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Orígenes de la novela, Tomo II (part 2 of 6)

Part 2 of 6 · Marcelino Menéndez y Pelayo · Public domain text

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Contents (6)

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Orígenes de la novela, Tomo II (part 2 of 6)

En tus palabras, señor, as mostrado que pudo Amor prender tu libertad y no tu virtud, lo qual se prueua porque segund te veo deues tener mas gana de morir que de hablar, y por proueer en mi fatiga forçaste tu voluntad, iuzgando por les trabaios pasados y por la cuyta presente que yo ternía de beuir poca esperança, lo que sin duda era assí, pero causaste mi perdicion como deseoso de remedio y remediastela como perfeto de iuyzio. Por cierto no he avido menos plazer de oyrte que dolor de verte, porque en tu persona se muestra tu pena y en tus raçones se conosce tu bondad; siempre en la peior fortuna socorren los virtuosos como tú agora á mí heziste, que vistas las cosas desta tu carcel yo dubdaua de mi saluacion creyendo ser hechas más por arte diabólica que por condicion enamorada. La cuenta, señor, que me as dado te tengo en merced; de saber quien eres soy muy alegre; el trabaio por tí recebido he por bien enpleado. La moralidad de todas estas figuras me ha plazido saber puesto que diuersas vezes las ví; mas como no las pueda ver sino coraçon catiuo, quando le tenía tal conoscialas, y agora que estaua libre dubdaualas. Mandasme, señor, que haga saber á Laureola quál te vi, para lo qual hallo grandes inconuenientes porque un onbre de nacion estraña ¿qué forma se podrá dar para negociacion semeiante? Y no solamente ay esta duda pero otras muchas. La rudeça de mi engenio, la diferencia de la lengua, la grandeza de Laureola, la graueza del negocio, assí que en otra cosa no hallo apareio sino en sola mi voluntad la qual vence todos los inconuenientes dichos, que para tu seruicio la tengo tan ofrecida como si ouiese seydo tuyo despues que nascí. Yo haré de grado lo que mandas. Plega á Dios que lieues tal la dicha como el deseo, porque tu deliberacion sea testigo de mi diligencia. Tanta aficion te tengo y tanto me ha obligado á amarte tu nobleza, que avría tu remedio por galardon de mis trabaios. Entre tanto que vo, deues tenplar tu sentimiento con mi esperança porque quando buelua, si algund bien te truxere, tengas alguna biua con que puedas sentillo.

EL AUCTOR

E como acabé de responder á Leriano en la manera que es escrita, informeme del camino de Suria, cibdad donde estaua á la sazon el rey de Macedonia, que era media Jornada de la prision donde partí, y puesto en obra mi camino, llegué á la corte y despues que me aposenté fuy á palacio por ver el trato y estilo de la gente cortesana, y tanbien para mirar la forma del aposentamiento por saber donde me conplía yr ó estar ó aguardar para el negocio que quería aprender. Y hize esto ciertos días por aprender meior lo que mas me conuiniese, y quanto más estudiaua en la forma que ternía, menos dispusicion se me ofrecía para lo que deseaua; y buscadas todas las maneras que me auían de aprouechar, hallé la mas apareiada comunicarme con algunos mancebos cortesanos de los principales que allí veya, y como generalmente entre aquellos se suele hallar la buena criança, assí me trataron y dieron cabida que en poco tienpo yo fuí tan estimado entrellos como si fuera de su natural nacion, de forma que vine á noticia de las damas; y assí, de poco en poco, oue de ser conoçido de Laureola y auiendo ya noticia de mí, por más participarme con ella, contauale las cosas marauillosas de Spaña, cosa de que mucho holgaua, pues viendome tratado della como seruidor, pareciome que le podría ya dezir lo que quisiese; y vn día que la ví en vna sala apartada de las damas, puesta la rodilla en el suelo, díxele lo siguiente:

EL AUCTOR Á LAUREOLA

No les está menos bien el perdon á los poderosos quando son deseruidos, que á los pequeños la vengança quando son iniuriados; porque los vnos se emiendan por onrra y los otros perdonan por virtud, lo qual si á los grandes ombres es deuido, mas y muy mas á las generosas mugeres que tienen el coraçon real de su nacimiento y la piedad natural de su condicion. Digo esto, señora, porque para lo que te quiero dezir halle osadia en tu grandeza, porque no la puedes tener sin munificencia. Verdad es que primero que me determinase estoue dubdoso, pero en el fin de mis dubdas toue por meior, si inumanamente me quisieses tratar, padecer pena por dezir, que sofrilla por callar. Tú, señora, sabras que caminando vn día por unas asperezas desiertas vi que por mandado del Amor leuauan preso á Leriano, hijo del duque Guersio, el qual me rogó que en su cuyta le ayudase, de cuya razon dexé el camino de mi reposo por tomar el de su trabaio; y despues que largamente con el caminé vile meter en vna prision dulce para su voluntad y amarga para su vida, donde todos los males del mundo sostiene, dolor le atormenta, pasion le persigue, desesperança le destruye, muerte le amenaza, pena le secuta, pensamiento lo desuela, deseo le atribula, tristeza le condena, fé no le salua, supe dél que de todo esto tú eres causa, iuzgué, segund le ví, mayor dolor el que en el sentimiento callaua que el que con lagrimas descobría, y, vista tu presencia, hallo su tormento iusto. Con sospiros que le sacauan las entrañas me rogó te hiziese sabidora de su mal. Su ruego fue de lastima y mi obediencia de compasion. En el sentimiento suyo te iuzgué cruel, y en tu acatamiento te veo piadosa, lo qual va por razon que de tu hermosura se cree lo vno y de tu condicion se espera lo otro. Si la pena que le causas con el merecer, le remedias con la piedad, serás entre las mugeres nacidas la más alabada de quantas nacieron. Contenpla y mira quanto es meior que te alaben porque redemiste, que no que te culpen porque mataste; mira en qué cargo eres á Leriano, que avn su passion te haze seruicio, pues si la remedias, te da causa que puedas hazer lo mismo que Dios, porque no es de menos estima el redemir quel criar: assí que harás tú tanto en quitalle la muerte, como Dios en darle la vida. No sé que escusa pongas para no remediallo. Si no crees que matar es virtud, no te suplica que le hagas otro bien sino que te pese de su mal, que cosa graue para tí no creas que te la pidirya; que por meior avrá el penar que serte á tí causa de pena. Si por lo dicho mi atreuimiento me condena, su dolor del que me enbía me asuelue, el qual es tan grande que ningund mal me podrá venir que yguale con el que me causa. Suplícote sea tu respuesta conforme á la virtud que tienes y no á la saña que muestras, porque tú seas alabada, y yo buen mensaiero, y el catiuo Leriano libre.

RESPUESTA DE LAUREOLA

Así como fueron tus razones temerosas de dezir, assi son graues de perdonar. Si como eres de Spaña fueras de Macedonia, tu razonamiento y tu vida acabaran á vn tiempo, assi que por ser estraño no recebiras la pena que merecias, y no menos por la piedad que de mi iuzgaste, como quiera que en casos semeiantes tan devida es la iusticia como la clemencia, la qual en tí secutada pudiera causar dos bienes: el vno, que otros escarmentaran, y el otro que las altas mugeres fueran estimadas y tenidas segund merecen. Pero si tu osadía pide el castigo, mi mansedumbre consiente que te perdone, lo qual va fuera de todo derecho, porque no solamente por el atreuimiento deuias morir, más por la ofensa que á mi bondad heziste, en la qual posiste dubda; porque si á noticia de algunos lo que me dexiste veniese, más creería que fué por el apareio que en mi hallaste que por la pena que en Leriano viste, lo que con razon assí deue pensarse, viendo ser tan iusto que mi grandeza te posiese miedo, como su mal osadia. Si mas entiendes en procurar su libertad, buscando remedio para él hallarás peligro para tí; y auysote, avnque seas estraño en la nación, que serás natural en la sepoltura. Y porque detenerme en plática tan fea ofendo mi lengua, no digo más, que para que sepas lo que te cumple, lo dicho basta. Y si alguna esperança te queda porque te hable, en tal caso sea de poco beuir si más de la embaxada pensares vsar.

EL AUCTOR

Quando acabó Laureola su habla, ví, avnque fue corta en razon, que fue larga en enoio, el qual le enpedía la lengua; y despedido della comence á pensar diuersas cosas que grauemente me atormentauan. Pensaua quan alongado estaua de Spaña, acordauaseme de la tardança que hazia, traya á la memoria el dolor de Leriano, desconfiaua de su salud, y visto que no podía cunplir lo que me dispuse á hazer sin mi peligro ó su libertad, determiné de seguir mi propósito hasta acabar la vida ó leuar á Leriano esperança. Y con este acuerdo uolui otro día á palacio para ver qué rostro hallaria en Laureola, la cual como me vido, tratóme de la primera manera sin que ninguna mudança hiziese: de cuya seguridad tomé grandes sospechas. Pensaua si lo hazía por no esquiuarme, no auiendo por mal que tornase á la razon comentada. Creía que disimulaua por tornar al propósito para tomar emienda de mi atreuimiento, de manera que no sabia á qual de mis pensamientos diese fé. En fin, pasado aquel dia y otros muchos, hallaua en sus aparencias más causa para osar que razon para temer, y con este crédito, aguardé tiempo conuenible y hízele otra habla mostrando miedo, puesto que lo tuuiese, porque en tal negociacion y con semeiantes personas conuiene fengir turbacion: porque en tales partes el desenpacho es auido por desacatamiento, y parece que no se estima ni acata la grandeça y autoridad de quien oye con la desverguença de quien dize; y por saluarme deste yerro hablé con ella no segund desenpachado, mas segund temeroso.

Finalmente, yo le dixe todo lo que me parecio que conuenia para remedio de Leriano. Su respuesta fue de la forma de la primera saluo que ouo en ella menos saña, y como avnque en sus palabras avía menos esquiuidad para que deuiese callar, en sus muestras hallaua licencia para que osase dezir. Todas las vezes que tenia lugar le suplicaua se doliese de Leriano, y todas las vezes que gelo dezia, que fueron diuersas, hallaua áspero lo que respondía y sin aspereza lo que mostraua; y como traya aviso en todo lo que se esperaua prouecho, miraua en ella algunas cosas en que se conosce el coraçon enamorado. Quando estaua sola veyala pensatiua, quando estaua acompañada no muy alegre; erale la compañía aborrecible y la soledad agradable. Más vezes se quexaua que estaua mal por huyr los plazeres. Quando era vista fengia algun dolor, quando la dexauan daua grandes sospiros. Si Leriano se nombraua en su presencia, desatinaua de lo que dezía, boluiase supito colorada y despues amarilla, tornauase ronca su boz, secauasele la boca; por mucho que encobría sus mudanças forçauala la pasion piadosa á la disimulacion discreta. Digo piadosa porque sin dubda segund lo que despues mostró ella, recebia estas alteraciones más de piedad que de amor, pero como yo pensaua otra cosa viendo en ella tales señales, tenia en mi despacho alguna esperança; y con tal pensamiento partime para Leriano y despues que estensamente todo lo pasado le reconté, díxele que se esforçase á escreuir á Laureola, proferiéndome á dalle la carta, y puesto que él estaua más para hazer memorial de su hazienda que carta de su pasion, escriuio las razones de la qual eran tales.

CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA

Si touiera tal razon para escreuirte como para quererte, sin miedo lo osara hazer, mas en saber que escriuo para tí, se turba el seso y se pierde el sentido, y desta causa antes que lo començase toue conmigo grand confusion. Mi fé dezia que osase, tu grandeza que temiese. En lo vno hallaua esperança y por lo otro desesperaua, y en el cabo acordé esto; mas guay de mí que comence temprano á dolerme y tarde á quexarme, porque á tal tiempo soy venido que si alguna merced te meresciese no ay en mí cosa biua para sentilla sino sola mi fé. El coraçon está sin fuerça, y el alma sin poder, y el iuycio sin memoria. Pero si tanta merced quisiesses hazerme que á estas razones te pluguiese responder, la fé con tal bien podria bastar para restituir las otras partes que destruiste. Yo me culpo porque te pido galardon sin averte hecho seruicio, avnque si recibes en cuenta de servir el penar, por mucho que me pagues siempre pensaré que me quedas en deuda.

Podras dezir que cómo pense escreuirte; no te marauilles que tu hermosura causó el aficion, y el aficion el deseo, y el deseo la pena, y la pena el atreuimiento; y si porque lo hize te pareciere que merezco muerte, mandamela dar, que muy meior es morir por tu causa que beuir sin tu esperança. Y hablandote verdad, la muerte sin que tú me la dieses yo mismo me la daria, por hallar en ella la libertad que en la vida busco, si tú no ouieses de quedar infamada por matadora, pues mal auenturado fuese el remedio que á mí librase de pena y á tí te causase culpa. Por quitar tales inconuenientes te suplico que hagas tu carta galardon de mis males, que avnque no me mate por lo que á ti toca, no podré beuir por lo que yo sufro, y todavía quedarás condenada. Si algund bien quisieres hazerme no lo tardes, sino podra ser que tengas tienpo de arrepentirte y no lugar de remediarme.

EL AUCTOR

Aunque Leriano segund su graue sentimiento se quisiera más estender, vsando de la discrecion y no de la pena no escriuio más largamente; porque para hazer saber á Laureola su mal bastaua lo dicho, que quando las cartas deuen alargarse es quando se cree que ay tal voluntad para leellas quien las recibe como para escriuillas quien las enbia; y porquél estaua libre de tal presuncion, no se estendio más en su carta. La qual despues de acabada recebí con tanta tristeza de uer las lágrimas con que Leriano me la daua, que pude sentida meior que contalla; y despedido dél partíme para Laureola, y como llegué donde estaua, hallé propio tienpo para poderle hablar, y antes que le diese la carta díxele tales razones.

EL AUCTOR Á LAUREOLA

Primero que nada te diga, te suplico que recibas la pena de aquel catiuo tuyo por descargo de la inportunidad mia, que donde quiera que me hallé siempre toue por costunbre de seruir antes que inportunar. Por cierto, señora, Leriano siente más el enoio que tú recibes que la pasion que él padece, y este tiene por el maior mal que ay en su mal. De lo qual quería escusarse, pero si su voluntad por no enoiarte desea sufrir, su alma por no padecer querria quexar. Lo vno le dize que calle y lo otro le haze dar bozes; y confiando en tu virtud, apremiado del dolor, quiere poner sus males en tu presencia, creyendo, avnque por vna parte te sea pesado, que por otra te causará conpasion. Mira por quantas cosas te merece galardon. Por oluidar su cuyta pide la muerte porque no se diga que tú la consentiste. Desea la vida porque tú la hazes; llama bienauenturada su pena por no sentirla; desea perder el iuyzio por alabar tu hermosura; quería tener los agenos y el suyo. Mira quanto le eres obligada que se precia de quien le destruye, tiene su memoria por todo su bien y esle ocasion de todo su mal. Si por ventura siendo yo tan desdichado pierde por mi intercesion lo quél merece por fé, suplícote recibas vna carta suya, y si leella quisieres, á él harás merced por lo que ha sufrido, y á tí te culparás por lo que le as causado, viendo claramente el mal que le queda en las palabras que enbia, las quales avnque la boca las dezia, el dolor las ordenaua. Assí te dé Dios tanta parte del cielo como mereces de la tierra, que la recibas y le respondas y con sola esta merced le podras redemir. Con ella esforçarás su flaqueza, con ella afloxarás su tormento, con ella fauoreceras su firmeza; pornasle en estado que ni quiera mas bien ni tema mas mal. Y si esto no quisieres hazer por quien deues, que es él, ni por quien lo suplica, que so yo, en tu virtud tengo esperança, que segund la vsas no sabras hazer otra cosa.

RESPUESTA DE LAUREOLA AL AUCTOR

En tanto estrecho me ponen tus porfias que muchas vezes he dubdado sobre qual haré antes; desterrar á tí de la tierra ó á mí de mi fama en darte lugar que digas lo que quisieres, y tengo acordado de no hazer lo vno de compasion tuya, porque si tu embaxada es mala, tu intencion es buena, pues la traes por remedio del querelloso. Ni tanpoco quiero lo otro de lástima mía, porque no podría él ser libre de pena sin que yo fuese condenada de culpa. Si pudiese remediar su mal sin amanzillar mi onrra, no con menos aficion que tú lo pides yo lo haría, mas ya tú conosces quanto las mugeres deuen ser más obligadas á su fama que á su vida, la qual deuen estimar en lo menos por razon de lo más que es la bondad. Pues si el beuir de Leriano ha de ser con la muerte desta, tú iuzga á quien con mas razon deuo ser piadosa, á mí ó á su mal. Y que esto todas las mugeres deuen assi tener, en muy más manera las de real nacimiento, en las quales assi ponen los oios todas las gentes, que antes se vee en ella la pequeña manzilla que en las baias la grand fealdad. Pues en tus palabras con la razon te conformas, ¿cómo cosa tan iniusta demandas?; mucho tienes que agradecerme porque tanto comunico contigo mis pensamientos, lo qual hago porque si me enoia tu demanda me aplaze tu condicion, y he plazer de mostrarte mi escusacion con iustas causas por saluarme de cargo.

La carta que dizes que reciba fuera bien escusada, porque no tienen menos fuerza mis defensas que confiança sus porfías. Porque tú la traes plazeme de tomarla. La respuesta no la esperes, ni trabages en pedirla, ni menos en mas hablar en esto, porque no te quexes de mi saña como te alabas de mi sofrimiento. Por dos cosas me culpo de auerme tanto detenido contigo. La vna porque la calidad de la plática me dexa muy enoiada, y la otra porque podras pensar que huelgo de hablar en ella y creeras que de Leriano me acuerdo. De lo qual no me marauillo, que, como las palabras sean ymagen del coraçon, yrás contento por lo que iuzgaste y leuarás buen esperança de lo que deseas: pues por no ser condenada de tu pensamiento si tal le touieres, te torno á requerir que sea esta la postrimera vez que en este caso me hables; si no, podra ser que te arrepientas y que buscando salud agena te falte remedio para la tuya.

EL AUCTOR

Tanta confusion me ponían las cosas de Laureola que quando pensaua que más la entendía, menos sabía de su voluntad. Quando tenía más esperança me daua mayor desuio, quando estaua seguro me ponia maiores miedos, sus desatinos cegauan mi conocimiento. En el recebir la carta me satisfizo, en el fin de su habla me desesperó. No sabía qué camino siguiese en que esperança hallase, y como onbre sin conseio partime para Leriano con acuerdo de darle algund consuelo entre tanto que buscaua el mejor medio que para su mal conuenía, y llegado donde estaua comencé á dezirle.

EL AUCTOR Á LERIANO

Por el despacho que traygo se conoce que donde falta la dicha no aprouecha la diligencia. Encomendaste tu remedio á mi que tan contraria me ha sido la ventura que en mis propias cosas la desprecio porque no me puede ser en lo porvenir tan fauorable que me satisfaga lo que en lo pasado me ha sido enemiga, puesto que en este caso buena escusa touiera para ayudarte, porque si yo era el mensaiero, tuyo era el negocio.

Las cosas que con Laureola he pasado ni pude entenderlas ni sabre dezirlas, porque son de condicion nueua. Mill vezes pensé venir á darte remedio y otras tantas á darte la sepoltura. Todas las señales de voluntad vencida vi en sus aparencias, todos los desabrimientos de muger sin amor vi en sus palabras; iuzgandola me alegraua, oyendola me entristecia; á las vezes creya que lo hazia de sabida y á las vezes de desamorada. Pero con todo viendola mouible creya su desamor, porque quando amor prende haze el coraçon constante y quando lo dexa libre mudable. Por otra parte pensaua si lo hazia de medrosa segund el brauo coraçon de su padre. Qué dirás, ¿que recibió tu carta y recebida me afrentó con amenazas de muerte si mas en tu caso le hablaua? Mira qué cosa tan graue parece en vn punto tales dos diferencias. Si por estenso todo lo pasado te oviese de contar, antes falleceria tiempo para dezir que cosas para que te dixiese. Suplícote que esfuerce tu seso lo que enflaquece tu pasion, que segund estás mas as menester sepoltura que consuelo. Si algund espacio no te das, tus huesos querrás dexar en memoria de tu fé, lo qual no deues hazer, que para satisfacion de tí mismo más te conuiene beuir para que sufras que morir para que no penes. Esto digo porque de tu pena te veo gloriar: segund tu dolor gran corona es para tí que se diga que touiste esfuerço para sofrirlo. Los fuertes en las grandes fortunas muestran mayor coraçon; ninguna diferencia entre buenos y malos avria si la bondad no fuese tentada. Cata que con larga vida todo se alcança: ten esperança en tu fé que su propósito de Laureola se podra mudar y tu firmeza nunca. No quiero dezirte todo lo que para tu consolacion pense, porque segund tus lágrimas en lugar de amatar tus ansias las enciendo. Quanto te pareciere que yo pueda hazer mandalo, que no tengo menos voluntad de seruir tu persona que remediar tu salud.

RESPONDE LERIANO

La dispusicion en que estó ya la vees, la priuacion de mi sentido ya la conoces, la turbacion de mi lengua ya la notas; y, por esto, no te marauilles si en mi respuesta ouiere mas lágrimas que concierto, las quales, porque Laureola las saca del coraçon, son dulce manjar de mi voluntad. Las cosas que con ella pasaste, pues tú que tienes libre el iuyzio no las entiendes, ¿qué haré yo que para otra cosa no le tengo sino para alabar su hermosura y por llamar bienauenturada mi fin? Estas querria que fuesen las postrimeras palabras de mi vida porque son en su alabança. ¿Qué mayor bien puede auer en mi mal que querello ella? Si fuera tan dichoso en el galardon que merezco como en la pena que sufro, ¿quién me podiera ygualar? Meior me es á mi morir, pues de ello es seruida, que beuir si por ello ha de ser enoiada. Lo que mas sentire quando muera, será saber que perecen los oios que la vieron y el coraçon que la contempló, lo qual segund quien ella es, va fuera de toda razon. Digo esto porque veas que sus obras en lugar de apocar amor acrecientan fé. Si en el coraçon catiuo las consolaciones hiziesen fruto, la que tú me as dado bastara para esforçarme, pero como los oydos de los tristes tienen cerraduras de pasion no ay por donde entren al alma las palabras de consuelo. Para que pueda sofrir mi mal como dizes, dame tú la fuerça y yo porne la voluntad. Las cosas de onrra que pones delante conozcolas con la razon y niegolas con ella misma.

Digo que las conozco y aprueuo si las ha de vsar onbre libre de mi pensamiento, y digo que las niego para comigo pues pienso avnque busque graue pena que escogí onrrada muerte. El trabaio que por mi as recebido y el deseo que te he visto me obligauan á ofrecer por tí la vida todas las vezes que fuere menester, mas pues lo menos della me queda de beuir seate satisfacion lo que quisiera y no lo que puedo. Mucho te ruego pues esta será la final buena obra que tú me podras hazer y yo recebir que quieras leuar á Laureola en vna carta mia nueuas con que se alegre, porque della sepa como me despido de la vida y de mas dalle enoio, la qual en esfuerço que la leuarás quiero començar en tu presencia y las razones della sean estas.

CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA

Pues el galardon de mis afanes auie de ser mi sepoltura ya soy a tiempo de recebirlo. Morir no creas que me desplaze, que aquel es de poco iuyzio que aborrece lo que da libertad. ¿Mas que haré que acabará comigo el esperança de verte graue cosa para sentir? Dirás que cómo tan presto en vn año ha o poco mas que ha que soy tuyo desfallescio mi sofrimiento; no te deues marauillar que tu poca esperança y mi mucha pasion podian bastar para más de quitar la fuerça al sofrir, no pudiera pensar que á tal cosa dieras lugar si tus obras no me lo certificaran.

Siempre crey que forçara tu condicion piadosa á tu voluntad porfiada, como quiera que en esto si mi vida recibe el daño mi dicha tiene la culpa, espantado estoy cómo de tí misma no te dueles. Dite la libertad, ofrecite el coraçon, no quise ser nada mio por serlo del todo tuyo, pues, ¿cómo te querrá seruir ni tener amor quien sopiere que tus propias cosas destruyes? Por cierto tú eres tu enemiga. Si no me querias remediar porque me saluara yo, deuieraslo hazer porque no te condenaras tú. Porque en mi perdicion ouiese algund bien deseo que te pese della, mas si el pesar te avie de dar pena no lo quiero, que pues nunca biuiendo te hize seruicio no seria iusto que moriendo te causase enoio. Los que ponen los oios en el sol quanto mas lo miran mas se ciegan, y assi quanto yo más contenplo tu hermosura mas ciego tengo el sentido. Esto digo porque de los desconciertos escritos no te marauilles: verdad es que á tal tienpo escusado era tal descargo, porque segund quedo mas estó en disposicion de acabar la vida que de desculpar las razones.

Pero quisiera que lo que tú auias de ver fuera ordenado, porque no ocuparas tu saber en cosa tan fuera de tu condicion. Si consientes que muera porque se publique que podiste matar, mal te aconseiaste, que sin esperiencia mia lo certificava la hermosura tuya; si lo tienes por bien porque no era merecedor de tus mercedes, pensaua alcançar por fé lo que por desmerecer perdiese, y, con este pensamiento, osé tomar tal cuydado. Si por ventura te plaze por parecerte que no se podria remediar sin tu ofensa mi cuyta, nunca pense pedirte merced que te causase culpa. ¿Cómo auia de aprouecharme el bien que á ti te viniese mal? Solamente pedí tu respuesta por primero y postrimero galardon. Dexadas mas largas te suplico, pues acabas la vida que onrres la muerte, porque si en lugar donde van las almas desesperadas ay algun bien, no pediré otro si no sentido para sentir que onrraste mis huesos por gozar aquel poco espacio de gloria tan grande.

EL AUCTOR

Acabada la habla y carta de Leriano, satisfaziendo los oios por las palabras con muchas lagrimas, sin poderle hablar despedime dél, auiendo aquella, segund le vi, por la postrimera vez que lo esperaua ver; y puesto en el camino puse su sobrescrito á su carta porque Laureola en seguridad de aquel la quisiese recebir. Y llegado donde estaua, acordé de gela dar, la qual creiendo que era de otra calidad recebio, y començo y acabó leer; y como en todo aquel tiempo que la leya nunca partiese de su rostro mi vista, vi que quando acabó de leerla quedó tan enmudecida y turbada como si gran mal touiera, y como su turbacion de mirar la mia no le escusase, por asegurarme hizo me preguntas y hablas fuera de todo proposito, y para librarse de la conpañia que en semeiantes tienpos es peligrosa, porque las mudanças públicas no descubriessen los pensamientos, retraxose. Y assí estuuo aquella noche sin hablarme nada en el propósito, y otro dia de mañana mandome llamar y despues que me dixo quantas razones bastauan para descargarse del consentimiento que daua en la pena de Leriano, dixome que le tenia escrito pareciéndole inumanidad perder por tan poco precio un onbre tal; y porque con el plazer de lo que le oya estaua desatinado en lo que hablaua, no escriuo la dulceza y onestad que ouo en su razonamiento. Quien quiera que la oyera pudiera conocer que aquel estudio auie vsado poco: ya de enpachada estaua encendida, ya de turbada se tornaua amarilla. Tenia tal alteracion y tan sin aliento la habla como si esperara sentencia de muerte; en tal manera le tenblaua la boz que no podía forçar con la discrecion al miedo. Mi respuesta fué breve porque el tienpo para alargarme no me daua lugar, y despues de besalle las manos recebi su carta, las razones de la qual eran tales.

CARTA DE LAUREOLA Á LERIANO

La muerte que esperauas tú de penado merecia yo por culpada si en esto que hago pecase mi voluntad, lo que cierto no es assí, que más te escriuo por redemir tu vida que por satisfazer tu deseo. Mas, triste de mi, que este descargo solamente aprouecha para conplir comigo, porque si deste pecado fuese acusada no tengo otro testigo para saluarme sino mi intencion, y por ser parte tan principal no se tomaria en cuenta su dicho, y con este miedo, la mano en el papel, puse el coraçon en el cielo, haziendo iuez de mi fin aquel á quien la verdad de las cosas es manifiesta.

Todas las vezes que dudé en responderte fue porque sin mi condenacion no podias tú ser asuelto. Como agora parece que puesto que tú solo y el levador de mi carta sepays que escreui, qué sé yo los iuycios que dareys sobre mi; y digo que sean sanos sola mi sospecha me amanzilla.

Ruegote mucho quando con mi respuesta en medio de tus plazeres estés mas vfano, que te acuerdes de la fama de quien los causó, y auiso te desto, porque semeiantes fauores desean publicarse teniendo mas acatamiento á la vitoria dellos que á la fama de quien los da. Quanto meior me estouiera ser afeada por cruel que amanzillada por piadosa, tú lo conosces, y por remediarte vsé lo contrario. Ya tú tienes lo que deseauas y yo lo que temia. Por Dios te pido que enbueluas mi carta en tu fe, porque si es tan cierta como confiesas no se te pierda ni de nadie pueda ser vista, que quien viese lo que te escriuo pensaria que te amo, y creeria que mis razones antes eran dichas por disimulacion de la verdad que por la verdad. Lo qual es al reues, que por cierto mas las digo, como ya he dicho, con intencion piadosa que con voluntad enamorada. Por hazerte creer esto querria estenderme y por no ponerte otra sospecha acabo, y para que mis obras recibiesen galardon iusto auia de hazer la vida otro tanto.

EL AUCTOR

Recibida la carta de Laureola acordé de partirme para Leriano, el qual camino quise hazer acompañado, por leuar comigo quien á él y á mí ayudase en la gloria de mi enbaxada, y por animarlos para adelante llamé los mayores enemigos de nuestro negocio que eran Contentamiento, y Esperança, y Descanso, y Plazer, y Alegría, y Holgança. Y porque si las guardas de la prision de Leriano quisiesen por leuar conpañía defenderme la entrada, pense de yr en orden de guerra, y con tal pensamiento, hecha vna batalla de toda mi conpañía, seguí mi camino, y allegado á vn alto donde se parecia la prision, viendo los guardadores della mi seña que era verde y colorada, en lugar de defenderse pusieronse en huyda tan grande que quien mas huya mas cerca pensaua que yua del peligro. Y como Leriano vido sobre á ora tal rebato, no sabiendo qué cosa fuese, pusose á vna ventana de la torre, hablando verdad, mas con flaqueza de espíritu que con esperança de socorro. Y como me vio venir en batalla de tan hermosa gente, conocio lo que era, y lo vno de la poca fuerça y lo otro de supito, bien perdido el sentido, cayó en el suelo de dentro de la casa. Pues yo que no leuaua espacio, como llegué al escalera por donde solia sobir eché á descanso delante, el qual dió estraña claridad á su tinibra, y subido á donde estaua el ya bienauenturado, quando le ví en manera mortal pense que yua á buen tienpo para llorarlo y tarde para darle remedio, pero socorrio luego Esperança que andaua allí la mas diligente y echandole vn poco de agua en el rostro tornó en su acuerdo, y por más esforçarle dile la carta de Laureola, y entre tanto que la leya todos los que leuaua comigo procurauan su salud. Alegria le alegraua el coraçon, Descanso le consolaua el alma, Esperança le bolvia el sentido, Contentamiento le aclaraua la vista, Holgança le restituya la fuerça, Plazer le abiuaua el entendimiento, y en tal manera lo trataron que quando lo que Laureola le escrebió acabó de leer estaua tan sano como si ninguna pasion vuiera tenido. Y como vido que mi diligencia le dio libertad echabame muchas vezes los brazos encima, ofreciendome á él y á todo lo suyo, y pareciale poco precio segund lo que merecia mi seruicio. De tal manera eran sus ofrecimientos que no sabía responderle como yo deuia y quien él era. Pues despues que entre él y mí grandes cosas pasaron, acordó de yrse á la corte, y antes que fuesse estuuo algunos dias en vna villa suya por rehazerse de fuerças y atauios para su partida, y como se vido en disposicion de poderse partir pusolo en obra, y sabido en la corte como yua, todos los grandes señores y mancebos cortesanos salieron á recebirle. Mas como aquellas cerimonias vieias touiesse sabidas, mas vfana le daua la gloria secreta que la onrra pública, y así fue acompañado hasta palacio. Quando besó las manos á Laureola pasaron cosas mucho de notar, en especial para mí que sabia lo que entre ellos estaua: al vno le sobraua turbacion, al otro le faltaua color; ni él sabie qué dezir, ni ella qué responder, que tanta fuerça tienen las pasiones enamoradas que sienpre traen el seso y discrecion debaxo de su vandera; lo que allí vi por clara esperiencia.

Y puesto que de las mudanças dellos ninguno touiese noticia por la poca sospecha que de su pendencia auia, Persio, hijo del señor de Gavia miró en ellas, trayendo el mismo pensamiento que Leriano traya; y como las sospechas celosas escudriñan las cosas secretas, tanto miró de allí adelante las hablas y señales dél, que dió crédito á lo que sospechaua: y no solamente dió fé á lo que veya, que no era nada, mas á lo que ymaginaua él que era todo. Y con este maluado pensamiento, sin más deliberacion ni conseio, apartó al rey en vn secreto lugar y dixole afirmadamente que Laureola y Leriano se amauan y que se veyan todas las noches despues que él dormia, y que gelo hazia saber por lo que deuie á la onrra y á su seruicio. Turbado el rey de cosa tal, estouo dubdoso y pensatiuo sin luego determinarse á responder, y despues que mucho dormio sobre ello, tovolo por verdad, creyendo segund la virtud y auctoridad de Persio que no le diria otra cosa. Pero con todo esso primero que deliberase quiso acordar lo que deuie hazer, y puesta Laureola en vna carcel mandó llamar á Persio y dixole que acusase de traydor á Leriano, segun sus leyes, de cuyo mandamiento fue mucho afrontado. Mas como la calidad del negocio le forçaua á otorgarlo, respondió al rey que aceutaua su mando y que daua gracias á Dios que le ofrecia caso para que fuesen sus manos testimonio de su bondad; y como semeiantes autos se acustumbran en Macedonia hazer por carteles y no en presencia del rey, enbió en vno Persio á Leriano las razones siguientes:

CARTEL DE PERSIO PARA LERIANO

Pues procede de las virtuosas obras la loable fama, iusto es que la maldad se castigue porque la virtud se sostenga, y con tanta diligencia deue ser la bondad anparada que los enemigos della si por voluntad no la obraren, por miedo la vsen. Digo esto, Leriano, porque la pena que recebirás de la culpa que cometiste sera castigo para que tú pagues y otros teman, que si á tales cosas se diese lugar no sería menos fauorecida la desvirtud en los malos, que la nobleza en los buenos.

Por cierto mal te as aprovechado de la limpieza que eredaste; tus mayores te mostraron hazer bondad y tú aprendiste obrar trayzion; sus huessos se leuantarian contra tí si supiesen como ensuziaste por tal error sus nobles obras. Pero venido eres á tienpo que recibieras por lo hecho, fin en la vida y manzilla en la fama. Malauenturados aquellos como tú que no saben escoger muerte onesta; sin mirar el seruicio de tu rey y la obligacion de tu sangre touiste osada desuerguença para enamorarte de Laureola, con la qual en su camara, despues de acostado el rey, diuersas vezes as hablado, escureciendo por seguir tu condicion tu claro linage, de cuya razon te rebto por traydor, y sobrello te entiendo matar ó echar del canpo; ó lo que digo hazer confesar por tu boca, donde quanto el mundo durare sere en exenplo de lealtad; y atreuome á tanto confiando en tu falsía y mi verdad. Las armas escoge de la manera que querras y el canpo. Yo de parte del rey lo hago seguro.

RESPUESTA DE LERIANO

Persio, mayor seria mi fortuna que tu malicia si la culpa que me cargas con maldad no te diese la pena que mereces por iusticia. Si fueras tan discreto como malo, por quitarte de tal peligro antes deuieras saber mi intencion que sentenciar mis obras. Á lo que agora conozco de tí, mas curauas de parecer bueno que de serlo. Teniendote por cierto amigo todas mis cosas comunicaua contigo y segund parece yo confiaua de tu virtud y tú vsauas de tu condicion. Como la bondad que mostrauas concertó el amistad, assi la falsedad que encobrías causó la enemiga. ¡Ó enemigo de tí mismo! que con razon lo puedo dezir, pues por tu testimonio dexarás la memoria con cargo y acabarás la vida con mengua. ¿Por que pusiste la lengua en Laureola que sola su bondad basta a si toda la del mundo se perdiese para tornarla á cobrar? Pues tú afirmas mentira clara y yo defiendo causa iusta, ella quedará libre de culpa y tu onrra no de verguença. No quiero responder á tus desmesuras porque hallo por mas onesto camino vencerte con la persona que satisfazerte con las palabras. Solamente quiero venir a lo que haze al caso, pues allí está la fuerça de nuestro debate. Acusasme de traydor y afirmas que entré muchas vezes en su camara de Laureola despues del rey retraydo. Á lo vno y á lo otro te digo que mientes, como quiera que no niego que con voluntad enamorada la miré. Pero si fuerça de amor ordenó el pensamiento, lealtad virtuosa causó la lynpieza dél; assi que por ser della fauorecido y no por ál lo pensé. Y para mas afearte te defendere no solo que no entré en su camara, mas que palabras de amores iamás le hablé, pues quando la intencion no peca saluo está el que se iuzga, y porque la determinacion desto ha de ser con la muerte del vno y no con las lenguas dentramos, quede para el dia del hecho la sentencia, la qual fio en Dios se dara por mí, porque tú reutas con malicia y yo defiendo con razon y la verdad determina con iusticia. Las armas que á mí son de señalar sean a la bryda segund nuestra costumbre, nosotros armados de todas pieças, los cauallos con cubiertas y cuello y testera, lanças yguales y sendas espadas sin ninguna otra arma de las vsadas, con las quales defendiendo lo dicho, ó (te) haré desdezir ó echaré del campo sobrello.

EL AUCTOR

Como la mala fortuna enbidiosa de los bienes de Leriano vsase con él de su natural condicion, diole tal reues quando le vido mayor en prosperidad. Sus desdichas causauan pasion á quien las vio y conbidan á pena á quien las oye. Pues desando su cuyta para hablar en su reuto, despues que respondio al cartel de Persio como es escrito, sabiendo el rey que estauan concertados en la batalla, aseguró el canpo, y señalando el lugar donde hiziesen, y ordenadas todas las cosas que en tal auto se requerian segund las ordenanças de Macedonia, puesto el rey en vn cadahalso, vinieron los caualleros cada vno acompañado y fauorecido como merecía y guardadas en ygualdad las onrras dentrambos entraron en el canpo: y como los fieles los dexaron solos, fueronse el vno para el otro donde en la fuerça de los golpes mostraron la virtud de los animos, y quebradas las lanças en los primeros encuentros pusieron mano á las espadas, y assi se conbatian que quien quiera ouiera enbidia de lo que obrauan y compasion de lo que padecian.

Finalmente, por no detenerme en esto que parece cuento de ystorias vieias, Leriano le cortó á Persio la mano derecha, y como la meior parte de su persona le viese perdida dixole: Persio, porque no pague tu vida por la falsedad de tu lengua deues te desdezir. El qual respondio: haz lo que as de hazer, que aunque me falta el braço para defender no me fallece coraçon para morir. Y oyendo Leriano tal respuesta diole tanta priesa que lo puso en la postrimera necesidad; y como ciertos caualleros sus parientes le viesen en estrecho de muerte suplicaron al rey mandase echar el baston, que ellos le fiauan para que dél hiziese iusticia si claramente se hallase culpado; lo qual el rey assi les otorgó. Y como fuesen despartidos, Leriano de tan grande agrauio con mucha razon se sentio, no podiendo pensar porqué el rey tal cosa mandase. Pues como fueron despartidos, sacaronlos del canpo yguales en cerimonia avnque desyguales en fama, y assi los leuaron á sus posadas donde estuvieron aquella noche; y otro dia de mañana avido Leriano su conseio, acordó de yr á palacio á suplicar y requerir al rey en presencia de toda su corte, le mandase restituir en su onrra haziendo iusticia de Persio. El qual como era malino de condicion y agudo de iuyzio, en tanto que Leriano lo que es contado acordaua, hizo llamar tres onbres muy conformes de sus costumbres que tenia por muy suyos, y iuramentandolos que le guardasen secreto dió á cada uno infinito dinero porque dixesen y iurasen al rey que vieron hablar á Leriano con Laureola en lugares sospechosos y en tienpos desonestos, los quales se profirieron á afirmarlo y iurarlo hasta perder la vida sobrello. No quiero dezir lo que Laureola en todo esto sentia porque la pasion no turbe el sentido para acabar lo començado, porque no tengo agora menos nueuo su dolor que quando estaua presente. Pues tornando á Leriano que mas de su prision della se dolia que de la Vitoria dél se gloriaua, como supo que el rey era leuantado fuese á palacio y presentes los caualleros de su corte hizole una habla en esta manera.

LERIANO AL REY

Por cierto, señor, con mayor voluntad sufriera el castigo de tu iusticia que la verguença de tu presencia, si ayer no leuara lo meior de la batalla, donde si tú lo ouieras por bien, de la falsa acusacion de Persio quedara del todo libre: que puesto que á vista de todos yo le diera el galardon que merecia, gran ventaia va de hizieralo á hizolo. La razon por que despartir nos mandaste no la puedo pensar, en especial tocando á mi mismo el debate, que aunque de Laureola deseases vengança, como generoso no te faltaria piedad de padre, comoquiera que en este caso, bien creo quedaste satisfecho de tu descargo. Si lo heziste por conpasion que auias de Persio, tan iusto fuera que la vuieras de mi onrra como de su vida, siendo tu natural. Si por ventura lo consentiste por verte aquexado de la suplicacion de sus parientes, quando les otorgaste la merced deuieras acordarte de los seruicios que los mios te hizieron, pues sabes con quanta costança de coraçon, quantos dellos en muchas batallas y combates perdieron por tu seruicio las vidas. Nunca hueste iuntaste que la tercia parte dellos no fuese. Suplicote que por iuyzio me satisfagas la onrra que por mis manos me quitaste: cata que guardando las leyes se conseruan los naturales. No consientas que biua onbre que tan mal guarda las preeminencias de sus pasados, porque no corronpan su benino los que con él participaren. Por cierto no tengo otra culpa sino ser amigo del culpado, y si por este indicio merezco pena, damela avn que mi inocencia della me asuelua, pues conserué su amistad creyendole bueno y no iuzgandole malo. Si le das la vida por seruirte del, digote que te sera el mas leal cizañador que puedas hallar en el mundo. Requierote contigo mismo, pues eres obligado á ser ygual en derecho, que en esto determines con la prudencia que tienes y sentencies con la iusticia que vsas. Señor, las cosas de onrra deuen ser claras, y si á este perdonas por ruegos, ó por ser principal en tu reyno, ó por lo que te plazera, no quedará en los iuyzios de las gentes por desculpado del todo; que si vnos creyeren la verdad por razon, otros la turbarán con malicia: y digote que en tu reyno lo cierto se sepa. Nunca la fama leua lexos lo cierto; como sonará en los otros lo que es pasado, si queda sin castigo publico; por Dios, señor, dexa mi onrra sin disputa, y de mi vida y lo mio ordena lo que quisieres.

EL AUCTOR

Atento estuuo el rey á todo lo que Leriano quiso dezir, y acabada su habla respondiole que el auria su conseio sobre lo que deuiese hazer, que en cosa tal con deliberacion se auie de dar la sentencia. Verdad es que la respuesta del rey no fue tan dulce como deuiera, lo qual fue porque si á Laureola daua por libre segund lo que vido, él no lo estaua de enoio; porque Leriano penso de seruilla auiendo por culpado su pensamiento avnque no lo fuese su entencion: y asi por esto como por quitar el escandalo que andaua entre su parentela y la de Persio mandóle yr á vna villa suya que estaua dos leguas de la corte, llamada Susa, entre tanto que acordaua en el caso. Lo que luego hizo con alegre coraçon teniendo ya á Laureola por desculpada, cosa que él tanto deseaua.

Pues como del rey fue despedido, Persio que siempre se trabaiaua en ofender su onrra por condicion y en defenderla por malicia, llamó los coniurados antes que Laureola se delibrase y dixoles que cada vno por su parte se fuese al rey y le dixese como de suyo por quitar le dubdas, que él acusó á Leriano con verdad de lo qual ellos eran testigos, que le vieron hablar diuersas veces con ella en soledad. Lo que ellos hizieron de la manera que él gelo dixo, y tal forma supieron darse y assi afirmaron su testimonio que turbaron al rey, el qual despues de auer sobrello mucho pensado mandólos llamar y como vinieron, hizo á cada uno por si preguntas muy agudas y sotiles para ver si los hallaria mudables ó desatinados en lo que respondiesen. Y como deuieran gastar su vida en estudio de falsedad, quanto mas hablauan meior sabian concertar su mentira, de manera que el rey les dió entera fé: por cuya informacion teniendo á Persio por leal seruidor, creya que mas por su mala fortuna que por su poca verdad auia leuado lo peor de la batalla. ¡O Persio, quanto meior te estouiera la muerte vna vez que merecella tantas! Pues queriendo el rey que pagase la inocencia de Laureola por la traycion de los falsos testigos acordó que fuese sentenciada por iusticia: lo qual como viniese á noticia de Leriano estouo en poco de perder el seso, y con vn arrebatamiento y pasion desesperada acordaua de yr á la corte á librar á Laureola y matar á Persio ó perder por ello la vida. Y viendo yo ser aquel conseio de mas peligro que esperança, puesto con el en razon desvielo dél, y como estaua con la aceleracion desacordado quiso seruirse de mi parecer en lo que ouiese de delibrar, el qual me plogo dalle porque no dispusiese con alteracion, para que se arrepintiese con pesar, y despues que en mi flaco iuycio se representó lo mas seguro, dixele lo que se sigue.

EL AUCTOR Á LERIANO

Asi, señor, querria ser discreto para alabar tu seso como poderoso para remediar tu mal, porque fueses alegre como yo deseo y loado como tú mereces. Digo esto por el sabio sofrimiento que en tal tiempo muestras, que como viste tu iuyzio enbargado de pasion conociste que seria lo que obrases no segund lo que sabes mas segund lo que sientes, y con este discreto conocimiento quesiste antes errar por mi conseio sinple y libre que acertar por el tuyo natural y enpedido. Mucho he pensado sobre lo que en esta tu grande fortuna se deue hazer y hallo segund mi pobre iuyzio que lo primero que se cunple ordenar es tu reposo, el qual te desuia el caso presente.

De mi voto el primer acuerdo que tomaste sera el postrero que obres, porque como es gran cosa la que as de enprender, assi como gran pesadunbre se deue determinar; sienpre de lo dubdoso se ha de tomar lo mas seguro, y si te pones en matar á Persio y librar á Laureola deues antes ver si es cosa con que podras salir, que como es de mas estima la onrra della que la vida tuya, sino pudieses acabarlo dexarias a ella condenada y a ti desonrrado. Cata que los onbres obran y la ventura iuzga; si a bien salen las cosas son alabadas por buenas, y si a mal auidas por desuariadas. Si libras a Laureola dirase que heziste osadia y sino que pensaste locura; pues tienes espacio daqui a nueue dias que se dara la sentencia prueua todos los otros remedios que muestran esperança, y si en ellos no la hallares dispornas lo que tienes pensado, que en tal demanda avnque pierdas la vida la daras a tu fama. Pero en esto ay una cosa que deue ser proueyda primero que lo cometas y es esta: estemos agora en que as forçado la prision y sacado della a Laureola. Si la traes a tu tierra es condenada de culpa; donde quiera que allá la dexes no la librarás de pena. Cata aqui mayor mal que el primero. Pareceme a mi, para sanear esto obrando tú esto otro, que se deue tener tal forma: yo llegaré de tu parte a Galio, hermano de la reyna, que en parte desea tanto la libertad de la presa como tú mismo, y le dire lo que tienes acordado, y le suplicaré, por que sea salva del cargo y de la vida, que esté para el dia que fueres con alguna gente, para que si fuere tal tu ventura que la puedas sacar, en sacandola la pongas en su poder a vista de todo el mundo, en testimonio de su bondad y tu linpieça; y que recebida, entre tanto que el rey sabe lo vno y provee en lo otro, la ponga en Dala fortaleza suya donde podra venir el hecho a buen fin. Mas como te tengo dicho, esto se ha de tomar por postrimero partido. Lo que antes se conuiene negociar es esto: yo yre a la corte y iuntaré con el cardenal de Gausa todos los caualleros y perlados que ay se hallaren, el qual con voluntad alegre suplicará al rey le otorgue a Laureola la vida; y si en esto no hallare remedio suplicaré a la reyna que con todas las onestas y principales mugeres de su casa y cibdad le pida la libertad de su hija, á cuyas lagrimas y peticion no podrá, a mi creer, negar piedad. Y si aqui no hallo esperança dire a Laureola que le escriua certificandole su inocencia; y quando todas estas cosas me fueren contrarias proferirme al rey que daras vna persona tuya que haga armas con los tres maluados testigos; y no aprouechando nada desto probarás la fuerça en la que por ventura hallarás la piedad que en el rey yo buscaua. Pero antes que me parta me parece que deues escreuir a Laureola esforçando su miedo con seguridad de su vida la qual enteramente le puedes dar. Que pues se dispone en el cielo lo que se obra en la tierra, no puede ser que Dios no reciba sus lagrimas inocentes y tus peticiones iustas.

EL AUCTOR

Solo vn punto no salio Leriano de mi parecer porque le parecio aquél propio camino para despachar su hecho mas sanamente, pero con todo esso no le aseguraua el coraçon, porque temia, segund la fama del rey, mandaria dar antes del plazo la sentencia, de lo qual no me maravillaua, porque los firmes enamorados lo mas dudoso y contrario creen mas ayna, y lo que mas desean tienen por menos cierto. Concluyendo él escriuió para Laureola con mucha duda que no querria recebir su carta, las razones de la cual dezian assi:

CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA

Antes pusiera las manos en mí para acabar la vida que en el papel para començar a escreuirte, si de tu prision uvieran sido causa mis obras como lo es mi mala fortuna. La qual no pudo serme tan contraria que no me puso estado de bien morir segund lo que para saluarte tengo acordado; donde si en tal demanda muriese tú serás libre de la prision y yo de tantas desauenturas: assi que será vna muerte causa de dos libertades. Suplicote no me tengas enemiga por lo que padeces, pues como tengo dicho no tiene la culpa dello lo que hize, mas lo que mi dicha quiere. Puedes bien creer por grandes que sean tus angustias, que siento yo mayor tormento en el pensamiento dellas que tú en ellas mismas. Pluguiera a Dios que no te uviera conocido, que avnque fuera perdidoso del mayor bien desta vida que es averte visto, fuera bienauenturado en no oyr ni saber lo que padeces. Tanto he vsado beuir triste que me consuelo con las mismas tristezas por causallas tú. Mas lo que agora siento, ni recibe consuelo, ni tiene reposo porque no deja el coraçon en ningun sosiego. No acreciente la pena que sufres la muerte que temes, que mis manos te saluarán della. Yo he buscado remedios para templar la ira del rey; si en ellos faltare esperança, en mí la puedes tener, que por tu libertad haré tanto que será mi memoria, en quanto el mundo durare, exemplo de fortaleza. Y no te parezca gran cosa lo que digo, que sin lo que tú vales la iniusticia de tu prision haze iusta mi osadia. ¿Quien podra resistir mis fuerças pues tú las pones? qué no osará el corazon enprender estando tú en él? Solo vn mal ay en tu saluacion, que se compra por poco precio segund lo que mereces. Avnque por ella pierda la vida, no solamente esto es poco; mas lo que se puede desear perder no es nada.

Esfuerça con mi esperança tu flaqueza, por que si te das a los pensamientos della, podria ser que desfallecieses, de donde dos grandes cosas se podrian recrecer. La primera y mas principal, seria tu muerte; la otra que me quitarias a mi la mayor onrra de todos los onbres no podiendo saluarte. Confia en mis palabras, espera en mis pensamientos, no seas como las otras mugeres que de pequeñas causas reciben grandes temores. Si la condicion mugeril te causare miedo, tu discrecion te dé fortaleça la qual de mis seguridades puedes recebir, y porque lo que haré será prueua de lo que digo, suplicote que lo creas. No te escribo tan largo como quisiera por proueer lo que a tu vida cunple.

EL AUCTOR

En tanto que Leriano escreuia ordené mi camino y recebida su carta partime con la mayor priesa que pude; y llegado á la corte trabaié que Laureola la recibiese, y entendi primero en dargela que ninguna otra cosa hiziesse por dalle algun esfuerço; y como para vella me fuese negada licencia, informado de vna camara donde dormia vi una ventana con vna rexa no menos fuerte que cerrada; y venida la noche, doblada la carta muy sotilmente pusela en vna lança y con mucho trabaio echela dentro en su camara. Y otro dia en la mañana como disimuladamente por alli me anduuiese, abierta la ventana vila, y vi como vido, como quiera que por la espesura de la rexa no la pude bien deuisar. Finalmente ella respondio: y venida la noche quando sintio mis pisadas echó la carta en el suelo, la qual recebida, sin hablarle palabra por el peligro que en ello para ella auia, acordé de yrme; y sintiendome yr dixo: cata qui el gualardon que recibo de la piedad que tuve. Y porque los que la guardauan estauan iunto comigo no le pude responder. Tanto me lastimó aquella razon que me dixo, que si fuera buscado, por el rastro de mis lagrimas pudieran hallarme. Lo que respondio á Leriano fue esto.

CARTA DE LAUREOLA Á LERIANO

No sé, Leriano, qué te responda sino que en las otras gentes se alaba la piedad por virtud y en mi se castiga por vicio. Yo hize lo que deuia segund piadosa y tengo lo que merezco segund desdichada. No fue por cierto tu fortuna ni tus obras causa de mi prision, ni me querello de tí ni de otra persona en esta vida, sino de mí sola que por librarte de muerte me cargué de culpa, como quiera que en esta compasion que te uve mas ay pena que cargo, pues remedié como inocente y pago como culpada. Pero todavia me plaze mas la prision sin yerro que la libertad con él, y por esto avnque pene en sofrilla, descanso en no merecella. Yo soy entre las que biuen la que menos deuiera ser biua. Si el rey no me salua espero la muerte, si tú me delibras la de tí y de los tuyos, de manera que por vna parte o por otra se me ofrece dolor. Si no me remedias he de ser muerta; si me libias y lieuas sere condenada; y por esto te ruego mucho te trabaies en saluar mi fama y no mi vida, pues lo vno se acaba y lo otro dura. Busca como dizes que hazes quien amanse la saña del rey, que de la manera que dizes no puedo ser salua sin destruycion de mi onrra. Y dexando esto á tu conseio que sabras lo meior, oye el galardon que tengo por el bien que te hize.

Las prisiones que ponen á los que han hecho muertes me tienen puestas porque la tuya escusé; con gruesas cadenas estoy atada, con asperos tormentos me lastiman, con grandes guardas me guardan, como si tuuiese tuercas para poderme salir. Mi sofrimiento es tan delicado y mis penas tan crueles, que sin que mi padre dé la sentencia, tomará la vengança muriendo en esta dura carcel. Espantada estoy cómo de tan cruel padre nació hija tan piadosa; si le pareciera en la condicion no le temiera en la iusticia, puesto que iniustamente la quiera hazer. Á lo que toca á Persio no te respondo porque no ensuzie mi lengua como ha hecho mi fama. Verdad es que más querria que de su testimonio se desdixese que no que muriese por él; mas avnque yo digo tú determina, que segund tu iuyzio no podras errar en lo que acordares.

EL AUCTOR

Muy dudoso estuue quando recebí esta carta de Laureola sobre enbialla á Leriano ó esperar á leualla yo, y en fin hallé por meior seso no enuiargela por dos inconuenientes que hallé. El vno era porque nuestro secreto se ponia á peligro en fiarla de nadie, el otro porque las lastymas della le pudieran causar tal aceleracion que errara sin tiempo lo que con el acertó, por donde se pudiera todo perder. Pues boluiendo al proposito primero, el dia que llegué á la corte tenté las voluntades de los principales della para poner en el negocio a los que hallase conformes a mi opinion; y ninguno hallé de contrario deseo saluo á los parientes de Persio, y como esto vue sabydo supliqué al cardenal que ya dixe le pluguiese hazer suplicacion al rey por la vida de Laureola, lo qual me otorgó con el mismo amor y compasion que yo gelo pedia. Y sin mas tardança iuntó con él todos los perlados y grandes señores que allí se hallaron, y puesto en presencia del rey, en su nombre y de todos los que yuan con él hizole vna habla en esta forma.

EL CARDENAL AL REY

No sin razon los soberanos principes pasados ordenaron conseio en lo que vuiesen de hazer segund quantos prouechos en ello hallaron, y puesto que fuesen diuersos, por seys razones aquella ley deue ser conseruada. La primera porque meior aciertan los onbres en las cosas agenas que en las suyas propias, porque el corazon de cuyo es el caso no puede estar sin yra ó cobdicia ó aficion ó deseo ó otras cosas semejantes, para determinar como deue. La segunda porque platicadas las cosas siempre quedan en lo cierto. La tercera porque si aciertan los que aconsejan, avnque ellos dan el voto, del aconseiado es la gloria. La quarta por lo que se sigue del contrario; que si por ageno seso se yerra el negocio, el que pide el parecer queda sin cargo y quien gelo da no sin culpa. La quinta porque el buen conseio muchas vezes asegura las cosas dudosas. La sesta porque no dexa tan ayna caer la mala fortuna y sienpre en las aduersidades pone esperança. Por cierto, Señor, turbio y ciego conseio puede ninguno dar á ssi mismo siendo ocupado de saña ó pasion, y por esto no nos culpes si en la fuerça de tu yra te venimos á enoiar, que más queremos que ayrado nos reprehendas porque te dimos enoio que no que arrepentido nos condenes porque no te dimos conseio. Señor, las cosas obradas con deliberacion y acuerdo procuran prouecho y alabancia para quien las haze, y las que con saña se hazen con arrepentimiento se piensan. Los sabios como tú quando obran, primero delibran que disponen y sonles presentes todas las cosas que pueden venir assí de lo que esperan prouecho como de lo que temen reues. Y si de qualquiera pasion enpedidos se hallan no sentencian en nada fasta verse libres; y avnque los hechos se dilaten hanlo por bien, porque en semeiantes casos la priesa es dañosa y la tardanza segura; y como han sabor de hazer lo iusto piensan todas las cosas, y antes que las hagan siguiendo la razon establecenles secucion onesta. Propriedad es de los discretos prouar los conseios y por ligera creencia no disponer, y en lo que parece dubdoso tener la sentencia en peso, porque no es todo verdad lo que tiene semeiança de verdad. El pensamiento del sabio agora acuerde, agora mande, agora ordene, nunca se parta de lo que puede acaecer, y siempre como zeloso de su fama se guarda de error, y por no caer en él tiene memoria en lo pasado por tomar lo meior dello y ordenar lo presente con tenplança y contenplar lo porvenir con cordura por tener auiso de todo. Señor, todo esto te avemos dicho porque te acuerdes de tu prudencia y ordenes en lo que agora estás, no segund sañudo, mas segund sabidor. Assí buelue en tu reposo, que fuerçe lo natural de tu seso al acidente de tu yra. Auemos sabido que quieres condenar á muerte á Laureola. Si la bondad no merece ser iusticiada, en verdad tu eres iniusto iuez. No quieras turbar tu gloriosa fama con tal iuyzio, que puesto que en él vuiese derecho, antes serías, si lo dieses, infamado por padre cruel que alabado por rey iusticiero. Diste crédito á tres malos onbres; por cierto tanta razon auía para pesquisar su vida como para creer su testimonio.

Cata que son en tu corte mal infamados, conformanse con toda maldad, sienpre se alaban en las razones que dizen de los engaños que hazen. Pues por qué das más fé á la informacion dellos que al iuyzio de Dios, el qual en las armas de Persio y Leriano se mostró claramente? No seas verdugo de tu misma sangre, que serás entre los onbres muy afeado; no culpes la inocencia por conseio de la saña.

Y si te pareciere que por las razones dichas Laureola no deue ser salua, por lo que deues á tu virtud, por lo que te obliga tu realeza, por los seruicios que te auemos hecho, te suplicamos hagas merced de su vida. Y porque menos palabras de las dichas bastaban segun tu clemencia para hazello, no te queremos dezir sino que pienses quanto es meior que perezca tu ira que tu fama.

RESPUESTA DEL REY

Por bien aconseiado me tuuiera de vosotros sino tuuiese sabido ser tan devido vengar las desonrras como perdonar las culpas. No era menester dezirme las razones porque los poderosos deuen recebir conseio, porque aquellas y otras que dexastes de dezir tengo yo conocidas; mas bien sabes quando el coraçon está enbargado de pasion que estan cerrados los oydos al conseio, y en tal tiempo las frutuosas palabras en lugar de amansar acrecientan la saña porque reuerdecen en la memoria la causa della; pero digo que estuuiese libre de tal enpedimento yo creeria que dispongo y ordeno sabiamente la muerte de Laureola, lo qual quiero mostraros por causas iustas determinadas segund onrra y iusticia. Si el yerro desta muger quedase sin pena no seria menos culpante que Leriano en mi desonrra. Publicado que tal cosa perdoné seria de los comarcanos despreciado y de los naturales desobedecido y de todos mal estimado, y podria ser acusado que supe mal conseruar la generosidad de mis antecesores, y á tanto se estenderia esta culpa si castigada no fuese que podrie amanzillar la fama de los pasados y la onrra de los presentes y la sangre de los por venir, que sola vna macula en el linage cunde toda la generacion. Perdonando á Laureola seria causa de otras mayores maldades que en esfuerço de mi perdon se harian, pues más quiero poner miedo por cruel que dar atreuimiento por piadoso y sere estimado como conuiene que los reyes lo sean.

Segund iusticia mirad quantas razones ay para que sea sentenciada. Bien sabeys que establecen nuestras leyes que la muger que fuere acusada de tal pecado muera por ello. Pues ya veys quanto más me conuiene ser llamado rey iusto que perdonador culpado, que lo seria muy conocido si en lugar de guardar la ley la quebrase, pues a sí mismo se condena quien al que yerra perdona. Ygualmente se deue guardar el derecho, y el coraçon del juez no se ha de mouer por fauor ni amor ni cobdicia ni por ningun otro acidente; siendo derecha la iusticia es alabada y si es fauorable aborrecida. Nunca se deue torcer pues de tantos bienes es causa: pone miedo á los malos, sostiene los buenos, pacifica las diferencias, ataia las questiones, escusa las contiendas, abiene los debates, asegura los caminos, onrra los pueblos, fauorece los pequeños, enfrena los mayores. Es para el bien comun en gran manera muy prouechosa; pues para conseruar tal bien porque las leyes se sostengan iusto es que en mis proprias cosas la vse. Si tanto la salud de Laureola quereys y tanto su bondad alabays, dad vn testigo de su inocencia como ay tres de su cargo y será perdonada con razon y alabada con verdad. Dezis que deuiera dar tanta fe al iuyzio de Dios como al testimonio de los onbres; no os marauilleys de assi no hazello, que veo el testimonio cierto y el iuycio no acabado; que puesto que Leriano leuase lo meior de la batalla podemos iuzgar el medio y no saber el fin. No respondo á todos los apuntamientos de vuestra habla por no hazer largo proceso y en el fin enbiaros sin esperança. Mucho quisiera aceutar vuestro ruego por vuestro merecimiento; sino lo hago aveldo por bien, que no menos deueys desear la onrra del padre que la saluacion de la hija.

EL AUCTOR

La desesperança del responder del rey fué para los que la oyan causa de graue tristeça, y como yo triste viese que aquel remedio me era contrario, busqué el que creya muy prouechoso que era suplicar a la reyna le suplicase al rey por la saluacion de Laureola. Y yendo a ella con este acuerdo como aquella que tanto participaua en el dolor de la hija, topela en vna sala, que venia a hazer lo que yo queria dezille, aconpañada de muchas generosas dueñas y damas cuya auctoridad bastaua para alcançar qualquiera cosa por iniusta y graue que fuera, quanto mas aquella que no con menos razon el rey deuiera hazella que la reyna pedilla. La qual puestas las rodillas en el suelo le dixo palabras assi sabias para culpalle como piadosas para amansalle. Deziale la moderacion que conuiene á los reyes, reprehendiale la perseuerança de su yra, acordauale que era padre, hablauale razones tan discretas para notar como lastymadas para sentir. Suplicauale que si tan cruel iuyzio dispusiese se quisiese satisfazer con matar a ella que tenia los mas dias pasados y dexase a Laureola tan dina de la vida. Prouauale que la muerte de la salua matarie la fama del iuez y el beuir de la iuzgada y los bienes de la que suplicaua. Mas tan endurecido estaua el rey en su proposito que no pudieron para con él las razones que dixo ni las lagrimas que derramó y assi se boluio a su camara con poca fuerça para llorar y menos para beuir. Pues viendo que menos la reyna hallaua gracia en el rey, llegué a él como desesperado sin temer su saña y dixele porque su sentencia diese con iusticia clara, que Leriano daría vna persona que hiziese armas con los tres falsos testigos, o que él por si lo haría avnque abaxase su merecer, porque mostrase Dios lo que iustamente deuiese obrar. Respondiome que me dexase de enbaxadas de Leriano, que en oyr su nonbre le crecia la pasion. Pues boluiendo á la reyna, como supo que en la vida de Laureola no auia remedio fuese á la prision donde estaua y besandola diuersas veces deziale estas palabras:

LA REYNA Á LAUREOLA

O bondad acusada con malicia! O virtud sentenciada con saña! O hija nacida para dolor de su madre! Tú serás muerta sin iusticia y de mi llorada con razon. Más poder ha tenido tu ventura para condenarte que tu inocencia para hazerte salua. Beuire en soledad de ti y en conpañia de los dolores que en tu lugar me dexas los quales de conpasion viendome quedar sola por acompañadores me diste. Tu fin acabará dos vidas; la tuya sin causa y la mia por derecho, y lo que biuiere despues de tí me será mayor muerte que la que tú recibirás, porque muy mas atormenta deseada que padecella. Pluguiera á Dios que fueras llamada hija de la madre que muryo y no de la que te vido morir. De las gentes serás llorada en quanto el mundo durare. Todos los que de tí tenian noticia auian por pequeña cosa este reyno que auies de eredar, segund lo que merecias. Podiste caber en la yra de tu padre y dizen los que te conoscen que no cupiera en toda la tierra tu merecer. Los ciegos deseauan vista para verte y los mudos habla por alabarte y los pobres riqueza para seruirte; á todos eras agradable y á Persio fuiste odiosa. Si algund tiempo biuo, él recebirá de sus obras galardon iusto, y avnque no me queden fuerças para otra cosa sino para desear morir para vengarme dél, tomallas he prestadas de la enemistad que le tengo, puesto que esto no me satisfaga, porque no podra sanar el dolor de la manzilla la secucion de la vengança. ¡O hija mia! ¿por qué si la onestad es prueua de la virtud no dió el rey mas crédito á tu presencia que al testimonio? En la habla, en las obras, en los pensamientos siempre mostraste coraçon virtuoso, ¿pues por qué consiente Dios que mueras? No hallo por cierto otra causa sino que puede mas la muchedumbre de mis pecados que el merecimiento de tu iustedad y quiso[274] que mis errores comprehendiesen tu innocencia. Pon, hija mia, el coraçon en el cielo; no te duela dexar lo que se acaba por lo que permanece. Quiere el señor que padezcas como martyr porque gozes como bienauenturada. De mi no leues deseo, que si fuere dina de yr do fueres, sin tardança te sacaré dél. ¡Qué lastyma tan cruel para mi que suplicaron tantos al rey por tu vida y no pudieron todos defendella y podrá vn cuchillo acaballa el qual dexará el padre culpado y la madre con dolor y la hija sin salud y el reyno sin eredera! Detengo me tanto contigo, luz mia, y digote palabras tan lastimeras que te quiebren el coraçon porque deseo que mueras en mi poder de dolor por no verte morir en el del verdugo por iusticia, el qual avnque derrame tu sangre no terna tan crueles las manos como el rey la condicion. Pero pues no se cumple mi deseo, antes que me yaya recibe los postrimeros besos de mí, tu piadosa madre; y assi me despido de tu vista y de mas querer la mia.

EL AUCTOR

Como la reyna acabó su habla, no quise esperar la respuesta de la innocente por no recebir doblada manzilla, y assi ella y las señoras de quien fue aconpañada se despidieron della con el mayor llanto de todos los que en el mundo son hechos. Y despues que fue yda enbié á Laureola vn mensaiero suplicandole escriuiese al rey, creyendo que auria más fuerça en sus piadosas palabras que en las peticiones de quien auia trabaiado su libertad. Lo qual luego puso en obra con mayor turbacion que esperança. La carta dezia en esta manera:

CARTA DE LAUREOLA AL REY

Padre, he sabido que me sentencias á muerte y que se cumple de aquí á tres dias el termino de mi vida, por donde conozco que no menos deuen temer los inocentes la ventura que los culpados la ley, pues me tiene mi fortuna en el estrecho que me podiera tener la culpa que no tengo, lo qual conocerias si la saña te dexase ver la verdad. Bien sabes la virtud que las coronicas pasadas publican de los reyes y reynas donde yo procedo; pues ¿por qué nacida yo de tal sangre creyste mas la informacion falsa que la bondad natural? Si te plaze matarme, por voluntad obralo, que por iusticia no tienes porqué; la muerte que tú me dieres, avnque por causa de temor la rehuse, por razon de obedecer la consiento, auiendo por meior morir en tu obediencia que beuir en tu desamor. Pero todavia te suplico que primero acuerdes que determines, porque, como Dios es verdad, nunca hize cosa porque mereciese pena. Mas digo, señor, que la hiziera, tan conuenible te es la piedad de padre como el rigor de iusto. Sin dubda yo deseo tanto mi vida por lo que á ti toca como por lo que á mi cunple, que al cabo so hija. Cata, señor, que quien crueza haze su peligro busca. Mas seguro de caer estaras siendo amado por clemencia que temido por crueldad. Quien quiere ser temido forçado es que tema. Los reyes crueles de todos los onbres son desamados y estos á las vezes buscando cómo se venguen hallan cómo se pierdan. Los suditos de los tales mas desean la rebuelta del tienpo que la conseruacion de su estado; los saluos temen su condicion y los malos su iusticia. Sus mismos familiares les tratan y buscan la muerte vsando con ellos lo que dellos aprendieren. Digote, señor, todo esto porque deseo que se sostente tu onrra y tu vida. Mal esperança teman los tuyos en ti viendote cruel contra mi; temiendo otro tanto les darés en[275] exemplo de qualquier osadia, que quien no está seguro nunca asegura. ¡O quanto estan libres de semeiantes ocasiones los principes en cuyo coraçon está la clemencia; si por ellos conuiene que mueran sus naturales, con voluntad se ponen por su saluacion al peligro, velanlos de noche, guardanlos de dia; más esperança tienen los beninos y piadosos reyes en el amor de las gentes que en la fuerça de los muros de sus fortalezas; quando salen á las plaças el que más tarde los bendice y alaba más temprano piensa que yerra. Pues mira, señor, el daño que la crueldad causa y el prouecho que la mansedumbre procura, y si todavia te pareciere meior seguir antes la opinion de tu saña que el conseio propio, malauenturada sea hija que nacio para poner en condicion la vida de su padre, que por el escandalo que pornas con tan cruel obra nadie se fiará de ti ni tú de nadie te deues fiar porque con tu muerte no procure algund su seguridad. Y lo que más siento sobre todo es que daras contra mi la sentencia y harás de tu memoria la iusticia la qual será siempre acordada mas por la causa della que por ella misma. Mi sangre ocupará poco lugar y tu crueza toda la tierra. Tú serás llamado padre cruel y yo sere dicha hija innocente, que pues Dios es iusto él aclarará mi verdad. Assi quedaré libre de culpa quando aya recebido la pena.

EL AUCTOR

Despues que Laureola acabó de escreuir, enbió la carta al rey con vno de aquellos que la guardavan, y tan amada era de aquel y todos los otros guardadores que le dieran libertad si fueran tan obligados á ser piadosos como leales. Pues como el rey recibio la carta, despues de avella leydo mandó muy enoiadamente que al leuador della le tirasen delante, lo qual yo viendo començe de nueuo a maldezir mi ventura y puesto que mi tormento fuese grande ocupaua el coraçon de dolor mas no la memoria de oluido para lo que hazer conuenia, y a la ora porque auia mas espacio para la pena que para el remedio hablé con Gaulo tio de Laureola, como es contado, y dixele como Leriano queria sacalla por fuerça de la prision, para lo quél le suplicaua mandase iuntar alguna gente para que sacada de la carcel la tomase en su poder y la pusiese en saluo, porque si el consigo la leuase podria dar lugar al testimonio de los malos onbres y a la acusacion de Persio. Y como no le fuese menos cara que a la reyna la muerte de Laureola, respondiome que aceutaua lo que dezia, y como su voluntad y mi deseo fueron conformes dió priesa en mi partida porque antes quel hecho se supiese se despachase. La qual puse luego en obra, y llegado donde Leriano estaua dile cuenta de lo que hize y de lo poco que acabé, y hecha mi habla dile la carta de Laureola, y con la compasion de las palabras della y con pensamiento de lo que esperaua hazer traya tantas rebueltas en el coraçon que no sabia qué responderme. Lloraua de lastyma, no sosegaua de sañudo, desconfiaua segund su fortuna, esperaua segund su iusticia. Quando pensaua que sacaríe á Laureola alegrauase, quando dudaua si lo podrie hazer enmudecia. Finalmente dexadas las dubdas, sabida la respuesta que Galio me dió, començo a proueer lo que para el negocio conplia, y como onbre proueydo, en tanto que yo estaua en la corte, iuntó quinientos onbres darmas suyos, sin que pariente ni persona del mundo lo supiese. Lo qual acordó con discreta consideracion, porque si con sus deudos lo comunicara, vnos por no deseruir al rey dixieran que era mal hecho y otros por asegurar su hazienda que lo deuia dexar y otros por ser al caso peligroso que no lo deuia enprender; assi que por estos inconuenientes y porque por alli pudiera saberse el hecho quiso con sus gentes solas acometello; y no quedando sino vn dia para sentenciar á Laureola, la noche antes iuntó sus caualleros y dixoles quanto eran mas obligados los buenos á temer la verguença que el peligro. Alli les acordo como por las obras que hizieron avn biuia la fama de los pasados; rogoles que por cobdicia de la gloria de buenos no curasen de la de biuos, traxoles a la memoria el premio de bien morir y mostroles quanto era locura temello no podiendo escusallo.

Prometioles muchas mercedes y despues que les hizo vn largo razonamiento dixoles para qué los auia llamado, los quales a vna boz iuntos se profirieron a morir con el. Pues conociendo Leriano la lealtad de los suyos tuuose por bien aconpañado y dispuso su partida en anocheciendo, y llegado a vn valle cerca de la cibdad estuuo alli en celada toda la noche, donde dió forma en lo que auia de hazer. Mandó a vn capitan suyo con cient onbres darmas que fuese a la posada de Persio y que matase a él y a quantos en defensa se le pusiesen. Ordenó que otros dos capitanes estuviesen con cada cinquenta caualleros a pie en dos calles principales que salian a la prision, a los quales mandó que tuviesen el rostro contra la cibdad y que á quantos viniesen defendiesen la entrada de la carcel entre tanto que él con los trezientos que le quedauan trabaiaua por sacar á Laureola. Y al que dió cargo de matar á Persio díxole que en despachando se fuese á ayuntar con él y creyendo que a la buelta si acabase el hecho auia de salir peleando, porque al sobir en los cauallos no recibiese daño, mandó aquel mismo caudillo quél y los que con el fuesen se adelantasen a la celada a caualgar para que hiziesen rostro a los enemigos en tanto quél y los otros tomauan los cauallos, con los quales dexó cinquenta onbres de pie para que los guardasen. Y como acordado todo esto començase amanecer, en abriendo las puertas mouio con su gente, y entrados todos dentro en la cibdad cada vno tuuo a cargo lo que auia de hazer. El capitan que fué a Persio dando la muerte a quantos topaua no paró hasta el que se comenzaua a armar, donde muy cruelmente sus maldades y su vida acabaron. Leriano que fue á la prision, acrecentando con la saña la virtud del esfuerço tan duramente peleó con las guardas que no podia pasar adelante sino por encima de los muertos quél y los suyos derribauan, y como en los peligros mas la bondad se acrecienta, por fuerça de armas llegó hasta donde estaua Laureola a la qual sacó con tanto acatamiento y cerimonia como en tienpo seguro lo podiera hazer, y puesta la rodilla en el suelo besole las manos como a hija de su rey. Estaua ella con la turbacion presente tan sin fuerça que apenas podia mouerse, desmayauale el coraçon, falleciale la color, ninguna parte de biua tenia. Pues como Leriano la sacaua dela dichosa carcel que tanto bien merecio guardar, halló á Galio con vna batalla de gente que la estaua esperando y en presencia de todos gela entregó, y como quiera que sus caualleros peleauan con los que al rebato venian, púsola en una hacanea que Galio tenia adereçada, y despues de besalle las manos otra vez fue á ayudar y fauorecer su gente boluiendo siempre a ella los oios hasta que de vista la perdio. La qual sin ningun contraste leuó su tyo a Dala, la fortaleza dicha. Pues tornando á Leriano, como ya ell alboroto llegó a oydos del rey, pidio las armas y tocadas las tronpetas y atabales armose toda la gente cortesana y de la cibdad; y como el tienpo le ponia necesidad para que Leriano saliese al canpo començolo á hazer esforçando los suyos con animosas palabras, quedando siempre en la reçaga, sufriendo la multitud delos enemigos con mucha firmeza de coraçon. Y por guardar la manera onesta que requiere el rretraer, yva ordenado con menos priesa que el caso pedia, y assi perdiendo algunos delos suyos y matando a muchos de los contrarios llegó a donde dexó los cauallos, y guardada la orden que para aquello auie dado, sin recebir reues ni peligro caualgaron él y todos sus caualleros, lo que por ventura no hiziera si antes no proueyera el remedio. Puestos todos como es dicho a cauallo, tomó delante los peones y siguio la via de Susa donde auie partido, y como se le acercauan tres batallas del rey, salido de paso apresuró algo ell andar con tal concierto y orden que ganaua tanta onrra en el retraer como en el pelear. Yva siempre en los postreros haziendo algunas bueltas quando el tiempo las pedia, por entretener los contrarios, para leuar su batalla mas sin congoxa. En el fin, no auiendo sino dos leguas como es dicho hasta Susa, pudo llegar sin que ningund suyo perdiese, cosa de gran marauilla, porque con cinco mill onbres darmas venia ya el rey enbuelto con él.

El qual muy encendido de coraie puso a la ora cerco sobre el lugar con proposito de no leuantarse de allí hasta que dél tomase vengança. Y viendo Leriano que el rey asentaua real repartio su gente por estancias segund sabio guerrero. Donde estaua el muro mas flaco ponia los mas rezios caualleros; donde auia apareio para dar en el real ponia los mas sueltos; donde veya mas dispusicion para entralle por traycion ó engaño ponia los mas fieles. En todo proueya como sabido y en todo osaua como varon. El rey como aquel que pensaua leuar el hecho a fin, mandó fortalecer el real, y proueó en las prouisiones; y ordenadas todas las cosas que a la hueste cumplia, mandó llegar las estancias cerca de la cerca de la villa, las quales guarnecio de muy bona gente, y pareciendole segund le acuciaua la saña gran tardança esperar á tomar á Leriano por hanbre, puesto que la villa fuese muy fuerte, acordo de conbatilla lo qual prouo con tan brauo coraçon que vuo el cercado bien menester el esfuerço y la diligencia. Andaua sobre saliente con cient caualleros que para aquello tenia diputados; donde veya flaqueza se esforçaua, donde veya coraçon alabaua, donde veya mal recaudo proueya. Concluyendo, porque me alargo, el rey mandó apartar el combate con perdida de mucha parte de sus caualleros, en especial de los mancebos cortesanos que sienpre buscan el peligro por gloria. Leriano fue herido en el rostro y no menos perdió muchos onbres principales. Pasado assi este conbate diole el rey otros cinco en espacio de tres meses, de manera que le fallecian ya las dos partes de su gente, de cuya razon hallaua dudoso su hecho, como quiera que en el rostro, ni palabras, ni obras nadie gelo conosciese, porque en el coraçon del caudillo se esfuerçan los acaudillados. Finalmente como supo que otra vez ordenauan dele conbatir, por poner coraçon a los que le quedauan hizoles una habla en esta forma.

LERIANO Á SUS CAUALLEROS

Por cierto, caualleros, si como soys pocos en número no fuésedes muchos en fortaleza yo ternia alguna duda en nuestro hecho segun nuestra mala fortuna, pero como sea mas estimada la virtud que la muchedumbre, vista la vuestra antes temo necesidad de ventura que de caualleros y con esta consideracion en solos vosotros tengo esperança. Pues es puesta en nuestras manos nuestra salud, tanto por sustentacion de vida como por gloria de fama nos conviene pelear. Agora se nos ofrece causa para dexar la bondad que eredamos á los que nos han de eredar, que malauenturados seriamos si por flaqueza en nosotros se acabasse la eredad. Assi pelead que libreys de verguença vuestra sangre y mi nombre. Oy se acaba ó se confirma nuestra onrra; sepamosnos defender y no avergonçar, que muy mayores son los galardones de las victorias que las ocasiones de los peligros. Esta vida penosa en que bevimos no sé porqué se deua mucho querer, que es breue en los días y larga en los trabaios, la qual ni por temor se acrecienta, ni por osarse acorta, pues quando nascemos se limita su tiempo, por donde escusado es el miedo y devida la osadía. No nos pudo nuestra fortuna poner en meior estado que en esperança de onrrada muerte ó gloriosa fama. Cudicia de alabança, auaricia de onrra acaban otros hechos mayores quel nuestro; no temamos las grandes conpañas llegadas al real, que en las afrentas los menos pelean; á los sinples espanta la multitud de los muchos y á los sabios esfuerça la virtud de los pocos. Grandes apareios tenemos para osar; la bondad nos obliga, la iusticia nos esfuerça, la necesidad nos apremia. No ay cosa porque deuamos temer y ay mill para que deuamos morir. Todas las razones, caualleros leales, que os he dicho eran escusadas para creceros fortaleza pues con ella nacistes, mas quíselas hablar porque en todo tiempo el coraçon se deue ocupar en nobleza, en el hecho con las manos, en la soledad con los pensamientos, en conpañia con las palabras como agora hazemos, y no menos porque recibo ygual gloria con la voluntad amorosa que mostrays como con los hechos fuertes que hazeys. Y porque me parece segund se adereça el combate que somos costreñidos á dexar con las obras las hablas, cada vno se vaya á su estancia.

EL AUCTOR

Con tanta constancia de animo fue Leriano respondido de sus caualleros que se llamó dichoso por hallarse dino dellos; y porque estaua ya ordenado el conbate fuese cada vno á defender la parte que le cabia; y poco despues que fueron llegados tocaron en el real los atauales y tronpetas y en pequeño espacio estauan iuntos al muro cincuenta mill onbres los quales con mucho vigor començaron el hecho, donde Leriano tuuo lugar de mostrar su virtud y segund los de dentro defendian creya el rey que ninguno dellos faltaua. Duró el conbate desde medio dia hasta la noche que los departio. Fueron heridos y muertos tres mill de los del real y tantos de los de Leriano, que de todos los suyos no le auian quedado sino ciento y cincuenta, y en su rostro segund esforçado no mostraua ayer perdido ninguno, y en su sentimiento segund amoroso parecia que todos le auian salido del anima. Estuuo toda aquella noche enterrando los muertos y loando los biuos, no dando menos gloria á los que enterraua que á los que veya. Y otro día en amaneciendo, al tienpo que se remudan las guardas acordo que cincuenta de los suyos diesen en vna estancia que vn pariente de Persio tenía cercana al muro, porque no pensase el rey que le faltaua coraçon ni gente; lo qual se hizo con tan firme osadia que quemada la estancia mataron muchos de los defensores della, y como ya Dios tuviese por bien que la verdad de aquella pendencia se mostrase, fue preso en aquella vuelta vno de los damnados que condenaron á Laureola, y puesto en poder de Leriano mandó que todas las maneras de tormento fuesen obradas en él hasta que dixese porqué leuantó el testimonio, el qual sin premia ninguna confesó todo el hecho como pasó. Y despues que Leriano de la verdad se informó, enbiole al rey suplicandole que saluase á Laureola de culpa y que mandase iusticiar aquel y á los otros que de tanto mal auien sido causa. Lo qual el rey sabido lo cierto aceutó con alegre voluntad por la iusta razon que para ello le requeria. Y por no detenerme en las prolixidades que en este caso pasaron, de los tres falsos onbres se hizo tal la iusticia como fue la maldad. El cerco fue luego alçado y el rey tuuo á su hija por libre y á Leriano por desculpado, y llegado á Suria enbió por Laureola á todos los grandes de su corte, la qual vino con ygual onrra de su merecimiento.

Fue recebida del rey y la reyna con tanto amor y lagrimas de gozo como se derramaran de dolor; el rey se desculpaua, la reyna la besaua, todos la seruian y assi se entregauan con alegria presente de la pena pasada. A Leriano mandole el rey que no entrase por estonces en la corte hasta que pacificase a él y a los parientes de Persio, lo que recibio a graveça porque no podria ver á Laureola, y no podiendo hazer otra cosa sintiolo en estraña manera. Y viendose apartado della, dexadas las obras de guerra, boluiose á las congoxas enamoradas, y deseoso de saber en lo que Laureola estaua rogome que le fuese á suplicar que diese alguna forma onesta para que la pudiese ver y hablar, que tanto deseaba Leriano guardar su onestad que nunca penso hablalla en parte donde sospecha en ella se pudiese tomar, de cuya razon él era merecedor de sus mercedes. Yo que con plazer aceutaua sus mandamientos, partime para Suria, y llegado allá, despues de besar las manos á Laureola, supliquele lo que me dixo, a lo quél me respondió: que en ninguna manera lo haria por muchas causas que me dió para ello. Pero no contento con dezir gelo aquella vez todas las que veya gelo suplicaua; concluyendo respondiome al cabo que si mas en aquello le hablaua que causaria que se desmesurase contra mi. Pues visto su enoio y responder fui á Leriano con graue tristeza y quando le dixe que de nueuo se comenzauan sus desauenturas, sin duda estuuo en condicion de desesperar. Lo qual yo viendo, por entretenelle, dixele que escriuiese á Laureola acordandole lo que hizo por ella y estrañandole su mudança en la merced que en escriuille le començo á hazer. Respondiome que auia acordado bien, mas que no tenia que acordalle lo que auia hecho por ella pues no era nada segund lo que merecia y tanbien porque era de onbres baxos repetir lo hecho; y no menos me dixo que ninguna memoria le haria del galardon recebido porque se defiende en ley enamorada escreuir que satisfacen se recibe, por el peligro que se puede recrecer si la carta es vista, asi que sin tocar en esto escriuio á Laureola las siguientes razones:

CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA

Laureola, segund tu virtuosa piedad, pues sabes mi pasion, no puedo creer que sin alguna causa la consientas, pues no te pido cosa á tu onrra fea ni á ti graue. Si quieres mi mal ¿por qué lo dudas? á sin razon muero, sabiendo tú que la pena grande assi ocupa el coraçon que se puede sentir y no mostrar. Si lo has por bien pensado que me satisfazes con la pasion que me das porque dandola tú es el mayor bien que puedo esperar, iustamente lo harias si la dieses a fin de galardon. Pero ¡desdichado yo! que la causa tu hermosura y no haze la merced tu voluntad. Si lo consientes iuzgandome desagradecido porque no me contento con el bien que me heziste en darme causa de tan ufano pensamiento, no me culpes, que avnque la voluntad se satisfaze, el sentimiento se querella. Si te plaze porque nunca te hize seruizio, no pude sobir los seruizios á la alteza de lo que mereces; que quando todas estas cosas y otras muchas pienso hallome que dexas de hazer lo que te suplico porque me puse en cosa que no pude merecer. Lo qual yo no niego; pero atreuime á ello pensando que me harias merced no segund quien la pedia mas segund tú que la auies de dar. Y tambien pense que para ello me ayudadaran virtud y compasion y piedad porque son acetas á tu condicion, que quando los que con los poderosos negocian para alcançar su gracia, primero ganan las voluntades de sus familiares; y pareceme que en nada hallé remedio. Busqué ayudadores para contigo y hallélos por cierto leales y firmes y todos te suplican que me ayas merced; el alma por lo que sufre, la vida por lo que padece, el coraçon por lo que pasa, el sentido por lo que siente. Pues no niegues galardon á tantos que con ansia te lo piden y con razon te lo merecen. Yo soy el más sin ventura de los más desauenturados. Las aguas reuerdecen la tierra y mis lagrimas nunca tu esperança la qual cabe en los canpos y en las yeruas y arboles y no puede caber en tu coraçon.

Desesperado auria segund lo que siento si alguna vez me hallase solo, pero como siempre me acompañan el pensamiento que me das y el deseo que me ordenas y la contemplacion que me causas, viendo que lo vo á hazer consuelanme acordandome que me tienen conpañia de tu parte, de manera que quien causa las desesperaciones me tiene que no desespere. Si todavia te plaze que muera, hazmelo saber, que gran bien harás á la vida pues no será desdichada del todo. Lo primero della se pasó en inocencia y lo del conocimiento en dolor; a lo menos el fin será en descanso porque tú lo das, el qual, si ver no me quieres, será forçado que veas.

EL AUCTOR

Con mucha pena recibio Laureola la carta de Leriano y por despedirse dél onestamente respondiole desta manera, con determinacion de iamas recebir enbaxada suya.

CARTA DE LAUREOLA Á LERIANO

El pesar que tengo de tus males te seria satisfacion dellos mismos si creyeses quanto es grande, y él solo tomarias por galardon sin que otro pidieses, avnque fuese poca paga segund lo que tienes merecido, la qual yo te daria como deuo si la quisieses de mi hazienda y no de mi onrra. No respondere á todas las cosas de tu carta porque en saber que te escriuo me huye la sangre del coraçon y la razon del iuycio. Ninguna causa de las que dizes me haze consentir tu mal sino sola mi bondad, porque cierto no estó dudosa del, porque el estrecho á que llegaste fue testigo de lo que sofriste. Dizes que nunca me hiziste seruicio. Lo que por mi has hecho me obliga á nunca oluidallo y sienpre desear satisfacerlo, no segund tu deseo mas segund mi onestad. La virtud y piedad y conpasion que pensaste que te ayudarian para comigo, aunque son aceptas á mi condicion, para en tu caso son enemigas de mi fama y por esto las hallaste contrarias. Quando estaua presa saluaste mi vida y agora que estó libre quieres condenalla. Pues tanto me quieres, antes devrias querer tu pena con mi onrra que tu remedio con mi culpa; no creas que tan sanamente biuen las gentes, que sabido que te hablé, iuzgasen nuestras linpias intenciones, porque tenemos tienpo tan malo que antes se afea la bondad que se alaba la virtud; assi que es escusada tu demanda porque ninguna esperança hallarás en ella aunque la muerte que dizes te viese recebir, auiendo por mejor la crueldad onesta que la piedad culpada. Dirás oyendo tal desesperança que só mouible porque te comence á hazer merced en escreuirte y agora determino de no remediarte. Bien sabes tú quan sanamente lo hize y puesto que en ello uviera otra cosa, tan conuenible es la mudança en las cosas dañosas como la firmeza en las onestas. Mucho te ruego que te esfuerces como fuerte y te remedies como discreto. No pongas en peligro tu vida y en disputa mi onrra, pues tanto la deseas, que se dirá muriendo tú que galardono los seruicios quitando las vidas, lo que si al rey venço de dias se dirá al reues. Ternas en el reyno toda la parte que quisieres, crecere tu onrra, doblaré tu renta, sobiré tu estado, ninguna cosa ordenarás que reuocada te sea, assi que biuiendo causarás que me iuzguen agradecida y muriendo que me tengan por mal acondicionada. Avnque por otra cosa no te esforçases, sino por el cuydado que tu pena me da lo devrias hazer. No quiero mas dezirte porque no digas que me pides esperança y te do conseio. Plugiere á Dios que fuera tu demanda iusta, por que vieras que como te aconseió en lo vno te satisfiziera en lo otro; y assi acabo para sienpre de más responderte ni oyrte.

EL AUCTOR

Cuando Laureola vuo escrito dixome con proposito determinado que aquella fuese la postrimera vez que pareciese en su presencia porque ya de mis pláticas andaua mucha sospecha y porque en mis ydas auia mas peligro para ella que esperança para mi despacho. Pues vista su determinada voluntad, pareciendome que de mi trabaio sacaua pena para mí y no remedio para Leriano, despedime della con mas lágrimas que palabras y despues de besalle las manos salime de palacio con vn nudo en la garganta que pense ahogarme, por encobrir la pasion que sacaua, y salido de la cibdad, como me vi solo, tan fuertemente comence á llorar que de dar bozes no me podía contener. Por cierto yo tuuiera por meior quedar muerto en Macedonia que venir biuo á Castilla; lo que deseaua con razon pues la mala ventura se acaba con la muerte y se acrecienta con la vida. Nunca por todo el camino sospiros y gemidos me fallecieron, y quando llegué á Leriano dile la carta, y como acabó de leella dixele que ni se esforçase, ni se alegrase, ni recibiese consuelo pues tanta razon auia para que deuiese morir. El qual me respondió que más que hasta alli me tenia por suyo porque le aconseiaua lo propio, y con boz y color mortal començo a condolerse. Ni culpaua su flaqueça, ni avergonçaua su desfallecimiento; todo lo que podie acabar su vida alabaua, mostrauase amigo de los dolores, recreaua con los tormentos, amaua las tristezas; aquellos llamaua sus bienes por ser mensaieros de Laureola y porque fuesen tratados segund de cuya parte venian, aposentólos en el coraçon, festeiólos con el sentimiento, convidólos con la memoria, rogauales que acabasen presto lo que venian a hazer porque Laureola fuese seruida. Y desconfiando ya de ningun bien ni esperança, aquexado de mortales males, no podiendo sustenerse ni sofrirse vuo de venir á la cama, donde ni quiso comer ni beuer ni ayudarse de cosa de las que sustentan la vida, llamandose sienpre bienauenturado porque era venido á sazon de hazer seruicio á Laureola quitandola de enoios. Pues como por la corte y todo el reyno se publicase que Leriano se dexaua morir, ybanle a ueer todos sus amigos y parientes y para desuialle su proposito dezianle todas las cosas en que pensauan prouecho, y como aquella enfermedad se auia de curar con sabias razones, cada uno aguzaua el seso lo meior que podia; y como vn cauallero llamado Tefeo[276] fuese grande amigo de Leriano viendo que su mal era de enamorada pasion puesto que quien la causaua él ni nadie lo sabia dixole infinitos males de las mugeres y para fauorecer su habla truxo todas las razones que en disfamia dellas pudo pensar, creyendo por alli restituylle la vida. Lo qual oyendo Leriano, acordandose que era muger Laureola, afeó mucho á Tefeo porque tal cosa hablaua y puesto que su disposicion no le consintiese mucho hablar, esforçando la lengua con la pasion de la saña començo a contradezille en esta manera.

LERIANO CONTRA TEFEO Y TODOS LOS QUE DIZEN MAL DE MUGERES

Tefeo, para que recibieras la pena que merece tu culpa, onbre que te tuuiera menos amor te auie de contradezir, que las razones mias mas te seran en exenplo para que calles que castigo para que penes. En lo qual sigo la condicion de verdadera amistad, porque pudiera ser, si yo no te mostrara por biuas causas tu cargo, que en qualquiera plaça te deslenguaras como aqui has hecho; asi que te será mas prouechoso emendarte por mi contradicion que auergonçarte por tu perseverança. El fin de tu habla fue segund amigo, que bien noté que la dexiste porque aborreciese la que me tiene qual vees, diziendo mal de todas mugeres, y como quiera que tu intencion no fue por remediarme, por la via que me causaste remedio tú por cierto me lo as dado, porque tanto me lastimaste con tus feas palabras, por ser muger quien me pena, que de pasion de auerte oydo beuire menos de lo que creya, en lo qual señalado bien recebi, que pena tan lastimada meior es acaballa presto que sostenella más; assi que me truxiste alivio para el padecer y dulce descanso para ella acabar. Porque las postrimeras palabras mias sean en alabança de las mugeres, porque crea mi fe la que tuuo merecer para causalla y no voluntad para satisfazella.

Y dando comienço á la intencion tomada, quiero mostrar quinze causas porque yerran los que en esta nacion ponen lengua, y veynte razones porque les somos los onbres obligados, y diuersos enxenplos de su bondad. Y quanto a lo primero que es proceder por las causas que hazen yerro los que mal las tratan, fundo la primera por tal razon. Todas las cosas hechas por la mano de Dios son buenas necesariamente, que segun el obrador han de ser las obras; pues siendo las mugeres sus criaturas, no solamente á ellas ofende quien las afea, mas blasfema de las obras del mismo Dios. La segunda causa es porque delante dél y de los onbres no ay pecado más abominable ni más graue de perdonar quel desconocimiento; ¿pues quál lo puede ser mayor que desconocer el bien que por Nuestra Señora nos vino y nos viene? Ella nos libró de pena y nos hizo merecer la gloria; ella nos salua, ella nos sostiene, ella nos defiende, ella nos guia, ella nos alumbra, por ella que fue muger merecen todas las otras corona de alabança. La tercera es porque a todo onbre es defendido segund virtud mostrarse fuerte contra lo flaco, que si por ventura los que con ellas se deslenguan pensasen recebir contradicion de manos, podria ser que tuuiesen menos libertad en la lengua. La quarta es porque no puede ninguno dezir mal dellas sin que a si mismo se desonrre, porque fue criado y traydo en entrañas de muger y es de su misma sustancia, y despues desto, por el acatamiento y reuerencia que a las madres deuen los hijos. La quinta es por la desobediencia de Dios, que dixo por su boca que el padre y la madre fuesen onrrados y acatados, de cuya causa los que en las otras tocan merecen pena. La sesta es porque todo noble es obligado a ocuparse en autos virtuosos assi en los hechos como en las hablas; pues si las palabras torpes ensusian la linpieza, muy a peligro de infamia tienen la onrra de los que en tales platicas gastan su vida. La setima es porque quando se establecio la caualleria, entre las otras cosas que era tenudo a guardar el que se armaua cauallero era vna que a las mugeres guardase toda reuerencia y onestad, por donde se conosce que quiebra la ley de nobleza quien vsa el contrario della. La otaua es por quitar de peligro la onrra; los antiguos nobles tanto adelgazauan las cosas de bondad y en tanto la tenian que no auian mayor miedo de cosa que de memoria culpada; lo que no me parece que guardan los que anteponen la fealdad de la virtud poniendo macula con su lengua en su fama, que qualquiera se iuzga lo que es en lo que habla. La nouena y muy principal es por la condenacion del alma. Todas las cosas tomadas se pueden satisfazer y la fama robada tiene dudosa la satisfacion, lo que más conplidamente determina nuestra fé. La dezena es por escusar enemistad. Los que en ofensa de las mugeres despienden el tiempo hazense enemigos dellas y no menos de los virtuosos, que como la virtud y la desmesura diferencian la propiedad no pueden estar sin enemiga. La onzena es por los daños que de tal auto malicioso se recrecian, que como las palabras tienen licencia de llegar á los oydos rudos tanbien como a los discretos, oyendo los que poco alcançan las fealdades dichas de las mugeres, arrepentidos de auerse casado danles mala vida o vanse dellas, o por ventura las matan. La dozena es por las murmuraciones, que mucho se deuen temer, siendo vn onbre infamado por disfamador en las plaças y en las casas y en los canpos y donde quiera es retratado su vicio. La trezena es por razon del peligro, que quando los maldizientes que son auidos por tales tan odiosos son a todos[277] que qualquier les es mas contrario, y algunas por satisffazer a sus amigos, puesto que ellas no lo pidan ni lo quieran[278], ponen las manos en los que en todas ponen la lengua. La catorzena es por la hermosura que tienen, la qual es de tanta ecelencia que avnque copiesen en ellas todas las cosas que los deslenguados les ponen, más ay en vna que loar con verdad que no en todas que afear con malicia. La quinzena es por las grandes cosas de que han sido causa. Dellas nacieron onbres virtuosos que hizieron hazañas de dina alabança, dellas procedieron sabios que alcançaron a conocer qué cosa era Dios en cuya fé somos saluos; dellas vinieron los inuentiuos que hizieron cibdades y fuerças y edeficios de perpetual ecelencia; por ellas vuo tan sotyles varones que buscaron todas las cosas necesarias para sustentacion del linage vmanal.

DA LERIANO VEYNTE RAZONES PORQUE LOS ONBRES SON OBLIGADOS Á LAS MUGERES

Tefeo, pues as oydo las causas porque soys culpados tú y todos lo que opinion tan errada seguis, dexada toda prolixidad, oye veynte razones por donde proferí a prouar que los onbres á las mugeres somos obligados. De las quales la primera es porque á los sinples y rudos disponen para alcançar la virtud de la prudencia y no solamente á los torpes hazen discretos mas á los mismos discretos mas sotyles, porque si de la enamorada pasion se catyuan, tanto estudian su libertad que abiuando con el dolor el saber dizen razones tan dulces y tan concertadas que alguna vez de compasion que les an se libran della: y los sinples de su natural inocentes quando en amar se ponen entran con rudeza y hallan el estudio del sentimiento tan agudo que diuersas vezes salen sabios, de manera que suplen las mugeres lo que naturaleza en ellos faltó. La segunda razon es porque de la virtud de la iusticia tanbien nos hazen suficientes, que los penados de amor, aunque desygual tormento reciben, hanlo por descanso iustificandose porque iustamente padecen: y no por sola esta causa nos hazen goçar desta virtud mas por otra tan natural: los firmes enamorados para abonarse con las que siruen buscan todas las formas que pueden, de cuyo deseo biuen iustificadamente sin eceder en cosa de toda ygualdad por no infamarse de malas costunbres. La tercera porque de la tenplança nos hazen dinos, que por no selles aborrecibles para venir á ser desamados somos templados en el comer y en el beuer y en todas las otras cosas que andan con esta virtud. Somos tenplados en la habla, somos templados en la mesura, somos templados en las obras, sin que vn punto salgamos de la onestad. La quarta es porque al que fallece fortaleza gela dan, y al que la tiene gela acrecientan. Hacennos fuertes para sofrir, causan osadia para cometer, ponen coraçon para esperar; quando á los amantes se les ofrece peligro se les apareia la gloria, tienen las afrentas por vicio, estiman mas ell alabança del amiga quel precio del largo beuir. Por ellas se comiençan y acaban hechos muy hazañosos, ponen la fortaleza en el estado que merece. Si les somos obligados aqui se puede iuzgar. La quinta razon es porque no menos nos dotan de las virtudes teologales que de las cardinales dichas. Y tratando de la primera ques la fé, avnque algunos en ella dudasen, siendo puestos en pensamiento enamorado creerian en Dios y alabarian su poder porque pudo hazer á aquella que de tanta ecelencia y hermosura les parece. Iunto con esto los amadores tanto acostumbran y sostienen la fe que de vsalla en el coraçon conocen y creen con más firmeza la de Dios, y porque no sea sabido de quien los pena que son malos cristianos, ques vna mala señal en el onbre, son tan deuotos católicos que ningun apostol les hizo ventaia. La sesta razon es porque nos crian en el alma la virtud del esperança, que puesto que los sugetos á esta ley de amores mucho penen, siempre esperan en su fé, esperan en su firmeza, esperan en la piedad de quien los pena, esperan en la condicion de quien los destruye, esperan en la ventura; ¿pues quien tiene esperança donde recibe pasion, como no la terná en Dios que le promete descanso? Sin duda haziendonos mal nos apareian el camino del bien como por esperiencia de lo dicho parece. La setena razon es porque nos hazen merecer la caridad, la propiedad de la qual es amor. Esta tenemos en la voluntad, esta ponemos en el pensamiento, esta traemos en la memoria, esta firmamos en el coraçon, y como quiera que los que amamos la vsemos por el prouecho de nuestro fin, dél nos redunda que con biua contricion la tengamos para con Dios, porque trayendonos amor á estrecho de muerte hazemos lymosnas, mandamos dezir misas, ocupamosnos en caritatiuas obras porque nos libre de nuestros crueles pensamientos: y como ellas de su natural son deuotas, participando con ellas es forçado que hagamos las obras que hazen. La otaua razon, porque nos hazen contenplatiuos: que tanto nos damos á la contemplacion de la hermosura y gracias de quien amamos y tanto pensamos en nuestras pasiones, que quando queremos contenplar la de Dios, tan tiernos y quebrantados tenemos los coraçones, que sus llagas y tormentos parece que recebimos en nosotros mismos; por donde se conosce que tanbien por aquí nos ayudan para alcançar la perdurable holgança. La nouena razon es porque nos hazen contritos, que como siendo penados pedimos con lagrimas y sospiros nuestro remedio acostunbrado en aquello, yendo á confesar nuestras culpas assi gemimos y lloramos quel perdon dellas merecemos. La dezena es por el buen consejo que sienpre nos dan, que á las vezes acaece hallar en su presto acordar, lo que nosotros con[279] largo estudio y diligencias buscamos. Son sus conseios pacificos sin ningund escandalo, quitan muchas muertes, conseruan las pazes, refrenan la yra y aplacan la saña; sienpre es muy sano su parecer. La onzena es porque nos hazen onrrados: con ellas se alcançan grandes casamientos, muchas haziendas y rentas. Y porque alguno podria responderme que la onrra está en la virtud y no en la riqueza, digo que tanbien causan lo vno como lo otro. Ponen nos presunciones tan virtuosas que sacamos dellas las grandes onrras y alabanças que deseamos; por ellas estimamos más la verguença que la vida; por ellas estudiamos todas las obras de nobleza, por ellas las ponemos en la cunbre que merecen. La dozena razon es porque apartandonos del auaricia nos iuntan con la libertad, de cuya obra ganamos las voluntades de todos; que como largamente nos hazen despender lo que tenemos, somos alabados y tenidos en mucho amor, y en qualquier necesidad que nos sobrevenga recebimos ayuda y seruizio; y no solo nos aprouechan en hazernos usar la franqueza como deuemos, mas ponen lo nuestro en mucho recaudo porque no ay lugar donde la hazienda esté mas segura que en la voluntad de las gentes. La trezena es porque acrecientan y guardan nuestros averes y rentas, las quales alcanzan los onbres por ventura y conseruanlas ellas con diligencia. La catorzena es por la limpieça que nos procuran asi en la persona, como en el vestir, como en el comer, como en todas las cosas que tratamos. La quinzena es por la buena criança que nos ponen, vna de las principales cosas de que los onbres tienen necesidad. Siendo bien criados vsamos la cortesya y esquiuamos la pesadumbre, sabemos onrrar los pequeños, sabemos tratar los mayores; y no solamente nos hazen bien criados mas bien quistos, porque como tratamos á cada vno como merece, cada vno nos da lo que merecemos. La razon desiseys es porque nos hazen ser galanes. Por ellas nos desuelamos en el vestir, por ellas estudiamos en el traer, por ellas nos atauiamos de manera que ponemos por industria en nuestras personas la buena disposicion que naturaleza algunos negó. Por artificio se endereçan los cuerpos pidiendo[280] las ropas con agudeza y por el mismo se pone cabello donde fallece y se adelgazan ó engordan las piernas si conuiene hazello; por las mugeres se inuentan los galanes entretales, las discretas bordaduras, las nueuas inuenciones; de grandes bienes por cierto son causa. La dezisiete razon es porque nos conciertan la musica y nos hazen gozar de las dulcedumbres della: ¿por quién se asuenan las dulces canciones? ¿por quién se cantan los lindos romances? ¿por quién se acuerdan las bozes? ¿porquién se adelgazan y sotilizan todas las cosas que en el canto consisten? La dizeochena es porque crecen las fuerças á los braceros, y la maña á los luchadores, y la ligereza á los que boltean y corren y saltan y hazen otras cosas semeiantes. La dezinueue razon es porque afinan las gracias. Los que como es dicho tañen y cantan por ellas, se desuelan tanto que suben á lo mas perfeto que en aquella gracia se alcança. Los trobadores ponen por ellas tanto estudio en lo que troban que lo bien dicho hazen parecer meior, y en tanta manera se adelgazan que propiamente lo que sienten en el coraçon ponen por nueuo y galan estilo en la cancion ó inuencion ó copla que quieren hazer. La veyntena y postrimera razon es porque somos hijos de mugeres, de cuyo respeto les somos mas obligados que por ninguna razon de las dichas ni de quantas se puedan dezir. Diuersas razones auía para mostrar lo mucho que á esta nacion somos los onbres en cargo, pero la disposicion mia no me da lugar á que todas las diga. Por ellas se ordenaron las reales iustas y los ponposos torneos y las alegres fiestas, por ellas aprouechan las gracias y se acaban y comiençan todas las cosas de gentileza; no sé causa porque de nosotros deuan ser afeadas. ¡O culpa merecedora de graue castigo, que porque algunas ayan piedad de los que por ellas penan les dan tal galardon! ¿A qué muger deste mundo no harán conpasion las lagrimas que vertemos, las lastimas que dezimos, los sospiros que damos? ¿Quál no creerá las razones iuradas, quál no creerá la fé certificada, á quál no moveran las dadiuas grandes, en quál coraçon no harán fruto las alabanças devidas, en quál voluntad no hará mudança la firmeza cierta, quál se podra defender del continuo seguir? Por cierto segund las armas con que son conbatidas, avnque las menos se defendiesen, no era cosa de marauillar y antes deurian ser las que no pueden defenderse alabadas por piadosas que retraydas por culpadas.

PRUEUA POR ENXENPLOS LA BONDAD DE LAS MUGERES

Para que las loadas virtudes desta nacion fueran tratadas segund merecen avisé de poner mi deseo en otra plática porque no turbase mi lengua ruda su bondad clara, como quiera que ni loor pueda crecella ni malicia apocalla segund su propiedad. Si vuiese de hazer memoria de las castas y virgines pasadas y presentes, convenia que fuese por diurna reuelacion, porque son y an sido tantas que no se puede con el seso humano conprehender, pero dire de algunas que he leydo assi cristianas como gentiles y indias por enxenplar con las pocas la virtud de las muchas. En las autorizadas por santas por tres razones no quiero hablar. La primera porque lo que a todos es manifiesto parece simpleza repetillo. La segunda porque la yglesia les da devida y uniuersal alabança. La tercera por no poner en tan malas palabras tan ecelente bondad, en especial la de Nuestra Señora que quantos dotores y deuotos y contenplatiuos en ella hablaron no pudieron llegar al estado que merecia la menor de sus ecelencias, assi que me baxo a lo llano donde mas libremente me puedo mouer. De las castas gentiles començaré en Lucrecia, corona de la nacion romana, la qual fue muger de Colatyno y siendo forçada de Tarquino hizo llamar a su marido y venido donde ella estaua dixole: sabras, Colatyno, que pisadas de onbre ageno ensuziaron tu lecho donde avnque el cuerpo fue forçado quedó el coraçon inocente, porque soy libre de la culpa, mas no me asueluo de la pena porque ninguna dueña por enxenplo mio pueda ser vista errada. Y acabando estas palabras acabó con vn cuchillo su vida. Porcia fue hija del noble Caton y muger de Bruto varon virtuoso, la qual sabiendo la muerte dél, aquexada de graue dolor acabó sus dias comiendo brasas por hazer sacrificio de si misma. Penelope fue muger de Ulixes, e ydo él a la guerra troyana, siendo los mancebos de Ytalia aquexados de su hermosura pidieronla muchos dellos en casamiento, y deseosa de guardar castidad a su marido, por defenderse dellos dixo que le dexassen conplir vna tela como acostunbrauan las señoras de aquel tienpo esperando a sus maridos, y que luego haria lo que le pedian, y como le fuese otorgado, con astucia sotyl, lo que texia de dia deshazia de noche, en cuya lauor pasaron veynte años, despues de los quales venido Ulixes vieio, solo, destruydo, asi lo recibio la casta dueña como si viniera en fortuna de prosperidad. Julia hija del Cesar primero enperador en el mundo, siendo muger de Ponpeo en tanta manera lo amaua que trayendo vn dia sus vestiduras sangrientas, creyendo ser muerto, cayda en tierra supitamente murio. Artemisa entre los mortales tan alabada, como fuese casada con Mauzol rey de Ycaria, con tanta firmeça lo amó que despues de muerto le dió sepultura en sus pechos, quemando sus huesos en ellos, la ceniza de los quales poco a poco se beuio y despues de acabados los oficios que en el auto se requerian creyendo que se yua para el matóse con sus manos. Argia fue hija del rey Adrastro y caso con Pollinices hijo de Edipo rey de Tebas, y como Pollinices en vna batalla a manos de su hermano muriese, sabido della salio de Tebas, sin temer la inpiedad de sus enemigos, ni la braueza de las fieras bestias, ni la ley del enperador, la qual vedaua que ningun cuerpo muerto se leuantase del canpo, fue por su marido en las tinieblas de la noche y hallandolo ya entre otros muchos cuerpos leuolo a la ciudad y haziendole quemar segund su costunbre, con amargosas lagrimas hizo poner sus cenizas en una arca de oro, prometiendo su vida a perpetua castidad. Ipola greciana, nauegando por la mar quiso su mala fortuna que tomasen su nauio los enemigos, los quales queriendo tomar della mas parte que les daua, conseruando su castidad hizose a la vna parte del nauío y dexada caer en las ondas pudieron ahogar a ella mas no la fama de su hazaña loable. No menos dina de loor fue su muger de Amed rey de Tesalia, que sabiendo que era profetizado por el dios Apolo que su marido recebiria muerte sino vuiese quien voluntariamente la tomase por él, con alegre voluntad porque el rey biuiese dispuso de se matar. De las iudias Sarra, muger del padre Abraham, como fuese presa en poder del rey Faraon, defendiendo su castidad con las armas de la oracion rogó a nuestro Señor la librase de sus manos, el qual como quisiese acometer con ella toda maldad, oyda en el cielo su peticion enfermó el rey y conocido que por su mal pensamiento adolecia, sin ninguna manzilla la mandó librar. Delbora dotada de tantas virtudes mereció aver espiritu de profecia y no solamente mostró su bondad en las artes mugeriles mas en las feroces batalles, peleando contra los enemigos con virtuoso animo; y tanta fue su excelencia que juzgó quarenta años el pueblo iudayco. Ester siendo leuada a la catiuidad de Babilonia, por su virtuosa hermosura, fue tomada para muger de Asuero, rey que señoreaua a la sazon ciento y veynte y siete prouincias, la qual por sus meritos y oracion libró los iudios de la catiuidad que tenian. Su madre de Sanson deseando aver hijo merecio por su virtud que el angel le reuelase su nacimiento de Sanson. Elisabel muger de Zacarias, como fuese verdadera sierua de Dios, por su merecimiento uvo hijo santificado antes que naciese, el qual fue san Iuan. De las antiguas cristianas mas podría traer que escreuir pero por la breuedad alegaré algunas modernas de la castellana nacion.

Doña María Cornel en quien se començo el linage de los Corneles, porque su castidad fuese loada y su bondad no escurecida quiso matarse con fuego, auiendo menos miedo a la muerte que a la culpa.

Doña Isabel, madre que fue del maestre de Calatraua don Rodrigo Tellez Giron y de los dos condes de Hurueña don Alonso y don Iuan, siendo biuda enfermó de una graue dolencia, y como los medicos procurasen su salud, conocida su enfermedad hallaron que no podia biuir sino casase, lo qual como de sus hijos fuese sabido, deseosos de su vida dixeronle que en todo caso recibiese marido, a lo qual ella respondio: nunca plega a Dios que tal cosa yo haga, que meior me es a mi muriendo ser dicha madre de tales hijos que biuiendo muger de otro marido; y con esta casta consideracion assí se dió al ayuno y disciplina que quando murio fueron vistos misterios de su saluacion.

Doña Mari Garcia la beata, siendo nacida en Toledo del mayor linage de toda la cibdad, no quiso en su vida casar, guardando en ochenta años que biuio la virginal virtud, en cuya muerte fueron conocidos y aueriguados grandes miraglos de los quales en Toledo ay agora y aurá para sienpre perpetua recordança.

¡O! pues de las virgenes gentiles: que podria dezir? Atrisilia, Seuila, nacida en Babilonya, por su merito profetizó por reuelacion diuina muchas cosas aduenideras conseruando linpia virginidad hasta que murio. Palas o Minerua vista primeramente cerca de la laguna de Tritonio, nueua inuentora de muchos oficios de los mugeriles y avn de algunos delos onbres, virgen biuio y acabó. Atalante la que primero hirio el puerco de Calidon, en la virginidad y nobleza le parecio. Camila, hija de Macabeo rey de los bolesques, no menos que las dichas sostuuo entera virginidad. Claudia vestal, Clodia romana, aquella misma ley hasta la muerte guardaron. Por cierto si el alargar no fuese enoioso no me fallecerian daqui a mill años virtuosos enxenplos que pudiese dezir. En verdad, Tefeo, segund lo que as oydo, tú y los que blasfemays de todo linage de mugeres soys dinos de castigo iusto, el qual no esperando que nadie os lo dé, vosotros mismos lo tomays pues usando la malicia condenays la verguença.

BUELUE EL AUCTOR Á LA ESTORIA

Mucho fueron marauillados los que se hallaron presentes oyendo el concierto que Leriano tuvo en su habla por estar tan cercano a la muerte, en cuya sazon las menos vezes se halla sentido; el qual quando acabó de hablar tenia ya turbada la lengua y la vista casi perdida. Ya los suyos no podiendose contener dauan bozes, ya sus amigos comenzauan a llorar, ya sus vasallos y vasallas gritauan por las calles, ya todas las cosas alegres eran bueltas en dolor. Y como su madre siendo absente, sienpre le fuese el mal de Leriano negado, dando mas credito a lo que tenia que a lo que le dezian, con ansia de amor maternal partyda de donde estaua llegó a Susa en esta triste coiuntura, y entrada por la puerta todos quantos la veyan le dauan nueuas de su dolor mas con bozes lastimeras que con razones ordenadas, la qual oyendo que Leriano estaua en ell agonia mortal, falleciendole la fuerça, sin ningun sentido cayó en el suelo y tanto estuvo sin acuerdo que todos pensauan que a la madre y al hijo enterrarian a un tiempo, pero ya que con grandes remedios le restituyeron el conocimiento fuese al hijo y despues que con traspasamiento de muerta con muchedumbre de lagrimas le viuio el rostro[281], començo en esta manera a dezir.

LLANTO DE SU MADRE DE LERIANO

¡O alegre descanso de mi vegez, o dulce hartura de mi voluntad, oy dexas dezir hijo[282] y yo de más llamarme madre, de lo qual tenia temerosa sospecha por las nueuas señales que en mi vi de pocos dias a esta parte. Acaesciame muchas vezes quando mas la fuerça del sueño me vencia, recordar con vn tenblor supito que hasta la mañana me duraua; otras vezes quando en mi oratorio me hallaua rezando por tu salud, desfallecido el coraçon me cobria de un sudor frio en manera que dende a gran pieça tornaua en acuerdo. Hasta los animales me certificauan tu mal. Saliendo vn dia de mi camara vinose vn can para mi y dió tan grandes aullydos que assi me corté el cuerpo y la habla que de aquel lugar no podia mouerme, y con estas cosas daua mas credito a mis sospecha que a tus mensaieros, y por satisfazerme acordé de venir a veerte donde hallo cierta la fe que di a los agueros. ¡O lunbre de mi vista, o ceguedad della misma, que te veo morir y no veo la razon de tu muerte; tú en edad para beuir, tú temeroso de Dios, tú amador de la virtud, tú enemigo del vicio, tú amigo de amigos, tú amado de los tuyos! Por cierto oy quita la fuerça de tu fortuna los derechos a la razon pues mueres sin tienpo y sin dolencia. Bienauenturados los baxos de condicion y rudos de engenio, que no pueden sentir las cosas sino en el grado que las entienden, y malauenturados los que con sotil iuyzio las trascenden, los quales con el entendimiento agudo tienen el sentimiento delgado. Pluguiera a Dios que fueras tú delos torpes en el sentir, que meior me estuviera ser llamada con tu vida madre del rudo que no a ti por tu fin hijo que fue de la sola. ¡O muerte cruel enemiga, que ni perdonas los culpados ni asuelues los inocentes! Tan traydora eres que nadie para contigo tiene defensa; amenazas para la vejez, y lieuas en la mocedad; a vnos matas por malicia y a otros por enuidia, avnque tardas nunca olbidas, sin ley y sin orden te riges. Más razon auia para que conseruases los veynte años del hijo moço que para que desases los sesenta de la vieia madre. ¿Por qué volviste el derecho al reues? Yo estaua harta de estar biua y él en edad de beuir. Perdoname porque asi te trato, que no eres mala del todo, porque si con tus obras causas los dolores, con ellas mismas los consuelas leuando a quien dexas con quien leuas, lo que si comigo hazes mucho te seré obligada. En la muerte de Leriano no ay esperança y mi tormento con la mia recebira consuelo. ¡O hijo mio, que será de mi veiez contenplando en el fin de tu iouentud? Si yo biuo mucho será porque podran mas mis pecados que la razon que tengo para no bivir; ¿con qué puedo recibir pena mas cruel que con larga vida? Tan poderoso fue tu mal que no tuviste para con él ningund remedio. Ni te valio la fuerça del cuerpo, ni la virtud del coraçon, ni el esfuerzo del animo; todas las cosas de que te podias valer te fallecieron. Si por precio de amor tu vida se pudiera conprar, mas poder tuviera mi deseo que fuerça la muerte. Mas para librarte della ni tu fortuna quiso, ni yo triste pude. Con dolor será mi beuir y mi comer y mi pensar y mi dormir basta que tu fuerça y mi deseo me lieuen a tu sepoltura.

EL AUCTOR

El lloro que hazia su madre de Leriano crecia la pena a todos los que en ella participauan y como él siempre se acordase de Laureola, de lo que alli pasaua tenia poca memoria, y viendo que le quedaua poco espacio para gozar de ver las dos cartas que della tenia, no sabia qué forma se diese con ellas; quando pensaua rasgallas pareciale que ofenderia a Laureola en dexar perder razones de tanto precio, quando pensaua poner las en poder de algun suyo temia que serian vistas, de donde para quien las enbió se esperaua peligro. Pues tomando de sus dudas lo mas seguro hizo traer una copa de agua y hechas las cartas pedaços echoles en ella y acabado esto mandó que le sentasen en la cama y sentado beuioselas en el agua y assi quedó contenta su voluntad. Y llegada ya la ora de su fin, puestos en mi los oios dixo: acabados son mis males, y assi quedó su muerte en testimonio de su fe. Lo que yo senty y hize, ligero está de iuzgar; los lloros que por él se hizieron son de tanta lastima que me parece crueldad escriuillos. Sus onrras fueron conformes a su merecimiento, las quales acabadas acordé de partirme. Por cierto con meior voluntad caminara para la otra vida que para esta tierra. Con sospiros caminé, con lagrimas party, con gemidos hablé y con tales pasatienpos llegué aqui a Peñafiel donde quedo besando las manos de vuestra merced.

ACABOSE ESTA OBRA INTITULADA «CARCEL DE AMOR» EN LA MUY NOBLE I MUY LEAL CIUDAD DE SEUILLA A TRES DIAS DE MARÇO AÑO DE 1492 POR QUATRO COMPAÑEROS ALEMANES

NOTAS:

[274] Quiero, en la primera edición.

[275] Quizá debe leerse un en vez de en.

[276] Tefeo dice claramente la primera edición, y no Teseo, aunque más corriente parecía el segundo nombre que el primero.

[277] Atados dice la primera edición.

[278] Querían dice la primera edición.

[279] Cumple dice la primera edición, pero parece errata.

[280] Acaso puliendo.

[281] Parece que debe leerse lavó.

[282] Parece que debe leerse de ser en vez de decir.

TRACTADO QVE HIZO NICOLAS NUÑEZ SOBRE EL QVE DIEGO DE SAN PEDRO COMPUSO DE LERIANO Y LAUREOLA LLAMADO "CARCEL DE AMOR".

Mvy uirtuosos señores: Porque si conosciendo mi poco saber, culpardes mi atreuimiento en uerme poner en acrescentar lo que de suyo está crescido, quiero, si pudiere, con mi descargo satisfazer lo que hize, aunque mi intencion me descarga. Leyendo un dia el tractado del no menos uirtuoso que discreto Diego de sant Pedro que hizo de carcel de amor: en la historia de Leriano a Laureola que endereçó al mvy uirtuoso senor el senor alcayde de los Donzeles, parecime que quando en el cabo del dicho[283] que Leriano por la respuesta sin esperança que Laureola le hauia embiado se dexaua morir, que se partio desque lo ui muerto para Castilla a dar la cuenta de lo passado, que deuiera uenirse por la corte a dezir a Laureola de cierto como ya era muerto Leriano. Y aunque le paresciera que al muerto no le aprouechaua, a lo menos satisfiziera se a si si huuiera en ella alguna muestra de pesar por lo que hauia hecho; pves sabia que si Leriano pudiera alcançar a saber el arrepentimiento de Laureola diera su muerte por bien empleada. E porque me parescio que lo dexaua en aquella corte con occupacion de algunos negocios, o por se desoccupar para entender en otros que mas le cumplian, no lo hize yo por dezillo mejor, mas por saber si a la firmeza de Leriano en la muerte daua algun galardon, pues en la uida se lo hauia negado, acordé hazer este tractado que para la publicacion de mi falta fuera mvy mejor no hazello; en lo qual quise dezir: que desque el avctor lo uido morir e uido que se hizieron sus honras, segun sus merecimientos; e los llantos, segun el dolor; se fue por do Laureola estaua, e le contó la muerte del injustamente muerto, lo qual fenesce en el cabo que ella dió, e comiença desta manera.

EL AVCTOR

Pves despues que ui que a la muerte dél sin piedad consintiendo morir no podia remediar, ni a mi consolar, acordé de me partir para mi tierra, de baxo de la qual antes quisiera morar que en la memoria de mi pensamiento, e por uer e por oyr las cosas que en la corte de su muerte se dezian y Laureola por él hazia, pensé de me yr por alli, assi por esto, como por despedirme de algunos amigos que en ella tenia, y por dezir a Laureola (si en disposicion de arrepentida la uiesse) quanto á mal le era contado entre los leales amadores la crueldad que usó contra tan quien merecido el galardon le tenia; yo que en mi partida, no poca priessa me daua por huyr de aquel lugar donde le ui morir, por ver si fuyendo pudiera partirme de pensar en él, llegué a la corte más acompañado de tristeza que de gana de biuir, membrandome como el que de su conoscimiento me dió principio hauia ya hecho fin, e despues de reposar, no que el pensar reposasse, fuyme a palacio, donde con mucha tristeza de muchos que su muerte sabian fui recebido. E despues de contalles la secreta muerte del amigo suyo y enemigo de sí, fuyme a la sala donde solia Laureola hablarme, por uer si la ueria. Pero yo que la uista de las lagrimas que por él lloraua tenia quasi perdida, mirando no la ueya, e como ella tan embaraçado me uiesse, e como discreta sospechando que le queria hablar, creyendo que no la hauia uisto se bolvio a la camara do hauia salido; pero yo que el sentir tan perdido como el uer no tenia, sentí que se yua, e buelto en mi ui que era la que a Leriano sin uida, e a mi sin anima hauia hecho. A la qual con muchas lagrimas e penados sospiros en esta manera comenzé a dezir.

PROSIGUE EL AVCTOR A LAUREOLA

¡Qvanto me estuuiera mejor perder la uida que conoscer tu mucha crueza e poca piedad! Digo esto, señora, porque assi quisiera con razon alabarte de generosa en uerte satisfazer los seruicios con tanta fe hechos, como la tengo en loar mucho tu fermosura e gran merecer, e no que dieras la muerte a quien tantas uezes con mucha uoluntad por tu seruicio quería tomalla. E pues esto esperauas hazer, no engañaras a él, ni cansaras a mi, ni turbaras la limpieza de tú linaje. Cata que las de tan alta sangre como tú, mas son obligadas a satisfazer el menor seruicio del mundo, si dél son consentidoras, que a guardar su mayor honra; que cierta te hago que si su muerte uieras, siempre tu uida lloraras; mira quanto le eres en cargo, que en el tiempo de su morir, quien mas memoria de su alma e de su cuerpo hauia de tener, se membró de tus cartas, las quales fechas pedaços, en agua beuió, porque nadie dellas memoria huuiesse, e por lleuar consigo alguna cosa tuya, e porque mas compassion hayas dél en la muerte que huuiste en la uida, te hago saber que si como yo lo uieras morir, de compassion hizieras en presencia lo que en ausencia tu poco amor e mucho oluido fizieron que no feziste. O quantos su muerte llorauan e la causa no sabian! pero a mi que el secreto no se me escondió, con mas razon mucho mas que a nadie pesaua, membrandome como en tu mano estaua su uida, uiendo tu mucha crueldad e su poco remedio, a él heziste morir e a su madre, porque no muere, e a mi que biuiendo muera. No creo que codicias la uida, conosciendo lo que has hecho, sino en que sabes que pocos lo sabian, e agora temerás menos la fama de tu mala fama que ues clara mi muerte, do aunque quiera no quedará quien tu crueza publicara. No pensé tan poco dezirte, ni tanto miedo mostrarte. E si con la calidad te enojo, con la cantidad te contento. Pues si gran razon hauia de osar, mas no de acabar tan ayna; e si por atreuido algo merezco, mandame matar, que mas merced me harás en darme la muerte que en dexarme tal uida.

SIGUE EL AVCTOR

Mvy assossegada estuuo Laureola a todo quanto le dixe, no porque el rostro no mostraua las alteraciones del coraçon, pero como discreta suffriendo las lagrimas dissimulando el enojo, no culpando mi atreuimiento con mucha muestra de pensar, començo a responder desta manera.

RESPVESTA DE LAUREOLA AL AVCTOR

Tanto saber quisiera tener para satisfazerte como tengo razon para desculparme. E si esto assi fuera, por tanto desculpada me tuuiera como a ti tengo por diligente. Dizes me que quisieras tener causa para alabarme de piadosa, como la tienes para culparme de cruel. Si esta tuuieras, ni yo mas biuiera, ni tú te quexaras. Culpas me que pues le esperaua matar, porque enganaua a él e cansaua a ti. Ya tú sabes que yo nunca tal esperança le quise dar, que haziendo lo que tú dizes que he fecho, nada quebrantasse. ¿Pues yo qué deuia a ti, pues no era yo por quien tú trabajauas, ni tan poco con tu intencion de ser satisfecho lo que hazias? Assi que a él sin duda e a ti sin carga mi poco cargo me haze. Dizes que deuera mirar a la limpieza de mi linaje; mirando lo que dizes hize hazer lo que he hecho, porque ya tú sabes quanto mas son obligadas las mugeres a su honra que a cumplir ninguna voluntad enamorada. Pues quando todas son obligadas a esto, ¿quanto más y con más razon lo deuen ser las del linaje real? No creas que de su muerte recibo plazer, ni creo que a ti tanto puede pesar como a mi me duele; pero el temor de mi honra y el miedo del rey mi padre pudieron mas que la uoluntad que le tenia, ni creas que el conoscimiento que yo de sus seruicios tengo desconozco, ni menos desagradezco, e si con otro gualardon pudiera pagallos que la honra no costara, tú me tuuieras por tan agradecida, quanto agora me culpas por desamorada; e pues en la uida sin costarme la muerte no se lo pudo pagar, quiero agora que conozcas que la muerte dél haze que mi uida biua muerta. Agora verás, quanto me duele. Agora conoscerás si della me plugo. Agora juzgarás si amor le tenia. Agora sabrás si hizo bien en dexarse morir, que ya tú sabes que con la uida se puede alcançar lo que con la muerte se desespera. E pues a él no puedo pagar, a ti satisfago e doy por testigo; que si seruicios le deuia, con durable esperança se lo pagaua.

EL AVCTOR

Con tanta tristeza acabó su fabla, que apenas podia acabar de hablar, e sin de mí despedirse, desatinada de mucho llorar, turbada la lengua e mudada la color se boluio a la camara do antes se yua, con tan rezios gemidos, que assi de miedo que no la oyessen, como del dolor de lo que hazia, sin me despedir me fuy a mi posada con tanta tristeza, que muchas uezes de mi desesperada uida con la muerte tomara uengança, si pudiera hacello sin que por desesperado me pudieran culpar. E como tan solo de plazer como de amigos con quien le hablasse me hallaua, acostéme en mi retraymiento, y en esta manera, como si biuo delante de mi estuuiera, contra el desdichado de Leriano comenzé a dezir.

EL AVCTOR A LERIANO

¡O enemigo de tu uentura, amigo de tu desdicha! ¿quién pudiera ser causa de tu uida con su embaxada, como yo fuy de tu muerte con tu mensaje? Agora si tú supiesses el arrepentimiento de Laureola, no trocarias la gloria celestial, si por dicha la tienes, por la temporal, que por darte muerte perdiste; o si tan arrebatada no la tomaras, con tu uida no dubdo pudieras alcançar lo que con perdella perdiste. No sé quien me turbó mi entendimiento y robó mi juyzio, que en el tiempo de tu morir no te dixesse como con la muerte se pierde lo que con la uida a las vezes se gana. ¡A desdichado de mi! ¡quién te tuuiesse en lugar donde pudiesse dezir todo lo que Laureola me dixo, lo que muestra de pesar por perderte! Pero si con la muerte ganaste la uoluntad que agora muestra, por bien empleada la deues dar. Mucho descanso recibiera si creyesse que me oyes, o me crees, porque uieras que con solo arrepentirse bastaria pagarte, quanto mas que muy mas quexosa está de ti, que tú della deues estar. Agora si biuiesses no ternias de que quexarte. Agora seria tu pena con esperança suffrida. Agora ni de la uida pudieras quexar, ni la muerte tomaras por abogada. O ¡quanto bien me haria Dios si pudiesse perdiendo mi uida cobrar la tuya! ¿Para qué me dexó sin mi uerdadero amigo? ¿Quién pudo perderte que mas pudiesse biuir? Pluguiesse a Dios que la uoluntad que te tengo y la que en tu uida tuue en rogar por mi muerte me la pagasses, lo qual assi espero que hagas si tanta uoluntad de uerme tienes como yo tengo de seruirte. E assi me despido de más enojarte, lo que de la uida queria hazer.

EL AVCTOR

Tanto cansado de enojo e menguado del consuelo quedé de mi habla, que desatinado, sin sentir qué hazia, me traspassé y entre muchas cosas que comenzé a soñar, que mas pesar que plazer que dauan, soñaua que ueya a Leriano delante de mi en esta manera uestido. Trahya vn bonete de seda morada muy encendido, con vna ueta de seda uerde de mala color que a penas se podia determinar, e con vna letra bordada que dezia:

Ya está muerta la esperança, e su color mató uuestro desamor.

Llegando mas cerca de mi, ui que trahya vna camisa labrada de seda negra, con vnas cerraduras y vnas letras que desta manera dezian:

Fue cresciendo mi firmeza de tal suerte que en el fin halló la muerte.

Trahya vn jubon de seda amarilla e colorada, con vna letra que dezia:

Mi passion a mi alegria satisfaze en hazella quien la haze.

Trahya mas vn sayo de terciopelo negro con vna cortadura de raso de la misma, con vna letra que dezia:

En la firmeza se muestra mi mal e la culpa uuestra.

Trahya mas vn cinto de oro con vna letra que dezia:

Muy mas rica fue mi muerte que mi uida si della quedays seruida.

Trahya mas vn puñal los cabos e los cuchillos de azero dorado con vna letra que dezia:

Mas fuerte fue la passion que me distes y nunca os arrepentistes.

Vile mas vna espada con la uayna e correas de seda azeytunada, con vnas letras bordadas que dezian:

Dió a mi uida mi tristura tal tormento, que muerto biuo contento.

Vile mas vnas calças francesas, la vna blanca e la otra con vna letra bordada que dezia:

Castidad quedó zelosa de la uida por no dexaros seruida.

Trahya mas vnas agujetas de seda leonada, con vnos ñudos ciegos, con vnas letras que dezian:

Vedes aqui mi congoxa que en uida ni en muerte afloxa.

Vi que trahya mas en cima de todo esto, vna capa negra bordada de vna seda pardilla escura, con vna letra que dezia:

No pudo tanto trabajo ni tristeza que muden la mi firmeza.

Mirele mas que trahya calçados vnos çapatos de punta con vnas letras en ellos muy menudas que dezian:

Acabados son mis males por seruicio de quien niega el beneficio.

Mirele mas las manos, e ui que trahya vnos guantes con vnas eles e aes, e con la letra que dezia:

Assi comiença e fenesce el nombre que mas meresce.

Despues de bien mirado lo que trahya uestido, e lo que las letras dezian, e la firmeza e pesar que señalauan, miré a la cara e uile el gesto tan hermoso que parescia que nunca pesar hauia passado, e con amoroso semblante, después de muy cortesmente saludarme, con el mismo tono que antes me solia hablar, començó á dezir en esta manera.

LERIANO AL AVCTOR

¡O mi uerdadero amigo! bien pensarás tú que mi presencia estaua de ti tan lexos que no pudiesse saber lo que hazias, ni oyr lo que hablauas; no lo creas, que nunca de ti tan apartado me fallasse que junto contigo no estuuiesse. Porque despues que uentura en la uida de ti me partió, nunca en la muerte de ti me parti. Junto contigo siempre he andado, e a todo lo que a Laureola de mi parte e de la tuya dezias estaua presente. Sabe Dios que si pudiera quisiera hablarte. Pero ni yo podia, ni su miedo me dexaba, que antes te certifico que por esto que hago, aunque es poca la habla, espero mucho el tormento; e porque desto segun la confiança tengo de tu gran uirtud, no recibas la pena que yo, dexo de mas hablar en ello y uengo a lo que haze al caso de tu habla, e mi respuesta. Dizes me, señor, que quisieras poderme dar la uida, como me diste la muerte; no creas que tu mensaje me la dió, ni yo, segun el principio lleuaua, me pudiera escusar de llegar a este fin. Dizes que quisieras que estuuiera en disposicion que pudiera gozar del arrepentimiento de Laureola; no te lo quiero agradescer, pues no te lo puedo pagar, que el mayor seruicio que puede ni puedo hazer, no es tan grande que la menor merced que de ti he recetado no sea mayor. Pues sus mercedes ya no las quiero ni puedo gozar dellas aunque quiera, e si con arrepentimiento me satisfaziesse, de su crueza quedé tan quexoso que aunque mas hiziesse no seré pagado. Dizes me, mi buen amigo, que dé mi muerte por bien empleada pues con ella gané lo que sin ella perdia; luego lo haria yo si de la uida quedara algo con que pudiera gozallo. ¿Pero qué me aprouecha a mi creer lo que dize sin ver lo que haze? E creo que si pudiera otra uez uerme biuo, tornara a darme mas pena e menos esperança, pues esto al mejor librar de biuir se esperaua; más quise suffrir buena muerte que passar mala uida. No creas que si creyera que era mas seruida biuiendo, que dexandome morir, me matara. Pero como con la uida no me podia aprouechar, pense con la muerte remediarme; que no me tengas por tan uencido de seso, que no sé que fuera bien biuir para seruilla aunque no para gozalla. Pero como nunca de su respuesta supe de lo que mas que seruia, como tú sabes, dexéme morir, pues ya la uida queria dexarme. Dizes me, señor, que querrias poder cobrarme aunque supiesses perderte; yo te lo creo y en esto lo pago, pues en otra cosa no puedo. Dexiste que quisieras que rogasse por tu muerte, porque en ella de nuestra amistad gozassemos, pues en la uida no podiamos; no tengas tal esperança, que mas quiero oyr dezir que biues sin uerme, que saber que conmigo biues muerto, aunque en tu muerte muera tu uida, e biua tu fama, e assi te dexo, no porque de ti me alexo, supplicandote que no hagas por mal que te hable, pues aunque quiero, no puedo.

EL AVCTOR

Después que Leriano acabó de hablarme, quando yo ya queria respondelle, sin hauer de mi sueño recordado, soñaua que ueya a Laureola entrar por la camara tan uisiblemente como si uerdaderamente estuuiera despierto, con dissimulada ropa e nueua compañia, e embaraçado de uer cosas tan graues, dexé de respondelle, e comence a notar la galana manera de que uenia uestida. E tambien me parecio que no miraua a Leriano ni hauia recebido alteracion de uerla uenir. Venia toda en cabello con vna tira labrada de seda encarnada con vna letra que en ella dezia:

No da muerte mi seruicio mi crudeza y condicion ni menos da galardon.

Trahya más vna camisa labrada de seda blanca con vnas cerraduras, y con vnas letras que dezian:

Cerró tu muerte a mi uida de tal suerte, que no saldra sin la muerte.

Trahya mas vn brial de seda negra con vn follaje de seda leonada, con vnas letras que dezian:

Tu firmeza y mi congoxa pudieron tanto penarme que en el fin han de acabarme.

Trahya mas vna cinta de caderas labrada de hilo de oro, con vna letra que dezia:

Mas rica seria mi gloria, si el biuir consintiesse en mi morir.

Trahya mas vna faldilla de dos sedas, la vna azeytunada e la otra colorada, con vna letra que dezia:

No puede ya el alegria alegrar sin más pesar.

Trahya vna tauardeba francesa azul y amarilla, y dezia la letra con que uenia bordada:

Con tu muerte mi memoria se concierta que biua mi gloria muerta.

Más trahya vn manto de aletas verde y morado, bordado con vnas matas de yerua buena, con vna letra que dezia desta manera:

Si no tuviera la uida en tu muerte, no me mostrara tan fuerte.

Trahya mas unos guantes escriptas en ellos vnas eles e oes, e vna letra que dezia desta manera:

Con lo que acaba e comiença fenesció quien muerte no mereció.

Trahya mas vnos alcorques con vnas nemas, e vnas letras que dezian desta manera:

¡Qué pena más en tu pena que en la mia! más meresció mi porfia.

Acabado de mirar como uenia vestida, e lo que las letras significauan, ui que con mucha tristeza e poco plazer, mas con semblante de muerta que con fuerça de biua buelta la cara a do estaua Leriano, començo a hablar enesta manera.

LAVREOLA A LERIANO

Nvnca pense, Leriano, que la fuerça de tu esfuerço por tan poco inconuiniente consintieras perder, por que si como dizes, seruirme desseauas, mas honra me hazias en biuir que en darte la muerte. E cierto te hago que mas tu flaqueza tu mucha pena, ni menos amor me heziste creer; e si claro quieres uer quan mal lo hiziste, piensa si yo por bailar, o por prouarte lo hiziera, quan errado hauia sido tu proposito. Pues si los leales amadores los desconciertos del amor no saben suffrir, quien será para padezellos? Pues quien no sabe suffrillos no piense gozallos: e pocas veces espere su gloria, pues no está la uirtud sino en saber forçar la pena, que en gozar la bien auenturança quien quiera quando le uiene, sabe della aprouecharse. Assi que tú mas culpado deues ser siendo discreto por lo que feziste, que loado por enamorado por lo que passaste. E no creas que si de tu fe no estuuiera segura que diera credito a tu fingida firmeza, e no dando principio no deuiera llegar a tan errado fin. E más para dezirte uerdad, que para pagar a tu pena te hago cierto que si tu muerte creyera, antes la mia tomara que la tuya consintiera, porque me paresce que fuera conciencia suffrirlo. Pero si la confiança de lo que por mi seruicio hazias, me hazia creello, la seguridad de tu buen seso me hazia dudarlo. E desta manera daua mas crédito a tu discrecion que a tu arrebatada muerte. Bastarte deuiera a ti, Leriano, membrarte en la disputa que estuuo mi honra e peligró mi uida, e contentáraste tú con saber que te queria e tu mal mas que el mio me penaua, aunque no te lo dezia. E si esto me niegas, miembrate quien yo era e la poca necesidad que de tus seruicios tenia, e como con solo escreuirte bastaua para desto asegurarte; e para que conozcas que no procedia de deuda sino de uoluntad. E pues está el testigo delante no me negarás que cuando con mi mensaje te desesperaste, e dexaste morir no te daua esperança, pues que te dezia que esperaras uencer al Rey mi señor por dias, para que tú uieras si ante no merescia ser loada por de buen conoscimiento, que culpada por desagradecida. E porque de más hablarte pues no espero uerte, no reciba la passion que de tu muerte rescibo, acorto la habla, aunque es larga la pena, haziendote cierto que pagase a tu alma lo que a tu cuerpo, tu muerte e mi poca dicha no me dexaron, quanto la muerte me dexa.

EL AVCTOR

Qvando Laureola hablaua estas cosas a Leriano, estaua yo en estraña manera espantado, uiendo su mucha piedad, juzgando su seso, conosciendo su uoluntad. E tanto sus amorosas razones sin fuerça uencian, que aunque conmigo no hablaua, muchas vezes sino para descortesia aun le respondiera agradesciendole mucho lo que dezia, aunque aprouechaua poco; pero como sus razones a mi pensar parescian justas, nunca crey que Leriano tuuiera cosa que le responder, ni con que le satisfazer. No por la poca confiança de su seso, mas por la mucha turbacion de su alma en uer delante si la que mas que a si queria. A lo qual los ojos en el suelo con mucha cortesia e acatamiento, començo a responder en esta manera.

LERIANO A LAVREOLA

¡O qvien tuuiesse, señora, tanto saber para quexar mi mal como tengo razon para padescello! Yo sabria tan bien responderte como si pudiera biuir supiera seruirte. Dizes, señora, que nunca creyste que la fuerça de mi morir pudiera mas que mi esfuerço. No te marauilles; que como yo sin mi me hallaua, no tenia con qué defenderme. Assi que lo que me culpas, mereces la pena, pues tú que podias remediallo consentiste hazello. E si dizes que erré en no defenderme affirmandote todauia que pudiera hazello, si tú por prouarme o por burlar lo hizieras, juzga lo que dizes e mira qual estaua, e uerás que el coraçon lastimado nunca toma la buena nueua por cierta, ni la mala por dudosa, e con esto todo lo que de tu parte me dezian, creya, conosciendo tu mucha crueza e mi poca dicha. E no pienses que tan poco trabajo puse en defender mi uida por seruir la tuya, que mas pena no me daua defenderme de la muerte que padescella, y en membrandome como no codiciaua biuir sino para seruirte, ueya que era yerro no querer lo que quesiste, pues de aquello te seruias. E no pienses que tan poco gané en ella que la do en mi por mal empleada, pues en ella descobriste la piedad que en la uida siempre ganaste. E si dizes que me bastaua la esperança que me dauas, no te lo niego segun quien tú eres, que con solo mirarme, quanto te pudiera seruirme pagaras, quanto más con lo que dizes; porque quanto menos esperança parescia cierta, tanto más de lo mucho que merescias se membraua; e de merescerte estaua dubdoso, porque quanto mayor era la merced, tanto menos la creya, e con esto hize las obras que ues. E a lo que me dizes de la uentura en que tu honra e uida se puso, bien sabes, si lo cierto no oluidas, a quan poco cargo te era, e la esperiencia de lo que me pensaua tú la sabes, e las obras son testigos. E si dizes que en lo primero estauas sin cargo y en tanto peligro te uiste, que mas aparejado estuuiera dando occasion para que algo sospechassen, pues andauan sobre el auiso, no te engañes, que pues e a tu limpieza se hauia mostrado, nunca nadie dixera lo cierto que por dubdoso no se tuuiera, uiendo la paga que a los otros hauia dado, de quien menos el secreto se fiaua mas lo temieran, e por esto uerás que con lo que te escusas más te temieran, e por esto uerás que con lo que te escusas mas te condenauas. E pues no te puedo seruir, no quiero enojarte ni más te hablar, saluo pedirte en galardon de mi fe, que me des las manos que te bese, porque desta gloria goze en la muerte, pues en la uida no pude ni tú me dexaste. E assi me despido, supplicandote que del ánima como dizes tengas memoria, pues el cuerpo pussiste en oluido; e por mas enojoso no serte, ni con mis razones importunarte, acabo pidiendote por merced, que si alguno presumiere aprouecharse de la riqueza de seruirte, de la fé de mi uoluntad te acuerdes, la qual delante tus ojos pongo, porque de mi muerte hayas la compasion que de la uida no huuiste.

EL AVCTOR

Qvando estas cosas entre ambos passauan, estaua mirando la cortesia e mucha firmeza con que Leriano hablaua, e quan poco pesar de su muerte mostraua, porque conoscia que a Laureola no menos que a él le dolia, e por no le enojar suffria su pena callando su muerte, e quanto me alegraua de vellos juntos tanto me entristecia membrandome de la muerte de Leriano e segun sus razones me parescian, aunque yo de las menos dellas gozaua, nunca quisiera uellos acabar; e porque yo conoscia que si Leriano recebia gloria de uella que Laureola no recebia pena sino de uer que era muerto, quisiera que nunca su fabla tuuiera cabo ni su uista apartamiento; pero como nunca las cosas que dan plazer suelen mucho durar, antes mas ayna se pierden, yo estando en esto contemplando soñaua que ohya vna boz muy triste que decia: ¡uen Leriano que tardas! e con vn rezio e dolorido sospiro, el bonete en la mano, se fue a Laureola por le besar las manos. La qual por alguna gloria dalle en la muerte, pues en la uida no quiso, se las dió. E besandoselas dixo estas palabras muy rezio e desapareció.

¡O si la muerte matasse la memoria pues que dió muerte a la gloria!

PROSIGVE EL AVCTOR

Qvando yo ui que no lo ueya, miré a la parte donde Laureola estaua, por uer si la ueia, e uila con tanto pesar y los ojos bañados en agua, que no como ella era hermosa, mas como si uerdaderamente estuuiera muerta, estaua amarilla, perdida la habla, uencida la fuerça y en tal disposicion la ui, que mas conpassion hauia de uella, que de Leriano, aunque estaua muerto; e de uer tal el vno y el otro en peor peligro estaua tan desesperado, que diziendo uerdad yo quisiera mas acompañar a Leriano muerto que seguir a Laureola biua; la qual con mucha tristeza dissimulando quanto podia la pena que la muerte de Leriano le daua, forçando las lagrimas como discreta, començó a hablarme en esta manera.

LAUREOLA AL AVCTOR

Verdaderamente con mas coraçon e mejor uoluntad me despidiera de la uida e tomara la muerte, que salir de tu posada, sino creyesse que saliendo me hauia de salir el alma. Porque cierto es que si creyera que viendo a Leriano tal me hauia de uer, nunca en tal me pusiera, antes suffriera la pena de su ausencia que la gloria de uelle, pues no podia remediarle, que nunca pense que assi me penara, porque quanto mas sus seruicios e lealtad delante mi ponia para algo querelle, tanto mi bondad e la grandeza de mi estado me lo estoruaua; e no porque contra esto esperaua yr, antes la uida de mi fe uaya, saluo que con más trabajo e menos oluido trabajara con el rey mi señor en libertad, aunque a mi no era dado, para que entrasse en la corte e huuiera lugar de uerme, e con esto segun se dezia y en muerte manifestaua, e con la esperança que le daua huuiera lugar de no desesperar; pero si yo con mi crueza lo consentia, con la passion lo he pagado y espero pagar tambien, que para mi salud estuuiera tambien hazello como para mi bondad por qualquiera parte negallo. Mas de la hermosura que Dios me dió me quexo, y él deue quexarse, que esta pudo más ayna que mi condicion ni uoluntad engañarse; e porque el tiempo es corto e la passion es larga, no quiero mas dezirte, saluo que te hago cierto, que aunque Leriano segun mi estado e linaje por mujer no me merescia, nunca deuiera él perder la esperança. E pues a él no puedo pagar sus obras e buenos seruicios, a ti te ruego que de la corte no te partas, aunque el desseo de tu naturaleza te pene, porque conozcas en las mercedes que te haré aqui si biuieres, las honras que a Leriano hiziera biuiendo.

EL AVCTOR

Qvando Laureola acabó de hablarme quedó tan triste, e tan llenas sus uestiduras de lagrimas de sus ojos que en gran manera me ponia más manzilla su penada uida que la muerte del muerto; e a todo lo que me dixo quisiera mucho respondelle, agradesciendole las mercedes que queria hazerme, como la cortesia con que me hablaua, saluo que qvando mas seguro e pensatiuo en lo que me hauia dicho estaua, se partió de mi con vn gran sospiro, e con vna boz con que pudo recordarme que dezia: Ya no puede más doler la muerte, aunque está cierta, que la uida que está muerta.

EL AVCTOR

Despves que miré al derredor e ui que hauia quedado solo, halléme tan triste e tan embeleñado, que no sabia lo que de mi hiziesse, ni de lo que hauia soñado que pensasse. E como no tenia con quien hablar, estaua tan pensatiuo que mill uezes con mis manos quisiera darme la muerte, si creyera hallar en ella lo que con ella perdi; e como pense que con mi muerte no se cobraua la uida del muerto, ui que era yerro perder el anima sin gozar del cuerpo; e como es cierta esperiencia que la musica cresce la pena donde halla, e accrescienta el plazer en el coraçon contento, tomé la uihuela, e mas como desatinado que con saber cierto lo que hazia, començe a tañer esta cancion e uillancico:

Cancion.

No te pene de penar, coraçon, en esta uida, que lo que ua de uencida no puede mucho durar. Porque segun es mortal el mal que se muestra, e fuerte, ¿para qué es tomar la muerte pues la uida es mayor mal? Comiença te a consolar, no muestres fuerça uencida; que lo que mata la uida con muerte se ha de ganar.

Uillancico.

Pues porque es buena la uida sin la muerte, se toma por mejor suerte. Quien muere muerte biuiendo no haze mucho su suerte, mas el que biue muriendo sin la muerte, ¿qué mal ni pena hay mas fuerte? Quien puede suffrir su mal o quexallo a quien lo haze, con su mal se satisfaze su uida aunque es mortal, pero el dolor desigual de mal e pena tan fuerte ¿quien lo suffre que no acierte?

EL AVCTOR

Acabada de dezir la cancion e desecha lo menos mal que yo pude, dexé la uihuela, sin mas pensar lo que deuia hazer, mandé ensillar, porque me parescia que era tiempo e bien de partir a mi tierra; e despedido de los que hallé por la calle, sali de la corte, más acompañado de pesar que consolado de plazer. E tanto mi tristeza crescia e mi salud menguaua, que nunca pense llegar biuo a Castilla, e despues que començe a entrar por mi camino, uinieronme tantas cosas a la fantasia, que no tuuiera por mal perder el seso, por perder el pensamiento dellas. Pero membrandome como no hauia ningun prouecho pensar más en ello, trabajaua conmigo quanto podia por me defender de traellas a la memoria. E assi trabajando el cuerpo en le camino, y el ánima en el pensamiento, llegué aqui a Peñafiel como Diego de Sant Pedro, do quedo besando las manos de uuestras mercedes.

NOTAS:

[283] Parece que debe leerse «cuando en el cabo dél es dicho».

SERMON ORDENADO POR DIEGO DE SANT PEDRO PORQUE DIXERON VNAS SEÑORAS QUE LE DESSEAUAN OYR PREDICAR

Para que toda materia sea bien entendida y notada, conuiene que el razonamiento del que dize sea conforme a la condicion del que lo oye; de cuya verdad nos queda que si ouieremos de hablar al cauallero, sea en los actos de la caualleria. E si al deuoto en los meritos de la pasion. E si al letrado, en la dulçura de la sciencia. E assi por el consiguiente en todos los otros estados. Pues siguiendo esta ordenança para conformar mis palabras con vuestros pensamientos; porque sea mejor escuchado, paresceme que deuo tratar delas enamoradas passiones; pero porque sin gracia ninguna obra se puede començar, ni mediar, ni acabar, roguemos al amor (en cuya obediencia biuimos) que ponga en mi lengua mi dolor; porque manifieste en el sentir lo que fallesciere en el razonar. E porque esta gracia nos sea otorgada, pongamos por medianera entre amor e nosotros la Fe que tenemos en los coraçones. E para mas la obligar, offrecerle hemos sendos sospiros porque nos alcance gracia; a mi para dezir, e a vosotras señoras, para escuchar; e a todos finalmente para bien amar.

Dice el lhema: In patiencia vestra sustinete dolores vestros.

Lastimados señores, y desagradecidas señoras: Las palabras que tomé por fundamento de mi intencion, son escriptas en el libro de la muerte, a los siete capitulos de mi desseo. Da testimonio dellas el Evangelista Aficion. E traydas del latin a nuestra lengua, quieren dezir. En vuestra paciencia sostened vuestros dolores. E para conclusion del tema, será el sermon partido en tres partes.

La primera será vna ordenança para mostrar como las amigas se deuen seguir. La segunda será vn consuelo en que se esfuercen los coraçones tristes. La tercera, vn consejo para que las señoras que son seruidas remedien a los que la siruen. E para aclaracion de la primera parte, digo que todo edificio para que dure, conuiene ser fundado sobre cimiento firme, si quiere el edificador tener su obra segura. Pues luego conuiene que lo que edificare el desseo en el coraçon catiuo, sea sobre cimiento del secreto, si quisiera su labor sostener e acabar sin peligro de verguença. Donde por essa conparacion paresce que todo amador deue antes perder la vida, que escurecer la fama de la que siruiere, auiendo por mejor recebir la muerte callando su pena, que merecerla, trayendo su cuydado a publicacion. Pues para remedio deste peligro en que los amadores tantas vezes tronpieçan, deue traer en las palabras mesura, y en el meneo honestidad, y en los actos cordura, y en los ojos auiso, y en las muestras soffrimiento, y en los desseos tenplança, y en las platicas dissimulacion, y en los mouimientos mansedunbre. E lo que más deue proueer, es que no lieue la persona tras el desseo, porque no yerre con priessa, lo que puede acertar con espacio; que le hará passar muchas vezes por donde no cunple, e buscar mensajeros que no le conuienen, y embiar cartas que le dañen, e bordar inuenciones que lo publiquen. E porque competencia suele sacar el seso de sus recogimientos honestos, poniendo en coraçon sospechas, y en el mal desesperacion, y en las consideraciones discordia, y en el sentimiento rauia; deue el que ama templarse e suffrirle, porque en tales casos quien buscare su remedio, hallará su perdicion. E quando al que compete le paresciere que su competedor lleuó mas fauor de su amiga que no él, entonces deue mas recogerse. E aquel mudar dela color, e aquel encarniçar de los ojos, e aquel temblar dela boz, e aquel atenaçar delos dientes, e aquella sequedad de la boca que traen disfauores, deuelo cerrar en el juyzio, cerrando la puerta con el aldaba del soffrimiento, hasta que gaste la razon los accidentes de la ira; que las armas con que se podria rengar, cortarian la fama de la amiga, cosa que más que la muerte se deue temer. Bien sé yo, señoras, que lo que trato en mi sermon con palabras, aueys sentido vosotras en obras. De manera que son mis razones molde de vuestros sentimientos. Empero porque muchas vezes la passion ciega los ojos del entendimiento, es bien recordar os la haz y el enues destas ocasiones. Sean los passos del que ama espaciosos, e las passadas por do está su amiga, tardias; e tenga en publico tristeça tenplada; porque esta es vn rastro por donde van las sospechas a dar en la celada de los pensamientos; cosa de que todo enamorado se deue apercibir, porque diuersas vezes las aparencias del rostro son testigos de los secretos del coraçon; e no dudo que no peneys mucho en hazer esto, porque más atormentan los plazeres forçosos que las tristeças voluntarias; mas todo se deue suffrir en amor y reuerencia de la fama de la amiga, e guardaos, señores, de vna erronía que en la ley enamorada tienen los galanes, comentando en la primera letra de los nombres de la que siruen sus inuenciones o cimeras o bordaduras, porque semejante gentileça es vn pregon con que se haze justicia de la infamia dellas. Ved qué cosa tan errada es manifestar en la bordadura avn lo que en el pensamiento se deue guardar. Y no menos, señores, os escusad de vestidos de sus colores, porque aquello no es otra cosa sino vn espejo do se muestra que la seruis. E porque los ojos suelen descobrir lo que guarda la voluntad, sea vuestro mirar general, por quitar de tino los sospechosos. Conuiene a todo enamorado ser virtuoso, en tal manera, que la bondad rija el esfuerço, aconpañe la franqueça; e la franqueça adorne la tenplança, e la tenplança afeyte la conuersacion, e la conuersacion ate la buena criança, por via que las vnas virtudes de las otras se alumbren, que de semejantes passos se suele hazer el escalera por do suben los tristes a aquella bienaventurada esperança que todos deseamos. Nunca vuestro juyzio responda á las bozes de la pena; e quando ella se aquexa con dolor rija el seso la tenplança, atando el cuerpo con consejo, porque no se vaya tras el pensamiento haziendo asomadas y meneos. No segun la ley del discreto lo establesce, mas segun la priessa de la pena lo pide. E porque suelen recrescerse a los penados acaescimientos de tanta angustia que dessean hablar la, porque la passion comunicada duele menos, no so yo de consejo que a nadie se descubra porque quien a otro su secreto descubre, hagale señor de si.

Pues porque no rebiente el que se viere en tal estrechura, apartase a tal lugar solo, y sentado en medio de sus pensamientos, trate y participe con ellos sus males; porque aquellos solo son compañia fiel. E si vn pensamiento le traxere desesperaciones, otro le traerá esperança. E si vno hallase torpe, otro hallará tan agudo que le procure su remedio. E si vno le dixere que desespere segun su desdicha, otro le dirá que espere segun su fe, e si vno le aconsejare que acorte con la muerte la vida e los males, otro le dirá que no lo haga, porque con largo biuir todo se alcança; otro le dirá que tiene su amiga graue condicion como desamorada, otro le dirá que tiene piedad natural segun muger; otro le consejará que calle, que muera e suffra; e otro que sirua e hable e siga. De manera que él de si mismo se podra consolar y desconsolar. Direys vosotros, señores, que todavia querria desconsolacion e consejo de amigo, porque los honbres ocupados de codicia, o amor, o desseo no pueden determinar bien en sus cosas propias, lo qual yo no reprueuo. Pero assi como en los otros casos lo conozco, assi para esto lo niego; porque en las otras negociaciones se turba la razon, y en los dolores de este mal se aguza el seso. E si sobre todo esto la ventura vos fuese contraria, en vuestra paciencia sostened vuestros dolores.

LA SEGUNDA PARTE

La segunda parte de mi sermon dixe que seria vn consuelo de los coraçones tristes. Para fundamento de lo qual conuiene notar que todos los que catiuaren sus libertades, deuen primero mirar al merescer de la que causare la captiuidad, porque el afficion justa aliuia la pena. De donde se aprende; el mal que se sufre con razon, se sana con ella misma. De cuya causa las passiones se consuelan e suffren. E avn que las lagrimas vos cerquen, e angustias vos congoxen, e sospechas vos lastimen, nunca, señores, vos aparteys de seguir e seruir e querer, que no ay conpañia mas amigable que el mal que vos viene de quien tanto quereys, pues ella lo quiere. E si no hallardes piedad en quien la buscays, ni esperança de quien la quereys, esperad en vuestra Fe, y confiad en vuestra firmeza; que muchas vezes la piedad responde quando firmeza llama a sus puertas. E pues soys obedientes a vuestros desseos, soffrid el mal de la pena por el bien de la causa. ¡Que, señores, si bien lo miramos quantos bienes recebimos de quien siempre nos quexamos! La soledad causa desesperacion algunas vezes, donde nuestras amigas siempre nos socorren, dando nos quien nos acompañe e ayude en nuestra tribulacion. Embian nos a la memoria el desseo que su hermosura nos causa, e la passion que su gracia nos pone; y el tormento que su discrecion nos procura; y el trabajo que su desamor nos da. E porque estas cosas mejor conpañia nos hagan crezcan nuestros coraçones con ellas; en manera que por venir de do vienen avn que el pensamiento se adolezca, la voluntad se satisfaze; porque no nos dexen desesperar. Y es esto como las feridas que los caualleros receben con honrra, avn que las sienten en las personas con dolor, las tienen en la fama por gloria. O amador! si tu amiga quisiere que penes, pena; e si quisiera que mueras, muere; e si quisiera condenarte, vete al infierno en cuerpo y en ánima. ¿Qué más beneficio quieres que querer lo que ella quiere? Haz ygual el coraçon a todo lo que te pueda venir. E si fuere bien, amalo. E si fuere mal, suffrelo. Que todo lo que de su parte te viniere, es galardon para ti. Direys a esto que vos dé fuerça para suffrir, y que vosotros me dareys voluntad para penar. Mirad bien, señores, quan engañados en esto biuis; que si podeys sostener tan graue pena, cobrareys estimacion. E si el suffrimiento cansare y os traxere a estado de muerte, no puede veniros cosa más bienauenturada; que quien bien muere, nunca muere; pues qué fin más honrrado espera ninguno que acabar debaxo de la seña de su señor: por fe y firmeça e lealtad e razon? Por donde estaua bien vn mote mio, que decia, que en la muerte está la vida. Dize vn varon sabio, que no vido honbre tan desuenturado, como aquel que nunca le vino desuentura; porque este ni sabe de si para quanto es, ni los otros conoscen lo que podria si de fortuna fuesse prouado. Pues qué mas quereys de vuestras amigas sino que con sus penas esperimenteys vuestra fortaleça? Que no hallo yo por menos coraçon recebir la muerte con voluntad, que sostener la vida con tormento; porque en lo vno se muestra resistencia fuerte, y en lo otro obediencia justa; de forma, que con el mal que amor os ordena, os procura alabança. Esforçad vos en la vida, e sed obedientes en la muerte. Pues luego bien dize el tema: que sostengays en vuestra paciencia vuestros dolores.

LA TERCERA PARTE

Dixe que la tercera parte de mi sermon seria vn consejo para que las señoras que son seruidas remedien a quien las sirue. Pero primero que venga a las razones desto, digo que quisiera, señoras, conosceros con seruicio, antes que ayudaros con consejo: porque lo vno hiziera con sobra de voluntad, y haré lo otro con mengua de discrecion; mas como desseo librar vuestras obras de culpa, e vuestras almas de pena, dezir vos he mi parecer lo menos mal que pudiere. Pues para començar el proposito, solo por salud de vuestras animas, deveriades remediar los que penays; que incurris por el tormento que les days en quatro pecados mortales; en el de soberuia que es el primero, pecays por esta razon: Quando veys que vuestra hermosura y valer puede guarescer los muertos e matar los biuos, e adolescer los sanos, e sanar los dolientes, creeys que podeys hazer lo mismo que Dios, al qual por esta manera offendeys por este peccado. E no menos en el de auaricia; que como recogeys la libertad e la voluntad e la memoria y el coraçon de quien os dessea, guardays todo esto con tanto recaudo en vuestro desconocimiento que no les volvereys vna sola cosa destas, fasta que muera por lleuarle la vida con ellas. Pecays assi mesmo en el pecado de la yra; que como los que aman, siempre siguen, es forçado que alguna vez enojen, e importunadas de sus palabras e porfias, tomays yra con desseo de vengança. En el pecado de la pereça no podeys negar que tambien no caeys, que los catiuos del aficion, avn que mas os escriuan y os hablen, e os embien a dezir, teneys tan perezosa la lengua, que por cosa del mundo no abris la boca para dar vna buena repuesta. E si esta razon no bastare para la redenpcion de los catiuos, sea por no cobrar mala estimacion. ¿Qué os paresce que dirá quien sopiere que quitando las vidas galardonays los seruicios? Para el leon e la sierpe es bueno el matar. Pues dexar, señoras, por Dios, vsar a cada vno su officio; que para vosotras es el amor, e la buena condicion y el redimir; el consolar. E si por aqui no aprueuo bien el consejo que os do, sea por no ser desconocidas; culpa de tan gran grauedad. ¿Cómo, señoras; no es bien que conozcays la obediente voluntad con que vuestros siervos no quieren ser nada suyos por serlo del todo vuestros, que trasportados en vuestro merescimiento, ni tienen seso para fablar, ni razon para responder, ni sienten donde van, ni saben por do vienen, ni fablan a proposito, ni se mudan con concierto: estando en la yglesia y cabo el altar, preguntan si es hora de comer? ¡O quantas vezes les acaesce tener el manjar en la mano, entre la boca y el plato por gran espacio, no sabiendo de desacordados quién lo ha de comer, ellos o el platel! Quando se van a acostar, preguntan si amanesce, e quando se levantan preguntan si es ya de noche. Pues si tales cosas desconoceys, a la mi fe, señoras, ni podeys quitar las condiciones de culpa, ni las ánimas de pena, quando por precio de sus vidas no quereys dar vuestras esperanças. E como vean los que os siruen su poco remedio, traen los ojos llorosos, las colores amarillas, sus bocas secas, las lenguas enmudecidas, que avnque no con ál, sino con sus lagrimas, deurian reuerdecer vuestras sequedades. Pues porqué en hora mala para mi, podeys negar galardon tan desseado, e por tantas maneras merescido?

Direys vosotras, señoras: ¿no veys, predicador simple, que no se pueden remediar sus penas sin nuestras culpas?

A lo qual yo respondo, que no me satisfaze vuestro descargo; porque el que es affinado amador, no quiere de su amiga otro bien, sino que le pese de su mal; y que tractando lo sin aspereça, le muestre buen rostro; que otras mercedes no se pueden pedir. Assi que remediado su mal, antes sereys alabadas por piadosas, que retraydas por culpadas. Pues si de piedad e amor quereys, señoras, enxemplo, fallareys que en Babilonia biuian dos caualleros, y el vno dellos tenia fijo llamado Piramo, y el otro vna hija que llamauan Tisbe; y como se viessen muchas vezes encendió la conuersacion sus desseos. Y conformes en vna voluntad, acordaron de salirse vna noche porque tuuiesen compañia sus personas, assi como sus coraçones, e tomado este acuerdo, concertaron el que primero saliesse, esperasse al otro en vna puente que estaua fuera de la ciudad junto con el enterramiento del rey Nino; pues como Tisbe fuesse más acuciosa en el andar y en el amor, llegó antes que Piramo a la fuente. Y estando acompañada de sola esperança dél, salio de vna selva que alli se hacia vna leona toda sangrienta e sañuda, de miedo de la qual Tisbe se fue a meter en el enterramiento dicho. E como fuesse desatinada, cayosele el manto que cobria. Llegada la leona a aquel lugar, despues que vuo beuido en la fuente, despedaçó el manto e cubrio lo todo de la sangre que traya, e boluiose luego a la montaña. Pues como ya el desdichado Piramo a la fuente llegasse, vistas las señales del manto sospechó que su amada Tisbe fuese de alguna vestia fiera comida, e dando credito a su sospecha despues que con palabras lastimeras lloró su mala ventura, pusose vn cuchillo por los pechos. La sola e desdichada Tisbe quando ya el roydo de la leona cessó, salio de donde estaua por saber si era llegado su Piramo; y como llegase debaxo de vn moral do cayó con la ferida, hallóle que ya queria dar el ánima, e cayendo en la razon que pudo causar su muerte, llegó a el boluiendole el rostro arriba, que lo tenia en la tierra, y besandole diuersas vezes su fria boca, mezclando sus lagrimas e su sangre, començo a dezir. Buelue el rostro, señor mio, a tu desamparada Tisbe. No tengas mas amor con la tierra que comigo. Por cierto tambien terné fuerça para acompañarte en la muerte como para amarte en la vida; assi seguire yo muerta á ti muerto. E dichas estas palabras, sacó le el cuchillo de los pechos, y puesto en los suyos, abraçose con su amado e assi acabaron entrambos. Muchas razones y enxemplos y autoridades podria traer para enchir de verdad mi intencion; e no las digo por esquiuar prolixidad. Solamente, señoras, os suplico, que parezcays a la leal Tisbe, no en el morir, mas en la piedad que por cierto mas grave que la de Piramo es la muerte del desseo; porque la vna acaba, y la otra dura. E do vos seguridad que no os arrepintays de mi consejo. Catad que este amor que negays, suele emendarse con pena de quien lo trata con desprecio. E si todavia quisierdes seguir vuestra condicion, sostengan los que aman en su paciencia los dolores. E porque da ya las doze, e cada vno ha mas gana de comer que de escuchar.

Ad quam gloriam nos perducat.--Amen.

QUESTION DE AMOR DE DOS ENAMORADOS

AL VNO ERA MUERTA SU AMIGA; EL OTRO SIGUE SIN ESPERANÇA DE GALARDON. DISPUTAN QUAL DE LOS DOS SUFFRE MAYOR PENA. ENTRETEXENSE EN ESTA CONTROUERSIA MUCHAS CARTAS Y ENAMORADOS RAZONAMIENTOS, Y OTRAS COSAS MUY SABROSAS Y DELEITABLES[284].

EL PRÓLOGO

Muchos son los que del loable y fructuoso trabajo de escreuir rehuyr suelen; unos por no saber, a los quales su ygnorancia en alguna manera escusa; otros por negligencia, que teniendo habilidad y disposicion para ello, no lo hazen: y a estos es menester que Dios los perdone en lo passado y emmiende en lo poruenir. Otros dexan de hazerlo por temor de los detractores y que mal acostumbran dezir, los quales, a mi parescer, de toda reprehension son dignos, pues siendo el acto en si virtuoso, dexan de usarlo por temor. Mayormente que todos o los que más este exercicio usan, o con buen ingenio escriuen o con buen desseo querrian escreuir. Si con buen ingenio hazen buena obra, cierto es que debe ser alabada. Y si el deffecto de más no alcançar algo la haze diminuta de lo que mejor pudiera ser, deuese loar lo que el tal quisiera hazer si más supiera, o la inuencion y fantasia de la obra, porque fue o porque desseó ser buena. De manera que es mucho mejor escreuir como quiera que se pueda hazer, que no por algun temor dexar de hazerlo. Mayormente que o estas cosas han de uenir a vista o juyzio de discretos y buenos, o de nescios y malos; y el discreto no habla mal y el bueno siempre dize bien. Pues el grossero y nescio mal puede juzgar las cosas agenas, que ni a si ni a las suyas conosce; el malo ¿qué mal puede dezir de nadie, pues él en si es malo? Assi que por ninguna uia el bien obrar deuria cessar. De donde el que la presente obra compuso, oluidado todo lo que se podia temer, deliberó lo mejor que pudo escreuir este tractado, dexando su nombre encubierto, porque los que con mas agudo ingenio querran en ella algo emmendar lo puedan mejor hazer y de la gloria gozar su parte.

ARGVMENTO Y DECLARACIÓN DE TODA LA OBRA

El auctor en la obra presente calla y encubre su nombre por la causa arriba dicha, y porque los detractores mejor puedan saciar las malas lenguas no sabiendo de quién detractan. Tambien muda y finge todos los nombres de los caualleros y damas que en la obra se introduzen, y los titulos, ciudades y tierras, perlados y señores que en ella se nombran, por cierto respecto al tiempo que se escriuio necessario, lo qual haze la obra algo escura. Mas para quien querra ser curioso, y saber la verdad, las primeras letras de los nombres fengidos son las primeras de los uerdaderos de todos aquellos caualleros y damas que representan, y por las colores de los atauios que alli se nombran, o por las primeras letras de las inuenciones, se puede también conoscer quien son los seruidores y las damas a quien siruen. Y puesto que la dicha ficion haga la obra algo sospechosa de uerdad, es cierto que todos los caualleros y damas que en ella se introduzen, a la sazon se hallauan presentes en la ciudad de Napoles, donde este tractado se conpuso; y cada uno dellos seruia a la dama que aqui se nombra. Bien es uerdad que el auctor por mejor seruar el estilo de su inuencion y accompañar y dar mas gracia a la obra, mezcla a lo que fue algo de lo que no fue. Finalmente el principal proposito suyo ha sido querer seruir y loar una dama, que en la obra Belisena se nombra; por servir y complazer un cauallero a quien llama Flamiano, que aquella dama seruia. Entre el qual Flamiano y otro que en la obra Vasquiran se nombra, se mueue una contienda o question a manera de dialogo, en demanda y respuesta, qual de los dos con mas razon de la fortuna, como mas lastimado o mas apassionado se deue quexar: Flamiano de enamorada passion, sin remedio ni esperança en viuas llammas uiendose arder, ó Vasquiran siendole muerta su amiga, que era la cosa que en el mundo mas amaua. La qual estando en su poder, la cruel muerte della de toda sperança desesperado le dexó. Sobre lo qual con diuersas letras y embaxadas largos dias contienden; e al fin hallandose juntos, prosiguiendo la question, sin darle fin, pendiente la dexan, porque los que leyeren sin leer tengan, si querran, occasion y manera en que altercar y contender puedan.

COMIENÇA LA OBRA

Acaescio pues que al tiempo que el rey Carlos de Francia entró en Ytalia e ganó el reyno de Napoles, vn cauallero que Basquiran hauia nombre, de nacion Española, natural de la ciudad de Todomir, andando en la corte del serenissimo e catholico rey don Fernando de España hallandose en la dicha corte o passando a la sazon por vna ciudad que Ciracunda se nombra, de vna dama que Violina se llamaua de la dicha ciudad natural estremadamente se enamoró, con la qual enel principio de sus enamorados desseos tan prospera la fortuna le fue, que si al fin como suele la rueda no le houiera hecho desfazer, el más de los gloriosos en tal caso se pudiera llamar, porque con tales ojos de Violina fue mirado que no menos presa de amor quedó con su vista que prendido hauia con su hermosura. Pues venido en conocimiento de Vasquiran lo que la ventura a su desseo le aparejaua, no sin mucho trabajo e peligro con assaz dificultad con Violina secretamente habló, de que sucedio que por la imposibilidad de la guarda que Violina delas compañas de su padre tenia para que más hablar como desseauan se pudiessen, Vasquiran tentó en las voluntades delos parientes de Violina lo que la suya desseaua; esto era que por muger se la diessen, lo qual no pudo alcançar por algun respecto que aqui no se escriue.

Pues visto por esta parte el impedimento que sus desseos impedia, tentaron en la ventura suya de hallar el remedio que en las voluntades ajenas les fallecia. E fue que con acuerdo delos dos, postpuesto todo peligro assi de sus vidas como de sus honrras, Vasquiran vna noche e hurtadamente de casa de su padre á Violina sacó. Con la qual e con mucho peligro e trabajo e no menos contentamiento llegó en la ciudad de Valdeana, donde hauida vna suma de moneda con que segun su condicion biuir pudiesse e ofreciendosele seguro passaje con Violina se embarcó, haziendo su via a las partes de Italia. E llegados con tiempo prospero a la gran insula, en la ciudad Felernisa se desembarcó, que es en la dicha insula la mayor entre muchas que en ella hay. En la qual por algun tiempo deliberó biuir y estar; e alli comprada vna muy honrrada possession algun tiempo los dos muy alegres y contentos biuieron. En el qual tiempo muchas vezes se vio con vn grande amigo suyo, que Flamiano hauia nombre, natural de la ciudad de Valdeana de no menos noble linage que criança. El qual en la ciudad de Noplesano habitaua que es en Italia vna delas nobles que en ella haya. En la qual al presente muchos grandes señores e nobles caualleros habitauan, assi de la mesma nacion e patria naturales como de los reynos de España e otras muchas tierras. E quando estos caualleros con las presencias ver no se podian, con sus letras jamas de visitar se dexauan. Estando pues las cosas en este termino, se siguio que la duquesa de Meliano que era vna muy noble señora biuda con vna hija suya Belisena llamada, en todo estremo de virtud y hermosura complida, a la dicha ciudad de Noplesano vino para estar en ella algun tiempo. De la qual Belisena este Flamiano en tanta manera se enamoró, que ni a su passion sabia dar remedio, ni a su desseo podia dar contentamiento. Porque mirado e considerado el valor, merecer e virtud de Belisena, todas las esperanças que esperança de algun bien darle podian la puerta le cerrauan. Donde viendose de si vencido e de estremada passion combatido, no podiendo más consigo sofrir su pena, acordó prouar en ageno remedio lo que en el suyo para su descanso no hallaua. E esto fue que con la compañia de su amigo Vasquiran penso poder dar a sus males algun aliuio. Por el qual determinó enbiar para hazerle notoria parte de su congoxa, pero como nunca los males a solas pueden venir, acaescio que en este mismo tiempo que a este Flamiano esta passion enamorada sin libertad dexó, en aquel mesmo la cruel muerte dexó a Vasquiran su amigo sin libertad e alegria dando fin en los dias de Violina e comienzo en sus males.

Lo qual por Flamiano sabido tanto dolor crecio en su coraçon que penso perder el natural juyzio. Pues despues de muchos e varios pensamientos que por la fantasia le passaron sobre lo que en tal caso de si determinaria, acordó por mas breuedad con vn camarero suyo que Felisel hauia nombre, para el presente embiarlo a visitar e consolar de su desastrada fatiga e desculpar de su indisposicion. El qual Felisel despues de informado de lo que su señor le mandó que hiziesse e de su parte dixesse, dio comienço a su camino. E assi en pocos dias llego a la ciudad de Felernisa.

COMO FELISEL DESPUES DE LLEGADO Á LA CIUDAD DE FELERNISA E VISTO Á VASQUIRAN, LE NOTIFICO SU EMBAXADA

Pues llegado Felisel á Felernisa donde Vasquiran estaua, e vistas e notadas muchas cosas como adelante se contará, comiençale a hablar desta manera:

La necessidad, señor, en que me pone lo que me ha sido mandado, me fuerça a que mi embaxada te haga notoria; la compassion de ver tus sospiros me conbida más a dessear ayudarte a plañir tus males que no a poner remedio con mis razones en ellos, porque creo que quanto en mi saber con su flaqueza mengua razon para consolarte, en la sobra de tu tristeza sobra causa para más entristecerte, de suerte que no sé determinarme a lo que contigo deuo hazer. Mi obligacion me constriñe á hablarte, la conpassion me cierra la boca; tu virtud e nobleza me dan atreuimiento, tu daño y desuentura me lo quitan, de manera que peor aparejo hallo en mi para dezir, que disposicion veo en ti para escuchar; e assi no sé lo que en tal caso de mí determine; pero al fin será mejor que como pudiere ó supiere cumpla lo que soy obligado, diziendote á lo que soy venido, e aun que, señor, mi habla te muestre lo que en mi falta de saber para consolarte, en mi pesar conocerás quanto el tuyo me pesa, la voluntad e amor que mi señor te tiene, y el mal que tus males en los suyos de dolor acrecientan e quanto tu perdida le ha sido graue, la qual si como con la voluntad siento, pudiese con las fuerças remediarla, lo menos que por ti ofreceria seria la vida desseando tu salud que como la suya le es cara; e assi, señor, me mandó que de su parte te dixesse que si al presente a visitar no te viene es por dos causas. La una porque como te he dicho, tanto tu dolor le pena que más presto a crecer tus lloros te ayudaria que no a poner en ellos el remedio que tú has menester y el dessea. La otra es que sus males tan sin plazer le tienen, que juntados con los tuyos que más crudos los juzga tan rezio los vnos como los otros se podrian encender, que podrian ser causa que las entrañas de entrambos en mayores llamas se viessen arder, de suerte que ni él a ti ni tú á el, remedio os pudiessedes poner. E por tanto te ruega que al presente por escusado le tengas, hasta que Dios quiera que el tiempo e la razon en tus lagrimas pongan algun sossiego, porque mas desocupado tu joyzio pueda fablar quando a verte viniere; porque assi viniendo a te consolar de lo que perdiste, de su mal te pueda como á verdadero amigo pedir algun consejo que consuelo le pueda dar, lo que ya para hazer estaua aparejado e determinado si esta ventura tuya para mayor hazer la suya no houiera acaecido; y asi, señor, te ruega que á él con tu virtud tengas por escusado e a ti con tu discrecion comiences a dar algun reposo en tu congoxa, pues que la muerte, como mejor sabes, a todos es natural y escusarla no podemos, ni en esta vida seguridad ninguna alcançar se puede de su salteada venida, ni de los secretos desastres y pesares que nuestra naturaleza por tantas partes tan secretos e aparejados nos tiene. A vnos en la muerte en medio de su contentamiento dexándolos á solas acompañados de pesar como agora a ti haze; á otros con fatigada e trabajosa vida haziendoles aborrecer el biuir, como a él ha hecho; que le tiene tal su pensamiento que sin esperança de verse jamas libre le haze desear lo que á ti te ha lastimado. Porque su mal es de tal manera que quando a ti el tiempo e la razon te començarán naturalmente á enfriar el fuego de tu llaga, entonces a él mas los rayos de la passion le acabarán de abrasar las entrañas, de suerte que entonces haurá de venir á buscar en ti el remedio que tú agora tanto has menester. Esto te dize, porque como sabes consuelo pone á los atribulados hallar a sus males alguna compañia como agora tú en la suya puedes hallar, viendo quanto mas peligroso su mal es que el tuyo. E por tanto deues desseando consolar a él por el amor que le tienes e començar a poner consolacion en ti de lo que sientes, y en esto harás lo que deues contigo y lo que eres obligado con él. Muchas otras cosas, señor, te podria en esto dezir que tú mesmo mucho mejor que no yo las sabes e conoces, e aun lo que te he dicho para contigo con muchas menos palabras pudiera ser razonado, sino que la diversidad e graueza de vuestros males no me han dado lugar a que menos pudiesse hazer. Assi que, señor, yo te he dicho lo que de parte de mi señor me fue mandado que te dixesse porque sepas que te dexé plañiendo tu perdida y doliendose della e desesperado de esperança para su remedio e de salud para su vida. Plega á nuestro Señor que ponga en cada vno de vosotros tanta alegría quanto agora veo que os sobra pesar.

RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL

Mis pesares y desuentura tan sin plazer me tienen que me pesa no poder hauerte hecho aquella cortesia y acogimiento que mi condicion requiere e tú mereces, porque verdaderamente, Felisel, tanto tu buena criança siempre me plugo que me duele no poder dartelo con mis obras a conocer. Verdad es que agora con tus palabras y embaxada me has enojado en tanta manera, e si a esto y a la intencion de quien te embia no mirasse, dudo que no te houiesse respondido más asperamente, lo que tú no mereces por ser mandado. E aun creo que si en mi houiera lugar donde nueuo pesar pudiera caber, que la yra houiera vencido la voluntad a lo que no houiera querido, tratandote no como la razon requiere más como tu habla me ha puesto alteracion; pero como dicho he, ya mis males tal me tienen que los enojos que agora llegan lugar no hallan do caber puedan. Tambien considero que quien te ha embiado más a ello le mouio amor que malicia, e por esto ni a ti respondo como querria, ni a él como deuiera, segun el fin de su mensajeria. E tambien porque conozco que como á mi la pasion me quita la razon de la lengua, assi a él el aficion le ciega el entendimiento para turbarle el verdadero conocimiento de lo que dize.

E pues que ansi es, no quiero con larga respuesta castigar su culpa ni crecer mi enojo, porque la sana amistad de entre nosotros la ponçoña de nuestras enfermedades no la adolezca e sea causa de tornarme a lastimar de nueuo con perder mis amigos más de lo que me ha lastimado con el haberme hecho perder aquella en quien mi vida consistia. Verdad es que no los querria para que como él con tales consolaciones me enojassen, mas para que de mi daño les pese como es razon y les duela, pues que remedio no tiene; e por tanto por agora de mi parte no quiero que le lleues otra respuesta sino una breue carta, la qual no menos graveza me pone escreuirla que tristeza e alteracion me puso oyrte, solo por tratar de cosa que hauria más menester oluidalla si possible fuesse que reduzilla á la memoria. E como se la des dile de parte mia que más valiera que me pusiera remedio si en mi daño le houiera, que no que me diera consejo de lo que yo no pido ni me aprouecha.

EL AUCTOR

Y luego recebida por Felisel la letra de Vasquiran e atentamente escuchada su respuesta, no solamente conprehendio lo que Vasquiran espresamente le dixo, mas aun lo que de dolor en las entrañas le quedaua secreto, viendo lo que publicaua con la boca, gesto, meneo y reposo en el comer, dormir e velar, assi a solas como acompañado, y en todos sus actos, atauios e arreos de su casa, e asi de las cosas que en ella vio en todos sus criados e seruidores e aun en todo el exercicio suyo tantas cosas notó, que pudo claro juzgar segun lo que veya lo que sin ver en su pensamiento juzgaua. E assi la letra recebida e de Vasquiran despidido, con algunos de sus criados se salio razonando hasta vn patio donde ya vn criado suyo la caualgadura aparejada le tenia con las otras cosas que al abito del camino se requerian.

E despues de hauer caualgado se despidio de aquellos que le acompañauan hablandoles assi: Señores, plega á Dios que ponga en el señor Vasquiran tanto consuelo y en vosotros tanta alegria quanto sus males e vuestra tristeza han menester; e quanto su dolor a mi me da pesar e vuestro enojo me duele, porque pueda gozar de la parte que dello me cabrá quando aca tornare, que será mucha segun lo que del daño me cabe, porque de lo que agora peno entonces descanse; que en verdad os digo que con lo que me ha afligido ver vuestra fatiga y con la pena que los muchos sospiros e tristeza de mi señor Flamiano me han dado, yo la haure bien menester. Porque os certifico que no menos atribulados él a nosotros con su tormento nos tiene, que el señor Vasquiran a vosotros con su lastima. Acabadas las palabras dió comienço a su camino, el qual con varios pensamientos de las cosas que auia visto prosiguio hasta llegar donde su señor estaua, el qual salio aparejandose para justar en vnas justas que despues que él de alli era partido se eran concertadas.

Pues como Flamiano le vio, despues de hauerle saludado con mucho amor le dixo:

Felisel, tu seas bien llegado; ya vees a que tiempo vienes e cómo me hallas, por mi amor que por agora no me cuentes ninguna cosa hasta que esta jornada sea passada, porque ni te podria bien oyr ni entender; pero ven conmigo e mostrarte he lo que para este dia tengo aparejado e dezirme has lo que dello te parecera, aunque tu ausencia me ha hecho falta.

LAS COSAS QUE FLAMIANO MOSTRO A FELISEL QUE PARA LA FIESTA TENIA APAREJADAS

Tomando Flamiano a Felisel su criado por la mano, le metio en vna quadra donde todos sus atauíos tenia aparejados, e antes de nada mostralle le dixo: Sabras, Felisel, que despues que de aquí partiste nunca mis ojos más de vna vez, para lastimarme muchas, han podido ver a mi señora Belisena, la qual salio a los desposorios del conde de la Marca, de que yo dos días antes fuy auisado, e por no dexar el luto de Violina como no era razon, no quise aquel dia mas vestirme de vna loba frisada forrada de damasco negro acuchillada toda por encima, de manera que por ella mesma se mostrasse la forradura con las cuchilladas todas atadas con vnas madexas de seda negra con vna letra que dezia:

Claro descubre mi pena mi tristeza y el agena.

E assi sali quando supe que caualgaua, y llegado que fuy en su presencia conoci en su rostro que de mi vista le pesó, e para mas lastimarme no quiso consentir que la rienda le llevasse, de que sentí lo que puedes juzgar. Llegados a la fiesta, el dançar duro gran parte de la noche, donde concertamos vna partida de justa quatro a quatro a ocho carreras. Va de precio de la vna partida a la otra, vna gotera de plata de ocho marcos la qual se dara a quien mejor justare; al que más galan saliere a la tela con dos cauallos atauiados vno con paramentos e cimera, otro con un paje e guarnicion e a la noche con ropa de estado de brocado forrada de raso o damasco; se dan ocho cannas de raso carmesí.

Somos de la vna parte el marques de Persiana, el conde de la Marca, Camilo de Leonis e yo. De la otra son el señor marques Carliano y el prior d'Albano y el marques de Villatonda y el prior de Mariana.

Esta fiesta concertada para la noche en casa de la señora duquesa de Meliano, en la qual estamos concertados todos ocho de salir en momería con las ropas que te he dicho, e para esto tengo hecho esto que agora verás. E assi le mostró vnos paramentos e vna guarnicion de raso encarnado chapados todos de vnos braseros de plata llenos de brasas, e la cimera de lo mismo con vna letra que dezia:

Es imposible saltar de las brasas donde muero pues que m'abrasa el brasero.

E mostróle para la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso encarnado con vnas faxas de raso por de fuera llenas de vnas villetas de oro de martillo con vna letra que dezia:

Encontraronme en los ojos e hizieron la herida en el alma y en la vida.

Y despues le mostró doze vestidos para doze moços e vn paje de damasco blanco y raso encarnado, con todo su conplimiento.

Y despues que todo se lo houo mostrado, Felisel le dixo que le parecia que todo estaua muy bueno. Pues llegado el día de la fiesta despues de las damas ya salidas, los caualleros salieron a la tela todos a vn tiempo, por dos partes como es costumbre hazerse, e hecha su buelta y mesuras y cerimonias como en tal fiesta se acostumbra, el justar se començo.

Salio Flamiano con los atauios que hauemos dicho, al qual se dió el precio de gentil hombre. Sacó el marques de Persiana vnos paramentos de terciopelo leonados con vnas puentes de plata rompidas, sembrados todos los paramentos, con vna cimera de lo mesmo. Dezia la letra:

No pueden pasar mis males pues que en medio[285] les ha faltado remedio.

Sacó a la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso leonado con vnas faxas del mismo raso chapadas de vnas plumas de escreuir de oro, con vna letra que dezia:

No se puede mi passion escreuir pues no se puede suffrir.

Sacó los moços e pajes vestidos de los mismos colores de blanco y leonado.

Sacó el conde de la Marca vnos paramentos e guarnicion de terciopelo negro con vnas puertas de jubileo cerradas, sembrados todos los paramentos dellas hechas de plata con vna letra que dezia:

Aunque haya en todos los males redempcion, no se espera en mi passion.

Sacó a la noche vna ropa de brocado morado, forrada de raso blanco con faxas del mismo raso sembradas de vnas faxas de oro, con vna letra que dezia:

Yo solte tras mi esperança mi plazer, y jamas le vi boluer.

Sacó los moços e pajes vestidos de raso morado y terciopelo negro con guarniciones de damasco blanco.

Sacó el señor Camilo de Leonis vnos paramentos de raso morado con vnos castillos de cartas sembradas por encima de plata e la cimera de lo mismo, con vna letra que dezia:

Tiene puesta mi esperança el pensamiento donde la derriba el viento.

Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso leonado con las faxas del mismo, con vnos clauos de oro sembrados por ellas con vna letra que dezia:

La poca firmeza haze á mi cuydado que esté en el alma clauado.

Sacó los moços e pajes vestidos de terciopelo leonado e damasco morado.

Sacó el señor marques Carliano vnos paramentos quarteados de pardillo y morado, chapados de vnas serpientes, llamadas ydrias, de plata, con vna por cimera, con vna letra que dezia:

Si vn inconueniente quito á mi pesar me nacen siete a la par.

Sacó a la noche vna ropa de brocado pardillo forrada de raso morado con las faxas del mismo raso sembradas de vnos improperios bordados de oro con vna letra que dezia:

Muy mayor fuera no veros que sofrillos por quereros.

Sacó los moços vestidos de terciopelo pardillo e damasco leonado.

Sacó el señor prior de Mariana vnos paramentos e guarnicion de raso encarnado chapados de vnos manojos de plata con vna letra que dezia:

De quantas muertes padezco mis querellas ponen las señales dellas.

Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso encarnado con las faxas del mismo raso sembradas de medallas de oro con vna letra que dezia:

No hay treslado vuestro sino en mi cuydado.

Sacó los moços e paje vestidos de raso encarnado e terciopelo morado.

El marques de Villatonda sacó vnos paramentos y guarnicion de raso carmesi con vnos mallos de plata, e la cimera con los mismos mallos y las palas, con vna letra que dezia:

Quando mas vn pensamiento llega cerca de mi quexa tanto vn otro mas lo alexa.

Sacó a la noche vna ropa de brocado carmesi forrada de raso amarillo e las guarniciones con vnos manojos de maluas bordadas por ellas con vna letra que dezia:

Si quiés ver de tu porfia la esperança que hay en ella mira al mismo nombre della.

Sacó los moços e paje vestidos de brocado carmesi.

Sacó el prior Dalbano vnos paramentos de terciopelo encarnado e vnos ramos de laurel e vna corona de lo mismo por cimera con vna guarnicion desta manera, e vna letra que dezia:

Corónese mi desseo pues que ha sabido emplearse do no sabe remediarse.

A la noche sacó vna ropa de brocado azul forrada de raso encarnado con las faxas llenas de vnas lanternas de oro, con vna letra que dezia:

El fuego que el alma abrasa aunque se encubre con la pena se descubre.

Sacó vestidos los moços de raso azul e damasco encarnado. E desta suerte salieron los caualleros.

La fiesta duró quasi toda la noche. Y despues de todos tornados a sus posadas e Flamiano a la suya, hauiendo reposado de la passada fatiga, tornando al trabajo de la congoxa presente mandó llamar a Felisel, el qual en su presencia venido le dixo: Agora di lo que con Basquiran pasaste y lo que á mi embaxada te respondio y qué tal le has dexado.

Al qual Felisel respondio: Pluguiera a Dios, señor, que de tal trabajo me houieras escusado porque lo que tus enojos de contino me tienen atormentado me bastaua para que de otros nueuos me escusaras. Lo que con el señor Vasquiran he pasado e lo que en él he visto e juzgado es tanto que dudo que della te pueda hazer tan conplida relacion como seria menester. Empero lo mejor que podré te dare dello en suma alguna cuenta. E assi comenzó a dezir:

RESPUESTA DE FELISEL A FLAMIANO

Despues, señor, que de aqui parti, en poco tiempo aunque con mucha fatiga por la dificultad del largo camino e fatigoso tienpo, yo llegué a Felernisa donde como yua informado, pense hallar a Vasquiran, pero como en su posada fuy apeado, supe de vn mayordomo suyo que en ella hallé como pocos dias despues de la muerte de Violina se era partido a vna heredad suya que cuatro millas de la ciudad estaua, lo qual segun aquel me informó hauia hecho por dos respectos. El vno por desviarse dela importunidad de las muchas vistas; el otro por mejor poder en medio de su dolor dar lugar a que sus lagrimas más honestamente compañia le hiziessen. Pues esto sabido, la hora era ya tal que me fue forçado apearme y reposar alli aquella noche. E assi aquel su mayordomo con mucho amor e cortesia sabiendo que era tuyo, despues de hauer mandado que a mi moço e caualgadura complido recaudo diessen, por la mano me tomó e razonando en muchas e diuersas cosas assi de ti como del desastre de su señor, todos o los mas principales aposentos de aquella casa me mostró, en los quales vi muchas estrañezas que sobre la muerte de Violina Vasquiran hauia hecho hazer, y el primero que vi fue en vna puerta principal vna muerte pintada en ella con vna letra que dezia:

Esté en la puerta primera do se vea que mi vida la dessea.

Entrando en la sala vi que toda estaua cubierta de vnas sargas negras con vnos escudos bordados en medio de cada vna en que estauan las armas de Vasquiran quarteadas con las de Violina, con vnas flechas sembradas que la muerte las tiraua de la puerta con vna letra que dezia:

Con mis tiros he apartado las vidas, por ser mortales, mas no dellas las señales.

Vi andando por todas las otras partes de la casa que todas las puertas estauan teñidas de negro de dentro y de fuera, y la letra dezia:

La muerte dexó el dolor e tristeça de manera que se muestre dentro y fuera.

Vi mas en cada vna de las camaras e retraymientos vna cama sin cortinaje con vnas sargas pardillas que las cubrian con vnas faxas amarillas en torno, con vna letra en cada vna por las faxas que dezia:

La vida desesperada trabajosa con el trabajo reposa.

Vi mas, que todos los suelos estauan cubiertos de reposteros de grana, con vnas almaras bordadas en ellos, con vna letra en cada repostero que dezia:

Todas van mis alegrias por el suelo, pues no hay en mi mal consuelo.

E assi discurriendo por las otras partes del aposento llegamos a vn hermoso jardin, del qual estaua la principal puerta cerrada de cal y canto con vna letra encima que dezia:

La puerta de mi esperança no se puede más abrir hasta que torne el morir.

Entramos por vna puerta pequeña que de vn estudio baxaua en la huerta, en la qual entre muchas e grandes gentileças que vi hauia vna muy rica fuente la qual estaua seca que no corria, con vna letra en torno que dezia:

Secaronla mis enojos para passarla en mis ojos.

De esta manera, señor, andouimos mirando toda la casa, donde vi tantas cosas lastimeras de notar que casi atonito me tenian. Pues hauiendo ya la mayor parte visto nos tornamos a cenar e gran parte de la noche passamos razonando de diuersas cosas, hasta que el camarero me traxo a vna camara donde Vasquiran e Violina solian dormir, en la qual hauia vna rica cama de campo parada e alli me aposentó, e despues de quedar a solas miré muchas cosas que en la camara hauia, en que vi vn mote escripto de la mano de Vasquiran que dezia:

Sin ventura ni remedio.

Vi mas en vn aparador donde hauia muchas cosas assi de ropas de vestir menudas de Vasquiran como de Violina, entre las quales vi un rico espejo e segun yo noté creo, segun deuia ser, con que Violina se tocaua, segun juzgué de vna letra que en él hauia que dezia desta manera:

Yo te miro por mirar si veré en ti el bien que viste y tú muestrasteme triste.

Pues al fin, señor, ya del sueño vencido y del trabajo fatigado yo me dormi. La mañana venida, despues de leuantado, sin oyr missa, con vna guia que el mayordomo me dio yo me parti para donde Vasquiran estaua, y en poco espacio llegué a vna muy hermosa heredad con vna gentil morada, donde hallé todos los criados de Vasquiran passeandose por vna plaça que delante la puerta de la casa estaua, al costado de la qual hauia vn gentil passeador cubierto de cipres, e al cabo vna gentil yglesia aunque pequeña. Pues como me conocieron, ante que me apeasse todos me rodearon con mucho amor, aunque con poco plazer, e como en medio dellos me vi, vilos vestidos todos de amarillo con unos retulos en las mangas izquierdas que dezian:

Vistenos el esperança del que espera el remedio quando muera.

Acordandome lo que el dia e la noche antes hauia visto e lo que en ellos començaua a ver, marauilleme e supe despues de apeado, cómo no estaua alli su señor, pero tomóme su camarero por la mano y lleuóme por debaxo de vnos arboles hasta la marina cerca de alli á vnas grutas que la mar la batia, donde hallamos a Vasquiran a solas sobre vna pequeña roca assentado, con vn laud en la mano, cantando este villancico:

No dexeys, lagrimas mias, de dar descanso a mis ojos pues lo days a mis enojos. Pues salis del coraçon donde está mi pensamiento, con vosotras solas siento gran descanso en mi passion, sientolo porque es razon que repose en mis enojos con vosotras en mis ojos.

Estaua vestido todo de pardillo y con vnos torçales de seda leonada torcida por toda la ropa, con vna letra que dezia ansi:

Mi trabajosa congoxa nunca en mis males afloxa.

Algo estuve escuchandole sin que me viesse, pero como me vido, dexado el laud, con los brazos abiertos a mi se vino. E despues de muchas vezes con mucho amor hauerme abraçado, començo a dar los mayores y mas doloridos gemidos e solloços que nunca vi, e despues de algo hauer dado espacio con su llanto a su dolor me començo a dezir. ¡O mi buen amigo Felisel! ¿quién te ha traydo a verme pues que a ninguna cosa mi triste suerte da lugar que me vea sino a pesares y desuenturas que me lastimen? ¿Como consintio mi ventura que me viesses? No creo que lo haya por otra cosa hecho sino por lastimar con el plazer de tu vista la memoria de mis males. ¿Qué te parece de tu amigo Vasquiran quán sin alegria la muerte le ha dexado? ¿Cómo en medio de sus plazeres son nacidas tan crudas tristezas? ¿Cómo te dexo mi soledad llegar aqui para que me viesses, pues que las puertas tiene cerradas a todas las cosas que consolarme puedan? Qué te parece quan solo de plazer tu buena amiga Violina me ha dexado e quan aconpañado de tristezas? Las quales palabras me dezia con tan graue dolor que pense que con cada palabra se le arrancauan las entrañas. Assi estouimos vna pieça hasta que algo reposado me tomó por la mano e demandandome de ti e dandome razon de sus males me truxo hasta la posada suya que te dixe, e ante de entrar en ella me llevó a la yglesia que delante della estaua, en medio de la qual estaua la sepultura de Violina con vna tumba grande cubierta de vn paño de brocado rico, con vna cortapisa de raso negro ancha en torno, con vnas letras bordadas en ella que dezian:

Dentro en esta sepultura está el bien de mi ventura.

Llegados cerca de la sepultura me dexó de la mano e echóse de pechos encima, donde más doloridos gemidos y más tristes palabras que a mi me hauia dicho, tornó de nueuo a dar. En tanta manera, señor, le vi atribulado, que nunca me acuerdo en parte verme que tanta tristeza sintiera como mi alma alli sentio de verle tal. E despues que algun espacio assi estuvo me tornó a tomar por la mano e dixome:

Perdoname, Felisel, que no tengo en mi mas alegre recibimiento con que alegrarte pueda, que este que vees. E assi nos venimos hasta la casa, la qual toda vi con los mismos misterios que la otra hauia visto, e despues de hauer comido e gran parte del dia pasada en diuersas cosas que de su mal me contó y de tu congoxa le dixe, lo qual oyó con tanto amor como si tristeza en el no houiera. E tanto de tus pesares sintio pesar que con los suyos los juzgué yguales. Al fin tu embaxada le hize notoria de la manera que me mandaste. A la qual con assaz enojo me respondio, aunque con muy corteses razones, pero pareciole que en las cosas que le embiauas a dezir haziendole entender que tu mal juzgauas mayor que el suyo, e le hazias no solo gran enojo mas aun casi por injuria lo recibia. E despues de hauerme a muchas cosas satisfecho con razonables palabras y muchas razones, passado aquel dia e otros quatro que alli me tuvo, siempre de tus cosas demandandome e de las suyas contandome, le pedi licencia, la qual con mucha dificultad del alcancé, porque quisiera detenerme alli algun dia más si pudiera.

Al fin viendo que mi porfia forçaua su voluntad, al tiempo que dél me despedi, con muchos sospiros me dió esta carta que te traygo.

CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO

Si como has pensado, Flamiano, consolarme, pudiesses darme remedio, bien conozco de ti que lo desseas lo harias, mas como mis males remedio no tienen, ni tú me le puedes dar, ni yo de nadie le espero sino de la muerte que dellos fue la causa. Y por tanto no te deues fatigar en dar consejo a quien no puedes dar socorro. E no quieras ver más de mi daño, sino que en sola la muerte está su remedio. Verdad es que tu intencion fue sana, mas tu parecer es falso, pensando que con hazer mayor tu mal que el mio, me ponias en él algun consuelo, y es al contrario; antes me le quitas viendo que siendo el tuyo tan pequeño te tenga tan cegado que no conozcas la clara differencia que hay del vno al otro. Quieres tú hazer yguales tus desseos e sospiros que de sola passion de bien querer con tus quexas nacen, con mis lagrimas que la muerte de aquella por quien yo alegre biuia lo causa. ¡Qué engaño recibes tan grande queriendo ygualar con las angustias mortales los pensamientos ó congoxas veniales! Por mi amor, que pues bien me quieres, mal no me trates tornando á enojarme con otra semejante embaxada que tales razones la acompañen. En especial queriéndome dar a entender que mis lastimas con el tienpo y la razon se harán menores, pues que es por el contrario, que ante la razon, como es razon, las hará siempre mayores y el tiempo quanto mas se alargará mas las hará alargar. Porque quantos mas mis dias fuesen pues que en todos y en cada vno he de contino de sentir nuevos e muchos dolores del bien que he perdido, más seran las penas que en ellos sentire. De manera que quanto mas presto mi vida se acabe tanto mas presto mi mal se acabará, e quanto más durare por el contrario. E si quieres saber más claras razones por do conozcas quanto mi desuentura es mayor que la tuya, escriueme las causas della e yo te mostraré las de mi daño e assi vernás en el verdadero conocimiento de todo; y porque conozcas della parte, glosa este villancico y verlo has.

Si el remedio de mis males es morir, ¿que vida me es el biuir? Si en el mal de mi querella no hay remedio sin la muerte, claro está que desta suerte la vicia es ocasion della, pues si está el bien en perdella con morir, todo el daño está en biuir.

LO QUE FLAMIANO HIZO DESPUES DE HAUER OYDO Á FELISEL E LEIDA LA CARTA

Muy atentamente Flamiano escuchó todas las cosas que Felisel le contó y no podia menos hazer de no derramar infinitas lagrimas acompañadas de muchos sospiros, e despues de hauerle oydo començo a leer la carta, e leyda como dicho es, estuvo una pieça callando sin ninguna cosa dezir; e passado un poco espacio tornó a preguntar a Felisel muchas cosas por menudo particularmente, de las quales cosas siendo muy bien de todas informado, publicando lo mucho que los males de Basquiran le dolian, començo assi á dezir:

¡Por quantas vias e maneras en esta misera vida los pesares e desuenturas á los humanos saltean de impensadas congoxas, e aquellos más de perder estan seguros que menos tienen que perder puedan y en aquellos menos los muy lastimados golpes de la manzilla lastiman que más gruesso o rudo el entendimiento para sentirlo tienen! De manera que en esta vida trabajosa no se puede reposar ninguno del miedo del perder sino con el misero defeto de la pobreza, nin se puede alcançar de carecer de no doler sino con la mengua del saber, e assi los que no tienen fatigas con la pena del dessear, los que algo posseen atormentados del temor de perder, los de agudo ingenio lastimados con las vexaciones de los acontecimientos desastrados, los rusticos o grosseros aborrecidos por su defecto, a los vnos e a los otros nunca jamas les falta lugar por do el mal entre. De manera que biuir no se puede por ninguna via sin penar. Al fin todos desseamos alcançar las prosperas vanidades desta que llamamos fortuna e con este desseo cegamos nuestro entendimiento; ella con lo que nos da turba nuestro juyzio; en conclusion, quien menos della alcança más sin remedio bive. Pues quien no teme no pena, quien pena no siente contento se halla, quien contento viue siempre está alegre, pues do está alegria no hay tristeza, e quien no está triste siempre con el plazer rie e no llora. Como por el contrario agora este sin ventura Vasquiran e yo hazemos. El con lo que ha perdido sin remedio de cobrarlo, yo con lo que desseo sin esperança de alcançarlo, nuestros dias siempre en lagrimas veremos consumir assi como hazemos.

Acabado su razonamiento se voluio a Felisel e dixole: Por mi amor, que no ayas en fatiga tornar a ver a tu amigo e mi hermano Vasquiran, y lleuarle has vna carta mia, porque aunque con las razones della enojo reciba, más vale que mi enojo le ocupe el tiempo que no que el pensamiento del suyo le trastorne el juyzio con su dolor, como podria acontecer, e aun a mí el mio.

E ante que mi carta le des le dirás de parte mia que aunque mis embaxadas e cartas alguna importunidad le den, más pesar e fatiga siento yo de la de la que el dolor a él le da, e que me parece vna cosa que le deue a él contecer assi como a mí, que el platicar en las cosas de mi passion tantas passiones me trae a la memoria que de allí dan en el pensamiento; del pensamiento dan en el coraçon, llegados alli la calor de su fuego haze destilar en lagrimas por los ojos el pesar y en sospiros por la boca las congoxas. E assi andando de la vna a la otra parte no dexan a sus ponçoñas que en las entrañas se reparen porque de tristeza las ahogan, porque como sabe, dulce compañia es á los atribulados estas dos cosas, y que juzgue de mi voluntad lo que deue y no lo que le parece, e que ya sabe que el buen marinero en la mayor fortuna en medio del golfo busca saluacion y en la tierra el mayor peligro. E que assi yo en el golfo de sus fortunas y en el de las mias mejor podremos saluarnos nauegando que no surgendo sobre las ancoras de la desesperacion en el puerto de los agenos plazeres con nuestras tristezas.

Pues recebida la carta Felisel y todo su razonamiento bien entendido, otro dia se partio. E llegado á Felernisa halló que ya Vasquiran a la ciudad era tornado, el qual con mucho amor aunque con poca alegria lo recibio. Apeado que fue començaron passeandose por vnos corredores que sobre la huerta salian, a hablar de muchas cosas entre las quales Felisel le contó todo lo que en las justas passadas hauia passado. E despues de mucho hauer los dos razonado a cenar se retraxeron. E otro dia de mañana hauiendo oydo missa Vasquiran caualgó e Felisel con él e salidos fuera de la ciudad tornaron de nueuo al mesmo razonamiento, en el qual le contó todo lo que de palabra su amo le hauia encomendado, y en el fin le dió su carta, la qual assi dezia.

CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA

Basquiran, recebida que houe tu carta e leyda, considerando el amor que te tengo y la pena que en ti conozco, aunque mi passion me tiene atribulado vine en conocimiento del engaño que con el pesar recibes, de manera que me ha sido forçado vsar contigo tres cosas en mi carta. La primera será consolarte de tu mal. La segunda sanamente como amigo, de tu demasiado sentimiento reprehenderte e de los estremos que con él hazes. La otra será desengañarte del engaño que recibes de ti mesmo en lo que sientes, no conociendo la ventaja que le haze lo que siento. E pues eres discreto juzga mi intencion que es sin malicia, y conoceras tu yra ser demasiada. E has de saber que a darte consuelo, piedad me mueue; a reprehender tu flaqueza, amistad me obliga; a contradezirte me combida e aun me costriñe la razon. Una cosa te ruego, que no te desuies con la passion de la verdad, porque más presto vengas en conocimiento della. E assi digo que para tu consuelo deues mirar lo primero, como todos somos más obligados a loar lo que Dios haze que no a querer lo que nuestra voluntad dessea, e que quien esto no haze como sabes, grauemente yerra como hazes, en especial en estas cosas de la muerte y de la vida cuyos terminos estan en sola su mano y secreto determinados, ni como vees ninguno de los mortales puede escusarse de no pasar por este trance. Y querrias agora tú repunar lo que no es possible, e assi yerras todo lo possible. A lo que he dicho que quiero reprehender tu demasiado quexarte, digo que semejantes autos a los feminiles coraçones son atribuydos e aun assi lo demasiado parece feo, y en los varones, en especial como tú, son feamente reprouados. Mucho llorar es de niños, poco suffrir es de hembra. Bien sé que si a otro lo viesses hazer, lo mismo e mas le dirias, e libre que te haya dexado la passion en ti lo conoceras; pues corrige por Dios con discrecion lo que los que como yo no te aman te afearán con razon e algunos con malicia te juzgarán con menoscabo de tu honrra, que ya sabes quanto mas que la vida e todas las otras cosas te deue ser cara. Lo tercero que dixe que desengañarte queria y contradezir, por tantas partes lo puedo hazer que no sé por qual començar. Te quexas porque gozauas la cosa que en el mundo mas amauas y que la has perdido posseyendola; ninguna cosa se possee segura, mas pareceme a mi que pues que gozaste no perdiste, sino que se acabó tu gozo. Todas las cosas han de hauer cabo, e aun a ti del gozo te queda la vanagloria de lo que alcançaste y la gloria de lo que has gozado. Por la menor cosa de las que tú has hauido que el encendido fuego de mi deseo alcançasse, sola vna hora, no pediria más bien ni temeria más mal e daria mill vidas en cambio, e con tal morir me contaria más glorioso que con biuir como biuo.

Bien sabes tú quanto más cara es la cosa desseada mayor gloria es alcançalla, e no hay más bien en el desseo de complirlo e complido ningun recelo queda dél; pues ¿qué te quedaua que pedir, ni qué tienes de que quexarte si todo lo que dessear se pudo alcançaste y gozaste? Quissieras que no houiera cabo? Aqui está tu yerro; querer lo que no puede ser, hauiendo gozado lo que puede ser. Yo te ruego que te acuerdes quál cosa te daua mas pena en el tiempo que penando amauas; el desseo de ver el fin de tu desseo no teniendo esperança o agora el dolor de la memoria del plazer pasado. Sola vna cosa te condena a que nunca deuieras ser triste; esta fue el dia que alcançaste lo que agora plañes, porque claro manifiestas en el dolor que muestras de lo que has perdido el gran bien de lo que ganaste en ganarlo, porque no pudo menos ser el plazer que es el pesar sino ante mas. Sin ventura yo que todos los males sé y padezco e para ninguno de ningun bien tengo esperança. A ti tu ventura te endereçó a lugar donde el sobrado plazer plañes; a mi mi desuentura me guió a parte donde todas las esperanças e razones no solo de gloria me despiden, mas aun donde con mi pena no me dexan viuir contento. Assi que tú plañes hauer visto de tu bien el cabo, yo desespero de nunca verlo en mi mal. Tú plañes agena muerte, yo desseo la mia como esta cancion lo muestra.

Quien viue sin esperança de ver cabo en su querella, ¿que puede esperar enella pues remedio no se alcança? ¿Que vida puede viuir quien viue desesperado? pues no espera en su cuydado mas remedio de morir, con el qual esta en balança de la vida por perdella viendo que de su querella ningun remedio se alcança.

RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL

Acabada de leer Vasquiran la carta, hauiendo yo oydo el razonamiento de Felisel se boluió a el e dixole: Verdaderamente, Felisel, más descanso siento contigo que consuelo con las cartas que me traes, porque tu buena criança y el amor que me tienes, e la voluntad que te tengo, dan causa para lo vno; lo poco que las cartas me aprouechan quitan el aparejo á lo otro; e assi huelgo más de verte a ti que de responder a quien te embia, porque tu buen seso, mi mucho mal, tu reposo y buena razon con mi fatigado e lastimado hablar, tu mucha criança con mi poca paciencia, mejor cierto las vnas cosas con las otras se templan que no hazen las ansias de Flamiano con las mias. Las suyas baylan e cantan, las mias gimen e lloran; al templezillo sonarán juntas. ¡Qué ensalada se hará de su morado y encarnado e blanco con mi pardillo e negro e amarillo! El entre canciones, yo tras lamentaciones, él haciendo cimeras para justar, yo inuenciones para sepulturas; casi juntos andamos, el vno cantando, el otro llorando e los dos sospirando; de ti me pesa que padeces sin merecello, porque él con su porfia de embiarte te da trabajo, yo con mi poca alegria te do tristeza, de manera que los dos te damos fatiga. A la verdad porque tú me vengas a ver so contento de responder a él, y assi te ruego que aunque algo lo sientas graue, que por mi amor lo sufras e no dexes de venir muchas vezes con la importunidad de sus vanidades a ver la de mis lástimas. E por esta vez de palabra de mi parte no le dirás ninguna cosa, porque vna carta que le lleuarás le dirá lo que no querra hauer oydo quando la aya leydo.

Pues otro dia de mañana ante que Felisel se leuantase vino a él el camarero de Vasquiran el qual le dixo como dos horas antes del dia su señor se era partido para aquella heredad donde la primera vez lo hauia hallado, e diole la letra que para Flamiano hauia de lleuar, e con ella vna ropa suya forrada en armiños de raso carmesí, vn sayo de terciopelo morado con vnas faxas de raso blanco bordadas encima dellas de oro e de grana vnas madexas, con vna letra que dezia:

No m'a dexado alegria que dexe su compañia.

Diole vn jubon de brocado que con aquel atauio Vasquiran se hauia vestido vn dia poco ante de la muerte de su señora acompañandola a vnas fiestas de las bodas del conde de Camarlina que cerca de la ciudad de Felernisa se heran hechas, a las quales ella fué combidada e nunca quiso yr sin él; e diole vna hacanea en que él hauia caualgado aquel dia con vna guarnicion de terciopelo morado, con vnas franjas de hilo de plata e bordada con la mesma bordadura e dixole:

Esto te ha mandado dar mi señor para en satisffacion de alguna parte del trabajo que passas en venirle á ver e para en señal del amor que te tiene e aun por respecto de quitar el inconueniente de ver estas ropas porque no le traya a la memoria el dia que se las vestio que fue el ultimo de sus plazeres y contentamiento. E hauiendolo todo Felisel recebido con la carta de Vasquiran se partio para donde su señor estaua. Llegado a Noplesano donde le halló, despues de muchos razonamientos passados le mostró todo lo que el camarero de Basquiran de su parte hauia dado, e diole su carta la qual Flamiano començo luego a leer, e dezia en esta manera:

CARTA DE VASQUIRAN A FLAMIANO

Si ansi como te puedo responder e condenar tu razon pudiesse, Flamiano, conortarme e dar remedio á mi mal, quan presto los dos seriamos satisffechos! A tus consolaciones no quiero responder pues que no me dan consuelo; a tus reproches e castigo, aunque á mi proposito hazen poco, digo que no desseo ni reprueuo lo que Dios haze e ordena, ante por ello le doy alabanças, pero esto no me escusa a mi que no pueda plañir lo que su juyzio me lastima con el dolor que siento de lo que pierdo, lo que si no hiziesse mostraria menospreciar lo que él haze, o seria juzgado por irracional. Dizes que es fragilidad o poquedad casi de niño o de hembra semejante estremo. Mayor estremo seria semejante crueldad que la que dizes, porque si miras el estremo de mi pérdida poco estremo es el de mi lloro. Temes que no sea juzgado por lo que hago, mas temeria serlo si esso hiziesse, en especial que ya tú me embias á dezir que lagrimas y sospiros son descanso de los males. Pues ¿cómo me consejas vna cosa en tu razon y escriuesme otra contraria en tu carta? Bien muestras en lo que hazes lo que dizes, que tu passion te tiene tan desatinado que no sabes de ti parte e quieresla saber de mi. A lo tercero te respondo que dizes que no perdi sino que se te figura que se me acabó mi bien; pues tú lo dizes ¿qué quieres que responda? si te parece que es pequeño mal acabarse el bien, tú lo juzga pues que sabes que a esta razon el Dante respondió: Quien ha perdido el bien...

Dizes que me deue bastar la vanagloria de lo que alcancé e la gloria de que gozé; dizes verdad que estas me bastan para sentir lo que yo siento e mucho más, porque si quanto la gloria de lo ganado fue grande y el dolor de hauerlo perdido fuesse ygual, no bastaria mi juyzio a sofrirlo como el tuyo no basta a entenderlo. Dizes que por la menor cosa de las que yo gozé que tu alcançasses, contento darias mill vidas, tú darias mill por hauerlo ¿e no quieres que pierda yo vna por perderlo? Dizes que no hay más bien en el desseo de complirlo; dizes verdad; mas tampoco no hay mayor mal en el bien que perderlo; dizes que alcancé todo lo que se pudo dessear, también perdi todo lo que se pudo recelar; e dizes que gozé de lo possible, tambien peno lo possible. Dizes que me acuerde del tiempo que penando desseaua sin esperança; ¿no te parece que peno agora con menos esperança? pues si entonce me penaua la poca esperança del desseo, ¿no me dará más pena agora la desesperación de no cobrar lo que he perdido? Quexaste que penas sin esperança e que desesperas della; si no esperas lo que ganar se puede no recelarás perderlo como yo hize; no deuio ser tuya la letra que dixo: todo es poco la possible. Pones por dificultad los merecimientos e virtudes e noblezas de Belisena, que son las cosas que contentamiento te deuen dar. Esto es querer con el defecto de tus flaquezas dar culpa á tus virtudes. E señalaslo en vna cosa que dizes: que por sola vna hora que gozasses darias mill vidas; más razon seria ofrecerlas porque ella viuiesse mill años como es razon. No te oya nadie tal razon; que parece que desseas poco, o mereces poco, o tienes tu desseo en menos, porque la cosa cara ante de hauerse dessea alcançarse, despues de hauida dessease posseer, de manera que nunca el deseo pierde su oficio. Pluguiera a Dios que sin alcançar lo que he perdido, perdiera yo la vida, porque ella viniera e yo no gozara, porque agora no plañera, o que de nueuo pudiesse con la que me queda conprar la que ella perdio, que con esto seria mas contento que con viuir como viuo, como esta cancion mia te mostrará.

Yo no hallo a mi passion comienço, cabo ni medio, ni descanso, ni razon, ni esperança, ni remedio Es tanta mi desuentura, tan cruel, tan sin medida, qu'en la muerte ni'n la vida no s'acaba mi tristura, ni el seso ni la razon no le pueden hallar medio, ni tiene consolacion ni esperança ni remedio.

FLAMIANO A FELISEL

Leyda que houo Flamiano la letra mandó llamar a Felisel e dixole.

Pareceme que segun Vasquiran e yo con nuestras passiones te tratamos que con mas razon te podras tu quexar de nosotros que nosotros de nuestras quexas, o mejor será que te consolemos de la fatiga que te damos que no tú a nosotros de lo que sentimos. Esto te digo porque agora que hauias menester descansar con algun reposo del trabajo que has passado en estos caminos que has hecho, te tengo aparejado de nueuo otro trabajo en que descanses. Esto es que yo he sabido que la señora duquesa va a caça la semana que viene con otras muchas señoras e damas que para ello tiene combidadas; ya vees qué jornada es para mi, pues que mi señora Belisena va allá. Es menester que tomes por descanso esta fatiga; da recaudo a mi necessidad con tu diligencia, e mañana daras orden como se haga para mi vn sayo e una capa, e librea para estos moços e pajes de las colores que te dare en vn memorial, e que hagas adereçar vn par de camas de campo e mis tiendas e algunas confituras e todas las cosas que te pareceran que son necesarias para tal menester, porque su señoria estara allá toda la semana y es necessario que para estos galanes que alla yran vayas bien proueydo, en especial de cosas de colacion; por causa de las damas te prouee sobre todo. Assi que reposa esta noche y de mañana sey comigo e acabarte he de dar la informacion de lo que has de hazer.

AQUI EL AUCTOR CUENTA LO QUE FELISEL OTRO DIA PUSO EN ORDEN, E TODOS LOS ATAUIOS DE LAS DAMAS E CAUALLEROS QUE A LA CAÇA FUERON, E ALGUNAS COSAS QUE EN ELLAS SE SIGUIERON

Otro dia de mañana venido a la camara de Flamiano Felisel, Flamiano le mandó que para el le hiziesse hazer vn sayo de terciopelo encarnado con vnas faxas de raso blanco e vnos vasariscos[286] de oro bordados en ellas, con vna letra que dixesse.

Lo que este liaze hazeys a quantos veys.

E dixole mas. Harásme hazer vna capa de paño amarillo con vnas tiras de raso blanco y encarnado antorchadas vnas con otras de tres en tres tiras, guarnecida toda la capa con vna letra que diga.

Son de vuestra condicion porque s'espere de vos la color do van las dos.

Harás más para los pajes ropetas de paño encarnado guarnecidas de raso blanco, y a los moços de espuelas vnos capotines encarnados e la manga yzquierda blanca; las calças la derecha blanca y encarnada, la yzquierda amarilla, e harás para todos jubones de raso amarillo e en las mangas derechas vna letra bordada que diga.

¿Qué se puede esperar dellas sino lo que va con ellas?

Acabado de darle la informacion de lo que hauia de hazer, con mucha diligencia Felisel dio en todo complido recaudo. Assimesmo todas las damas e muchos caualleros que a la caça hauian de yr se atauiaron de la manera que adelante vereys; e fue assi concierto entre todas las damas que no pudiessen atauiarse para esta jornada sin que cada vna llevase en las ropas o guarniciones sus dos colores principales, las quales en las inuenciones se señalarán. Sabido esto los caualleros todos se vistieron de los colores de las damas que seruian con alguna otra color que les hazia al proposito de la letra, como arriba haueys oydo que Flamiano añadio lo amarillo a las dos colores de la señora Belisena. Venido el dia de la partida, todas las damas se juntaron en casa de la señora duquesa donde los caualleros vinieron. E de alli partieron todos juntos. Fueron en la caça aquel dia las señoras y damas e caualleros que aqui se nombran. Primeramente la princesa de Salusano con sus damas y el principe su marido, e la señora Candina e su esposo el conde de Muralta, hijo del duque de Traysano. La marquesa de Persiana y el marques su marido. La marquesa de Guariano, e la condesa Dauertino y el conde su marido. Marciana de Seuerin hija de la condesa Daliser. La señora doña Persiana, e la señora Laurencia de Montal, Ricarda de Marian, Violesa Daguster, e Polindora de Marin, e la señora Ysiana e Graciana Desclauer, e la señora Belisena.

De los caualleros el conde de la Marca, el marques Carliner, el prior Dalbano, el marques de Villatonda, el prior de Marian, el duque de Fenisa, Francaluer, el conde de Sarriseno e Yusandre el faborido, Galarino Desian, Esclauian de la Torre, Fermines de Mesana, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui. E más los caualleros que arriba ha nombrado.

La señora duquesa salio como suele vestida de negro. La señora Belisena su hija sacó vna saya de raso blanco con muchas faxas de brocado encarnado sentadas sobre pestañas de carmesi, con vn papahigo de raso carmesi e la gorra de lo mesmo con muchos cabos e pieças de oro de martillo, con cintas e pestañas blancas y encarnadas, e la hacanea con vna guarnicion de terciopelo carmesi con franjas e muchos floques negros e blancos encarnados, con vna letra que dezia.

Las tres hazen compañia all alegria.

Sacó la señora princesa de Salusana vna saya de terciopelo negro con vnas cortaduras de brocado morado a manera de vnas escalas, forrada la saya de raso blanco, e vna hacanea con vna guarnicion de terciopelo negro con las mismas escalas de brocado morado con franjas e floques de hilo de plata, con vna gorra rica e papahigo de raso morado, forrada de damasco blanco con muchas piezas e cabos de oro esmaltados de negro con vna letra que dezia:

Nunca jamas subio amor en lugar que estas dos l'an de guardar.

Sacó la señora Ysiana vna saya de raso pardillo con muchas faxas de brocado morado forrado de raso leonado; la gorra e papahigo de terciopelo leonado forrado de raso amarillo e muchas cintas por todo amarillas. Una hacanea con vna guarnicion de terciopelo leonado y raso pardillo, con las franjas y floques morados e amarillos con vna letra que dezia:

A la fin han de tornar lo leonado en pardillo el morado en amarillo.

Salio la señora Candina, hija de la princesa de Salusano, con vna saya quarteada de terciopelo morado e brocado leonado, enrrexados los quartos de vnas tiras de lo vno enlo otro, sentadas sobre pestañas de raso blanco, forrada la ropa de damasco leonado. Una guarnicion de vna mula del mismo damasco leonado, cubierta toda de vnas cifras enlazadas de raso blanco; vna gorra de raso leonado con cintas blancas e unas pieças de oro de martillo esmaltadas de blanco e morado con vna letra que dezia:

Do passion de amor no afloxa lo blanco da mas congoxa.

La señora Porfisandria sacó vna saya de chamelote de seda leonado, con unos fresos de plata anchos y angostos de tres en tres tiras muy espesos, con vnas pestañas de raso negro en todos ellos e vna gorra de terciopelo leonado con muchas cintas blancas e negras; vna guarnicion de terciopelo negro con franjas de hilo de plata con vnos tormentos de plata sembrados por encima con vna letra que dezia.

La guarnicion os condena y la ropa da la pena.

Sacó la señora Laurencia vna saya de paño amarillo con vnas lisonjas toda cubierta de terciopelo encarnado sobre pestañas de raso azul y en cada lisonja vna de plata estampada, pequeña, puesta en medio de la seda tambien sobre raso azul. Una gorra de raso amarillo de la mesma manera; guarnecida vna guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.

Lo más porque desespere quien vencer lo blanco espera, las dos porque vaya fuera.

La señora marquesa de Persiana vna saya de brocado carmesi con vnas barras de terciopelo carmesi anchas, sentadas sobre raso blanco cortadas por encima; vna gorra de raso carmesi acuchillada forrada de raso blanco; la saya forrada de raso blanco; vna guarnicion de vna hacanea de oro tirado con floques e franjas de grana y blanco, con vna letra que dezia.

Los dos de la guarnicion goza bien quien las merece, y el enforro quien padece.

Salio la señora Mariana de Seuerin, hija de la condesa de Aliser, con vna saya de terciopelo morado cortada toda con muchas cuchilladas, forrada de raso encarnado, que se descubria por ellas, con vnas madexas de seda encarnada que ataua las cortaduras muy espesas. La gorra de lo mesmo. La guarnicion de la hacanea ni más ni menos, con vna letra que dezia.

No hay esperança en amor donde está estotra color.

La señora Melisena de Ricarte sacó vna saya de raso blanco con vnos girones de terciopelo morado, trepados tan juntos que á la parte de la cortapisa juntauan el vno con el otro, forrada de raso morado. Una gorra e papahigo de raso blanco con pestañas e cintas moradas. Una guarnicion de una mula, de terciopelo morado, con cubierta de vnas matas de plata, con vna letra que dezia.

Si el blanco es tal qual deue, aunque el morado conbata a la fin muere ó se mata.

La señora condesa de Auertina vna saya de raso verde muy claro e de terciopelo verdescuro á nesgas, con vnas alcarchofas de oro bordadas por ella. Una gorra del mesmo terciopelo con las mismas alcarchofas de oro de martillo. Una guarnicion de terciopelo verde con las franjas de seda verde clara con la mesma bordadura, con vna letra que dezia.

De las dos la que es perdida mostrará a vuestras querellas lo que haueys de coger dellas.

Sacó la señora Angelera de Agustano, vna saya a nesgas de terciopelo negro e raso blanco con vnos estremos cortados de la vna e de la otra seda e guarnecidas todas las nesgas dellos por el contrario. Una gorra de terciopelo negro e papahigo con muchos estremos de plata guarnecidos. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.

Para que se gane gloria destas dos que defendemos menester son sus estremos.

Sacó la señora marquesa de Guariano vna saya de brocado negro, forrada de raso leonado con vnas faxas muy espesas de terciopelo leonado, con una gorra leonada con pieças de oro martillo esmaltadas de negro. Una guarnicion de vna hacanea de terciopelo leonado con muchos floques de seda negra e una letra que dezia.

Del honesto pensamiento se guarnece la guarnicion que parece.

La señora Ypolisandra sacó vna saya de terciopelo verde cubierta toda de vnas ondas de raso negro sobre tafetan blanco, con vna gorra del mesmo terciopelo con cintas blancas. Una guarnicion de vna hacanea de lo mismo con vna letra que dezia.

No me dexa andar sin ellas la misma esperanza dellas.

Sacó la señora Lantoria Dortonisa vna saya entretallada toda á centellas de brocado e raso blanco, con pestañas de tafetan morado. Una gorra de raso blanco con muchas centellas de oro de martillo; vna guarnición de vna hacanea con franjas e floques morados de las mismas centellas con vna letra que dezia:

Es lo blanco quien abrasa de passion á las centellas con la misma color dellas.

Sacó la señora Graciana vna saya de raso azul con vna gelosia encima, de terciopelo azul sobre pestañas de raso blanco, atadas las juntas de la gelosia con vnas lazadas de madexas de hilo de oro, con vna gorra de raso azul e unas pieças de oro de martillo hechas como gelosias. Una guarnicion de vna hacanea de la misma manera de la saya; la saya forrada de raso blanco con vna letra que dezia:

Do el recelo está doblado lo blanco está bien guardado.

Sacó la señora Violesa de Aguster vna saya de raso blanco e terciopelo morado entretallada a quadros, e de vn quadro de la vna seda sacado vn pequeño e cambiado en el otro con vnas cortaduras de brocado encima de las juntas, cortadas de manera que las sedas e el brocado todo hazia vna obra. Una gorra de raso morado con muchos cabos de oro. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.

El contentamiento haze que vaya d'una manera l'oncubierto e lo de fuera.

Las damas todas salieron vestidas desta manera que haueys oydo, con todas estas letras las quales, á peticion de cada vna dellas fueron fechas.

Salio Flamiano con los atauios que ya arriba deximos. El señor príncipe de Salusana vn sayo de brocado negro con faxas de terciopelo morado con pestañas blancas. Un capuz morado con vnas tiras blancas de raso. Los moços vestidos de morado e negro con la vna calça blanca y morada, la otra negra; con vna letra que dezia.

Razon me haze que sea qual me manda la librea.

Sacó el marques de Persiana vn sayo de raso blanco con vnas tiras de tafetan leonado, enlazadas por todos los girones con vnas madexas de seda blanca que las añudauan; vna capa de paño leonado con vnas tiras de tafetan blanco trabessadas por todo el capuz; e los moços e pajes vestidos de raso blanco e paño leonado, con vna letra que dezia.

Porque la vna es en vos tan complida mi congoxa es tan crecida.

Sacó el conde de la Marca vn sayo de terciopelo morado con vna capa de paño morado ribeteado todo con vnos ribetes de terciopelo negro puestos sobre tiras de raso blanco. Sacó los moços e pajes vestidos desta manera, con vna letra que dezia.

Quanto amor más en mi crece, más pasion me crece la guarnicion.

Salió el señor Lisandro de Dixarqui con un sayo de terciopelo negro con vn capuz de terciopelo negro forrado todo de raso blanco con vnas pestañas de tafetan morado que descubrian muy poco entre las dos sedas; los moços e pajes de negro vestidos con guarniciones de raso blanco sobre pestañas moradas con vna letra que dezia.

Tal me tiene lo que veys porque veo que s'encubre mi deseo.

Sacó el señor Camilo de Leonis vn sayo de raso leonado; vn capuz de paño leonado con vnas faxas de terciopelo morado con vnas pestañas de raso amarillo, y los moços y pajes vestidos destas colores, con una letra que dezia.

Harto es grande la congoxa quando amor está en lugar c'aueis de desesperar.

El señor marques Carliner salio todo vestido de terciopelo pardillo forrado de damasco morado guarnecido todo con vnas lisonjas de raso leonado. Los moços e pajes vestidos de leonado e pardillo con guarniciones moradas y vna letra que dezia.

No puede causar en mi menos mal la forradura que muestra la vestidura.

El señor prior de Albano vn sayo e capa de paño amarillo con vnas cifras enlazadas de terciopelo azul e raso encarnado sembrado todo. Los moços vestidos de amarillo con la vna manga azul y encarnada, con vna letra que dezia.

Pues con vuestra condicion mi rezelo va enlazado ya mi mal va señalado.

Sacó el marques de Villatonda vn sayo de raso carmesi con faxas de brocado. Una capa de paño amarillo con vnas tiras de terciopelo carmesi. Los moços vestidos con jubones de brocado e carmesi quarteado, con calças e capotines de paño amarillo e de grana, con vna letra que dezia.

Va ell alegria fengida do desespera la vida.

Sacó el prior de Mariana vn sayo e capuz e jubon de terciopelo morado, passado todo a escaques de raso encarnado, a manera de vn tablero daxedrez; los moços e pajes vestidos de paño morado e raso encarnado con vna letra que dezia.

Todos los males de amor nacen destotra color.

Premines de Castilpana salio todo vestido de verde claro, que es esperança perdida, e los moços de la misma color, porque la dama que seruia sus colores eran dos, verde escuro y claro que son esperança cobrada y perdida. El no sacó mas de la vna con vna letra que dezia.

Pues que en mí toda es perdida ¡quán sin ella está mi vida!

El duque de Fernisa sacó vn sayo quarteado de damasco blanco e bellutado morado, con vn capuz de paño morado forrado de damasco blanco, con vnas cortaduras de raso blanco perfiladas por encima del paño. Los moços e pajes vestidos de las mismas colores con vna letra que dezia:

¿Que sperará mi ventura del dolor que es mas escuro, siendo el otro tan seguro?

Francaluer sacó medio sajo de terciopelo blanco e medio de raso negro con faxas trocadas de lo vno en lo otro; vn capuz medio de terciopelo negro, medio de raso blanco forrado de lo mismo, cambiado lo vno en lo otro, con una letra que dezia.

Dos contrarios so vn subjeto veo en vuestra castidad: hermosura, honestidad.

El conde Sarriano salio vestido todo de negro con los moços e pajes vestidos todos de leonado con vna letra que dezia.

La tristeza de mis daños da congoxa en los estraños.

El señor Yusandriano salio vestido todo de leonado forrado de raso blanco; los moços vestidos de lo mismo con vna letra que dezia.

Lo cubierto causa en mi aunque s'encubre lo que fuera se descubre.

Sacó el señor Guillermo de Canes vn sayon de raso blanco y raso naranjado e terciopelo carmesi, gironado a puntas con tafetan blanco e naranjado; debaxo las puntas naranjadas vn capuz de paño naranjado guarnecido con quatro tiras de carmesi e raso blanco. Los moços e pajes vestidos de blanco e naranjado con vna letra que dezia.

Salio en blanco mi alegria pues que va desesperada mi porfia.

Salio el conde de Auertino vestido todo de verde escuro con vnos ribetes por baxo del sayon e de la capa de raso verde claro, porque son las colores de la señora condesa, forrado todo de raso carmesi. Los moços vestidos de terciopelo verde e de grana con vna letra que dezia.

Ya's perdida la perdida para quien por vos cobra todo el bien.

Galarino Difian salio a la gineta con vna marlota de brocado blanco e terciopelo leonado con unos lazos de plata por toda; vn capuz de terciopelo leonado forrado de raso blanco con los mismos lazos guarnecidos, con vna letra que dezia.

La vna es sobrada en vos y la otra en mi por ella y assi sobra mi querella.

Salio Esclauiano de la Torre a la gineta con vna marlota nesgada de raso leonado e azeytuni negro, vna capa leonada toda guarnecida de muchos lazos moriscos de oro e de grana, con vn rico jaez de las colores, con vna letra bordada en torno de la marlota e del capuz, que dezia.

Pues que son vuestras colores siendo vuestra mi porfia para mi son alegria.

Fermines de Mesano, hecho a escaques de azeytuni leonado y raso blanco con vna P cortada del terciopelo leonado en cada escaque blanco e vna F de raso blanco en el leonado; vna capa de paño leonado con vna cortapisa de las dos sedas por baxo de los mismos escaques del sayo y en ellos bordada esta letra que dezia.

Es mi fe la que no afloxa la pena de mi congoxa.

De la manera que aqui es dicho, salieron vestidas las damas e galanes, los quales todos con mucho plazer llegaron a la caça. Estando alli a cabo de quatro dias llegó el señor cardenal de Brujas con muchos caualleros que lo acompañaron. Los quales fueron el marques de la Chesta, Francastino de Redes, el señor Alarcos de Reyner, Pomerin Russeller el pacífico, Alualader de Caronis, con otros muchos caualleros que por que no salieron vestidos de colores de inuencion aqui no se nombran.

El señor cardenal vino vestido de negro por cierto respecto que le conuenia; lleuó veynte palafraneros e doze pajes vestidos de terciopelo negro e paño morado con vna letra que dezia:

Es la que menos me plaze la que más me satisfaze.

Vino el marques de la Cehesta vestido todo de amarillo, con los moços vestidos de la misma color, con una letra escripta en los pechos desta manera que hablava el color, e traya dos R. R. e una A en medio puestas en los pechos, que queria dezir.

Amar y llorar.

Vino Francastil de Redes vestido todo de azul e sus moços vestidos de la misma color con vna letra que dezia:

Mi recelo es que en mi mal no hay consuelo.

Vino el señor Alarcos de Reyner con vn sayo de raso amarillo e azeytuni morado con unas tiras de tres en tres de la vna seda en la otra puestas a escaques por los girones; vn capuz morado forrado de raso amarillo con vna letra que dezia.

Mi pensamiento ha subido lo morado do desespera forçado.

Pomerin traya luto e assi vino vestido de negro sin letra.

Rosseller el pacifico salio vestido de azul e carmesi con vna letra que dezia:

Aunque yo me visto dellas no tengo porque traellas.

Alualader de Caronis vino todo vestido de pardillo forrado el sayo e capuz de damasco leonado, acuchillado todo por encima lo pardillo, de manera que lo leonado se descubriese, con vna letra que dezia.

El trabajo es quien descubre la congoxa que se encubre.

Otro dia despues de llegado el señor cardenal con todos estos caualleros, la señora duquesa con todas las damas y ellos fueron á caça de monte, e puestos todos en sus paradas como suelen, la señora Belisena con Isiana quedaron en vna parada con Jusander e con otros dos caualleros de casa de la señora duquesa su madre, en la qual parada acudio vn cieruo muy grande e dadas laxas las señoras a sus canes, los caualleros que con ellas estauan començaron a seguirlo. La señora Belisena quedó a solas con Isiana a la sombra de vnas espesas matas, donde a suerte aquella hora Flamiano acudio impensadamente. El qual viendose en presencia de su señora fue tan atonito e turbado que no sabia parte de si viendo lo que le era seguido; reconocido algo en su juyzio, aunque no sin mucha turbacion, despues de hecho a la señora Belisena aquel acatamiento que ella merecia e su criança dél le obligara e más su apassionada voluntad, informado de la señora Isiana de la causa de su quedada alli a solas, començo con muy temeroso acatamiento a dezir en esta manera a su señora.

DE LAS COSAS QUE FLAMIANO E BELISENA PASSARON EN AQUEL RAZONAMIENTO

El temor, señora, de los males que cada dia a causa vuestra por mi pasan e padezco, me tienen tan sin razon la lengua, y el sentido tan turbado junto con el gozo de verme en vuestra presencia, que me falta razon para hazeros notorias las sobras de mis passiones, e aun atrevimiento para osaros las dezir aunque no me falta voluntad para suffrirlas. El temor de enojaros me cierra, señora, la boca, y el fuego que mis entrañas abrasa, pronuncia por ella lo que dentro se siente. E assi señora quiero tener atreuimiento para poner mis quexas en vuestra presencia; no que yo, señora, de vos me quexe ni Dios lo quiera, que no deuo más para que las pasiones que con mis deseos me aquexan sepays, por merito de las quales os suplico que no medido lo que yo en respecto vuestro me merezco, mas considerado lo que por haueros visto e desear ser vuestro padezco, por tal señora me acepteys; no para dar más bien a mi mal de consentir que yo señora por vuestro seruicio lo padezca, por que ni más osaria, señora, pedir, ni tanto me atreueria creer merecer.

BELISENA

Muchos dias ha, Flamiano, que conozco en tus meneos lo que el desuario de tu pensamiento te ha puesto en la voluntad; e no creas que muchas vezes dello no haya recebido enojo, e algunas han sido que me han puesto en voluntad de dartelo a entender, sino que mi reputacion e honestidad me han apartado dello, e aun en parte el respecto de la buena figura en que tu discrecion hasta agora he tenido. Mas pues que tu atreuimiento en tal estremo te ha traydo, que en mi presencia tu fantasia hayas osado publicar, forçado me será responderte, no lo que dezirte queria segun mi alteracion, mas segun la vanidad de tu juyzio merece. Lo qual aunque consejo te parezca deues tomar por reprehension; e digo que no te acontezca semejante pensamiento poner en parte differente de ti, donde no puedas menos hazer de verte cada hora en infinitas necessidades e al fin sin ver cabo á lo que desseas, que lo hayas de ver de tu vida y de tu honrra. Mas razon seria que primero ygualasses la medida donde bastas llegar con el merecer, que no que publicasses do querrias subir con el dessear e aun alli, segun se suele, hallarás tarde el contentamiento que el deseo querria.

FLAMIANO

Mis ojos, señora, que de mis males han sido la causa, no tuvieron juyzio más de para miraros e ver las perficiones que Dios en vos puso, para que viendoos pusiesen mi corazon en el fuego que arde; llegada alli vuestra figura, no pudo menos hazer de lo que ha hecho. Mi saber no pudo ser tanto para temer los inconuenientes de mi daño que vuestra hermosura no fuesse más para causallo sin poder ser resistido. Pues llegado aqui mi pensamiento determinose en que lo mucho que el merecer desyguala mi pena del desseo, las sobras della misma son tantas que lo yguala todo, pues que, señora, mi intencion no os pide mas de licencia para padescer, que desta suerte cierto no puede ser reprouada pues que no es mala. Ansi que, señora, pues que tanto la virtud y nobleza en vos sobra, no useys comigo por el rasero de la crueza, pues que mudarse ya mi cuydado es imposible. E assi de vos no quiero consejo; remedio es el que pido pues que no le puedo esperar sino de vuestra mano.

BELISENA

No creas tú, Flamiano, que la pasion o males que publicas que sientes, a mí dellos me plega, ante en muchas maneras dello me pesa. Lo vno es que á mi causa siendo en mi perjuyzio tú los padezcas. Lo segundo que te atreues á ponerte en ello y aun publicarlo. De suerte que en muchas maneras me enojas y en más me harias plazer y servicio que dello te dexases. Y esto seria seruirme como dizes que desseas; para esto que te digo, como ya te he dicho, los inconuenientes de mi estado y de mi condicion y honestidad me dan inconueniente no solo para que como hago dello reciba mucho enojo, mas para que tú aunque mill vidas como dizes perdiesses yo dellas haya de hazer ni cuenta ni memoria. Assi que lo mejor será que desto te apartes e en esto me harás seruicio como dizes que desseas y aun me ternas haziendolo contenta; e pues que tanto mio eres, segun dizes, yo te mando que lo hagas, porque quites tu vida de peligro e aun a mí de ser enojada.

FLAMIANO

Quando, señora, la pena verdadera de amor como es la mia está sellada en el alma, pues que justa razon alli la haya puesto, en el coraçon está imprimida de suerte que sin él e sin ella no pueda salir de alli. Pues ¿como quereys, señora, que mi cuydado se mude?, que el dia primero que os vi, dentro en mis entrañas e coraçon quedó el propio traslado vuestro perfectamente esculpido, e despues aca quantas estradas me haueys tirado que son infinitas, llegadas alli, el fuego que en tal lugar hallan las funde, porque son de oro siendo vuestras e fundidas hallan alli vuestra effigia e de cada vna dellas se haze vn otra semejante. Assi que aunque el coraçon y el alma con las principales sacassen, el cuerpo quedaria lleno con tantas que de aqui a mill años en mi sepultura se hallarian dellas sin cuento, e aun en todos mis huessos se hallaria vuestro nombre escripto en cada vno. Ansi, que señora, si quereys que de quereros me aparte, mandad sacar mis huessos e raer de alli vuestro nombre, e de mis entrañas quitar vuestra figura, porque ya en mi está conuertido en que si alguno me pide quien so digo que vuestro. E si esto a desuario se me juzgasse, mayor lo haria quien tal quissiese juzgar, porque no hay nayde que con mis ojos, señora, os mire que no conozca ser justo lo que hago; e como ya he dicho, aunque en la razon mia encobrir lo quisiesse no puedo, porque el fuego de dentro haze denunciar a la lengua la causa. Pero pues que en vuestra mano está matarme o darme la vida, e pues que della teneys la llaue, ved vos si lo podeys hazer e ganareys la victoria del tal vencimiento. E si con quitarme la vida pensays acabarlo, dudolo, porque aunque del coraçon e las otras partes vos apartassedes con matarme, ni mas ni menos en el alma os quedariades, de do jamas os podreys quitar porque es inmortal a causa de estar vos en ella. E si de mi se partiesse donde agora mis passiones la tienen presa y atormentada, jamas de vuestra presencia se partiria, donde con mucho contentamiento estaria contino. Assi que si agora estando comigo os enoja ausente, mira que hará entonces estando presente, e bien sé que pues agora os enojays por seros yo de mi grado captiuo, que despues de yo muerto más enojo recibireys de vos matadora, e sola esta gloria que de mi muerte se espera me basta a mi para que contento pierda la vida, pues que con ello yo seré fuera de pena e vos con pesar arrepentida. Podreys señora dezir entonces que no es vuestro el cargo sino mia la culpa pues que yo mesmo me lo he buscado y querido mi daño contra vuestra voluntad. Entonces mi alma os negará la partida diziendo: no, no, no es ansi, que el cargo, señora, tuyo es pues que tan cruelmente tan mal le trataste no pidiendote más bien de licencia para sofrir su mal sin ninguna offensa tuya ni más gloria suya.

BELISENA

Si sofrirte lo que faces me offende, oyrte lo que dizes me perjudica y enoja; ¿qué hará responder a la vanidad de tus razones? Yo te he ya dicho lo que te cumple, bastarte deue para no esperar mas disputa en este caso de lo que te conuiene. No delibero mas sobre ello hablarte, porque creo que tu discrecion te hará determinar lo que te cumple. Los mios vienen, quedate con Dios y creeme haziendo lo que te tengo dicho.

FLAMIANO

Digo, señora, finalmente que no puedo porque ni mi voluntad a ello no puede doblarse, ni mi querer puede dello quitarse, e aunque aquí tan solo de bien e tan acompañado de pesar me dexeis, digo que allá donde vos vays, allá voy, y aunque vos vays, aqui quedays donde yo quedo, porque ni allá, ni acá, ni en ninguna parte donde yo me halle, nunca vuestra vista de mis ojos se quita, sino que en mi fantasia do quiera que esteys, do quier que esten, los dos juntos estamos. E si esto, señora, no creeys, mis obras os haran dello testigo.

* * * * *

Al fin la señora Belisena se partio con Isiana e muy enojada, a lo que mostraua, e llegó a la compañia de los suyos. Flamiano quedó a solas, fuesse por otra via con el consuelo que pensar podeys; en aquella noche todos los caualleros cenaron con el señor cardenal, donde se concerto de yr venidos de la caça a vnos baños que ocho millas de la ciudad estan de la mar, en vn muy hermoso lugar que Virgiliano se llama, porque supieron que la señora duquesa e la princesa de Salusano con otras muchas damas se yuan por estar alli todo el mes de Abril, como cada año las damas y señoras de Noplesano acostumbran hazer. Visto Flamiano que esta jornada se le aparejaua conforme a su desseo, suplicó al señor cardenal que ordenase vn juego de cañas para el segundo dia de pasqua que todas las damas ya a Virgiliano serian venidas. De lo qual el señor cardenal, fue tan contento que se ofrecio tener el vn puesto con la meytad de aquellos caualleros, desta manera: que los de su puesto saldrian a la estradiota vestidos como turcos con mascaras y rodelas turquescas, vestidos todos de las colores que su señoria les daria, y que jugarian con alcanzias. E que Flamiano tuviesse el otro puesto a la gineta con los otros caualleros que alli primero se hallaron en la caça. E que ante que al puesto saliessen, que saliessen ellos todos juntos e començassen su juego de cañas partidos por medio. En el qual juego él con sus turcos llegaria como hombre que viene de fuera, e assi juntados ellos todos, començarian el otro juego contra los que en él viniessen. E ansi el señor cardenal tomó a cargo de suplicar a la señora princesa que para aquella noche conbidase a la señora duquesa e á Belisena, con todas las otras damas que alli se hallassen, para que en su posada aquella noche passado el juego todas cenassen y alli hiziessen la fiesta. Pues acabada la caça, dende a dos dias con mucho plazer los vnos e los otros todos juntos a la ciudad se tornaron.

Donde despues de llegados, Flamiano acordo de enbiar a Felisel a visitar a Vasquiran con el qual acordo respondelle a su carta. E despachado que le houo, Felisel se partio, e llegado a Felernissa donde halló a Vasquiran, despues de hauer hablado mucho con él en especial de las cosas dela caça e lo que en ella se era seguido, la carta de Flamiano le dió, la qual en esta manera razonaua.

CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA POSTRERA

No quiero, Vasquiran, dexarme de responder a tus cartas e quexas, si quiera porque no pienses que razon me falta para ello, como a ti crees que te sobra para lo que hazes. Yo, si bien me entiendes, no digo que de la muerte de Violina no te duelas como es razon que lo hagas, mas que los estremos dexes e apartes de ti, pues que in genere son reprobados; porque como ya te he dicho y tú dizes, tus lastimas todas la muerte las ha causado, y en verdad al parecer estas son las mas crudas de sofrir, y al ser las mas leues de conortar, pues como dicho tengo, el tiempo e la razon naturalmente las madura e aplaca de tal suerte que assi como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria. Porque si assi no fuesse, muchas madres que ardientemente los hijos aman e los pierden, por ser fragiles para soffrir el dolor con la braueza dél, con la flaqueza de la complision, si este remedio el tiempo naturalmente no les pusiesse, las mas dellas del seso o de la vida vernian a menos, e aun algunos padres lo mismo harian, e otras muchas personas que de conjunto amor contentos acompañados viuian como tú hazias. Empero como he dicho el natural remedio lo remedia continuamente, e donde este faltasse o si assi no fuese, digo que por razon más obligado serias segun quien eres a hazer lo que digo que lo que hazes, por muchas causas que ya te tengo dichas, porque como sabes, la estremidad del plañir nace de la voluntad, la virtud del soffrir es parte de la razon.

Pues mira quan grande es, nuestra differencia entre la voluntad é la razon. Lo vno parte de discrecion e cordura; lo otro o es o está a dos dedos de locura, en especial que los virtuosos varones más son conocidos en las aduersidades por su buen seso e sofrimiento que no en las prosperidades por grandezas ni gouierno; porque lo vno muchos respectos lo pudieron causar para hazerse, lo otro sola virtud lo templa para sofrirse. Assi que por todas las partes verás que por fuerça tu dolor ha de menguar. Mas ¿qué hare yo que si sola vna vez que vi a la que mi mal ordena, de tantos malos me fue causa? en las otras que la veo ¿qué puedo sentir? Su ausencia me atormenta de passion; su presencia me condena de temor; su condicion e valer me quitan esperança; mi suerte y ventura me hazen desconfiar. Mi pena me da congoxa incomportable. Lo que siento me haze dessear la muerte; remedio en mi no le hay; della no se espera. E assi tengo más aparejado el camino de desesperar que abierta la puerta de esperança para ningun bien.

Assi que por Dios te ruego que comiences á poner consuelo en ti, porque puedas presto con tu compañia venir a poner remedio en mí, y con tal confiança me quedo cantando este villancico que a mi proposito haze y a mi pesar he hecho.

Yo consiento por seruiros mi muerte sin que se sienta vos señora no contenta. El primer dia que os vi tan mortal fue mi herida que en veros me vi sin vida y el viuir se vio sin mi, pues que en viendoos consenti mis males que son sin cuenta, vos señora mal contenta. Consenti verme sin ella solamente por miraros y por solo dessearos tuue por bueno perdella; y más que los males della quise qu'el alma los sienta y vos dello descontenta. Consenti que mi tormento tan secreto fuese y tal, que el menor mal de mi mal diesse muerte al sentimiento; quise más qu'el soffrimiento que lo suffra y lo consienta por hazeros más contenta. De suerte que mis sospiros aunque sean sin compas los quiero sin querer mas de quereros y seruiros, sin más remedio pediros de la muerte que m'afrenta que veros della contenta.

LAS COSAS QUE VASQUIRAN CONTO A FELISEL DESPUES DE LEYDA LA CARTA, QUE LE HAUIAN SEGUIDO YENDO A CAÇA

Despues de leyda Vasquiran la carta que Felisel le dió, hablando de muchas cosas Felisel le conto todas las cosas de la caça, assi de los caualleros y damas que en ella fueron como de los atauios que todos sacaron, e aun parte de lo que su señor con Belisena passó hablandose con ella a solas. Pues hauiendolo todo muy bien relatado, otro dia paseandosse los dos como otras vezes solian por vna sala, Vasquiran le començo á dezir:

Pues que ayer, Felisel, me contaste todos los mysterios de la caça que allá haueys tenido, e aun lo que a tu señor en ella le siguio, quiero contarte lo que a mi en otra me ha acontecido. Flamiano, como dizes, fue por acompañar a quien de enamorados pensamientos acompañado le tiene e aun por dar con su vista descanso a sus ojos. Yo por acompañar a mi soledad de mas soledad e por dar a los mios con ella de lagrimas más compañia con menos atauios e mas angustias la semana passada tambien me fuy á caça, en la qual me acontecio lo que agora oyras.

RECUENTA VASQUIRAN Á FELISEL LO QUE LE ACONTECIO EN LA CAÇA, E LA OBRA QUE SOBRE ELLO HIZO

Estando con sus canes estos mis seruidores en sus paradas puestos como yo los hauia dexado, contecio que vn ciervo e vna cierva juntos en la vna dellas dieron, de que dadas laxas a los perros començaron a seguirlos por vna llanura que entrellos e un bosque se hazia. E siendo los canes muy buenos dieronles vn alcance en el cual la cierua se houo de apartar de su compañia e vino a dar donde yo estaua, por su desventura e la mia, e assi como yo la vi venir salile por el traues adelante e ante que al bosque llegasse la maté. Llegados alli parte destos mis seruidores, porque ya era algo tarde mandela cargar sobre vna azemila con la otra caça que muerto hauiamos, y yo comence a venirme la via de aquella eredad mia a donde la otra vez me hallaste, e seyendo ya al aquanto del bosque alongados, sentimos los mayores bramidos del mundo, los quales por nos oydos, paramos por saber qué podria ser, e vimos venir vn cieruo que en el bosque se nos era entrado bramando, y era el que en compañia de la cierua venia, el qual ni por el temor de los canes que al encuentro le salieron, ni por lo que los mios le ocuparon jamas dexó de hazer su via hasta llegar al azemila do la cierua venia cargada. E como yo lo vi pense lo que podia ser como fue, aunque milagro parezca, e assi mandé que ninguno le hiziesse daño. Pues llegado que fue do su dolor lo guiaua, començo á dar de nuevo muy mayores bramidos derramando de los ojos infinitas lagrimas. Como tal le vi hazer tanto dolor, començo a refrescar en mi llaga, que temiendo en mi algun desmayo que afrenta me hiziesse, mandé lo dexassen estar e segui mi camino para donde él yva, mas como nos vido partir, con mayores gemidos començo a seguirnos hasta llegar do yo yva, de donde jamas se es partido. Como esto vi mandé que a la cierua desollassen el cuero e lo hinchiessen de feno e dentro en el jardin lo colgassen en vna lonja que en el hay tan alto que el ciervo solamente pudiesse alcançar a su cabeça. E desde aquel dia que alli lo pusieron mandé meter dentro al cieruo e jamas de donde la cierua está se es partido, saluo cuando costreñido de la hambre algun poco por la huerta a pacer se aparta. Pusome tanta tristeza ser, Felisel, lo que te he contado, que despues de hauer cenado a solas retraydo en mi camara, veniendome a la memoria todas mis glorias pasadas y la congoxa presente, juzgando por lo que este irracional hazia lo que de razon yo deuia hazer, con infinitas lagrimas comence contra mí maldiziendo mi desuentura a dezir infinitas e muy lastimeras palabras, tantas que largo seria contarlas. Saluo que estando assi yo me senti assi venir a menos el sentido e no sé si trasportado del juyzio o si de dolor y del sueño vencido, yo vi en vision todas las cosas que a tu amo embio dentro en una carta que le tengo ya escripta, lo qual verás en versos rimados conpuestos más como supe que como deuiera o quisiera. E despues hize sobre este caso deste cieruo esta cancion, la qual no he querido que tu amo la vea, por que no halle en ella con que responder a mi carta como suele.

¿Que dolor puedo quexar de mis angustias e males viendo que los animales mayor sienten mi pesar? Quexaré de mi dolor que es tan crudo su tormento que vn bruto sin sentimiento le siente mucho mayor, de pesar que yo le siento, mas no se puede ygualar con mis angustias mortales porque ell alma de mis males mayor siente mi pesar.

Acabado que houo de decirle la cancion le dixo: Felisel, yo querria que mañana te partiesses, porque llevasses a Flamiano vn cauallo mio de la gineta con vn gentil jaez, que agora poco ha me han traydo de España, porque aproueche para el, pues que a mí ya seruir no me puede. Querria que llegasses a tiempo que para el juego de las cañas que me has dicho le siruiesse. Otro dia recebido Felisel el cauallo e la carta se partio. E llegado a Noplesano, halló que Flamiano con todos los caualleros eran ya partidos para Virgiliano, porque la señora duquesa e la princesa con todas las damas ya estauan alli. Donde otro dia Felisel llegó, con el qual Flamiano holgó mucho e houo mucho plazer de oyrle contar lo que a Vasquiran hauia acontecido e tambien con el cauallo que era muy bueno y el jaez muy rico, en especial llegando a tal tiempo. Y recebida la carta començola a leer la qual assi dezia.

CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO EN RESPUESTA DE LA SUYA

Quanto mejor seria, Flamiano, que a esta question pusiessemos silencio que no proseguirla, pues que tan poco prouecho a los dos nos acarrea. Tú me dizes que no me reprueuas porque de mi mal me duelo pues que es razon que lo haga, sino que no deuo tanto en estremo dolerme. Mi mal quisiera yo que limitaras que no fuera tan grande, que mi tristeza pequeña es para con él. Dizes que como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria; falso es esse argumento pues en mi que lo prueuo por el contrario lo veo. Tornasme a alegar las mugeres que perderian el sentido si por esto no fuesse. A la fe por ser ellas flacas de sentido e fragiles pierden dello la memoria, que no por lo que dizes. Si honesto me fuesse alegarte cosas de nuestra fe, vna cosa te diria de la que no tuvo par, que en tal caso hizo, con que callasses. Tambien me alegas como philosopho lo que de la voluntad o de la razon parte, quál es auto mas virtuoso, e das lexos del terrero, que los que desso han glossado, en especial Juan de Mena e muchos no ponen contraste en tal caso, entre la voluntad e la razon, saluo de aquellos apetitos que viciosamente muestra naturaleza, desseo voluntario, que el dolerse nadie de la cosa amada de puro amor e gratitud y contentamiento que le tenia, le parte viendola perdida. Pues estos autos virtuosos y razonables son, que no voluntad voluntaria. Ansi que no te cale philosophia comigo que poco te aprouecharia ni a Aristoteles si mi mal sintiera. Mas sabía el Petrarca que no tú ni yo, mas ya sabes lo que respondio siendo juzgado porque a cabo de veynte años que madama Laurea era muerta la plañia e la seruia, quando dixo: ¿Que salud dió a mi herida quebrarse la cuerda del arco? Nunca de tu mal vi ningun martir e del mio verás todas las poesias y escripturas dende que el mundo se començo hasta agora llenas, de lo que aun la sangre del martir Garcisanchez viua tenemos e no oluidada la del mesmo Petrarca que te he dicho, sin otros infinitos que dellos no se escriue. Tú no hallas remedio para ti que cada dia hablas o puedes hablar a quien te pena; quieresle hallar para mi que no le tengo. Tambien me dizes que la primera vista tanto tanto mal te causó, ¿que sentiras en las otras? Digo que la primera vez te enamoró, las otras te reenamoran, todo el mal que te causa su ausencia es desseo de verla. El que te haze su presencia es desseo de codiciarla. En fin, son vanidades que la vna con la otra se texen; mas si lo quieres ver, mira qual pena es mayor: la que sientes viendo, o la que ausente padezes por ver; aquí juzgarás mi mal qué tal es. En fin, que tú careces de consejo e confiança, yo de consuelo y esperança; tú buscas compañia, yo huyo della; tú desseas gozar, yo morir; lo que tú no dessearas si quiera por ver a Belisena. Mira qué mal te causa verla. Assi que en esto no habria cabo, creeme, y dexalo estar; y pues que lo que en la caça te acontecio me has hecho saber, Felisel te contará lo que a mi en otra me ha seguido, sobre lo qual hize esta obra que aqui te embio.

VISION DE AMOR EN QUE VASQUIRAN CUENTA LAS COSAS QUE VIO ESTANDO TRASPUESTO, LO QUE HABLO Y LE LE RESPONDIERON.

Combatido de dolores e penosos pensamientos, desesperado d'amores, congoxado de tormentos, vi que mis males mayores turbauan mis sentimientos, e turbado, yo me puse de cansado a pensar las tristeças e pesar que causauan mi cuydado. E vi que la soledad teniendome conpañia no me tiene piedad de las penas que sentia, mas con mucha crueldad lastimaua mi porfia de dolor diziendome: pues que amor te tiene tal, no te quexes de mi mal qu'es de todos el mayor.

(Responde Vasquiran á la soledad.)

Si el menor mal de mi mal eres tú e de mis enojos teniendome siempre tal que me sacas a manojos con rabia triste mortal las lagrimas a los ojos de passion sacadas del coraçon donde estan, dime qué tales seran los que mas crueles son.

(Prosigue.)

Con mi soledad hablando sin tornar a responderme, ni dormiendo, ni velando, ni sabiendo qué hazerme en mis males contemplando, comence a trasponerme no dormido mas traspuesto sin sentido no de sueño mas como quien de veleño sus ponçoñas ha beuido.

Pues sintiendo desta suerte mis sentidos ya dexarme aun qu'el dolor era fuerte comence de consolarme; dixe: cierto esto es la muerte, que ya viene a remediarme segun creo; mas dudo pues no la veo qu'esta es ella por hazer que mi querella crezca mas con su desseo. Y con tal medio turbado mas qu'en ver mi vida muerta, aunque del pesar cansado comence la vista abierta a mirar é vi en vn prado vna muy hermosa huerta de verdura, yo dudando en mi ventura dixe: duermo y en sueño qu'esto es vn yermo como aqui se me figura. Y assi estando yo entre mi turbado desta manera comence quexarme assi; no quiere el morir que muera; luego mas abaxo vi vna hermosa ribera que baxaua de vna montaña qu'estaua de boscaje muy cubierta, e vi vn saluaje que por ella passeaua. Vile que volvio a mirarme con vn gesto triste y fiero, yo comence de alegrarme e a decir: si aqui le espero este viene a remediarme con la muerte que yo quiero, mas llegado vile muy acompañado que traya gente que mi compañia por mi mal hauian dexado.

(Admiracion.)

Comenceme de admirar dudando si serian ellos, por mejor determinar acorde de muy bien vellos tornandolos a mirar y acabé de conocellos claramente, dixe entre mi: ciertamente agora creo qu'es complido mi desseo pues que a mí torna esta gente.

(_Declara quien viene con el saluaje e de la manera que viene._)

Mis plazeres derramados venian sin ordenança guarnecidos de cuydados, ya perdida su esperança, diziendo: fuymos trocados con la muerte y la mudança que ha mudado nuestras glorias en cuydado de dolor pues do el gozo era mayor mis tristeças ha dexado. Vi mi descanso al costado con vna ropa pardilla de trabajo muy cansado assentado en vna silla de dolor bien lastimado publicando su mancilla e su pesar, començando de cantar esta cancion: no me dexe la passion un momento reposar. Venia el contentamiento más cansado vn poco atras con esquiuo pensamiento sospirando sin compas, diziendo: de descontento no espero plazer jamas que me contente, pues murio publicamente quien causaua el bien que me contentaua, ya plazer no me consiente. Mi esperança vi primera de amarillo ya vestida quexando desta manera: donde s'acabó la vida, ¿qué remedio es el que espera la esperança qu'es perdida e acabada? verse mas desesperada de remedio pues que en el mal do no hay medio s'espera pena doblada. Tambien vi a mi memoria cubierta de mi dolor recordandome la gloria que senti siendo amador, e con ella la vitoria de los peligros d'amor ya passados porque no siendo oluidados fuessen viuos para hazer mas esquiuos mis males e lastimados. Mi desseo vi venir postrero con gran pesar e sentile assi dezir: lo mejor es acabar pues que s'acabó el viuir: ¿qué puedo ya dessear sino la muerte? para que acabe y concierte que fenezça mi dessear e padezça lo que ha querido mi suerte

(_Pregunta quien es el saluaje y responde el Desseo._)

Como a mí los vi llegar aunque muy turbado estaua comence de demandar quien era el que los guiaua que con tan triste pesar de contino me miraua desnudado: este es el tiempo passado de tu gloria el que agora tu memoria atormenta con cuydado.

(El Desseo.)

Este que miras tan triste con quien vees que venimos, este es el que tú perdiste por quien todos te perdimos, que despues que no le vimos nunca vn hora mas te vimos ningun dia e dexo en tu compañia que te guarde soledad, la que muy tarde se va do hay alegria. Pues aquella a quien fablauas diziendo que mal te trata e aunque della te quexauas no es ella la que te mata mas es la que desseauas, triste muerte cruda ingrata robadora que te quitó la señora cuyo eras e no quiere que tú mueras por matarte cada hora.

(Responde y pregunta.)

Quien comigo razonaua claramente lo entendia, mas tan lexos de mi estaua que aunque muy claro le oya la distancia me quitaua que ya no le conocia, e atordido dixe: bien os he entendido mas no veo quién soys vos. Soy tu desseo que jamas verás complido.

(Pregunta á su desseo y respondele.)

Demandale, como estas tan apartado de aqui que yo siento que me das mil congoxas dentro en mi? Dixo: nunca me veras qu'estoy muy lexos de ti, sé que desseas verme, pero no lo creas, porque amor no consiente en tu dolor por saluarte que me veas.

Qu'este jardin que aqui esta con tantas rosas y flores es el lugar que se da a los buenos sofridores que con mucha lealtad en su mal sufren dolores, y es ley esta y an los amadores puesta por razon que gana tal galardon el que mas caro le cuesta.

(Replica.) Quando bien lo houe entendido tanto mal creció en mi mal, que ya como aborrecido dixe con rabia mortal: ¿quién ha tanto mal sofrido que del mio sea ygual en nada dél? pues porqué si es tan cruel bien no merezco la muerte pues la padezco con la misma vida dél?

Quanto más que yo no quiero mi suerte más mejorada, ni más beneficio espero que la muerte ver llegada, pues qu'en desealla muero mateme de vna vegada con matar, e si esto amor quiere dar que a ti te plaze, poco es el bien que te haze pues da fin a tu pesar.

(El Desseo replica.)

Que la pena aborrecida con que tú te desesperas es que mueres con la vida ante qu'en la muerte mueras, que es la gloria conocida de todo el bien que ya esperas, y essa fue con quien Petrarca y su fee ganó la voz de martir, e Badajoz sin otros mill que yo sé.

(Cuenta como vio su amiga.)

Escuchandole turbado sin saber qué responder vi venir por medio un prado quien causaua mi plazer y agora con su cuydado tan triste me haze ser; pues en vella yo me fuy muy rezio a ella, e allegado me vide resuscitado quando pude conocella.

(Habla Vasquiran a su amiga.)

Viendome con tal vitoria comencele de dezir: mi bien, mi dios, y mi gloria, ¿cómo puedo yo viuir viendo viua tu memoria despues que te vi morir? ¿No bastaua el dolor que yo pasaua a no matarme? pero no queria acabarme porque yo lo desseaua.

(Responde Violina.)

Començo de responderme: ya sé quanto viues triste en perderte y en perderme el dia que me perdiste: e sé que en solo no verme nunca más descanso viste, e tambien sé que t'atormenta mi fe, e assi siento más mal en tu sentimiento qu'en la muerte que passé. Pero deues consolarte e dexarme reposar pues que por apassionarte no me puedes ya cobrar ni menos por tú matarte podré yo resuscitar, e tu pena a los dos ygual condena, e tu dolor lo sintieras muy mayor si me vieras ser agena.

(Responde Vasquiran.)

Todo el mal que yo sentia y el tormento que passaua, si penaua, si moria, tu desseo lo causaua, que jamas noche ni dia nunca vn hora me dexaua, mas agora que te veo yo, señora, yo no espero más dolor ni más bien quiero de mirarte cada hora.

(Violina.)

Tú piensas que soy aquella que en tu desseo desseas e que acabas tu querella; no lo pienses ni lo creas bien que soy memoria della, mas no esperes que me veas ya jamas, que aunque comigo estás soy vision metida en tu coraçon con la pena que le das. Tus males y tus enojos con tu mucho dessear te pintan a mi en tus ojos que me puedas contemplar, pero no son sino antojos para darte más pesar e más despecho, que mi cuerpo ya es dessecho e consumido y en lo mesmo convertido de do primero fue hecho.

(Vasquiran.)

Casi atonito en oylla como sin seso turbado, quisse llegarme y asilla, e halleme tan pesado como quien la pesadilla sueña que le tiene atado de manera que no pude aunque quisiera más hablalle, e assi la vi por el valle tornarse por do viniera. Quando tal desdicha vi causada sin mas concierto luego yo dixe entre mi: ciertamente no soy muerto; estando en esto senti mi paje y vime despierto acostado sobre vn lecho, tan cansado que quisiera matarme sino temiera el morir desesperado. Vime tan aborrecido que comence de dezir: tanto mal mi mal ha sido que me desecha el morir conociendo que le pido; dame muerte en el viuir por alargar mi pesar de más pesar para que muera viuiendo desta manera, muriendo en el dessear. Viue mi vida captiua desseandose el morir porque le haze el viuir qu'el mismo que muere viua. Quien la muerte se dessea y la vida no le dexa con mayor dolor l'aquexa el viuir con quien pelea qu'el morir que se le alexa, pues la pena mas esquiua de comportar y sofrir es la muerte no viuir do la vida muere viua.

E assi, Flamiano, estando qual has oydo, creyendo que ya mis fatigas eran acabadas con la muerte como se començaron, recordome un paje mio que entró en la camara y assi con el plazer que puedes pensar que de qual estoy, hame parecido escrebirtelo porque mis passatiempos sepas, assi como tus desesperaciones me escriues, que en ninguna cosa hallarás que la razon te pueda dar esperança. Nunca vi mejor negocio para poner en razon que passion de amores; si tanto en tu caso entendieses como en el mio piensas saber, verias como estas cosas enamoradas ninguna dellas por razon se govierna, porque son cosas que la ventura las guia; pues lo que ventura ha de hazer qué has menester pesarlo con el peso de la razon? Por tu fe que cesses de más escreuirme sobre esto, ni más ygualar tu question con mi perdida, bastete que tú has de esperar la ventura, yo ya he desesperado con mi desuentura.

LO QUE EN ESTE TIEMPO QUE FELISEL FUE Y TORNÓ, SE CONCERTO EN EL JUEGO DE CAÑAS

En este tiempo la señora duquesa con muchas otras damas e señoras fue partida para Virgiliano, y el señor cardenal con todos los caualleros. En el qual tiempo Flamiano dió orden en lo que para el juego de cañas hauia menester, y el señor cardenal assimesmo. Fueron del puesto de Flamiano el conde de la Marca, el marques Calerin, el prior de Albano, el marques de Villatonda, el prior de Mariana, el duque de Fenisa, el duque de Braverino, su cuñado Francalver, el conde de Sarriseno, Qusander el fauorido, Galarino de Isian, Esclevan de la Torre, Guillermo Lauro, el marques de Persiana. Fueron con el señor cardenal el conde de Auertino, Atineo de Leuerin, el conde de Ponteforto, Fermines de Mesano, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui, Preminer de Castilplano, el marques de la Chesta, Alarcos de Reyner, Pomerin, Russeler el pacifico, Alualader de Caronis, el conde Torrior, Perrequin de la Gruta.

Salio primero Flamiano con todos los de su partida e por ser el cabo de aquel juego todos salieron de las colores de la señora Belisena con aljubas de brocado blanco e raso encarnado, cada uno de la manera que le parecio, con capas del mismo raso forradas del damasco blanco; algunos sacaron sobre las mesmas colores algunas invenciones de chaperia de plata entre las quales fue vno el marques de Persiana que sacó vnas palmas de plata sembradas por la ropa y vna palma grande en medio de la adarga, con vnas letras en torno que dezian:

La primera letra desta tengo yo en las otras puesta.

No quiso Flamiano sacar más de las colores por no perjudicar a los que con él salian, mas sacó en torno de la adarga y en vna manga rica que sacó, unas letras de oro esmaltadas que dezian:

De la obra qu'en mi hacen vuestras colores y obras, bastan a todos las sobras.

Sacó el señor prior de Albano toda la marlota e adarga cubierta de lazadas de oro con vna letra en torno de la capa e de la adarga bordada de oro que dezia:

No pueden desañudarse las lazadas estando en el alma atadas.

Sacó el señor prior de Mariana vnas muestras de dechado labradas en el adarga con vna letra que dezia:

No se muestra lo que peno a causa vuestra.

Salidos todos, como en tal muestra se suele salir, a vn llano entre la villa y el mar donde en vn gran tablado con mucha tapeceria todas las damas estauan, començaron entrellos mismos su juego de cañas; habiendo jugado vna pieça, el señor cardenal aparecio con su batalla por encima un montecico quanto un tiro de ballesta de alli; venian en su ordenança a usança de turcos con sus añafiles e vanderas en las lanças estradiotas. Salieron todos con aljubas de brocado negro forradas de raso pardillo, con sus mascaras turquesas.

Pues al tiempo que se descubrieron los dos del puesto de Flamiano, juntaron todos, e con alcanzias en las manos los salieron a recebir al cabo del llano, y echadas las alcanzias quando a ellos llegaron dieron la vuelta e los turcos con sus estradiotas enristradas en el alcance hasta ponerlos en el lugar del juego; y ansi se trauó muy reziamente, tanto que parecio a todos muy gentil fiesta, e duró un quarto de ora hasta que se despartieron e passaron otra hora en passar carreras los vnos a la gineta, los otros a la estradiota. Siendo ya tarde, la duquesa con su hija Belisena e todas las otras damas fueronse a apear a la posada de la señora princesa, donde se dió vna rica colacion, e duró el dançar hasta la cena. Pues en muy largo y ancho corredor se paró vna tabla muy larga, tanto que las damas cabian a la una parte della, y todos los caualleros a la otra. Excepto el cardenal que no cenó alli, los otros todos cenaron con mucha alegria. Acauado el cenar todos los caualleros se fueron a sus aposentos e mudaron los vestidos e tornaron a danzar e cada uno lo más galan que venir pudo. Llegado Flamiano a su posada enbió su atauio a vn tanborino dela señora duquesa que se llamaua Perequin; todas las otras ropas o las mas se dieron aquella noche a los ministriles y albardanes. Flamiano se detuuo en su posada con otros quatro caualleros para recitar aquella noche vna egloga en la cual se contiene pastorilmente todo lo que en la caça con Belisena passó. Quando supo que todos los caualleros ya eran en casa de la señora princesa y el dançar començado, él partio de su posada e con todo su concierto llegó a la fiesta e recitó su egloga, como aqui se recita.

INTRODUCCION DE LA EGLOGA

Entran tres pastores e dos pastoras, el principal qu'es Flamiano se llama Torino. El otro Guillardo. El otro Quiral que es marques de Carliner. La principal pastora se llama Benita, que es Belisena. La otra se llama Illana qu'es Isiana. Entra primero Torino e sobre lo que Belisena le mandó en la caça qu'es la fantasia de la egloga, con vn laud tañe e canta esta cancion que al principio de la egloga está, y acostado debaxo de vn pino que alli hazen traer; acabado de cantar, comiença a quexarse del mal que siente e del amor. En el tiempo que él canta entra Guillardo quél no lo siente; oyele todo lo que habla, marauillase no sabiendo la causa qué mal puede tener que en tanta manera le fatiga; comiença consigo a hablar razonando qué mal puede ser; ve venir a Quiral, llamale e cuentale lo que ha oydo, e juntos los dos lleganse a Torino demandandole de qué dolor se quexa, él se lo cuenta. Guillardo no le entiende, Quiral si aunque no al principio. Altercan entre ellos gran rato, estando en la contienda entra Benita, pideles sobre qué contienden. Torino le torna a decir en metro lo que en la caça passó en prosa, y assi los dos contienden. Al fin Benita se va; quedan todos tres pastores en su question. Acaban todos tres con vn villancico cantado.

COMIENÇA LA CANCION No es mi mal para sofrir ni se puede remediar pues deciende de lugar do no se puede subir. El remedio de mi vida mi ventura no le halla viendo que mi mal deualla de do falta en la subida, si se quiere arrepentir mi querer para mudar no puede, qu'está en lugar do no se puede subir.

COMIENÇA LA EGLOGA

Y dize Torino. O grave dolor, o mal sin medida, o ansia rabiosa mortal de sofrirse, ni puede callarse, ni osa dezirse el daño que acaba del todo mi vida; mi pena no puede tenerse escondida, la causa no sufre poder publicarse, ni para decirse ni para callarse ni entrada se halla, ni tiene salida. Mudar ni oluidar ya no es en mi mano, ni puede quererse ni puedo querello, porque el menor daño está en padezello y en mí lo doliente es mejor que lo sano; es grande el dolor, mas es tan ufano que veo perderse mi vida de claro, si más no perdiesse no es mucho ni caro que cierto en perdella perdiendo la gano. El fuego que dentro del alma m'abrasa su pena es tan graue que no sé dezilla, querria viuir por solo sofrilla mas este querer la muerte me acusa; conoze en mis males que no se m'escusa, pues toda la causa está en mi desseo, más mal no pudiera hacerme Perseo aunque me mostrara la faz de Medusa.

(Habla contra el amor.) Contentate agora, amor engañoso, pues todos tus fuegos con tanto furor encienden y abrasan de vn pobre pastor sus tristes entrañas, sin dalle reposo: bien te podrás llamar vitorioso venciendo vn vencido que quiso vencerse de quien imposible le fue defenderse ni tú si le viesses serias poderoso. Esfuerça tus fuerças en mí pobrecillo, enciende con ellas mi fuego mortal, que quanto más creces la pena en mi mal la causa me hace contento sofrillo; empleas tus flechas en vn pastorcillo rustico, solo de bien y de abrigo, que no podrán tanto tus mañas comigo que desto m'apartes, ni menos dezillo.

(Habla con su soledad.)

Venid soledad, leal compañia, que solo con vos me hallo contento, con vos gozo más de mi pensamiento que nunca se parte de mi fantasia, vos no me dexais, dexóme alegria, plazer ni esperança en quien ya no espero, reposo, descanso, tampoco los quiero ni nada de quanto primero tenia.

(Habla al ganado.)

O triste ganado qu'estás sin señor a solas paciendo, pues solo te dexo, quexarte has de mí, tambien yo me quexo del mal que sin culpa me haz' el amor. No plangas perder tan triste pastor de quien no esperabas ya buena pastura, pues él ya no espera sino desuentura, dexalo a solas passar su dolor. E vos mi çurron, e vos mi rabel que soys el descanso que traygo comigo, pues veys que me veo quedar sin abrigo, razon es que quede sin vos e sin él; n'os duela partir agora d'aquel que hasta el morir aun dél se desdeña, e vos mi cuchar e vos mi barreña andayos con dios, partios tambien dél. A solas quedad comigo, cayado, pues todo lo dexo y pasar no me dexa, al menos con vos del mal que m'aquexa podré sostenerme estando cansado; dexé mi çurron, rabel e ganado, la yesca, eslabon, barreña, cuchar, dexé mis plazeres, mas no mi pesar e menos a vos tampoco he dexado. Agora reposo que solo me veo, agora descanso en medio mis males, o lagrimas mias, o ansias mortales, o tristes sospiros con quien yo peleo; la vida aborrezco, la muerte no veo, que aun essa me niega su triste venir, e trueca el matarme con darme el viuir por no complazer mi triste desseo. O más aborrido pastor sin ventura de quantos oy viuen en toda la tierra, nin todo lo llano, nin toda la sierra nin todos los bosques, ni otra espesura; quien t'a de sanar, tu muerte procura, no tienes reparo, ni tienes abrigo, ni tienes pariente, ni tienes amigo, si mueres te falta tambien sepultura. Agora estaras, Torino, contento que tú de tu mano te diste herida que basta quitarte mill vezes la vida sola la causa de tu pensamiento, medido do llega su merecimiento vista tu suerte quedar tan atrás que quieres tu pena y no quieres más y no te consienten sofrir tu tormento. ¿Dónde toviste, Torino, el sentido, cómo podiste tan presto perdello? ¿que vees tu mal, no pues no querello? si quexas, tus quexas no eres oydo, consientes tu mal e no eres creydo. Mejor te seria del todo morir que verte penando muriendo seruir do solo es tu pago tenerte aborrido. Oido yo a huego quexuras tamañas como este pastor descubre que siente, yo nunca vi en otro qu'estando doliente dixese que s'arden en él sus entrañas; yo creo que tiene heridas extrañas que quieren del todo con yerua matallo, quiero buscar quien venga a curallo si puedo hallarlo por estas cabañas. Quiça l'a mordido perro dañado o qualq'animal o lobo rabioso pues da tales buelcos, no tiene reposo y esta delos ojos ciego turbado; no vee do dexa çurron ni cayado, vertida la yesca, quebrado el rabel, o es el demoño que anda con él o qualque desastre que tiene el ganado. O si con su amo quiça si ha reñido si quiere lleualle qualque meçada, mas él no haria por poca soldada estandose a solas tamaño roydo; miafe que pienso que no es so mordido, c'aquellos solloços no son de buen rancho, quiero traballe del pie con el gancho, quiça si lo sueña estando adormido.

(_Habla el mismo Guillardo admirandose porque no le sintio trauando del._) O dolo a dios y cómo no siente? mayor es que sueño este su mal, alli me pareze que viene Quiral que le es gran amigo y aun cabo pariente, quiero llamallo, zagal es valiente, oyes, Quiral, allegate acá.

Q. Miafe, Guillardo, yo ya me yua allá que bien ha buen rato que lo tengo en miente. G. Pues yo te he llamado por fazer tu ruego que vengas a ver tu amigo Torino, que aqui le he hallado tan fuera de tino que dize que s'arde en brasas de fuego. Q. Quiça habra perdido o choto o borrego y está maldiziendo la res que lo cria. G. No es esse el mal, Quiral, que dezia, mayor es el daño de qu'él está ciego. Yo me he quillotrado tan junto con él que de las manos le quité el cayado, ni él me sintio ni mira al ganado, ni cura si andan los lobos en él; acá está el çurron, allá está el rabel, y el no son sospiros y ahuncos de muerte diziendo y quexando su mal qu'es tan fuerte que passa los otros de pena cruel. Y aun tengo sospecha quiça qu'está enfermo según l'he sentido tan gran comezon, que deue tomalle qualque torozon d'andar passeando de noche este yermo. Q. Miafe, pues vamos a vello, Guillermo, pues sabes la via, da tú camino. G. Helo aqui está debaxo este pino. Q. Duermes, Torino? T. ¿Que qués, que no duermo? Q. Pues saluete Dios. T. Vengais norabuena. Q. Qué sientes, Torino, que gimes tan fuerte? T. Siento, pastores, el mal de la muerte y essa no llega por darme mas pena; passion me combate, razon me condena, dolor me fatiga, tristeça me aquexa, querria sanar, querer no me dexa, los males son mios, la causa es agena. Q. Yo creo que tienes esprito malino, per signum crucis a dios recomiendo, ni sé lo que dizes ni menos t'entiendo, harasme dezir que hablas con vino. Retorna, retorna, retorna, Torino, razona con tiento, con seso y de vero, peor seras tú que Juan Citolero con sus patrañuelas que s'anda contino. T. No te marauilles m'abraso en inuierno y enmedio el verano perezco de frio, no he visto otro mal assi como el mio y assi le juzgo de todos moderno. Q. Date, Torino, date gobierno, si aqui no estás sano muda majada. T. Primero, Quiral, por medio el yjada mi mal reuiente y se vaya al infierno. Q. ¿Qué mal puede ser tan crudo que sientas lo mucho que duele y callas tu fatiga? ¿es mal dellonbrigo o dolor de barriga que dices el daño y la causa no cuentas? Veo en ti dolor que revientas, ¿es mal de costado que a todos avança?[287] T. No es esse, Quiral, es poca esperança, qu'es muy mas cruel que cuanto me mientas. Q. ¿De qué desesperas? ¿has algo sembrado que piensas perdello o quiça que no naça, o has miedo que falte lugar donde paça en estos exidos tu poco ganado? T. No es este, pastor, mi graue cuydado, mas verme penado e de muerte herido de mano de quien me tiene aborrido y assi desespero de ser remediado. Q. Ahotas que pienso que tu mal oteo e dudo que creo qu'es mal d'amorio, dalo al demoño tan gran desuario que mata la vida su solo desseo. T. Mayor es el daño, Quiral, que posseo qu'en todos los males que sufro e consiento fallece esperaba e crece tormento y en todos los medios remedio no veo. Q. Do yo al demoño la hembra maldita que mata un zagal assi de passion. T. Calla, Quiral, por Dios tal razon que solo en oyllo la vida me quita, que no es quél tú dizes mas antes bendita segun las virtudes que caben en ella. Q. ¿Pues cómo la alabas y quexaste della? Dime quien es, quiça si es Benita. La nieta d'aquel que hu mayoral de todos los hatos d'aquesta dehesa y hija d'aquel que con justa empresa teniendo justicia perdió tribunal, y aun hija d'aquella que dizen qu'es tal qu'en todas las otras que viuen agora ninguna se halla tan noble señora que sea con ella en nobleça ygual. Pues si esta que digo tanto es hermosa que basta alegrarte con su fermosura e basta a dar vida a qualquer criatura e mas como dizes qu'es tan virtuosa, pues date reposo, reposa, reposa, si assi como dizes tan fuerte la quieres, siendo ella tal, dime porqué mueres, siendo tu llaga en si gloriosa? T. Yo no sé dezir el mal de que muero ni tú lo sabrias podiendo sentillo, yo sélo sentir mas no sé dezillo, ni sé lo que pido ni sé lo que quiero, socuños termeños, te digo de vero que tiene quien vella d'amor me condena, tornando a miralla me crece más pena que dexame siempre más mal que primero. Q. Plazer me daria si yo de ti fuesse. T. Dolo al demoño, Quiral, tu consejo, diran que vi en ella algun aparejo por do mi esperança esperança tuuiesse, y aun más me diria quien tal en mi viesse que ando perdido sin seso y sin tiento pues saben qu'es tanto su merecimiento, qu'es poco mi mal si dél yo muriesse. Q. Miafe, pues quedate con tu dolor pues tú te lo quieres y quexas tu mal. T. Querria una cosa tan solo, Quiral, que fuese tan grande qual es e mayor con que Benita mostrasse color, qu'es ella contenta que yo lo sufriesse; si esto, Quiral, Benita hiziesse jamas pediria más bien ni favor. G. Di que t'a dicho por tu fe, Quiral, ¿qué dolor siente que assi lo apollina? ¿Tienes tú huzia que haura melecina o asmo que pienso qu'es gota coral? Q. Miafe, Guillardo, su mal es un mal c'allá do se sienta por mal de pecados harto mal año y pro malos hados tien el pastor que se pone en lo tal. G. ¿Qué mal puede ser c'así percudia y assi lo ahuncava con tanto cariño que daua chillidos assi como un niño que no parecia so que se moria? Q. Un mal es, Guillardo, de tanta porfia qu'es bien de plañir aquel q'el acude. G. Dolo al demoño y tan fuerte percude que no da reposo ni noche ni dia. Q. Un mal es que s'entra por medio los ojos e vase derecho hasta el corazon, alli en ser llegado se torna afficion e da mil pesares, plazeres y enojos, causa alegrías, tristeças, antojos, haze llorar y haze reyr, haze cantar y haze plañir, da pensamientos dos mill a manojos. G. ¿Es biuora o qué o es alacran o es escorpion, o es basilisco, que yo oy dezir aquí en nuestro aprisco que a todos los mata los qu'á velle van? Q. Amor es, Guillardo, que da mas afan de pena crecida y ansiosas fatigas. G. Daldo al demoño, hartaldo de migas, dalde cuajada e queso y aun pan. Si fruta quisiere dalde castañas, dalde mançanas, vellotas, piñones. Q. No come Guillardo sino corazones y higados viuos y viuas entrañas. G. Echaldo de fuera de vuestras cabañas a ese demoño gusano cruel. Q. Miafe, no valen sañas con él ni valen razones ni fuerças ni mañas. G. ¿Pues cómo se sana quillotro tan fuerte? dalde triaça, yo la traygo en mi esquero. Q. No es buena, modorro, que si es verdadero no tiene salud jamas sin la muerte. G. Pues si ese diabro es mal dessa suerte, segun que yo veo morir so Torino. Q. Morir si me dizes, ya muere el mezquino, ¿no vees que su vida en morir se convierte? G. O dome a dios y a san Berrion, si vello pudiesse, Dios me confonda si no le matasse con esta mi honda porque él no matasse assi esse garçon. Q. Calla, bestiazo, que no anda en vision para que puedas assi dalle empacho. G. O dolo al fuego, ¿es hembra o es macho, o es duen de casa o qualque abejon? Q. Es cosa que nace de la fantasia, y ponese enmedio dela voluntad, su causa primera produze beldad, la vista la engendra el corazon la cria, sostienela viua penosa porfia, dale salud dudosa esperança, si tal es qual deue no haze mudança, ni alli donde está nunca entra alegria. G. O yo no t'entiendo o no sé que s'es, ni es esso ni essotro, ni es cosa ni al, tú dizes qu'es bien, tú dizes qu'es mal, no es bestia, ni es ave, ni pece, ni es res, no está del derecho ni está del enues, no dexa viuir, ni mata tampoco, no es gusarapa, no es cuerdo ni loco; pues yo te prometo que a la fin algo es. Mas helo aqui torna Torino turbado, con su mortalera de rabia o cordojo, quiero pedille si es fiebre o enojo y hazer que lo diga por fuerça o de grado. Dime, Torino, qué mal t'a tomado que assina te trae desaborrecido, ca este demoño jamas l'entendido mill desbariones c'aquí m'a contado. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es c'adoro d'amor a Benita porqu'es mi señora, mi vida la quiere, mi alma l'adora y ella me trata peor que a un moro. G. O dom'a dios e agora lo yñoro, esso que dizes querencia se llama, quando un zagal dize que ama, yo ya lo sabia, miafe, de coro. Tú andas, Quiral, chuchurreando con chichorrerias en chicharramanchas, en prietas, en blancas, en cortas y en anchas, y no me quillotras lo que te demando, ¿qué te calle andar quillotrando del mal que a Torino le daua porfia? que aunque no lo sé yo ya lo sabia qu'es una locura que s'anda burlando. Y di, tú, Torino, qu'eres sabiondo ¿assi te percossas por una zagala? haue verguença de ti noramala, no digan que eres algun berriondo. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es tan hondo que no puedo ya ni quiero valerme, si hallo remedio con que defenderme aquel es el mismo con que me confondo. G. Pues hela aqui viene, laque assi te mata, con otra zagala que se anda tras ella, levanta, Torino, e vamos a ella por baxo estas matas pues no se dacata, e pues que te quexas que assina te trata aburrele un tiro con este mi dardo. T. No plega a dios, amigo Guillardo, que yo merezca tocar su çapata. G. Do yo al diablo pastor tan sandio que d'una zagala tan fuerte sa ahunca. T. Calla, carillo, que nunca tú nunca has visto otro mal ygual con el mio. G. Dalo al demoño qu'es un desuario que s'anda tras bobos e los modorrece. T. No digas esso, que aquesta merece tener sobre el mundo mayor señorio.

(Acercandose Benita habla Quiral.)

Q. ¿Qué estays hablando con tanto zumbido? cata qu'está cerca Benita y escucha. T. Escucha, Quiral, mi pena qu'es mucha, y no puedo della cobrir el gemido. Q. A buenafe pues quiça que os ha oydo qu'entranbas a dos estan razonando. T. Y yo entre vosotros plañiendo y quexando el mal que a su causa me tiene perdido.

(Llegada Benita con su compañera habla.)

B. ¿Qu'estays hablando a solas, pastores, c'así embeuecidos estays razonando? T. Mis males, señora, estamos contando que vos los hazeis ser los mayores. B. Torino, Torino, tú no te enamores en parte do nunca se sientan tus males, que busques y siruas tus pares yguales y alli verás tarde alcançarse fauores. T. Mis ojos c'an sido la puerta y escala por do hermosura hirio con sus tiros, estos m'an hecho, señora, seruiros; lo que no merezco mi pena lo yguala, si causa no tengo razon no me vala, pues que yo no quiero que mi mal mereça, si no que querays que yo lo padeça, que tal intencion por cierto no es mala. E pues que virtud en todo os es guia valer, merecer y mucha nobleça, no useys comigo de tanta crueza porque es imposible mudar mi porfia; consejo no quiero, remedio querria de vos mi señora de quien yo lo espero, en veros doler de verme que muero y es vuestra la culpa, la pena es la mia. B. A mi no me plaze tu mal por mi vida assi como dizes segun se t'antoja, tu pena y seruicio en todo me enoja, pues dexate dello y tener m'as seruida: a esto que digo razon me combida a mi honestidad que da inconuenientes, que nunca yo mire el mal que tú sientes porque aun que más sea mi estado lo olvida. Pues dexa, Torino, esta querella, seré yo contenta, serás tú sin quexas, hazer me has enojo si esto no dexas, daras a tu vida ocasion de perdella. T. Cuando la pena en el alma se sella siendo causada con mucha razon, despues d'empremida en el corazon, es imposible que salga sin ella. ¿Pues cómo podré mudar mi cuydado? quel dia que vi tu gran hermosura quedó en mis entrañas, tu gesto y figura assi como es perfecto estampado, y quantas saetas despues m'as tirado de oro que hieren mi corazon, el fuego las hunde de tanta pasion y está en cada una tu propio treslado. Assi que yo muero en mi sepultura, de aqui a mill años que vengan a ver de tus efigias se podran coger tantas sin cuento que no haurá mesura, y en todos mis huessos aurá una escritura que ya dend'agora la tengo yo escrita e dizen las letras: esta es Benita la que desde entonces su nombre nos dura. Assi que si quieres, Benita, que olvide tu nombre e qu'aparte de mí tu querer, saca mis huessos y hazte raer e de mis entrañas d'allí te despide, si a mí por ventura alguno me pide por no conocerme mi nombre quál es, dire que Benito so en el enues, c'asina me llaman despues que te vide. Si tal fantasia me juzgan ser loca más loco seria quien tal me juzgasse, que si con mis ojos te viesse e mirasse veria qu'es justo mi vida ser poca, que no puede menos, señora, mi boca hazer que no diga del mal la ocasion y aunq'ella quissiese trocar la razon el fuego de dentro la causa prouoca. Mas miras si puedes quitar esta salma que tanto m'agraua con pena tan graue, pues que de mi vida tú tienes la llaue podras de Vitoria ganar una palma, e aun dudo con esto que pongas en calma mis ondas crecidas de tanta passion; por que te quites de mi corazon pintada te quedas en medio del alma. La qual yo mirando es fuerça que viua porqu'es inmortal estando tú en ella y agora comigo mi misma querella la mata e la hiere e la tiene captiua. Mi mucho tormento la gloria le priua lo que siendo libre de mi no podra mas en tu presencia contino estara dandote quexas de mi muerte esquiua. Assi que pues ella agora te adora con mucha razon por ver tu excelencia, entonces contino estara en tu presencia muy más contenta que no haze agora, y pues que te enojas de serme señora siendo contento yo serte captiuo, despues de ser muerto que no sere viuo haurás mas pasar de ser matadora. Y solo esta gloria me basta que baste hazerme contento perdiendo la vida pues yo sere muerto y tú arrepentida de ver que sin culpa, assi me mataste; negarte has a ti que no lo causaste, que yo lo busqué e mi mal consenti, entonces mi alma dirá: no es assi, que tuyo es el cargo pues mal le trataste. Esto me haze quedar satisffecho hazerte contenta despues ver dolerte, ¿y quien no será quien quiera la muerte si della se espera tamaño provecho? ¡O quan contento mi cuerpo dessecho en la sepultura estara sin abrigo con ver esta gloria mi alma contigo haziendote mientes del mal que m'as hecho! B. Oyes, Torino, ¿quiés que te diga? ten una cosa por muy verdadera, que en esto me enojas en tanta manera qu'e miedo que dello mas mal no te siga, pues tu vanidad m'aprieta e obliga a tenerte omizillo y estar enojada por ver tu porfia tan importunada que no puedo menos de serte enemiga. Pues creeme, pastor, e haz lo que digo e quedate a dios con tu compañia. T. Miafe, Benita, imposible seria, que aunque me dexas allá voy contigo, e tú aunque te vas aqui estás comigo, que siempre en mis ojos tu figura está, Benita está aqui, Torino está allá, si esto no crees la obra es testigo. G. Escucha, Quiral, que yo nunca tal vi, Benita s'es yda, Illana tras ella, el se está aquí, diz que va con ella, la otra está allí y diz que esta aqui, Dios me defienda e me libre de ti, ¿no eres, Torino? ¿Aqui t'an dexado? T. Mi cuerpo dexo, mi alma he llevado q'estando con ella no parte de mi. G. Entiendes, Quiral, qué algarauia que diz que sin alma puede estar viuo, estase consigo, diz que esta captiuo, a pocas de noche dirá qu'es de dia, yo creo que sabe nigromancia o es quelque hechizo qu'está enhechizado. Q. Calla, modorro, que no es son penado de aquello que agora Benita dezia. Y eres un bouo tú que no sientes estotro perdido que s'anda sin tiento, ¿no sabes que dize: do está el pensamiento allá está el que piensa do tiene las mientes? G. Y essa y essotro quiça son parientes c'asina se andan juntos los dos, si esto no es, prometote á Dios, c'asina como él te burlas o mientes. Q. O dot'a mal año a ti e a tu hablar, vete al demoño tú e tus consejas, ¿piensas qu'es esto andar tras ouejas? pues tú no lo'ntiendes dexalo estar; tambien tú, Torino, te quieres matar con este qu'es bouo e con tu querella, habla comigo pues yo ya sé della, que ambos podremos mejor razonar. T. ¿Qué quiés que te diga, Quiral compañero? pues pierdo la vida de huzia y de veras. Q. Miafe, Torino, que penes y mueras. T. ¿Cómo y no vees en mi que ya muero? Q. Morirte a la fe, morirte de vero, que más es que vida la muerte qu'es tal. T. ¡Plugiesse a Dios hauria fin el mal pues muero viuiendo e remedio no espero! Q. ¿Qué no moriras? ¿qu'estás diziendo? c'amor aunque mate no acaua la vida, que aunque su pena no tiene medida aquel que más mata le dexa viuiendo. T. Yo esso que dizes claro lo entiendo, porque essa razon es muy verdadera, más es que morir contino que muera penando en la vida, mill muertes sufriendo. Q. Calla, Torino, sufre contento que a fe qu'es tu pena y gloria bendita, busca zagala ygual de Benita c'asina te haga ufano el tormento. T. Yo bien suffriria, carillo, contento conque le plugiesse dexarme sofrillo. Q. Ojo al demoño deuria de dezillo, porque te fuesses burlandote al biento. Es essa, pastor, muy necia querella e más necio tu e más atreuido osar publicar de qu'estás herido, poniendo tus quexas en presencia della, no es nada tu pena que más fue sabella e pues que lo sabe contentate dello, que harto es tu bien Benita sabello y grande tu gloria sin tú merecella. E pues has tenido tal atreuimiento de osarte vencer de quien te venciste e dezirselo a ella a más te atreviste, no hay más que pedir, vine contento, mas pues c'as subido tu pensamiento en parte tan alta y tan alto lugar no lo consientas jamas abaxar, son tenlo allá' riva con esse tormento. C'ansi hago yo la pena e dolor que passo e padezco por causa de Illana, la llaga es muy grande mas es tan ufana que quanto mas peno mi gloria es mayor, el mal que me crece faltarme favor, pues nadie lo alcança por ser ella tal tan grande es el bien quan grande es el mal, porque esta es la ley perfecta de amor. T. Bien sé que en servir a quien más merece perdiendo la vida la gloria se gana, lo uno te hiere, lo otro te sana, mas dame razon de quien te aborrece, penar ni servir no lo agradece ni verte ni oyrte jamas no le plaze. Q. ¿Y a mí su plazer qué fruto me haze si huelgo yo en vella pues bien me parece? Mandame Illana pues qu'es tan hermosa que nunca la vea ni nunca la haya, si quiere matarme la vida no es suya e si ella la mata será venturosa, ¿pues no te parece que es poderosa Benita que puede mandarte que mueras? pues sirve, Torino, que nunca devieras en toda tu vida hazer otra cosa. T. Al fin tu consejo havre de seguir pues pena me sobra y en ella razon, que poco es mi daño segun la ocassion, pues quiero penando muriendo vivir, quiero cantar, llorar e reyr, quiero plañir, baylar e quexar, quiero suffrir, gritar e callar, quiero por fuerça de grado servir. G. Verás qué cantica hará tan donosa que quando en el frio, que quando en el fuego, ya está de veras, ya está de juego él se lo dize y él se lo glosa; agora rebulle, agora rebosa, agora se alaba, agora se quexa, agora comiença, agora se dexa, a pocas dirá qué qu'és cosa y cosa. San Blas me bendiga y señor Santanton con este perdido e con su cachondez, lo que agora dize no dize otra vez ni mas de una buelta os dirá una razon, dot'a mal fuego a ti, a tu question, ven acá, Quiral, tañe y bailemos. Q. Mejor es, Guillardo, que todos cantemos, si quiere Torino, alguna cancion. Torino, cantemos, dexa el pensío, date descanso en algun gasajado. T. ¿Qué quieres que cante el más desdichado pastor que s'es visto de mal como el mio? G. O do al diablo tan gran modorrio como el de vosotros para ser zagales; cantemos si quiera e cantá vuestros males.

T. Si esso cantamos yo no do desuio.

(Villancico, que cantan los tres pastores.)

Nunca yo pense que amor con sus amores d'amor matasse pastores. Tras galanes palaciegos yo pense que siempre andaua e no pense que mataua los pastores ni matiegos, mas do van tras sus borregos veo que con su dolor les da dolores con que los mata de amores. Con su nombre falso engaña que parece que no es nada e de majada en majada e de cabaña en cabaña va con su engañosa maña prometiendo su fauor, e sus fauores matan despues los pastores.

(Otro villancico de Quiral y Torino.)

G. Zagal, mal te va en amores, ya lo sé.

T. Guillardo, mal a la fe.

G. Mal te deue d'ir, zagal, segun veo en ti señales.

T. Tanto mal me va de males que no hay remedio en mis males.

G. Luego en ver que estauas tal me lo pense.

T. Mucho mal me va a la fe.

LO QUE PASSÓ ACABADA LA EGLOGA

La egloga acabada, Flamiano se tornó á su posada; e tornaron á la fiesta vestidos de máscara él y el cardenal de Brujas, con aljubas e capas de paño negro frisado enrrejadas encima de fresos de oro angostos puestos sobre pestañas blancas; en medio de los quadros hauia sobre el paño vnas mariposas de plata con las alas abiertas bolando, con vna letra que Flamiano sacó que dezia:

May reposa la vida qu'está dudosa.

Assi estuuieron tanto que la fiesta del dançar duró que fue la mayor parte de la noche. Despues de tornados a sus posadas, hauiendo reposado dos dias Flamiano apartó á Felisel e mandole que tornase a ver a Vasquiran con vna carta suya, e que le lleuase vna mula quel señor cardenal de Felernisa le hauia dado con dos muy buenos lebreles que le hauia dado el señor cardenal de Brujas e despues de hauerle despachado, le mandó que de parte suya afincadamente le rogasse e importunasse que se uiniesse a ver e descansar con él algun tiempo. Despachado Felisel se partio, e llegado á Felernisa halló á Vasquiran que se era leuantado pocos dias hauia de vnas calenturas que hauia tenido. Hauiendole dado su letra e las cosas que le lleuaua le preguntó la causa de su enfermedad. Vasquiran le dixo: Felisel, verdaderamente yo pense que me hallaras alegre con el mal de la muerte, e hallasme triste con la desesperación de la vida. Yo he estado doliente de vnas calenturas que he tenido á las quales quando venirlas vi, creyendo que serian más como desseaua, del gozo que con ellas houe hize esta cancion.

CANCION

Pues que remediays mis males bien seays venido, mal, pero haueys de ser mortal, que los mios son mortales. Si vos guareceys mi pena y passiones con matarme, pues que venis á sanarme vos vengays en ora buena, mas mira bien que son tales y la causa dellos tal que si vos no soys mortal nunca sanareys mis males.

Assi estuue, Felisel, con esta cancion e con mi enfermedad algun dia reposado esperando con ella dar fin á mis enfermedades, e no quiso mi desuentura que houiessen fin hasta que yo en ellas fenezca, sino que la salud del cuerpo me tornó por lleuarme la del desseo, y assi con tal desesperacion yo torné á hazer este villancico.

Pues que ya tornays, salud, a matarme con la vida vos seays la mal venida. Yo pensaua ya gozar de mí riendome sin vos e que os ybades con Dios por dexarme reposar, mas pues que quereys tornar donde os tienen aborrida vos seays la mal venida.

Pues assi estuuieron todos aquel dia en diuersas cosas hablando, assi de lo que en el juego de cañas hauia pasado como de las damas y señoras que en Virgiliano hauian estado aquellos dias y de los caualleros assimesmo y de muchas cosas que hauian passado. En especial le recitó la egloga que Flamiano habia representado, de que Vasquiran holgó en mucha manera. E assi a la noche hauiendo cenado, Felisel lo dió la carta que le traya, porque hasta alli no se la hauia dado, la qual dezia en esta manera.

CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN

Verdaderamente, Vasquiran, tus cartas me desatinan porque quando miro en ellas el encarecimiento de tu daño me parece grande, quando considero la causa dél lo juzgo pequeño. Pero en esta carta tuya postrera he conocido en las cosas que me escribes lo que te engañas, en especial en quererte hazer ygual en el martirio con Petrarca y Garcisanchez. Si supiesses de quan lexos vas errado, maravillarte yas por cierto. Los tiros de su combate muy lexos hizieron los golpes de donde los tuyos dan. De virgines y martires ganaron ellos la palma si bien lo miras, que no de confessores de sus vitorias como tú hazes. Si gozo ellos han hauido, en la muerte lo habrian; que en la vida nunca lo houieron. Mi dolor sintieron e tu gozo ignoraron. Claro está segun muestran las liciones del uno e los sonetos del otro, e quanto ambos escriuieron, porque de ninguno dellos leemos sino pesares en la vida, congoxas y dolores en la muerte; desseos, sospiros, ansias apassionadas, cuydados e disfauores e desesperados pensamientos; quando quexando, quando plañendo, quando pidiendo la muerte, quando aborreciendo la vida. Destos misterios dexaron llenos de tinta sus papeles e de lastimas su memoria, estos hizieron sus vidas llenos de pena e sus fines tan doloridos; con estos que son los males do mis males se engendran, con estos que fueron martirizados como yo lo soy; verdad es que de dias vencieron como tú a quien de amor y fe vencidos los tuvo e los hizo viuir desseando la muerte con mas razon que tú la desseas. Assi que mira lo que por la boca escriuiendo publicaron e conoceras lo que en el alma callando encubierto suffrieron, e mira si hallarás en ellos vn dia de victoria como tú plañes doze años de gloria que dizes que perdiste. Yo digo que los ganaste, mas hate parecido a ti que la fortuna te era obligada a tenerte queda la rueda en la cumbre del plazer; yo te prometo que si de sus bienes no te houiera hecho tan contento, que de sus males no fueras tan quexoso sin razon, como estos e yo lo somos. Tambien me escriues como soñaste que viste en vision tu alegria, tus placeres, tu descanso, tu consentimiento, tu esperança, tu memoria, tu desseo; beato tú que primero las gozaste en la vida y en la muerte las ensueñas, yo te prometo que avnque mi placer, ni mi alegria, ni mi descanso, ni mi contentamiento, ni mi esperança yo los encontrasse a medio dia, que no los conociesse pues que nunca los vi; mi desseo y mi memoria no me los cale soñar, que velando me hazen soñar la muerte sin dormir cada hora. Tambien me escribes que viste á Violina e te habló, e quexaste dello, ¿qué te pudo hazer viuiendo que muerta no te quiere oluidar? No me alegraré yo de lo que tú, que ni agora en vida ni despues de mis dias acabados de mi tuuo memoria ni terná, no digo de verme que es impossible, mas avn de pensar si soy en el mundo. Contentate pues, recobra tu juyzio, no des mas causa para que las gentes te juzguen, no corrompas la reputacion de tu fama, ni el agudeza de tu ingenio con tan flaca causa, dando lugar a tu dolor que de pesar te haya de tener tal que á ti pierdas e a mi no ayudes, pues que vees que mi vida penando se consume; sino te voy a ver es por la necesidad que tengo que a verme vengas. Lo qual te pido que hagas tanto caramente quanto rogartelo puedo, porque avnque soledad busques para tu descanso, la compañia de mis sospiros te la dará, e con la mucha confianza que de ti tengo quedo con tu vista esperando la respuesta glosando esta cancion:

Sin remedio es mi herida pues se cansa quando os veo y en ausencia mi desseo más dolor me da en la vida. ¿Qué remedio haurá en mi pena si veros fue causa della y el dolor de mi querella vuestra ausencia lo condena? de suerte que no hay salida para mi, ni yo la veo, pues veros é mi desseo son el cabo de mi vida.

LO QUE VASQUIRAN ORDENÓ DESPUES DE LEYDA LA CARTA, E COMO SE PARTIO PARA NOPLESANO.

Otro dia Vasquiran despues de leyda la carta de Flamiano, de gran mañana se fue a caça de ribera y lleuó a Felisel consigo, al qual despues de hauer volado una pieça del dia le dixo tomandole aparte: Ya sabes, Felisel, como tengo deliberado de yr a ver a tu señor, porque pues mis congoxas no bastan para acabarme quiças las suyas lo haran; quissiera tenerte comigo para lleuarte por el camino para mi descanso e no es cosa que hazerse pueda por la necesidad que Flamiano tiene de ti, en especial con mi yda e tambien porque no seria razon tomalle impensado, assi que más eres allá menester para seruir a Flamiano que no acá para mi plazer pues no le tengo, assi que mañana te parte y darle has aviso, e pues que yo allá sere tan en breue, no le delibero escriuir sino que solamente de mi parte le digas que si su señora le ha mostrado sospirar que consigo aprendera bien á llorar; e assi hablando se tornaron a Felernisa. Otro dia Felisel se partió e llegado que fue á Noplesano fizo saber a Flamiano la venida de Vasquiran. Sabido que Flamiano la houo mandó aparejar dentro en su posada vn aposento para Vasquiran, el qual se contenia con vn jardin que en la casa hauia el qual mandó adereçar conforme a la voluutad e vida del que en el hauia de posar.

LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE PARTIDO FELISEL HASTA LLEGAR A NOPLESANO

Partido Felisel, Vasquiran deliberó de yr aquel camino por mar e mandó fletar vna muy buena naue de las que en el puerto hauia, e mandó meter en ella las cosas que hauia necessarias para el camino, y embarcar la ropa e caualgaduras que deliberaua lleuar; e assi partia á su heredad ante de embarcar por visitar la sepultura de Violina. Llegado alli vna tarde mandó sobre la tumba pussiesen un titulo con esta letra:

Aqui yaze todo el bien que mal me haze.

E assi mandó dar orden en todo lo que en ausencia suya deuia hazer assi en el concierto de la casa como en los officios de la capilla, e assi despidiendose a la partida hizo esta cancion a la sepultura:

Pues mi desastrada suerte contigo no me consiente, quiero ver si estando ausente pudiesse hallar la muerte. Lo que mi viuir querria es no verse ya comigo porque yo estando contigo más contento viuiria, e pues que veo qu'en verte mi pena descanso siente, cierto so que estando ausente no verna buscar la muerte.

Otro dia se tornó a Felernisa e queriendo partirse para Noplesano mandó poner sobre el portal de su casa un titulo que dezia:

Queda cerrada la puerta que la muerte halló abierta.

Aquesta noche mandaron embarcar sus servidores, él se embarcó ante que fuesse de dia por escusarse de la importunidad de las visitaciones e de los que al embarcar le houieran querido acompañar, hauiendo empero visitado algunas personas principales a quien la raçon e alguna obligacion le constriñia. Pues siendo ya embarcado queriendo la naue hazer vela ante que amaneciese, hizo esta cancion:

El morir vino a buscarme para matar mi alegria, e agora que yo querria no me quiere por matarme. El me vino a mi a buscar teniendole aborrecido e agora que yo le pido no le halla mi pesar, assi que haurá de forçarme a buscalle mi porfia pues veo que se desuia de mi para más matarme.

Hecho que houo vela la naue, en pocos dias fueron a vista de la tierra de Noplesano, e por hauer tenido algo el viento contrario hallaronse algo baxos del puerto, e no podiendole tomar acordaron por aquella noche de surgir en vna costa que está baxo de dicho puerto a quarenta millas de Noplesano, la qual es tan aspera de rocas e peñas e alta montaña que por muy pocas partes se puede andar por ella a cauallo, empero es muy poblada de jardines e arboles de diuersas maneras, en especial de torongeros e sidras e limones e toda diuersidad de rosas, e muchas caserias assentadas por lo alto de las rocas; e a la marina hay algunos lugares e vna gentil cibdad que ha nombre Malhaze de donde toma el nombre la costa. Pues assi llegados, la naue surgió en vn reparo del viento que venian muy cerca de tierra, en el qual lugar, ya otra vez hauia estado Vasquiran trayendo consigo a Violina hauia mucho tiempo. Pensar se puede lo que Vasquiran sentiria viniendole a la memoria, la qual le renouo infinitos e tristes pensamientos los quales le sacauan del coraçon entrañables sospiros e infinitas lagrimas, las quales porque mejor e mas encobierto derramallas podiesse, con una viuela en la mano, de la nao se salio e sentado sobre una roca muy alta que la mar la batia, debaxo de vn arbol començo a cantar esta cancion:

No tardará la vitoria de mi morir en llegar, pues que yo vi este lugar qu'era tan lleno de gloria quanto agora de pesar.

Yo vi en toda esta riuera mill arboles de alegria, veola agora vazia de plazer de tal manera que me da la fantasia qu'el dolor de su memoria ya no dexará tardar mi morir de no llegar para darme tanta gloria quanto m'a dado pesar.

Estando alli assi cantando e pensando acordose que en aquel mismo lugar hauia estado, quando por alli passaron él e Violina e otras señoras que en la naue venian, toda vna tarde a la sombra de aquel arbol jugando a cartas e razonando, e hauian cenado con mucho plazer mirando la mar, e assi acordandose dello començo a cantar este villancico.

Di, lugar sin alegria, ¿quién te ha hecho sin plazer que tú alegre solias ser? ¿Quién ha hecho tus verdores e tus rosas e tus flores boluer todas en dolores de pesares e tristuras, quién assi t'a hecho ascuras tus lumbres escurecer que tú alegre solias ser?

Passada parte de la noche, ya Vasquiran recogido en la naue, con el viento de la tierra hizieron vela e llegaron a hora de missa al puerto de Noplesano. Mandó Vasquiran que ninguna señal de alegria la naue en la entrada hiziesse de las que acostumbran hazer. Sabido Flamiano por un paje suyo que de unos corredores de su casa vio la naue entrar, lo que en la entrada hauia hecho, penso lo que podía ser, e con algunos caualleros mancebos que con él se hallaron, sin más esperar junto con ellos al puerto se vino, e llegaron al tiempo que la naue acabaua de surgir, e assi todos apeados en vna barca en ella entraron e hallaron a Vasquiran que se queria desembarcar. E assi se recibieron con mucho amor e poca alegria. Estando assi todos juntos teniendo Flamiano a Vasquiran abraçado, en nombre de todos ellos le dixo: Vasquiran, a todos estos caualleros amigos tuyos e señores e hermanos mios que aqui vienen o son venidos a verte, no les duele menos tu pesar que a mi; con tu vista se alegran tanto como yo. Al qual él respondió: Plega a Dios que a ti e a ellos haga tan contentos con la vida, como a mi con la muerte me fazia. Al qual respondio el marques Carlerin: Señor Vasquiran, para las aduersidades estremó Dios los animos de los caualleros como vos, pues que no es menos esfuerzo saber suffrir cuerdamente que osar venzer animosamente. Vasquiran le respondio: Verdad es, señor marques, lo que dezis, pero tambien hizo Dios a los discretos para saber sentir las perdidas, como a los esforçados para gozarse de las ganancias de las vitorias, e no es menos virtuoso el buen conocimiento que el buen animo, ni vale menos la virtud por saber bien doler, que saber bien sofrir e osar bien resistir.

E assi razonando en muchas otras cosas semejantes, salieron de la naue, e todos juntos vinieron a la posada de Flamiano donde hallaron muchos caualleros que los esperauan, e todos juntos alli comieron hablando de muchas cosas. E assi aquel dia passaron en visitas de los que a ver vinieron a Vasquiran y de muchos señores que a visitar le embiaron.

LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE LLEGADO Á NOPLESANO

Otro dia despues de hauer comido, Vasquiran acordo de yr a besar las manos a la señora duquesa de Meliano e a Belisena, e despues al visorey e al cardenal de Brujas e a la señora princesa de Salusana e a algunas otras personas que sus estados e la raçon lo requeria. E assi acompañado de algunos mancebos que con él e con Flamiano se hallaron, hauiendolo hecho saber a la señora duquesa se fueron a su posada, y yendo por el camino, Flamiano se llegó a Vasquiran e le dixo: agora ymos en lugar donde tú de tus males serás consolado e yo de los mios lastimado. Al qual respondio Vasquiran: mas voy a oyr de nueuo mis lastimas; tu vás a ver lo que desseas; yo recibire pena en lo que oyre; tú recibiras gloria en lo que verás. Assi razonando llegaron a la posada de la señora duquesa, a la qual hallaron en vna quadra con aquel atauio que a tan gran señora siendo uiuda se requeria, acompañada de la señora Belisena su hija, con todas las otras damas e dueñas de su casa. E como las congoxas de los lastimados con ver otros llagados de su herida no pueden menos de no alterar el dolor de las llagas, alli hauiendo sido esta noble señora vna de las que con más raçon de la aduersa fortuna quexarse deuia, uiendole perder en poco tiempo el catolico abuelo, la magestad del serenissimo padre, el clarissimo hermano en medio del triunfo mas prospero de su gobierno reynando, e sobre todo el ylustrissimo marido tan tiranamente de su estado e libertad con el heredero hijo desposseidos, de manera que no pudo menos la vista de Vasquiran hazer que de mucho dolor su memoria no lastimasse, e verdaderamente ninguna de las que viuen para ello mas raçon tiene.

Pues assi llegados, hauiendo Vasquiran besado las manos a la señora duquesa, e a Belisena hecho aquel acatamiento que se deue hazer e a todas las otras señoras e damas, despues de todos sentados, la duquesa començó de hablar en esta manera.

LO QUE LA SEÑORA DUQUESA HABLÓ A VASQUIRAN EN PRESENCIA DE TODOS; E LO QUE VASQUIRAN LE RESPONDIO E ALLI PASSÓ.

Vasquiran, por vida de mi hija Belisena qu'es la mas cara cosa que la fortuna para mi consuelo me ha dexado, que considerado el valor e virtud e criança tuya, y el amor e voluntad que al duque mi señor, que haya santa gloria, e a mi casa siempre te conoci tener, sabido tu perdida tanto tu daño me ha pessado, que con los mios ygualmente me ha dado fatiga. Esto te digo porque conozcas la voluntad que te tengo, lo que consolarte podria remitolo a ti pues te sobra tanta discrecion para ello quanto a mí me falta consuelo para mis males.

Vasquiran le respondio: Harto, señora, es grande mi desuentura quando en tan alto lugar ha hecho señal de compasion, mas yo doy gracias a Dios que me ha hecho tanto bien en satisffacion de tanto mal qu'en tan noble señora como vos e de tan agrauiados males combatida mi daño haya tenido cabida o lugar de doler; lo que yo señora siempre desseo vuestro seruicio Dios lo sabe; lo que en vuestras perdidas yo he sentido ha sido tanto que el dolor dellas tenia ya en mí hecho el aposento para quando las mias llegaron.

En esto y en otras cosas hablando llegó el tiempo de despedirse, en el que nunca Flamiano los ojos apartó de Belisena. Pues siendo de pies ya de la duquesa despedidos, Vasquiran se despidio de Belisena a la qual dixo: señora, Dios os haga tan contenta como vos mereceys e yo desseo, porque ensanche el mundo para que sea vuestro y en que mi pesar pueda caber. Al qual ella respondio: Vasquiran, Dios os dé aquel consuelo que con la vida se puede alcançar, de manera que tan alegre como agora triste podays viuir muchos dias. E assi la señora Yssiana se llegó a ellos e muy baxo le dixo: señor Vasquiran, esforçaos, que no juzgo menos discrecion en vuestro seso que dolor en vuestro pesar; la fortuna os quitó lo que pudo, pero no la virtud que en vos queda que es más.

Señora, dixo Vasquiran, plega á Dios que tanta parte os dé la tierra quanta en vuestra hermosura nos ha dado de lo del cielo, pues que está en vos mejor aparejado el merecer para ello que en mí el consuelo para ser alegre. Bien sé yo que si posible fuera que en mí pudiera hauer remedio para mi tristeça, el esperança de vos sola la esperara.

Al qual respondio la señora Persiana: Vasquiran, por la compasion que tengo de ver vuestra tristeça, quiero consentir que me siruays e sin perjuizio mio yo hare que perdays mucha parte de vuestra passion con mis fauores.

Assi tornado a la señora duquesa se despidio con todos aquellos caualleros que con él hauian venido, e quedose alli el marques Carlerin. De alli se fueron a visitar al señor visorey con el que hallaron al cardenal de Brujas y el cardenal de Felernisa, los quales todos con mucho amor le recibieron. El restante de lo que alli passó, por abreuiar aqui se acorta. Assi se tornaron á su posada. Otro dia fue a besar las manos a la reina Noplesana e a su madre, e despues a otras muchas señoras que a la sazon en Noplesano se hallaron.

LO QUE DESPUES DE LAS VISITACIONES E HAUER REPOSADO ALGUNOS DIAS, ENTRE FLAMIANO Y VASQUIRAN PASSÓ SOBRE SU QUESTION

Estando vn dia acabado de comer Vasquiran e Flamiano en vna huerta de su posada acostados de costado sobre vna alfombra debaxo vnos naranjos, comemço Vasquiran en esta manera de dezir. No quiero, Flamiano, qu'el plazer de nuestra visita con su plazer ponga silencio en nuestra question a sus pesares, porque tanto por dalle fin a nuestra question soy venido, quanto por verte; a tu postrera carta no respondi por hazerlo agora. Muchas variedades he visto en tus respuestas assi de lo que en mi contradizes como de lo que en ti manifiestas, en especial agora que a Belisena he visto, e digo que todo el fin de tu mal seria perder la vida por sus ameres; digote vna cosa, que si tal perdiesses el más de los bien auenturados te podrias llamar, ¿pues si tu muerte seria venturosa, tu pena no es gloriosa? claro está. Todas las cosas que me has escripto en cuenta de tus quexas, agora que lo he visto juzgo en cuenta de tus glorias; quando nunca más bien tuuiesses de verte su servidor es mucho para hacerte ufano, quanto más que tus ojos la pueden ver muchas veces, que más bien no le hay. Quantas cosas me podrias encarecer de los males que pregonas no son nada, por que Quiral en tu egloga te ha respondido lo que yo podria; digote vna cosa, que te juzgo por mas dichoso penando en seruicio suye que no si alegre te viese sin seruilla. Si assi supiesses tú suffrir contento tu pena como supiste escoger la causa della, ni comigo competerias como hazes, ni yo te reuocaria como hago. No plega a Dios que mi mal sepas a qué sabe, ni de tu pena sanes porque viuas bien auenturado. Mirado el lugar do tu desseo e voluntad possiste, de todo lo possible gozas; visto lo que quexas, todo lo impossible desseas. Visto lo que yo perdi no hay mas bien que perder; visto lo que yo desseo no hay mas mal que dessear, pues que al fin con la vida se acaba todo.

A todas las cosas que me has escripto te he respondido; a lo que agora me querras dezir tambien lo verás, oyrte quiero.

RESPUESTA DE FLAMIANO

Vasquiran, todo quanto hasta agora en mis cartas y de palabra te he escripto y enbiado a dezir, en dos cosas me parece que consiste. La vna, ha sido parecerme que quexas mas de lo que deues e que no perdiste sino que se acabó tu plazer, e que demasiado estremo dello muestras. La otra ha sido que mi mal es mayor qu'el tuyo. Agora quiero que despacio juntos lo determinemos, e quiero començar por mí. Dizesme que las virtudes e merecimientos de Belisena con quantas excelencias en ella has visto, me deuen hazer ufano y contento, e que si por ella perdiesse la vida seria bien auenturado, e que no puedo mas perder, e que cada hora la veo, que no hay más bien que perder e que desseo lo impossible y gozo lo possible. ¿Cómo se podra hazer que las perficiones de Belisena si estas mismas encienden el fuego do m'abraso hagan mi pena gloriosa? quanto más de su valer contento, más de mi remedio desconfio, e si como dizes por ella la vida perdiesse, bien dizes que seria bien auenturado, mas no la pierdo y muero mill vezes cada hora sin que agradecido me sea; el bien que me cuentas que por su vida gano, es todo el mal que cada hora renueua mis males, pues que para más no la veo de para mis pesares. Pues mi desseo es impossible, ¿qué bien puedo hauer que sea lo posible como tú dizes? A mi me pareze que el fin de todas las glorias está en alcançarse e no en dessearse, porque el desseo es un acidente que trae congoxa, e quanto mayor es la cosa deseada mayor es la congoxa que da su desseo; ¿pues cómo me cuentas tu a mi el desseo por gloria siendo él mismo la pena? Visto estar claro que de todas las cosas e desseos se espera algun fin, de todos los trabajos se espera algun descanso. Todos los desseos se fundan sobre alguna esperança, porque si cada cosa destas esta causa no la caussase, no ternia en si ninguna razon, pues que no tuuiesse principio donde naciesse no ternia termino do acabase, pues no teniendo principio ni cabo consiguiente caduca seria. Pues luego si mi desseo es impossible y es grande y grande la pasion que me da, ¿qué cuenta haura en mi mal? no otra sino que no hay remedio para él? Pues si el remedio le falta, el mio es grande, que el tuyo no.

RESPUESTA DE VASQUIRAN INTERROGANDO Á FLAMIANO

Bien me plaze hauerte oydo lo que dizes. Veamos agora, Flamiano, ¿tu mal e tu passion no es e nace del demasiado amor que a Belisena tienes? Si. Tú no dizes qu'el bien que la quieres en estremo te trae en lo que estas? Si. Tu desseo que es galardon de tus seruicios? Si. Y este galardon que desseas que se ver cumplida tu voluntad? Si. De qué te quexas, de que su voluntad va lexos de lo que la tuya queria? Si. Tú no quieres, segun dizes y es razon, más a ella que a ti? Si. Pues desta manera o tú no sabes lo que quieres o es falso lo que dizes. No dizes, como es, que en ella está el fin e medio comienço de toda la virtud, e nobleça e perficion? Si. Pues si tal es, como es, e tu voluntad e desseo fuessen buenos, no desconformaria dello su voluntad, por consiguiente, o ella no es qual tú dizes, o tu desseo es malo; si es malo, ¿cómo dizes que bien la quieres e le desseas mal? Hagamos agora que tu voluntad fuesse buena y la suya buena como es, no dizes que la quieres mas que a ti? Pues si más que a ti la quieres, razon es que quieras más lo qu'ella quiere que lo que tú quieres, pues si lo qu'ella quiere, quieres, no ternás de quexarte; no teniendo quexa no ternás mal, no teniendo mal, ganado haure yo la question.

FLAMIANO A VASQUIRAN

No me contenta lo que dizes porque no satisfaze a lo que digo; yo te digo que ninguna cosa se haze sin esperança de algun fin, como vemos claramente. Dexando agora lo de arriba que no es razon que en ello hablemos, pero en lo de acá; ¿porqué seruimos al rey a quien deuida obligacion nos obliga? ¿no le seruimos por lo que somos obligados? Si. Si pues le somos obligados, ¿porqué nos quexamos si de nuestros seruicios algun seruicio no nos haze, e si de nuestros fauores algun galardon no alcançamos? Y por consiguiente de nuestros mismos padres lo mismo queremos e si no lo hazen lo mismo quexamos, y aun como el vulgo dize, a los santos no querria seruir si galardon no esperasse, pues para seruir a estos no nos fallesce amor, pero si satisfecha no es nuestra voluntad no nos falta quexa, e quanto mal nuestros seruicios e voluntad han sido, tanto más nos da pena e congoxa lo poco que nos es agradecido. Luego ¿qué hare qu'en satisfacion de lo que bien quiero soy aborrecido que es el mayor mal, en pago de mis seruicios e passion no alcanço mas de disfauores, menosprecios, desdenes e mill ultrajes? Pues si mi querer no puede mudarse, mi passion no puede afloxar, esperança de más no la espero, remedio no le hay ni le hallo, qué mayor mal quieres quel mio?

VASQUIRAN A FLAMIANO

Harto es poco tu mal si más razon no tienes de la que dizes para él; muy lexos van tus palabras e razones de tus congoxas, pero o hagamos que sea como dizes, o llevemos las cosas por razon; digamos lo que dizes que sea razon, que sin la razon que nos obliga seruir al rey deuamos esperar mercedes e satisfacion de nuestros seruicios e hagamos ygual este seruir con lo que a Belisena sirues; yo quiero que assi sea como dizes e ansi te mostraré como en una manera no tienes razon de quexarte y en otra te mostraré como eres satisfecho. Digo que no has razon desta manera. Los seruicios que tú al rey hazes en que le sirues? O le sirues en sus guerras y conquistas en guarda e defension de su persona y estado, o en acrecentamiento de sus reynos con peligro de la tuya, o le sirues en la paz acompañandole e siguiendo su corte con mucha costa que te cuesta, de manera que todos tus seruicios son buenos e merecen hauer bien. Pues veamos a Belisena si la sirues en nada de esto. Digo que no. ¿Pues en qué la sirues? ¿Sabes en qué? En apocar su honrra, en alterar su fama, en poner en juyzio de mal sospechantes su bondad, en todas las cosas que peor juyzio le pueden hazer, en dessear por tu bien su mal, o por tu voluntad su mengua. Y quiereslo ver? El mayor bien e mas honesto que en tu desseo pudiesse hauer seria que sin cargo alcanzasses lo que de otra dama que ygual te fuesse alcançar podrias; pues eso no se podria hazer sin que ella de su estado al tuyo baxase, luego mal le desseas. Podrias dessear que Dios te subiesse a tanto que ygual le fuesses? La pena que desto recibirias no te la da ella sino lo que en ti falta. Luego sin razon te quexarias. Tornando al proposito digo que si al rey siruiesses en cosa que le perjudicasse, ni él te lo deueria agradecer, ni tú quexarte de su ingratitud. Pero aun de otra manera digo que eres satisfecho de lo que te quexas; bien sabes tú que hay muchas maneras de seruicios en las quales hay algunas que en la misma obra dellas está el galardon, estas son aquellas de que obrandolas ganamos honrra, pues que esta es la cosa mas desseada como sea señalarse el hombre en una batalla de campo o de tierra, en otra semejante afrenta hecha en seruicio de señor o persona tal o de que el que la haze, assi por señalarse, como por la calidad de aquel a quien sirue, queda honrrado. Pues parecete a ti que solo este nombre sea poca gloria e fama e honrra? tú sabes que es mucha ser seruidor de quien eres siendo más publico que oculto, no pueden tanto merecer tus teruicios que esto no sea más; no seran jamas tan grandes tus passiones e tormentos que esta gloria mayor no sea; ningun dia puedes tanto penar que su vista no te dé mas descanso, ninguna congoxa te puede dar tu desseo que tu pensamiento no te dé mayor gloria. Mi mal es de doler por que en él no hay remedio; en los plazeres agenos yo peno; en las passiones e males de los otros, los mios se doblan, y esto te basta para que esta question baste, e acabo.

RESPUESTA DE FLAMIANO

Poco a poco me echarias de la tierra con tus argumentos de logico, ante que lo fagas quiero tornar al comienço de nuestra question e digo que nunca mis males menos de grandes los senti, ni nunca los tuyos más de pequeños los juzgué; desta manera que a mi se me figura como nunca otra cosa conoci, que mal es que ningun mal con el mio se yguala.

La lengua es vn instrumento en qu'el dolor del coraçon suena, e desta manera la mia haze el son que oyes. A ti como el plazer has perdido figurasete que tienes mucha raçon e que pues que la raçon es mucha que la causa es grande; assi que te quexas como quien mucho bien ha perdido, yo me quexo como quien mucho mal ha passado e passa y el bien nunca vió. Pues si tú has habido bien e grande, yo mal e grande, tú has sabido qué es bien, yo sé que es mal; agora tú sabes qué es bien e mal; yo mal e mal; claro está qué más mal es el mio que el tuyo. A mi me parece qu'es tanta mi pena que con el más penado trocaria, creyendo que no es tanta la suya. Tú goçando tu bien tan contento estauas, que con el más gozoso no trocaras, creyendo que no hauia más bien que goçar. Yo querria saber a qué sabe por juzgar tu perdida quanto es grande, porque a mi se me figura que el mayor daño mio es el mal con que tú lo hazes menor, diziendo que pues nunca tuve bien, que no puedo sentir qué es mal; yo digo que harto mal es saber qué es bien, despues passar mal, pero mayor es nunca saber qué es sino mal, y aun te digo vna cosa, pues los consuelos que tú me das bastarian para vn rustico que nunca de ningun bien gozó e poco del le pareceria mucho, o para un grosero que en su entendimiento no entra ni lo que dessear se deue, ni lo que penar se puede, que este con cualquier cosa que le acaeciesse seria satisfecho como tú quieres que yo haga, pero para mi que desseo lo que dessearse puede de bien e padezco lo que padecer se puede de mal, no me parece que yerro como dizes, ante que tengo raçon de llorar de mis males su dolor e de los bienes agenos su enuidia. E assi estó puesto en el estremo que vees para no poder venir en conocimiento de tu raçon, porque todo lo que hablamos tiene dos sentidos; tú les das el que te parece ó sientes, yo les doy el que parece o siento, e assi seria insoluble nuestra porfia. Ponerla en manos de quien la determine no la consiente su causa, mejor seria dexarla suspensa.

RESPUESTA DE VASQUIRAN

No quiero, Flamiano, que suspensa quede, sino que se determine e que tú seas el juez, e no quiero sino en breve darte la determinacion que has de hazer, y es que juzgues qual de nosotros más mal padece, que esto es todo el fin desta question. Tu mal no puede ser mucho sino siendo grande el amor que a Belisena tienes, e si tal no es, no es tal tu mal como dizes. Si tal no es, como dizes, fingido seria, e assi seria mayor el mio. Pues si tú quieres mucho como yo creo e creo que tu passion es grande, mas digo que la mia es mayor. Tú dizes que querrias saber a qué sabe mi mal por mejor juzgarlo; bien sé que no lo dizes por lo que agora yo padezco sino por lo que he gozado. Mal has hablado, porque no podrias saber lo vno e lo otro sino passando por todo, pero pues que dicho lo has, sobr'esto quiero hazerte juez de la causa. Hagamos agora que la uentura te ayudasse para que de Belisena gozasses ni mas ni menos que yo de Violina; que tu gozo y el tiempo e vuestras voluntades conformes fuessen tanto e con tanto contentamiento como el nuestro fue, con tal condicion que Dios dende agora te contentasse, e que a cabo de otro tanto tiempo tu señora en tu poder muriesse en tu presencia y tú sin ella quedasses como yo sin la mia he quedado qual me vees, aceptarlo yas? Di la verdad e conoceras que si mi gozo fue grande, que mi mal es grande, e que si tú agora tan gran gozo alcançabas que seria mayor tu bien que agora es tu mal; pues desta manera quando tan gran bien perdiesses, quál seria mayor mal, el que entonces sentirias en perderlo, o el que agora sientes en dessearlo? No te quiero mas dezir; juzga lo que querras, que si esto niegas, quanto has dicho negarás e seria fengido de lo que padeces.

RESPUESTA DE FLAMIANO

Mejor seria, Vasquiran, qu'esta question no houiessemos començado, que no que a este paso houiessemos llegado, porque temo que la ponçoña de nuestras passiones nuestras amistades alteren.

No puedo responderte a esta partida porque en mi boca no puede caber tal raçon, ni quisiera que en la tuya houiera cabido; no ha hecho Dios los dias de Belisena para que en nuestras lenguas termino les pongamos, no por comparacion como agora has hecho. Baste esto, que todauia me parece segund lo que siento que es verdad lo que digo; creo que lo mismo hazes. El mal de los infernados tenemos, qu'el menos penado trocaria con el que más pena, juzgando mayor la suya que la del otro; yo me refiero a lo que he dicho e tú no menos. Dexemos nuestro processo abierto, determinenlo los que lo leyeren, pues que ya está determinado que cada vno de nosotros tiene tan poca alegria, que no nos cabe llorar duelos ajenos.

Mudemos la platica en otras cosas, que pues que tan poco plazer tenemos, pesar no nos faltará sin que le busquemos. Bien sé que sabes que tu mal más que a nadie me duele, bien sé que mi descanso mas que otro lo desseas. El dia que fuymos a casa de la señora duquesa me parece que te vi hablar con la señora Yssiana; no me soy acordado agora de pedirte qué passaste con ella; agora que me acuerdo, te aviso que te guardes, que tiene mala mano. Podria ser que si mucho la mirasses, que como agora de tu mal plañes que del mio llorasses, e quiça entonces juzgarias de nuestra question lo que agora no conosces.

RESPUESTA DE VASQUIRAN

Bien sabia que a tal estrecho te hauia de traer como has llegado. En tu alteracion conozco lo que en mi passion conoces, hacerte quiero contento, mudasme de nuevas, quiero te responder a lo que pides. Lo que con essa señora passé, fue que hallandome la señora Belisena, ella se llegó con nosotros e dixome que me esforçase e me allegrase, que no juzgaba menos discrecion en mi seso, que dolor en mi pesar, e que la fortuna me pudo quitar lo que pudo, pero no la virtud que en mí quedaua que era más. Yo le respondi que Dios le diesse tanta parte del bien en la tierra, quanto de su hermosura le hauia dado de la del cielo, pues que estaua en ella más aparejado el merecer para ello, que en mí el consuelo para ser alegre, e que bien sabia yo que si possible fuera que en mí pudiera haber de remedio para mi tristeça esperança, que della a solas la esperaua, pero que no solo me faltaua remedio, mas esperança dél. Respondiome que no hauia cosa sin remedio viniendo, e que lo mucho que le dolia verme tal, y el desseo que tenia de verme con menos tristeça le offrecia a consentirme que la siruiesse, e que dello seria contenta, e que assi me aceptaua por su seruidor con prometimiento de fauorecerme de manera que sin perjuicio suyo que algo de mi congoxa afloxaria. Yo le respondi que lo hauia por impossible. E por no poderle más responder al presente, la enbié despues estas coplas sobre el caso mesmo.

COPLAS QUE VASQUIRAN EMBIÓ A YSSIANA SOBRE QUE LE MANDÓ QUE LE SIRUIESSE

Tan llagada está mi vida de los males de mi mal que por ser la causa tal no ay do quepa otra herida, de manera que si mi mal tal no fuera, solo veros me forçara de quereros por cuya causa viuiera. Mas estoy como el herido que la raçon e natura le descubren en la cura no poder ser guarecido, bien que cierto vuestra beldad e concierto daran vida a quien la tenga perdida, pero ya passo de muerto. Porque si'l morir recrece do la vida se dessea, con la muerte se pelea pues llegado s'aborrece, pero quando vive el viuo desseando s'el morir, aquel tal es de dezir que es más que muerto penando. Desta suerte, dama, muestro, siendo vuestras gracias tales, que la sobra de mis males no m'an dexado ser vuestro, ni soy mio, porque mi franco albedrio es verdad que no'stá en mi libertad mas está en el daño mio. Pues si vos no me sanays yo no quiero guarecer, no quiero querer poder aunque vos, dama, querays; ¿sabeys porqué? Porque ya murió mi fe, e pues no es viua no será jamas captiua sino de quien siempre fue. No, porque mi desuentura con su mucha crueldad a mi fe e mi libertad las metió en la sepultura con aquella por quien viue mi querella assi penando, yo la muerte desseando más que no viuir sin ella.

LO QUE SE CONCERTO ACABADO LA HABLA ENTRE ELLOS DOS

Assi pussieron silencio por entonces en su contienda, mudando en otras cosas su passatiempo, e dende a pocos dias, estando vn dia sobre tabla razonando el vno con el otro, Flamiano con muy ahincados ruegos rogo a Vasquiran que quissiese ser contento que los dos tuviessen vna tela de justa real, pues que avnque cosa de fiesta e plazer fuesse para los atribulados del mal que ellos lo estauan, tanto para publicar sus apassionados dolores daua aparejo como a los alegres e contentos de plazer les abria camino. Porque no holgauan menos los vnos en manifestar su mal, que los otros en publicar su bien con sus intenciones, e que en esto no solo él haria señalada gracia e merced, mas aun a todas las damas haria gran seruicio. A lo qual Vasquiran le respondio: Verdaderamente, Flamiano, más aparejo hay en mi para llorar como vees, que no para justar como quieres, pero pues que el amistad nuestra me forço en tal tiempo venir a verte, e el amor que te tengo me obliga a complazerte en todo lo que possible me será. Assi que ordena lo que te parecera, que de aquello sere contento, no en esto que es poca cosa, mas donde la vida e honrra en todo peligro se pussiese lo seria. En especial que yo recibo tanta pena en ver la que con la mia te doy, que desseo hallar algo con que te pueda complazer. Flamiano agradeciendoselo mucho, respondio: Si tan complido te hiziera la fortuna de ventura como de virtud, jamas viuieras descontento. E assi los dos caualgaron disfraçados e se fueron a casa del cardenal de Brujas que era vn notable cauallero e mancebo, e tan inclinado a las cosas de la caualleria, aunque perlado, quanto en el mundo lo houiesse, e assi llegados a su posada, retraydos todos tres a solas, su pensamiento e a lo que eran ydos, le hizieron saber, de lo qual él holgo demasiadamente. Pues en la misma hora, todos tres vestidos de mascara, al palacio del visorey se fueron. El qual con mucho plazer los recibio, e assi todos quatro en la camara de su guarda ropa sentados a vna ventana que sale sobre la mar, hablaron todo el caso porque alli eran venidos, e con mucho contentamiento e plazer fue dello contento. E hauiendo assi estado vna gran pieça de la tarde, los tres se tornaron a casa del cardenal, donde cenaron con muchos otros caualleros que alli acostumbrauan venir a comer, y en la cena se publicó la tela que querian tener, lo qual puso en mucho plazer e regocijo a todos. E hauiendo cenado, en presencia de todos, se ordenó el cartel con las condiciones siguientes e diosse a vn albardan que la pregonasse.

LAS CONDICIONES DEL CARTEL

Dado fue el cartel a vn albardan para que lo pregonasse, el qual con muchos atabales e trompetas e menestriles, fue publicado en todos aquellos lugares que les parecio que publicarse deuia. En el qual cartel se contenian las condiciones siguientes: Primeramente se daua al que mas gentil cauallero a la tela saliesse con paramento e cimera, vna cadena de oro de dozientos ducados. Dauase mas seys canas de brocado al cauallero que con lanças de fiesta mejores quatro carreras haria, e que no pudiesse justar a este prez quien al otro no tirasse, esto es, sin paramentos ni cimera. Dauase mas a la dama que mejor e mas galanamente vestida aquel dia a la fiesta saliesse, vn diamante de cien ducados de peso[288]. Mas al galan que a la noche a la fiesta en casa del señor visorey saldria mejor e mas galan vestido, vn rico rubí. A este precio de la noche los tablajeros tirauan. Fueron juezes de los caualleros el señor Visrey y el principe de Salusana y el almirante Vilander y el conde Camposalado. Juezes de las damas fueron la señora Reyna e Nobleuisa e la señora duquesa de Meliano e la duquesa de Francouiso, todas tres viudas. Tuuose el renque dia de Santiago, que hauia quarenta dias desd'el dia que el cartel se publicó hasta aquel dia. En el qual tiempo todos los caualleros e damas se adereçaron de la manera que adelante se dirá. De lo que en este tiempo se siguio ninguna cosa aqui se cuenta hasta el dia de la tela.

COMO LAS DAMAS SALIERON EL DIA DE LA TELA

En el dia de la fiesta la señora Reyna con sus damas, e la señora duquesa de Francouiso se vinieron a comer con la señora duquesa de Meliano, porque assi juntas se fuessen a la tela, donde houo muchos galanes e muy ricamente vestidos que hasta alli las acompañaron e de alli hasta la tela. De los quales atauios aqui no se haze mencion, saluo que hauiendo comido todas tres caualgaron con sus damas e salieron desta manera. La señora Reyna salio vestida de negro como siempre va; verdad es que en vna gorra y en vnas mangas de vna saya de terciopelo que lleuaua, hauia muchas pieças de oro e joyeles muy ricos e muchas perlas.

Lleuaua vn cauallo blanco con vna guarnicion rica e veynte moços de espuelas vestidos con sayos de grana guarnecidos de terciopelo negro sobre raso amarillo, con jubones de damasco naranjado, vna calça negra e otra azul e amarilla.

La señora duquesa de Meliano salio su persona vestida de negro con vn cauallo morcillo con vna guarnicion de terciopelo negro; doze moços d'espuelas vestidos con sayos morados guarnecidos de raso pardillo. Jubones de raso negro con vna calça negra, otra negra e morada.

La señora duquesa de Francouiso salio vestida de negro. Los moços d'espuelas vestidos todos de leonado.

Salio la señora Belisena con vna saya de brocado raso blanco cubierta de raso negro, cortado todo el raso de vnas cortaduras muy espessas que se hazia dellas vna obra como vnos manojos, atadas todas las cuchilladas con vnos torçales de oro, e de seda encarnada con los cabos hechos de perlas; vn collar de oro hechas las pieças a manera de las cortaduras de la saya, esmaltadas todas las pieças de negro. Hauia en la saya en cada pieça de terciopelo vna pieça de oro de martillo que hazia la obra de las cortaduras, vna gorra de raso encarnado guarnecido de las pieças del collar; vn cauallo blanco con vna guarnicion de plata toda esmaltada con muchos floques de oro y encarnado que salian por las pieças de la guarnicion muy largos. Doze moços d'espuelas vestidos de amarillo y encarnado.

La señora Yssiana sacó vna saya de terciopelo leonado e brocado pardillo hecha a tableros como vn marro; estauan las costuras juntadas con pestañas de tafetan amarillo. Hauia en cada pieça de la seda e del brocado vna cifra trocada de lo vno en lo otro bordadas con cordones de plata. Vna gorra de raso leonado llena de cabos de oro hincados a manera de vn erizo, muy llena con collar de pieças de manera delas cifras.

Sacó la señora Graciana vna saya de raso azul con vna reja encima de terciopelo azul sobre pestañas de raso amarillo, e con vnas lazadas de vnas madexas de hilo de oro que ataua las juntas de la reja. Vna gorra de terciopelo azul llena delas mismas madexas trauadas vnas de otras; vn collar hecho de madexas de hilo de oro tirado muy rico.

Todas las otras damas de la señora duquesa salieron vestidas con saya de raso morado, con barras de brocado negro sobre pestañas de tafetan blanco; con gorras de terciopelo morado con cintas blancas atadas.

Las damas de la señora Reyna que salieron con ella, son: la señora doña Costantina toda vestida de terciopelo negro forrado de damasco negro, acuchillada toda la seda de encima, atada con madexa de seda negra con cabos de oro. Vna gorra de terciopelo negro con muchos joyeles e pieças de oro muy ricas.

Sacó la señora duquesa de Grauisa vna saya de brocado rico a la lombarda, forrada de damasco blanco con vna mantilla de damasco blanco forrada de raso carmesi guarnecida de tres tiras del mesmo brocado sobre pestañas de raso carmesi: vna gorra de raso blanco forrada de raso carmesi acuchillado lo blanco con vnas g. g. de oro esmaltadas. Vn rico collar hecho de las mismas letras muy rico.

La señora Porfisana sacó vna saya de raso blanco con vna gelosia de fresos de oro encima d'ellos puestos sobre pestañas de tafetan leonado, con vn collar muy rico hecho a manera de vna gelosia. Vna gorra de raso blanco con muchas pieças de oro fechas como gelosia.

La señora doña Merlesa de Ricart sacó vna saya de brocado blanco a la francesa, con vnas cortaduras de terciopelo morado a manera de vnas espinas de pescado, forrada la saya de raso morado. Estauan las cortaduras de alto a baxo de manera que la obra que hazia la seda hazia el brocado, con vn collar de la manera de la cortadura. Vna gorra de terciopelo morado con muchas pieças como las del collar.

La señora Angelera de Agustano sacó vna saya de terciopelo negro con muchos fresos de plata puestos en tornos a manera de ondas, muy espessos a manera de puntas, sobre pestañas de tafetan amarillo. Vna gorra de raso blanco con muchos cabos de oro. Vn collar de oro hecho a puntas.

La señora Caronisa sacó vna saya de brocado e terciopelo morado hecha a quartos, abierta por la delantera e costados, forrada de damasco naranjado con las mangas de la misma manera, con vnos torçales de oro e morado que atauan las aberturas, con vnas lisonjas cortadas de brocado en el terciopelo e del terciopelo en el brocado. Vn collar de lisonjas de oro e de rochicler; vna gorra de raso morado llena de lisonjas.

La señora Cantoria Dortonisa sacó vna saya de raso blanco con vna reja de fresos de oro cubierta que hazia toda la saya centellas; en medio de cada centella vna estrella de oro martillo estampada. La gorra dela mesma manera. La saya forrada de damasco morado. Vn collar de centellas de oro grandes, en medio de cada vna, vna estrella de rochicler.

La señora Violesa de Aguster sacó vna saya de brocado de oro tirado con vnas faxas angostas de terciopelo morado por encima sobre pestañas blancas, vna mantilla de raso morado forrado de damasco blanco con faxas anchas del brocado, guarnecida la mantilla con vna gorra de terciopelo carmesi; con muchas pieças de oro. Vn collar muy rico.

Muchas otras damas salieron con la señora reyna, que por abreuiar aqui no se escriuen aunque muy atauiadas fuessen.

Salidas estas tres señoras vino la señora visoreyna, que es una muy hermosa dama, e con ella su hermana qu'es desposada con el hijo del principe de Salusana, e muchas señoras de titulo con ellas.

La señora visoreyna sacó vna saya francesa cubierta todas de vnas alcarchofas de oro de martillo, vna gorra de la misma manera, vn rico collar de alcarchofas, vna guarnicion de vna mula de terciopelo carmesi con vnos fresos de oro en lugar de franjas, chapada de vnas alcarchofas de plata e muchos batientes dorados encima. Diez moços d'espuelas vestidos de morado, de grana e azul turquesado.

Sacó su hermana vna saya de oro de martillo escacado forrada de raso carmesi con vna mantilla de damasco azul guarnecida de vnas pieças de oro de martillo muy ricas a manera de vnas penas. Vna gorra del mismo raso con las mismas pieças.

Salio con la señora visoreyna, la condesa de Camposalado con vna saya de altibaxo carmesi abierta por los costados e delantera, forrada de damasco blanco con vnos fresos de plata e sembrada con vnas visagras de oro; vna gorra de raso carmesi con las pieças; vn rico collar de lo mismo; vna guarnicion de vna mula chapada de las mismas pieças de plata. Los moços d'espuelas con jubones de raso carmesi e sayos de paño naranjado guarnecidos de terciopelo negro, calças coloradas e blancas.

La condesa de Auertino, su hija, sacó vna saya hecha a puntas de brocado rico e raso morado forrada de raso blanco, hauia sobre el morado vnos cardos de oro sembrados; una gorra morada de las mesmas pieças, vn collar rico de lo mismo, la guarnicion de la mula de la misma manera; los moços vestidos de morado e blanco.

La señora princesa de Salusana llego venida la visreyna e con ella su hija Candina e la duquesa de Altamura. Sacó la señora princesa vna saya de terciopelo negro cubierta de vnos alacranes de oro forrada de brocado blanco; vna gorra de raso blanco con las mismas pieças, vn collar de lo mismo, vna hacanea con vna guarnicion rica de lo mismo. Los moços d'espuelas con sayos de terciopelo negro e los jubones de brocadelo morado; vna calça negra, otra morada e blanca.

La señora Candina su hija sacó una saya de terciopelo morado cubierta de chaperia de oro con vnas faxas de brocado assi por la cortapisa y aberturas de la delantera e costados forrada de raso leonado; vna gorra leonada con las pieças mesmas guarnecida; vn collar de bueltas; la guarnicion de la hacanea muy rica, los moços vestidos de raso leonado e terciopelo morado.

La duquesa de Altamura salio en angarillas con vna saya de raso carmesi, vna loba de brocado negro forrada de damasco blanco. La mula guarnecida de terciopelo carmesi, los moços vestidos de terciopelo negro e grana.

Salio con la marquesa de Persiana la señora Mariana de Seuerin, la señora marquesa de Guariano. La marquesa de Persiana sacó vna saya de terciopelo carmesi con vnos fresos de oro de tres dedos de ancho passados por la saya a escaques, de manera que estaua hecha vn tablero; hauia en cada escaque del carmesi vna coluna de oro, la gorra de la misma manera, vn rico collar de colunas, la guarnicion de vn cauallo dela manera de la saya, los moços vestidos todos de amarillo.

La marquesa de Guariano salio vestida de negro. Sacó vna saya de plata tirada escacada con vnas tiras de terciopelo carmesi de tres en tres angostas, e sobre las faxas vnas palmas pequeñas de oro, la saya forrada de raso encarnado, con vn collar de oro muy rico hecho de dos palmas, vna guarnicion de vna hacanea de raso morado con muchas palmas de plata doradas e blancas como batientes.

La marquesa del Lago sacó vna saya francesa, las mangas forradas de oro tirado e por de fuera cubierta de fresos de oro tan espessos que casi cobrían mas de la mitad de la saya; vn rico collar hecho a manera de vnas carrancas, vna guarnicion de vna mula cubierta de plata a manera de collar; los moços vestidos todos de leonado.

Salio con ella la señora Laurencia con vna saya de brocado y raso encarnado hecha a lisonjas, hauia en cada lisonja vna cruz de sant Juan trocada de lo vno en lo otro. Vna gorra de raso amarillo con muchas lisonjas de oro en cada vna, vna cruz blanca esmaltada, vn collar de las mismas pieças, vna guarnicion de vna mula con la obra de la saya.

Salio la señora de la Isla Elpania que primero fue princesa de Saladino e con ella salio la señora Casandra de Beluiso e la señora Ipolisandra. La señora de la Isla sacó vna saya de terciopelo carmesi e raso carmesi hecho a triangulos no grandes e por encima delas costuras vnos fresos de oro angostos; dentro en cada triangulo hauia un triangulo de oro bien releuado, algo mas pequeño; vna muy rica gorra llena de pedreria, vn collar de balaxos muy rico; vna muy rica guarnicion de vna hacanea; doze moços vestidos de morado e amarillo.

La señora Casandra de Baluiso sacó vna saya de raso blanco con mucha chaperia sembrada por ella, eran vnas eles de plata bruñida, forrada la saya de brocado azul. Vna gorra de lo mismo; vn collar de perlas muy rico, vna guarnicion de vna mula como la suya.

Sacó la señora Ipolisandra vna saya de brocado leonado forrada de raso negro, con vnas cortaduras de terciopelo negro sobre el brocado de tiras angostas, cubierta la saya a manera de vna reja, hazian en los vazios del brocado vnas rosas, en las juntas de la trepa hauia mas vnas pieças pequeñas de oro que hazian la obra del brocado. Vna gorra de raso leonado con muchas pieças de las de la suya; vn collar de pieças de las mismas de bueltas.

Salieron la condesa dela Marca e la marquesa de la Chesta juntas. La condessa sacó vna saya de raso azul e cubierta toda de vnas escamas de brocado tan grandes como vna mano sobrepossadas sobre la saya que la cubrian, atadas sobre vnos torçales de plata vnas con otras; vn rico collar d'escamas, vna guarnicion de vna hacanea de lo mismo.

La marquesa de la Chesta sacó vna saya a girones de oro tirado y de plata tirada escacado, los girones estauan sueltos sobre vna forradura de damasco carmesi atados vnos con otros con cintas azules; vn collar e gorra muy rica de muchas piedras de precio.

Salieron la condessa de Trauiso e madama de Andria e las dos Carlinas de Rosseller. La condesa sacó vna saya de brocado negro e raso carmesi a quartos, e los quartos estauan forrados de lo vno en lo otro e lo de encima acuchillado a todas las cortaduras con cintas blancas con cabos de oro; vna gorra de lo mismo, vn cauallo con vna rica guarnicion estradiota, vn rico collar.

La señora madama de Andia sacó vna saya de terciopelo negro e de raso negro de la manera de la condessa, saluo que las cintas eran de hilos de perlas e la seda estaua cubierta de chaperia de oro.

Las dos hermanas Carlinas salieron vestidas con dos sayas lombardas de raso amarillo forradas de damasco blanco e sobre lo amarillo muchas madexas de hilo de plata tan espessa que apenas lo amarillo se mostraua.

Muchas otras damas en aquella fiesta muy atauiadas salieron que por abreuiar el autor no las pone, saluo que quenta de los caualleros que con el señor visorey salieron aquel dia, en los quales no quenta los que justaron ni a la noche vinieron galanes que tiraron al precio del rubi, porque en su lugar se hablará de cada vno dellos.

El señor visrey sacó vna ropa de terciopelo carmesi forrada en raso carmesi con vnas alleluyas de oro sembradas por ella; vna guarnicion de lo mismo con muchos batientes, vn jubon de raso carmesi, vn sayo de brocado blanco con faxas de raso carmesi con las mismas alleluyas, vn muy rico collar de las mismas. Sacó treynta alabarderos vestidos de grana blanca, doze moços de espuelas con sayos e calças de grana, jubones de raso blanco. Sacó vnas letras por las alleluyas que dezia:

Son pocos los que en tal dia les contenta ell'alegria.

Salio el almirante señor de Camposalado con vna ropa de altibaxo carmesi, vn jubon de brocado rico, un sayo de vellutado morado, vn collar de vueltas muy rico. Seys moços de espuelas con sayos de Perpiñan y jubones de damasco pardillo.

Salio el principe de Salusana con vna ropa de brocado raso negro forrada en raso blanco, vn sayo de vellutado morado, vn jubon de oro de martillo, vn collar muy rico de piedras, los moços de espuelas con jubones de brocado, calças moradas e blancas, vn cauallo con vna rica guarnicion. Estos fueron juezes del precio de los caualleros e por esto se nombran primero.

Salieron con el señor visorey los dos cardenales de Brujas e Felernisa, en su habito.

Salio con el conde de Leonis, el duque de Terminado, el conde de Ponte Forto con muchos otros caualleros e cincuenta continos del rey que le aguardan, todos mancebos e gentiles caualleros, todos muy bien atauiados. De lo qual no se cuenta mas.

Salieron con la reyna e con la duquesa el gran Antolino, el qual sacó vna ropa de raso carmesi forrada en brocado blanco, vn jubon de brocado rico, vn muy rico collar, doze moços de espuelas con jubones de brocado e terciopelo carmesi e calças moradas e pardillas; vna hacanea ricamente guarnecida.

Salio con ellas el señor Fabricano con vna ropa de altibaxo morada forrada de raso blanco, vn jubon de brocado morado rico forrado de lo mismo. Los moços de espuelas vestidos de las mismas sedas e colores, con vn rico collar de bueltas, vn cauallo guarnecido de lo mesmo.

Salio con ellas el duque de Altamira con vna ropa de terciopelo leonado faxada toda de fresos anchos e angostos de oro escacados, vn sayo de raso leonado de lo mesmo guarnecido, con vn jubon de oro tirado. Los moços vestidos de terciopelo leonado e raso pardillo.

Salio con ellas el duque de Belisa con vna ropa de raso negro colchada a ondas bordada de oro, vn sayo de brocado rico, un jubon de raso carmesi con muchas pieças de oro de martillo.

Salio con ellas el duque de Fernissa con vna ropa de raso blanco forrada de damasco morado faxada de brocado, un sayo de lo mismo, un jubon de raso carmesi guarnecido de pieças de oro de martillo. Estos señores salieron con muchos caualleros que los acompañaron.

COMO LOS MANTENEDORES E AVENTUREROS SALIERON Á LA TELA

Salieron los mantenedores juntos. Sacó Flamiano vn cauallo con vn paje con el que traya unos paramentos de brocado blanco, vnas cortapisas encarnadas sobre las cuales auia vnas letras de plata grandes que dezia:

Quien á lo blanco tirare donde guarda lo encarnado por demas haurá tirado.

Salio el mismo con vnos paramentos de raso encarnado chapados con vna obra relevada de plata muy rica, la cual hazia vnos vacios en el raso en los quales hauia dos viboras de oro en cada vno. La cimera de las mismas viboras. Veynte moços vestidos a la tudesca de terciopelo encarnado e raso blanco, con otro cauallo en que hauia de justar, con vna guarnicion de lo mismo. Vn paje vestido de lo mismo. Dezia la letra de las viboras:

Cuando llega al coraçon su herida, no hay mas remedio en la vida.

Sacó Vasquiran vnos paramentos de terciopelo negro, y su persona vestida de negro. Vn paje en otro cauallo con una guarnicion negra, vestido de negro; veynte moços vestidos de negro, vna cimera con vna muerte que dezia:

Pequeño mal es tenella pues qu'es mayor mal querella.

Sacó vn otro paje con vn cauallo que traya vnos paramentos de terciopelo verde oscuro e raso verde claro que son esperança perdida e cobrada, con vnas letras por la cortapisa que dezia:

Perdiose la de la vida pero la del morir queda porqu'el dolor viuir pueda.

Salio el conde Sauriano con vnos paramentos de raso naranjados cubiertos de vnas jaolas de plata, con otro cauallo con vna guarnicion de lo mismo, con vn paje vestido de blanco e naranjado; doze moços de las mismas colores, vna cimera de vna jaola con una calandria de plata. Dezia la letra de la calandria: (Está en el çaguer verso el nombre de la dama).

Pues que de mi vida poca su silencio da señal, calle el bien e cante el mal.

Sacó el señor marques de Carlerin vnos paramentos de plata texida cubiertos de ymagineria de oro, con vna cimera hecha de portales y en cada vno vna imagen; eran todas las ymagines de rostro de damas. Dezia la letra de las ymagines:

No está en estas vuestra ymagen porque es tal que ninguna l'es ygual.

Sacó Alarcos de Reyner vnos paramentos de brocado rico de pelo, con vn paje vestido de negro, en otro cauallo con vnos paramentos de terciopelo negro, con una reja de plata que los cobria. Hauian en los vacios de las rejas vnas erres doradas. Traya por cimera un relox. Decia la letra:

No fuera fino mi mal porque mi ventura es tal.

Sacó el marques de Persiana vnos paramentos de terciopelo leonado con vnas palmeras de plata chapadas de todos. Vn otro cauallo con vn paje con vna guarnicion de lo mesmo. Vna palmera por cimera. La letra:

Ha sembrado mi ventura mi querer e mi querella e no espero fruto della.

Sacó el conde de la Marca vnos paramentos de terciopelo carmesi cubiertos de chaperia de plata de vnos llobres o señuelos, con otro cauallo con vn paje, con vnos paramentos de brocado negro e brocado blanco con vnas faxas de terciopelo morado que partia los quartos, con una cimera de los mismos señuelos, con vna letra que dezia:

Mi pensamiento ha subido do no le calle llamar pues que no cabe baxar.

Sacó Lisandro de Xarqui vnos paramentos de terciopelo negro cubierto de lagrimas de plata con vna cortapisa ancha de vnas peñas bordadas de oro llenas de lagrimas que las rompian todas, e la cimera de lo mismo. Vn paje con vna guarnicion de brocado en otro cauallo. Dezia la letra:

Mis tristes lagrimas viuas en estas hazen señal, y en vos nunca por mi mal.

Sacó el prior de Albano vnos paramentos de brocado encarnado; otro cauallo con vna guarnicion de lo mismo, los paramentos e la guarnicion con vnas lamparas de plata que mostrauan estar muertas, con una cimera de las mismas lamparas con una letra que dezia:

Muertas estan, pues la vida de males viue encendida.

Sacó el marques de Villatonda vnos paramentos de raso carmesi cubiertos de otros de brocado, cortados todos de manera de unas clarauoyas, estauan releuados los unos de los otros, encima dél el brocado, estauan cubiertos de vnos pesales de plata; la cimera de lo mismo con vna letra que dezia:

No hay con qué puedan pesarse mis querellas sino con el pesar dellas.

Sacó el prior de Mariana unos paramentos de oro tirado escacado a girones, con otros de raso encarnado, chapado el raso de vnos marmoles de plata, e la cimera de lo mismo; otros tres cauallos sacó pero ni dél ni de los otros, por acortar no se cuenta, sino de uno. Los marmoles de los paramentos e cimera eran quebrados. La letra dezia:

No hay quien pueda sostener de mis males su pesar que no le haga quebrar.

Sacó el duque de Felernisa vnos paramentos de raso blanco cubiertos de vnos manojos de masiega hechos de plata con muchos batientes dorados de las espigas de la masiega, sacó por cimera un mundo. Dezia la letra:

Menester fuera crecerse para dalle complimiento a vuestro merecimiento.

Sacó Francalver vnos paramentos de terciopelo negro cubiertos de puntas de plata como vn erizo espesas y en cada punta un batiente de plata blanca; sacó por cimera las arpias de Fineo. Dezia la letra:

Mi codicia es más terrible pues desseo lo impossible.

Sacó el conde de Torremuestra vnos paramentos de terciopelo leonado cubiertos todos de vna obra de plata enrrejada; hauia en los espacios vna cosa de los martirios de la passion; sacó por cimera todos los martirios. La letra dezia:

Si con la fe e con sofrillos los martires se han saluado, yo soy bien auenturado.

Sacó el duque de Grauisa vnos paramentos de brocado rico blanco con unas pieças de armas como trofeos de vitoria o de triunfo sembradas por ellos, con la cimera de las mismas pieças con una letra que dezia:

Pues no quise defenderme de ser el mejor perdido yo triunfo de bien vencido.

Sacó Rosseller el pacifico vnos paramentos de brocado negro con vnas ruedas de fortuna sembradas de plata, con vna rueda de la fortuna quebrada por cimera, con vna letra que dezia.

Si anduuiera como suele despues que yo ando en ella cabo houiera mi querella.

Sacó el marques de la Chesta vnos paramentos de brocado blanco e terciopelo leonado cubiertos de vidrios de muchas maneras hechos de plata, e por cimera un aparador de los que tienen los que venden vidrios, con muchas pieças de vidrio. Dezia la letra:

Peligrosa está la vida do ventura no tiene cosa segura.

Sacó el marques del Lago vnos paramentos de raso azul con vnos niueles de plata muy ricos, e por cimera un niuel de niuelar con vna letra que dezia:

No es possible que mi bien venga al niuel de mis males porque son muy desiguales.

Sacó Antineo de Leverin vnos paramentos de raso amarillo cubiertos de espinas de plata, con una cimera de muchas coronas de espinas e vna real encima, con vna letra que dezia:

La vna mereceys vos de raçon, yo las otras de passion.

Sacó Alualader de Caronis vnos paramentos de terciopelo carmesi con vnas esponjas de plata por encima, vn braço por cimera que tenia vna esponja en la mano apretada que salian vnas llamas de fuego, con una letra que dezia:

Del coraçon ha sacado lo que muestra qu'está dentro a causa vuestra.

Sacó Ipolito de Castril vnos paramentos de raso pardillo cubiertos de vnos tornos de tirar hilo de oro con su hilera, e sacó por cimera vno dellos con vna letra que dezia:

Mi pena puede alargarse, que mi vida corta tiene la medida.

Sacó el conde de Poncia vnos paramentos de raso azul con vnos laberintos de oro bordados por ellos, con vn laberinto con el minotauro dentro preso, con vna letra que dezia:

No hay prission do remedio no se espere sino en la qu'el preso quiere.

Estos fueron los caualleros que a la tela salieron, e dexase aqui de contar, por abreuiar, muchos otros atauios que sacaron e a quien se dieron los precios, assi de gentil hombre como de mejor justador. Agora se contarán los que a la noche salieron galanes a la fiesta que tiraron al precio.

Primero nombraremos a los que fueron sin invenciones, que al precio no tiraron. Los quales fueron el señor visorey, los dos cardenales, el duque de Altamura, el conde de Traviso, principe de Melisena, su hijo el marques de Telandra, el duque de Belisa, el conde de Leonis Pomerin, el duque de Terminado, el señor Fabricano, el gran Antolino, los hermanos del conde de Tormestra, Guillermo de Lauro, Petrequin de la Gruta, el conde de Ponteforto, el Franco Ortonis e muchos otros caualleros de los quales aqui no se haze memoria.

Los que a la fiesta salieron inuencionados fueron los que agora contaremos.

Sacó Flamiano vna ropa de azetuni carmesi forrada de damasco encarnado con vnas faxas de raso blanco sobre el azetuni cubiertas de cuentas de oro esmaltadas de las que se ponen por señales en los rosarios, con vna letra que dezia:

Son señales de las cuentas de mis males.

Sacó Vasquiran la ropa de carmesi que el visorey hauia sacado aquel dia con las alleluyas, porque era conocida que no era suya, con vna letra que dezia:

Siendo alegria agena, al que no tiene plazer mas triste le haze ser.

Sacó el conde de Sarriano vna ropa de damasco blanco forrada de brocado con vnos manojos de cascaueles de oro bordados por ella con vna letra que dezia:

Ya la vida de males está dormida.

Sacó el marques Carlerin vna ropa de la misma plata texida delos paramentos, con vnas faxas e cortapisa sembradas de vnos yugos de oro de raso leonado forrada delo mismo, con vna letra que dezia:

El que os viere verse libre no lo espere.

Sacó Alarcos de Reyner vna ropa de terciopelo azul oscuro forrada de brocado con remos de oro bordados por ella quebrados, con vna letra que dezia:

Todos estos se rompieron bogando con mi porfia e jamas hizieron via.

Sacó Lisandro de Xarque vna ropa de terciopelo morado forrada de raso negro con vna cortapisa ancha de raso blanco e faxas cubiertas de medias lunas de oro, como quando queda de la luna muy poco. Dezia la letra:

Muy poca es la claridad donde tantas desuenturas se dexan la vida ascuras.

Sacó el prior de Albano vna ropa de brocado e raso encarnado hecho a lisonjas, con vnas lisonjas de oro pequeñas en las otras lisonjas. Dezia la letra:

No son sino de veras mis quexas e verdaderas.

Sacó el marques de Villatonda vna ropa de altibaxo carmesi forrada de raso amarillo, cubierta de muchas medallas de oro de diuersas caras. La letra dezia:

No está aqui vuestra figura porque su propio treslado en mi alma está estampado.

Sacó el prior de Mariana vna ropa de brocado pardillo con faxas e cortapisa de terciopelo morada cubiertas de vnas cifras de cuento de al guarismo que cada vna hazia millar, eran de oro de martillo. Dezia la letra:

Las cuentas de mis pesares se han de contar a millares.

Sacó el duque de Grauisa vna ropa de vellutado negro forrada de damasco blanco con vnas alas de oro de martillo que cubrian la ropa, con vna letra que dezia:

Han subido tan arriba mi pensamiento e querer que no pueden decender.

Sacó el conde de Torremuestra vna ropa d'altibaxo negro con vnas manos bordadas en ella que mostrauan el sino de la ventura con vna letra que dezia:

Luego se vió en mi ventura que hauia de ser mi vida venturosa de perdida.

Alualader de Caronis sacó vna ropa de raso leonado forrada de raso carmesi con vnas sepulturas abiertas bordada de oro tirado, muy rejeuadas, con vna letra que decia:

Hala de tener abierta la vida que viue muerta.

Sacó Rosseller el pacifico vna ropa de brocado de oro tirado negro forrada de raso azul con vnos ramos del domingo de ramos porque dizen que valen contra los rayos. Dezia la letra:

No han seruido, pues mi vida del mesmo nombre es herida.

Sacó el conde de Poncia vna ropa de brocado forrada de raso azul con muchos joyeles, en ella, e vno muy rico sobre el coraçon, con vna letra que dezia:

La joya que más se estima se guarda donde lastima.

Sacó el marques del Lago vna ropa de brocado azul con unas limas sordas bordadas sobre vna cortapisa de raso azul. La letra dezia:

¿Cómo puedo yo librarme secreto del mal que siento, siendo publico el tormento?

Sacó el marques de la Chesta vna ropa de raso leonado forrada de brocado blanco con vna chaperia de oro de vnos sellos de sellar cartas secretas, con vna letra que dezia:

El secreto de mis males aunque es grave padecello la causa merece sello.

Sacó el marques de Persiana vna ropa de brocado rico leonado forrada de damasco blanco con vn collar rico hecho de peones d'axedrez, con vna letra que dezia:

La primer trecha fui mate, por ser mortal mi debate.

Sacó el duque de Fernisa vna ropa d'altibaxo morado forrada de raso blanco con vna cortapisa e guarnicion del mismo raso chapada de vnas matas de maluas con vna letra que estaua entre mata e mata que dezia:

Si te mata tu querella mal vas en yr más tras ella.

Sacó Altineo de Leuesin vna ropa de terciopelo naranjado con faxas de raso blanco con unos candeleros de oro por las guarniciones sin velas. Dezia la letra:

Van sin velas porque ves siempre escura la lumbre de mi ventura.

Sacó Ipolito de Castril vna ropa de brocado pardillo con vna cortapisa e faxas de raso pardillo con vnos alambines de oro de martillo sembrados por ellas; vna letra que dezia:

El fuego qu'el coraçon tiene secretos de enojos sale en agua por los ojos.

Sacó Francaluer vna ropa de raso negro forrada de brocado blanco e la ropa guarnecida de fresos de oro e por el raso sembrados vnos antojos de oro, con vna letra que dezia:

Nunca vi su nombre a mi despues que os vi sin enojos ni vieron mas bien mis ojos.

AQUI DA RAÇON EL AUTOR DE LO PASSADO Y DECLARA LA FICION DE AQUELLO

Los caualleros e damas que en la presente fiesta salieron assi atauiados como a la tela, como a la noche en la fiesta, son arriba mencionados. Digo en parte los que principalmente alli se señalaron, porque sin ellos houo muchos otros e muchas damas que aqui no se ha hecho dellos relacion por acortar la obra. E assimesmo dexa de especificar las cosas que en la fiesta se siguieron, ni la determinacion del juyzio de los precios, esto tanto por la breuedad, quanto porque pues los atauios e inuenciones e letras estan relatados tengan los lectores en qué especular e porfiar, a quién cada precio se deue dar segund el juyzio de cada vno. Y esto conformará con la causa principal de la obra, pues su fundamento es sobre la porfia e question de Flamiano e Vasquiran; la qual se queda tambien indeterminada. Verdad es que el precio de mejor justar ganó Alualader de Caronis. Agora aqui mudaremos el estilo o forma de obra. Esto será que agora todos los caualleros e damas assi de titulo, como los otros, nombraremos por propios nombres en las cosas acaecidas despues desta fiesta hasta la dolorosa batalla de Ravena donde la mayor parte destos señores e caualleros fueron muertos o presos. E assi haurá otra manera de especular en sacar por los nombres verdaderos los que en lugar de aquellos se han fengido o trasfigurado. E ha de saber el lector que aunque en lo que hasta aqui se ha escripto algo se haya compuesto o fengido, como al principio deximos, que en lo que agora se escriuira ni houo mas, ni ha hauido vn punto menos de lo fue e como passó. Assi que los agudos e discretos miren de aqui adelante los nombres verdaderos e tornen atras, que alli los hallarán.

LO QUE SE SIGUIO HASTA LA PARTIDA DEL VISOREY

Para mejor esto contenderse es de saber que las cosas en este tratado escriptas fueron o se siguieron o escriuieron en la nobilissima cibdad e reyno de Napoles en el año de quinientos e ocho e quinientos e nueve et diez et onze que fue la mayor parte e quinientos e doze que fue la fin de todo ello. En el qual tiempo todos estos caualleros, mancebos e damas e muchos otros principes e señores se hallauan en tanta suma e manera de contentamiento e fraternidad los vnos con los otros, assi los Españoles vnos con otros como los mismos naturales de la tierra con ellos, que dudo en diuersas tierras ni reynos, ni largos tiempos passados ni presentes, tanta conformidad ni amor tan esforçados e bien criados caualleros ni tan galanes se hayan hallado. En tanta manera que mouida la fortuna de enemigable embidia començo a poner en medio deste fuego vna fuente de agua tan cruel e fria, que la mayor parte, como agora se diria, casi consumio, e lo que por consumir dexó quedó en el plazer e alegria que sin escriuirse quien quiera contemplar puede. E por mejor entendello habeys de saber que en el año de quinientos e onze, como a todo el mundo ha sido y es notorio, se hizo la liga e concordia del summo pontifice e santissimo padre nuestro Julio segundo e del catolico rey don Fernando de España e los venecianos. Para lo qual fue diputado por general capitan de toda la santa liga el ylustrissimo don Remon de Cardona visrey del realme de Napoles, el qual en el dicho tiempo governaua y es vno de los arriua nombrados. Pues llegandole la determinacion e mandado del rey en las cosas que hazer deuia, en la cibdad de Napoles se començó a hazer vno de los mas nobles e poderosos exercitos de gente de guerra que por ventura entre los christianos hasta oy se haya visto, de tanta por tanta gente, assi de los caualleros de titulo que en él fueron, como de los capitanes de gente d'armas e hombres d'armas que llevauan e de los capitanes de infanteria e infantes que con ellos yuan, cada vno en su suerte e manera segund para lo que era diputado; dudo que los que han escripto, por mucho que hayan sabido bien componer, si este canpo al tiempo que partió de Napoles vieran, no conocieran ser el más noble e mejor de los hasta oy vistos, assi en esffuerzo e saber de capitanes, como esfforçados e platicos soldados e discretos en la guerra. Quanto aun en ser el mas rico e luzido campo de aderezos e atauios assi de armas e ropas como de tiendas e los otros aparejos a la guerra competentes que jamas se vió, de lo qual adelante más largo se contará; solo agora se dira como en este tiempo viniendo la señora condessa de Avellino muger del noble don Juan de Cardona conde de Avellino, visrey de la provincia de Calabria, de las dichas tierras de Calabria para Napoles, por la mar adolecio en el camino e murio en la cibdad de Salerno, que fue la primera aldabada que en esta alegre corte de tristeza la fortuna començó a dar. Pues ya su fuego començado dende a no muchos dias con vna enfermedad assaz breue pusso fin la muerte en la vida del reverendissimo don Luys de Borja, cardenal de Valencia, que desta corte, aunque perlado, en las cosas de cauallero mancebo era vno de los quiciales sobre quien las puertas de las fiestas e gentilezas se rodeauan. E dende a ocho dias no más fizo lo mismo en los dias e juuentud de doña Leonor de San Severino, princesa de Visiñano que era vna de las que al cabo de la dança desta escriptura ha lleuado. En el mismo tiempo acabó la juvenil e luzida juuentud de doña Marina de Aragon, princesa que hauia sido de Salerno e a la ora era señora de Piombino. Assi que mirad señores si estas quatro pieças bastan para vn comienço de combate.

LO QUE ADELANTE SE SIGUIO ANTE DE LA PARTIDA E LA SUMA E CUENTA DEL NUMERO DE LA GENTE QUE PARTIO

Passando las cosas adelante e poniendose en orden las cosas del campo, fueron señalados todos los cargos que se deuian de dar sin los que ya estaban dados. Estos eran los capitanes de gentes d'armas. Los quales son los siguientes: Primeramente el señor duque de Termens con cient hombres d'armas, el qual fue deputado por capitan de la Iglesia. El señor Prospero Colona con cient hombres d'armas. El señor Fabricio Colona que fue elegido lugar teniente general del canpo con cient hombres d'armas. El conde Populo con cinquenta hombres d'armas. El conde de Potencia don Juan de Guevara con cinquenta hombres d'armas; don Juan de Cardona, conde de Avellino con sesenta hombres d'armas; el prior de Mesina con cinquenta hombres d'armas. Don Jeronimo Lloriz con cinquenta hombres d'armas. El capitan Pomar con cinquenta hombres d'armas. Diego de Quiñones con cient hombres d'armas que era la compañia del gran Capitan. Estas eran las ordenanças que el rey nuestro señor alli tenia e los capitanes que la tenian. Despues llegó Carauajal con quatrocientos hombres d'armas e seyscientos ginetes de los quales capitanes no nombramos ninguno porque en nuestro tratado ninguno dellos hay nombrado. Solo baste que fue la suma de la gente d'armas que el visrey lleuó mill e dozientos hombres d'armas e setecientos cauallos ligeros o ginetes, con la compaña que don Pedro de Castro alli tenia e los cinquenta ballesteros a cauallo del rey. Fue elegido capitan general de los cauallos ligeros el marques de Pescara. Fueron maestros de canpo el señor Alarcon e Diego de Cornejo. Hizo el visrey cien alauarderos para la guarda de su persona, de los quales fue capitan mossen Tallada. Fueron los coroneles de la infanteria onze, los capitanes fueron ciento e ocho, sin onze que el visrey hizo para su guarda con tres mil infantes escogidos. Los coroneles fueron el primero, Zamudio con dos mill infantes que lleuó de España, Arrieta, Joanes, Dondiaquito[289], Luxan, Bouadilla, Francisco Marques, Salgado, Mexia, Cornejo sobrino del camarero. De los capitanes no se habla por ser muchos, saluo de los que el visrey hizo, que fueron don Pedro de Arellano, Martin Gomez, Juan de Orvina, Juan de Vargas, Cristoual de Paredes, Christoual de Helin, Breçuela, el trinchante del visrey, Diego Montañes, Buytron, Ventelloys.

Murio alli ante de partir Diego Montañes, diose su conpaña a Torres; murio Torres, diose su conpaña a Borregan. Assi que fue en suma la infanteria española que de Napoles salio, diez mill infantes, mill e dozientos hombres d'armas, setecientos cauallos ligeros, cinquenta continos criados del rey, e muchos otros hombres de titulo e caualleros napolitanos e españoles e algunos sicilianos, de los quales adelante señaladamente hablaremos.

DE LOS ATAUIOS E GASTOS DEL VISREY

Por mexor lleuar ordenado el estilo e manera deste campo e de la partida del visrey será menester primero hablar de la orden e atauios de su persona e el estado que lleuó, el que fue desta manera. Primeramente, como diximos, lleuó su señoria cien alabarderos vestidos con ropetas de paño verde escuro e rosado de grana, jubones de raso o tafetan blanco e morado, calças blancas e moradas, e gorras de grana.

El capitan dellos que fue mossen Tallada lleuó sin otros atauios, dos cauallos d'armas para su persona atauiados con todo su conplimiento; el vno con vnas sobreuardas de raso morado cubiertas de chaperia de plata de unos cordones de san Francisco que hazian una reja, e en los quadros de la reja sobre el raso hauia dos esses de plata con vn sayon de terciopelo carmesi hecho a punta con pestañas de raso blanco; el otro cauallo lleuó con vnas sobre cubiertas de terciopelo verde e raso amarillo a metades cubiertas de unos escaques de tiras de tres en tres de la vna color en la otra sobre pestañas de raso blanco. El sayo desta manera, sin los otros atauios que lleuó.

Lleuaua mas el visrey cinquenta continos del rey todos mancebos, hijos de caualleros, los quales yuan tan bien atauiados que ninguno lleuaua menos de dos cauallos de armas con todo su conplimiento de las personas. Lleuaua mas veynte moços de espuelas con ropetas de paño morado e jubones de terciopelo verde e calças de grana. Lleuaua veinte e quatro cauallos de su persona; ocho de armas, ocho estradiotas, ocho a la gineta, con veinte e quatro pajes en ellos, vestidos con ropetas de grana, jubones de terciopelo o de raso negro, gorras de grana, capas aguaderas de paño de Perpiñan.

Lleuaua dozientos gastadores con su capitan para assentar sus tiendas. Lleuaua su capilla con doze cantores muy complida. Lleuaua sus atauales e trompetas ytalianas, con todos los conplimientos de su casa e criados ordinarios como se requeria. De los atauios de su persona solamente hablaremos de los que lleuaua de las armas, que fueron ocho para ocho cauallos; los otros dexaremos por abreuiar.

Primeramente lleuó vnas sobreuardas e sayon de brocado blanco e raso carmesi hechos a girones, e los girones hechos a puntas de lo vno en lo otro con pestañas de raso azul. Lleuaua vnas sobreuardas e vn sayon de raso azul cubierto de vnos lazos de brocado que lo cubria todo, sentados sobre raso blanco. Lleuaua vnas sobreuardas e vn sayon de terciopelo carmesi e raso blanco hechos a quartos, e sobre los quartos de carmesi hauia vna rexa de fresos de oro de vn dedo en ancho, hecha a centellas, dentro en las centellas hauia vnos otros de oro releuados que descubrian tanto de la seda como era de ancho el freso. Sobre los quartos del raso blanco hauia vna rexa del mismo freso, dentro en los quadros hauia dos yes de oro, en cada vno lleuaua vnas sobre cubiertas e vn sayon de raso blanco con faxas anchas de brocado negro de pelo rico, con vna faxa ancha e dos faxas angostas, todo guarnecido. Lleuaua vnas sobreuardas de brocado raso e vn sayon con vnas faxas de dos dedos en ancho de raso carmesi con vn ribete negro por medio de la faxa, con vnas franjas angostas de plata de vn cabo e de otro del ribete. Lleuaua vnas sobreuardas e sayo de raso amarillo cubiertas de chaperia de plata como vnas medias rosquillas que hazian la obra como escama de pescado, saluo que en las cubiertas era la obra gruesa y en el sayo menuda. Lleuaua vnas sobreuardas e sayo de raso carmesi con vnas cortapisas muy anchas de lazos de cordones de oro e plata releuados, que sentauan sobre dos bordones de brocado embutidas e releuadas, bordados de los mismos cordones de oro muy ricos. Lleuaua otras sobreuardas e un sayo de brocado rico sobre rico que costó a ciento e veynte ducados la cana. De todos los otros atauios assi forrados como por forrar, e cadenas e vagilla no escreuimos por abreuiar, saluo dos cortinajes e cobertores que lleuó para dos lechos, vno de brocado carmesi todo, e otro de brocado blanco e raso carmesi. Baste que se supo por muchas certenidades que gastó sin lo que propio suyo tenia, veynte e dos mil ducados de oro antes que de Napoles partiesse, en solo el aparejo de su persona e casa.

LOS ATAUIOS DE LOS CAPITANES D'ARMAS, SOLO DE LAS ARMAS

Los adereços de los capitanes solamente contaremos los de los cauallos de armas e los de sus personas para las armas, de los quales el primero que aqui se cuenta es el duque de Termens, el qual entre otros cauallos muchos que lleuaua vimos quatro atauiados señaladamente, los dos con dos pares de sobreuardas de brocado e sus sayones de lo mismo, otro con vnas sobreuardas de terciopelo carmesi e sayon con faxas de raso carmesi, el principal con vnas sobreuardas de terciopelo morado y el sayon de lo mismo, con vnos troncos bordados de oro de martillo muy releuados con vnos fuegos que salian por los concauos dellos, de manera que los troncos e las flamas henchian el campo de los paramentos e del sayon, con vnas cortapisas en lo uno y en lo otro de letras grandes del mismo oro bordadas en que blasonaua la fantesia de la inuencion.

El señor Prospero Colona hizo seys atavios aunque entonces no partio. El vno era de carmesi vellutado, los dos eran el vno de brocado rico, el otro de brocado raso; los tres eran bordados, vno de terciopelo negro con vnos toros de oro en cada pieça o en cada quarto del sayo muy releuados; estaua el toro puesto sobre vn fuego de troncos del mismo oro de manera que se henchia todo el campo. Era el toro que dizen de Nero. En las cortapisas hauia bordada vna letra de letras de oro que dezia:

Non es questo simil al nuestro.

El otro atauio de raso azul con vnos soles en cada canton de las pieças en lo alto y en lo baxo, vnos espejos en que dauan los rayos del sol de do salian flamas que sembrauan los campos de las pieças. En las cortapisas estauan como en lo otro, las letras de la inuencion. El otro atauio e mas rico, era de raso carmesi con vna viña bordada por todas las pieças, con sus sarmientos e hojas e razimos maduros e por madurar, hecho todo de oro tirado e plata e matizes de seda de relieue, de manera que la obra allende de ser muy galana era muy rica.

El señor Fabricio lleuó cinco cauallos de su persona; los dos con atauios de sedas de colores, el vno con vnas sobreuardas de sayo carmesi e brocado hecho a quartos, otro de brocado raso, otro de brocado rico.

El marques de la Padula no hizo alli ningun atauio por el luto que lleuaua de su cuñada, pero lleuó oro de martillo texido escacado para vn sayo e sobre cubiertas e brocados para otros atauios; su hijo don Juan no lleuó otra cosa sino paño negro por el luto de su muger.

El conde de Populo lleuó sus cauallos atauiados de brocados e sedas, pero su persona no llevaua mas que vna jornea a la usanza antigua; mas lleuó su sobrino don Antonio Cantelmo que yua por su lugar teniente, tres cauallos con tres atauios, uno de brocado, otro de raso azul e brocado a puntas, otro de raso azul chapado de vnas matas de siempre viuas muy releuadas.

El conde de Potencia lleuó dos cauallos con sobre cubiertas e sayones de sedas de colores e vn otro atauio de brocado, y el principal de raso azul con vnas estrellas, en cada campo vna, que los rayos della henchian toda la pieça, eran de oro texido bordadas muy releuadas, en las cortapisas yua bordada la letra de la inuencion.

El prior de Mesina hizo quatro atauios para quatro cauallos; el vno era de brocadelo e de brocado rico a mitades; otro de raso pardillo e terciopelo leonado a puntas; otro de terciopelo leonado e raso encarnado a centellas con vnas tiras de tafetan blanco sueltas por encima las costuras como vnas lazadas de lo mismo que las atauan a las juntas de los centelles. El principal atauio era de raso carmesi e brocado rico de pelo hecho a ondas a puntas. Hauia por medio de la tira del raso vnos fresos de oro que hazian la misma onda a puntas, e de la vna parte e de la otra dos tiras de margaritas de perlas. Estauan juntado el brocado e el raso con pestañas blancas.

Antonio de Leyua lleuó quatro cauallos de su persona, atauiados, vno de raso naranjado e raso blanco á puntas; otro con vnas sobrecaidas e sazon de brocado e damasco blanco hecho a escaques, assentadas vnas tiras angostas en torno del escaque del brocado en el de la seda, e de la seda en el brocado e dos cees encanadas de lo vno en lo otro, bordado todo de cordon de oro. El principal cauallo con vnas sobre cubiertas de brocado blanco e terciopelo carmesi hecho assimesmo a escaques, e dos barras travessadas en cada escaque de lo vno en lo otro sentadas sobre raso blanco, e en las barras de brocado hauia en cada vna tres candeleros de plata estampados y en las de carmesi otros tres dorados.

Don Jeronimo Lloriz lleuó quatro cauallos de su persona; vno con vnas cubiertas de azero, otro con sobre cubiertas e sayo de azeituni negro e de brocado hecho a puntas. Otro con sobre cubiertas e sayo de raso blanco e terciopelo carmesi hecho a centelles con vnas tiras de brocado de otro tirado, assentadas encima las costuras como vna reja, e vnos lazos dentro en cada centelle del mismo brocado, bordado todo de cordon de oro. El otro cauallo lleuó con vnas cubiertas de carmesi raso de la manera de las ricas del visrey.

Aluarado lleuó tres cauallos de su persona; el vno con vnas sobre cubiertas de terciopelo negro con vnas tiras de raso amarillo; el otro con vnas sobre cubiertas e sayo de terciopelo morado e raso amarillo a meatades, cubierto de escaques de tres en tres tiras de la vna seda en la otra, sentadas sobre raso blanco. El otro con vnas sobre cubiertas e sayo la mitad de brocado rico e raso carmesi, la mitad de brocado raso e terciopelo carmesi, hecho todo a escaques con vnas cruzes de Jerusalen, de lo vno en lo otro, bordadas de cordon de plata.

El capitan Pomar lleuó tres cauallos de su persona; vno con vnas sobre cubiertas e sayo de raso carmesi con vnos entornos de puntas de raso blanco; otro con vnas sobre cubiertas e sayo de raso blanco e terciopelo carmesi e brocado hecho a puntas de manera de vna venera; el otro con vnas sobre cubiertas de raso azul con vna reja de tiras de brocado con vnas pieças de plata estampadas, en cada quadro eran vnas aes goticas.

Diego de Quiñones lleuó tres cauallos de su persona; el vno con vnas sobre cubiertas e sayo de terciopelo negro e raso amarillo hecho a puntas; otro de terciopelo morado con vnas faxas de brocado entorno; otro con vnas sobre cubiertas e sayon de brocado.

Carauajal lleuó cinco cauallos de su persona adereçados los dos de brocado con sus sayones, dos de sedas de colores con sus sayos, vno con vnas sobreuardas e sayos de terciopelo carmesi guarnecido de fresos de oro, con vnas rosas de plata sembradas por encima.

Los capitanes que nueuamente con Carauajal yuan fueron bien en orden; no los contamos porque en nuestro tratado no estan nombrados e no queremos turbar los nombres para los que querran sacar por los vnos nombres los otros.

Rafael de Pacis se partió ante deste porque se fue a viuir con el papa e houo una conducta de setenta lanças, pero lleuó tres adereços fechos de Napoles para su persona e tres cauallos. El vno era vnas ricas cubiertas pintadas con vn braço en cada pieça que tenia vna palma en la mano, con vn retulo reuuelto en ella con vna letra que dezia:

La primera letra desta tengo yo en las otras puesta.

Para este atauio lleuó vn sayo de brocado negro; lleuó otro atauio de brocado con vnas cruzes coloradas de sant Jorge sembradas por encima; otro atauio lleuó de terciopelo negro cubierto de lazos de brocado sentados sobre raso blanco e todos los vazios llenos de vnas palmas pequeñas de plata a manera de batientes.

El marques de Pescara lleuó quatro cauallos con cuatro adereços; los tres con sobreuardas e sayos de brocado; los dos de rico, el vno de raso. El principal era de raso carmesi con vnos fresos de oro entorneados, vna mano vno de otro e de freso a freso estaua cubierto el carmesi de hilo de oro que cubria la seda, saluo que de tres a tres dedos se ataua el oro con vn cordoncico pequeño fecha vna lazada e quedaua entre vno e otro hecho vn centelle de la seda y el oro hecho dos medio centelles.

El conde Atorran Farramosca entre otros atauios que lleuó, el principal fue vnas sobreuardas e vn sayon de raso carmesi con vnas agudas de oro bordadas en las pieças, de las quales salian vnos fuegos que ocupauan todos los vazíos. Era tan rico que se cree que fuesse el atauio que más avía costado vno por vno.

Su hermano Guidon Farramosca lleuó el principal atauio de su persona de brocado e terciopelo carmesi hecho a triangulos, con vnos triangulos del brocado en el carmesi; del carmesi en el brocado pequeños, con pestañas de raso blanco.

Don Luys de Hiscar hizo dos atauios de su persona; vno de brocado de oro tirado, sobreuardas e sayos, otras sobreuardas e sayo de raso amarillo e raso blanco a meatades; el raso amarillo cubierto de una red de plata con vnos batientes de plata en los nudos, y en lo vazio sobre el raso vna cifra de plata estampada; sobre el raso blanco la misma red de oro con los batientes e pieças doradas. Pero este murio ante de la partida de Napoles.

Mossen Torel hauia hecho sin otro atauio vnas sobreuardas e sayo de terciopelo carmesi e raso carmesi a meatades cubierto todo de vnas tortugas de plata, saluo que en las uardas eran grandes y en el sayo pequeñas; pero este tambien murio antes del partir e llevólo su hijo.

El marques de Bitonto sin otros atauios de brocado que lleuó hizo vnas sobrecubiertas e vn sayo de terciopelo negro con vnas epigramas de oro bordadas por él, muy ricas.

El prior de Roma hizo vn atauio de brocado azul e terciopelo carmesi hecho a triangulos con pestañas de raso blanco, sobre los triangulos de carmesi hauia vnas pieças de oro estampadas tan espessas que a penas se descubria la seda.

Don Jeronimo Fenollet lleuó dos atauios vno de terciopelo morado e raso encarnado hecho a centellas con tiras e lazadas de tafetan blanco, como el del prior de Mesina; lleuó otras uardas de terciopelo negro con vna reja de fresos de oro sobre tafetan encarnado hecho a centelles; en las juntas de los fresos hauia vnas puntas de plata bien releuadas e vn batiente en cada punta; en los vazios del terciopelo hauia vn centelle de plata estampado tan grande que de terciopelo se descubria tanto como era el freso de ancho. Lleuó con ellas vn sayo de raso blanco e raso encarnado a meatades, con vnos lazos de brocado por medio de los girones e cortapisa sentados sobre lo encarnado con pestañas blancas, sobre lo blanco con pestañas encarnadas Hauia en los vazios de los lazos vnas villetas de plata estampadas, en lo blanco doradas, en lo encarnado blancas, con muchos batientes de la misma manera. El cuerpo del sayo estaua forrado de brocado muy rico acuchillado el raso de encima e muy guarnecido.

Mossen Coruaran fue por alferez real; lleuó vn rico atauio bordado.

El duque de Grauina, el duque de Trayeto, el marques de la Tela, el marques Gaspar de Toralto, el conde de Montelion destos no especifica la escriptura particularmente lo que lleuauan, porque segun estos otros quien quiera lo puede considerar e porque sus atauios eran de brocados e de sedas, sin manera de deuisas ni inuenciones.

De Cicilia vinieron algunos caualleros; aqui no se nombra sino el conde de Golisano y el lugar teniente de Cicilia que se llamaua Don Juan de Veyntemilla. Cualquier destos caualleros napolitanos e cecilianos que no tenian cargos, fueron tan complidamente en orden, que ninguno lleuó menos de veynte gentiles hombres de cadenas de oro de su nacion. De manera que se estima que sin las mill e dozientas lanças de ordenança e capitanes, lleuó el visrey con los cincuenta continos del rey y estos señores e los italianos que con ellos yuan e muchos otros caualleros Españoles que viuian con el rey, e otros que de nueuo alli se llegaron delos otros campos de Francia e venecianos e del papa e de Ferrara, trezientos caualleros de cadenas de oro entre hombres de titulo e varones e caualleros.

Agora hablaremos del dia qu'el virrey partió; las damas que en tres o quatro partes se juntaron, porque por su nombre propio las nombraremos, mas como hauemos hecho los caualleros, para quien quiera especular o escaruar por los vnos nombres los otros, pues que se podran hallar vnos por el principio de los nombres o titulos fengidos, otros por las deuisas e colores; assi que mire bien cada vno que no es esto nada falso ni fengido.

LA PARTIDA DEL VISREY

El señor visrey partio de Napoles, domingo a medio dia, ocho de nouiembre, acompañado de todos estos caualleros e otros muchos principales e perlados e señores que en la tierra quedaron, entre los quales, fue el cardenal de Sorrento, el arzobispo de Napoles, el principe de Visiñano, el príncipe de Melfa, el duque de Ferrandino, el señor Prospero, el duque de Bisella, el duque de Atria, el conde de Soriano, el conde de Matera, el conde de Chariata, el conde de Trauento, el almirante Villamarin, el marques de Layno, el conde de Marco e muchos otros caualleros. En estos que aqui se nombran que quedaron hay muchos de los que en el tratado hallemos continuado en las fiestas nombradas; los quales son el marques de Nochito, el duque de Bisella, el duque de Ferrandina, el conde de Marco, el conde de Sarno, el conde de Trauento, el almirante, el cardenal don Carlos de Aragon.

En las casas del principe de Salerno estauan las señoras reynas de Napoles con sus damas, doña Juana Castriote, la duquesa de Grauina, doña Maria Enriquez, doña Maria Cantelmo, doña Porfida, doña Angela Villaragut, doña Juana Carroz, doña Violante Celles, la señora Diana Gambacorta, la señora Maruxa, la marquesa de Layno, la marquesa de Toralto e otras muchas damas.

En Castel Novo estaua la visreyna e su hermana, la condesa de Capacho muger del almirante, su hermana la muger de don Alonso de Aragon, e otras muchas señoras.

En casa del conde de Trauento estaua la condessa e su hermana la condessa de Terranoua e sus hijas, la marquesa de Nochito, la condessa de Soriano, la condessa de Matera e otras muchas señoras.

En casa de la señora duquesa de Milan la señora su hija doña Bona, la duquesa de Trayeto, la señora Isabel, la señora doña Maria de Aragon, la Griega e las otras damas de la señora duquesa e la condessa de Marco.

En casa de la marquessa de Pescara estaua la marquesa, e la marquesa del Guasto, la marquesa de la Padula, la condessa de Benafra, doña Castellana muger de Antonio de Leyua, la marquesa de Vitonto, la duquesa de Franca Vila.

En casa de madame Andriana estaua ella e su hija e doña Maria Dalise e las hijas de Cario de Fango.

LO QUE DESPUES DE PARTIDO EL VISREY SE SIGUIO E LO QUE FLAMIANO HABLÓ A VASQUIRAN DESPIDIENDOSE DEL.--DONDE EL AUTOR TORNA A USAR EL ESTILO PRIMERO DE LOS NOMBRES FENGIDOS.

Las otras damas que en aquel dia houo no se nombran aunque fueron muchas, mas no hazen al proposito de nuestro tratado porque en él no se han hallado. Partido el visrey quedaron alli algunos caualleros por algunos negocios que les cumplian o satisfazian, entre los quales quedó Flamiano por poderse despedir de Vasquiran más a su plazer, él queriéndose partir començo a hablar con Vasquiran desta manera:

Agora, Vasquiran, conozco que mi vida es poco o durará poco, porque dos cosas que viua la sostenian agora la acaben; la vna era tener yo esperança de ver a mi señora Belisena que della era señora, la otra era tu compañia e conuersacion que a los males della ponia consuelo. Pues agora el ausencia apartandome dos bienes tan grandes no puede sino encausarme dos mill males mayores, por donde conozco en mi que me acerco a la muerte, apartandome de ti. Una cosa te suplico, que no te enojes de escriuirme, por que yo sé que poco te durará tal fatiga. E si de mi fuere lo que pienso que será, ruegote que este amor tan grande que agora nos sostiene e conserua en tanto estremo de bien querer, que de tus entrañas no lo dexes amenguar ni venir a menos, como muchas vezes acontece, segun yo te lo he escripto contradiciendote; mas ante te suplico que en el pligo de tus lastimas lo envueluas, para que con aquellas, de mi te duelas como dellas hazes. Esto te pido no por darte a ti fatiga como dello recibiras, mas por el consuelo que mi alma recebira de ver la memoria que de mi tienes, e plega a nuestro Señor que en ti dé tanto consuelo e alegria quanto yo desseo e tú has menester. No me cuentes esto a pobreza de animo, porque parecen palabras en algo mugeriles, ante lo atribuye a lo qu'es razon, porque lo mucho que tu ausencia me lastima, la poca esperança que de vida tengo me lo haze dezir. Suplicote que en tanto que aqui estaras no dexes de visitar a mi señora Belisena, porque sola esta esperança me dara esfuerço para lo que me quitará la vida, que será poder caminar donde de su presencia me alexase. No quiero más enojarte con mis fatigas, pues que siempre desseé complazerte con mis seruicios, sino que me encomiendo a ti, e te encomiendo a Dios.

RESPUESTA DE VASQUIRAN A FLAMIANO

Todo el bien que la muerte me pudo quitar me quitó; todo el consuelo e descanso que la fortuna me podia apartar para mis trabajos, me apartó en tu partida, y esta lastima te deue bastar, Flamiano, viendo con tu ausencia quál me dexas, sin que con tal pronostico más triste me dexes como hazes. No son tus virtudes, siendo tantas, para que tus dias sean tan breues, porque muy fuera andaria la razon e la justicia de sus quicios si tal consintiesse. Tu viuiras e plega a Dios que tan contento e alegre como yo agora triste e descontento viuo. Lo que a mi memoria encomiendas, por dos cosas es escusado; la una por lo que he dicho, la otra porque si otro fuesse lo que no será, quien a tus dias daria fin a los mios daria cabo, por muchas razones que escusar no lo podrian; mas en esto no se hable más porque parece feo. Mandas me que a la señora Belisena visite; tambien es escusado mandarmelo, porque quando tu amistad no me obligara a hazerlo, su merecimiento me forçara. Lo que me pides que te escriua, te suplico que hagas como es razon. Yo me partire lo mas presto que pudiere para Felernisa, negociado que alli haya algunas cosas que me conuienen, trabajaré de ser muy presto contigo si algun graue impedimento no me lo estorua, lo que Dios no quiera. Entre tanto viue alegre como es razon, pues que vas en tal camino que por muchas causas a ello te obliga. La una yr en seruicio de la yglesia como todos ys. La otra en el de tu rey como todos deuen. La otra por que vas a usar de aquello para que Dios te hizo, qu'es el habito militar donde los que tales son como tú, ganan lo que tú mereces e ganarás. La otra e principal que lleuas en tu pensamiento a la señora Belisena e dexas tu coraçon en su poder, qu'esto solo basta para fazerte ganar quantas vitorias alcançar se podrian. Una cosa temo, que la gloria de verte su seruidor e las fuerças que su seruicio te ofreceran, no te pongan en mas peligro de lo que haurias menester. Yo te ruego que pues la honrra es la prenda deste juego, que dexes donde menester fuere la voluntad e te gouiernes con la discrecion. E assi te encomiendo a Dios hasta que nos veamos e siempre.

LA PARTIDA DE FLAMIANO

Acauados sus razonamientos hablaron en otras muchas cosas todo aquel dia, hasta la tarde que Flamiano fue a besar las manos a la señora duquesa e despedirse della e de su señora con la vista. A la qual embió estas coplas que hizo por la partida, despues de haberse despedido.

Poco es el mal que m'aquexa estando en vuestra presencia en respecto del que ausencia dentro en el alma me dexa y en la vida, porque siento en la partida tanta pena e tal tormento que no hallo a lo que siento ya medida ni me basta el suffrimiento. E siendo mi pena tal, no me quexo ni hay de quién que quien nunca tuvo bien no se ha de quexar de mal, ni yo lo hago porque con la pena pago aunque me sea cruel mi pensamiento, pues dél me satisfago con que no hay remedio en él. Callo porque siempre crece mi dolor que nunca mengua pues ha callado mi lengua lo que mi alma padece, con tal pena, mas agora me condena este mal deste partir para que os ose dezir: aun no suena que se acaba mi viuir. Acabase porque veros me mata con dessear y el desseo con pesar de verme no mereceros, pues presente de tal bien tan mal se siente el triste que no os verá, dezidme qué sentirá siendo ausente, claro esta que morirá. Assi que, señora mia, lo que siempre desseé fue morir en vuestra fee como agora se me guia, si mi suerte alcançasse con la muerte tanto bien en pago della qu'os pesasse a vos con ella, menos fuerte me seria padecella. Mas nunca vos hareys tal porque vuestro merecer no lo consiente hazer viendo que es pequeño mal morir por ello, assi que si me querello será, señora, de mi, porque nunca os mereci e sin merecello tantos males padeci. E podeys ser cierta desto qu'en veros supe juzgar que no se podia pagar tanto bien con menos qu'esto, de manera, que conocera quien quiera pues que se muestra tan claro que a muy poco mal me paro aunque muera e que no me cuesta caro. Assi que con la partida no'stá mi mal en morir siendo qual será la vida, mas consiste en el viuir, que si pensaua todo el mal que me causaua lo que yo no merecia, quanto en ella adolecia me sanaua cada vegada c'os via. De suerte que mi dolencia, me fuerça para que muera pues la salud no se espera que daua vuestra presencia, pues sin ella todo'l mal de mi querella no'stá más d'en el viuir junto con ella, no hauria mucho que sofrir. Assi que parto muriendo e voy viuo desseando la muerte que ya demando por no morir mas viuiendo. Dios me guarde que su venir no se tarde mas que abreuie su venida, porque ya estoy de la vida tan cobarde quanto estoy de la partida. De manera que tardarse lo poco que durará no es viuir pero será la muerte más alargarse, porque della menor mal es padecel'a que penando desealla pues el triste qu'en buscalla va tras ella descansará si la halla. Y de ser con ella cierto no puedo mucho tardar pues començadme a contar dende agora ya por muerto: que lo ya soy e no creays que dende hoy, porque dende el primer dia c'os puse en mi fantasia muerto estoy e muerta el anima mia.

Pues embiadas estas coplas con vn paje suyo para que a la señora Yssiana se las diesse, porque de su mano a noticia de Belisena viniessen, Flamiano se partió con el marques de Persiana que avn no era partido, e con el prior de Albano y el prior de Mariana, los quales juntos partieron. Vasquiran salió con ellos vna gran pieça del camino, en la cual siempre con Flamiano fue hablando. Llegados donde despedirse deuian, Flamiano dixo a Vasquiran: Señor Vasquiran, esto que agora os quiero dezir, va fuera de todas las passiones e fantasias de las cosas de amores, ni sus vanidades, saluo que la verdad es esta, que despues que esta partida determiné nunca mi coraçon, dello ha podido tener contentamiento e alegria, ante vna intrinseca tristeça que del espiritu e del animo me nace e nunca vna hora me dexa, sin poder conocer causa que para ello tenga, quitadas las que te dixe que no son desta qualidad, por lo que apartarme de ti me fatiga, desseo y esperança de tornarte a ver daria consuelo e de la señora Belissena assi mesmo; mas creeme vna cosa e mira en qué hora te lo digo, que mi vida será muy poca porque yo me lo siento en la mano e verlo has que assi será. A lo qual Vasquiran con muchas razones satisfizo, apartandoselo de la memoria y en algo reprehendiendole, aunque en lo intrinseco no menos alteracion recibia qu'el otro publicaua. E assi se despidio Vasquiran del señor marques e de los dos priores e de otros caualleros que con ellos yuan, e a la fin de Flamiano con tantas lagrimas que ninguno podia prenunciar palabra al otro; ante estando vn poco abraçados, al vno e al otro las entrañas verdaderamente se les arrancaban, hasta que despartidos sin hablar se dieron paz, e assi Vasquiran e los suyos se tornó a Noplesano tanto lleno de tristeça que en todo el camino ni en aquella noche a ninguno habló palabra, ante la pasó toda trastornando por el juyzio diuersas cosas; venianle a la memoria sus viejas e frescas llagas, su nueua soledad, las palabras que Flamiano le hauia dicho que de nueuo dolor le afligian, recelando lo que tenia como fue.

CUENTA EL AUCTOR LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE TORNADO TODO EL TIEMPO QUE DURÓ HASTA QUE SUPO LA NUEUA DE LA BATALLA

Tornado Vasquiran a Noplesano començó adereçar las cosas de su partida, en el qual tiempo cada dia yua a visitar a la señora duquesa e muchas vezes hablaua con la señora Belisena de diversas cosas, en especial de los caualleros que eran partidos. E assi a cabo de algun tiempo, hauida vna naue se partio. Llegado a Felernisa començo a poner en orden las cosas necessarias para partirse al campo, y en este tiempo siempre estuuo con mucha congoxa e tristeça recelando alguna mala nueua como despues le vino, la qual fue causa que diuersas uezes determinara partirse dissimuladamente, porque las palabras que Flamiano en la partida le habló le causauan infinitos e temerosos pensamientos. Pues estando assi recelando e su partida poniendo en orden, vna noche passada la semana de passion, que era la primera de la pascua de alegria en la qual fue la cruel batalla de Rauena, Vasquiran estando en su lecho dormiendo le siguio vn sueño en el qual vio todo o lo mas que en aquella triste jornada de Rauena se era seguido. Lo qual con mucha turbacion otro dia contó a sus criados, siempre diziendoles lo que temia, assi como fue.

CUENTA VASQUIRAN A SUS CRIADOS LAS COSAS QUE LA NOCHE ANTE HAUIA SOÑADO

Habeys de saber, hermanos, que no puedo menos de hazer de no descobriros vn caso qu'esta noche me ha seguido, como a fieles seruidores e buenos amigos, aunque las cosas de los sueños en general por cosas vanas son tenidas, como plega a Dios que esta sea. Mas como la materia della tan graue me sea, el recelo que dello tengo me haze que me parezca a la vista verdadera. Haueys de saber que esta noche estando de mis fatigas con el dolor mas atonito que dormido, como suelo, me parecio que me hallaua caminando a la marina de Venecia por vna llanura cerca de vna ciudad la qual veya cercada de gente que no podia ninguno conocer. E assi andando por vna ribera de vn rio arriba sintia muy gran roydo de armas e de artilleria en tanta manera que me parecia que la tierra toda se queria hundir e que el cielo se caya. E como tal roydo senti, apressuré mi andar por vn pequeño bosque y en poco espacio me vi al salido dél en vna altura e assi mirando el gran alarido de las vozes, miré allende el rio que junto me estaua, vi la mas cruda batalla e la mayor que parece hauer oydo, no solo en vna parte, mas en diuersas, de la qual me parecia que via salir muy mucha gente e meterse en el rio en vnas barcas e los vnos yuan el rio arriba e los otros el rio abaxo, de los quales no podia conocer quién ninguno dellos fuesse, saluos que los que yuan por el rio arriba lleuauan vnas cruzes coloradas en los pechos e los cuerpos e ropas teñidos de sangre, e parecia que yuan cantando e muy alegres. E los que yuan el rio ayuso lleuauan vnas cruzes blancas en los pechos e los cuerpos assi mesmo de sangre teñidos, e los rostros assi mesmo de sangre llorosos, e pareciame que sus barcas yendo el rio abaxo, que se hundian en el agua e ninguna parecia, ni los que en ellos yuan. E las otras que arriba caminauan me parecia que se metian por vna floresta la mas hermosa del mundo, e que todos yuan cantando e muy alegres, e assi desaparecian de mi uista. Estando assi vi venir vna gran barca con muchos caualleros mancebos, con la deuisa de los que arriba caminauan, e vilos a todos con vnas coronas de flores en las cabeças e vnos ramos en las manos, cantando muy alegres, e como en par de mi llegaron, vino la barca acostandose a la ribera del rio donde yo estaua, e como mas cerca de mi fue, conoci qu'en la proa de la barca venia Flamiano con muchas heridas en el rostro y en la persona, e vi que me saludó con la cabeça e no hablaua. Vi junto con él a su costado al conde de Auertino, de la misma manera dél herido. Vi en la delantera assentados al prior de Mariana e al prior Albano, e vi a Rosseller el pacifico e Alualader de Caronis e a Pomerin e a Petrequin de la Gruta, e vi a Guillermo de Lauro e a su hermano el conde de Torremuestra e mas de cien caualleros Españoles e de Noplesano, e vilos todos con muchas heridas en sus personas. Vi infinitas barcas de aquella manera, en las quales parecia que mucha gente conocia. E como esta barca principal tanto cerca de mi llegó, puseme al orilla del agua por entrar en ella, e siendo cerca de mi Flamiano, alargó la mano contra mi, e yo por entrar en la barca, pareciome hauer caydo en el agua. Con la qual turbacion recordé, e tan alterado que mas no podia ser. Assi que todo lo que de la noche quedaua, passé velando en diuersos pensamientos. Plega a Dios que no hayamos alguna mala nueua.

CUENTA EL AUCTOR COMO DENDE A POCOS DIAS LLEGÓ FELISEL A FELERNISA CON LA NUEUA DE LA BATALLA

Passados algunos dias despues desto, llegó en el puerto de Felernisa vna nave que de Noplesano venia, por la qual se supieron las nueuas de la batalla passada. Venia en la nave Felisel, el qual como a Vasquiran vio, ¿quién podrá contar los dolorosos gemidos, los entrañables gritos que en su presencia dio, estando gran pieça sin palabra poderle pronunciar? Al qual con muchos ruegos e consolaciones, Vasquiran començo a rogar que se reposasse, aunque no menos alteracion en él hauia para oyr lo que ya pensaua que le podria contar que en él para poderselo dezir. Pues algo Felisel sosegado, començó en esta manera a dezir:

Agora podras, Vasquiran, de verdad plañir, agora no tienes quien tu porfia te vença, agora el más de los solos te puedes llamar, agora el más verdaderamente lastimado, agora el más sin consuelo e con menos remedio; agora podras dezir que tus males esperança de bien no tienen, agora con raçon pediras la muerte porque en ella halles reposo, agora con raçon della te podras quexar, pues lo que recelas perder te llena e a ti que la pides dexa, agora tienes raçon de aborrecer la vida, agora conozco que ninguno en desdichas te es igual, agora puedes dezir que la fortuna teniendote debaxo su rueda ha parado fuera de toda raçon contra ti; agora comiença de nueuo a plañir e llorar con la muerte de Violina, la de tu carissimo amigo Flamiano, con todos quantos amigos en el mundo tenias, pues que la muerte ninguno te ha dexado. Assi que no me pidas más particularidades de tu mal e mis malas nueuas, sino que ninguno te queda de quien alegrarte puedas; por eso en general comiença de todos a dolerte e de ti a hauer lastima, porque ellos con honrrosas muertes ya repossan e tu amarga e triste vida viuiras desseandola. Vna carta te traygo de mi señor, la qual en mi presencia acauó de escreuir dando fin a su vida.

CARTA DE FLAMIANO A VASQUIRAN ESTANDO PARA MORIR

Vasquiran, si la breuedad de mi muerte más largo espacio me diera, más larga te huuiera hecho mi carta. Pero pues la vida no ha tenido más lugar para partirse de mi, perdoname. No te escribo del caso, ni de como nuestra batalla passó, porque de muchos lo sabras, e ninguno sabe como fue, ni puede saber mas de lo que vió. Solo quiero que sepas que sin mi ninguno de quantos amigos tenias te queda viuo, salvo algunos que en prission quedan. Bien sé que nos ternás envidia por no hauerte hallado con nosotros para dexar nuestra compañia, como soy cierto que lo hizieras. Yo te lloro porque agora conozco que tu vida será qual publicauas. Ningun remedio para tu consuelo tienes mejor que con la discrecion esperar tras lastimada vida honrrosa muerte, donde segun comienço a sentir, creo que el verdadero reposo se halla. Assi que discreto eres, conforma tu desseo con la voluntad de Dios y él te dara remedio a tus pesares como a mi me ha hecho. De mi te ruego que no plangas mi muerte porque es la cosa de que en este mundo he sido más contento. Si mi ausencia te fuere graue, piensa en que la vida no es tan larga que presto no nos veamos e con esta esperança que de tu desseo me consuela, vive contento. Solo vna cosa me parece que a mi anima da pena queriendo de mí partirse e a mi cuerpo queriendo despedirse della, esto es que mis ojos no ayan podido ver a mi señora antes de mi fin, para que dende aqui començara a sentir la gloria que allá espero, pues que acá siempre me fallecio. Verdad es que siempre esperé en la muerte el descanso que en la vida no hallaua. E no alargo mas porque mi viuir se acorta, que a esta e a mi vida a vna dió cabo, encomendandote a Dios a quien mi alma encomiendo. Hecha en Ferrara a XVII de Abril. Año 1512.

El que en la muerte mas que tú ha sido venturoso, tu verdadero amigo, Flamiano. Deo gratias.

FIN

NOTAS:

[284] Hemos copiado el título de la obra, como también el Prólogo y el Argumento, de la edición de Venecia por Gabriel Giolito de Ferrariis, año 1553, porque al ejemplar que de la de 1513 se conserva en la Biblioteca Nacional faltan dos hojas al principio.

El título de la edición de Amberes por Filipo Nució, año 1576, es muy distinto y dice así:

Question de Amor.

Lo que en este presente libro se contiene es lo siguiente:

Vna question de amor de dos enamorados, al vno era muerta su amiga; el otro sirue sin esperança de galardón. Disputan qual de los dos sufre mayor pena.

Entretexense en esta controuersia muchas cartas y enamorados razonamientos.

Introduzense mas, vna caça, vn juego de cañas, vna egloga, ciertas justas y muchos caualleros y damas con diuersos y ricos atauios, con letras y inuenciones.

Concluye con la salida del señor Visorey de Napoles, donde los dos enamorados al presente se hallauan para socorrer al Santo padre. Donde se cuenta el numero de aquel lucido exercito y la contraria fortuna de Rauena.

La mayor parte de la obra, historia verdadera.

[285] En la edición de 1513 se lee:

Pues que entonces.

[286] En la edición de Nucio basiliscos.

[287] Ahunca dice por error en las ediciones, pero el consonante exige que se lea avança.

[288] En otras ediciones precio.

[289] En la edición de Nucio: don Diaguito.

CRISTOBAL DE VILLALON

DIALOGO

QUE TRATA DE LAS TRANSFORMACIONES DE PITÁGORAS,

EN QUE SE ENTRUDUCE UN ZAPATERO LLAMADO MICYLLO E UN GALLO

EN QUYA FIGURA ANDA PITÁGORAS.

OBRA INÉDITA

CAPITULO PRIMERO

Como el gallo despertó á su amo Micillo e los consejos que le da.

MICILLO.--GALLO.

MICILLO.--¡Oh maldito gallo! que con esta tu boz ynbidiosa tan aguda Jupiter te destruya, porque con tus bozes penetrables me has despertado del sueño más apazible que hombre nunca tubo, porque yo gozaba de muy conplida bienabenturança, sonnando que poseya muy grandes riqueças ¡y que ni en la noche no me sea posible huyr de la pobreça!, clamandome tú con tu canto enojoso, pues segun yo conjeturo aun no es la media noche, agora por el gran silencio, ora por el gran rygor del frio que avn no me hace cosquillas como suele hacerme quando quiere amanescer, lo qual me es muy cyerto pronostico de la mañana; mas este, desventurado velador desde que se puso el sol bozea como si guardase el bellocyno dorado; yo te prometo que no te bayas sin castigo porque con vn palo te quebrantaré esa tu cabeça si amanesciere tan presto, porque agora mayor serbycio me arias si callases en esta tan esqura noche.

GALLO.--Mi señor amo Mi[ci]llo, en verdad que pensaba yo que te azia muy agladable serbizyo si te manifestase la mañana con mi canto, porque levantandote antes del dia pudieses azer gran parte de tu labor. Si antes quel sol saliese hubieses cosidos vnos çapatos, trabajo más provechoso seria para ti comer, y si más te aplaze el dormir yo te contentaré callando y me haré más mudo que los peces de la mar; mas mira bien que aunque durmiendo te parescas rico no seas pobre quando despiertes.

MICILLO.--¡O Jupiter! destruydor de malos agueros; ¡o Herqules! apartador de todo mal, ¿qué cosa es esta, quel tiene vmana boz?

GALLO.--¿Y encantamyento te paresce, Micyllo, si yo asi hablo como vosotros ablays?

MICILLO.--¿Pues quién más verdadero encantamiento? ¡o Dios soberano! apartad tan gran mal de mi!

GALLO.--Por cierto tú me paresces muy sin letras ¡o Micillo! pues que no as leydo los versos de Omero, en los quales quenta que Xanto caballo de Archilles, despues de aver relinchado en medio de la batalla, començo a cantar en alta boz rezando por orden los versos e no como yo que ablo en prosa; mas él profetizaba y dezia grandes oraqulos de las cosas que estaban por venir, mas a ninguno pareszio que azia cosa misteryosa ni prodigiosa, ni alguno de los que le oyan le juzgaban por cosa mala ni dannosa, como tú agora azes llamando a Dios, pues no es maravylla que yo able boz de honbre siendo tan allegado de Merençio[290], el más parlero y eloquente orador entre todos los dioses y más siendo yo vuestro continuo conpannero, que lo puedo bien aprender; y si me quieres olgaré mucho de te dezir la causa mas principal de donde yo tenga lengua y boz como vosotros y tenga esta faqultad de ablar.

MICILLO.--Oyrete, Gallo, con tal condicyon que no sea suenno lo que me contares, mas que me digas la muy berdadera ocasion que te mobio a ablar como onbre.

NOTAS:

[290] Sic, por Mercurio.

CAPITULO II

_Como el Gallo da a entender a su amo Micyllo quel es Pitagoras y como fue trasformado en gallo y Mycillo dize vna fabula de quien fue el gallo._

Pues oyeme, Micyllo, que tú oyras de mi vn quento muy nuevo e incleyble; que te ago saber queste que agora te parezco gallo no a mucho tienpo que fue onbre.

MYCILLO.--En verdad yo he oydo ser esto ansi quel gallo fue vn paje muy privado del dios Mares que sienpre le aconpannó en los plazeres y deleytes e que vna noche le llevó consigo quando yba a dormir con Venus, y que porque tenia gran temor del sol y que no los viese y lo parlase a Vulcano, dexóle en su guarda, requeriendole que no se durmiese porque si el sol salia y los bia que lo parlarya a Bulcano, y dizen que tú te dormiste y el sol salio y que como los vido fuelo a dezir a su marido de Venus, y asi Bulcano con gran enojo vino y prendiolos en vna rez que fabrycó y presos llevolos ante los dioses, y que Mares con el gran enojo que hubo te bolbió en gallo y que agora por satisfazer a Mares quando no haces otro provecho alguno manifiestas la salida del sol con grandes clamores y cantos.

GALLO.--Es la verdad todo eso que se cuenta, mas lo que yo agora quiero dezir otra cosa es; muy poco tienpo ha que yo fuy trasformado en gallo.

MYCILLO.--¿Deque manera es eso ansi; porque lo deseo mucho saber?

GALLO.--Dime, Micyllo, ¿oyste algun tienpo de vn Pitagoras sabio?

MYCILLO.--¿Acaso dizes por vn sofista encantador el qual constituyó que no se comiesen carnes ny abas, manjar muy suabe, para la despedida de la mesa, y aquel que presvadio a los onbres que no ablasen por cynco años?

GALLO.--Pues sabes tanbien como Pitágoras abia sido Eufurbio?

MYCILLO.--Yo no sé mas sino que dizen queste Pitagoras abia sido vn honbre enbaydor que azia prodigios y encantamientos.

GALLO.--Pues yo soy Pitagoras, por lo qual te ruego que no me maltrates con esas enjuryas, pues no conoscyste mis costumbres.

MYCILLO.--Por cierto esto es mas milagroso ver vn gallo filosofo; pues declaranos, buen yjo de Menesarca, qué causa fue la que te mudó de onbre en ave, porque ny este acontecimiento es verisimile ni razonable creer, e ademas por aver visto en ti dos cosas muy ajenas de Pitagoras.

GALLO.--Dime quales son.

MYCILLO.--Lo vno es verte que eres parlero y bullicyoso, mandando el que por cynco años enteros no ablasen los onbres; lo otro contradize a su ley porque como yo no tubiese ayer que te dar de comer te eché vnas abas y tú las comiste con muy buena boluntad, por lo qual es muy mas necesario que mientas tu en dezir que seas Pitagoras; que si eres Pitagoras tú le has contradezido pues mandaste que se abya de huyr de comer las habas como la misma cabeça del padre.

GALLO.--¿No has conoscido ¡oh Micillo! qué sea la causa de aqueste acaescimiento que qunple para qualquier género de bida? entonces quando era filosofo desechaba las habas; mas agora que soy gallo no las desecho, por serme agradable manjar; mas si no te fuere molesto, oyeme e dezirte he cómo de Pitagoras comence a ser esto que agora soy, anque hasta agora he sido transformado en otras muchas diversas figuras de animales; dezirtelo he lo que me acaescyo en cada vna por si.

MYCILLO.--Yo te ruego me lo quentes porque a mi me será muy sabroso oyrte e tanto que si alguno me preguntare quál queria mas, oyrte a ti o bolver aquel dichoso suenno que sonnava astaqui, juzgarya ser yguales los tus sabrosos quentos con aquella sabrosa posesion de riquezas en que yo me sonnava estar.

GALLO.--Tú tanbien me traes a la memoria lo que en el suenno biste como quien guarda vnas vanas ymajinaciones, tu fantasia te regozijas de vna vana felicydad.

MYCILLO.--Mas sé cyerto que m'es tan dulce este suenno que nunca del me olvydaré ni de otra cosa más me quiero acordar.

GALLO.--Por cierto que me muestras ser tan dulce este suenno que deseo saber qué fue.

CAPITULO III

_Que quenta Mycyllo lo que le sucedio en el conbite del rico Everates._

MYCILLO.--Yo te [lo de]seo contar porque me es muy sabroso dezirlo y acordarme dél; mas dime tú, Pitagoras, ¿quando me contarás estas tus transformacyones?

GALLO.--Quando tú, Micyllo, acabares de contarme lo que te acontecyo en la cena y me dixeres tu suenno, porque te lo deseo saber.

MYCILLO.--Bien te acordarás que no comi ayer ninguna vez en casa, porque topandome ayer aquel rico Eberates en la plaça me dixo que labado y polido me fuese con él a comer.

GALLO.--Bien me aquerdo, porque yo en todo el dia no comi, asta que viniendo tu a la noche bien arto, me distes vnas cynco abas, por cyerto esplendida cena para gallo el qual en otro tiempo fue rey y poderoso peleador.

MYCILLO.--Pues entonces yo me eché a dormir quando te di las abas; luego me dormi e comence a sonnar en la noche vn suenno mas sabroso quel vyno, netar ny anbrosia.

GALLO.--Pues antes que me quentes el suenno ¡oh Mycyllo! me quenta todo lo que paso en la cena de Eberates, porque me plazerá ny tanpoco te pesará a ti si agora quisieres, contandome todo lo que comiste, rumiarlo como entre suennos.

MYCILLO.--Yo pienso serte enojoso si lo que alli pasó te contase, mas pues tú lo deseas saber, yo huelgo de te lo dezir porque nunca asta agora he sido conbidado de algun ryco, ¡o Pitagora! e sabras que ayer rejido con buena fortuna me topé con Eutratas[291] y saludandole como yo lo tenia en costunbre, encobryame quanto podia por verguença que no byese my capa despedaçada, y dizeme el: Mycyllo, oy celebro el nascimiento de vna hija mia, he conbidado a muchas personas para comer e cenar; e porque me dizen que vno de los conbidados está enfermo e no puede venir, vente tú en su lugar y haz de manera que por ser festibal el conbite vayas polido e ataviado lo mejor que pudieres e comeras allá si acaso si aquel faltare, porque avn lo pone en duda. E como yo oí a Hencrates adorele y fume (sic) rogando a Dios todopoderoso, porque tubiese hefeto my felicedad, diese aquel henfermo en quyo lugar yo habia de oqupar la silla en el conbite algun frenesi o modorylla o dolor de costado o gotata (sic) de tal manera que le yziese quedar en su casa y no fuese allá. Pues myentras llegaba la ora de la cena yo me fui al baño y me labé y este tienpo se me yzo vn siglo o vna gran edad, mas quando fue el tienpo llegado voyme solycy[to] lo mejor que yo pude atabiado, puesta mi pobre capa de la parte más linpia y que sus agujeros menos se parescyesen; allegando a las puertas hallo otros muchos onbres, entre los quales veo que cuatro moços traen sentado en una silla aquel enfermo en quyo lugar yo era combidado e benia el mismo manifestando traer gran enfermedad, porque jemia muy doloroso y tosia y escopia muy asquerosamente; venia amaryllo e ynchado; era viejo de más de setenta años y dezian ser vn filosofo que lee en esquelas y aze cancyones en publyco; traya vnas vistiduras muy yploclitas, y como Archebio el medico le vio y qu'era alli conbidado le dixo: señor, mejor fuera que os quedarades en vuestra casa estando tan enfermo que salir agora acá; el qual respondio: no es razon que Daron filosofo quebrante a su amigo la palabra avnque esté enfermo de qualquiera enfermedad. E dixe yo: mas veo, sennor Tromopol, que ansi se llamava el filosofo, que olgara Ancrates que os muryerades en vuestra casa y cama en el servicyo de vuestros qryados que no venirle a ocupar el conbyte con hambrientos, y que si acierta aqui a salirseos el anima, que le paresce segun venis que no podeys mucho durar. El filosofo, como su yntencyon era padescer qualquiera muerte o ynjuria por comer de fiesta para satisfazer a su glotonia, disimuló el donayre que le dyxe con mucha gravedad, y estando en esto vino a nosotros Encrates y mirando por el filosofo podrydo dixo: buen Temospol, muchas gracias te doy por aver venido con esta tu enfermedad al conbite, puesto caso que aunque no binieras no se te dexara de enbiar todo el conbite por orden a tu posada; sientate e comeras; e como yo oi que los moços le metian adentro para le asentar a comer, muy triste comienzo a maldezir su flaca enfermedad, pues no le bastó a destruyr, y muy amarillo de afrenta de mi desventura, pues pense cenar mejor, dispuseme para salir de la sala del conbite para conplir la condicyon con que Encrates me abia conbidado, e comenceme a deleznar con alguna pesadunbre, mostrandome al vespede cada vez que bolbia la cara a mi, y casi con my rostro amaryllo le dezia: voyme a mi pesar. Tambien me enojaba más ver que en toda la mesa no avia sylla vazia para mí, porque estaban puestas en derredor en numero ygual con los conbidados; en fin como Eucrates me bio tan triste y me yva, alcançóme casi a la puerta y dixome: tu, Mycyllo, buelbe acá e cenarás con nosotros, y mandó a vn yjo suyo que se entrase a cenar con las mujeres y me dexase aquel lugar. Pues como poco antes me yva triste y desventurado, buelbo luego muy alegre con mi prospero suceso; como ninguno se quiso sentar junto al hanbriento filosofo por no le ver toser, viendo aquella sylla va[cia] que estava enfrente dél fuime ally asentar de lo qual mucho me pesó; luego començo la cena; ¡oh Pitagoras! qué opulento comer, qué fertylidad de manjares, qué diversidad de vinos, qué copiosidad de guisados, de salsas y especya, e quién te lo bastase a contar; quánto vaso de oro; plateles, copas y jarros eran todos de oro; los pajes muy dispuestos y muy bien atabyados; abia cantores que nunca dexaban de cantar; abia dibersos ynstrumentos de musica que azian muy diversos instrumentos de melodia y muchos que dançavan y bailavan muy gracyosamente; en suma toda la fiesta pasó en mucha curyosidad, sino que tenia yo vn contrapeso que me tercyaba el plazer, y era que aquel maldito viejo de Tresuropoles el qual con su tos y esqupir me ynchia tanto de asco que yo no podia comer si la anbre no me ayudara, y por otra parte no me dexaba tener atencyon a la musica porque me fatigava con disputar comigo quistiones de filosofia, preguntandome qué sentia de Juan de voto a Dios con que espantan los ninnos las amas que los qrian; afirmome con grandes juramentos que abia sido su conbidado y que le diera vna blanca de aquellas cynco que consygo suele traer, la qual dixo que tenia en gran veneracyon y despues quisome matar sobre presbadirme con mucha ynstancya que quando era de dia no era de noche y cuando era noche no era de dia. En estas y en otras vanidades me molia, hasta que llegado el fin de la cena, que quisiera yo ver antes su fin de aquel traidor por que el gozo de tanto bien me estorbaba. Ya as oido ¡oh Pitágoras! lo que en la cena pasó.

GALLO.--Mucho me ha parescido bien tu buena fortuna; mas no puedo estar en mi, de enojado de aquel malaventurado filosofo e con quantas importunaciones estorbaba placer tan sabroso.

NOTAS:

[291] En Luciano el nombre del rico es Eucrates. Su imitador lo escribe con la diversidad que se verá en el texto, si ya esta variedad de formas no es descuido del copista.

CAPITULO IV

_Que pone lo que soñaba Micillo y lo que da a entender del sueño; cosa de gran sentencia._

MICILLO.--Pues oye agora, que no me seria menos gracioso contartelo. Soñaba yo quel rico Everates era muerto y sin hijo alguno que le heredase y que me dejaba en su testamento como hijo que le hubiese de heredar; y asi yo aceté la herencia y fui allá y comence a tomar de aquella plata y oro aquellas ollas que se acababan de sacar debajo de tierra; tenia alrededor de mí tanto de tesoro que no pensaba ser yo el que antes solia coser zapatos; ya cabalgaba en muy poderosos caballos y mulas de muy ricos jaeces y muy acompañado de gente me iba a pasear; todos me hacian gran veneracion; hacia muy esplendidos convites a todos mis amigos y deleitabame mucho en ver aquel servicio con vasos de oro y plata; y estando en estas prosperidades veniste con tu voz a mí despertar, que me fue mas enojoso que si verdaderamente todo lo perdiera, y deseaba soñar veinte noches a reo sueño tan deleitoso para mi.

GALLO.--Deja ya, mi buen Mida, de más tabular del oro con esa tu insaciable avaricia; ciego estás, pues solamente pones tu bienaventuranza en la posesion de mucho oro y plata.

MICILLO.--¡Oh mi buen Pitagoras! paréscete que seré yo solo el que lo suele afirmar; pues aun creo yo que si verdad es lo que dices que te has transformado en todos los estados de los hombres, que podrias decir quanto más deleite rescebias cuando del mendigar descapado, ó cuando poseias grandes riquezas y andabas vestido de oro y te preciabas de hacer grandes prodigalidades distribuyendo tu posicion y no es ahora nuevo consentir en el oro nuestra felicidad, pues abasta la esperanza de lo haber para dar animo al cobarde, salud al enfermo.

CAPITULO V

_Pone á quantos peligros se ponen las personas por adquirir riquezas y lo que dello les sucede y si es lícito o no._

MICILLO.--Dime agora quantos son los que menos preciada su vida y pospuesta la seguridad de vivir se disponen a salir de sus propias tierras donde son nacidos y criados, y desamparados sus padres y parientes, no estimando el sosiego de su anima, se ponen en el mar de las tempestades ciertas a mal comer y mal beber, a peligro de morir cada hora en manos de sus enemigos, para pasar a las Indias por adquerir las inciertas riquezas del oro, por gozar de la felicidad de lo poseer, y después de pasados diez años en las Indias o en otros semejantes lugares a quántos peligros se disponen por lo ganar de aquella gente barbara y sin fe ni sin ley, quanto animó con arte uno solo a docientos de aquellos solo por ver entre las piedras el oro relucir; y aun despues de haber pasados todos estos peligros plugiese a Dios fuese licita su posesion porque no sé yo con qué color pueden ellos tomar aquella gente el oro que poseen; y a fin si fuesen a lo cavar de las venas de la tierra y con su propio trabajo y sudor lo procurasen adquerir descubriendo las minas donde está, aun con justo título lo podrían tomar, no haciendo cuenta si era nescesario de lo tomar a su rey por estar en su territorio y juridicion, porque no quiero agora dudar si posean los reinos con razon ni los extraños se los puedan tomar; bien sé yo que por vedar ellos que se les predique el Evangelio de Dios les podemos hacer guerras y todo lo demas; en suma todo lo puede el dinero; las peñas quebranta, los rios pasan en seco; no hay lugar tan alto que un asno cargado de oro no lo suba; ¡oh, qué bienaventuranza es el tener que dar; qué miseria es el contino rescebir!; las riquezas conservan los amigos, allegan los parientes, adquieren quien de vos diga bien; todos le saludan, todos le llaman al rico señor, y si pobre es, de todos es desechado y aborrescido de contino; quel pobre os hable, ois pensando qué os quiere pedir; en conclusion siempre oi decir quel oro mandaba todas las cosas criadas; mas dime, Gallo, porqué te ries.

GALLO.--Riome porque tú tambien, Micillo, estás en la misma necedad que'stá el inorante vulgo en la opinion que tienen los ricos; pues creeme a mi, que muy más trabajada y desventurada vida pasan ellos que vosotros, y hablo esto por saberlo como lo sé muy bien porque yo soy inspirimentado en todas las vidas de los hombres; en un tiempo fui rico y en otro pobre como ago agora; si esperas lo oirás.

MICILLO.--Pues, por Dios, que es razon que tú nos cuentes como fueste transformado y qué has pasado en cualquier estado de tu vida.

GALLO.--Pues oyeme y ten por prosupuesto que en toda mi vida nunca yo vi estado de hombre mas bienaventurado quel tuyo.

MICILLO.--Yo te ruego que me enseñes mi bienaventuranza y cuenta desde qué fueste nascido hasta ahora que eres gallo y como fueste en cada uno transformado y qué te acaesció en cada una de tus transformaciones, porque necesariamente paresce que han de ser cosas diversas y notabres.

CAPITULO VI

_Como cuenta que fue Euforbio y da a entender a su amo quél habia sido hormiga._

GALLO.--No es necesidad que te diga agora cómo Apolo trujo mi ánima á la tierra y la invistio de cuerpo humano porque seria muy prolijo al contar, ni debes tú saber mas de que al prencipio vine á ser Euforbio y vine á defender los muros de Troya contra los griegos.

MICILLO.--Dime ¡oh preclaro varon Pitagoras! qué fuí yo antes que fuese Micillo y si hubo en mi la misma conversion?

GALLO.--Sabras que tú fueste una hormiga de las Indias de las que cavan oro para comer.

MICILLO.--¡Oh, desdichado de mi! ¿por qué no traje yo acá un poco de lo que me sobraba allá, para salir desta miseria? pues dime, Gallo, en qué tengo de convertirme despues de que deje de ser Micillo?

GALLO.--Eso yo no lo sé porque está por venir; mas volviendo á mi propósito, como al prencipio de mi ser yo fuese Euforbio y pelease ante los muros de Troya matóme Menelao y dende á poco tiempo vine á ser Pitágoras; por cierto vine á vevir sin casa ni techo donde pudiese posar hasta que Menesarca me la edificó.

MICILLO.--Ruégote que me digas, ¿hacias vida sin comer ni beber?

GALLO.--Por cierto no usaba de más de lo que al cuerpo le podia bastar.

MICILLO.--Pues primero te ruego me digas lo que en Troya pasó y lo que viste siendo tú Euforbio, por ver si Homero dijo verdad.

GALLO.--¿Cómo lo podia él saber, pues no lo vio? que cuando aquello pasaba era él camello en las Indias; una cosa quiero que sepas de mí; que ni Ayax Telamon fue tan esforzado como lo pinta Homero ni Helena tan hermosa porque ya muy vieja era, casi tanto como Hécuba, porque esta fue mucho antes robada de Teseo en Anfione; ni tampoco fue tan elegante Archiles (sic) ni tan astuto Ulises, que en la verdad fabula es y muy lejos de la verdad, como suele acaescer que las cosas escritas en historias y contadas en lejos (sic) tierras sean muy mayores en la fama y mas elegantes de lo que es verdad. Esto te baste de Euforbio y de las cosas de Troya.

CAPITULO VII

Que siendo Pitagoras lo que le acaesció.

GALLO.--Vengo á contar lo que siendo Pitágoras me acaesció y porque cumple que digamos la verdad, yo fue en suma un sofista y no nescio, muy poco ejercitado en las buenas disciplinas, e acordé de me ir en Egito por disputar con los filosofos en sus altas ciencias, con los cuales deprendí los libros de la diosa Ceres la qual fue inventadora de la astrología y primera dadora de leyes, y despues volvime en Italia, donde comenze á enseñar á los latinos aquello que deprendí de los griegos y de tal suerte doctriné que me adoraban por Dios.

MICILLO.--Ya yo he oido eso y cómo de los italos fueste creido; mas dime agora la verdad; ¿qué fue la causa que te movió que constituyeses ley que no comiesen carne ni habas ningun hombre?

GALLO.--Aunque tengo vergüenza de lo decir, oirlo has, con tal condicion que lo calles; yo te hago saber que no fue causa alguna ni cosa notable ni de gran majestad; mas miré que si yo enseñaba cosas comunes y viejas al vulgo no serian de estimar; por tanto acordé de inventar cosa nueva y peregrina á los mortales porque más conmoviese á todos con la novedad de las cosas de admiracion; ansi yo procuré de inventar cosa que denotase algo, mas que fuese á todos incónita su interpretacion y en conjeturas hiciese andar á todos atónitos sin saber qué quería decir, como suele acaescer de los oráculos y profecías muy oscuras.

MICILLO.--Dime agora, despues de que dejaste de ser Pitagoras, ¿en quién fuistes transformado y qué cuerpo tomaste?

CAPITULO VIII

_Como siendo Pitágoras fue transformado en Dionisio rey de Sicilia y lo que por mal gobernar se sucede._

GALLO.--Despues sucedi en el cuerpo de Dionisio rey de Secilia.

MICILLO.--¿Fueste tú aquel que tuvo por nombre Dionisio el tirano?

GALLO.--No ese, mas su hijo el mayor.

MICILLO.--Pues di la verdad, que tambien fueste algo cruel y aun si digo mas no mintiré; tú ¿no mataste á tus hermanos y parientes poco á poco porque temías que te habian de privar del reino? bien sé que sino te llamaron el tirano fué porque en el nombre difirieses de tu padre; basta que te llamaron siracusano por las crueldades que heciste en los siracusanos; dime la verdad, que ya no tienes que perder.

GALLO.--No te negaré algo de lo que pasó desde mi niñez, porque veas el mal reinar á qué estado me vino á traer. Yo fue el mayor entre los hijos de mi padre y como el reinado se adquirió por tirania no sucedimos los hijos herederos, sino trabajabamos ganar la gente del pueblo que nos habia de favorescer, y ansi yo procuré quanto á lo primero haber á pesar de mis hermanos los tesoros de mi padre, con los cuales como liberal distribuí por los soldados y gente de armas, que habia mucho tiempo que mi padre los tenia por pagar, y despues por atraer el pueblo á mi favor solté tres mil varones que mi padre tenia en la carcer muy miserablemente atados porque no le querian acudir con sus rentas y haciendas para aumentar sus tesoros y solteles el tributo por tres años á ellos y á todo el pueblo. Mas despues que fue elegido de los ciudadanos y comarcanos, ¡oh Micillo! vergüenza tengo de te lo decir.

MICILLO.--Dimelo, no tengas vergüenza de lo contar á un tan amigo y compañero tuyo como yo.

GALLO.--Comence luego de siguir la tirania y porque tenia sospecha de mis hermanos yo los degolle y despues los quemé á ellos y á mis parientes y aquellos mayores de la ciudad, que fueron mas de mill, y despues dobléles el tributo fingiendo guerras con las cercanas provincias y grandes prestamos; mi intencion era aumentar tesoros para defender mi misera vida; deleitabame mucho en cortar cabezas de los mayores y en robar haciendas de los menores; hacia traer ante mí aquellas riquezas; deleitabame en verlas; en fin, todo este mi deleite se me convertio en gran trabajo y pesar, porque como el pueblo se agraviase con estas sinrazones, conspiraron contra mi y por defenderme retrajeme á la fortaleza con algunos que me quisieron seguir. Ya estando allí cercado, yo aun quisiese usar de crueldad porque inviandome embajadores de paz los prendí y los maté y plugo á Dios que por mi maldad fue echado por fuerza de allí y fueme acoger con los lucrenses, que era una ciudad sujeta á Siracusa, y ellos me rescibieron muy bien como no sabian que yo iba huyendo; yo como hombre habituado á las pasadas costumbres comence á robar entrellos (sic) lucrenses las haciendas de los ricos, tomando las mujeres hermosas á sus maridos y sacando las encerradas doncellas que estaban consagradas á los templos, y robaba los templos de todos los aparejos de oro y plata que habia para los sacreficios, y con estas obras vinieronse los lucrenses á enojar de mi; ¡oh omnipotente Dios! y qué trabajo tenía en conservarme en la vida; ¡cuán temeroso estaba de morir! ni osaba beber en vaso, ni aun comer ni dormir, porque en lo uno y en lo otro temia que me habian de matar; ¿qué más quieres, sino que te doy mi fe que con un carbon ardiendo me cortaba la barba por no me fiar de la mano y navaja del barbero, y trabajé por enseñar el oficio de barbero, á unas dos hijas que yo tenia, porque me quemaba con el carbon que no lo podia ya sufrir? Despues que por seis años pasé estos trabajos, no me pudiendo sufrir los lucrenses echaronme por fuerza de la tierra, y sintiendo en paz á Siracusa volvime para ella, y como de ahi algunos dias yo volviese á ser peor me venieron á echar de la tierra jion (sic) e yo desventurado, corrido y afrentado, sin poderle resistir me fue[292] en Corintio destruido por me guarescer; aqui vine á vevir en mucha miseria demandando á mis amigos y enemigos por limosna el mantinimiento e no lo querian dar, á que vine á vevir en mucha miseria y tanta necesidad que no tenia una capa con que me defender del frio; en fin, yo me vi aqui en extrema miseria, tanto que me vine á enseñar mochachos á leer y escrebir porque de aquel salario me pudiese mantener.

MICILLO.--Mas antes yo he oido decir que lo hacias por ejercitar tu crueldad castigando los mochachos con continas disciplinas, y eras tan extremadamente cruel que dicen de ti que en Siracusa una bieja de muy grandisima edad rogaba á los dioses continuamente por ti que te dejasen vivir por muchos años, y preguntando porqué lo hacia, pues toda la cibdad blasfemaba de ti, respondio que habia visto en su vida larga muchos señores tiranos en aquella ciudad y que de contino sucedia otro tirano peor y que rogaba á los dioses que tú vivieses mucho, porque si acaso habia de suceder otro tan malo y más peor, que á todos mandaria quemar juntamente con Siracusa.

GALLO.--¡Oh Micillo! todo me lo has de decir, que no callarás algo; bien has visto el trabajo que tienen los hombres en el mundo en el reinar y regir mal las provincias tiranizando los subditos; mira el pago que los dioses me dieron por mi mal vivir; y si piensas que más descanso y contento tiene un buen rey que con tranquilidad y quietud gobierna su reino, engañaste de verdad, porque visto he que viven sin algun deleite ni placer; piensa desde los primeros justos gobernadores de Atenas é de toda Asia, Europa, Africa y hallarás que no hay mayor dolor en la vida de los hombres quel regir y gobernar. Si no, preguntalo á Asalon (Solon) el cual decía que tanto cuanto más trabajaba por ser buen gobernador de su republica tanto y más trabajo y mal añadia; pero si consideras tú cuán gran carga echa acuestas el que de republica tiene cuidado y aquel que bien ha de regir las cosas, piensa que no tiene de pensar en otra cosa en todos los dias de su vida, sin nunca tener lugar para pensar un momento en su propio y privado bien, con cuánta solicitud procura que se guarden y esten en su vigor y fuerza las leyes quel fundó y no firmó; con cuánto cuidado trabaja que los oficiales de su republica sean justos, no robadores, no coecheros ni sosacadores de las haciendas de los míseros de ciudadanos y qué continua congoja tiene, considerando que'stá puesto sobre el pueblo por propio ojo de todos con el cual todos se han de gobernar, como piloto de un gran navio en cuyo descuido está la perdicion de toda la mercaderia y junto en el flete del navio va, y tienen gran cuidado en ver que si en el menor pecado ó vicio incurre, á todo el pueblo lleva de si; de otra parte le combate su mucha libertad y su mando y señorio para usar del deleite de la lujuria, del robar para adquirir tesoros, vendiendo synos (sic) preturas y gobiernos para personas tiranas que le destruyan los vasallos é suditos, lo cual huye el buen principe posponiendo cualquiera interese; ¿pues qué soberano trabajo es sufrir los adúlteros y lisonjeros que por servirles le cantan moviendo al buen rey con loores que claramente ves que en si mismo no los hay; pues, ¿qué afrenta rescibe cuando le canta en sus versos: hice escaramuzas notables, si nunca entró en batalla ni pelea, y cuando le procura importunar trayendo á la memoria la genología de sus antecesores, de cuya gloria, él como buen rey no se quiere preciar, sino de su propia virtud? Alleganse á esto los odios, las invidias, las murmuraciones de los menores, de las guerras, disenciones y desasosiegos de sus reinos, que todo ha de caer sobre él y sobre su buena solicitud; pues allende desto qué trabajos se ofrecen en las encomiendas de las capitanias y de los oficios del campo, de oir las quejas de los miseros labradores que los soldados les destruyen sus mieses y viñas y les roban su ganado, que no basta mantenerlos de balde, mas que les toman por fuerza las mujeres y hijas y sin les poder defender de todo esto. ¿Di, Micillo, el buen rey que sintirá, con que sosiego podrá dormir, con qué sabor comer é que felicidad ó deleite piensas que puede tener? Pues ¿qué te contaré de los caballeros y escuderos y continos que comunican en casa del rey y llevan salarios en el palacio real, á los cuales como en el mundo no sea cosa más baja ni más enojosa ni desabrida ni más trabajosa ni aun más vil quel estado del siervo, ellos se precian de serlo, con decir que tratan y conversan con el rey y que le veen comer y hablar y por esto se tienen por los primeros; en todos los negocios y horas con una sola cosa son contentos, sin tener invidia de alguno, y tratando ellos la seda y el brocado y las piedras preciosas menos pueden y curan de todos los buenos estados del vevir y de la virtud que engrandece los nobres y este dejan por otros, diciendo que les sea cosa muy contraria el saber; en esto solo se tienen por bienaventurados en poder llamar amo al rey, en saber saludar á todos conforme al palacio y que tienen noticia de los títulos y señores que andan en la Corte y saben á cuál han de llamar ilustre, á cuál manifico, á cuál serenisimo señor; precianse de saber bien lisonjear, porque esta es la ciencia en que más se ha de mostrar el hombre del palacio. Pues si miras toda la manera de su vivir en qué gastan el tiempo de su vida, ¡oh qué confusion y qué trabajo y qué laberintio de eterno dolor! oyémelo y cree que lo dirá hombre expirimentado y que todo ha pasado por mi sudor hasta el medio día porque se fueron acostar cuando queria amanescer; luego mandan que esté aparejado un asalariado sacerdote que muy apriesa sacrefique a Dios junto á su cama á la hora de medio día y despues comenzanse á vestir con mucho espacio con todas las pesadumbres y polidezas del mundo y a la hora de las vísperas van á ver si quiere comer el Rey; ¡oh qué hacen en palacio! dispónense á servir á la mesa; á la hora que ni entra en sabor ni en sazon se van ellos á comer frio y mal guisado y luego á jugar con las rameras ó acompañar al Rey doquiera que fuere; venida la hora de la cena tornan al mismo trabajo y despues que á ellos les dan de cenar, á la media noche vuelven al juego y si juega el Rey ó Principe ó otro cualquiera que sea su señor, estan alli en pie hasta que harto su apetito de jugar se quieren ir á dormir cuando quiere amanescer. Pues las camas y posadas de la gente de palacio, ¿quién te las pintará? cada dia la suya y tres ó cuatro echados en una, unos sobre arcas é otros sobre cofres tumbados. En cuanto se debe estimar; ¡oh vida de más que desesperados! ¡oh Purgatorio de perpetuo dolor! Pues entre estos anda un género de hombres malaventurados que no los puedo callar; su nombre es truanes chucarreros, los cuales se precian deste nombre y se llaman ansi y pienso que en los decir su trabajo no merezco culpa si a[ca]so no me erré. Estos para ser estimados y ganar el comer se han de hacer bobos ó infames para sofrir cualquier afrenta que les quisieren hacer; precianse de sucios borrachos y glotones; entre sus gracias y donaires es descobrir sus partes vergonzosas y deshonestas á quien las quiere ver; sin ninguna vergüenza ni temor nombran muchas cosas sucias las cuales mueven al hombre á se recoger en si; sirven de alcahuetes para pervertir á las muy vergonzosas señoras y doncellas y casadas y aun muchas veces se desmandan á tentar las monjas consagradas á Dios. Su principal oficio es lisonjear al que tiene presente porque le dé y decir mal de la gente publicando que nunca le dio; y en fin de todos dicen mal porque otra vez tienen aquel ausente. Esta es su vida, este es su oficio, su trato y conversacion y para esto, son hábiles y no para mas; de tal suerte que si les vedase algun principe esta su manera de vivir por les rescatar sus ánimas, no sabrian de qué vivir ni en qué entender, porque quedarian bobos, necios, ociosos, holgazanes, inutiles para cualquier uso y razon, inorantes de algun oficio en que se podiesen aprovechar, en este género de vanidad, trabajando hechos pedazos por los palacios tras los unos y los otros confusos sin se conoscer y al fin todos mueren muertes viles é infames; que estos mismos que les hicieron mercedes los hacen matar porque en su malaventurado decir no les trató bien. Dejémoslos, pues pienso nuestra reprension poco les aprovechará; solo una cosa ¡oh Micillo! podemos de aqui concluir; que en la vida y ejercicio destos necios bobos malaventurados no hay cosa que tenga sabor de felicidad, mas gran trabajo y peligro y desventura para si.

MICILLO.--¡Oh! Euforbio, ¡oh! Pitágoras, ¡oh! Dionisio, que no sé como te nombre, qué admirables cosas que me has contado en el trabajo de mandar reinos y provincias, á tanto que me has hecho conceder que no hay estado mas quieto quel mio, pues en los reyes y los que comunican en el palacio real donde paresce estar la bienaventuranza está tanto trabajo y desasosiego de cuerpo y de ánima que casi no parezcan vivir. Dime agora porque me place mucho saber mas; despues que fueste Dionisio ¿qué veniste á ser?

NOTAS:

[292] En este diálogo está usado fue innumerables veces en el sentido de fui.

CAPITULO IX

_Que pone como fue trasformado de Dionisio en Epulon el rico y cuanto trabajo tiene uno en ser rico y lo que le sucedio._

GALLO.--Mira, mi amo Micillo, yo no hago caudal en el nombre, llámame como mas te placerá. Sabras que despues de poco tiempo que fui Dionisio vine á ser un rico de Siria llamado Epulon el rico, de cuyo desasosiego y trabajo te quiero ahora decir. Yo fue hijo de padres muy ricos; yo ansi por herencia, como por la gran contratacion sobrepijé en el poseer muy mayores tesoros que ellos, por lo cual fue muy estimado del pueblo y todos me deseaban servir; hacianme gran veneracion con gran reverencia; no habia noble que en estima se me pensase igualar; tenia grandes vajillas de plata, vasos de oro para me servir en el comer; hacia grandes convites y banquetes á mis amigos por hacer gran fama de mi; servianse con gran aparato de pajes muy graciosamente ataviados los manjares; en mucha copiosidad aquellos potages y salsas en perfeccion; asalariaba grandes cocineros examinados en su arte que supiesen gran diversidad de los guisados como para un rey; mientras comia tenia gran diversidad de música, de cantores é instrumentos que daban mucho deleite; bebia las aguas destiladas y cocidas y los vinos puestos á infriar, muy acompañado de juglares y chocarreros que me daban á los convidados mucho placer. Despues de haber comido jugaba todo el dia grandes cantidades de moneda por me solazar; ataviabame muy suntuosamente; tenia muy poderosos cavallos; iba á caza de altaneria y de galgos; mas ¡ay de mi! que Dios sabe con qué ánimo hacia yo estas profanidades, que del alma me salia cada pequeña moneda que se gastaba, porque si me esforzaba á lo hacer era por los que á mi se allegaban por dar de mi buena fama, que escondido donde no me podian ver en mi casa con mis familiares y apaniguados esforzábame á pasar con un misero potaje de miseras lentejas y aunque en él no habia para todos poder comer, siempre andaba amarillo y pensativo como se me gastaba lo que con tanto trabajo habia adquerido yendo á las ferias de todo Egito e Palestina y aun á las de Grecia por convenir con los tratantes y mercaderes y con los deudores á quien con grandes intereses y usuras yo prestaba mi moneda; venia por los caminos y por el mar aventurando mi persona y hacienda á los cosarios que me robasen y me quitasen la vida, sufriendo las crueles tempestades que cada hora me ponian en peligro de me perder; no osaba dar á ningun mendigo un solo cornado pensando de me venir empobrecer; pesábame con grandisimo dolor en pensar que con la muerte lo habia de dejar. Si préstamos ó tributos se habian de dar al Emperador yo habia de ser el primero; si guerra habia en la provincia ó que Roma las quisiese tener yo habia de ir allá y aun habia de llevar lanzas á mi costa y mension; en todo esto pasaba en el campo la misera vida que pasan los soldados y suelen pasar en el campo de la guerra. Temia siempre si mi hacienda que habia dejado soterrada pensando que si me la hallaban quedaria pobre y si moria sin que supiesen donde estaba pesábame pensar que se habia de perder. Pues venido á mi patria y no sin congoja y dolor, venida la noche, cuando todos estaban en silencio y quietud, levantabame yo y abria las huesas adonde tenia el tesoro enterrado y en una mesa comenzabalo á contar y mirandolo me pesaba porque lo poseia, pues en conservarlo me daba tanta congoja y dolor, y despues de vuelto á la tierra no podia dormir considerando si estaba seguro allí, si los cofres en que estaba la plata y aparador los podian hurtar; en viendo un raton ó una mosca luego saltaba de la cama pensando que ladrones me hurtaban y robaban; voceaba con gran priesa y espanto y levantada mi gente decianme denuestos é injurias, que aun agora con ser gallo no los querria sufrir, llamabanme abariento rixoso miserable y que ellos mismos me robarian con enojo de mi misera abaricia, dezian que no querian serbirme y tenian mucha razon porque muchas noches los azia lebantar cinco y seys vezes que no los dexaba dormir: ¿Quién contaria agora, Micillo, por orden los sobresaltos, las malas comidas y bebidas que yo pasé? Hallarias de verdad que son los ricos verdaderos infelices sin algun descanso ni plazer porque se les va la gloria y el descanso por otros albañares de asechanzas que no se paresce, ladrillados por encima con lisonjas. E quánto mejor duerme el pobre que no el que tiene de guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor de lo dejar. El amigo del pobre será berdadero y el del rico simulado y fingido, el pobre es amado por su persona y el rico por su azienda, nunca el rico oye verdad, todos le dizen lisonjas y todos les maldizen en ausencia por la enbidia que tienen á su posesion. Con gran dificultad allarás en el mundo un rico que no confiese que le será mejor estar en su mediano estado e en esta pobleza, porque en la berdad las riquezas no hazen rico sino oqupado, no hazen Señor, sino mayordomo, y más son siervos de sus riquezas y ellas mesmas les acarrean la muerte, quitan el plazer, borran las buenas costumbres; ninguna cosa es tan contraria del sosiego y buena bida quel guardar y arquerir tesoros y habellos de conservar. Gran trabajo es sobre todo ver el honbre veynte hyjos alredor de si de contino pregon á Dios que yo me aya de morir porque ellos se entreguen y hereden mi posesion. Pues sobre todos mis males te quiero contar los trabajos que pasé despues.

CAPITULO X

_Que pone como fue casado con quatro mugeres y lo que le sucedió con la primera; cosa de notar._

Yo fui casado con quatro mugeres mientras bibi, que si me oyes me maravillaré cómo no lloras como yo en acordarme de la mala vida que me dieron porque sepas que no hay dolor hasta en el casar; con cuatro mugeres fue casado é con todas deseando tener paz mucha nunca me faltó guerra; la primera con quien me casé se llamaba Alcybia que por ser fija de Teodosio Rey, menos preciaba mis palabras y tenia en poco mis obras y aun los dioses saben las palabras que me dezia en secreto, mis criados saben cómo me trataba en publico y por que bia, que procedia su desacato de ser mejor que yo por ser hyja de Rey.

CAPITULO XI

_Como fue casado la segunda vez y lo que pasó con la segunda mujer._

Ya sabras que yo me casé la segunda vez con mujer que era mi ygual, que se llamaba Tribuña hyja de un Tribuno de Jerusalen y traxo á mi poder el mayor dote que hasta hoy se halla haver dado en estas partidas y pensando que por ser yguales en personas nos acompañaría la paz jamás con ella me faltó guerra diziéndome que guardaba lo mio sin lo querer comunicar y que gastaba lo suyo en conbytes con mujeres públicas y desonestas haziendo desordenados gastos, dandome afrentas en lo publico y amenazas en lo secreto, de donde nos benia tan cierta la discordia quando más me era deseada la conformidad. Queriendome dar los dioses entera vengança en ella, dieronme en ella un hyjo que despues de sus dias que fueron brebes heredó los bienes de la madre por quya muerte sucedieron en mi; en biendo la desgracia que habia tenido en las dos vezes que me abia casado, la vna por ser la mujer mejor que yo é la segunda por lo mucho que me dieron.

CAPITULO XII

_Como se casó la tercera vez y lo que con le sucedio._

GALLO.--Proquré de casarme la tercera vez con una que se llamó Laureola hyja de Aureo Consul que ni en generacion ni estado era mi ygual, salbo que era la más apuesta dama que en toda la probincia se halló, la qual tomé porque siendo pobre y no de tan buena parte no tenia causa de conquistarme como las pasadas. Quiero dezir, amigo Micyllo, sy con las pasadas habia tenido trabajada bida, con aquella no me faltaron tragos de muerte, porque sintiendose tan soblimada en hermosura y a mi con sennales de vejez en la cara y con algunas canas y con algun desquydo della en la cama y sin dientes para comer, dezia cosas abominables contra su padre, porque siendo ella tan hermosa la habia casado con honbre tan feo, pudiendo enplearla en persona de mayor merescimiento y de menor edad con que ella pudiera mejor gozar su edad é hermosura; digote en verdad, Micillo amigo, que haziendome vna mannana de dormido le oí dezir estando en contemplacion: ¡oh! malandantes sean los dioses y todo esto que permiten y ordenan, pues ordenaron y permitieron que mi gentileza y hermosura se pusiese en poder deste monstruo, el qual piensa que con los bienes me paga y que con el buen tratamiento me contenta y con las palabras me satisfaze. Sy supiera en quanto tengo sus riquezas y el caso que hago de su tratamiento y lo que estimo sus buenas palabras, no haria bida conmigo, é maldita sea la donzella que se casa con quien no conosce porque no se vea engannada y lastimada segun yo agora; pluguiera á los dioses que me traxeran agora no á poder de quien tanto duerme y de quien tan poco bela, bueno para lo que le cumple, malo para lo que le conbiene, diestro á las malicias, torpe en las buenas obras. Bien penso Areo Consul, mi padre, que en darme este marido me hazia gran bien y merced; bien paresce que tubo mayor quydado de su probecho que dolor de mi daño. Si tubiera memoria de mi bien no me procurara tanto mal; penso que me casaba con él para tener descanso, yo pienso que jamas me faltará trabajo, porque quien duerme despues de haber dormido y no trabaja despues de haber holgado como este bestiglo haze ¿qué puedo esperar del sino que el bibira con su desquydo y yo morire con mi quydado? a él se pasa en sueños la vida y a mi se me trasporta en trabajos el tiempo, maldita sea yo quando dixe de sy; ¿por qué no dixe de no? porque me matara un honbre bibo y no me diera vida un hombre muerto; aunque creo que la vida que me dara será tal como de las otras dos mugeres que ha tenido; pluguiese á los dioses que asi como agora está se quedase y que nunca mas mis ojos le viesen despierto. Y quando vi, Micillo, que tan deshonestas cosas dezia hize que despertaba por no oyr otras peores en viendome despierto; lebantóse de apar de mí más enojada que contenta, diziendo que me levantase en hora mala que se me pasaba el tiempo en dormir, sobre lo qual benimos en tanta descordia que no descansé hasta que puse las manos en ella y de aquel enojo murio, de cuya muerte y no menos de la vida quedé con tal escarmiento que acordandome de aquella muger y no poniendo en olbido las otras propuse de hacer vida solo y no mal acompañado, y no queriendo olbidarme la rigorosa fortuna de contentarse con el mal pasado me dieron a Coridona por muger, con la qual por...

CAPITULO XIII

_Como casó la quarta vez y lo que con esta muger le sucedio._

GALLO.--Y ansi no quiriendo olbidarme la rigurosa fortuna de contentarse con el mal pasado me dieron a Coridona por muger, con la qual por su buena fama casé, porque ni era hermosa ni fea, ni tan poco baxa de estado ni alta de generacion y antes pobre que rica, y si con ella casé no pienso, amigo Micillo, que lo causó el apetito de la voluntad ni aun el contento que me quedó de las mujeres pasadas, salvo por el deseo que tenia de haber hijos y tambien por la necesidad que tenia de la guarda de mis bienes y por otras causas que son legitimas para ello y tambien porque pensaba que no teniendo alguna cosa de las que las otras pasadas tenian no me daría la vida que las otras me daban, en especial siendo en todas sus operaciones la mejor y mas sana donzella que creo en el mundo se hallase; mas quiero que sepas, Micillo, que si me guerreó la primera por ser de mejor parte que yo y la segunda por ser el dote tan grande que me dio y la tercera por la gran hermosura que poseyó, que tambien me dio guerra Coridona porque muy buena se halló. La qual quando guerrear me queria me ponia delante el tratamiento que las otras mujeres pasadas me hazian, diciendome: ni vos me meresceys ni ellas fueron mis yguales, porque aunque en linaje la una me hizo ventaja y la otra en riquezas y la otra en hermosura, yo se la hago á ellas en ser muy mejor de mi persona y condicion que ninguna dellas, porque si la primera os trató con poca estima yo os trato con mucha, y si la segunda os pedia quenta en qué dispendiays sus bienes yo huelgo que dispendiays los vuestros; y si la tercera os agrabiaba con sobra de palabras yo os sirvo con sobra de buenas obras; de tal manera que apenas le hablaba con paciencia, quando luego me respondia con yra diciendome: peores afrentas que las pasadas mujeres habia menester yo que no della; que ellas me trataban como yo merescia; de donde venia que ella por mucho hablar, yo por poco sufrir le daba algunos castigos y venia en tanta diferencia con ella y en tanta guerra y discordia que parescia que era más que no las pasadas, y aun digote, amigo, en verdad que fueron mayores las que tubimos despues que engendró un hijo, que quisimos mucho, y aun mucho, mas á menudo reñiamos que antes que lo hubiese; lo uno por el preñado; lo otro porque se tenia por muy buena no osaba hablarle lo que me combenia por no venir con ella en enojo; en fin ella se murio y si más me durara yo me enterrara vivo, porque no me aquerdo estar dia sin pasion ni noche sin renzilla, y yo quedé della tan hostigado que me paresce que hace mas el hombre que sufre á la muy buena mujer que la mujer que sufre al mal varon; por que no hay ninguno por malo que sea que una vez en el dia no perdona la falta de su muger, ni ninguna muger por muy buena que sea que disimule ni enqubra la quiebra del baron; nunca vi cordura tan acertada como lo que hizo Udalio Gario en Jerusalen cuando fue importunado por los tribunos que se casase con Palestina, que porque no veniese el casamiento en efeto puso fuego a todos sus bienes y pregutado porqué lo hizo responde que porque queria mas estar pobre y solo que no rico y mal acompañado, porque sabia que Palestina era mujer loca y presuntuosa; y otra cosa hizo Anteo en Grecia; que por no sufrir las airadas palabras de Hentria su mujer se subio á un gran monte y hizo sacreficio de si mismo quemandose en un gran fuego; Fulsio Catulo en Asia que era del linaje de los partos, viendose descontento con Mina su mujer por la mala vida que con ella tenia, se subio con ella á la mas alta torre de sus palacios y diciendo, nunca plega á los dioses que tú, Mina, des á otro ningun varon mala vida, ni á mi buena otra mujer; y acabadas estas palabras la lanzó de la torre abajo no quedando él encima. Mira bien, Micillo, qué felicidad tienen con sus riquezas los ricos y qué descanso con las mujeres que son casadas; mira si tien aqui qué desear.

MICILLO.--¡Oh! mi buen Pitágoras, cuan notables cosas has traido á mi noticia; por cierto á mi me parescen increibles cuando son tan admirables. Mas dime agora, porque rescibo gran deleite [en] te oir, ¿que fueste de ti despues que fueste Epulon el rico?

CAPITULO XIV

_Como de Epulon fue transformado en asno; cosa de notar y gran sentencia._

GALLO.--Oyeme, mi buen Micillo, que yo te satisfare; sabras que como complí el espacio de mi vida en el qual había de dejar de ser Epulon, fue llevado á los infiernos á ser sentenciado de mis costumbres y despues que con gran compaña de ánimas me pasó en su barca Aqueron, fue presentado ante las Furias infernales Aleto y Tesifone y los jueces Minos y Pluton, los quales estaban asentados en un tribunal cercados de los acusadores y en siendo empresentado vi ante los ojos junto todo mi mal, que me parescio que otra vez pasaba por él; y como le vi rescebí muy entrañable dolor, tan grande que tuviera por bien dejar de ser; despues que Minos me hubo desanimado mandó que me leyesen la sentencia conforme á su ley é levantóse un viejo calvo de gran autoridad é abriendo un libro dijo ansí: ley teneis ¡oh dioses! conforme á la qual el mismo se puede condenar; pues oíd; el viejo en alta voz leyo ansi: porque los ricos en el mundo mientras viven cometen nefandísimos pecados, robos, usuras, latrocinios, fuerzas, teniendo á los pobres en menosprecio, es determinado por toda nuestra infernal congregación que sus cuerpos padezcan penas entre los condenados y sus ánimas vuelvan al mundo á informar cuerpos de asnos, hasta que conforme á sus obras sea nuestra voluntad. Y como fuese leida esta ley, mandó Minos que fuese asno diez años y luego lo aprobo toda la congregacion y aulló Proserpina y ladró muy fieramente el can Cerbero, porque se requería esta solenidad porque fuese alguna cosa firme y enviolabre en el infierno, y como no pude suplicar fue sacado de allí y en esta oportunidad ofreciose en Egito estar de parto una burra de un geciano, y como vino á parir yo me vine á ser el asno primero que nasció, y desque yo me vi metido en cuerpo tan vil pense rebentar de enojo; mas como vi que era escusada mi pasion pues traía poco provecho el mucho me doler, aunque por una parte pense dejarme morir de hambre y no mamar pensandome escapar de la cruel sentencia, mas desque consideré que era inviolable ley y ya estaba determinado en el senado infernal y como vi que aquel egicio era rico que me podia bien mantener determiné de sufrir con paciencia mi malhadada suerte, pensando que podia venir á manos de otro en el mundo que no me tratase tan bien, y más que como mi amo me veia pequeño y bonito y el primero y que con grandes aullidos me apartaba de la madre y no queria mamar, entre tres hermanos mios se condolia de mi y me traia con gran piedad á las tetas y puestas á la boca me las apretaba y aunque yo no queria me hacia mamar por fuerza.

MICILLO.--¡Oh! donosa transformacion de rey y filósofo en asno; ¿y no rescibias en ello enojo? porque me huelgo en te lo oir.

GALLO.--Ansi como acaesce deleitarse el hombre recontando entre sí aquello que en tiempos pasados con prospero estado le acaesció y se regocija en lo contar de nuevo mill veces á sus amigos, representándoles qualquiera particularidad notable que en ello se ofreciere, ansi sin ninguna comparacion apasionan más las adversidades traidas á la memoria, enojan considerar de mucho qualquiera miseria y fatiga que cada cual pasó; mas yo tengo por bien padescer cualquiera dolor que de contarte mis trabajos se me puede seguir, por te complacer. Y ahora, Micillo, sabrás que como fue convalesciendo en edad con gran regalo como el egicio me criaba, esforceme á sufrir mi miseria aunque conosciese mi dolor, y mientra fue pequeño no tengo cosa que de contarte sea, porque con la niñez todos los animales pasan el mal sin sufrir. Inviábame con [mis] hermanos al prado y despues que de mamar y pascer las yerbas tiernas estábamos hartos, armabamos batallas por aquellos campos deleitosos; corriamos con grandes relinchos y saltos; ansi veniamos á juntar con los pechos é boca, peleabamos sin nos herir y despues con mucho placer volviamos á escaramuzar é íbamos á las viñas y mieses; con gran sabor hartábamos nuestros estomagos á nuestro querer, y si los viñadores ó misigeros nos prendaban, nuestro amo sin pasion alguna nos rescataba. Por nos ver borricos, que la edad nos citaba al trabajo, comenzonos el egicio á dar paja y cebada porque nos pusiese el manjar fuerzas y ya yo iba á llevar la comida al campo á los gañanes y la cebada y trigo á la sembrada y aun llevaba á mi amo sobre mi á requerir el ganado y labranzas, y en fin que fue ya grande para llevar cualquiera carga, ofrecio...

CAPÍTULO XV

_Como su amo siendo asno lo vendio á los recueros y lo que le sucedio._

GALLO.--Ofrecieronse unos recueros que llegaban á una feria aceite y miel y como me vieron con bueno y gordo dieron á mi amo lo que por mi les fue pedido, y comprado, porque entonces no habia carga para mí, fue vacío hasta la feria, que era unas veinte millas de ahí; y como me pusieron en el camino pasé adelante de todos y comence á caminar apriesa, y como mis amos me vieron contentaronse de mi y yo porque no me adelantase mucho acosaron los otros asnos de manera que tanto quanto yo andaba sin carga, con fuertes palos les hacian caminar á ellos; iban muy airados mis compañeros de mí porque les fatigaban á mi causa, y cada uno que me alcanzaba me mordía con grande enojo, y como no tenian remedio alguno para su trabajo esforzabanse á padescer haciendo conjuracion que llegados al lugar yo se lo pagaría. Y como continuando nuestro camino llegamos á donde habiamos de parar en la feria, echandonos á la caballeriza, y todos descargados unos se volcaron por estregar el sudor y otros tenian ojo á la comida para vengarse de mí; y en fin, despues que nuestros amos hubieron puesto á recado su hacienda, comenzaron echar á cada uno su paja é cebada, é desque á todos dejaron contentos en su pesebre y á mi tambien mi pesebre, fueronse á cenar, e luego juntos todos los otros asnos se vienen á mi pesebre y mordiéndome y acoceándome quitaron dél, y yo queriendome ir á los suyos volvian con gran furia y no me consentian llegar, á tanto que me fué nescesario salirme fuera de la caballeriza, y como había gana de comer acordeme que por la puerta de aquella ciudad por donde entramos había visto unos huertos frescos con muy buenas berzas verdes, y corrí y fue acertar por las calles allá, y como llegué á los huertos, desbordando los valladares y defensas que tenían hechas y entrando, comi á medida de mi estómago y satisfacion, y en lo mas sabroso de mi comer sale un egicio renegando con un gran varal y dame en estas espaldas y cabeza tantos de palos que no podia menearme y derrocado en el suelo daba en mi sin tener piedad de mi miseria. Estando el egicio e yo en esta contienda, que me parescia que no podia escapar de alli vivo ni se diera por mi vida un maravedi, llegan los recueros que ya me andaban á buscar, porque cuando yo sali no me vieron, que estaban comiendo, y pagan el daño hecho en el huerto, y sin hacer cuenta de los palos que hasta entonces me habia dado aquel malaventurado egicio, me dieron otros tantos para me levantarme de alli, asiéndome unos de la cola y otros de la cabeza, pensando que estaba beodo de algun beleño que hubiese comido. Me levantaron á poder de palos y aun por el camino me daban tantos y daguijones que aguijase; llegados al meson metieronme en el establo donde hallé á mis compañeros muy ufanos, y no contentos de concierto se tornan á mi dandome muchas coces y muesos, y con el trabajo pasado y con este yo me eché en el suelo; y no contentos con lo pasado no hacian sino pasar por cima de mi, paresciendoles que estaban contentos por haberse vengado de mi; y yo me quedé en el suelo por descansar; del dolor del cuerpo y de la cabeza no pude dormir; pues venida la mañana volvieron nuestros amos á nos echar de comer; estaban tan enojados los otros asnos, que no contentos no me dejaron llegar al peseble, y yo por no encorrir en otra como la pasada tuve paciencia y callé y quedé sin comer hasta el medio día que ya desenojados tuvieron por bien de me dejar é comí é maté mi hambre, é como duró la feria ese dia é otro convalescí en salud algo, y como los recueros vendieran su mercaderia compraron cargas iguales de trigo para todos, y cargados volvímonos para su tierra y aun como no fuese bien sano y con la carga no pudiese andar tanto como mis compañeros, alli viérades la gran priesa que de contino hacian de varearme con muchos aguijones para que anduviese como los otros, é yendo el camino pasé hasta que fuemos llegado. La vida de aquellos recueros desventurados era á mi parescer la mas misera y la mas trabajada de los hombres, porque nunca hacian sino caminar por sierras y valles y desiertos, por llanos y por pedriscos, ellos á pie, nosotros cargados, con tempestades, pluvias y siestas, sin alguna piedad de si ni de nosotros, con muy gran fatiga y ningun descanso; nunca gozan de sus casas y mujeres é hacienda, ni sosiego de un momento, mas contino trabajo y afan, como verdaderos esclavos alquilados por vil dinero é mandados por su señor; su contino mantinimiento es una pobre fruta ajo é cebolla y pan de perros, y si alguna vez se desmandaban á comer algun miserable tasajo en alguna venta, danselo guisado que yo siendo asno no lo querria ver y aquello tienen por bueno y sano. Acaescio que venimos en un arroyo y en un turbio cenagal donde caidas las cargas reniegan como perros y maldicen su ventura; teníamos yo y mis compañeros metidos los brazos y pies en el lodo hasta las espaldas y el agua que nos cobría; ¡oh miseria de nuestro vivir! qué trabajo era vernos sin remedio de nuestra salud! que mientra más fuerza poniamos para levantarnos más se nos somian los pies en el lodo hasta más no poder entrar ya la agua que nos cubria por cima; ¡oh miseria de nuestro vivir! ¡qué trabajo era vernos sin remedio de poder escapar con las vidas! En fin, como pudieron desliaron el trigo y atollando en el lodo hasta la cintura lo sacaron á la orilla, no les pesando tanto por nosotros como porque perdian el interés y trabajo pasado; buscaron unas mulas de carreta uncidas en uno, echaron unas sogas, por medio del cuerpo nos ataban y ansi las mulas nos sacaban arrastrando del charco. Ansi, escapados desta tempestuosa fragosidad, fuemos con todo trabajo hasta sus casas, adonde llegados salen unas brutas amazonas que tenían por mujeres y puestas las cargas en tierra y nos dan de comer. Estábamos tan fatigados que ninguno curó de comer ni llegar al peseble, sino arrojarnos en aquel establo por descansar; y como las mujeres supieron la fortuna acontecida, rasgabanse con las uñas el rostro y traian los hijos porque llorasen con ellas. Despues que por algunos dias hubieron llorado su dolor, como vieron perdido el trigo acordaron de remediar con vender algunos de nosotros para tornar á tratar, y para esto nos trujeron á una ciudad que estaba en los confines de Grecia, adonde se hacía una feria.

CAPÍTULO XVI

_Cuenta como los arrieros lo vendieron á un húngaro y lo que allí le sucedió._

GALLO.--Y llegados que fuemos aquella feria, alli se ofrecio un hombre natural de la isla de Rodas, que era mercader de bestias, y este nos compró á mi y á otros dos compañeros mios y luego nos pasó en su patria, y acaso se ofrecio un húngaro que tenía nescesidad de mi para ir á su tierra y como me hubo comprado dispuso de me llevar á su tierra. Este era un mísero labrador del campo é venido en un pequeño lugar de donde era natural, descansamos por algunos dias del trabajo pasado é despues hizome ir á la labranza; junto con otro asno que tenía me hacía arar todo el día y si tenía alguna pereza dabame muy grandes palos en los costados, metíame un aguijon por las ancas que me hacía saltar con ánimo, y yo cansado con su furia y gran trabajo que me daba, ya posponia mi salud y me determinaba aborrido á consentir que me matase, y era que como él no quisiese perder el interés moliame á palos y con esto se satisfacía. Tenia otra bellaquería, que si le acontecía alguno quererme ver andar, agora por su placer, ora por me querer comprar, sobía el vellaco del húngaro sobre mí en pelo sin albarda, porque yo aguijase lanzábame un clavo ó un aguijon por el lomo y por la espalda y cruz, que me hacía salir el alma; era tan grande mi pasion que por muchas veces me quise echar en un río y ahogarme alli, antes que no servir á un tan mal hombre; un día acaescio que quiso ir á sembrar cuatro millas de ahí y cargóme muy bien de trigo y sacóme delante de si, y caminando hacía muy gran agua y lodos en tanta manera que él no pudiendo andar subio encima del costal de trigo y comenzome á herir, é yo como le vi pertinaz en su mala costumbre dispúseme á andar lo más que pude, y él se descuidó y comenzose á dormir y quando yo le sentí dormido comienzo á correr por una sierra abajo, pedregosa y llena de picarros, á tanto que derroqué al húngaro y dio con la cabeza en una piedra, que se descalabró y no pudo tan bien escapar de mí que al tiempo que le sentí caido le dí un par de pernadas en aquellas espaldas, de lo cual yo quedé muy contento; y despues echo de mi el costal de trigo y aun quiebro la cincha de la albarda y déjola allí y roznando y saltando me vuelvo para casa, pensando haberme bien vengado de aquel ladron; y él corriendo sangre fue tras de mí por el campo y como no me alcanzó volviose al trigo y acordó de lo levar acuestas hasta la sembrada, porque estaba una milla de allí; yo fueme á un prado é dime á placer; y el húngaro desque hubo hecho su labor tomó la albarda acuestas é fuese á su casa é iba por los lodos cansado renegando, y llegando preguntó á su mujer por mi; y como ella no me había visto fueron al establo y halláronme echado, y toma el marido un palo grueso é descansó por dos veces en mis costados, que me dejó por muerto, diciendo que determinadamente me quería matar, y estaba tan enojado de mi que si no fuera por su mujer que se lo estorbó, ciertamente me matara. Tuvo Dios por bien que saliese de sus manos, aunque bien castigado, dende á pocos días.

CAPITULO XVII

Como el húngaro lo vendio á los soldados y lo que le acaescio con ellos.

GALLO.--Dende á pocos días suscedio que unos dos mancebos se determinaron de ir en Alemania que al presente estaba en diferencia de guerra y disencion con las señorías de Italia y querían ir á tomar sueldo para defender la parcialidad que mejor lo pagase.

MICILLO.--¡Oh! válame Dios, que donoso interes para ir á pelear; paresce verdaderamente á los letrados que en Corte del Rey toman sueldo é salarios de señores obligandose á los defender cualesquiera pleitos que se le ofrezcan, aunque sean sin justicia ni razon.

GALLO.--Mas lo mismo es, porque se obligan de vejar con todas cautelas á las partes contrarias que les pidan ante cualquier juez.

MICILLO.--¡Oh! poderoso Dios, qué seguridad de ánimas; pues di, Pitágoras, ¿pues qué te acaescio?

GALLO.--Estos mancebos me compraron para levar su fato y dispuestos para se partir cargaronme todas sus ropas y fardaje, y por sobrecarga echaronme encima una mujer que sacaron de con su marido para que en el real ganase para ayuda de sus juegos y glotonería, y como asno lo hube de sofrir. ¡Oh! Dios inmortal, qué vida tan trabajada y quién lo hubiese de contar lo que pasaban y por el camino los robos, los hurtos, los desafueros que hacían á los venteros y caminantes, las sinrazones que hacían á los labradores, las blasfemias y reniegos, los adulterios, los sacrilegios, ¿quién te lo hubiese de decir? en un año no te acabaría de contar todas sus maldades y todo lo que hacían; enseñaban á la pobre mujer que levaban, cómo se había de haber con los hombres que se la ofreciesen en conversacion, cómo los habia de atraer ansi y cómo los había de robar y despues de despojados cómo se habia de descabullir dellos; inventaban ellos entre sí nuevas maneras de fieros para blasfemar y espantar hombres; en conclusion, ellos se iban emponiendo en todo género de maldad y bellaqueria. Llegados al ducado de Sajonia fueles necesario de me vender.

CAPÍTULO XVIII

Como los soldados lo vendieron á unos alemanes que iban á Roma y lo que cuenta por el camino; cosa de notar.

GALLO.--Puesto por obra de me vender por alguna necesidad me compraron unos alemanes que á título de peregrinacion iban á un negocio á Roma y yo pense de nuevo resucitar cuando me vi escapado de las manos de tan mala gente porque me temía mucho que por su maldad había Dios de permitir en nosotros algun mal acaescimiento. En fin, con la ayuda de Dios comenzamos nuestro viaje, y más que tenía yo mucho deseo de ir á Italia porque despues que yo fue Pitágoras no había vuelto por allá y por ver las novedades que de allá contaban todos los que de allá venian, y iba muy contento porque ya había cristiandad y residia un Pontifice de toda la monarquia en la ciudad de Roma y todas las cosas de la gobernacion y templos y sacreficios eran mudados. Pues una mañana, ya que comenzaba á salir el sol, ibamos por una deleitosa floresta de muy hermosas huertas de fresca arboleda; iban por alli mis dos buenos amos á veces contando, de la manera que habían de tener en su negociacion en llegando á Roma, cómo habian de verse con el Papa en la expedicion de las bulas; hablaban de un Cardenal que tenía el cargo de los despachos; decian no sé que, el uno que llamaban abreviador; en cuanto yo pude colegir de la calidad del negocio alcancé que era una dispensacion para que se pudiesen casar dos grandes señores de aquella tierra, que no lo podian hacer por ser parientes dentro en el cuarto grado; concertaban entre sí que llegados á Roma y presentada su aplicacion ante los oficiales del papa no le habian de decir la calidad de las personas, si no solamente los nombres.

MICILLO.--Dime, Gallo, ¿porque se fengían y trataban ansí?

GALLO.--No se declaraban del todo ellos, mas sigun yo conosci de sus pláticas, creo que fue porque si dijeren al Papa ó á los oficiales ó aquellas personas con quien habian de dispensar que eran señores de mucha calidad y valor, les llevarian mas cuantía de maravedís por la dispensación, á tanto que decian que si salian con su propósito sin ser descubiertos que no les haria de costa más de cien ducados y que si supiesen la verdad de la calidad de las personas les costaría más de seis mill ducados.

MICILLO.--¡Oh; nefandisimo género de simonia, que en las cosas de la Iglesia que va tanto interes á nuestra salud no haya otra mayor dificultad para las alcanzar si no es añadir dinero.

GALLO.--Despues que hubieron bien concertado su negocio vinieron de platica en platica á tratar de la gran suma de dinero que se consumia en Roma; hablaban de las riquezas que tenía el Papa, de las posesiones de los Cardenales y de los tesoros que habia entre los obispos y oficiales que trataban este género de contratacion.

MICILLO.--Mira, Gallo, avisote no hables de la Iglesia ni de las cosas sagradas de la cristiandad; ¿de qué te ríes, que paresce que burlas de mí?

GALLO.--Ríome de que me acuerdo que llegando ellos á este paso yo iba tan atento á su plática que descuidado cai en un charco y me hinchí de lodo, y viniendo ansi por nuestro camino hubieron nos de alcanzar dos hombres que en su representacion parescian ser gente de bien, y como llegaron á nosotros saludaronse entre sí y dijeron el uno dellos: razon es que no perdamos vuestra compañia y conversación, pues Dios nos ha juntado; y apeados de sus cuartagos ataron los cabestros á mí y mandáronnos andar delante; uno de mis amos les preguntó que dónde era su viaje; respondiéronle que una ciudad de los confines de Italia, de la señoria del Papa y que venian de complir un voto que habian hecho por devocion, y era ir á ver el cuerpo de Santa Ana, madre de Nuestra Señora, é que la mostraban los alemanes en Dura, ciudad en Alemania, que por una pequeña limosna voluntaria concedia el Papa muchos años de perdon. Dijo mi amo: ya somos nosotros estados ahí é tenemos con esa señora gran devocion porque nos ha hecho grandes mercedes. Respondio el italiano: basta que sea haber trabajado en venirla á vesitar; mas yo no sé si esté aquí ó si esté mas de verdad en Leon de Francia, porque lo mesmo dicen que está alli en Nápoles, y como dicen muchas veces estas cosas nos hacen perder la devocion á los cuerpos santos, porque por estas diferencias les dejamos de hacer la veneracion debida, sospechando que hagamos á cuerpos que debemos maldecir en lugar de santificarlos. Respondió mi amo: verdad dices, mas luego sacamos cuál sea el verdadero de los milagros que hacen en cuerpos enfermos y en personas necesitadas, y tambien el Papa concede sus indulgencias adonde está persuadido por buena información que esté lo verdadero y veda que se publique lo que no fuere ansi. Dijo el italiano: pues decirme, señor, ¿y no dió tambien perdones para Francia como para Dura? y pues se precian en Roma de tener la cabeza de San Juan Bautista, ¿por qué se consiente que tambien se publique que esté en Francia en la ciudad de Aniañes? y si fue un prepucio el que circundaron á Jesu Cristo, ¿por qué se precian los cristianos de tener tres: uno en Roma, y otro en Brujes y otro en la ciudad de Unberes (sic). Con una cosa me consuelo, que conozca Dios mi sana intencion y que no sea dado á mi hacer bastante informacion de lo verdadero para evitar la idolatria; pecan los principes que lo consienten por sus particulares intereses; mas dejemos agora esto, que es muy larga cuestion; yo os quiero hacer saber que entre otras cosas notabres que yo vi en la iglesia de Santa Ana en Dura, que en un altar junto á la madre vi á Nuestra Señora la madre de Dios tan al natural de una linda mujer en una imagen que con todas las partes de su rostro y cuerpo mostraba estar viva; en sola una cosa me descontentó, que es en los vestidos que tenía, porque de creer es que fuese ella la más honesta que en el mundo nunca mujer nasció ni fue; pues no sé porqué la atavian los cristianos tan deshonestamente con unos carmesis y brocados cuchillados de colores y puestos que reprueban aun las mujeres por mostrarse honestas en si. Esto queria yo qu'el pueblo cristiano mirase sin pasion ni boba aficion é se piensen mas la servir si la pintan y la visten en hábito que por la reverencia que le debo quiero callar; con unas mangas acuchilladas y llenas de bocadillos y con colores de afeites en el rostro y con grandes pechos descubiertos y con camisas rayadas y polainas muy galanas y polidas, y dicenme que en España son en esto muy demasiados, porque les ponen unos verdugados que usan allá y unos rebociños en el cuello y otras cosas deshonestas que fuerzan á los hombres á pecar teniendo con las tales imagines poca reverencia y devocion, y acaesce muchas veces que si un pintor ha de pintar una imagen de Nuestra Señora ó de la Madalena, toma ejemplo de alguna mujer deshonesta ramera la qual tiene puesta delante por muestra de su labor y pintura; yo no digo esto de mí, porque en la verdad yo lo he visto. Dijo mi amo; en este caso solamente tienen la culpa los obispos porque en sus obispados no vesitan ni proveen estas cosas, pues nos va en ellas tan gran parte de nuestra cristianidad, no se habian de descuidar con sus regalos y deleites y con sus rentas y tesoros, los cuales habiendose de gastar juntamente con todas las rentas de toda la Iglesia, digo del Papa y de los Cardenales y obispos y todas las otras dinidades con los pobres y otras muchas obras de caridad, y consumenlas en juegos, en banquetes y fiestas y otros muchos deleytes del mundo, que yo no digo, que solo en decirlo me paresce seria deshonesto y sin tener memoria del morir ni de la estrecha cuenta que han de dar á Dios, porque me paresce á mi que pues los obispos son obligados á visitar cada año su obispado y no lo visitan, sino repelanlo, no quedando mejor que de antes; por el mismo caso ansí habian de ser obligados los Papas á visitar su papazgo de dos en dos años, porque de contino se pierden las ovejas por el descuido del pastor; antes son ellos en ocasion de perderlas y destruirlas desasosegandolas con guerras y tumultos, tiranizando en la cristiandad con mayor crueldad que todos los Dionisios juntos tiranizaron en su tiempo; por cierto yo querría ser dos años Papa y no mas porque en estos yo pornia en orden el Pontificado y lo haría tan ejemplo y regla de Cristo y de sus apóstoles que ninguno le viese que se quejase. Respondio el italiano: ¡ay, señor! por amor de Dios que no lleveis tal carga acuestas porque yo os doy mi fe que es la más incomportable que nunca hombres pudieron sufrir, ni tenga ninguno envidia á sus deleites ni banquetes y placeres, porque os doy mi fe que desde el Papa hasta el muy mísero sacristan viven en contina miseria y dolor; tomense para si sus placeres y pasatiempos los obispos si juntamente con ellos han de rezar por toda su familia, emitar á los apostoles en cuyo lugar vinieron á suceder y á lo qual cumplir con lo que denota su habito obispal; que aquella túnica blanca lavada, limpia, blanca, sin mácula hecha á ejemplo de pueblo[293]; ¿qué sinifica la mitra con dos cuernos si no el cuidado que han de tener en declarar al pueblo ambos testamentos Viejo y Nuevo? qué denotan los guantes limpios en sus manos? la administracion pura de los sacramentos; ¿qué los zapatos que le calzan en los pies? la vigilancia de su gley; ¿qué la cruz é báculo que le dan en la mano? la Vitoria y triunfo de los humanos afetos; y lo mismo es al Cardenal; ¿no os paresce que el que debe tener esto de contino en su pecho y consideracion que tiene trabajo? pues alléganse á esto otros dos mill embarazos de la vida que á un momento no le dejan descansar el ánima, porque la trae solicita en mill cuidados que le menoscaban la vida: la visitacion de su obispado, el examen de sus curas é beneficiados los quales han de encargar la administracion de su iglesia y ánimas de sus feligreses; la visitacion de los pobres y destribucion de sus bienes; aquel contino despachar negocios para la Corte romana é imperial, aquel asestir á pleitos que les ponen en las dinidades é pensiones; ¡oh Dios inmortal! pues tambien tienen ellos sus prestamos y censuras de las quales demandan prestados á nunca volver; pues ¿qué trabajo tienen en las judicaturas de todo el día, oyendo quejas é pleitos de agraviados; con todos ha de complir, á todos ha de responder, á todos ha de satisfacer, á ninguno ha de inviar quejoso, sino á todos contentos y satisfechos. Pues vengamos al descanso y deleite del Papa; por cierto si bien considerase su dolor y trabajo contino, no hay hombre de sano juicio que un dia le pudiese sufrir, ni aunque se le diesen con toda la posesion y mando de universo mundo no le querria tomar por un momento; mas la desordenada codicia que agora reina en nuestras ánimas causa en todos tan gran ceguedad que no hay quien mire con ojos libres su tan trabajada carga é la repudie y la eche de sí; ¡oh! qué trabajo considerar que ya no se abscondan los hombres como hacian en otro tiempo los santos por no ser Pontífices, mas antes hay ya quien mucho antes que vaque lo negocia con sobornos inlícitos y si menester es con yerbas le aben (sic) antes, y que no hay uno en toda la cristiandad de quien se presuma que si se lo diesen no lo tomaria. Pues si se ponen á considerar que tiene el Papa las veces de Cristo y que está puesto en su lugar en el mundo y que le debe remedar y seguir en la pobreza, en los trabajos, en la dotrina, en la cruz, en el menosprecio del mundo, en las continas lágrimas, en los ayunos, en las oraciones, en los sospiros, en los sermones, en otras dos mill fatigas, decirme ¿quien le querrá? ¿quien le tomará? y esto no es nada en comparacion de lo que á esto se les allega: aquella guarda de tesoros; aquella conservacion de honras, aumentar las vitorias, acrecentar los oficios y multiplicar las dispensaciones, engrandecer las rentas, ensanchar las indulgencias, proveerse de caballos y mulas, de grandes familias y criados, que conoscer de nuevo tantos escritores, tantos notarios, tantos abogados, tantos fiscales, tantos secretarios, tantos caballerizos, tantos despenseros; á todos ha de mirar é favorescer, con todos ha de cumplir, á todos ha de pagar con proveer al uno el obispado, al otro el abadia, al otro el beneficio, al otro la canonjía, é la dinidad, por pagar sus servicios; pues ¿qué trabajo es el despachar cada día los indultos, las indulgencias, las compusiciones, las espetativas, los entredichos, las suspensiones, las citaciones y descomuniones? Por cierto que me paresce á mí que por penitencia no lo habia un bueno de tomar á cargo é ya no es tiempo sino que todos trabajen é rueguen por el Pontificado, porque ya no es tiempo que los Papas hagan milagros como los santos lo hacian antiguamente, ni ya enseñan al pueblo porque es trabajoso, ni declararán las Sagradas Escrituras porque es de maestros de escuelas, ni lloran porque es de mujeres, ni consienten en su casa pobreza porque es gran miseria; procuran siempre vencer porque es gran vileza ser vencido; seguir la cruz es gran infamia; huir cuanto pueden de la muerte porque les es el morir muy amargo. Pues si algunos soberbios papas acaesce predominar en la monarquia del mundo, ¡oh! Dios inmortal, qué trabajo incomplensible tienen en conservar su ruin vida con sus odios, enemistades é sediciones; para salir con su tirania hacen grandes ligas con soldados, con tiranos y robadores, los cuales les hagan espaldas y los favorezcan y defiendan, y para estas cosas echan susidios, bulas, indulgencias y préstamos; vereislos tan solícitos y tan cuidadosos en recatarse de todos, en no se fiar de alguno; todos le son enemigos y le cavilan la vida; uno le da el veneno; otro le procura matar porque suceda su patron; ¡oh! qué trabajo, ¡oh! qué fatiga, ¡oh! qué curiosidad vana, ¡oh! qué costosa vida, ¡oh! qué desabrida muerte, ¡oh! qué infernar de ánima é martirizar del cuerpo; de verdad os digo, señor, y creame quien quisiere, que no tengo mas que os decir sino que me quiero ser mas esto poco que me soy con no tener más cargo de mi, ni de más tengo de dar cuenta á Dios que ser cualquiera destos papas que agora se ofrecen, porque con sus trabajos é cuidados yo no podía mucho vivir; tómelo quien quisiere que ni á mi me lo dan, ni yo lo demando, ni yo lo querria. Como el italiano acabó su tragedia dijo mi amo: por Dios, señor, que teneis mucha razon; que es gran trabajo su vida; buena sin alguna comparacion; si la hacen mala porque viven siempre en sobresalto y desasosiego, muriendo siempre sin nunca vevir. Estas cosas y otras semejantes iban [pa]sando tiempo por aquella floresta y ya iba calentando el sol, por lo cual procuraron darse alguna priesa por llegar á comer á un lugar que cerca estaba.

MICILLO.--Admirado me tienes ¡oh! fortunuoso Pitágoras con tan inumerables trabajos y tan bien representados que con mis mismos ojos me los haces ver; basta que me pensaba yo que esos grandes Pontífices se tenian la suprema felicidad, porque pensaba yo que los grandes Pontífices junto con los grandes tesoros y riquezas y el gran mando no tenian que desear otra cosa alguna. Agora que tengo visto su dolor paresceme que ellos viven en el estado mas misero de los mortales. Prosigue por amor de mi y acaba tu tragedia como mientras fueste asno, ¿que te sucedio?

GALLO.--Pues llegado al lugar, lo primero que se proveyó en entrando en la posada fue dar á nosotros las bestias de comer; fueron luego muy llenos los pesebres, donde matamos nuestra hambre del caminar; despues se salieron ellos á un portal fresco donde con mucho placer les aparejan su comer; por estar yo lejos de su mesa y porque venia cansado no oi nada de lo que en la mesa pasó; mas despues que todos hubimos reposado y que fue caida la siesta despedieronse los italianos de nosotros diciendo que iban por otro camino á su tierra, demandada licencia de los compañeros, saludandose se fueron con Dios; nosotros tambien, pagada la huéspeda, comenzamos nuestro camino. Pierres, que ansi se llamaba uno de los dos mis amos dijo á Perequin que ansi se llamaba el otro: hermano Perequin, si mi juicio no me engaña en pronosticar...

NOTAS:

[293] Parece que falta algo en el manuscrito.

CAPITULO XIX

_Que cuenta en pronosticar lo de los agüeros; cosa de notar._

Estoy turbado de una cierta ave que agora voló y vengo á conjeturar que nos ha de suceder en esta noche algun enojoso acontescimiento, por lo cual encomendemonos á Dios y aparejemonos á padescer, pues no se puede escusar. Perequin, se rió mucho burlando de Pierres; y dijo: por Dios que me maravillo de tí que con todo tu saber des crédito á liviandades tan sin razon, y si en agüeros crees nunca harás cosa buena, porque si viendo esas vanidades esperas á ver si aciertan ó no, agora por temor, agora por engaño del demonio puedes peligrar en tu salud, por lo cual te ruego que depongas de tu pecho esta tu errada opinion y no le des alguna fe, porque permitirá Dios que acaezca el mal pronosticado por castigar tu yerro y no porque de allí hubiese de suceder necesariamente. Respondio Pierres: más me maravillo yo de tí, porque me quieres convencer que sea arte de vanidad, pues en todos los acaescimientos pronosticados he hallado que vengan á suceder segun é como yo los he agüerado; y no pienses que lo supe de mi, que mucho trabajo me costó á la deprender de grandes sabios que me la enseñaron; y cree tú que tiene gran fundamento, pues todos los sabios antiguos mentan que tenian en suprema veneracion y le daban tanta fe como á los muy dinos oráculos de su Dios, pronosticaban de cosas acaescidas de improviso, agora en cuerpos muertos de animales sacrificados á sus dioses, agora de vuelo a graznido de las aves, y convenciales á lo creer las grandes experiencias que se les ofrecian, como fue lo que cuentan de Julio Cesar, qu'el primero día que se asentó en la silla imperial sacreficó un buey á Júpiter y abriendole fue hallado sin corazon, de lo qual los agüeros pronosticaron tristemente y le señalaron todo el mal, lo qual así ha sucedido, que de veinte é tres puñaladas fue muerto en el senado. Y tambien leemos que Cayo Claudio é Lucio Petilio cónsules sacreficaron como lo habian de costumbre á los dioses, y en matando el buey ante las aras le sacaron el corazon, el qual de improviso se corrompio de podre, por lo qual los agüeros venieron á pronosticar triste suceso en sus muertes, á los cuales dijeron que moririan muy breve; é ansi fue, que no mucho tiempo murio Claudio Cayo de una grave enfermedad y Petilio en la guerra. Como Antioco rey de Siria tuviese guerra con los partos acontecio que estando en el real hizo una golondrina nido en su mismo pavellon, de lo qual los agüeros denunciaron mal suceso de la batalla, y así fue, que en el comitimiento de los ejércitos fue muerto el rey Antioco y todo desbaratado y perdido. Otros muchos enjemplos de las historias notables te pudiera yo agora traer para corroboracion de que fue creida mi verdad; mas pues tu pertinacia me lo ha todo de destruir, aguardemos á lo que hubiere de acaescer. Luego le respondió Perequin: por hombre para poco me tienes si confiando en Dios no te convenciere á que creas sin hacerme algun perjuicio tus argumentos ser falsos y diabólico y vano el agorar; yo te probaré que estos sus acaescimientos no pueden ser causa ni ocasion para que dellos se pudiese pronosticar lo que está por venir, y porque no parezca que mi persuacion procede sin autoridad, sabras que se lee en los Proverbios del sapientisimo Salomon que no queramos ser como los hombres mintirosos que se mantienen de viento y dan credito á las aves que vuelan, porque en la verdad gran liviandad es seguir cosa tan incierta y cosa que nunca se puede saber; [de] sentencia de tanta autoridad se puede colegir la vana supersticion que está en esta ciencia; despues desto quiero que vengamos á considerar cuanta fuerza é sustentacion de las aves é cualesquiera otros brutos en el ser y obras del hombre; de las unas aves con su canto ó con su vuelo o chellido; los brutos con sus corporales dispusiciones de corazon ó bazo, para que señalen lo que nos ha de acaescer, y porque tú y cuantos nascieron mejor se pueden convencer, vengamos á la razon natural que muestra mi entencion. Á todos es notorio que los brutos animales tan solamente se mueven por un sentido aquello que de presente le es y solo se aplican aquello que ante si tienen, sin consideracion de lo que en ausencia les está. É ansi todas las aves mueven su cuerpo, alas é pies por solo impeto de su naturaleza, por hacer cualquiera ejercicio, como para hablar, para comer ó cantar, sin ser de otra parte costreñidos á ello é sin primero lo pensar que lo salgan hacer; pues esto es ansí ¿quien será tan falto de saber que pueda afirmar que las aves con su vuelo ora en la mano diestra ó siniestra cantan ó no, que senifica en nuestras obras bien ó mal? si con hambre comen ¿qué tienen que hacer si yo moriré? y si con sed beban ¿qué tiene que hacer? y si comiendo algo se les caiga del pico, ¿qué convenencia tiene con si me sucederá prósperamente un viaje? ¿qué razon lieva que los hombres veneren todas las obras y movimientos de los brutos y tengan por muy cierto que todo aquello les venefique que ellos de su libre albedrio han de hacer? por cierto gran bajeza. Y despues pensar que Dios onipotente hiciese un tan perfeto animal como es el hombre y de tan alto intendimiento que conosciese lo que estaba por venir por las obras de las miserabres avecicas y de brutos sin uso de razon, las quales como ellas mesmas comienzan á volar no saben donde van ni qué les pueda suceder, pues cuanto ellas en este caso puedan muy bien nos lo mostró Mosolamon indio, hombre de muy iminente saber é industria de la guerra, de muy facunda prudencia; de aqueste leemos que siguio á los griegos y macedones despues de la muerte de Alejandro, y como un día fuese con él al ejército é por el camino acaesciese que se puso un ave en un arbol é como los agoreros la viesen comenzaron agorar sobre si debian de pasar adelante; paró alli el Mosolamo como los vio en esta disputa, tomó el arco y mató el ave, burlando de la veneracion del agorar; y como el agorero mayor lo vio entristeciose mucho, é alzando Mosolamo el ave del suelo dijo ansi: decir porque os acelereis; nunca esta ave supiera lo que nos habia de acaescer pues de si misma no supo procurando por su salud, y pues inorante de su muerte se puso en el arbol para que la matase yo, mal podria saber nuestro mal ó bien acaescimiento; ansí que de todo esto se puede muy bien deducir la vanidad del agorar de las aves é brutos cualesquiera é de cualesquiera otros acontecimientos que se puedan ofrecer, como varonilmente nos lo mostró aquel glorioso y felice gran capitan español Gonzalo Hernandez de Córdoba, varon que despues que la fama lo conoscio solo él quiso, no César inmortal, porque aunque muerto, la eternal memoria de sus buenos hechos le hace revivir; fue en fin tal que si le alcanzaran los gentiles que á Aquiles y á Mares y á Palas hicieron sacreficio, á este sin controversia le adoraran todos por Dios. Leemos dél que estando aparejado en Nápoles para acometer con su ejército gran compañía de enemigos acaescio por mal recado se les prendio la polvora de la artilleria, y entristeciéndose toda la gente teniendolo por mal agüero, salió ante todos con gran ánimo diciendo: no desmaye nadie, caballeros; esforzad el corazon, que estas almenures (sic por luminarias) son de nuestra vitoria; y diciendo esto los esforzó tanto para acometer que brevemente destruyó los enemigos. Convencido me estoy yo bastante á creer que todo género de agorar sea vano y de ninguna certedumbre, ni sé mas de que el demonio nos quiere engañar con hacernos entender que todo sea ansí como nos lo muestra y trabaja con toda su industria que suceda aquello que nos mostró ó que pronosticaron del vuelo del ave, ó de cualquiera otra cosa, y esto aunque nunca hubiera de acontecer, porque solamente le creais; y agora me temo yo, señor Pierres, que pirmitirá Dios que nos suceda el mal que vos habeis agorado, por castigaros el yerro que cometisteis en dar crédito á cosa tan vana y tan errada, la qual es de pura industria y engaño del demonio y no porque creo que hubiese ansi de acaescer. Pierres quedó convencido y atemorizado con el miedo que lo puso Perequin de parte de Dios porque daba crédito al agorar; y asi razonando fueron toda la tarde en esta materia hasta que llegamos á una aldea de pocos vecinos.

MICILLO.--Pues, tú Pitágoras, ¿porque no diste en aquel arte tu parescer, que bien se te entendia, pues fueste discípulo de los magos?

GALLO.--Porque mientras fue asno no pude hablar. Como fuemos llegados á la aldea aparejóse la cena, porque llegamos tarde é despues de haber cenado fuéronse mis amos á reposar y sosegose la casa. Sucedio que junto á la media noche, en lo mas sabroso del sueño, entran en casa unos ladrones y roban las arcas del huéspede, que era rico, y levantados con la presa porque no lo podian levar acuestas, vienen al establo y tomanme á mí para que mis hombros lo lieven, y como vieron que tenían cogido quien lo levase sin trabajo suyo, tornaron á hurtar, doblado y cargaronme de aquellos tesoros y buena ropa una carga que no la levaran dos como yo, y abiertas las puertas sin ser sentidos me sacaron fuera del lugar. Tenian su vivienda en una cueva que habian hecho cinco millas de aquella aldea y habiamos de pasar un rio para ir allá por un vado, y como los ladrones viniesen tan alegres con su priesa y fuese algo oscura la noche, perdieron el vado, y llegados al rio, confiando en que yo pasaría delante aguijáronme para que pasase y en entrando no muy lejos de la orilla, lancé los pies y las manos en un tremadal, y como el agua era alta luego me ahogué y la hacienda todo se perdio sin poder cobrar nada.

CAPITULO XX

_Como fue convertido en rana y lo que le sucedio de allí._

GALLO.--Yo ahogado á la verdad no me pesó, por dejar tanto trabajo y mala compañia que me llevaba. Plugo á Dios que me dieron por complida la penitencia por las deudas de Epulon é fuí convertido allí en rana.

MICILLO.--Cuentame ¡oh Pitágoras! qué vida hacias cuando eras rana.

GALLO.--Muy buena, porque luego hice amistad con todos los géneros de peces que alli andaban é todos me trataban bien; mi comer era de las ovas del rio, é salida á la orilla saltando y holgando con mis compañeras pasciamos unas yerbecitas delicadas é tiernas que eran buenas para nuestro comer; no teníamos fortuna, ni fuego ni tempestad ni otro género de acaescimiento que nos perjudicase. Pasado ansi algun tiempo...

CAPITULO XXI

_Como fue convertido en ramera mujer llamada Clarichea._

Pasado así algun tiempo en aquel rio fue convertido en Clarichea, ramera famosa.

MICILLO.--¡Oh! qué admirable transformacion; de asno en rana; de rana en ramera galana.

GALLO.--Pues quién bastara á te contar lo que siendo rana me acontecio y siendo ramera la solicitud que tenía, si no fuera por sernos ya el dia tan cercano para te lo contar muy por extenso, lo qual no me da lugar; y aquel cuidado que tenía de en adquerir los enamorados y el trabajo que sufria en conservar los servidores y el astucia con que los robaba su moneda; aquella manera de los despedir y aquella industria de los volver y el contino hastío que tenia de mis afeites y composturas de atavíos y el martirio que pasaba mi rostro y manos con las mudas; aquel sufrir de pelar las cejas, que con cada pelo que sacaba se me arrancaba el alma de dolor, y con los afeites y adobos, pues todo mi cuerpo con los baños y ungüentos y otras muchas cosas que aplaciese á todos los que me querian; y aquel sufrir de malas noches y malos días, no tengo ya fuerza para te lo contar por extenso. Despues...

CAPITULO XXII

Como fue convertido en gañan del campo como servio á un avariento y despues fue tornado pavon é otras muchas cosas.

Después desto fue convertido en gañan del campo, adonde de contino con mucho trabajo sin reposo ninguno ni nunca entrar en poblado pasaba muy triste vida. Vine á servir y ser criado de un mísero avariento que me mataba de hambre, de lo cual no te doy entera cuenta lo que en este caso me sucedio, y fue transformado en pavon y agora gallo. ¡Oh! Micillo, si particularmente te hobiese de decir la vida y trabajos que he pasado en cada uno destos míseros estados no bastarían cien mill años que no hiciese sino contártelo. Por eso ya viene la mañana, por lo qual quiero concluir porque vayas al trabajo, porque en esperanza de tu sueño no moramos de hambre, que creo que desde las diez encomenzamos la prática sin nada nos estorbar y son dadas cinco horas.

MICILLO.--Admirado me tienen los trabajos desta vida, ¡oh Gallo! Pues dime ahora lo que me prometiste, que deseo mucho saber: ¿cual estado te paresció mejor?

GALLO.--Entre los brutos cuando era rana; entre los hombres siendo un pobre hombre como tú, porque tú no tienes que temer próspera ni adversa fortuna, ni te pueden perjudicar, no estás á la luz del mundo porque nadie te calunie; solo vives sin perjuicio de otro, comiendo de tu sudor ganado á tu placer, sin usuras ni daño de tu ánima; duermes sueño seguro, sin temer que por tu hacienda te hayan de matar ni robar; si hay guerra no hacen cuenta de tí; si préstamos ó censuras no temes que te ha de caber nada. En conclusion que bienaventurado el que vive en pobleza si es prudente en la saber sollevar.

MICILLO.--¡Oh! mi buen Gallo, yo conozco que tienes mucha razon y pues es venido el día quiero ir al trabajo y por el buen consuelo que me has dado en tu comer te lo agradeceré, como por la obra lo verás. Quédate con Dios, que yo me voy á trabajar.

FIN DEL DIALOGO DE LAS TRANSFORMACIONES

EL CROTALON

DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO

Natural de la insula Eutrapelia, una de las insulas Fortunadas.

PROLOGO DEL AUCTOR

AL LECTOR CURIOSO

Porque cualquiera persona en cuyas manos cayere este nuestro trabajo (si por ventura fuere digno de ser de alguno leydo) tenga entendida la intincion del auctor, sepa que por ser enemigo de la oçiosidad, por tener esperiençia ser el oçio causa de toda maliçia; queriendose ocupar en algo que fuesse digno del tiempo que en ello se pudiesse consumir; pensó escreuir cosa que en apazible estilo pudiesse aprouechar. Y ansi imaginó como debajo de vna corteça apazible y de algun sabor diesse á entender la maliçia en que los hombres emplean el dia de oy su viuir. Porque en ningun tiempo se pueden más á la verdad que en el presente verificar aquellas palabras que escriuió Moysen en el Genessi[294]: «Que toda carne mortal tiene corrompida y errada la carrera y regla de su viuir». Todos tuerçen la ley de su obligaçion. Y porque tengo entendido el comun gusto de los hombres, que les aplaze más leer cosas del donayre; coplas, chançonetas y sonetos de placer, antes que oyr cosas graues, prinçipalmente si son hechas en reprehension, porque á ninguno aplaze que en sus flaquezas le digan la verdad; por tanto procuré darles esta manera de doctrinal abscondida y solapada debajo de façeçias, fabulas, nouelas y donayres: en los quales tomando sabor para leer vengan á aprouecharse de aquello que quiere mi intincion. Este estilo y orden tuuieron en sus obras muchos sabios antiguos endereçados en este mesmo fin; Como Ysopo y Caton, Aulo gelio, Juan bocacio, Juan pogio florentin; y otros muchos que seria largo contar. Hasta Aristoteles, Plutarco, Platon. Y Cristo enseñó con parábolas y exemplos al pueblo y á sus discípulos la dotrina celestial. El título de la obra es Crotalon[295]: que es vocablo griego; que en castellano quiere decir; juego de sonajas, ó terreñuelas, conforme á la intinçion del auctor.

Contrahaze el estilo y inuençion de Luciano; famoso orador griego en el su gallo: donde hablando vn gallo con vn su amo çapatero llamado Miçilo reprehendió los viçios de su tiempo: y en otros muchos libros y dialogos que escriuió. Tambien finge el auctor ser sueño imitando al mesmo Luçiano que al mesmo dialogo del gallo llama sueño. Y hazelo el auctor porque en esta su obra pretende escreuir de diuersidad de cosas y sin orden: lo qual es proprio de sueño: porque cada vez que despierta tornandose á dormir sueña cosas diversas de las que antes soñó. Y es de notar que por no ser traduçion a la letra ni al sentido le llama contrahecho: porque solamente se imita el estilo. Llama a los libros o diversidad de dialogos, canto: porque es lenguage de gallo cantar. O porque son todos hechos al canto del gallo en el postrero sueño a la mañana: donde el estomago hace la verdadera digestion: y entonces los vapores que suben al çerebro causan los sueños: y aquellos son los que quedan despues. En las transformaciones de que en diuersos estados de hombres y brutos se escriuen en el proceso del libro imita el auctor al heroico poeta Ouidio en su libro del Methamorphoseos: donde el poeta finge muchas transformaciones de vestias, piedras y arboles en que son conuertidos los malos en pago de sus viçios y peruerso viuir.

En el primero canto el auctor propone de lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer nacimiento del gallo, y el suceso de su vida.

En el segundo canto el auctor imita á Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado grilo: el qual hauia cyrçes conuertido en puerco: y no quiso ser buelto a la naturaleza de hombre, teniendo por mas feliçe el estado y naturaleza de puerco. En esto el auctor quiere dar a entender que quando los hombres estan ençenagados en los vicios, y principalmente en el de la carne son muy peores que brutos. Y avn hay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.

En el tercero y quarto cantos el auctor trata vna mesma materia: porque en ellos imita a Luçiano en todos sus dialogos: en los quales siempre muerde a los philosophos y hombres religiosos de su tiempo.

Y en el quarto canto espresamente le imita en el libro que hizo llamado Pseudomantis: en el qual descriue marauillosamente grandes tacañerias, embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro: el qual en Maçedonia (Traçia), Bitinia y parte de la Asia fingio ser propheta de esculapio, fingiendo dar respuestas ambiguas y industriosas para adquirir con el vulgo credito y moneda.

En el quinto, sexto y septimo cantos el auctor debajo de una graciosa historia imita la parabola que Cristo dixo por san Lucas en el capitulo quinze del hijo prodigo. Alli se verá en agraciado estilo vn vicioso mancebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honra, a los hombres y a dios, disipar todos los doctes del alma que son los thesoros que de su padre dios heredó, y veráse tambien los hechizos, engaños y encantamientos de que las malas mugeres usan por gozar de sus laciuos deleites por satisfacer a sola su sensualidad.

En el octauo canto por auer el auctor hablado en los cantos precedentes de los religiosos, prosigue hablando de algunos intereses que en daño de sus conciencias tienen mugeres que en titulo de religion estan en los monesterios dedicadas al culto divino[296]. Y en la fabula de las ranas imita a Homero.

En el nono y decimo cantos el auctor imitando a Luciano en el dialogo llamado Toxaris en el qual trata de la amistad. El auctor trata de dos amigos fidelissimos, que en casos muy arduos aprobaron bien su intincion y en Roberto y Beatriz imita el auctor la fuerça que hizo la muger de Putifar a Joseph.

En el honceno canto el auctor imitando a

Luçiano en el libro que intitulo de luctus, habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se acostumbra hazer en la muerte entierro y sepultura, y descriuesse el entierro del marques del Gasto Capitan general del Emperador en la ytalia: cosa muy de notar.

En el duodeçimo canto el auctor imitando a Luçiano en el dialogo que intituló Icaromenipo finge subir al cielo y descriue lo que allá vio açerca del asiento de dios, y orden y bienauenturança de los angeles y santos y de otras muchas cosas que agudamente se tratan del estado celestial.

En el deçimo terçio canto prosiguiendo el auctor la subida del cielo finge auer visto en los ayres la pena que se da a los ingratos y hablando marauillosamente de la ingratitud cuenta vn admirable aconteçimiento digno de ser oydo en la materia.

En el deçimo quarto canto el auctor concluye la subida del cielo: y propone tratar la bajada del infierno declarando lo que acerca del tuuieron los gentiles: y escriuieron sus historiadores y poetas.

En el deçimo quinto y deçimo sexto cantos imitando el auctor á Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge desçender al infierno, donde descriue las estancias, lugares y penas de los condenados.

En el deçimo sexto canto el auctor en Rosicler hija del Rey de Syria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes. y concluye con el desçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que varios dialogos intituló.

En el deçimo septimo canto el autor sueña auerse hallado en vna missa nueua: en la qual descriue grandes acontecimientos que comunmente en semejantes lugares suelen passar entre sacerdotes.

En el deçimo octauo canto el auctor sueña vn acontecimiento graçioso: por el qual muestra los grandes daños que se siguen por faltar la verdad del mundo dentre los hombres.

En el decimo nono canto el auctor trata del trabajo y miseria que hay en el palacio y servicio de los principes y señores, y reprehende á todos aquellos que teniendo algun offiçio en que ocupar su vida se privan de su bienaventurada libertad que naturaleza les dió, y por vivir en vicios y profanidad se subjetan al servicio de algun señor[297].

En el vigesimo y vltimo canto el auctor describe la muerte del gallo.

NOTAS:

[294] Nota al margen: genes. cap. 6.

[295] Nota al margen. Crotalon idem est quod instrumentum musicum quo in deorum ceremoniis vtebantur antiqui.

[296] En el códice que fué de Gayangos se añade, á modo de aclaración, monjas.

[297] En el códice de Gayangos esta rúbrica está muy abreviada: «y reprehende a aquellos que pudiendo ser señores, viviendo de algun offiçio, se privan de su libertad».

SIGUESSE EL «CROTALON DE CHRISTOPHORO GNOSOPHO:» EN EL QUAL SE CONTRAHAZE EL SUEÑO, O GALLO DE LUÇIANO FAMOSO ORADOR GRIEGO.

ARGUMENTO DEL PRIMER CANTO DEL GALLO

En el primer canto que se sigue el auctor propone lo que ha de tratar en la presente obra: narrando el primer naçimiento del gallo y el suceso de su vida.

DIALOGO.--INTERLOCUTORES

MIÇILO çapatero pobre y vn GALLO suyo.

O líbreme Dios de gallo tan maldito y tan bozinglero. Dios te sea aduerso en tu deseado mantenimiento, pues con tu ronco y importuno bozear me quitas y estorbas mi sabroso y bienauenturado sueño, holganza tan apazible de todas las cosas.

Ayer en todo el dia no leuanté cabeça trabajando con el alesna y cerda: y avn con dificultad es passada la media noche y ya me desasosiegas en mi dormir. Calla, sino en verdad que te dé con esta horma en la cabeça; que mas prouecho me harás en la olla quando amanezca, que hazes ay bozeando.

GALLO.--Marauillome de tu ingratitud, Miçilo, pues a mí que tanto prouecho te hago en despertarte por ser ya hora conveniente al trabajo, con tanta cólera me maldizes y blasfemas. No era eso lo que ayer dezias renegando de la pobreza, sino que querias trabajar de noche y de dia por auer alguna riqueza.

MIÇILO.--O Dios inmortal, ¿qué es esto que oyo? ¿El gallo habla? ¿Qué mal aguero o monstruoso prodigio es este?

GALLO.--¿Y deso te escandalizas, y con tanta turbasion te marauillas, o Miçilo?

MIÇILO.--¿Pues, cómo y no me tengo de marauillar de vn tan prodigioso aconteçimiento? ¿Qué tengo de pensar sino que algun demonio habla en ti? Por lo qual me conuiene que te corte la cabeça, porque acaso en algun tiempo no me hagas otra mas peligrosa ylusion. ¿Huyes? ¿Por qué no esperas?

GALLO.--Ten paçiençia, Miçilo, y oye lo que te diré: que te quiero mostrar quán poca razon tienes de escandalizarte, y avn confio que despues no te pessará oyrme.

MIÇILO.--Agora siendo gallo, dime ¿tu quién eres?

GALLO.--¿Nunca oyste dezir de aquel gran philosopho Pithagoras, y de su famosa opinion que tenia?

MIÇILO.--Pocos çapateros has visto te entender con filosofos. A mi alo menos, poco me vaga para entender con ellos.

GALLO.--Pues mira que este fué el hombre mas sabio que huuo en su tiempo, y este afirmo y tuvo por çierto que las almas después de criadas por Dios passauan de cuerpos en cuerpos. Probaua con gran efficaçia de argumentos: que en qualquiera tiempo que vn animal muere, está aparejado otro cuerpo en el vientre de alguna hembra en dispusiçion de reçibir alma, y que a este se passa el alma del que agora murió. De manera, que puede ser que una mesma alma auiendo sido criada de largo tiempo haya venido en infinitos cuerpos, y que agora quinientos años huuiese sido rey, y despues vn miserable azacan[298], y ansi en vn tiempo vn hombre sabio, y en otro vn neçio, y en otro rana, y en otro asno, cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir esto?

MIÇILO.--Por çierto, yo nunca oy cuentos ni musicas mas agraçiadas que aquellas que hazen entre si quando en mucha priesa se encuentran las hormas y charanbiles con el tranchete.

GALLO.--Ansi parece ser eso. Porque la poca esperiençia que tienes de las cosas te es ocasion que agora te escandalizes de ver cosa tan comun a los que leen.

MIÇILO.--Por çierto que me espantas de oyr lo que dizes.

GALLO.--Pues dime agora, de dónde piensas que les viene á muchos brutos animales hazer cosas tan agudas y tan ingeniosas que avn muy enseñados hombres no bastaran hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del elefante, del tigre, lebrel y raposa? ¿Que has visto hacer a vna mona, que se podria dezir de aqui a mañana? Ni habrá quien tanto te diga como yo si el tiempo nos diesse a ello lugar, y tú tuuieses de oyrlo gana y algun agradeçimiento. Porque te hago saber que ha mas de mil años que soy criado en el mundo, y despues acá he viuido en infinitas differençias de cuerpos, en cada vno de los quales me han aconteçido tanta diuersidad de cuentos, que antes nos faltaria tiempo que me faltasse a mi que dezir, y a ti que holgasses de oyr.

MIÇILO.--O mi buen gallo, qué bienauenturado me seria el señorio que tengo sobre ti, si me quissieses tanto agradar que con tu dulce y sabrosa lengua me comunicasses alguna parte de los tus fortunosos aconteçimientos. Yo te prometo que en pago y galardon de este inextimable seruiçio y plazer te dé en amaneçiendo la raçion doblada, avnque sepa quitarlo de mi mantenimiento.

GALLO.--Pues por ser tuyo te soy obligado agradar, y agora más por ver el premio reluzir.

MIÇILO.--Pues, aguarda, ençenderé candela y ponermehe a trabajar. Agora comiença, que oyente tienes el mas obediente y atento que nunca a maestro oyó.

GALLO.--O dioses y diosas, favoreced mi flaca y dezlenable memoria.

MIÇILO.--¿Qué dizes? ¿Eres hereje ó gentil, cómo llamas á los dioses y diosas?

GALLO.--Pues, cómo y agora sabes que todos los gallos somos françeses como el nombre nos lo dize, y que los françeses hazemos deso poco caudal? Principalmente despues que hizo liga con los turcos nuestro Rey, truxolos alli, y medio proffesamos su ley por la conuersaçion[299]. Pero de aqui adelante yo te prometo de hablar contigo en toda religion.

MIÇILO.--Agora pues comiença, yo te ruego, y has de contar desde el primero dia de tu ser.

GALLO.--Ansi lo haré; tenme atençion, yo te diré cosas tantas y tan admirables que con ningun tiempo se puedan medir, y sino fuese por tu mucha cordura no las podrias creer. Dezirte he muchos aconteçimientos de grande admiraçion, verás los honbres conuertidos en vestias, y las vestias conuertidas en honbres y con gran façilidad. Oyrás cautelas, astuçias, industrias, agudeças, engaños, mentiras y trafagos en que a la contina enplean los honbres su natural, verás en conclusion como en vn espejo lo que los honbres son de su natural inclinaçion, por donde juzgarás la gran liberalidad y misericordia de Dios.

MIÇILO.--Mira, gallo, bien, que pues yo me confio de ti, no piensses agora con arrogançias y soberuia de eloquentes palabras burlar de mi contándome tan grandes mentiras que no se puedan creer, porque puesto caso que todo me lo hagas con tu eloquençia muy claro y aparente, auenturas ganar poco interes mintiendo a vn honbre tan bajo como yo, y hazer injuria a ese filosofo Pithagoras que dizes que en otro tiempo fueste y al respeto que todo honbre se deue á sí. Porque el virtuoso en el cometimiento de la poquedad no ha de tener tanto temor a los que la verán, como a la verguença que deue auer de si.

GALLO.--No me marauillo, Miçilo, que temas oy de te confiar de mi que te diré verdad por auer visto una tan gran cosa y tan no vsada ni oyda de ti como ver vn gallo hablar. Pero mira bien que te obliga mucho, sobre todo lo que has dicho, a me creer, considerar que pues yo hablé, y para ti que no es pequeña muestra de deydad, a lo qual repugna el mentir; y ya quando no me quisieres considerar mas de gallo confia de mi, que terné respecto al premio y galardon que me has prometido dar en mi comer, porque no quiero que me acontezca contigo oy lo que aconteçio a aquel ambicioso musico Euangelista en esta çiudad. Lo qual por te hazer perder el temor quiero que oyas aqui. Tu sabras que aconteçio en Castilla vna gran pestelençia, (año de 1525 fue esta pestelençia)[300] que en un año entero y más fue perseguido todo el Reyno de gran mortandad. De manera que en ningun pueblo que fuesse de algunos vezinos se sufria viuir, porque no se entendia sino en enterrar muertos desde que amanecia hasta en gran pieza de la noche que se recogian los hombres descansar. Era la enfermedad un genero de postema naçida en las ingles, sobacos ó garganta, a la qual llamaban landre. De la qual siendo heridos suçedia vna terrible calentura, y dentro de veynte y cuatro horas heria la postema en el coraçon y era çierta la muerte. Conuenia huyr de conuersaçion y compañia, porque era mal contagioso, que luego se pegaua si auia ayuntamiento de gentes, y ansi huyan los ricos que podian de los grandes pueblos a las pequeñas aldeas que menos gente y congregaçion huuiesse. Y despues se defendia la entrada de los que viniessen de fuera con temor que trayendo consigo el mal corrompiesse y contaminasse el pueblo. Y ansi aconteçia que el que no salia temprano de la çiudad juntamente con sus alhajas y hazienda; si acaso saliese algo tarde, quando ya estaua ençendida la pestelencia andaua vagando por los campos porque no le querian acoxer en parte alguna, por lo qual sucedia morir por alli por mala prouision de hambre y miseria corridos y desconsolados. Y lo que más era de llorar, que puestos en la neçesidad los padres, huyan dellos los hijos con la mayor crueldad del mundo, y por el semejante huyan dellos los padres por escapar cada qual con la vida. Y suçedia que por huyr los sacerdotes el peligro de la pestelençia, no auia quien confesasse ni administrasse los sacramentos, de manera que todos morian sin ellos, y en el entierro, o quedauan sin sepoltura, o se echauan veynte personas en una. Era, en suma, la mas trabajada y miserable vida y infeliz que ninguna lengua ni pluma puede escriuir ni encareçer. Teniasse por conueniente medio, do quiera que los honbres estauan exerçitarse en cosas de alegria y plazer, en huertas, rios, fuentes, florestas, xardines, prados, juegos, bayles y todo genero de regoçijo; huyendo a la contina con todas sus fuerças de qualquiera ocasion que los pudiesse dar tristeza y pesar. Agora quiero te dezir vna cossa notable que en esta nuestra çiudad passó; y es que se tomó por ocupacion y exerçiçio salutifero y muy conueniente para euitar la tristeza y ocasion del mal hazer en todas las calles, passos, o lo que los antiguos llamaron palestras o estadios, y porque mejor me entiendas digo que se hazian en todas las calles vnos palenques que las cerrauan con vn seto de madera entretexida arboleda de flores, rosas y yeruas muy graciosas, quedando sola vna pequeña puerta por la qual al principio de la calle pudiessen entrar, y otra puerta al fin por donde pudiessen salir, y alli dentro se hazia vn entoldado talamo[301] o teatro para que se sentassen los juezes, y en cada calle auia vn juego particular dentro de aquellos palenques o palestras. En vna calle auia lucha, en otra esgrima, en otra danza y bayle; en otra se jugauan virlos, saltar, correr, tirar barra; y a todos estos juegos y exerçiçios hauia ricas joyas que se dauan al que mejor se exercitasse por premio, y ansi todos aqui venian a lleuar el palio, o premio ricamente vestidos[302] o disfraçados que agradaban[303] mucho a los miradores y adornauan la fiesta y regocijo. En vna calle estaua hecho vn palenque de mucho más rico, hermoso y apazible aparato que en todas las otras. Estaua hecho vn seto con muchos generos y diferencias de arboles, flores y frutas, naranjos, camuessos, çiruelas, guindas, claveles, azuçenas, alelies, rosas, violetas, marauillas y jazmines, y todas las frutas colgauan de los árboles que juzgaras ser allí naturalmente nacidas[304]. Auia a vna parte del palenque vn teatro ricamente entoldado, y en él auia vn estrado: debajo de vn dosel de brocado estauan sentados Apolo y Orfeo prinçipes de la musica de bien contrahechos disfrazes. Tenia el vno dellos en la mano vna bihuela, que dezian auer sido aquella que hubieron los insulanos de Lesbos; que yua por el mar haziendo con las olas muy triste musica por la muerte de su señor Orpheo quando le despedaçaron las mujeres griegas, y cortada la cabeça juntamente con la vihuela la echaron en el Negro Ponto, y las aguas del mar la lleuaron hasta Lesbos, y los insulanos la pusieron en Delphos en el templo de Apolo, y de alli la truxieron los desta çiudad para esta fiesta y desafio[305]. Ansi dezian estos juezes que la darian por premio y galardon al que mejor cantasse y tañiesse en vna vihuela, por ser la mas estimada joya que en el mundo entre los musicos se podia auer. En aquel tiempo estaua en esta nuestra çiudad vn honbre muy ambiçioso que se llamaba Euangelista, el qual avnque era mançebo de edad de treynta años y de buena dispusiçion y rostro, pero era muy mayor la presunçion que de si tenia de passar en todo a todos. Este despues que obo andado todos los palenques y palestras, y que en ninguno pudo auer vitoria, ni en lucha, ni esgrima, ni en otro alguno de aquellos exerçiçios, acordó de se vestir lo mas rico que pudo ayudandose de ropas y joyas muy preçiadas suyas y de sus amigos, y cargando de collares y cadenas su cuello y onbros, y de muchos y muy estimados anillos sus dedos, y procuró auer vna vihuela con gran suma de dinero, la qual lleuaua las clauijas de oro, y todo el mastil y tapa labrada de vn taraçe de piedras finas de inestimable valor, y eran las maderas del cedro del monte Libano, y del ebano fino de la insula Meroe, juntamente con las costillas y cercos. Tenia por la tapa junto a la puente y lazo pintados del mesmo taraçe a Apolo y Orpheo con sus vihuelas en las manos de muy admirable official que la labró. Era la vihuela de tanto valor que no auia preçio en que se pudiesse estimar. Este como entró en el teatro, fue de todos muy mirado, por el rico aparato y atauio que traya. Estaua todo el teatro lleno de tapetes y estançias llenas de damas y caualleros que auian venido a ver diffinir aquella preciosa joya en aquella fiesta posponiendo su salud y su vida. Y como le mandaron los juezes que començase a tañer esperando dél que lleuaria la ventaja al mesmo Apolo que resuçitase. En fin, él començo a tañer de tal manera que a juizio razonable que no fuese piedra pareçeria no saber tocar las cuerdas mas que vn asno! Y cuando vino a cantar todos se mouieron a escarnio y risa visto que la cançion era muy fria y cantada sin algun arte, gracia, y donayre de la musica. Pues como los juezes le oyeron cantar y tañer tan sin arte y orden esperando dél el extremo de la musica, hiriendole con vn palo y con mucho baldon fue traydo por el teatro diciendole vn pregonero en alta voz grandes vituperios, y fue mandado por los juezes estar vilissimamente sentado en el suelo con mucha inominia a vista de todos hasta que fue sentenciado el juizio, y luego entro vn mançebo de razonable disposiçion y edad, natural de vna pequeña y baja aldea desta nuestra çiudad, pobre, mal vestido y peor atauiado en cabello y apuesto. Este traya en la mano una vihuela grosera y mal dolada de pino y de otro palo comun, sin polideza ni afeyte alguno. Tan grosero en su representaçion que a todos los que estauan en el teatro mouio a risa y escarnio juzgando que este tambien pagaria con Euangelista su atreuimiento y temeridad, y puesto ante los juezes les demandó en alta voz le oyessen, y despues de auer oydo a aquellos dos tan señalados musicos en la vihuela Torres Naruaez y Macotera, tan nombrados en España que admirablemente auian hecho su deuer y obligacion, mandaron los juezes que tañese este pobre varon, que dixo auer por nombre Tespin. El qual como començo a tañer hazia hablar las cuerdas con tanta exçelençia y melodia que lleuaua los honbres bobos, dormidos tras si; y a vna buelta de consonancia los despertaua como con vna vara. Tenia de voz vn tenor admirable, el qual quando començo a cantar no auia honbre que no saliesse de si, porque era la voz de admirable fuerça, magestad y dulçor. Cantaba en vna ingeniosa composicion de metro castellano las batallas y vitoria del Rey catolico Fernando sobre el Reyno y çiudad de Granada, y aquellos razonamientos y auiso que pasó con aquel antiguo moro Auenamar, descripçion de Alixares, alcazar y meschita. Los juezes dieron por Tespin la sentençia y vitoria, y le dieron la joya del premio y trihunfo, y luego voluiendose el pregonero á Euangelista que estaua miserablemente sentado en tierra le dixo en alta voz: ves aqui, o souerbio y ambiçioso Euangelista qué te han aprouechado tus anillos, vihuela dorada y ricos atauios, pues por causa dellos han aduertido todos los miradores mas a tu temeridad, locura, ambiçion y neçedad, quando por sola la apariençia de tus riquezas pensaste ganar el premio, no sabiendo en la verdad cantar ni tañer. Pues mentiste a ti y a todos pensaste engañar serás infame para siempre jamas por exemplo del mentir, lleuando el premio el pobre Tespin como musico de verdad sin aparençia ni fiçion. Esto te he contado, Miçilo, porque me dixiste que con aparato de palabras no pensasse dezirte grandes mentiras, yo digo que te prometo de no ser como este musico Euangelista, que quiso ganar el premio y joya con solo el aparato y apariencia de su hermosura y riqueza, con temor que despues no solamente me quites el comer que me prometes por galardon, pero avn me des de palos, y avn por mas te asegurar te hago juramento solemne al gran poder de dios; y,

MIÇILO.--Calla, calla gallo, oyeme,--dime, y no me prometiste al prinçipio que hablarias conmigo en toda religion?

GALLO.--Pues en qué falto de la promesa?

MIÇILO.--En que con tanta fuerça y behemencia juras a dios.

GALLO.--Pues no puedo jurar?

MIÇILO.--Vnos clerigos santos que andan en esta villa nos dizen que no.

GALLO.--Dexate desos santones. Opinion fue de vnos herejes llamados Manicheos condenada por conçilio, que dezian: que en ninguna manera era liçito jurar. Pero a mi pareçeme que es liçito imitar a Dios, pues el juró por si mesmo quando quiso hazer çierta la promessa a habraan. Donde dize San Pablo que no auia otro mayor por quien jurasse Dios, que lo jurara como juró por si, y en la sagrada escriptura a cada passo se hallan juramentos de profetas y santos que juran por vida de Dios[306], y el mesmo San Pablo le jura con toda su santidad, que dixo escriuiendo a los Galatas: si por la gracia somos hijos de dios, luego juro a dios que somos herederos. Y hazia bien, porque ninguno jura sino por el que más ama, y por el que conoçe ser mayor. Ansi dize el refran: quien bien le jura, bien le cree. Pero dexado esto, yo te prometo contar cosas verdaderas y de admiraçion con que sobrelleuando el trabajo te deleyte y de plazer. Pues venido al principio de mi ser tú sabrás que como te he dicho yo fue aquel gran filosofo Pythagoras samio hijo de Menesarra, honbre rico y de gran negoçio en la mercaderia.

MIÇILO.--Espera, gallo, que ya me acuerdo, que yo he oydo dezir dese sabio y santo filosofo, que enseñó muchas buenas cosas a los de su tiempo. Agora, pues, dime, gallo, porque via dexando de ser aquel filosofo veniste a ser gallo, vn aue de tan poca estima y valor?

GALLO.--Primero que viniesse a ser gallo fue transformado en otras diuersidades de animales y gentes, entre las quales he sido rana, y hombre bajo popular y Rey.

MIÇILO.--Y qué Rey fueste?

GALLO.--Yo fue Sardanapalo Rey de los Medos mucho antes que fuese Pithagoras.

MIÇILO.--Agora me parece, gallo, que me comienças a encantar, o por mejor dezir a engañar, porque comienças por vna cosa tan repugnante y tan lejos de verisimilitud para poderla creer. Porque segun yo te he oydo y me acuerdo, ese filosofo Pithagoras fue el mas virtuoso hombre que huuo en su tiempo. El qual por aprender los secretos de la tierra y del cielo se fue a Egipto con aquellos sabios que alli auia en el templo que entonces dezian Sacerdotes de Jupiter Amon que vibian en las Syrtes, y de alli se vino a visitar los magos a Babilonia, que era otro genero de sabios, y al fin se voluio a la ytalia, donde llegado a la ciudad de Croton hallo que reinaua mucho alli la luxuria, y el deleyte, y el suntuoso comer y beber, de lo qual los apartó con su buena doctrina, y exemplo. Este hizo admirables leyes de templança, modestia y castidad, en las quales mandó que ninguno comiesse carne, por apartarlos de la luxuria, y desta manera bastó refrenarlos de los viçios y tambien mandaua a sus discipulos que por çinco años no hablassen, porque conoçia el buen sabio quantos males vengan en el mundo por el hablar demassiado. ¡Quan contrarias fueron estas dos cosas a las costumbres y vida de Sardanapalo Rey de los Medos, del qual he oydo cosas tan contrarias que me hazen creer que finges por burlar de mi! Porque he oydo dezir que fue el mayor gloton y luxurioso que huuo en sus tiempos, tanto que señalaua premios a los inuentores de guisados y comeres, y a los que de nueuo le enseñasen maneras de luxuriar, y ansi este infeliz suçio mando poner en su sepoltura estas palabras: aqui yaze Sardanapalo, Rey de Medos, hijo de Anazindaro: Come honbre, bebe y juega, y conociendo que eres mortal satisfaz tu animo de los deleytes presentes, porque despues no hay de que puedas con alegria gozar. Que ansi hize yo, y solo me queda que comi y harté este mi apetito de luxuria y deleyte, y en fin todo se queda acá, y yo resulto conuertido en poluo! Mira pues, o gallo, qué manifiesta contrariedad ay entre estos dos por donde veo yo que me estimes en poco pues tan claramente propones cosa tan lexos de verisimilitud. O parece que descuydado en tu fingir manifiestes la vanidad de tu fiçion.

GALLO.--O quan pertinaz estás, Miçilo, en tu incredulidad, ya no sé con que juramentos ó palabras te asegure para que me quieras oyr. Quanto mas te admirarias si te dixesse, que fue yo tambien en vn tiempo aquel Emperador Romano Heliogabalo, vn tan disoluto gloton y vicioso en su comer.

MIÇILO.--O valame dios si verdad es lo que me conto este dia passado este nuestro vezino Demophon, que dixo que lo hauia leido en vn libro que dixo llamarse Selua de varia leçion. Por cierto si verdad es, y no lo finge aquel auctor, argumento me es muy claro de lo que presumo de ti, porque en el viçio de comer y beber y luxuriar excede avn a Sardanapalo sin comparaçion.

GALLO.--De pocas cosas te comienças a admirar, ó Miçilo y de cosas faciles de entender te comienças a alterar, y mueues dubdas y objeçiones que causan repunançia y perplegidad en tu entendimiento. Lo qual todo naçe de la poca esperiençia que tienes de las cosas, y principalmente proçede en ti esa tu confusion de no ser ocupado hasta aqui en la especulaçion de la filosofia, donde se aprende y sabe la naturaleza de las cosas. Donde si tú te hubieras exercitado supieras la rayz porque aborreci el deleyte y luxuria siendo Pythagoras, y le segui avn con tanto estudio siendo Heliogabalo, o Sardanapalo. No te fatigues agora por saber el prinçipio de naturaleza por donde proçeda esta variedad de inclinaçion, porque ni haze a tu proposito ni te haze menester, ni nos deuemos agora en esto ocupar. Solamente por te dar manera de sabor y graçia en el trabajar pretendo que sepas como todo lo fue, y lo que en cada estado passé, y conocerás como de sabios y neçios, ricos, pobres, reyes y filosofos, el mejor estado y mas seguro de los bayuenes de fortuna tienes tú, y que entre todos los hombres tú eres el mas feliz.

MIÇILO.--Que yo te parezco el mas bien auenturado honbre de los que has visto, o gallo? Por çierto yo pienso que burlas pues no veo en mi porqué. Pero quiero dexar de estorbar el discurso de tu admirable narracion con mis perplexos argumentos, y bastame gozar del deleyte que espero reçebir de tu graçioso cuento para el passo de mi miserable vida sola y trabajada, que si como tú dizes, otro más misero y trabajado ay que yo en el mundo respecto del qual yo me puedo dezir bienauenturado, yo concluyo que en el mundo no ay que desear. Agora pues el tiempo se nos va, comiençame a contar desde que fueste Pythagoras lo que passaste en cada estado y naturaleza, porque neçesariamente en tanta diuersidad de formas y variedad de tiempos te deuyeron de aconteçer, y visto cosas y cuentos dignos de oyr. Agora dexadas otras cosas muchas aparte yo te ruego que me digas como te suçedio la muerte siendo Heliogabalo, y en qué estado y forma sucediste despues, y de ay me contarás tu vida hasta la que agora possees de gallo que lo deseo en particular oyr.

GALLO.--Tú sabras, cómo ya dizes que oyste a Demophon, que como yo fuesse tan viçioso y de tan luxuriosa inclinaçion, siguio la muerte al mi muy más continuo vso de viuir. Porque de todos fue aborreçido por mi suçio comer y luxuriar, y ansi vn dia acabando en todo deleyte de comer y beber esplendidamente, me retray a vna privada a purgar mi vientre que con grande instançia me aquexó la gran repleçion de yrle a baçiar. En el qual lugar entraron dos mis mas pribados familiares, y por estar ya enhastiados de mis viçios y vida suçia, con mano armada me començaron a herir hasta que me mataron, y despues avn se me huvo de dar mi conueniente sepoltura por cumplido galardon, que me echaron el cuerpo en aquella privada donde estuve abscondido mucho tiempo que no me hallaron, hasta que fue a salir al Tibre entre las inmundiçias y suçiedades que uienen por el comun conducto de la çiudad. Y ansi sabras, que dexando mi cuerpo caydo alli, salida mi ánima se fue a lançar en el vientre de una fiera y muy valiente puerca que en los montes de Armenia estaua preñada de seys lechones, y yo vine a salir en el prímero que pario.

MIÇILO.--O valame Dios; yo sueño lo que oyo? Que de honbre veniste a ser puerco, tan suçio y tan bruto animal? No puedo disimular admiraçion quando veo que tiene naturaleza formadas criaturas como tú que en esperiençia y conocimiento llena ventaja a mi inhabilidad tan sin comparacion. Ya me voy desengañando de mi ceguedad, y voy conociendo de tu mucho saber lo poco que soy. Y ansi de oy más me quiero someter a tu disçiplina, como veo que tiene tanta muestra de deidad.

GALLO.--Y este tienes, Miçilo, por caso de admiracion? Pues menos podrias creer que aurá alguno que juntamente sea honbre y puerco, y avn pluguiesse a dios no fuesse peor y mas vil. Que avn la naturaleza del puerco no es la peor.

MIÇILO.--Pues cómo y puede auer algun animal mas torpe y suçio que el?

GALLO.--Preguntaselo a Grilo, noble varon griego, el qual boluiendo de la guerra de Troya passando por la ysla de Candia le conuertio la maga Cyrçes en puerco, y despues por ruego de Ulixes le quisiera boluer honbre, y tanta ventaja halló Grilo en la naturaleza de puerco, y tanta mejora y bondad que escogio quedarse ansi, y menospreçió boluerse a su natural patria.

MIÇILO.--Por cierto cosas me cuentas que avn a los hombres de mucha esperiençia cansassen admiraçion, quanto más a vn pobre çapatero como yo.

GALLO.--Pues porque no me tengas por mentiroso, y que quiero ganar opinion contigo contandote fabulas, sabras que esta historia auctorizó Plutarco el historiador griego de más auctoridad.

MIÇILO.--Pues, valame dios, que bondad halló ese Grilo en la naturaleza de puerco, por la qual a nuestra naturaleza de hombre la prefirio?

GALLO.--La que yo hallé.

MIÇILO.--Eso deseo mucho saber de ti.

GALLO.--A lo menos vna cosa trabajaré mostrarte como aquel que de ambas naturalezas por esperiençia sabra dezir. Que comparada la vida y inclinacion de muchos hombres al comun viuir de vn puerco, es mas perfeto con gran ventaja en su natural. Prinçipalmente quando de viçios tiene el hombre ocupada la razon. Y agora pues es venido el dia abre la tienda y yo me passearé con mis gallinas por la casa y corral en el entretanto que nos aparejas, el manjar que emos de comer. Y en el canto que se sigue verás claramente la prueba de mi intinçion.

MIÇILO.--Sea ansi.

Fin del primer canto del gallo.

NOTAS:

[298] En el códice de Gayangos aguadero.

[299] En el códice de La Romana se añade, á modo de apostilla, pero de la misma letra: «y agora que son lutheranos no diffieren de la gentilidad».

[300] La indicación del año que parece un paréntesis está en el códice de Gayangos, pero falta en el de La Romana.

[301] Falta la palabra tálamo en el códice de La Romana.

[302] En el códice de La Romana ataviados.

[303] En el mismo códice agraciaban.

[304] En el códice de Gayangos dice sólo que «colgaban de los ramos».

[305] En la Romana «y de allí la truxieron los de esta ciudad por cosa admirable, y la daban agora al que fuese triunfoso en esta fiesta y desafío».

[306] Así en La Romana. En Gayangos «vive Dios».

ARGUMENTO DEL SEGUNDO CANTO DEL GALLO

En el segundo canto que se sigue, el auctor imita a Plutarco en vn dialogo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado Grilo; el qual auia Cyrçes conuertido en puerco. En esto el auctor quiere dar a entender, que quando los hombres estan encenagados en los viçios y prinçipalmente de la carne son muy peores que brutos, y avn ay muchas fieras que sin comparaçion los exceden en el vso de la virtud.

GALLO.--Ya parece, Miçilo, que es hora conueniente para començar a vibir, dando gracias a dios que ha tenido por bien de passar la noche sin nuestro peligro, y traernos al dia para que con nuestra buena industria nos podamos todos mantener.

MIÇILO.--Bendito sea dios que ansi lo ha permitido. Pero dime, gallo, es esta tu primera cancion? Porque holgaria de dormir vn poco más hasta que cantes segunda vez.

GALLO.--No te engañes, Miçilo, que ya canté a la media noche como acostumbramos, y como estauas sepultado en la profundidad y dulçura del primer sueño, no te bastaron despertar mis bozes, puesto caso que trabajé por cantar lo mas templado y bien comedido que pude por no te desordenar en tu suave dormir. Por la fortaleza deste primer sueño creo yo que llamaron los antiguos al dormir ymagen de la muerte, y por su dulçura le dixeron los poetas, apazible holganza de los dioses. Agora ya será casi el dia, que no ay dos horas de la noche por passar, despierta que yo quiero prosseguir en mi obligaçion.

MIÇILO.--Pues dizes ser essa hora yo me quiero leuantar al trabajo, porque proueyendo a nuestro remedio y hambre, oyrte me sera solaz. Agora di tu.

GALLO.--En el canto passado quedé de te mostrar la bondad y sosiego de la vida de las fieras, y avn la ventaja que en su natural hazen a los hombres. Esto mostraré ser verdad en tanta manera que podria ser, que si alguna dellas diessen libertad de quedar en su ser, o venir a ser hombre como vos, escogeria quedar fiera, puerco, lobo o leon antes que venir a ser hombre, por ser entre todos los animales la especie mas trabajada y infeliz. Mostrarte he el órden y conçierto de su vibir, tanto que te conuenças afirmar ser en ellas verdadero vso de razon, por lo qual las fieras sean dignas de ser en mas tenidas, elegidas y estimadas que los hombres.

MIÇILO.--Parece, gallo, que con tu eloquençia y manera de dezir me quieres encantar, pues te profieres a me mostrar vna cosa tan lexos de verdadera y natural razon. Temo me que en eso te atreues a mi presumiendo que facilmente como a pobre çapatero qualquiera cosa me podras persuadir. Agora pues desengañate de oy mas que confiado de mi naturaleza yo me profiero a te lo defender. Di, que me plazerá mucho oyr tus sophisticos argumentos.

GALLO.--Por çierto yo espero que no te parezcan sophisticos, sino muy en demostraçion. Prinçipalmente que no me podras negar que yo mejor que quantos ay en el mundo lo sabré mostrar, pues de ambas naturalezas de fiera y hombre tengo hecha esperiencia. Pues agora pareceme a mi que el prinçipio de mi prueba se deue tomar de las virtudes, justiçia, fortaleza, prudençia, continençia y castidad, de las quales vista la perfeçion con que las vsan y tratan las fieras conoçeras claramente no ser manera de dezir lo que he propuesto, mas que es muy aueriguada verdad. Y quanto a lo primero quiero que me digas; si huviesse dos tierras, la vna de las quales sin ser arada, cabada ni sembrada, ni labrada, por sola su bondad y generosidad de buena naturaleza lleuasse todas las frutas, flores y miesses muy en abundancia? Dime, no loarias más a esta tal tierra, y la estimarias y antepornias a otra, la qual por ser montuosa y para solo pasto de cabras avn siendo arada, muy rompida, cabada y labrada con dificultad diesse fruto poco y miserable?

MIÇILO.--Por çierto avnque toda tierra que da fruto avnque trabajadamente es de estimar, de mucho mas valor es aquella que sin ser cultivada, o aquella que con menos trabajo nos comunica su fruto.

GALLO.--Pues de aqui se puede sacar y colegir como de sentençia de prudente y cuerdo, que ay cosas que se han de loar y aprobar por ser buenas, y otras por muy mejores se han de abraçar, amar y elegir. Pues ansi de esta manera verdaderamente y con necesidad me conçederas que avnque el ánima del hombre sea de gran valor, el ánima de la fiera es mucho más; pues sin ser rompida, labrada, arada ni cabada; quiero dezir, sin ser enseñada en otras escuelas ni maestros que de su mesma naturaleza es mas abil, presta y aparejada a produçir en abundançia el fruto de la virtud.

MIÇILO.--Pues dime agora tú, gallo, de qual virtud se pudo nunca adornar el alma del bruto, porque pareze que contradize a la naturaleza de la misma virtud?

GALLO.--Y eso me preguntas? Pues yo te probaré que la vsan mejor que el más sabio varon. Porque lo veas vengamos primero a la virtud de fortaleza de la qual vosotros, y principalmente los españoles entre todas las naciones, os gloriais y honrrais. Quan vfanos y por quan gloriosos os teneis quando os oys nombrar atreuidos saqueadores de çiudades, violadores de templos, destruidores de hermosos y sumptuosos edifiçios, disipadores y abrasadores de fertiles campos y miesses? Con los quales exerçiçios de engaños y cautelas aueis adquirido falso titulo y renombre entre los de vuestro tiempo de animosos y esforçados, y con semejantes obras os aueis usurpado el nombre de virtud. Pero no son ansi las contiendas de las fieras, porque si han de pelear entre si o con vosotros, muy sin engaños y cautelas lo hazen, abierta y claramente las verás pelear con sola confiança de su esfuerço. Prinçipalmente porque sus batallas no estan subjetas a leyes que obliguen a pena al que desamparare el campo en la pelea. Pero como por sola su naturaleza temen ser vencidos trabajan quanto pueden hasta vencer a su enemigo avn que no obligan el cuerpo ni sus animos a subjeçion ni vasallaje siendo vencidas. Y ansi la vençida siendo herida cayda en el suelo es tan grande su esfuerço que recoxe el animo en vna pequeña parte de su cuerpo y hasta que es del todo muerta resiste a su matador. No hay entre ellas los ruegos que le otorgue la vida; no suplicaciones lagrimas ni petiçiones de misericordia; ni el rendirse al vençedor confesandole la vitoria, como vosotros hazeis quando os tiene el enemigo a sus pies amenaçandoos degollar. Nunca tú viste que vn leon vençido sirua a otro leon vençedor, ni vn cauallo a otro, ni entre ellos ay temor de quedar con renombre de cobardes. Qualesquiera fieras que por engaños o cautelas fueron alguna vez presas en lazos por los caçadores, si de edad razonable son, antes se dexarán de hambre y de sed morir que ser otra vez presas y captiuas si en algun tiempo pudieran gozar de la libertad. Aunque algunas vezes aconteçe que siendo algunas presas siendo pequeñas se vienen a amansar con regalos y apazibles tratamientos, y ansi aconteçe darseles por largos tiempos en seruidumbre a los hombres. Pero si son presas en su vejez o edad razonable antes moriran que subjetarseles. De lo qual todo claramente se muestra ser las fieras naturalmente naçidas para ser fuertes y vsar de fortaleza, y que los hombres vsan contra verdad de titulo de fuertes que ellos tienen usurpado diziendo que les venga de su naturaleza, y avn esto façilmente se verá si consideramos vn prinçipio de philosophia que es vniuersalmente verdadero; y es, que lo que conuiene por naturaleza a vna especie conuiene a todos los indiuiduos y particulares igual y indiferentemente. Como acontece que conuiene a los hombres por su naturaleza la risa, por la qual a qualquiera honbre en particular conuiene reyrse. Dime agora, Miçilo, antes que passe adelante, si ay aqui alguna cosa que me puedas negar?

MIÇILO.--No porque veo por esperiençia que no ay honbre en el mundo que no se rya y pueda reyr; y solo el honbre propiamente se rye. Pero yo no sé a que proposito lo dizes.

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