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LOS TROTSKISTAS BAJD EL TERROR NAZI
La IV Internacional en la Segunda Guerra Mundial
Velia Luparello
Capítulo I. De la ocupación de Francia al nacimiento de la
Resistencia ia en Ne ne nn elite Mens 29 La fundación de la IV Internacional... 29 La ocupación nazi y el “Rapport sur La France” del Comités Français pour la ODuatriémo Internationale ci a a ao 39 La invasión nazi de la Unión Soviética y la respuesta de las secciones francesa y Dela aa a AA AR eam arene As 50 Capitulo IT. Los inicios del debate sobre la cuestión nacional
EN EUTOPA id ltd 61 Las “tres tesis sobre la situación europea y las tareas políticas” del Internationale Kommunisten Deutschlands 0.0.0.0 0.0 ccc cc ccc neces 61 Las “Tesis sobre la cuestión nacional” de las secciones europeas de la
IV Internacionala iste a ad da 70 La crítica a las “tres tesis” por el Socialist Workers Party... 78
Capitulo ITI. El desarrollo de la Resistencia armada y la conformación de L’ Opposition Internationaliste
(Re) Fundación del Parti Ouvrier Internationaliste 1.0... ccc ccc eee 97 V Congreso del Parti Ouvrier Internationaliste. 00.00.0000 ccc ccc eee eens 118
Capitulo IV. La deposición de Mussolini y su influencia en el debate
La resistencia armada en Italia y las resoluciones del Plenario del
Socialist Workers Pardi sn te ta Ride us 170 Las enmiendas Morrow-Morrison a las resoluciones del plenario del Socialist Workers: PTN Sa 181
Capítulo V. La conferencia europea de la IV Internacional de febrero
E1944, A O RO 197 La resolución sobre el movimiento partisano y la última conferencia nacional del Parti Ouvrier Internationaliste.... 0.0.0 ccc cece ono 197 La unificacién del trotskismo francés y el nacimiento del
Los trotskistas alemanes en el exilio y la réplica a las
“Tres Eesis "de 1941 iii ohh in dre durent dust nas sles sc 218 Del desembarco aliado en Normandia a la insurreccion de Paris y la
Capitulo VI. Las secciones italiana y britanica de la IV Internacional y la incursión en el maquis
El programa de los trotskistas italianos y los problemas de la sección italiana de la IV Internacional... 249 Resolución sobre la cuestión nacional en Europa del
Revolutionary Communist Party... 257 I Congreso del Parti Communiste Internationaliste....0.. 00.000 c cece cece eens 260 La participación del Parti Communiste Internationaliste en las elecciones AA ss sites id Mr RS en Ce 294 Capítulo VIT. Las perspectivas de reconstrucción capitalista
en Butopa mie a a eeo aa A aN to de 305 El carácter de la revolución europea y la perspectiva de la La crisis de la IV Internacional camino al Segundo Congreso de
Agradecimientos
Esta investigación se desarrolló en el marco de una beca doctoral otorgada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas a partir de 2016 para la carrera del Doctorado en Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina). En primer lugar quiero agradecer a mi director, el Dr. Daniel Gaido cuya dedicación, esfuerzo y asistencia en la escritura de esta investigación fueron invaluables. También quiero agradecer el apoyo y la ayuda de mi familia y mis más cercanos a lo largo de estos años de mi formación profesional. En segundo lugar, quiero destacar que esta investigación no hubiese sido posible sin la existencia y el compromiso de las redes académicas e instituciones que cuentan con innumerables investigadores e investigadoras alrededor del mundo que se han esforzado en masificar el acceso a fuentes de distinto tipo, realizando traducciones y trabajando en la digitalización de documentos en acceso abierto que permiten que un trabajo como éste pueda realizarse desde estas latitudes. A todos ellos/as les expreso mi más sincera gratitud con la esperanza de haber contribuido a la producción de una historia crítica, generadora de debates, y también emancipadora. Esta obra se reconoce nada más que como un pequeño aporte que aguarda ser recogido por otros/as colegas, con nuevas inquietudes e interrogantes que logren enriquecer nuestra mirada sobre las batallas libradas por aquellos y aquellas que dieron su vida en pos de un mundo sin explotación ni opresiones de ningún tipo.
Lista de abreviaturas y acrónimos
AKE (Agrotiko Komma Ellados)
AS (Armée secrete)
CC (Comité Central)
CCI (Comité Communiste Internationaliste)
CFLN (Comité Français de Libération Nationale) CFQI (Comités Français pour la Quatriéme Internationale) CGT (Confédération Générale du Travail)
CLAJ (Centre Laïque des Auberges de la Jeunesse) CLNAI (Comitato di Liberazione Nazionale Alta Italia) CNR (Conseil National de la Résistance)
CPN (Centro Provvisorio Nazionale per la costruzione del partito comunista internacionalista IV Internazionale),
EAM (Etbniko Apeleftherotiko Metopo)
FFI (Forces Françaises de l'Intérieur)
FTP (Francs-Tireurs et Partisans)
FTP-MOLU (Prancs-Tireurs et Partisans Main d'Oenvre Immigrée) GCI (Groupe Communiste Internationaliste)
GPU (Gosudárstvennoye Politicheskoye Upravlénie) IKD (Internationale Kommunisten Deutschlands)
JC (Jeunesse Communiste)
KKE (Kommounistikon Komma Ellados)
MUR (Mouvements Unis de la Résistance)
OCM (Organisation Civile et Militaire)
OI (Opposition Internationaliste)
PCF (Parti Communiste Français)
PCI (Parti Communiste Internationaliste)
PCR (Parti Communiste Révolutionnaire)
POC (Partito Operaio Comunista (bolscevico-leninista)) POI (Parti Ouvrier Internationaliste)
PS (Parti Socialiste)
PSOP (Parti Socialiste Ouvrier et Paysan)
PSR (Parti Socialiste Revolutionnaire)
RCP (Revolutionary Communist Party)
RSL (Revolutionary Socialist League)
SE (Secretariado Europeo de la IV Internacional) SFIO (Section Française de l'Internationale Ouvrière) SI (Secretariado Internacional)
SKE (Sosialistiko Komma Ellados)
SS (Schutzstaffel)
STO (Service du Travail Obligatoire)
SWP (Socialist Workers Party)
UDSR (Union Démocratique et Socialiste de la Résistance) URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) WIL (Workers International League)
WP (Workers Party)
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Introducción
El destino del trotskismo como corriente política de cara a los conflictos de clase que tuvieron lugar al final de la Segunda Guerra Mundial fue tan convulsionado y dispar que hoy en día continúa extremadamente fragmentado. Dicha fragmentación es más que organizativa, ya que cada rama existente que afirma ser parte de esta tradición política se basa en marcos teóricos y programáticos muy diferentes entre sí. Las escisiones tuvieron su punto culmine durante el período inmediato de la segunda posguerra. Los años comprendidos entre 1951-1953 fueron de luchas intensas en torno a las nuevas ideas que presentó el nuevo contexto de la Guerra Fría, así como también sobre los métodos organizativos de la Cuarta Internacional. Durante el período posterior al Tercer Congreso Mundial (1951), la lucha entre “pablistas” y “anti-pablistas” creció hasta el punto de que nuevas secciones nacionales (o sectores de ellas) se separaron del liderazgo internacional a fines de 1953, y lanzaron una facción pública llamada Comité Internacional (IC), que no reconocía la autoridad de Pablo ni la del Secretariado Internacional (SI) (Lauria Monteiro 2016, 330-2).
Hacia fines de la década de 1960, reactivados por las conmociones políticas de 1968 en adelante, muchos grupos trotskistas pudieron atraer a una nueva generación de activistas, entre los cuales abundaban los llamados “intelectuales”. Muchos de los teóricos marxistas más importantes trabajaron en o desde una variante u otra de la tradición trotskista contribuyendo a su difusión y discusión. Entre ellos podemos nombrar a Pierre Neville, Robert Alexander, Perry Anderson, Daniel Bensaid, Robin Blackburn, Robert Brenner, Pierre Broué, Hal Draper, Terry Eagleton, Norman Geras, Adolfo Gilly, Duncan Hallas, Chris Harman, Nigel Harris, Michael Lowy y Ernest Mandel (Callinicos, 1990). No obstante, definir al trotskismo en la actualidad resulta una tarea compleja. Algunos, como Daniel Bensaid, prefieren referirse de manera plural a los “trotskismos”, mientras que otros prefieren entender al movimiento simplemente como una consecuencia de la burocratización de la Unión Soviética a principios de la década de 1930. Para lograr un acercamiento certero a esta corriente política y comprender su derrotero desde mediados de siglo XX a esta parte, se hace necesaria una aproximación desde el punto de vista histórico.
Jean-Jacques Marie (1970) y Alex Callinicos (1990) coincidieron en señalar el origen del “trotskismo” en las consecuencias de la revolución frustrada de 19051. À partir de esa experiencia, León Trotsky, en ese entonces
1 De acuerdo a Marie, es necesario diferenciar entre el “trotskismo” contra el cual debatió Lenin (en relación al problema del centrismo en la concepción del partido revolucionario) y miembro de la dirección del Soviet de Diputados de los Trabajadores de San Petersburgo, elaboró lo que dio a conocer como “la teoría de la Revolución Permanente”. La misma, “constituye la base de aquello que se convertirá en el “trotskismo” y la aportación esencial de Trotsky al marxismo, que lo diferencia radicalmente de las otras corrientes que se denominan marxistas después de la muerte de Lenin” (Marie 1990, 15). Sin embargo, el término “trotskismo” no se banalizó en la jerga burocrática sino hasta 1923-24, cuando se constituyó como oposición a la “troika” Zinoviev-Kamenev-Stalin y la dirección estalinista del partido bolchevique inició el combate contra el trotskismo y sus reivindicaciones por el restablecimiento de la democracia interna del partido asi como por la adopción de una planificación económica para controlar los efectos desigualitarios de la Nueva Política Económica (NEP). En diciembre de 1924, en Pravda, Stalin caracterizó al trotskismo como una “desesperación permanente” al cual le opuso el objetivo de la construcción del “socialismo en un solo país” (Bensaid 2014, 27).
Fue a través de las luchas de entreguerras en el seno del partido bolchevique y de la Internacional Comunista que se constituyó el bagaje programático que definió al trotskismo en los orígenes. La expulsión de Trotsky de la URSS a principios de 1929 cambió las dimensiones del combate de la oposición e hizo que “la oposición se definiera con relación al partido ruso y que solo tuviera existencia política en él” (Marie 1970, 53). Sus vínculos internacionales eran muy tenues y con frecuencia artificiales: tal o cual dirigente extranjero se unía a la oposición porque consideraba que Trotsky tenía razón sobre los problemas rusos. De esta forma, en sus inicios, la oposición reclutó a sus militantes según cómo se definían en relación a la lucha interior del partido bolchevique. Casi diez años después, la Oposición de Izquierda al régimen estalinista logró configurar una articulación programática definitiva en los "once puntos"? de diciembre de 1932. En el plano teórico, la Oposición de Izquierda consideraba erróneas las decisiones adoptadas por el quinto y el sexto congreso de la Internacional Comunista, por lo que su base programática se basó en las resoluciones adoptadas por los cuatro primeros congresos de dicha organización. La crítica a la dirección estalinista iba desde la política llevada a cabo en China hacia el Kuomintang y el mantenimiento del Comité Sindical Anglo-Ruso tras la derrota de la huelga general de mayo de 1926, hasta la política económica de la industrialización y la colectivización forzosas a el “trotskismo” que sutgiría más tarde como fruto de la lucha contra el “socialismo en un solo país” la unidad mundial de la lucha de clases (Marie 1970, 17).
2 Trotsky, Léon (1932) “Tareas y métodos de la Oposición de Izquierda Internacional” (Diciembre de 1932), The Militant, 6, 8, 10, 18 y 25 de marzo de 1933 [“The International Left Opposition, Its Tasks and Methods (December 1932)” in Writings of Léon Trotsky 1932- 33, New York: Pathfinder Press, 1972, pp. 48-63].
partir de 1928. Fruto de esta crítica nació la caracterización de la Unión Soviética como un estado obrero degenerado que era necesario defender contra el imperialismo y también la necesidad del restablecimiento de la democracia en el partido (Gaido 2018, 200).
Si bien los "once puntos", escritos en diciembre de 1932, sentaron la base teórica de la Oposición de Izquierda, el método de las demandas transicionales fue codificado por Trotsky en su "Programa de acción para Francia" de junio de 1934, el cual fue diseñado para brindar contenido político y objetivos a la propuesta de frente unico contra el fascismo. A partir de 1934, desde el asesinato de Kirov, la lucha contra el “trotskismo” cambió de naturaleza. Los trotskistas se vieron denunciados en el seno del movimiento obrero por la Internacional Comunista como se si se tratara de espías de la Gestapo. Los procesos de Moscú, de 1936, orquestaron una verdadera caza de brujas que estuvo acompañada por la matanza a lo largo del mundo de los cuadros trotskistas y de numerosos militantes revolucionarios próximos al trotskismo. Esta cadena de asesinatos, que liquidó a los antiguos dirigentes soviéticos de los primeros años de la Oposición de Izquierda concluyó con el de Trotsky el 20 de agosto de 1941. El asesinato de Trotsky implicó el corte de la Oposición de Izquierda con el último vínculo vivo con el bolchevismo y con la revolución de octubre. Como señaló Marie:
(...) nacido de la lucha de la Oposición de Izquierda en la URSS, formado por sus cuadros, alimentado por sus tradiciones, el trotskismo, liquidado en la URSS, se veía separado de su fuente original. Al reposar sobre el postulado fundamental de la unidad internacional de la lucha de clases, se vio paradójicamente expulsado del primer estado obrero creado en el mundo (Marie 1970, 88-9).
Así, este trabajo parte de la perspectiva de entender que la IV Internacional estuvo marcada desde su nacimiento por las disputas políticas en el seno de la Internacional Comunista, por sus primeros posicionamientos como Oposición de Izquierda, por la persecución de los simpatizantes trotskistas y el asesinato de Trotsky. En el mismo sentido, pero en el plano programático, El Programa de Transición, que constituyó su fundamento principal, fue fruto de la experiencia política de Trotsky en la URSS y de su lucha contra la burocratización soviética3. Condicionada por este proceso,
3 Para un análisis detallado de los orígenes del Programa de Transición en los debates de la Internacional Comunista entre su Tercer y Cuarto Congreso, y en particular a la contribución de su sección nacional más grande fuera de Rusia, el Partido Comunista de Alemania, que había sido el origen de la táctica del frente único en 1921, ver Daniel Gaido, “Los orígenes del Programa de Transición en la Internacional Comunista” / “The origins of la principal tarea de la IV Internacional estaba signada por la necesidad de resguardar la tradición “verdaderamente revolucionaria bolchevique-leninista” de la Internacional Comunista antes de la burocratización. En ese sentido, la IV Internacional tuvo un nacimiento completamente distinto al de las Internacionales socialistas que le precedieron, y careció de los grandes partidos de masas que caracterizaron a la I y II Internacional. A lo largo de los años, el movimiento fue en muchas direcciones muy diferentes, y los problemas que dividieron a los trotskistas entre sí a menudo se volvieron más importantes que lo que los unía. También las tradiciones nacionales y culturales jugaron un papel importante en este proceso de diferenciación, en el cual, por ejemplo, el trotskismo británico y el norteamericano se desarrollaron de manera diferente al trotskismo francés. Esto influyó significativamente en las discusiones programáticas, que estuvieron marcadas por la experiencia política propia de cada organización, y sobre todo las condiciones materiales bajo las cuales debieron militar.
El estudio del trotskismo y la IV Internacional cuenta con un vasto catálogo de antecedentes tanto de libros como de artículos cortos. La gran mayoría de ellos pueden ser clasificados en dos grupos: por un lado los estudios generales, tendientes a realizar una historización del trotskismo internacional desde su surgimiento en la década de 1930 hasta la actualidad, retomando los debates centrales que caracterización a tal corriente política. Entre los más importantes de este grupo se destacan los trabajos de Jean Jacques Marie, El Trotskismo de 1990; el de Robert Alexander, International Trotskyism, 1929-1985: A Documented Analysis of the Movement de 1991, el de Francois Moreau de 1993, Combats et débats de la IVe Internationale, y más recientemente el de Michel Lequenne, Le trotskisme, une historie sans fard de 2005 (reeditado en 2018). Por otro lado, los estudios enfocados en determinados partidos trotskistas y en debates específicos son mucho más numerosos. War and the International: History of the Trotskyist Movement in Britain, 1937-49, de Sam Bornstein y Al Richardson; Les partisans de la Quatrième Internationale en France sous l'Occupation (POI, CCI, groupe Octobre) et leur fusion de Brabant; la gran cantidad de articulos y libros de Pierre Broué Pierre (1985, 1987, 1989)4; el estudio de Marc Lorneau, Le mouvement the Transitional Program in the Comintern”, Revista Izquierdas, N° 23, abril 2015, ISSN 0718- 5049, IDEA-USACH, pp. 191-214.
4 Broué, P. “Trotsky y los trotskistas frente a la segunda guerra mundial”, Cuadernos CEIP León Trotsky’, N° 1, 2000. (“Trotsky et les Trotskystes face à la deuxième guerre mondiale,” Cahiers Léon Trotsky, no. 23, Septembre 1985, pp. 35-60).
---------------- "Les trotskystes et le problème de la guerre [Bilan historiographique]", Les Internationales et le problème de la guerre au XXe siècle. Actes du colloque de Rome (22-24 novembre 1984) Rome : École Française de Rome, 1987. pp. 51-64. (Publications de l'École française de Rome, 95).
= “La deuxième guerre mondiale : questions de méthode,” Cahiers Léon Trotsky, no. 39 (septembre 1989), pp. 5-22.
trotskyste belge: septembre 1939 - décembre 1964; la tesis doctoral de Martin Upham sobre el trotskismo británico hasta 1949 y los estudios de Paolo Casciola sobre el trotskismo italiano, por solo nombrar algunos, se ubican en este segundo grupo.
Si bien el campo de estudio sobre la historia de la IV Internacional ha sido profuso desde la década de 1970 en adelante, muestra un desequilibrio con respecto a los temas que han sido estudiados. Las investigaciones sobre el trotskismo francés y norteamericano, por ejemplo, son mucho más numerosas que las de otros grupos europeos. Los antecedentes más relevantes sobre el trotskismo francés incluyen los trabajos de Michel Dreyfus “Les trotskystes francais et la question nationale pendant la seconde guerre mondiale” (1976); Jacqueline Pluet-Despatin Les trotskistes et la guerre 1940-1944 (1980); la compilación documental de los congresos de la IV Internacional durante la Segunda Guerra Mundial de Rodolphe Prager (1980); Jean-Pierre Cassard, Les trotskystes en France pendant la deuxième guerre mondiale (1939-1944) (1970). Algo similar ocurre con las obras centradas en los debates posteriores a la década de 1960 en contraste con el período 1930-1950. Esta situación no se explica sólo por una cuestión de interés académico sino que se encuentra íntimamente relacionada con vatios factores: por un lado, la existencia y disponibilidad de fuentes sobre determinadas épocas y partidos es un condicionante real ante el recorte espacio-temporal del objeto de estudio. Por otro, los procesos políticos del períodode la guerra fría abrieron un nuevo capítulo en los debates dentro de la IV Internacional y, consecuentemente, de fragmentación y rupturas, siendo la más conocida la que dividió a su dirección en 1953. Simultáneamente, el desarrollo del trotskismo como corriente política en América Latina, y su integración e influencia en la vida política local en comparación con otros lugares, es otra razón por la cual muchos investigadores han orientado su trabajo hacia los estudios de la IV Internacional en Bolivia, Argentina y Brasil entre 1940 y 1970.
En su libro La Presse Trotskiste, Jacqueline Pluet — Despatin remarcó la fascinación que tuvieron los historiadores durante mucho tiempo por los grandes movimientos comunistas y socialistas, a los cuales, frecuentemente, pertenecían. Olvidada o incluso oculta, la historia de la extrema izquierda finalmente ha adquirido hace algunos años un lugar de interés académico. Se descubrió que esta fracción del socialismo constituía una parte no insignificante, incluso si es numéricamente débil, del campo político y que contribuía, por su función crítica frente a los principales partidos obreros, así como por los problemas teóricos que planteaba, a un conocimiento más profundo de la realidad y evolución del movimiento obrero (Pluet-Despatin 1978, 1-2). En consonancia con esas afirmaciones, Rainer — Horn señaló, por otra parte, cómo, en el marco de la extrema izquierda europea, el trotskismo ocupa un lugar bastante excepcional. Ademäs del estalinismo y la socialdemocracia, es, dentro del movimiento obrero marxista, la tendencia que ha existido continuamente durante mucho tiempo. Sin embargo, al mismo tiempo, no logró convertirse en una fuerza poderosa de la izquierda, como tampoco logró influir en una parte significativa de la clase trabajadora europea durante gran parte del siglo XX. (Rainer — Horn 1989, 50). Aunque parte de la explicación sobre el pequeño tamaño de las organizaciones trotskistas es producto de una estrategia de reclutamiento por cooptación, este fenómeno de "marginalidad persistente", como lo denomina el autor, por sí mismo ya sería un tema de estudio interesante.
Relacionado con ese punto, la gran mayoría de los antecedentes sobre el tema fallan en elaborar una explicación histórica satisfactoria sobre el derrotero político de la IV Internacional durante la Segunda Guerra Mundial. En términos generales, los estudios que existen hasta ahora partieron de la premisa de que el trotskismo no superó “la prueba de la guerra” debido a tres factores fundamentales: la doble represión de la que era presa, su tendencia centrífuga a los debates teóricos — abstractos, y su negativa rotunda a participar en la resistencia antifascista. Por otro lado, algunos autores hicieron de lo que denominaron las “desviaciones socialpatrióticas” de algunos de sus miembros y secciones, el factor clave de su explicación. Observamos que dichas hipótesis terminan apoyándose en análisis superficiales en los cuales el objeto (sea “el trotskismo” o la “IV Internacional”) es tratado de forma superficial y abordado como un bloque homogéneo; sus debates fueron escasamente profundizados o pobremente respaldados con fuentes primarias; y en algunos casos, no tuvieron en cuenta el contexto político en el que se desarrollaban.
Una de las particularidades de los antecedentes tiene que ver con la posición política propia de los autores y su vínculo (actual o pasado) con el movimiento trotskista. Como bien lo señaló Lauria Monteiro (2016), en la mayoría de los casos los autores han pertenecido o pertenecen a alguna corriente trotskista, y los motivos que impulsaron la realización de sus trabajos estuvieron relacionados con la necesidad de refrendar o refutar determinadas posturas políticas dentro de sus organizaciones o de otras. Esta particularidad permite que dichos trabajos faciliten el acceso, la comparación y la crítica de las diferentes posturas en relación a las posiciones “oficiales”, algo que en el estudio de las organizaciones políticas frecuentemente resulta difícil de realizar. Como afirmó Rainer — Horn, varios historiadores o politólogos han hecho algunos intentos para abordar este fenómeno de la vida política del siglo XX. Pero, en su mayor parte, estos esfuerzos se han centrado en la producción de obras biográficas sobre Léon Trotsky. Por otra parte, la mayoría de los trabajos sobre la Cuarta Internacional, publicados o no publicados, se centran en una experiencia nacional particular y se han hecho muy pocos intentos de esbozar una historia general del movimiento trotskista que muestre la tensión entre la importancia del trotskismo como una corriente de pensamiento específica, que ha irradiado con frecuencia más allá del círculo estrecho de adherentes, y la falta de resultados prácticos correspondientes en la Europa de los últimos sesenta años (Rainer — Horn 1989, 51-2).
Por otra parte, gran parte de las obras sobre la historia del movimiento trotskista coincide en enfocarse en el período 1951-1953 para explicar el comienzo de la crisis y la fragmentación del trotskismo, particularmente en las divergencias con respecto a las revoluciones que tuvieron lugar después del final de la guerra, con un enfoque especial en la lucha en torno al “pablismo” (Lauria Monteiro 2016, 331). Asímismo, la mayoría de los escritos fallan en analizar las continuidades y rupturas de la IV en relación a las Internacionales que la precedieron, dentro del marco de una historia del socialismo. Al contrario de eso, este trabajo plantea que el comienzo de la Segunda Guerra Mundial encontró al movimiento trotskista internacional poco preparado para actuar dentro del nuevo escenario europeo en gestación, ocasionando una desarticulación tanto física como política entre los distintos grupos. En términos generales, se produjo una polémica internacional donde convergfan por un lado, la minoría del SWP, la dirección de la sección francesa y la mayoría de la sección británica, con una postura a favor de apoyar los movimientos de resistencia a la ocupación fascista, diferenciar el rol del imperialismo nazi del norteamericano, y priorizar las consignas democráticas y nacionales dentro de una estrategia transicional. Estos planteos se basaban en una evaluación del carácter de las perspectivas de posguerra que ponía como eje de la política de los trotskistas disputar una transición que consideraban iba a estar signada por la metodología de la “contrarrevolución democrática”, es decir, la restauración de sistemas democráticos con el objetivo de contener las convulsiones revolucionarias de posguerra. Esta postura fue minoritaria dentro de la Internacional, cuyas posiciones oficiales y mayoritarias tendían a analizar la etapa siguiendo dogmáticamente lo que entendían como los pronósticos del Programa de Transición, lo que condicionó fuertemente las posibilidades de acción de la misma en este período.
A partir de esto, se observa que la crisis de la IV Internacional no comenzó con el debate sobre las prácticas entristas de Michel Pablo en 1953, sino diez años antes, debido a la incapacidad de adaptar sus tácticas al nuevo escenario europeo que produjo la caída de Mussolini en julio de 1943. No obstante, las causas que explican dicha situación no se agotaron en las directivas del grupo rector de la organización, sino que entrelazaron diversos factores. Primeramente, los caminos divergentes que tomó cada sección se debieron mayormente a las condiciones en las que se encontraba cada país europeo con respecto a los regímenes fascistas, pero también jugaron un rol importante en esa desconexión las diferencias doctrinarias entre los grupos y sus lecturas del Programa de Transición. Asimismo, la lectura ultraizquierdista de algunos sectores sobre la guerra y el fascismo los llevó a sobreestimar el alcance de los levantamientos espontáneos y a tener una concepción mecanicista de las intenciones e intereses de los trabajadores, orientando prioritariamente el trabajo político al estallido de una revolución proletaria en Alemania. El nuevo contexto político, social y económico europeo afectó al trotskismo no solo porque se orientaba con una perspectiva política que no logró poner en diálogo el trabajo sindical con el de la resistencia antifascista y las demandas democráticas transicionales sino también porque se vio afectado por un recambio generacional militante que tenía dos vertientes: por un lado, la incorporación de jóvenes militantes que hacían su primera experiencia en un partido clandestino, y por otro por los arrestos y desapariciones de viejos militantes que en su mayoría tenían responsabilidades de dirección. La dinámica de dicho recambio era imprevista y las nuevas incorporaciones nunca llegaban a cubrir la cantidad de militantes asesinados y/o arrestados, con lo cual estamos ante una situación de pérdida de cuadros militantes que a pesar de sus esfuerzos no lograban sortear las dificultades para generar una transmisión de la experiencia militante a los nuevos miembros. De hecho, la redada que diezmó al POI en octubre de 1943, a partir de la cual casi toda su dirigencia original tuvo que ser reemplazada, coincide con un progresivo cambio de enfoque hacia la resistencia y los movimientos de liberación nacional,
La organización internacional se constituye así en el marco de referencia para esta investigación, en la cual se contempla a los diferentes actores que la integraron (partidos, organismos de articulación, como el Secretariado Provisional Europeo, y militantes), los procesos de debate teórico y construcción programática, y la práctica política militante. La IV Internacional no estuvo ajena al encuadre teórico de sus predecesoras, la I, II Internacionales socialistas y la Internacional Comunista, las cuales pueden ser consideradas como organismos vivos con incidencia efectiva en los distintos procesos nacionales y locales, por lo que constituyen un factor necesario a la hora de analizar y describir la historia de la IV Internacional trotskista dentro de la historia del socialismo en un sentido amplio. La elección de este marco de referencia se funda en la necesidad y la importancia de realizar no sólo la historia “de las internacionales socialistas” sino también, siguiendo la expresión de Georges Haupt (1962)°, de una
5 Haupt, Georges. (1962). “Histoire de l’Internationale socialiste ou Histoire internationale du Socialisme? Sur quelques controverses à propos de problèmes de recherche et de méthode”. Le monvement social, 13-34.
“historia internacional del socialismo”, en la medida en que el socialismo, en sus expresiones políticas internacionalistas, sólo puede comprenderse cabalmente a través de análisis comparativos y transnacionales, y en tanto que, como afirmó Stutjet, el trotskismo como fenómeno nacional es una contradicción en los términos. El estudio de los orígenes y primeros años de la IV Internacional toma especial relevancia al considerarlos como parte del proceso de construcción y critica de las herramientas organizativas y políticas de la clase trabajadora. Se constata que hubo continuidad entre las personas que lideraron los primeros partidos comunistas y los que lideraron la Oposición de Izquierda Internacional. Lo mismo se aplica prácticamente a Khristian Rakovsky, Henk Sneevliet, Andreu Nin o Alfred Rosmer, quienes habían ocupado posiciones importantes no solo en los partidos comunistas de sus respectivos países, sino también en el comunismo mundial donde eran personajes prominentes (y a veces en socialismo antes de la Primera Guerra Mundial) (Rainer — Horn 1989, 50-1).
En esa línea, la IV Internacional es una “corriente revolucionaria internacional”. Este concepto aplica a muchas organizaciones que cruzan las fronteras de un Estado o de un grupo de Estados y proponen algún programa de acción para revertir por la fuerza el orden social existente en los países que no son políticamente cercanos, en vistas a establecer una sociedad socialista. Al aceptar esta caracterización, dentro de los movimientos internacionales que pueden considerarse revolucionarios se encuentran las diversas fracciones trotskistas de la IV Internacional. Así, lo que identificaba a un militante trotskista en este período, era la creencia y la puesta en práctica de los siguientes principios: la teoría de la revolución permanente, la necesidad de un derrocamiento revolucionario de la burocracia soviética, la adopción del modelo de organización bolchevique y el carácter mundial de la revolución (Turpin 1988). Sin embargo, se hace necesario señalar que, a principios de 1940, no todos los trotskistas fueron parte de la construcción y sostenimiento de la herramienta organizativa, la IV Internacional. Debido a esa razón, el análisis de esta investigación se limitó a los grupos trotskistas que aceptaron la perspectiva de Trotsky de la formación de una nueva internacional como correcta y que fueron las secciones nacionales desde su fundación, incorporando los documentos de otros grupos trotskistas que se encontraban por fuera del “encuadre institucional” de la IV Internacional solo cuando entraban en relación con esta última (en esa línea, las fuentes citadas del Comité Communiste Internationaliste y del Groupe Octobre por ejemplo, datan solo desde su
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