Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 (part 3 of 3)
=439.= Tan antiguos como los refranes, los cantares y los romances, son los pasos dramáticos populares en España. Sin distinguir entre literatura popular y literatura erudita, la mayor parte de los historiadores de nuestra literatura han decretado que Enzina fué el más antiguo dramaturgo español, el padre de nuestra dramática. Convienen además en que él fué quien secularizó el drama, hasta entonces puramente religioso, aunque generalmente los hispanistas extranjeros no quieren que el teatro español deba nada al teatro eclesiástico. Ninguna de estas tres opiniones es cierta. Literatura dramática erudita, que se escribiera y fuera para solaz de la gente culta, no la hubo acaso hasta esta época de los Reyes Católicos, porque realmente el teatro siempre ha de ser más ó menos popular por razón de los espectadores, y habiéndose menospreciado hasta esta época todo lo popular, no pudo haber dramática erudita escrita, como por lo mismo nadie había hecho caso de la épica popular ó romances, ni de los cantares populares, verdadera lírica del pueblo. En este reinado, de golpe y porrazo, brotan dramaturgos y obras dramáticas por todas partes: es que los eruditos llevan á la literatura culta el drama popular. Así Gómez Manrique, Cota, sobre todo Juan del Enzina, que en este sentido puede decirse ser padre de la dramática española, esto es, de la erudita. ¿Que hubo dramática popular en todo tiempo? J. J. de Iztueta, en Guipuzcoaco dantza gogoangarrien condaira, San Sebastián, 1824, nos describe las danzas vascongadas, hasta 36, que son verdaderas obras dramático-líricas primitivas, en su naturaleza. "Las danzas, dice, no son otra cosa que la representación de un canto por medio de los pies y de varios gestos, ó, mejor dicho, la exacta expresión de lo que significa cada nota del canto, de suerte que en su representación se unan cuerpos y voces para interpretar la melodía y las palabras". Los antiguos celebraron los bailes españoles diciendo que eran pantomímicos y acompañados de canto (Plin., l. 1, cp. 15; Juven., sat. II, ν. 162, etc.; Marcial, l. 3. epigr. 63; Lamprid., Heliog., c. 32). El teatro romano en España continuó entre los visigodos, como se ve por el Concilio de Ilíberis (cánones 43 y 60), por San Isidoro (Orígenes, l. 18, c. 41 y 59) y por lo que cuentan Mariana de Sisebuto (Hist. Esp., l. 6, c. 3) y Padilla (Histor. ecles. de Esp., segunda parte, Málaga, 1605, pág. 188). El Concilio toledano del 633 prohibió la fiesta de los locos. En las obras de San Valerio († 695) se habla del teatro (Esp. Sagr., t. XVI, pág. 397), no menos que en el Fuero Juzgo (ed. 1815, l. 1, de instr. legalibus, I tít.). La danza prima de Asturias es antiquísima, derivada de las danzas ibéricas, así como la de la rueda en Segovia. En toda España se conservan danzas corales, en rueda, de espadas, etc., que son representativas y hermanas de las vascongadas. Bufones y remedadores populares, que remedaban dramáticamente, suenan desde los más antiguos escritos y su antigüedad se ve por las Partidas. Reyes y magnates los llamaban á sus palacios y los tenían asalariados, como entre los romanos, y ya en la época del Renacimiento. Fuera de esto, las mismas Partidas nos hablan de verdaderas representaciones, como en la part, 1, l. 34, t. VI: "Los clérigos... no deben ser facedores de juegos de escarnios porque los vengan á ver gentes cómo se facen. Ε si otros homes los ficieron, non deben los clérigos hi venir, porque facen hi muchas villanias e desaposturas. Ni deben otrosi estas cosas facer en las iglesias: antes decimos que los deben echar de ellas deshonradamente a los que lo ficieren: ca la eglesia de Dios es fecha para orar e non para facer escarnios en ella... Pero representaciones hay que pueden los clérigos facer, asi como de la nacencia de N. S. Jesu Christo, en que muestra como el ángel vino a los pastores e como les dijo como era Jesu Christo nacido. Ε otrosi de su aparicion como los tres Reyes magos le vinieron á adorar. Ε de su resurrección, que muestra que fué crucificado e resucitado al tercero dia: tales cosas como estas, que mueven al ome a facer bien e a haber devocion en la fe, puédenlas facer, e ademas, porque los omes hayan remembranza que segun aquellas, fueron las otras hechas de verdad...". Había, pues, á mediados del siglo XIII representaciones religiosas y profanas, hechas por clérigos y legos, dentro y fuera de los templos y el arte dramático era un modo de vivir para algunos. La representación de misterios fué antiquísima y nació de la misma liturgia, que era dramática, pues antífonas y responsos aluden al nombre del cómico ó hypocrites en griego; el hacer nacimientos, el lavar los pies en Jueves Santo, las procesiones, etcétera, son representaciones tan claras como las que de la Pasión y otras siguen haciéndose en muchos pueblos de España. Hasta se lee la Pasión en el oficio de Viernes Santo entre varios clérigos, haciendo uno de Evangelista, otro de Jesús, otro de Pilato y los judíos. Los juegos de escarnios eran representaciones burlescas, profanas, de la vida común, origen de las farsas y entremeses posteriores, como las representaciones religiosas lo fueron de los autos. Urbano IV instituyó en tiempo de Alfonso X el Corpus Christi, y aquella fiesta por toda España se festejaba con representaciones. Pruebas de representaciones en España las tenemos desde las Partidas, desde el Fuero Juzgo, desde los primeros Concilios españoles, que todos condenan los abusos que se cometían, ya en juegos de escarnios ó dramática puramente seglar, ya en la eclesiástica, por haberse siempre introducido en ella mucho de humano, esto es, personajes y acciones que nada ó poco tenían que ver con los misterios que representaban. Quedan en toda España huellas harto viejas de una y otra dramática, eclesiástica y seglar, populares ambas. Al caer el Imperio romano sabido es que los histriones paganos, comúnmente los sacerdotes del paganismo, servían de representar misterios cristianos y pasos cómicos, con que el paganismo se ponía en solfa y en chacota. Los cristianos ponían en acción los pasajes bíblicos, como todavía se hace por esos pueblos, en la prisión del huerto, en la cena dada á los pobres, en el descendimiento, en el ahorcar á Judas, en el bajar el ángel el día de Pascua á quitar á María el velo negro con que se cubre. Pasos cómicos, de escarnio y sátira, se hacen en vendimias y agostos en los montes y lugares apartados, por ejemplo, en Sierra Morena. En Aragón celébrase la fiesta de San Jorge corriendo los caballeros. Pocas veces llegó nada de esto á la literatura erudita, pero llegó algunas. Conocemos el Auto de los Reyes Magos al amanecer de ella. Á fines del siglo XV, Domingo Mascó compuso L'hom enamorat y la fembra satisfeta, tragedia perdida; en el siglo XIV se compuso la Representació de la Asumpció de madona Santa Maria, de la cual se deriva el Misterio de Elche, que todavía se representa allí los días 14 y 15 de agosto. En las comarcas vascongadas son bien conocidas las Pastorales, que se representaban en vascuence. Las crónicas hablan de los momos, que debían de ser danzas y mascaradas ó pasos dramáticos populares, como se hacen todavía entre aldeanos y son los que en Grecia originaron la comedia. Y adviértase que como también allí el poner en acción los misterios paganos de Baco en el ditirambo dió nacimiento á la tragedia, y los comos de vendimiadores se lo dieron á la comedia, así en España, los momos seglares y las representaciones de los misterios cristianos, dieron origen al teatro español. Quiere decir que lo que antes hizo por largo tiempo el pueblo en Grecia y en España, llegó un día que lo imitaron los eruditos, llevando así lo popular á la literatura. Desde fines del siglo XIII ó principios del XIV, como se ve por un códice de la catedral de Gerona del año 1360, donde se dice haberse introducido la fiesta del Corpus en aquella ciudad en tiempo de Berenguer Palaciolo († 1313), los beneficiados de la catedral representaron, durante la procesión del Corpus en varias plazas, el Sacrificio de Isaac y El sueño y venta de José, de donde salió la Tragedia Josefina, de Carvajal, como de los nacimientos que siempre se hicieron por Navidad, con cartones, hierbas y monigotes, ofreciendo dones al Niño, cantándole villancicos, se vino, ya de muy antiguo, á hacerse representaciones pastoriles, esto es, á poner en acción el hecho de ir como pastores al portalico los de la casa que lo habían levantado, cantando, vistiéndose luego la zamarra y diciéndose las cosas que los pastores decirse suelen en casos tales. Gómez Manrique no hizo más que repetir el Auto de los Reyes Magos, que vimos al nacer la literatura castellana, y otro tanto hicieron J. Enzina, L. Fernández, Gil Vicente y todos los poetas españoles en esta época, y en adelante hasta los autos de Calderón. Todo esto nos lo dirá no menos, antes mejor, Cañete, al tratar de la Tragedia Josefina: XXXVII: "La representación de figuras y costumbres populares en el drama español es más antigua que Enzina, y por ende que Lope de Rueda: viene de los autos y farsas con que durante la Edad Media celebrábamos en el templo la Natividad del Señor, la fiesta de los santos patronos de ciudades y villas, en suma, todas ó las más augustas solemnidades eclesiásticas. ¿Á qué otro fin, sino á corregir los abusos y el excesivo empleo de este elemento popular en las representaciones sacras de nuestra nación, se dirigen reiteradas prescripciones de Concilios y reyes, por lo menos desde el siglo XIII hasta fines del XVI? Refiriéndose á lo que entiendo por elemento popular en el primitivo teatro español, recuerda Gallardo (Critic., 4, pág. 18) que nuestro sabio rey don Alfonso X se vió ya "precisado á llamarle con leyes á lo divino, para corregir su espíritu nato de profanidad". En la misma liturgia de Gerona se habla de otras representaciones durante el año, como la de Las tres Marías por Pascua, la del suplicio de San Esteban la víspera de Navidad y una farsa burlesca por Inocentes, cuya huella son los chascos y pegas que se dan aquel día. De máscaras y representaciones, en Sevilla, el año 1327, nos habla Ortiz de Zúñiga (Anal. Sev.), y se sabe igualmente de Aragón y Cataluña por los siglos XIII y XIV. La Danza general de la muerte se representaba en el siglo XIV en España como fuera de ella. En 1435 hubo "danzas é momos" en la corte de Juan II (Crón., id., año 435), y "momos, toros y torneos" en 1440. La primera obra dramatizada y que parece se hizo para representarse de nuestros autores eruditos, es la Comedieta de Ponza, de Santillana, fuera del Auto de los Reyes Magos, copiado de los franceses, que vimos á fines del siglo XII. En el Corbacho, del Arcipreste de Talavera, se habla de la representación de La Pasión en la iglesia del Carmen. El Concilio de Aranda (1473) condena los abusos en las representaciones que se hacían en las iglesias por las fiestas de Navidad, San Esteban, los Inocentes y San Juan. Otro tanto hizo el Concilio de Gerona (1475). En el Tirante el Blanco (l. 3, año 1490) se habla de los entremeses que se representaban por Navidad.
Menéndez y Pelayo tiene á Enzina por el más antiguo y primer iniciador dramaturgo español, ya que las Representaciones del Nacimiento y de la Pasión, del Cancionero de Gómez Manrique, anteriores en fecha, no pueden compararse á la obra de "un teatro tan copioso, tan vario y, relativamente, tan desarrollado, como el de Enzina". Gómez Manrique, y seguramente otros trovadores del siglo XV, pudieron ser ocasionalmente poetas dramáticos; pero sólo Juan del Enzina lo fué de un modo intencional, con vocación, con perseverancia y con una marcha ascendente desde sus primeras obras hasta las últimas, siempre en demanda de formas nuevas y más complicadas. No se equivocó, pues, la voz popular cuando llamó á Enzina "padre de la comedia española". Ticknor (History of Span. Liter., Boston, 1864, I, pág. 248) tiene sus églogas "como el fundamento y principio del teatro español"; Wolf entiende que fué "el verdadero padre del drama español, en el sentido estricto de la palabra" (Studien zur Geschichte der spanischen und portugiesischen Nationalliteratur, Berlín, 1859, pág. 274). Véase Ag. Rojas, Viaje entret., 1603, pág. 120. Por lo menos, dicen muchos, él secularizó el drama de una manera definitiva y le dió mayores ensanches. Creo hemos ya deslindado las cosas y refutado estas doctrinas exclusivas, que sólo se fundan en la lectura de libros literarios, dejando á un lado y no acordándose de la literatura popular ni de los hechos históricos y aun presentes para el que quiera verlos en los pueblos de España. Ni las tragedias de Séneca, traducidas en tiempo de Juan II, tienen nada que ver aquí, como quería Amador de los Ríos, ni nuestro teatro del tiempo de los Reyes Católicos debe nada al clasicismo, que, cuando tercia, como en La Celestina, y luego en Lope, lo desvía de su cauce nacional, echándolo á perder. El teatro español hasta Cervantes es natural por ser nacional, nacido en tiempo de los Reyes Católicos de los autos y momos populares y, sobre todo, de los autos del Nacimiento, del Corpus y demás festividades religiosas. La misma danza en que acabaron después autos, farsas y sainetes son remedo de las que en procesiones y aun dentro de la iglesia se hacían y todavía se hacen.
Cañete, Trag. Josefina, XLVII: "Los elementos primordiales del genuino drama español, que se encuentran reunidos desde el principio en el teatro religioso, pasan al profano (á quien nada toca en este punto inventar ni crear), y son, como si dijéramos, basa y fundamento del carácter peculiarísimo que tanto lo diferencia en su espíritu, en su estructura y en muchos de sus accidentes, lo mismo del griego que del romano. Quien se atreva á ponerlo en duda, lea la Tragedia Josefina, de Micael de Carvajal, compárela con la comedia del propio asunto, atribuida nada menos que á Calderón, y lo verá fácilmente comprobado. Y á fe que en este caso no está la ventaja por el poeta del siglo XVII". No hubo secularización del teatro hecha de un golpe. El elemento popular, humano, de tipos y costumbres, siempre se mezcló en el drama religioso con el elemento cristiano.
Schack, Lit. y art. dram. en Esp., I, pág. 258: "El principal obstáculo que hasta entonces (los Rey. Catól.) se opuso al desarrollo del teatro fué el insondable abismo que separaba á la poesía popular de la erudita. Una vez allanado, los poetas más instruidos no creyeron degradarse acudiendo á los elementos populares y agradando al mismo tiempo al pueblo y á las clases más ilustradas; y así, pues, recorrieron la única senda que podía llevar el drama á su perfección, libre del exclusivismo que lo embargara hasta entonces". "En el año de 1492, dice el Catálogo Real de España, de Rodrigo Méndez Silva (Madrid, 1656), comenzaron en Castilla las compañías á representar públicamente comedias por Juan del Encina, poeta de gran donaire, graciosidad y entretenimiento". Otro tanto viene á decir Agustín de Rojas, Viaje entret.: "Y donde mas ha subido | de quilates la comedia | ha sido donde mas tarde | se ha alcanzado el uso de ella, | que es nuestra madre España, | porque en la dichosa era | de aquellos gloriosos reyes | dignos de memoria eterna, | don Fernando é Isabel | que ya con los santos reynan, | ...se le dio á nuestra comedia (principio) | Juan de la Encina el primero...". Del año 1515 es el Compendio de Retórica, de Nebrija, donde habla del teatro: "De prueba sirven hasta los actores escenicos, que añaden tanta gracia a las mejores obras poéticas, que nos deleitan mucho mas recitadas que leidas; y aun con cosas vulgarísimas nos agradan y fuerzan á atenderlas, de suerte que se oiga con frecuencia en los teatros lo que nunca puede figurar en una biblioteca". Huberto Thomas de Lüttich en sus Anales de vita et rebus gestis Friderici II, Francof., 1624, habla de dramas en Barcelona y Perpiñán el año 1501: "Erigiose un cielo artificial, en el cual se veia tambien el infierno, muy horrible y pavoroso. Representaronse allí muchas historias, que duraron cerca de cuatro horas...".
=440.= Misterio de Elche. Auto lírico religioso, música del siglo X, en dos actos, representados todos los años en la iglesia parroquial de Santa María de Elche los días 14 y 15 de agosto [con letra de F. Pedrell y notas de A. Herrera], Madrid, 1906. Consúltense: F. Pedrell, La Festa d'Elche ou le drame lyrique liturgique espagnol, París, 1906; M. Milá y Fontanals, Obras completas, Barcelona, 1895, t. VI, páginas 221 y 324-347.
=441.= LUCAS FERNÁNDEZ fué natural de Salamanca, hijo acaso de Antonio Fernández, camarero del Rey Católico, Regidor de aquella ciudad y luego sentenciado á muerte por haber tomado parte en las Comunidades. Esta y otras sospechas de Cañete es lo único que sabemos de este dramaturgo, fuera de que vivió en la misma época que Juan del Enzina y que se diferencia de él, como dice el mismo escritor, como Calderón de Lope, pues "recuerda más la varonil energía y profundo espíritu católico"; pero "en ambos se ve mayor inclinación á estudiar al hombre en el hombre mismo, que á soñarlo é idealizarlo á su modo, como lo hicieron casi siempre los dramáticos del siglo XVII". De hecho, entrambos son muchísimo más naturales y realistas y más allegados al pueblo en el lenguaje y estilo. Tengo para mí que el teatro primitivo de estos autores, continuado después por Lope de Rueda, acaba en Cervantes; desde allí se desvía por el camino de la afectación, de la metafísica, de la bambolla, del enredo rebuscado, de las sutilezas amatorias, de las exageraciones del honor, como se desvía del habla popular en la palabrería huera, falseada y gongorina. La estructura de las piezas de Lucas Fernández es tan sencilla como natural: la pintura del amor, puntual y honda. No hay enredo de sucesos, peripecias teatrales, lances inesperados, contrastes preparados, nada de rebuscado. Pero entretener con las pasiones comunes y escenas de la vida cotidiana, expuestas en toda su desnudez, sin aparatos ni tramoyas, es harto más admirable y muestra de que las églogas y farsas son vivos retratos sacados de la naturaleza. Domina en ellas lo cómico, jocoso y alegre, el donaire; el diálogo es acabado; la versificación, suelta y española, de ocho sílabas, á menudo con pie quebrado; el habla, la propia de la gente baja que sale á las tablas y de un color y naturalidad maravillosa. El Auto de la Pasión raya en tragedia, ó si se quiere en sentidísima elegía dramática; las demás son farsas, églogas ó comedias, tres profanas y dos medio profanas y medio religiosas.
=442.= Gallardo fué quien dió á conocer á Lucas Fernández por el ejemplar de las Farsas y Églogas al modo y estilo pastoril y castellano Fechas por Lucas fernandez Salmantino, Salamanca, 1514, ejemplar que paró en la colección del Duque de Osuna y reimprimió Cañete, Madrid, 1867. Consúltese: A. Morel-Fatio, Notes sur la langue des Farsas y églogas de L. F., en Romania (1881), t. X, págs. 239-244.
=443.= Año 1492. GONZALO AYORA, cronista de la Reina Católica, nació en Córdoba en los últimos años del reinado de Enrique IV. Pasa por reformador de la Infantería española, en la que introdujo la instrucción táctica de la Infantería suiza y alemana, recibiendo en recompensa el nombramiento de capitán de la guardia de los Reyes Católicos. En 1509 asistió á la expedición de Orán y Mazalquivir como coronel de Infantería, el primero que llevó en España este título. Inclinóse, muerta la Reina, al partido de Felipe el Hermoso, luego al de las Comunidades, siendo uno de los que alcanzaron perdón después de Villalar. Escribió: Relación de la conquista de Orán. Historia de la reina Isabel. Relación de todo lo sucedido en las Comunidades de Castilla. Epílogo de algunas cosas dignas de memoria pertenecientes a la illustre e muy magnifica e muy leal ciudad de Avila, Salamanca, 1519; Madrid, 1851. De Natura hominis ó De dignoscendis hominibus, traducción de la obra castellana de Pedro de Montes, é impresa en 1492. Del mismo autor tradujo al latín De Conceptione Immaculata, Milán, 1492. El mismo año y en el mismo lugar salió traducida al latín la Relación de la Conquista de Orán. Muchas historias dignas de estar sabidas, que estaban ocultas, Salamanca, 1519. Cartas desde el Rosellón al Rey Católico, publicadas en 1794. Excelente escritor de estilo natural.
=444.= Año 1492. CRISTÓBAL COLÓN (1451?-1506) inmortalizó la fecha de 1492 con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Según novísimas investigaciones, parece fué natural de Galicia. Son notables sus cartas, elocuentes, bien que descuidadas en la forma. Raccolta di Documenti e Studi publicati della R. Comissione Colombiana, Roma, 1892-1896, 6 vols.; Autógrafos de C. Colón y papeles de América, ed. Duquesa de Alba, Madrid, 1892. Consúltense: H. Harrisse, C. Colomb., son origine, sa vie, sa famille, etc., París, 1885, 2 vols.; Η. Harrisse, C. Colomb devant l'histoire, París, 1892; J. B. Thacher, Christopher Columbus: his life, his work, his remains, etc., New York, 1903-1904, 3 vols.; H. Vignaud, La lettre et la carte de Toscanelli sur la route des Indes par l'Ouest, etc., París, 1901; H. Vignaud, A Critical study of the various dates assigned to the birth of Christopher Columbus, London, 1903; H. Vignaud, Études critiques sur la vie de Colomb avant ses découvertes, París, 1905-1912, 2 vols.; Celso Gracián de la Riega, Colón, Madrid, 1913.
=445.= En 1492 DOMINGO MARCOS DURÁN publicó Ars cantus plani, composita brevissimo compendio, Lux Bella nuncupata, Sevilla. Está en castellano; otra reimpresión en Sevilla, 1518. Comiença una Glosa del bachiller Domingo Marcos Duran, fijo legitimo de Juan Marcos é de Isabel Fernandes, cuya naturaleza es la villa de Alconetar, sobre el arte de canto llano, compuesta por el mesmo, llamada Lux Bella, Salamanca, 1498; Sevilla, 1518. Sumula de canto de órgano: contrapunto y composición vocal y instrumental: práctica y speculativa, de fines del siglo XV ó primeros del XVI.
En 1492 DON BERNARDINO DE CARVAJAL († 1523), de Cáceres, cardenal, publicó De eligendo Summo Pontifice Romano. Oratio ad Sixtum IV et Cardinalium Collegium, 1584. Otras varias oraciones y sermones, en Nic. Antonio.
En 1492 FERRAND MEXÍA, veynte quatro de Jahen, publicó el Libro intitulado Nobiliario, Sevilla. (Dudosa la ed. de 1485; núm. 368).
En 1492 se publicó El transito de Sant Jhéronimo en romançe, Zaragoza (Bibliogr. zarag. del siglo XV).
En 1492 se publicó el Floreto de San Francisco (Bibl. Nac.).
=446.= Año 1493. Entre los que siguieron la escuela dantesca sobresale en este tiempo el sevillano JUAN DE PADILLA (1468-1522?), monje de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, llamado El Cartujano, nombre que usó en sus escritos. En el Retablo se arrepiente de los versos profanos de su mocedad, y de hecho en 1493 publicó en Sevilla un poema de 150 coplas en arte mayor, con el título de Laberinto del Marqués de Cádiz, que se ha perdido. Consérvanse el Retablo de la vida de Cristo (1516) y Los doce triunfos de los doce Apóstoles (1521): el primero muy popular y reimpreso, el segundo muy olvidado, pero que "ninguna nación en 1521 puede presentar tan buen discípulo de Dante como es el Cartujano" (Luis Usoz, Canc. Baena, pról.). Ambos en estancias de arte mayor. El Retablo es poema más piadoso que literario, puramente narrativo, sin simbolismo y sin las mitologías y erudiciones de Mena, como lo dice el mismo autor. Las "cuatro tablas corresponden á los cuatro Evangelios"; á los cuales se atiene. El estilo es llano, castizo y expresivo á veces. Los doce triunfos, por el contrario, enteramente dantesco, es alegórico, describiendo "los hechos maravillosos de los doce Apóstoles, los quales son divididos por los doce signos del Zodiaco... por el sol se entiende Cristo... Santiago sobre el signo de Leon... e describe en diversos lugares discurriendo por la obra mucho de Cosmografía". Hay además un viaje al infierno y al purgatorio, en que San Pablo guía al poeta, donde está lo mejor de la obra, siguiendo á Dante hasta traducirle á veces. Pedantesco en la cosmografía y astrología, escabroso y desigual en el estilo y lenguaje, tomó lo bueno que tiene, esto es, la plasticidad y realismo de las descripciones, de su dechado. Mezcla estúpidos latinismos, como Mena, á idiotismos populares, que dan brío á ciertas pinturas. La escuela alegórica iba ya de capa caída y el arte erudito ya no embaucaba á los que iban saboreando el popular y verdadero, que estaba naciendo.
Imitador de Padilla fué el franciscano que escribió el poema dantesco Libro de la celestial Jerarquía y infernal Laberinto, metrificado en verso heroico grave, de escaso mérito.
=447.= Al fin del Retablo de la vida de Cristo pone su nombre en acrósticos: "Don religioso la regla me puso, | _Ju_rado con voto canónico puro; | _An_te su vista me halló seguro | De la tormenta del mundo confuso. | _Pa_rece por ende mi nombre recluso, | _Di_gno lector, si lo vas inquiriendo; | _Lla_ma, si quieres, mi nombre diciendo: | Monje Cartujo la obra compuso". El Retablo se publicó en Sevilla, 1516, 1518; Alcalá, 1529; Toledo, 1565; Sevilla, 1530; Toledo, 1565 y 1570; Alcalá, 1577; Valladolid, 1582; Toledo, 1585, 1593; Alcalá, 1593, 1605. Los doce triunfos, en Sevilla, 1518; ibid., 1521; la citada por La Serna Santander de 1529; Londres, 1841, por el canónigo Miguel del Riego, emigrado allá, hermano del famoso don Rafael.
=448.= Juan de Padilla, _Los doze Triunfos de los doze Apóstoles y Retablo de la Vida de Cristo_, ed. R. Foulché-Delbosc, Cancionero castellano del siglo XV, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XIX; ed. M. del Riego, en _Colección de obras poéticas españolas_, Londres, 1842, t. I. Consúltese: M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. VI, págs. CCXXXIX-CCLXIII; B. Sanvisenti, _I primi Influssi di Dante, del Petrarca e del Boccaccio sulla Letteratura Spagnuola_, Milano, 1902, págs. 224-239.
=449.= En 1493 se publicó el Exemplario contra los engaños y peligros del mundo, de Juan de Capua (siglo XIII), traducido en castellano, Zaragoza; Burgos, 1498; Zaragoza, 1509, 1515, 1531; Sevilla, 1534, 1537, 1541; Zaragoza, 1547. Es la traducción del famoso libro Calila e Dimna ó fábulas de Bildpay, hecha de la versión hebraica en la segunda mitad del siglo XIII por Juan de Capua, puesta en latín, con el título de Directorium vitae humanae. En la edición de 1498, por lo mismo, se lee: "el cual originariamente inventado en la India y de aquella lengua fué transferido en la de los persas, y donde lo pusieron en las suyas los árabes y postreramente lo recibió la hebraica. É por ende ha sido nuestro proposito en nuestros dias facerlo latino". De esta latina proceden las traducciones de Europa, menos la nuestra antigua castellana. En esta de Zaragoza tuvieron presente los impresores, que eran alemanes, la traducción alemana del 1445 ó 1496, Das Buch der Weisheit (edic. Stuttgart, 1860). (Véanse nuestros núms. 187-189).
En 1493, Por industria de Pablo Hurus, se tradujo é imprimió El Salustio Cathilinario e Jugurtha en Romançe, Zaragoza; Valladolid. 1500 y 1519; Logroño, 1529; Medina, 1548; Amberes, 1554. (Bibliogr. zarag. del siglo XV). Su autor, FRANCISCO VIDAL DE NOYA, maestro del Rey Católico.
En 1493 el DOCTOR ALONSO ORTIZ, canónigo de Toledo, publicó Los tratados del Dr. Alonso Ortiz. Tratado de la herida del rey. Tratado consolatorio á la princesa de Portugal. Ítem, una oración á los reyes en latín y en romance. Ítem dos cartas mensajeras á los reyes. Una que envió la ciodad: la otra el cabildo de la iglesia de Toledo. Tratado contra la carta del Protonotario Lucena, Sevilla.
En 1493 ANDRÉS DE LI, de Zaragoza, publicó Suma de Paciencia, Zaragoza; ibid., 1505. Repertorio de los tiempos, Zaragoza, 1495. Repertorio de los tiempos, Burgos, 1531; Zaragoza, 1534. _Tesoro de la pasión de Nuestro Señor, hecho por Andrés Deli_ (sic), de Zaragoza, Sevilla, 1517. _Thesoro de la passion sacratissima de nuestro redemptor_, por Andrés de Li, Zaragoza, 1494 (Bibliogr. zarag. del siglo XV).
=450.= En 1494 FRAY VICENTE DE BURGOS, franciscano, tradujo del franciscano inglés fray Bartolomé de Inglaterra, Anglico ó Glaunvilla, El libro de proprietatibus rerum, Tholosa; Toledo, 1529.
En 1494 JULIÁN GUTIÉRREZ DE TOLEDO, médico de los Reyes Católicos, De potu in lapidis praeservatione. Cura de la piedra y dolor de la hijada y cólico renal, 1498; fué el primero que dió importancia á los baños minerales artificiales.
En 1494 se publicó la versión del tratado _De regimine Principum_ (Regimiento de los Príncipes), de Gil de Roma, Sevilla.
En 1494 GONZALO GARCÍA publicó Breve muy provechosa doctrina de lo que debe saber todo christiano, Zaragoza.
En 1494 publicóse el Johan bocacio de las mujeres illustres en romance, Çaragoça; reimprimióse en Sevilla, 1528.
En 1494 se publicó, traducido del latín, el Compendio de la salud humana, Zaragoza. (Bibliogr. zarag. del siglo XV). Pamplona, 1495 (Gallardo).
En 1494 DON RODRIGO BASURTO publicó De fabricatione unius tabulae generalis ad omnes partes terrae, et usu eius ad facilem Astrolabii compositionem. Utile ac necessarium additamentum Roderici a Basurto ad Kalendarium Joannis Montis de Regis Germani, de conficiendis horologiis aut instrumentis in eo contentis.
=451.= En 1495, probablemente, se publicó el Breue tractado... de Grimalte y Gradissa, de JUAN DE FLORES, que es una continuación de la Fiammetta de Boccaccio, y hacia la misma época, el Tractado... donde se contiene el triste fin de los amores de Grisel y Mirabella, imitación del Filocolo; tradújose en cuatro idiomas y dejó huellas en el Orlando furioso del Ariosto, en el Women pleas'd de Fletcher (1619 ó 1620), en La Ley executada de Lope (1633) y en Le Prince déguisé de Georges de Scudéry (1636).
=452.= Después de esta edición, sin lugar ni fecha, las hay de Grisel y Mirabella, de Sevilla, 1524; Toledo, 1526; Sevilla, 1529, 1533. Tradújola al italiano Lelio, Aletiphilo en 1521 con el título de Historia de Aurelio e Isabella, edición que se imprimió seis veces y sirvió de texto á la francesa de Gil Corrozet, 1530, y desde 1556 hubo ediciones bilingües en castellano y francés, Amberes, 1556; Bruselas, 1596; luego en castellano, italiano, francés é inglés, Bruselas, 1608.
=453.= Año 1495. MARTÍN MARTÍNEZ DE AMPIÉS, natural de Sos, fué de la escuela dantesca, y publicó, antes que el Cartujano sus obras, el Triunfo de María en coplas castellanas, Zaragoza, 1495, en octavas de arte mayor con glosas á estilo de las de Juan de Mena. Más conocido fué como traductor del Viaje de la Tierra Santa, de Bernardo de Breidembach, deán de Maguncia, impreso en Zaragoza, 1498; viaje que M. Pelayo dice que "corría traducido al castellano desde 1483" (Oríg. novel., t. I, pág. CDX). También es suyo el Libro del antichristo, Zaragoza, 1495; Burgos, 1497. Tradujo del lemosín antiguo (Latassa, Bibl. ant., t. II, pág. 343) el Libro de la Menescalia composto por el noble mossen Manuel Díez, mayordomo de Alfonso V de Aragón, dándole por título: Libro de albeyteria compuesto e hecho por el noble don Manuel diaz criado mayordomo del muy poderoso rey don Alonso de Aragon, Zaragoza, 1495, 1499; Valladolid, 1500; Zaragoza, 1506; Toledo, 1507, 1511; Barcelona, 1515, 1522; Burgos, 1530; Zaragoza, 1545; Toledo, 1571.
En 1495 el BACHILLER JUAN ALFONSO DE LOGROÑO, canónigo de Sevilla, publicó: Comiença la primera parte de las contemplaciones sobre el rosario de nuestra Soberana Señora Virgen y Madre de Dios Sancta María: Ordenadas por don Gaspar Gozrio de Novaria, monje de Cartuxa: Ε tornadas en vulgar castellano, Sevilla; ibid., 1497.
En 1495 se publicó el Manual de la Sancta Fe católica, Sevilla.
En 1495 JUAN DE MIRAVET imprimió De Grammatica; nominalista acérrimo y de los gramáticos bárbaros, que dijo Nebrija.
En 1495 GUILLERMO DESPUIG (De Podio) publicó Ars Musicorum.
En 1495 se publicó Espejo de Medicina y Cirugía, conveniente á la salud, anónimo.
En 1495 se publicó Caída de principes, de Juan Boccaccio, Sevilla.
En 1495 tradújose por un anónimo el libro _Lilii Medicinae Bernardi Gordoni_, más otros cuatro tratados, Sevilla, 1495, y La cirugia de maestre lanfranco mediolanense, Sevilla, 1495.
=454.= En 1496 se publicó en Sevilla el famoso libro de caballerías llamado Amadís, y en 1508, en Zaragoza, Los quatro libros del virtuoso cauallero Amadis de Gaula. Los tres primeros se dice allí que estaban "corregidos y emendados" por el regidor de Medina del Campo GARCI RODRÍGEZ DE MONTALVO, autor del libro cuarto añadido. Los tres primeros están corregidos de un Amadís muy antiguo, de origen probablemente galaico-portugués, y el asunto caballeresco, con su ideal y lo maravilloso en personajes y aventuras, todo vino, por Galicia y Portugal, de Francia, probablemente durante el siglo XIII, época en que debió de hacerse el arreglo del primitivo Amadís castellano. Es "el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto", como dijo Cervantes. Son delicadísimos los amores de Amadís y Oriana.
El estilo es rodado y suave, naturalmente elegante, y muy castizo el lenguaje. La novela caballeresca entró, pues, en España el siglo XIII; pero sólo tenemos como la más antigua, mezclada con moralidades y llena del realismo castellano, la Historia del Cavallero Cifar; después Tirante el Blanco, en catalán (1490), traducido al castellano en 1511; El Baladro del sabio Merlín (1498), la Historia de los nobles caualleros Oliueros de Castilla y Artús dalgarbe (1499), Tristán de Leonís (1501), las dos últimas traducidas del francés. La mayor parte de los libros de caballerías, que tanto se leyeron en España y con los cuales acabó Don Quijote, son exageraciones del Amadís y andan en torno de él, como los poemas cíclicos en torno de la Ilíada.
=455.= De un Amadís se habla ya en la traducción castellana del tratado De regimine principum, de Egido Colonna, hecha hacia el 1350 por Johan García de Castrogeriz. López de Ayala, nacido en 1332, cuenta haber leído el Amadís (Rimado, 162). Pero Ferrús añade que constaba de tres libros en su tiempo. En Portugal se hablaba de él á mediados del siglo XV, atribuyéndose á un tal Vasco de Lobeira, armado caballero en 1385, de manera que no pudo ser autor del Amadís aludido por el traductor de Egidio Colonna en 1350. Miguel Leitão Ferreira, hijo del poeta portugués Antonio Ferreira (1528-1569), dijo en 1598 que el Amadís de Lobeira se hallaba en su manuscrito original en el archivo de los Duques de Aveiro; si así fué, desapareció de allí antes de 1726. El traductor francés del Amadís, Nicolás d'Herberay (1540-1544), escribió que la obra primitiva era francesa y que de ella había "trouvé encore quelque reste d'un vieil livre escrit à la main en langage Picard", suponiendo que ésta fué la obra que los españoles habían traducido libremente al castellano. Últimamente, los eruditos se vuelven en parte otra vez hacia Portugal, ya por el pasaje del Amadís (I, c. 40), donde se dice que don Alfonso de Portugal (no se sabe si el infante fallecido en 1312 ó el que fué rey en 1325) mandólo poner "de otra guisa", ya por el número 230 del Canzoniere Portoghese Colocci-Brancuti, que es una poesía de João de Lobeira (el cual floreció hacia 1258-1285), y parece ser el modelo del villancico cantado por Leonoreta y sus damas en el Amadís (II, c. II). Algunos críticos reponen á esto último que pudo hacer João de Lobeira en el siglo XIII una reproducción portuguesa, sin ser el primer autor del Amadís, ó que el villancico en el texto castellano pudo interpolarse más tarde, pues siempre queda en pie el que en España fué popular el Amadís desde mediado el siglo XIV, y en Portugal sólo sabemos que se hable de él un siglo después, á mediados del siglo XV. Á la verdad, yo creo que aquí, y hasta ahora, los portugueses llevan la mejor parte, pues sus argumentos son hechos positivos y los de los españoles son puramente de posibilidad y negativos, de si podría ser posterior la redacción portuguesa y de si la castellana podría haberse interpolado. Tengo para mí, además, que la novela vino á España por Galicia ó Portugal. Trátase, efectivamente, de una época, del siglo XIII, en que Portugal y Galicia eran intermediarias de la literatura que llegaba á España de Francia y demás tierras del Norte, y trátase de un asunto que no es originariamente castellano. Que las leyendas caballerescas todas vinieran por Galicia y Portugal y que cuadraran mucho más á aquellas gentes que á la gente castellana es cosa que se cae de su peso. El ideal caballeresco se injertó en Castilla; no es propio de ella. El caballero español, y lo eran cuantos españoles podían acudir con caballo al llamado de su rey, tenía otro espíritu, el que hallamos en las gestas y romances y en las crónicas, como ya vimos. Sólo el refinamiento, que fué introduciendo en la corte castellana cabalmente la corte portuguesa y sus trovadores galaico-portugueses desde los tiempos de Alfonso VI, Alfonso VII, Alfonso X, y llegó á colmo en el reinado de don Juan II, pudo modificar el espíritu caballeresco castellano, adamándolo tan blandenguemente, hasta originar la orden de los caballeros de la Banda, cuyo ideal no es de abolengo castellano, el cual jamás tuvo á la dama por su dios, como lo tuvo el espíritu de la lírica provenzal y el de los libros de caballería, y había ya entrado de lleno en España en tiempo del Arcipreste de Hita, á mediados casi del siglo XIV. Tampoco era propio de España el salir á defender menesterosas y desfacer entuertos, como lo era en las tierras donde señoreó el feudalismo. El asunto del Amadís procede de los libros novelescos de la Tabla Redonda. El que lo redactó en castellano pudo tomarlo derechamente de algún texto de novela artúrica francés ó portugués; yo creo más bien que portugués. Todos éstos son problemas por resolver. El héroe, Amadís, no es natural de España, sino de Gaula, que, sin duda, es el país de Gales, de donde el rey Artús y la Tabla Redonda. Y ya lo hice notar en mi comento á la copla 1278 del libro de Hita:
"Estavan tres fijosdalgo á otra noble tabla, Mucho estavan llegados, uno á otro non fabla, Non se alcançarian con las vigas de Gaula, Non cabríe entre ellos un cabello de Paula".
Alude á los maderos largos, como los que se traían y se traen del Norte, de Gales, y ocurriósele al Arcipreste lo de Gaula, por la voz tabla, lo que indica que tenía la imaginación en la Tabla Redonda y en el Amadís de Gaula, y por eso mete á Paula, por una dama cualquiera. El Arcipreste compuso su libro el año 1343, como vimos, de modo que ya para entonces era conocidísimo en España el Amadís, no menos que el Tristán, del que habla en la copla 1703. Pero ya en la corte de Alfonso X estaban de moda los "cantares de Cornualla", y en el Amadís se ve la inspiración y aun la imitación de las novelas del ciclo bretón, sobre todo del Tristán y de Lanzarote. Bristoya es Bristol, Vindilisora es Windsor, aunque se dude de que Bangil sea Bangor y Gravisanda, Gavesend. El asunto son los amores de Amadís, hijo natural de Perión y de Elisena, con Oriana, hija de Lisuarte, rey de Bretaña. Estos amoríos no son de cepa castellana, ni mucho menos los encantamientos, apariciones, hadas, enanos, gigantes, endriagos y batallas estupendas. La escena de hablarse por la ventana viene del Lancelot francés. Sólo es castellano el respeto á los reyes, las moralidades y cierto realismo de ejecución, que templa el idealismo y maravillosismo, elementos nada castellanos, y que son el alma de la novela caballeresca. La delicadeza de los amores de Amadís y Oriana es lo mejor del libro.
=456.= Μ. Pelayo, Oríg. novel., t. I, pág. CCXXIII: "Es la primera novela moderna, el primer ejemplo de narración larga en prosa, concebida y ejecutada como tal, puesto que las del ciclo bretón son poemas traducidos en prosa, amplificados y degenerados..., es patente la unidad orgánica..., es obra de arte personal y aun de raro y maduro artificio..., fué escrito de primera intención para la lectura..., esta prosa no es poética..., sino muy retórica y pulida..., con él empieza un nuevo género de caballerías. El ideal de la Tabla Redonda aparece allí refinado, purificado y ennoblecido. Sin el vértigo amoroso de Tristán, sin la adúltera pasión de Lanzarote, sin el equívoco misticismo de los héroes del Santo Graal, Amadís es el tipo del perfecto caballero, el espejo del valor y de la cortesía, el dechado de vasallos leales y de finos y constantes amadores, el escudo y amparo de los débiles y menesterosos, el brazo armado puesto al servicio del orden moral y de la justicia. Sus ligeras flaquezas le declaran humano, pero no empañan el resplandor de sus admirables virtudes. Es piadoso sin mojigatería, enamorado sin melindre, aunque un poco llorón; valiente sin crueldad ni jactancia, comedido y discreto siempre, fiel é inquebrantable en la amistad y en el amor. Á las cualidades de los personajes heroicos de gesta, junta una ternura de corazón, una delicadeza de sentir, una condición afable y humana, que es rasgo enteramente moderno. Por eso su libro adquirió un valor didáctico y social tan grande: fué el doctrinal del cumplido caballero, la epopeya de la fidelidad amorosa, el código del honor, que disciplinó muchas generaciones..., fué para todo el siglo XVI el manual del buen tono, el oráculo de la elegante conversación, el repertorio de las buenas maneras y de los discursos galantes... Por carecer la obra de toda base histórica, apenas entraban en ella los grandes intereses humanos, las grandes y serias realidades de la vida, ó sólo aparecían como envueltos en la penumbra de un sueño...; sus empresas llevan el sello de lo quimérico..., forma de decadencia..., la falsa idealización de la mujer, convertida en ídolo deleznable de un culto sacrílego é imposible, la extravagante esclavitud amorosa, cierta afeminación". Como á "único en su arte" le salvó Cervantes de las llamas. Sobre la boga del Amadís en Italia, Francia, etc., véase M. Pelayo (ibid., CCXXXIX). Hasta doce Libros de Amadises fueron componiéndose y traduciéndose y multiplicándose todos en todas las naciones de Europa, donde, durante el siglo XVI, estuvo de moda este linaje de novela, acabando con todos ellos el Quijote.
=457.= Bibliografía del Amadís: Sevilla, 1496; Zaragoza, 1508; Salamanca, 1510; Sevilla, 1510, 1511; Salamanca, 1519; Zaragoza, 1521; Toledo, 1524; Sevilla, 1526, 1531; Venecia, 1533; Sevilla, 1535, 1539; Medina, 1545; Sevilla, 1547; Salamanca, 1547; Lovaina, 1551; Sevilla, 1552; Burgos, 1563; Sevilla, 1565; Salamanca, 1574, 1575; Sevilla, 1575; Salamanca, 1575, 1576; Alcalá, 1580; Sevilla, 1586; Burgos, 1587; Madrid, 1838; Barcelona, 1847; Madrid, 1857. (Revue Hisp., t. XXI, página 155). En la edición de Roma de 1519 se llama el corrector de los tres primeros libros y autor del cuarto Garci Ordóñez de Montalvo; en Las Sergas de Esplandian, Roma, 1525, García Gutiérrez de Montalvo: es el primer problema á dilucidar.
=458.= Amadís de Gaula. Ed. F. de Gayangos, Bibl. de Aut. Esp., t. XL. Consúltense: G. S. Williams, The "Almadís" Question, en Revue Hispanique (1909), t. XXI, págs. 1-167 [con excelente bibliografía]; L. Braunfels, Kritischer Versuch über den Roman Amadis von Gallien, Leipzig, 1876; G. Baist, Grundriss der romanischen Philologie, t. II, 2 Abteilung, págs. 440-442; Th. Braga, Historia das novellas portuguezas de cavalleria (Formação do Amadis de Gaula), Porto, 1873; Th. Braga, Curso de Historia da Litteratura portugueza, Lisboa, 1885, págs. 103-107; Th. Braga, Questões de litteratura e arte portuguezas, Lisboa [1881], págs. 98-122; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Cancioneiro de Ajuda, Halle, 1904, t. II, págs. 511-525; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Etwas Neues zur Amadis-Frage, en Zeitschrift für romanische Philologie (1880), t. IV, págs. 347-351; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Grundriss der romanischen Philologie, t. II, 2 Abteilung, págs. 216-226; R. Foulché-Delbosc, La plus ancienne mention d'Amadis, en Revue Hispanique (1906), t. XV, págs. 607-610; M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, páginas CXCIX-CCXLVIII; E. Baret, De l'Amadis de Gaule et de son influence sur les mœurs et la littérature au XVI^e et au XVII^e siècle, 2.ª ed., París, 1873; E. Bourciez, Les mœurs polies et la littérature de cour sous Henri II, París, 1886, págs. 60-100; L. de Monge, Études morales et littéraires, Bruxelles-París, 1889, t. II, págs. 255-275; M. Pfeiffer, Amadisstudien, Mainz, 1905; H. Vaganay, Amadis en français (Livres I-XII). Essai de bibliographie et d'iconographie, Firenze, 1906 (Extracto de La Bibliofilia, 1903-1905); H. Vaganay, Les romans de chevalerie italiens d'inspiration espagnole, en La Bibliofilia (Firenze, 1911), t. XII, páginas 112-125, 205-211, 280-300, 390-399; (1912), t. ΧΙII, págs. 124-133, 200-215, 278-292, 394-411; (1913), t. XIV, págs. 87-94 y 157-168 (se continuará); H. Thomas, The Romance of Amadis of Gaul, London, 1912.
=459.= En 1510 imprimió también Montalvo Las Sergas del virtuoso cauallero Esplandian, quinto libro de Amadís; Sevilla. Sergas ó sargas eran tapices en que se representaban escenas históricas, y de aquí tomó Montalvo la palabra, como quien dice Cuadros ó lienzos de los hechos de Esplandian. Se imprimieron: Sevilla, 1510, 1521, 1526; Burgos, 1526; Sevilla, 1542; Zaragoza, 1585; Burgos, 1587; Zaragoza, 1587; Alcalá, 1588. Las Sergas del muy esforzado caballero Esplandian, etc., Bibl. de Aut. Esp., t. XL. Consúltese: R. Foulché-Delbosc, Sergas, en Revue Hispanique (1910), t. XXIII, págs. 591-593.
=460.= La novela caballeresca fué planta exótica en España, porque su idealismo era contrario al realismo castizo, manifiesto en toda nuestra literatura. "Nació, dice M. Pelayo, de las entrañas de la Edad Media, y no fué más que una prolongación ó degeneración de la poesía épica, que tuvo su foco principal en la Francia del Norte, y de ella irradió, no sólo al Centro y al Mediodía de Europa, sino á sus confines septentrionales: á Alemania, á Inglaterra y á Escandinavia, lo mismo que á España y á Italia. Pero esta poesía, aunque francesa por la lengua, era germánica unas veces y otras céltica por sus orígenes, y más que la poesía particular de una nación cuya unidad no estaba hecha, fué la poesía general del Occidente cristiano durante los siglos XII y XIII...; tuvo por primer instrumento la forma métrica, asonantada al principio y rimada después; pero en los tiempos de su decadencia, desde la segunda mitad del siglo XIII y mucho más en el XIV y en el XV, cuando el instinto creador había huído de los juglares, cuando la amplificación verbosa y la mala retórica habían suplantado á la poesía, cuando las narraciones no se componían ya para ser cantadas, sino para ser leídas, cuando se había agrandado en demasía el público sin mejorarse la calidad de él, y á la vez que la aristocracia militar, avezada ya á los refinamientos cortesanos y á los artificios del lirismo trovadoresco y de las escuelas alegóricas, volvía desdeñosamente la espalda á las gestas nacionales, comenzaba la burguesía á apoderarse de los antiguos relatos, imprimiéndoles un sello vulgar y pedestre; la Musa de la epopeya se vió forzada á descender de su trono, calzó el humilde zueco de la prosa y entonces nacieron los libros de caballerías propiamente dichos. No hay ninguno entre los más antiguos, ni del ciclo carolingio, ni del ciclo bretón, ni de los secundarios, ni de las novelas aisladas, ni de las que toman asuntos de la antigüedad ó desarrollan temas orientales y bizantinos, que no sea transformación de algún poema existente ó perdido, pero cuya existencia consta de una manera irrecusable". En cambio, la epopeya castellana, por carecer de lo maravilloso y fantástico, por ser sincera pintura de la realidad de la vida, siguió viviendo entre el pueblo hasta que los eruditos recogieron sus romances, y por ser tan verídica é histórica aprovecháronse de ellos mucho antes, desde el siglo XIII, los mismos eruditos, al componer sus Crónicas. Así el idealismo de la epopeya caballeresca europea la hizo degenerar en novela prosaica, mientras que el realismo de la epopeya heroica castellana alimentó las Crónicas, venció al mester de clerezia y triunfó hasta entre los eruditos, llegando á escribirse sus romances á fines del siglo XV y originando los romances eruditos de los siglos XVI y XVII, y sigue siendo hasta hoy expresión de la poesía épica, tanto erudita como popular. Sólo un ciclo de los caballerescos fué aceptado por la musa popular castellana, el carolingio, porque en él vió el pueblo una rama de la propia epopeya nacional. Roncesvalles y Bernardo del Carpio son tan españoles como el Cid y don Rodrigo. "El grado de elaboración que en ellos (los romances de este ciclo) alcanza la materia épica, la gran distancia á que se encuentran de sus originales ultrapirenaicos, hasta el punto de ser difícil reconocerlos, hace evidente que descansan en una poesía anterior, en verdaderos Cantares de Gesta, compuestos libremente en España sobre temas traídos por los juglares franceses ó provenzales". Así M. Pelayo, el cual cree que la creación popular de Bernardo del Carpio fué como una protesta contra el seudo Turpin, escrito en Galicia por un francés y aceptado por los amigos de los cluniacenses, mientras que "las fabulosas conquistas de Carlomagno en España encontraron muchos incrédulos y el sentimiento nacional herido, no sólo protestó por boca del monje de Silos y del arzobispo don Rodrigo, sino que, invadiendo los campos de la épica nacional, españolizó la leyenda en términos tales, que más que imitación ó continuación fué protesta viva contra todo invasor extraño. Un personaje enteramente fabuloso, pero en cuya fisonomía pueden encontrarse rasgos de otros personajes históricos, apareció, primero como sobrino de Carlomagno y asociado á sus triunfos, después como sobrino del rey Casto y como único vencedor de Roncesvalles. La creación de Bernardo del Carpio se levanta en algún modo sobre el carácter local de la epopeya castellana, y la engrandece en el sentido de la patria española, haciendo combatir mezclados, bajo la enseña de Bernardo, á castellanos, navarros y leoneses, á infieles y cristianos juntamente". La Crónica general, de Alfonso X, recogió, ya prosificado, un cantar del ciclo carolingio, la leyenda de Maynete y Galiana, que se duda sea francesa ó española, pero que, de todas suertes, en España tomó forma tal, que difiere de la del resto de Europa, poética y sin extravagancias maravillosas, y M. Pelayo la cree española (Oríg. novel., t. I. página CXXXIII). La mayor parte de los libros de caballerías extranjeros se tradujeron en el siglo XV, pero hay algunos anteriores. Las más antiguas ficciones de este género están en la Gran Conquista de Ultramar, sobre las Cruzadas; después vienen las que Amador de los Ríos halló en un códice de El Escorial: el Noble Cuento del emperador Carlos Maynes, la Estoria del rey Guillermo de Inglaterra, el Cuento muy fermoso del emperador Ottas et de la infanta Florencia su fija et del buen caballero Esmere, el Fermoso cuento de una sancta emperatriz que ovo en Roma et de su castidat y la Estoria del cavallero Plácidas, que fué después cristiano e ovo nombre Eustacio. La primera y última han sido publicadas é ilustradas por Herman Knust, Dos obras didácticas, Socied. Biblióf. Españ., Madrid, 1898. La Estoria del rey Guillermo no está traducida del poema francés de Cristián (siglo XII), sino de otro texto. Otra versión del siglo XVI ha reimpreso Knust, en el tomo acabado de citar, tomado de la edición de Toledo, 1526: Chronica del rey don Guillermo, rey de Inglaterra e duque de Angeos: e de la reina doña Berta su muger. Es libro de caballerías á lo divino, agiográfico, así como la Estoria del caballero Plácidas, traducción de la leyenda de San Eustaquio mencionada por San Juan Damasceno, inserta en el Menologio Griego, del emperador Basilio X, y divulgada en Occidente por el Speculum Historiale, de Vicente de Beauvais, etc. Mussafia ha editado el Fermoso cuento de una sancta emperatriz, Viena, 1867 (Sitzungsberichte der Κ. K. Akad. der Wissenschaften, v. 53) y probado que proviene del poema francés de Gautier de Coincy (1177-1236) sobre la emperatriz Crescencia. El de von Ottas salió de Florence de Rome, y publicólo Amador de los Ríos, Hist. crít., t. V, pág. 391. Del ciclo bretón hay huellas en el siglo XIII en España; pero cuando se desenvolvió fué en el XIV. La leyenda del rey Artur, vencedor de los sajones, es muy antigua en Bretaña y se menciona en un libro del siglo X, en la Historia Britonum, de Nennio. Los normandos, conquistada Inglaterra, fraternizaron con los bretones contra los sajones, y Jofre de Monmouth, obispo de S. Asaph († 1154), fué el primer creador de una historia fabulosa, pero muy poética, que se suponía traducida de antiguos libros gaélicos y que fué formándose y escribiéndose en libros latinos. Invención suya parece la del sabio Merlín y sus profecías. Luego vino la Tabla Redonda con los lays de Bretaña, lírica con antigua música céltica (G. Paris, La littérat. franç. au moyen âge, 2.ª ed., París, 1890, pág. 91). En el siglo XII aparece la leyenda de Tristán, de origen gaélico, y en último término mitológico y por lo mismo antiquísima: uno de los autores que la trató fué Thomas, anglo-normando (1155-1170), después del perdido poema de Christián de Troyes (hacia 1150), que compuso además el Lancelot (Lanzarote) hacia 1170, el Perceval ó Cuento del Graal en 1175. Pasó esta literatura á Italia en el siglo XIII; pero tardó en penetrar en España por ser tan contraria en su idealismo á la épica castellana, hasta que Galicia y Portugal, países de espíritu céltico, la acogieron y la comunicaron con su propia lírica, acaso en el siglo XIII y cierto en el siglo XIV y, sobre todo, á principios del siglo XV á los castellanos. Alusiones hay en Castilla á este ciclo hasta en los Anales Toledanos primeros, que llegan al año 1217. Don Juan Manuel habla de un falcón llamado Lanzarote y otro Galván (Libro de la Caza, 1325); el de Hita recuerda á Tristán (1343) y á Amadís, como hemos visto; pero donde se menudean las alusiones es en el Cancionero de Baena, entre los poetas del reinado de Juan II y en algunos raros romances. Del primer tercio del siglo XIV es un fragmento de un Tristán castellano, contenido en un códice vaticano, publicado por Monaci y otro hallado por Bonilla en las guardas de un manuscrito de la Biblioteca Nacional. Imprimiéronse el Tristán y el Baladro á fines del siglo XV, pero los Amadises los pusieron en olvido. Anterior y la primera novela de caballerías en Castilla fué El Caballero Cifar, de fines del siglo XIII; pero el Amadís es realmente el primer libro enteramente de caballerías y el mejor de todos. Tras los doce Amadís que se compusieron en España, se tradujeron á todas las lenguas de Europa y se imitaron en otros libros y dramas, vinieron los Palmerines. De las causas de esta moda y triunfo de los libros de caballerías en España en el siglo XVI, después de no haberse apenas hecho desde fines del XIII, más que seis ó siete libros originales, véase M. Pelayo (Oríg. nov., t. I, pág. CCXCI). "Los caballeros portugueses de la corte del Maestre de Avis, que en torno de la Reina inglesa gustaban de imitar las bizarrías de la Tabla Redonda, trasladaron á la Península, de un modo artificial y brusco sin duda, pero con todo el irresistible poderío de la moda, el ideal de la vida caballeresca, galante y fastuosa de las cortes francesas y anglonormandas..., inoculando la ridícula esclavitud amorosa y el espíritu fanfarrón y pendenciero..., en España se compusieron en mayor número que en ninguna parte, por ser entonces portentosa la actividad del genio nacional..., pasaron al francés y al italiano y muchos también al inglés, al alemán y al holandés, y fueron imitados de mil maneras hasta por ingenios de primer orden, y todavía hacían rechinar las prensas cuando en España nadie se acordaba de ellos, á pesar del espíritu aventurero y quijotesco que tan gratuitamente se nos atribuye..., no fué un fenómeno español, sino europeo. Eran los últimos destellos del sol de la Edad Media próximo á ponerse...; la novela... debe ser obra de arte puro, pero en muchos casos no es más que obra de puro pasatiempo... como la misma y aun mayor penuria de novelas originales se padecía en toda Europa, ellos fueron los que dominaron enteramente esta provincia de las letras por más de cien años. La novela-arte es para muy pocos; la novela-entretenimiento está al alcance de todo el mundo, y es un goce lícito y humano, aunque de orden muy inferior".
=461.= En 1496 se publicó en Salamanca la traducción de la novelita latina Historia de duobus amantibus (1444), de Eneas Silvio Piccolomini (1405-1464), después Ρíο II: Historia de dos amantes Eurialo e Lucrecia Senesa. El único ejemplar conocido se conservaba en la Biblioteca Colombina. Perdido éste, Foulché-Delbosc ha reimpreso (Barcelona, 1907) la edición de Sevilla de 1512, de la que hay dos ejemplares conocidos, uno en la Biblioteca Nacional de Madrid, otro en el Museo Británico. Es de no poco momento para el conocimiento de los orígenes de la novela española, por lo que influyó en la Cárcel de Amor y en algunas otras obras castellanas. El estilo es bastante suelto ya, teniendo, sobre todo, en cuenta el hipérbaton y el rodeo con que el traductor procuró doblegar el habla castellana para acercarla á la latina, empeño en que tantos otros naufragaron. El lenguaje es castizo, sin los feos latinismos de otros autores del siglo XV. Otras ediciones: Sevilla, 1524, 1530, 1533.
=462.= Eneas Silvio Piccolomini, Historia de dos amantes [trad. del latín], ed. R. Foulché-Delbosc, Barcelona, 1907; ed. Menéndez y Pelayo, en el tomo IV de sus Orígenes de la Novela, Madrid, 1913.
=463.= La primera impresión del Decamerón, de Boccaccio, en castellano es la de Sevilla, 1496 (Revue Hisp., t. XII, pág. 43); volvió á imprimirse en Toledo, 1524; Valladolid, 1539; Medina, 1543; Valladolid, 1550; fué prohibida en 1559. Influyó primero en el Patrañuelo (1566?), que le tomó tres cuentos, y sabido es lo que en él se inspiraron Cervantes y Tirso, en las Novelas Ejemplares (1613) el uno, y el otro en los Cigarrales de Toledo (1624), aunque mucho más había influido acaso en la literatura del siglo XV, juntamente con Dante y Petrarca. Boccaccio español llamó Tirso á Cervantes, no porque le tomara nada ni le imitara, sino por haber remedado el tono del estilo. Véase A. Farinelli, Note sul Boccaccio in Ispagna nell'Età Media, Braunschweig, 1906, y su estudio sobre el Corbaccio en la España medieval, en la Miscellanea Mussafia.
=464.= En 1496 ABRAHAM ZACUTO, hebreo, de Salamanca, publicó Tabulae tabularum coelestium motuum Astronomici Zacuti, necnon stellarum fixarum longitudinem ac latitudinem ad motus unitatem mira diligentia reductae ac in principio canones, obra más conocida por Almanach Perpetuum. Era astrónomo de don Manuel, rey de Portugal, y su libro fué impreso en la tipografía judaica de Leiria. La edición de Venecia de 1502 lleva las correcciones de Alfonso de Córdoba. Las efemérides de Zacuto están calculadas por el meridiano de Salamanca. De otras obras, en N. Antonio.
MOSÉN JUAN ESCRIVÁ publicó De imaginibus astrologicis, 1496.
En 1496 JERÓNIMO TORRELLA, médico valentino, publicó Opus praeclarum de imaginibus astrologicis. De Motu Coelorum. Opusculum pro Astrologia adversus Comitem de Concordia Mirandulanum. De fluxu et refluxu maris.
En 1496 se publicaron Las epístolas de Séneca. Con una Summa siquier introduction de Philosophia moral: en romançe, Zaragoza. La Introduction es de Leonardo Arietino. (Bibliogr. zarag. del siglo XV).
=465.= HERNANDO DE TALAVERA († 1507), confesor de los Reyes Católicos y arzobispo de Granada, compuso cierta obra docta y devota sobre la salutacion angélica, como dice fray Juan de Pineda en su Agricultura cristiana, pte. 2, diál. 31, donde la inserta, y en la Vida de San Juan Baptista (Barcelona, 1596). Su más antiguo biógrafo, José Saguntino, historiador de la Orden de San Jerónimo (Breve suma de la santa vida del reverendísimo y bienaventurado don fray Hernando de Talavera, en el mismo códice de la Academia de la Historia, donde están los versos de Álvarez Gato), dice que "en lugar de responsos hazia cantar algunas coplas devotísimas correspondientes á las liciones. De esta manera atraia el santo varon á la gente á los maytines como á la misa. Otras veces facia hazer algunas devotas representaciones, tan devotas, que eran más duros que piedras los que no echavan lágrimas de devocion". "Acaso tengan que ver, dice M. Pelayo, estas coplas y representaciones con el libro rarísimo que mienta Salvá": Cancionero Espiritual... Hecho por un religioso de la orden del bienaventurado Sant Hieronimo, Valladolid, 1549. En él hay una disputa alegórica en quintillas dobles, villancicos y un paso ó égloga del Nacimiento. Pudiera ser del obispo ó de algún imitador suyo.
Tratados compuestos por Hernando de Talavera, arzobispo de Granada ("Costó 114 mrs. en Medina del Campo, por julio de 1518", dice Fernando Colón). Provechosa doctrina de lo que debe saber todo fiel Christiano. Confesional. Del restituir y satisfacer. De cómo hemos de comulgar. Contra el murmurar. De las Ceremonias de la Misa, Salamanca, 1673. Contra la demasía en el vestir y en el comer. Impugnacion Catholica en defensa de nuestra Fe. Ceremonial de todos los oficios divinos. Una forma de visitar Iglesias y Conventos de Monjas. Instruccion para las Monjas de un Monasterio de Avila. Officia quatuor. Además revisó y mejoró el Vita Christi castellano, del franciscano Francisco Jiménez, como si lo escribiese de nuevo, Sevilla, 1496.
=466.= En 1497 FERNANDO DEL CASTILLO publicó Ars pulsandi mussicalia instrumenta. Sequitur Ars de pulsatione lambuli et aliorum similium instrumentorum, inventa a Fulan mauro Regni Granatae.
En 1497 GASPAR TORRELLA, valentino, hermano de Jerónimo y obispo de Cerdeña y médico de Alejandro VI, publicó Tractatus cum consiliis contra pudendagram seu morbum gallicum. Dialogus pro regimine sanitatis, 1506. Consilium de aegritudine pestifera et contagiosa. Iudicium Generale de portentis, prodigiis et ostentis ac solis et lunae defectibus et de cometis, Roma, 1507.
En 1497 FRAY ANTONIO GINEBREDA, dominico barcelonés, publicó el Boecio de consolacion e vergel de consolacion (vide núm. 275), Sevilla; ibid., 1499, 1511.
En 1497, como dice el mismo autor, escribió ALONSO DE ABILA, según se cree hijo del cronista Hernando de Palençia, el Compendio universal de las Historias Romanas y de otros Autores que aqui van contenidos, en el cual se tratan los hechos notables de los Príncipes Romanos, así Pontífices como Emperadores y otros ilustres varones. Hay también un compendio de las Crónicas de Castilla. (Ms. en Gallardo).
En 1497 se imprimió La Fiameta de Juan Vocacio, de traductor anónimo, Salamanca; Sevilla, 1523; Lisboa, 1541. El códice está en El Escorial. Prohibióla el Santo Oficio. Fué muy leída en el siglo XV é influyó en la novela erótico-sentimental, Cárcel de Amor, La Celestina, etc.
En 1497 se publicó el Clypeum defensionis fidei, del papa (1492-1503) ALEJANDRO VI, antes DON RODRIGO DE BORJA, valenciano. Strasburgo. De Cardinalium excellencia et officio Vicecancellarii. Glossa in Regulas Cancellariae. Epistolae, Constitutiones ecclesiasticae.
En 1497 se publicó en Sevilla la Forma de los novicios, el qual compuso el seráfico Sant Buenaventura, Sevilla.
=467.= Año 1498. El DOCTOR FRANCISCO LÓPEZ DE VILLALOBOS (1474-1549) nació en tierra de Benavente, provincia de Zamora, probablemente en Villalobos, fué hijo de judíos y judío confeso, como él dice. Estudió en Salamanca, á costa, probablemente, del marqués de Astorga don Pedro Álvarez Osorio, su protector. La prueba de su aprovechamiento está en el Sumario de Medicina, escrito é impreso en 1498, cuando apenas tenía veinticuatro años, y en esta obra iban las famosas Coplas sobre las pestíferas bubas. Aquel año ejercía ya la medicina en Zamora y era casado. En 1507 parece era ya familiar del Duque de Alba é intimaba con los Grandes del Reino; en 1508 era médico del Duque, y en 1509, del Rey Católico. En 1514 acabó de escribir las Congresiones, impresas el mismo año en Salamanca; el siguiente de 1515 se imprimió Amphitrion de Plauto. Asistió al Rey en su muerte el año 1516 en Madrigalejo y siguió á la corte en Madrid el 1517 con los gobernadores Cisneros y Adriano, y cuando llegó Carlos I, el 1517, siguióle á Valladolid y Zaragoza (1518) como médico de la reina viuda doña Germana, y aquel mismo año, por haber sanado á "Mosiur de Xeures", el privado del Monarca, entró á ser médico de Cámara de Su Majestad, y desde 1522, que volvió el Emperador de Alemania, hasta el 1525, ejerció su cargo en la corte; pero con motivo de la privanza como médico del italiano Narciso, no conviniéndose en la enfermedad que tuvo el Emperador en 1524, tomó la resolución de retirarse de la corte, como lo hizo el 1525, á Zafra, en casa del Marqués de Priego, en Extremadura; empero en 1526 volvió á la corte, en Madrid, desde donde aquel mismo año escribió á Hernán Núñez una carta en contestación á la que él le había enviado criticando sus Comentarios á los dos primeros libros de Plinio, impresos en 1524. Ambas epístolas fueron destempladas y amargas en demasía, la del Comendador griego, por sus quisquillas de filólogo; la de Villalobos, por su carácter franco. Abandonó la corte el año 1542 é hizo asiento en Valderas, y el 1544 publicó los Problemas, la más famosa de sus obras. La última de sus célebres Cartas, en las que se hallan casi todos los sucesos de su vida y de la corte, es del año 1549, en que murió.
Villalobos fué el hombre más chocarrero y de burlas que había por su tiempo en Castilla. El gracejo brota de sus labios como de propio manantial, y es el donairoso y socarrón gracejo castellano de pura cepa y en el más castizo lenguaje. Fuera de esta nota sobresaliente de su desenfadado ingenio, algunas veces, cuando en veras habla, como en las glosas de la Canción, es elocuentísimo. Es de los más salados cuentistas de nuestra literatura y uno de los modelos más admirables del género epistolar, por la naturalidad, el gracejo, la viveza de su pincel, el desenfado con que jamás se muerde la lengua diciendo cuanto le ocurre con brío y color, claridad y donaire. Son sus cartas la historia interna de la corte del Emperador. Buen versificador, es verdadero poeta en el género epigramático y satírico á lo Marcial. El estilo de Villalobos tiene del de Juan de Valdés y del de Antonio de Guevara, ambos contemporáneos suyos. Á la soltura elegante del primero allega el donaire y desenfado del segundo, y sin engañar con embustes á los lectores ni molerles con la rítmica cantilena de las cadencias del segundo, desencapota el cejo de la continua seriedad del primero.
=468.= Sumario de Medicina en romance trovado y Tratado de las pestíferas las bubas, en un solo volumen, Salamanca, 1498. Congresiones vel duodecim principiorum liber nuper editus, Salamanca, 1514. El Amphitrion de Plauto se imprimió suelto primeramente, Zaragoza, 1515; Alcalá, 1517; después con los Problemas, en 1543. Glossa literalis in primum et secundum naturalibus historie libros (de Plinio), Alcalá, 1524. Libro intitulado los Problemas, de Villalobos, que tractan de cuerpos naturales y morales. Y dos diálogos de medicina y el Tratado de las tres grandes. Y una Canción y la comedia de Amphytrion, Zamora, 1543; Zaragoza, 1544; Sevilla, 1550, 1570 y 1574.
=469.= Francisco López de Villalobos, Libro intitulado los Problemas...; Tratado de las tres grandes...; Canción...; Anfitrión. Bibl. de Aut. Esp., t. XXXVI; Algunas obras, ed. A. M. Fabié, Soc. de Biblióf. Españoles, 1886; Diálogo, en Paz y Meliá, Sales españolas, segunda serie, Madrid, 1902. Consúltense: Jorge Gaskoin, The medical works of Fr. Lóp. de Villalobos, London, 1870; Algunas obras del Dr. Francisco López de Villalobos, Biblióf. Españ., Madrid, 1886.
=470.= En 1498 se publicó la Historia de Enrique fi de Oliva, rey de Iherusalem, emperador de Constantinopla, Sevilla; ibid., 1533, 1545; reeditada por los Biblióf. Españ., 1871. Por cierto que Enrique, caballero andante, conquista á Jerusalén y á Damasco; hace grandes fazañas, salva á Constantinopla, cercada por los turcos, y se casa con la infanta Merjelina, heredera del Imperio bizantino. El original de este libro fué francés y se perdió; pero como muy anterior es la canción de gesta de Doon de la Roche, del siglo XII (Gautier, Les Epopées françaises, II, 260). Y aquí tenemos la Merjelina á que alude el Arcipreste de Hita (c. 211), con la cual yo no había dado al comentarlo, aunque hay la dificultad de que su padre, Manuel II Paleólogo, reinó de 1391 á 1399. ¿Se injertaría esta historia en la antigua leyenda carolingia? Á principios del siglo XV la cita Álvarez de Villasandino (Baena, pág. 3).
En 1498 FRAY DIEGO LÓPEZ DE TOLEDO, comendador de Castilnovo, de la Orden de Alcántara, publicó Los Comentarios de Cayo Julio César, traducidos de latín, Toledo; ibid., 1549; Madrid, 1621.
En 1498 se publicó El Baladro del sabio Merlín con sus profecías, Burgos; otro distinto adicionado y con la Demanda del Santo Grial salió en Toledo, 1515; Sevilla, 1535. Créese haberse compuesto El Baladro con arreglo á la traducción italiana de Zorzi, del libro de Roberto de Borron. Otro Merlín y demanda del Sancto Grial, Sevilla, 1500.
El Baladro del sabio Merlín. Ed. A. Bonilla y San Martín. Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. VI. Consúltese: G. Paris y J. Ulrich, Merlin, roman en prose du XIII^e siècle, avec la mise en prose du poème de Robert de Borron (Société des anciens textes français), París, 1886.
En 1498 se publicó Del enseñamiento del coraçon. Salamanca.
En 1498 publicó J. GUTIÉRREZ DE TOLEDO la Cura de la piedra, Toledo.
En 1498 se publicó la Peregrina, Sevilla (vide núm. 273).
En 1498 LORENZO VICTORIANO Y MOLÓN publicó Cálculos arithmeticos aplicados á la ciencia agrimensoria.
[Ilustración: Comedia de Calisto y Melibea. (Burgos, 1499).]
En 1498 (Sevilla) se imprimió la Crónica popular del Cid. (Suma de las cosas maravillosas.) Reimpresión de R. Foulché-Delbosc, en la Revue Hispanique (1909; t. XX, págs. 316-420). Hay ediciones de Sevilla, 1509; Toledo, 1526 (reproducida, en facsímile, por A. M. Huntington en New-York, 1903); Sevilla, 1533; ídem, 1541; Salamanca, 1546; Burgos, 1568; Sevilla, 1587; Bruselas, 1588; Alcalá, 1604; Madrid, 1616; Cuenca, 1616; Salamanca, 1627; Valladolid, 1627, y Sevilla, sin fecha (siglo XVIII). Esta Suma es una abreviación que no debe confundirse con la Crónica particular del Cid, publicada en 1512 y reproducida por Huber en 1853 y por Huntington en 1903, de la cual hemos hablado ya (núm. 342). Véase á J. Puyol y Alonso: La Crónica popular del Cid, Madrid, 1911.
=471.= En 1499 se imprimió en Burgos la Comedia de Calisto y Melibea, en 16 autos, "con los argumentos nuevamente añadidos", lo cual parece indicar que hubo otra edición anterior; en 1501 reeditóla en Sevilla Alonso de Proaza, añadida una Carta á manera de prólogo, que parece ser del editor, como de hecho son suyas seis octavas también añadidas al fin; en 1502 el mismo Proaza volvióla á imprimir en Sevilla con nuevo título, Tragicomedia de Calisto y Melibea, tres nuevas octavas, un Prólogo nuevo y varios actos interpolados, de manera que en vez de 16 vino á tener 21 actos. Otro acto se añadió más tarde, llamado del Traso, por explayarse más en la pintura de este personaje, introducido en la edición de 1502. El autor de la primitiva Comedia parece ser el bachiller FERNANDO DE ROJAS, de la Puebla de Montalván, judío converso que fué abogado en Talavera y debió de componerla después de 1492. Aunque muchos le atribuyen también la Carta, el Prólogo y los actos añadidos hasta 21 en la edición de 1502, el diferente carácter dado á los personajes, el haber estropeado el efecto trágico cortando el drama en el momento principal con cuatro actos episódicos, que nada tienen que ver con la acción, y el diverso estilo, persuaden ser otro el añadidor y de muy inferior mérito respecto del autor de los 16 autos primitivos. Probablemente fué el editor Proaza el que añadió todo aquello en su edición de Sevilla de 1502, donde se halla por primera vez.
"Los amantes desapoderadamente apasionados, que nos pintan los novelistas, son como los aparecidos de que se atemorizan las viejas: todo el mundo habla de ellos y nadie los ha visto". Bonita frase de La Rochefoucauld; pero tan falsa como bonita. No pasa mes sin que leamos en los periódicos tragedias amorosas, amantes que se matan á sí mismos ó que matan á sus amantes. Al día siguiente sólo se acuerdan de ellas los jueces y abogados que entienden en los tribunales. "Parece cosa de novela", solemos decir al leerlas; "parece cosa de realidad", deberíamos decir al leer tales amores y sus tristes fenecimientos en una buena novela. Porque los Tribunales de justicia henchidos están de sus causas judiciales y los manicomios más llenos todavía de sus tristes víctimas. ¿Y hay casa, hay por ventura pecho donde el amor no esté desenvolviendo su eterna tragedia? ¿No trae enlazados en sus doradas redes y distraídos á los mozos, revueltos y alterados á los hombres, desasosegados á los mismos viejos? ¿Quién se librará de sus dulces asechanzas? Como se cobija en la ligera cabeza de la mozuela, así, y sin otros miramientos, se cuela en la grave sesera del senador, del magistrado, del filósofo. Él mancilla y empaña las almas virginales, encizaña las familias, trueca las condiciones, quebranta las amistades, desvela á los más tranquilos, convierte en homicidas á los mismos amantes, alborota los espíritus, levanta guerras, asuela ciudades, revuelve el mundo. ¿Acaso hay nada en él que no se haga por el amor? No es una niñería, un lujo, un pasatiempo de desocupado; la vida de la humanidad cuelga de él. Demás estarían las ciudades, sobrarían los ejércitos, holgarían las tierras, si hombres no hubiese; pero si hay hombres es porque hay amor. Para tan grave cargo como le encomendó la naturaleza, hubo de dotarle de poderes no pensados: el amor es fuerte, furioso, loco. Que la vida de los hombres cuesta mucho y es menester el colmo de la locura para escotarla. Sin esa "titillatio, concomitante idea causae externae", como paradisíacamente definió Espinosa el amor, el mundo se acababa, y es harto grave cosa el mundo. Por muchas que sean las víctimas del amor, por aciagos que sean los acaecimientos que ocasiona, por muertes, desolaciones, ruinas, que amontone sobre la haz de la tierra, más necesita, más se merece, más se le debe, más demanda, con nada de eso se paga: á cambio de desastres, guerras, tragedias sin cuento, da lo que con nada de eso es comparable, la vida de los hombres sobre la tierra. Y no es ello de tan menguado precio que no haya permitido Dios, según la doctrina católica, hasta que el pecado entrase en el mundo y le señorease, y con él la muerte, y tras la muerte y el pecado, que la misma Divinidad encarnase y fuese blanco de estos dos tiranos del mundo. Si amar es luchar, sufrir y morir, no menos, antes mucho más es vivir, de donde nace que vivir es morir, sufrir y luchar. El demonio del amor es el demonio de la muerte, pero eslo por ser el demonio de la vida.
Ésta es la no sé si llamarla tragedia ó comedia del mundo y del vivir de los hombres. Sabíalo, por lo menos, muy bien sabido el que compuso la Tragicomedia de Calisto y Melibea, cuando cifró toda esta filosofía del amor, de la vida y del mundo en el último auto, donde exclama el viejo Pleberio, que de viejos es exprimir todo el sustancioso jugo de la vida: "¡O vida de congoxas llena, de miserias acompañada! ¡O mundo, mundo! Muchos de ti dixeron, muchos en tus qualidades metieron la mano. Á diversas cosas por oydas te compararon; yo por triste esperiencia lo contaré, como á quien las ventas y compras de tu engañosa feria no prósperamente sucedieron... ¡O amor, amor! que no pensé que tenías fuerça ni poder de matar á tus subjetos!... ¿Quien te dió tanto poder? ¿Quien te puso nombre que no te conviene? Si amor fuesses, amarias á tus sirvientes; si los amases, no les darias pena; si alegres viviesen, no se matarian, como agora mi amada hija... Alegra tu sonido, entristece tu trato. ¡Bienaventurados los que no conociste ó de los que no te curaste!". He aquí la conclusión de la Tragicomedia, y he aquí la raíz de la filosofía schopenhaueriana, del pesimismo de la vida y del amor. El cual en La Celestina es lo que el Ananke ó fatalidad en la tragedia griega, lo que levanta el drama, ó, mejor diré, lo hunde en la sima del espanto y terror con que atrae á los lectores ó espectadores, les hiela el corazón y juntamente les encadena halagüeñamente el gusto, les enhechiza y ciega y, quieras que no, les arrastra y despeña consigo en sus honduras lóbregas é inapeables. Y venturoso de aquel que por este poder del arte trágico, hundido y ensimado en las lobregueces de sí mismo, llegue á comprender lo que es el amor, el mundo y la vida en sus más soterradas y filosóficas raíces, amargas, sí, pero por lo mismo empapadas en el sustancioso jugo de la más alta sabiduría.
Esto cuanto al intento y espíritu de la obra; los medios de ejecución atañen al literato. Pero de ellos, que pueden reducirse á los caracteres, la invención y composición de la fábula y, finalmente, al estilo y lenguaje, se ha dicho tanto y con tanto acierto, que duelo da el escoger.
"Libro a mi entender rivi- si encubriera más lo huma-",
dijo Cervantes cuan breve y galanamente pudiera decirse. No volveré á lo de encubrir lo humano, que el propio Cervantes se sabía muy bien no fuera hacedero sin deshacer lo divino que el libro encierra: que fuera hacer una sortija de oro sin oro. "¿Quales personas os parecen que están mejor exprimidas?", pregunta Martio en el Diálogo de las lenguas. Y responde su autor, Juan de Valdés: "La Celestina está, á mi ver, perfetísima en todo quanto pertenece á una fina alcahueta". Tan es así, que el pueblo español, con certera crítica, hizo de Celestina un nombre apelativo, no á modo de sustantivo, como de otros famosos personajes, por manera que decimos: Fulano es un Quijote, es un Sancho Panza, es un Tenorio; sino que celestina llamamos á toda trotaconventos, tercerona ó alcahueta, sin más cortapisas y como adjetivo corriente. Y que no tiene semejante. Porque no es la alcahueta común, sino la de diabólico poder y satánica grandeza. "Porque Celestina--dice Menéndez y Pelayo--es el genio del mal encarnado en una criatura baja y plebeya, pero inteligentísima y astuta, que muestra en una intriga vulgar tan redomada y sutil filatería, tanto caudal de experiencia moderna, tan perversa y ejecutiva y dominante voluntad, que parece nacida para corromper el mundo y arrastrarle encadenado y sumiso por la senda lúbrica y tortuosa del placer". "Á las duras peñas promoverá e provocará á luxuria, si quiere", dice Sempronio. Hay en Celestina un positivo satanismo, es una hechicera y no una embaucadora. Es el sublime de mala voluntad, que su creador supo pintar como mujer odiosa, sin que llegase á ser nunca repugnante; es un abismo de perversidad, pero algo humano queda en el fondo, y en esto lleva gran ventaja al Yago de Shakespeare, no menos que en otras cosas.
Elicia y Areusa son figuras perfectamente dibujadas, discípulas de Celestina, no prostitutas de mancebía ó mozas del partido, sino "mujeres enamoradas", como las llamaban, que viven en sus casas, sin el sentimentalismo de las de Terencio ni el ansia y sed de ganancia de las de Plauto, más verisímiles que las primeras y menos abyectas que las segundas. Los criados de Calisto son todavía menos romanos y más españoles; no esclavos, sino consejeros y confidentes, que le ayudan y acompañan, aunque avariciosos y cobardes. Calisto y Melibea han sido siempre comparados con Romeo y Julieta en lo infantiles, apasionados y candorosos. "Mucho de Romeo y Julieta se halla en esta obra--dice Gervinus (Histor. de la poes. alem.)--, y el espíritu según el cual está concebida y expresada la pasión es el mismo". Y Menéndez y Pelayo, á quien seguimos: "Nunca antes de la época romántica fueron adivinadas de un modo tan hondo las crisis de la pasión impetuosa y aguda, los súbitos encendimientos y desmayos, la lucha del pudor con el deseo, la misteriosa llama que prende en el pecho de la incauta virgen, el lánguido abandono de las caricias matadoras, la brava arrogancia con que el alma enamorada se pone sola en medio del tumulto de la vida y reduce á su amor el universo y sucumbe gozosa, herida por las flechas del omnipotente Eros. Toda la psicología del más universal de los sentimientos humanos puede extraerse de la tragicomedia. Por mucho que apreciemos el idealismo cortesano y caballeresco de D. Pedro Alarcón, ¡qué fríos y qué artificiosos y amanerados parecen los galanes y damas de sus comedias al lado del sencillo Calisto y de la ingenua Melibea, que tienen el vicio de la pedantería escolar, pero que nunca falsifican el sentimiento!".
Cuanto al arte de la composición dramática, la traza es sencillísima, clara y elegante, y más de maravillar por la época en que se compuso, antes de nacer el teatro moderno, puesto que es la primera madre de él La Celestina. Calisto, de noble linaje, entra, siguiendo á un halcón, en la huerta donde halla á Melibea. Enamorado de ella y desdeñado, acude á Celestina, que con sus arterías y hechizos prende el mismo fuego en el pecho de la virginal doncella, y con sus mañas y mujeres se atrae la voluntad de los criados de Calisto. Pero la codicia la hace á ella no querer partir con ellos el collar que le había regalado el galán tan bien servido, y á ellos que maten á la vieja, quedando medio descalabrados al saltar por la ventana, huyendo de la justicia, y ahorcados por ésta en la plaza. Sólo al través de la puerta se habían hablado los amantes, y, según lo concertado, va de noche Calisto á la huerta de Melibea; pero después de lograr tan apetecida dicha, al salir y saltar de la tapia, cae muerto el amante. Ella, al saberlo, como heroína del amor, hace que su padre la oiga al pie de la torre, en cuya azotea ella sola le cuenta su desgracia y luego se deja caer muerta á sus pies. El triste anciano endecha tan horrible desventura y las miserias del mundo, de la vida y del amor.
"El genio gusta de la sencillez, el ingenio gusta de las complicaciones--dice Lessing en su Dramaturgia...--El genio no puede interesarse más que por aventuras, que tienen su fundamento unas en otras, que se encadenan como causas y efectos". Hasta la muerte de Celestina todo era comedia, la comedia del amor y de la vida; desde aquel punto se convierte la acción en tragedia. Mueren ambos criados. Torna lo agradable con la escena de la huerta. Pero cuanto más agradable, más triste y terrible siéntese la desgracia inesperada de Calisto y la trágica muerte de Melibea. Este cambio repentino es de efecto maravilloso. El despeño de la acción así preparado y ejecutado es lo más admirable de la obra.
Del estilo y lenguaje de La Celestina, la mayor alabanza que le cabe es haber casado en ella su autor el período y sintaxis, que venía fraguándose por influjo humanista del Renacimiento y en que sobresalieron el Arcipreste de Talavera, Hernando de Pulgar, Fernán Pérez de Guzmán, Diego de San Pedro y mosén Diego de Valera, con la frase y modismos, refranes y voces del uso popular, que nadie hasta él había empleado. El autor de La Celestina llevó el habla popular á la prosa, como el Arcipreste de Hita la llevó al verso. De aquí las dos corrientes de estilo y lenguaje, que cualquiera echa de ver en La Celestina. El habla ampulosa del Renacimiento erudito la pone en los personajes aristocráticos, y á veces en los mismos criados, que remedan á su señor; el habla popular campea en la gente baja, sobre todo en Celestina; á veces, y siempre más ó menos, se mezclan y hacen un todo rimbombante, prosopopeico y abultado para nosotros, pero muy propio de la época aquella. "El Renacimiento--dice Menéndez y Pelayo--no fué un período de sobriedad académica, sino una fermentación tumultuosa, una fiesta pródiga y despilfarrada de la inteligencia y de los sentidos. Ninguno de los grandes escritores de aquella edad es sobrio ni podía serlo". Estamos todavía lejos de aquel maravilloso prosista de los tiempos de Carlos V, Juan de Valdés, cuyo principio estilístico será eternamente el único verdadero: "Que digais lo que querais con las menos palabras que pudiéredes, de tal manera que, esplicando bien el conceto de vuestro ánimo y dando á entender lo que quereis dezir, de las palabras, que pusiéredes en una clausula ó razon, no se pueda quitar ninguna sin ofender ó á la sentencia della ó al encarecimiento ó á la elegancia". "¿Qué os parece del estilo?", le pregunta Torres, hablando de La Celestina. "En el estilo, á la verdad, va bien acomodado á las personas que hablan. Es verdad que pecan en dos cosas, las cuales fácilmente se podrían remediar...: la una es el amontonar de vocablos algunas veces tan fuera de propósito, como magnificat á maytines; la otra es en que pone algunos vocablos tan latinos, que no se entienden en el castellano y en partes adonde podría poner propios castellanos, que los hay. Corregidas estas dos cosas en Celestina, soy de opinión que ningún libro hay escrito en castellano adonde la lengua esté más natural, más propia ni más elegante". Tiene razón. Las voces latinas son pocas en comparación con las que usaron Juan de Mena, Juan de Lucena, para no hablar de otros renacentistas que habían perdido los pulsos, casi tanto como algunos mozos escritores de hoy, que creen escribir elegante castellano y dar á entender que saben latín y hasta griego empedrando su estilo de voces bárbaras, pues bárbaras para el castellano son las griegas y latinas. Pero Valdés no podía ver estas barbaridades y hace bien en tachar las pocas de La Celestina. Es, sin embargo, el primer libro donde se ve el habla popular y no mal casada con la erudita, y, aunque con alguna afectación, hermosamente arreada á la latina cuanto á la construcción del período prosaico. Por eso era el libro más natural y elegante escrito hasta entonces, y en él y en las Epístolas de Guevara y el Lazarillo. que vinieron más tarde, fué donde españoles y extranjeros aprendían nuestro idioma. El Renacimiento español puede decirse que nace con La Celestina, y con ella nace nuestro teatro, pero tan maduro y acabado, tan humano y recio, tan reflexivo y artístico, y á la vez tan natural, que ningún otro drama de los posteriores se le puede comparar.
Es La Celestina para leída, más bien que para representada, cabalmente por carecer de convencionalismos teatrales y no estar atada á otros fueros que á los de la libertad y de la vida, que la vida y la libertad no pueden encorralarse entre bastidores. Pero el alma es dramática, dramáticos los personajes, los lances, el desenvolvimiento interno y el lenguaje dialogado, tan diferente del lenguaje de Cervantes, como el drama lo es de la novela. No es novela dramática, porque toda novela es narración; ni poema dramático, porque no menos es narración todo poema; es puro drama, y no representable por tan puro drama como es y pura vida. El naturalismo ó realismo, ó como quiera llamarse al mirar derechamente á la naturaleza, á los hombres, y quintesenciar una y otros por el arte, es tan fuerte aquí como en la obra del Arcipreste de Hita; aunque ya lo postizo del remedo humanista altere los personajes señoriles de Calisto y Melibea con la folla, que hasta en la vida real afectaban en el habla las personas cultas.
=472.= El año 1499 imprimióse en Burgos, en 16 autos, la Comedia de Calisto y Melibea, que ha reimpreso Foulché-Delbosc en 1902 del único ejemplar que, hasta poco ha, tampoco conocía nadie. Su presente dueño, el benemérito hispanista Huntington, acaba de reproducirla con el esmero que suele. Describió minuciosamente este preciosísimo ejemplar el sabio hispanófilo, director de la Revue Hispanique, en el tomo IX (año 1902, págs. 185-190), añadiendo unas advertencias críticas de subido valor, las cuales, con otras del tomo VII, ha de leer antes que nada el que quiera enterarse de La Celestina, porque edición y notas vuelcan de todo punto el problema ó el montón de problemas que acerca de tan famoso drama se han despertado y todavía no han tenido cumplida solución. Hay que leer después el magnífico trabajo sobre La Celestina escrito por Menéndez y Pelayo, en el tomo III de los Orígenes de la Novela (1910), y el muy discreto y más ceñido del agudo y erudito Adolfo Bonilla, en sus Anales de la Literatura española (1904). Por ahora, la edición de Burgos de 1499 ha de tenerse por primera ó princeps, aunque hubo de haber otra anterior, ya que en ella se lee: Con los argumentos nuevamente añadidos.
En su primer estado, la obra no tenía otro título que el que sirvió de incipit á la edición de Sevilla de 1501 y se ha conservado en las posteriores: "Síguese la comedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehension de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, á sus amigas llaman e dizen ser su dios. Assi mesmo fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas e malos e lisongeros sirvientes". Acaso al fin iba un explicit con la fecha y lugar de la impresión. No se conoce ejemplar alguno de esta edición, y aun hay quien supone no la hubo.
Vengamos al segundo estado de la obra, que es el que presenta el ejemplar llamado Heber, por el nombre de quien antes lo poseyó, y es el reproducido por Foulché-Delbosc y Huntington, esto es, la edición de Burgos de 1499. Su título dice: "Comedia de Calisto y Melibea. Con sus argumentos nuevamente añadidos; la qual contiene demas de su agradable y dulce estilo muchas sentencias filosofales e avisos muy necessarios para mancebos, mostrandoles los engaños que estan encerrados en sirvientes y alcahuetas". En este segundo estado, la obra lleva, además del dicho título, el incipit que reproduce el título del primer estado, el "argumento" general y un "argumento" delante de cada uno de los 16 autos.
En su tercer estado la obra lleva el mismo título que en el segundo; pero, además, una Carta de El autor á un su amigo, unos versos acrósticos, el incipit, el argumento general y argumento de cada auto, y al fin lleva seis octavas del editor Alonso de Proaza. Tenemos un ejemplar completo de una edición que ofrece este tercer estado, hecha en Sevilla en 1501, naturalmente por dicho Alonso de Proaza, y reeditada por Foulché-Delbosc en 1900, el cual cree que se hizo esta edición de 1501 sobre la de Burgos del año 1499. Acerca de Proaza véase la Biblioteca de Gallardo, I, núm. 457, y el trabajo citado de Menéndez y Pelayo.
Hasta aquí la obra se llamó Comedia y tuvo 16 autos; pero otro cuarto estado nos ofrece la edición de 1502, de Sevilla, con el nuevo título de Tragicomedia de Calisto y Melibea, y que, además de todo lo del tercer estado, contiene hasta 21 actos, un Prólogo nuevo y tres nuevas octavas añadidas á las del final ("Concluye el autor").
El quinto estado de la obra lleva el título y todo lo del anterior y 22 actos: el añadido es el de Traso, que no trae la edición de Valencia de 1514. Cito esta última edición por ser hoy la mejor, tal como se halla reproducida por Eugenio Krapf, Vigo, 1900: "La Celestina, por Fernando de Rojas, conforme á la edición de Valencia de 1514, reproducción de la de Salamanca de 1500. Con una Introducción del doctor don M. Menéndez y Pelayo".
=473.= ¿Á quién se deben todas esas sucesivas añadiduras, que hemos visto hallarse en los diversos estados de la obra? ¿Son del autor del primitivo estado ó son de otros editores y correctores? Lo primero que se ve añadido en el segundo estado son los argumentos que, por consiguiente, no son del autor. En la Carta á un su amigo, en el tercer estado, en que aparece por primera vez, no se nombra á Mena ni á Cota, que sólo son nombrados en las ediciones de 21 autos, en las cuales la carta está retocada. En la de Sevilla de 1501 dícese nada más: "Vi que no tenia su firma del auctor, y era la causa que estava por acabar; pero quienquiera que fuesse...". Tampoco se hallan estos nombres en los acrósticos de la edición de Sevilla de 1501, y sí en las de 21 autos. Dícese en aquélla:
"Si fin diera en esta su propia escriptura carta: un gran hombre y de mucho valer".
En vez de:
"Cota é Mena con su gran saber".
Dícese en la Carta que él (el que se da por autor de ella y de los acrósticos y Prólogo) halló en Salamanca el primer auto y que él continuó y acabó la comedia, añadiéndole otros 15, que compuso en quince días de vacaciones. Bonilla, con otros pocos, cree esto al pie de la letra y supone que la primitiva Comedia tuvo dos autores: uno del primer auto, otro de los 15 restantes. Por el contrario, Lorenzo Palmireno, Moratín, Blanco White, Gallardo, Germond de Lavigne, Wolf, Ticknor, Menéndez y Pelayo, Carolina Michaëlis de Vasconcellos, opinan que esto que allí se dice es un artificio del único autor, el cual lo es de los 16 autos. Foulché-Delbosc es de parecer que la Carta no es del autor de la Comedia, sino de algún editor que ha inventado ese artificio, no menos que lo de haber compuesto en quince días los 15 autos restantes. Para mí, único es el autor de los 16 autos de la primitiva Comedia, y la razón está en la unidad del plan, tan maravillosamente entablado en el primer auto, y en la unidad de caracteres, de estilo y lenguaje, que en los 16 son iguales. Ni vale lo que dice Bonilla que, no habiendo razón en contra, debemos dar crédito á lo que el autor dice en la Carta. Porque la Carta no parece ser del autor de la Comedia, por lo menos está amañada, como dice Menéndez y Pelayo. De hecho la Carta y los demás preliminares están llenos de contradicciones, muestran particular afición á Juan de Mena, tomándole versos y palabras, lo cual no se halla en la Comedia primitiva, y no están escritos con la gallardía que ella, ni mucho menos con el ingenio que en toda ella campea. Diríase que el autor, que supo escribir obra tan portentosa como la primitiva Celestina y los 15 autos en quince días (!), no se supo dar maña para escribir una Carta ni un Prólogo, que está tomado del Petrarca é infantilmente acomodado á su propósito, por no decir de una manera despropositada y fuera de sazón. No puede, pues, darse crédito á cuanto en estos preliminares se dice, ni puede contrarrestar ese dicho al hecho manifiesto de la unidad de plan, caracteres, estilo é ingenio, que se manifiesta en los 16 autos. Dice el autor de la Carta que "quiso celar y encobrir su nombre", y con todo eso lo pone luego en los versos acrósticos: "El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calysto y Melybea y fvé nascido en la puebla de Montalbán". Y en la penúltima octava de Proaza, "corrector de la impresión", se declara el enigma de los acrósticos:
"Por ende juntemos de cada renglon de sus onze coplas la letra primera, las quales descubren por sabia manera su nombre, su tierra, su clara nacion".
Así en la primera edición en que aparece por primera vez la Carta. ¿Pudo el autor caer en tamaña contradicción, escribiendo la Carta y consintiendo se declarase lo que en ella decía no querer declarar? Carta y versos parecen, pues, ser de Proaza; por lo menos no son, para mí, del autor de la Comedia. Carta, versos acrósticos y octavas finales aparecen por primera vez en la misma edición de Sevilla de 1501. Las octavas finales son de Alonso de Proaza, que se da por corrector de la edición. El mismo corrector añadió en la edición del año siguiente de 1502 otras tres octavas. Á él, pues, han de achacarse los cambios que en la misma edición de 1502 hizo en la Carta y en los acrósticos, introduciendo á Cota y Mena. Y así como fué autor de los versos finales y los aumentó, así debió de serlo de la Carta y de los acrósticos, mudando en una y otros lo que le pareció, como en cosa propia. Tanto en la Carta, como en los acrósticos, como en los versos finales hay sentencias y palabras de Juan de Mena, al cual se muestra muy aficionado Alonso de Proaza, mientras que no hay apenas recuerdo de tal poeta en los 16 autos de la primitiva Celestina.
La edición de Sevilla de 1502 fué preparada por el mismo Proaza, y en ella fué donde añadió octavas finales y retocó Carta y acrósticos. Ahora bien: en esta edición es donde por primera vez se ve mudado el título de Comedia en el de Tragicomedia y se añaden autos enteros, hasta llegar á 21 los primeros 16 y se ingieren trozos en los mismos 16 primitivos, y además aparece un Prólogo, que alude á ese alargamiento de la primitiva Comedia. ¿Quién no ve que el que todo esto hizo fué el mismo Proaza? ¿Envióle el autor de la Comedia todas esas añadiduras ó son de Proaza mismo? Realmente el que hizo el Prólogo fué el que alargó la obra, pues en él se da razón del alargarla. El Prólogo es una mala acomodación del que puso el Petrarca al libro segundo de su obra De remediis utriusque fortunae. La gran verdad filosófica, raíz de las mudanzas de la fortuna, de que el Petrarca trata en su obra, proviene de que "lucha es la vida del hombre sobre la tierra", como dijo Job, y que lucha es el vivir y el ser de toda la naturaleza. Por eso el Petrarca desenvuelve en su Prólogo maravillosamente esta raíz de la fortuna. El Prólogo añadido á La Celestina trae todo esto como grave parto de los montes bramadores para parir el ridículo ratón, de que no es extraño haya habido diversidad de opiniones acerca de La Celestina. ¿Es esto propio del excelso ingenio que escribió la Comedia? Por su cargo y aficiones literarias conocía Proaza el Tratado de Petrarca, y, hallando citas de él en la Comedia, endilgó el Prólogo con otro del poeta italiano para disimular la superchería; pero el plagio es tan fiero, la acomodación tan desmañada, el estilo tan otro del de la Comedia, que mentira parece se le desmintiera á Menéndez y Pelayo, á quien siguen otros críticos españoles. Pero el sello de Proaza se halla indeleble en medio del Prólogo. Al llegar en él á cierta especie, acuérdase de que la toca Juan de Mena, y dejando allí á Petrarca, nos planta la cita que halló en la Glosa que hizo Hernán Núñez á su poeta predilecto. ¿De quién son los actos añadidos juntamente con el Prólogo, en el cual alude á ellos y por ellos se escribió? Todos los críticos españoles, siguiendo á Menéndez y Pelayo, opinan que son del mismo autor que compuso la primitiva Comedia. Lo dicho creo que basta para sospechar que fuesen del mismo Proaza. Y, efectivamente, el estudio de los actos añadidos y su cotejo con los 16 primitivos lo confirman de tal manera, que redondamente digo no ser lo añadido del primitivo autor y ser probablemente de Alonso de Proaza.
"La forma en 16 actos es indiscutiblemente de mérito superior á la forma en 21. No se necesita mucho sentido crítico para comprenderlo. Pero este argumento no puede servir para probar que el autor de las adiciones no es el autor de la obra, sino todo lo más que las adiciones echaron á perder el texto primitivo". Así discurre, y muy bien, el señor Bonilla (Anal., pág. 19); pero el caso es juzgar en qué medida lo echaron á perder. Porque bien añade que Tamayo y otros fueron menos felices al retocar sus obras de cuando por primera vez las escribieron. Pero ¿es éste el caso? Es cuestión de pura estética y, además, de estilo y de erudición. Hasta dónde llegó á echarse á perder la Comedia con las adiciones lo verá el lector, y básteme decir que no podrá el Sr. Bonilla traer ejemplo semejante al que hallamos en el auto 14, donde el despeño del drama y conversión súbita de una comedia en tragedia, que el autor puso por portentoso golpe de ingenio artístico y fué preparando con tanta destreza hasta aquel punto, desaparece en la segunda redacción con alargar la obra por varios actos inútiles, episódicos, que nada tienen que ver con la acción principal y sólo sirven para destruir el efecto más trágico del drama, quebrándolo en el punto más culminante. Eso no es añadir ni corregir; es destruir, es partir por el eje toda la obra; es borrar y rechazar el mayor golpe de ingenio el mismo autor que lo creó y lo fué paso á paso preparando por todo el drama. Hay escritores que no saben divertirse nunca del propósito, y el buen dramaturgo ha de ser de esta laya. El autor de La Celestina lo es como el que más, hasta el punto de que Menéndez y Pelayo dice no darse en la primitiva redacción ni un solo trozo episódico, ni largo ni corto, sino que todo va siempre derecho al intento. Vienen las adiciones, y en cinco actos añadidos comprende lo episódico... pues los cinco actos enteros. Todos forman un episodio desatado de la acción, y no sólo desatado, sino que, por encajarse en medio de ella y en el mismo trance del nudo, destruye todo su efecto y la unidad de la obra. Alárgase por todo un mortal mes lo que había de soltarse en unas horas. ¿Qué cambio fué ese del autor en su manera de proceder? Si tal hubo, el autor enloqueció, perdió todo su ingenio y es verdaderamente digno de lástima, tan grande creador primero como desatinado corrector después. Al autor le gustaba la erudición humanística, pero era la corriente y tomada de Petrarca. El corrector no se contenta con seguir esta moda del Renacimiento, sino que busca erudiciones exquisitas y raras y las amontona donde peor pegan y enfrían el movimiento de la acción, que, sin duda, no sintió en lo hondo de su alma como lo había sentido el autor. Los pensamientos del autor siempre son propios de un pensador elevado, de un ingenio sutil, de un muy maduro juicio, y entallan tan al justo á la acción como el vestido más lindamente cortado; los del corrector se despegan de ella y no pocas veces son livianos y aun frisan en verdaderas patochadas. Á la delicadeza y propiedad de caracteres y sentimientos del autor sobrepone el corrector pinceladas groseras y exageradas de pintor de brocha gorda, que avillanan los sentimientos y malean los caracteres de la primitiva Comedia. Trae puntualmente el autor los refranes y con comedida parsimonia; el corrector los ensarta juntos por medias docenas, sin ton ni son, y casi nunca los cita con puntualidad. Tan á menudo trae el autor hondas y galanas sentencias de Petrarca como citas de Mena trae el corrector. En el estilo, alguna vez le imita; pero las más veces es muy otro. Y gracias que ya no tiene que terciar Celestina, porque no hubiera podido hacerla decir el corrector ni una sola cláusula á derechas.
=474.= Acerca de las fuentes de la obra ha tratado largamente Menéndez y Pelayo en el tomo III de los Orígenes de la Novela; pero creo sinceramente que su inmensa erudición bibliográfica le hace ver relaciones, que de hecho no hay, entre muchas obras y La Celestina. Las fuentes ciertas de la primitiva Comedia son el Libro de Buen Amor, de HITA, de quien tomó toda la traza y el principal personaje, esto es, la vieja Celestina, cambiando la viuda doña Endrina, más á propósito para los amoríos clericales, en doncella, que á su intento venía mejor; ensanchando la acción con la secundaria de los criados y mujeres de la vida, y convirtiéndola al fin en tragedia, con la imitación de la novela griega de Hero y Leandro. De HITA toma el autor otras varias cosas, y, sobre todo, tiene siempre los ojos en él para beberle el espíritu realista y popular y la manera sentenciosa. La segunda fuente es el Corbacho, que imita en varios pasajes de estilo enteramente vulgar y castizo. La tercera es el PETRARCA, sobre todo en su libro De los Remedios contra próspera y adversa fortuna, que se tradujo y se leyó mucho en todo el siglo XV, y tornólo á traducir galanamente Francisco de Madrid, arcediano de Alcor, y fué impreso el año de 1510 en Valladolid. El eruditísimo y benemérito hispanista italiano A. FARINELLI ha tratado Sulla fortuna del Petrarca in Ispagna en el Giornale storico della letteratura ital. (t. XLIV, pág. 297), recordando cómo el Prólogo de La Celestina comenzaba con la misma sentencia que el del segundo libro del De Remediis, y notando tres lugares de la Comedia que á esta obra parecen aludir, bien que sin citar los pasajes de la del Petrarca. Yo he hallado otras muchas referencias, que se verán en las notas con la traducción de Francisco de Madrid, edición de Sevilla de 1524; Juan Varela, de Salamanca; la cual he estudiado minuciosamente, así como el texto original De Remediis utriusque fortunae en la edición de Basilea, 1554 (Francisci Petrarchae Florentini, Philosophi, Oratoris et Poetae clarissimi... Opera quae extant omnia). El corrector conoció esta devoción del autor con las obras del Petrarca, y pudiera haberle imitado en no pocas de sus añadiduras; pero sólo le tomó lo que toca á las riquezas, en el auto IV, y alguna otra cosa que en mi edición puntualizo, y le plagió desmañadamente en el Prólogo. En cambio sacó cuanto pudo, erudición y frases enteras, de Juan de Mena, de quien el autor apenas para nada se acuerda. Hay que señalar en la primitiva Comedia una referencia al Diálogo entre el Amor y un viejo, de Rodrigo de Cota; otra á la Cárcel de Amor; otra al Tostado.
=475.= ¿Quién fué autor de la primitiva y verdadera Comedia de Calisto y Melibea? En Mena ni en Cota no hay que pensar. ¿Lo fué Francisco de Rojas? Si no hubiera más que el testimonio de Proaza y los acrósticos, sería para puesto en duda, porque un embuste ó broma de más entre tantas otras bien poco montaría. Las pruebas, si lo son, las ha aportado el eruditísimo Serrano y Sanz, uno de los trabajadores más sesudos, modestos, poco sonados y que más debieran serlo de nuestros eruditos. El meritísimo catedrático de la Universidad de Zaragoza halló y estudió dos procesos de la Inquisición de Toledo, que probaban vivía en 1518 y en 1525 un bachiller Fernando de Rojas, que parece ser el mismo puesto en los acrósticos (Rev. Arch., 1902). El primer proceso es de 1517 y 1518, contra uno que vivía en Talavera, y donde se presenta como testigo el dicho bachiller; el otro, de 1525 y 1526, contra Álvaro de Montalván, "vezino de la puebla de Montalván", acusado de judaísmo y de edad de setenta años. El 7 de junio de 1525 declara el acusado tener cuatro hijos, entre ellos "Leonor Alvares, muger del bachiller Rojas, que conpuso a Melibea, veçino de Talavera", y añade: "aora XXXV años", y "que nombrava por su letrado al bachiller Fernando de Rojas, su yerno, veçino de Talavera, que es converso". El Inquisidor "le dixo que no ay lugar, e que nombre persona syn sospecha; e asy nombro al liçençiado del Bonillo, e por procurador a Antonio Lopez". Si el padre de Rojas era judío, lo probable es que lo fuera su madre, y tal lo cree hoy el mismo Serrano y Sanz, aunque en su estudio opinó lo contrario. El año 1525 tenía la mujer de Rojas treinta y cinco años, y su marido cree Serrano y Sanz tendría unos cincuenta, de modo que hubo de escribir la Comedia á los veinticuatro años. Unos treinta y cinco años antes del 1521 dice el documento que la escribió, esto es, el año 1490, aunque veremos que probablemente fué después de 1492. Foulché-Delbosc concluye: "Tant qu'un témoignage indiscutable ne l'attestera pas, nous nous refuserons à reconnaître Rojas comme l'auteur de la Comedia. Si les vers acrostiches en 1501, et son beau-père en 1525, lui attribuent cette paternité, c'est probablement que lui-même s'en targuait: nous venons d'exposer les raisons pour lesquelles cette prétention nous semble inadmisible. Loin de voir un insigne literato en Fernando de Rojas, nous estimons qu'il se donna comme l'auteur d'un chef-d'œuvre qu'un autre avait écrit". (Rev. Hisp., 1902, pág. 185). En mi opinión, el autor de la Comedia, en su primer estado, si no con certeza, es muy probablemente el Fernando de Rojas que aparece en los acrósticos y en los citados documentos. No hay pruebas hasta ahora para no admitir el testimonio de estos últimos, y aunque sin ellos los acrósticos no merecieran crédito, los documentos se lo prestan á los acrósticos y los acrósticos corroboran el dicho de los documentos.
Por declaración del mismo Rojas y por testimonio de su suegro sabemos que era abogado. Naturalizóse en Talavera, pues ya parece como vecino de aquella ciudad en 1517, y á ella se refiere cuanto de él se sabe hasta el 1538. Ejerció aquel año en Talavera, desde el 15 de febrero al 21 de marzo, el cargo de Alcalde mayor, sustituyéndole el Dr. Núñez de Durango, según noticias comunicadas al Sr. Serrano por don Luis Jiménez de la Llave y tomadas del Archivo municipal. El autor del León Prodigioso (1636), el licenciado Cosme Gómez Tejada de los Reyes, dice en la Historia de Talavera, que escribió y se conserva manuscrita en la Biblioteca Nacional (Ms. 2039): "Fernando de Rojas, autor de La Celestina, fábula de Calisto y Melibea, nació en la Puebla de Montalbán, como él lo dize al principio de su libro en unos versos de arte mayor acrósticos; pero hizo asiento en Talavera: aquí vivió y murió, y está enterrado en la iglesia del convento de monjas de la Madre de Dios. Fué abogado docto, y aun hizo algunos años en Talavera oficio de Alcalde mayor. Naturalizóse en esta villa y dejó hijos en ella. Bien muestra la agudeza de su ingenio en aquella breve obra llena de donaires y graves sentencias, espejo en que se pueden mejor mirar los ciegos amantes, que en los christalinos adonde tantas horas gastan riçando sus femeniles guedejas... y lo que admira es que, siendo el primer auto de otro autor (entiéndese que Juan de Mena ó Rodrigo de Cota) no sólo parece que formó todos los actos un ingenio, sino que es individuo (indivisible)". Como se ve, á carga cerrada admite este historiador cuanto en el Prólogo y acrósticos se dice; pero las noticias acerca de Rojas no dejan de tener su peso y gravedad, cual la del historiador que nos las comunica. El testamento de su cuñada Constanza Núñez, descubierto por Pérez Pastor en el Archivo de Protocolos de Madrid, nos ha permitido conocer el nombre de la hija de Rojas, que se llamó Catalina Rojas, casada con su primo Luis Hurtado, hijo de Pedro de Montalbán. En el archivo de la parroquia del Salvador, de Talavera, hállanse las partidas de bautismo de 1544, 1550 y 1552, referentes á varios hijos de Álvaro de Rojas y de Francisco de Rojas, casado el último con Catalina Álvarez, patronímico que llevaba también la mujer de Rojas. De su familia fueron, pues, Álvaro y Francisco, si ya no eran sus propios hijos. En las Relaciones geográficas que los pueblos de Castilla dieron á Felipe II desde 1574 en adelante, y se hallan en El Escorial, respondiendo á la pregunta de que se especificasen "las personas señaladas en letras, armas y en otras cosas que haya en el dicho pueblo, ó que hayan nacido ó salido de él", el bachiller Ramírez Orejón, clérigo, que fué, en compañía de Juan Martínez, ponente, como hoy diríamos, de esta Relación, contesta que "de la dicha villa (de la Puebla de Montalbán) fué natural el bachiller Rojas, que compuso á Celestina".
=476.= La alusión Ganada es Granada, etc., al principio del tercer auto, indica para Foulché-Delbosc que la Comedia se escribió antes del 1492, en que Granada se ganó, y después de 1482, en que comenzó la guerra y aun poco después, acaso el 1483 ó 1484, cuando no parecían todavía esperanzas de rendirse la ciudad. Confírmase, según él mismo, con lo del turco es vencido, que lo refiere al sitio de Rodas en 1480; lo de la puente es llevada, que supone es el hundimiento de uno de los arcos del de Alcántara, en Toledo, reparado en 1484; lo del eclipse de sol, que pudiera ser el del 17 de mayo de 1482; lo de aquel es ya obispo, que cree aludir á don Pedro González de Mendoza, que comenzó á serlo de Toledo el 1482. Realmente á estos hechos parece aludirse, por lo menos á algunos; pero si todos eran pasados, ¿por qué sólo la toma de Granada no lo era? Por eso Bonilla saca de aquí que se escribía esto después de 1492, y Menéndez y Pelayo dice que nada prueban, ya que unos son pasados y otros por venir. El te maravillarías dice tiempo por venir, y esto sin duda alguna, pues nunca esta forma sirve para lo pasado absoluto, como que es el tiempo potencial incompleto, y todo potencial pertenece á lo futuro (CEJADOR, Lengua de Cervantes, I, 110). Pero lo que pende en el texto de Assi como, ¿pende igualmente del te maravillarías, ó, por el contrario es una adversativa con sentido de Así como te maravillaste, pero no duró mucho tu maravilla cuando se heló el río, se ganó Granada, etc.? Yo creo más probable esto segundo; si no, hubiera puesto todos estos hechos seguidamente tras la tierra tembló. La siguiente observación de Bonilla (Anal. liter. españ.) tiene la fuerza que se conceda á la opinión sobre el autor de la Comedia. "Leonor Álvarez, mujer del bachiller Rojas, tenía treinta y cinco años en el de 1525, dice Bonilla. Suponiendo que se hubiese casado siendo de doble edad que su mujer, y que el matrimonio se hubiese verificado en 1506, cuando Leonor Álvarez contaba diez y seis años, tendremos que Rojas era entonces de unos treinta y dos, habiendo nacido, por consiguiente, hacia 1474. ¿Cómo había de escribir La Celestina antes de 1492, es decir, antes de haber cumplido los diez y nueve años? Todavía nos parece que Rojas debió ser de más edad que de treinta y dos años en 1506. La Celestina supone tal experiencia de la vida, una madurez de juicio tan extremada, que no se pueden imaginar en un joven de veinte á veinticinco años, como da á entender el Sr. Serrano y Sanz. Es racionalmente imposible que Rojas escribiese La Celestina á los veinte años. Por eso creemos que hacia 1500, en que Leonor Álvarez había cumplido los diez, Rojas tendría ya cumplidos los treinta". Estoy en un todo conforme con Bonilla en que á los veinte años no puede escribir nadie La Celestina, aunque sea un ingenio extraordinario, al cual se lo concede Menéndez y Pelayo. Hay cosas que no vienen del ingenio, sino de la experiencia, y no porque á los veinte años no conociese Rojas hechos como los que narra, sino que una cosa es conocer y otra sufrir y pasar por cosas semejantes, para que del pozo de la experimentación salgan los sentimientos, que sólo con la edad salen, cuales son los de La Celestina. Ó Rojas el del proceso no es el autor de la Comedia, ó tuvo que escribirla después de 1492. Tal es mi opinión, sacada de lo dicho, pues no puedo creer que la escribiese antes de tener diez y nueve años. Componer La Celestina en quince días de vacaciones un estudiante es cosa que se dice en el Prólogo y que alguno creerá; á mí no me lo persuadirán frailes descalzos, y que ese estudiante tuviera menos de diez y nueve años, ni descalzos ni por calzar. Eso no lo puede creer hombre que haya pasado de los cuarenta y cinco, que sabe lo que es la vida. Bonilla mide lo escrito por líneas, para deducir que hay actos que se pudieron escribir en tres ó cuatro horas. ¡Á máquina y á pluma, quién lo duda! Pero será copiando, no inventando. "Harto más difícil es componer en veinticuatro horas una de las buenas comedias de Lope". Pero ¿cree Bonilla que Lope alude á sus buenas comedias y que alguna de ésas buenas la hizo en veinticuatro horas? Serían las rellenas de paja, y aun las veinticuatro horas acaso sean andaluzas.
=477.= Ediciones de La Celestina: Burgos, 1499; Sevilla, 1501, 1502; Toledo, 1502; Zaragoza, 1507; Valencia, 1514, 1518; Sevilla, 1523, 1525; Barcelona, 1525; Toledo, 1526, primera edición, donde se añade el _Auto de Traso e sus compañeros_; Sevilla, 1528; Valencia, 1529; Medina, 1530 (?); Burgos, 1531; Venecia, 1531; Barcelona, 1531; Venecia, 1534; Sevilla, 1534; Barcelona, 1535; Sevilla, 1536; Salamanca, 1536; Venecia, 1536; Burgos, 1536; Toledo, 1538; Génova, 1538; Amberes, 1539; Sevilla, 1539; Lisboa, 1540; Zaragoza, 1545 (dos edic.); Amberes, 1545; Sevilla, 1550; Venecia, 1553; Zaragoza, 1555; Venecia, 1556; Salamanca, 1558; Cuenca, 1561; Barcelona, 1561; Sevilla, 1562; Alcalá, 1563; Barcelona, 1566; Amberes, 1568; Alcalá, 1569; Salamanca, 1569; Sevilla, 1569; Salamanca, 1570..., etc.; Madrid, 1822, por León Amarita; 1835, ídem; Barcelona, 1842, por Tomás Gorchs; Vigo, 1899, por Eugenio Krapf y M. Pelayo; Madrid, 1913, por J. Cejador, con comentario. Traducciones principales: En ital.: Venecia, 1505; Roma, 1506; Milán, 1514, 1515; Venecia, 1515, 1519; Milán, 1519; Venecia, 1525, 1531, 1535, 1536, 1541, 1543. En lat.: Francfort, Pornoboscodidascalus Latinus, Gaspar Barthius, 1624. En franc.: París, 1527; Lyon, 1529; París, 1542, 1578 (dos edic.); Rouen, 1598, 1599, etc. En ingl.: Londres, 1591, 1598, 1631, 1894. En alem.: Augsburgo, 1520, 1533, 1534; Viena, 1829; Leipsique, 1843. En holand.: Amberes, 1550, 1574, 1580, 1616.
=478.= Comedia de Calisto y Melibea. Ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca Hispanica (1900), t. I; ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca Hispanica (1902), t. XII; (Celestina), ed. con introducción de M. Menéndez y Pelayo, Vigo, 1899-1900, 2 vols.; facsímile de la primera ed. conocida, por The Hispanic Society, New-York, 1909; ed. con notas, J. Cejador, en la colección de Clásicos Castellanos, Madrid, 1913. Consúltense: R. Foulché-Delbosc, Observations sur la Célestine (I y II), en Revue Hispanique (1900 y 1902), t. VII, págs. 28-80 y 510, y t. IX, págs. 171-199; R. Foulché-Delbosc, recensión de la ed. de Vigo, en Revue Hispanique (1900), t. VII, págs. 539-546; K. Haebler, Bemerkungen zur Celestina, en Revue Hispanique (1902), t. IX, págs. 139-170; H. Warner Allen, Celestina [reimpr. de la trad. inglesa de J. Mabbe], London, s. f. [con buena introducción]; A. Bonilla y San Martín, Antecedentes del tipo celestinesco en la literatura latina, en Revue Hispanique (1906), t. XV, págs. 372-386; R. Jorge, La Celestina, en Amato Lusitano, Madrid, 1908; M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, t. III, páginas I-CLIX; M. Serrano y Sanz, Noticias biográficas de Fernando de Rojas, en Revista de Archivos, etc. (1902), t. VI, págs. 245-299.
=479.= Año 1499. Hermano en religión de fray Íñigo y hasta en la sencillez y piadosa devoción y no menos en el apego al arte popular, fué FRAY AMBROSIO MONTESINO, aunque principalmente hizo en la prosa lo que fray Íñigo en el verso. Así la Orden franciscana puede gloriarse de estos dos hijos, á quienes la literatura castellana debe más de lo que comúnmente se piensa. Nació en Huete, fué Obispo de Cerdeña y muy favorecido de la Reina Católica, á cuya petición tradujo el Vita Christi del cartujano de Strasburgo Landulfo de Sajonia, llamado comúnmente El Cartujano, historia de la vida de Cristo según los Evangelios, comentariada con doctrinas de los Padres de la Iglesia y propias consideraciones. La traducción es dechado de prosa castellana y fué el libro devoto del beato Juan de Ávila, de Santa Teresa, de todo el siglo XVI, y muy aprovechado de los predicadores. Por orden del Rey Católico retocó una antigua versión de los Evangelios, Epístolas. Lecciones y prophecias, que la sancta Iglesia canta, "monumento del lenguaje castizo español" al decir de Mayáns (Orador Christiano). Recogida por la Inquisición, como todas las versiones de la Escritura, volvió á imprimirse en 1586, pero modernizándole el lenguaje fray Román de Vallecillo, Medina. Inéditas quedaron las Meditaciones de San Agustín, que también tradujo; además compiló un Breviario de la Inmaculada Concepción, para las religiosas de su Orden.
Su Cancionero es de versos devotos para los Reyes Católicos y principales personajes de la corte, á cuyas instancias los compuso, sencillos y llanos y más de predicador que de poeta, como de la escuela franciscana del siglo XIII, y particularmente del Beato Jacopone de Todi, cuyos Cantos espirituales tenía bien leídos y á quien se parece en el enérgico realismo de pinturas satíricas y en los diálogos de Navidad, compuestos para conventos de monjas, como los de Gómez Manrique. Tomó mucho del pueblo, ya en versos, ya en músicas, pues casi todas las poesías breves se hicieron para ser cantadas "al son" de otras profanas que corrían en boca de todo el mundo, algunas de las cuales se hallan en el Cancionero Musical de Barbieri. Hay, además, en el de Montesino, ocho romances impresos en líneas largas como versos de 16 sílabas, que fué su primitiva forma; todos, menos uno, espirituales, pero rezumando todavía el espíritu de la poesía heroica, con su brío y concisión. El romance acaba de llegar todavía calentito á los libros desde el horno popular, donde sabe Dios cuándo se había cocido. Fué fray Ambrosio Montesino el poeta más valido de la Reina Católica y por su encargo escribió los últimos versos que ella pudo leer; fué de los primeros que supieron aprovecharse de la vena popular, infundiéndola en la poesía y en la prosa religiosa y mística, que ya no había de perder desde entonces este sabor en España, sirviendo de contrapeso al clasicismo erudito, maravillosamente casadas entrambas tendencias en nuestros grandes místicos del siglo XVI.
=480.= "Obispo de Cerdeña", se lee en la edición de Toledo, 1527, de su Cancionero. El Vita Christi cartuxano romançada fué magníficamente impreso á costa de Cisneros, inaugurando con él la tipografía de Alcalá, en cuatro volúmenes en folio; al fin del primero se lee: "en la muy noble villa de Alcalá d'henares | a xxvij días del mes de Hebrero del año de nra. reparacion de mill y quinientos y tres". Los tomos II y III llevan la misma fecha; el IV, en algunos ejemplares, lleva la de 1502, de modo que debió de haber dos ediciones. (Catalina García, Ensayo de una Tipografía Complutense, Madrid, 1889). De las notas finales de estos tomos se saca que fray Ambrosio dióse á esta traducción en Huete, "cibdad de su nacimiento é naturaleza, XXIX dias del mes de noviembre año de la natividad del señor de mil y quatrocientos y noventa y nueve años", y que acabó la primera parte aquel mismo año en la villa de Cifuentes. En 1446 había sido traducida esta obra en portugués por fray Bernardo de Alcobaza, cisterciense, y en 1495, Lisboa, se imprimió en cuatro tomos en folio, probablemente, la misma, según cree M. Pelayo. No se confunda el Vita Christi del Cartujano con otras obras del mismo título y asunto, como la del catalán fray Francisco Eximenis, obispo de Elna, la cual hizo traducir al castellano con adiciones fray Hernando de Talavera, y pasa por el primer libro impreso en Granada: Primer volumen de Vita Xpī de fray Francisco Ximenes, corregido y añadido por el arzobispo de Granada, y hizole 1496. Otra Vita Christi, rarísima, es de la abadesa de la Trinidad, sor Isabel de Villena (en el siglo doña Leonor Manuel de Villena, hija natural del famoso marqués don Enrique), Valencia, 1497. Los diversos volúmenes del Cartujano, de Montesino, fueron varias veces reimpresos, casi siempre en Sevilla, 1520, 1531, 1537, 1543, 1544, 1551..., 1627. Evangelios, Epístolas, Lecciones y Prophecias, que la sancta Iglesia canta en la Missa por todo el año. Va al principio una espiritual consideracion en los passos de la Missa, y significaciones de los Mysterios della. Con los siete Psalmos y la Missa de N. S.ª, Toledo, 1512, 1532, 1535; Sevilla, 1540; Amberes, 1544; Zaragoza, 1555; Medina, 1586. En la epístola prohemial se dice: "La cual obra vuestra Alteza mandó á mí su más leal y antiguo predicador y siervo reformar, restaurar y reduzir á la verdadera interpretacion é integridad della segun el romance de Castilla, porque estaba muy corrompida, confusa e disforme: así por la impropiedad y torpedad de los vocablos que tenía, como por la confusion y escuridad de las sentencias". Las Meditaciones de San Agustín se guardan en la Biblioteca de la Historia (colección Salazar). Del Cancionero de diversas obras de nuevo trobadas hay seis ediciones por lo menos, Toledo, 1508, 1520, 1527, 1537; Sevilla, 1537; Toledo, 1547. Breviario de la Inmaculada Concepcion de la Virgen, Toledo, 1508. Una noticia bibliográfica del Cancionero (ed. 1527) y de otros dos rarísimos libros se halla en el Bulletin du Bibliophile, de Techener, París, 1844, págs. 1157-1161, por A. Jubinal, notando las reminiscencias de canciones populares que tiene. Los Cantos espirituales, del Beato Jacopone debió de conocerlos en su original, pues no fueron trasladados al castellano hasta 1586.
Ambrosio Montesino. Cancionero de diversas obras de nuevo trovadas, etc., Bibl. de Aut. Esp., t. XXXV.
=481.= Año 1499. GARCI SÁNCHEZ DE BADAJOZ (1460?-1526?), nació en Écija, oriundo acaso de Badajoz, tal vez de la familia del dramaturgo Diego Sánchez de Badajoz, de principios del siglo XVI, cuya Recopilación en metro ha exhumado Barrantes. Dicen que perdió el juicio (hacia 1525) por la pasión amorosa con que amó á una su prima, habiendo antes sido muy gentil y discreto cortesano, celebrado por su lindo humor y agudos dichos. Las Liciones de Job apropiadas á las pasiones de amor escandalizaron á los moralistas y fueron expurgadas por la Inquisición del Cancionero general, aunque esto de mezclar lo sagrado con lo profano fué abuso de no pocos poetas cortesanos de los siglos XV y XVI, y no sólo es sacrílego, pero feo y antiestético, como lo hemos visto hacer modernamente en algunos teatros ó teatrillos madrileños, sino que los antiguos lo hacían con la mejor fe del mundo buscando la originalidad, y los modernos buscando la originalidad y acoceada la fe y aun todos los respetos á los que la conservan y volviendo al revés la historia y manchando los personajes más puros de la Escritura. Alegoría dantesca es el Infierno de Amor, hecha de retazos de canciones enamoradas, debidas á otros trovadores que allí cantan sus cuitas. En el Sueño y en el romance Caminando por mis males hay cierto sentimentalismo melancólico y vago, poco común en la poesía lírica castellana. Donaire y soltura tienen sus reqüestas, canciones, villancicos, dezires. Herrera, en sus Anotaciones á Garcilaso, celebra las Lamentaciones de amores, hechas en el metro de las Coplas de Jorge Manrique. Juan de Valdés, en el Diálogo de la lengua, alaba su estilo y Lope de Vega, en el prólogo del Isidro, dice: "¿Qué cosa se iguala á una redondilla de Garci Sánchez ó de don Diego de Mendoza?". Según fray Jerónimo Román (Repúblicas del mundo, Medina, 1575, pte. 2. f. 236), su "ingenio en vihuela no lo pudo haber mejor en tiempo de los Reyes Católicos, y así, dándose mucho á amar y querer y á la música, perdió el juicio".
=482.= En un cuento de Juan Alonso Aragonés y en El Diablo Cojuelo se dice que era ecijano. En el segundo: "De aquí fué Garci Sánchez de Badajoz, aquel insigne poeta castellano". En La Celestial Jerarquía é Infernal Labirinto: "Las cosas de la Sagrada Escriptura profanaba trayéndolas á su vano amor ó más verdaderamente furioso desatino, como paresce en las Liciones suyas de Job por él trovadas... Pues por estos desatinos está loco en cadenas, al cual nuestro Señor con misericordia le privó de aquello que con su franca largueza le había comunicado". De sus agudezas se leen dos en las de Juan Aragonés, que acompañan al Sobremesa y alivio de caminantes, de Juan de Timoneda en algunas ediciones, y otro en el Libro de chistes, de Luis de Pinedo (Liber facetiarum et similitudinum Ludovici de Pinedo et aliorum, Ms. de la Nacional, publicado por Paz y Meliá en Sales Españolas, Madrid, 1890, pág. 295). En el mismo Timoneda (parte 1.ª, cuento 55) se atribuye á "un caballero muy enamorado y grande poeta", y además se cuenta otro chiste (parte 1.ª, cuento 83), y otro en Quien ama no haga fieros, de Lope de Vega. Los versos de Garci Sánchez se hallan parte en el Cancionero general, en el Cancionero de Romances y en pliegos sueltos. Consúltense: E. Cotarelo y Mori, Estudios de historia literaria, Madrid, 1901, págs. 33-52; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Revista crítica, etc. (abril, 1897), págs. 114-133; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. VI, págs. CCCVI-CCCXXI.
=483.= Año 1499. DIEGO GUILLÉN DE ÁVILA, donde sin duda nació, fué hijo del trovador Pero Guillén de Segovia, se crió en el palacio arzobispal de Toledo, estuvo en Roma con un sobrino del arzobispo D. Alonso Carrillo y protegido por el cardenal Ursino, fué nombrado canónigo de Palencia, aunque no residió allí mucho tiempo. Tradujo á Frontino y los libros de Hermes Trismegisto y compuso en verso el Panegírico de la Reina Católica (1499), y el Panegírico de don Alonso Carrillo, en coplas de arte mayor y con la alegoría dantesca, la erudición, y aun latinismos de Juan de Mena.
Los cuatro libros de Sexto Julio Frontino, Consul Romano. De los ejemplos, consejos y avisos de la guerra, Salamanca, 1516. La traducción de Hermes, hecha en 1487 sobre la versión latina de Marsilio Ficino, fué enviada á Juan de Segura el mismo año y hay un ejemplar en la Biblioteca de El Escorial. Panegirico compuesto por Diego Guillén de Ávila en alabança de la más catholica Princesa y más gloriosa reyna de todas las reynas, la reyna doña Isabel, nuestra señora que santa gloria aya, é á su alteza dirigida. Ε otra obra compuesta por el mismo Diego Guillén en loor del reverendissimo señor don Alonso Carrillo, arzobispo de Toledo, que aya santa gloria, Salamanca, 1507; Valladolid, 1509. Atribúyesele también una Égloga interlocutoria, graciosa y por gentil estilo nuevamente trobada por Diego de Ávila, dirigida al Gran Capitán, Alcalá, 1511. No se conoce el autor de esta obrita, de la escuela de Enzina, reimpresa en el Criticón, de Gallardo.
=484.= En 1499 PEDRO PINTOR, valentino, médico y familiar de Alejandro VI, publicó Aggregator Sententiarum Doctorum omnium de praeservatione et curatione pestilentiae, Roma; tiene dos capítulos importantes "de morbo foedo".
En 1499 se publicó el Tractado de la vida y estado de la perfección, anónimo, Salamanca.
En 1499 GUILLERMO DE PERALTA publicó Doctrina de religiosos, Pamplona.
En 1499 FRAY GAUBERTO FABRICIO DE VAGAD, monje bernardo, publicó la Crónica de Aragón, Zaragoza. Consúltense: Nicol. Antonio, Bibl. His. vet., t. II, l. X, c. XV, núm. 849; Méndez, pág. 146, núm. 25; Latassa, Bibl. ant., t. II, pág. 348; De La Serna, Santander, t. III, página 411; Hain, núm. 15.758; Bibliogr. zarag. del siglo XV, pág. 155.
En 1499 FRAY ALONSO DE FUENTIDUEÑA, franciscano, publicó Título Virginal de N. Señora, Pamplona.
En 1499 se tradujo del francés, en que la había compuesto FELIPE CAMUS, é impreso el año de 1492 en Ginebra (Revue Hisp.), la Historia de los nobles caualleros Oliueros de Castilla y Artus dalgarbe, Burgos; reproducida por Huntington en 1902; Valladolid, 1504; Valencia, 1505; Sevilla, 1507, 1509, 1510, 1544; Burgos, 1554; Alcalá, 1604; Madrid, 1735. La Historia de los nobles cavalleros Oliveros de Castilla y Artus dalgarbe, Burgos, 1499 [facsímile por Archer M. Huntington, New York, 1902]; ed. A. Bonilla y San Martín, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XI. Consúltese: R. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique (1902), t. IX, Págs. 587-595.
=485.= JUAN FERNÁNDEZ DE CONSTANTINA, vecino de Bélmez, copiló el hoy rarísimo Cancionero llamado Guirlanda Esmaltada de galanes y eloquentes dezires de diversos autores, que tuvo á la vista Hernando del Castillo para el suyo, impreso en 1511. Prepara edición de aquel Cancionero la Sociedad de Bibliófilos Madrileños.
JOAN ESCRIVÁ, poeta valenciano y embajador de los Reyes Católicos cerca la Santa Sede desde 1497, versificó desde 1490 en valenciano, y con delicadeza y aun sentimiento en castellano. Suya es la célebre poesía _Ven, muerte, tan escondida_, que citó Cervantes (Quijote, II, 38) y Calderón (El mayor monstruo los zelos, 3, 11) y glosó Lope de Vega. Diálogo en prosa y verso, que huele á drama, es el de Una quexa que da de su amiga ante el dios de Amor. En el Cancionero general hay 28 composiciones suyas.
En los últimos años del siglo XV imprimió el bachiller ALONSO SPAÑON la Introducción muy util é breve de canto llano. De anónimo es el Arte de canto llano, de la misma época. De fines del siglo XV fué el jurisconsulto zaragozano PEDRO DE LA CABALLERÍA, de los que recopilaron las costumbres de Aragón, complemento de sus fueros; tuvo cargos reales y asistió á las bodas de los Reyes Católicos. Zelus Christi contra judaeos, Sarracenos et Infidelis, Venecia, 1592 (véase núm. 360). Anónimo: Libro de los pensamientos variables. Á fines del siglo XV FRAY GONZALO DE FRÍAS, jerónimo del Parral: Philosophia, Ethica, Politica et Oeconomica. Sermones, 2 vols. Super cantica Salomonis. Epistolae. Historia fundationis monasterii S. Hieronymi Granatensis.
FRAY GUILLERMO GORRIS, franciscano, aragonés, antes de 1500 escribió Scotus Pauperum.
=486.= Conviene acabar el siglo XV hablando del Romancero. En el siglo XV comienzan á citar los eruditos y á recoger los romances anónimos populares y aun á refundirlos, después de tantos siglos en que los habían tenido por cosa vil de la plebe, indigna de escribirse. "Ínfimos son aquéllos", decía á mediados del mismo siglo XV Santillana, "que sin ningún orden, regla ni cuento façen estos romances e cantares, de que las gentes de baxa é servil condicion se alegran". Argote de Molina nos dice (discurso, Conde Lucanor, edic. 1575, fols. 92-93) que en el Cancionero del infante D. Juan Manuel (fallecido en 1347), que poseyó y pensó publicar, había romances. Hemos hallado versos del pie de romance en el Mio Cid y en los primeros monumentos castellanos y hemos visto que este metro, el verdaderamente nacional, fué antiquísimo en España, nacido con el mismo idioma, llamado también romance, como derivado por el pueblo del trocaico tetrámetro latino. Los romances viejos son los que se trasmitieron por tradición oral y fueron después recogidos y publicados en pliegos sueltos desde la primera mitad del siglo XVI y en los Cancioneros, enteramente populares y anónimos, en tono sencillo, pero enérgico y hasta dramático. Después, en el siglo XVI, los eruditos compusieron otros, sacándolos de las Crónicas é imitando á los viejos, aunque más prolijos y secos que realmente poéticos: son los que suelen llamarse eruditos ó antiguos. Finalmente, los grandes poetas, sobre todo de comienzos del siglo XVII, hicieron los artísticos, como Góngora y Quevedo, sin imitar los viejos, aunque tomándoles algunos giros, puliendo el metro y adornándolos con todas las galas poéticas de forma que supieron, pero que ya no cantaban tanto la patria, como los alardes de su propio ingenio. Lo que antiguamente era pueblo español se había desmembrado en personas y vulgo, y así el vulgo, como contrapuesto al resto de la sociedad, ya no pudo cantar romances populares, sino vulgares, mientras los artistas entonaban los suyos, ni vulgares ni populares, sino individuales.
Los viejos los clasifica M. Pelayo según su asunto: I. Históricos: 1. Sobre el rey don Rodrigo y la pérdida de España. 2. Sobre Bernardo del Carpio. 3. Sobre Fernán González y sus sucesores. 4. Sobre los Infantes de Lara. 5. Sobre el Cid. 6. Sobre episodios históricos españoles. 7. Sobre el rey don Pedro. 8. Fronterizos.--II. Del ciclo carolingio.--III. Del ciclo bretón--IV. Novelescos.--V. Líricos puramente.
Los romances moriscos se compusieron por nuestros poetas á fines del siglo XVI y comienzos del XVII y aluden á la guerra de Granada, todos inventados, pero remedando no sin gracia y color los viejos fronterizos. Los de germanía son los de rufianes y ladrones de la misma época, como las jácaras. Hiciéronse también literarios, religiosos, morales, filosóficos. Los vulgares y posteriores á la época clásica se hicieron y hacen acerca de todo linaje de asuntos. Los románticos eruditos del siglo XIX los hicieron de leyendas preciosísimos, como el Duque de Rivas, Zorrilla, etc.
Toda la vida española se halla en el Romancero. Nacido del pueblo y despreciado por muchos siglos, vino á ser desde el XV la poesía, no sólo popular, como antes, sino también erudita, la más nacional y propia de nuestro idioma y del espíritu español. El Romancero es acaso el monumento más grandioso de la literatura castellana, y el hecho de haberlo sacado el arte de entre las gentes del pueblo, es quizá el más trascendental de su historia. Este acontecimiento, que enlaza y aúna lo popular con lo erudito en esta época de pujante nacionalidad, debiera haber sucedido en el siglo XII; perdiéndose así varios siglos de épica verdaderamente nacional por haber preferido los poetas eruditos de entonces el espíritu eclesiástico-francés al espíritu popular español.
=487.= La épica popular castellana, ó mejor digamos española, pues brotó en toda la Península, sube á flor de la literatura erudita ó escrita en el siglo XV. Parece brotar como por ensalmo, repentinamente, esto es, les da á los eruditos por sacarla del pueblo y llevarla á sus escritos, tan elegante en su ligero ropaje, tan acabada en sus sencillos contornos, tan concisa en pinceladas, tan musical en dejos, que bien se echa de ver llevaba muchos años de vida lozana, aunque menospreciada por los pendolistas. No era, con todo, ese menosprecio para estar enteramente encubierta, y así es sobremanera extraño que entre los eruditos corra por cosa asentada que su nacimiento no ha de ponerse más que en el mismo siglo XV ó poco antes. La épica de que hablo es el famoso Romancero. Desde que en el siglo XV se pusieron romances por escrito no han acabado de ponerse hasta el día de hoy, componiéndolos lo mismo la gente de letras que el pueblo sin ellas. Un tomo entero ha publicado Menéndez y Pelayo de romances recogidos en estos últimos tiempos en todas las provincias de España y entre los judíos españoles de Oriente; otros tomos se van publicando nuevos aún de romances americanos. Y eso que todos ellos son de asuntos antiguos, algunos antiquísimos, dejando como cosa sabida los que se cantan por ahí flamantes y recién sacados del horno sobre asuntos de nuestros mismos días. Así como se escriben y cantan romances hace cinco siglos, así se cantaron entre el pueblo muchos siglos antes, sin que se escribieran. No parece sino que para algunos autores no hay literatura mientras no se escribe, como mientras no se escribe, paréceles á los mismos que no hay lenguaje. Por no haberse escrito el castellano hasta el siglo XII se dan á entender que en el siglo XII ó poco antes nació el castellano. Pero el castellano vivió muchos siglos sin escribirse, y sin escribirse vivió otros tantos el romancero. Vimos, efectivamente, que la primera manifestación de la literatura escrita en castellano en el siglo XII fué la épica, que por imitar á los franceses pusieron en verso alejandrino y en otros metros franceses nuestros eruditos de entonces, que eran los clérigos; pero que esa épica la sacaron del pueblo, que no hicieron más que mudarle el metro y escribirla y luego desvirtuarla y echarla á perder por abandonar otra vez la musa popular y darse á asuntos latino-eclesiásticos. Vimos cómo aquella épica popular debía de cantarse en pie de romance, puesto que luchan los escritores por despegarse de este metro español y atenerse á los metros extraños y se les escapan no pocos versos de pie de romance: quiere decir que la épica popular en el siglo XII y aun mucho antes era el romancero, el mismo romancero que pasó á la literatura escrita en el siglo XV. Dígase, en hora buena, que no se hallan romances escritos hasta el siglo XV; pero añádase que en el metro del romance cantaban los juglares la epopeya castellana desde antes del siglo XII, y esto en trozos como los que hallamos en Mio Cid y en las Crónicas, lo cual es lo mismo que decir que desde antes del siglo XII lo que cantaban los juglares eran verdaderos romances, que el romancero vivía en España desde que hubo juglares. ¿Desde cuándo? Desde que el pueblo, autor del pie de romance, cantaba en mal latín y verdadero castellano versos trocaicos tetrámetros acataléticos con rima, como los que San Agustín hizo entre los siglos IV y V en latín, el más allegado al romance popular de África. Porque después de muerto del todo el latín, no iba el pueblo á sacar ese metro de los tratadistas latinos de métrica. Y que fué obra popular y no erudita es tan manifiesto, que jamás los eruditos compusieron versos trocaicos de ese metro hasta que los tomaron del pueblo, y eso á desgana, como el autor de Mio Cid, que le salen sin querer, antes pretendiendo hacer sólo versos franceses de ritmo yámbico, que era el ritmo eclesiástico. Hay que hacer hincapié en este punto. El ritmo eclesiástico y por consiguiente erudito, fué el yámbico, y ese mismo fué el ritmo nacional francés, por ser el cortado conforme á aquel idioma; el ritmo trocaico fué el nacional y puramente popular español, desconocido ó menospreciado por los clérigos españoles, pero que venció y se lo llevó todo de calle á fines del siglo XV, sepultando para siempre los metros eruditos de origen extraño, como suele quedar vencedor y dueño del campo, tarde ó temprano, todo lo que es popular, porque, por serlo, es lo nacional, lo natural y nacido en el pueblo y nación.
No hay duda que entre los romances del siglo XV los más populares, nacionales y acabados son los romances fronterizos, los que cantaban las hazañas guerreras nacionales. Ahora bien, ¿qué es eso, sino la misma épica castellana cantada por los juglares de los siglos XI y XII en sus cantares de gesta y que aparece de repente en los primeros escritos, en el Cantar de Mio Cid? Bien se ve, pues, que el romancero es continuación de los cantares de gesta: no retazos de las gestas antiguas, sino las mismas gestas del siglo XV, de manera que las gestas de los siglos XI y XII eran tan romances como los del siglo XV. Del caos métrico del Mio Cid no nació el romance, como quiso Menéndez y Pelayo; aquel caos es fruto de la lucha entre el romance popular de entonces y el alejandrino erudito, además de la torpeza de los copistas, que acabaron de hacer verdadero caos la métrica de aquel cantar. Los eruditos que en el siglo XVI hacían "sus romances nuevos sacados de crónicas", á imitación de los viejos, fueron muchas veces no más que refundidores de su prosa en los romances primitivos que les habían servido de originales, como dice Wolf (Introd. Primav. y flor de romances). Tan claro es y tan averiguado, aun por los autores del siglo XVI, que los romances se habían cantado antes del siglo XII y que estaban prosificados por decirlo así en las Crónicas, que comienzan á escribirse en aquel siglo.
=488.= Según una teoría de M. Pidal, los cantares de gesta, compuestos originariamente para la aristocracia, pasaron, en la época de su decadencia, de los castillos á la plaza pública. El recitado de esos largos poemas gustó de manera al pueblo, que reteniendo éste algunos trozos sueltos, recitados ante él por los juglares, creó espontánea y colectivamente los romances. Este cambio comenzaría en el siglo XIV y los más antiguos romances no serían más que retazos más ó menos modificados de las últimas canciones de gesta. Á la par, los juglares fueron haciéndolos en la misma guerra con los moros, y esos son los romances fronterizos. Esta manera de discurrir es contraria á lo que la historia de la literatura nos enseña que ha sucedido en todas partes. Los géneros literarios, la literatura, cualquiera que sea, nunca bajó de la aristocracia al pueblo, antes siempre subió del pueblo á las clases elevadas y eruditas. Tal sucedió en Grecia, en España, en todas partes. Literatura nacida en las altas capas sociales jamás penetró en el pueblo: ejemplo vivo tenemos en la literatura romana, que, por haber llegado de Grecia á las personas cultas, jamás llegó á ser popular. En cambio, el pueblo romano conservó siempre su literatura propia, y, muerta la helénico-erudita, subió á lo alto, á los eruditos y sociedad culta en todas las naciones románicas. Los gustos del pueblo y los de la aristocracia son opuestos. Además, el arte que nace entre eruditos, á causa de ser obra individual, por grande que sea el ingenio que la labre, es infecunda; la fecundidad es propia de lo inconsciente, del pueblo, lo mismo en los idiomas que en la literatura, que, al fin y al cabo, es una hijuela del idioma, la gran creación artística popular, social, en la cual no tiene el menor poder el individuo como tal. Ya he tratado este punto, y cuanto á las gestas y á los romances, harto queda probado que son una misma épica popular, sacadas aquéllas del pueblo en los siglos XII y XIII, y éstos en el XV. Cuanto á los fronterizos, ha probado Foulché-Delbosc que los escogidos por M. Pidal no son, como él necesitaba lo fueran, contemporáneos de los acontecimientos que cantan, pues dichos acontecimientos son imaginarios. Ni siquiera se inspiraron algunos romances en las gestas de la decadencia, sino en otros tan populares como ellos y más antiguos, de los cuales son, en cambio, eco las mismas gestas. La épica ni la lírica popular no deben nada á la literatura erudita, antes la épica y la lírica de los eruditos nacieron de la épica y lírica popular. Es imposible que una gesta se transforme en un romance por medio de la transmisión oral; tan imposible como que el metro yámbico alejandrino se transforme en el trocaico del pie de romance.
Vuelvo, pues, á la doctrina de Durán y Wolf: "los primitivos ensayos de la poesía castellana vulgar debieron ser los romances"; "es un axioma, ahora generalmente reconocido en la historia literaria, que en el desarrollo espontáneo y natural de toda literatura verdaderamente nacional--y la española es nacional, y muy nacional--siempre precede la poesía á la prosa, la poesía popular á la artística, y en la poesía popular, la épica ó lírico-épica á la lírica pura" (Wolf, Primavera y flor de romances, introd.).
=489.= Siendo populares y anónimos los romances, no es fácil saber la época en que se hicieron. Los tres más de antiguo conocidos son de Rodríguez de la Cámara, de hacia el año 1440; pero aquel poeta no hizo más que refundirlos. Otros dos se atribuyen á Carvajal en el Cancionero de Stúñiga, y una de las composiciones del mismo Carvajal (Retrayda esta la reyna) fué escrito el 1442. El Cancionero espiritual, de fray Ambrosio Montesino (1508), trae un romance sobre la muerte de Alfonso de Portugal, yerno de los Reyes Católicos (1491), y así debió componerse entre 1491 y 1508. Los más antiguos romances se hallan en el Cancionero, de Fernández de Constantina (véase nuestro núm. 485), en el Cancionero general, de Hernando del Castillo (1511), y en pliegos sueltos, impresos en la primera mitad del siglo XVI. Las primeras colecciones son dos ediciones de Amberes: una sin fecha, otra de 1550, del Cancionero de romances, publicado por Martín Nucio, y la Silva de romances, de Esteban de Nágera, impresa en Zaragoza en 1550. Este mismo año Alonso de Fuentes publicó en Sevilla Quarenta cantos de diversas y peregrinas historias, y un Romancero, de Lorenzo de Sepúlveda, vió la luz en Amberes el 1551 (otra edición, 1556): los romances de estas dos colecciones son imitaciones de los romances viejos, hechas por eruditos, como el amigo de Sepúlveda, el "Caballero Cesáreo", que se cree ser Pero Mexía, de la corte de Carlos V. El Cancionero de 1555 es el mismo de Amberes sin fecha, pero "corregido y aumentado". En 1572-1573 se publicó la Rosa de Romances, de Timoneda; en 1583, el Cancionero de Padilla, Madrid.
El Romancero general (1600-1605 y 1604-1614) no contiene más que romances de poetas eruditos del siglo XVI. Primavera y flor de los mejores romances, por Pedro Arias Pérez, Madrid, 1621.
Por este tiempo se componen romanceros particulares, esto es, sobre asuntos ó personas particulares: _Romancero de los doce Pares de Francia_, por López de Tortajada, 1608; _Romancero de Germania_, por Hidalgo, 1609; Romancero del Cid, por Escobar, 1612; Romancero de los Infantes de Lara, por Metge, 1626.
En el siglo XIX se imprimen las colecciones, sacadas de los antiguos Cancioneros y Romanceros: Silva, de Jacobo Grimm, Viena, 1815; Sammlung, de Depping, Leipzig, 1817; Romancero general, de Agustín Durán, Madrid, 1849-1851, ts. X y XVI de la Bibl. de Aut. Esp.; Primavera y flor de romances, de F. Wolf y C. Hofmann, Berlín, 1856; Antología de poetas líricos, ts. VIII, IX, Χ, XI y XII, Madrid, 1899-1906, de Menéndez y Pelayo.
=490.= Conocido es el juicio que de los romances escribió Hegel en su Estética: "Los romances son un collar de perlas; cada cuadro particular es acabado y completo en sí mismo, y, al propio tiempo, estos cantos forman un conjunto armónico. Están concebidos en el sentido y en el espíritu de la caballería, pero interpretada conforme al genio nacional de los españoles. El fondo es rico y lleno de interés. Los motivos poéticos se fundan en el amor, en el matrimonio, en la familia, en el honor, en la gloria del rey y, sobre todo, en la lucha de los cristianos contra los sarracenos. Pero el conjunto es tan épico, tan plástico, que la realidad histórica se presenta á nuestros ojos en su significación más elevada y pura, lo cual no excluye una gran riqueza en la pintura de las más brillantes proezas. Todo esto forma una tan bella y graciosa corona poética, que nosotros los modernos podemos oponerla audazmente á lo más bello que produjo la clásica antigüedad". (Esthétique, traduction française par Ch. Bénard, 2.ª edición. 1875. Tomo II, pág. 397).
El Romancero es un monumento histórico maravillosamente rico de la vida interna, de las costumbres, del alma española, con todas las mudanzas que en ella han ido poniendo los tiempos y con lo sustancial é inmutable de sus cualidades de raza, de sus vicios como de sus virtudes. Ninguna literatura nos ofrece obra tan trascendental, por los siglos que abraza y la variedad que muestra en todo linaje de sentimientos, acontecimientos, tonos y colores, y por lo que ha influido en las demás obras literarias de España y de fuera de España. Las Crónicas, las Historias de Ocampo y Mariana llenas están de sus ecos. La novela y el teatro se han alimentado de él desde que nacieron en toda Europa y sobre todo en España. Á su importancia responde el sinfín de trabajos que sobre él se han hecho en todas las naciones de Europa. ¡Qué hubiera sido, si en vez de menospreciar los romances populares primitivos, los hubieran recogido é imitado los literatos antes del siglo XV!
=491.= Romances. Primavera y Flor de romances, ed. F. J. Wolf y C. Hofmann, Berlín, 1856; reimpr. con adiciones por M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., ts. VII á X; Romancero general ó Colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII, ed. A. Durán, Bibl. de Aut. Esp., ts. X y XVI; Romancero general [facsímile de la ed. de 1600, por Archer M. Huntington], New-York, 1904; N. Alonso Cortés: Romances populares de Castilla, Valladolid, 1906; Romancero judeo-español, ed. R. Gil, Madrid, 1911. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Tratado de los romances viejos, en Antología de poetas líricos, etc., ts. XI y XII; M. Milá y Fontanals, De la poesía heroico-popular castellana, Barcelona, 1874; R. Menéndez Pidal, Catálogo del romancero judío-español, en Cultura española (1906), págs. 1045-1077; R. Menéndez Pidal, El Romancero español, The Hispanic Society, New-York, 1910; R. Menéndez Pidal, L'Epopée castillane à travers la littérature espagnole, París, 1910; F. Wolf, Ueber die Romanzen-poesie der Spanier, en Studien, págs. 303-354; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Romanzenstudien, en Zeitschrift für romanische Philologie (1902), t. XVI, págs. 40-89; E. Teza, Dai romanze di Castiglia, Venecia, 1895; V. A. Huber, De primitiva cantilenarum popularium epicarum (vulgo romances) apud hispanos forma, Berlín, 1844; R. Foulché-Delbosc, Essai sur les origines du Romancero, Prélude, París, 1912; R. Menéndez Pidal, Revista de libros, 1914, marzo.
=492.= Año 1500. JUAN SOBRARIAS SEGUNDO nació en Alcañiz, no se sabe cuándo, hacia el 1460; pasó á Italia, donde se perfeccionó en las Humanidades y Medicina en el Colegio de Bolonia; se dió á conocer como poeta lírico latino y se graduó en Letras y Medicina. Volvió á Alcañiz y Zaragoza el 1502. En 1504 el Rey Católico le armó caballero. Explicó Humanidades en Zaragoza desde 1508; en 1515 estaba en Alcañiz enseñándolas; allí murió en 1528. Escribió en latín Libellus carminum, 1506. Paschale Sedulii cum commento (1500). Michaelis Verini disticha (1503). Panegyricum carmen Ferdinandi Regis (1511). Oratio de laudibus Alcagnitii (1506). Publii Maronis opera (1513). De divi Adriani VI ad pontificatum divina electione (1522), todas ediciones primeras de Zaragoza.
En 1500 GÓMEZ GARCÍA, presbítero toledano, publicó el Carro de dos vidas... vida actiua e vida contemplatiua, Sevilla. Lamedor espiritual y algunos discursos devotos, Sevilla, 1516.
Hacia 1500 FRAY GONZALO DE ARREDONDO Y ALVARADO, benedictino de Arlanza, cronista regio, escribió Historia del Conde Fernán González (Ms.). Castillo inexpugnable de la Fe, Burgos, 1528, 1564.
En 1500 EVIA publicó Exercitatorio de la vida espiritual, Monserrat.
En 1500 JUAN DE LA COSA, de Santoña, compañero de Colón, publicó Carta de marear de las Indias (véase Humboldt, Examen Crítico de la Historia de la Geografía del Nuevo Continente). Tractatus Arithmeticae Practicae qui dicitur Algorismus, 1505. Spherae Mundi Commentarium, 1508. Cursus quatuor mathematicarum artium liberalium, 1516. Vid. Enrique de Leguina: Juan de la Cosa (Madrid).
En 1500 JERÓNIMO PARDO, nominalista de los bárbaros de París, publicó Medulla Dialectices, París.
HERNANDO DE BAEZA, á quien trató en Alcaudete el Rey Chico de Granada en 1483, estuvo en aquella ciudad llamado por él, cuando se alzó el pueblo en favor de Boabdil, sirviéndole de intérprete y mediador con los Reyes Católicos; escribió bastante después, allí mismo avecindado, ya entrado el siglo XVI, muriendo antes de acabarla, una Relación de los últimos tiempos del reino de Granada, que se conserva en dos Ms.: uno en El Escorial, con la Crónica de los Reyes Cat., de Pulgar, y otro en la bibl. del Duque de Osuna. Fué publicada por los Bibliófilos Españoles, Madrid, 1868, con otra relación de la batalla de Lucena y prisión del Rey Chico, cuyas dos copias ms. están en la Academia de la Historia.
=493.= Año 1501. El R. M. PEDRO SÁNCHEZ CIRUELO (1470-1550), oriundo de Molina de Aragón, nacido en Daroca el 1470, estudió en Salamanca y París, donde estuvo diez años, volviendo á España el 1509. Obtuvo, en 1510, beca en el colegio de San Ildefonso, de la Universidad de Alcalá, habiendo sido elegido por el rector, desempeñando la cátedra de Prima de Santo Tomás, y acaso la de Matemáticas. Fué canónigo de Alcalá, magistral de Segovia y Salamanca. Recusado por su corta-talla para maestro del príncipe don Felipe por los cortesanos, iba propuesto en 1534 en primer lugar. Insigne en Teología, Filosofía, Matemáticas y erudición, murió en 1550. Arte de bien confesar y de bien oyr confessiones, Zaragoza, 1501; Alcalá, 1524; Toledo, 1525; Zaragoza, 1541; Alcalá, 1543; Medina, 1544; Sevilla, 1544; Zaragoza, 1546; Medina, 1546 y 1548. Hexameron teologal sobre el regimiento medicinal contra la pestilencia, Alcalá, 1519. Reprobación de las supersticiones y hechicerías, Salamanca, 1538, 1539, 1540, 1541; Alcalá, Medina y Sevilla, 1547; Medina, 1551; Salamanca, 1556. Contemplaciones muy devotas sobre la pasión de N. S. Jesucristo, juntamente con un tratado de teología mística, Alcalá, 1547. Astrología cristiana, Salamanca. Compendio de todos los libros de Aristóteles de re naturali, Ms. Otras muchas obras en latín. Arithmetica Thomae Bravardini... correcta a Petro Sanchez Ciruelo, 1502. Tractatus Arithmeticae Practicae qui dicitur Algorismus, 1505. Spherae Mundi Commentarium, 1508. Cursus quatuor mathematicarum artium liberalium, 1516. Prima Pars Logicae ad veriores Aristotelis sensus duobus opusculis explicata, 1519. Paráfrasis de las Categorías. Comentario á los Analíticos posteriores, 1529. In Summulas Petri Hispani, 1537. De Arte Memorativa. Paradoxae quaestiones, 1538 (cosas de física).
=494.= Año 1501. ALFONSO DE PROAZA, presbítero, bachiller en artes, catedrático de Retórica en Valencia desde 1504, secretario del obispo de Tarragona, Ramón de Moncada, uno de los más fuertes defensores de la doctrina luliana, de quien editó muchas obras, entre ellas la disputa que tuvo con Homar Sarraceno, añadiendo unas actas del examen de la doctrina de Raimundo Lulio, y haciendo el catálogo de todas sus obras. La última de éstas, editada y dirigida, como otras, por Proaza, al cardenal Cisneros, es del año 1519. Hasta 1517 enseñó en Valencia Retórica, pues aquel año entró á enseñarla Alonso Ordóñez, sustituto suyo los años anteriores, por ser muy graves sus ocupaciones. Este Ordóñez, familiar de Julio II en 1506, fué el primer traductor italiano de La Celestina, Roma, 1506, hecha en 1505, conforme á la edición española de 1502 de 21 actos. Todo se explica por su amistad con Proaza, editor de La Celestina de las ediciones de Sevilla de 1501 y 1502, y autor probabilísimo de los actos añadidos, como hemos visto, y de la Carta, Prólogo y Acrósticos.
=495.= Otras obras de Proaza: Oratio luculenta de laudibus Valentiae, Valencia, 1505, con algunas poesías latinas y el Romance heroico del mesmo Alonso de Proaza en lengua castellana sacado de la ya dicha latina oracion, y que después se imprimió en el Cancionero general. Al fin del volumen hay unas estancias de arte mayor, parecidísimas á las que puso en La Celestina y con reminiscencias de Mena. En el privilegio dice que era "de nacion Andaluz", de modo que el tenerle Nicolás Antonio y otros por asturiano, debe interpretarse de modo que fuese oriundo de Asturias. Ahora se explica por qué editó La Celestina en Sevilla, de donde probablemente fué natural y donde estaba en 1501 por lo menos, y en Valencia en 1504, cuando le nombraron catedrático de Retórica. Disputatio de R. Lulli et Homerii Saraceni..., Valencia, 1510, con dos tratados lulianos. En 1510 se imprimieron las Sergas de Esplandian, de Montalvo, y al fin unas coplas de Proaza, seis octavas de arte mayor, análogas á las de La Celestina y se titula Proaza "corrector de la impresión", acaso de otra edición anterior á la de 1510, año en que residía en Valencia. En el Cancionero general, Valencia, 1511, hay seis poesías de Proaza (núms. 25, 35, 477, 778, 791 y 793 en la reimpresión de Biblióf. Esp.). En 1512 publicó el Liber correlativorum innatorum, de Lulio, Valencia. Por carta de Cisneros á los Jurados de Mallorca en 1513, se ve era hombre de su confianza Alfonso de Proaza y que con él se carteaba. En la 2.ª edic. del Canc. gral., Valencia, 1514, se añade otra poesía de Proaza (núm. 25, Apéndice, edic. Bibl. Esp.). En 1515 Proaza publicó Ars inventiva veritatis, Tabula generalis, Commentum in easdem ipsius Raymundy..., Prima impressio..., Valencia: tres libros lulianos y el catálogo por materias. En 1519, según Nic. Ant., editó el Liber de ascensu et descensu intellectus y la Logica Nova, de Lulio, que Custurer pone en 1512, y acaso sean dos ediciones diferentes. Finalmente, en el Registro de Colón hay una farsa: Alfonsi de Proaza, Farsa en coplas S. Esta S probablemente indica que la tal farsa la imprimió en Sevilla, y esto antes de ir á Valencia. Con ser dramático Proaza y escritor de una farsa en Sevilla, queda confirmado ser el mismo que se atrevió á añadir en Sevilla los cuatro actos á La Celestina. La farsa empezaba: "O qué valles tan lucidos. O qué chapados pradales". Así comienza también otra farsa atribuida á Alonso de Salaya, que se conserva. "¿Serán ambas obrillas una misma, atribuida á dos autores?". Así se preguntaba M. Pelayo, á quien hemos seguido en estos apuntes (Oríg. novela, t. III, pág. VI), y que añade, hablando de Proaza: "Sin nota de temeridad puede sospecharse que no fué ajeno á la edición valenciana de La Celestina", salida en las prensas de Juan Jofre (utilizadas por él mismo para alguna de sus tareas), y que no sólo consintió, sino que probablemente sugirió la idea de reproducir el colofόn de Salamanca, donde se "descriue el tiempo y lugar en que la obra primeramente se imprimió acabada. Todo esto me parece natural y sin visos de superchería". No sabe de tal edición de Salamanca de 1500 á la cual alude aquí M. Pelayo (véase la nota de mi edición de La Celestina, II, pág. 234). Proaza, sin duda, fué el que hizo esta edición de Valencia de 1514, reproducción de la que hizo en Sevilla, 1502. Al hablar de las comedias Serafina y Thebayda y aun de la Hipólita, las tres impresas en Valencia, 1521 (véase este año), veremos que hay razones para sospechar si fueron escritas por Proaza.
=496.= En 1501 se publicó el Libro del esforçado cauallero don Tristan de leonis, Valladolid; La crónica de don Tristán de Leonis en español, traducida en español y en francés por Felipe Camus, Sevilla. 1520; Libro del..., Sevilla, 1528, 1533. Coronica nuevamente emendada y añadido del buen cauallero don Tristan de Leonis y del rey don Tristan de Leonis el joven su hijo, Sevilla, 1534 (añadida la 2.ª pte.). Bonilla, Tristán de Leonis, pág. XLII: "Es seguro que á mediados del siglo XIV existía un Tristán castellano en prosa. Seguro es también que durante dicho siglo se redactó un Tristán en prosa catalana. Y es probable que existiese igualmente, hacia la misma época, un Tristán gallego-portugués. Pero la leyenda era conocida mucho antes: en Castilla y Portugal, en el siglo XIII; en Cataluña, en la segunda mitad del siglo XII... La novela en prosa castellana procede directamente de los textos franceses... posterior á 1230... Si el que conservamos es, con ligeras variantes, como parece probable, el mismo leído en el siglo XIV, hemos de reconocer que no puede ser anterior á la época de Alfonso el Sabio (1252-1284), puesto que se mencionan en él las doblas de oro, moneda mandada acuñar por este rey..., entre los años 1258 y 1343 deberá colocarse la redacción castellana del Tristán que hoy poseemos... Parece probable que el primitivo Tristán francés en prosa se fundaba, en gran parte, en el poema (Tristán?, escrito por los años de 1160), de Chrétien de Troies... el Tristán castellano... no coincide con ninguno de los textos conocidos del francés". Edic. (reproducción de la de 1528) A. Bonilla y San Martín (en el tomo I de Libros de Caballerías, Madrid, 1907); ed. (reprod. de la de 1501) y estudio preliminar de A. Bonilla y San Martín, Soc. de Biblióf. Madrileños, t. VI; Tristán de Leonís (fragmento del Vaticano); ed. A. Bonilla y San Martín, Madrid, 1912-1913. Consúltese: G. T. Northup, The Italian origin of the Spanish prose Tristram versions, en The Romanic Review (1912), t. III, págs. 194-222. Sobre Felipe Camus y las versiones de sus libros, véase A. Bonilla, en su edición del Tristán (Sociedad de Bibliófilos Madrileños, t. VI, página 387).
En 1501 se publicó Reprobación del Alcoran, fecha por fray jeronimo Ricoldo, traducción de un jerónimo, Sevilla; Toledo, 1502.
=497.= Año 1502. GIL VICENTE, el más grande poeta de Portugal, fuera del épico Camões, y uno de los mayores poetas de la Península, fué contemporáneo de Juan del Enzina, á quien cede como músico, pero sobrepuja como dramático en la inventiva, en la pintura de costumbres, en lo cómico y satírico y aun en el delicado sentir de la naturaleza y de la vida campestre. Como él, supo sacar ricos veneros de poesía de la tradición castiza del pueblo. Erasmista, sin pasar los linderos de la ortodoxia, remedó gallardamente á Erasmo y á Luciano en lo picante y mordaz de su sátira. Su levantada fantasía le lleva á concepciones alegóricas de lo cómico, verdaderamente aristofanescas. Su amor á la sencilla naturaleza le emparenta con Virgilio. Menos técnico y regular que Torres Naharro, tiene más alma, es más poeta. Se levanta por la región ideal y soñadora sobre todos los poetas de su tiempo. Poeta bilingüe, escribió siete en portugués de las 42 piezas de su repertorio, las 35 restantes en castellano ó mezclando entrambas lenguas. Es deficiente, por lo mismo, en la métrica castellana y abunda en portuguesismos.
"La primera cosa que en Portugal se representó", según nos dice él mismo, y su primera obra, fué el monólogo en castellano el Vaquero, recitado en la cámara de la recién parida doña María, hija de los Reyes Católicos (1502). Á ruegos de doña Leonor, la reina vieja, hizo por Navidad un Auto pastoril castellano, y para el día de Reyes, un Auto de los Reyes Magos, imitando á Enzina en las tres piezas. Pero apartóse ya de él en el Auto de la sibila Casandra, representado delante de doña Leonor en el monasterio de Enxobregas, obra en que se mezcla la mitología con la ley antigua, lo historial con lo alegórico, lo sagrado con lo profano, una especie de auto simbólico calderoniano, menos teológico pero más delicado y fresco en los cantares acompañados de música. En el Auto de la Fe entreveró el portugués con el castellano. El Auto de los cuatro tiempos es un preciosísimo diálogo lírico, descriptivo de la naturaleza, del todo secularizado ya y rebosante de savia popular. Teológico y en portugués es el auto Breve Sumario de la historia de Dios, representado en 1527 delante de los Reyes; satírico el Auto da Feira, del mismo año, valiente invectiva contra los abusos clericales; alegórico el Auto da alma, de 1508; alegórico y real, cómico y devoto el Auto de Mofina Mendes, y alegórico el Auto de la Cananea (1534). Pero la mejor, según todos, de las obras de Gil Vicente, en la elevación filosófica, es la trilogía de las tres Barcas, del Infierno, del Purgatorio y de la Gloria, las dos primeras en portugués y la tercera en castellano, representadas la primera en la cámara Real; la segunda, en el hospital de Todos los Santos, de Lisboa; la tercera, en Almeirin. Es una sátira general lucianesca, harto más regocijada y cómica que las antiguas danzas de la muerte, al modo del Diálogo de Mercurio y Carón, de Juan de Valdés (1528), y del Crótalon, de Cristóbal de Villalón. Comedias novelescas son la bilingüe Comedia Rubena (1521), con hechiceras y comadres, en la que se aprovechó de La Celestina; la Comedia del Viudo, que trata el asunto romántico del príncipe disfrazado por amor; las tragicomedias caballerescas D. Duardos y Amadís de Gaula; La Comedia sobre la divisa de la ciudad de Coimbra (1527), que se funda en una leyenda local. En portugués compuso las comedias de costumbres y hasta de carácter, á la manera de los pasos de Lope de Rueda. Tragicomedias alegóricas de gran aparato para festejos palaciegos son la Exhortaςãο da guerra, la Fragoa d'amor (1525), el Templo de Apolo (1527), el auto de las Cortes de Júpiter (1519). Son bucólicas la Tragicomedia pastoril de Serra da Estrella (1527) y los dos Triunfos del Invierno y del Verano.
Gil Vicente abarcó todos los géneros dramáticos, sacándolos de su propia inventiva. No imitó á nadie. Leyó la Cárcel de Amor, La Celestina, las obras de Enzina, y de aquí tomó algunos ligeros pensamientos; pero ni el teatro latino ni el italiano influyeron en él para nada. Jamás imita á Plauto ni á Terencio ni menos á Aristófanes, como no imitó á sus sucesores Naharro, Lope ni Calderón, y con todo eso le han llamado el Plauto portugués, por la sal y viveza plautina en asuntos enteramente diferentes, y es un nuevo Aristófanes en la alegoría satírica y un Calderón en la alegoría sagrada, y un Virgilio, un Lope y un Enzina en el pintar y sentir los virginales hechizos de la candorosa naturaleza; antes Lope se acordará de Gil Vicente al escribir El Viaje del Alma, Calderón al componer El lirio y la azucena, y sin duda Lope de Rueda al hacer de sus pasos y quién sabe si Valdés al tramar de su famoso diálogo. Faltóle para ser perfecto dramático el sentido técnico suficiente para encuadrar la acción y la precisión para redondear los personajes; con todo, hizo adelantar al teatro español con su variada inventiva, su fuerza cómico-satírica, sus concepciones simbólico-filosóficas y fué en el teatro más lírico que dramático.
Lisboa, Barcellos y Guimaraens se disputan la patria de Gil Vicente. Ni se sabe la fecha de su nacimiento, aunque se conjetura fuese el año 1469 ó 1470. En la Floresta de España, compuesta en 1536, dice que tenía sesenta y seis años. En el Cancionero de Resende se le llama Maestre Gil, lo cual indica que fué graduado en Universidad, probablemente en Leyes. Fué músico y poeta, autor y actor de sus obras en los palacios de los señores. De su mujer, Blanca Becerra, tuvo dos hijos, Luis y Paula Vicente, que cuidaron de la edición póstuma de las obras de su padre, hecha en 1562. Su última composición dramática es de 1536 y no debió de vivir mucho más. Dejó preparada la colección de sus obras y escrita la dedicatoria al rey don Juan III, que le había mandado imprimirla. La segunda edición es de 1587, mutilada por el Santo Oficio.
=498.= Gil Vicente, Obras, ed. J. V. Barreto Feio y J. Gomes Monteiro, Hamburgo, 1843, 3 vols., reimpr. Lisboa, 1843; Obras, Lisboa, 1852, 3 vols.; Obras, ed. Mendes dos Remedios, Coimbra, 1907-1912, 2 vols.; Auto da festa: obra desconhecida, ed. Conde de Sabugosa, Lisboa, 1906. Consúltense: Th. Braga, Historia da litteratura portuguesa [Gil Vicente e as origens do theatro nacional], Porto, 1898; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Grundriss der romanischen Philologie, t. II, 2 Abt., págs. 280-287; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, t. VII, págs. CLXIII-CCXX; J. da Annunciada, Gil Vicente, en Revista Lusitana (1900-1901), t. VI, págs. 59-63 [Extracto de la inédita Historia da litteratura poetica portuguesa, de J. da Annunciada († 1847)]; W. E. A. Axon, Gil Vicente and Lafontaine: a Portuguese parallel of "La laitière et le pot au lait", en Transactions of the Royal Society of Literature (1902), t. XXXIII, págs. 215-227; A. L. Stiefel, Zu Gil Vicente, en Archiv für das Studium der Neueren Sprachen und Literaturen (1907), t. LXIX, págs. 195-196; J. Mariscal de Gante, Los autos sacramentales, etc., Madrid, 1911, págs. 48-50.
=499.= En 1502 PERO NÚÑEZ DELGADO († 1535), clérigo sevillano y profesor, después de Nebrija, de letras humanas, publicó la Chronica Troyana. En que se contiene la total y lamentable destruycion de la nombrada Troya, traducción de la de Guido de la Columna, Sevilla (acaso hay otra anterior, Registro de Colón); Sevilla 1509; Toledo, 1512; Medina, 1587. Aurea Hymnorum totius anni expositio, Sevilla, 1527. Expositio Threnorum, Sevilla, 1530. Epigrammata, Sevilla, 1537; editado por Cristóbal Núñez, capellán de la capilla de los Reyes, con propias annotationes, y juntamente con su obrita de frases de Juvenal, vueltas en romance, Flosculum Iuvenalicum.
En 1502 JUAN ALMENAR, médico, publicó De lue Venerea sive de morbo gallico; Venecia, 1535; Basilea, 1536; Lyon, 1539.
En 1502 se publicó el Libro de suertes, en que se echan los dados para ver la fortuna, Milán; Valencia, 1528.
En 1502 JUAN DE CELAYA ó SALAYA, nominalista valenciano de los bárbaros de París, publicó nueve ó más obras de dialéctica y sobre Aristóteles, que pueden verse en Nic. Antonio.
En 1502 se publicó Vocabulario catalán y alemán, Perpiñán, anónimo.
=500.= Año 1503. El DOCTOR JUAN LÓPEZ (DE VIVERO) PALACIOS RUBIOS (1450?-1525?), nacido en la provincia de Salamanca, graduado en 1484, enseñó Derecho Canónico, fué hecho juez real en la Chancillería de Valladolid en 1490, después consejero de Indias. En 1503 publicó De donationibus inter vivorum et uxorem, Valladolid, libro que adicionaron después don Juan Bernal Díaz de Lugo y Juan de Barahona, Francfort, 1573. Además de otras obras en latín, se hizo célebre por su célebre Tractado del esfuerço bellico heroyco, Salamanca, 1524, obra escrita con elegancia y brío.
=501.= Otras obras: Libellus de beneficiis in curia vacantibus, acabada en Valladolid, 1504, publicada en Sevilla, 1514; Salamanca, 1517. De iusticia et jure obtentionis ac retentionis regni Navarre Liber, acabado en Valladolid, 1504, impreso en Salamanca, 1514, 1517. De insulis maris Oceani. Allegatio in materia haeresis, Roma, 1581. De Regis institutione, hecho en 1523. De Primogenitura (Ms.). Del Gobierno domestico. Tratado esforzando a los Indios a la Fee Catolica, que dice en su Historia Índica Antonio de Herrera que promulgó á los indios el almirante Cristóbal Colón.
Juan López de Viveros Palacios Rubios. Tractado del esfuerzo belico heroico, ed. F. Madrid, 1793. Consúltese: V. de la Fuente, en Revista general de Legislación y Jurisprudencia (1869), t. XXXIV, páginas 79-96 y 160-176.
=502.= En 1503 JOHAN FERNÁNDEZ DE LA GAMA publicó el Establecimiento de la Orden de Santiago de la Spada, Sevilla.
En 1503 CRISTÓBAL DE SANTISTEBAN, vallisoletano, publicó Tratado de la sucesión de Gerusalem, Nápoles, Sicilia..., Zaragoza. Mar de Historias.
En 1503 LUIS DE LAS CASAS publicó De la santa concepcion de nuestra abogada la virgen maria, Sevilla.
MARTÍN ALFONSO DE CÓRDOBA escribió comentarios y cuestiones sobre las Epístolas de San Pablo. Tabulae Astronomicae Helisabeth Reginae, in principio quarum sunt canones tabularum eiusdem, 1503.
=503.= En 1504 DIEGO DEL PUERTO, capellán del Colegio nuevo de San Bartolomé, de Salamanca, beneficiado de Laredo, publicó en latín y castellano Ars cantus plani Portus musicae vocata, Salamanticae.
En 1504 JUAN NÚÑEZ DE TOLEDO publicó Tratado endereçado a la reyna n. s.ª sobre la guerra de francia..., Alcalá.
En 1504 FRAY ÁNGEL STANYOL, dominico barcelonés, imprimió Opera logicalia, secundum viam D. Thomae, Barcelona.
En 1504 se publicaron Meditaciones de S. Anselmo, Toledo.
En 1504 se publicó el Libro de motetes de canto d'organo, 4 vols. (Fern. Colón), Venecia.
En 1504 se publicaron las Obras de San Juan Clímaco, traducidas en castellano por el cardenal don Francisco Ximénez de Cisneros, Toledo; Barcelona, 1598. El traductor no debió de ser el Cardenal.
En 1505 PEDRO DE ALCALÁ, de la Orden de San Jerónimo, publicó el Arte para ligeramente saber la lengua araviga, que fué la primera gramática arábiga que se imprimió en el mundo, y el Vocabulista aravigo en letra castellana, ambas obras el mismo año, en Granada.
En 1505 JUAN LOPIS, valenciano, publicó Aureum formalitatum speculum Scoti ac Frci. Mayronis doctrinam illustrans, Nápoles.
En 1505 se publicó Scala cœli de sant Hyeronymo, Sevilla.
En 1505 JAIME DE MARQUILLES publicó Μanna Jacobi de Marquilles super Usaticis Barcinonae.
=504.= Año 1506. JUDA ABARBANEL ó ABRABANEL ó LEÓN-BEN-JEHUDAH ó LEÓN HEBREO (1460?-1520), hijo de Isaac Abarbanel, nació en Lisboa y siguió á su padre á Toledo. Cuando la expulsión de los judíos (1492), su padre le envió á Lisboa, teniendo apenas dos años de edad. Estuvo después en Génova, en Bolonia, Ferrara, Florencia y Roma, siempre estudiando Filosofía y ejerciendo la Medicina. Pasó á Nápoles, distinguiéndole el Gran Capitán, y al partirse éste se fué á Venecia al lado de su padre. Su más famosa obra son los Dialoghi di Amore[25], acabados poco después de 1505 y publicados en 1535, mezcla de misticismo español y neoplatónico, cuyo argumento son los amores de Filón y Sofía, desenvolviendo los principios de la escuela neoplatónica de Aben-Gabirol y de la aristotélica de Maimónides y estableciendo que el amor es el principio de la vida del universo. Probablemente los escribió primero en castellano. Tuvo muchas traducciones: la de Afia (Venecia, 1568); la de micer Carlos Montesa (Zaragoza, 1582); la del Inca Garcilaso de la Vega (Madrid, 1590), que fué puesta en el Índice Expurgatorio. Influyó no poco en Gli Asolani, de Bembo; en Il Cortegiano, de Castiglione, entre los poetas franceses de la Pléyada, merced á la traducción francesa de Pontus de Thyard, en un soneto de Joachim du Bellay (Si nostre vie est moins qu'une journée); en otro de Ronsard (Comme on souloit, si plus on ne me blasme); en Montaigne (Essais, III, 5); en Camões (1524?-1580); en Herrera, en fray Luis de León, en Malon de Chaide, en fray Cristóbal de Fonseca († 1614), en Cervantes (Galatea, l. 4); en Nieremberg (Hermos. de Dios); en Bernardino de Rebolledo (Discurso de la hermosura y el amor, 1652), y comúnmente en toda literatura castellana.
=505.= JUDAS ABARBANEL. Diálogos de amor; ed. A. Bonilla y San Martín, en el t. IV de los Orígenes de la Novela, de Menéndez y Pelayo; Madrid, 1913. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Historia de las ideas estéticas en España, t. II (vol. I), págs. 103-109; B. Zimmels, Leo Hebraeus, ein jüdischer Philosoph der Renaissance: sein Leben, seine Werke und seine Lehren, Breslau, 1886; E. Solmi, Benedetto Spinoza e Leone Ebreo, Módena, 1903; F. Flamini, Du rôle de Pontus de Tyard dans le "Pétrarquisme" français, en Revue de la Renaissance (1901), t. I, págs. 43-55.
=506.= En 1506, probablemente el M. GASPAR LAX († 1560), de Sariñena, catedrático de Filosofía de la Sorbona y de Zaragoza, publicó Parvae divisiones terminorum, París. Tractatus exponibilium propositionum, París, 1507. De Syllogismis, París, 1509. Insolubilia, París, 1511. De obligatione, París, 1512. De oppositione propositionum, París, 1512. De impositionibus, París, 1512. Arithmetica speculativa, París, 1515. De propositionibus arithmeticis, París, 1515. Calculationes generales, Zaragoza, 1517. Tractatus summularum, ibid., 1521. Tractatus parvorum logicalium, ibid., 1521. De Conversione simplicis et per accidens, ibid., 1521. Quaestiones physicales, ibid., 1527. De arte inveniendi medium, ibid., 1528. Summa propositionum, ibid., 1529. Praedicabilia, ibid., 1529. Quaestiones in libris Peryarmenias Aristotelis, ibid., 1530. Tractatus consequentiarum, ibid., 1532. También hizo elegantes versos latinos.
En 1506 se publicó la Historia del abad don Juan, señor de Montemayor, por su santo abad don Juan, Burgos; Valladolid, 1562; Córdoba, 1693; Dresden, 1893 (Gessellschaft für roman. Literatur, Band, 2).
En 1506 AGUSTÍN PÉREZ DE OLIVANO publicó In Posteriora Aristotelis, París.
En 1506 BERNARDO BASIN, canónigo zaragozano, publicó _De Artibus magicis et magorum maleficiis_, París.
En 1506 FRAY FRANCISCO DE LEDESMA, franciscano, publicó Monumenta ordinis Minorum, Salamanca; ibid., 1557.
En 1506 FRAY BARTOLOMÉ DE MOLINA, de la Orden de los menores, publicó el Arte de canto llano Lux videntis dicha, Valladolid.
En 1506 DON JUAN DE MONTESDOCA († 1532), sevillano, profesor de Bolonia (1499), Roma (1514), Padua (1521), etc., publicó Lectura fray Pauli Scriptoris, Carpi. Lectura Exc. sacrae theol. mag. Gratiani Brixiensis, ibid., 1506. Aristotelis Parva naturalia, Venecia, 1523. Véase Nic. Antonio.
En 1506 DIEGO ÁLVAREZ CHANCA, médico, uno de los compañeros de Colón, publicó Para curar el dolor de costado, Sevilla. Commentum novum in Parabolis Divi Arnaldi de Villanova, Sevilla, 1514.
En 1506 FRAY JAIME JANUARIUS, cisterciense aragonés, publicó Ars metaphysicalis naturalis ordinis cuiuslibet rei intelligibilis arboris naturae; ad intelligendos omnes libros, artesque Illuminati doctoris Raimundi Lulli..., Valencia.
Recordemos al catalán BENEDETTO GARETH, conocido entre los Accademici Pontaniani con el nombre italiano de CHARITEO, el cual escribió en italiano Rime, en 1506, donde se cree hallar el primer germen del mal gusto ó secentismo. Le Rime di Benedetto Gareth detto Il Chariteo, ed. E. Percopo, Napoli, 1892, 2 vols.
=507.= En 1507 LUIS NÚÑEZ CORONEL, nominalista segoviano de los bárbaros de París, publicó Tractatus de formatione syllogismorum, París. Physicae perscrutationes, París, 1530. Fué después buen humanista, erasmista y amigo de Vives.
En 1507 FRAY JUAN BAUTISTA DE VINONES, franciscano y de Sevilla, publicó Espejo de conciencia para todos estados, Logroño; Segovia, 1525; Sevilla, 1531, 1543, 1548; Medina, 1552.
En 1507 JOAN RUIZ DE CORRELLA publicó Historia de Josef, hijo del gran patriarca Jacob, Valladolid.
=508.= En 1508 fundó CISNEROS (1436-1517) la Universidad de Alcalá, centro de las Humanidades españolas. Excluyóse de sus aulas el estudio del Derecho Civil, redújose el Canónico, y la Teología se enseñó con la interpretación escrituraria, para lo cual era necesario el estudio del hebreo, del griego y de la crítica. "Academia Complutensis non aliunde celebritatem nominis auspicata est quam a complectendo linguas ac bonas litteras" (Erasmo, Ep. 755). Allí brillaron á la vez el cretense Demetrio Ducas, maestro de lengua griega, los hebraizantes conversos Alfonso de Zamora, Pablo Coronel y Alfonso de Alcalá; los dos hermanos Vergaras, traductor el uno de Aristóteles y el otro de Heliodoro y autor de la más antigua Gramática griega hecha en España; el toledano Lorenzo Balbo de Lillo, que editó á Valerio Flaco y Quinto Curcio; el reformador filosófico Hernán Alfonso de Herrera, el primero que se atrevió contra el peripato en su Disputacion de ocho levadas contra Aristotil y sus secuaces, adelantándose á Pedro Ramus y á Vives; Diego López de Stúñiga, acérrimo contradictor de Erasmo; Mateo Pascual, fundador del Colegio Trilingüe; Pedro Ciruelo, que hermanó el estudio de las Matemáticas con el de Teología. De las 42 Cátedras fundadas por Cisneros, seis eran de Gramática latina, cuatro de otras lenguas antiguas, cuatro de Retórica y ocho de artes ó sea de Filosofía.
=509.= En 1508 se publicó el Cancionero de JUAN DE LUZÓN, Zaragoza. Fué criado de la señora doña Juana de Aragón, duquesa de Frías y condesa de Ηaro. Poeta devoto con bastantes catalanismos. Suma de las virtudes ó epilogación de la moral filosofia sobre las virtudes cardinales, contra los vicios y pecados mortales; fecha y glosada por Joan de Luzón, Zaragoza, 1506. Esta Suma comprende la mayor parte del Cancionero del año 1508 y es un poema didáctico en coplas de arte mayor, dividido en cinco partes; cada copla lleva su comentario en prosa. Después hay coplas de arte menor, en que se trovan las contemplaciones de San Bernardo sobre la Pasión, paráfrasis de los salmos Miserere y De profundis, conforme á la glosa que sobre ellos hizo el Obispo de Valencia; el cántico ¡Oh, gloriosa domina!, y Gozos de San Juan Bautista, etc., hasta 397 coplas de arte mayor y 225 de arte menor. Contemplaciones sobre la Pasión de N. S. hechas por San Bernardo, etc., Burgos, 1508.
En 1508 GONZALO MARTÍNEZ DE BIZCARGUI publicó Arte de canto llano e contrapunto e canto de organo con proporciones e modos, Zaragoza; Burgos, 1511; Zaragoza, 1512 y 1517; Burgos, 1528; Zaragoza, 1531, 1538, 1541, 1549 y 1550. Véase Juan de Espinosa en 1515, á quien respondió en la ed. de Zaragoza de 1531.
En 1508 FRAY LUIS DE TOVAR, dominico palentino, publicó Divina revelatio Erithereae Sibyllae, Sena.
En 1508 FRAY FRANCISCO DE ÁVILA, de la observancia de los menores de San Francisco, publicó La vida y la muerte, Salamanca. En verso, véanse ejemplos en Gallardo.
En 1508 y 1509 se publicó la _Historia de los tres reyes Magos_, Logroño.
En 1508 se publicó el Libro del caballero don Comgano (sic, por Tungano), y de las cosas que en el Infierno y Purgatorio y el Paraiso vido, trasladado de lengua italiana, Sevilla; Toledo, 1526.
=510.= En 1509 se publicó La vida de Roberto el Diablo, en español (Fern. Colón), Burgos; traducción de La Vie du terrible Robert le diable, publicada en 1496, y que proviene de un poema del siglo XII, publicado por E. Löseth, Robert le Diable, Roman d'aventures, París, 1903. Otras ediciones: Alcalá, 1530; Sevilla, MDXXXII; Burgos, 1547; Alcalá, 1607; Jaén, 1628. Algunos atribuyen erróneamente la traducción á Camus.
En 1509 el BACHILLER GARCÍA MORENO, clérigo, publicó La cronica del noble cauallero el conde Fernán Gonçalez: Con la muerte de los siete infantes de Lara, Sevilla; Toledo, 1511; Burgos, 1516; Toledo, 1526; Burgos, 1537; Sevilla, 1542, 1545; Burgos, 1546; Salamanca, 1547; Alcalá, 1562; Toledo, 1566; Bruselas, 1588; Alcalá, 1605; Madrid, 1777.
En 1509 La Historia de Canamor y del infante Turian, su hijo, Burgos; Sevilla, 1528; Alcalá, 1536; Sevilla, 1546, 1550, 1558; Alcalá, 1562; Sevilla, 1567.
En 1509, según el Catálogo de Heber (VI, núm. 3.016), se publicaron unos Refranes famosissimos y provechosos glosados, Burgos. Dimas Capellán publicó Refranes glosados, Toledo, 1510. Refranes famosisimos y provechosos glosados, Burgos, 1515, 1524, 1541; Valencia, 1602, por el bach. Esteban Gómez; 1624.
En 1509 ANTONIO CORONEL, segoviano, hermano de Luis Núñez Coronel, publicó Quaestiones Logicae secundum viam Realium et Nominalium, París. Tractatus Exponibilium, ibid., 1511. Rosarium Logices, ibid., 1517. Tractatus Syllogismorum, ibid., 1517. In Posteriora Aristotelis, ibid., 1529.
En 1509 FRAY JUAN DE CIUDAD RODRIGO, mercedario, publicó Coplas varias, Zaragoza.
En 1509 publicóse, anónima, La Filosofía Moral de Aristóteles, Ética, Económica y Política, Zaragoza.
En 1509 ÁLVARO TOMÁS, de Lisboa, publicó De Tríplici Motu. De proportionibus, París.
En 1509 FRAY JERÓNIMO DE ALCOZER, dominico, publicó Subida de Monte Sión, Valencia.
=511.= Año 1510. FRANCISCO FERNÁNDEZ DE MADRID, arcediano de Alcor, hijo de don Pedro González de Madrid y hermano de Alonso Fernández de Madrid, también arcediano de Alcor después de él, publicó en 1510 De los Remedios contra próspera y adversa fortuna, Valladolid; Sevilla, 1513, 1516; Zaragoza, 1518, 1523; Sevilla, 1524, 1534. Véase Willard Fiske, Petrarch books. Es traducción libre, elegante y elocuentísima de la obra del Petrarca De Remediis utriusque fortunae.
FRAY PEDRO DE LA VEGA, natural de las montañas de Burgos, entró en la Orden de San Jerónimo en Guadalupe, pasó á Valladolid, y en 1510 estaba en Zaragoza, donde escribió y fué prior de Santa Engracia desde 1522, tres años después de Villaviciosa, y en 1528 otra vez de Santa Engracia hasta 1537, en que fué elegido General de la Orden. Murió en 1541. "Fué de lo bueno de aquel tiempo...; podía tanto en él la aficion á las letras, que todo su cuidado era entresacar algun tiempo para volver los ojos á los libros donde tenia su corazon y asi hizo grandes trabajos, y verdaderamente tenia excelente gusto". (P. Sigüenza). Misal jeronimiano, Zaragoza, 1510, en latín. Décadas de Tito Livio, Zaragoza (hacia 1519, Juan M. Sánchez, Bibliografía Aragonesa, Madrid, 1913, pág. 68); ibid., 1520. Historia de San Jerónimo y vida de Santa Paula, Zaragoza, 1514 y 1528; Alcalá, 1539 (en latín); Zaragoza, 1546. Flos Sanctorum. La vida de Cristo y de la Virgen, Zaragoza, 1520, 1521, 1541, 1546, 1548; Sevilla, 1568 y 1572; Medina, 1578; Sevilla, 1580. Declaración del Decálogo, Zaragoza, 1529 y 1540. Otras obras en latín: Dei Genitricis Virginis Mariae vita, Zaragoza, 1534. Definitiones et acta capitulorum generalium (Sigüenza). Véase Sigüenza y fray León Benito Marton, Historia del subterráneo santuario, hoy real monasterio de Santa Engracia de Zaragoza, centuria 16.ª, cap. VII.
JUAN DE NARVÁEZ, cordobés, maestro en Valencia, aficionado á los versos de Juan de Mena, compuso Las Valencianas Lamentaciones y De la Partida del Anima, poemas de filosofía moral en octavillas de versos cortos, con naturalidad y soltura. El manuscrito se guarda en la Biblioteca del Cabildo de Sevilla ó Colombina, y se ha impreso con prólogo de Luis Montoto, Sevilla, 1889. Debieron componerse Las Valencianas entre 1510 y 1515.
En 1510 se publicó la Doctrina cordis del seráfico doctor sant Buenaventura, Toledo.
En 1510 se publicó la Suma de todas las Crónicas del mundo. Llamado en latín Suplementum Cronicarum... traduzido de lengua Latina y Toscana en esta Castellana: por NARCIS VIÑOLES, Valencia, 2 vols.
Detrás del Arte para bien confesar de 1510 y en ediciones aparte, se halla el Flosculus sacramentorum, del DOCTOR DON PEDRO FERNÁNDEZ DE VILLEGAS, natural de Burgos (1453-1536), abad de Cervatos y arcediano de la catedral de Burgos, donde yace sepultado en la nave lateral del Evangelio. Este autor publicó en 1515 La traducción del Dante de lengua toscana en verso castellano, Burgos. Al fin de la obra se halla: Aversión del mundo y conversión á Dios; Querella de la fe, comenzada por Diego de Burgos; Sátira decena de Juvenal. (Véase Juan M. Sánchez, Bibliogr. Aragonesa, Madrid, 1913, pág. 70). Esta traducción de Juvenal es de su hermano JERÓNIMO FERNÁNDEZ DE VILLEGAS, prior de Casarrubias.
En 1510 PÁEZ DE RIBERA publicó El sexto libro del muy esforçado e grande rey amadis de gaula: en que se recuentan los grandes e hazañosos fechos del muy valiente e esforçado cauallero florisando principe de Cantaria su sobrino, fijo del rey don florestan, Salamanca; ibid., 1512; Sevilla, 1526.
De 1510 ó 1511 debe de ser la obra de MARTÍN DE HERRERA Istorias de la divina vitoria... de... Oran, donde hay además una Égloga de unos Pastores... con dos villancetes... y un romance de labradoraes... y otro villancete en latin de cortesanos... Item, otra cancion... (Compró esta obra Fern. Colón en Toledo, año 1511).
=512.= Año 1511. Las poesías de los poetas menores de la época de los Reyes Católicos las recogió HERNANDO DEL CASTILLO en su Cancionero, publicado por primera vez en Valencia, 1511, aunque hay en él algunas pocas de otros poetas anteriores. Sin contar con los anónimos, llegan estos poetas hasta el número de 138. Entre los muchos aristócratas que cultivaron la poesía merece citarse el vizconde de Altamira DON RODRIGO OSORIO DE MOSCOSO, por su diálogo elegante entre el sentimiento y el conocimiento y algunas coplas de amores. DON LUIS DE VIVERO tiene otro diálogo con la tristeza y la Guerra de amor. DON DIEGO LÓPEZ DE HARO, otro diálogo filosófico entre la Razón y el Pensamiento, y manuscrito se conserva el diálogo casi dramático llamado Aviso para cuerdos, de unos mil versos (Bibl. Acad. Hist.). De un CARTAGENA, que no puede, por la edad, ser ni don Alonso ni su hermano don Pedro, hay "polidos versos" y "palacianas y gentiles obras" de amoríos sutiles y diálogos sueltamente versificados. UN GUEVARA, que pudiera ser padre ó tío del Obispo de Mondoñedo, "es uno de los más discretos poetas del Cancionero", dice M. Pelayo. COSTANA compuso los Conjuros de amor y una visión alegórica. DON ANTONIO DE VELASCO fué alabado por Valdés, TAPIA tiene más de 60 composiciones conocidas sobre galanteos y glosas de romances. Á esto último y á contrahacer romances viejos se dieron muchos, como FRANCISCO DE LEÓN, LOPE DE SOSA, PINAR, QUIRÓS, SORIA, CUNILLAS, NICOLÁS NÚÑEZ, DIEGO DE SAN PEDRO, etc. Romances artísticos y originales hicieron estos mismos y D. JUAN MANUEL, el COMENDADOR DE ÁVILA, JUAN DE LEYVA, Alonso de Proaza, DURANGO, PEDRO DE ACUÑA, así como Juan del Enzina, Garci Sánchez de Badajoz. "Tengo por buenos, dijo Valdés, muchos de los romances que están en el Cancionero general, porque en ellos me contenta aquel su hilo de dezir, que va continuado y llano, tanto que pienso que los llaman romances porque son muy cortos en su romance". Era la vena popular que corría ya hasta de los poetas eruditos. Diálogos bastante dramáticos los hay, como de DON LUIS PORTOCARRERO y otros. EL COMENDADOR ROMÁN hizo una elegía y Trovas de la pasión. El plan del Cancionero del Castillo está tomado del Cancionero llamado Guirlanda Esmaltada de galones y eloquentes dezires de diversos autores, copilado y recolegido por Juan Fernández de Constantina, vecino de Bélmez, copilación que entró entera en la de del Castillo. Sigue el orden de materias y encierra 964 composiciones.
=513.= Ediciones del Cancionero general: Valencia, 1511; "emendada y corregida por el mismo autor, con adicion de muchas y muy escogidas obras", Valencia, 1514; copias de esta edición fueron las de Toledo. 1517, 1520; añadidas las composiciones del Cancionero de obras de burlas provocantes á risa (Valencia, 1519) salió la de Toledo, 1527; más añadidas y expurgadas las de Sevilla, 1535, 1540; aún más añadida la de Amberes, 1557, y la peor y última antigua, quitadas las composiciones burlescas, la de Amberes, 1573. Cítase otra de Zaragoza, 1552, cuya Segunda parte, de 1554, se conoce y ha reimpreso Morel-Fatio: Cancionero general de obras nuevas nunca hasta aora impressas assi por el arte española como por la toscana, Zaragoza, 1554 (Bibliot. de Wolfembüttel). Cancionero general de 1554. Ed. A. Morel-Fatio, en L'Espagne au XVI^e et au XVIII^e siècle, Heilbronn, 1878, págs. 489-602. La Sociedad de Bibliófilos ha reimpreso el Cancionero general en 1882, incluyendo en él la primera edición de 1511, y en apéndice todo lo añadido en las de 1527, 1540 y 1557. Facsímile de la ed. de 1520, por Archer M. Huntington, New-York, 1904.
=514.= En 1511 se publicó Tirante el Blanco de Roca Salada, Valladolid, de autor anónimo, traducción de la novela catalana Libre del valeros e strenu caualler Tirant lo blanch (1490). De este libro dijo el cura en Don Quijote que era "un tesoro de contento y una mina de pasatiempos"; pero que, por lo mismo que tenía ingenio su autor y lo malgastó en fantasías tan contrarias á la realidad, "merecia el que lo compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran á galeras por todos los dias de su vida". (Véase interpretado este pasaje, el más oscuro del Quijote, en Cejador, Lengua de Cervantes, II, voz Estilo).
En 1511 se publicó Palmerín de Oliva, Salamanca, imitación del Amadís, con algunos trozos de buen estilo y no despreciable invención. En la primera edición se lee: Oliuia; pero prevaleció Oliva. "¿Es obra de una mujer?, se pregunta Fitzmaurice-Kelly (Hist. lit. esp., 1913, pág. 214). Esta mujer, ¿era española ó portuguesa? ¿Era hija de un carpintero? ¿Había nacido en Augustobriga? Y Augustobriga ¿es Burgos ó Ciudad Rodrigo? ¿Es su nombre Augustobriga, como pretende Francisco Delicado, corrector de una edición veneciana (1534) del Primaleón, continuación de Palmerín de Oliva? Por último, esa mujer, ¿fué también autora del Primaleón (1512), ó ambas obras se deben á Francisco Vázquez, de Ciudad Rodrigo, siendo este Vázquez hijo de la hija del carpintero?", Historia de Palmerín de Oliva, traducida de Griego en español por FRANCISCO VÁZQUEZ, Salamanca, 1516, 1525; Sevilla, 1525; Venecia, 1526, 1534; Sevilla, 1540, 1547; Toledo, 1555; Medina, 1562; Toledo, 1580. Consúltense: H. Vaganay, Les romans de chevalerie italiens d'inspiration espagnole, en La Bibliofilia (Firenze, 1908), t. IX, págs. 121-131.
En 1511 FRAY ANTONIO DE LA PEÑA, dominico, confesor de los Reyes Católicos y obispo de Canarias, publicó, á instancias de Cisneros, la Obra de las Epístolas y oraciones de la bienaventurada Virgen santa Catherina de Sena, trasladada de latín en romance, Alcalá; ibid., 1512. La Vida de la misma Santa bienaventurada y de otras Santas Vírgenes de la Orden de Santo Domingo, Alcalá, 1511; Salamanca, 1588. Vida de soror Juana de Orbieto y de soror Margarita del Castillo, Medina, 1569.
En 1511 se publicaron Las epístolas de Rabí Samuel de Israel, de la ciudad del Rey de Marrocos, enviadas á Rabí Isaac, Doctor y Maestro de la Sinagoga, Valladolid.
En 1511 FRAY BALTASAR SORIO, dominico valenciano, publicó Contra septem blasphemias, Valencia. Apologeticum pro unica Maria Magdalena, Zaragoza, 1521. Super psalmum XLIV homeliae decem, Barcelona, 1522. Mariale, Tortosa, 1538. Sanctorale, ibid., 1538.
En 1511 se publicó Leyenda seu flos sanctorum in lingua hispanica, Toledo.
En 1511 ANTONIO DE BURGOS (1450-1525), nacido en Salamanca, gran profesor de Cánones en Bolonia, publicó Super utili et quotidiano titulo de Emptione et Venditione in Decretalibus, Pavía. Comentó otros muchos títulos de las Decretales.
En 1511 publicó JUAN GÓMEZ la Vision deletable de la casa de la Fortuna, compuesta por Eneas Silvio en latin e traducido en español, Valencia.
El BACHILLER DE LA PRADILLA, catedrático de Santo Domingo de la Calzada, publicó coplas, que pueden verse en el Registro de Fern. Colón, compradas en 1511. Égloga real sobre la venida á España del Rey D. Carlos. Presentola en... Valladolid, 1517. (Bibl. Nac.).
=515.= Año 1512. BARTOLOMÉ DE TORRES NAHARRO († 1531) nació en la Torre de Miguel Sexmero, cerca de Badajoz, fué soldado, corrió tierras, cautivado lleváronle á África piratas argelinos y, rescatado, partióse para Roma, donde sirvió al Cardenal de Santa Cruz, ordenándose de clérigo y escribiendo comedias, que fueron allí representadas, como la Tinellaria, que lo fué delante de León X y de "su patrono" el cardenal Julio de Médicis, el futuro Clemente VII. Fuése de Roma á Nápoles, donde en 1517 imprimió juntas, y con otras composiciones líricas, las Comedias que antes salieron sueltas, titulando el libro la Propaladia, dirigida al Marqués de Pescara. Créese que volvió á España, pero no si aquí se representaron comedias suyas. Murió poco después de 1530. Fácil poeta lírico, «aunque á veces algo descuidado, se distinguió por la vena satírica y mordacidad con que pinta la sociedad romana de su tiempo. Su mayor gloria estaba, sin embargo, en la comedia, que hizo adelantar, ensanchando las farsas de Juan del Enzina, introduciendo todo linaje de personas, mayormente plebeyas, enredando más la trama, dividiendo la acción en las que por vez primera llamó jornadas, hasta cinco, "porque más parescen descansaderas que otra cosa", figurando escenas de la vida real y esbozando algunos caracteres. Fué el fundador de la comedia de intriga y tuvo sus imitadores, así como Juan del Enzina los suyos, hasta mediado el siglo XVI, en que triunfó la imitación de la comedia italiana. El orden en que compuso sus comedias fué primero la Soldadesca y la Tinelaria, que pertenecen á la primera época. Vienen después la Jacinta, la Serafina y la Himenea, la más delicada, regular, caballeresca y sentida de todas. Finalmente, después, en la tercera época, compuso la Calamita y la Aquilina, heroica, de ruido y de teatro. Las dos últimas son las más acabadas cuanto á la intriga y lenguaje. Aunque debió de conocer á Juan del Enzina en Roma y alguna de sus farsas y las primeras comedias italianas, aprovechándose de unas y de otras en el desarrollo de las suyas y estudió el teatro latino, siendo buen humanista, los argumentos de sus comedias son enteramente suyos, no tomados de nadie. Copió con gran realismo y valentía el natural de los personajes y modo de tratarse, hasta hacerles hablar en su propio idioma, en italiano, francés, catalán y castellano: "si mis versos tienen pies, | variis linguis tiren coces" (Tinel.). Esta exageración en el realismo llenó de impurezas el lenguaje de sus comedias, pues, aun cuando los personajes hablan en castellano, emplean no pocos italianismos y modos de decir de la jerigonza medio italiana y medio española, que usaban los españoles en Roma, y conocemos también por la Lozana andaluza, aunque á veces es propio y castizo, y siempre vivo, pintoresco y sincero. El estilo, abundante, natural, brioso, lleno de gracejo y vida; la versificación, fácil, á veces menos limada; el diálogo, mordaz, á la manera de la comedia italiana. En suma, había nacido para el teatro y fué uno de sus primeros fundadores, haciendo comedias de bastante intriga, rebosantes de vida y de color. Fué el primer maestro en la comedia novelesca representable, ya que la Celestina no era para puesta en público. Sus defectos nacieron del mismo empeño por llevar á las tablas la vida real, tal como era, por su exagerado realismo, la mezcla de idiomas, lo plebeyo en demasía y aun grosero de personajes, acciones y dichos, y fuera de esto la falta de experiencia de quien comienza lo que otros todavía no han hecho, en el enredar mal la fábula, atiborrar la escena de personajes y no saberse ceñir del todo á la acción.
=516.= En la edición princeps de la Propaladia, 1517, se hallan las Letras de León X, donde se dice ser su autor "clericus Pacensis diocesis"; y una carta de "Mesinierus I. Barberius Aurelianensis", Messinier Barbier de Orléans, al tipógrafo parisién Badio Ascensio, ó Josse Bade de Asc ó Ascen, territorio de Bruselas, en la que le da por "patria Pacensis, de oppido de la Torre, gente Naharro", esto es, Torre de Miguel Sexmero, aldea de Badajoz, hoy villa en el partido de Olivenza. Debió de estudiar en Salamanca y aumentar su mucha cultura en Roma. Inspiróse, sin duda, en las obras de Juan del Enzina (1498) y en la comedia italiana: al primero se debe el Diálogo del Nacimiento (1512), acaso su primer ensayo. Corrió tierras, cayó preso de los piratas agarenos tras un naufragio y le llevaron á África. Debió de ser también soldado, acaso en la guerra de Granada, según pinta al vivo la soldadesca ó vida militar. Rescatado, volvió á Roma, donde se hizo clérigo y frecuentó las casas de cardenales y príncipes italianos. Protegióle, como extremeño también, el fastuoso y turbulento cardenal de Santa Cruz y obispo de Túsculo don Bernardino Carvajal, alma del conciliábulo de Pisa contra Julio II, á la sombra de Luis XII de Francia. En la Comedia Soldadesca parece aludir á su bajo oficio: "hablar con un compañero | qu'es platico y andaluz, | que está con un camarero | del Cardenal Santa Cruz". La Comedia Tinelaria salió suelta en Roma después de 1513, en que se reconcilió Carvajal con León X, y antes de 1517, en que se publicó la Propaladia. Dedicóla al Cardenal, recitada "delante de Su Santidad y de Monseñor de Médicis, su patrono", y entonces, á ruegos del Cardenal, que quedó muy complacido, decidió imprimir algunas de sus obras. "Acuerdome, dice en ella, que, despues de recitada esta Comedia Tinelaria..., V. S. Rev. quiso verla y después de vista me mandó que en todo caso le diesse la copia della. Tras desto me demandó la causa porque no dexava estampar lo que screvia. Si lo primero V. S. R. de otras cosas mias oviera hecho, lo segundo no estoviera por hazer. Tanto es que no aviendo tales personas que mis obras cobdiciassen, convenia que yo de publicallas dubdasse: porque a muchos padres muchas vezes por el amor paternal les parescen sus hijos mas hermosos de lo que son. Lo que agora con la palabra de D. V. S. (que en esto le digo más que alguno piensa), osaré hazer y aunque no a todas, a algunas de mis comedias licentiaré: etiam que temeré poco los dientes caninos de algunos mordaces que se me atreven ladrandome por detras; y tanto se me puede allegar alguno que quiza le señalaré la herradura en la frente. Con todo, me rio que a estos yo no les veo pedazo de halda sano: espero que a todo responderá por mi V. S. R. que feliciter et bene valeat". (Carta en el Estudio de la edición de M. Pelayo, XI). Antes de esta comedia, en 1513, escribió el Psalmo en la gloriosa victoria que los españoles ovieron contra venecianos, impresa en pliego suelto (Bibl. Publ. de Oporto) y no inserta en la Propaladia, y alude á la batalla de la Motta, en 1513, ganada por Cardona, cuando pasaban de retirada los Alpes los franceses tras el desastre de Novara. Con este salmo hállase otra poesía licenciosa. Concilio de los Galanes y Cortesanos de Roma invocado por Cupido, hecha hacia 1515. En 1514 asistió á la embajada que de parte del rey de Portugal don Manuel llevaron al Papa Juan de Faria, Diego Pacheco y Tristán de Acuña para ofrecerle los primeros presentes de la India (J. Valera. Morsamor, pág. 34). En aquella fiesta se representó la Comedia Trofea, de Naharro, "diálogo insípido, dilatado con episodios impertinentes, inconsecuencias y chocarrerías", según L. Moratín. En 1515 murió el Duque de Naxera don Pedro Manrique de Lara, gran señor, fuerte guerrero, moralista sentencioso: á su muerte dedicó Naharro una elegía, imitando la de Jorge Manrique. El mismo año murieron el Gran Capitán y Fernando el Católico: "Tal Rey y tal Capitan | nunca en el cielo han entrado," decía en un romance Naharro (el primero de la Propal.). Publicóse, también suelta, la Soldadesca, escrita en 1514 (Reg. Colón), los cuatro romances que conocemos suyos (Bibl. Nac.) y sus Lamentaciones de Amor (pliego suelto). Naharro fué gran lírico, apegado á los versos cortos castellanos, en los que le aventajó su discípulo Cristóbal de Castillejo. También escribía en italiano y tenemos tres sonetos suyos. Los versos devotos son lánguidos y prosaicos: Contemplacion al crucifijo, Exclamación de N. S.ª contra los Judíos, Al hierro de la lanza, A la Verónica. Los amorosos son mejores, sin pasar de medianos, aunque suenen dulcemente las Lamentaciones, Capítulos y Epístolas, por el ritmo ligero, viveza de afectos. Su campo fué el de la sátira, la mejor la contra Roma, en que pinta las costumbres de entonces con ligereza y valentía y con espíritu erasmista, aunque tiene otras todavía más sangrientas. Partióse repentinamente de Roma para Nápoles, donde halló en don Fernando Dávalos, marqués de Pescara, nuevo Mecenas, á quien dirigió la Propaladia, allí impresa, 1517, por primera vez (Bibl. Nac.), en la cual copiló las obras, que ya andaban impresas separadamente: "las mas destas obrillas andaban ya fuera de mi obediencia y voluntad". "Intitulelas Propalladia a prothon quod est primum, et Pallade, id est, primae res Palladis, a diferencia de las que secundariamente y con mas maduro studio podrian succeder". Aunque ya era hombre maduro, "incessu graviori, verbis parcus, et non nisi praemeditata et quae statera ponderata habentur, verba emittit" (Mesiniero). Después, no se sabe cuándo, compuso la Aquilana y la Calamita, de acción más compleja y novelesca. Valdés (Diál. len.): "El estilo que tiene Torres Naharro en su Propaladia, aunque peca algo en las comedias, no guardando bien el decoro de las personas, me satisface mucho, porque es mui llano y sin afetazion ninguna, mayormente en las comedias de Calamita i Aquilana; porque en las otras tiene de todo, y aun en éstas, hai algunas cosas que se podrian dezir mejor, mas casta, mas clara, i mas llanamente... mucho ha ilustrado la lengua castellana... asi como escribia bien aquellas cosas bajas, plebeyas, que pasaban entre gentes con quien él mas ordinariamente trataba; asi se pierde cuando quiere escribir lo que pasa entre gente noble y principal: lo qual se ve largamente en la comedia Aquilana: pero esto no haze al caso, pues aqui no hablamos sino de lo que perteneze a la lengua". Diego Ramírez Pagán, en su Floresta, le dedicó una Lamentación fúnebre muy elogiosa, y siendo anciano, en 1562, fecha de la publicación de la Floresta, pudo conocer á Naharro; pero hizo la Lamentación con ocasión de la recogida que el Santo Oficio hizo de la Propaladia en 1559. Duró esta suspensión hasta 1573. Otras ediciones de la Propaladia, Sevilla, 1520, 1526, 1533; Toledo, 1535; Sevilla, 1545; la de Amberes, sin fecha. En 1573 levantó la Inquisición el entredicho á la Propaladia, al Lazarillo y á las obras de Cristóbal de Castillejo, encargando su corrección á Juan López de Velasco, que hizo lo posible por no tocar los textos. Imprimióse, pues, "castigada", en Madrid, 1573.
=517.= El concepto que Naharro tenía de la comedia era fundamentalmente clásico, como se ve por el prohemio de la Propaladia (1517), donde por primera vez se escribió en España, y aun en Italia, de preceptiva dramática. "Comedia no es otra cosa sino un artificio ingenioso de notables y finalmente alegres acontecimientos, por personas disputado". Admitió cinco jornadas, voz que triunfó á fines del siglo XVI, renovándola Virués en Valencia, y Juan de la Cueva en Sevilla, aunque á Naharro le habían seguido en esto Jaime de Huete y Agustín Ortiz en las comedias Tesorina, Vidriana y Radiana. Prevalecieron los tres actos con Lope. "El número de las personas, dice Naharro, que se han de introducir, es mi voto que no deban ser tan pocas que parezca la fiesta sorda, ni tantas que engendren confusion... el honesto numero me parece que sea de seis hasta doce personas". Nada dice de las tres unidades, invención posterior de los comentadores italianos de Aristóteles, especialmente de Castelvetro (sobre ellas J. E. Spingarn, A History of Literary Criticism in the Renaissance, New-York, 1899). Men. Pelayo, Estud. Propalad., LXXXVIII: "Hay un sentido tan enérgico de la vida, una consistencia tan grande en las figuras dramáticas, una verdad en la expresión y á veces una combinación tan diestra de peripecias y efectos escénicos... Bart. Torres Naharro, inferior á otros contemporáneos suyos en dotes poéticas, había nacido hombre de teatro, y en esta parte les aventaja á todos...; fué un paso de gigante el que dió en el camino de la buena comedia...; amplió el cuadro de la primitiva farsa; hizo entrar en ella no sólo pastores y ermitaños, sino gente de toda casta y condición...; complicó ingeniosamente la trama...; atendió por primera vez al estudio de las costumbres, y, si no llegó á la comedia de carácter, fué por lo menos el fundador de la comedia de intriga...: hay en la Propaladia visibles huellas del estudio del teatro latino é italiano...; es clásico por lo claro y armónico de la composición, por el buen gusto que rara vez falla, aun en los pasajes más difíciles, por cierta pureza estética que sobrenada en la descripción de lo más abyecto y trivial, por cierta grave, consoladora y optimista filosofía..., por un buen humor reflexivo y sereno..., en esto principalmente fué humanista". Según su división de las comedias, son a noticia, esto es, de cosas sucedidas, la Soldadesca y la Tinelaria; a fantasia, es decir, verisímiles, pero forjadas por pura imaginación, la Serafina é Himenea. Alegórica es la Trofeo, donde Apolo y la Fama celebran las hazañas de los portugueses en la India. Caballerescas ó de capa y espada son la Serafina, Himenea y Aquilana, y de costumbres, la Soldadesca, Tinelaria y Jacinta. Todas llevan un introito ó prólogo pidiendo indulgencia y atención y declarando el argumento.
=518.= Bartolomé Torres Naharro, La Propaladia, ed. M. Cañete y M. Menéndez y Pelayo [2.º vol., con excelente estudio por este último crítico], en los Libros de Antaño, ts. IX y X [véase la recensión de A. L. Stiefel, en Literaturblatt für germanische und romanische Philologie (1903), t. XXIV, col. 119-126]; A. L. Stiefel, Zur Bibliographie des Torres Naharro, en Archiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen (1907), t. CXIX, págs. 195-196.
=519.= El BACHILLER DIEGO SÁNCHEZ DE BADAJOZ, natural de aquella ciudad ó de Talavera la Real, debió de conocer los últimos años del reinado de los Reyes Católicos y sirvió al obispo de Badajoz, D. Pedro Ruiz de la Mota, que el año de 1516 sustituyó á don Alonso Manrique, el que tan guerrero se mostró en las Cortes de Valladolid de 1518 y cuyo palacio derribaron los comuneros. No siguió al Obispo en sus andanzas por la corte, sino que se apegó al terruño. Parece vivía aún en 1545, pero ya había muerto para el año 1552. Es probable que fuese rival, esto es, emulador, y conocedor, por tanto, de las obras de Torres Naharro, como dice su sobrino. De todos modos, parece debieron representarse sus farsas en los comienzos del siglo XVI, ni es de creer las hiciera en su edad madura, según solía acontecer con este linaje de obras. Terrible erasmista, se burla de clérigos y frailes con todo desparpajo. Sus obras fueron impresas, después de muerto, por su sobrino: Recopilación en metro del Bachiller Diego Sánchez de Badajoz, en la qual por gracioso cortesano y pastoril estilo se cuentan y declaran muchas figuras y autoridades de la sagrada escriptura... Sevilla, 1554. En 1530 se había impreso aparte una de las farsas, la del Matrimonio. Farsas y sermones llama el privilegio de la edición á las 28 piezas dramáticas de Sánchez, el cual tuvo intento á que fuesen morales, y trama, en algunas sobre todo, el plan muy de pensado, á la manera que Calderón sus autos sacramentales, bien que con muchísima mayor sencillez por lo común, y mezclando de tal manera lo sagrado con lo profano, presentando escenas de gente baja y de personajes, á quienes hace risibles, con tan fiero realismo, que lo sagrado suele quedar en lo hondo y en el intento, no viéndose en escena más que lo profano. Hizo, pues, en España, algo de lo que Torres Naharro hizo en Italia, sacando el teatro más á la plaza todavía que los anteriores autores, prescindiendo más y más de lo eclesiástico, por lo menos en la forma, y de lo pastoril. Es la comedia de costumbres en embrión, esbozados algunos tipos bajos.
Diego Sánchez fué improvisador y repentista, de lo que se resienten sus poesías líricas, donde falta sensibilidad y fuerza, sobra palabrería y los consonantes vienen forzados. Menos de estos defectos se notan en las farsas, aunque todavía los tienen. En cambio, ello le hace traer palabras enteramente vulgares y aun acaso bastantes compuestas por él; su léxico es riquísimo y notable por lo rústico y brioso. Las dos poesías místicas, que él llama romances, valen más que todas las otras líricas, por lo hondo del sentimiento.
=520.= Algunas veces suele él llamarse Diego Sánchez de Talavera. Que era muerto en 1552 se saca de la dedicatoria al Conde de Feria y del privilegio real, de donde también se deduce que llegó á bastante edad. Según Barrantes, farsa viene de farcire, y eran preces rimadas que se cantaban antiguamente después de los maitines del Jueves Santo: "son las más características, las más típicas que existen en nuestro teatro". Reimprimió la Recopilación el mismo Barrantes, en 2 vols., Madrid, 1882-1884, Libr. de antaño. Vid. también: Obras dramáticas del siglo XVI (reproducción en facsímile, con estudio de A. Bonilla; Madrid, 1914).
En la Farsa del Molinero exclama un pastor: "Landre del año 7", aludiendo á la peste de Levante del año siete del siglo XVI, que reverdeció en 1508 con langosta y en 1510, 1524 y 1531, y según la farsa familiar, la langosta había reinado tres años juntamente con hielo, lagarto y pulgón. Si tenemos, pues, en cuenta que el autor aparece como rival de Torres Naharro y que las tragedias de éste se conocieron en Extremadura antes de publicarse La Propaladia (1517), no es dudoso que Sánchez alcanzara los últimos años de Isabel la Católica. La Farsa del Molinero se imprimió en 1530. Gallardo halló un ejemplar de la Farsa de David, anterior á la Recopilación. Obsérvase además que en el encabezamiento de muchas farsas de la Recopilación parece haberse copiado portadas antiguas, como si ya corriesen de molde sueltas. La del Molinero parece la más vieja, y quizá el asunto lo tomó de otra francesa más popular y de autor más conocido por Sánchez: Andrés de la Vigne, cómico del siglo XV, después poeta y secretario de la reina Ana de Bretaña. En 1496 se representaron en Seuvre, aldea de Borgoña, su Farce du Meunyer, de qui le diable emporte l'ame en enfer, y su Moralidad del ciego y el cojo, que parece haber sido imitada por Sánchez en la Farsa militar. En 1501, don Alonso Manrique, siendo obispo de Badajoz, prohibió ciertas representaciones escandalosas que en la catedral se hacían y que se parecen á las de Sánchez hasta en estar principalmente consagradas á la Navidad. La Farsa de Abraham parece aludir al eclipse de 24 de diciembre de 1543, pues sólo aquel año lo hubo después del de 1481, en que no pudo escribirse la farsa: este año se crisó el sol las once partes (en el encabezamiento de la farsa), y de once dígitos sólo hubo el de 1543. En la Farsa militar se dice "que es ya el Lutero vencido", "que es preso el duque Saxon", "Que hacen gran alegria | Italia, Roma y Hungría", "Que el Emperador vencio". Ahora bien, la batalla de Muhlberg, á que aquí se alude, y prisión del Elector de Sajonia y el Landgrave de Hesse, fué en 1547. Pero de todas estas frases se dice: "Estas coplas infrascritas se pueden decir en lugar de las que dice el Sordo arriba", esto es, en lugar de las de Navidad en que antes se representó. De modo que, coincidiendo el suceso histórico dicho al representarse otra vez, se hizo esta parrafada ó morcilla, para que el auditorio premiase con aplausos la patriótica oportunidad del poeta. Representóse, pues, el 1547 y años atrás.
=521.= VASCO DÍAZ TANCO DE FREGENAL, extremeño, de Fregenal de la Sierra, fué clérigo muy corrido, leído y escribido; estuvo cautivo entre infieles con Torres Naharro, y de vuelta vivió bastante tiempo en Orense. Cuando los comuneros huyó á Portugal, y ya para entonces (de 1490 á 1510, según Cañete) había escrito y sin duda representado en Extremadura autos cuadragesimales, farsas, comedias, tragedias y coloquios, que dice haber hecho para las fiestas eclesiásticas, Cuaresma y Semana Santa, pues añade que fueron obras de su mocedad y les contrapone 48 obras de su vejez, escribiendo el prefacio del Jardín del Alma Christiana, Valladolid, 1552. Recuérdese la prohibición el año 1501, del Obispo de Badajoz, sobre representaciones mundanas, y las farsas de Diego Sánchez de Badajoz. Conócese además la Palinodia de la nefanda y fiera nacion de los Turcos, Orense, 1547, obra escrita vuelto ya del cautiverio, y es "recantatio ó retractatio", como él dice, de la Historia de los turcos, de Paulo Jovio, añadidas muchas cosas de su cosecha. Esta obra está citada como de la vejez en el Jardín. Los veinte triunfos se imprimieron sin lugar ni fecha y deben de ser posteriores á 1527, pues en ellos se habla del nacimiento de Felipe II. Tanco Díaz es un escritor desenfadado, valiente y sincero. Es lástima se hayan perdido sus obras teatrales, que serían por el estilo de las de Diego Sánchez, pero de más arranque y fuerza.
=522.= En 1512 ALONSO HERNÁNDEZ, presbítero sevillano, protonotario apostólico, publicó la Corónica del noble caballero Guarino Mesquino, traducción, Sevilla; ibid., 1527, 1548. Historia Parthenopea, Roma, 1516; es la historia del Gran Capitán Gonzalo de Córdoba, obra póstuma, que editó su paisano Luis de Gibraleón, clérigo residente en Nápoles. Es un poema medio histórico, medio alegórico, en estancias de arte mayor, imitando á Mena, y con muchos italianismos y ningún estro poético, tan sólo importante por su valor histórico como de testigo fidedigno. Benedetto Croce, en el Archivo Storico per le Provincia Napoletane, año 19, fasc. III, trata Di un poema spagnuolo sincrono, intorno alle imprese del Gran Capitano nel Regno di Napoli; hizo tirada aparte.
HERNANDO DE RIBERA, vecino de Baza, escribió la guerra de Granada en metro, con puntualidad retórica, pero sin arte poética alguna, según cuenta el doctor Galíndez de Carvajal (Anales breves del reinado de los Reyes Católicos, en Documentos Inéditos para la Hist. de Esp., t. XVIII, pág. 227). Tan crónica rimada fué la Obra hecha por HERNÁN VÁZQUEZ DE TAPIA, describiendo las fiestas á la llegada á Santander de la princesa doña Margarita de Flandes, hija del emperador Maximiliano, etc., Sevilla, 1497.
De ALONSO FERNÁNDEZ es el Vita Christi, en romance, según San Buenaventura, Valladolid, 1512. _Doce libros de la Esperanza. Doce libros de la Justicia. Ocho libros de educatione Principis. Siete triunfos de las siete Virtudes._ (Nic. Antonio).
=523.= En 1512 se publicó _La historia de los dos enamorados Flores y blanca flor_, Alcalá (Brunet); 1530 (Gayangos y acaso M. Pelayo, Oríg. nov., t. I, pág. DXXIV); otra sin fecha (Gallardo, t. I, núm. 737); Alcalá, 1604; Sevilla, 1691.
Á principios del siglo XVI floreció ALONSO DE SALAYA, de quien conocemos una Farsa.
En 1512 FRAY CARLOS FERNÁNDEZ, benedictino, publicó Epístola Paraenetica. París, Speculum Monasticae disciplinae, ibid., 1515. Confabulationes monasticae, ibid., 1516.
En 1512 JUAN ANGUR, de Trasmiera, publicó _Conquista de las Islas de Persia y Arabia_, Salamanca.
En 1512 FRAY CIPRIANO BENET, dominico aragonés y doctor teólogo parisiense, publicó los cuatro tratados De Prima Orbis Sede, De Concilio, De Ecclesiastica Potestate, De Pontificis Max. auctoritate, Roma. Dialogo de Excellentia et utilitate Theologiae. De Caroli Hispaniarum Regis praeeminentia, de clementia, etc., Roma, 1518. De otras obras latinas, vide Nic. Antonio.
En 1512 ANTONIO DE OBREGÓN Y CERECEDA, canónigo de León, tradujo los Triunfos, de Petrarca, Logroño; Sevilla, 1526, 1532; Salamanca, 1532; Valladolid, 1541; Medina, 1555. Nicolás Antonio parece equivocar esta traducción con la de Hernando de Hozes, Medina, 1554. Discursos sobre la Filosofía moral de Aristóteles, Valladolid, 1603.
En 1512 el MAESTRE MARTÍN FERNÁNDEZ DE FIGUEROA publicó la Conquista de las Indias, de Portugal, de Arabia y Persia, Salamanca.
En 1512 se imprimió la Crónica general de España, ordenada por Alfonso X, á costa del abad Juan de Velorado y monjes de San Pedro de Cardeña. Burgos; Medina, 1552; Bruselas, 1588; Burgos, 1593; Marburgo, 1844.
=524.= Año 1513. GABRIEL ALONSO DE HERRERA (1470 ó 1480-1540?) nació en Talavera de la Reina y fué hijo del acaudalado labrador Lope Alonso de Herrera y de Juana González, y hermano menor de Hernando Alonso de Herrera, á quien puso Cisneros por primer maestro de Retórica en la Universidad de Alcalá, el de "las ocho levadas contra Aristótil", y de otro á quien el mismo Cardenal nombró organista de San Ildefonso, y fué acaso el bachiller Diego Hernández de Herrera, de quien habla en el capítulo del Romero, finalmente de Juan Alonso de Herrera, capitán que acompañó á Orán al cardenal Cisneros. Siendo mozuelo estuvo en Granada estudiando la carrera eclesiástica, acaso por ser pariente del obispo don Fernando de Talavera, ó á lo menos por lo que éste á sus paisanos apreciaba, con algunos de los cuales pudo ya ir en 1492, cuando la toma de aquella ciudad, teniendo de quince á veinte años. Probablemente de los veintiuno á los treinta y seis, esto es, por los años 1500 á 1512, debió de hacer sus viajes por la Galia Narbonense, Alemania é Italia. Sin duda fueron sus hermanos los que le dieron á conocer á Cisneros, ó el mismo Obispo de Granada, con quien estuvo el Cardenal en aquella ciudad, no sólo en 1492, sino después en 1499. Ello es que por los libros de descargo de Cisneros se ve haber sido nuestro Herrera su capellán, y así le llama señor en las tres ediciones de su obra. En 1515 era beneficiado en la parroquia de San Miguel, de Talavera, adonde le puso el Cardenal, el cual falleció el 1517. En el libro tercero, capítulo 35 de la edición de 1539, da á entender que vivía con bastante estrechez. No se sabe cuándo murió, pero parece llegó á hacer la edición de 1539, "con privilegio imperial nuevamente concedido", en la que hay adiciones suyas, así como en la anterior de 1528. Publicóla por primera vez en Alcalá, 1513, con el título de Obra de agricultura, copilada de diversos auctores por Gabriel Alonso de Herrera de mandado del muy ilustre y reverendísimo Señor el Cardenal de España Arzobispo de Toledo.
Herrera, en la materia de su obra, aunque recoge lo mejor de griegos y latinos, es original en corregirlos y en añadir muchas cosas, guiándose por la experiencia de lo que ha visto. Como escritor, es de los mejores en castellano, por lo castizo, propio y elegante. La riqueza del habla de Talavera y la galanura en el decir de aquella región se muestran en Herrera, no menos que en Rojas y Mariana.
=525.= Ediciones, además de la de Alcalá, 1513, Libro de agricultura, que es de labranza y crianza y de muchas otras particularidades de las cosas del campo, Toledo, 1520. Obra de agricultura... agora nuevamente corregida y emendada, Alcalá, 1524; Toledo, 1524; Zaragoza, 1524; Libro de agricultura... Nuevamente corregido y añadido en muchas cosas necesarias y pertenecientes al presente libro por el mismo auctor, Logroño, 1528; Alcalá, 1539. Después de su fallecimiento: Libro de agricultura..., Toledo, 1546, 1551; Valladolid, 1563; Medina, 1569, 1584; Madrid, 1598 (en dos imprentas el mismo año); Pamplona, 1605; Venecia, 1633; Madrid, 1643, 1645, 1646, 1677, 1768, 1777, 1790. "Corregida según el texto original de la primera edición..., por la R. Sociedad Económ. Matritense", Madrid, 1818-1819, 4 vols., con muchos apéndices y biografía. Ed. de A. de Burgos, Madrid, 1858, 2 vols. Trad. ital., Venecia, 1568, 1577.
=526.= La Cuestión de Amor es obra de principios del siglo XVI, en prosa y verso, impresa por primera vez, según parece, en Valencia, 1513: Question de amor de dos enamorados: el uno era muerta su amiga: el otro sirve sin esperanza de galardon. Disputan qual de los dos sufre mayor pena. Entretexense en esta controversia muchas cartas y enamoradas razones. Introdúcense mas una caza, un juego de cañas, una egloga, ciertas justas e muchos caballeros et damas con diversos et muy ricos atavios: con letras et invenciones. Concluye con la salida del señor Visorrey de Nápoles: donde los dos enamorados al presente se hallavan: para socorrer al sancto padre: donde se cuenta el numero de aquel lucido exercito: et la contraria fortuna de Ravena. La mayor parte de la obra es historia verdadera: compuso esta obra un gentilhombre que se halló presente á todo ello. Es una historia novelesca ó novela histórica, con clave, disfrazados los nombres de la vida cortesana de Nápoles en la época del Renacimiento. Se desconoce el autor. Escribióse entre 1508 y 1512. B. Croce ha descubierto la clave y estudiado la obra. Juan de Valdés dijo en el Diálogo de la lengua que le parecía "muy bien la invención y muy galanos los primores que hay en él y lo que toca á la question no está mal tratado por la una parte y por la otra. El estilo en quanto toca á la prosa, no es malo, pudiera bien ser mejor; en quanto toca al metro, no me contenta.--Y de la Cárcel de Amor, ¿qué me dezís? El estilo desse me parece mejor".
=527.= Su primera edición es de Valencia, 1513; otra sin fecha hay en la Biblioteca imperial de Viena; además, Salamanca, 1519, 1539; Valencia, 1533; Medina, 1545; Venecia, 1553; Amberes, 1556, 1576, 1598; Salamanca, 1580. Hay traducción francesa con el título de Le débat entre deux gentils hommes espagnols, París, 1549. Ed. M. Menéndez y Pelayo, en la Nuev. Bibl. de Aut. Esp., t. VIII. Consúltese: Benedetto Croce, Di un antico romanzo spagnuolo relativo alla storia di Napoli, La Question de Amor, en el Archivo Storico per le Provincie Napoletane, con tirada aparte, Napoli, 1894, t. XIX, págs. 140-159.
=528.= En 1513 se publicó el Cancionero de DON PEDRO MANUEL DE URREA (1468?-1535?), Logroño. Era hijo segundo del conde de Aranda don Lope y nació hacia el 1486, habiéndose casado el 1505, á los diez y nueve de su edad. Muerto muy pronto su padre, dejóle el señorío de Trasmoz, de medianas rentas. Se educó más para caballero que para literato; pero se aficionó al Petrarca y demás poetas italianos, á quienes imitó, siendo él, naturalmente, poeta y músico, como su padre, que había sido trovador y lo era su hermano á la manera que suelen serlo los señores, por afición y á ratos. Fué poeta tan sincero como todos los de la tierra aragonesa. Cantó amores juveniles; cantó después á su mujer, doña María de Sessé, y á su madre; cantó los pleitos de su hermano mayor, sus aburrimientos en la aldea; imitó á Enzina en sus disparates, canciones, villancicos y aun romances, y versificó el primer auto de La Celestina: Égloga de la tragicomedia de Calisto y Melibea, de prosa trobada en metro. Pero era tanta la modestia del poeta, que contra su voluntad hubo de publicar el Cancionero de Urrea su madre la Condesa de Aranda. En 1514 y 1523 se publicó la Peregrinación de Jerusalén, Roma y Santiago, Burgos, que sin duda hizo su autor don Pedro Manuel de Urrea. Murió antes de 1536, pues este año otorgó testamento su viuda doña María de Sessé.
=529.= Se imprimió La Penitencia de Amor, de Pedro Manuel de Urrea, en prosa, en Burgos, 1514. Es original, pero inspirada en La Celestina y en la Cárcel de Amor, mezclando así el realismo con el simbolismo. Reimprimióse la Penitencia de Amor en la Bibl. Hispan., t. X. Tradújola al francés, Lyon, 1537, René Bertaut: La pénitence d'amour; un solo ejemplar hay en la Bibliot. Nac. de París (Reservé, p. Υ^2 257)·
=530.= Pedro Manuel de Urrea, Penitencia de Amor, ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca Hispanica, t. X; Cancionero, Biblioteca de Escritores Aragoneses, Zaragoza, 1875, t. II. Consúltense: R. Foulché-Delbosc, La Penitencia de Amor, de P. M. de U., en Revue Hispanique (1902), t. IX, págs. 200-215; M. Menéndez y Pelayo Antología de poetas líricos, etc., t. VII, págs. CCLIV-CCLXXX; M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XIV, páginas CLX-CLXVII.
=531.= Año 1513. ANDRÉS BERNÁLDEZ († 1513), cura de los Palacios, nació en la villa de Fuentes, de la encomienda mayor de León, á mediados del siglo XV; obtuvo el curato de los Palacios, cerca de Sevilla, en 1488, desempeñando el ministerio parroquial hasta 1513, en que falleció. En este tiempo se carteó y tuvo amistad con los personajes más de cuenta y singularmente con don Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz. Nombróle su capellán el arzobispo de Sevilla, Diego Deza; pero no quiso aprovecharse de ello para medrar, quedándose en su parroquia. Albergó en su casa á Colón, vuelto de América. Su Historia de los reyes católicos don Fernando y doña Isabel es un relato fidedigno de los sucesos de su tiempo, como testigo de vista de los sujetos, de inestimable valor, y escrito en estilo llano, con naturalidad y lenguaje castizo. No hay obra donde mejor se vea y se sienta subir y crecer desde sus fundamentos la grandeza de España en aquella época, con la guerra de Granada, el descubrimiento de América y las guerras de Italia. Abraza desde don Enrique IV hasta el año de 1513, en que el autor murió.
=532.= Rodrigo Caro halló en los libros de bautismos de la villa de los Palacios escrito Andrés Bernáldez ó Bernal, al pie de las partidas. Cap. 131: "El cual (collar) yo vi e tuve en mis manos e por huespedes en mi casa al dicho señor Obispo e el Almirante (Colón) e al dicho señor don Diego". En la nota que Rodrigo Caro puso en el manuscrito de la historia de Bernáldez se lee: "Escribe esta historia como testigo de vista de los sujetos y conocimiento de muchas personas principales, como el gran don Rodrigo Ponce de León, marqués de Zahara, duque de Cádiz y don Cristóbal Colón, ambos fueron sus huéspedes, e escribe su habito y facciones y asi de otros señores. Tuvo ajustadas relaciones de todo lo que escribió de fuera del Reyno: muestrase entendido en la geografia y leccion de la antigua historia. Su lenguaje es el que corria entonces sin ninguna cultura, antes repite algunas cosas sobradamente, pero jamás falta á la verdad, que es el alma de la historia, y asi esta ha sido estimada de todos, porque en ella, demas de la sustancia de las cosas, refiere algunas muy particulares y que otros de aquel tiempo no escrivieron... El Licenciado Rodrigo Caro". Y después: "Este libro hice trasladar de uno que tenia el licenciado Rodrigo Caro escrito de su mano, que por su muerte fué á poder de don Juan de Santelizes, del Consejo Real de Castilla, e por muerte del susodicho de mano en mano á la de don Francisco Flores en quien oy para. Es la verdadera historia que escribió el cura de los Palacios, porque ademas de la fee que hace el estar escrita de mano de un hombre tan grande y firmado el prólogo de su nombre, yo he mostrado este traslado al doctor Ciruela, racionero de la santa Iglesia de Sevilla, que no tiene primero en todo género de buenas letras, y me ha dicho ser esta la verdadera historia y tener él otro traslado del mismo original donde yo saqué este". Imprimióse por primera vez en Granada, 1856, 2 vols., con introducción de Miguel Lafuente y Alcántara; después F. Gabriel y Ruiz de Apodaca, Soc. de Biblióf. Andal., 1870, 2 vols., Bibl. de Aut. Esp., t. LXX.
=533.= En 1513 RODRIGO DE REINOSA publicó el Cancionero de nuestra Señora, Barcelona; Sevilla, 1612. Comienza un Razonamiento por coplas, en que se contrahace la Germania y fieros de los Rufianes y las mujeres del partido. Comienzan unas Coplas á los negros y negras. Aquí comienzan unas Coplas de las Comadres. Coplas contra las rameras. Gracioso razonamiento, en que se introducen dos Rufianes. Véase Gallardo, Biblioteca; "Es una pintura al fresco, viva y colorada, de las costumbres de aquel tiempo. Pocas poesías se leerán impresas en España más libres y licenciosas que estas coplas. Son además graciosísimas". Son notables por el habla de germanía, de que están plagadas. Véase además en Usoz, Cancionero de Burlas, págs. 237-241, y el Romancero general de Durán (285, 1252, 1845). También imitó á Enzina en lo pastoril y en la lírica popular religiosa. Es autor que pide particular estudio y edición.
=534.= Año 1513. DIEGO LÓPEZ DE CORTEGANA, arcediano de Sevilla, publicó en 1513 Lucio Apuleyo del asno de oro, Sevilla; Zamora, 1536, 1539; Medina, 1543; Amberes, 1551; Alcalá, 1584; Madrid, 1601; Valladolid, 1601; Madrid, 1890. Tractado de la miseria de los cortesanos (de Pío II)... Tractado llamado el sueño de la fortuna (de Pío II)... Querella de la Paz (de Erasmo), Sevilla, 1520; Alcalá, 1529. Missale secundum usum almae Ecclesiae Hispalensis, Hispali, 1520. En 1516 editó la Crónica del Santo Rey don Fernando tercero, Sevilla; ibid., 1526; Salamanca, 1540; Medina, 1547; Sevilla, 1551; Valladolid, 1555; Medina, 1566, 1568; Sevilla, 1576, 1614, 1639; pero no hizo más que "emendar, o hablando mas cierto, renovar en la pronunciación de algunos vocablos antiguos, por que mejor los modernos los entiendan". Autor de notable lenguaje.
=535.= En 1513 el BACHILLER JUAN AGÜERO DE TRASMIERA publicó Flores Romanas provadas de famosos y doctos varones compuestas para salud y reparo de los cuerpos humanos: e gentilezas e burlas de hombres de palaçio e de criança; trasladadas de lengua Italiana, Valencia y 1545.
En 1513 PEDRO SEGUÍ, presbítero de Tortosa, publicó Notulae sen Clasificatorium (de gramática), Barcelona.
En 1513 LUIS CORREA publicó Conquista del reyno de Navarra, Toledo.
En 1513 se publicó el Libro del esforçado cauallero conde Partinuples, que fué emperador de Constantinopla, Alcalá; ibid., 1515; Toledo, 1526; Burgos, 1547; Sevilla, 1548, 1558; Tarragona, 1588; Valladolid, 1623; Sevilla, 1643, 1693; Madrid, 1756. Es traducción del Partenopeus de Blois, novela francesa del siglo XII, y el asunto es la fábula de Psiquis.
En 1513 salió la Crónica de los nobles caballeros Tablante de Ricamonte y Jofre, Toledo; ibid., 1524, 1526; Toledo, 1526; Sevilla, 1599; refundida por NUÑO DE GARAY, Alcalá, 1519, 1604; Sevilla, 1629: es del ciclo bretón, tomado de una redacción francesa.
=536.= Año 1514. JUAN LUIS VIVES (1492-1540), hijo de Luis Vives, originario del Rosellón, y de Blanca March; nació en Valencia, donde hizo sus primeros estudios de Gramática (1509), pasando á estudiar Filosofía á París, aunque pronto (1511) hubo de salir de aquella ciudad, probablemente por haberse roto la paz entre Luis XII y Fernando el Católico, yéndose á vivir á Brujas, segunda ciudad de Flandes. Compuso su primera obra, Christi Jesu triumphus, en 1514, y luego, en 1519, Veritas fucata, diatriba contra la poesía pagana, dirigida, con un prefacio, al libro De Senectute, intitulado Senis Anima, á Jean de Crommaas. Monsieur de Chièvres le nombró, en 1517, preceptor de su sobrino Guillermo de Croy, que, á los diez y nueve años, fué titulado Cardenal y Arzobispo de Toledo. Vivía de ordinario en Lovaina, entregado á los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología, ganoso de segundar los propósitos de Nebrija, desterrando la barbarie de las aulas é introduciendo en los estudios la elegancia latina. Publicó por entonces (1517-1518) las Meditationes in Septem Psalmos quos vacant poenitentiae, la Fabula de homine, la Praelectio in Georgica Vergilii, el Γενεθλιαχόν Jesu Christi, De tempore quo, id est de pace in qua natus est Christus, Clypei Christi descriptio y De initiis, sectis et laudibus philosophiae. En 1519 fué nombrado catedrático de la Universidad de Lovaina, donde explicó la historia de Plinio, y en una casa privada las Geórgicas. En Lovaina fué donde conoció á Erasmo, ya de sesenta años, haciéndose su amigo y discípulo. Entonces escribió In pseudo-dialecticos (1519) y Pompeius fugiens, y en 1520 la Praefatio y Vigilia in Somnium Scipionis, las Declamationes quinque syllanae, las Aedes legum, que publicó en 1521, y la In leges Ciceronis praelectio, como prefacio de un curso sobre De Legibus, que explicó en Lovaina. En 1521, mientras Erasmo publicaba las Obras de S. Agustín, le encargó el comento de la Ciudad de Dios; pero habiendo fallecido el joven Cardenal de Croy en Worms, y hallándose sin recursos ni protector, se empeñó tanto en el trabajo, que cayó enfermo, enviando, con todo, en 1522 á Erasmo el final de sus Comentarii in XXII libros de civitate Dei S. Augustini, compuestos en diez y ocho meses, y se publicaron en Basilea el mismo año, reimprimiéndose en 1542, dos años después de su muerte. También escribió la Praelectio in Convivia Philelphi, la Praelectio in 4^m Rhetoricorum ad Herennium, las Additiones ad Suetonium y el diálogo Inquisitio sapientis. Muerto Lebrija en 1522, el claustro de Alcalá le ofreció la cátedra que dejaba vacante; pero no la aceptó. Dirigió al cardenal Adriano De Europae statu ac tumultibus el mismo año. En 1523 compuso Veritas fucata, sive de licentia poetica y De institutione feminae christianae. El mismo año 1523 enseñaba Humanidades en Oxford; pero iba y venía á Flandes, y en 1524 se casó en Brujas con Margarita Valdaura. Del año 1523 son la Epistola prima de ratione studii puerilis, De consultatione, la traducción latina de dos discursos de Isócrates; del 1524 los Satellitium animi y la Introductio ad Sapientiam; del 1525 la Epistola de Francisco Galliae rege a Caesare capto, dirigida al Rey de Inglaterra, y De pace inter Caesarem et Franciscum Galliae regem, deque optimo regni statu y Paries palmatus. En 1526 compuso De subventione pauperum, que le mereció una copa de oro de los magistrados de Brujas, á quienes dirigió el tratado. En 1526 De Europae dissidiis et bello Turcico, De condicione vitae christianorum sub Turca. En 1527 Philalethae Hyperborei in anticatoptrum suum Paraskeue, probando á Enrique VIII la legitimidad de la dispensa pontifical que le dió el Papa para casarse con Catalina de Aragón, obra de la cual el Rey se enojó, por lo que le encarceló y le desterró de su corte. Compuso De officio mariti, y en 1529, Sacrum diurnum de sudore Domini nostri J. C., Concio de sudore nostro et Christi, De passione Christi, De concordia et discordia in humano genere libri quatuor, De pacificatione. En 1531, De disciplinis libri XX. En 1535, De Communione rerum ad Germanos inferiores, Ad animi exercitationem in Deum commentatiunculae. En 1536 explicó en París el Poeticon Astronomicon, de Higino, cuya edición publicó: Libri IV Hygini historiographi et philosophi, y además De conscribendis epistolis. De 1537 á 1539, In Bucolica Vergilii interpretatio, Censura de Aristotelis operibus. En 1538, De anima et vita y Exercitatio linguae latinae ó Dialogi, una de las más célebres de sus obras. Póstuma es De veritate fidei christianae, libri V, Basilea, 1543, 1544. Murió, en 1540, en Brujas, habiendo compuesto, en suma, sesenta y tres obras.
Luis Vives es el más grande de los humanistas españoles y de los principales de la época del Renacimiento en toda Europa. Hizo adelantar las innovaciones de Lebrija más allá de la gramática, llevando la crítica al arte de la elocuencia y biendecir y á la filosofía, armonizando y ensanchando las doctrinas artísticas y filosóficas paganas con las cristianas y abriendo nuevos senderos á la crítica y á la pedagogía. El espíritu de su pensar y juzgar, enteramente español en lo independiente, cristiano en lo dogmático y helénico en lo humanístico, sin formar particular escuela, se derramó por toda España y vivificó más ó menos todos los escritos de nuestros pensadores.
=537.= M. PELAYO, Cienc. esp., t. I, pág. 12: "Luis Vives, el más prodigioso de los artífices del Renacimiento, pensador crítico de primera fuerza (como hoy suele decirse), renovador del método antes que Bacon y Descartes, iniciador del psicologismo escocés, conciliador casi siempre, prudente y mesurado aun en la obra de reconstrucción que había emprendido; dechado de claridad, elegancia y rigor lógico; filósofo en quien predominaron siempre el juicio y el sentido práctico, nunca reñidos en él con la alteza del pensamiento, que, para todos accesible, jamás se abate, sin embargo, con aparente y menguada facilidad al vulgar criterio". Cienc. esp., t. II, pág. 15: "Luis Vives es un filósofo ecléctico... cuanto admite la verdad, venga de donde viniere; ecléctico en cuanto no sobrepone á la propia razón y al propio criterio la razón de los maestros y el criterio de una escuela determinada; ecléctico en cuanto no acata la autoridad sino en las cosas que son de fe; ecléctico en cuanto profesa el gran principio In necessariis unitas, in dubiis libertas; ecléctico porque no desdeña ninguno de los elementos y tendencias del pensamiento humano, sino que los comprende y armoniza todos, como están comprendidos y armonizados en la conciencia; ecléctico en cuanto no declara guerra á Platón en nombre de Aristóteles, como los escolásticos, ni á Aristóteles en nombre de Platón, como la escuela de Florencia. Pero no ecléctico á la manera de los franceses, pretendiendo conciliar la verdad y el error en una síntesis; que esto sólo fuera lo peligroso y censurable... Combinó el oro que extrajo de la escolástica decadente con lo más acendrado de otros sistemas... Utilizó Vives doctrinas platónicas; utilizó todo el saber de Aristóteles, que no se conoció íntegro y puro hasta los días del Renacimiento; aprovechóse de toda aquella ciencia antigua, cuya noticia sólo había llegado á Santo Tomás, de segunda mano, en incorrectas traducciones, cuando no en resúmenes y extractos. La ciencia de la Edad Media es muy respetable, pero su erudición valía poquísimo. Cristianizó la filosofía reinante... de origen griego... Así como el Angélico Doctor apartó las espinas del averroísmo, el gran filósofo de Valencia salvó su sistema de otros nuevos escollos, huyendo cuidadosamente del neoplatonismo teosófico de Marsilio Ficino, que era por entonces el mayor peligro, y de las extravagancias gentílicas de aquellos gramáticos que se habían dado á resucitar en crudo la doctrina del alma del mundo, la unidad eleática ó el atomismo de Leucipo. De Vives procede la filosofía moderna, así en lo bueno como en lo malo; pero lo malo procede ocasionalmente, como proceden del dogma las herejías... Si Vives no hubiese formulado las leyes del procedimiento experimental, recomendando su uso en los casos en que debe aplicarse, no hubiera venido Bacon proclamando como único, ó poco menos, este procedimiento, extendiéndole á todo, anulando la ciencia pura y encerrándose en el empirismo; ni hubiera venido, como legítima consecuencia, el brutal materialismo del siglo pasado, ni el positivismo que ahora nos aqueja. Esto es evidente. Pero como el procedimiento experimental no deja de ser legítimo, aunque de él se abuse, maldita la responsabilidad que le corresponde á Vives por los yerros de sus discípulos. Que Vives es la más elevada personificación de la España científica me parece indudable. Si ese calificativo está reservado para el filósofo más original y de más hondo influjo en el pensamiento europeo, ¿quién podrá disputárselo al polígrafo de Valencia? No en modo alguno los tomistas; no Suárez, á pesar de su maravillosa Metafísica, de la cual dijo Vico que encerraba cuanto hay que saber en materia de filosofía; no el mismo Ramón Lull; entendimiento sintético de primer orden, pero no iluminado por aquella ciencia antigua que dió alas á Vives; no Moisés-ben-Maymon; no Avicebrón, padre de todo el panteísmo moderno; no León Hebreo, de quien desciende toda la estética platónica del siglo XVI; no Séneca, el gran moralista, ni otra ninguna de las grandes figuras de nuestra historia científica. La filosofía española, dogmática y creyente al par que crítica y armónica, sólo alcanza su cabal desarrollo en Vives y Fox Morcillo. Pero Vives, por la universalidad de la doctrina, ha eclipsado el nombre de su discípulo. Vives fué el más prodigioso de los artífices del Renacimiento, y como la obra del Renacimiento era grande y necesaria y santa, y no debe confundirse con las excentricidades de Pomponio Leto ó de cualquier otro pedante, cábele gloria, no pequeña, por ello. Artífices del Renacimiento y no tomistas habían sido los que trabajaron en la Políglota Complutense. Mientras dos judíos conversos, tres humanistas y un griego fugitivo de Constantinopla levantaban aquel monumento, los escolásticos disputaban sobre suposiciones y restricciones. Artífices del Renacimiento fueron los que cuidaron de las primeras ediciones de los Santos Padres, y nadie trabajó en esto tanto como Erasmo. Cuando el semiescolástico Pomponazzi, que en pleno Renacimiento ignoraba el griego y escribía perversamente el latín, dudó de la inmortalidad del alma, no se levantó para responderle ningún tomista (que yo sepa), sino un artífice del Renacimiento, un humanista, un peripatético clásico muy de segundo orden, Agustín Nipho. Cuando arreciaba la gran tormenta de la Reforma, nacida en los claustros nominalistas de Alemania, no en las escuelas de Letras humanas de Italia, encontró, cual valladar firmísimo, los libros De veritate fidei christianae, de Vives, y los De libero arbitrio, de Sepúlveda, hombres uno y otro del Renacimiento. Al cabo, y como reacción contra el protestantismo, despertó con nueva pujanza la escolástica; pero despertó influida, muy influida, por el Renacimiento. ¿Se concibe, antes del siglo XVI, un libro como el de Melchor Cano? ¿Se parecen Victoria ni Soto á los escolásticos del siglo XIV ni á los del XIII? ¡Oh, qué gran bien hizo el Renacimiento desterrando la barbarie de la escuela! Los nuevos escolásticos no fueron ya bárbaros, por lo menos con aquella barbarie pertinaz y repugnante de los anteriores; no se entretuvieron en sofisterías, á lo menos deliberadamente y con insistencia; fueron grandes filósofos, grandes teólogos, dignos discípulos de Santo Tomás. Y todo, gracias á los artífices del Renacimiento. Hora es de hacerles justicia, ya que por medio siglo ha sido moda repetir contra ellos las declamaciones de aquel fanático, elocuente y desdichado demagogo tomista fray Jerónimo Savonarola. De todos esos humanistas, muy pocos, y ninguno de primera talla, si se exceptúa á Melanchton, cayeron en el protestantismo, al paso que éste alistó falanges enteras entre la gente universitaria, que los otros llamaban bárbara. No fueron tomistas, por lo general, aunque alguno hubo, y de primera nota. Todo su saber teológico no salvó á Carranza de luteranizar, aunque de buena fe, en la cuestión de la fe y las obras...". M. Pelayo, Ideas estét., t. III, pág. 214 (2.ª ed.): "Llevó á éste (campo de la retórica), como á todos los demás campos de la ciencia humana, su espíritu crítico é innovador, y ampliando, como dice Forner, las angostas márgenes en que los estilos de la antigüedad habían estrechado el uso de la elocuencia, la dilató á cuantos razonamientos puede emplear el ejercicio de la racionalidad. Esta importantísima revolución, que consiste en haber extendido el dominio de la Retórica, de la gran Retórica, es decir, de la teoría artística de la palabra, á todos los géneros en prosa, y no tan sólo á la oratoria política ó forense, como era uso de los antiguos; y el otro principio vivista, no menos luminoso y fecundo, de haber colocado esta teoría de la palabra después de la teoría del razonamiento, considerando la Retórica como una derivación y consecuencia de los estudios filosóficos, con lo cual puede decirse que se colocó Vives á dos pasos de la moderna preceptiva, dan á los tres libros De arte dicendi un lugar aparte y muy glorioso en el cuadro de nuestra preceptiva clásica". (Véase allí mismo el análisis que hace de su doctrina estética).
Resumiendo el estudio que de Vives hizo G. Desdevises Du Dezert sobre la obra de Bonilla (Revue Hisp., t. VII, pág. 411), dice así: "Humanista hábil, ha dejado un buen libro de ejercicios latinos. Filósofo, tiene dudas, veleidades y adivinaciones..., algunos pasos más y hubiera dado en las verdades que afamaron á Bacón, Descartes, Locke y Kant; pero quedóse en las lindes de la ciencia, más allá de los sabios de la Edad Media y detrás de los grandes sabios modernos; no tiene sistema propio ni formó escuela; no hay vivismo. Pero su afán por la verdad y el bien le dieron la fórmula de algunos pensamientos, que expresó como nuevos y briosos, los cuales le ponen entre los sabios más sobresalientes de su tiempo. El concepto amplio de la historia y el menosprecio de los poderosos muestran en él lo espacioso de sus conocimientos científicos y lo libre de su ingenio. Nadie señaló con tanta nobleza y tan felizmente el valor moral del educador y el fin moral de la educación. Sus ideas sobre el matrimonio, no sólo rebasan su siglo, sino que sobrepujan á las de su religión, pues mientras ésta dice ser "unum corpus et duae animae", los esposos, Vives proclama ser "duo corpora et una anima". Su teoría sobre la asistencia y el socorro público parece moderna y merece toda alabanza. Como moralista es verdaderamente Vives original y merece no caer en el olvido de la historia".
Bonilla: "Si hay una filosofía renaciente, mejor dicho, si hay un carácter general que distinga á los filósofos del Renacimiento, ese carácter y esa filosofía son el criticismo. El Renacimiento es un período crítico. Sus filósofos representan, con variedad de matices, esa tendencia. Vives sintetiza mejor que ninguno semejante dirección. Es pensador profundo, de sano y clarísimo juicio, de vigoroso entendimiento. Sabe apreciar atinadamente los errores y desviaciones de las escuelas: marca el camino que han de seguir las ciencias para recuperar su antiguo esplendor, pero no es creador de sistemas ni fundador de escuelas. Se ha dicho--y nunca lo será bastante--que Vives es en filosofía un pensador ecléctico. No ataca á Platón en nombre de Aristóteles, como Jorge de Trebisonda y Teodoro Gaza; ni se declara adversario de Aristóteles invocando las doctrinas de Platón, como Gemisto Plethon; no es exclusivista, ni creyente de comunión filosófica determinada, sino discípulo de la verdad, veritatis sectatores, decía, ubicumque eam esse putabitis, ab illa state. De aquí el carácter sincrético de su enseñanza. Su metafísica es en el fondo enteramente aristotélica; más aún su lógica; algún tanto su psicología; su estética, en lo fundamental, platónica; su teología, con cierta simplificación, escolástica; hasta de su pedagogía, que es donde mayor originalidad revela, ha dicho Lange "que no ha formado escuela alguna, ni hallado partidarios fervientes".
Su obra capital De Disciplinis libri XX, Antuerpiae, 1531, contiene Τ. I, De Corruptis Artibus: 1. De corruptis Artibus in universum. 2. De corrupta Grammatica. 3. De corrupta Dialectica. 4. De corrupta Rhetorica. 5. De corrupta Philosophia Naturae. 6. De corrupta Philosophia morum. 7. De corrupto Jure Civili. Τ. II, De Tradendis Disciplinis seu de institutione christiana. Τ. III, De Artibus libri VIII: De Prima Philosophia. De censura veri. De instrumento probabilitatis. De Disputatione. Nótense las ed.: Introductio ad sapientiam. Satellitium sive Symbola. Epistolae duae de ratione studii puerilis, Medina, 1551. Linguae Latinae Exercitatio, Medina, 1586. Yntroducción: para ser sabio, buelta en castellano por Francisco Cervantes de Salazar, Sevilla, 1544; Alcalá, 1546. Id. por Diego de Astudillo: Introducción á la sabiduría, Amberes, 1551; Sevilla, 1604; Valencia, 1765. Dialogistica Linguae Latinae exercitatio. Annotationes praeterea in singula colloquia doctissimi viri Petri Mota, Alcalá, 1562;... cum indice latino hispanico vocum difficiliorum ab Ioanne Ramirez compilato. Alcalá, 1596; Madrid, 1597, en Aliqua ex classicis autoribus, de Miguel Navarro. Instruccion de la muger christiana, traducción de Juan Justiniano, Valencia, 1528; Alcalá, 1529; Sevilla, 1535; Zaragoza, 1539, 1545, 1555; Valladolid, 1584; Madrid, 1792, 1793, 1893.
=538.= JUAN LUIS VIVES, Opera, ed. Episcopio, Basilea, 1555; Opera, ed. Mayáns, Valencia, 1782... Consúltense: M. A. J. Namèche, Mémoire sur la vie et les écrits de J. L. Vives, en las Memorias de la Acad. de Cienc. y Bell. Letr. de Bruselas, t. XV, 1840-1841; Emile Van den Busche, Jean Louis Vives, Bruges, 1871; A. Bonilla y San Martin, Luis Vives y la filosofía del Renacimiento, Madrid, 1903; The Dialogues [trad. inglesa], ed. F. Watson, London, 1908; F. Watson, Vives and the Renaisssance Education of Women, London, 1912; F. Watson. Vives: on education [trad. inglesa de De tradendis disciplinis, con introducción], Cambridge, 1913.
=539.= En 1514 se imprimió el texto griego de la Políglota de Alcalá. Fué el primer texto del Nuevo Testamento impreso en el mundo, dos años antes que el de Erasmo. Salió á luz el 1522 con el resto de la obra.
En 1514 el LICENCIADO ALONSO ÁLVAREZ DE TOLEDO tradujo Los morales de San Gregorio papa, Sevilla: ibid. 1527; Salamanca, 1534; Sevilla, 1534, 1549.
JUAN MARTÍNEZ SILICEO (latinizado el apellido Guijeño) († 1557), natural de Villagarcía, en Extremadura, preceptor de Felipe II, después su confesor y Arzobispo de Toledo desde 1545; Cardenal, célebre por su piedad y doctrina, publicó en 1514 Arihmetica theorica et practica, París; ibid., 1526; Valencia, 1544. De Divino nomine Jesú per nomen Tetragrammaton significato, Toledo, 1550; traducido por un su familiar: Del divino nombre de Jesús por... D. Juan Martines Guijeño, Toledo, 1551. In Canticum Magnificat, In Orationem Dominicam et Salutationem Angelicam explicationes duae, Toledo, 1550; en romance, vertido por un su familiar, Toledo, 1551. Pro Statu Toletanae Ecclesiae.
En 1514 se publicó El septimo libro de Amadís de Gaula que trata de los grandes fechos en armas de Lisuarte de Grecia, fijo de Esplandian y assi mesmo de los de Perion de Gaula, Sevilla; ibid., 1525; Toledo, 1534, 1539; Sevilla, 1543, 1548, 1550; Zaragoza, 1587; Lisboa, 1588.
En 1514 Fr. HUGO DE BALMA publicó Sol de contemplativos, Sevilla.
En 1514 FORTÚN GARCÍA DE ERCILLA ó ARTEAGA, guipuzcoano, padre del autor de la Araucana, publicó De Ultimo Fine utriusque Iuris Canonici et Civilis, de primo principio et subsequentibus praeceptis, de derivatione et differentiis utriusque, Bolonia. Ad titulum de Iustitia et Iure, Bolonia, 1517. De Pactis, Bolonia, 1514. De Liberis et Posthumis. De Expensis et Melioratinibus, Sumptibus bonae et malae fidei Possessorum, Usufructuariorum, etc., Colonia, 1599. Consilium pro Militia S. Iacobi. Sobre el desafio del Rey de Francia y del Emperador (Ms., Nic. Antonio).
En 1514 de FERNANDO DE ROA, catedrático de Teología en Salamanca después del famoso Deza, son: Commentarii in Politicorum Aristotelis libros, Repetitiones de iustitia et iniustitia, De Domino et Servo, De Foelicitate, Salamanca, obras publicadas por el M. Martin de Frías.
En 1514 JERÓNIMO AMIGUET, médico tortosano, publicó Isagogica via sive introductoria ad artem Grammaticam, Barcelona.
En 1514 SANCHO CARRANZA DE MIRANDA, navarro y magistral de Sevilla, hermano de fray Bartolomé, publicó De alterationis modo et quidditate adv. Paradoxon Augustini Niphi, Roma. Progymnasmata Logicalia, París, 1517. In quasdam Erasmi Roter. Annotationes, Roma, 1522. Oratio ad Leonem X pro universali Hispaniarum Ecclesia, Alcalá, 1523.
En 1514 se publicó la Historia de Santa María Madalena, Burgos.
En 1514 JUAN DE ESPINOSA, arcipreste de Santa Olalla, racionero de la Santa Iglesia de Toledo, publicó Retractaciones de los errores y falsedades que escribió Gonzalo Martines de Bizcarguien (sic). Toledo; ibid., 1515, 1520.
=540.= Año 1515. ALFONSO DE ZAMORA, así llamado de su ciudad natal, fué de padres judíos, y regentó sus escuelas antes de la general expulsión; convertido al cristianismo, le empleó Cisneros en los trabajos de la Políglota, en la parte hebraica, con Pablo Coronel. Sus obras se publicaron el año 1515, en uno de los tomos de la Biblia políglota complutense: Vocabularium Hebraicum atque Chaldaicum veteris Testamenti. Interpretationes Hebraicorum, Chaldaeorum Graecorumque nominum veteris ac novi Testamenti. Catalogus eorum, quae in utroque Testamento aliter scripta sunt vitio scriptorum, quam in Hebraeo et Graeco. Introductiones Artis Grammaticae Hebraicae. Después, muerto ya Cisneros, publicó Artis Grammaticae Hebraicae Introductiones, Alcalá, 1526, juntamente con las siguientes obras: Vocabularium breve omnium fere primitivorum Hebraicorum. Brevis Tractatus de Orthographia Hebraica, de Punctis. Epistola, quam misit ex Regno Hispaniae ad Hebraeos, qui sunt in Urbe Romana ad reprehendendum eos in sua pertinatia. En 1525 publicóse el Tratado de loor de virtudes en metro castellano, compuesto por Alfonso de Zamora, Alcalá; otra edición del año anterior, en el Registro de Colón, y en Valencia, 1526. Gonzalo Fernández de Oviedo, Quincuagenas: "Un librico anda por ese mundo impreso de sentencias y doctrinas de la Sagrada Escritura, breve y que cuesta pocos dineros y de mucho provecho y utilidad catholica, el qual está en versos castellanos y le compuso el docto maestro Alonso de Zamora, regente de la Universidad de Alcalá de Henares".
En 1515 y 1540, según Barcia, se imprimió en Valencia la traducción del libro de sir John de Mandeville, obra de fines del siglo XIV; después, en 1521: Libro d' las marauillas del mundo. Fué el libro inglés de viajes mejor escrito y más leído.
=541.= En 1515 DON PEDRO JIMÉNEZ DE PREJANO publicó el Lucero de la Vida xrtiana, Sevilla.
En 1515 el L. ALONSO RODRÍGUEZ DE TUDELA publicó el Compendio de los boticarios, segun el muy excelente maestro en artes y doctor en medicina Saladino, medico del excelentísimo príncipe de Tarento, Valladolid. Servidor de Albucasis, trasladado, Toledo, 1516; Valladolid, 1517.
En 1515 FRAY PEDRO BENEJAM, jerónimo barcelonés, publicó De divini officii celebratione, Zaragoza. Dejó escritas otras obras: De laude et amore religionis. De praeparatione facienda ante Missae celebrationem. De scrupulis faciendis et evitandis circa Sacramentum. De laude et veneratione Sacramenti. De nominibus et effectibus ipsius Sacramenti. De gratia. Speculum sapientiae presbyteri. (Sigüenza).
En 1515 JUAN ANDRÉS DE JÁTIBA, mahometano converso, publicó Confusion de la secta mahometana y del Alcoran, Valencia; Sevilla, 1537; Granada, 1560; en ital. en Sevilla, 1540, y en francés. Se le atribuye un Tratado de Aritmética práctica, impreso en 1515. Nicolás Antonio atribuye una Arithmetica, Sevilla, 1537, á Juan Andreas, zaragozano.
En 1515 se publicaron Las meditaciones & Soliloquios & Manual del bienav. S. Agustín, Valladolid; Toledo, 1538, 1565.
En 1515 FERNANDO DE MORALES publicó Salterio e rosario de Nuestra Señora con la toma de Oran e guerra de Italia y navarra en coplas. Toledo.
=542.= En 1516 se publicó el Cancionero de Resende (1470-1540), ó Cancionero general... por Garcia de Ressende, Lisboa. Contiene composiciones de 150 poetas portugueses, de ellos 41 que escriben en castellano. "Nunca se vió tan estéril abundancia de versificadores y tanta penuria de poesía", dice M. Pelayo. Juan de Mena, el Marqués de Santillana y los poetas de la Corte de don Juan II fueron los maestros y modelos de aquellos poetastros, que todavía quedaron a cien leguas de ellos.
=543.= "Aunque todas las poesías del Cancionero, dice Juan Valera, son de sociedad: burlas, sátiras, cousas de folgar, declaraciones de amor, louvores ó encomios de la hermosura de las damas, invenciones y letras de justadores, quejas y encarecimientos enamorados, y preguntas y respuestas para manifestar prontitud y agudeza de ingenio, improvisando en una reunión elegante: todavía son de grandísimo interés por ser obra de aquellos mismos varones que pasaban más allá de Trapobana, que iban dilatando el imperio de la fe por el África y por el Asia, que domeñaban remotísimos pueblos y regiones y el poder del Samorí, y que visitaban islas y continentes misteriosos, apenas explorados antes por ningún europeo; el imperto de Aberim, la corte del preste Juan, los alcázares de la Aurora, la cuna donde nace el día, los países de la canela, del clavo y del incienso; la isla de los Amores y las costas de Pancaya, donde se crían los preciosos aromas. Estas grandes novedades traían á la corte elegante del rey don Manuel cierta luz y cierto perfume del extremo Oriente. En suma, el Cancionero es un monumento de los ocios magnánimos, de los galanteos y de la vida de una nobleza heroica y aventurera, en quien tan precioso ornato era el arte de poetría, cuanto el montar á caballo en toda silla y saber revolver con gracia, y alancear un toro, y correr cañas, y tirar la barra: en quien resplandecía la sutileza del ingenio, lo quintaesenciado y metafórico de los sentimientos amorosos y la blandura de corazón, lo mismo que la destreza en las armas y las extraordinarias fuerzas corporales: porque era natural y propio en individuos de ella, como Aires Telles de Menezes, derribar en la lucha á los más duros y fornidos ganapanes ó morir de amor por alguna Princesa. El Cancionero encierra en sí el espíritu, la índole y la condición de estos nobles portugueses, los cuales, en obras grandes y en pensamientos atrevidos, se adelantaban entonces á los demás hombres, salvo á sus vecinos los castellanos". Sólo se reimprimió en 1846-1852, Stuttgart, por E. H. von Kausler (Bibl. des litt. Vereins in Stuttgart, ts. XV, XVII y XXVI); facsímile de la primera edición, por Archer M. Huntington. New-York, 1904. Consúltese: M. Pelayo, Antología de poet. lír. cast., t. VII, pág. CV; Juan Valera, Revista de España, t. I, 1868.
=544.= En 1516 se publicó el Libro segundo de Palmerín: que trata de los altos hechos de armas de Primaleón y Polendos, sus hijos; Salamanca, 1516; Sevilla, 1524; Toledo, 1528; Venecia, 1534; Medina, 1563; Lisboa, 1566; Bilbao, 1585; Lisboa, 1598. Se supone hubo otra edición anterior. Consúltese H. Vaganay en La Bibliofilia (Firenze, 1909), t. X, págs. 121-134 y 161-167.
En 1516 el BACHILLER HERNANDO BERNAL, de Medellín, publicó la Historia de Floriseo, Valencia. Don Reymundo de Grecia, 1524.
En 1516 MIGUEL DEL MOLINO, aragonés, publicó en latín el Formulario de actos extraiudiciales, que publicó en romance el año 1523, Zaragoza. Resolutiones iuris civilis, Zaragoza, 1516.
En 1516 MARTÍN DE IBARRA, vascongado, publicó Caroleidos libri IV, en verso heroico, Barcelona. Grammaticae Rudimento, Perpiñán, 1524. In Michaelis Verini Disticha comentarium, Lyon, 1530, 1539.
NOTAS:
[25] Discútese, sin embargo, si el autor de los Dialoghi fué Abarbanel ó Messer Leo de Mantua. Véase á L. Stein, en el Archiv f. Geschichte d. Philosophie, III, 108.
AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS
ABARBANEL (Isaac), 415.
ABARBANEL (Juda), 504.
ABDEL-AZIZ, 107.
ABDERRAHMAN-BEN-ISHAG, 102.
ABEN-ALJHATIB, 223.
ABEN-ΒAGEH, 115.
ADEN-EL-BEITHAR, 222.
ABEN-ESSAMEJ, 106.
ABEN-ESSOFAR, 106.
ABEN-GOLGOL, 102.
ABEN-GUEFITH, 107.
ABEN-QUICH, 222.
ABEN-SABIN, 219.
ABRAHAM-BEN-DAVID, 112.
ABU-ISAAC-AL-BITRODJI, 115.
ABU-JAFAR, 116.
ABU-MERUAN, 116.
ABU-SALT, 115.
ABU-ZACARIA, 115.
ABU-ZAID, 106.
ABUL-CASSEN, 101.
ABUL-CASSIS, 102.
ABUL-GUALID-MERUAN, 105.
ABUL-HASSAN-EZRA, 114.
ACUÑA (Pedro de), 512.
AGÜERO DE TRASMIERA (Bach. Juan), 535.
AGUSTÍN (Las meditaciones & Soliloquios & Manual de S.), 541.
AJUDA (Cancioneiro da), 204.
ALBELDENSE (Cronicon), 98.
ALBO (Rabí Josef), 299.
ALCALÁ (Pedro de), 503.
ALCALÁ (Universidad de), 508.
ALCORAN (Reprobación del), 496.
ALCOZER (Fr. Jerónimo de), 510.
ALDEPHONSI (Cronica), 129.
ALEJANDRO VI, 466.
ALFONSO X, 193.
ALFONSO XI, 247.
ALFONSO (Pero), 122.
ALFONSO DE CÓRDOBA (Martín), 387, 502.
ALFONSO ONCENO (Poema de), 249.
ALIXANDRE (Libro de), 171.
ALIXANDRE (Recontamiento del rey), 131.
ALJAMIADOS, 230.
ALMENAR (Juan), 499.
ALMERÍA (Conquista de), 147.
ALTABEN, 114.
ÁLVAREZ DE ALBORNOZ (D. Gil), 257.
ÁLVAREZ CHANCA (Diego), 506.
ÁLVAREZ GATO (Juan), 368.
ÁLVAREZ DE TOLEDO (Ldo. Alonso), 539.
ÁLVAREZ DE VILLASANDINO (Alfonso), 346.
ÁLVAREZ CORDOBÉS, 96.
ÁLVARO PELAGIO, 236.
AMADEO (Beato), 387.
AMANTES (Historia de dos), 461.
AMIGUET (Jerónimo), 539.
ANALES de Aragón y Navarra, 176.
ANALES complutenses, 127.
ANALES compostelanos, 127.
ANALES de los Reyes Godos de Asturias, León, 176.
ANALES toledanos, 176.
ANDRÉS (Dr. Antonio), 231.
ANDÚJAR (Juan de), 335.
ANGLERIA (Pedro Mártir de), 424
ANGLÉS (Fr. Guillermo), 257.
ANGUR (Juan), 523.
ANSELMO (Meditaciones de San), 503·
ANTICH BAGES (Juan), 231.
ANTONIO DE PADUA (San), 217.
APINGIUS, 75.
APOLLONIO (Libro de), 159.
ARCAYONA (Doncella), 131.
ARIAS DE BALBOA (D. Vicente). 281.
ARIB-BEN-SAID, 101.
ARISTÓTELES (La Filosofía moral de), 510.
ARISTOTIL A ALEXANDRE (Castigos de), 184.
ARNALDO DE VILANOVA, 216.
ARRAGEL DE GUADALFAJARA (Rabí Mosé), 305.
ARREDONDO Y ALVARADO (Fr. Gonzalo), 492.
ARTE de canto llano, 485.
AUDALLÁ (Maestre), 275.
AVEMPACE, 104, 115.
AVERROES, 113.
AVICEBRÓN, 104.
ÁVILA (Alonso de), 466.
ÁVILA (Fr. Francisco de), 509.
AVIÑÓN (Juan de), 290.
AYORA (Gonzalo), 443·
AZARQUEL, 106.
BACHO (Fr. Francisco de), 257.
BACHYA-BEN-JOSEPH, 104.
BAENA (Cancionero de Juan Alfonso de), 345.
BAEZA (Hernando de) 492.
BALADRO del sabio Merlín (El), 470.
ΒALBO, 31.
BALMA (Fr. Hugo de), 539.
BALLESTER (Fr. Juan), 257.
BAQUIARIO, 62.
BARBOSA (Arias), 423.
BARCELLOS (Libro de las Cantigas do Conde de), 204.
BARLAAM Y JOSAPHAT, 121.
BARRIENTOS (D. Lope de), 344.
BARTOLOMÉ (Fr.), 180.
BASIN (Bernardo), 506.
BASURTO (D. Rodrigo), 450.
BEATO (S.), 89.
BEHETRIAS (Libro de las), 257.
BELLUGA (Pedro Juan), 339.
BEN-EZRA, 112.
BEN-FARAK, 107.
BEN-QUASSUN, 116.
BEN-THOFAIL, 113.
BENAVENTE (Fr. Jacobo), 275.
BENAVENTE (Juan Alfonso de), 341.
BENEJAM (Fr. Pedro), 541.
BENET (Fr. Cipriano), 523.
BENJAMÍN DE TUDELA, 117.
BERCEO, 164.
BERNAL (Bach. Hernando), 544.
BERNÁLDEZ (Andrés), 531.
BERNARDO del Carpio (Gesta de), 147·
BERNARDO COMPOSTELANO, 220.
BESALÚ (Ramón Vidal de), 221.
BIBAGO-BEN-SEM-TOB (Abraham), 426.
BICLARENSE (Juan), 74.
BOCADOS de Oro, 184.
BONETO (Fr. Nicolás), 409.
BONIUM, 184.
BRAULIO (S.), 80.
BUENAVENTURA (Doctrina cordis del seráfico doctor S.), 511.
BURGENSE (Cronicon), 127.
BURGOS (Antonio de), 514,
BURGOS (Fr. Vicente de), 450.
CABALLERÍA (Pedro de la), 360, 485.
CAÍDA de príncipes, de Boccaccio, 453.
CALICIO Ó CALLIS (Jaime), 304.
CALIXTINO (Códice), 147.
CAMPOS (Diego de), 217.
CANAMOR (La Historia de), 510.
CANCIONERO general, 512.
CANELLAS (D. Vital de), 220.
CARBONELL (Fr. Poncio), 217.
CARMELL (Fr. Miguel), 231.
CARRANZA DE MIRANDA (Sancho), 539.
CARTAGENA, 512.
CARTAGENA (Teresa de), 410.
CARVAJAL (D. Bernardino de), 445.
CARVAJAL (Juan de), 333.
CARVAJALES, 335.
CASANOVA (Juan de), 309.
CASAS (Luis de las), 502.
CASTIGOS y documentos, 258.
CASTILLA (Crónica de), 342.
CASTILLO (Fernando del), 466.
CASTILLO (Hernando, y su Cancionero), 512.
CASTRO (Conde de), 335.
CATÁNEO (Fr. Bartolomé), 341.
CELAYA (Juan de), 499.
CERCO de Zamora (Cantar del), 147.
CESARAUGUSTANO (Juan), 80.
CID (Cantar de Mio), 142.
CID (Cronica particular del), 342.
CID (Cronica popular del), 470.
CIFAR (Hist. del cavallero), 213.
CIRUGÍA de maestre Lanfranco (La), 453.
CISNEROS, 508.
CIUDAD RODRIGO (Fr. Juan de), 510.
CLARAVÓ (Fr. Juan de), 236.
CLAUDIO, 91.
CLÍMACO (Obras de S. Juan), 503.
COBO (M. Diego de), 290.
COIMBRICENSE (Cronicon), 127.
COLOCCI-BRANCUTI (Cancionero de), 204.
COLÓN (Cristóbal), 444.
COLUMELA, 39.
COMENDADOR DE ÁVILA, 512.
COMENDADOR ROMÁN, 512.
COMPENDIO de la salud humana, 450.
COMPOSTELANA (Historia), 125.
COMPOSTELANO (Bernardo), 220.
COMPOSTELANO (Cronicon), 127.
COMPOSTELANO (Pedro), 130, 231.
CONANCIO, 80.
CONFESIONARIO (El), 413.
CONTEMPTUS mundi, 430.
COPLAS de ¡Ay panadera!, 350.
COPLAS de Mingo Revulgo, 381.
COPLAS del Provincial, 381.
CÓRDOBA (Fernando de), 361.
CORNELIUS HISPANUS, 35.
CORONEL (Antonio), 510.
CORRAL (Pedro de), 282.
CORREA (Luis), 535.
COSA (Juan de la), 492.
COSTANA, 512.
COTA (Rodrigo de), 398.
CRÓNICA general de España, de Velorado, 523.
CRÓNICA general de 1344, 245.
CRÓNICAS (Clasificación de las), 343.
CUADROS (Gonzalo de), 335.
CUESTIÓN de Amor, 526.
CUNILLAS, 512.
ÇADIQUE (D. Jacob), 281.
ÇARFATY (Mosé), 284.
CHIJA, 106.
CHIRINO (M. Alonso), 290.
CHRISTIÁ (Fr. Pablo), 217.
DAGUI (Pedro), 425.
DÁMASO (S.), 63.
DANZA de la Muerte, 358.
DECAMERON, 463.
DENUESTOS del agua y del vino, 162.
DESPABORDE (Guillermo), 257.
DESPUIG (Guillermo), 453.
DEXTRO, 63.
DEZA (Diego), 432.
DIÁCONO (Juan), 123.
DÍAZ DE AUX (Martín), 312.
DÍAZ DE GÁMEZ (Gutierre), 352.
DÍAZ DE MONTALVO (Alonso), 405.
DÍAZ TANCO DE FREGENAL (Vasco), 521. De sus diálogos en verso para representarse, Terno Dialogal autual, _Terno farssario autual_ y Terno comediario, impresos en Zaragoza, 1530, sólo se conoce el Terno comediario, (British Museum y Bibl. Nacional).
DÍAZ DE TOLEDO (Pero ó Pedro), 354 y 413.
DIEZ Mandamientos, 176.
DINIZ (Cancioneiro de D.), 204.
DIOS (Juan de), 220.
DISPUTA del Alma y el Cuerpo, 152.
DOCE sabios (Libro de los), 184.
DONCELLA Arcayona, 131.
DRACONCIO, 72.
DUEÑAS (Juan de), 335.
DUNAS-BEN-LABRAT, 100.
DURÁN (Domingo Marcos), 445.
DURANGO, 512.
ELENA y María (La Disputa de), 163.
ELPIDIUS, 75.
EMPERATRIZ (Fermoso cuento de una sancta), 460.
ENGANNOS e los asayamientos (Libro de los), 190.
ENRIQUE fi de Oliva (Historia de), 470.
ENRÍQUEZ DEL CASTILLO (Diego), 384.
ENSEÑAMIENTO del coraçon (El), 470.
ENZINA (Juan del), 433.
EPITOMA IMPERATORUM, 131, nota.
ESCOBAR (Andreas de), 309.
ESCRIVÁ (Juan), 485.
ESCRIVÁ (Mosén Juan), 464.
ESPAÑOL (Josef el), 103.
ESPECULO, 210.
ESPEJO de Medicina y Cirugía, 453.
ESPERAINDEO, 92.
ESPINA (Fr. Alonso de), 376.
ESPINOSA (Juan de), 539.
ESTATORIO (Víctor), 35.
ESTEBAN (Fernando), 287.
ETERIO (S.), 89.
EUGENIO (S.), 80.
EULOGIO (S.), 95.
EUTROPIUS, 75.
EVANGELISTA, 362.
EVIA, 492. (Fr. Francisco de Evia, franciscano, parece ser el autor del Exemplario contra los engaños (núm. 449), del _Exemplario de la sancta fee catholica_, Toledo, 1548; del _Exemplo de la paciencia de Job_, León, 1550, y del Espejo del Anima, Valladolid, 1550).
EXEMPLARIO contra los engaños y peligros del mundo, 449. (Véase EVIA).
EXIMENIZ (Fr. Francisco), 273.
EYMERICH (Fr. Nicolás), 257.
FABRICIO DE VAGAD (Fr. Gauberto), 484.
FASCICULUS temporum (Chronica quae dicitur), 408.
FÉLIX, 80.
FENOLLET (Luis), 410.
FERNÁNDEZ (Alonso), 422.
FERNÁNDEZ (Fr. Carlos), 523.
FERNÁNDEZ (Lucas), 441.
FERNÁNDEZ DE CONSTANTINA (Juan), 485.
FERNÁNDEZ DE FIGUEROA (M. Martín), 523.
FERNÁNDEZ DE LA GAMA (Juan), 502.
FERNÁNDEZ DE HEREDIA (Juan), 262.
FERNÁNDEZ DE MADRID (Francisco), 511.
FERNÁNDEZ DE SAN PEDRO (Diego), 437.
FERNÁNDEZ DE SANTAELLA (Rodrigo), 414.
FERNÁNDEZ DE VELASCO (Pedro), 330.
FERNÁNDEZ DE VILLEGAS (Jerónimo), 511.
FERNÁNDEZ DE VILLEGAS (Dr. Pedro), 511.
FERNANDO (Cantar del Rey), 147.
FERRANDES DE JERENA (Garci), 346.
FERRÁNDEZ (Fr. Lope), 309.
FERRER (S. Vicente), 274.
FERRÚS (Pedro), 346, 412.
FIAMETA (La), 466.
FIGUEROLA (Juan), 273.
FLACO (Valerio), 47.
FLOR de virtudes, 387, 432.
FLORES (Juan de), 451.
FLORES y blanca flor, 523.
FLORES de Filosofía, 184.
FLORETO de S. Francisco, 445.
FLORO, 55.
FLOS sanctorum, 514.
FONTOVA (Fr. Bernardo), 339.
FORMA de los novicios, 466.
FORUM Iudicum, 82.
FRAGA (Fr. Miguel de), 217.
FRÍAS (Fr. Gonzalo de), 485.
FUENTIDUEÑA (Fr. Alonso de), 484.
FUERO de Avilés, 131.
FUERO Juzgo, 182.
FUERO viejo de Castilla, 182.
FUEROS de Aragón, 403.
FULGENCIO (S.), 78.
GALLION, 35.
GARAY (Nuño de), 535.
GARCÍA (Gonzalo), 450.
GARCÍA (Juan), 220.
GARCÍA (Martín), 383.
GARCÍA (Pedro), 425.
GARCÍA DE CASTROJERIZ (Juan), 255.
GARCÍA DE EUGUI (Fray), 273.
GARCÍA DE ERCILLA (Fortún), 539.
GARCÍA MORENO (Bach.), 510.
GARCÍA DE SANTA MARÍA (Álvar), 364.
GARCÍA DE SANTA MARÍA (Micer Gonzalo), 418.
GARCÍA DE VILLADIEGO (Gonzalo), 418.
GARETH (Benedetto), 506.
GATOS (Libro de los), 291.
GAVER, 257.
GEBER-BEN-AFLA, 115.
GILABERT (Fr. Jofre), 287.
GINEBREDA (Fr. Antonio), 466.
GÓMEZ (Juan), 514.
GÓMEZ DE ALBORNOZ (D. Pedro), 262.
GÓMEZ BARROSO (M. Pedro), 220.
GÓMEZ GARCÍA, 492.
GÓMEZ PÉREZ PATIÑO, 346.
GONÇALEZ (Poema de Fernán), 205.
GONZÁLEZ DE BUSTAMANTE (don Gonzalo), 273.
GONZÁLEZ DE CLAVIJO (Ruy), 285.
GONZÁLEZ DE MENDOZA (Card. Pedro), 430.
GONZÁLEZ DE UCEDA (Pedro), 346.
GORDONIO (Bernardo), 231.
GORRIS (Fr. Guillermo), 485.
GRAN conquista de Ultramar, 210.
GRANOLLACHS (Bernat de), 425.
GRIAL (Demanda del Santo), 470.
GRIMALDO, 110.
GUEVARA, 512.
GUI (Pedro de), 425.
GUILLÉN DE ÁVILA (Diego), 483.
GUILLÉN DE SEGOVIA (Pedro), 388.
GUILLERMO DE INGLATERRA (Estoria del rey), 460.
GUNDISALVO (Domingo), 120.
GUTIÉRREZ DE CEREZO (Fr. Andrés), 418.
GUTIÉRREZ DE TOLEDO (Julián), 450, 470.
HEREDIA (Pablo de), 425.
HERNÁNDEZ (Alonso), 522.
HERRERA (Fr. Diego de), 362.
HERRERA (Gabriel Alonso de), 524.
HERRERA (Martín de), 511.
HIAYA-BEN-ISAAC, 102.
HIGINO (C. Julio), 33.
HINOJOSA (D. Gonzalo de), 231.
HISPALENSE (Juan), 120.
HISPANO (Juan), 130.
HISPANO (Pedro), 180, 218.
HISPANO (Vicente), 220.
HOSPITAL (Jaime), 231.
IBARRA (Martín de), 544.
IDACIO, 72.
ILDEFONSO (S.), 80.
ILDEFONSO (Vida de S.), 226.
IMPERIAL (Micer Francisco), 346.
IRIENSE (Cronicon), 127.
ISAAQUE (Libro de), 223.
ISIDORO (S.), 78.
ISOPETE ISTORIADO (El libro de), 426 (Fábulas de Esopo, Burgos, 1496).
JAIME (D.), 220.
JANUARIUS (Fr. Jaime), 506.
JÁTIBA (Juan Andrés de), 541.
JERÓNIMO (Scala coeli de S.), 503.
JHERONIMO (El transito de Sant), 445.
JIMÉNEZ CERDÁN (Juan), 312.
JIMÉNEZ DE PREJANO (D. Pedro), 541.
JIMÉNEZ DE RADA (Rodrigo), 178.
JUAN (Historia del abad don), 506.
JUAN II (Crónica de don), 365.
JUAN MANUEL (Don), 232.
JUDA-BEN-DAVID, 100.
JUDA-LEVÍ, 112.
JULIÁN (S.), 80.
JULIANO (Presbítero), 110.
JULIANUS (Antonius), 55.
JUSTINIANUS, 75.
JUSTUS, 75.
JUVENCO, 59.
KALILA et Digna, 187.
KIMJI, 112.
LANAJA (Pedro), 231.
LANDO (Fernán Manuel de), 346.
LAPIDARIO, 187.
LARA (Gesta de los Infantes de), 147.
LARRAGA (Martín de), 231.
LATRON, 35.
LATRONIANUS, 62.
LAX (Μ. Gaspar), 506.
LEANDRO (S.), 76.
LEBRIJA (M. Elio Antonio de), 419.
LEDESMA (Fr. Francisco de), 506.
LEÓN (Francisco de), 512.
LEÓN HEBREO, 504.
LEYVA (Juan de), 512.
LI (Andrés de), 449.
LIBRO de la celestial Jerarquía y infernal Laberinto, 446.
LIBRO de las marauillas del mundo, 540.
LIBRO de los pensamientos variables, 485.
LICINIANUS, 75.
LILII Medicinae, 453.
LISUARTE de Grecia (Libro...), 539.
LOAYSA (José de), 209.
LOBRAÑAN (Diego de), 312.
LOGROÑO (Bach. Juan Alfonso de), 453.
LÓPEZ (M. Fr. Juan), 430.
LÓPEZ DE AYALA (Pero), 263. (La Coronica del rey D. Pedro se imprimió en Sevilla, 1495; Toledo, 1526 (con la de Enrique II y Juan I); Sevilla, 1542, 1549; Pamplona, 1591).
LÓPEZ DE CORTEGANA (Diego), 534.
LÓPEZ DE HARO (D. Diego), 512.
LÓPEZ DE MENDOZA (D. Íñigo), Marqués de Santillana, 301.
LÓPEZ DE SEGOVIA (Juan), 425.
LÓPEZ DE TOLEDO (Fr. Diego), 470.
LÓPEZ DE VILLALOBOS (Dr. Francisco), 467.
LÓPEZ DE VIVERO PALACIOS RUBIOS (Dr. Juan), 500.
LOPIS (Juan), 503.
LUCANO, 45.
LUCAS DE TÚY (Don), 181.
LUCENA (Juan de), 379.
LUCIDARIO, 210.
LULL (Raimundo), 215.
LUNA (D. Álvaro de), 351.
LUNA (Pedro de), 273.
LUSITANO (Cronicon), 127.
LUZÓN (Juan de), 509.
LLABIA (Cancionero de Ramón de), 410.
MACÍAS, 346.
MADALENA (Historia de S. María), 539.
MADRIGAL (Alfonso de), 334.
MAGOS (Historia de los tres Reyes), 509.
MAHOMA (La Alabanza de), 131.
MAIMÓNIDES, 112.
MAINETE (Gesta de), 147.
MALLORCA (Rodrigo de), 257.
MANRIQUE (Gómez), 374.
MANRIQUE (Jorge), 401.
MANUAL de la Sancta Fe Católica, 453.
MANUEL (D. Juan), 512.
MARBRES (Juan), 400.
MARCIAL, 51.
MARINEO SÍCULO (Lucio), 415.
MARQUILLES (Jaime de), 503.
MARTÍ (Fr. Ramón), 221.
MARTÍN (S.), 74.
MARTÍN DE LEÓN (D.), 180.
MARTÍN DE LEÓN (S.), 130.
MARTÍNEZ (Μ. Ferrando), 220.
MARTÍNEZ DE AMPIÉS (Martín), 453.
MARTÍNEZ DE BIZCARGUI (Gonzalo), 509.
MARTÍNEZ DE MEDINA (Diego y Gonzalo), 346.
MARTÍNEZ SILICEO (Juan), 539.
MARTÍNEZ DE TOLEDO (Alfonso), Arcipr. de Talavera, 315.
MÁXIMO, 80.
MAYNES (Noble Cuento del emperador Carlos), 460.
MAZUELO (Fr. Vicente de), 430.
MELA (Pomponio), 39.
MELOSINA (Historia de la linda), 425.
MELLA (Juan de), 341.
MENA (Juan de), 322.
MENAHEM-BEN-SARUK, 100.
MENCIA DE CISNEROS (Cancioneiro de Dom), 204.
MENDOZA (Fr. Íñigo de), 407.
MENESES DE SILVA (Juan), 387.
ΜEROBAUDES, 72.
MEXÍA (Ferrand), 445.
MEXÍA (Hernán), 368.
MIERES (Tomás), 330.
MIGIR (Fray), 346.
MIRAVET (Juan de), 453.
MISTERIO de Elche, 440.
MODERATO DE GADES, 39.
MOHADJAR, 114.
MOHAMED-ETTEMIMY, 107.
MOISÉS-BEN-EZRA, 114.
MOISÉS-BEN-HANOCH, 100.
MOISÉS-BEN-SHEM-TOB, 231.
MOLES MARGARIT (D. Juan), 410.
MOLINA (Fr. Bartolomé de), 506.
MOLINO (Miguel del), 544.
MONCAYO (Mosén Juan de), 335.
MONJA (Fr. Alonso de la), 346.
ΜONSERRAT (Guillermo de), 330.
MONTE (Fr. Lope del), 346.
MONTESA (Fr. Bernardo), 376.
MONTESDOCA (D. Juan de), 506.
MONTESINO (Fr. Ambrosio), 478.
MONTORO (Antón de), 366.
MONTRAVA (Berenguer de), 299.
MORALES (Fernando de), 541.
MOTETES de canto d'organo (Libro de), 503.
MUJERES illustres de Boccaccio (De las), 450.
NARVÁEZ (Juan de), 511.
NEBRIDIUS, 75.
NOBLEZA ó Lealtat (Libro de la), 184.
NOLA (Roberto de), 339.
ΝOYA (Vidal de), 449.
NÚÑEZ (Nicolás), 512.
NÚÑEZ CORONEL (Luis), 507.
NÚÑEZ DELGADO (Pero), 499.
NÚÑEZ DE TOLEDO (Alfonso), 410.
NÚÑEZ DE TOLEDO (Hernán), 427.
NÚÑEZ DE TOLEDO (Juan), 503.
OBREGÓN (Antonio de), 523.
OCAÑA (Fr. Gonzalo de), 333.
OLID (Juan de), 372.
OLIUEROS de Castilla y Artus dalgarbe (Historia de los nobles caualleros), 484.
OLIVA (Monje), 110.
OLIVER (Fr. Bernardo), 257.
OLLER (Fr. Bernardo), 257.
OROPESA (Alfonso de), 376.
OROSIO, 70.
ORTIZ (Dr. Alonso), 449.
OSIO, 57.
OSMA (M. Pedro de), 406.
OSORIO DE MOSCOSO (D. Rodrigo), 512.
OTTAS (Cuento muy fermoso del emperador), 460.
PACENSIS, 88.
PACIANO (S.), 63.
PADILLA (Fr. Juan de), 446.
PÁEZ DE RIBERA (Ruy), 346.
PALENCIA (Alfonso de), 372.
PALMERÍN de Oliva, 514.
PARDO (Jerónimo), 492.
PARIS e Viana (Historia de los amores de), 131.
PARTENOPLES (Historia del Conde; en catalán), 425.
PARTINUPLES (Libro del esforçado cauallero conde), 535.
PASCUAL (S. Pedro), 217.
PATOS (Juan Pedro de), 231.
PEDRO (D.), Condestable de Portugal, 355.
PEDRO (Diego de San), 512.
PEDRO IV, 273.
PELAYO, 124.
PENTATEUCO hebraico, 426.
PEÑA (Fr. Antonio de la), 514.
PEÑAFORT (S. Raimundo de), 220.
PERALTA (Guillermo de), 484.
PÉRDIDA de España (Gesta de la), 147.
PEREGRINA, 273 y 470.
PÉREZ DE GUZMÁN (Fernán), 306.
PÉREZ DE OLIVANO (Agustín), 506.
PÉREZ DE SALANOVA (D. Ximen), 231.
PÉREZ DE VALENCIA (Jaime), 415.
PERPIÑANO DE RIU (Fr. Pedro), 231.
PERTUSA (Martín de), 231.
PINAR, 512.
PINTOR (Pedro), 484.
PLÁCIDAS (Estoria del cavallero), 460.
POLEMAR (Juan), 309.
POLÍGLOTA de Alcalá, 539.
PORIDAD de las Poridades, 184.
PORTOCARRERO (D. Luis), 512.
POTAMIO (S.), 61.
PRADILLA (Bachiller de la), 514.
PRIMALEÓN y Polendos (Libro...), 544.
PRISCILIANO, 61.
PROAZA (Alfonso de), 494.
PROVERBIOS (Libro de los buenos), 184.
PROVERBIOS en rimo de... Salomón, 207.
PRUDENCIO, 65.
PRUDENCIO GALINDO, 94.
PUENTE (Fr. Ramón de la), 217.
PUERTA (Fr. Sancho), 290.
PUERTO (Diego del), 503.
PULGAR (Hernando del), 416. (La Chronica de los Reyes Catolicos se imprimió en Granada, 1545, 1550; Valladolid, 1565; Zaragoza, 1567).
QUINTILIANO, 53.
QUIRÓS, 512.
RABI-JONAS-BEN-GANAJ, 104.
RAIMUNDO DE PEÑAFORT (S.), 220.
RAMÍREZ (D. Alfonso), 180.
RAMOS DE PAREJA (Bartolomé), 413.
RASIS (Crónica del moro), 246.
RAZÓN de Amor, 162.
RECEMUNDO, 101.
REFRANES glosados, 510.
REGIMINE Principum (De), 450.
REINOSA (Rodrigo), 533.
RENALLO GRAMÁTICO, 123.
RESENDE (Cancionero de), 357, 542.
REVELACIÓN de un ermitaño, 272.
REYES (Crónica de Veinte), 245.
REYES dorient (Libro dels), 159.
REYES Magos (Auto de los), 149.
RIBELLES (Mosén Juan), 335.
RIBERA (Hernando), 522.
RIBERA (Páez de), 511.
RIBERA (Suero de), 335.
RIBOT (Fr. Felipe), 273.
RIMADA (Crónica), 252.
RÍO (Juan del), 231.
ROA (Fernando de), 539.
ROBERTO el Diablo (La vida de), 510.
RODERICI Campidocti (Gesta), 128.
RODRIGO (Cantar de), 252.
RODRÍGUEZ DE ALMELLA (Diego), 377.
RODRÍGUEZ DE LA CÁMARA (Juan), 327.
RODRÍGUEZ DE LENA (Pero), 310.
RODRÍGUEZ DE MONTALVO (Garci), 454.
RODRÍGUEZ DE TUDELA (Ldo. Alonso), 541.
RODULFO, 123.
ROJAS (Fernando de), 471.
ROLDÁN (Maestre), 220.
ROMANCERO, 486.
ROMANO, 98.
ROSELL (Fr. Nicolás), 257.
ROSIGNOL (Fr. Arnaldo de), 231.
RUBIO (Fr. Guillermo), 231.
RUIZ (M. Jácome), 220.
RUIZ (Juan), Arc. de Hita, 237.
RUIZ DE CORRELLA (Juan), 407.
SABAH (Rabí Abraham), 432.
SABUNDE (Raimundo), 313.
SAHAGÚN (Juan de), 360.
SAID-BEN-ABD-RABIHI, 102.
SAKTAR, 105.
SALAYA (Alonso de), 523.
SALAYA (Juan de), 499.
SALINAS (Lope), 387.
SALOMÓN (Proverbios en rimo del sabio), 207.
SAMPIRO, 103.
SAMSON, 97.
SAMUEL de Israel (Las epístolas de Rabí), 514.
SAMUEL NAGUID, 105.
SAN CRISTÓBAL (Alfonso de), 333.
SÁNCHEZ DE ARÉVALO (Rodrigo), 386.
SÁNCHEZ DE BADAJOZ (Garci), 481.
SÁNCHEZ DE BADAJOZ (Bach. Diego), 519.
SÁNCHEZ CIRUELO (M. Pedro), 493.
SÁNCHEZ TALAVERA (Fernán), 346.
SÁNCHEZ DE TOVAR Ó DE VALLADOLID (Fernando), 255. (La Crónica de Alonso XI salió en Valladolid, 1551, 1563; Medina, 1563; Toledo, 1595).
SÁNCHEZ DE VERCIAL (Dr. Clemente), 291.
SANCHO II (Gesta de don), 147.
SANTA MARÍA (Alonso de), 295.
SANTA MARÍA (D. Gonzalo de), 298.
SANTAMARÍA (D. Pablo de), 279.
SANTA María Egipciaqua (Vida de), 159.
SANTAFÉ (Pedro de), 335.
SANTISTEBAN (Cristóbal de), 502.
SAVASORDA, 115.
SEBASTIÁN, 98.
SEGOVIA (Juan de), 309.
SEGUÍ (Pedro), 535.
SEGUNDO (_Capítulo de las cosas que escribió por rrespuestas el filósofo_), 192.
SEM TOB, 259.
SEM-TOB (Joseph-ben-), 360.
SEM-TOB-FALAGUERA, 219.
SENDEBAR, 190.
SÉNECA (Las Epístolas de), 464.
SÉNECA el filósofo, 41.
SÉNECA el retórico, 37.
SESSÉ (Juan de), 335.
SEVERO (Aquilio), 63.
SEVERUS, 75.
SEVILLA (Juan de), 93.
SEXTILIUS ENA, 31.
SILENSE (El), 126.
SILIO ITÁLICO, 49.
SILOS (Códice de S. Domingo de), 131.
SOBRARIAS (Juan), 492.
SOCARRATS (Juan), 403.
SORBÉS (Mauro Antonio), 409.
SORIA, 512.
SORIO (Fr. Baltasar), 514.
SOSA (Lope de), 512.
SOTO (Alfonso de), 430.
SPAÑON (Alonso), 485.
STANYOL (Fr. Ángel), 503.
STÚÑIGA (Cancionero de), 335.
SUERTES (Libro de), 499.
TABLANTE de Ricamonte (Crónica de...), 535.
TAFUR (Pero), 370.
TAJON, 80.
TALAVERA (Hernando de), 465.
TAPIA, 512.
TAPIA (Juan de), 335.
TARANTA (Vasco de), 290.
TARGUM de Onkelos, 432.
TEODOR (Historia de la doncella), 192.
TEODULFO, 90.
TERRENA (Fr. Guido de), 236.
TESORO (Libro del), 207.
TIBERIANO, 63.
TIRANT lo blanch (Libro del valeros e strenu caualler), 430.
TIRANTE el Blanco, 514.
TOLEDO (Anónimo de), 131.
TOLEDO (Crónica de), 131.
TOLEDO (D. Francisco de), 406.
TOLEDO (Juan el Viejo de), 290.
TOMÁS (Álvaro), 510.
TORIBIO (S.), 72.
TORO (Arcediano de), 346.
TORQUEMADA (Juan de), 314.
TORRE (Alfonso de la), 331.
TORRE (Bachiller de la), 430.
TORRE (Fernando de la), 335.
TORRELLA (Gaspar), 466.
TORRELLA (Jerónimo), 464.
TORRELLAS (Pedro), 335.
TORRES NAHARRO (Bartolomé de), 515.
TOVAR (Fr. Luis de), 509.
TRACTADO de la vida y estado de la perfeccion, 484.
TRISTAN de leonis (Libro del esforçado cauallero don), 496.
ΤROYANA (Crónica), 255.
TUNGANO (Libro del caballero don), 509.
TURPIN (Crónica latina del seudo), 147.
TURRANIUS GRACILIS, 31.
ULIGIA (Fr. Gombaldo de), 273.
URREA (D. Pedro Manuel de), 528.
URRÍES (Mosén Ugo de), 404.
VALERA (Mosén Diego de), 411.
VALERIO (S.), 98.
VALLADOLID (Alfonso de), 217 y 236.
VALLADOLID (Juan de), 335.
VARGAS (Fr. Alonso de), 257.
VATICANA (Cancioneiro da), 204.
VÁZQUEZ DE TAPIA (Hernán), 522.
VEGA (Fr. Pedro de la), 511.
VELASCO (D. Antonio de), 512.
VERAGUE (Pedro de), 261.
VERGEL de consolación, 275 y 466.
VESPASIANO (Istoria del noble), 430.
VIANA (Príncipe Carlos de), 340.
VICENTE (Gil), 497.
VICTORIANO Y MOLÓN (Lorenzo), 470.
VILLALPANDO (Mosén Juan de), 335.
VILLENA (D. Enrique de), 288.
VINCENCIO, 107.
VINONES (Fr. Juan Bautista de), 507.
VIÑOLES (Narcis), 511.
VIVERO (D. Luis de), 512.
VIVES (Juan Luis), 536.
VOCABULARIO catalán y alemán, 499.
YUÇUF (Historia de), 228.
ZACUTO (Abraham), 464.
ZADIK-BEN-ZADIK, 112.
ZAMORA (Alfonso de), 540.
ZAMORA (Juan Gil de), 209.
ERRATAS
PÁGINA LÍNEA DICE DEBE DECIR
61 15 dodne donde
65 rótulo POPULAR ERUDITA POPULAR Y ERUDITA
73 7 venementi vehementi
119 22 =101= =110=
129 4 Beitrâge Beiträge
129 38 antiquissime antiquissimi
144 36 métr. poét. metr. poet.
160 14 romanos romeros
163 2 Vikins Vikings
214 39 Saviesa Saviesa, según la opinión corriente, aunque propiamente no fué D. Jaime su autor.
222 36 libre libro
274 35 (1300) (1390)
294 15 Terencio, Peno Terencio Peno
303 20 1498 1398
312 29 Jun Juan
314 37 Herberg Herbera y
380 5 Osuna Osma
400 34 Zamburda Zambardo
420 22 1913 1915
422 31 bulas buhas
423 38 pestíferas las pestíferas
463 6 1913 1915
OBRAS DE D. JULIO CEJADOR Y FRAUCA
GRAMÁTICA GRIEGA, según el sistema histórico comparado. Pesetas 15--Herederos de Juan Gili: Cortes, 581, Barcelona.
LA LENGUA DE CERVANTES.--_Gramática y Diccionario de la lengua castellana en el "Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha"._--Tomo I: Gramática. En España, pesetas 10.--Tomo II: Diccionario y Comentarios. Pesetas 25.--Jubera Hermanos, Campomanes, 10, Madrid.
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Tomo III: EMBRIOGENIA DEL LENGUAJE.--Su estructura y formación primitivas, sacadas del estudio comparativo de los elementos demostrativos de las lenguas.--En España, pesetas 12.--Jubera Hermanos, Campomanes, 10, Madrid.
Tomo IV: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA, ORIGEN Y VIDA DEL LENGUAJE. Pesetas 12.--Tomo A, Ε, I, O, U. Perlado, Páez y C.ª, Arenal, 11, Madrid.
Tomo V: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA, ETC., ETC. Tomo R.
Tomo VI: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA, ETC., ETC. Tomo N, Ñ.
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Tomo VIII: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Silbantes. Primera parte.
Tomo IX: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Silbantes. Segunda parte.
Tomo X: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Silbantes. Tercera parte.
Tomo XI: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Silbantes. Cuarta parte.
Tomo XII: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Labiales. (Β. P.). Primera parte.
Tomo XIII: TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA.--Labiales. (Β. P.). Segunda parte (en prensa).
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EL LAZARILLO DE TORMES, edición, prólogo y comentario: un tomo. Pesetas 3.--Paseo de Recoletos, 25, "La Lectura".
MATEO ALEMÁN, Guzmán de Alfarache, edición y prólogo: dos tomos. "Renacimiento".
LORENZO GRACIÁN, El Criticón, edición y prólogo: dos tomos. "Renacimiento".
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TRAZAS DEL AMOR, novela.--J. Ratés, plaza de San Javier, 6, Madrid.
EPÍTOME DE LITERATURA LATINA. Pesetas 3.--Victoriano Suárez, Preciados, 48, Madrid.
En prensa: HISTORIA DE LA LENGUA Y LITERATURA CASTELLANA, t. II.
DIÁLOGOS SOBRE EL NACIMIENTO DEL CASTELLANO.