llana.

APROVACION DEL M. IOSEPH DE VALDIUIELSO. CAPELLAN DE HONOR DEL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE Y CARDENAL DE ESPAÑA.

M. P. S.

En la comedia llamada Eufrosina, que me mandó ver V. A., que traduxo de la lengua Portuguesa a la Castellana Don Fernando de Ballesteros y Saabedra, no hallo cosa no conforme a la verdad Catolica de nuestra Sagrada Religion, ni contraria a las buenas costumbres. Está traducida con acierto y con dicha, por la dificultad de las frases de ageno Idioma. La Fabula es sentenciosa y exemplar, despierta auisos y auisa escarmientos: deuerá al traductor Castilla estos diuertimientos y Portugal estos honores. Este es mi parecer. Saluo, etcétera. En Madrid en veinte y nueue de Otubre de 1630.--El Maestro Ioseph de Valdiuielso.

APROVACIÓN DE D. LORENÇO VANDER HAMMEN, DE LAS OBRAS DE FRANCISCO DE LA TORRE[593].

Las obras que escriuio en verso castellano Francisco de la Torre, y pretende dar a la estampa D. Francisco de Queuedo (raro ingenio deste siglo) he visto atentamente, y no sólo las juzgo por merecedoras de comunicarse a la luz comun, sino por dignas de ladearse con las de aquellos celebres varones que veneramos por Principes de la Poesia castellana. Estan escritas con la verdad, propiedad y pureza que pide nuestra lengua, cosa singular en estos tiempos, mas escriuieronse en aquellos en que se sabía más bien y se hablaua mejor, y assi no hay mucho que admirar. Esta verdad no la confessarán los que aora la ignoran, pero importa poco su juyzio, sientan lo que quisieren. Padecieron esta misma desdicha que oy aflige a España casi todas las naciones, y en especial la Hebrea. Hablo della primero que de otra alguna por ser su lengua madre y principio de todos los lenguages, y la postrera y vnica en el mundo. Introduxeronse pues en ella por la larga antigüedad, por los cautiuerios, por el descuido de dexar oluidar las vozes propias, y por la permision en el vsar de vocablos estraños, algunos tan obscuros, que los mismos maestros y naturales de las sinagogas despues los desconocian. Esto que vemos en el Idioma Hebreo y que confiessa S. Geronimo, hallamos en la lengua Latina, con ser tanto más nueua y más continuamente cultiuada y sin estas caidas. Y assi se quexa Tulio de que a vezes encuentra con muchas vozes en ella que no conoce, aunque las vsaron Marco Varron, Caton y otros. Lo mismo pudiera dezir de la nuestra, porque casi hemos hecho de los vocablos tantas mudanças como de la ropa, y podriamos hazer dos lenguajes tan diferentes, que el vno al otro no se entendiessen, porque nos damos tanta priessa a inuentar vocablos (o por dezirlo como ello es) a tomarlos prestados de otras lenguas, que por enriquezerla hemos de venir a desconocerla. Esto nace de parecerles a algunos ignorantes deste tiempo que es humilde el lenguaje Castellano, si no le ponen estos afeytes de vozes nueuas y le pintan con este colorido, y no aduierten que el bueno y casto, como dize Ciceron, ha de ser el que nos enseñaron nuestras madres y el que hablan en sus casas las castas matronas y mugeres bien criadas.

En esto, pues, está escrito este libro, aunque exornado con todo lo que permite el arte. Trabajo desigual a menor ingenio, y en que no hallo cossa dissonante a nuestra Santa Fee, o a las buenas costumbres. Tiene muchas imitaciones Italianas y Latinas, hermosas figuras y sentencias, y muy delgados conceptos, y assi puede vuessa merced, siendo seruido, mandar se dé la licencia que se suplica. Este es mi parecer. Madrid y Setiembre diez y siete de 1629 años.--D. Lorenço Vander Hammen y Leon.

APROVACION DEL MAESTRO BARTOLOME XIMENEZ PATON

El libro intitulado Eufrosina, traducido en lengua Castellana de Portuguesa, por el Capitan Don Fernando Ballesteros y Saabedra, Regidor desta Villa-Nueua de los Infantes, que me cometio el señor Don Florencio de Vera y Chacon, del abito de San Tiago, Iuez ordinario, Vicario y Visitador general deste partido, he leydo con toda atencion y cuydado vna y más vezes, no he hallado en él cosa que contradiga a las de nuestra Santa Fee Catolica y buenas costumbres: antes con apacible estilo se notan y censuran muchos vicios, porque aunque Fabula, es de muy delicada corteza, con sustancia y copia de sentencias y consejos, de que me parece es justo todos participen, y el ingenio y trabajo de su segundo autor quede premiado imprimiendose. En este Estudio de Villa-Nueua de los Infantes a veinte y quatro de Iulio de mil y seiscientos y treinta años.--El M. Bartolome Ximenez Paton.

DEDICATORIA AL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

Bien pudo la modestia del autor desta Comedia ser hazañosa en quitarse la gloria que de auerla escrito le resultará en los siglos. Mas si su noticia se adelantara a entender mereceria venir a las manos de V. A., tengo por cierto que por tan esclarecida ambicion dexara tan rigurosa templança. De mi caudal solas ofrezco á V. A. la habla Castellana y la eleccion del amparo; deuerame en esto mas que a si propio qualquiera que fue inuentor desta obra; pues si fue su alabança el hazerla buena, es su felicidad el emplearla tan altamente. Guarde Dios la serenissima persona de V. A., etc.--D. Fernando de Ballesteros y Saabedra.

DON FRANCISCO DE QVEVEDO VILLEGAS, CAVALLERO DE LA ORDEN DE SAN TIAGO, A LOS QUE LEYEREN ESTA COMEDIA.

Esta Comedia Eufrosina, que escríta en Portugues se lee sin nombre de autor, es tan elegante, tan docta, tan exemplar, que haze lisonja la duda que la atribuye a qualquier de los mas doctos escritores de aquella nacion. Muestra igualmente el talento y la modestia del que la compuso, pues se calló tanta gloria que oy apenas la conjetura halla sujeto capaz a quien poder atribuirla.

Mañosamente debaxo el nombre de Comedia enseña a viuir bien, moral y politicamente, acreditando las virtudes y disfamando los vicios con tanto deleyte como vtilidad, entretiniendo igualmente al que reprehende y al que alienta; estraña habilidad de pluma, que sabe sin escandalo ser apacible, y prouechosa condicion que deuen tener estas composiciones. Assi lo juzgó Seneca, Epistola 115. Refiere que en vna Tragedia de Euripides, Beleforonte, que era la persona que hablaua, dixo tales palabras: Dexa que me llamen maldito, como me llamen rico; pues todos preguntamos si vno es rico, no si es bueno. No preguntan por qué y de dónde, sino quánta hazienda posee. En toda parte es cada vno tanto como tiene. Preguntas qué cosa nos está mal tener; respondo que nada, y quiero viuir rico, y si soy pobre, morirme; bien muere quien muriendo gana algo. Si en la cara de Venus resplandece cosa como la riqueza y el oro, con raçon enamora a los hombres y a los Dioses.

En acabando de pronunciar estas palabras postreras, todo el pueblo se leuantó con impetu a apedrear al representante y a los versos, hasta que Euripides mismo se leuantó entre todos, pidiendo que aguardasen a ver qué fin tenia en la Tragedia este Idolatra del oro. Oyeronle, y Beleforonte en la Fabula tenia el castigo que merecia su insolencia.

Hasta aqui son palabras de Seneca, que aprouando la buena composicion y exemplar de Euripides, preuino desde entonces aplauso y alabanza á nuestra Eufrosina, donde estan distribuidas las ruynas y las afrentas sobre los vicios, y los premios sobre las virtudes y meritos. No quede sin alabança aquel vulgo que se amotinó en el teatro contra la insolencia de las palabras quando no se lee de los Iueces y Magistrados algun enojo.

Con grande gloria de la virtud y buen exemplo se han escrito en España con nombre de Comedias, fuera de las Fabulas, historias y vidas que a la virtud y a el valor enseñan y mueuen con mas fuerça que otra alguna cosa. Como se ve con admiracion en las de Lope de Vega Carpio, tan dignas de alabança en el estilo y dulzura, afectos y sentencia, como de espanto por el numero, demasiado para vn siglo de ingenios, quanto más para vno solo, a quien en esto siguen dichosamente muchos que oy escriuen este entretenimiento decente a soberanas ocupaciones; que el ocio de los Reyes tiene estatutos de magestad, y no deue admitir alibio que no sea calificado. Por esto tiene lugar en los oydos de los Principes este de las Comedias, a quien han dado su atencion contra la proligidad de los cuydados los más y mejores Monarcas del mundo, sin que a esto ofenda lo que algunos malician, para reprouar los ingenios que dichosamente se ocupan en esta composicion, ni el entretenimiento, que es gustoso, y docto, y exemplar, y limosnero por el socorro frecuente con que alimenta los espitales. Pocas Comedias ay en prossa de nuestra lengua, si bien lo fueron todas las de Lope de Rueda. Mas para leydas tenemos la Seluaga, y con superior estimacion la Celestina, que tanto aplauso ha tenido en todas las naciones. En portugues ay vna de Camoes, dos del doctissimo Corte Real y esta EVFROSINA, de que careciamos, porque su original no cerzenado por Lobo es dificil por los idiotismos de la lengua y los Proueruios antiguos, y que ya son remotos a la habla moderna.

Don Fernando de Ballesteros y Saabedra con suma diligencia le ha traducido, de suerte que hablando Castellano no dexa de ser Portugues, ni deseó de verse cómo nació, donde empieza aora a viuir. Merece D. Fernando grande alabança en auer hecho que tenga Castilla parte en obra tan grande y digna de encarecida estimacion.--Don Francisco de Quevedo y Villegas.

NOTAS:

[593] Esta Aprobación de las obras de Francisco de la Torre nada tiene que ver con la Eufrosina, pero se encuentra en todos los ejemplares que hemos visto, y no hemos querido defraudar de ella á los lectores, en obsequio á la integridad del libro, aunque seguramente se introdujo en él por descuido.

COMEDIA DE EUFROSINA

CARIOFILO, cortesano. ZELOTIPO, cortesano. FILTRIA, tercera. ANDRADE, criado. VITORIA, moça de cantaro. ESTUDIANTE. DUARTE, oficial. SILUIA DE SOSA, donzella. ANDRESA, moça de cantaro. EUFROSINA, dama. GALINDO, cortesano. POLONIA, moça de cantaro. DON CARLOS, cauallero. DOCTOR CARRASCO, legista. COTRIN, criado. FILOTIMO, ciudadano.

ACTO PRIMERO

SCENA PRIMERA

CARIOFILO, ZELOTIPO, CORTESANOS.

Car.--Beso os las manos, Zelotipo, qué se haze?

Zel.--Por mi fe, Cariofilo, otro hombre aureis visto más contento que yo estoy aora.

Car.--Vos siempre fuistes amigo de andar con el tiempo, y de seguir el camino de los melancolicos; porque dizen que es nueua discrecion andar triste y ceñudo, y a mi entender es guarida de la poca habilidad, y assi empeçad a publicaros por achacoso, guardaos del sereno, huid de los lugares humedos, abrigaos la cabeça con virrete de seda, preciaos de mal regido, que es vna gran cosa.

Zel.--De todo esso estoy lexos; lo que no es natural mal se finge mucho tiempo; pues qué cosa para mi condicion viuir con arte, ni seguir ninguna, por más calificada que sea? Sabed de mí, que si alcançara el tiempo que se vsaua el cabello rizado, no me pusiera cabellera, aunque fuera muy calbo.

Car.--O qué enfadosa gala fue essa, pero ya passó; aduertid. Por dos cosas doy de ordinario gracias a Dios. La primera por hazerme Portugues, y no alguno de aquellos más barbaros de juyzio que ellos juzgan a nuestra lengua; y la segunda por auerme librado dessa gala de cabeça, que fue otro Alcoran por sí, y vna de las señales del Diluuio.

Zel.--Teneis razon; pero yo aora estoy poco ocioso, y no para ocuparme en essos discursos vanos.

Car.--Dias ha que os esperó vn Caton Censorino, si os fauoreciesse la fortuna; mas por no hurtar el viento á la saeta, sepamos, en qué os ocupais? ó qué hazeis?

Zel.--Deshago la vida con nouedades del alma.

Car.--Vos estais más bemolado que vna dulçayna: yo no estoy para tanto, porque despues que venimos de la Corte, ando más zafio que vn aldeano, y en quanto no boluieremos a ella, no espereis de mí cosa buena, ni discurrais conmigo en sutilezas. Aora que no es tiempo de muda, ayudadme a caçar estos perdigoncillos, digo estas moças de cantaro, que son alegres, y con facilidad se acomodan, y al primer reclamo caen en las perchas: despues ya sabeis que tengo buen natural, y soy a proposito para piloto de alta mar.

Zel.--Assi presumia yo de mí, mas toda subita mudança causa turbacion. El ánimo confuso no admite contento; mi desventura parece que esta conjurada contra mi descanso, y me tiene con tal suspension, que ageno de mí pienso que no hago poco en resistir mis pensamientos para no enloquecer.

Car.--Esso fuera malo? Dos estados me agradan por estremo, el de el loco y del Predicador osado, porque desengañan a su saluo a quien quieren vengarse sin palo ni piedra, viuen sin sujecion de la ley del mundo, no guardan fuero, que es la bienauenturança humana, que los Filosofos Gentiles desearon, y no alcançaron a conocer, y aora está llano ser esta la mayor.

Zel.--Otra sé yo que lo es más.

Car.--Tambien yo. Vencer vna batalla campal, traer a puerto con bonança vna naue cargada de plata y oro, aqui no ay duda.

Zel.--Essa es mayor ceguedad; errais de proa a popa.

Car.--Sere inocente, pero vos ni otros más discretos (de quien yo me burlo) no me aueis de dar fondo esta vez por más versados que seais en la bruxula, porque no ay palmo en mí en que no perdais el Norte.

Zel.--Parece que me juzgais en tiempo que podeis hazerme anotomia, y yo tengo ciertas redes para coger hombres o conocellos, que exceden a las de Vulcano.

Car.--Quereis mostrarmelas por me hazer merced? Vere cómo estais de estimativa[594] para astrologo.

Zel.--Si en esso os siruo, harelo. Hombre que se alegra de abatir a quien no tiene por enemigo, que burla de los que dél confian, que tiene animo no compassiuo de la miseria agena, y con cortesias disimula su mala intencion, creed que es naturaleza de Satanas, y profunda baxeza de espiritu.

Car.--Poned punto, que no os puedo sufrir tanta confiança, y de ahi a querer hazer prouerbios no ay mucho, y hablar bien es el más discreto proceder, porque ocasionado, el más humilde suele dar congoxas y el perro a su amo con rabia muerde. Dexemos a los Troyanos, que sus males no los vimos. Vengamos a nuestra intencion: Perdistes algunos nauios? Entraistes en alguna renta? o de qué os lastimais tanto de los temporales?

Zel.--En quanto anduuieredes por las ramas, no tocareis en el tronco de mi dolor: en el qual los sentidos me fallecen para sentir su grandeza, el coraçon para sufrir, el alma para padecer; en el sufrimiento espero el remedio, este me falta y quanto más merezco pena tanto más lloro la culpa.

Car.--Bueno estauades aora para glosar recuerde el alma dormida,

o, quán antiguo es traer vos pendencia con altos pensamientos, y suspirais? Aqui topa el negocio, amores son de alguna monja. Quisiera más algun buen empleo para la India. Que aueis venido á caer en essa vejez! Pues aduertid, señor mio, que esto ya passó, con la soberbia de los fanfarrones, y todas essotras antiguallas de

por aquel postigo viejo, buen Conde Fernan Gonçalez[595].

Seguid otro rumbo, si caistes en vaxio tan peligroso, que no perecer en él es destreza y primor de buen galan; demas que es contra el limite del Psalmista: Nolite tangere Christos meos.

Zel.--Vos direis oy más latines que vn Bedel, y perdereis mucho conmigo si os parece que he caydo en essa enfermedad. Tan hambriento de amores os he parecido despues que me tratais? Conocedme mejor, y sabed más de mis cosas, si no quereis perder el credito en que os tengo, porque de otra manera os desengañaré.

Car.--Todo desengaño es odioso: no querais competir con Minerua; tengamos paz y moriremos viejos; y no se diga por vos: Habló Roldan y habló por su mal; que yo soy tan buen lagarto, que si me pican, saco poluo debaxo del agua.

Zel.--Brauo venis, picado de gracioso, pero tinto en desabrido.

Car.--Si os pareciera otra cosa, me muriera. Teneis vos los espiritus muy groseros; los mios leuantan las pajas de finos.

Zel.--Ha mucho que aprendistes esso?

Car.--A seruicio de V. m. dias ha que sé quán mal estomago os hará, porque mirad, mi Rey, esto para vos es Griego; yo no os niego que sabeis muy bien de viguela y de canto, poner los pies en vna sala con brio y donayre, atrauesar el antecamara seguro y descuydado sin leuantar el cuello ni concertar la pretina, salir del retrete bufando priuança, fingir gran negocio en cosas de poca importancia, mostrar diligencia adonde no es necessario, traer comparaciones a proposito, tener puntual noticia de la casa de la Reyna, conocer todos los galanes de Palacio, entender dónde se ha de dar el golpe para hazer la seña, buscar ocasiones de ostentar luzimientos y gastos; pues seruidor de damas, no ay que hablar en esso, que estas y otras semejantes acciones son primores de vuestra profession, y de aqui no subis por más que el mar se leuante.

Zel. Perderme fuera gloria Si tuuiera Esperança en que viuiera.

Car.--Burlais de todo? y respondeis ad Ephesios? Pues sabed que me cogeis en tiempo que estoy para chocar con un toro.

Zel.--Aora bien, dexemos esso, qué pajaro nueuo es éste?

Car.--Mucho hay que dezir.

Zel.--Contaldo luego.

Car.--Aueisme de alabar, porque soy hombre para vn hecho portugues, con que lo he encarecido más que si dixera vn hecho romano.

Zel.--Guarde Dios a los que allá no fueron; pero quántos quedan muertos?

Car.--Siete, y ocho heridos. El caso es éste. Paseando aora por la puerta de mi moça hallela hablando con vna vezina al pie de la escalera de adentro; y como en estos casos de repente yo muestro mi suficiencia, y tengo preuenidas cautelas para tales sucessos (porque la ocasion de hazer bien nunca se ha de perder), tercié el ferreruelo como soldado, y llegandome al umbral de la puerta preguntéla si estaua alli el señor su padre. La rapacilla estaua bonita como vn oro, con vna basquiña amarilla, ropa negra, en mangas de camissa, los cabellos trençados con vn liston encarnado, que parecia Sirena pintada; y para encender más el fuego, en viendome, se puso como vnas brasas. Dixome: Fuera de la ciudad está, vendra mañana en la noche. Y al despedirme hizo vna reuerencia con tal donayre, que me eleuó, y vengo suspirando, lançando más centellas de amor que ay estrellas en noche serena.

Zel.--Toda essa era la historia de la Cabra Amaltea, essos son vuestros huertos de Adonis?

Car.--Esperad, que aora empieço. Qué pensais que hize entonces? Parti como vn rayo a casa de mi amiga Filtria, escudriñé, miré los rincones; asegúreme de que no auia nadie, y díxela: Ea, apercebios, que aora es tiempo; y poniendole la boca dulce con grandes promesas, sin reparar en que me citasse luego de remate por ser passadas las ferias, y estar en tiempo de execucion de mis esperanças, fue al punto a tratar la conclusion deste negocio, y aora viene; y si la trae y me veo con la rapacilla en conuersacion, desde aora hago voto (porque no se me oluide) que me ha de pagar lo nueuo y lo viejo y el tiempo que me ha entretenido con largas, muerto de amores.

Zel.--Quién no lo estuuiera más!

Car.--Cierto será no ser vos.

Zel.--Pues por mí lo digo, que me veo entre el yunque y el martillo (como dizen) cogiendo pensamientos en los huertos de Tantalo, para morir de deseo. Mordiome la serpiente aspid, herida incurable, y se puede dezir por mí: Atlante se puso a sustentar el cielo, pues naci para gritar por Hilas, sin poder valerme. Metiome amor en vn laberinto de dolores, de donde desespero salir, por castigar en vn dia mil ofensas que le he hecho en muchos.

Car.--Otro Macias tenemos; pero qué lexos estais de passar cada noche el Mondego a nado, como Leandro el Helesponto, por más apassionado que os mostreis!

Zel.--El alto estanque Cocito, la laguna madre de la vitoria temida de los Dioses passara sin la barca de Aqueronte, y mouiera a piedad con la razon de mis sentimientos a Ditis y Hecate, como otro Orfeo, mas esto no puede remediarme.

Car.--Sabeis la causa? Porque sin ramo de oro ninguno entró allá, y en estos tiempos en ninguna parte, y tenerle vos, lo veo dificultoso, segun las minas de España se han agotado; mas no me diera Dios mayor vengança que veros muy rendido de amor.

Zel.--Si lo deseais, dalde gracias, que yo os doy por muy vengado en esta parte, pues me veo tan estraño, que me desconozco como el Sosia de Plauto.

Car.--Si esso es cierto, no puedo yo estar triste; mas sepamos quién es essa señora para ir a besarle las manos por tantas mercedes.

Zel.--Dexemos donayres, que no estoy para ellos; que a los desdichados hasta la risa les ofende, y acordaos de las desgracias agenas para compadeceros dellas, y que sois hombre nacido en la misma suerte y sujeto a tenerlas, y ninguno sabe lo por venir, ni se deue reir de los infelices; que la Fortuna quando halaga, entonces azecha, y la próspera es más de vidrio, y sospechosa. Quien de los mezquinos se compadece, de sí se acuerda. Las furias de las nouedades que en el alma siento y los tormentos que la opinion de mis deseos causa, exceden a los que dan los golpes de la[s] Eumenides y Gorgonas. En este dolor desesperado sólo me esfuerça contemplar en la ventura, que es padecer por quien tiene en la menor de sus perfeciones el premio de mis trabajos, aunque fueran mayores que los de Hercules, y lo peor de todo es viuir sin esperança condenado á la pena que dize la letra de la puerta del infierno.

Car.--Mucho os engañais conmigo si pensais cogerme con reclamo, porque naci del vientre de vn fingimiento dessos, y sé tanto como vos, y dos puntos más cumplir dessa materia. Para mí escusadas son inuenciones y dezir «huid, que rabio». Todos sabemos quántas son tres. Las Iliades de males que fingís, aunque me las dixeran cien Predicadores, no las creyera.

Zel.--En que las creais ó dexeis de creer no está mi saluacion; porque este mal desesperado me tiene tan sin sentido, que no sé resistir estas venganças de Netolemo, que el vengativo amor de mí toma, indignado de las burlas que le tengo hechas, y puedo dezir: «Donde me quisieron no quise, y quiero a quien no me quiere». Heme transformado en vn eco de vozes vanas, mis quexas son mas sentidas que las de Cigno por su amigo Faeton; los suspiros son de Polifemo por Galatea, y las lagrimas, de las hijas de Belo sobre su hermano.

Car.--Segun esso diremos:

O Macias, o Macias, no llores pasiones tuyas[596].

Zel.--No me enfadeis con essa risa traidora, pues sabeis quán pesadas son las gracias sin tiempo. Estoy hablando cosas del alma, por darle algun descanso, y quereis fundar burlas sobre mi dolor. Pareceme que sois como los que por dezir vn dicho agudo pierden vn amigo. Tratemos de lo que conuiene, y no sea todo flores, si no me quereis matar.

Car.--Si va de veras, hablareos a lo cuerdo, y como experimentado, para que veais quién soy, y porque, segun voy conjeturando, vuestra enfermedad más está en tiempo de medicina blanda que de reprehensiones asperas, y el más fuerte se leuanta mejor dandole la mano. Manifestad al Médico vuestra llaga, si quereis remedio, que el mal descubierto halla la salud. Declaraos conmigo, vere de dónde proceden essos humores colericos, miraré las casas del Zodiaco, en que los doze animales tienen su assiento, y si en aquella ocasion estaua en ascendente el Planeta benevolo, y reuolvere toda el arte judiciaria, con tal primor, que os espantareis; porque yo en esta ciencia de amores puedo escriuir mejor que Tolomeo en la Astrologia, y con las reglas que yo os diere, reios de los aforismos de Hipocrates y Galeno para vuestra cura.

Zel.--Si yo la tuuiera, no fueran mis dolores impacientes; los demás que se padecen la medicina los sana, sino es el del verdadero Amor, que es como la herida de la lança Pelias.

Car.--Esso es por lo moral; mas por mi arte, que es de experiencia, os curaré como ensalmador con tres palabras, que traigais por nomina en vn bolsillo: porfia, mata, caça; que tanto da la agua en la piedra, etc., y aquella es casta que no fue rogada; guardad mi regimiento y yo pondre mi cabeça en vuestra salud.

Zel.--Esta llaga es Chironiana, mayor que la que curó el hijo de Febo á Hipolito despedaçado, y no tuuo tan gran tormento como el mio Filatetes, herido de la saeta de Hercules.

Car.--Esso es al primer impetu como Frances, el tiempo lo gasta todo; y assi lo pedia Dido a Eneas por remedio de su pasion. Este amor es accidental, vuestra condicion no es melancolica para estoruar el salir de vos essa passion; confiad que sanareis presto.

Zel.--Con essa esperança me consolara como Penelope, mas desconfio desse y otro cualquier remedio.

Car.--Qué coraçon de mancebo! nunca vos matareis Moro Ali; deseo saber si os enamorastes de vuestra figura como Narciso? ó de alguna estatua como Pigmaleon? o si está essa dama tan guardada como Danae? Qué hombre vos para la guerra! qué Peritoo o Teseo, que robaron á Proserpina y Elena; renegad de amante que no se atreue a todo, por dificultoso que sea. Nunca os rindais a la fortuna, si quereis vencer, que para todo ay remedio. El buen enamorado ha de acometer más de lo que le parece possible, y vencer el temor de las dificultades que la razon le ofrece, de manera que responda siempre la esperança a los pensamientos.

Zel.--Si me valiesse auenturar la vida, Piramo por Tisbe no se ofrecio a la muerte con tanta voluntad como yo lo hiziera. Los Decios no se arriesgaron por su patria, ni Paulo Emilio no acetó el morir con el ánimo que yo tengo pronto al sacrificio, de quien me arrastra asido al carro de sus perfeciones, como Achiles arrastró á Etor. Pero mi mal es de calidad, que en la osadía tiene condenacion desesperada, en la couardia tormento inmenso. Qualquiera destos estremos niega medio á mis cuydados: veome entre ellos con el trabajo que se vio Fineo entre las Harpias.

Car.--Pues ahorcaos como Ifis por Anaxarte. Pesar de mi padre, essa Diosa come niños? o es de naturaleza de demonios? a Lucrecia la Romana solicitara yo de amores, y a Penelope confiara alcançar.

Zel.--No come niños, mas encantalos con su persona y belleza, nacida para retrato de hermosura humana; porque la suya no admite comparacion, sino es con el Sol ó las Estrellas; y a ser possible alguna dar luz a las tinieblas, sola esta pudiera darla.

Car.--Pariran los montes y nacera vn raton. Dezid quién es? que yo no os he de creer, porque la passion hasta los inocentes haze mentir, y quien feo ama, hermoso le parece; y no temais, que os sacaré de estar satisfecho, que ya sé que vn engaño de aficion es mas blando que belludo, y vale vn tesoro para la recreacion de vn enamorado. No rezeleis que os la despreciare; dezid su nombre sin temor, que yo soy poco escrupuloso.

Zel.--Cómo me atreueré a poner lengua en quien mis espiritus contemplan indignamente como el pastor Indimion en la casta Luna? Su amor me tiene sujeto, sus gracias me vencen, su valor me cautiua. Reconuencido por tantas y tan superiores razones, no me atreuo a dezirlo, y lo quisiera encubrir, porque me parece ofendo la causa en tener tal pensamiento, quanto más publicalle.

Car.--No seais necio, y perdonadme, que quando aueis de ser sabio entonces dexais de saber. No hagais caso de hombre que no aprende de la experiencia, y del discreto que con prouidencia no vence los malos sucessos, porque discrecion sin entereza no vale nada. Yo no os he de consentir, ni sufrir flaquezas de voluntad, que son defetos de culpa; y como los Principes muchas vezes pecan más por lo que disimulan a otros que por lo que cometen, assi son los amigos que no dizen lo que sienten a los que tienen por tales. Sufrirles los vizios es hazellos; en el buen ánimo está la principal parte del próspero sucesso: tenedlo en esta ocasion, y no sentimiento tan costoso que os lo disminuya, y estorue los medios que os han de redimir. La ventura viene a quien la procura, y más ven dos ojos que vno; aqui estoy yo que hago sombra como qualquier hombre, con la de Iuanes me fecit a la cinta, para ponerme por vos a riesgo de la muerte; y la buena Filtria nuestra comadre, que nunca se negó, ni negará, y por vnas chinelas que le deis, subira al cielo en dragones, como Medea quando fue a buscar las yeruas para boluer moço al viejo Eson.

Zel.--Poco puede ella aprouechar en esta parte; vos hablais con quietud de ánimo, y no considerais que tanta culpa es ser furioso como flaco. La prouidencia ha de ser desconfiada y medrosa. Es de soberuios parecerles todo possible. Los prudentes alaban los fundamentos de las acciones; los ignorantes, los sucessos que da la ventura y ocasion. Destos nunca es alabado el Capitan vencido, aunque pusiesse los medios necessarios para vencer. Fiarme de atreuimientos que traen consigo pena, no lo tengo por cordura; vos dezid lo que quisieredes.

Car.--Todo se estima segun dello se juzga; assi les sucede a mis consejos. No ay cosa que tanto daño haga a los buenos ingenios y leales animos como la ingratitud. Para aconsejar y ser aconsejado es muy necessario tener el juyzio desnudo de propia aficion, y libre de sus passiones, porque es muy falso el parecer recebido primero de la voluntad que del entendimiento. Si quereis tratar de lo que os conuiene, guardad esta regla: En las desuenturas y aduersidades, o tened ánimo para sufrirlas o amigo con quien passarlas; los sucessos preuenidlos, pero no afligiendo el ánimo, considerando que no aprouecha saber el que ha de ser malo, si no se puede euitar, y si es incierto, de nada aprouecha temer lo que está en duda, y es tormento rezelarlo, si no se puede huir; lo que a otro no osais comunicar, no lo hagais solo, que el ánimo noble es testigo de sí mismo.

Zel.--Pareceme bien lo que dezis; mas quien sabe temer, sabe acometer sobre seguro: porque de conocer el peligro, nace saber vencerlo. Quien no teme, acomete temerariamente, y no es valentia, pues no vencio conocimientos de riesgo, sino viciosa osadía.

Car.--El amante sabe lo que desea, mas no lo que le conuiene. Al coraçon apassionado en nada se le ha de dar crédito. Prudencia es conocer en el mal ageno lo que se ha de huir, que es lo que dizen escarmentar en cabeça agena. En mí teneis exemplo de amores; como acuchillado, me podeis dar más crédito que a los Oraculos de Delfos; descubridme el fuego desse rapaz Cupido antes que me enfade, que el enfermo impaciente haze el médico cruel.

Zel.--Quiero concluir en este punto, por satisfazeros, pues entre amigos no se consiente coraçon doblado; descubrireos lo que os suplico que no salga de vos en ningun modo, si me estimais: porque me va la vida y fin de mi esperança en el secreto desto que os digo, confiado en vuestra amistad, lo que de otro no fiara por ninguna cosa del mundo.

Car.--Para qué son historias y conjuros? Quándo hallastes por mí vuestras cosas en la plaça? Seguro os doy que seré por ellas vn Harpocrates, si importare, y entre nosotros escusadas son palabras de cumplimiento; fiad de mí, y que el tiempo testificará con obras lo que callo, que a él me remito.

Zel.--Yo os lo merezco, y creed lo mismo de mí, porque en buenos deseos a ninguno doy ventaja; assi que passemos aora desto y vamos a lo que es el caso. Bien conoceis a D. Carlos, Señor de las Paboas, en sangre noble y rico en renta.

Car.--En reputacion está de hombre de gran linage y hazienda; pienso que ha poco que enviudó, y tiene vna hija, preciosa joya, prenda de gran marca en toda hermosura y virtud.

Zel.--Y se llama Eufrosina, a quien las tres del monte Ida concedieran la mançana de la discordia de conformidad, si la vieran, y sus conocidas ventajas la libraran de inuidia.

Car.--Pues qué ay?

Zel.--Esta dama es de quien os dezia, descubriendoos lo que de mí encubro.

Car.--Y essa es la Reyna de Chipre por quien teneis desesperacion anticipada? los misterios que él me hizo, de que yo esperaua quando menos alguna Mora encantada o Ninfa de la fuente de los amores! Qué coraçon éste para librar a Andromeda o a Esiona de los monstruos marinos! De tales espiritus flacos como el vuestro vino la idolatria, y de entendimientos que se admiran de qualquiera cosa, como si no hubiessen visto gente. Pero dónde la vistes? que me dizen está muy encerrada.

Zel.--Silua de Sosa mi prima es muy parienta suya, criose con ella y está en su casa, hasta que Troilos de Sosa, mi primo y su hermano, venga de la India. Hame embiado mil recados con quexas de que no la he visto despues que vine de la Corte, y me ha regalado mucho, y por acudir a su gusto fui antedeayer a visitarla, para verme qual me veo: porque vi a la bella Eufrosina en hora que no deuiera, tan hermosa, que triunfa como vencedora de toda la hermosura del mundo, con vna frente serena como la de Diana entre sus Ninfas, compuesta de vnos cabellos de Febo, que si los viera Neron, los antepusiera a los de Popea.

Car.--Heregias de enamorados; essa tal en despoblado pareciera figura de las transformaciones de Ouidio.

Zel.--Vnos arcos del cielo por cejas con más primor que las lineas de Apeles.

Car.--Ay disparate como este? qué tiene que ver lo vno con lo otro? lo mejor es dexarlo bañar en sus pinturas, y veremos un Metamorfoseos dando mas bueltas que vn bolatin.

Zel.--Vna boca de Venus vertiendo sangre de los labios llenos de nectar y ambrosia, cuyas palabras, que son las flores de la hermosura, eran de Caliope.

Car.--Bueno va, bien tuuiera Zeusis que pintar aqui despacio; quiero dexarlo cebarse en esta imaginacion y dar rienda a su furia hasta su tiempo.

Zel.--La proporcion y alegre forma de rostro sobre honesto no diferencia á la Luna llena, o a la estrella de Venus, quando salen sobre nuestro Oriçonte, que es el amor que se apoderó desta alma luego que vi tanta perfecion.

Car.--Por esso tenia razon Teofrastro en llamar a la hermosura engaño mudo, y Xenofonte, peor que el fuego, el qual quema al que lo toca, y la hermosura inflama de lexos; y Aristoteles respondio a quien le preguntó por qué eran amadas las cosas hermosas, que era pregunta de ciego.

Zel.--Pues qué hará quien vio vn pecho y miembros de Palas, vna grauedad de Temis, labrando con vnas manos de Minerua y los dedos de marfil, más dignos de sentir a Iupiter que Heues y Ganimedes?

Car.--Mejor fuera dezir de carne, y hablar sin mentir; pero no quiero ser como algunos que estrañan los estremos que hizieron Hercules y otros por mujeres, siendo lo menos que por ellas hazemos, no solo por aficion, pero por apetito.

Zel.--Y estando assi, leuantaua de quando en quando vnos ojos de Iuno verdes, claros, tiernos, bañados de alegria, tan grandes y graciosos, que mostrauan todo el primor de las tres Gracias, y con razon se le puede llamar la quarta y primera dellas. Ponialos en mí a tiempos hurtados con vn mirar tan disimulado y blando, que me atrauesaua el coraçon, como Filomena a Tereo.

Car.--Ahi fuera yo hombre para obrar y no contemplar; más que presto la ablandara como vna cera.

Zel.--Pareciasele vn pie de Tetis con vna çapatilla amarilla, para entristecer del todo el coraçon desesperado del bien que veia.

Car.--Bonissimo sois para espia, vn lince no vee tanto, passando siete paredes con la vista.

Zel.--Estauamos mi prima y yo sentados en la antecamara, y Eufrosina estaua en vn valcon que cae sobre el rio, de manera que yo la veia por entre vna antepuerta de traues, y como puse los ojos en ella, nunca los pude apartar, y con trabajo encubria mi eleuacion.

Car.--Por esso se dize, las manos en la rueca y los ojos en la puerta; y vuestra prima, qué os dezia?

Zel.--Alabesela lo mejor que supe, y ella alabola de muy discreta y hermosa, y de singular condicion, y que se hallaua en su compañia como si fuera su hermana, y con quien se huuiera criado toda su vida.

Car.--Todo esso es bueno y haze a nuestro proposito, porque quanto me la dieredes más Merlin, tanto os la doy más muger para vn hecho. Guardeos Dios de muger boba, que no ay quien la entre en camino. Como ella sea de vnas que leen y más leen, muertas por discreciones, melancolicas, malas de contentar, eleuadas de pensamientos, tenemos el medio camino andado, porque con estas tales querria yo tener mis pendencias. Estuuistes allá mucho tiempo?

Zel.--Estuuiera mil años sin acordarme de venir: tan embelesado me tenia aquel retrato del amor, y tan diuertido, como quien oye el canto de la sirena, y más quando a tiempos la cogia mirandome, si bien hazia luego mas mudanças que Proteo.

Car.--Ni essa es mala señal, que el amor nace de la vista y los ojos lo parlan. Pues cómo os venistes?

Zel.--Aunque estaua transformado en Eufrosina, y eleuado como Argos con la musica de Mercurio, el temor de parecer importuno y prolixo, y enfadar donde deseaua agradar me acordó el despedirme; pedile que de mi parte le hiziesse grandes ofrecimientos para que me tuuiesse por muy suyo, porque no ay más bien que pretender ni desear en esta vida que ser admitido por tal.

Car.--Bueno está esso en essa forma.

Zel.--Sí, mas quién lo esperará?

Car.--Quien no desesperare, y para guiar bien este negocio hazeos amigo con vuestra prima para tener entrada.

Zel.--En quanto a esso mucho lo quedamos, y me pidio que la fuera a ver muchas vezes, y dixo que no auia tenido tan buen dia en su vida, y en palabras no quedé inferior.

Car.--Tanto mejor; desso mucho, que no cuesta dinero, y las de cumplimiento no obligan; y muy escaso es quien dellas tiene dolor.

Zel.--Antes conforme a razon deuian obligar mucho, pues son el gouierno del mundo; mas ya el vsar mal dellas se ha hecho costumbre y en que algunos ponen el caudal de su trato.

Car.--Passo, que os desembolueis mucho; dexemos estas melancolias para los pretendientes. Andemos con el tiempo aora que nos conuiene; que por esso dizen ama el Rey la traicion, pero no al traydor, y querer ser bueno entre malos es gran trabajo. Los hombres pueden reprehender el mundo, mas a enmendarlo solo Dios es poderoso, y de aquí procede mal lograrse los trabajos desta calidad; hazedme merced de iros con el corriente de la gente, y como dizen: Errar antes con los muchos que acertar con los pocos, porque no ay atajo sin trabajo, y dexad essos sutiles seguir sus intentos, con seguro que os doy que terneis poca embidia del fruto que dellos alcançan. Assi que siguiendo nuestro camino carretero, ya que dexastes hecho el fundamento del buen lenguaje, y quedastes corrientes en la conuersacion, tornad allá mañana, que este negocio quiere ser solicitado. Porque no seas pereçoso, y no serás deseoso; la diligencia es madre de la buenauentura, y quando os vieredes con vuestra prima poned la verguença a vna parte, y dezidla el sueño y la soltura, contandola vuestras congoxas, manifestadas con algunas lagrimas que hareis venir con disimulo y cera de los oidos; que vn repique destos es de mucha eficacia para con ellas, aunque pudieran no darles credito por lo prontas que las tienen quando las han menester.

Zel.--No tengo necessidad de fingir, sino tratar de mis dolores delante de quien más sienta y conozca los que son verdaderos. Pues con solo contarlos excedere a los sentimientos de Priamo en presencia de Aquiles.

Car.--Dessa manera no hay cosa que os detenga; y si la veis piadosa, pedilde que os sea abogada delante de vuestra deidad, y si os fauorece, no dudeis del sucesso a vuestro gusto.

Zel.--Y si no quiere fauorecerme seré del todo perdido, porque no me siento con ánimo para sufrir vn desengaño.

Car.--Gracioso sois. En esta causa nada os ha de dar escandalo; creed siempre lo que hiziere a vuestro proposito, y de lo demas no se os acuerde, que la tierra cria buenas y malas plantas, y junto a la ortiga nace la rosa. Mil yeruas ay que hazen mal, y mil que dan salud. Echad el remo por donde fueren las ondas, que no ay quien no tenga causas de dolor; hazeos a las armas del sufrimiento, que pocos passan la mar sin contar tormenta; no temais antes de oir la trompeta, reforçaos de paciencia para sufrir injurias, guardaos de lugares solitarios que dañan mucho a los tocados desta enfermedad. Acudid siempre a mí con vuestras congoxas y tendreis vn Pilades para Orestes; no adiuineis el mal anticipado, aferraos con la esperança, que quien no se auenturó ni perdio ni ganó. En las cosas dudosas vale mucho la osadia; y pues todo sucesso es incierto, no se ha de temer ni presumir el peor. Si quereis acertar, gouernaos por estos documentos. O, que moço yo para estas cosas, cómo lleuara de parola a vuestra prima y le hiziera del cielo cebolla!

Zel.--No está en esso la dificultad, que yo tambien tengo lenguage.

Car.--Pues en qué?

Zel.--Córrome de pedirle cosa tan fuera de razon.

Car.--No aueis oido que mejor es verguença en cara que mancilla en coraçon? y al pobre necessitado no le está bien tenerla, porque haze malauenturados, como el atreuimiento venturosos. La necessidad no guarda ley, y esta nos manda esperimentar muchas cosas, y es maestra de las artes y quien las conserua. Tener ánimo en las aduersidades es conuertir la fortuna en vuestra ayuda, corrida de verse vencida. En esta opinion os he hallado siempre, y en muchas ocasiones atreuido; aora no sé que mudança es esta.

Zel.--Amar y saber sólo á Dios se concede; y quien sabe temer, sabe acometer. Los negocios que me vistis tratar sin temor, no eran desta calidad. En este soy como el Espartano coxo, que preguntandole que para qué iba a la guerra, respondio que lleuaba proposito de no huir, y assi voy temeroso, porque sé que ha de cargar sobre mí todo error que cometiere, sin ser possible retirarme; y ya aureis oido dezir del soldado de Antigono, que estando enfermo era arriscado en acometer a los enemigos en las batallas, y no estimaua el viuir. Hizieronle curar y fue couarde, porque con la salud temia perder la vida que ya amaua. Quando segui amores que no estimé dexar, a todo me auenturaua; aora que tengo hecho empleo del alma, no ay cosa que no tema, y esto juzgo por lo mejor, porque me lo enseña vn puro y verdadero amor, que es propio maestro de virtudes: y quien muda la mala condicion en buena, el escaso en liberal, el ignorante en discreto, el inconsiderado en prudente, el cobarde en osado.

Car.--Dessa tiña os ha caido en la cabeça, que el cruel amor os ha enseñado a sufrir las amenazas que el pensamiento os pone dessa señora, y os ha dispuesto a consentir en mentiras; pues creed por verdad que los más duros pechos se vencen con blandos ruegos; despues de las tempestades viene el dia sereno. En las cosas arduas crece la gloria de los hombres. La osadia ha de ser al principio de la obra, despues la fortuna disponga los sucessos.

Zel.--Arquidamas, Espartano, viendo a vn hijo suyo pelear con los Atenienses atreuido y temerario, le dixo: «acrecienta las fuerças o dexa el ánimo», dando a entender ser peligro conocido atreuerse ninguno a más de lo que puede, y vos quereis que me atreua yo a declarar con persona tan encastillada como Eufrosina, que hallará tan altos casamientos y prosperos? Reconozcome indigno.

Car.--Y vos no os casareis con ella?

Zel.--Para qué es hablar en esso? no naci yo para tanto bien.

Car.--Ha, qué moço para vn pan y dos hueuos. Ruin sea quien por ruin se tiene; por ventura nunca vimos otros mayores milagros?

Zel.--No veis que se passó ya el tiempo dellos?

Car.--La necessidad los causa, nada se pierde en intentar, y se puede ganar mucho; más vale vn buen consejo que fortuna; en los principios de las acciones no ay que reparar en la razon, y en las de amor, menos. En vuestra prima teneis vn buen medio, que es el todo. Dexad essa nueua verguença y abraçad esta buena ventura, y agradecedla a Dios, y encomendaos a él, y asios a los cabellos de la ocasion, que si no teneis los tesoros de Creso, que en este tiempo dan los quilates del valor a la persona, segun la suma de sus toques, sin ellos enamoró el pastor Paris a la ninfa Enone; y más vale a quien Dios ayuda que quien mucho madruga; y si él os la tiene prometida, todos los del mundo no os la quitarán. Prouad vuestra estrella, que tentando rindieron los Griegos a Troya. Todo lo vence el continuo trabajo. No ay cosa en el mundo que no se pueda esperar, y a Dios nada es dificultoso.

Zel.--O quánto gusto de oiros!

Car.--Assi le sucede a quien habla a sabor del paladar. Vos imaginastes que auia de estrañar vuestros deseos; allá lo haga vuestro confessor, que yo, amigo mio, sé muy bien quán poca impresion hazen reprehensiones cuerdas en voluntades aficionadas. No soy cura de vuestra alma, de lo que entiendo os trato. Quando fueres a Roma, habla Romano: comunicaisme amores, no espereis que os los resista. Todo tiene su ocasion, y por no guardarla, he visto que muchos cuerdos por atajar rodearon. El amor en el viejo es culpa, en el mancebo fruto de la edad. Ay tanto trabajo en esta breue vida, que no se puede passar sin alguna recreacion: esta toman algunos en jugar, que está cerca de hurtar, y es ocasion de renegar; otros en caçar, y segun dan a entender las fabulas antiguas, es exercicio, si bien noble, que haze a los hombres brutos y montaraces, y gusto de mucho trabajo y peligro; pero en esto no doy por ley mi opinion, que todas las cosas tienen la estimacion segun la voluntad de cada vno. Para mí no me den otra cosa sino amores; sin ellos no sabré viuir, y assi estoy tan platico, que en mi concepto todo negocio desta calidad me parece possible, y más si me dais ocasiones, aora se hallan con facilidad, si se saben buscar los medios que la buena diligencia siempre descubrió; y si vos no os atreueis a recauar con vuestra prima que os sea intercesora, hazedme su conocido, que yo os la traere a la mano, y podria estar de caudal de manera que no nos desconcertassemos en el partido, que yo soy de á más Moros, más ganancia.

Zel.--Pues os certifico que no es de desechar, y el dote que tiene no es poco.

Car.--Miraldo bien, que yo no me he de negar, y como sea cosa que os importe, cortaré por lo sano.

Zel.--Nunca entendi que erades para tanto, mas ya veo que lleuareis por raçones las armas a Vlises.

Car.--Y no me alabais más? pues dexadme hazer, que yo os pondre del lodo.

Zel.--A Dios y a ventura he de hazer lo que me dezis, y donde va lo más vaya lo menos. Yo tengo vna carta de mi primo y su hermano, que embió en un[597] pliego de la India; auiasela de embiar, mas aora me determino a ser el portador.

Car.--Ya os veo con viento en popa, porque de ahi vendreis a echar cadenas, como dizen. Vamos a hablar á Filtria, veamos lo que dize, y desta manera haremos primero mi negocio y despues el vuestro, que todo tiene su tiempo.

Zel.--Vamos donde quisieredes, que ya me siento más alentado con la esperança que me dais.

Car.--Persuadios que soy grande alquimista destas materias: verdad es que nunca me doy a negocios que piden la cura a lo largo, porque soy más amigo de estar a sabor que a olor; mas para saberles los puestos y guaridas y hazerles venir á los laços, no ay perdigon que en llamarlos me gane, porque la experiencia me ha hecho maestro.

Zel.--Sabeis de tomar el Sol?

Car.--Por estremo. Allá veo assomar a Filtria; ya se rie, sin duda ay conclusion, vamos tras della a hablarle.

NOTAS:

[594] En el original, estimatimatiua.

[595] En el original, así estos dos versos como el anterior, de Jorge Manrique, están impresos á renglón corrido, como si fuesen prosa.

[596] En el original estos dos versos están impresos como si fuesen prosa.

[597] En el original dice mi.

SCENA SEGUNDA FILTRIA SOLA.

Fil.--En fin, en fin, la verdad es seruir a quien os saque la barba de verguença; todos saben el refran: Sanpitar haze buen jantar; Sanrrogar no ha lugar; dadiuas quebrantan peñas. Con dar se caçan los hombres, quanto mejor las mugeres, menos fuertes. No ay cosa más dulce que recebir, y assi acerto el que arrojó las mançanas de oro en la carrera de Atalanta. Sabese ya muy bien que el Abad de donde canta de ahi yanta. Quien conmigo huuiere de negociar ha de ser, hazme la barba, harete el copete. Gente rica y poderosa saca el pie del lodo, y no estos mancebitos de cabello blanco con guedejas y copete, que los pecadores no tienen vn quarto; todo es por acá fue, por aculla entró. Vistete de tuyo y llamate mio; su credito fundan en jurar con ademanes a lo brauo, prometer montes de oro a plaço largo; quando llega os pagan con haré haré; y mal auiendo y bien esperando, vaseme el tiempo y no sé quándo. Aquel te dio, estotro te dará: mal aya quien de suyo no ha. Por esso no erró quien dize: Antes el mar por vezino que cauallero mezquino. Estos tales, ni pintados en pared; antes los querria perder que hallar. Depareme Dios siempre hombres sesudos, que traen los apetitos frenados, y quando les sueltan la rienda y se inclinan a vna muger, nada estiman: porque les grangeis vn favor, sin regatear dan la saya, las çapatillas y quanto pedis por la boca. Con ellos no hay pariente pobre, sufren mentiras, contentanse con esperanças. Tienen paciencia en las dilaciones, y siempre parece que os quedan deuiendo, aunque mas os den. Con estos me hallo yo mejor, con ellos me entierren, y nunca me conozcan embelecadores llenos de cautelas y desconfianças, que todo su caudal se cifra en lo que traen sobre sí, blasonear y fingir; con esto viuen, aunque les cuesta su trabajo, porque los tales son esclauos de su engaño. Qué es el mundo, cómo lo ha trastornado todo a peor! Solia ser que los hombres galanes y nobles tenian su pundonor en ser liberales. Con esto solo y un anillo sencillo enamorauan las Princesas. Ya tienen por el mas discreto a quien mejor guarda vn real. Qué es verlos escatimar; parece que en dar vn marauedi le lleuan los ojos de la cara, y os dizen luego: Comprar hombre barato es gran riqueza, comprar caro no es franqueza. Con esto ved qué merced puedo recebir de tal gente, que ni con espinas buen bocado, ni de escaso buen dado. Dizen los antiguos: Guardeos Dios de ira de señor, de alboroto de pueblo, de loco en lugar estrecho, de moça adiuina y de muger Latina, de tres vezes casada, de hombre porfiado y de persona señalada, de lodos en camino, de larga enfermedad, de medico experimentador y de asno orejeador, de oficial nueuo y de barbero viejo, de amigo reconciliado y de viento que entra por agujero, de hora menguada y de gente que no tiene nada. Este vltimo tengo yo por el mayor peligro, porque no se tiene dellos otro fruto sino importunaciones, y más aora que cada vno viue para sí y solo Dios para todos. Los señores siruense de los criados a bien te haré, y nunca le hazen; y como todos van por este camino, negra medra puedo yo tener con ellos, que no de valde se dize: Ni siruas a quien sirue ni pidas a quien pide. Si fuera en otro tiempo, quando en los méritos de la persona estaua el aprecio, y no en el dinero! Tuuiera yo las paredes de oro, segun este mi oficio es corriente y yo soy solicita: entonces amanecian buenos dias para todos; lo bueno se va perdiendo, la esperança se compra con trabajo y el buen sucesso con la vida. Todo tiempo passado fue mejor. En éste todo es interes particular, aficion propia, fingir verdades y hazer guerra con mentiras. Como soldados saqueamos el mundo, que al fin acá se ha de quedar; peor lo dexamos de lo que nos lo dexaron. Perdido es quien tras perdido anda, y assi se consuela quien sus medidas quema. El diablo fue henchirse la tierra de bachilleres, que son la misma miseria, y con sus trampas tienen hecho el mundo cobarde e interesado; y tan amigo cada vno de su prouecho, que hasta de la habla es escaso, donde no pretende sacar alguno. Pero en los que más nibelan la conuersacion, si les hazeis señas con qualquiera sombra de grangeria hallais afabilidad; y si no, a essotra puerta, que esta no se abre, por más obligaciones que alegueis. Esta es vna tiña muy general, y no hay donde no se halle un pedaço de mal camino. Yo soy aora la Iudia de Zaragoça, que murio llorando duelos agenos; y a la verdad, quien va mal contando, no puede ir bien obrando, y con estos galanes de voto a Christo mal puedo yo salir de laceria ni de mal amo; pero de aqui adelante no seré yo mas boba, que rompa los çapatos por quien no me los diere: qual el tiempo, tal el tiento. Vieja experimentada, aregazada va por el agua. No quiero ser sastre de la encrucixada, que no le pagan la hechura y pone el hilo de su casa; y que me digan: pues Maria bayló, tome lo que ganó. Que bendito es el varon que por sí se castiga y por otro no; dexenme el cargo, que mejor es tarde que nunca, y más vale bien de lexos que mal de cerca, y vn sí tardio que vn no vazio; y mejor es deseo que fastidio. Yo bolueré sobre mí, y a pan duro diente agudo; que en el estado que la persona se pone, en esse le tienen. No consiste en más el hazer cada vno lo que quiere de en tener poca verguença para empeçar. De prudente es mudar consejo, y de los escarmentados se hazen los arteros; yo haré caminos nueuos por atajos viejos. Hallanme alma de cantaro, y en tanto arde lo verde por lo seco, paga el justo por el pecador; alerta, que ya es tiempo; que quien con muchos ha de entender, muchos juyzios ha menester; mas el diablo, y no otro, me reboluio con este Cariofilo, que no me puedo librar dél y de sus importunaciones; todo el dia me ocupa en sus mensages, que no me dexa a sol ni a sombra, y primero que le saco vn quarto de las vñas me suda el copete. Muy fanfarron, promete villas y castillos, y quando viene el plaço, todo es vna mala ventura de vn real; y por esso dizen bien, que el hazer y dezir no es para todos; que ni es oro todo lo que reluze, ni harina lo que blanquea; por lo qual maldito es el varon que de otro fia, y más en este tiempo, en que el mundo tiene puesta la buena ventura en tener. Quando la embidia y cobdicia era del buen nombre, tenian las artes valor y la virtud estimacion. Entonces florecian los amores, y si aora fuera assi, recado lleuo yo á Cariofilo que me diera hasta la camisa; pero quando mucho me pagará con decir: Sirue a señor noble, aunque sea pobre. Pues desengañarme quiero con él y quedar ó bien dentro ó bien fuera; no me conuiene trabajo sin beneficio, ni ir a caça con huron muerto. Y a señor artero, seruidor reçonglero; lo mejor será desconcertarme del todo con él; mas es tan importuno que no hay quien dél se despegue; y lo que le falta de dineros, le sobra de palabras: y tantas vezes va el cantaro a la fuente, que vna o otra se quiebra, y en vna hora se cae la casa. Allá viene con otro tal como él; ya me empieça a pagar con su risa, que estas son siempre sus pagas: renegad de hombre de muchas cortesias.

SCENA TERCERA CARIOFILO, FILTRIA, ZELOTIPO.

Car.--Besote las manos, amiga mia.

Fil.--Sí, besote, cabrito, porque has de ser bota.

Car.--Zelotipo, qué dezis a esta discrecion?

Fil.--Cortad con tiento, que ay poco paño.

Car.--No os parece que tiene arte y gracia para viuir con ella el mundo?

Fil.--Apelo desse mandato, señor juez, que si le he de dar de comer, he menester pan y caldo, y mal pecado, que aun la cena tengo mal acomodada.

Zel.--A ti digo, hijuela, entiendelo tú mi nuera.

Fil.--Piensa él que ando yo calçada, y mis çapatillas andan rotas; lo que importa es darme vnas, pues las tengo merecidas.

Zel.--Y las tiene sanas; pareceme que no quiere perder ocasion.

Car.--Dare yo toda la çapateria. Hombre soy yo que sé negar nada?

Fil.--Yo me contentaré con vnas, y mas si fuessen achineladas.

Zel.--Y tambien con ningunas, si Cariofilo es el que yo imagino.

Car.--Hablemos primero en lo que es de gusto, despues tiempo aurá para todo.

Fil.--Assi lo pienso yo; como no es al vuestro lo que se trata, mudais la conuersacion. Pues vna mano laba otra, y ambas la cara: hagase lo que os importa, primero, y despues de Maria casada, tengan las otras malas hadas. Lo que os digo es que no dan morcilla a quien no mata puerco. No diga barba lo que no haga.

Zel.--Esta toda es un refran: quiero ver si le valen sus traças, que ya caro le cuesta lo que ha de lleuar, pues lo porfia.

Car.--Amiga mia, entendamos cómo ha de ser esto? Le hemos de poner nombre a este hijo, si lo es?

Fil.--Y aun sobrenombre, si os atreueis.

Car.--Atreuer? dare en essa batalla vna lança de ventaja a Hercules.

Fil.--Pues sus, que hecho le tengo el oficio.

Car.--Por vida tuya?

Fil.--Assi muera yo Condesa.

Car.--O gran muger! aora acabo de conocer que no se puede tratar negocio si no es contigo, amiga de mi alma, doyte quanto tengo.

Fil.--Siempre vuestras dadiuas son como el que las da. Sea en buen hora, pues mirad no vengais a ser quien solo come su gallo solo ensilla su cauallo. Que si sabeis mucho, tambien yo sé mi psalmo, y mal aya el vientre que del bien que recibio no se acuerda.

Car.--Si ésta no fuera colerica, no tenia precio.

Zel.--No ay oro sin escoria.

Car.--Essa quenta hago, y soy con ella vn cordero, si bien cada hora me quiebra la cabeça.

Fil.--Todo esso es paja, no sea todo burlar á mi costa. El hombre de muchas gracias es indiciado de muchas culpas. Allá dizen que deuemos dar como queremos recebir, que ingrato es el que no paga lo que deue, ingrato el que dilata la paga y mucho más ingrato el que dissimula y niega la deuda; y éste sois vos, que acabado de seruiros, os oluidais, y no se os acuerda más que de lo que nunca fue; pues creedme, que quien paga bien es señor de lo ageno, y en el dar lo que más se estima y alaba es la presteza, porque reniego de tejo de oro en que he de escupir sangre, y antes querria comprar que rogar.

Car.--Pareceme que venis de mano armada; pues yo preciome de sufrido, porque quien calló vencio y hizo lo que quiso, y al mal hablador, discreto escuchador, que quando vno no quiere dos no barajan; y mirad que soy más amigo vuestro de lo que vos quereis pensar, y si no sabeis, sabed, pues os teneis por muy sabia, que quien se da prisa a pagar lo que deue más es pagador que agradecido, y a su tiempo vienen las vbas quando son maduras; ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cantaro. El discreto ha de notar y ver muchas cosas, y no dezir todo lo que siente; assi, mi señora, yo os digo lo que importa; dexad hazer a Dios, que muchos dias ay, y quien pierde un mes, no pierde vn año; más vale amigos en la plaça que dinero en el arca, porque con tenerlos ay riqueza; aunque el tiempo corre de manera que se puede dezir lo contrario, que donde ay riquezas ay amigos, porque el vulgo pone la amistad en el prouecho y se cumple lo que dezia Ouidio: Aquel santo y venerable nombre de amistad está puesto a ganar como ramera. Contraria era la opinion de los Scitas, que tenian por más ricos a los que tenian más amigos.

Zel.--O, cómo es discreta la necesidad, quán lexos está vn poderoso de tener tales palabras para persuadir su intencion, como éste vsa con tanta confiança de que haran efeto! Con razon se dize que la sabiduria cayó en suerte a la pobreça, descubridora de las artes, y por esta causa apartó Iupiter en la edad dorada la abundancia de las cosas: porque la falta dellas nos diesse industria para buscarlas; y es tan sagaz la necesidad, que de la raposa dizen que con la hambre se haze mortecina para caçar las aues. Tales son estos aora, el vno con el otro, que la pobreza de ambos les despierta los ingenios para engañarse en lo que pretenden.

Car.--Mas vos, mi señora, no veis más de lo presente, y no sabeis lo que va de Pedro a Pedro, y cómo yo soy para las mortales.

Fil.--Señor mio, palabras sin obras, vihuela sin cuerdas: siempre me prometeis esso, y yo nunca veo esse dia; y aunque soy tosca, bien veo la mosca. La estimacion de los estados es segun en quien estan, y discrecion sin condicion dadla al demonio. Vos pensais tenerme atada de vuestras esperanças, y soy ya vieja para gaytera, y sé muy bien quántas son tres, y quán mal estado tiene quien se sustenta de promessas; yo no he de comer dessa vizarria y lenguaje, sino de mi trabajo; y si no me quereis pagar, no me ocupeis, que yo no os voy a rogar, y vuestros cumplimientos no me satisfazen, porque mulas y amigos faltan en los peligros, y el harto del ayuno no tiene duelo ninguno. Sabeis lo que me sucedera con vos? lo que dicen: A mal Capellan, mal sacristan; a mal amo, mal moço; a mala llaga, mala yerua; que auariento rico no tieue pariente ni amigo. El consejo que tengo por saludable, y os le doy, es que en buen dia buenas obras, y más quiero pajaro en mano que buytre bolando.

Zel.--Para qué se ha de procurar oir otra Logica ni Retorica? aora creo lo que dize Persio, que el vientre halló el ingenio y que la necessidad es maestra; pero qué matrera es esta? mas de cosario, a cosario los barriles.

Fil.--Al prometer, poco es vn mundo; en el cumplir está la dificultad; pues yo os digo que negra y mal agradecida es la merced que tarda, y más parece cuydado que voluntad; y si cuesta verguença a quien pide, ya se compra, que quien rogó no recibio de gracia; el buen dar es preuenir el deseo, mas esto por vna oreja entra y por otra se os sale; sea en buen hora, que quien no da lo que estima, no alcança lo que quiere.

Car.--Aueis dicho ya, señora? pues oidme, que yo os respondere por los propios terminos: no aueis oido, tras la niebla viene el sol, y tras vn tiempo otro, y llegate a los buenos, serás vno dellos? mas tú, hermana, deues de venir melancolica de otra cosa, y buelveste contra mí, porque soy más paciente; pero con todo esso, mucho se alegra el lobo con la voz de la oueja, y assi tengo sufrimiento, porque al toro y al loco dalle corro.

Fil.--Vistis tal gracia? aueis me dado alguna saya? nada os deuo, que más ay quien ensucie la casa que quien la barra; y por mí se dize, por hazerme miel, me comieron moscas; porque nunca laué cabeça que no se me tornasse tiñosa, y soy siempre con los que más pretendo seruir, como la sardina, que huyendo de la sarten da en las brasas; y la verdad es, que en confiança de parientes nunca dexes de guardar que meriendes, que cada carnero en sus pies se sustenta.

Zel.--Yo me determino a no poneros en paz hasta veros llegar a las manos, porque tengo mucho gusto de oir essos amores; y bien se ve que comadres y vezinas a vezes tienen riñas.

Car.--Si a esso llegamos, malo ha de ser para mí, segun oy está picada; pero ladreme el perro y no me muerda.

Fil.--Sí, bien sé yo que muchos ladridos caben en el oido del lobo; mas no os burleis mucho, que si bien assi me veis, ya he castigado alguno por mis manos.

Car.--No os digo yo, señor? tened por cierto que le tengo miedo segun es determinada; por esso mirad por mí, si no me quereis ver vn Orfeo.

Zel.--Desengañaos desde luego, que he de ser contra vos por esta señora, porque a mí me negaré por seruirla.

Fil.--Mi voluntad lo merece, y podreis disponer de aquella casa; pero no querria fuesse echarlo todo a burlas, y dexando barajas nueuas sobre quentas viejas, porque quien espera desespera, si no alcança lo que desea, no sea lo que digo martillar en hierro frío.

Zel.--Esso es vna en el clauo y ciento en la herradura.

Fil.--Pues da ñudo y no perderas punto. Mas todo esto me aprouecha poco; y por demas es citola en el molino si el molinero es sordo, y es peor el que no quiere oir, pues lo cierto es que el desprecio disminuye el amor, la buena correspondencia y obras le aumentan: y assi me alcance la bendicion de la que come tierra fria, que no sé cómo tengo coraçon y cómo no se me quiebran los pies en los negocios de su honra y gusto, viendo tan claro que es todo caçar con huron muerto; pues con quanto le siruo, como todo el mundo sabe, nunca me he visto con vn manto mejorado.

Car.--Manto, vna horca.

Zel.--En mal monte hazeis leña.

Car.--Aora vayasse el diablo y venga Maria para casa; pues sabeis que dizen, mal amo has de agradar por miedo de empeorar; y yo, mi señora, soy bueno para amigo.

Fil.--Sí, buen amigo es el gato, sino que araña.

Car.--Mal Cariofilo, buen Cariofilo, al fin ninguno es mejor feligres que yo: y no se puede negar que más vale vn ruin asno que ser asno, y asno es quien asno tiene, pero más asno quien no le tiene.

Fil.--En buena fe, si esso falta, mal me fuera a mí, si yo no tuuiera otros de más caudal; que con vos ya sé quán pocos ajuares he de hazer, atengome a vuestro vezino el Chantre.

Car.--Diferencia ay de vno a otro; essos tales, amiga mia, no siruen más que para vn oficio, y assi es bien que den lo que tienen, y que no los veias[598] sino es por su justo precio; pero en mí aueis de mirar la calidad desta persona, que os autoriza en comunicaros, y que soy vn reclamo de crédito para este oficio, y esta honra es sobre todo.

Fil.--Más es el ruydo que las nuezes, honra sin prouecho.

Car.--Ya sabeis que no caben ambas cosas en vn saco. Dezidme, Reyna mía, pues quereis que hable: Quién os ha de librar de vn caso fortuito delante del Rey o del Papa? quién defender vuestra casa de vn hurto y de vna bateria? quién cruzar la cara al que os enojare o tocare al hilo de la saya? y para estas tales finezas se ha de sustentar y sufrir a vn hombre como yo, y no hazer caso de poquedades.

Fil.--Lo que os sé dezir es que mal de cada dia me llega a negros dias. Essos sucessos vienen tarde o nunca, y entonces sereis peor que todos.

Car.--Mirad lo que os digo: Veis aqui esta capa, y jurad que no teneis otra confiança de mí; porque holgaré saber en qué ley viuo, y ya sé que no ay cosa más barata que la que se compra.

Zel.--Ni más cara que lo que se pide o ruega, y assi estan ambos en juego. Aora veamos quién lleuará la palma, que la contienda por sus puntos va.

Fil.--Págome yo de mi amigo, que come su pan consigo y el mio conmigo: el escarabajo llama a sus hijos granos de oro. No ay Romero que diga mal de su bordon. Bien os alabais, mas jurado tienen las aguas, que de las negras no haran blancas. Yo sé muy cierto que perdido es quien tras perdido se anda; ya pudiera ser yo experimentada, que dos pajaros en vna espiga nunca se ligan, y dos amigos de vna bolsa, vno canta y otro llora.

Car.--Tened atencion, y notad qué tiene que ver vno con otro.

Fil.--Digo verdad, ois? por esso te siruo, por que me siruas. Puerco de a medias no es nuestro, y yo no me mantengo de humo de pajas. Quereis que me tengan por alcagueta por vos, y que no tenga que comer, y ponga las manos por las paredes, y dé diente con diente? Pues, amigo mio, cuando el bien del señor tarda, el seruicio del criado se enfada; yo no viuo de bene esse, y para el mal de costado es bueno el abrojo. Sabeis qué haré? tomaré el consejo que dize: Lo que haze el ignorante al fin, haze el sabio al principio. Todo lo que me sucediere merezco, por ser tan confiada y auerme fiado de palabras. Miren con qué quiere pagarme él aora. Al asna vieja, cincha amarilla; como si naciera yo ayer; quien malas mañas ha, tarde o nunca las perderá. Yo me entiendo: perro ladrador, nunca buen caçador. Todo es en fin pregonar vino y vender vinagre, y alabaros vos y más alabaros.

Zel.--Quánto sufrimiento da la pobreza y cómo abate los animos y cierra todos los puertos! Quán lexos estuuiera Cariofilo de sufrir, si tuuiera qué le dar! Lo cierto es que el dinero es segura aguja de los que nauegan en el mundo; y quando falta, haze se vsen otras traças, echando remiendos a la vida; y si bien la discrecion es grande atajo para escusar desgracias y afrentas, pero es nadar contra las olas del agua y a fuerça de braços salir del peligro, y con la riqueza se haze todo a pie enjuto, y no en balde se dió por maldicion: en el sudor de tu rostro comeras. Esto se verifica en los cuydados de Cariofilo.

Car.--Bien digo yo que esso es melancolia. Aora bien, iranse los huespedes y comeremos el gallo.

Fil.--No es sino el punto de la verdad, y assi amarga; pues aun no me aueis tenido el pie al herrar, y adonde las dan, las toman. Siempre oi dezir que es mejor dar a enemigos que pedir a amigos; ya los muertos no son nuestros, ni los viuos buenos amigos. Rabia me viene a las vezes de tomar el cielo con las manos. Ver el cuydado y diligencia que tengo en vuestras cosas, y a vos nunca os dize el coraçon que digais: Veis ahi vn escudo para pan. Assi que quanto más ay, más mal veo; pero este desengaño me pondrá la sal en la mollera, pues pensé en esta ocasión ensalmarme, y me quebré el pie.

Car.--Aora holgaos con esto que os diré, y tened paciencia, que no ser agradecida no se puede sufrir; y si el hombre es animal ingrato, más lo es la muger; y aora confirmareis, Zelotipo, lo que muchas vezes aueis oido, que de tres cosas nace la ingratitud. La vna de embidia de uer hazer bien a otro, no reparando en el que se recibe, aunque sea grande, ni acordándose dél. La segunda de soberuia presumiendo ser digno de más, o no sufriendo que otro sea preferido. La tercera de codicia, la qual no se apaga por más que le den, antes se enciende; y con la hambre de lo que apetece y pretende se oluida de lo que recibio; y esto sucede aora, pues desde ayer no os acordais que os regalé en vuestra casa.

Fil.--Mirad lo que me dió, y esso más de verguença que de coraçon, que assi lo entiendo por el ánima de quien más no puede, y yo no reparo en la cantidad, que bien se sabe que no importa que lo que se da sea mucho o poco, sino la voluntad con que se da; que el valor del beneficio más consiste en el ánimo con que se haze que en la cantidad. Yo me corriera de acordarme desso: porque quien da en cara lo que dió, parece que lo pide.

Car.--Gentil manera de desagradecer, pues peor es ser desagradecido que escaso, y yo no reparo en essa poquedad, ni lo digo por acordarme della, sino porque me quita el juyzio oir sinrazones.

Fil.--Digo muy bien, señor; lo que me dais, primero os lo tengo remerecido con sudor de mi cara. A otro huuiera yo seruido como a vos que teneis dinero como el mar.

Zel.--Como está perdida la verguença, poco ay que sudar.

Car.--Assi viua el diablo.

Fil.--Tiendo vuestro padre, que os lo atesora, mas si él me pidiera consejo, yo le desengañara. Que bien ignorante es quien no logra lo que es suyo, si puede; que despues de muerto, ni viña ni huerto, y negro gusto tendrá el alma del que está en el infierno por dexar a su hijo rico.

Car.--Dexemos las vidas agenas, que bien tiene cada vno que entender con la propia. Aguardad que entre a posseer, y tenga vn quento de renta, y vereis marauillas, que yo lo quiero para quien lo mereciere, y por nacer está otro mayor Alexandro; situacion tendreis, amiga mia, sobre mí, y vuestras libranças se cumpliran a letra vista.

Fil.--Siempre son essos vuestros remedios, y en el entretanto comere de estar queda.

Car.--No me canseis, que me pesa me deis ocasion para estarlo, y ninguna cosa me enfada tanto como personas interesadas, y si bien soy blando de condicion y gusto de ser engañado, en conociendoles essa falta, soy duro de muelles.

Fil.--La madre y la hija, por dar se hazen amigas, quanto más que bien sabeis que si no fuera por necessidad, de verguença no os pidiera vn marauedi.

Car.--Mejor tú medres que te creo.

Fil.--Y vos lo que me dais, malo y por mal cabo, y parece que el diablo os lleua, deuiendome quanto teneis, y no os lo he de dezir más lexos, que no sé tener dos caras, ni soplar la lumbre con agua en la boca; y para quien he de ser clara, soy agua del rio, y si no sea este Cauallero juez. Oyga v. m. por me la hazer señalada, veis aqui vn hombre a quien yo siruo de noche y de dia en quantas cosas ay en el mundo.

Car.--Paso, hermana, no digan que tratamos alguna mala conuersacion los dos.

Fil.--Y quando esso fuera verdad, era hazer moneda falsa? cayeran vuestros parientes en deshonra? Mas passe por burla, que bien sabe su merced que lo que trato son cosas de vuestra honra; mas vos sois aqui pega, alli pega, y todo embeleco, y yo apenas me dais a entender vuestro gusto, quando parto luego en vn pie. Veisme aqui, veisme alli, veisme acá, veisme aculla, lleuo villetes, bueluo respuestas, traygole moças a casa, auenturome a todo peligro por ir con sus recados, y hago de mí mangas al diablo.

Car.--Miradme aca, ojos de besugo.

Fil.--Si, a cabeça quebrada, vntalle el casco; no lo hagais, no, y no os lo diran, que cada vno cuenta de la feria como le va en ella; vos quereis comer cardos con dientes prestados, y cuesta poco a Pedro beuer sobre la capa de Payo; buen Rey, si quereis que os sirua dadme de comer, que bestia sin cebada nunca hizo buena jornada. No soy Camaleon, que me sustento del ayre, ni de la tierra como topo. El Abad de donde canta, de ahi yanta. Paga lo que deues, sanarás del mal que tienes. Si quereis ser bien seruido, no escuseis el galardon, que no ay cosa que tanto esfuerce en los trabajos como ver delante el premio, y el dolor de que se sigue algun prouecho, si se siente, se sufre.

Car.--No gastemos el tiempo en porfias, que vna hora es mejor que otra; yo ando estos dias algo alcançado por el juego, y quando no lo dan los campos, no lo han los Santos, y como se ha de negociar, amiga mia, es sabiendo guardar los tiempos, como buen esgrimidor. Con esto me desnudareis; y bien sabeis que no soy mezquino, antes a ningun género de hombres estimo en menos que a los miserables, porque no pueden hazer hecho bueno, y estan dispuestos para todo mal: y porque te quiero bien, te he de dar vna regla de mucho prouecho, aunque no sé si eres capaz de agradecermela y sentilla, mas si pegare, pegue, como barro en pared, y sea el presupuesto, que quien pone toda la esperança en el dinero, tiene el ánimo muy remoto de la prudencia, y se prueua con lo que dixo Platon, que no nacimos para nosotros solos, sino parte para la patria, parte para los amigos, y assi dizen los Estoycos, que todo lo que se engendra en la tierra es para el vso de los hombres, para que se aprouechen vnos a otros; no sé si me entendeis? Pienso que vso terminos impropios para vos.

Fil.--Si no alcança la vieja, alcança la piedra. Aunque no leamos libros, tambien somos gente; lo que vos dezis digo yo; hazeldo conmigo como os lo merezco, y culpáme si me quexare, y no os seruiré.

Car.--Pues no, que esto ha de ser proporcionado con los tiempos, y considerada la necessidad y la possibilidad, hazer cada vno de su parte lo que puede y esperar ocasion, que vsar daca y toma es baxo estilo.

Fil.--Peor es prometer y no dar, cosa indigna de sangre noble.

Car.--Antes aora lo vsa quien la tiene, hidalgo frances no guarda palabra, sino[599] en quanto le está bien, y nosotros acá, a todas las nouedades tenemos hecha ley por mayor; pero yo para seruiros quebraré cien leyes.

Fil.--Bien estoy en esso, si no se me mojare la ropa: de manera que ha de ser el hidalgo de Guadalaxara, lo que pone a la noche no cumple a la mañana. Pues los pusilanimos se precian de lo que tienen, y el magnanimo de lo que haze.

Car.--Pareceme que sólo andamos a buenos dichos.

Fil.--Mal me quieren mis comadres porque les digo las verdades.

Zel.--Razon es que siruais a esta señora y le deis quanto teneis, que el Rey de España no tiene tal mina.

Fil.--Esso no quiere creer él, como si lo que hago se lo deuiera de derecho; mas siempre se dize: a buen puerco, buena bellota.

Car.--Yo no os niego que os deuo la vida; mas tengola para perderla por vos, si os importare.

Fil.--Nunca me fié de haré, haré; más quiero vn toma que dos te daré.

Car.--No es el diablo tan feo como le pintan.

Fil.--Aun más es, señor Zelotipo; tengole solicitadas y vendidas moças como vnos Angeles en poco tiempo, y acreditado en partes que os admirarades si lo supierades.

Car.--Esso es por mi buena dicha, que todas me codician, que pocos tales como este moço en la dozena.

Fil.--Esso predican los Predicadores. Mantenga Dios muchos años y buenos a quien aqui está, que passa essas afrentas, que si por mí no fuesse, malos perros os comerian, y vos mal agradecido.

Zel.--Gentiles alabanças da de sí; a qué estremo ha llegado la malicia humana, que los malos se alaban de sus vicios, como los buenos se pueden preciar de la virtud!

Fil.--Pues sólo por solicitaros a la señora Polonia...

Car.--Ea, pues, acabá de desempreñar, sepamos qué tenemos.

Fil.--Primero pitareis, que ya sé vuestras mañas; gato escaldado del agua fria ha miedo, y lo digo assi porque a Clerigo mudo todo bien le huye.

Zel.--No pierde lance: todo va por su justo precio. El merecimiento ni el seruicio de las personas no lo tiene; todo se compra y vende; en ser caro o varato está el engaño.

Car.--Qué quereis que os dé? veisme aqui, mandadme poner en pregon, y vendedme.

Fil.--Y yo para qué os quiero? a, hi de puta y qué negro empleo y qué ajuar?

Car.--Despreciaisme, señora! en buena hora, alegrome desso.

Fil.--Paga, paga, parlero, y se hará todo bien.

Car.--Por estas barbas, de daros vna joya de valor si la nueua fuere tal.

Fil.--Yo lo quiero assi, mirad lo que prometeis delante deste Cauallero, que yo fiome de vos.

Car.--Mas hazedme merced que no os fieis, que con ser desconfiada leuantareis muchas casas de tres altos.

Fil.--Y yo fui y ella estaua con su madre y no pudimos hablar.

Car.--Y pues todo esso era?

Fil.--No os enfadeis, que aun yo no me enfado; ella es atreuida, y como presumió a lo que iba, mandóme que le comprasse agujas para que huuiesse achaque de boluer a verla.

Zel.--Ha, mugeres; a quien nunca faltaron cautelas y ardides para executar su gusto.

Fil.--Y yo, Maria de buenos pies, fui muy corriendo.

Zel.--Todo mentiras y enredos, por encarecerme mas la atencion con que la escucha Cariofilo, aunque no le da credito.

Fil.--Bueluo antes con antes, y como boba llamela a la escalera; dixe que iba de prisa, que no podia subir: ella vio el cielo abierto, y vino como vn rayo. Relatele mi embajada lo mejor que supe; respondiome que la metiades en la mayor afrenta del mundo, y quexose de mí porque le dixesse tal cosa.

Zel.--Muchos daños se escusaran si las madres no fueran bobas con sus hijas, y suceden los más porque suelen algunas muy confiadas dexarles hazer lo que quieren, y despues quando aduierten el peligro es sin remedio, y ninguna cosa importa tanto como la madre tener cautela y ser sospechosa, para hazer la hija segura en la virtud.

Fil.--Yo la satisfize y asseguré de manera que se puso más blanda y me contó que estuuo en punto de reuentar de risa de vuestra dissimulacion.

Car.--Ha, qué gracia! yo lo conoci luego, y de lo mismo no me podia defender de reir.

Fil.--Aqui le repliqué que me contastes quán hermosa estaua con los mayores suspiros del mundo, y que venistes embelesado de su gala y discrecion, que os parecio mayor que otras vezes por no auerla visto tan de cerca hasta entonces.

Zel.--Qué capa de huerfanas, la culpa está en la muger moça que oye sus alabanças y presume que se las deuen de derecho, y assi las cree con facilidad, y sin sentir beue en ellas el veneno; y la ignorante madre que la consiente tales conuersaciones, qué disculpa tendra? pues es cierto que si no huuiera malos medios, de que se aprouechan hombres ociosos, que no se viera muger rendida, que engañada ninguna lo es quando ellas no quieren serlo.

Fil.--Y por aqui le dixe las mis benditas, como mejor entendía; pero qué ay que hablar en esso? con mis buenas razones acabé con ella me prometiesse que os hablaria esta noche, mas que auia de ser a puerta cerrada, como otras vezes.

Car.--Doyla quatro higas. Pesar de mi padre con la hija de puta! que tal se sufra en el mundo? Y vos, buena Dona, venis muy contenta con esso, y hazeis marauillas? pues idos a pasear.

Fil.--Escuchad, si quereis, y no me atageis y vereis para quánto soy.

Zel.--Entre punto y punto encaxa la saya, y al fin todo ha de ser nada: lo cierto es que no ay gusto que no se compre a peso de paciencia; y assi tengo por la principal parte de la discrecion el sufrimiento.

Fil.--Entonces quando me dixo esto, puseme muy enojada y la dixe que no meteria más los pies en su casa, y me lauaria las manos de todas sus cosas, porque no erades vos hombre con quien tal se hauia de hazer, y más mirando tanto por su honra.

Zel.--Con tal fiador segura la tiene.

Fil.--Dixo luego ella: esso no sé yo, que al fin es hombre, y todos estan llenos de engaños, y sólo andan por cumplir su voluntad.

Car.--Todas predican lo mismo, y al fin caen en la trampa.

Fil.--Muchos mueren en la guerra, y por esso no falta quien vaya a ella, porque ninguno piensa ha de ser el desgraciado.

Car.--Mas a la verdad, yo imagino que somos con vosotras algunos. Pide el goloso para el vergonçoso. Si los hombres fuessen tan discretos que tuuiessen sufrimiento, es sin duda que fueran muy rogados; y esto bien lo conozco yo, pero no sufre mi coraçon tener paciencia de codicioso, porque no me gane otro por la mano, y porque sé que este negocio no consiste en más de saber gozar las ocasioues, y perderlas es gran desdicha. Pues en qué quedamos?

Fil.--Entonces repliqué: más os quiero yo a vos que a él, y si no le conociera tan enamorado a ojos vistos, no os lo nombrara.

Car.--Conclusion, abreuiemos, que ya sé que no ay cosa rogada que no salga cara.

Fil.--Al fin porfiando acabé quanto quise.

Zel.--Bien corresponde aquel espacio de réplicas con la prisa de llamarla a la escalera. Por cierto tengo que miente ésta en quanto dize, y que son merecedores de gran pena los padres que presumen de sus hijas que se han de casar mejor de secreto, y con estas esperanças les consienten quanto quieren, y ordinariamente sucede que por donde pensaron ganar pierden.

Car.--Esso me declarad, porque nos entendamos: ha de abrir?

Fil.--Y recebiros con los braços abiertos, y con esto me vine[600] a la mayor prissa del mundo, que me sudaua ya el copete; mas en estas hazañas esmero yo mi saber, porque estas moçuelas que les hierue la sangre, vozales en el trato, eleuadas en amores, hazen a dos manos y quieren abraçar mucho en poco tiempo, y yo como las siento golosas, pongoles luego el cebo, y creenme como si todo fuera verdad; y quando se me estrañan, si me pongo melancolica, luego se rinden a obediencia.

Car.--De manera que el negocio queda assentado como conuiene.

Fil.--Y no como deue, dizen ellos allá; junto y apuntado; cortad por do quisieredes, esta noche de las onze adelante os espera, y abrira la puerta al primer siluo que dieredes.

Car.--Esso es cierto?

Fil.--Cierto y recierto.

Car.--Esse es grande punto; pues qué me dezis aora, amiga mia, llegaré a uer qué tiene la liebre?

Fil.--Yo descargo mi conciencia sobre vos, nunca en esso me meti. Con donzellas ni tiro ni pago: alma tengo; pero seos dezir que por alagos se quiere lleuar la moça y no por fuerça, y della y de la naranja tomar lo que diere. Nuera rogada y olla reposada no la come toda barba, y si os veis en la ocasion, aduertid que quien a sus enemigos popa, a sus manos muere, y estas tales se escandalizan mucho si les hablan buenas dotrinas, y lo tienen a poquedad: hazed como fuerte varon; pero en todo lauo mis manos y os aconsejo que mireis por su honra y tengais cortesia.

Zel.--Buen pacificador de ruidos es ésta.

Car.--No ay tal muger en el mundo; digote, amiga, que eres para consejera de vn imperio, y por éstas, y si no que nunca me las quite, que te he de sacar de verguença, y te prometo que no te llames desamparada en lo que yo pudiere, y que otra puede ir mejor afeitada, etcétera.

Fil.--Hazedlo assi y tendreis la bendicion de vuestra madre y la mia; y pues el negocio está concluso, cuenta de cerca, amigo de lexos.

Car.--Yo cumplire mi palabra; aora, de pobre Obispo, pobre seruicio; veis ahi vn escudo, otro dia Dios hará merced.

Fil.--Una mala dadiua dos manos ensuzia; mal parto, hija al cabo. Pusistisme la boca dulce con que me dariades vna joya, y mirad lo que me dais.

Car.--Aora no nos oiga alguno: quien te da vn huesso no te querria ver muerto.

Fil.--Si, caçador que mal tira, presto tiene la mentira.

Car.--Mejor es deuda vieja que pecado nueuo. Valga esso por señal, y lo demas vendra sobre la buena pro le haga, que aun tenemos mucha costura.

Fil.--Por esso lo tomo, y mirad que el buey por el cuerno y el hombre por la palabra; y si me engañais vna vez, no me engañareis otra; pues moça tengo yo aora a mi mandar gordilla, y mal vestida (como dizen), redonda como vna bola: mas quien huuiere de prouar el vino, halo de hazer bien con ella, que la muchacha vale todo el oro del mundo.

Car.--Dime, amiga, es de aqui del varrio? o ha venido de fuera descaminada?

Fil.--De aqui es, bonita como vna plata, algo bobilla, y tiene vna voz que os enamora si le ois vn Romance de sol la.

Car.--Dessas es? yo asseguro que ha corrido más ferias que vn buhonero.

Fil.--Luego sabeis vos lo que ay y no ay. Pues no os mateis, que no os ruegan con ella.

Car.--No tengais pesadumbre[601] de que se diga la verdad; con todo esso, aunque tenga carne de toro, assentadme allá en la Cofadria.

Fil.--Si pagais la entrada, y si no, no tendreis cirio, que por dinero bayla el perro.

Car.--Porque sois boba, que siempre he de enseñar yo de valde; no será mejor que lo que se diere sea para vos, y tenella como cabeça de lobo? y luego pensareis que todo lo sabeis; no tenemos ya concertado que de todas las que vinieren a vuestros puertos me deis la salua, y que yo haga con vos mi cortesia? No he de gozar de algun priuilegio por ser tributario continuo? Pareceme que quereis que quiebre vanco; yo no quiero más que verla en vuestra casa vna hora.

Fil.--Esso poco? No se os entiende más. Es el mal que no os la... no quiero dezillo; pero ahora tengo mala ocasion con mis vezinas, que se ponen a hilar a las puertas y notan quanto ven, y ya ellas estaran murmurando el veros conmigo.

Car.--Pues ahorquense las borrachas, y si hablaren, sepalo yo, y vereis si las pongo freno.

Fil.--Quando yo viuia en la plaça era el trato franco, porque alli todas tienen que negociar, y entran y salen al tiempo que quieren, sin ser notadas de ninguno.

Car.--No tratemos de rodeos; yo estoy apercebido para todas horas, y soy hombre para pagar las costas.

Fil.--Quien muchas piedras mueue y muchas estacas prende, vnas vezes gana y otras pierde; vos quereis vna en la mano y otra en el saco.

Car.--Soy Cesar, varon de todas las mugeres, y donde yo estuuiere no venga Proculo.

Fil.--Pues qué os contaré a esse proposito? oy tuue dos estudiantes por huespedes con dos moças aldeanas.

Car.--Ha, ladrones, essa es la instituta en que ellos estudian, y despues suplen con grauedad la falta de las letras desimuladas con malicia, y son los que nos escalan la tierra; y dime, amiga, tuuieron sala franca?

Fil.--Ay, ay, y cómo si tuuieron, y más que ellos eran hombres de hecho y beuian los años.

Car.--Qué açote de verdugo! y las señoras qué tales eran?

Fil.--Bonitas como vn oro. Estas aldeanas son amorosas, limpias, frescas, vienen aliñadas con sus cofias de puntas, camisas labradas, toalla con rapacejos, çapatillas de dos suelas, las caras sin artificio, el cabello negro, que no ay más que desear.

Car.--Y esas tales entregastis a essos lobos hambrientos?

Fil.--Ellos hizieron el concierto allá fuera, y vinieron sobre cosa hecha; y buena obra es hospedar a los peregrinos, y del mal que el lobo haze al cuerbo le place; ellas vienen de las aldeas al mercado; entonces ellos con achaque de comprar lo que traen, les dizen sus Latines, con que ninguna se les escapa.

Car.--O, nunca ellos acá vinieran para ser picaros; pues vn bien tienen ellas dessos señores: que guardarán mucho secreto. Tened por cierto que dizen más de lo que hazen, todo por mostrar que son como la otra gente. Lo que importa es que essas queden ya por perroquianas, para que quando bueluan sean conocidas de los dos; y de aquí adelante yo visitaré el mercado, que no de valde se dize que rio buelto (sic), ganancia de pescadores. Cada dia se sabe más.

Zel.--Señor, vamonos.

Fil.--Mas mudaos, que los muertos se van.

Car.--Amiga mia, essa moça te encomiendo, y tal puede ser, que me contente y lo haga bien con ella.

Fil.--No se da a cata como melon.

Car.--No nos hemos de desconcertar quando esso fuera.

Fil.--Todo se hará bien; acordaos desta vuestra cautiua, que todo es migaja de pan en capilla de fraile.

Car.--No es más necessario, yo tendre cuydado y no has menester a otro.

Fil.--Pues al pobre no prometas y al rico no deuas. Yo voyme por lo que dizen. Quien bien sirue y no pide, quanto sirue tanto pierde.

Car.--Quedate a Dios, hermana.

Fil.--Vete en buen hora, escudero; la miseria del escudo con que viuo! esta vez me podrá engañar, mas otra no.

NOTAS:

[598] Sic. Acaso quiere decir sirvas.

[599] En el original, si en quanto.

[600] En el original, viene.

[601] En el original, por errata, pensadumbre.

SCENA QUARTA ZELOTIPO, CARIOFILO.

Zel.--Demonio es ésta.

Car.--No ay que buscar mejor oficial de su oficio.

Zel.--Y vos en el vuestro no le dareis ventaja.

Car.--Esso yo os lo juro, que ley con ley se entiende.

Zel.--Lindamente se las tuuistes tiessas, y os distes en los broqueles.

Car.--Ella se desuela por cogerme, y lleua sin paciencia hallarme con poco dinero. Mas muchas cosas sabe la çorra y el erizo vna sola, por donde nunca me coge descubierto; y como la tengo empeñada en lo que ha hecho por mí sobre mi palabra, pretende mejorarse, y sufreme, que el sufrimiento no lo hallareis sino en quien tiene necessidad; y de aqui viene que con los Principes, quanto más los seruimos, estamos menos libres y más prendados, y su obligacion es sujecion nuestra. Para con éstas, si quereis que buelen, comed siempre con ellas adelantado. Ardides son de pobreza, que todo lo alcança a fuerça de braços y maña; por auerla yo vsado con ella, hablaré esta noche a mi dama a pesar de quien le pesare.

Zel.--Quiteseos tal cosa del pensamiento, y persuadios que os miente esta borracha de Filtria.

Car.--Mentir, cómo? Hallado aueis el moço sufrido, pues con quién lo ha para no ir a sacarle vn ojo y mostrarselo al otro?

Zel.--Yo nada creo de los que tengo por mentirosos, y es regla que guardo con los tales.

Car.--Pues vos sois todo dudas. Estás tu aqui, Culebrina, pues por éstas que la ahorcasse de vn pie o le cortasse las orejas si me engañasse; y si tuuiesse culpa la gentil señora, le daria desde vno hasta mil açotes.

Zel.--Mayor castigo merece la mentira, autor de toda maldad, porque en la primera se abrio la puerta de los vicios; y para mí los mentirosos son el más baxo género de gente que ay, como el tiempo lo baraxa todo y conuierte las buenas opiniones en malas costumbres. Acuerdome que lei de los Lacedemonios, que pareciendo delante dellos vn Embaxador con cabellera, Arquidamo no le consintio dar su embajada, diziendo: Cómo puede hablar verdad quien no sólo trae la mentira en el alma encubierta, mas publica en la cabeça? Tanto se estrañaua todo fingimiento en aquella Republica, y aora se viue con él, y se tiene el mentir por buen arte.

Car.--En esso reparais? poco viuireis, porque ya el logro de la vida está en ser fingido y falso. Intencion sencilla y pura no es moneda que corre en trato del mundo. En el que alcançamos quiere hombre que sepa acomodarse a la necessidad y sazon, y tantear el retorno de sus ocupaciones; essotras finezas y primores son inutiles. Si quereis ser tenido por inhabil, tened palabra y dezid verdad. A quien oyeredes llamar buen hombre, dalde limosna y doleos dél. Seguid las pisadas de los que llaman Ladinos, y triunfareis, que éstos tienen habilidad para franquear el camino sin correrse de que los conozcan. De Marco Caton el primero cuentan que si vestia armas, parecia nacido en ellas; si trataua de letras, que se auia criado estudiando; quando fue labrador, ninguno entendio mejor la agricultura; quantas vezes le acusaron, tantas se defendio por sus razones, y que en todo fue eminente con marauillosa industria, teniendola ochenta y seis años que viuio en sus acciones, opinion que ganó por saber dar a cada cosa su propio ser. Pues si viniera aora a tratrar con estos que tienen por discretos, no viera palmo de tierra y pareciera rezien nacido; porque para ellos es cosa de ayre el contrahazer del Momo, las colores del pulpo, las lagrimas del cocodrilo; y quantas figuras la naturaleza haze respeto de los personages que representan si les conuiene, y traen la astucia tan por sus puntos, que si dizen de Iulio Cesar que era autor de adulterios, no tanto por el vicio, como por saber de las mugeres las determinaciones de sus maridos contra él, por donde atajó algunas conjuraciones: assi este género de gentes el fin a que mira su saber es a la codicia que los guia, y enseña a contraminar interesses; y las cautelas de Vlises y de Bruto, que se hizieron locos, no son comparables a las que vsan, porque fingirse vn hombre sin juizio, es luego entendido; mas hazerse inocente para venderos, mostrarse liberal para robaros, amigo quando pretende algo de vos, sufrido para lo que le conuiene; y quando no os ha menester descubrir su malicia y ser ingrato y desconocido, esta discrecion es fruta nueua y dificultosa de conocer, y se halla mucha en esta tierra. Aconsejauan los Sabios de Grecia que no se procurassen muchas amistades para escusar sentimientos de trabajos y enojos agenos, pues sobran los propios. Aora triunfa el que tiene muchos amigos, porque se ayuda de todos, y no haze sino por el que pretende retorno en prouecho propio, ni dize verdad más de en quanto le está bien.

Zel.--Pues si se averiguó delante de Dario que la verdad era superior al poder del Rey, de la muger y el vino, cómo la vemos tan despreciada y abatida?

Car.--Porque los ojos de la vanidad humana, deslumbrados con el interes propio, son ciegos para participar de su luz, y muy de antiguo se dize que engendra odios y la lisonja amigos, y por no conocer el precio que tiene no la estimamos.

Zel.--Lo contrario dezia Pitagoras, que preguntandole si hazian los hombres alguna cosa semejante a Dios, respondio: quando hablan y tratan verdad.

Car.--Ellos dizen muy bien a esso que quien no miente, no viene de buena gente, y presumo que imitan a los caçadores, exercicio que da mucha materia de mentir, y entre ellos los de más presa son vnos que escondidos en vna choza caçan con redes, y por ser a pie enjuto y de prouecho, es gustoso, como a los que no dizen verdad el vso de no tratarla, y assi buscan modos extraordinarios de hablar y dilaciones para que dure su traça, y la costumbre les haze cada día más diestra su naturaleza, porque quien entre miel anda, vntarse tiene. Entendeis este Latin?

Zel.--Ya os entiendo; no ay tal cosa como hablar con el estilo de los oraculos antiguos.

Car.--Esso es lo que digo; quereis crédito para hazer leyes de errores a vuestro saluo, que lo tengan mayor que las de Minos y Licurgo, sin que las atribuyan a los Dioses? pues hablad lo que no os entiendan, vsad terminos estraños, palabras breues y equiuocas, con vn dezir assi, assi, ya me entendeis; mostrad que estais adelante en lo que se dize. Dad a entender que reseruais más en el entendimiento de lo que dezis, con lo qual tendreis suspensa la gente del vulgo, que se eleua con qualquiera nouedad; y de aqui resultó el hazerse los Indigetes, que desapareciendo, se conuertian en estrellas; y esta es la causa porque los Filosofos hablauan por simbolos, por eternizar sus escritos y hazerlos más célebres y de estimacion, que se lo da el no ser claros y ocasion a que los interpreten por más agudos que ellos los escriuieron, y de ser assi ha resultado su duracion: porque a los que por virtud dixeron verdades si se entendieran, huuieran quemado sus libros: porque ya llaman truhan á quien desengaña; y si alguna buena dotrina se recibe, es por venir cubierta con regalo y blandura, que ya en el mundo se trata tanto dél, que hasta los preceptos que son de nuestro prouecho y que enseñan lo que nos conuiene, queremos cubiertos a manera de pildoras açucaradas para poderlos passar.

Zel.--De manera que llamais saber filosofico a la simulacion; nunca vos vseis della, porque los Filosofos que tratauan de virtud no vsaron essos rodeos, sino hablaron verdad con claridad, y padecieron persecuciones por ella, y éstos que su trato es fingir, vsan mentiras y viuen dellas.

Car.--Enseñadme vno dellos, por ver qué conocimiento teneis.

Zel.--Qué gracioso sois! entre tantos quereis que haga vna golondrina verano. Esta es vna tiña general, que muy valida anda siempre de máscara en vanquetes, de que se sigue no poco trabajo, por serlo comunicar con hombres fingidos, conuersacion que es acertado recatarla: porque demas de ser enfadosa, tiene peligro, y en lugar de amor engendra odios; y si con éstos se tiene coraçon sencillo, vais perdido; es necessario ir con el fuero de la tierra, porque lo que se vsa no se escusa, y de otra manera es ser fabula del pueblo, que se deue euitar, y si bien esta es enfermedad de nuestros tiempos, las rayces las tiene muy hondas, y su daño es muy antiguo: porque Iubenal dezia: qué haré en Roma, que no sé mentir?

Car.--Mas qué gran tratado se podia hazer de cosas desta calidad de más prouecho que otros que salen!

Zel.--Por esso pocas vezes me satisfazen los Predicadores, que no saben tomar vna materia alta y profunda como ésta, en que metan la espada hasta los vltimos tercios.

Car.--Pareceme que os picais, que es mal caso y término de negociante, que enfadado del mal despacho y poco efeto de su diligencia, quiere hazer Corretor al Confessor del Rey.

Zel.--Dezid lo que quisieredes, que quando sea assi y passe a murmurar, no es para escusarlo a tiempos, por espantar congoxas, aunque la mordedura sea satirica y llegue al coraçon; y no ay gusto ni medio para aliuiar cuydados como censurar y reprehender el mundo, a quien dél anda sentido, y más de alguna gente que ay en él, que se pudiera escusar mejor que moscas.

Car.--Triste condicion es essa y diferente de la mia: porque veo que los reprehendidos que dan grande ocasion para serlo, triunfan de los reprehensores; atengome con el mundo enamorado, en que se va siempre nauegando á costa con viento próspero y haze todo el año vn eterno Abril, la noche escura y tempestuosa, flores de Mayo. En este viaje corre todo franco, el interes y la codicia no vogan. Finalmente la vida enamorada es la de los campos Eliseos, y no tengo paciencia con que aya algunos que por calificarse de modestos, la anden con estremos publicando por vana, y passen a desacreditar y anichilar las mugeres.

Zel.--Essos tales son como aquel de quien se cuenta que siguiendo vn leon vna cierua, ella huyendo se escondio en vn bosque a la vista de vn pastor, al qual el leon preguntó por la cierua, y él con voz alta le dixo: no la he visto, mostrandole con el dedo dónde estaua, de manera que con el miedo del leon fue falso a la cierua. Assi los que blasfeman del amor y burlan de las mugeres, muestranse esforçados en resistirse en público, y con el alma le reconocen; quexanse dellas y son los culpados, contraminando su inocencia con malicia, de donde se sigue querer introduzir por mala la mejor cosa que tenemos, y quien es tan poderosa con nosotros, que no ay flaqueza ni mal que por su respeto no cometamos, ni peligro a que [no] nos dispongamos por su gusto.

Car.--Todo se deue a las mugeres como a lo mejor del mundo.

Zel.--Ellas se emplean mal en tan mala cosa como el hombre; pues porque nos creen, las engañamos; si nos aman, las destruimos; si se defienden, las deshonramos; si se rinden, no las estimamos; y para verificar lo que se dize contra ellas ser blasfemias en apocar su saber, su constancia, su verdad y perfecion, y que son más fuertes y constantes que los hombres y quán rendidos les estamos; vimos a Salomon idolatrar por complacer vna muger, y adorar los Dioses que ella engañada tenia por deidades; y no vimos a Salomon conuencella que creyesse en el verdadero Dios, que él claramente conocia y creia, y ofendia por ella. Qué saber es éste del hombre? qué constancia? qué verdad? qué fe? Si esta muger fuera Iudia y Salomon Gentil, ella le hiziera Iudio. La muger sustentó lo que creia, y el hombre lo nego: ella vencio con la sinrazon, y él con la razon fue vencido; de más que nos tienen tan rendidos, y sus vitorias contra nosotros son tantas, que pretender resumirlas sería imposible; y siendo esto assi, toda alabança y estimacion se les deue, confessando que la virtud que en ellas florece es natural, y si cometen errores, son culpas nuestras, que las solicitamos y nos desvelamos por engañarlas; por lo qual justamente somos merecedores de gran pena, y que sea condenada por baxeza, y caso indigno de discrecion y nobleza murmurar de mugeres y no reconocerlas por la mejor cosa del mundo; y es lo mismo que los maldizientes, que murmuran de Religiosos, siendo tan cierto que viuen con ordinario exercicio de virtudes; y si acaso alguno por los continuos combates del enemigo comun cae y[602] leuantase luego a continua penitencia; y no reparan en sí mismos, que como mundanos, libres, sin temor ni verguença cometen todas las horas mil pecados que tienen por veniales, y sin ningun arrepentimiento, atreuidos alaban en sí lo que estrañan en los buenos.

Car.--Ha llegado a tal punto el estilo cortesano y de los que lo siguen, que llaman discreto y gracioso al murmurador, y al que lo es más desenfrenado le hallan más sal, y lo admiten en su conuersacion, celebrando por agudezas lo que dize destas materias.

Zel.--A ningun género de gentes tengo tanta lástima, ni estimo menos, que a los murmuradores de Religiosos y mugeres, porque por sus sacrificios y virtudes me persuado que nos sufre Dios, y por ellas tengo por cierto que se sustenta el mundo, y a mi parecer sería sin juyzio y demasiado malicioso quien esto negasse.

Car.--Pues hemos llegado a censurar, sabeis quién me enfada? vnos hombres que de su mala opinion quieren hazer ley y se precian de sustentar vando por su autoridad sola contra lo que está muy recebido y la verdad aprueua.

Zel.--Dessos y de sus conuersaciones se ha de huir[603], y yo tengo vna regla para apartarlas y conocellos.

Car.--Dezidla, veremos qué tal es.

Zel.--El que no teme a Dios, burla de su discrecion; el que por mostrarse muy hombre pone atreuida lengua en jurar, tenedle por necio; y si es assi que no puede ser amigo de su diuina Magestad quien no le obedece y a su nombre tiene deuida reuerencia, culpa será graue el comunicarle y sufrirle.

Car.--Amigo mio, no os pongais en hazer el mundo obseruante; dexad esse cuidado a quien le pertenece por obligacion; conformome con que sólo aceteis conuersaciones que se acomoden a vuestra condicion, porque éstas son de gusto y sin achaques, y las demas son vn perpetuo enfado; y si las comunicaciones se buscan para entretener la vida en contento y amistad, tenerlas para lleuar pesadumbres, de donde nacen odios, es locura y necedad.

Zel.--No condeno yo tener muchos conocidos, lo que reprueuo es que la amistad no sea particular con algunos.

Car.--Muchos tienen por discrecion tenerla y comunicar con toda suerte de hombres para ayudarse dellos en sus necessidades.

Zel.--Essos no tienen amor ni verdad; el interes es su Dios.

Car.--Hora es de cenar: vamos a cumplir con nuestra naturaleza. Passadas las de nuestras venturas, yo ire a buscaros.

Zel.--Sea assi, que ya quisiera que amaneciera, para tener passada noche tan larga para mí, pues no puedo contentar estos ojos con la vista de otros. Para vos será breue, ocupandola en vuestros gustos.

Car.--Essas ponderaciones son viejas; voyme antes que os alargueis más.

NOTAS:

[602] Parece que sobra aquí la conjunción y.

[603] En el original dice luzir.

SCENA QUINTA ANDRADE.

And.--Mi amo Zelotipo anda muy lastimado pocos dias ha; muero por saber la causa, y no la puedo entender; solia no encubrirme pensamiento suyo, y aora no sé qué demonio tiene o qué no, que no está para pedirle mercedes. La noche passada no cerró los ojos; vino de fuera quando quería amanecer, y el cuydado de Andrade velar como grulla para abrirle la puerta, porque no le sintiessen en casa, que, mal pecado, esta es siempre la vida que yo tengo con él, y por esso se dize: negra es la cena en la casa agena, y mas negra a quien la cena; y viuir siruiendo es más tristeza que morir, porque no ay señor que no tenga por razon su voluntad, y no sólo la aueis de sufrir, mas alabarsela, si no quereis seruir de valde; y yo tan necio, que perseuero con éste y no me voy aprender oficio, sabiendo muy bien que quien en Palacio enuejece, en hospital muere; pero en fin, quierole bien, que parece que me cortó el ombligo. Mas si por desgracia le huuiessen acuchillado en alguna encrucijada? que son los gages que lleuan los que rondan toda la noche, porque estos estudiantes son desesperados y andan en quadrilla armados como reloges, no sé qué juzgue ni qué haga; él entró sin hablarme palabra fuera de su costumbre; paseose por la sala, suspiraua, daua golpes con las manos, y tirauase los dedos; yo me afligia de verle con tales estremos, imaginando que estaua loco; en fin, despues que se mitigó algo la furia, rendido se acostó por buscar algun consuelo. Quando empeço a ser de dia, durmio sin despertar hasta que le llamaron para la mesa, y no comio dos vocados; alguna cosa le sucedio que le quema la sangre, y no puede ser menos; yo de muy agudo cortéme, preguntéselo, respondiome con darme dos golpes; y tuue por buena suerte no me diesse más, porque por vna paja se pega fuego al molino y poca hiel haze amarga mucha miel. Retiréme luego sacando pies, que a quien has de rogar no deues enojar, y al criado lo que le toca es obedecer a su señor y no darle consejos, que ellos sufren mal y lo reciben peor; lo que importa es mirar cada vno lo que le conuiene, y del mal ageno no tener cuydado. Experiencia tengo desto, aprovechéme della, apartéme como pude de la primera furia, porque de pequeña herida se haze grande llaga; hizeme mudo, consideré que quando el martillo[604] da la yunque sufre y no hay bien ni mal que cien años dure; de colera de señor y de justicia guardar el primer impetu, que despues en quanto la piedra va y viene, Dios dara de sus bienes. Embiame aora con vn recado a Cariofilo, otra tal cabeça como la suya; fue su compañero en la Corte; es hijo de vezino desta ciudad; aurá quinze dias que vinieron a holgarse a su tierra, porque les faltó la moneda que ellos gastan sin dolor, a costa de barba larga y sudor ageno; conuieneme bolar con los pies, porque no cobre lo que ayer perdi; que éstos gustan de quebrar sus pesadumbres en nosotros, y assi arde lo verde por lo seco, paga el justo por el pecador, seruis de noche y de dia, y más aueis de pagar su disgusto, sentir sus dolores como propios. Yo no siruiera a mi amo, mas como ha dias que estoy en su casa, no querria perder lo seruido, porque a piedra mouediza nunca la cubre moho; y como allá dizen, mal amo has de guardar por miedo de no empeorar, yo lo he de sufrir hasta ver dónde llega su ruindad; porque por otra parte passo vida de Rey, y si está contento, es todo buena ventura, su caudal tengo en mi poder y gasto sin cuenta; assi passo, fiandome de sus esperanças; no es segura ganancia, pero voyme por el hilo de las gentes; entendido he, por mis pecados, que no ay para ellos buen proceder ni vida tan ajustada que baste a que nos hagan merced, que assi llaman todos al pagar el seruicio, porque las conciencias son largas y las manos cortas; quanto mayor obligacion nos tienen, tanto más nos aborrecen. Si nos nacen canas siruiendo, dizen ellos que nos criaron y que entonces empeçamos a seruir; con cualquier achaque nos despiden, y si nos bueluen a recebir, publican que es por misericordia, y se ha de merecer de nueuo. Los muy justificados ponen el juyzio de nuestro seruicio, que ellos vieron y saben quál es, en el Confessor, que nunca supo el trabajo que es seruir; luego vienen Letrados liberales del sudor ageno y Harpias de su interes, y rebueluen Bartulos y Baldos, y hallan vna ley que les desobliga hasta de los mandamientos de Dios, que no sufren entendimientos nuevos. Assi que venga el diablo y escoja; y con razon se dize que el bien del amo no es heredad cierta; lo mejor era no seruir a ninguno, mas todos lo dizen y lo desean, y la codicia vence al conocimiento que tenemos de lo que nos conuiene ver. Los pensamientos de mi amo, el mundo es poco para él, dize que ha de traer de la India montes de oro; pues no será tan ruin que lleuandome consigo, no me haga bien, diziendo, como me ha dicho muchas vezes, que hará y acontecera; si no lo cumpliere, no me faltará con qué pasar la vida, Dios me ayudará y con su fauor confio venir con mucho dinero y comprar en mi tierra vn par de buenas casas, y ser más honrado que todos, y comer gallinas y perdizes. Esta es la casa de su padre de Cariofilo: quiero llamar.

NOTAS:

[604] En el original, martilo.

SCENA SEXTA ANDRADE, CARIOFILO.

Car.--Ola, ola, quién está ahi?

And.--Yo soy, señor.

Car.--Quién sois?

And.--Andrade.

Car.--O señor, V. m. es? suba su bellaqueria, llamais como loco, digo como priuado.

And.--Yo reniego de tantas honras.

Car.--Cubrios, señor.

And.--Bueno estoy assi.

Car.--Dónde andas, picaro, que no pareces, ni me has venido a ver desde que venimos de la Corte?

And.--Con más razon me puedo yo quexar, pues V. m. no da lugar que le hable despues que está en su tierra; en tiempo de higos no ay amigos, sea en buen hora: bolueremos á la Corte y mi peral tendra peras, y alguno me aurá menester y querra le lleue recaudos.

Car.--Pareceme, señor, que me amenazais; pues doyte mi palabra, Andrade, que tengo necesidad de tu fauor aora para cierto negocio de nuestro oficio.

And.--Ojala, mas V. m. tiene á su Cotrin.

Car.--Esse villano para nada es bueno; yo no confio mis secretos sino de ti, que fuiste siempre mi priuado, y somos amigos antiguos; demas que ayer se partio para su tierra.

And.--El me lo dixo y lo bien que V. m. lo vistio; no lo haze dessa manera mi amo con migo, y no porque me falta amor y fidelidad, que en esso bien sé que le lleuo ventaja; son venturas: en dos dias alcança vno lo que se deue a otro por muchos años; tambien yo querria que V. m. le pidiesse de mi parte licencia á mi señor para ir a holgarme a mi tierra quinze dias, y traere churizos para lleuar a la Corte, quando en buen hora boluamos.

Car.--Y a qué quieres ir?

And.--A qué, señor? a comerme una gallina solo.

Car.--Ha picaro, y cómo eres castizo.

And.--Pues, señor, tambien somos gente, y cada gallo canta en su gallinero.

Car.--Y con essa cara de Zigarra, y esse mostachillo determinais vos de ir allá, sin más prouision y passaporte?

And.--Que no sea possible que V. m. dexe essas burlas?

Car.--Bien será que te engrudemos otras barbas y te rapemos essas a rapazadas.

And.--Estas creceran, y a fe que tengo para mí que no me han de conocer allá.

Car.--Podra ser, mas vos estais muy mal azepillado y más ancho que largo.

And.--Aun he de crecer.

Car.--No creo yo tal, porque ya estais añudado; ha te nacido el diente cordal?

And.--No sé, pienso que sí.

Car.--Veis, no os digo yo? guardate si allá fueres de casarte, porque espero en ti vn gran cornudillo.

And.--Esso está muy lexos, porque yo he de ir con mi señor á la India.

Car.--Resolucion me parece de hombre de ánimo; pues yo sé de tu amo que te quiere bien, y lo ha de mostrar con obras.

And.--Confiança tengo de su voluntad y yo se la merezco.

Car.--Y pues, qué te parece desta tierra? huelgaste en ella?

And.--Bien, pero mejor me hallo en Lisboa, que es madre de todos, y en el mar ancho se cria el pez grande.

Car.--Ya sé que tienes allá vna hermosa vendedera.

And.--Esso nunca falta, mas en la Corte viue hombre a su plazer, y no siruo más que a mi señor, que le sé su condicion, y aqui su padre manda, la madre manda, la hermana manda, y no me dexan sossegar vn instante, y aunque aya cien moços en casa, a mí solo han de mandar, y muchos componedores echan a perder la nouia, y asno de muchos, lobos se lo comen; demas que en la Corte nunca me faltan dineros, y aquí no ay sino el comer hasta no poder más, y no puedo allegar vn quarto; y como dizen, la tierra que sé por madre la he. Tal es Lisboa, en quien nunca falta el trato y la buena ventura para todos.

Car.--Lo que yo sé es que no teneis aora qué comprar, porque ya me entendeis; que quien trae las manos en la massa, siempre se le pega della.

And.--Esso no se puede negar, la verdad Dios la amó de ordinario; se sisa poco o mucho, ay pieças viejas que vender, baratos de juego y otros percances que nunca faltan.

Car.--Qué te parece, Andrade, de nuestras damas de Palacio, estaran aora muy cuydadosas o tendran otros galanes?

And.--Es el mal que no: todas son muy prouidas en no estar fiadas en vn ancora, por no ser como el raton, que no sabe más de vn agujero.

Car.--En esso te afirmas?

And.--Y se lo daría yo por consejo, porque quando vna puerta se cierra, otra se abre, y vn ruin ido, otro venido, y no estan obligadas a guardar lealtad hasta el dia del juyzio final, y ni Sabado sin Sol, ni moça sin amor.

Car.--Segun esso, diremosles luego, que a quien Dios se la diere, San Pedro se la vendiga; y tu amiga Eluira de Almeida, tendra ya amigo?

And.--Menos me fiaré dessa, por mas juramentos que ella hizo, porque costumbre pongas que no quites, y vezerrillo que suele mamar, proueelle el paladar, y sea tuya la higuera y comame yo los higos. Lloraua quando yo fui allá por las camisas de V. m. y estaua con vna toalla rezia y negra por toca, y juróme y tresjuróme que no se auia de poner otra hasta que le viesse delante de sus ojos, ni auia de salir de aquella casa sino los Viernes, quando fuesse a nuestra Señora del Monte a pedirla que durasse poco esta ausencia; mas si ella es la que yo imagino, hará como viere hazer a sus amigas; y no dudo que tendra amparo para no morir de frio; pero yo asseguro que assi como vamos, que ay campo franco, porque le es muy aficionada, y negará por V. m. a todo el mundo.

Car.--Y la madre reñira aora?

And.--Essa tuerta par diez que es la más falsa y interessada vieja que vi jamas. Siempre me dezia: No dan morcilla a quien no mata puerco, y no estaua contenta sino quando la lleuaua alguna cosa. Llamauale a V. m. esse vñas de hambre, y a mí ladron bellaco mentiroso; ella no tenia verguença para dezir lo que queria, y yo reiame. O, lo que beue, valame Dios; y yo asseguro que no fuera la hija tan ruin si la madre no la hiziera a sus costumbres. Predicauala siempre que no se fiasse de mí, y mucho menos de V. m., y a la fe no sé si eran ellas el lobo y la bulpeja todos son en la conseja; con todo ambas muy llorosas mostraron sentimiento de su partida de V. m., pero yo voyme por lo que dizen: No cries gallina donde la raposa mora, ni creas lagrimas de muger que llora; y para mí es cierto que nunca nacio ni nacera peor cosa que la mala muger.

Car.--De mí te sé dezir, Andrade, que no las trato más que para mis horas de plazer; doyles poco, y nunca pago adelantado.

And.--Esso es lo que importa y no ser como su amigo Galindo, que las da lo que tiene y lo que no tiene, y ellas se burlan dél.

Car.--Qué me diras de nuestras vezinas las botoneras?

And.--O señor, qué inquieta traia a la hermana más moça; si no nos vinieramos, antes de muchos dias se la echara en las manos a mi señor, y en buena fe yo soy muy gran necio en no recauar para mí, que ellas todas me quieren, y él nada me agradece, y todo lo atribuye a su bizarria; pero yo me atreuia a negociar mejor por mi buena platica.

Car.--Y lo alcançaras sin duda, porque tú lo entiendes con ventaja, mas nunca fuiste para hablar para mí la otra hermana.

And.--Essa tenia cuyo, y era más zahareña, y zelaua tanto a estotra, que no la dexaua a sol ni a sombra, y conmigo dissimulaua por ser mi amiga.

Car.--Y de la tendera qué me dizes?

And.--Que es bonita y astuta; ninguna vi tan entremetida y resabida, y es la más segura y disimulada muger que pensé ver, y el cornudillo de su marido me quiso matar, porque me halló vn día hablando con ella dentro en su casa: escapéme con dezirle la señora que me enseñaua vnas camisas que le auia ido a comprar.

Car.--Y si te cortara las orejas?

And.--Si he de hablar la verdad, yo no estaua en cielo ni en tierra, pero tuue siempre la mano en mi daguilla y él temiome; mas yo imaginé que auia hecho la ida sin venida como potros a la feria, y mi señor me ha dicho que si pusiera en mí las manos que lo hiziera tajadas. Bueno está lo hecho, que la vengança es tarda y es mala de tomar de quien se guarda, y el gusto que da es breue; y más vale salto de mata que ruego de buenos; porque quando siruas al Conde, no mates al hombre, que morira el Conde y pagaras el hombre, y el preso y el cautiuo no tiene amigo. Lo cierto es que quando me vi fuera, di gracias a Dios y me acordé que muchos perros lamen en el molino, y todo el mal es para el que cogen; ella me tenia aduertido de lo que auia de hazer, y como la cosa bien negada nunca es bien creyda, valiome la dissimulacion que tuue.

Car.--Y tu señor qué haze aora?

And.--Durmiendo quedaua en el regazo de su hermana, que le traia la mano por la cabeça.

Car.--Es hermosa?

And.--Al diablo! como mil angeles.

Car.--Por tu vida que le des vn recaudo de mi parte y me hagas su conocido.

And.--Guarda, nunca Dios tal mande; auia yo de ser traidor á mi señor? ni V. m. lo querra.

Car.--Hate hablado en mí en alguna ocasion?

And.--Muchas vezes ha tratado de V. m. y dize que le parece muy galan y de buen talle.

Car.--Y tú que le dizes?

And.--Qué le he de dezir, sino lo que en V. m. ay, y luego me pregunta si tenian V. ms. amores en la Corte y lo que hazian, y assi esto como lo demas que trata es con mucha discrecion: porque en todo tiene mil gracias, y lee y escriue estremadamente, y lo que a mí más me importa es que tiene muy buenas entrañas y me da regalos para comer.

Car.--Es enamorada?

And.--No sé, ella anda muy vizarra, y la muger muy lozana dar se quiere a vida vana, y más ésta que está tan regalada de su padre, que la madre no se atreue a hablarla; pero para aqui y para delante de Dios, que me parece moça cuerda y de estimacion y altiua de pensamientos.

Car.--Pues guardala destos estudiantes, que son sanguijuelas de conuersaciones, y con sus armas daran combate al Cayro.

And.--Dize V. m. verdad, y a fe que los temo, porque son tantos y tan ociosos, que no ay cosa que se les escape, si bien todo su deseo es comer a lo seguro, y nunca salen de malcocinado; mas ella está mejor con los Cortesanos.

Car.--Es muy amiga de tu señor?

And.--Con estremo; su mayor deseo es acertar a regalar a su hermano.

Car.--Y pues él qué dize aora?

And.--Ya se me oluidaua, pues bien de prissa me lo mandó.

Car.--No perderas tus mañas.

And.--Dize que no salga V. m. de casa hasta que sea muy tarde que vendra a verle; y si ha de salir V. m. que le embie a dezir dónde le hallará para darle á V. m. cuenta de lo que sabe. Ayer por la noche fue V. m. con él?

Car.--No.

And.--Yo no puedo entender lo que haze, o en lo que anda estos dias, porque todas las noches va fuera de casa y viene a dormir a la mañana, y con esto anda sin gusto ni juyzio.

Car.--Mira no le ayan hecho alguna supercheria entre muchos.

And.--Aunque más fueran, no se la harian, que es muy valiente, y no dexa la capa en el terrero; mas el diablo que sepa esso, por ninguno se puede jurar; deseo saber lo que es, y lo he de alcançar si no me muero. Su hermana anda más curiosa, y le pregunta la causa muchas vezes; él desimula; ella piensa que es cuydado de la Corte, y si lo es no espero remedio tan presto, porque su padre no tiene orden para embiarlo hasta coger los frutos, ni puedo.

Car.--Vete y dile que yo me echo a dormir la siesta, y le aguardaré hasta que venga; y, amigo mio, veamonos más vezes, que tenemos mucho que hablaren cosas de importancia.

And.--Dios delante, todo se hará bien.

ACTO SEGVNDO

SCENA PRIMERA ZELOTIPO.

Zel.--O, quán poco reposo permite ni consiente el amor en el alma de que tomó possession con tirania, pues sólo espera el descanso de sus trabajos en la dura muerte: la qual si bien se considera, se ha de llamar blanda, pues para los desdichados no es tormento, sino fin de desuenturas; y assi dezia muy bien Epicureo[605] que no era mal el padecella, el camino para tenerla sí; y no hallo otro más breue para alcançarla que este por donde voy, segun lo que de mí siento, y la dilacion me aflixe y atormenta, dando bueltas sin cesar en esta rueda de mis varios pensamientos, como el cuytado Ixion en la infernal por sus amores, huyendo de mí propio, como la hija de Inaco de su nueua figura, y assi estoy estraño de lo que solia ser, siguiendo la esperança que huye de mí, como Inaco de Esperies. O ciego niño! con razon te dan este nombre, pues tus apetitos y mouimientos carecen della y de todo juyzio claro. Triste del que te está tan sujeto, que conociendo y padeciendo tus daños, los busca con incessables deseos, y atropellando quantos inconuenientes se me ponen delante, sigo la materia de mis culpas, de las quales mis propios sentidos me dan la pena, como sus perros a Acteon. No te llamen amor, sino comun desuentura, como dezia Sofocles, porque tú eres Pluton, tú la molesta y forçosa necessidad, la furiosa rabia, el mismo luto; en ti se encierran la verdad y la mentira, la inquietud y el sossiego, la flaqueza y la fortaleza. Tú reynas en todo género de animales, en la tierra y en el mar, y ninguno de los Dioses se escapó de tu tirania, y quien por tal no te conoce carece de sentido. El gran Iupiter te obedece; tienente los hombres por maestro; tú haces la vida gustosa, enseñas los ignorantes, sustentas el sufrimiento, esfuerças en las aduersidades, venzes la pobreza, y por el contrario, conuiertes los racionales en brutos, a los sabios hazes idolatrar, corrompes lo más puro, entristeces la alegria; tu esperança es desesperada, paraiso triste, pensamiento sin cuydado, ojos sin vista, paz con discordia, honra con verguença, destruydor de fuerças, engendrador de vicios, conquistador de ociosos, robador de libertades, sin razon, sin orden y sin confiança. En tanta confusion, qué sentirá quien ha de seguir tu vandera? O desventura de enamorados! a quien no llegan los males de Nioue, ni el peligro que mostró a su amigo el tirano Dionisio en el combite. O triste alma apassionada de sus furias, como Atamanta que está ahogada en dolores en la playa de mis desesperaciones, como Ceicis, sin hallar quien me ampare y aliente. En mis determinaciones me saltean desesperados rezelos, intento acometer y a nada me atreuo, quisiera ir a verme con mi prima Silua de Sosa, por consejo de Cariofilo, y no me resueluo: porque pedirla que me ayude en esta empressa tan ardua y dificultosa es cosa fuerte y demasiado atreuimiento, y me pongo a riesgo de perder su conuersacion; si no intento este medio perdere la vida; no sé qué me haga. O qué poco ánimo para enamorado! Atreuiose Paris a enamorar y robar a Elena en su Reino, Pluton a la hija de Ceres, Bulcano acometer a Palas, Neso huir con Deyanira, Boreas hurtar a Oritia; pues es menor el amor que yo tengo a Eufrosina para no atreuerme? Detieneme considerar que aun para quererla desmerezco tanto, quanto sus merecimientos exceden a todos los destas, consideracion que me rinde a que no me atreua a esperar, quanto más acometer; no solia yo ser desta condicion, ya no sé qué soy. La noche passada que estuue con Cariofilo fui acongojado de la embidia que tuue de sus amores, por la poca esperança que de los mios tenia, passela en vn suspiro despierto en mi dolor, y aunque desuelado no me consintieron mis pensamientos vn breue sueño; y si algun reposo tuue, se passó en visiones causadas de mis temores. Aora en fin el cuerbo no puede ser más negro que las alas; yo me he de arriesgar a tentar fortuna, pues dizen que vn palmo de pereza acrecienta diez de daño, y la negligencia corrompe el ánimo, y ser diligente lo conserua y aumenta; no quiero quede por mí, que no ay quien caue como el dueño del huron; haré de mi parte lo que pudiere, sin mirar inconuenientes; lo que fuere mio, a la mano se me vendra; querer medir las cosas de ventura por razon es demasiada prudencia, y hombre muy comedido nunca subió mucho. En el mundo, que no tiene orden, valen los pensamientos desordenados. César triunfó por entregarse temerariamente a la fortuna, y Pompeyo fue vencido por fiarse de su juyzio: medirlo todo por él es querer limitar el poder de Dios, que tiene por costumbre vencer cosas fuertes con debiles instrumentos; en él me encomiendo, como todo poderoso, y como Dauid en su nombre con vna onda y cayado mató a Golias, a quien temia todo vn exército armado, assi puedo y espero alcançar lo que pretendo con sana intencion, y para seruicio suyo; yo me resueluo a ir a ver a mi prima; no sé si será ya hora. Ola moço, Andrade.

NOTAS:

[605] Sic., por Epicuro.

SCENA SEGUNDA ANDRADE, ZELOTIPO, VITORIA.

And.--Señor.

Zel.--Qué labios traeis, villano, y qué monton sois de sueño! Ola, con quién hablo?

And.--Señor.

Zel.--En pie os dormis, sabeis qué hora es?

And.--Poco ha que vine de casa de Cariofilo, y dieron las dos.

Zel.--Mi vestido está limpio?

And.--Aora lo limpiaré.

Zel.--Yo no sé qué ocupaciones y negocios son los vuestros, que no teneis cuydado de mí despues que estamos en esta tierra.

And.--No me dan a mí esse lugar.

Zel.--Sea en buen hora, que no todos los tiempos son vnos; pero yo os prometo que os he de poner en orden de oy adelante, y daros leyes de viuir antes que del todo os hagais saluage. Vn picaro como éste, que nunca se ha de ver harto de dormir!

And.--Si yo no velasse toda la noche, no dormiria de dia; mas de traer quebrado el sueño a sus horas, nace tomarlo a todas las que puedo.

Zel.--Velas tú? mucha pereza y bellaqueria que tienes en esse cuerpo; pues miren el asseo de su persona, y aquella pretina cómo la trae atada. Pues yo os asseguro que estais lexos de ser Iulio Cesar.

And.--Mucho tiene Dios que dar y aun está donde solia.

Zel.--No sé si sabeis que sois muy feo, y nada bien hecho.

And.--Muy poco se me da a mí desso; querria más mucho dinero.

Zel.--Gran socarron me pareceis.

And.--Bueno está aora mi amo; no deue correr buen humor; mejor seria darme vnos çapatos antes que me dexen éstos.

Zel.--Por qué engordais tanto? pareceme que se os echa de ver el buen pasto.

And.--Yo me soy de buena complision, mas esto que digo: Estos pies no andan ya para ir con V. m.

Zel.--Qué ha de ser, si los teneis tan mal hechos que no ay herradura que os arme? yo me determino a mandar que os azepillen las piernas, y amoldaros essa cara, que me corro de dar de comer a vna bestia tan desaliñada. Calçaos aquellos çapatos mios y lauaos esse rostro con alguna legia; iremos a hablar a mi prima Silua de Sosa.

And.--Quando V. m. me embió a casa de Cariofilo, fui a lleuarle vn recado y vn poco de fruta de parte de mi señora, y me preguntó por V. m. y dixo que le besaua las manos, y que le embiasse aquella carta de la India, y que no se oluidasse V. m. de ir a verla.

Zel.--Cómo no me lo has dicho?

And.--Si V. m. dormia y me mandó que no lo dispertasse quando viniesse, cómo lo auia de dezir? Pues qué contaré á V. m.? Vi a la señora Eufrosina tan hermosa, que nunca pense ver cosa tal.

Zel.--Inuencion de mis hados, que a los brutos dara entendimiento. Dime qué hazia? o cómo la viste?

And.--Llegó la señora su prima a recebir el recado a la puerta de la antecamara, y venia abraçada con ella, con los cabellos trençados, con tanto donayre, que mal año para quantas ay en Palacio.

Zel.--Todos estos son soplos del fingido Ascanio para encender mi fuego. Y Cariofilo qué te dixo?

And.--Que esperaua en su casa.

Zel.--Limpiame estos çapatos y vente conmigo. O Venus, que tantas vezes consumiste el furor deste que desprecia las armas de Tifeo; tú que lo libraste de la prision en que lo atormentauan los heroycos Varones, pues voy en su dia y hora, guiame como guiaste en Cartago a tu hijo Eneas.

And.--Qué suspiros y murmuraciones son estas que mi amo tiene consigo? Que me maten si él no emprehende alguna quimera; mas si se le ha metido en la cabeça enamorar a Eufrosina? No será mucha marauilla, segun es loco, y en su opinion presume que por discreto y galan ha de rendillo todo, y yo quisiera más dinero que todos sus versos, porque este franquea el campo y lo demás es martillar en hierro frio.

Zel.--Qué agradable sombra tiene esta calle con el ayre, que ya siento más blando que el de Aurora a Zefalo en sólo llegar a esta puerta. O escalones de mi ventura, quién osará subir, entendiendo que me pongo en ocasion de mayor cayda! libreme Dios del aguero de la subida de los Franceses, que descubrieron los gansos. Sube tú, Andrade, y auisa a mi prima que estoy aqui. Dexa, dexa, que esta señora lo hará. Señora Bitoria, adónde lleua su viaje?

Bit.--Señor, a su seruicio, al rio.

Zel.--Antes que baxeis, por me hazer merced, dezid como estoy aqui, y perdonad este atreuimiento.

Bit.--Buen orden es esse, a buena dicha tengo que se ofrezca ocasion de hazer á V. m. este pequeño seruicio.

Zel.--Es mucha merced, y yo os lo seruire, y dessa buena persona no se podia esperar menos.

And.--Ladina es la fregona y á proposito para vn par de toques.

Zel.--Pues qué se perdera en trabar con ella estrecha amistad?

And.--Veremos, que aun aora yo soy nueuo en esta tierra.

Zel.--O coraçon vandolero, ya siento que me dexas por irte con quien me tiene el alma y los sentidos. Todo el cuerpo se me estremece en pensar que he de entrar en tan gran batalla, sin voluntad libre, con que todo lo solia acometer atreuido.

And.--Malo va el negocio o yo soy inocente. Mi amo está más palido que si entrara en desafio; de quándo acá es tan vergonçoso y confuso? Mucho me da que pensar; sin duda él viene con alguna mala determinacion; pues matenme si yo no lo supiere, por más que de mí lo encubra.

Bit.--Señor, suba, que ya le espera.

Zel.--Besoos, señora, las manos mil vezes; quedate tú aqui, Andrade.

Bit.--Yo las de su merced.

And.--Señora, quiere que la acompañe?

Bit.--No es necessario, ni por acá lo acostumbramos.

And.--Pues a fe que no es muy seguro ir sola vna cara como la vuestra.

Bit.--Hazeis burla ó cortais?

And.--No burlo, por este cielo que nos cubre.

Bit.--Esso os deuo, y aqui me tiene a su seruicio.

And.--Y yo, señora, estoy como muy su cautiuo con hierros. Contenta va la rapacilla y vfana porque la alabé; no es mal principio éste, pero yo muero por saber el intento de mi amo Zelotipo; y en quanto está con su prima, me parece que no será malo seguir el camino desta moça, y trabajar por hazerla a mi mano y de nuestro vando; podra ser que aproueche, pues no ay tan mala yerua que no tenga alguna virtud.

SCENA TERCERA BITORIA, ESTUDIANTE, ANDRADE.

Bit.--Estos cortesanos son buena gente, tan comedidos, que os perdereis por ellos; en fin, en fin tienen cortesia; estotros de la villa son mal dotrinados, hablan siempre de tú por tú, por daca las pajas os deshonran. Todo es dixete y dixisteme, y andar azechando por ver lo que passa; si ven alguno destos de Palacio, se espantan, y en su ausencia lo mormuran y dizen dél las tres leyes, y en su presencia no aciertan a hablar palabra de corridos; por esso se dize que la peor gente para tratar es la de poco saber, y más si son aldeanos. Estos estudiantes buenos mancebos son, si no fueran tan locos, tan parleros y alabanciosos de hecho y por hazer. Ay, acá está mi enamorado; alguna cosa me dira.

Est.--Señora Bitoria, por qué lleuais tan mala vida? y no os cansais de ir tantas vezes al río? hazer de vos azacan, no es de derecho.

Bit.--De derecho o de tuerto, quien más no puede, morir se dexa. Va el Rey donde puede y no donde quiere.

Est.--Es verdad: Non omnes possumus omnia; pero no responde al caso ni es veresimile, porque vuestra impossibilidad procede de esencia de propia culpa. De donde podemos inferir vn predicamento, que si quisieredes, sin daño ni injuria de otro podeis embiar por essa agua a mi costa, y con esto escusar el mal tratamiento de vuestra persona, que yo querria muy descansada y regalada, y segundariamente es contra la mia, que de agente hazeis paciente por lo que os quiero, y quedo yo con dos contrarios en vn sujeto que no se compadecen.

Bit.--Sí, mandaré a mi negrilla de los pies quemados.

Est.--Per Deum verum, que me tuesta esso la sangre; parece que hazeis poca cuenta de los vuestros, que es caso de injuria en su género, porque el dinero ha de seruir a la persona y la persona no al dinero; y vos estais remota desta consideracion.

Bit.--Bien sé que me puede enseñar, y que lee y entiende.

Est.--Pues por tanto.

And.--Muy mansa veo esta señora; no sé si soy malicioso, ella escucha y espera; conocimiento es de muchos días, no estoy bien con tanta conuersacion en achaque de vezina, que estopas junto al fuego no estan seguras; quiero esconderme en aquel rincon, estare cerca, y sin que me vean los oire, que aqui ha de tomar fundamento mi negocio.

Est.--Tenemos vn poeta que nos da grandes reglas para esta negociacion, que los vulgares no alcançan ni saben poner en terminos.

Bit.--Por esso ellos, mal hora, saben tanto.

Est.--Es de congruo, pues estudiamos.

And.--Qué diablos tiene que ver el congrio con los amores? alli entra la malicia.

Est.--Yo os diré, para que veais cómo habla a proposito acerca de que no se ha de perder vn momento de gusto quien puede tenerlo, y empieça: Creditè, eunt anni more fluentis aquae, y va assi diziendo: agua que passa no se puede recuperar, y claro lo veis en el río, por lo qual dize: Vtendum est aetate: logrese cada vno en la edad que se escurre como vnto, y nunca sigue hora tan buena como la passada.

And.--Buen Consejero está éste, y aquella es la verdad; no ay que negar que son diablos éstos y que todo lo saben.

Est.--Por esso os digo yo, señora Bitoria, que teneis la culpa de perder las ocasiones, y yo no quiero ser poderoso en otra cosa sino en quitaros dessos trabajos.

Bit.--No mereci tanto con Dios, mas en fin sana y sin lision estoy, y en quanto tuuiere salud, no quiero que otra me sirua.

Est.--O, o, que no; assi Dios me haga bien que muchas vezes siento en el alma que seais tan poco amiga de vos misma, que pudiendo ser seruida querais seruir, y la costa no importa, pues por mi cuenta podeis estar riyendo y holgando en casa con nuestra ama, sin que lo sientan ni entiendan las aues del cielo.

And.--Vizcayno es el estudiante, sí por sí y no por no; con pies de lana quiere cogerla; mucha raposeria saben éstos, fiaos por amor de mí en perro que coxquea.

Bit.--Ay, señor, que soy tan desdichada que lo que no pienso se sabe, quanto más lo que hago; pues qué coraçon el mio para no creer que luego se publicará todo?

And.--La muchacha es medrosa en dia claro, a escuras más segura estará al herrar. Ay, amiga mia, y qué aprissa os veo caer.

Est.--Cómo sois graciosa! nada es imposible al hombre. Omnia vincit.

And.--No vi amores de libro como éstos; qué gritos diera aqui Cariofilo si los oyera! los que vsan este lenguaje andan a qual más necedades dixere; atengome al mio, que es canto llano, y con él cortenme las orejas si no les enseñare a todos; sólo reconozco a vn amigo mio, que no sé qué les dize a las mugeres, que ninguna se le escapa.

Est.--Yos os poneis conmigo? hareos inuissible cada vez que quisiere; dareos palabras escritas que traigais con vos para que no os muerda perro, otras para que os quiera bien todo el mundo y enmudezcan todos aquellos que quisieren hablar mal de vos.

And.--Sopla, essas mañas teneis? juro a tal, que no sé si lo acierto en estar aqui.

Bit.--Quiero darme por vencida, porque sé que con essas artes, mal pecado, hazen ellos lo que quieren; y en buena fe que no le niego que holgaria hazerme inuisible para prouar; mas guardeme Dios, parecerame a mí que me lleuan por essos aires.

Est.--Aora callad, que yo os he de dar vna nomina muy aprouada para que tengais ventura con todo el mundo, hecha el dia de San Iuan a vista del Sol, quando bayla, y con ciertas yeruas cogidas antes que nazca; y no la tengais en poco, que yo sé que os acordareis de mí, que este vuestro amo parece muy celoso, y con esto le hareis del cielo cebolla.

Bit.--El diablo se lo ha dicho; enfadase que no halla remedio contra sus musicas, y dize, nunca estos guitarreros callan.

Est.--En verdad? pues ahorquese, que yo soy de Viuere ad libitum, y no tengo que fare con Rey de Aragone.

And.--Estos son gente sin ley ni Rey, todo su cuydado es buscar recreacion; la ciencia está en los libros, el estudiar, ir y venir a su tierra, y despues de largo tiempo malgastado: Bachiller soy, bien votado o mal votado, y dan sentencias de golpe, como palo de ciego, que lleua el pelo y el pellejo, y el mal es para quien les cae en las manos.

Est.--Aora bien, señora Bitoria, pues la alcançais de mí, siquiera por la honra no traereis vnas çapatillas en essos pedecillos porque no os los hieran las piedras?

Bit.--En buena fe que no es por falta de tenerlas, sino por pereza de calçarlas y descalçarlas en el río.

Est.--Yo sospecho que las guardais por tener paz con la escaseza de vuestro amo.

Bit.--Esso es de lo que aora él se acuerda.

Est.--Yo me corro de que andeis assi por lo que me toca; hazedme merced en recebir de mí las que pudieredes romper; porque, señora, no querria que otros ojos gozassen de lo que yo tomaria ver por fauor y gusto.

Bit.--Poco desso, que me corro.

Est.--Quereis darme la medida y las mandaré hazer?

Bit.--Yo las doy por recebidas, no se ponga en esse trabajo.

Est.--Hasta en essa poquedad no quereis fauorecerme? hazeis mal, que tengo padre rico, y soy muy regalado de mi madre.

Bit.--Pues quién mejor que él? busque quien se lo agradezca.

Est.--Y me cubren regalos de la tierra.

And.--Vos, amigo, no dais en el punto, que éstas con lo que se caçan es con pasteles y buñuelos.

Est.--Y más aora que espero muchas colaciones.

Bit.--Haganle buen prouecho.

Est.--Assi harán a vos, si quisieredes.

Bit.--Fuera va de pulla, esso es hablar con muchos entenderes.

Est.--Sabed de mí que no tengo cosa propia que no sea vuestra.

Bit.--Dios os lo agradezca, que yo no soy parte, y otra hallareis en quien mejor se emplee.

Est.--No tan a mi gusto para quien nacistis hecha y cortada, y voluntad es vida, y deseo mucho saber qué desdicha es ésta que tengo con vos, pues pienso que no soy de mal talle.

Bit.--No es sino muy gentilhombre, bendigale Dios.

Est.--Yo por tal me tengo y holgaria parecerlo a vos, y que me veais con estos habitos cumplidos propter honestatem, en tiempos escusados, quando aliter non licet. Tambien sé vestir los cortos y traer espada y daga, para si fuere necessario, que los estudiantes tambien somos hombres.

Bit.--Pense en buena fe que eran bestias.

Est.--Bien me honrais por buenas palabras; el sufrimiento omnia sustinet; si es possible, señora Bitoria, alcance yo algo de lo que pretendo de vos, y cuesteme la vida.

And.--Detienese tanto, que tengo miedo de perder a mi amo, y él anda aora muy poco cortesano; no quiero que su ignorancia me dé experiencia, no sé si será bien irme; esperar quiero vn poco, mas porque deseo tentarla por ver si es cetrera, y más por la necesidad que sospecho ha de tener mi dueño.

Bit.--Dexesse desso, señor, y deme licencia, que me detengo mucho, no me vea alguno de mi casa.

Est.--Esperad, no seais de mala condicion, no desprecieis a quien os estima; sabedme engañar, vereis marauillas.

And.--Bueno va el negocio. Estos son la misma porfia. Réplicas van, réplicas vienen, y con dilaciones consumiran cien vidas de quien espera, y ella es más mansa que el sueño, no dudó el salir con su intento; el agujero llama al ladron, y si espera como paloma zurana, no seré yo fiador de su abono.

Est.--Quereis recebir de mí vna merienda? Quándo labais?

Bit.--Mañana.

Est.--Aora le vinieron a mi compañero regalos, que él quiere partir con vuestra amiga; juntaos ambas en el tendedero y mi ama os los lleuará; iremos yo y mi compatriota y entraremos por entre estos vallados para veros, si nos quisieredes ver y hablar.

Bit.--Señor, dexeme ir, que tardo mucho; en lo demas haga lo que quisiere, que yo haré lo que concertare mi amiga.

And.--La merienda acetó, y quien toma, da; la amiga será otra tal como ella; ya se va, parece cosa de compadreria, no se me escapará la empresa: porque quanto a lo primero seré compañero en la merienda, si llegare a tiempo, porque yo me sabre entremeter de manera que con voluntad o sin ella me combiden, y tambien estoruaré que no lleguen a conclusion los seruidores de bonete.

Est.--No en valde llamaua Diogenes a las riquezas Vomitum fortunæ; marauillosamente dicho, por aqui la he de caçar. Regla es de Ouidio: Munera, crede mihi, capiunt hominesque Deosque, Placatur donis Iupiter ipse datis. Donde dezia bien Horacio, Aurum per medium ire satelitis; y puede ser que paguen las mis amigas luego el escote, para lo qual haremos vna instruccion a nuestra ama in genere suasorio, para que la cosa esté preparada quando vamos; si no bastare, caminaremos assi pian pian, intrat amor mentes vsu, didicitur vsu. Ella no se me escapará, si yo puedo: porque es vna de las frescas rapacillas que pensé ver, y aunque venda los libros, he de saber lo que es, y señalarla de mi hierro, y si mi padre lo supiere, consuelese con Cipion, que se enamoró de vna criada de su muger Emilia; y él no hizo milagros, que muchas vezes le oi alabarse de semejantes cosas, demas que mi madre lo allanará todo: porque el enfado del estudio no se puede sufrir si no es a fuerça de necessidad. Esta dio letras a mi padre, y no he de ir yo por sus pisadas a fortiori, que no todos tienen vna inclinacion, tot homines, tot sententiæ. Rico es, lograrme quiero con su trabajo; pues es veresimile que él allegó y guarda para que yo desperdicie; y no ha de ser todo preuenir lo futuro y guardar reglas de viuir, como él haze; quanto más que yo podré graduarme por suficiencia, y con estar dos dias en Sena o en Bolonia, espantaré toda esta tierra, y con dos sentencias que traiga de la Rota, pensará mi padre que vengo hecho vn Oraculo, porque él menos letras sabe que no yo; vino en tiempo acomodado y valiole su buena traça, y porque le dixo bien, quiere que no aya otro modo seguro de viuir. El hijo raras veces imita al padre, y pocos saben encaminarlos, porque quieren ajustar las inclinaciones de la mocedad con las flaquezas de la vejez; conformidad impossible, porque cada cosa sigue a su natural, y en el descanso y lo violento no permanece. Con Bitoria querria concertarme; podra ser que la lleue conmigo a Italia, que si yo hallo dinero prestado, con breuedad haré almoneda y me partire: Homo nascitur ad laborem, y más: Per varios casus, per tot discrimina rerum tendimus in Latium, sedes vbi fata quietas ostendunt. Mucho vale la experiencia, el hombre ha de ver el mundo. Por peregrinar fue Vlises tan celebrado, Platon por discurrir por diuersas naciones supo tanto. En fin, yo no me he de dexar morir en la cascara. Dii ceptis aspirate meis, que no espero más que tener dinero.

And.--Quiero ir dandola caça, y allá delante trabaré conuersacion, que ella es muger que a nadie desechará, y haze bien, que las personas generales son bien quistas y hazen su negocio, sin obligarse a lo que no quieren y con facilidad se apartan de lo que no les agrada. Yo no sé qué dexa por contraminar este estudiante, y tiene talle de seguilla a sol y a sombra; porque el rendilla tendra por la mayor dicha del mundo, y estas sus amas, que son como cabeças de lobos, con que piden, no tienen verguença, y son el propio señuelo para esta ralea; assi que no tengo por segura mi diligencia, mas como nada pierdo, vere lo que puedo, por cumplir con mi amo.

SCENA QUARTA DUARTE, ANDRADE, BITORIA.

Duarte.--Ha, señora, hablad a los vuestros y guardad lo que es vuestro.

Bit.--Yo no hablo a hombres que se atufan como niños.

And.--Vengais muy en hora mala, bueno ando yo oy; bien dizen que quien por agugero escucha sus duelos oye; pensé que me valiera seguirla a lo largo por asegurar sospechas de su casa, y ella vno dexa y otro toma. Vana ha de ser mi diligencia, segun tiene conocidos; comanme perros, pues assi es. Mal le va a la raposa quando anda a grillos, al juez quando va para la horca; pues ver tengo en qué para esto.

Bit.--Pues qué cosa para mi condicion sufrir vidrios!

Duarte.--Y quien tiene razón, qué hará?

Bit.--Esso es, dilo antes que te lo digan; pues si la tienes, por qué me hablas? Ay, Duarte, Duarte, a ti se te entraron los sessos del asno prieto en la cabeça despues que aprendiste oficio, y yo riome de todo. No he de ser cautiua de ninguno antes de tiempo, que quien puede ser toda suya, está loca en sujetarse a otro, y más quieres aora que te diga: quien palabras en sí no detiene, siempre le dizen que mal sesso tiene, y no puede ser amado quien siempre quiere ser enojado. Todo ha de ser achaques: aora me veais, aora no me veais, y la verdad es en fin que, sea en juego, sea en saña, siempre el gato araña; y como allá dizen, quien no te ama en la plaza te difama, y por esso abrir el ojo y ahorquese todo el mundo, que yo no he de consentir me pisen la boca.

Duarte.--Pues yo tambien tengo mi fantasia como mis vezinos, y aun aurá más de dos que me rueguen y lo tengan a buena dicha.

Bit.--Hagales buen prouecho, que yo no se lo estoruo.

And.--Las colores que haze el mecanico! cómo se pone sobre las puntillas de los pies con sus borceguies de carnero! yo os digo que aueis de ser Antecuco, si yo puedo, porque me enfadais; que la señora Bitoria, si no la conozco mal, es de las que quieren vno en la mano y otro en el saco, por no ser como el raton que no sabe más de vn agugero, y aora no mira muy derecho, porque el villano es atestado y tiene cara de darle pesadumbres y pedirle perpetuos zelos, que es lo mismo que recordar el perro que duerme, y Alcalde, búscame aqui alguno: y con esto caen siempre en el laço.

Bit.--Para qué es andar á caça con huron muerto?

Duarte.--Porque el diablo lo quiere, y no podia ser otro el que a mí me reboluio contigo.

Bit.--Qué tamaña gracia! quierome reir y no puedo.

Duarte.--Esse es siempre tu juyzio, toda burlar. Pues donde hay mucha risa ay poco seso.

Bit.--Pues no es para reir mucho de lo que dizes? mira, si andas endemoniado, ó tienes el mal de ojo, vete a buscar vna santiguadora.

Duarte.--Bien lo auia menester.

And.--La muchacha es alegre y risueña, rapacilla es de traça para vn hecho; que me maten si ella no burla del mancebo; mas yo me puedo despedir oy, que éste no la ha de dexar tan presto, y mi amo no sé cómo admitirá la disculpa.

Duarte.--Bitoria, tiempo ay de tener juyzio, tiempo para holgar, y ya pudieras cansarte de ser loca.

Bit.--Poco desso, que me corro; vistes qué negros amores? siempre tuue yo de ti essas honras, y cada dia olla, amarga el caldo. Como si yo estuuiera para sufrir mucho!

Duarte.--No te enojes con el castigo, que no te le da tu enemigo, que por quererte como te quiero me queman la sangre tus cosas.

Bit.--Vistes aquello? y yo que hago? No me hablen dessa manera, que no lo sufriré, pues dessas soy; bien dizen, hijo ageno, brasa en seno; deme Dios contienda con quien me entienda.

And.--Pareceme que riñen, propio término destos andar siempre en pendencias; tornarme quiero a donde está mi amo, que más dias ay que longanizas, y sentaré á esta señora en mi catálogo, y a su tiempo la buscaré, que ella me parece de buena condicion, y en quanto la piedra va y viene, Dios dará de sus bienes.

Bit.--Por otra parte me alegro mucho con estos achaques, porque qual te dizen tal coraçon te hazen; como si él me hallara haziendo moneda falsa o me sacara de la mancebia, assi me trata: yo soy muy buena hija, aunque pese a ruines, ninguno me halló por casas agenas, como otras que yo sé, que presumen de muy honradas. Si yo rio y me alegro, es de mi condicion, que para todo el mundo tengo buenas entrañas, y el coraçon sencillo no piensa maldades.

Duarte.--De qué sirue trabar conuersacion con todos? pues quien mucho habla a sí se daña, y en boca cerrada no entró mosca, y assi dizen: ama a quien te ama y responde á quien te llama, andarás carrera llana. Tú, Bitoria, no miras sino tu gusto, y el mundo está malo y a nadie perdona, y quien adelante no mira atrás se queda, y por no reparar el daño pequeño, se haze grande.

Bit.--Pues qué he de hazer, llorar? de aquí adelante andaré siempre derramando lagrimas por la muerte de mi abuela.

Duarte.--Búrlaste? sea en buen hora, que yo siempre oi dezir que del ruge, ruge se hazen los cascabeles; y si tuuieras cuenta con lo que te conuiene repararas en lo que hazes, pues sabes que de los muertos dicen, cuanto más de los viuos; y quien se precia de buena muger, todo lo ha de mirar, y que es menester para serlo más que ser casta.

Bit.--Ahi topa todo, y nunca acaba con su buena muger. Si yo soy mala, voyte a rogar? pues a quien no te ruega, ni voga, no lo lleues á la boda. Pidote que me dexes y no me persigas, y tú porfiar; yo sé muy bien lo que me conuiene, y que el reir y holgar no me quita el ser buena, y a vezes las dissimuladas son las que Dios sabe; yo no he de mudar condicion; quien assi no me quisiere, ahorquese en buen dia claro.

Duarte.--Ahora, pues quieres que hable, qué ganas en ser amiga de Filtria?

Bit.--Ya me espantaua yo, essa es toda tu rabia.

Duarte.--Pues digo verdad, porque es vna alcagueta, y todo el mundo la conoce por tal, y de ruin cabeça no puede salir buen consejo, y no se mira con quién naces sino con quién paces; y lo cierto es que si no fuera por las tales, no huuiera tantas mugeres malas.

Bit.--Qué dizes, boca de maldades? triste de quien cobra mala fama, cuytada de la inocente juzgada de maldiciente, que no tienen temor á Dios; pues mire cada vno por sí, que tambien se dice: perdi mi honor diziendo mal y oyendo peor; y si quieres que digan bien de ti, no digas mal de nadie; mas el ladron todos piensa que son de su condicion.

Duarte.--Estas tales compañias nunca dieron buena paga, y quien haze un cesto hará ciento, y en el aldea más mal ay que se suena; y si no eres casta, see cauta, que quitadas las ocasiones se quitan los pecados; demás, pues hemos llegado a tratar de todo, bien sé yo, señora, que os habla vn estudiante, quando passais por su puerta, y le respondeis y os deteneis en conuersacion.

Bit.--Jesús, qué grande testimonio! hombre, hombre, tienes temor á Dios? lo que digo es que se ahorque todo el mundo, que yo aun viuo conmigo y viuiré quanto Dios quiere; quando vos me dieredes de comer, entonces tapáme la boca; nunca el diablo acaba con sus zelos; dexadme, dexadme viuir, que aun moça soy; haga cada vno lo que quisiere y lo peor ó mejor que supiere, que a mí no se me da nada de nadie, y lo que me huuieredes de dar assado, dadmelo cozido, que Dios á nadie desampara: miren a lo que aora se arrimó, diz que no he de hablar a un vezino si me habla.

Duarte.--La verdad amarga; pues alguna pierde más que yo, y quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoje, y si assi vos lo quereis, assi sea, que por ventura algun dia dareis dos vueltas á la oreja y no echará sangre; pero por demas es zitola en el molino si el molinero es sordo, y perdido es quien tras perdido anda; y en tales como tú el buen consejo es legia en cabeça de asno, y a la muger y a la gallina, si es mala y la quieres hazer buena, torcelle el cuello.

Bit.--Muchos amenazados comen pan; que quien amenaza, vna dize y otra espera; él se va enojado, doite quatro higas; siempre me he de encontrar yo esto, pues no me he de matar ni llorar: tanto me doy por vno como por otro; el Sol me alumbre, que de otra luz no tengo cuydado: el buey suelto bien se lame; yo le tostaré la sangre y él me rogará más de dos dias, si ya no es ésta la postrera.

SCENA QUINTA ZELOTIPO, SILUIA DE SOSA.

Zel.--Ayer me estoruó vn negocio venir a besaros las manos, y por no parecer inobediente, vengo aora a recebir la pena que me dieres[606] por estas culpas, si no admitis mi descargo.

Sil.--Pues estad cierto que si con esta diligencia no vinierades, que os culpara, como quien estaua con ojos deseosos de tornaros a ver.

Zel.--Si por mí solo fuera, tuuiera por oficio el visitaros, mas temo que podria enfadar de manera que os fuesse doblado trabajo el desembaraçaros de mí, y me acuerdo de lo que dizen: adonde te quieren bien, acude pocas vezes, porque con esto estare libre de zeño y de que digan: quién traxo acá este cansado, que nunca acaba de irse? de que aora no estoy muy seguro.

Sil.--Ay Jesus! guardeme Dios, corrome de que me digais esso, mas bueluo en mí, porque me persuado que os burlais. Assi me salue Dios y a las cosas que bien quiero, que me alegro tanto de hablar con vos como con mi hermano, que Dios trayga con bien.

Zel.--En esse lugar me tengo yo, y él me dexó en tal possession, y por traeros su carta y pediros perdon de la tardança vine aora.

Sil.--Buen perdon es esse, y segun esso a la carta, y no a vos, deuo esta visita.

Zel.--Señora, no os libreis por ahi que yo sé quién se holgó tenerla por ocasion.

Sil.--Por cortesia lo quiero creer, mas si me quereis hazer merced, no teneis necessidad de buscar ocasiones, porque siempre me hallareis con los braços abiertos para recebiros y estimaros; y no es poco en este tiempo hallar quien sepa o quiera agradecer las buenas obras.

Zel.--Teneis razon, mas á vos qué bien os puede faltar? y creed de mí que os lo merezco y que estimo en mucho lo que hazeis.

Sil.--Pues empeçais a hazerme merced, dadme licencia que lea la carta, aunque soy mala letora de letra tirada.

Zel.--Como fueredes seruida.

Sil.--Dize que passó grandes tormentas, y que perecieron tantos, que ya él se contaua entre los muertos, y sólo tenia por consuelo mirar hazia Portugal; y qual otro Arion en el Delfin con su vihuela tenia aliento, recreandose en los cuydados de ausencia. Mi hermano siempre tuuo este humor, pareceme que le estoy viendo.

Zel.--Las almas contemplatiuas tienen los gustos muy diferentes de la otra gente. Destilase vn cuerpo en la contemplacion de su gusto; y no ay contento general que valga la sombra de vna tristeza particular. De mí os sé dezir que no trocaria el estar triste dos horas por quantos placeres ay en la vida, porque estas viuo para mí y las otras para el mundo. De donde se sigue, que me enfadan las fiestas públicas y es a mi proposito el passatiempo solitario, y no me conformo, antes aborrezco los amigos de regozijos publicos y que son comunes con todos en holgarse.

Sil.--Esso, señor primo, es de personas discretas como vos.

Zel.--No la llameis discrecion, porque es condicion natural, aunque no se niega que nace de sentir bien; pero suele auer algunos que lo vsan con arte impropia, mas mi primo tiene muy viuos los espiritus, y buela alto con la imaginacion. Lee adelante.

Sil.--Despues de grandes trabajos dize que llegó a la India, que está muy adelante en su aumento, y que no quiere pretender por la guerra, porque es de poco prouecho, sino por la mercancia, que es la más cierta y principal negociacion de la India, y a mi parecer tambien lo es ya en Portugal.

Zel.--A tales hombres no se permite en estos Reynos lo que allá está en costumbre, aunque ya muchos dan en vsarla, pareciéndoles lo más seguro.

Sil.--Mi hermano pudiera seruir al Rey, y si no se cansara de ser su criado, con este nombre hallara vn buen casamiento, con que viuiera muy descansado y honrado, y se escusara de tantos trabajos.

Zel.--Esso, señora, acaso pudiera ser en otro tiempo, mas en este no ay cosa que tan poco valga, ni menos estime la más triste muger para casamiento, porque son tantos y tan de diferentes calidades, que no hazen caso dellos, aunque den buena cuenta en lo que se les encarga; porque la experiencia ha enseñado que no sacan otro prouecho sino gastar lo mejor de su edad, tras largas esperanças, a la sombra de otros que la fortuna premió para hazerlos reclamo de los demas; y si es contraria, como suele serlo siempre a los merecimientos justos, por remate desta peregrinacion, y en satisfacion de la vida que han ocupado, embarcanse para las Indias, donde a costa de su salud purgan su engaño, y los que alcançan algun oficio se tienen por dichosos, y como tales son embidiados, y van muy contentos por pensar que mereceran por sus seruicios entrar en nueuos trabajos al tiempo del descanso, y lo consideran tan mal, que se venden por el precio por que deuian ser comprados. El Emperador Otauio Augusto ordenó lugar de reposo a los soldados que peleauan diez años, y aora a quien sirue veinte lo aposentan en guerras y peligros; y desto procede valer los hombres tan varatos, que ruegan en las armadas que los reciban, y quedan por assentar plaça la mitad, y se van la mayor parte dellos sin más fundamento que huir la crueldad destos tiempos, en que se vsa premiar a los que menos lo merecen.

Sil.--No sé quál es lo peor; vemos ir tantos y venir tan pocos!

Zel.--Assi es, pero más vale muerte con honra que vida deshonrada, y el camino de la guerra es profession de hombres de bien para prouar ventura, si bien se conoce que en todas las ocasiones que los hombres emprenden, el trabajo es de los muchos y el fruto de los pocos; pero cada vno piensa llegar primero y ser de los escogidos; mas la fortuna responde muy mal a las opiniones, y el mundo premia a los que menos aprueua, por desengañarnos, y no le basta.

Sil.--Lo demas lo leere despues, porque os detendre mucho, y este rato que puedo emplearlo tan bien, no quiero diuertirme en otra cosa.

Zel.--Yo, señora, os quiero aduertir que no me sé despedir de donde tengo gusto; y si os enfadare, despedidme antes que os llamen como ante de ayer.

Sil.--Pareceme essa escusa de mal entretenido, para iros a vuestros passatiempos de gusto.

Zel.--Antes hallo esta tierra de manera que todo es para mí enfados.

Sil.--Será assi para quien viene enseñado a los entretenimientos de la Corte.

Zel.--No por esso, mas yo vine sin tiempo, por hazer la voluntad de mi madre, y ha de costarme caro, segun me va de mal pocos dias ha.

Sil.--Pues cómo? teneis alguna enfermedad?

Zel.--Del cuerpo no, del alma sí, y muy peligrosa.

Sil.--Esso es: yo ya me acongoxaua; de amores será el mal, no tengo lástima de vos, porque sé que sabeis remediaros.

Zel.--Antes no podia tener dolor que assi pidiesse tenerla, porque esta ponçoña obra por dentro y es incurable, y segun me siento opilado, me voy a hetico, si no lo estoy ya.

Sil.--Callad, primo, que hombre galan y moço sois, y Dios os hará merced, y en este mal más son las vozes que el dolor.

Zel.--Pocas son las vozes para lo que siento, porque yo tengo natural de morir callando.

Sil.--Mucho me espanto, que os atormenten tanto essas ansias de ver a vuestra dama, pues la esperança aliuia trabajos, y os puede consolar y la podeis tener de verla quando quisieredes.

Zel.--No es cortesana como imaginais; que si lo fuera, no soy tan enemigo de mí que me pusiera en destierro de mi alma. La causa de mis nueuos y estraños accidentes es criada en los dulces aires de Coimbra; y mal dixe, es la Reina de las Ninfas de Mondego y la Deidad desta tierra.

Sil.--Con esso me alegro yo mucho, porque me puede ser ocasion de teneros más en ella, y sabe Dios que me ponia ya triste de rezelar vuestra partida apresurada.

Zel.--Cómo auia yo de tener atreuimiento para apartarme de los ojos que me dan vida? mas ay, que muero, y quiero lo que no puedo ni oso acometer.

Sil.--Tan fuerte cosa es, que vn hombre de vuestro entendimiento y partes, y con essa gallardia, no se atreue a intentar? pues yo soy vna flaca muger y no temiera tanto.

Zel.--Qué cierto será, si os la nombrasse, temblar como el leon al canto del gallo!

Sil.--No sé, puede ser; y desde quándo teneis essa passion?

Zel.--Desde ante de ayer, y creedme, prima, que como os tengo por discreta, os digo esto con gusto, porque sé que lo sabreis entender y encubrir, como de quien os estima por hermana de su alma.

Sil.--Mi voluntad lo merece, y me obliga la razon a hazerlo.

Zel.--Con esso escuso las que pudiera dar por mi parte, y por lo mucho que os quiero y la grande confiança que de vuestro secreto tengo, gusto deziros mi mal. Será possible, como muger que conoce las voluntades de las otras, podais valerme con vna Diosa desta vida, a quien no supe ni pude negar el alma, que se la deuia desde la primera vista.

Sil.--Primo, a gran ventura tendria poder seros de prouecho en alguna cosa, y más en essa que tanto mostrais sentir.

Zel.--Pues no muestro tanto como siento, ni me es possible manifestar la menor parte de mi dolor, y assi tengo por mejor encubrirlo y mostrar su grandeza, como lo hizo el pintor en el que tuuo Agamenon en la muerte de Ifigenia su hija.

Sil.--Quién fuera tan dichosa que os pudiera remediar esse mal, que me duele como a vos mismo?

Zel.--O señora, a vos esse dolor no os quita el aliento, mas este que yo padezco enflaqueze mis espiritus de tal manera, que parece tengo sobre ellos el monte Etna, como el Encelado Ciclope; anegóme el alma en tan profundo mar de rezelos y temores, que perdi de vista todo el esfuerço; y assi es sin duda que forzejaré en estas flaquezas hasta que entregue la vida a la desesperacion: lo qual será presto, segun el coraçon se me aprieta.

Sil.--Iesus, no digais esso, que no lo puedo oir; mejor lo hará Dios, y si yo os soy de prouecho, desde aora me ofrezco para todo lo que yo valiere.

Zel.--Besoos las manos por esse fauor; prometeislo con veras?

Sil.--Prometo.

Zel.--Mirad lo que dezis, no falteis despues a la palabra.

Sil.--Ay Dios mio, y cómo me teneis confusa y muerta por saber lo que es, qué cosa puede auer que yo no haga por vos?; pues a Hipolita Amazona, si os importasse, iria a quitar el cinto más atreuida que Hercules.

Zel.--Assi lo creo yo, y que sois para mayores empresas que él.

Sil.--Acabad ya; dezidme quién es vuestra dama, que pienso que estais burlando conmigo.

Zel.--Bueno estoy para burlas, voime consumiendo en mi sentimiento; y de ser leal a mi muerte, no me atreuo a nombrar la señora de mi vida, y vos dezisme que burlo, como si no se viera claro en mí el bien o mal que tengo.

Sil.--Ay gracia cómo esta? nunca tal se vio, conozcola yo?

Zel.--Muy bien, y la quereis y comunicais, y valeis mucho con ella.

Sil.--Iesus, Dios mio, quién puede ser? es Cremonia mi amiga?

Zel.--No.

Sil.--Que me maten si no es mi prima Francisca, que es muy vizarra y muy a proposito para vuestra condicion, y pienso que ayer visitó a vuestra hermana.

Zel.--Essa mucho menos. Mis pensamientos, señora, siempre pidieron grande alteza y algunas vezes me valio, pero todo fue sueño y burlas de amor, que me dexaua los deseos a mi elecion; mas aora hurtó el viento a mi libertad y pusola presa de pies y manos, como culpada, delante de quien la condenó luego a carcel perpetua con vna señal en el pecho que muestra la razon de mi fuerça, y como donde la ay, derecho se pierde, assi me perdi sin culpa, y quedé con tal pena, que no me dexa dezilla.

Sil.--Yo me rindo, no puedo pensar quién sea, y no estoy poco deseosa de saberlo, por ver cómo os empleaistes.

Zel.--Qué haze aora la señora Eufrosina?

Sil.--En la sala está haziendo deshilados por su passatiempo. Mas por qué lo preguntais?

Zel.--Por vna parte desatino y muero, por otra no sé qué diga ni qué haga. Ay prima mia! Aora sé qué cosa es amor, y pienso que se me acabó la fortuna con él, y me amenaça en su vengança larga desventura, y no puede ser mayor que auer de ser enemigo de mí. Conozco que da dolor alegre, razon loca, temor animoso, plazer triste, luz escura, gloria con pena, salud enferma, vida que es muerte. Todo esto lo siento ahora por experiencia, y huuo tiempo en que nada sentia; y assi creo que estareis lexos de compadeceros de mí, porque no me conocereis ni dareis crédito a lo que digo, y quereis enfrenar vn juyzio particular con la razon comun, y obligarlo a que la siga; mas triste del triste que muere.

Sil.--No os consumais, primo, y si yo os puedo aprouechar, os juro por vida de quanto bien quiero, y assi Dios trayga a mi hermano delante de mis ojos, que es lo que más deseo en esta vida, que haré por vos lo que por mí misma.

Zel.--No de valde se dize que la sangre no aguarda a ser rogada; yo, señora, en vuestra confiança saco fuerças de flaqueza, entregandoos la vida con quantas razones os obligan a defendermela; y si considerais por vanos mis pensamientos, dissimulad con mi intento, pues lo que tuuiere de malo ya es passado, y no tiene remedio el desistir dél, y será cruel la reprehension en la aduersidad; dadme consejo para lo poruenir, pues lo entendeis y sois tan poderosa con la señora Eufrosina.

Sil.--Yo, señor, no os entiendo.

Zel.--Ni yo sé declararme más; sólo sé padecer y sentir lo que se deue a una perfecion tan grande como la suya.

Sil.--Mucho me espanto de vos, señor primo, siendo tan discreto, ponerseos esso en la fantasia, y no puedo creer sino que os burlais; porque lo demas desdize de vuestro entendimiento.

Zel.--Pluguiera a Dios que estuuiera en mi mano hazer lo que entiendo, que ninguno es tan enemigo de sí propio, que consienta en su daño si puede escusarle; conozco que hablo heregias, no me puedo resistir, ni será possible limitar mis deseos, sino es la muerte, y dichosa suerte la mia si me viniesse por tal causa.

Sil.--Los hombres moços, como todo les parece facil y siempre juzgan mal de las mugeres, buscan essos entretenimientos, que siempre paran en mal, y más en partes tan peligrosas como ésta, de que no se puede esperar otro fruto sino grandes escandalos y tiempo perdido. Y si fue esta vuestra intencion, pesame mucho por vuestra parte y por la mia. Por la vuestra, porque no correspondeis a quien sois y a lo que entendeis. Por la mia, porque parece que me teneis en poco y no estimais mi honra.

Zel.--Ay prima mia, no me afrenteis, que no estoy para esso; matadme si erré, y no juzgueis por mis palabras ni disputeis sobre ellas.

Sil.--Yo no quiero hazer caso desso, aunque tengo bien de qué sentirme, mas considerad esto. Vos, primo, no veis quién es Eufrosina, tan noble, que no se le auentajan los Principes, tan rica, que le sobra todo, y que su padre trata de casarla muy aprisa; pues qué fundamento es el vuestro, o a qué proposito emprendeis ocupacion tan disparada?

Zel.--Yo no niego la razon de lo que dezis, mas amor no me consiente seguirla, si bien todos essos inconuenientes me dan continuos combates, porque quien ama sabe lo que desea, pero no ve lo que le está bien, y yo passo más adelante, que veo lo que me conuiene para viuir, y que me importa morir por lo que deseo, pues he conocido que no ay más vida. Una cosa podeis creer de mí, que quando llegué a deziros mi pensamiento, ya fue tan vencido de mi dolor, que no fue possible escusarlo; aora culpadme como quisieredes, que yo no he de huir de los castigos a que me condenaredes, pues el más riguroso me abreuiará la vida y el tormento.

Sil.--Qué bien me estuuiera a mí hablar en esso con la presuncion de Eufrosina, qué cosa para su vanidad! piensa la otra que está por nacer quien la merezca, y es de condicion tan vidriosa, despues de tenerla buena, que en no hablandole a su gusto quiere tomar el cielo con las manos; y bien veis que es fuerte caso poner yo mi vida y honra en el filo de su voluntad; escusad esso lo que más pudieredes, y podreis si quisieredes, y esto es lo más seguro; que todo lo demas es peligroso. No ay furia que al principio no se pueda resistir con buena prouidencia: el daño pequeño si toma fuerças, impossibilita el remedio; frenar apetitos es virtud animosa, y seguirlos peligrosa ignorancia.

Zel.--Prima, no me mateis, que no he hecho por qué; esso es a mala llaga mala yerua; bien conozco que tengo perdida la esperança, y sin ella os descubri lo que vuestras promesas quisieron; gusté de comunicarlo con vos solo, por lo que os quiero, y tambien por dezirlo en estas casas donde enterré la libertad, quedandome por herencia della los cuydados de mi engaño, que no me quereis dexar lograr. Mas pues la desuentura assi lo quiso, sea ella la condenada y padezca yo, que a mí me disculpa quien por fama y experiencia es conocido de todos por sin razon, ciego, y fuerte. Desdichado el dia en que pensé venir a esta tierra, pues hasta el contento que tenia con vuestra conuersacion me pone aora más triste, pronosticando mis males en la cueua de Trofonio[607], con que me falta el gusto de viuir. Perdonadme, señora, qualquier enojo que os dé, considerando la causa que me obliga; dexadme morir en las manos de mis deseos, que son más crueles que las Arpias y que las furias Eumenides; y sabe Dios quánto más querria seruiros que enojaros, mas parece que naci para daros disgustos.

Sil.--Veo os tan aflixido y siento vuestras congoxas tanto, que no sé qué hazerme; por vuestro respeto qualquiera cosa intentara, estorualo el temor de Eufrosina.

Zel.--Yo, señora prima, no puedo obligaros a más de a lo que os obligare vuestra voluntad, pero entiendo lo que podeis, y nunca pensé que faltarades de sustentar el esfuerço que me pusistis; mas bien adiuinaua mi mal quando no lo osaua descubrir, y vos, señora, me sacastis de juyzio y me hizistis mudar la resolucion que tenia de morir antes que confessar.

Sil.--Quién auia de pensar cosa tan impropia? y sabe Dios quánto me pesa aora de saberla, por no poderos valer en essa passion, que yo la tengo muy grande, por tenerla vos.

Zel.--Pues ya que assi es, yo me determino (esto solo para vos) irme a la sierra de la Ossa, donde el cuerpo pene junto con el alma, y assi ganaré la gloria eterna, ya que me desesperais desta, en que pende mi vida.

Sil.--No hagais tal, que es gran flaqueza poner en efeto tales determinaciones y no perseuerar en ellas hasta la muerte, como les sucede [a] algunos, que se entran en Religion, más por los afanes del mundo, que los oprime, que por espiritu que los mueue.

Zel.--El Espiritu Santo inspira donde quiere, y siempre acude con la gracia a quien se prepara para recebilla.

Sil.--Esso es para otros, mas vos sois muy delicado, y criado en regalo, y lleuareis mal essos trabajos.

Zel.--Es tan benigna y fauorable la madre naturaleza, que en todo nos concede y da segun nos disponemos, y aora conmigo no querra ser madrastra.

Sil.--Para qué es hablar en cosas escusadas, y menos en essa, que os la juzgarán a flaqueza de coraçon?

Zel.--Essos son los juyzios que Satanas siembra, mas la verdad está al contrario, y que la mayor vitoria es vencerse el hombre a sí mismo.

Sil.--Antes que os vais, he de poder yo con vos que no os acordeis de tal determinacion, por que tendre por gran culpa ser yo la ocasion.

Zel.--Qué quereis que haga, desengañado de que por todas partes me falta el amparo que me podia assegurar de qualquier peligro? Edipo halló vn pastor que lo saluó de la muerte en la edad de su inocencia. A Ciro le sustentó vna perra. A los fundadores de Roma crió vna loba; sólo yo, desdichado, no hallaré agua en el mar, pues me ha faltado vuestra piedad.

Sil.--Primo, cosas dezis, que me sacais de juyzio, y os quiero tanto, que me duele el coraçon; pero yo no os he de prometer que haré más de lo que pudiere, que será poco y trabajo en vano; yo le tentaré a Eufrosina la voluntad por el mejor modo que supiere, y segun lo que sintiere en ella, assi me atreuere; pero desde luego os digo que me parece cosa impossible; pero ninguno es obligado a más de lo que puede.

Zel.--Ay, prima mia, con menos que esso me sustentareis cien vidas, quanto más que con vuestra buena dicha no me puede faltar esperança, y con ella me quiero ir luego, por no enfadaros; dezidme quándo me mandais que os torne a ver, porque como dexo acá los sentidos, viuiendo allá sin ellos, pueden traerme sin tiempo.

Sil.--Porque desso estoy bien segura, podeis venir cuando quisieredes; pero para tan ardua empresa es necessario que me deis tiempo.

Zel.--Os doy el que mi sufrimiento diere; y si yo tardare, lo que no creo de mí, mandad de parte del amor a las aues enamoradas de vuestro jardin que me llamen, que yo las entendere.

Sil.--Qué cosas teneis, quién vio que entendiessen las aues?

Zel.--Aueis de saber, señora, que todo animal tiene sentido, memoria interior y exterior; y ya se vieron personas a quien la naturaleza, liberal de sus dones, concedio entender las aues, como fue Teresias[608]. Y de Apolonio Tianeo se dize que estando con amigos suyos, vino vna golondrina a dezir a otras que fuessen a la otra parte del muro, donde auia caydo vn asno con trigo, y él entendio lo que dixo; lleuolos allá, y hallaron ser assi.

Sil.--Mas si quisieredes aora hazerme creer essos disparates! y si teneis esa virtud, encomendadlas que tengan cuydado de ver lo que acá passa, y os lo digan.

Zel.--Sabed que tengo tal opinion del estremo de mi amor, que no tendre esso por milagro, que por la fe los montes se mudan y por amor todo se acaba, quando los hados no son enemigos, y ninguno me puede assegurar dellos como vos; assi que tened memoria de mí, si no quereis que se os muera quien tiene la vida para seruiros en lo mismo, de que os doy el tiempo por testigo.

Sil.--Idos en buen hora, que trabajo me ha de costar.

NOTAS:

[606] ¿Diéreis?

[607] Trifonio dice el original.

[608] Sic, por Tiresias.

SCENA SEXTA ZELOTIPO, ANDRADE, ANDRESA.

Zel.--Algun tanto voy más alentado con la esperança que lleuo, mas es tan incierta, que me pone en mil temores. Bien dezia el filosofo Secundo que era refrigerio de trabajo y dudoso sucesso. Mas el otro Poeta llamole largo dolor: porque esperar las promessas del amor es trabajo y carga de gran peso: y como dize Ouidio, muchas vezes se engaña la buena esperança con presunciones de la fantasia y cae vencida del solicito temor; yo le tengo de la grandeza de Eufrosina y de su opinion; porque estas hermosas con estremo siempre lo tienen de locura, y no ay quien les satisfaga; y siendo tan altiua como todas son, no hará caso de mí. Por otra parte considero que la fortuna suele armarse para las tales y la naturaleza ninguna cosa puso tan alta, que el animoso trabajo no la pueda alcançar, esperimentando lo que otros desesperaran, y más si la voluntad es esforçada de su apetito: porque como la necessidad en las aduersidades es más eficaz que la razon, siempre descubre remedio con su diligencia, atropellando inconuenientes; mas éstos son consuelos de condenado, y como no ay esperança sin temor, temo lo que espero y espero lo que temo. Estos dos accidentes tan desconformes causan diuersos mouimientos, cabeças de la Idra con quien mi alma pelea; por esso llamaua Menandro y dezia: O Iupiter, qué graue mal es la esperança! a la sombra della se crió el amor, y éste todo es temores, mas sin él nada es gustoso, y me da ser, de que careceria no teniendole; y quando muera, como Macias, la gloria de ser por Eufrosina me satisfaze, quando no alcance otro premio. En fin, en todo se ha de esperar. A Dios todo le es facil, y nada impossible. Los discretos con la esperança han de conseruar la vida, y el hombre afortunado con ella se sustenta; quiero ir a verme con Cariofilo, contarele lo que he hecho y enseñaráme lo que deuo hazer, pues a todos sobra el consejo en las causas agenas, que en las propias falta. Quinto Curcio lo dize bien: que nuestra naturaleza se puede llamar corta y menguada, pues cada vno en su negocio naturalmente es más ignorante que en el ageno. De otro error vsamos muy grande, que se junta a éste, que siempre tenemos más cuenta con lo passado, que prouidencia en lo por venir. Andrade.

And.--Señor.

Zel.--Qué ay? concertaste alguna cosa con Vitoria?

And.--Doyla a trecientos cuerbos.

Zel.--Por qué?

And.--Fuila siguiendo, por si tenia ocasion de hablarla, y luego aqui a la buelta desta calle dio audiencia a vn estudiante, con achaque de vezino; mas pareceme que será como el otro, que por via de compadre quiere hazer la hija madre. Y acabada esta estacion, adelante en otra calle sale de trauiesa vn zapatero muy galancete, y éste le fue dando caça hasta junto al rio, y de lo que pude entender le pedia zelos.

Zel.--Qué propia condicion de picaros! y de ahi viene a hazer cierto su rezelo, porque despiertan al perro que duerme.

And.--Con todo, él no daua lexos del blanco con la saeta, porque la señora es de las de viua quien vence; y quando vi que la conuersacion iba tan despacio, desesperé de tener ocasion, y vineme por no perder a V. m.

Zel.--Pues mira que te encargo que la comuniques, y veremos de qué pie coxea.

And.--Yo la buscaré, y aora que sé que es golosa, la hablaré más atreuido.

Zel.--Diste mi recado a Cariofilo?

And.--Ya dixe a V. m. que respondio que le esperaua.

Zel.--Vamos a hablarle, que sospecho dormira, porque veló la noche passada, y más con el descanso que tiene, que trae sueño sin cuydados que lo despierten; llama.

And.--Ta, ta.

Andresa.--Quién está ahi?

And.--Sí está, gente de paz. Está en casa el señor Cariofilo?

Andresa.--Quién lo busca? O, señor, V. m. es? suba, que arriba está durmiendo en su aposento desde que comio.

Zel.--Qué vida ésta! tanto regalo no se sufre; vete a casa, que luego voy.

And.--Mas que nunca vayas; que yo tambien he de ir a holgarme y ahorquese todo el mundo, que no tengo vida de juro; y al fin, quien mejor sirue tiene peor paga.

SCENA SEPTIMA ZELOTIPO, CARIOFILO.

Zel.--Ola, cauallero, es de dia? Vos sois vn liron, no haze aqui falta el sueño de Epaminides[609] y Endimion; la vida es breue, y para ayudar a serlo más, quereis pasarla en la imagen de la muerte.

Car.--Qué filosofo es, bendigalo Dios; fue gran pérdida que no fuessedes fisico; cómo disputarades sobre vn plenilunio, y qué misterios hizierades sobre los Eclipses!

Zel.--No perdierades en esso mucho; al menos leuantara figura sobre vuestro nacimiento y supiera qué fortuna os espera.

Car.--Qué grande engaño es esse y quántos nobles sé yo que se han perdido por dar crédito a essos prodigios; y si hablaran conmigo, a ojos ciegos les contara su historia sin errar punto, por la experiencia de sus condiciones, que son los más ciertos Planetas errantes que los hombres tienen. Mas dezidme, qué hora es?

Zel.--Dara las cinco, si ya no las ha dado.

Car.--No puede ser.

Zel.--Sí puede, pues es.

Car.--Mucho he dormido; aora bien, qué cuenta de sí el Monsiur de la capa roja? Vos, don traydor, contento venis, que yo os lo conozco en los ojos.

Zel.--Qualquiera flaca esperança con sufrimiento es poderosa para resucitar vn enamorado muerto de muchos dias, y la calidad del dolor humano es tener esfuerço en el vso dél.

Car.--Sentencioso es el mancebo; pareceme que sois como cierto género de gente que andan siempre pensando deriuaciones para sus propositos, y hallandose perdidos les ponen puntales de grandes risadas para tenerlas en pie.

Zel.--De prudentes es pensar; de necios dezir no pensé.

Car.--Vos, amigo, estudiais más por Caton que por los Meteoros. Sabeis cómo se entiende esso? ay pensar y acertar, y no pensarlo bien y hazerlo mal. Hazedme merced de no fiaros de pensatiuos solitarios, que con especulaciones se venden al mundo. Iuzgad siempre al discreto y prudente por su vida y obras, y por el proceder que tiene en los casos que se le ofrecen, y no os engañe la compostura del rostro y vestido, ni la abundancia de palabras; antes quando le vieredes que se florea con ellas para acreditar su opinion, espera dél menos fundamento, porque todo se le va en flores, y menos si se precia de dezir donayres por parecer discreto. El hombre prudente y cuerdo ni ha de ser triste ni gracioso, sino apacible y bien acondicionado, y de quien no tiene agradable condicion no esperes nada bueno.

Zel.--Vos hareis mil reglas de viuir en paz, pero aueis menester registrallas, y por lo menos no dexar nada de la mano sin que yo lo vea.

Car.--Dexemos esso, y dezidme de vuestro negocio: qué tenemos, hijo o hija?

Zel.--Creedme que soy para mucho, pues entré en tal laberinto.

Car.--Bien digo yo que no venis vos Portugues.

Zel.--Antes vengo tanto, que pues esto acometi, no hallo impossible que no me atreua a intentar.

Car.--Pues más es esso por lo moral que baxar al profundo Reyno de los Heroycos sin ramo de oro.

Zel.--Escogi vuestro consejo, como Iupiter la aguila, y persuadios que me fuistes la codorniz para Hercules.

Car.--Ahi vereis que quien me pario no pario bestia, y que mi cabeça no la hizo platero; en lo demas me podeis enseñar, mas en esta materia muy pintado ha de ser el que me echare el pie delante. Dad crédito a lo que os dixere en esta ciencia, porque a éstas les entiendo los pensamientos.

Zel.--Plegue a Dios que me aproueche, que yo por más cierto tengo que fui a buscar la muerte que la esperança.

Car.--Que será si el cielo se cayesse? lo que os aconsejo es que no embieis naue a Flandes ni pagueis renta adelantada, pues teneis tan flaco ánimo.

Zel.--Cómo hablais sobre seguro! si passara por vos lo que nos passa a los enamorados, no hallarades esta quexa antes de tiempo. Poco nos daña mucho y nadie viue con más trabajo, principalmente el amante pobre es Principe del amor, venciendo con sus fortunas a las de Hercules: porque pelear con el leon Nemeo, que ninguna arma le dañaua, coger el cieruo de los cuernos de oro, traer el puerco cuya vista dio tal temor a Eristeo[610] que se metio en el vaso de metal, atar el Canceruero que escupia veneno, vencer al transfigurado Acheloo, derribar a Anteo, quitar al pastor Español, que tenia tres cabeças y seis braços, las vacas, y despues matar a Caco, que se las hurtó, todo esto es nada en comparacion de los rezelos, sospechas, zelos, temores, cuydados, passiones, desuelos, desdichas, locuras, deseos, injurias, gastos y otros mil males que se sienten y no se dizen por los enamorados; y si no, considerad al mismo Hercules despues de tantas vitorias y ser tan animoso y sabio, cómo le hizo el Amor parecer otro Sardanapalo, y le quemó viuo.

Car.--Con esso me mecieron y cantaua mi ama:

por amor que no conuiene se pierde el bien y el mal viene.

Zel.--Esso es lo que temo; veome delante dél sin merecimientos, oygo dezir que prendio a Marte y que sujetó a los demas Dioses, y desde entonces quedó tan encarniçado, que a los altos y generosos ánimos afrenta mucho más, como hizo al esforçado Sanson, al diuino musico Dauid y al sabio Salomon.

Car.--Ahi os esperaua, que propio es de los enamorados traer estos exemplos por disculpa de sus culpas y no para imitacion de sus virtudes.

Zel.--Bien parla Marta despues de harta; vos porque os veis en los cuernos de la Luna a vuestro saluo, hablais de gorja; pues en las aduersidades se conocen los hombres.

Car.--Cómo, os engañais conmigo, que sé más que siete, y si empieço os dare quinze y falta? porque, mal pecado, todos sabemos vn poco de albeyteria, y más quien la trae tanto entre las manos como yo; ya no hay inocentes; bien sé que es el amor vn cuydado lleno de temores, composicion de males para el coraçon, fuerça que la haze a las potencias del juyzio, quitandole la libertad, oluido de la razon, vezino de la locura, suaue deleyte para los ojos, demasiada fatiga del entendimiento, llaga agradable, sabrosa ponçoña, dulce amargura, deleytosa enfermedad, blanda muerte, mal de males infinitos. Qué os parece, quereis más? vos no sabeis otro tanto, con quanto os preciais de contemplatiuo; pues aun os dire adelante, porque os espanteis y veais que tengo teorica y prática deste negocio. Todo enamorado milita en los Reales deste rapaz Cupido, donde yo tengo autoridad de cabo de ciento, en saber como diestro africano embestir con estas rapacillas y ponelles el hierro, y no ando en escaramuzas y puntos con ellas, que son matreras y saben mucho, y por puntillos no hay quien las lleue, porque en sintiendoos aficionado, os ponen los pies en la boca, y os hazen mil muecas; yo no las sufro sino hasta cierto tiempo, y en teniendolas sujetas, tomo vengança y nunca me las doy a conocer tanto, que no las dexe de manera que imaginen que si no me contentan, que me perderan; y si vos lo hizieredes assi, hareis vuestro negocio, y os reireis dellas como yo.

Zel.--Dize el sano al doliente: Dios te dé salud. Si vos os vierades como me veo, de otra manera lo sintierades, que no es perfeto el amor donde el juyzio no se pierde. Transformarse Iupiter en toro, Neptuno en cauallo, Febo en pastor, qué es sino perder el sentido racional con el bruto apetito, segun nos enseña Apuleyo en su asno de oro?

Car.--Los pusilanimos sienten esso, pero lo contrario hizo Alexandro con la mujer y hijas del Rey Dario y con la amiga de Antipater.

Zel.--Y despues cómo le fue con Rojanes? tratar de la virtud facil es, vsalla obra de Sanson, y de lo que no se tiene experiencia es ignorancia hablar, y assi lo sintio Anibal quando derribó a Glisco de la catedra.

Car.--Muy poco ganareis vos con esso; atengome a sacudillas y dexallas, que assi hazian los dioses de la Gentilidad; lo demas es burla, porque es tan mala ralea la de mugeres, que ya ninguna quiere bien, si no es por el interes, y en quanto ay que darles; yo conozcolas por el diente, y en tanto, lo que la loba haze al lobo le place, y a vn ruin ruin y medio. Amor enseña mil caminos de engañar; prometiendo con franqueza, de promessas las hago ricas; al tiempo de la paga no faltan escapatorias; destos soliades vos ser, mas ya no os parece bien, porque os traxo Dios a estado de gracia, con que renunciastes al hábito destas artes del mundo, que las soliades vsar. Aora os dire, como suelen ellas dezir: perdonele Dios, que buen pecador era. Vos de aqui adelante hablad con voz baxa y traed el rostro modesto, como quien pretende obispar, que el buen enamorado refinado como açucar ha de ser, amarillo, flaco, honesto, asseado, curioso en galas, no afectado, en el andar graue, los ojos eleuados, y tan ventores, que entre las nubes descubran la caça, la persona segura, pronta para qualquier caso de repente, poca risa, mucha cortesia, afable, presuntuoso, constante, solitario, paciente, mortal enemigo de su competidor, si lo tuuiere, zeloso de los vientos, sin darlo a entender, graue, compassiuo, liberal, osado, en ocasiones temeroso, mañoso, musico, contemplatiuo, eleuado, inquisidor de los secretos de los galanes, prático entre damas. De todas estas calidades os conuiene hazer profession para merecer la palma y corona de los martires de Cupido, y ser escrito en el catálogo de los escogidos.

Zel.--Poco se le da al harto del hambriento; como me aueis sobrecogido, hablais dessa manera; guardad la buelta del toro, que a cada puerco le viene su S. Martin, y ninguno diga desta agua no beuere; y siempre se ha visto que los muy resabidos caen en el laço: porque el amor azecha a los más recatados y toma dellos vengança, como hizo Baco de Penteo y Palas de Aragnes.

Car.--La mona no se caza con lazo, y quando esso sea, lo que os digo es que no puede ser más que llouer sobre mojado; yo no niego que soy de los suyos, mas doile del pan y del palo. Pero dexadas porfias, pues más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la agena; tratemos de nuestro negocio, qué es lo que teneis hecho? que quiero ver cómo os ayudastes de mis consejos.

Zel.--Sucediome mejor de lo que pensé, porque al descubrir mi passion, como yo estaua más medroso que Pisandro, acudio la sangre al coraçon, como a parte principal, por socorrer su necessidad, y quedé descolorido como muerto: mi prima, a lo que yo entendi, imaginó que era el negocio con ella.

Car.--Esso será possible que dañe y sea ocasion de mostrarse despues contraria, porque ellas a nadie quieren como a sí mismas, y quanto ven apetecen; y destas cosas son golosas en extremo.

Zel.--Quando yo acabé de descubrir mi pensamiento, despues de passados grandes coloquios, flaquezas y desmayos, me lo contradixo fortissimamente; y quando vio que por mal ni bien no desistia de mi intento, protestando (no sin lagrimas) morir en él, al fin compadeciose de mí.

Car.--Pues quién lo duda? soy vn inocente, no las conozco? y qué os dixo?

Zel.--Que haria lo que pudiesse, tentando el vado de la voluntad de Eufrosina; ahora juzgad qué bien se puede esperar desto.

Car.--El mayor del mundo; teneis subido el segundo escalon, porque luego como la señora Eufrosina, que aora está apartada dessos gustos, sepa que la quereis bien, lo primero dara gracias al amor, porque se acordó della, y cobrará nueuos pensamientos, y hallareis en las constituciones deste rapaz que nadie sabe que le quieren que no quiera poco o mucho, y lo poco el vso y tiempo lo haze mucho: porque todas las cosas nacen, crecen y se enuejezen, y si quereis triunfar desta guerra, como Capitan Romano, aueis de ser tan sagaz como Fabio contra Anibal: guardarle el tiempo y esperarlo, que el buen Romano, estandose quedo, vence, y el buen enamorado disimulando engaña; y en viendo la vuestra, sereis atreuido en acometer; y para serlo, presumid de vos, que vencereis quanto intentaredes, aunque sean brauas más que Iuno, más fuertes que Palas, más castas que Diana. A nosotros nos toca acariciarlas, á ellas obedecernos; y quanto al principio se muestran rigurosas, son despues mansas. Los soldados praticos como yo, aora que sé quando alcanço fauor de vna muger de calidad, que me es de gusto y prouecho, en teniendola rendida y señalada de mi señal, por no aficionarme mucho y venir a ser esclauo de mi gusto, procuro diuertirlo, por no criar cuerbo que me saque el ojo, y ocúpome en hazer empleo en otra y en otras. Desta manera juego con cartas dobladas, y no puedo perder, y aseguro mi mercaduria, por no estar pendiente de la cortesia de la fortuna, y con esto me escuso grandes disgustos. Las mujeres, por lo que deuen a sí mismas, quando menos, son obligadas a guardar castidad; si tienen amor, guardan fe, o con el coraçon o por la verguença, por la estimacion que de las tales hazemos, y assi son mejores amantes que nosotros. Los hombres no es necessario ser castos como Amadis, porque luego les achacan impotencia; y quien tal fama cobra entre las mugeres, dadlo por perdido, y si no preguntad a Orfeo cómo le fue con las de Tracia. Conuiene al que las ha de tratar tener fama de valiente en las ocasiones, de afable y muy secreto; y si tiene esto no le tengais lástima, que yo fiador que no se pierda por lo que a él toca, y no ha menester mejor gayta para pedir por las puertas. Y tomad de mí vna licion, que os aprouechará: nunca desistais de proseguir lo que vna vez empezaredes, por más desdenes que os hagan, que son como gestos de monos; y si no os cansais, cantareis al fin: ya os tengo, peces, en las redes, que se dixo a este proposito; y vuestra prima por mi cuenta que fue a pedir albricias a la señora Eufrosina, y essas carantoñas que hizo son como las de la otra esta noche passada.

Zel.--Pues contadme lo que passó.

Car.--Esta suerte es de las mias, y para escriuirse en la Coronica del mundo con letras de oro; aun aora me rio de cómo fui más determinado que Tarquino y más temeroso[611] que Apio Claudio.

Zel.--Cómo es esso?

Car.--Yo os lo dire; en entrando hallé a la rapaza en armas ligeras, sólo vn manteo y jubon açul; los cabellos trençados, y con vna cofia carmesi y oro, toda temblando y no de frio, con vna apacibilidad que amansara vn leon; empeço a querer hazerme arengas, pensando obligarme, mas yo no tuue paciencia, y lleuela en los braços, sin dexarla tomar tierra, y hizeme sordo y mudo; vierades las lagrimas cocodrilas, como si yo no huuiera oido la facilidad con que las fingen las mugeres; los ayes eran exprimidos, como siluo de culebra, los requerimientos y conjuros humeauan, las culpas y amenazas echauan fuego, y yo callar; las brauezas y fuerças hazian una bateria; no quiero, no quiero, mas echámelo en esta capilla. Lo que os digo es que no fue tan cruel la contienda del juego de los cestos de Hercules; huuo enojos y temas de parte a parte, y fue de manera que desesperé y pensé quedarme burlado; ella mostrando que se rezelaua de que la sintiessen, y yo fingiendo desuios y enojos, sin desaferrar. Finalmente, fuimos al monte, auenturé el resto.

Zel.--Qué, llegastis tan adelante?

Car.--No sino de burlas, tenganlas conmigo; toda la gracia fue, despues de las escaramuzas, oir sus quexas y malas venturas, el culparse y fingirse muerta.

Zel.--Y vos que le deziades?

Car.--Yo reiame, y echandolo todo a burla, toméla en los braços, beuiendole dos rios de lagrimas, y por consolarla, empezé a hazerle mil juramentos, que con el coraçon desdezia.

Zel.--Y esso es bueno? creed que me enfadan essos modos de jurar.

Car.--Más me enfada a mí essa vuestra obseruancia. Hipocresias aora, mi padre? yo reniego dellas; muy recoletos en las cosas que no son de su gusto y muy desreglados en sus apetitos. El codicioso no sufre el diuertimiento estragado del sensual, el soberuio aborrece al ladron, el homicida estraña que aya auarientos. Toda culpa agena es muy graue, por diminuir la propia, que no se ve o la dan disculpa. Todos enmiendan y murmuran vidas vezinas, y las suyas las abonan. Sabeis lo que os digo, amigo mio? o tuerto o derecho, mi casa hasta el techo; aun no estoy à porta inferi, allá vendran los aborrecidos ochenta años; dexadme aora lograr mis años floridos, en quanto tengo tiempo; despues no faltará la merced de Dios y su misericordia, de que la tierra está llena. En poco espacio se saluó el buen ladron.

Zel.--Essa es vna gentil cuenta; por qué cedula teneis vos assegurado esse momento y essa contribucion, que baste para merecer en él? Pues como os acogeis a la misericordia, considerad que anda de compañia con la justicia, la qual no se dobla como la del mundo.

Car.--Esso que vos aora contestais es la misma flaqueza de espiritu, y no fuera yo tan prouido por ningun precio; y aunque dezis verdad y os lo concedo, yo vine al mundo para lograr mi vida, pues tengo tan cierta la muerte, que no es pequeña pena y descuento éste; y si aora no la logro, quando la edad lo pide y permite, el tiempo se me va huyendo, y yo no querria que me dexasse a buenas noches, sin dexar fruto ni señal de la jornada con la congoxa de quién tal pensara. Si yo tuuiera vida de nouecientos años, como los antiguos, anduuierame regalando? Todo era dos dias más o menos, porque auia paño para cortar y desperdiciar; mas vida de quatro negros dias, y estos inciertos y alternados en mal y bien, y que los passe llorando, mala Pascua a quien tal hiziere, y no fuere moço quando moço para ser viejo quando viejo.

Zel.--Essa es vna mala conclusion. Essos esfuerços juveniles y essas quentas vanas tienen muy cierto el castigo; guardeos Dios de pecador obstinado; las más vezes se ven desdichados fines a tales distraymientos. El hombre discreto ninguna cosa ha de temer tanto como a su gusto; nunca os precieis de culpas, porque desmerecereis el perdon; hazed siempre la cuenta de cerca, y no perdereis de vista el arrepentimiento; y aureis oido dezir: tantos mueren de corderos como de carneros: pues mirad por vos, que quien se guardó no erró, y el Señor mandó velar a los suyos por la incertidumbre de la hora; y yo tengo por sin duda que a excessos sensuales no dilata Dios la paga para el otro mundo, y assi se han visto muy grandes castigos.

Car.--No me canseis aora; mirad vos vuestra alma y no tengais cuydado de la mia; yo dare cuenta de mí quando llamen a mi puerta, y no me faltará vn texto para hazerle a vna ley que venga a mi proposito y me ponga en saluo. Y Monseñor Ouidio dize que se rie Iupiter de los amantes perjuros.

Zel.--Al dar la cuenta lo vereis; y tambien ay otro parrafo: No siempre Iupiter se rie de los perjuros amantes, mas a las vezes los oye con orejas sordas. Por esso ninguno presuma que engaña, porque siempre él queda engañado; y por amor de mí, que nunca hagais essos juramentos, porque son segun la intencion de quien los oye. En quanto Dios, estais obligado a essa moça en todo lo que le prometistes; mirad lo que aueis hecho, no engañeis vuestra alma.

Car.--No me canseis con amonestaciones; no sabeis que toda la ciencia que aora se vsa es cautelas sobre propio interes? pues quereis que condene el saber ser vn hombre discreto? Estamos en tiempo de aprender ad panem lucrandum, como dizen los trampistas, que nos siembran la tierra de mentiras, y hallase aora derecho para poder robar y hazer todo lo que pide la voluntad a los poderosos; pues yo soy hijo de peor madre? o por ventura padecio Dios más por ellos que por mí? Lo que veo hazer hago, iré donde los otros fueren. A la rapacilla puse de manera con lo que le dixe, que me quedó tan obediente, que tuue dolor de la cuytada, viendola tan eleuada y aficionada de mí; y pareciendola que lo tenia todo seguro con mis palabras, entretuuome con mil donayres, y quando oyó el pito, que me despedi della, no auia remedio para apartarla de mí, y con grandes ansias se queria venir conmigo: porque éstas son como los musicos, malas de entrar y peores de salir.

Zel.--Assi se destruyen las inocentes, que se fian de nuestros engaños; mas esse negocio es para tener miedo del castigo de Dios, y vna obligacion muy para huir el no cumplilla: vos guardaos no os la hagan pagar y os halleis con el mal en casa.

Car.--Cómo sois gracioso! Soy yo inocente, que me ha de engañar vna moçuela que no tiene mas que la armaçon de los huesos y aquella carilla? pues aunque fuera vna Policena, me riyera della. El mancebo es de los que se aficionan de manera que dexan que lo engañen!

Zel.--No murmureis della, porque podria ser que os deis los golpes en vuestra cabeça; no os fieis de vos en estos casos, que a las vezes corre mas el diablo que la piedra: yo quitárame desse trato por escusar inconuinientes; lo que importa es callar, que yo no daré culpa a ninguna muger que se engaña de promessas de lo que desea y pretende, porque juzga por su coraçon el ageno; y si no huuiesse hombres malos y falsos, no auria mujer errada.

Car.--Y ellas qué hazen? Vino jamas al mundo mal sino por mugeres, armas del diablo, cabeça del pecado? preguntadlo a Salomon y vereis lo que os dize.

Zel.--Mas preguntadle vos cómo le fue con ellas, y vereis cómo les sale siempre al rostro a quien las murmura; y parece permission diuina que paguen por donde pecaron, y tambien por la sinrazon que vsa quien dellas dize mal, siendo dignas de toda alabança; porque la naturaleza no tiene cosa tan necessaria como la muger, y por tal la formó Dios del hombre. Y quánta sea su bondad, dexando las de nuestra ley, que son infinitas las que en virtud y constancia en los martirios no daran ventaja a los hombres, mirad entre las gentiles. Porcia comio brasas por el amor de Bruto, Hisicratea quán fiel compañia fue de Mitridates en todas sus aduersidades, Iulia de grande aficion murio viendo ensangrentada la toga de su marido Pompeyo, Artemisa beuió los poluos de los huessos de Mausolo. Ebandre tanto amó a su marido Capareo, que se lançó con él muerto en el fuego, Hipone, cautiua por sus enemigos en el mar, se arrojó[612] a él por saluar su castidad, y lo mismo hizo Bretona[613] por huir del Rey Minos; y otras muchas que huuo admirables en esta virtud, y en las demás que los hombres tuuieron en paz y en guerra, de que ay muchos exemplos, que testifican sus merecimientos.

Car.--Aunque más las alabeis, no las podeis saluar de que por ellas nos vienen y vinieron todos los males, como lo muestra la fabula de Pandora, y por esso se dize: Quien con damas anda siempre llora y nunca canta. Bolued la hoja, vereis Medea matar hermano y hijos, Clitinestra al marido, la muger de Anfitreon[614] vendello por vn collar de oro, y las de aora la imitan y son otras tales; Tarpea entregar la fortaleza a los enemigos; y todo lo dize el refran: Por mugeres van al infierno, etc.

Zel.--Quántos mayores males hallareis en los hombres, si los mirais con cuydado! y como son maliciosos, embidian la virtud dellas, y con esta rabia murmuran y procuran disfamarlas y con ocasionar escandalos; y aunque reciben de nosotros tantos daños, nos sufren por su buena condicion; mas ya muchas dicen mal y se quexan con razon.

Car.--Qué aprouecha, pues les falta la autoridad? yo os digo que las enredo y las sé burlar; ellas tratan siempre engaños, yo nunca les digo verdad ni tengo ley con ellas; ellas interessadas, yo escaso; ellas mudables en el amor, yo desamorado; ellas libres, yo raposo; assi nos damos en los broqueles, mas yo quedo siempre en pie como gato.

Zel.--Vos sois venturoso, que alcançais lo que quereis y quedais libre; plegue a Dios que sea siempre assi.

Car.--Yo sé echar el arpon donde aferre, y esto es lo cierto, y no eleuaciones y castillos de viento.

Zel.--Essa ley teneis los actiuos de amor, que no tenemos los contemplatiuos, verdaderos martires de Cupido, que pretendemos antes el prouecho de quien amamos que nuestro interes.

Car.--Essos tales ganan lo que ganó Paris Troyano, que despreció dos damas hermosas que le daua Poltis[615] por la gentil Elena, y yo dierala con mil gustos por cualquiera otra de menos peligro con algun contrapeso prouechoso, porque no soy de los que dizen que sabe mejor lo que más cuesta.

Zel.--Esso nace de ser muy sensual. Paris, como perfecto enamorado, amaua más la amorosa conuersacion de Elena que todo otro deleite dessotras; y así deuemos antes amar la hermosura del ánimo que la del cuerpo, porque más durable gusto es contemplar los bienes racionales sin el defeto que la edad causa en la más hermosa cara; los que aman el cuerpo más parecen codiciosos médicos que verdaderos enamorados, y assi leereis que por caricias de blanda conuersacion vencio Cleopatra a Iulio Cesar y a Marco Antonio.

Car.--Para essas tales soy yo Otauiano, y me rio mucho dessotras filosofias; lo que importa es saber a cada vna de qué pie coxea, y en esto vereis quánto más vale el buen natural que la ciencia. Mas quedesse assi la question, pues cada vno tiene su costumbre, y quantos hombres, tantas opiniones. Vamos a dar vna buelta a los puestos, que sobre tarde suele caer caça. Passaré por la calle de la descalabrada, veré si está amarilla del sobresalto de la noche passada, que creo deue de estar algun tanto asolanada; no me tenga por desconocido y desamorado, quiça querra que tornemos esta noche otra vez a vernos, y no quiero desacreditarme en los principios, que no dexo de tenerle alguna aficion a la rapaza.

Zel.--Vamos, y entre dos luzes daremos buelta por mi puesto; quiça contentaré mis ojos, dando sustento a mi alma con ver a la bella Eufrosina.

NOTAS:

[609] Sic, por Epimenides.

[610] Sic, por Euristeo.

[611] Sic, por temerario.

[612] En el original, arrogó por errata.

[613] En el texto portugués de Ferreira, Britonia.

[614] Sic, por Anfitrión.

[615] En el original, Potis.

ACTO TERCERO

SCENA PRIMERA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

Sil.--Qvé soberuias son éstas, señora? quién será poderosa con vos? ya no quereis ver a nadie, todo vuestro entretenimiento es con aquel primo; pues tiempo vendra que tendremos por acá algun pariente.

Sil.--Pues, señora, hago muy bien, cada vno ama los suyos.

Euf.--Es assi, pero estais tan vana, que no se atreue nadie a hablaros.

Sil.--Ay tal cosa? algo me ha visto? si me tuuiesse embidia, qué ventura seria, mas bien sé que burla siempre de todo. Truxome vna carta de mi hermano, con que me alegró en estremo.

Euf.--Y qué os dize en ella?

Sil.--Que espera venir muy rico de allá, y que no me case en su ausencia, porque todo lo quiere para mí.

Euf.--Traygaoslo Dios con mucho bien; mas para esso confío que no será necessario, que si yo tuuiere amparo, no faltará para vos, segun sé de mi padre, que no es el que menos bien desea.

Sil.--Assi confío yo, y con essa esperança viuo, y la tengo de veros Condesa; pero, señora, quanto más, tanto mejor.

Euf.--Quereis mostrarme la carta?

Sil.--De mil amores, y en ella vereis que os besa la manos.

Euf.--Escriue muy bien; mostrásela á mi padre, que se alegrará de verla; vuestro primo y él serían grandes amigos.

Sil.--Como vña y carne, y camaradas en la Corte con otro mancebo natural desta ciudad, criados todos del Rey, y vinieron ambos aqui a holgarse este verano. Mi primo, señora, es hombre de importancia, muy discreto, Poeta, musico y muy galan; en la conuersacion tan afable y entretenido, que os perdereis por él si lo comunicassedes. Ayer os vio y os alabó de muy hermosa; juró que no auia en Palacio dama que os igualasse, y que si allá fueredes, que los embelesarades a todos, mas que le parecia que sereis fria de condicion.

Euf.--Ay mal hora, tan presto me conocio? contadme más desso, por vuestra vida.

Sil.--Assi me salve Dios, que me dixo que no creyera que huuiera en el mundo tal hermosura; y que si la copiaran al natural, sólo el retrato bastaua para matar de repente, como la imagen de la fortuna al mancebo ateniense.

Euf.--Libreme Dios en buena fe, con vuestra licencia, y no lo digo porque lo quiero mal, él me parece vn grande bobo.

Sil.--Ay, ay, en qué? Esso tiene, señora mia? desechaldo, buen galardon es esse: bobo? O qué gracia, sí, desse pie se calça él! piensa el otro que las mata en el ayre y que no hay más bizarria en el mundo que la suya!

Euf.--Por pensarlo él no ha de ser luego, pues se ve lo contrario.

Sil.--Aora no más, no más; entendida sois, señora; lo cierto es que nos azechastis quando hablamos.

Euf.--Pues sí, vistis vos esto? No tenia yo aora otro cuydado.

Sil.--Cómo se haze de nueuas!

Euf.--Qué, me vistes? Iesus, líbreme Dios; ya oy no lo passaré sin falso testimonio.

Sil.--Assi me vea yo Reyna como la vi con estos ojos, y aun la oi reirse, quando él se quedó como muerto con la passion de vna cierta cosa.

Euf.--Y él qué diablos os contaua para tanto sentimiento?

Sil.--Como ella lo vio también lo oiria.

Euf.--Mejor me oyga Dios en su Reino; acerté a passar y no sé cómo miré por vna raja de la puerta, y entonces lo vi sin sentido.

Sil.--Ha, confessar sin tormento; cómo la cogi luego!

Euf.--Qué confiesso yo? he dicho que azeché?

Sil.--No a mí, que las vendo y las reuendo.

Euf.--Mirad, pues, qué cosa para azechar ni hazer caso dél.

Sil.--Pues bien, bien, de aquellas cosas tales tiene ella muchas.

Euf.--Qué buena ventura para desear tenello, antes lo querria perder que hallar; pero hablando verdad, qué os contaua que le hazia estar tan lastimado? Eran algunas necedades?

Sil.--Sí, necio es el moço! pues a fe que si se lo dixesse, que seria cierto el holgarse.

Euf.--Ea, pues, dezid.

Sil.--En buena fe no lo diré, ni me saldra por la boca.

Euf.--Por vida mia, Siluia[616] de Sosa, que lo digais.

Sil.--Señora Eufrosina, verças que no aueis de comer, no las procureis cozer.

Euf.--Si yo lo adiuinare, me lo direis?

Sil.--Podra ser.

Euf.--El más ordinario entretenimiento destos galanes es en amores; contariaos algunos cuydados con ansias de ausencia de la Corte y algunas alabanças vanas.

Sil.--Esso es, mas son de aqui desta ciudad.

Euf.--Y el cuytado tan desfauorecido anda o es de muy enamorado?

Sil.--A vos qué os va? dexadme os ruego, señora; muy bien dizen que las mugeres son muy inclinadas á saberlo todo. Vos qué teneis que ver con los amores del otro?

Euf.--Cómo sois inocente, amiga! qué va en esso aora o qué pesadumbre os da que lo sepa yo? si por saberlo le huuiesse yo de hazer algun mal tercio!

Sil.--Quiça sí.

Euf.--Mas á mí por vn oido entra y por otro sale.

Sil.--Pues, señora, descanse y repose, que no lo he de dezir; qué queria ella? burlar de mi primo y dezirlo a quien lo quisiesse oir?

Euf.--Bien casaré yo con essa fama; qué me vistes vos descubrir? ahora quiero tener enojo por la opinion en que me teneis.

Sil.--Cómo se haze de la enojada! quiere que lo diga?

Euf.--Quiero.

Sil.--Hame de jurar que a viua criatura no lo dira.

Euf.--Iuro por vida de mi señor padre.

Sil.--Assi lo promete como quien es?

Euf.--Prometo.

Sil.--Mire, señora, lo que promete.

Euf.--Acabad ya; Iesus, cómo sois desconfiada; yo no sé qué os diga; por lo que a mí toca, juro a estas letras con que se escriuen las palabras de Dios, pues me hazeis poner la boca en él.

Sil.--Que no lo direis?

Euf.--Que no lo dire. Ay cosa como ésta? aunque yo fuera la mayor parlera del mundo.

Sil.--Aueis de saber, señora, la mayor gracia que aureis oido; él me quiso dar a entender que era perdido de amores de la señora Eufrosina desde la primera hora que la vio; esto con grandes conjuros, que no saliesse de mí.

Euf.--Callad, no me lo digais; mas dezid, es verdad, por su negra vida negrecida?

Sil.--Assi yo viua, que estos eran sus sentimientos.

Euf.--Aora lo aueis mejorado. El diablo me dio adiuinar que él era algun gran loco. Pensará que por ser cortesano le he de estimar? qué de engaños que ay en el mundo! Pareceos qué cosa son hombres desuanecidos, que piensan que todo lo que les viene a la imaginacion es lo cierto, y que en mirando sus ojos, luego les queda el campo por suyo? Mirad, pues, quién para poner en mí el pensamiento; no puedo escusar de tener vn grande pesar de semejante locura. Vistes aquella fantasia de insensato? querria mucho saber si tiene noticia de quién soy o qué vio en mí para presumir esso; y vos, señora, muy desapassionada lo estauades oyendo hablar alto y a buen son, y fuera bien le dixerades que no os dixera tales locuras.

Sil.--Qué le auia de hazer, o qué sabe ella lo que yo le dixe? podiale tapar la boca ó darle con vn palo? En lo que yo tengo culpa y fui vna gran boba, fue en dezirselo. No de valde me rezelaua yo y queria callar; dixelo por acabar con sus persecuciones, que quando empieça nunca acaba, no para otra cosa sino para reirnos; bien adiuinaua yo esse enojo quando me escusaua.

Euf.--Y no es para tenerlo? qué graciosa es!

Sil.--Estas cosas, señora, quanto menos caso se haze dellas más se deshazen. Los hombres tienen ojos y nadie se los puede tapar, ni estoruar los pensamientos. Y las estrañezas de las mugeres en estos casos no se alaban, porque ninguno las obliga ni fuerça a lo que no quieren, y quanto más se descuydan destas memorias, más esfrian el fundamento dellas.

Euf.--No me aconsejeis en esto, que yo sé muy bien lo que me conuiene; y de tener por ligeras las cosas en los principios vienen despues los fines a ser muy pesados; y porque yo entiendo quánto importa atajar malas opiniones, desde aqui os lo digo, que si vuestro primo boluiere acá, que lo desengañeis muy bien, y le digais que no os hable más en esso, o no venga aqui, que no os lo consentiré, ya que estais en esta casa conmigo.

Sil.--Yo merezco todo esto y mucho más; el diablo me mandó a mí hablar. Siempre el callar fue bueno; no ay cosa más prouechosa que el silencio. Bien me temia yo lo que auia de ser, y pues assi lo quise, assi lo tengo; mas de los escarmentados se hazen los arteros; por esso si yo puedo, no me sucedera otra tal.

Euf.--Y pues qué quereis vos, señora, que él se alabe por la ciudad que trata amores conmigo? pareceos que será bien?

Sil.--Para qué es hablar en esso? tan ignorante soy yo, que no entiendo lo que va en este caso? y bien, señora, qué cuenta diera yo de mí dessa manera, si no supiera yo muy cierto que todo es en él piedra en poço? con mis manos me matara; quanto más que yo no alabo ni alabé el hecho, mas echélo a burla y passé ligeramente por ello, como quien no quiere la cosa, ni me acordaua, ni me passaua por el pensamiento pensar en lo que me trató, si no me hablarades en ello; mas por bien hazer, mal recebir, sacóme los ojos porque lo dixesse, y yo sencillamente no lo supe negar, y aora quiereme quitar que no hable con vn primo que tengo por hermano; pues qué parecera esso, hazer caso donde no hay de qué? mejor sería echarlo a las espaldas, que yo segura estoy de hablar más en esta materia.

Euf.--El loco, si viene a mano, andaralo diziendo a todo el mundo, y a mi fama le estara muy mal; que la de las mugeres más consiste en lo que dizen que en lo que es, pues qué cosa para llegar a los oidos de mi padre, qué brauezas hiziera! quedaramos bienauenturadas vos y yo!

Sil.--El cómo lo ha de saber? estais muy engañada, señora; bien podeis descansar en essa parte, porque él es el más callado hombre del mundo, y tiene gran pundonor en serlo; sabeis quánto, que quando me dixo que andaua aflixido, que yo le importuné que me dixesse la causa; dixomela por cumplir conmigo por lo que me quiere, y en ninguna manera me quiso dezir el nombre, diziendome que su mal no lo tenia; mas como nosotras somos siempre inclinadas a saber, hize con él lo que vos aora conmigo, y tanto lo conjuré, que sobre mi fe me lo dixo.

Euf.--Dessa manera se descubren todos los secretos, y de vno en otro dichos secretamente quedan más públicos que la plaça. Todos essos son disimulos y engaños y más engaños, particularmente estos Cortesanos, que tienen por gala ser parleros y deslenguados.

Sil.--Essos serán vnos que se precian de despejados, por lo que dizen: hombre vergonçoso, el diablo lo lleuó a Palacio, y todo su saber lo tienen en la lengua; mas mi primo es muy diferente y tiene otra capacidad.

Euf.--Venga el diablo y escoxa: tales son vnos como otros; del rio manso me guarde Dios, que del brauo yo me guardaré. Estos tales muestran el pan y asconden la piedra. Qué mayor locura y necedad puede auer que ponersele en la cabeça quererme bien?

Sil.--Aora, señora, no hablemos más en esso, y se quitarán quistiones.

Euf.--Sea assi; mas hablando verdad, qué razon le hallais o qué disculpa?

Sil.--Antes, mirandolo sin passion, pues quiere que le responda, es muy grande discrecion; porque vos, señora, sois muy noble, y los grandes espiritus siempre se inclinan a cosas altas; vos muy hermosa, don de naturaleza que tiene juridicion sobre los más claros entendimientos; vos muy discreta, singular excelencia y por lo que más se estima qualquiera persona humana; y finalmente, en vos, señora, estan todas las gracias. Pues siendo esto assi, como es, yo diria que quien no se rinde a tantas causas juntas, que le falta entendimiento para conocellas. Y como mi primo tiene tan viua discrecion, tuuo este conocimiento por su mal, como él repetia. Dezia muy bien quando yo burlaua dél y le reprehendia su poca razon: menos la teneis vos, prima; a vn simple que no alcança lo que yo entiendo, no fuera de admiracion enamorarse de la señora Eufrosina; pues la hermosura tiene tanta fuerça, que Ciro, careciendo del sentido natural, con ver vna muger hermosa lo cobró, y mucho menos será perderlo como Orestes por su Hermione, y la vida como el hijo de Demetrio; quanto más yo, que en viendola me eleué, deslumbrado de su vista, porque nunca vi tal resplandor, y contemplando su interior le consideraua vna alma de mil perfeciones que daua lustre a lo de fuera, publicando marauillas de la diuina naturaleza, de manera que sus excelentes partes traen consigo la disculpa y la razon de lo que causan. Si yo no tuuiera ojos ni entendimiento, me pudiera disculpar, y otras muchas razones que alegaua en su fauor, que no sé dónde hallaua tanto que dezir. Coucluyome y no supe qué responderle; sólo le dixe que se despidiesse desso como de vn impossible; y como he dicho, por vn oido entró y por otro salió, para en quanto deziroslo[617] sino me atormentarades, aunque tuue dolor de sus ansias, que parecian de grande amor.

Euf.--No hablemos más en essas necedades, que me corro de gastar tan mal el tiempo; y os auiso que os guardeis como del fuego de dezirle que yo lo sé, ni cosa alguna otra de mí.

Sil.--Iesus, señora, guárdeme Dios, esso le auia yo de dezir? mejor juyzio me dio el Señor; hallastis la moça parlera? antes me mostré con él tan airada, que desesperado de hallar en mí remedio, con rabia hizo voto solemne de quereros siempre bien y morir por esso.

Euf.--Enterraránlo, y no se perderá en él Venecia, y haránle lo que no hazen al caballo del Rey.

Sil.--Callemos, señora, que viene vuestro padre.

NOTAS:

[616] En el original, por errata, Silua.

[617] Aquí debe de haber errata ó está confusamente traducido el texto portugués: quanto para respeito de volo, senhora, dizer.

SCENA SEGUNDA CARIOFILO, ANDRADE, ZELOTIPO.

Car.--Qué ay por acá? Andrade, qué haze tu amo?

And.--No sé, señor; despues que venimos a esta tierra no le entiendo, pareceme que anda muy enamorado.

Car.--Por tu vida, en qué lo conoces?

And.--Yo soy demonio y nada se me encubre.

Car.--Dime, aqui nueuamente en esta tierra?

And.--Bien lo sabe V. m., no disimule. Ellos encubrense de mí, y al fin lo he de saber, que todo se sabe. Piensan los enamorados que los otros tienen los ojos quebrados, y nada es tan secreto que tarde o presto no se descubra.

Car.--Tú, picaro, te tienes por gran Profeta; mas yo atendriame a Merlin; dónde está aora tu señor?

And.--En su aposento tañendo vna vihuela; mandóme que me fuesse a pasear, por quedarse solo en sus contemplaciones. Todo su entretenimiento aora es trobar o estoruar.

Car.--Voy a ver cómo passa esso.

And.--Vete, que tal cabeça es la tuya como la suya; doylos al diablo a todos juntos y a quanto poder en ellos tengo. No me sacará Dios de seruir escuderos? mas qué digo? éstos aun son peores que çapateros, su exercicio murmurar en su aposento de vnos y de otros. A vnos dizen que son desalentados; a otros faltos de vista, por dezirles inocentes; al otro desluzido, y yo no sé quál es lo mejor o lo peor. A los honrados llaman pobres, á los ricos villanos ruynes. Concertáme esta gerigonza: todo es locura y blasonar de hijos de sus padres, y que a ninguno han de sufrir nada; desprecianlo todo y son poco conuersables; su vanidad ponen en visitar grandes señores; no disimulan ni sufren nada a los criados, y burlanse dellos. Atengome a los que traen las bolsas de sus amos, que no ay oficio en la tierra que no alcancen. Estos pelones nunca leuantan cabeça, y todo su fin es ir a morir a la India y peregrinar en armadas. Fuerte género de gente son estos cortesanos; todos se roen vnos a otros como carcoma; a quien hazen más cortesias y dan más gorradas, desean mayor mal; aora yo he de azechar y escuchar lo que éstos dizen.

Car.--Las de su merced beso; vos estais vn Apolo sobre los muros de Troya, dezid alguna cosa.

Zel.--Ha, señor, que me muero poco a poco y no sé qué ha de ser de mí; siento que se me destila el alma y se me gastan los espiritus.

And.--Ya mi amo empieça a eleuarse; bueno va el negocio, alguna grande historia es ésta, yo no sé qué diablos tiene, ni qué no; solia burlarse de quien queria bien, sino por passatiempo, y pregonauase por más entero y libre que guardenos Dios; yo he de procurar entender dónde va esto; mas si quisiesse bien a Silua de Sosa su prima? y lo presumo, porque quando la va a visitar se limpia y adereza, y persuade a su hermana que le embie presentes; quiero escuchallos.

Car.--No sabeis qué ha de ser de vos? Yo os lo diré: lleuad delante las buenas obras, no espereis que despues de muerto os las hagan acá, que hecha la preuencion, yo fiador que sereis bien recebido en la diuina posada; y no os fieis de herederos que hagan lo que vos no hizistes, que les sobra escusas para no hazerlo.

And.--Es diablo este Cariofilo, todo de buena ventura y de darse al tiempo y holgar.

Zel.--No hablais a proposito, que aun yo no voy allá tan de prisa.

Car.--Buena señal, segun esso no os quereis morir.

Zel.

_Que pene y viuiendo muera Por tan honrada ocasion, Basta por satisfacion._

Car.--Bueno está, mas essa vihuela tiene las vozes sordas.

Zel.--Tales son los oidos de alguna para las mias.

And.--Mal pecado; esso te entrará a ti por casa, antes que la buena ventura; creed que al hombre pobre nada le sucede bien.

Car.--Y os tocastis en su tiempo el Conde Claros, y conozco de vos que lo hariades bien.

Zel.--Esso dexolo yo para vos, que sois todo vna pandorga, y más si es descantada con agallas y pitos de varro. Esto sí que os sonará bien.

Car.--Arte tuuistes aora, aunque poca; aun teneis necessidad de ser más dias mi platicante, porque mi galanteria es superior.

And.--Ya ellos empieçan a burlarse y de ahí vendran a murmurar, que es más sabroso, y por no perder costumbre.

Zel.--Tenemos vos y yo muy diferentes estados: a vos todo os corre viento en popa, y yo canto siempre el cantar de Telamonio.

Car.--Dezid algunos versos, y vere adónde llega vuestra lança, y mirad si os podeis hazer de rogar.

Zel. _Contento con mi cuydado, Dado en mi pecho de assiento, Siento yo que me es prestado Estado en que estoy contento._

Car.--Essos ecos y diriuaciones pienso que llamais flores de componer y grande habilidad. A mí no me agradan tantas rebueltas, al menos vsadas mucho: porque yo querria que mis versos tuuiessen sentencias; y no me peno mucho que sean con harmonia ni desharmonia, porque parece mucha obseruancia de Poeta, y sólo el nombre me calma.

Zel.--No sé si os diga que essa opinion es vulgar, porque el verso ha de seguir arte; y este es el fundamento de su artificio, y si no, hablad y escribid prosa.

Car.--Si he de dezir verdad, essa es la que me satisfaze, sino que el lenguage Portugues ay pocos que lo vsen.

Zel.--Menos ay que lo entiendan, y nace de que todos se esmeran en inuentar nueuas vozes y poner tassa a los bocablos, y no saben ni guardan la compostura y orden de las clausulas, y son tan demasiados en cercenar, que no le queda vestido. Mas dexado esto, al verso no se le puede negar el primer lugar, por muchas razones, y tened vos la opinion que quisieres. Aora quiero os dezir vnas coplas que hize poco ha en Castellano, por ser más recebido y menos glossado.

Car.--Dezid, que ya sabeis que tengo buen oido.

Zel. _En la falta de no veros Sobra a los muertos dolor, Los viuos en conoceros Reciben mortal temor. Los vnos porque no os vieron, Y los otros en miraros, Yguales penas sintieron, Primeros, porque os perdieron, Segundos, por no esperaros. Que quiso Dios tal hazeros, Que a los muertos sois dolor, Y a los que viuen temor, Por no veros y por veros._

Car.--Estan buenas, mas parece que van muy embueltas, y esse veros y no veros es más viejo que Sarra.

Zel.--Pues qué quereis, lenguage nueuo?

Car.--Sí, si pudiesse ser, porque estos diriuados son ya muy ordinarios y enfadanme mucho estos terminos, honrarme por deshonrarme, y son vnas guaridas más trilladas que el camino de la Corte.

Zel.--Sabeis de qué nacen essos fastidios? de estomago dañado, y leer sin gusto a fin de censurar, por mostrar discrecion, es vna purga que haze que no se logre nada en el pecho.

Car.--Con todo, no me negareis que noto bien; pero os dare vn remedio para assegurar vuestra mercaduria: partios a Castilla y dexad a Portugal a los Castellanos, pues les va tan bien en ella. Poned tienda en Medina del Campo y ganareis de comer con glosar Romances viejos, que son apacibles, y poneldes por título obra nueua sobre mal huuistes los Franceses la caza[618] de Roncesvalles; mas temo que ande ya allá el trato dañado como acá, donde lo censuran todo estos criticos que no medran ya chocarreros.

Zel.--Bien me honrais por buenas palabras; pero essos glossadores deuen de saber poco de los muchos y grandes Principes que vsaron el verso, no para cosas de burlas, sino para cosas de tanto tomo, que quando los primeros hombres quisieron hazer peticiones a Dios, ordenaron el verso por mejor, más discreto y breue modo de orar; y los que más fauorecieren la prosa, que vos autorizais, trabajarán por acabar las clausulas en consonantes.

Car.--Digo que teneis razon, mas yo no sé que aya cosa que tanto enfade como estos Poetas vulgares, ni que se puedan sufrir malos versos.

Zel.--En esso vereis quán fina es la poesia, que no sufre vn atomo de descuydo; y assi lo dize Horacio en el Arte Poetica, que no se admite mediano Poeta.

Car.--Y pues vos, en qué rumbo os poneis? de Poeta o de Porreta?

Zel.--No os burleis tanto conmigo, que me correre.

Car.--Esto es para vos agua rosada y fauores que os doy.

Zel.--Qué poca caricia hago yo a estos gustos, como quien lo tiene perdido en la vida y cosas della, sin poderlo emplear donde todo es bien empleado!

And.--Otra vez buelue mi amo a sus sentimientos, y Cariofilo tiene razon, que por todas sus coplas no dare medio real. Atenermeia yo antes a saber notar peticiones, y quando no, a escriuir cartas missiuas, como aquellos que estan en las plaças, que es dinero de cada dia.

Car.--Y pues, fuisteis a casa de vuestra prima o qué teneis sabido?

Zel.--Querria saber y temo.

Car.--Quien mucho mira los fines, nunca hizo buen hecho. Si Anibal considerara la dificultad de passar los Alpes, no enbiara tantos anillos a Cartago. Alexandro inconsideradamente passó el río; echa el dado como Cesar, que la necessidad haze la razon; id a veros con vuestra prima, que ya tardais: porque Alexandro ninguna cosa sufria menos que la tardança.

And.--Esso esperaua yo; con la prima es el negocio, como yo sospechaua; todo al fin se sabe, por más que se encubra.

Zel.--Temo hallar peores nueuas que las que rezelo.

Car.--Estaos ahi, que yo os pagaré lo que es vuestro. No aueis oido dezir que huye la muerte de quien la desprecia, porque ella sigue a quien más la teme?

Zel.--No enojé a mi prima con serle importuno.

Car.--Luego dezis que sois enamorado; qué cabeça para gouernar a Venecia!

And.--Dize la caldera al sarten.

Car.--No ay cosa para acreditaros con ella como que os vea con poco descanso, y que andais con dessasossiego y le dais prisa, porque a las mugeres lo que más obliga es locuras.

And.--Luego vos no podeis errar en valer con ellas, porque otro tendra menos desso y más de moneda.

Car.--El principio y medio dizen que es más que el todo; quebrastis la lança del primer encuentro; deste segundo la lleuareis a tierra con el arçon trasero, como Florestan el buen justador.

And.--Con la paciencia que está mi amo Cariofilo, creed que es determinado, y sabe de memoria estos negocios. Mi amo buen piloto solia ser, no sé qué es esto aora, sin duda que le ha dado algun mal ayre.

Car.--Quereis vn buen consejo de mala cabeça? escreui vna carta y lleuasela a vuestra prima, para que se la dé a la señora Eufrosina; porque destas dize el Castellano, la letra con sangre entra.

Zel.--No la ha de querer dar.

Car.--Qué desesperado sois! quiero enseñaros, pues os tornais a los dias en que nacistes y aueis menester maestro. Aueis de saber que las mugeres son mentiras y trampas en estos negocios; no creais a vuestra prima, que por muy amiga vuestra que sea, siempre hazen vnas por otras, y fingen essos miedos y encarecimientos por hazer mejor su partido; mas en todo tiempo estan dispuestas a otorgar aun más de lo que les pedis. El estar algunas escarmentadas de nuestra poca verdad las haze cauteladas y querer medirlo todo con el tiempo; mas quanta experiencia pueden tener de nuestros engaños, no basta para que se guarden dellos, antes gustan de ser engañadas para su disculpa. Porque a la verdad, nosotros nunca las acometemos a que se echen al amor, siempre nos vamos costeando con su voluntad; y si bien suele suceder, pedir el goloso para el vergonçoso.

And.--Yo os prometo que es Cariofilo matrero.

Car.--Lleuad vos la carta, que nada se pierde, y si no la quisiere tomar, echadla en su regazo y venios como quien arroja barro a pared; si pegare, pegue, y sobre mí que ella tendra cuydado.

And.--Otra historia es aquélla; no entiendo esto bien, mas si a mi amo se le ha puesto en la cabeça enamorar a Eufrosina? si asi es, mandole yo mala ventura, no le arriendo la ganancia. Estos ni temen ni deuen; no ay cosa que no intenten; mas miren ellos allá, no busquen tres pies al gato. Yo estoy contento de verme fuera destos negocios, no quiero sus gustos por sus pesares. Dios me ha hecho merced.

Car.--Este es el mes de los gatos; estamos en Abril, quando rebientan los arboles y crece la sangre, ya me entendeis, que quando la hoja de la higuera haze pie de gallina, etc. Estas todas se tienen por los pies como cerezas, y vuestra prima luego como os venistis dio con la lengua en los dientes, y la señora Eufrosina lloró de placer de auerse acordado el amor della; llaman ellas a esto passatiempo; hará cuenta de passarlo con vos como quien viue en ociosidad, que es la yesca deste fuego, y las armas de Cupido; que a Egisto sola esta causa de viuir ocioso da Ouidio para ser adultero, y la misma haze por vos; querra desenfadarse con ver quatro papeles de amores, pareciendole que todo será gracia, y nunca os pese destas gracias, que de las burlas vienen las veras, y mas éstas muy nobles, que quanto son más altas, estan más cerca de los estremos, y les puede llegar mejor el viento para mouerlas, y empeñanse poco a poco, y viene a ser mucho, porque no pueden limitarse en lo que hazen, por ser en ellas todo en los estremos, y el amor como es sutil se imprime mejor en los espiritus delicados.

And.--Ya lo he entendido todo, no he menester saber más; hazeis vos la cuenta sin la guespeda, guardad no os salga al rebes, y bien sé yo quien lleuará lo peor, porque Cariofilo no haze más que meter los perros en la mata y salirse afuera; tales son los consejeros en los malos sucessos: todos quieren sacar la castaña del fuego con mano agena; mas si mi amo sale con esta pretension, nunca hombre tal hizo; yo no soy amigo de esperanças tan dudosas; con su pan se lo coma, no le tengo embidia. Negocio es este de mucho secreto, y yo muero ya por tener a quién dezirlo, no me detendre sin parlarlo siquiera a su hermana; por esso mire cada vno dónde y con quién habla.

Car.--Sola una duda ay en esto y no tiene otra.

Zel.--Quál?

Car.--Tener ella otro enamorado, porque es muy dificultoso desarraygar voluntades; pero el Propercio, que fue hombre de experiencia, afirma que se muda y rebuelue el amor como lo demas, y que la letra de su rueda es venceras o serás vencido. Vn clauo con otro se saca, y vn amor con otro, y con porfias pudiera ser vencida Penelope; si me creis, no teneis que temer. La fortuna ayuda a los atreuidos, y en esto no pueden escusarse todos los inconuenientes, que amor trae continuas discordias, mas el tiempo haze obedecer a los leones, y con él se ablandan. El agua caba la dura piedra, y con agrado y buen seruicio todo lo vence el amor. Y si esto no os parece bien, amigo mio, quien consigo se aconseja, consigo se despene.

And.--Assi digo yo; hombre de chapa y determinado es el Cariofilo; estotro no parece que es él, porque solia aconsejar a todos: no es possible sino que le han dado algunos hechizos de los que quitan a los hombres sus inclinaciones.

Zel.--Vuestros consejos me dan la vida, que sin ellos no la tuuiera; y pues siempre me hallo bien con executallos, quiero escriuir el papel.

Car.--Dios delante, y mirad lo que hazeis; empeçad con palabras blandas, graues y de crédito, pocas y ciertas, que digan lo vuestro y lo ageno; y si os parece bien, no seria muy malo poner copla al fin con alguna cifra que declare vuestro intento, como vn coraçon asaeteado ó en vñas de leon, y otras semejantes, con vna letra que diga:

Por amor de vos, señora, passé yo la mar salada.

Zel.--Picastes os ya en alguna llaguilla que tuuiessedes, vos heristes en el dedo para escriuir con sangre, que es caso de gran piedad, y seria buena letra:

Coraçon de carne cruda, veslo tu amor aqui[619], etc.

Car.--Mas si quisiessedes competir conmigo sobre esta materia en que yo pienso que soy aguila!

And.--No hay cosa que ellos no glossen; todo lo que hazen los otros no les está bien, y no faltará quien haga con ellos lo mismo y descante en sus cosas por más resabidos que sean. Todo hombre cré de sí vna cosa y piensa de los otros otra.

Car.--Sabeis quánta destreza tengo en cartas de amores, que me atreuo a dezir que leeré de catedra a quantos hay en Paris.

Zel.--Pues leedme a mi alguna cosa que pueda injerir en ésta.

Car.--Soy contento, aora oid notar.

And.--El roer de vñas que mi amo trae, el tirarse los dedos, el escriuir y borrar! Acierta Iuan, piensalo bien y hazelo mal.

Car.--A esta alta y practica filosofia no le penetra la entrañas sino hombre tan experimentado como yo: porque Bartulo ni Baldo nunca passaron de saber hazer vna peticion y vnos articulos acomulativos, y de aqui viene que a sus sequazes, si les hurtais el viento al estilo ordinario de la facultad que tratan, deslizan luego con frialdades y no dexarán el discurrir por vn verosimile et in rei veritate, aunque los açameis como a lebreles. Pues essotros peones de Aberrois, carniceros de naturaleza humana, si pierden el norte a hablar por fimbria intonsa, apoplexia y recetar por cifras, luego se despeñan por vnas gracias hambrientas que a legua muestran el interes y la codicia, y traen muy mala burla: porque es con la vida, que no tiene apelacion. De todos éstos ay entre vosotros grandes remolinos de maliciosa necedad, in vtroque iure, como ellos dizen, más peligrosos que los baxios de Padua. Por esso como huuieredes vista dellos, id siempre con el timon en la mano, y desviaos de su conuersacion y trato, por escusar anotomias en la hazienda.

Zel.--Mucho os diuertis de nuestro proposito.

Car.--Ya soy con vos; assi que digo que son muy raros los que saben tratar esta materia, muchos los confiados y pocos los bien sabidos; porque los sufribles son musicos de sentido y dan mil consonancias falsas.

And.--Vos solo sois el que acierta; tal sea vuestra vida, y para mí éstos que más enmiendan son los que yerran.

Zel.--En qué tono os poneis vos?

Car.--No me atajeis, que no me amarro a Diapante ni a Diapason, porque soy más multiplicado en los puntos que la misma musica.

And.--Confiança como la mar, mas el juyzio buscaldo.

Car.--Mas el fundamento desta arte corre assi: tenemos ciertos puntos fixos o propositos confirmados; declarome: al principio aueis de hazer vna entrada con vna preparacion comedida, vn respeto obediente, vna sumission segura, vna fuerça sujeta, y todo se remate en cumplimientos más prolijos y más sueltos que los de vn Castellano. Exemplo: Pues mi ventura quiso y tal assi, no fue más en mi mano, cien muertes es poco para, etc. De manera que tomada la rienda por estos terminos, que son los elementos desta ciencia más incierta que la Astrologia, podeis escaramuzar por la vega de Granada, con todas vuestras obligaciones a modo de peticion, hasta llegar a poner el cuento de la lanza en P. Siguese luego de aqui boluer sobre lo que pretende pedir, merecer o tener merecido, porque quien bien sirue premio alcança; para lo cual son necessarias eficacissimas y obligatorias razones deriuadas y que tengan energia, codiciosas, mas desinteressadas, que son dos contrarios en vn sujeto, y tan blandas como lima sorda, porque amor toda su guerra la haze por contraminas; assi aueis de procurar que por lo que dezis no seais sentido hasta que le leuanteis la vandera en el muro, porque si os entienden antes, escandalizanse como pajaros de las redes, donde ojos que las vieron ir no les daran más alcanse. Y si les parece que sois buey, y que no pretendeis más que apastar en el prado de la obediencia, y que estareis sujeto a su gusto y hareis lo que quisieren, sin otro fundamento que el de su voluntad, fianse de vos y las lleuareis hasta el Cayro. Ay algunas ariscas y zahareñas que quando pensais que las teneis asidas se os escapan de toda obligacion; y si bien confiessan y acetan la voluntad, niegan la satisfacion. Esta es ocasion de grandes quexas al mundo, y se permite que llegueis a inuocar y pedir vengança al amor, brauear y enfureceros como endemoniado, con tal que con rabia no llegueis a murmurar ni amenazar, que es estilo baxissimo, y nunca os desamarreis de la esperança, porque todo lo alcança el comedido sufrimiento. En alabarla sereis tan continuo, que sea la salsa de quanto le escriuieredes, porque les haze grande apetite, y con la presuncion que de sí tienen no desprecian alabança ninguna, antes estan satisfechas que la merecen, aunque más leuantada sea de punto, tanto que las más feas quieren ser más alabadas.

And.--Dize verdad; doylo al diablo, y cómo las conoce!

Car.--Como son compuestas de vanidad, naturalmente desean ser alabadas, y más de hermosas, que sobre todo procuran y estiman; sucede tambien que se enojan y por daca aquella paja hazen pendencia a fuego y a sangre. Aqui aueis de acudir luego a pedir perdon, aunque sea de sus culpas, y ofrecer obediencia y sujetaros a recebir mil penas, culparos quando no tengais culpa, negar a pies juntos toda sospecha que os condena; si sois culpado, dalle escusa; en caso de zelos, ni confesseis ni negueis; porque dexallas sospechosas quanto a vos y confiadas quanto a sí haze mucho en vuestro fauor; quitalles la ira es importante, porque no dexeis, como dizen, criar la yerba en el trigo, y en teniendola mansa con las blandas disculpas, es conjuncion de mejoraros y acrecentar el premio de los fauores, porque la reconciliacion de los enamorados es con doblados gustos.

And.--Iuro a tal que les sabe los intrinsecos; mas cómo no ha de saber, que éstos de dia y de noche no sueñan en otra cosa? y assi contraminan a las inocentes, que les parece que no ay más en el mundo que dezilles que las adoran, y no saben que ningun hombre les habla verdad, por más bien que las quiera. Antes quanto mayor amor les tienen, más les mienten, por lo que les conuiene; ellas como naturalmente son aficionadas y locamente creen que todo se les deue, creen más de lo que se les dizen (sic), y assi lleuan siempre lo peor.

Car.--Sucede tambien que se os amotinan y hazen rabiar con echar brauatas, por prouar y tentaros de paciencia; a lo qual os aueis de mostrar cordero y muy deseoso de acertar en su seruicio: sufrid afrentas, dissimulad injurias, y razonad largo, que ellas siempre se rinden a porfias. Veis aqui toda la teorica, pero quiere prática y continuacion: porque tomada assi en terminos, queda cruda, y con el vso tiene grande espidiente. Aueis tambien de hazer aqui vna larga digression sobre las calidades de las personas, que es el sinderisis del alma. Distingo: si escriuieredes en ausencia a moça de cantaro, habladla de tú y de vos entreuerado, que llaman honra y media; y para ser apacible, porque no son capazes de los eleuamientos de Garci Sanchez[620], aueis de llamar mona, gata de tripera, paloma sin hiel, rapacilla de mi alma, pidiendola zelos de algun zurrador, porque piense que la quereis bien, los quales nunca pedireis a muger principal, a quien tuuieredes mucho amor, porque lo que es malo para el vientre es bueno para el diente; porque en estas recordais al perro que duerme, daislas municiones con que os hagan guerra, mostrais desconfiança, con abatimiento de ambos; en las otras humildes poneyslas en cuydado de cumplir con vos, por quitaros la sospecha y que creais que os quieren solo, y Dios sabe la verdad; y si la dais esperança de boluer presto a la tierra, os preuiene regalos, pela las sobrecejas y se apercibe para recibiros con trompetas, viendo que tuuistes memoria della y no fuistes como otros que dizen: a muertos y a idos no ay amigos; y si este estilo os parece de lacayos, conuiene assi por hablar en su lenguaje, ya que estamos tan sujetos a vsar la lengua agena donde quiera que vamos y despreciarnos de la nuestra.

And.--Cosas dize este Cariofilo del diablo! mas quánta raposeria sabe! Alomenos ganan los hombres de Palacio aprender estilos varios, aunque ya passó el tiempo en que dezian: mejor es saber que auer; aora es por lo contrario, mas yo atendriame al saber de nuestro Vicario, que lee y entiende, que estos Cortesanos todo lo traen en el pico de la lengua.

Car.--Si escriuieredes a costurera, que habla flautado, se muerde los labios, laua sus manos con jaboncillos, canta de sol fa, inuenta cantares, es perdida por tomar de memoria coplas, da quartos a vn muchacho de escuela porque le lea comedias, si quereis recabar della a pocos lances lo que pretendeis, escreuidla que se estime en mucho, porque lo merece, aconsejandola que sea honesta y no trate conuersaciones odiosas, dandole sospechas de grandes fundamentos. Esta tal es como el villano, toma esperanças de lo que quiere, haze castillos sobre lo que desea, pretende rendiros y por no perderos auentura su persona a quedarse burlada; y para efeto deste intento conuiene darle a comer el negocio por blandos y apacibles terminos, publicando sus gracias y hablandole en ellas, como Heliogabalo al esquadron de sus amigas, representandole más generos de deleytes que los de Cirena, porque ellas son naturalmente vergonçosas; si no las desembolueis, es alargar el tiempo; con buen despejo y gracia desembueltas, os tienen por de buena conuersacion y desean saber qué yerua es el ajo, y nunca les atajeis sus discursos y la cuenta que hazen; mas disimulad, que ellas todo lo esperan, y quando nada alcançan, satisfazense con quexarse de su confiança y de vuestra poca fe; con esto cumplen consigo y con el mundo; y quando queden quexosas, quedan habilitadas. Esto en quanto aquellas que no alcançan cómo sabe la pimienta y rezelan la carga, si no las arman con mañas y sutilezas, con que se disculpen de lo que desean. Mas para con las maestras experimentadas en escandalos son necessarias grandes cautelas y fingir de lo bobo, porque no se azoren, prouarla que no sois como los otros hombres, mostraros inocente de lo que sabeis y dispuesto para passar por qualquier fingimiento; aunque lo más cierto es con estas tales no andar en estas escaramuças; mas ojos por ojos y barba por barba, y ayudaros del lugar y tiempo, que dize el Italiano que perduto non retorna may. Estotras rapacillas, por mostrar vna carta y dar embidia a vna amiga suya, daran quanto tienen.

Zel.--Si alguno os oyera de los que yo conozco, cómo se riyera de vuestros preceptos y arte graciosa; muy poco contestais para satisfazer a los entendimientos de primor, que no sufren sino los escritos de dos palabras, y essas preñadas.

Car.--Ya conozco essos que tienen estilo forjado en breues sentencias y nunca salen fuera de la villa y su término, ni se apartan de los primeros trastes, donde lo puntean todo sobre Conde Claros; y tened por cierto que aunque quieran, no passarán de alli vna tilde, y por su poco discurso fauorecen el vando de la breuedad sin entenderla, y no llegan a conocer la copia de hablar y escriuir.

Zel.--Pues aun yo conozco otros de ralea más plebeya, que se daran en los broqueles con las virgenes Vestales por modos comtemplatiuos, y piensan que ponen la suya sobre el hito, si arremangan los pulsos a ruego de algun nouel que entra de nueuo en la estacada, y sus frases tienen más orin que aquel Romance:

Para qué paristes, madre, vn hijo tan desdichado[621].

Car.--Pues ay otros mesurados que presumen viuir con tratos secretos y hazer contraminas a las sospechas del mundo, que proponen sus argumentos Logicos con autoridades de sentencias en Latin, y luego lo declaran en Romance, y andan muy a lo traidor con los mancebos que tratan de gala, que no aspiran a faldas de olanda. Estos escriuen amores muy a lo discreto; pero vengome dellos con saber que son esclauos de su gusto, y que otros logran sus tributos y burlan de sus donaires, porque siempre los vi burlados del amor, que es niño traidor y apartado de los que con libertad lo tratan y no le esperan a tiro, y a los que aficionados se le rinden, les haze mil pesares.

Zel.--Vos con quanto aueis dicho no llegais a mi puesto, y no os culpo, porque aqui no llegó Rui de Sandi.

Car.--Vna impresa como la vuestra, como es rara, assi tiene dificultosa la bateria; mas en tales casos muestro yo mi suficiencia: porque sabed que el amor que no es fingido mucho mejor se sabe declarar, y en las materias más arduas acuden razones más viuas; y por menos trabajo tengo escriuir a quien os entiende que a quien os aueis de dar a entender, y assi para essa tal que examina pensamientos y responde por Clarimundo[622], conuiene ir muy por sus puntos con introducion y argumento, tomar la tema de alabanças y misericordia, que éstas quieren ser muy alabadas y piensan que consiste en la hermosura el sumo bien. De donde se infiere que es muy de las hermosas la piedad que esperais y pretendeis; y al descuydo entremeted alabanças vuestras, porque os estime.

Zel.--Todo esto es tan comun que en cada rincon se halla, y no es al tiempo ni lo que se vsa.

Car.--Ninguna cosa podemos dezir que ya no sea dicha, mas el amigo se ha de sufrir con su falta, y con ésta se deue fauorecer lo que se dize o haze con buena intencion. En esta materia pocos aciertan y todos reprehenden, y no dexan de aferrarse con Carcel de Amor[623] en lugar solitario, y tienen por tanto conuertillo en Portugues como si fuesse Homero; mas pues llegamos a tratar de antiguedades, qué malo sería hablar por Marco Aurelio[624], que tiene gran copia en dezir?

Zel.--Esso es lo que no quieren aora, sino breuedad, saluo en tratar cada vno su negocio; y con todo creed que tienen en ella grande guarida, pero de qualquiera manera tened por cierto que no se puede escriuir carta de amores sin estar obligada y sujeta a censura y burla.

Car.--Si la materia es de locos, cómo quereis que carezca el argumento de poco juyzio? Mas en esto ay vn bien, que se trata la causa con mugeres, que la más cuerda es muy loca y nunca les parecio mal carta de amores, por más necia que vaya.

And.--Bien os podeis tambien meter en la cuenta de los locos, pues todos los enamorados lo son, ninguno se conoce; y mi amo todo es aora hazer principios a su carta y ninguna acaba.

Zel.--Aora ved lo que tengo escrito, en quanto aueis hecho la correccion.

Car.--Dessa manera poca dotrina lleua mia, y me parece que no sois de vnos que se encierran solos a escriuir, porque alguna mosca no los diuierta de su imaginacion.

Zel.--Yo estoy más diestro de lo que vos pensais.

Car.--Dezid, pues, que yo la he de glossar con vuestra licencia.

Zel.--Para esso estamos aqui.

And.--La vida que estos traen, y quieren ir al cielo! no creo yo en tal santo.

CARTA

Zel.--Si para librarme de la condenacion que temo, la disculpa de mi atreuimiento valiesse, la razon de la fuerça que me hazeis da vozes por mí contra vos; mas por no incurrir en más culpas, escuso darla a quien sin ellas nacio, y para confirmacion de mi inocencia yo me la doy a mí con la pena de las penas que por ella mereciere. Y si este conocimiento con tal contricion es merecedor de alguna remission dellas, sea en descuento de las quentas, que yo de mí le cometo.

Car.--Nada dezis, y perdonadme, porque aquellas penas y aquellas culpas parece estilo de Bula, que absuelue de culpa y pena, y es insufrible, y essotros quentos y desquentos es vn guarismo de vnidad y decena, y assi lo errais todo de proa a popa.

Zel.--No juzgais bien; no veis cómo van engaçadas estas razones?

Car.--Sí, mas hazeis ahi vn[a'] lista de tres partes de la penitencia, contricion, confession y satisfacion, y son vna letania.

Zel.--En este negocio no se puede escusar hablar por pena, dolor y passion, que son los terminos desta ciencia, como cada vna tiene los suyos, si vos no quereis ponerle aora otros nombres y renouar el estilo.

Car.--No seria malo, si pudiesse ser, por satisfazer a los discretos escrupulosos.

Zel.--Aora veis aqui otro principio. Y conuatiendo amor a mi entendimiento especulatiuo, en la contemplacion de vn primor tan primo, por la fantasia ofrecido a lo prático eleuado, forçó la voluntad vencida forçosa, y voluntariamente obedecio a la sensualidad, a lo que la razon no resistio, porque la tengo en ser vencido, y sobre esso perder la vida.

Car.--Todo esso no está bueno ni haze a nuestro proposito; essos terminos son más escuros que los de los pescadores de Homero, y no los entendera Delio nadador; de mí os digo que no entendi palabra.

Zel.--No es forçoso que lo aueis de saber vos todo; y no me marauillo, porque sólo Dios es perfeto. El saber está repartido y cada vno sabe lo que aprendio.

Car.--Pues yo, mal pecado, qué aprendi? Reios de pensar que aya otro soldado más prático que yo.

Zel.--Sí, mas no lo sois con las desta calidad: porque sabed que para con estas que matan en el ayre, importa mucho y es el todo hablar en la carta escuro, porque la tienen por más discreta quanto menos la entienden; y va mucho en esto, y más en la primera, a que no dan respuesta, porque acostumbran responder á la segunda.

Car.--Con todo, si quereis que vaya por ambos, mudad el estilo, y si no vaya todo por vos, que yo lauo mis manos deste hecho; y quando os importare embiar vna carta muy refinada, hablad conmigo y pagadmelo.

Zel.--Dexadme aora errar por mi cabeça.

And.--Si el mal es que mi amo se auia de sujetar a la reprehension que ninguno sufre ni por ella se enmienda; todos piensan que lo saben todo por sí solos, y por más amigos que sean, menosprecian el saber de los otros ellos, y vnos a otros se llaman ignorantes; yo no sé quál es el discreto.

Zel.--Mirad si os agrada otra.

Car.--Dezid.

Zel.--Con justa disculpa pudiera la grandeza de mi dolor negarme el sufrimiento que tengo para viuir en la gloria dél, si yo pretendiesse otra vida; mas como no la siento de mayor gusto, por razon del estremo de mis pensamientos...

Car.--Essa me suena aora en la oreja; cómo lo bueno luego haze consonancia! dadme essa pluma, dexadme empieze otra.

Zel.--Essa va más a proposito, mas no sé si está cumplida.

Car.--Está marauillosa, todo esto se me ofrece aqui:

Por lo que auenturo querer, antes castigo en secreto de vuestra mano que culpas de mi flaqueza en público por escusar ofenderos.

Esta gentil clausula no hay más que pedir; yo me inclino mucho a estas razones, que afierran como ancoras, y acaba muy bien en ésta:

Porque en saber vos sentir me sois deudor de lo que siento y pido consintais que sienta.

Porque esto, señor, remata; ella no perdiera en ir más breue, respeto de la comun opinion, mas la mia es que se ha de escriuir largo a las mugeres.

And.--Alabado sea Dios que acabaron, qué contentos quedan! y yo juraré que es tal la vna como la otra, y aun me inclinara a la primera.

Car.--Vamos, os acompañaré hasta su varrio.

Zel.--Y despues qué aueis de hazer?

Car.--Ire a ponerme en la puente sobre el rio a ver las moças que vienen por agua, y si encontrare vna que ando por su rastro, darele mis toques; por ventura sacaré fuego, que yo no doy passo de valde. Andrade?

And.--Señor.

Car.--Limpiadme estos çapatos y por lo que deueis a virtud componedme el vestido; ya sabeis que teneis en mí vn buen amigo.

Zel.--No veis cómo engorda este pícaro? no cabe en el pellejo.

Car.--Trae conmigo vna cierta pretension, y hemos de ponerlo muy galan y embiallo a su tierra a enamorar todas las moças, y yo dare mi parte.

Zel.--Todo se hará bien quando sea tiempo, mas temo que se nos casse allá.

And.--La mayor prisa que tengo es essa.

Car.--Este moço es de importancia.

Zel.--Cierra essa puerta y vete por ahi.

And.--Id en buen hora, y mirad no vais por lana y vengais tresquilado.

Zel.--Ya entramos en esta calle; no hagais mudança, ni mireis arriba, por si acaso estuuiere Eufrosina en la ventana, no entienda lo que sabeis. O gran ventura! Yo la veo ya, ella se fue, como vió que yo la veia.

Car.--Buena señal; desde aqui hago juramento que lo sabe ya.

Zel.--Esse es otro nueuo adiuinar por lo Pitagorico.

Car.--Apuesto.

Zel.--Apuesto.

Car.--Ea, qué apostais?

Zel.--Idos, que es burla, ojalá fuessedes verdadero.

Car.--Vos lo vereis, que yo soy buen lagarto; a la buelta idos á ver conmigo.

NOTAS:

[618] En el original casa, pero es errata evidente.

[619] Así este segundo verso ni consta ni hace buen sentido; quizás veslo es errata, por véalo.

[620] Alude al poeta García Sánchez de Badajoz.

[621] En el original estos versos están impresos como prosa.

[622] Alude al libro de este título compuesto por Juan de Barros.

[623] Alude al libro de Diego de San Pedro.

[624] Alusión al libro de Fr. Antonio de Guevara.

SCENA TERCERA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

Euf.--Siluia de Sosa, allá viene aquella buena cabeça de vuestro primo, muy eleuado; yo estaua en la ventana, y como lo vi, quiteme luego.

Sil.--Pues cómo, señora, huis assi de un tan gran seruidor vuestro?

Euf.--Sealo vuestro, que sois otro tal juyzio como él.

Sil.--Para qué es tanto menosprecio y dezir tanto mal?

Euf.--No puede dezir lo que en él no haya.

Sil.--Pues qué remedio?

Euf.--Quien le viere andar con el cuello como de grulla, la cabeça de gabilan, que parece que no pone los pies en el suelo de afectado, luego dirá que muestra el viento que trae, como el Triton de Vitrubio.

Sil.--Aora me quiero reir: donde tiene la gallina los hueuos, allí se le van los ojuelos.

Euf.--Assi viua él poco y malo...

Sil.--Como ella querria vista en sus ojos.

Euf.--Quién no ha de echar de ver sus humos? No me guarde Dios si no parece que está embelesado quando mira, como quien nunca vió gente.

Sil.--Cómo te conozco, besugo! quierote bien y digo de ti mal, por dissimular. Busca siempre ocasion para hablar dél y luego dize que lo dira al juez.

Euf.--Pues vistoso es el mancebo para perderse por él.

Sil.--Ni es para despreciallo.

Euf.--Antes lo querria perder que hallar; parece milano hambriento.

Sil.--Poco desso, que me corro: graciosa está la señora.

Euf.--Bueno era para picota de villa, segun es largo.

Sil.--Dexadme, señora, os lo ruego, que me consumo con essas cosas.

Euf.--Iesus, pues no es para consumirse decirla mal de aquel Principe, de la alta Alemania, como si ninguna tuuiera primo sino ella.

Sil.--Pues cada vna estima los suyos.

Euf.--Bendigalo Dios, que no le lama el gato; no le toquen en su primo, ay Iesus!

Sil.--Aora a fe que tantas vezes me ha de dezir de proposito mal dél, que he de venir a dezirle que os aborrezca y dexe de quereros bien.

Euf.--Quanto á esso, nunca dire yo otra cosa; pero sabeis vos, señora, lo que aueis de hazer? ya que despertastes el perro, que estaua durmiendo, y me lo acordastes, desengañarlo de manera que no sepa yo que él habla en mí.

Sil.--Nadie diga desta agua no beuere; cómo entiendo yo estas brauatas!

Euf.--Pues si mi desuentura a tal llegasse, y ella estase riyendo!

Sil.--Pues qué quiere, que llore?

Euf.--No, mas reid y tened placer; de tal cabeça tal seso, y todauia os reis?

Sil.--Voyle aora a dezir como vos, señora, beueis los vientos por él.

Euf.--Hazedlo assi, y mirá no hagais alguna cosa que luzga y parezca; despachaos, no esteis allá cien horas, que nunca acabais quando os poneis á parlar con essa buena joya; no venga mi padre, que bien sabeis como es sospechoso.

Sil.--Bueno va el negocio, pues ya le duele para encubrirlo.

SCENA QUARTA SILUIA DE SOSA, ZELOTIPO.

Sil.--No direis, señor, que no salgo á recebiros á la puerta.

Zel.--No es pequeña merced para mí.

Sil.--Yo estaua reboluiendo vn cofre, y Eufrosina me dixo que os vio venir.

Zel.--Yo la vi, y fue muy gran ventura para quien anda tan ciego, y mayor el fauor de su memoria.

Sil.--Ay Iesus, qué cosas teneis; yo pense que se os auia oluidado esso.

Zel.--Poco cuydado teneis del mio, segun lo que dezis, pues por vuestro descuydo juzgais de mí tan mal; bien parece que pena agena de pelo cuelga.

Sil.--No hablemos en essas ociosidades, pues el más cierto fruto que dan es disgustos, y gastar en ellas la vida nunca dio buen nombre, ni el crédito que de vos tengo me da lugar a creer sino que os burlais conmigo por prouarme.

Zel.--Más cierta burla es dezirme vos esso; y si creyesse que lo decis con verdad, lo sentiria mucho, porque me precio de tratarla con todo el mundo, quanto más con quien me obliga tanto.

Sil.--Todo lo creo de vos, señor primo; mas como he oido que el amor es ocupacion de ociosos, y sé que lo estais aora, he sospechado que puede nacer de aqui vuestro fundamento, y os pido que me hagais merced en dezirme quál es.

Zel.--Querer un grande bien sin ninguna esperança, de donde nacen los deseos homicidas del descanso, que yo solia tener, como se vee en mí: porque no ay saber que baste para acreditar mucho tiempo mentiras, y ser fingido no es de hombres de estimacion, antes de baxo espiritu el tener la malicia y engaño por industria. Y como yo sin ella, forçado de mi suerte, me entregué á mi pensamiento, padezco lo que vos no creeis; sin tener atencion a lo poco que sentis mi dolor, en él me deshago: porque la tristeça con esperança esfuerça el entendimiento, quanto con desesperacion lo consume.

Sil.--Y en todo vuestro juyzio tratais esso?

Zel.--Antes con ninguna parte dél: porque donde ay voluntad no gouierna la razon, y en grande determinacion no hay memoria de inconuenientes. En lobo como Licaon me transformé: en mí se renueuen las crueldades de Busiris y Diomedes: rayo de Palas me haga polvo como á Aiax Oileo[625].

Sil.--Iesus, guardeos Dios de mal; mejor estrella tengais, no digais esso.

Zel.--Si os lo dixe y os lo digo es por no poderlo encubrir, y tened por cierto, que muriendo con el alma en los dientes, confessando esta fe, he de ir suspirando al otro mundo por la señora Eufrosina, ministro de mi desuentura. Tened dolor de mí y acuerdeseos que quien no siente el mal ageno es castigado con no sentir ninguno el suyo.

Sil.--Más os deuiades de acordar vos que es grande error y vicio el apetito, y que es muy falso el parecer que se aceta de la voluntad y no del entendimiento, y me espanto mucho que pueda en vn hombre discreto más su gusto particular que la razon. No hagais caso dessas torres vanas, que cualquier viento las deshaze.

Zel.--Por esso tengo yo vn buen remedio, que a todo repique de mi dolor los leuanto con dobladas fuerças de mi intencion, y quanto más desesperado, tanto más sufrido y sujeto, como quien anticipó tanto el amor a la esperança, que no repara en ella, y como se hizo fuerte en mi voluntad, que lo recogio sencillamente, cerróse por de dentro con la gloria de mi tormento, y dize a los demas esfuerços: Afuera se abre, que en saluo está quien repica. Para qué sois tan cruel y inhumana que no os apiadais de vn estado tan miserable como el mio, estando en vuestra mano el remedio?

Sil.--Mejor me dé Dios el cielo, que en esso puedo nada, y si pudiera, hiziera quanto en mí fuera possible por no veros assi. Tan engañada me teneis, aunque conozco que es mal hecho.

Zel.--El mal para mí solo nacio, y en ser por quien es soy tan auariento dél, que lo zelo de qualquier otro bien que sea de otra naturaleza estraña de mi intencion. Con todo, me persuado (siquiera por viuir) que no sois tan poco mi señora que se os oluidasse quando menos de nombrarme delante del idolo de mi alma. Dezidme la verdad, no me la negueis, si creis que consiste en esso mi vida, que quiero para seruiros. Dadme algunas nueuas, que con qualquiera de mi fauor me pondreis tan contento quanto aora estoy triste. Y acordaos, señora, que la tristeza es causa de muchos males, y que della procede enloquezer y muchas otras enfermedades, de tal manera que llega a darse muerte el que la tiene. Imaginad que soy humano, sujeto a desuenturas humanas; y sucediendome qualquiera destas desgracias, como aora las temo todas, ved qué sentireis; pues yo os digo que estoy muy cerca de enloquecer, y que no duermo con esta imaginacion, y no siento enfermedad que no trocasse por la tristeza en que me consumo: porque más ligero es padecer qualquier tormento que esperallo.

Sil.--No sé qué os diga ni qué haga; en las cosas de peligro toda determinacion es ventura; vos quereis que yo me pierda sin aprouecharos, no sé en qué ley de amistad hallais que busque con mi daño vuestro gusto y que lo querais más que mi razon: matadme antes y descansaré.

Zel.--Ha, señora prima, que vos me matais con essos temores. Al hombre medroso todo le espanta y nunca le ayuda la fortuna. No os quiero yo ni estimo tan poco que no perdiera con facilidad cien vidas por escusar vn disgusto vuestro; y si por esta ocasion presumiera yo que os auia de suceder disgusto, no os metiera en ella.

Sil.--Está mal visto, y me espanto mucho de vos, que me pongais en tan cierto peligro, pues sabeis tanto, y el atreuerse mucho nace del poco saber.

Zel.--Antes el mucho saber haze que no se tema nada, conociendo lo poco que se pierde en todo; mas como no me quereis hazer merced, hallais dificultad, porque no ay cosa tan facil que hecha sin voluntad no parezca muy dificultosa. Muy mal cumplis conmigo lo que me prometistes.

Sil.--Vos no quereis mirar más que vuestro gusto; ruego a Dios que no sea cierta mi profecia. Primo, antes me mataré con mis manos que hablar en esso determinadamente: porque las cosas sin razon no las intenta sino demasiado despejo, y yo tengo muy poco, ni cabe el hazerlo sino en baxos pensamientos o en poco discretos. Assi que no es justo querais de mí lo que no soy para hazer. Verdad es que el dia que me descubristis vuestro pensamiento hablamos en vos, assi como os fuistes, y la dixe que la vistes y alabastes mucho: porque sé que se alegra de ser alabada, como todas; y passando adelante la plática, entre juego y burla, toqué en que me quisistes dar a entender que os enamorastes de su hermosura; mas esto dixelo assi ligeramente.

Zel.--O bienauenturado cuydado el mio, que por más aspero que sea, pues me subio a tal estado, no sentire la cayda de Faeton ni de Icaro, pues basta por dicha auer subido; y si muriere, ire satisfecho en saber que la causa sabe de que muero, que lo que más sentia de mi anticipada muerte era perder la gloria que se alcança de ofrecer la vida. Dadme essa mano, os la besaré por tanta merced, que con razon estaua yo satisfecho que no me auiades de desamparar.

Sil.--Mirad cómo hablais, no os oiga, que he miedo que nos azeche, como el otro dia lo hizo.

Zel.--Por vuestra vida? O, qué cosa seria para mí presumir esso! Vos me vereis aora turbado, que no acertaré a dezir palabra. Grandes cosas me contais, y como quien no dize nada os las dexais dezir, sin hazer caso dellas, siendo tales que me hallo incapaz de merecerlas. Sin duda deueis de ser de ánimo muy liberal, pues de lo que es mucho hazeis tan poco aprecio.

Sil.--Bien presumo tener essa condicion, si me aprouechasse.

Zel.--Pues yo en agradecido no me quedo atras, y mirad cómo todo viene a proposito. Vos inclinada a hazer mercedes y yo a saberlas estimar, parece que no ay más que pedir. Mas qué me dezis, que me azechó? Aora atended acá, esto no se puede ponderar. Vos me certificais que yo le di essa ocupacion? Ay, ay, no, no lo puedo creer; mas no os desdigais, porque ya aureis oido dezir: engañasme y huelgome. No me veis ya otro color? El coraçon me quiere saltar del cuerpo: no de valde se dize que son raros los que tienen juyzio en la prosperidad.

Sil.--Primo, no quisiera que en cosa de tanto peso tengais tan poco recato. No tener secreto es de animos vanagloriosos. Mostrais tanto alboroço, que he miedo que lo oya o lo note, porque nada se le encubre; y si ella entendiesse que os descubri que lo sabe no tendra sufrimiento, y si me consintio que se lo dixesse fue haziendola juramentos que no os diria que lo sabia.

Zel.--O prima mia, si yo os tuuiera de mi parte, quánto más atreuido que Vlises con Diomedes lo acometiera todo! yo, señora, no os pido ya que me sustenteis la vida, que si me la aborrece quien me la da, no la quiero. Pido os que no me quiteis la vanagloria (que assi la quiero llamar, pues assi lo quereis) desta muerte, y haga la señora Eufrosina lo que su condicion y mis hados quisieren.

Sil.--Y yo en qué soy contra vos? qué cierto es todo buen consejo, si no conforma con la voluntad del que lo ha de acetar, ser mal recebido y peor interpretado! no veis quán peligroso es todo lo que intentais?

Zel.--Ya os entiendo; dadme aora dineros y no consejo; fiaos de mí que sé guardar mucho secreto y que soy muy atentado, y que os sacaré en saluo en qualquiera ocasion.

Sil.--Quien bien sentado está no se leuante; y quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoge; no me quiero ver en esse peligro, ni vos me lo aconsejareis.

Zel.--No me quereis entender; sobre mi cabeça que no lo ha de saber persona viua; yo no quiero más de que me deis entrada, y luego salios a fuera y dexadme que me libre por mi justicia; y si me quisieredes hazer vna muy grande merced...

Sil.--Suplico os no me metais en estas cosas, a que no me acomodo ni tengo coraçon para ellas.

Zel.--Esta vez no más, por mi vida, y si no que mala muerte me lleue.

Sil.--Mejor suerte os dé Dios.

Zel.--Dadle vna carta mia, por vida de quanto más quereis.

Sil.--Iesus, guardeme Dios que tal me atreuiesse, ni vos, señor, me lo mandeis, que en ninguna manera lo he de hazer. Buen gouierno es esse, bien me gouernara yo si hiziera esso.

Zel.--Ha, señora prima, aqui del Rey, que me matais. No podre yo alcanzar de vos que me deis este soplo para poder bolar, y subir a esta fortaleza, y hazeros señora de ambos, como lo sereis, si la tuuiere por mia? por qué no quereis reparar que me va en esto el alma y honra, dos cosas inmortales a que todas las vidas se deuen, y muchos por ellas las perdieron, y que mi honra es vuestra?

Sil.--No sé en qué podeis fundar alcanzar cosa tan impossible.

Zel.--En mis pensamientos, que no sin causa me subieron tan alto, y su naturaleza es nauegar sin velas de la razon: porque la fortuna que los habilita no tiene en sus obras más respeto que obligarse a fauorecer a quien se le entrega, y la opinion de los espiritus es como la fee, que no pende de razon ni carece della, porque la tiene en lo que pretende tanto que lo pretende. Dios haze de los humildes grandes, la orden de sus obras se nos encubre a nuestro juyzio: porque solo assi se entiende, y ninguno es su consejero.

Sil.--Esso es edificar sobre arena. No es ya tiempo dessas cosas. Bien sabeis quán poco valen aora merecimientos; sólo en la ventura consiste todo, y ésta vemos que pocas vezes o ninguna ayuda a quien lo merece, y de los que el mundo más espera vemos más aniquilados, que parece que Dios deshaze la rueda de nuestra opinion.

Zel.--Lo mismo digo yo. Quanto más sin razon os parece esta empresa, tanto más cierto está el conseguilla, porque Dios con las cosas pequeñas confunde las grandes.

Sil.--Señor primo, emplead vuestros cuydados en tierra firme, que quien corre por el muro no da passo seguro. No perdais el tiempo en cosa tan fuera de razon.

Zel.--Vos, señora, dezid lo que quisieredes; mas vn desengaño os doy, que soy tan satisfecho y vano de mis pensamientos, porque bolaron tan alto, que si alguno de cobarde se me abatiesse, como a vastardo lo echaria fuera de mí, como la aguila arroja del nido al hijo que no mira derecho al Sol.

Sil.--Quiero tener enojo y no puedo, porque soy vna alma de cantaro; mas qué os parece: si se lo dixesse a su padre, daria yo buena cuenta de mí?

Zel.--No es tan necia ni tan poco amiga vuestra que lo dira; no quiero más de vos de que dexeis caer esta carta donde la pueda ver.

Sil.--Libreme Dios de vuestras demasias; dexaos de tales presunciones, que siempre suceden mal.

Zel.--Cómo hablais sin pena y fuera de sentir mi mal! vos me aueis de hazer esta merced. En todo caso veis ahi la carta, hazed della lo que quisieredes.

Sil.--No, no, no; tomad, tomad.

Zel.--Echalda en esse suelo, porque en ninguna manera la he de boluer a tomar, aunque sepa que he de perderos.

Sil.--Ay triste de mí, si Eufrosina la ha visto! en qué pendencia me aueis metido! yo he de ir luego a quemalla.

Zel.--Quemadme a mí tambien y acabareis conmigo y yo con todo.

Sil.--Ya no quiero oiros más, idos, idos muy en buen hora, que ya he conocido que me quereis mal.

Zel.--Más mal me quereis vos, señora. Voyme, pues assi lo mandais, tan fuera de irme, como de esperança de viuir, pues assí lo quiere la fortuna; y sabed que quedo aqui como Archimenides en Sicilia a la sombra que soy de mí. Esta se va a la compañia de los muertos sin sepultura, y quien aora me mata sois vos.

Sil.--Todo vais consumido; nunca vi muertos hablar sino aora.

Zel.--La muerte no es más que el apartamiento que el alma haze del cuerpo.

Sil.--Por esso digo que no estais vos avn muerto, pues teneis alma.

Zel.--No tengo, que el alma claro está que reside donde ama y no donde anima, y la mia más que todas, porque tiene más razon.

Sil.--Ay, primo, primo, dessas filosofias sabeis vosotros muchas para engañar a las inocentes que os creen. Pues cómo andais y hazeis las demás acciones como viuo?

Zel.--Quedóme vn aliento del alma que me sustenta assi los miembros, que por ella mueue este cuerpo mortal. Assi como en vuestro cofre, en que teneis almizcle, si lo quitais, queda el olor de manera que parece estar presente el almizcle.

Sil.--O, mala cosa, y quánto sabeis; no quiero hablaros más, que estoy muy mal con vos.

Zel.--Sea para hazerme bien, que de los buenos es no pagar mal con mal. No me dexeis del todo a la fortuna.

Sil.--Idos, que todo se hará bien; el diablo me hizo tan aficionada vuestra.

Zel.--Acordaos que viuo no más de en quanto vos quereis que viua.

Sil.--Dexadme, parlero, que nunca acabais.

NOTAS:

[625] En el original, por errata, Atix Olileleo.

SCENA QUINTA ANDRESA, VITORIA.

And.--Comadre, esperame, comadre, sorda Vitoria.

Vit.--Quién llama?

And.--O, mal pesar veais de los Moros, todo oy te vengo llamando.

Vit.--Pues yo no te oia.

And.--Irás pensando en la picaça.

Vit.--Has visto oy aquella persona?

And.--Menos ha de vn año que estuue con él.

Vit.--Y qué te dixo, por su vida negra?

And.--Mira, hermana, contarete muchas cosas que passamos.

Vit.--Estamos aora muy reñidos?

And.--Pues de ahi le viene la tos al gato.

Vit.--Ha, no me lo digas, ya te lo fue a dezir?

And.--Ay, hermana, si tú lo vieras huuieras dolor del cuytado, cómo se desbautizaua, ponia las manos en la hijada, leuantaua el cuello y decia: Dexalda vos a ella, que adelante lo hallará.

Vit.--O mal pesar, quién quiere tener vida? y dónde te halló, hermana?

And.--Venia yo del horno, y porque passaua sin verlo, dixo él: ni yo a vos.

Vit.--Poco ha que me passeó la puerta, y yo entraua; dixome a las espaldas: Ya no quereis hablar como soliades; mas yo le respondi: Quien os deuiere que os pague.

And.--Essos son siempre sus dichos. Mas qué te dixo[626], preguntóme si te auia visto.

Vit.--Y tú que le dixiste?

And.--Fui yo en mala hora y acerté a dezirle, pensando que lo contentaua: poco ha que nos reimos sobre vuestra persona, y en tan mala hora y negra yo se lo dixe.

Vit.--Por qué?

And.--Torna él luego como abispa muy enojado: assi lo pienso yo, por esso soy vn necio, que si tengo alguna pesadumbre con ella, no como ni duermo.

Vit.--Ay, mal hora, assi es, cortado está el niño de frio; no comera con el enojo, bien se le echa de ver en la cara.

And.--Aora escucha, hermana; dixo él hecho vn odre: Aora andar.

Vit.--Dixerale yo: quien pudiere.

And.--Pues assi se lo dixe yo. Él mirando al traues, muy ceñudo, los ojos en el suelo: No he de ser yo siempre bobo; sobre cuernos cinco sueldos. Algun dia me echará menos; entonces me creera, que el bien no es conocido hasta que es perdido: porque yo le digo la verdad de lo que le conuiene. Está ella mal conmigo y no dexa de hablar con quantos van y vienen, sin tener recato vna hora más que otra, aunque le estoy predicando siempre.

Vit.--Hermana, yo me rio desso. No sabe el asno qué cosa son alfeloas[627]. El piensa que soy su esclaua y que me ha de tener sujeta: qué placer, pues, de marido, la cera gastada y él viuo! Mejor juizio me dio a mí Dios que esse. Vieja escarmentada arrejazada va por el agua. Yo conozco a éstos muy bien; todos son aora me veis, aora no me veis; y quien a su enemigo popa, a sus manos muere. He de hablar y reir con quien a mí me diere mucho gusto, y él ni otro más pintado que él no me ha de quitar el poder que tengo. De aqui adelante no seré yo boba, que quien con mal vezino ha de auezindar, con un ojo ha de dormir y con otro velar.

And.--Pues escucha lo que me dixo: si yo caso con ella, sepa por cierto que yo no me fio de mi padre; y cornudo sea yo luego si no la hiziere tener juyzio a su costa, y andar derecha.

Vit.--Esso te dixo? Huelgome mucho, que qual te dizen, tal coraçon te ponen. Por la boca muere el pez, y la liebre cogen a diente; pues [por] sólo esso no me alcance la bendicion de mi madre, que come tierra fria, si más le hablare; que en fin y no de valde dizen: Sea en juego, sea en saña, siempre el gato araña.

And.--Y mañana moriras por hablarle, que quien el diablo conoció vna vez, siempre le queda memoria dél.

Vit.--Pues qué amargura y qué mercado de verças! En buena fe, hermana, yo te digo: vn ruin se nos va de la puerta y otro llega que nos consuela.

And.--Da al diablo tales cuentas; que quien se enoja en la boda la pierde toda, que a él no le ha de faltar, y quien boca besa, boca no desea. Peor será que él se enamore de otra; y sardina que el gato lleua, perdida va, y si él no te quisiera bien, no te dixera esso.

Vit.--Andar en buen hora. Pues qué bien el suyo, yo qué le hago? nunca el demonio acaba con rabio acá, rabio acullá. Dexeme, dexeme aora hablar, que boca tengo de mio y no la voy a pedir prestada, ni le quito la suya. El se podrá escusar de tratar siempre de mí, que por esso dicen; quien no te ama en juego, te disfama. Sea en buen hora, que quien muchas piedras mueue, en alguna se hiere. Toda su rabia es que por qué yo hablo con Filtria y soy su amiga; pues he de serlo y hablarle, aunque más le pese y amargue, y digan lo que quisieren, que donde no hay fuego no se leuanta humo.

And.--Y si el amigo[628] se enoja y se casa y te dexa a buenas noches?

Vit.--Esso querria ver; sí, en buena fe; qué pérdida! venga buen año de pan y vino, que tanto se me da que me quiera como que me dexe de querer; no he de perder por esso el dormir a pierna tendida; hermana, no me quiero cautiuar antes de tiempo; en quanto soy moça quiero lograr la vida, que despues no sé qué será de mí; lo que fuere mio, a la mano me vendra, que, en fin, quien con saluados se mezcla, malos perros lo comen, y quien en ruin sitio pone viña, en las espaldas trae la vendimia. Si aora anda él con este run run, despues mataráme a palos, que quien casa por amores viue con dolores. Algun angel bueno habló ahora por ti en decirme esso, y quiça será él. Quien todo lo quiere todo lo pierde, quien escupe al cielo en la cara le cae; y tanto haze el lobo entre semana, que el Domingo no va a Missa, y si le topo, yo le desengañaré de nueuo, le haré rabiar, que quien dize lo que quiere oye lo que no quiere, y quien mal habla, peor oye. El con aquella negra fantasia de ser ya oficial, piensa que el Rey es su porqueriço. No aya miedo, yo se lo aseguro, que yo le vaya a rogar, que si éste no me quiere, estotro me ruega. Muger soy yo para casarme en camissa, sana y sin lision, ni suzia, ni desaliñada como otras que veo, y para ayudar á mi marido; no me he de perder por apocada, y como dizen: antes quiero vn page holgado, etc.

And.--En buena fe, hermana, dizes verdad. En fin éstos de Palacio nunca salen de casa sino aliñados y luzidos, que es contento verlos; son tan corteses, que siempre tienen la boca llena de señoría.

Vit.--Aquellos nuestros todo el dia no entienden en otra cosa sino en limpiarse y peynarse; todas las noches dan musicas y no entra en ellos pesar. Mas sabes tú qué dizen? que andan siempre sobre su prouecho donde pretenden, y quieren mucho la conclusion.

And.--Conocellos y andar sobre seguro.

Vit.--Lo que yo te digo, que esso es lo mejor; su ventura les valga, pues nos dexan enteras.

And.--O, los enemigos te lleuen, desvergonçada.

Vit.--Pues digote verdad; al fin éssas vemos mejor casadas, estimadas y queridas, y más vale vn dia de placer que ciento de pesar.

And.--Con esso ellos oy buscan vna y mañana otra, y andan prouando vinos.

Vit.--Yo sé vno que no me dexa a sol ni a sombra, y se casará conmigo de bueno a bueno, y lo tendra por gran ventura, mas no lo puedo ver ni pintado.

And.--Quál, aquella cosa que nos dio la fruta quando lauamos, que traia los guantes muy picados?

Vit.--Esse tambien se me oluidaua. Anda beuiendo los vientos, mas empero estotro, yo sé persona a quien le dixo con trecientos juramentos que estaua perdido por mí, y que si yo quisiera, que hiziera y aconteciera.

And.--Sí, mas ellos no tienen sino dia y vito, y en fin, son pajes, que oy estan aqui y mañana en Francia, y en cada tierra reciben vna.

Vit.--No, que estotro es camarero y manda toda la casa, y es toda la priuança de su señor. Bien me conoces: assi es la moça boba, que auia de mirar moços de espuelas?

And.--Luego por esso desprecias estotro, nuestro conocido, y lo traes assi por los aires? Pues assegurote que todos hablan de gorja.

Vit.--Bien sé yo cierto que si yo quisiesse, que daria él gracias a Dios. Pues vno destos de cabello rizado, recien venido a esta tierra, que se derrite como alfeñique, te digo que me sigue sin perderme de vista, y es muy gentil hombre.

And.--Quál es esse?

Vit.--Vno que anda aqui pocos dias ha, y segun me dizen vino de la Corte: de muy brauo se hace corcouado; anda medio embozado, echa la capa a izquierdas, habla con la cabeça, yo hago burla dél, él me dize: luto a tal que os he de hurtar[629], porque essos ojos me matan. Veslo, aculla viene: al ruin, como lo mientan, luego lo encuentran.

And.--No digo yo assi, que éste es nuestro Cariofilo.

Vit.--Este es el hijo de tu señora?

And.--Este es.

Vit.--Bien parecido es a su hermana, como si lo pintaran; dauame el aire y no caia en esso. Poco ha que lo veo aqui.

And.--Poco ha que vino, aurá vn mes, con vn primo de vuestra Siluia de Sosa.

Vit.--Tambien esse es galan mancebo, mas tan graue y sesudo, que no habla palabra.

And.--No hables tú en estotro nuestro, que es la mejor persona que pensé ver en mi vida, tan afable, tan chocarrero; todo es el mismo entretenimiento, y en casa muy gracioso.

Vit.--Luego sera tabanillo hablador.

And.--Verlo con su hermana hará morir de risa con las cosas que le dize, las burlas que con ella haze, y luego vase con nosotras y nunca nos dexa.

Vit.--Ella lo querra mucho con esso?

And.--Pierdese por él, no le den otra cosa sino a su hermano; él tambien se mira en ella como en vn espejo, ruegale que le diga si es enamorada. Entonces dizeme él a mi: Veni aca, mi señora Andresa, vos deueis de ser la Secretaria; si me mostrais el galan, teneis de mí vnas chinelas, que lo deseo conocer para darle la obediencia y hazerle la cortesia cuando lo topare.

Vit.--Será grande amigo tuyo?

And.--El mayor del mundo; ver los consejos que me da, dizeme: Mira acá, moça, fiate de mí. Quieres vn consejo de amigo? no cures de enredarte con amores mecanicos, que hieden a zerotes, ni los vayas a buscar mas lexos, ya que hallaste los mios en casa; lo que has de hazer por vn villano ruin que te quiebre las costillas a palos hazlo conmigo, que te lo sabre agradecer, y más que yo contribuyo largamente, doy çapatillas, tocas, jubones y cintas; y luego dize cosas que no tienen fin.

Vit.--Ay, ay, algun gran desvergonçado es; pues aun a mi no me ha dicho tantas cosas.

And.--Callemos, que llega junto a nosotras.

NOTAS:

[626] En el original digo, pero parece errata.

[627] En la traducción castellana, alfeolas; en el texto portugués, alfeloas.

[628] En el original, por errata, amiga.

[629] Huartar, por errata.

SCENA SEXTA CARIOFILO. VITORIA. ANDRESA.

Car.--Beso las manos dessa persona mil quentos de vezes.

Vit.--Diz que sí, librenos Dios; a ti va, suegra.

And.--Mas a ti, nuera.

Car.--Huelgo mucho con esse parentesco, con tal que sea yo el esposo.

Vit.--Lexos va su aguero, con sol passe él por nuestra puerta.

Car.--Por qué sois tan libre, señora? quién os dize que por ser tan hermosa estais obligada a poner los pies sobre todo?

Vit.--Pues bien, son desgracias.

Car.--Por estas que me nacen, que os he de hurtar, porque estais mal empleada en esta tierra, y yo sé otra en que podeis triunfar.

Vit.--Quereis vos? daldo por hecho. Pensais que aquello es poco? comed naranja y cortareis la colera.

Car.--Burlais de mí, señora? sea en buen hora, no es pequeña ventura essa. Pues sabed que no ay cosa que assi me rinda como estos requiebros con desdenes: porque soy tan sujeto a vna gracia robadora, y a vn rostro triguero, que por toda la vida no boluere el pie atras. Andresa, hija, vos me aueis de valer con esta moça, si quereis que seamos amigos, o al menos porque no veais mal pesar de mí, pues veis cómo me trae atropellado, y con quanto mal me haze, no le puedo querer mal, ni me lo parece.

Vit.--Echase muy bien de ver. No se habla en otra cosa en la plaça.

Car.--Oisme vos, amiga mia?

Vit.--Ay, Iesus, pues no?

And.--Si ella quiere, no ha de quedar por mí.

Car.--A proposito. No me pagueis con escusas, que no me está bien, y yo no quiero que haga ella por mí sino lo que mereciere.

Vit.--Sí, paja y cebada lo que basta, assentalde la paga.

Car.--Ha de vna traydora, por qué teneis essos ojos tan trauiessos?

Vit.--Mal hora y negra, vistes en lo que ha dado? pues qué le haremos?

Car.--Si vos me dierades poder sobre ellos, yo me atreuiera a hazellos muy mansos.

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