Read here

Historia del Colegio del estado de Guanaxuato 1924

Agustín Lanuza · 1924 · Scanned text

151,835 words · about 10 h 38 min to read

Period artwork: Interior of the Bodleian Library, 1845
About this edition

Scanned text — may contain errors · view original scans

Licence: PD · PD-US by publication date

Text from Internet Archive, read from page scans by OCR and set out for reading on screen; no words of the book are rewritten or summarized. How RedLectern is built

About this book

Author
Agustín Lanuza
Language
Spanish
Published
1924
Length
151,835 words · about 10 h 38 min
Sections
18 reader sections
Text
Scanned text, read from page scans by OCR; may contain errors
Rights
Public domain · PD-US by publication date

 

Contents (18)
  1. Front matter about 20 min
  2. Capitulo II about 1 h 8 min
  3. Capitulo IV about 41 min
  4. Capitulo V about 38 min
  5. Capitulo VI about 47 min
  6. Capitulo VIII about 28 min
  7. Capitulo IX about 42 min
  8. Capitulo X about 35 min
  9. Capitulo XI about 28 min
  10. Capitulo XII about 27 min
  11. Capitulo XIII about 43 min
  12. Capitulo XIV about 24 min
  13. Capitulo XV about 23 min
  14. Capitulo XVI about 34 min
  15. Capitulo XVII about 49 min
  16. Capitulo XIX about 15 min
  17. Capitulo XX about 57 min
  18. Capitulo 1 about 18 min

Continue:

Front matter

082135 *

L COLI DEL ESTADO DE GUANAJATO. MENO.

l E ye 4 ” 5 4 A y

Capitulo II

Llegan los jesuítas a Guanajuato a fundar su Colegio.—.El primer Rector R. P. don Mateo Delgado.—Los primeros catedráticos.—Una antigua tradición del Colegio.—Don Pedro Bautista Lascurain de Retana, insigne fundador del €olegio.—Dispone en su testamento dejar para fomento del Colegio y para las misiones, sus cuantiosos bienes, —Ordena, asimismo, en su memoria testamentaria, que se funde una Cátedra de Filosofía.—Rasgos biográficos de Lascurain de Retana.— Otros benefactores del Colegio.—Cédula del Rey ordenando que la Casa de los jesuítas sea erigida en Colegio.—€Colocación de la primera piedra del templo de los jesuítas.—El ilustre jesuíta guanajuatense don José Joaquín de Sardaneta y Legaspi, primer Rector después de la erección del Colegio.—Rasgos biográficos.—El segundo Rkector R,. P. jesuíta don Ignacio Rafael C€oromina.—Rasgos biográficos. —Hechos notables durante su rectorado.—Traza €oromina el proyecto del Colegio y emprende su construcción.—El primer curso de Filosofía.—Coromina dedica un Acto Público de este curso a don Pedro Lascurain de Retana.—El primer catedrático de Filosofía.—Rasgos biográficos.—El catedrático de Gramática latina.—El R. P. don José Berrio.—Acontecimientos importantes durante su rectorado.—Expulsión de los jesuítas.

SRA a la sazón Virrey de la Nueva España don COS Juan de Acuña, Marqués de Casa-Fuerte, y Al.- m5] calde Mayor de la entonces Villa de Santa Fe, E 2 Real y Minas de Guanajuato, y teniente de Ca-

EN | DES pitán Gral. D. Baltazar Pardo de Figueroa, cuando el día lo. de octubre del año de 1732 entraron a Guanajuato los religiosos jesuítas D. Mateo Delgado, a quien acompañaban el P. José Redona, el P. Bernardo Lozano, y los legos don Diego Camarena y don José Volado, éstos últimos, Maestros de Gramática y de Primeras Letras, y desde luego, escogieron para establecer su Colegio la casa que había sido

Estado de Guanajuato.—México.

la morada de la ilustre fundadora doña Josefa Teresa de Busto y Moya, situada, como he dicho, en la Calle del Cerero de este lugar, por estar contigua a la capilla de los indios otomíes, y en esa casa estuvo el Colegio hasta que los jesuitas levantaron el soberbio templo de la Compañía ubicado en la Plazuela de este nombre.

Consta, en efecto, en el manuscrito titulado *“Annuas de las misiones de la Compañía de Jesús en Guanajuato””, que los referidos misioneros, eligieron esa casa porque se dice en él, “tenía la ventaja de estar cerca de una Capilla a que asistían, perteneciente al hospital llamado de los Otomites (sie), titulándole, casi por obedecer a la fundadora, Hospicio de la Santísima Trinidad, mientras se pedía al rey la licencia para el establecimiento del colegio. ””

Grandes dificultades se habían presentado para ello, entre ellas, la de que no encontraban los jesuítas, suficientes las dádivas de la benéfica fundadora doña Josefa Teresa, para emprender las fábricas, cuando los recursos ofrecidos sólo eran bastantes para la manutención de cinco sujetos que pidió la fundadora, a saber: un rector, dos operarios y dos maestros, uno de gramática y uno de escuela de leer y escribir: Pero tales dificultades se ofrecieron a allanarlas catorce mineros, que redujeron a eseritura pública la obligación que cada uno hizo de poner en sus respectivas minas un cesto para recoger metal, y su producto aplicarlo para las fábricas de la iglesia y colegio, añadiendo que no cesaría dicha limosna aún después de perfeccionadas las fábricas, sino que, en ese caso, se aplicaría para la más segura manutención de los padres que sirvieran el colegio.

Estando, pues, instalados los jesuítas en la casa solariega de doña Josefa Teresa de Busto y Moya, sucedió, dice un viejo cronista de aquellos tiempos, un pasaje algo notable, y fué que, “teniendo doña Josefa una colmena de abejas en la sala de su asistencia, mudóla consigo cuando dejó su casa a los maestros; perseveraron las abejas en la deliciosa compañía de su señora hasta que felizmente murió (1), y entonces, con no sé qué instinto, se restituyeron a su primera habitación, que era ya pieza de nuestro Hospicio. Siempre se han celebrado las abejas en letras eclesiásticas, y profanas, como símbolo de grandiosas venturas y se han aplicado tal vez a elogio

(1) La señora de Busto y Moya murió en su hacienda de labor y campo, denominada S. Miguel Aguasbuenas, cerca de Silao, el 13 de abril de 1742.—N, del Autor.

Historia del Colegio del Estado.

de nuestra Compañía con aquellos epígrafes: **Labor omnibus unus.—Omnibus idem ardor.—Mens omnibus una.—Omnibus una quies.””

Una labor, un ardimiento, una mente, un descanso para todos. ¡Bello pensamiento de solidaridad, como que los jesuítas fueron, en aquellos siglos, los primeros educadores de la Juventud de nuestras aulas! ¡Sugestiva personificación de la juventud en la colmena, símbolo de laboriosidad, de constancia y de trabajo! Esa tradición, cuya memoria guarda nuestro Colegio, es uno de los más altos ejemplos que presentarse pudieran para ennoblecer tan fecunda institución!

Más, no sólo corresponde a tan ilustre matrona la gloria de ser la fundadora del Colegio; también a otros muy esclarecidos varones, entre los que merece figurar en primer lugar, el insigne caballero don Pedro Bautista Lascurain de Retana.

- El sabio Br. don Juan de Dios Fernández de Suosa, Cura que fué de Guanajuato en aquella época, en su “Carta Consolatoria a la Ciudad de Guanajuato?””, precioso pergamino que - poseo, impreso en el antiguo Colegio de San Ildefonso de México, en el año de 1764, a las páginas 85, 86 y 87, dice a la letra lo que copio, conservando intacta su ortografía: **Par- **lando cierta vez el lllmo. Señor Dr. D. Juan Joseph de ““Efcalona, y Calatayud, Obifpo dignifsimo de efta Diocefi “*de Michoacán, con D. Pedro Baptifta de Retana, vecino del “Valle de Santiago, Caballero piadofo, y de mui faneado ““caudal, eftando ya difponiendo fu ultima teftamentaria “voluntad, fin tener heredero forzofo, le dixo efte Ilmo. ““Principe que defeaba huvieffe en fu Obifpado un Relicario ““Efpiritual, que era el único adorno que faltaba a fu efpofa. ““Efte Relicario havian de fer unos Mifioneros de la Compa- “mía de Jefus, que tuvieffen el exercicio de circular Miffio- “*nando por toda la Diocefi. No fué menester más para que D. ““Pedro se determinara a fundar defde entonces efte piquete ““de evangelicos Soldados, que refidiendo en efte Colegio de ““Guanajuato, falieffe a fus tiempos a exercer fus apoftolicos ““nifterios, como defeaba el Ilmo. Prelado, que fugirio la efpe- ““cie por todo el territorio de Michoacan. Es cierto, que el ““Señor Retana era mui apafionado por la villa (entonces) de ““Guanajuato, por aver refidido en ella muchos años, y aver “aqui hecho fu fortuna: y aun aviendo mudado domicilio, ““fiempre eftuvo defeodo de fu mayor luftre, adelantamiento ty bien efpiritual. Razon por-que fe regocijó fumamente “cuando fupo, que fe intentaba fundación de la Compañía

Estado de Guanajuato.—México.

““de efte lugar; y la promovió alentando para la empreffa a ““la fundadora Doña Josepha de Moya, y Bustos, fu Comadre: “la que nada hacia fin la aprobación de fu compadre D. Pe- ““dro: y para poner en execucion efte fanto proyecto, hizo un ““viaje de propofito de Guanajuato al Valle con el fin de oir ““el oraculo de fu compadre: quien le alabó el penfamiento, y ““le dio por ello las gracias. Con lo que Doña Jofephia confir- “¿mada en fu determinacion, fe partio de alli a fu Hacienda ““de Aguasbuenas, para verse en aquel fitio con el P. Manuel ““de Valtierra, Sujeto de notoria literatura, Zelo de almas, y ““amor a la compañía, y tratar entre los dos efte tan impor- ““tante negocio.?”

““Como eftaba ya cimentado el Colegio en Guanajuato y ““fu fundacion la lifongeaba el genio, al hacer fu teftamento ““determinó D. Pedro dexar fus quantiofas Haciendas, que ““poffeía en el contorno del Valle de Santiago, al nuevo Co- ““legio, para que con eftas grandes fincas fe folidaffe fu ““ereccion, y juntamente fe utilizara el público, inftituyendo ““con ellas la manutencion de quatro Mifsioneros circulares, ““como ya fe veen en corriente: la obra pia de una Huerpha- “na, que anualmente fe nombra con la dote de trescientos ““pefos, para que tome eftado: la que afsimifmo efta faliendo ““el dia feñalado con velo, y vela en la Iglefia, y afsiftiendo ““a la Fiefta que, en ella fe folemniza, y por ultimo la Cathe- ““dra de Philofophia, que fe provee cada tres años, y ya con- ““cluyo un Curfo: en que el Maeftro prefidio fus actos fin ““otro defecto, que no aver tenido una Univerfidad, que ad- ““mirara fus talentos, y la lucida expedicion de los suftentan- ““tes. Aunque D. Pedro fallecio baxo efta ultima voluntad, ““y el P. Juan Antonio de Oviedo, como Provincial de efta . Provincia Mexicana, la admitio defde su otorgamiento, em-

pero no pudo tener efecto promptamente por juftas caufas,

“a gobernar fu Colegio el P. Rector Ignacio Coromina, quien

““allanadas las dificultades, tuvo la gloria de poner en plan-. “ta lo intentado el año de 1761 viniendo con el Maeftro de ““Artes los quatro mifioneros defeados a fu direccion, difpo- ““niendolo afsi la divina providencia, para la prudencia y ““zelo del actual Rector dieffe con fu direccion, y lo praeti- ““caffe con fu exemplo, el methoto, que fe avia de obfervar ““en el apoftolico minifterio a que eran deftinados.””

Hasta aquí lo que refiere el citado autor.

Ahora bien, ya que tanto don Pedro Bautista Lascurain de Retana, como doña Josefa Teresa de Busto y Moya son

D. PEDRO BAUTISTA LASCURAIN DE RETANA, ilustre fundador del Colegio del Estado.

Historia del Colegio del Estado.

los preclaros fundadores del Colegio de Guanajuato, justo es, como un pleito-homenaje de admiración y gratitud a su memoria, que digamos quiénes fueron tan ilustres personajes.

Nació don Pedro Bautista Lascurain de Retana en Mendaró, provincia de Guipúzcoa, en el Reino de España, el año de 1674. No se sabe a punto cierto la fecha en que haya venido a Guanajuato; pero lo que sí es un hecho histórico, es que, hombre de grande empresa, laborioso y constante en el trabajo de las minas, enriqueció aquí considerablemente, y pasó luego a avecindarse en el Vall: de Santiago, fertilísima región agrícola perteneciente a esta entonces provincia de Guanajuato. Allí adquirió de Retana cuatro grandes fincas de labor y campo de pan llevar, como fueron las magníficas denominadas San José de Parangueo, Quiriceo, Cerrito y la Iglesla.

Fué don Pedro Bautista Lascurain de Retana un gran filántropo y decidido protector de la enseñanza de la juventud, como lo prueba el hecho de haber legado para después de sus días, al Colegio de Guanajuato, las cuatro haciendas referidas, poniendo entre otras condiciones, las siguientes: que los productos de ella se destinaran para el sustento y manutención de los catedráticos del Colegio, y que, en éste, ¡habría de darse cada tres años, un curso de Filosofía, empleándose los rendimientos de los predios legados en el sostenimiento, también, del maestro de Artes, como entonces se llamaba al catedrático de Filosofía.

Guarda nuestro Colegio, como una venerable reliquia, la efigie de su protector, trazada en un lienzo al óleo, que se conserva en la ex-capilla del establecimiento. Esa pintura contiene la siguiente histórica leyenda:

“Vo, Ro. DEL YLUSTRE CAVALLERO DN. PEDRO BAUTISTA LASCURAIN DE RETANA NATURAL DE MENDARO EN LA PROVA. DE GUIPUSCOA, A GENERO- SA PIEDAD DEBE ESTE RL. SEMINARIO SU ERECCION Y DOTACION DE SUS CATEDRAS Y DEMAS MINISTE- RIOS DE VIDA EXEMPLARMTE. CHRISTIANA, MODES- TO, HUMILDE, CARITATIVO, ZELOSO DEL BIEN DE LAS ALMAS A CUYO FAVOR DOTO TAMBIEN QUATRO MISIONEROS QE. COMENZARON PA. ESTA CIUDAD DE GUANAXTO. DISCURRIESEN E P* TODO EL OBSDO. IGUALMENTE DOTO UNA HUERFANA PA. EL DIA DE SN. FRANCO. XAVIER. MURIO EN EL VALLE DE SN. TIAGO EL DIA 2 DE ABRIL D 1744 D EDAD D 69 A 8 MESES 22 DIAS.”” MO

Estado de Guanajuato.—México.

La señora doña Josefa Teresa de Busto y Moya, Xerez y Monroy era de noble abolengo. El tronco de su familia procedía de don Pedro de Busto, el mismo que había hecho proelamar en Aragón, como Reina de España, a la talentosa y bellísima Duquesa de Parma, Isabel de Farnesio, poca esposa del Rey Felipe V.

Nació la ilustre dama en el año del Señor de 1682, y era hermana del noble Marqués de San Clemente don Francisco Matías de Busto y Moya, muy acaudalado minero, prominente vecino de este lugar y Alcalde Mayor de la entonces Villa de Guanajuato, que había hecho su fortuna con las famosas bonanzas de las minas de Cata y de Mellado.

La señora doña Josefa Teresa, es, bien puede decirse sin hipérbole, la madre del Colegio de Guanajuato. A ella se le debe haber puesto los cimientos de tan benéfica institución. Perteneciendo a las principales familias de este lugar, casó con un distinguido personaje, don Manuel de Aranda y Saavedra, (1) de quien hubo varios hijos uno de los cuales, llamado don Ildefonso, fué clérigo.

Fué doña Josefa Teresa de Busto y Moya quien cedió eran parte de los terrenos en que se levantó el edificio del Colegio.

Con participación la señora de Busto y Moya, en las minas de Cata y Mellado, y dueña también de las haciendas de eampo de Santa Teresa, de esta jurisdicción, y de Aguasbuenas en la de Silao, y, además, dueña de varias grandes fincas urbanas en este lugar, no fué de los próceres que aman sus maravedís y se encastillan en la avaricia y el egoísmo: muy por el contrario, generosa, con aquella largueza que le piroporcionaba su grande caudal, supo invertirlo en obras benéficas para la colectividad, y donar fortísimas sumas, como lo hemos visto, sin escatimar ni su misma casa habitación, para que en ella se educara la juventud guanajuatense.

El retrato al óleo de tan noble dama, se guarda con igual veneración que el de Lascurain de Retana, en la ex-capilla del Colegio, y contiene esa pintura la inscripción siguiente:

“LA MUY ILUSTRE SRA. DA. JOSEFA TERESA DE

A a

(1) Comete un error don Lucas Alamán, cuando en el T. I., página 102 de su “* Historia de Méjico?””, asienta que la señora doña Josefa Teresa era viuda de D. Gonzalo de Aranda. Esto es inexacto, pues en los Libros de Becerro del Registro Público de la propiedad, correspondientes a los años de 1732 a, 1765, a los folios 26 y 27, consta en eseritura pública, que la expresada señora era esposa de don Manuel de Aranda y Saavedra.—N. del Autor.

Historia del Colegio del Estado.

BUSTO, MOYA, XEREZ Y MONROY, INSIGNE BIENHE- CHORA DE ESTE REAL SEMINARIO. MURIO EL DIA 13 DE ABRIL DE 1742, DE EDAD DE 60 AÑOS.”

No tuvo la insigne matrona el gusto de presenciar los estrepitosos regocijos con que en Guanajuato se recibió la Real Cédula de Felipe V, por virtud de la que concedió la erección del Colegio, fundándose el rey, muy particularmente, en que sólo había en esta Villa de Santa Fe de Guanajuato, una parroquia y un convento de religiosos descalzos de San Francisco, pues los Betlemitas aun no tenían medio de ejercitar su instituto.

““En los tiempos de la fundación del Colegio de Guanajuato, dice el autor del manuscrito ““Annuas de las Misiones??, quiso concurrir a sus costos con Da. Josefa Busto, D. Pedro Lascurain y Retana; pero la Sra. Da. Josefa deseó ser la única protectora y desdeñó toda cooperación, a lo que se resignaron los sacerdotes, que veían como una madre a la fundadora. Anduvo el tiempo, y el V. Obispo de Valladolid, en una entrevista con el piadoso D. Pedro, le manifestó que a su esposa lla Iglesia faltaba entre sus joyas una reliquia, y que esta era un conjunto de misioneros que convirtieran a la fe por medio de la predicación y los ejercicios piadosos a muchos de sus descarriados feligreses. “Y agrega el referido manuscrito, D. Pedro de Retana conferenció con el P. Oviedo y se establecieron las misiones. ””

Con tantas liberalidades de los fundadores, el Rey Felipe V expidió, el 20 de agosto de 1744, una Real Cédula, autorizando la erección del Colegio de Guanajuato. '

Ese interesantísimo documento, conservando su ortografía original, dice: “EL REY.” —“*Por cuanto el Marquez de ““Casa fuerte siendo Virrey de las provincias de la Nueva “España, me dió cuenta con testimonio, y carta de 20 de ““septiembre de el año de 1732, de que aviendo solicitado el ““Provincial de la Compañía de Jesús de la Provincia de Mé- “*xico, en consequencia de varios instrumentos auténticos, “que le presentó, que yo fuese servido de conceder licencia *“*para que en la Villa de Santa Fe de Guanajuato que ya se “haya erigida en Ciudad, se fundase un Colegio de su reli- ““gión, se hizo para este fin examen de los autos, y concepto ““de ellos, que Doña Tereza Josepha de Busto, y Moya, veci- “*na de la mencionada Villa, avia ofrecido que conseguida **la licencia daría sesenta mil ps, efectivamente para que se *““impusiesen, y sirviesen, para la manutención de los Reli- ““giosos, y el Marquez de S. Clemente también vecino y Mi-

Estado de Guanajuato. —México.

“nero de aquel Real de minas prometió dar diez mil ps; y “Don Juan de Hervas cinco mil con la misma destinación: ““otorgande todos escritura, en que se obligaron al cumpli- ““miento de sus respectivas ofertas, las cuales importan se- ““tenta y cinco mil ps. Que además de esta cantidad, reduxe- “ron a instrumento público quatorse mineros la declaracion, ““de que tendrían cada uno en sus minas un cesto para re- “coger metal, que aplicaron desde el mes de Mayo del año ““citado de 1732 para la fábrica de Iglesia, y Colegio, ofre- ““ciendo no cesar en esta limosna, aún después de formado, ““sino que la mantendrían para la más segura conservación ““de los Religiosos. Representandome tambien el referido “Marquez de Casa-fuerte que acerca de las utilidades, que ““se seguirían de esta fundación, constó assi mismo la nece- “sidad de que la predicación, y confessonarios, en que se ““exerxitan estos religiosos, tienen los sujetos que trabajan ““las minas, que allí estan contiguas, porque siendo general- ““mente indevotos, y rústicos, han menester la viva voz de la “Doctrina Christiana con mucha frecuencia, para estimular- ““los a los actos eristianos; pues aquel despego natural, que ““se les nota a la devoción, se remedia con la continua ense- ““Sanza. Y que por lo que mira a lo temporal, resulta que en ““el Colegio. habrá; estudios menores y Escuela, en donde ““aprendan toda la Puericia de cuyo beneficio se aprovecha- ““rán los pobres, que por carestía de medios para dar a sus ““hijos escuela, y estudio de gramática, los dexan en la ig- ““norancia, que ha sido tracedental, y muy común, por causa ““de la pobreza de sus padres; logrando solamente este esti- “*mable cultivo, los que teniendo caudal, pueden trasferlr a ““sus hijos a ciudades, o lugares, en donde les costean la edu- . ““cacion. A lo cual añadió el expresado Virrey que por esta ““razon se crian lastimosamente las personas de cortos me- ““dios sin exercicio racional, que es el actual del entendimien- ““to para la virtud: refiriendo también, que aquella Villa y “Real de Minas avia solamente una Parroquia, y un Con- ““vento de Religiosos Descalzos de S. Francisco, y que los ““Religiosos Betlemitas esperaban licencia para fundar un “Convento en que exercitar su Instituto de Hospitalidad, ““que es su quarto voto; a las quales dos religiones no “se seguían perjuicios de esta fundación de eel Colegio de la “Compañía, assi porque los fondos y caudales, con que se ““ha de hazer la fábrica, y con que han de subsistir los Reli- ““glosos, son efectos prometidos, y seguros, como porque aun- “*que no fuessen tan abundantes para el fin propuesto, no se

Historia del Colegio del Estado.

*“les minorará la limosna a las otras Comunidades, plorque los “Jesuitas no son Mendicantes. Por todos los quales motivos, ““expuso el mencionado mi Virrey, que esperaba que yo fuesse ““Servido de conceder la licencia, que por parte de la Com- “*pañia de Jesús, y del comun de aquella Villa, y Real de Mi- “nas que se solicitaria para esta Fundacion: y aviendose ““visto esta instancia en mi Consejo de las Indias con otra ““carta que del propio tiempo se recibió del Reverendo Obis- **po de Valladolid de Michoacan en cuya Diócesis esta la ““nominada Villa de Santa Fé de Guanajuato, que al presen- ““te es Ciudad, de fecha 25 de septiembre del propio año de “*1732, en la cual assi mismo ha informado a favor de esta ““fundacion, refiriendo no resultar de ella inconveniente al- ““guno, si no antes bien, mucha utilidad espiritual, y tenién- ““dose tambien presente, que no constaba de los autos el nú- ““mero de vecinos, de que se componía la mencionada Villa, “ni los Conventos que podía haber en sus contornos, para ““veer si avia necesidad o no de la Fundacion del nuevo Co- ““legio, se tuvo por conveniente expedir Reales Cédulas en “28 de marzo de 1734 mandando al expresado mi Virrey, “y a mi Real Audiencia de México, y encargando al Obispo ““de Michoacán, que me informassen sobre estos dos puntos. “Pero por no haberse recibido sus respuestas, en tan dilata- ““do tiempo, y por haber dado últimamente un Memorial el ““P. Pedro Ignacio Altamirano de la Compañía de Jesus, y “Procurador General de sus Provincias de las Indias, presen- “tando un poder de la expresada Ciudad de Sta Feé de Gua- ““najuato, a fin de solicitar mi Real licencia para la menecio- “nada fundación, y diferentes instrumentos, por lo que ha ““constado, que en aquella Ciudad, ni en sus contornos no hay “Comunidad de Religiosos, más que un Hospital de Bethle- ““mitas, y un Convento de Religiosos descalzos de S. Fran- ““cisco, y que solamente tiene una Parroquia, y assi mismo, “*que hay en la mencionada Ciudad y en sus Arrabales, y “Minas cerca de cien mil almas: Suplicandome en nombre ““de su Religion, y de la misma Ciudad, fuesse servido de ““conceder mi Real Licencia, para que se pueda fundar en ““ella el mencionado Colegio de Jesuitas, poniendo para ello ““en mi Real Consideración otros nuevos fundamentos, que ““corroboran y apoyan esta instancia: y en inteligencia de ““lo que sobre ella ha expuesto mi Fiscal; y reconociendose “también, que esta comprobada la necesidad de esta Funda- *“cion, y la utilidad espiritual, y temporal que de ella se se- ““oyirá, a la referida Ciudad, y Real de Minas, assi como se

Estado de Guanajuato.—MÉéxico.

““exercitaran estos Religiosos en predicar, Doctrinar y con- ““fesar a la gente, que trabaxa en ellas, como porque assi ““mismo se dedicaran a educar a los hijos de aquellos natu- ““rales en las escuelas, y estudios, que precisamente habrán ““de mantener para su Instituto, y obligación: he resuelto ““sobre consulta de el expresado mi Consejo de 10 de julio ““de este presente año, condescender a la mencionada instan- ““cia, hecha por parte de la Compañía de Jesus, y de la nom- ““brada Ciudad de Sta. Feé de Guanajuato para fundar en ““ella el Colegio que solicitan, y queda enunciado. Por tanto,

““por la presente mi Real Cédula, ordeno y mando a mi Vi-.

““rrey de las Provincias de Nueva España, a mi Real Audien- ““cia de ellas, que reside en la Ciudad de México, y a otros ““cualesquiera Jueces, y Ministros de aquellas Provincias, y “ruego y encargo a el Reverendo Obispo de la expresada ““Telesia Cathedral de Valladolid de Michoacan Sede Vacan- ““te de ella, y a los demás Prelados Eclesiásticos, que no pon- “san ni consientan poner embarazo, ni impedimento alguno ““a los Religiosos de la Compañía de Jesus, y a la menciona- ““da Ciudad de Sta. Feé de Guanajuato para que se funde

““en ella el referido Colegio según y en la forma, que queda -

““expresado, sino que antes bien, les den, y hagan dar todo ““favor, ayuda, y auxilio, que para ello necesitaren; pues pa- ““ra esse fin derogo todas las Leyes, órdenes y otros despa- ““chos que estuvieren expedidos en contrario sobre tales fun- ““daciones, dexandolas, en su fuerza, y vigor, que assi es mi ““voluntad.—Fecha en San Ildefonso a 20 de agosto de 1744. ““-—Yo el Rey.—Por mandado del Rey nuestro Sr. Fernando ““Trebiño.—Señalada con tres rúbricas””.

Contando, pues, los jesuítas con la autorización y proteeción del Rey Felipe V, a fin de que no se pusiera obstáculo alguno para establecer en esta Ciudad de Sta. Fé de Guanajuato, el Colegio para el que habían donado tan cuantiosos capitales sus beneméritos fundadores, procedieron en 6 de agosto de 1747 a colocar la primera piedra de la Iglesia de la Compañía en que habían de ejercer su ministerio. Este acto fué un verdadero acontecimiento que evoca la grandeza a que por entonces había llegado este Mineral, pues en la edificación del Templo tomaron parte todos los operarios de las minas de Rayas, Cata y Mellado. El manuscrito a que me vengo refiriendo dice lo que a la letra copio: *“Cada peón daba cierta cantidad de dinero, y haciéndose de este una masa, de aquí tomaban para los excesivos gastos con que solemnizaban sus tareas, que se hacen en la forma siguiente: La

E

Historia del Colegio del Estado.

mayor parte de la noche, si no es que diga toda, empleaban en hacer los barrenos a las peñas: luego, a la mañana siguiente venían los mineros que hacían su faena con mucho regocijo, acompañados de cajas y clarines con otros instrumentos músicos, conduciendo al lugar de la faena una gran recua de jumentos, adornada con listones de varios colores, que cargaban, unos, los instrumentos de trabajo, otros, los barriles muy compuestos llenos de aguardiente, vino y aguas compuestas de que se servían para humedecer los barrenos:. y hubo minero que hizo su salva haciendo a la vez doscientos barrenos; y lo que excede toda ponderación es que estos barrenos se atacaban no con trapos o mantas despreciadas, sino con listones o lienzos muy costosos, a lo que añadían grandes cantidades de monedas menudas, reputando por gloria tanto” desperdicio, sin que bastara contenerlos los consejos más eficaces para contener (sic), tanta prodigalidad, asegurando los trabajadores que si se les ponía tasa cesarían en sus trabajos.” *““Encargóse de los intereses de la fábrica el padre Sardaneta, y fué el arquitecto D. Felipe de Ureña.””

Esto es lo que refiere el manuscrito. Véamos ahora cómo nos pinta el Br. don Juan de Dios Fernández de Suosa al notable jesuita guanajuatense don José Joaquín de Sardaneta y Legaspi, profeso teólogo de la Compañía de Jesús de Guanajuato y primer Rector del Colegio luego que éste fue erlgido por virtud de la Real Cédula de Felipe V, y a quien se debe la construcción del grandioso templo de la Compañía.

“Esta Americana Basílica, dice el cronista, se halla al presente cuando esto se escribe (1764), acabada del todo, y para dedicarse sólo falta el ornato interior de retablos, y las obras muertas en que. se trabaja con empeño. El costo que ha tenido obra tan magnífica todavía no se sabe a punto fijo; pero el cómputo que se hace de lo gastado para habilitar el sitio de pólvora, barrenos, barras, peones y sobrestantes aborda con ochenta mil pesos: de los cuales parte han dado los Vecinos, concurriendo a tan santa obra con buenas limosnas, así Republicanos como Comerciantes, y algunos Mineros con la piedra de mano. Mucho se debe a la ilustre Casa del Señor Regidor Alcalde Provincial D. Vicente de Sardaneta y Legaspi, asociado a su difunta hermana la Señora Dña Anna Francisca, quien por su Mina, y Haciendas, con garbo propio de ambos piadosos Corazones, quiso cooperar a hacerle

Casa a Dios en la tierra: con lo que aseguró su nobilísima prosapia la suya en el Cielo.”? |

“Empero, el todo con su Corazón grande, con su vivacísima industria, con su prolongada solicitud, de esta sumptuosa Fábrica es, el que es honra de su Patria, es el R. P. Joseph Joachin de Sardaneta y Lagaspi.””

“Hijo por cierto, y este sea su mejor encomio, del Capitan D. Joseph de Sardaneta y Legaspi, Alguacil Mayor del Santo Tribunal de la Fe, ilustre Caballero, y nobilísimo Republicano de esta Ciudad, hombre a todas luces grande. Fué inventor de las máquinas más necesarias para el beneficio de la minería, con ahorros de gastos, preservación de vidas, y aumento en leyes de platas, que extraen las tahonas, que llaman los mineros Arrastres, en que se remuelen granzas de los metales, y hechas polvo, escupen riqueza, que atesora su avaricia. Dió principio su ingenio y valor a la obra de los tiros, abriendo en un cerro de peña viva una vasta respiracion hasta lo más profundo de la Mina célebre nombrada $. Juan Bautista de Rayas, para su desagúe, y educción de: sus nobles frutos. En los antiguos tiempos se juzgó esta obra tan árdua y costosa, que habiendo consultado el Real Acuerdo a su Magestad sobre ella, se propusieron asimismo, que para tanta empresa sería necesario agotar el Real Erario, porque después de trabajar mucho no se había de conseguir el intento. Pero este imposible que acobardó a los pasados, ahora en nuestros tiempos lo hemos visto practicado por este ingenioso minero.”” (1).

El primer Rector del Colegio descendía, pues, de una familia, que como dice muy bien Alamán, era célebre en la minería. Hombres de grandes empresas todos los de Sardaneta, y hermano nuestro biografiado del primer Marqués de Rayas, se distinguieron por su talento, y sobre todo, por ser hombres de acción. Concebían un plan, un proyecto grandioso, como los que nos legaron, y lo ponían en ejecución sin pararse en los medios, por más que ellos implicasen dificultades para otros insuperables, esfuerzos sobrehumanos, y sobre todo, gruesas sumas de dinero. Las arcas de los Marqueses de Rayas derramaron el oro en la ciudad de Guanajuato, y aquellos altos personajes fueron en el siglo XVIII, los más progresistas propulsores de cuantas grandes obras se hicieron en su tiempo en la ciudad y en las minas de que eran propietarios.

A los anteriores datos sobre el P. José Joaquín de Sardaneta agregaré los que nos ministra el Dr. don Félix Osores, quien dice: nació en la ciudad de Santa Fe de Guanajuato;

The opening of the book is shown; the full text loads in the reader.

Loading the full text…